PO Desde El Sofá (II): Mago Wall

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Los Wizards hicieron los deberes en su vuelta a Playoffs, pero dejaron de nuevo sus dos caras. Una, la del aspirante a llegar muy lejos en esta post-temporada que vemos cuando los titulares juegan desencorsetados, y la otra, la que ofrecen cuando el banquillo está en pista. Frente a un equipo ramplón como estos Hawks pueden vivir del arreón de la primera, pero Brooks tendrá que encontrar una solución a la segunda si avanzan a próximas rondas (y ya lo está intentando, ya que cambió el patrón de sustituciones en la segunda parte).

John Wall estuvo magnífico (32 puntos y 14 asistencias), especialmente en un tercer cuarto en el que no paró de anotar y asistir: hubo un periodo de tiempo en el que el equipo capitalino anotó en 10 de 11 posesiones (sólo un triple librado de Morris fallado), y todas llevaron su firma en forma de canasta o último pase. El torrente sólo paro cuando el hierro le negó un triple desde el logo del centro de la pista al final del reloj de posesión, que por los antecedentes, también parecía que iba a acabar en el mismo sitio que los demás.

Además de los habituales pases imposibles a la esquina del lado débil, Wall tuvo mucho éxito poniendo balones muy cerca del aro (alley-oops o no) a unos interiores que los Hawks se empeñaban en defender por delante, pese a ser manipulados constantemente por el base rival. Budenholzer intentó detener la sangría sacrificando incluso al base, utilizando a Bazemore de 1 por cuestiones puramente defensivas, pero lo único que podía con Wall anoche era la necesidad de descanso.

Si al partidazo de Wall le sumamos que encima Markieff Morris contestó canasta por canasta a un Millsap que Gortat y él zarandearon desde el punto de vista de la dureza, y la buena segunda parte de Beal, demasiado cerca estuvieron los Hawks, que poniéndose cinco abajo a falta de dos minutos incluso amenazaron con el susto.

Atlanta no tuvo nunca ritmo en ataque, perdiendo gran cantidad de balones ante la agresiva defensa de los Wizards, que paradójicamente les mantuvo en el partido a base de ponerlos continuamente en la línea de tiros libres por exceso de celo y agresividad. Dwight Howard no fue factor, Millsap estuvo discreto y no se impuso a Morris, Schröder, acertado en el tiro, hizo mejor partido en estadísticas que en pista, y Tim Hardaway Jr, aciago desde la línea de tres, sólo se lució poniendo en un póster a Bogdanovic.

Fue buen partido para los debutantes en Playoffs, con Taurean Prince y Kelly Oubre, jugadores  que sus equipos esperan importantes en un futuro, rindiendo con efectividad en ataque y energía en defensa. Por increíble que parezca, también era el primer partido en Playoffs para Markieff Morris, así que claramente era día para novatos.

Para los que os interese #loespañol, Calderón fue finalmente el base suplente por delante de Delaney, algo que Budenholzer mantuvo en secreto hasta el salto inicial, pero no marcó la diferencia, y como hemos comentado, Bud incluso prefirió jugar sin base cuando Wall entró en fase de flujo. El bueno de Calde al menos se aprovechó de la jugada tonta del encuentro, cuando un fallo de comunicación en la defensa de Wizards le permitió anotar la bandeja más cómoda a media pista de su carrera.

Seguiremos la pista a esta serie, donde los Wizards son superiores en muchas cosas… y perder mucho terreno muy rápido también es una de ellas.

Sofi del día: Marcus Morris estaba entre el público disfrazado de Markieff Morris, preciosa (y patriótica) equipación de los Wizards incluida. Al parecer van a utilizar la «Barras y estrellas» en todos los partidos de casa estos Playoffs, y no nos podemos alegrar más, porque es bonita bonita. Otro motivo más para verlos.

PO Desde El Sofá (I): Vencen, pero no convencen

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá (hasta que dure) cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Los Cavaliers se llevaron el partido inaugural de esta edición de Playoffs, en un enfrentamiento muy ajustado que Indiana pudo ganar en la última posesión. Cleveland no dejó que Paul George se encargará del tiro final, y CJ Miles no pudo castigar el dos contra uno a la estrella de su equipo en la jugada definitiva.

LeBron y compañía fueron por delante durante todo el partido, pero no llegaron a distanciarse, y cuando en el último cuarto estuvieron varias posesiones sin encontrar el aro, los Pacers metieron el miedo en el cuerpo a todo un pabellón que lleva un par de meses viendo a su equipo flaquear.

Cleveland no ha mostrado aún (o eso esperamos, por su bien) esa defensa «secreta» que prometía Lue estos días (no es que la tengan que sacar aún, que esto es muy largo), y volvieron a vivir de un ataque explosivo y de lo difícil que es para cualquier equipo no ser castigados por James, Irving y Love. Indiana ganó la batalla del rebote, tuvo éxito penetrando y atacando el aro de los Cavs con sus exteriores (primero Monta Ellis, luego Lance Stephenson, que parece otro de Pacer y contra LeBron), y mientras, Paul George, que anotó 6 triples, perforaba por fuera con suspensiones. Al menos lograron parar a Indiana cuando más lo necesitaban: un par de robos en los minutos finales de Irving (¿quizá el jugador que más se crece en el clutch de la Liga?), y la apuesta exitosa en la jugada final contra George les ha servido para ganar un partido que no debería haberse complicado tanto.

Y es que la estrategia defensiva de McMillan tampoco fue para echar cohetes, y LeBron (32 puntos, 65 eFG%, 13 asistencias) pasó toda la noche dándose un banquete por encima los jugadores exteriores de los Pacers que quedaban emparejados con él en cambios de dudosa eficacia. Indiana ha hecho un buen trabajo en líneas generales frente a los tiradores, y no han dejado que les rotarán hasta el aburrimiento, pero el precio que han pagado es dejar a James muy cómodo en enfrentamientos favorables. Tardó unos minutos en hacer notar su presencia en ataque, pero cuando empezó a tomar el control en el último tramo del primer cuarto, en el momento en el que los suplentes empezaban a aparecer en pista, fue para no soltarlo. Calentó con un par de pases excelentes a Frye y Jefferson en cortes al aro, pero se dio cuenta que podía aprovechar las defensas individuales para dominar también mediante la anotación. En los últimos minutos los Pacers tuvieron algo de éxito enfrentándole con Young, pero un estruendoso mate cuando Indiana recuperaba el marcador por primera vez tras tres cuartos, restableció el orden. Lo que apenas vimos fue el prometido enfrentamiento GeorgeJames, que a diferencia del tremendo partido de temporada regular que nos dejaron estos equipos hace poco, pasaron una buena parte del partido evitándose.

