Presta atención

Aunque en la Temporada 2016/2017 todos los focos están en el Nuevo Orden, como en El Imperio Contraataca, a la NBA no le faltan historias paralelas, y el principio de curso, con todos los cambios aún parte de la imaginación, se acumulan. He aquí algunas de las muchas cosas en las que fijarse en este principio de curso a lo largo y ancho de la Liga.

A o B

La llegada de Howard y la marcha de Horford y Teague han cambiado por completo la cara de Atlanta, y si en ataque tenemos claro que van a ser muy distintos a las anteriores encarnaciones del equipo, en defensa (que fue lo que realmente sujetó al equipo la temporada pasada) las cosas también van a cambiar mucho. Budenholzer ha sido de los entrenadores más agresivos en temporadas pasadas mandando a los hombres altos al pick’n’roll, aprovechando la movilidad de Millsap y Horford para acorralar a los conductores de balón y tratar de forzar pérdidas. Pero su nuevo pívot, discípulo de SVG y Clifford, está acostumbrado, y además disfruta, de lo contrario. Dwight quiere estar cerca del aro para dedicarse a intimidar, poner sus tapones y coger sus rebotitos, y la pérdida de capacidad atlética tras las lesiones es un motivo más para quedarse en casa. La Liga en general también está retrocediendo en el uso de dos-contra-unos, con firmes defensores de la táctica como Rivers o Spoelstra abandonándola, por lo que esperamos que los Hawks también se hagan más conservadores… ¿manteniendo el éxito del año pasado?

B o A

Y aprovechando la linde anterior… los Celtics tienen en su plantilla a dos de los mejores hombres altos de la Liga en el dos-contra-uno defensivo, con la llegada de Horford para unirse a Amir Johnson, además de unos bajitos agresivos y de manos muy largas, y un pasado reciente de marcada agresividad con Doc y Garnett en sus filas. Si un equipo en la NBA podría nadar río arriba ahora mismo, ese es Boston. Stevens, a falta de protección de aro hasta ahora, ha elegido especular, porque además, su juego exterior le permite forzar toneladas métricas de pérdidas sin mandar al hombre alto al horizonte. Pero habida cuenta que entre las muchas virtudes de Horford la protección del aro y el tablero no están entre las destacadas, y que puede haber más minutos de quintetos pequeños con Crowder como 4, quizá sea hora de tirar la casa por la ventana y convertir la defensa de los Celtics en puro rock’n’roll. Aunque una cosa que ya funciona, mejor no tocar.

A correr, a correr

Cuando Bird se deshizo de Vogel, todos recordamos las múltiples ocasiones en las que el Pájaro había pedido que el equipo jugara más rápido y pequeño. Parecía evidente que el nuevo entrenador vendría con la orden de aplicar la visión. ¿Quién podría liderar este proyecto camino al futuro? ¿D’Antoni? ¿McHale? ¿Paco Jémez? Frío, llegó McMillan (enemigo del Reino de España como los indepes, Pepe Botella o Gamal Al-Ghandour), que de hecho, ya estaba en casa. Pese a su fama hay que decir en su descargo, que en el último periplo llevó a los Blazers al number 1 en eficiencia ofensiva en 2009 (Brandon Roy, sniff…), pero lo hizo a ritmo de caracol contracturado. Las incorporaciones posteriores (Teague, Young) seguían en su mayoría la línea oficialista (Jefferson debería salir desde el banco como en Charlotte), y tras lo visto en pre-temporada… este no es el viejo Nate. Los Pacers han salido a correr, hablan de que podrían conseguir 115 puntos por partido… y cuando empiecen los partidos que cuentan, habrá que verlo.

Un mucho de Spurs en Utah

Las llegadas de Boris Diaw y George Hill a Utah son de las que más me ilusionan esta temporada: Quin Snyder utilizó el pasado año la motion offense de San Antonio más que los propios Spurs y que el discípulo aventajado Budenholzer, pese a que no tenía el personal para ejecutarla correctamente ni de lejos. Con ellos la cosa cambia. Simplificando un poco, en este ataque, un hombre alto estacionado en el poste alto (altísimo) suele recibir el balón para iniciar la jugada, y suyo es el primer pase con intención. Esto lo hacían el año pasado con Gobert y Favors, y el resultado era la intrascendencia más dolorosa, el tiempo de posesión perdido, y la acumulación de pases sin sentido. Aunque a Boris sólo le quedarán los minutos que dejen los jóvenes líderes del equipo, y quizá con segundas unidades, pocos jugadores mejores que él se me ocurren para explotar un sistema que además conoce bien. Y Hill, otro versado en la motion offense, también se adapta como un guante a lo que pide a gritos este equipo y sistema: un base que no necesita el balón y pueda acompañar a los excelentes creadores de las alas, Hood y Hayward. Los Jazz lo tienen todo para dar un salto de canguro, pero aquello que no pueden controlar, las lesiones, ya se está empezando a cobrar piezas.

Hablando de lesiones

Atención al inicio de los Pistons, porque la baja de Reggie Jackson puede ser muy sensible, y se les están acumulando sustos en la enfermería. Más allá de su increíble talento como director y anotador, su presencia y talla permitía a los Pistons soltar en los bases de élite a Kentavious Caldwell-Pope y comprar palomitas. Su reemplazo temporal, Ish Smith, puede suplir convincentemente la parte distribuidora, y reemplazar anotación y distancia de tiro por velocidad. Pero siendo como es, uno de los jugadores más pequeños de la Liga, defender escoltas noche tras noche está fuera de su alcance, salvo en casos muy especiales. Los Pistons habían pegado un salto a la zona decente de la eficiencia defensiva, y el tener que reordenar las piezas les puede pasar mucha factura.

Harden como base

¿Y? ¿Dónde está la novedad?

Harrison Barnes como estrella

Durante los últimos años, siempre que estaba dispuesto a dar por perdido a Barnes sucedía algo. Un par de triples, un buen ataque con bote, una sobresaliente acción defensiva… lo suficiente para volver a ganarse un poco de crédito, y dejar de pensar que es un jugador mediocre al que hacían (mucho) mejor sus compañeros. Hasta los últimos Playoffs, en los que Barnes dejó de meter monedas cuando la máquina las pedía. Aún así, y aunque sólo fuera porque en algo había que gastarlo, estaba claro que alguien le iba a hacer las tarjetas de visita Harrison Barnes, Max Player, y tendría que imprimir muchas para recuperar la inversión. Su siguiente paso está en Dallas, con uno de los mejores entrenadores de la Liga, un ala-pívot legendario, un conocido en la última línea de defensa… sigue en un buen entorno, pero ahora tiene responsabilidad. Si sigue siendo el jugador timorato en ataque pero recio en defensa que vimos en los Warriors, la posición de 4 es la perfecta para aprovecharle al máximo, pero con Nowitzki en Dallas tendrá que producir como alero. No hay más.

