PO Desde el Sofá (XIX): Si yo tuviera una escoba…

San Antonio hizo sudar a Golden State, pero el resultado fue el mismo: los Warriors se llevan una nueva victoria, hacen pleno al 11, y en la madrugada del lunes al martes podrían cerrar su pase a los Finales por tercera temporada consecutiva.

Los Warriors atacaron desde todos los flancos, colgando 120 puntos, pero a diferencia de los últimos seis cuartos de baloncesto, no se pudieron separar con una ventaja que pareciera insalvable para San Antonio hasta el final.

Golden State empezó con McGee de titular por lesión de Pachulia (aunque sí contaron con Iguodala) y Popovich decidió hacer al equipo pequeño sacando a pista a Kyle Anderson de titular. Los Warriors parecieron intentar empezar el partido en modo Leyenda, como cuando Larry Bird se dedicó un partido a anotar con la izquierda, e hicieron a McGee el foco de su ataque. El pívot anotó los 7 primeros puntos del equipo y 11 en el primer cuarto, con Golden State jugando despreocupados, con pérdidas no forzadas y el pie muy lejos del acelerador. Aún así, iban por delante de unos Spurs que tenían que trabajar cada canasta y donde ninguno de sus titulares se sentía cómodo, incluido el supuesto líder, Aldridge, que erró varias ocasiones antes de enlazar dos suspensiones seguidas.

Con la salida de jugadores del banquillo de San Antonio, los Spurs llegaron a ponerse por delante, dirigidos por el rejuvenecido Ginobili y David Lee, que anotaba sobre Draymond Green en el poste como si este no fuera el candidato número a uno a DPOY. Pero como a perro flaco todo son pulgas, Lee se lesionó en la rodilla en un 2+1, y San Antonio no sólo lo perdió para el resto del encuentro, sino que tuvo que jugar un minutillo con Joel Anthony (elegido por los Warriors para tirar el tiro libre), porque Pop prefirió guardarse el tiempo muerto y esperar al siguiente parón del juego. Con el cuarto (prácticamente) acabado, los Spurs estaban en una buena posición: 6 puntos por encima, y Curry y Green habían cogido dos faltas tempraneras, pero no pudieron cerrar el cuarto como Dios manda. Tras tiro libre, y con sólo 1.1 segundos en el reloj, West fue tan listo de encontrar a Clark a toda pista para una desmoralizante bandeja sobre la bocina, que turbaba un poco el entusiasmo local. Imagino un respiro de alivio de Doris Burke por estar en San Antonio y no tener que entrevistar en ese momento a Popovich.

Pese a este detalle, los Spurs seguían por delante y jugando mejor al comienzo del segundo cuarto, pero Mike Brown (sí, Mike Brown) cambió el partido con una valiente decisión: dejar a Curry en pista cuando con menos de 15 minutos de partido jugados, ya llevaba tres faltas. Brown sacó a los titulares de nuevo al completo, los Warriors lograron su primer gran parcial, a la postre no volvieron a estar por detrás en todo el partido y Steph Curry acabó la contienda con… tres faltas.

Simmons era el único jugador que daba la réplica a unos Warriors en los que McGee era aún el máximo anotador, pero todos estaban haciendo daño, mientras Aldridge continuaba con una primera parte de pesadilla sin poder anotar y viendo cómo se le escurrían los rebotes de las manos. Con Green como único hombre alto (el casi Quinteto de la Muerte, con Livingston por Thompson) la ventaja de los Warriors pasaba por primera vez de 10 antes del descanso.

Al reanudar el partido, Aldridge estuvo más espabilado, anotando 7 puntos consecutivos, lo que unido a las pérdidas de Warriors, volvió a poner a San Antonio cerca. Brown volvió a otra versión bastarda del Quinteto de la Muerte (McCaw por Iguodala) esperando provocar una reacción, y dando espacio a Curry para sus diabluras como penetrador, pero los Spurs, también con 4 bajitos, les ganaban la mano en los tableros y mantenían el partido igualado ante una defensa Warrior más porosa de lo habitual.

Entonces fue cuando, a mitad del tercer cuarto, Durant empezó a cocinar y la ventaja llegó de repente a 18, acabando efectivamente el partido. La única réplica venía de Ginobili que tras apenas jugar en el segundo partido volvió a ser el MVP del equipo en ausencia de Leonard, y dejó la jugada de la noche, cuando dividió un bloqueo pasando el balón entre las piernas de West con su mano mala. El banquillo de los Warriors no cedió terreno ante unos Spurs que volvieron a jugar con dos grandes en el último cuarto, pero no pudieron reducir la ventaja.