El partido pudo romperse en el segundo cuarto, cuando Love e Irving fallaron algunos triples desde las esquinas tras buen movimiento de balón que podrían haber hecho desmoralizante la diferencia, y pareció también visto para sentencia al final del tercer cuarto cuando a un parcial de 10-0 se unía la necesidad de mandar a George al banquillo para darle unos minutos de respiro. Pero entonces fue cuando Born Ready mantuvo a Indiana con vida, y no sólo aguantó la diferencia, sino que logró limpiarla. Jugó los últimos 14 minutos de partido y aunque no acertó con un triple postrero que habría acongojado a unos Cavs encantados de dejarle tirar, si no es por su actuación, tampoco habrían podido llegar a ese punto.

Lo cierto es que los Pacers están muy lejos de tener la munición de los Cavs, y pese a intercambiar golpes con ellos esta noche, les cuesta mucho más desarrollar las posesiones y conseguir tiros buenos que a los Cavaliers. Varias veces ellos solitos se han ahogado contra el reloj, y de alguna han podido salir con acierto o con una segunda oportunidad tras rebote, pero a lo largo de una serie contra Cleveland no va a ser suficiente. Y si el equipo de Lue empieza a ayudar con más eficacia, que hoy han tenido bien poca, va a ser aún peor, porque los Pacers tienen un déficit de tiradores a los que hacer llegar el balón cuando la zona se blinda. La oportunidad que han perdido hoy es enorme, pero la serie no debería estar tan igualada como para lamentarlo.

Al final, pese al susto, lo que sirve es la victoria, y eso le va a dar un poco de tranquilidad a Cleveland.

Sofi del día: A Jeff Van Gundy por su papel de Andrés Montes trucho: llamar a Stephenson Lance Romance, ¿genialidad o no?

La próxima frontera

La vida de un hombre alto NBA en 2016 es dura. No le paran de pedir cosas para las que se supone, no está preparado. Primero fue tirar, luego defender en el perímetro. Y en esta transformación del pívot en, ummmm, jugador de baloncesto, la próxima frontera es el pase en espacio. Con casi toda la Liga implementando el spread pick’n’roll en sus sistemas, las defensas están tomando medidas en ese eterno juego de gato y ratón, y para doblegarlas, ahora los gigantes de la Liga tienen que (re)aprender a pasar.

En el spread p’n’r (bloqueo y continuación ¿estirado? ¿extendido?) la piedra angular del ataque es el dos contra dos entre un base, que idealmente amenaza tanto con el tiro como con la penetración, y un hombre alto preparado a continuar ferozmente al aro. Además, están muy bien rodeados por tres tiradores, apostados cual francotiradores, para dar el máximo espacio en el medio de la pista y castigar a la defensa si hace trampas. Es una manera también de ampliar el rango de acción del hombre alto (habitualmente no tirador), que se convierte en una amenaza efectiva aunque esté lejos de la canasta.

Esto se puede defender de muchas maneras,  pero el momento dorado que estamos viviendo en la NBA con los bases, prácticamente indefendibles cuando la zona está limpia, ha obligado a cambiar el enfoque y la opción preferida por las defensas. Además de los cambios en defensa (que también están creciendo en popularidad, pero necesitan de un personal bastante polivalente), hay entrenadores que prefieren arriesgar a que el pívot demuestre de verdad que es una amenaza lejos del aro. Como además raro es el equipo que de verdad emplea tres tiradores efectivos rodeando el bloqueo y continuación, la opción menos mala para muchos entrenadores es enviar ayuda extra cuando (y si) el base suelta el balón: un tercer hombre deja el perímetro para defender el pick’n’roll, llegando a proteger la última línea de defensa, e impidiendo la libre circulación al aro. El problema potencial para ellos es claro: un tirador queda solo en el lugar donde los tiros valen un punto más. Pero hasta que el rival demuestre estar preparado para castigarlo, haciendo llegar el balón ahí, y después convirtiendo el tiro, será la opción con la que las defensas estarán encantadas de vivir.

El arte del short roll (continuación corta en castellano, llamado así porque el pívot no avanza hasta el aro, sino que la pasa antes) no es inmediato para todo el mundo. Cuando la defensa decide protegerse con ese defensor extra en la zona, el hombre alto, para batirla, tiene que identificar primero de donde viene este (en muchos casos, sin poder estar atentos a la jugada, pues están preocupados de recibir primero ellos el balón) y ser capaz de hacerlo llegar rápidamente (para evitar rotaciones o recuperaciones) y en la mejor localización posible para su compañero (si la defensa es inteligente habrá elegido dejar al jugador menos diestro del equipo contrario en esta situación, no puedes pasarle a las rodillas y esperar que funcione). Todo esto lo tiene hacer sobre la marcha, en carrera, sin cometer pasos, y en muchas ocasiones, en un espacio limitado, tratando de evitar cargar en falta de ataque sobre el defensor que está esperando.

Hay quien lo hace bien, y penaliza a las defensas que lo practican, por supuesto:

Si has visto en el vídeo embeb… incrustado las decenas de short rolls perfectos que un buen samaritano ha compilado, parece hasta fácil. ¿Cómo es posible que una defensa esté dispuesta a permitir eso, si les están matando? Aunque jugadores como Draymond Green o Blake Griffin (su caso es aún más complejo porque los defensores que le impiden la continuación no han dejado libre a un tirador: son el propio hombre de DeAndre Jordan esperando tranquilamente) apoyados en las amenazas que sus equipos tienen fuera de la línea de tres, lo hayan perfeccionado, no resulta tan sencillo para muchos otros. Especialmente en casos de verdaderos 7-pies, con peor coordinación y mucha menos levedad, que tienen ya problemas desde el primer movimiento de la acción, que es recibir el pase de su compañero sin perderla. No todos los 5 de la NBA son Tim Duncan. Es por eso que entre los males que tienen para escoger, muchas defensas deciden arriesgarse a obligar a que el pívot rival haga la jugada y encuentre al tirador libre, en lugar de dejar el camino más o menos libre al mate del hombre alto, o permitir que los castigue el base (al que así puedes vigilar con dos personas: presionarle más o menos, esperarle arriba o abajo… ese es otro problema).