Una teoría muy loca sobre Westbrook

Sentaos y acompañadme mentalmente. Igual este año, aprovechando que está con un grupo lleno de jóvenes exuberantes y enérgicos (Oladipo, Roberson, Adams), y que a veces es mejor ser muy muy bueno en algo que ir tirando en muchas cosas, ¿y si Westbrook decidiera soltar ese pepinazo nuclear que sabemos que tiene preparado en defensa? OKC podría ser un equipo terrible, que haría miserables a sus rivales noche tras noche, y por fin conoceríamos al Russell Defensor Dominante que sospechamos que tiene dentro pero nunca ha querido sacar. Si usa esa energía extra en esto en lugar de chuzarse cuaren…

No me lo creo ni yo.

Quinteto funkorro

El quinteto con mejor +/- repetible la próxima temporada en la Liga está en Toronto: en 85 minutillos de Lowry, DeRozan, Ross, Patterson y Valanciunas, por cada 100 posesiones los Raptors sacaron 30.2 de ventaja. La versión pro, con Carroll por Ross, dio menos caña (+5.7), pero en más minutos, y en Playoffs. Si no empiezan a caer como moscas, esos cinco juntan en la pista un poco de todo, no les falta nada, y están en la edad perfecta: 24 años con la experiencia internacional tempranera de Valanciunas, 27 para DeRozan y Patterson, y unos 30 jóvenes de Lowry y Carroll, que tardaron años en sumar 30 minutos por partido. Si Sullinger no lo estropea, este es el mejor quinteto que en realidad no importa mucho a nadie.

Quintetos contra natura

Siempre apetece fantasear con aquellos quintetos en los que jugadores fuera de posición o incompatibles, pero extraordinariamente talentosos, coinciden. Muchas veces, el mejor quinteto aposicional no coincide con el lógico. Pero este año… los GM han montado bastante bien las plantillas. Pocas combinaciones raras este año en papel entre los titulares: destaco que me gustaría ver el frontcourt Gordon/Ibaka/Biyombo, el Pondexter/Hill/Davis (básicamente, poner Davis de 5 y dos tiradores más: podría ser Chicho Terromoto uno de los otros), el quinteto de los Celtics con Smart de 3 y Crowder de 4 y, finalmente, Bledsoe, Knight, Booker juntos, y esperemos que no revueltos en Phoenix.

Hechos el uno para el otro

Otro incentivo para los primeros días: ver a jugadores llegar a equipos que parecían llevar años esperándolos, por unas cosas u otras: Jennings en New York, Pau en San Antonio, Dwight en Atlanta, y Ryan Anderson en Houston. También siempre divertidos son los casos contrarios: Rondo en Chicago, Parsons en Memphis y Deng en Los Angeles. A más medio plazo, porque siempre se necesita tiempo para adaptarse, nos seguirá sorprendiendo ver a Wade de rojo toro, Horford de verde, Rose y Noah de azul, e Ibaka de azul con rayas… y al número 35 ya sabéis donde…

Una mañana en la NBA Zone

Con motivo del Global Game entre OKC y el Real Madrid de este lunes, la NBA Zone se ha instalado este finde en la capital del Reino, y además de los juegos, regalos, sorteos y experiencias para todo el público, han acercado a tres ex-jugadores convertidos en embajadores de la NBA a nuestro país. Hoy hemos tenido la oportunidad de charlar con Shawn Marion, Jason Richardson y Vladimir Radmanovic, y mañana de 10:00 a 14:00 todavía puede que tengas la oportunidad de hacerlo tú también si te pasas por Puerta del Rey a dominguear un poco.

Los jugadores, que llevan muy poco tiempo fuera de la Liga, están disfrutando de su nueva situación. Richardson, que se retiró tras firmar brevemente con Atlanta por motivos de salud, tras pasar años en los Sixers luchando contra las lesiones, ahora se siente «bien: puedo correr con mis hijos y pasar tiempo con ellos. Creo que seguir jugando al baloncesto no era bueno ya para mí.  El Juego me ha tratado bien y no quería abusar y pasar el tiempo en el banquillo, así que era la hora de irme. He tenido una gran carera, no he conseguido algunas cosas, pero he tenido un impacto.» Sobre si la gente se da cuenta de lo que cuesta luchar frente a las lesiones cree que «sí se da cuenta, pero no todo el mundo. Pagas el precio en tu cuerpo, cuando juegas lesionado, enfermo, o cuatro partidos en cinco noches. El sueldo es bueno, pero tiene un precio, hablaba antes con Ron Harper (que también está por aquí) de lo mal que tenemos las rodillas y que a veces no podemos andar. Pero si pudiera lo volvería a hacer, volvería a sacrificar mi cuerpo hasta que no pudiera mas.» Marion está «ocupado pasando el mayor tiempo posible con mi hijo, relajado, pensando en cuál será el próximo capítulo de mi carrera. Ahora él es la prioridad, todo el resto está en segundo plano«. Lo que más echa de menos es «el compañerismo, el vínculo con los compañeros, las bromas y las risas. Competir también lo echo de menos, pero aún juego de vez en cuando.» Para él, que siempre se ha sentido (y para mí lo ha estado) infravalorado toda su carrera, llegar al Salón de la Fama sería «genial, habla por sí solo. Ahora tengo que esperar mi turno, son 5 años (ya sólo le quedan cuatro), así que ya veremos«. Radmanovic también mantiene su relación con la NBA como embajador viajando por el mundo: «llevo viniendo a España un par de años, y siempre estoy entusiasmado en volver con motivo de los Global Games«. Sobre su propia retirada y la de otros compañeros legendarios, el sentimiento que expresó Marion creo que sería aplicable al resto: «Es triste de ver, pero al final acaba pasando, no puedes jugar siempre. Fue genial, pero ahora hay que desearles lo mejor en sus próximas emprendeduras«.