Golden State se terminó imponiendo, todos sus jugadores parecen estar en buen momento de forma, e Iggy está disponible de nuevo. En San Antonio, Kawhi sigue siendo incógnita para el tercero, y es posible que la decisión sobre si juega o no diga mucho de la ambición del equipo respecto a no ser barridos. Sería la tercera vez en la era Popovich, primera desde 2010, por lo que habiendo ocurrido ya, no creo que preocupe en exceso a la franquicia. Veremos el lunes martes.

Sofi del día: Hasta en tres ocasiones, tres jugadores distintos (Curry, Durant, Iguodala) de los Warriors perdieron la pelota, aunque no cuente así en el box-score, por tirar triples lejanos sin sentido, sólo por tratar de aprovecharse y sacar falta de tres tiros. Ver el hecho repetido hace pensar que era algo premeditado, pero no les pudo salir peor, porque los árbitros no pitaron (¿o picaron?) ninguna de las tres. ¿Seguirán intentándolo en próximos encuentros?

PO Desde el Sofá (XVIII): Sí eran los Monstars, sí

Si la dominación de Cleveland en el primer partido de las ECF en plena resaca Celtic te pareció irrepetible, no creerás lo que sucedió en el segundo asalto. Los Cavaliers siguen inmaculados tras 10 partidos de Playoffs, llegando en cada uno más lejos que el anterior. Victoria por 44 puntos (que llegaron a ser 50) en el TD Garden, y ahora la serie vuelve a Cleveland, donde visto lo visto, y con Isaiah Thomas posiblemente lesionado, salir del Este sin perder un partido parece la posibilidad más plausible. Aunque ojo, que así estábamos el año pasado (con otro factor cancha), y los Raptors al menos robaron un par de ellos.

Pero aún así, ningún partido en 2016 fue como este. Esto estaba más que acabado ya al descanso (si no antes), cuando Cleveland, tras acrobacia chepuda sobre la bocina de JR Smith, mandaba por 41 puntos (récord histórico en Playoffs) sobre unos Celtics cabizbajos a los que no les respondía ni la salud.

Pero volvamos al principio. Stevens intentó de inicio ser más rápido, poniendo a Gerald Green de titular, y aunque a nivel de equipo no funcionó, los dos triples tempraneros del escolta fueron la única acción exitosa del ataque de los Celtics en los primeros compases. Los Cavs confundían a Thomas con diferentes defensas, tanto sobre el balón como lejos de él, y el base nunca fue capaz de coger el hilo. Tan pronto veía un dos contra uno, como un cambio en el bloqueo, o ningún hombre extra dirigido a su dirección. Y en la segunda línea de la defensa de Cleveland, la misma incertidumbre: la ayuda, de haberla, podía venir de cualquier lado. Ni siquiera probando a hacerle recibir tras dejar tirado a Irving en bloqueos indirectos la cosa funcionaba. Los Cavs ejecutaban un(a aparente falta de) esquema sin errores, y cuando los cometían, y dejaban algún hueco por el que colarse, o un tirador libre, Boston tampoco tuvo acierto.

Los Cavs forzaron pérdidas desde el principio y con canastas fáciles a la contra empezaron a abrir hueco. De protagonista, Kevin Love muy acertado de nuevo al principio. La voluntad de Boston, que no estaba haciendo nada demostrablemente mal (incluso reboteaban bien en defensa, yendo más a por Thompson que a por el balón) se empezaba a derretir, y un tapón contra tabla de LeBron a Bradley tan espectacular (salvo por el escenario) como el de los Finales, era la viva imagen de dónde residía el poder.

Con los banquillos moviéndose, el único momento del primer cuarto en el que los Celtics pudieron hilvanar tres jugaditas seguidas de acierto ofensivo fue posteando a Korver, con Brown y Smart, pero al otro lado estaban lloviendo triples. El único Cavalier que no estaba en su mejor nivel era Irving, y Lue le dejó en pista con los suplentes tratando de conseguir un efecto parecido al que tuvo el principio del segundo cuarto del partido anterior con Kevin Love, pero Kyrie no aprovechó demasiado esos minutos. No es tampoco que lo necesitaran.