Una medida para contrarrestarlo sin recurrir al pase podría ser que el jugador desarrollara movimientos en carrera que pueda utilizar en el medio de la zona, algo muy visible, por ejemplo, en Anthony Davis. Si el hombre alto puede girar alrededor de su defensor, o parar en seco y sacar una pequeña bomba sobre rivales que serán habitualmente más pequeños que él, o incluso, simplemente, penetrar hacia canasta como un bajito, no necesita imperiosamente ese recurso del pase. Pero al igual que el ejemplo de Green y Griffin, no todo el mundo tiene tampoco esas condiciones y/o fundamentos para hacerlo, y más cuando sube el grado de dificultad, ya que las continuaciones comienzan cada día más lejos del aro (¿hasta dónde estira una defensa Lillard, por ejemplo?), lo que obliga al hombre alto que la quiera poner en el suelo a recorrer mucho más camino quizá del deseado.

Y otro problema este tipo de habilidades son diferentes a las que un hombre alto tradicional debería conocer o ha practicado. Un buen pasador en estático desde los postes, bien arriba-abajo a otros hombres altos, bien a cortadores, no tiene por qué ser capaz necesariamente de mandar latigazos en carrera a la esquina contraria del ataque. Es algo que seguramente resulte ignoto para todos aquellos hombres altos que no han sido tratados como exteriores en sus etapas formativas, y que no es tan obvio de practicar y añadir al juego como puede ser, por ejemplo, el tiro. No es una tarea repetitiva: además de la mecánica necesaria, la ejecución depende del desarrollo del juego y la posición de compañeros y rivales en la pista. Requiere una visión no muy lejana a la de los bases, y apenas se puede sacar partido de la ventaja atlética. Es complicado añadirlo al repertorio, pero aquellos que no han tenido suerte o ganas con el tiro, pueden probar: es algo valioso y diferente.

Pero eso no quita que el impacto en el ataque de sus equipos que van a tener el futuro jugadores como Hassan Whiteside, Steven Adams, Andre Drummond, Myles Turner, Cody Zeller, Clint Capela, Alex Len o incluso el ya mencionado Anthony Davis va a depender mucho de como aprendan o progresen manipulando defensas de frente, lejos del aro, con ventaja y balón. Incluso el anillo puede depender de ello quizá, con Tristan Thompson viéndose en esta tesitura cada vez más a menudo en este comienzo de temporada, después de que los rivales identifiquen que hacer a James e Irving soltarle el balón es una manera de hacer mortales a los Cavaliers.

Un buen ejemplo positivo de jugador que sin ser estrella se ha convertido a la fuerza en un maestro en este arte, y al que el resto de sus compañeros haría bien en imitar es Mason Plumlee, que ya es el mayor asistente de la Liga desde la posición de pívot. En su caso, no ha logrado esas magníficas cifras operando simplemente desde el spread pick’n’roll, porque el ataque de los Blazers no se basa en ello, sino que le da más opciones de buscar a cortadores desde el poste alto en estático. Pero como podéis ver en el siguiente vídeo, que recoge todo tipo de pases, su habilidad en los short rolls es notoria, y suelen desembocar con más frecuencia en triples para los Blazers, siempre más valiosos, que otras situaciones de pase (también las meterán con menos frecuencia que las bandejas)

Desarrollar esta habilidad, aunque no sea sencillo, va a ser fundamental para alguno de los equipos de la Liga este año. Whiteside y Adams son los que más lo necesitan, porque juegan en ataques congestionados frente a los que las defensas mandan hombres extra, a veces incluso más de uno. Sus bases son más peligrosos como penetradores que como tiradores, y el lanzamiento de tres del resto de sus compañeros es más que dudoso: lo que frente a otros equipos es un dilema, frente a OKC y Miami es dogma de fe. Y el progreso de uno y otro está en puntos muy diferentes.

Mientras que Adams lleva demostrando desde el año pasado que es capaz de ejecutar este tipo de pases y el problema tal vez sea otro (la falta de confianza en los exteriores para sacar provecho), la falta de apetencia de Whiteside por el pase ya ha sido más que documentada. Al menos esta temporada le ha visto las orejas al lobo y está haciendo sus pinitos pasando, pero todavía sólo desde el poste y cuando le doblan: aunque ya le hayamos visto algún pase al otro lado de la cancha, las condiciones para hacerlo en un short roll son muy distintas y llevará tiempo que lo veamos.

La cuestión es que la caja de Pandora se ha abierto y cada vez va a más. Se desempolvó primero como antídoto anti-Warriors y Draymond Green arruinó la diversión. Pero ya se ha corrido la voz de que no todos son como él, y que esta es la mejor manera de desbaratar los planes de muchos equipos. Cada vez se necesita demostrar más habilidades para ser efectivo dentro de una cancha NBA y por eso los hombres altos que lleguen a la próxima frontera estarán mucho más cotizados.

Presta atención

Aunque en la Temporada 2016/2017 todos los focos están en el Nuevo Orden, como en El Imperio Contraataca, a la NBA no le faltan historias paralelas, y el principio de curso, con todos los cambios aún parte de la imaginación, se acumulan. He aquí algunas de las muchas cosas en las que fijarse en este principio de curso a lo largo y ancho de la Liga.

A o B

La llegada de Howard y la marcha de Horford y Teague han cambiado por completo la cara de Atlanta, y si en ataque tenemos claro que van a ser muy distintos a las anteriores encarnaciones del equipo, en defensa (que fue lo que realmente sujetó al equipo la temporada pasada) las cosas también van a cambiar mucho. Budenholzer ha sido de los entrenadores más agresivos en temporadas pasadas mandando a los hombres altos al pick’n’roll, aprovechando la movilidad de Millsap y Horford para acorralar a los conductores de balón y tratar de forzar pérdidas. Pero su nuevo pívot, discípulo de SVG y Clifford, está acostumbrado, y además disfruta, de lo contrario. Dwight quiere estar cerca del aro para dedicarse a intimidar, poner sus tapones y coger sus rebotitos, y la pérdida de capacidad atlética tras las lesiones es un motivo más para quedarse en casa. La Liga en general también está retrocediendo en el uso de dos-contra-unos, con firmes defensores de la táctica como Rivers o Spoelstra abandonándola, por lo que esperamos que los Hawks también se hagan más conservadores… ¿manteniendo el éxito del año pasado?