Marion y Richardson son además ex de los equipos que se midieron en los últimos Finales, por lo que hablar de ellos era inevitable. A Matrix le encantó el enfrentamiento y «lo mucho que significa el título para el equipo y para la ciudad, va a ser realmente revitalizante para Cleveland«. Para J-Rich «el nuevo equipo (de los Warriors) es increíble, añadir a Kevin Durant al equipo les pone en una nueva categoría, anotarán muchos puntos y serán divertidos, no puedo esperar a que comience la temporada. Creo que KD va a tardar un poco en acostumbrarse al equipo, pero encontrarán una manera de descubrir como juegan bien juntos, son un gran grupo que sólo quiere ganar«. Dar un pronóstico ya es más difícil, aunque Richardson se aventura a hablar de repetición de final «cualquiera de los dos puede ganarlo. GSW tiene a Durant, pero Cleveland a LeBron James que creo es el mejor jugador del mundo, y han añadido piezas como Dunleavy, a la espera de que solucionen el problema con JR Smith para que regrese al equipo. Espero que se vuelvan a ver: en las Finales, partido 7, con un último gran tiro. Eso es lo que quieres ver como fan: la competición, los dos luchando entre ellos.»

A Radmanovic por su parte, se le asocia con otro equipo, aquel con el que fue a Los Finales, y que ahora dirigirá un viejo amigo: «Jugué un par de años con Luke Walton y es un gran tipo y compañero, así que espero que pueda aportar eso al equipo y hacerles mejores los próximos años«. «Cada franquicia tiene un principio del fin, y les pasa ahora con Kobe. Los Lakers tienen que buscar a su nueva estrella. Va a ser una transición dura pero nada es imposible, va a ser un proceso lento, no van a ser los de la ultima década, pero tienen que trabajar y quizá en los dos próximos años, si llegan buenos jugadores, construyan una nueva era«. La última parada de J-Rich fue en otro equipo en situación tan complicada, los Sixers, y más ahora que hemos conocido la lesión de Ben Simmons: «Es muy desafortunado, han tenido muchos problemas con sus elecciones altas del Draft y espero que no sea un estigma. A chicos como Nerlens Noel o Joel Embiid, que son realmente buenos, será divertido verles jugar. Espero que se recupere pronto y puedan todos empezar a intentar ganar partidos«.

En otros temas de la Liga, el escolta, toda una eminencia del mate con sus dos títulos de Campeón, cree que el último fue el «mejor concurso jamás. Es una de esas cosas que nunca quieres ver terminar, quieres verles volviendo a matar 100 veces. Fueron geniales, es de lejos el mejor concurso de mates que he visto.» Y Radmanovic no se acaba de creer la revolución posicional, o al menos, desde luego, él no se vería jugando de cinco «soy muy ligero peso unos 100 kilos y aún no es suficiente, hay muchos jugadores grandes y fuertes. No hay leyendas dominantes como O’Neal, Olajuwon o Ewing, pero creo que es temporal, con suerte aparecerán nuevos jugadores y cambiarán la cara a la NBA.«. Sobre la posición de cuatro abierto y la soledad que a veces implica, recuerda que «el baloncesto es un deporte de equipo y todo el mundo tiene un rol. Las franquicias que tiene grandes jugadores y necesitan espaciado, buscan a ese 4 abierto que pueda aportar la amenaza extra desde el exterior y quitar un defensor del medio de la pista. Sabía cuál era mi rol cuando jugaba y espero que todos los que lo hacen ahora mismo lo entiendan como yo. Se trata de ganar, si tu equipo lo logra, estas haciendo tu trabajo.»

Finalmente, un tema por el que los tres jugadores fueron preguntados es el tenso clima social en Estados Unidos, y las protestas que se pueden producir en la NBA. Aquí tiene una experiencia única Jason Richardson, cuyo padre es policía, «cuando suceden cosas como esta la NBA nos deja expresarnos: los jugadores se ponen camisetas, sudaderas, y no nos prohíben hacer nada de eso. Es bueno que la Liga nos deje ser activos socialmente, expresar nuestro enfado con lo que sucede. La brutalidad policial sobre hombres desarmados no es justa y tiene que parar. He sido criado por un policía, mi padre, pero no tengo prejuicios. Sé por lo que tenía que pasar cada noche, tenía que volver a casa, así que lo que necesitamos es mejor entrenamiento policial en América.» Marion se centró en que «lo bueno de vivir en los Estados Unidos es que puedes luchar por lo que crees, no hay nada malo con apoyar lo que tú quieras. Estoy absolutamente de acuerdo con la libertad de expresión«. Vladimir por su parte apoya «a todo aquel que esté en lo correcto, y el racismo o la homofobia no deberían existir en el mundo moderno. La NBA está intentando sacarlo del baloncesto y con suerte del resto de la sociedad, pero no puede cambiarlo todo«.

Y así es como nos acercamos a lo que piensan tres jugadores que han sido importantes en el pasado reciente de nuestra Liga, seguid atentos a las actividades de los próximos días si estáis en Madrid o la siguiente parada, Barcelona.

Juegos mentales

Boston Celtics Xmas

Este artículo se publicó en El Newsletter Desde El Sofá el pasado 13 de mayo de 2016, De vez en cuando publicaremos alguno por la web, pero si no quieres perderte nada y leerlos antes que nadie, sólo tienes que subscribirte

Si os pilla un rato tenso de vida en el que os habéis quedado sin batería en el móvil, no os habéis llevado el Kindle al trono, o estáis hartos de contar ovejitas, os recomendamos hoy una serie de juegos mentales relacionados con la NBA que os pueden servir para matar un rato de aburrimiento. En esos momentos de emergencia prueba a recordar… todo esto:

  • Las plantillas completas hasta 15 jugadores (o más) de los 30 equipos al cerrar esta temporada.
  • Los nombres de pabellón de cada equipo.
  • Cuántos entrenadores asistentes de la NBA localizas ahora mismo.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando quién fue el campeón NBA.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando el quinteto, más o menos ideal, del campeón NBA.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando quién fue el campeón NBA al estilo Kobe, es decir, con tantos intentos como necesites para adivinarlo, y con la ayuda de quién te rodeé para que te lo chive si te atrancas.
  • Si recuerdas el cuadro de Playoffs completo de algún año concreto.
  • Todos los jugadores que han estado dentro de una Kardashian (que sepamos).
  • Cuantas elecciones de Draft (equipo eligiendo, puesto, jugador) recuerdas en cada edición.
  • Piensa en jugadores jornaleros veteranos y trata de recordar en cuántos equipos han jugado.
  • Haz una lista de todos los equipos a los que fue traspasado Luke Ridnour a título póstumo.
  • Intenta recordar la mascota de cada equipo.
  • Recopila todos los jugadores cuyo padre también formó parte de la Liga.
  • Piensa en equipos concretos y trata de recordar los entrenadores de su pasado.
  • Identifica cuántos All-Star quedan en activo.
  • Tira del hilo en los ganadores del concurso de mates, triples, actuación el descanso y ciudad de cada All-Star.
  • Lo mismo con MVP’s, DPOY’s, jugador más mejorado, etc…
  • Unas especiales para raperos: en cuántas canciones recuerdas que se nombre a un jugador NBA, cuál es la referencia más ridícula, y cuál es la referencia más ridícula que no tenga que ver con Nelly y Jason Kidd.