En el segundo cuarto, y tras desviarse de ello como ya comentamos en el Game 1, los Cavs recuperaron el quinteto de LeBron y cuatro del banquillo, pero esta vez con James de pívot, y así empezaban los 12 minutos más aplastantes de unos Playoffs NBA 2017 que nos han dado muchos (demasiados) de estos cuartos. Los Celtics también se hicieron pequeñísimos, con Crowder de pívot, pero lo que se esperaba un tiroteo, fue una simple ejecución. En Boston perdían los nervios y la cabeza por no poder anotar ante un quinteto de Cleveland que invitaba a ello, recibiendo técnicas, y cometiendo pérdidas ridículas como un campo atrás de Rozier. Volvían los hombres grandes a Boston pero el LeBron imperial anotaba en suspensiones sobre ellos como si no estuvieran ahí, sin darles la más mínima opción en la otra parte de la pista. Quedaban poco más de tres minutos para el descanso, y Boston sólo había anotado 24 puntos. Cuando un Thomas renqueante malgastaba la última posesión del periodo de Celtics con un airball, Stevens cerraba los ojos unos segundos porque no creía que esto pudiera estar pasando. Sí, al final, sí eran los Monstars.

De aquí al final, los Cavs sólo tuvieron que aguantar la diferencia por la cuestión estética en el tercer cuarto, ahora sí con Irving también apuntado a la fiesta, y a falta de dos minutos para el final del tercero, y casi con un 100-50 en el marcador (99-53, para ser exactos), y ambiente de entrenamiento con público bostezante, los titulares en bloque de Cleveland salían del partido para no volver, dando el pistoletazo de salida a la sesión de pulsado compulsivo de «Adelantar por un minuto» del League Pass. La única noticia buena para Boston: más minutos de Playoffs para estar satisfechos de Jaylen Brown, el que más dio la cara anoche.

Veremos si los Celtics, presumiblemente sin su mejor jugador, tienen algo más de pelea dentro. Es de agradecer lo que ya nos dieron la ronda anterior, pero les seguimos necesitando en esta.

Sofi del día: Si os coincide algún día de ir a un partido NBA, os toca sentaros en Preferencia en primera fila, y lleváis un vestido, recordad siempre: cuidado con la merienda.

PO Desde el Sofá (XVII): Como en casa en ningún sitio

Era la guerra cabalística: el equipo en casa estaba 9-0 en los enfrentamientos entre Celtics y Wizards esta temporada, pero 0-10 en estos Playoffs afrontando un partido de eliminación. Al final se impuso la primera racha y con un triple de Wall en los últimos segundos, Washington se convierte en el primer equipo esta temporada que salva una bola de partido (de temporada, más bien) en su pista, y el segundo que logra estirar su vida para ver otro día (sólo los Clippers habían ganado un partido de eliminación este año).

Los perímetros titulares lideraron a ambos equipos en un partido tan tenso como soso y desacertado, pero que tuvo un gran y emocionante final, que permite a los Wizards seguir aspirando a avanzar en Playoffs.

El primer cuarto fue de baja anotación, y se empieza a notar que estamos en ese punto de la serie en el que los dos equipos ya se conocen bien y se depende más que nunca de los jugadores. John Wall e Isaiah Thomas no eran capaces de hacer daño a las defensas a media pista que esperaban cerca del aro al primero, y acorralaban en el perímetro al segundo, y ambos equipos tenían que aprovechar el maná del contraataque. Hasta la manera en la que movían los banquillos los entrenadores daba la sensación de punto muerto y tablas, con Brown en pista tan pronto como empezó Bogdanovic, o Wall y Thomas saliendo al mismo tiempo.

Beal y Bradley, los mejores de sus equipos en el global de la noche, hicieron un buen trabajo al comienzo del segundo cuarto, pero el partido seguía protagonizado por la falta de acierto general. Los Celtics no metían triples y los Wizards no aprovechaban las ventajas interiores o en la línea de tiros libres. Con la vuelta de los (casi) titulares a Wizards, con Smith sustituyendo a Gortat (problema de faltas), Washington logró abrir la mayor brecha del partido, 10 puntos de ventaja. Pero rápidamente se hizo notar Isaiah Thomas, sacando una falta en ataque, anotando un triple, y mandando un pase a toda la pista que acabó en dos tiros libres, y Boston llegó un punto por encima al descanso, en un partido que seguía siendo de baja anotación y muy poco acierto desde el perímetro.