B o A

Y aprovechando la linde anterior… los Celtics tienen en su plantilla a dos de los mejores hombres altos de la Liga en el dos-contra-uno defensivo, con la llegada de Horford para unirse a Amir Johnson, además de unos bajitos agresivos y de manos muy largas, y un pasado reciente de marcada agresividad con Doc y Garnett en sus filas. Si un equipo en la NBA podría nadar río arriba ahora mismo, ese es Boston. Stevens, a falta de protección de aro hasta ahora, ha elegido especular, porque además, su juego exterior le permite forzar toneladas métricas de pérdidas sin mandar al hombre alto al horizonte. Pero habida cuenta que entre las muchas virtudes de Horford la protección del aro y el tablero no están entre las destacadas, y que puede haber más minutos de quintetos pequeños con Crowder como 4, quizá sea hora de tirar la casa por la ventana y convertir la defensa de los Celtics en puro rock’n’roll. Aunque una cosa que ya funciona, mejor no tocar.

A correr, a correr

Cuando Bird se deshizo de Vogel, todos recordamos las múltiples ocasiones en las que el Pájaro había pedido que el equipo jugara más rápido y pequeño. Parecía evidente que el nuevo entrenador vendría con la orden de aplicar la visión. ¿Quién podría liderar este proyecto camino al futuro? ¿D’Antoni? ¿McHale? ¿Paco Jémez? Frío, llegó McMillan (enemigo del Reino de España como los indepes, Pepe Botella o Gamal Al-Ghandour), que de hecho, ya estaba en casa. Pese a su fama hay que decir en su descargo, que en el último periplo llevó a los Blazers al number 1 en eficiencia ofensiva en 2009 (Brandon Roy, sniff…), pero lo hizo a ritmo de caracol contracturado. Las incorporaciones posteriores (Teague, Young) seguían en su mayoría la línea oficialista (Jefferson debería salir desde el banco como en Charlotte), y tras lo visto en pre-temporada… este no es el viejo Nate. Los Pacers han salido a correr, hablan de que podrían conseguir 115 puntos por partido… y cuando empiecen los partidos que cuentan, habrá que verlo.

Un mucho de Spurs en Utah

Las llegadas de Boris Diaw y George Hill a Utah son de las que más me ilusionan esta temporada: Quin Snyder utilizó el pasado año la motion offense de San Antonio más que los propios Spurs y que el discípulo aventajado Budenholzer, pese a que no tenía el personal para ejecutarla correctamente ni de lejos. Con ellos la cosa cambia. Simplificando un poco, en este ataque, un hombre alto estacionado en el poste alto (altísimo) suele recibir el balón para iniciar la jugada, y suyo es el primer pase con intención. Esto lo hacían el año pasado con Gobert y Favors, y el resultado era la intrascendencia más dolorosa, el tiempo de posesión perdido, y la acumulación de pases sin sentido. Aunque a Boris sólo le quedarán los minutos que dejen los jóvenes líderes del equipo, y quizá con segundas unidades, pocos jugadores mejores que él se me ocurren para explotar un sistema que además conoce bien. Y Hill, otro versado en la motion offense, también se adapta como un guante a lo que pide a gritos este equipo y sistema: un base que no necesita el balón y pueda acompañar a los excelentes creadores de las alas, Hood y Hayward. Los Jazz lo tienen todo para dar un salto de canguro, pero aquello que no pueden controlar, las lesiones, ya se está empezando a cobrar piezas.

Hablando de lesiones

Atención al inicio de los Pistons, porque la baja de Reggie Jackson puede ser muy sensible, y se les están acumulando sustos en la enfermería. Más allá de su increíble talento como director y anotador, su presencia y talla permitía a los Pistons soltar en los bases de élite a Kentavious Caldwell-Pope y comprar palomitas. Su reemplazo temporal, Ish Smith, puede suplir convincentemente la parte distribuidora, y reemplazar anotación y distancia de tiro por velocidad. Pero siendo como es, uno de los jugadores más pequeños de la Liga, defender escoltas noche tras noche está fuera de su alcance, salvo en casos muy especiales. Los Pistons habían pegado un salto a la zona decente de la eficiencia defensiva, y el tener que reordenar las piezas les puede pasar mucha factura.

Harden como base

¿Y? ¿Dónde está la novedad?

Harrison Barnes como estrella

Durante los últimos años, siempre que estaba dispuesto a dar por perdido a Barnes sucedía algo. Un par de triples, un buen ataque con bote, una sobresaliente acción defensiva… lo suficiente para volver a ganarse un poco de crédito, y dejar de pensar que es un jugador mediocre al que hacían (mucho) mejor sus compañeros. Hasta los últimos Playoffs, en los que Barnes dejó de meter monedas cuando la máquina las pedía. Aún así, y aunque sólo fuera porque en algo había que gastarlo, estaba claro que alguien le iba a hacer las tarjetas de visita Harrison Barnes, Max Player, y tendría que imprimir muchas para recuperar la inversión. Su siguiente paso está en Dallas, con uno de los mejores entrenadores de la Liga, un ala-pívot legendario, un conocido en la última línea de defensa… sigue en un buen entorno, pero ahora tiene responsabilidad. Si sigue siendo el jugador timorato en ataque pero recio en defensa que vimos en los Warriors, la posición de 4 es la perfecta para aprovecharle al máximo, pero con Nowitzki en Dallas tendrá que producir como alero. No hay más.

Una teoría muy loca sobre Westbrook

Sentaos y acompañadme mentalmente. Igual este año, aprovechando que está con un grupo lleno de jóvenes exuberantes y enérgicos (Oladipo, Roberson, Adams), y que a veces es mejor ser muy muy bueno en algo que ir tirando en muchas cosas, ¿y si Westbrook decidiera soltar ese pepinazo nuclear que sabemos que tiene preparado en defensa? OKC podría ser un equipo terrible, que haría miserables a sus rivales noche tras noche, y por fin conoceríamos al Russell Defensor Dominante que sospechamos que tiene dentro pero nunca ha querido sacar. Si usa esa energía extra en esto en lugar de chuzarse cuaren…

No me lo creo ni yo.

Quinteto funkorro

El quinteto con mejor +/- repetible la próxima temporada en la Liga está en Toronto: en 85 minutillos de Lowry, DeRozan, Ross, Patterson y Valanciunas, por cada 100 posesiones los Raptors sacaron 30.2 de ventaja. La versión pro, con Carroll por Ross, dio menos caña (+5.7), pero en más minutos, y en Playoffs. Si no empiezan a caer como moscas, esos cinco juntan en la pista un poco de todo, no les falta nada, y están en la edad perfecta: 24 años con la experiencia internacional tempranera de Valanciunas, 27 para DeRozan y Patterson, y unos 30 jóvenes de Lowry y Carroll, que tardaron años en sumar 30 minutos por partido. Si Sullinger no lo estropea, este es el mejor quinteto que en realidad no importa mucho a nadie.