Y finalmente, mi favorita sin duda:

  • Piensa en jugadores y trata de recordar si están tatuados o no, y su complementaria, ¿cuántos motivos exactos de tatuajes (por ejemplo, el Air Jordan de Marcin Gortat, un, dos, tres, responda otra vez) eres capaz de recordar en jugadores NBA?

Contratitos, contratitos: LeBron y Durant

Kevin Durant, Lebron James and Kobe Bryant render honors at the of the Tomb of the Unknown Solider in Arlington National Cemetery, Ft. Myer, Va, Jul. 15, 2012. DOD photo by D. Myles Cullen

Desde el sofá no podemos hablar con el señor Multiple Sources, pero sí podemos coger una copia del convenio y mirar la situación contractual de varios jugadores y equipos para explicaros por qué van a suceder una serie de cosas durante el periodo de agencia libre. Empezamos por los dos mejores agentes libres de la Liga.

Kevin Durant

Desde hace mucho tiempo se está hablando de que la opción más ventajosa para Durant era renovar un añito, y esperar a tomar la decisión junto a Westbrook e Ibaka, que serán agentes libres el próximo año. Serge ya está fuera de la ecuación pero Russ no, y ese año podría resultar en el primer contrato con 200 millones de dólares garantizados de la NBA.

Si Durant firma ya por cinco temporadas en OKC, el contrato sería de 152 millones en total (asumiendo un tope salarial de 94 millones este año, aquí y en el resto del artículo). De esperar al año que viene, Durant no sólo se aprovecha de un tope que crecerá (el contrato máximo es un porcentaje de este tope), sino que además llevará 10 años en la Liga, lo que significa que su máximo puede ocupar un 35% del tope salarial, la franja más alta de las 3 que existen en general (este año, está en la segunda, por lo que el máximo es de un 30%). Utilizando como referencia un tope salarial de 110 millones para el próximo año (también de aquí en adelante), el contrato que podría firmar KD en 2017 es de 207.5 millones, 55 más que el que empezara este año, y un total de 234 millones en las próximas seis temporadas, incluyendo esta. El riesgo obvio de esperar es que sus pies volvieran a darle problemas y nadie quisiera comprometerse por el máximo, pero con la enorme cantidad de equipos con espacio salarial, resulta difícil que en el triste caso de recaída, al menos un par de ellos no peleen por sus servicios.

¿Cuáles son las cifras si cambia de aires? El máximo para este año (unos 26.4 millones aproximadamente) que le puede ofrecer cualquier equipo sería igual al del suyo propio (sólo necesitarían tener ese espacio bajo el tope salarial), pero en futuras temporadas le podrían ofrecer menos dinero y años. De firmar un contrato completo ya con otro equipo, tendría que ser sólo de 4 años, y por 112.9 millones. La diferencia en los 4 primeros años de vida del contrato no es grande con el caso análogo de renovación, unos 5 millones, por lo que de firmar un nuevo contrato máximo en 2020, cuando tenga 31 años, no perdería mucho.

Si firmara sólo por un año fuera de Oklahoma City, el equipo que lo fichase sólo tendría los llamados Derechos No Bird, que no le permitirían añadir 5 años al contrato (4 nada más), y que no le dejarían alcanzar ese 35% del mega-máximo el año que viene (a no ser que el equipo vuelva a tener los 36 millones en espacio salarial por los que saldría la broma libres en 2017). En este caso, Durant, firmando por 1+4 en un nuevo equipo, ganaría 161.9 millones por las próximas cinco temporadas (180.5 si el equipo tiene esos 36 millones de espacio salarial libre el próximo verano), y si firmara un 1+1+4 (opción más arriesgada, porque tendría que jugar dos años con contrato corto), al final del segundo año aprovechando que pasa de tener derechos No Bird a derechos Bird prematuros, las cantidades que podría ganar estarían entre 210 y 215 millones por seis años (la cantidad más alta, si el equipo tiene espacio salarial para darle el máximo en 2017), unos 20 por debajo de los 234 millones que ganaría en Oklahoma City.

Por último está la avenida de firma-y-traspaso, que sería la manera de llegar a un equipo que no tuviera el espacio salarial para su contratación esta temporada, pero con el que OKC esté dispuesto a hacer un intercambio. Aquí Durant estaría obligado a firmar un contrato de entre 3 y 4 años, empezando en el máximo y con subidas del 4.5%, es decir, lo mismo que si firma directamente con un equipo diferente al suyo, con la salvedad que no podría utilizar la fórmula de 1+4 o 1+1+4 años. Por tanto, de una operación de firma-y-traspaso podría sacar un contrato de 4 años y 112.9 millones.

Como veis, hay diferencias grandes entre renovar un año y no hacerlo, y seguir en su equipo o cambiar de aires. Pero, ¿sería suficiente en las cifras que nos movemos, más las que tiene garantizadas KD de otros contratos publicitarios?

LeBron James

LeBron es agente libre este verano, pero tras reconciliarse con ciudad y equipo, todos los signos apuntan a que no se mueve de Cleveland. Cero dramas, siempre smile.

Ahora bien, su contrato también tendrá algo de miga, y es algo diferente a lo que ya he visto comentado y rebotado por Internet: LeBron no va a firmar por menos dinero por seguir en Cleveland. O al menos, si lo hace, sería una decisión voluntaria, y al no tener espacio salarial en Cleveland, no serviría mucho para hacer mejor al equipo, sólo más rico a Gilbert. Lo que sí es posible es que este año no cobre el máximo al renovar, pero no sería por puro altruismo, sino para salir al mercado el año que viene. Los Cavs se lo podrían ofrecer, pero ganaría más dinero a largo plazo rechazándolo.

Al firmar como agente libre el verano de 2014, los Cavs todavía no tienen sobre él los llamados derechos Bird, que permiten renovar a un jugador por el máximo sin importar si te pasas del tope salarial, y que se adquieren tras tres años. Como su contrato tiene dos temporadas, los derechos de Cleveland sobre él son de tipo Bird Prematuro (early Bird, un juego de palabras tan intraducible como vosotros ya sabéis cuál), y con esos derechos, los Cavs podrían oferecerle un contrato por el máximo este año, y subidas de 7.5%, pero… tendría que firmar por dos años, por lo que no podría salir al mercado el año que viene, cuando el tope y el máximo vuelven a subir.