Boston siguió mandando al reanudarse el partido y con Bradley corriendo la pista incluso tras canasta Wizard, como ocurrió en el quinto partido, los Celtics empezaron a acumular puntos fáciles a la contra. Pero mientras, John Wall, que había pasado desapercibido la primera parte empezó a sentirse cómodo con siete puntos consecutivos. Los ataques de ambos equipos funcionaron mejor, aunque encontrar un triple era tan difícil como una trufa al final de la campaña, y el partido llegó al periodo final con todo por decidir.

Los perímetros tomaron el control, con Thomas, Beal (fantástico cada vez que penetraba, no tanto tirando), Bradley y Wall intercambiando golpes y sin que ningún equipo pusiera tierra de por medio. Dos fantásticas suspensiones tras bote de Thomas ponían a los Celtics cinco arriba a falta de minuto y medio, pero con la oportunidad de sentenciar tras una falta en ataque cobrada a Wall por Smart con la ayuda del Replay Center, el base de Boston perdió el balón tras ser atrapado en el ala y Beal lo convirtió en un triple, su primero de la noche, en la otra canasta. Wall a continuación empató el partido tras taponar a Isaiah y sacar dos tiros libres en la contra posterior. El empate se mantuvo tras intercambiar canastas Bradley (tras pizarrazo en un tiempo muerto) y Beal, que certificaban haber sido los mejores de sus equipos a lo largo de la noche, y Al Horford puso a los Celtics por delante a falta de 7.7 segundos con una canasta de media distancia a tablero con poco ángulo: nadie fallaba. Entre la espada y la pared, Brooks pareció apostar por Beal, pero el que quedó libre fue Wall, que anotó el triple sobre Bradley que les daba la victoria y parecía alejar el olor a pupas sobre la capital del país.

Pero no demasiado, porque Washington dejó unos segundos en el reloj, demasiados quizá para la magia de Stevens. Aquí su mejor aliado fue la falta que tenían por hacer: aunque le pudo costar caro si de alguna manera se hubiera convertido en falta de tiro, la infracción de Oubre sobre Olynyk (sí, la ironía), restó un par de segundos a Boston y borró la jugada que el entrenador de los Celtics había diseñado para poner el balón debajo del aro a uno de sus hombres altos. La intentona real fue un tiro desesperado muy defendido de Thomas que no llegó, y los Wizards siguen adelante, con una segunda parte especialmente que valida (por si hacía falta) a John Wall.

Así, volvemos a oír las dos palabras más dulces que se puedan escuchar después de «A comer». Este lunes, Game 7!

Sofi del día: La carita de todos los miembros del banquillo de los Wizards cuando Horford ponía a los Celtics por delante con la ayuda del tablero fue para verla… Por suerte para ellos, les duró poquito.

PO Desde El Sofá (XVI): Colorín colorado

Sin Leonard ni Parker los Spurs se van a la Bahía, diciéndole a los Rockets «vida mía, qué calor; qué calor, qué calor, tengo; qué guapa soy, qué tipo tengo«. 39 puntos de diferencia anoche, mayor paliza de estos Playoffs y mayor victoria a domicilio de toda la temporada.  Con en el equipo rival jugándose la vida, parece mentira. Pero ciertamente no lo es.

Aunque el quinto pudo caer de cualquier lado, este sexto, sólo tuvo un color, y no fue el rojo de los Rockets. Los de Popovich han logrado poco a poco eliminar los rasgos de identidad de Houston, que sin (tantos) triples ni tiros libres no tienen más a lo que agarrarse para competir a este nivel. Con un Harden desconocido, que no intentó un tiro de campo en el primer cuarto, no anotó fuera de la línea de tiros libres hasta la segunda parte, y que pasó medio partido con más pérdidas que puntos, los Rockets no fueron rival para los consistentes aunque mermados Spurs.

Salió un notable Jonathon Simmons en el lugar de Leonard en el quinteto titular, y D’Antoni volvió a apostar por Gordon en el quinteto titular para sacar a Anderson desde el banquillo, lo que dejaba a Harden defendiendo dentro, habitualmente a Pau Gasol. Fueron el español y Aldridge los que con posteos y rebotes ofensivos empezaron castigando a Houston y montando las primeras ventajas. Los Rockets, con Harden más pendiente de pasar que de anotar, perdían el balón y las oportunidades de seguir a San Antonio en el marcador.