Quintetos contra natura

Siempre apetece fantasear con aquellos quintetos en los que jugadores fuera de posición o incompatibles, pero extraordinariamente talentosos, coinciden. Muchas veces, el mejor quinteto aposicional no coincide con el lógico. Pero este año… los GM han montado bastante bien las plantillas. Pocas combinaciones raras este año en papel entre los titulares: destaco que me gustaría ver el frontcourt Gordon/Ibaka/Biyombo, el Pondexter/Hill/Davis (básicamente, poner Davis de 5 y dos tiradores más: podría ser Chicho Terromoto uno de los otros), el quinteto de los Celtics con Smart de 3 y Crowder de 4 y, finalmente, Bledsoe, Knight, Booker juntos, y esperemos que no revueltos en Phoenix.

Hechos el uno para el otro

Otro incentivo para los primeros días: ver a jugadores llegar a equipos que parecían llevar años esperándolos, por unas cosas u otras: Jennings en New York, Pau en San Antonio, Dwight en Atlanta, y Ryan Anderson en Houston. También siempre divertidos son los casos contrarios: Rondo en Chicago, Parsons en Memphis y Deng en Los Angeles. A más medio plazo, porque siempre se necesita tiempo para adaptarse, nos seguirá sorprendiendo ver a Wade de rojo toro, Horford de verde, Rose y Noah de azul, e Ibaka de azul con rayas… y al número 35 ya sabéis donde…

Una mañana en la NBA Zone

Con motivo del Global Game entre OKC y el Real Madrid de este lunes, la NBA Zone se ha instalado este finde en la capital del Reino, y además de los juegos, regalos, sorteos y experiencias para todo el público, han acercado a tres ex-jugadores convertidos en embajadores de la NBA a nuestro país. Hoy hemos tenido la oportunidad de charlar con Shawn Marion, Jason Richardson y Vladimir Radmanovic, y mañana de 10:00 a 14:00 todavía puede que tengas la oportunidad de hacerlo tú también si te pasas por Puerta del Rey a dominguear un poco.

Los jugadores, que llevan muy poco tiempo fuera de la Liga, están disfrutando de su nueva situación. Richardson, que se retiró tras firmar brevemente con Atlanta por motivos de salud, tras pasar años en los Sixers luchando contra las lesiones, ahora se siente «bien: puedo correr con mis hijos y pasar tiempo con ellos. Creo que seguir jugando al baloncesto no era bueno ya para mí.  El Juego me ha tratado bien y no quería abusar y pasar el tiempo en el banquillo, así que era la hora de irme. He tenido una gran carera, no he conseguido algunas cosas, pero he tenido un impacto.» Sobre si la gente se da cuenta de lo que cuesta luchar frente a las lesiones cree que «sí se da cuenta, pero no todo el mundo. Pagas el precio en tu cuerpo, cuando juegas lesionado, enfermo, o cuatro partidos en cinco noches. El sueldo es bueno, pero tiene un precio, hablaba antes con Ron Harper (que también está por aquí) de lo mal que tenemos las rodillas y que a veces no podemos andar. Pero si pudiera lo volvería a hacer, volvería a sacrificar mi cuerpo hasta que no pudiera mas.» Marion está «ocupado pasando el mayor tiempo posible con mi hijo, relajado, pensando en cuál será el próximo capítulo de mi carrera. Ahora él es la prioridad, todo el resto está en segundo plano«. Lo que más echa de menos es «el compañerismo, el vínculo con los compañeros, las bromas y las risas. Competir también lo echo de menos, pero aún juego de vez en cuando.» Para él, que siempre se ha sentido (y para mí lo ha estado) infravalorado toda su carrera, llegar al Salón de la Fama sería «genial, habla por sí solo. Ahora tengo que esperar mi turno, son 5 años (ya sólo le quedan cuatro), así que ya veremos«. Radmanovic también mantiene su relación con la NBA como embajador viajando por el mundo: «llevo viniendo a España un par de años, y siempre estoy entusiasmado en volver con motivo de los Global Games«. Sobre su propia retirada y la de otros compañeros legendarios, el sentimiento que expresó Marion creo que sería aplicable al resto: «Es triste de ver, pero al final acaba pasando, no puedes jugar siempre. Fue genial, pero ahora hay que desearles lo mejor en sus próximas emprendeduras«.

Marion y Richardson son además ex de los equipos que se midieron en los últimos Finales, por lo que hablar de ellos era inevitable. A Matrix le encantó el enfrentamiento y «lo mucho que significa el título para el equipo y para la ciudad, va a ser realmente revitalizante para Cleveland«. Para J-Rich «el nuevo equipo (de los Warriors) es increíble, añadir a Kevin Durant al equipo les pone en una nueva categoría, anotarán muchos puntos y serán divertidos, no puedo esperar a que comience la temporada. Creo que KD va a tardar un poco en acostumbrarse al equipo, pero encontrarán una manera de descubrir como juegan bien juntos, son un gran grupo que sólo quiere ganar«. Dar un pronóstico ya es más difícil, aunque Richardson se aventura a hablar de repetición de final «cualquiera de los dos puede ganarlo. GSW tiene a Durant, pero Cleveland a LeBron James que creo es el mejor jugador del mundo, y han añadido piezas como Dunleavy, a la espera de que solucionen el problema con JR Smith para que regrese al equipo. Espero que se vuelvan a ver: en las Finales, partido 7, con un último gran tiro. Eso es lo que quieres ver como fan: la competición, los dos luchando entre ellos.»

A Radmanovic por su parte, se le asocia con otro equipo, aquel con el que fue a Los Finales, y que ahora dirigirá un viejo amigo: «Jugué un par de años con Luke Walton y es un gran tipo y compañero, así que espero que pueda aportar eso al equipo y hacerles mejores los próximos años«. «Cada franquicia tiene un principio del fin, y les pasa ahora con Kobe. Los Lakers tienen que buscar a su nueva estrella. Va a ser una transición dura pero nada es imposible, va a ser un proceso lento, no van a ser los de la ultima década, pero tienen que trabajar y quizá en los dos próximos años, si llegan buenos jugadores, construyan una nueva era«. La última parada de J-Rich fue en otro equipo en situación tan complicada, los Sixers, y más ahora que hemos conocido la lesión de Ben Simmons: «Es muy desafortunado, han tenido muchos problemas con sus elecciones altas del Draft y espero que no sea un estigma. A chicos como Nerlens Noel o Joel Embiid, que son realmente buenos, será divertido verles jugar. Espero que se recupere pronto y puedan todos empezar a intentar ganar partidos«.