Además, para complicar la situación del contrato de LeBron, por su edad le empieza a afectar el año que viene la regla Over-36, pensada para que los jugadores que firman contratos que se extenderán más allá de los 36 años no tengan incentivos por firmar acuerdos demasiado largos, ya que las últimas temporadas no se cobran. Esta medida, pensada para evitar que los jugadores y equipos difuminen las cantidades a lo largo de los años en contratos de veteranos hasta llegar a temporadas que el jugador puede que no cumpla, no tenía en cuenta a los superhombres.

Con estas consideraciones, el contrato que LeBron podría firmar este mismo año, con derechos Bird Prematuros, y empezando en el máximo (es decir, sin perder dinero por seguir en Cleveland) sería de 137.2 millones por cuatro años.

Si en su lugar, firma otro contrato de un solo año sin utilizar derechos Bird Prematuros, como su equipo no tiene espacio salarial, utilizarían los derechos No Bird, que le permiten cobrar 27.6 millones esta temporada (20% más que el año anterior), en lugar de los 30.8 que son su máximo. Pero entonces, el año que viene tendría derechos Bird completos, lo que le permitiría ahora ya sí, cobrar el máximo de 2017, y firmar cuatro años más (no son 5 por la regla Over-36). Utilizando esta estrategia de 1+4, LeBron podría firmar 188 millones por 5 años o 144 por 4 (más que los 137.2 por los que firmarían con derechos Bird prematuros).

La diferencia no es grande a 4 años, pero ese quinto año por 44 millones, que llegaría cuando LeBron tendría 35 años, sería difícil de alcanzar si no hay otra subida de un tope que se estima permanezca plano (o incluso baje ligeramente), a partir de 2018.

Otra opción sería utilizar los derechos Bird prematuros y firmar por dos años, volviendo a salir al mercado en 2018, pero por la regla Over-36, sólo tendría sentido renovar 4 más, lo que le daría unos 225 millones (estimación con tope plano a 110 millones en 2018) en 6 años. Esta cifra sí sería bastante interesante, pero si LeBron sigue en posición de ganar más de 35 millones en 2021 con 36 años (lo que sería el equivalente al contrato final de Kobe Bryant) y el invierno núclear provocado por Donald Trump y sus aliados Boris Johnson y Pdr Sánchez no acaba con la NBA, la opción 1+4 le permite, por una cantidad parecida, asegurar un año antes tanto la firma del contrato largo como la nueva salida futura al mercado como madurito interesante.

A diferencia de KD, al permanecer en el mismo equipo, y no tener esa subida de los 10 años de antigüedad acompañando a la del tope salarial en 2017, la horquilla en la que se mueve LeBron es más pequeña, y con un contrato zapatillero vitalicio, no es que se tenga que preocupar mucho. Por tanto, aunque la 1+4 me parezca la mejor opción en teoría para maximizar las ganancias minimizando el riesgo, ninguna opción me extrañaría, ni siquiera la de firmar ya 4 años (con alguno opcional), y olvidarse de todo. Pero en todo caso, no sería perdonar pasta por seguir en Cleveland: simplemente habrían echado cuentas y un vistazo a las reglas para sacar el mayor beneficio a largo plazo.

Y máximo o no, LeBron está en posición de lograr algo que nunca había conseguido: ser el jugador mejor pagado de la Liga. Los únicos que le podrían superar (o igualar si él firma finalmente con derechos Bird Prematuros este año) son agentes libres con más de 10 años de experiencia. Por lo que salvo que alguien ofrezca el máximo a Dwight Howard, Dwyane Wade, Dirk Nowitzki o Pau Gasol (ojo a la posibilidad de contratos locos a los dos primeros por uno o dos años), James sería el mejor pagado en la NBA, incluso aunque firmase por un año nada más.

PO Desde El Sofá (XXXII): Otro KO

Los Warriors volvieron a dar una páliza soberana a los Cavaliers, y tampoco necesitaron un partido perfecto ni la versión protagonista de los Splash Brothers. Draymond Green anotó 28 puntos (con 5 triples), Golden State compensó con un 45% de acierto desde el triple las 20 pérdidas, y dejaron en 77 puntos a unos Cavs, que fueron dominados por todas las versiones de los Warriors: la titular, el Quinteto de la Muerte, o la banda del banco. Sólo aguantaron un cuarto y medio.

Kerr reconocía en la entrevista dentro del partido que todo empezó en la defensa, y ciertamente, fue la constante de los Warriors en un partido en el que una vez que llegó su ataque, se acabó. La idea de los Cavaliers, agresivos y buscando tiros cerca del aro era buena en la teoría, muchos estrategas de sofá la habríamos considerado correcta, viendo que ante la defensa de cambios de los Warriors no se quedan con tiradores libres, ni son capaces de aprovechar los emparejamientos favorables. Pero no contaban con un Bogut protegiendo el aro de manera excelente, aprovechando de la posibilidad de dejar libre a Thompson. En su primer tramo de partido anuló todo acercamiento rival, incluidos los de LeBron nada más y nada menos… y hasta ahí llegaron las ideas de los Cavs, que vinieron con un único plan, penetrar hacia el aro incansablemente, pero que siempre encontraron un problema en la intimidación, las manos largas, la presencia o las ayudas de los Warriors.

Al menos en defensa si empezaron ejecutando bien, cambiando con sentido, con otro nivel de intensidad sin dejarse la puerta de atrás abierta, y volviendo a retar a los Warriors a que les ganen sin abusar de Curry y Thompson. Tampoco se dejaron sorprender de nuevo por Livingston, poniendo a Richard Jefferson (seguramente el mejor Cavalier anoche, en defensa y ataque) pendiente de él. Hasta mediados del segundo cuarto la cosa iba más o menos bien, pero con la aparición del Quinteto de la Muerte en pista, ni esto le funcionó a Cleveland. Los Warriors empezaron a sacar rentabilidad explícita de las defensas sobre los Splash Brothers, utilizándoles como señuelo y como bloqueadores para dejar a algún compañero libre. En cada jugada. Ni romper el cristal para coger el martillo de «LeBron James de pívot» en caso de necesidad funcionaba. Cuando Draymond Green empezó a meter los triples, las apuestas cambiaban a estimar cuando aparecerían Ian Clark y Mo Williams en cancha.

Sin Kevin Love en la segunda parte por un codazo de Barnes en la lucha por el rebote, Lue probó alguna cosilla, como resucitar a su Montaña, Timofey Mozgov, con idéntico resultado. Curry estuvo fuera buena parte del tercer cuarto con 4 faltas, pero hasta en ese momento hubo parcial a favor de los Warriors. Todos los jugadores de Golden State cumplían en un nuevo y sobresaliente esfuerzo colectivo, mientras que nada funcionaba en Cleveland: el resultado parece hasta corto para lo que pasó, si los Warriors tuvieran más cuidado del balón hubiera podido ser histórico.