Cuando el base reconvertido se fue al banquillo, los Rockets tampoco eran capaces de pasar la pelota por el aro. Mills desde el triple abría el primer gran hueco y cuando el candidato a MVP volvía a pista tras unos minutos de descanso en el segundo cuarto, la diferencia ya era de 18. Sólo Ariza, enchufadísimo desde el triple en casi toda la serie, y Capela, parecían tener ganas de jugar. Los dos jugadores que tenían que servir de generadores secundarios, Gordon y Williams tampoco mostraban interés o precisión, y sin resistencia, a San Antonio le bastaba con seguir el plan para continuar ampliando la ventaja. Houston era el equipo triste del año pasado, no la máquina que vimos, sin ir más lejos, hace un par de partidos, y el resto del partido fue una visita al purgatorio.

Aldridge no fue perfecto pero jugó su mejor (y más cómodo) partido y Pau volvió a parecer un protector de aro de élite. Popovich pudo aprovechar para dar carrete a dos jugadores inexpertos a los que va a necesitar en la próxima ronda, Simmons y Murray, y estos respondieron. San Antonio no tuvo siquiera que jugar el baloncesto explosivo que se presupone a una paliza de este tipo en 2017: la hemorragia de Houston fue interna.

En el polo opuesto, la noche de Harden, que sólo ha estado brillante en momentos muy puntuales en estos Playoffs, pero que ayer se marcó el partido más decepcionante que es posible imaginar. Fue la clase de actuación que hace pensar que hay algún problema detrás. No se si será físico, psicológico, sentimental, resaca de un quinto partido psicotrópico (que perfectamente le pudo dejar una conmoción cerebral, tras un codazo de Gasol que no pareció para tanto) o la maldición de Lil’ B a tope de power, pero el resultado fue tan paupérrimo que lo único que no parece es un simple mal día. Por lo que probablemente, lo será.

Los Playoffs siguen y los Spurs tienen un día más para recuperar a Leonard porque no se enfrentan a los Warriors hasta el domingo. A los Dioses del Baloncesto pedimos un poco más de lo que aquí hemos visto.

Sofi del día: Jimmy es un ídolo entre otras muchas cosas porque pese a que le gusten delgadas no se va hasta que canta la gorda. Quiere por igual a James Harden que a Bryn Forbes: si ha pagado, se ve el partido enterito.

PO Desde El Sofá (XI): Primera de ley

Los Cavaliers ganaron el partido que abría la serie y por primera vez lo hicieron de forma convincente y con total tranquilidad. LeBron y Kyrie estuvieron magníficos, la circulación de balón fue precisa y segura cuando la pusieron en marcha, y no dejaron en ningún momento que el ataque de los Raptors explotara.

El partido comenzó con Cleveland por delante desde el principio, y pudo haber sido peor para Toronto por lo desguarnecidas que estaban las esquinas, desde donde los Cavaliers pudieron encontrar aún más acierto. Un espectacular mate de James tras pase a tablero de Irving ponía un 10-2 que hizo a Casey parar el partido, y aunque los Raptors estuvieron más atentos en defensa, en ataque sólo sacaban réditos del contraataque: a media pista los dos-contra-uno a Lowry, y sobre todo, a DeRozan, eran un éxito ante la incapacidad de Toronto para encontrar el hombre libre o mejor emparejado. A pesar de sufrirlo en la ronda anterior ante Milwaukee, los Raptors se enfrentaron al trap como si no hubieran visto uno en su vida. El poquísimo acierto en el poste bajo de sus hombres altos, Valanciunas de vuelta al quinteto titular incluido, no ayudó. Toronto acabó con 18 puntos el primer cuarto.

Con banquillos en pista, los Raptors ya encontraron aro. Con Ibaka y cuatro pequeños, y el campo más abierto, Lowry sí supo castigar el hombre extra que le mandaban en los bloqueos, y con acierto en las suspensiones, comenzaron a anotar, y a reducir la ventaja. Enfrente, el quinteto de LeBron y tiradores suplentes no tuvo el acierto habitual, y los Raptors redujeron a 2 una diferencia que había llegado a los 18. Lue volvió a los titulares, y un par de triple rápidos de Smith y Love volvían a separar a los equipos. DeRozan y Patterson no tuvieron el mismo acierto que Lowry e Ibaka con las suspensiones y un par de costosas pérdidas mandaba a 14 la diferencia al descanso, en una primera parte en la que Irving poco a poco había escarbado 16 puntos.