En otros temas de la Liga, el escolta, toda una eminencia del mate con sus dos títulos de Campeón, cree que el último fue el «mejor concurso jamás. Es una de esas cosas que nunca quieres ver terminar, quieres verles volviendo a matar 100 veces. Fueron geniales, es de lejos el mejor concurso de mates que he visto.» Y Radmanovic no se acaba de creer la revolución posicional, o al menos, desde luego, él no se vería jugando de cinco «soy muy ligero peso unos 100 kilos y aún no es suficiente, hay muchos jugadores grandes y fuertes. No hay leyendas dominantes como O’Neal, Olajuwon o Ewing, pero creo que es temporal, con suerte aparecerán nuevos jugadores y cambiarán la cara a la NBA.«. Sobre la posición de cuatro abierto y la soledad que a veces implica, recuerda que «el baloncesto es un deporte de equipo y todo el mundo tiene un rol. Las franquicias que tiene grandes jugadores y necesitan espaciado, buscan a ese 4 abierto que pueda aportar la amenaza extra desde el exterior y quitar un defensor del medio de la pista. Sabía cuál era mi rol cuando jugaba y espero que todos los que lo hacen ahora mismo lo entiendan como yo. Se trata de ganar, si tu equipo lo logra, estas haciendo tu trabajo.»

Finalmente, un tema por el que los tres jugadores fueron preguntados es el tenso clima social en Estados Unidos, y las protestas que se pueden producir en la NBA. Aquí tiene una experiencia única Jason Richardson, cuyo padre es policía, «cuando suceden cosas como esta la NBA nos deja expresarnos: los jugadores se ponen camisetas, sudaderas, y no nos prohíben hacer nada de eso. Es bueno que la Liga nos deje ser activos socialmente, expresar nuestro enfado con lo que sucede. La brutalidad policial sobre hombres desarmados no es justa y tiene que parar. He sido criado por un policía, mi padre, pero no tengo prejuicios. Sé por lo que tenía que pasar cada noche, tenía que volver a casa, así que lo que necesitamos es mejor entrenamiento policial en América.» Marion se centró en que «lo bueno de vivir en los Estados Unidos es que puedes luchar por lo que crees, no hay nada malo con apoyar lo que tú quieras. Estoy absolutamente de acuerdo con la libertad de expresión«. Vladimir por su parte apoya «a todo aquel que esté en lo correcto, y el racismo o la homofobia no deberían existir en el mundo moderno. La NBA está intentando sacarlo del baloncesto y con suerte del resto de la sociedad, pero no puede cambiarlo todo«.

Y así es como nos acercamos a lo que piensan tres jugadores que han sido importantes en el pasado reciente de nuestra Liga, seguid atentos a las actividades de los próximos días si estáis en Madrid o la siguiente parada, Barcelona.

Juegos mentales

Boston Celtics Xmas

Este artículo se publicó en El Newsletter Desde El Sofá el pasado 13 de mayo de 2016, De vez en cuando publicaremos alguno por la web, pero si no quieres perderte nada y leerlos antes que nadie, sólo tienes que subscribirte

Si os pilla un rato tenso de vida en el que os habéis quedado sin batería en el móvil, no os habéis llevado el Kindle al trono, o estáis hartos de contar ovejitas, os recomendamos hoy una serie de juegos mentales relacionados con la NBA que os pueden servir para matar un rato de aburrimiento. En esos momentos de emergencia prueba a recordar… todo esto:

  • Las plantillas completas hasta 15 jugadores (o más) de los 30 equipos al cerrar esta temporada.
  • Los nombres de pabellón de cada equipo.
  • Cuántos entrenadores asistentes de la NBA localizas ahora mismo.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando quién fue el campeón NBA.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando el quinteto, más o menos ideal, del campeón NBA.
  • Hasta qué año llegas hacia atrás recordando quién fue el campeón NBA al estilo Kobe, es decir, con tantos intentos como necesites para adivinarlo, y con la ayuda de quién te rodeé para que te lo chive si te atrancas.
  • Si recuerdas el cuadro de Playoffs completo de algún año concreto.
  • Todos los jugadores que han estado dentro de una Kardashian (que sepamos).
  • Cuantas elecciones de Draft (equipo eligiendo, puesto, jugador) recuerdas en cada edición.
  • Piensa en jugadores jornaleros veteranos y trata de recordar en cuántos equipos han jugado.
  • Haz una lista de todos los equipos a los que fue traspasado Luke Ridnour a título póstumo.
  • Intenta recordar la mascota de cada equipo.
  • Recopila todos los jugadores cuyo padre también formó parte de la Liga.
  • Piensa en equipos concretos y trata de recordar los entrenadores de su pasado.
  • Identifica cuántos All-Star quedan en activo.
  • Tira del hilo en los ganadores del concurso de mates, triples, actuación el descanso y ciudad de cada All-Star.
  • Lo mismo con MVP’s, DPOY’s, jugador más mejorado, etc…
  • Unas especiales para raperos: en cuántas canciones recuerdas que se nombre a un jugador NBA, cuál es la referencia más ridícula, y cuál es la referencia más ridícula que no tenga que ver con Nelly y Jason Kidd.

Y finalmente, mi favorita sin duda:

  • Piensa en jugadores y trata de recordar si están tatuados o no, y su complementaria, ¿cuántos motivos exactos de tatuajes (por ejemplo, el Air Jordan de Marcin Gortat, un, dos, tres, responda otra vez) eres capaz de recordar en jugadores NBA?

Contratitos, contratitos: LeBron y Durant

Kevin Durant, Lebron James and Kobe Bryant render honors at the of the Tomb of the Unknown Solider in Arlington National Cemetery, Ft. Myer, Va, Jul. 15, 2012. DOD photo by D. Myles Cullen

Desde el sofá no podemos hablar con el señor Multiple Sources, pero sí podemos coger una copia del convenio y mirar la situación contractual de varios jugadores y equipos para explicaros por qué van a suceder una serie de cosas durante el periodo de agencia libre. Empezamos por los dos mejores agentes libres de la Liga.