Los Cavs ahora están obligados a ganar los dos partidos en Cleveland… o Los Finales no nos llegan ni al podcast en directo del próximo sábado. Nadie se puede librar después de los dos primeros partidos, pero más preocupante aún que el desempeño individual es que no parece haber ideas. Y este reto ya es lo demasiado difícil sabiendo qué hacer.

Sofi del día: Me encanta Santana, y es historia de San Francisco… pero el himno de Estados Unidos a guitarrazo eléctrico fue como el quinteto con LeBron de pívot: no funcionó ni de lejos.

PO Desde El Sofá (XXXI): Broche perfecto

Bonito partido para cerrar una magnífica de serie de Playoffs, a la que sólo le ha faltado alguna de esas bacanales de prórrogas y canastas sobre la bocina. Los 10 partidos jugados este año por ambos equipos entre temporada regular y eliminatorias por el título nos han dado una gran cantidad de momentos inolvidables que formarán parte de la Historia de la Liga, y al final se ha impuesto el equipo que en el cómputo global ha sido un poco mejor, el que ha aguantado un pelo más. Que no se castiguen mucho en Oklahoma City, ante estos Warriors les acaba pasando a todos.

Pero que nadie se engañe: no estuvo claro hasta el final. A dos minutos para que terminara la serie, el último coletazo de Durant dejaba a OKC sólo 4 puntos por debajo, después de haber tenido ventajas de hasta 13 puntos en la primera parte. Pero entonces una falta de 3 tiros sobre Curry cuando la posesión de los Warriors agonizaba, puso el punto final a esta bonita lucha. Sobrevive el Gigante de las 73 victorias ante los Quijotes que habrían tumbado los dos molinos más grandes que jamás han caído, vuelta y vuelta.

OKC se negaba a cumplir el guión de los séptimos partidos, y en vez de salir a la pista como casi todos los que han estado allí antes que ellos, no se presentaron ante un pelotón de fusilamiento. Cargando el rebote de ataque, implicando a todo el equipo, partiendo del dos contra dos de Westbrook y Adams que ha vertebrado su juego buena parte de la temporada regular, OKC empezó mandando, ante un quinteto con Iguodala de inicio más complicado aún de superar que el habitual, y con el ajuste de poner a Thompson defendiendo a Westbrook. En medio de un inicio coral, la primera estrella en sentirse cómoda anotando fue Durant, que aprovechaba su altura para tirar por encima de un Iguodala que le defiende tan bien, que es de lo poco que le deja hacer. Y encontraron revulsivo en Waiters desde el banquillo: un necesario tercer creador para OKC, que además se atrevía a ir a por el aro incluso más que sus ascendentes. Así, el equipo estaba jugando de manera fluida y dinámica, sin notar los cambios, llegando a los ya comentados 13 puntos de ventaja.

Se oía cada vez más fuerte el «Cucurrucucú Paloma» y Kerr, que sabía que no se lo podía tomar a broma, y que además, cambió su rotación por la entrada de Iguodala, no utilizó el quinteto banquillero y dejó a alguno de sus tres puntales en pista en todo momento. Pero en el fondo, cuando les recordaba en el tiempo muerto que una ventaja como esa la habían fulminado hace dos días y a domicilio, sabía que conectar a sus chicos está por encima de cualquier combinación. Y tras esa parada vino el primer arreón: encadenando uno de esos fallos esperpénticos de Westbrook con un triple de Thompson y un tapón de Green en la ayuda, obligaron a Donovan a pedir un tiempo muerto y metieron al público en el partido. Otro par de triples de Klay a renglón seguido, uno de ellos tras un error de cálculo defensivo de Westbrook, ponían a prueba por primera vez los nervios de los Thunder, que encajaron con mandíbula prieta los golpes y los devolvieron bien. Su respuesta llegó en forma de siete puntos consecutivos, y un truco mental jedi para que Draymond Green hiciera de repente una llave de judo a Steven Adams que acabaría aplastando su propia cabeza. Y la defensa seguía sin aflojar, quedaban dos minutos para el descanso, y estaban dejando a los Warriors en tan sólo 33 puntos. Cambios precisos, nada de oxígeno a los tiradores. Se colaba de vez en cuando alguno por la puerta de atrás, aparecía un triple imposible o pagaban alguna columpiada ocasional de Russ. Pero por el resto, un trabajo tan perfecto en esos 22 primeros minutos como hayan podido hacer en cualquier otro momento en estos Playoffs.

Y entonces llegó la segunda embestida: parcial 7-0 favorable para Golden State, y cuando Curry tenía la bandeja para seguir extendiéndolo, el brazo de Ibaka planchaba el balón contra el tablero, y Waiters y Westbrook dirigían una fantástica contra terminada en 2+1. Cambio de 5 puntos, para evitar que la ventaja fuera demasiado corta al descanso, y aunque dejaron que Curry se recorriera la pista en cinco segundos para terminar la primera parte con una bombita sobre un bosque de brazos secuoya, se iban al descanso con la confianza de haber restado bien las acometidas.

En el inicio de la segunda parte, el muro empezó a caer. Los Warriors empezaron a cortar y continuar los bloqueos con más intención y explosividad, y aparecían demasiado cerca del aro, con oportunidades muy cómodas. Sólo les faltaba rentabilizarlas, porque con la envergadura de OKC se les hacia de noche. Pero estos ya empezaban a llegar en el último momento. En ese momento Kerr quita a Bogut, que no estaba mirando al aro, y con Ezeli como amenaza aún más real de continuación, los Warriors consiguen por fin los cambios deseados en el perímetro: los que dejan a los Splash Brothers con los hombres altos. Cinco triples en seis jugadas, con el cameo de Iguodala, que se suma a la hermandad siempre que la cosa se pone fea, y Golden State empata el partido. Pero OKC todavía no se derrumba: Durant da buenas respuestas en las siguientes posesiones, Green tiene que salir de la pista por cometer la 4ª falta a 5:40 para el final del tercer cuarto, y Donovan aprovecha para meter a Waiters y jugar pequeños, y este le vuelve a responder con buenas acciones en ataque y defensa (ni Ezeli ni Speights pueden anotar en el poste bajo frente a él).