Al volver del intermedio, Toronto tenía las cosas un poco más claras: mandaban hombres extra (habitualmente Lowry) al bloqueo a DeRozan para darle más opciones, posicionaron a Valanciunas más cerca del aro para poder anotar y presionaron más a Irving en defensa. Consiguieron meter a DeMar en el partido, pero LeBron cogió más protagonismo en la anotación y los Cavs ampliaron la ventaja. La respuesta de Casey para parar el torrente Cavalier fue mandar a Tristan Thompson a la línea, pero el Hack-a-TT sólo duró una posesión después de que anotara ambos. Cleveland cerró el cuarto en una nota alta, con movimiento de balón preciso y contribución de todo el equipo con LeBron en el banco, llevando la diferencia a las dos decenas.

El último periodo empezó como es habitual en ambos equipos en los cuartos pares, con el LeBron vs. Lowry y sus banquillos respectivos, y se desarrolló en alto ritmo, con poca precisión y saldo de empate técnico. Toronto no fue capaz de reducir la ventaja y a falta de dos minutos Casey sacó la bandera blanca.

Veremos que ocurre en el siguiente, porque esperamos más guerra de Toronto…

Sofi del día: Si miramos al boxscore PJ Tucker metió un único triple anoche… que podrían haber sido cuatro, si no tuviera un pie en la línea en tres aciertos más. Anoche les dio igual, pero si este partido hubiera sido uno de los de la anterior serie, podría haber sido muy costoso.

PO Desde El Sofá (X): El verde vuelve

Los Celtics anoche se llevaron la que, me atrevo a decir, es la victoria más clara en la Historia de los Playoffs NBA para un equipo que tardase, como los toros, seis minutos seis, en coger su primer rebote.

Washington abrió con un parcial de 16-0, con Marcin Gortat dominante, mientras los Celtics tardaban menos en hacer un cambio y volver a su anterior quinteto titular que en anotar un punto. Pese a todo, ganaron de 12, y como se suele decir, no pareció siquiera tan ajustado.

Isaiah Thomas, que venía de pasar la noche anterior en Washington (estado) en el entierro de su hermana, en lo que parece la pesadilla que nunca acaba, perdió un diente por el camino, y pese a ello, fue con sus triples, y junto a Kelly Olynyk, el que redujo la brecha inicial y evitó que el inicio pasara de malo a terrible. Y no paró ahí, porque fue un dolor de muelas constante (chiste intencionado) para la defensa de los Wizards toda la noche, hasta acabar con 33 puntos. Bien acompañado en ataque por un Al Horford que se quedó a un rebote del triple doble, Jae Crowder que anotó 6 triples y Marcus Smart y Avery Bradley que le echaron una mano con la defensa a Wall (al que amargaron pese a lo redondo de su número de asistencias) y Beal, prácticamente todos los jugadores importantes de Boston salieron ayer enchufados y eso les permitió una victoria tan clara.

Fue un partido con mucho cambio de quinteto, acrecentado por la falta de hombre altos de los Wizards, que perdieron por una fuerte torcedura de tobillo a Markieff Morris en el segundo cuarto. Tras el fulgurante inicio de Washington, Stevens volvió a los dos hombres altos, sacando de nuevo a pista tres partidos después a Amir Johnson, pero cuando Brad identificó que el problema no era ese, el ala-pívot no volvió a pista. En su lugar, y debido a las circunstancias, se inició una carrera que ríete tú de la espacial en la Guerra Fría por ver quién podía jugar más pequeño y rápido sin sufrir las consecuencias, que alcanzó el punto álgido cuando Brooks puso en pista un quinteto con  Porter de pívot. Al inicio de la segunda parte, Stevens salió con el que probablemente sea su mejor quinteto, con Smart por Gerald Green y fue el mejor periodo de los Celtics. En esta serie, y sin tanta necesidad de escalonar para enfrentarse al desangelado banquillo de los Wizards, no me extrañaría que pasase a ser el titular, y veremos cómo responde Brooks, que (sin Morris) no tuvo respuesta para ese grupo.