Kevin Durant

Desde hace mucho tiempo se está hablando de que la opción más ventajosa para Durant era renovar un añito, y esperar a tomar la decisión junto a Westbrook e Ibaka, que serán agentes libres el próximo año. Serge ya está fuera de la ecuación pero Russ no, y ese año podría resultar en el primer contrato con 200 millones de dólares garantizados de la NBA.

Si Durant firma ya por cinco temporadas en OKC, el contrato sería de 152 millones en total (asumiendo un tope salarial de 94 millones este año, aquí y en el resto del artículo). De esperar al año que viene, Durant no sólo se aprovecha de un tope que crecerá (el contrato máximo es un porcentaje de este tope), sino que además llevará 10 años en la Liga, lo que significa que su máximo puede ocupar un 35% del tope salarial, la franja más alta de las 3 que existen en general (este año, está en la segunda, por lo que el máximo es de un 30%). Utilizando como referencia un tope salarial de 110 millones para el próximo año (también de aquí en adelante), el contrato que podría firmar KD en 2017 es de 207.5 millones, 55 más que el que empezara este año, y un total de 234 millones en las próximas seis temporadas, incluyendo esta. El riesgo obvio de esperar es que sus pies volvieran a darle problemas y nadie quisiera comprometerse por el máximo, pero con la enorme cantidad de equipos con espacio salarial, resulta difícil que en el triste caso de recaída, al menos un par de ellos no peleen por sus servicios.

¿Cuáles son las cifras si cambia de aires? El máximo para este año (unos 26.4 millones aproximadamente) que le puede ofrecer cualquier equipo sería igual al del suyo propio (sólo necesitarían tener ese espacio bajo el tope salarial), pero en futuras temporadas le podrían ofrecer menos dinero y años. De firmar un contrato completo ya con otro equipo, tendría que ser sólo de 4 años, y por 112.9 millones. La diferencia en los 4 primeros años de vida del contrato no es grande con el caso análogo de renovación, unos 5 millones, por lo que de firmar un nuevo contrato máximo en 2020, cuando tenga 31 años, no perdería mucho.

Si firmara sólo por un año fuera de Oklahoma City, el equipo que lo fichase sólo tendría los llamados Derechos No Bird, que no le permitirían añadir 5 años al contrato (4 nada más), y que no le dejarían alcanzar ese 35% del mega-máximo el año que viene (a no ser que el equipo vuelva a tener los 36 millones en espacio salarial por los que saldría la broma libres en 2017). En este caso, Durant, firmando por 1+4 en un nuevo equipo, ganaría 161.9 millones por las próximas cinco temporadas (180.5 si el equipo tiene esos 36 millones de espacio salarial libre el próximo verano), y si firmara un 1+1+4 (opción más arriesgada, porque tendría que jugar dos años con contrato corto), al final del segundo año aprovechando que pasa de tener derechos No Bird a derechos Bird prematuros, las cantidades que podría ganar estarían entre 210 y 215 millones por seis años (la cantidad más alta, si el equipo tiene espacio salarial para darle el máximo en 2017), unos 20 por debajo de los 234 millones que ganaría en Oklahoma City.

Por último está la avenida de firma-y-traspaso, que sería la manera de llegar a un equipo que no tuviera el espacio salarial para su contratación esta temporada, pero con el que OKC esté dispuesto a hacer un intercambio. Aquí Durant estaría obligado a firmar un contrato de entre 3 y 4 años, empezando en el máximo y con subidas del 4.5%, es decir, lo mismo que si firma directamente con un equipo diferente al suyo, con la salvedad que no podría utilizar la fórmula de 1+4 o 1+1+4 años. Por tanto, de una operación de firma-y-traspaso podría sacar un contrato de 4 años y 112.9 millones.

Como veis, hay diferencias grandes entre renovar un año y no hacerlo, y seguir en su equipo o cambiar de aires. Pero, ¿sería suficiente en las cifras que nos movemos, más las que tiene garantizadas KD de otros contratos publicitarios?

LeBron James

LeBron es agente libre este verano, pero tras reconciliarse con ciudad y equipo, todos los signos apuntan a que no se mueve de Cleveland. Cero dramas, siempre smile.

Ahora bien, su contrato también tendrá algo de miga, y es algo diferente a lo que ya he visto comentado y rebotado por Internet: LeBron no va a firmar por menos dinero por seguir en Cleveland. O al menos, si lo hace, sería una decisión voluntaria, y al no tener espacio salarial en Cleveland, no serviría mucho para hacer mejor al equipo, sólo más rico a Gilbert. Lo que sí es posible es que este año no cobre el máximo al renovar, pero no sería por puro altruismo, sino para salir al mercado el año que viene. Los Cavs se lo podrían ofrecer, pero ganaría más dinero a largo plazo rechazándolo.

Al firmar como agente libre el verano de 2014, los Cavs todavía no tienen sobre él los llamados derechos Bird, que permiten renovar a un jugador por el máximo sin importar si te pasas del tope salarial, y que se adquieren tras tres años. Como su contrato tiene dos temporadas, los derechos de Cleveland sobre él son de tipo Bird Prematuro (early Bird, un juego de palabras tan intraducible como vosotros ya sabéis cuál), y con esos derechos, los Cavs podrían oferecerle un contrato por el máximo este año, y subidas de 7.5%, pero… tendría que firmar por dos años, por lo que no podría salir al mercado el año que viene, cuando el tope y el máximo vuelven a subir.

Además, para complicar la situación del contrato de LeBron, por su edad le empieza a afectar el año que viene la regla Over-36, pensada para que los jugadores que firman contratos que se extenderán más allá de los 36 años no tengan incentivos por firmar acuerdos demasiado largos, ya que las últimas temporadas no se cobran. Esta medida, pensada para evitar que los jugadores y equipos difuminen las cantidades a lo largo de los años en contratos de veteranos hasta llegar a temporadas que el jugador puede que no cumpla, no tenía en cuenta a los superhombres.

Con estas consideraciones, el contrato que LeBron podría firmar este mismo año, con derechos Bird Prematuros, y empezando en el máximo (es decir, sin perder dinero por seguir en Cleveland) sería de 137.2 millones por cuatro años.