En este momento de igualdad en el marcador en que ambos andaban mirándose a los ojos, aterriza en las series Shaun Livingston, que tras ser el jugador menos brillante del equipo en anteriores encuentros, lanza un parcial de 12 puntos de los Warriors… ¡anotando en el aro! Su agresividad tiene premio y Golden State se marcha por primera vez en el marcador con un quinteto de banquillo profundo en pista, en el que Curry está acompañado por Varejao o Barbosa… mientras enfrente tienen a Kanter. OKC, que había jugado con paciencia y tino hasta ahora, vuelve a poner sus peores hábitos en práctica y demuestran que la templanza que tuvieron aguantado a los Warriors que venían desde atrás, no la mantienen cuando se les van por delante. Lo que ocurrió al final del G6 el otro día, vamos, pero esta vez un cuarto antes, y quizá con las mismas consecuencias.

El descanso previo al último cuarto les sienta bien, y los Thunder vuelven a aprovechar lo que la defensa les da: Westbrook empieza a repartir caramelos para que sus compañeros anotan de media y larga distancia, y con un poco de fortuna en el otro lado (Speights y Green fallan dos bandejas aparentemente sencillas, Westbrook también había hecho algo parecido un rato antes a la contra, pero en una acción más complicada que sólo pareció sencilla por ser suya) logran ponerse a tan sólo cuatro puntos. Curry apaga el fuego con 7 seguidos que encuentran réplica majestuosa a la altura desde la línea de tres de Westbrook y Durant y el partido llega al ecuador del último cuarto con 5 puntos de ventaja para Warriors, y los Quintetos de la Muerte en pista. No más pívots.  El momento de la verdad.

Son los Warriors entonces los que continúan donde lo dejaron el otro día, con Klay Thompson y Draymond Green conectando desde el triple, y a falta de 4 minutos y con 11 puntos de ventaja, Thompson tiene el puñal en su mano: un triple abierto en el ala izquierda tras un dos contra uno a Curry. El escolta no acierta con el descabello, y con 7 puntos sin réplica de Durant, que saca la 5ª de Green por el camino, se aferran a la vida.

Había dos minutos de alta tensión por delante, un partido en dos posesiones, y flotaba la posibilidad de estar ante un final legendario. Las constantes idas y venidas de ambos equipos podrían haber desembocado en eso. Pero el genio de Curry, que atrapó en su trampa a un Ibaka que va a tener pesadillas que culminarán con esa falta en el triple, puso punto y final al partido. El impacto de esa jugada fue tal que OKC prácticamente renunció a los 80 segundos que les quedaban: Steph anotaría incluso un último triple sin oposición, tras flotar por la pista gastando reloj sin que nadie le hiciera falta, y llevando aún más allá el récord de triples en una serie a 7 partidos: de 28 a 32 (Klay se ha quedado con 30). 43 segundos en la NBA pueden dar para mucho, pero los Thunder ya se sabían derrotados. Bandera blanca y otro año será.

Ahora, nos queda una única serie, la revancha del año pasado, con Cleveland al completo y las espadas más en alto aún. Disfrutadla.

Sofi del día: Muy cruel recordar en la infografía con Chris Webber ahí delante que una de las dos victorias a domicilio en un G7 de las WFC tras 1-3 se produjo frente a sus Kings, pero al menos sus compañeros de retransmisión tuvieron el buen gusto de no hacer ni el más mínimo comentario y reservárselos para bombas como la de «Chuckie D and I are very close«. Marv Albert, enemigo público.

PO Desde El Sofá (XXX): Qué puto espectáculo

Klay se disfrazó de Steph, batiendo récord de triples en un partido de Playoffs, y Curry fue de menos a más, para remontar un hostil partido en Oklahoma City y mantener viva la temporada.

Tras ir a remolque todo el partido, los Splash Brothers volvieron a tirar de magia, con 72 puntos y 17 triples entre los dos (27/7 de ellos en el último cuarto), y dieron una sonora bofetada a Oklahoma City, que ganaba de 8 a falta de 9 minutos, pero que no pudo cerrar el partido ante una de los mejores aficiones que se recuerdan en la NBA.

Oklahoma City salió con más agresividad que nunca, si es que eso es posible, cogiendo cuatro rebotes de ataque y robando un balón en el primer minuto de juego. Se sucedían jugadas imposibles en defensa (robos de Westbrook volando en medio de la pista, un tapón espectacular de Roberson a Thompson en una bandeja de Klay, Durant forzando a Curry a cometer pasos a la contra), y Westbrook anotaba tranquilamente sus suspensiones tras bote de media distancia. Los Thunder estaban golpeando duro a los Warriors, y Kerr apostaba por el Quinteto de la Muerte más pronto que nunca, a mitad del primer cuarto. Eso no sirvió para que Curry anotara: se fue con un rosco en el boxscore de los doce primeros minutos, pero Klay estaba recuperando el acierto desde el triple que ha ido y venido esta serie y, de alguna manera, los Warriors sólo iban tres abajo pese a estar jugando peor.

Al volver del primer descanso, OKC dio el primer estirón en el marcador aprovechando que Kerr sacaba el quinteto sin Steph, Klay y Green, que funcionó bien en el quinto partido, pero que fue castigado por Kanter y Durant en este, llevando la ventaja a 12 puntos. Hasta el mismísimo final del partido, esta decisión de Steve, que si algo podemos decir de ella es que al menos ha sido innegociable durante todo el año, parecía ser la raíz de todos los males de los Warriors. Pero a posteriori, y tras ver como al final del encuentro se desinflaban física y mentalmente los jugadores de OKC, estos minutos de descanso pudieron ser todo lo contrario: la batalla perdida que fue clave en la conquista de la guerra.

La vuelta de los titulares, con Curry metiendo nada más entrar sus primeros puntos en forma de triple, parecía que iba a solucionar el problema, pero sólo pudo parar la hemorragia. OKC seguía asestando los mejores golpes, encontrando canastas fáciles en cortes al aro para contrarrestar la anotación de Golden State y la chavalada se volvió loca cuando Steven Adams logró poner en un póster a Draymond Green. Al menos, los Warriors ya eran capaces de anotar, y lentamente fueron cerrando el hueco, lo que propició otras de esas decisiones que parecen inocentes, pero que a posteriori pesan un quintal. Donovan decidía parar el ritmillo que estaban cogiendo con un Hack-a-Bogut, pero lo hace con Andre Roberson, jugador que está resultando tan eficaz como insustituible en estas series, y que por su agresividad sobre el balón, comete faltas con demasiada recurrencia (aunque en ese momento no llevara ninguna, cierto es). El australiano salió del partido para los dos últimos minutos del cuarto, pero Roberson también jugó menos de lo que debería al final del encuentro, tras hacer cuatro faltas más en los siguientes 10 minutos de partido. Golden State iba jugando mejor y dejando la ventaja en un par de posesiones, pero los Thunder seguían sacando petróleo de contra y rebotes ofensivos, y el pesimismo rodeaba a Curry y su estado físico, tras verle fallar dos tiros libres seguidos.