Al final, todo el esfuerzo de los Wizards fue en vano, porque los Celtics no pararon de anotar, y como lograron según avanzaba la serie contra Chicago, fueron capaces de parar la sangría en los tableros. Pese a que tardaron casi un cuarto en igualar el partido y otro en ponerse por primera vez por delante, a mediados del tercero, entraron con una ventaja de 15 puntos al último periodo, un vuelco de +31 puntos en lo que era poco más de medio partido. Un último cuarto inspirado de Bojan Bogdanovic acercó mucho a los capitalinos, que llegaron a ponerse a 3 pese a no jugar mucho mejor, pero entonces Stevens sacó de lo más profundo de su perrera al Bogdanovic-stopper novato Jaylen Brown, que además le recompensó con un triple en una noche en la que los Celtics metieron casi la mitad de sus 39 intentos.

No pudieron o no supieron los Wizards atacar a IT en defensa: Stevens incluso abrió el partido enfrentándole directamente a Wall, y aunque ese parcial de 16-0 parezca desde fuera lodo de aquel polvo, fue no el caso. Eso sí, con la necesidad de cambiar cosas, el final del parcial coincidió con el cambio en la estrategia del entrenador Celtic, que no volvió a emparejar a los bases estrella y cuya apuesta salió bien porque siempre estuvo lejos de la acción para no ser castigado. Y cuando sí lograron ponerle uno contra uno, en una ocasión en la que Porter se lo llevó al poste bajo, ni siquiera fueron capaces de salir con puntos de ahí. En el otro lado, el p’n’r central en el corazón de la acción, y la circulación de balón si Thomas se veía abocado a soltarlo, fue suficiente para sacar buenos tiros todo el partido. Cuando empezaron a entrar, la cosa estuvo finiquitada.

Magnífica apertura de serie para los Celtics, y sí, la determinación, el corazón, el orgullo, el coraje, el #ItsNotLuck y todo eso, pero en el partido de ayer, y en la racha de cinco victorias seguidas en Playoffs que llevan, hay también muchísimo talento.

Sofi del día: Washington no puso de su parte para que este partido fuera memorable, y es una pena porque el partido tenía nombre: el «You can’t handle the tooth«, el mismo día que en la otra punta del país retiraban a Paul Pierce no podía ser más perfecto.

PO Desde El Sofá (VII): Wall no es suficiente

Barrer a un equipo decente en Playoffs es muy difícil por cómo salen en su propia pista tras un 2-0: lo hemos visto con Indiana (aunque no culminaran), Memphis, Oklahoma City y no sé si Portland (en un rato lo compruebo). Casi todos los jugadores, hasta los secundarios, contribuyen, la energía es desmesurada y el público, invitado por primera vez a los Playoffs, te lleva en volandas. ¿No podrían hacer eso siempre? La gran pregunta. Además, del rival, siempre salen unos cuantos, si no el equipo al completo, pensando que los deberes ya están hechos.

El Atlanta-Washington no fue diferente. Los Hawks arrancaron el partido con un 19-4, llegaron a 25 de ventaja en el primer cuarto, y la diferencia no volvió a bajar de 12 puntos, pese a que John Wall hiciera todo lo que pudo para evitarlo. Así es como se gana un partido imprescindible que te mantiene vivo en la serie.

Atlanta empezó el partido bajo el liderazgo de Schröder, anotando triples, pasando bien el balón y saliendo mucho a la contra con rapidez aprovechando todos los tiros de media distancia que unos Wizards planos desde el inicio fallaban. Sólo Wall, capaz de montar contraataques de un solo hombre incluso cuando los Hawks anotaban, estaba enchufado en los Wizards.  Así, con siete puntos consecutivos al final de un primer cuarto en el que Atlanta anotó 38 chinos, dejaba la puerta abierta a una reacción que nunca se produjo. Sólo al principio del último cuarto hubo una tímida reacción del banquillo (!), liderado por Jennings, que les puso a 12 puntos, lo más cerca que estuvieron desde el inicio, pero se sofocó rápido y en la vuelta de los titulares de ambos equipos a cancha nada pudieron hacer los de Washington.

Wall, que está jugando tan bien como cualquiera en estos Playoffs, y ha firmado tres actuaciones destacables en tantos partidos, fue el único Wizard con algún propósito un día en el que el resto de sus compañeros estuvieron catastróficos. El base se lo está pasando bien en el pique que tiene con Schröder, y nos volvieron a dar un buen partido ambos, con mucha charleta de uno y otro lado.