Si en su lugar, firma otro contrato de un solo año sin utilizar derechos Bird Prematuros, como su equipo no tiene espacio salarial, utilizarían los derechos No Bird, que le permiten cobrar 27.6 millones esta temporada (20% más que el año anterior), en lugar de los 30.8 que son su máximo. Pero entonces, el año que viene tendría derechos Bird completos, lo que le permitiría ahora ya sí, cobrar el máximo de 2017, y firmar cuatro años más (no son 5 por la regla Over-36). Utilizando esta estrategia de 1+4, LeBron podría firmar 188 millones por 5 años o 144 por 4 (más que los 137.2 por los que firmarían con derechos Bird prematuros).

La diferencia no es grande a 4 años, pero ese quinto año por 44 millones, que llegaría cuando LeBron tendría 35 años, sería difícil de alcanzar si no hay otra subida de un tope que se estima permanezca plano (o incluso baje ligeramente), a partir de 2018.

Otra opción sería utilizar los derechos Bird prematuros y firmar por dos años, volviendo a salir al mercado en 2018, pero por la regla Over-36, sólo tendría sentido renovar 4 más, lo que le daría unos 225 millones (estimación con tope plano a 110 millones en 2018) en 6 años. Esta cifra sí sería bastante interesante, pero si LeBron sigue en posición de ganar más de 35 millones en 2021 con 36 años (lo que sería el equivalente al contrato final de Kobe Bryant) y el invierno núclear provocado por Donald Trump y sus aliados Boris Johnson y Pdr Sánchez no acaba con la NBA, la opción 1+4 le permite, por una cantidad parecida, asegurar un año antes tanto la firma del contrato largo como la nueva salida futura al mercado como madurito interesante.

A diferencia de KD, al permanecer en el mismo equipo, y no tener esa subida de los 10 años de antigüedad acompañando a la del tope salarial en 2017, la horquilla en la que se mueve LeBron es más pequeña, y con un contrato zapatillero vitalicio, no es que se tenga que preocupar mucho. Por tanto, aunque la 1+4 me parezca la mejor opción en teoría para maximizar las ganancias minimizando el riesgo, ninguna opción me extrañaría, ni siquiera la de firmar ya 4 años (con alguno opcional), y olvidarse de todo. Pero en todo caso, no sería perdonar pasta por seguir en Cleveland: simplemente habrían echado cuentas y un vistazo a las reglas para sacar el mayor beneficio a largo plazo.

Y máximo o no, LeBron está en posición de lograr algo que nunca había conseguido: ser el jugador mejor pagado de la Liga. Los únicos que le podrían superar (o igualar si él firma finalmente con derechos Bird Prematuros este año) son agentes libres con más de 10 años de experiencia. Por lo que salvo que alguien ofrezca el máximo a Dwight Howard, Dwyane Wade, Dirk Nowitzki o Pau Gasol (ojo a la posibilidad de contratos locos a los dos primeros por uno o dos años), James sería el mejor pagado en la NBA, incluso aunque firmase por un año nada más.

PO Desde El Sofá (XXXII): Otro KO

Los Warriors volvieron a dar una páliza soberana a los Cavaliers, y tampoco necesitaron un partido perfecto ni la versión protagonista de los Splash Brothers. Draymond Green anotó 28 puntos (con 5 triples), Golden State compensó con un 45% de acierto desde el triple las 20 pérdidas, y dejaron en 77 puntos a unos Cavs, que fueron dominados por todas las versiones de los Warriors: la titular, el Quinteto de la Muerte, o la banda del banco. Sólo aguantaron un cuarto y medio.

Kerr reconocía en la entrevista dentro del partido que todo empezó en la defensa, y ciertamente, fue la constante de los Warriors en un partido en el que una vez que llegó su ataque, se acabó. La idea de los Cavaliers, agresivos y buscando tiros cerca del aro era buena en la teoría, muchos estrategas de sofá la habríamos considerado correcta, viendo que ante la defensa de cambios de los Warriors no se quedan con tiradores libres, ni son capaces de aprovechar los emparejamientos favorables. Pero no contaban con un Bogut protegiendo el aro de manera excelente, aprovechando de la posibilidad de dejar libre a Thompson. En su primer tramo de partido anuló todo acercamiento rival, incluidos los de LeBron nada más y nada menos… y hasta ahí llegaron las ideas de los Cavs, que vinieron con un único plan, penetrar hacia el aro incansablemente, pero que siempre encontraron un problema en la intimidación, las manos largas, la presencia o las ayudas de los Warriors.

Al menos en defensa si empezaron ejecutando bien, cambiando con sentido, con otro nivel de intensidad sin dejarse la puerta de atrás abierta, y volviendo a retar a los Warriors a que les ganen sin abusar de Curry y Thompson. Tampoco se dejaron sorprender de nuevo por Livingston, poniendo a Richard Jefferson (seguramente el mejor Cavalier anoche, en defensa y ataque) pendiente de él. Hasta mediados del segundo cuarto la cosa iba más o menos bien, pero con la aparición del Quinteto de la Muerte en pista, ni esto le funcionó a Cleveland. Los Warriors empezaron a sacar rentabilidad explícita de las defensas sobre los Splash Brothers, utilizándoles como señuelo y como bloqueadores para dejar a algún compañero libre. En cada jugada. Ni romper el cristal para coger el martillo de «LeBron James de pívot» en caso de necesidad funcionaba. Cuando Draymond Green empezó a meter los triples, las apuestas cambiaban a estimar cuando aparecerían Ian Clark y Mo Williams en cancha.

Sin Kevin Love en la segunda parte por un codazo de Barnes en la lucha por el rebote, Lue probó alguna cosilla, como resucitar a su Montaña, Timofey Mozgov, con idéntico resultado. Curry estuvo fuera buena parte del tercer cuarto con 4 faltas, pero hasta en ese momento hubo parcial a favor de los Warriors. Todos los jugadores de Golden State cumplían en un nuevo y sobresaliente esfuerzo colectivo, mientras que nada funcionaba en Cleveland: el resultado parece hasta corto para lo que pasó, si los Warriors tuvieran más cuidado del balón hubiera podido ser histórico.

Los Cavs ahora están obligados a ganar los dos partidos en Cleveland… o Los Finales no nos llegan ni al podcast en directo del próximo sábado. Nadie se puede librar después de los dos primeros partidos, pero más preocupante aún que el desempeño individual es que no parece haber ideas. Y este reto ya es lo demasiado difícil sabiendo qué hacer.

Sofi del día: Me encanta Santana, y es historia de San Francisco… pero el himno de Estados Unidos a guitarrazo eléctrico fue como el quinteto con LeBron de pívot: no funcionó ni de lejos.