Al volver del descanso, Klay con dos triples, ponía a los Warriors por delante después de muchísimos minutos, y este fue seguramente el rato mejor jugado del partido, con Curry, que en la segunda parte sí pareció el de siempre y Durant, intercambiando canastas, y los dos equipos jugando a gran nivel a media pista. Kerr sacó a Ezeli a pista, pero tras un par de errores del pívot volvió al Quinteto de la Muerte, que frente a los Thunder parecía otro más. Cuando parecía que Draymond Green se estaba metiendo en el partido, un par de faltas dudosas le dejaron con 4 y cabreado con el arbitraje, y con Donovan recurriendo al hack tan rápido como Bogut entraba, OKC pudo aprovechar para insertar a Kanter ante un quinteto en el que la referencia más grande era la de Speights.

Los Thunder llegaban al último cuarto con el viento soplando a favor: Durant enchufado, el juego interior de los Warriors confuso por faltas y tiros libres, la afición increíble, y una ventaja de 8 puntos que administrar. Y entonces llegó Klay Thompson, que no sólo metió más triples que nadie en un partido en las eliminatorias por el título: el grado de dificultad de alguno de ellos habría hecho pensárselo a su mismísimo compañero Steph. A falta de poco más de seis minutos y medio, Kerr metió de nuevo el quinteto mortal, y a la tercera fue la vencida. Iguodala estuvo magnífico defendiendo a Durant, Klay y Steph siguieron haciendo llover, y punto a punto recortaron la ventaja de OKC, dando la vuelta a un partido que pareció fuera de su alcance hasta el mismísimo final.

El depósito de OKC se vació en vivo y directo delante de nosotros, y dejaron de aparecer esas segundas oportunidades, esos cambios defensivos precisos, ese hombre siempre encima de un tirador. Durant y Westbrook estaban exhaustos, no podían seguir atacando ellos solos, pero lo hicieron. Su tramo final de partido fue olvidable, con cinco pérdidas en las últimas seis posesiones, cuando el resultado todavía estaba empatado. Y durante el resto del partido fueron la versión más individualista de la pareja, la que menos nos gusta, aunque estuviera funcionando. No pudieron terminar el trabajo, lo que les va a complicar mucho la eliminatoria, pero son los que han llevado a los Thunder hasta aquí, y aún tienen otra oportunidad.

Y mientras OKC era incapaz de conseguir algo en ataque, dos bellas penetraciones de Iguodala y Curry y un triple de (quién sino) Klay Thompson, ponían por delante a Warriors, que lograban superar la situación más complicada que han vivido en los últimos dos años. Decía Webber que la búsqueda del 73-9 les había servido para prepararse para estas situaciones límite, cuando de otra manera no habrían tenido necesidad alguna de hacerlo. Y con esto, es imposible no acordarse de, entre otros, aquel gran partido de temporada regular en este mismo escenario, cuando ganaron otro partido que se supone que no era suyo, y otro equipo habría dejado marchar.

No sé si en realidad es necesaria esa «preparación» para la victoria, o si la búsqueda del récord les ha cansado gratuitamente. Si quizá lo acusarán en el séptimo partido, o en una hipotética final. Lo que sí tengo claro es que ayer nos dejaron otro partido inolvidable, tanto de su hado colectivo, como del individual, en este caso, sobre todo, el de Klay Thompson. Y que enfrente tienen un rival magnífico, que no se va a dejar dominar por el desaliento, y que les pone en muchísimos problemas.

Sólo de pensar en que el próximo partido pueda ser parecido, o incluso mejor que este…

Sofi del día: Cuando tras un 2+1 Ibaka cayó al suelo… no creerás lo que sucedió. No he encontrado Vines del momentazo, pero Steven Adams! lo levantó del suelo por los sobacos como el que coge un bebe. Impresionante.

PO Desde El Sofá (XXIX): Se cumple la profecía

El guión del Este no ha tenido giros argumentales: los Cavs de LeBron James y James Jones despacharon con holgura a los Raptors, y ya están en Los Finales, y en el caso de estos dos, es su sexto viaje consecutivo.

Como ha sido tónica dominante en la serie, dónde sólo el cuarto partido fue disputado, el equipo que se alzó con la victoria ganó todo lo cómodo que se puede en una Final de Conferencia, y ahora Cleveland espera rival para el jueves. Los Cavs volvieron a encontrar acierto desde el triple, y LeBron dominó en un partido que luego paso a Irving, y acabó con minutos de la basura y Drake cambiando otra vez de chaqueta.

Los Raptors encomendaron este vida o muerte a los dos de siempre, y aunque la actuación individual de Lowry y DeRozan fue correcta, cerrando la mejor serie de la temporada para ambos, no fue suficiente. Ayer nadie dio un paso adelante, y se quedaron solos, tratando de defender el terruño por tercera vez, y esta vez fue la vencida. Como el resto de equipos del Este, no tienen la munición necesaria para hacer frente a unos Cavs plenos, y tras 20 partidos les toca irse a casa.

Casey mantuvo a Scola en el quinteto titular, y el partido se les fue desde el principio, con LeBron haciendo lo que quería: anotando mucho, con acierto desde el triple, y alimentando a los tiradores que Toronto ha acabado dejando libres tras mantener la disciplina una buena parte de las series.

El partido se puso feo con una serie de codazos leves y de poca consecuencia, pero que llevaron a una mini-tangana y varias insufribles revisiones arbitrales al principio del segundo cuarto. Una flagrante a Biyombo, que le hubiera dejado fuera del hipotético G7, y más LeBron, que no salió de la pista en la primera mitad, enfriaron a unos Raptors que parecían capaces de hacer la goma, pero nada más lejos de la realidad. Un final en tromba antes del descanso puso a los Cavs con demasiada ventaja por delante, e Irving dio la respuesta a todos los intentos de Lowry en un brillante tercer cuarto de mantener la eliminatoria viva en la distancia. Kyrie hasta nos dejó con canasta desde su propia línea de tiros libres (no contó) para cerrar el cuarto.

Cuando en la entrevista de Doris Burke, Casey contestaba con ojillos y voz lastimosa a la pregunta de qué tenía que pasar para remontar el partido, como si este ya hubiera acabado, era hora de apuntar en el bloc de notas «Partido terminado»,  Gregg Easterbrook style.

Y a por el siguiente, que hay que freír peces más grandes.

Sofi del día: El Jurassic Park y la afición mola, los Raptors son una historia bonita, en el fondo son un equipo que al final ha estado incluso por encima de sus posibilidades… pero yo ya he tenido suficiente Toronto por estos Playoffs. Buenas noches y buena suerte.