La otra confrontación abierta en la serie, entre Millsap y Morris tuvo un vencedor claro (29/14/5/1/2 fue la línea final de Paul en 32 minutos) y muy poco salseo (no como cuando sucede al contrario), y al final del partido se pudo abrir otra nueva entre jóvenes aleros, con Prince provocando a Oubre tras batirle por línea de fondo para un alley-oop. El alero de los Hawks está haciendo buena la decisión de traspasar a Teague por la elección que llevó su nombre, y ya resulta muy útil a los Hawks en defensa, cortes al aro y tiro tras pase.

Partido de dos sofis, del que no se pueden sacar muchas conclusiones, y que nos remite a una buena batalla en el siempre apasionante y decisivo cuarto partido.

Sofi del día: Gracias a las piezas en las que ponen micro a uno de los jugadores, pudimos ver a Bazemore llamando Rico Suave a Calderón. ¿Estará Kent en ese (más pequeño de lo que creemos) porcentaje de americanos que pone a España entre México y Cuba?

PO Desde El Sofá (VI): No Rondo, no party

Los Celtics se reconciliaron con el acierto en el triple, mantuvieron a Jimmy Butler y el rebote ofensivo de los Bulls a raya hasta que el partido estuvo controlado y aprovecharon la baja por un pulgar roto de Rajon Rondo para no dar oportunidades a la contra a Chicago y volver a meterse en una serie en la que todavía están por detrás.

Boston salió con Gerald Green ocupando el lugar de Amir Johnson en el quinteto titular, y dio resultado, con 33 puntos para el equipo en el primer cuarto. Stevens debió de pensar que puestos a perder el rebote, al menos algo habrá que sacar algo de ventaja en el otro lado. De perdidos al río. Y no fue ni tan mal, porque al poder defender cambiando toda acción y sin preocuparse mucho de los emparejamientos en toda contra, los Celtics pudieron mantenerse en defensa siempre delante de su hombre y cerrar mucho mejor su tablero. Los Bulls sólo cogieron un rebote en ataque en el primer cuarto (pondrá dos en el boxscore, pero no hagáis caso), pese a que oportunidades tuvieron porque no anduvieron muy acertados.

En ataque, los Celtics tenían a favor el espacio extra y una mayor familiaridad con los dos contra uno de los Bulls, que fueron menos efectivos: es muy difícil que una misma táctica dé réditos una serie entera. Thomas dividía el bloqueo o se deshacía del balón rápido y con buen criterio, y pese a que le faltó acierto anotador estuvo muy agudo tomando decisiones y empezando a poner en desventaja a la defensa de los Bulls desde el inicio de la jugada. Y aunque él no, el resto de sus compañeros sí que encontraban aro. En el otro lado, con Rondo en forma de cromo (en el banquillo con un traje púrpura de manga corta y escayola en el brazo), no tenían a nadie que proporcionara dirección al equipo: fueron los Bulls sin cabeza que hemos conocido durante gran parte de la temporada, con el agravante de que Butler no los pudo rescatar.

Aún así, Boston dilapidó una ventaja inicial de 20 puntos anotando sólo 11 en el segundo cuarto y dejando que Chicago se acercara a 3 al descanso. Tal y como le está yendo esta post-temporada a los célticos era fácil pensar que volvía a pasar el gato negro. Pudieron desmoralizarse perfectamente, pero volvieron a repetir el primer cuarto en el tercero, Thomas encontró la senda de la anotación, los cinco titulares metieron al menos un par de triples cada uno durante la noche, y Smart, Jerebko, Olynyk y Rozier no dejaron esta vez que el banquillo volviera a tirar la ventaja. El movimiento de balón en Boston fue fluido (casi) toda la noche y atacaron desde todos los flancos.

Veremos cómo sigue una serie más interesante de lo esperado, pero a la que la baja de Rondo, de al menos 7 a 10 días, le puede haber quitado parte de la gracia (quién lo iba a decir). Los Celtics son el mejor equipo pero los Bulls son mucho más físicos y pueden pegar el golpe en su propia pista. Como no nos cansamos de repetir año tras año, pese a que la fama la tiene el quinto partido, el cuarto es el nudo de una serie, y si Chicago quiere dar la sorpresa, es prácticamente imprescindible.

Sofi del día: La ESPN puso como reportero en la banda a… Adam Schefter, el Woj de la NFL. Lo curioso no es tanto que lo haga (empezó esta temporada a aparecer en algún partido), sino el cuándo: a menos de una semana del Draft de la NFL. Y yo aquí agobiado porque no me da para ver la NBA…