¿Truco o trato? El ataque de los Nuggets

Tras ser terceros hace un año en Índice Ofensivo, anotando 109.2 puntos por 100 posesiones, los Nuggets son decimosextos este año promediando tan solo 103.8.

Con Faried y McGee a tiempo completo son el equipo que más rebotes de ataque coge de la Liga, y han reducido el número de pérdidas, por lo que  si el acierto se hubiera mantenido igual, los Nuggets deberían ser un ataque aún más potente, porque son el equipo que, ajustado a ritmo, más tira de la Liga. Por 100 posesiones, tiran (bien de campo, bien desde la línea) 7 veces más que la media.

Y gracias a crear más oportunidades que nadie, se están manteniendo a flote, y no han pasado a ser un horror de ataque, porque en puntos por jugada, han caído aún más, del tercer puesto… al vigésimoséptimo según Synergy.

A Denver este año le está costando anotar una barbaridad. Se le echa mucha culpa a la falta de acierto desde el triple tras perder a Harrington y a Afflalo, y aunque ha habido un descenso en en el acierto, ya que han pasado del 33.2% al 30.0% con el mismo volumen (24.3% y 24.4% del total de los tiros), la diferencia no llega a un punto por partido. Ya el año pasado fueron un equipo muy flojo desde el exterior, e Iguodala está prácticamente reproduciendo el acierto de Afflalo. El porcentaje de AI, aunque parezca un poco peor, sería igual si hubiera metido un solo triple más, y tira más por partido. La culpa es de alguien que ya estaba en el equipo, Gallinari, que tras acertar con el 36.8% de aciertos en su carrera, está metiendo solo el 22.2%, múltiples airballs incluidos, y por su alto volumen, es sobre todo él, el que está marcando la diferencia negativa, pero su reputación se mantiene lo suficientemente alta para seguir siendo una amenaza desde el exterior que los equipos deben defender, y el espacio en el ataque de Denver no se ha reducido.

En lo que han visto un descenso dramático los Nuggets, es en el número de tiros libres que intentan. A lo largo y ancho de la Liga se ha reducido el número en este comienzo de la temporada en un séptimo, como estudiaron en la ESPN, pero para los Nuggets la diferencia es mucho peor ¡Han pasado de ser 3º a 28º en la ratio tiros libres/tiros de campo intentados! Este descenso en el tiro más eficiente que puedes tener en una pista de baloncesto (salvo para algún pívot del Geppetto Brothers Club) hace que el ataque de los Nuggets haya pasado de potente, a uno de los más inofensivos de la Liga.

Han reducido tanto la frecuencia con la que van a la línea, donde han pasado de ser 2º y tirar dos tiros libres por cada seis de campo, a ser 26º, y cobrarse dos lanzamientos de falta personal por cada ocho. Además, tienen el peor porcentaje de acierto de la Liga, un 64.7%, un balance, que de mantenerse a lo largo de toda la temporada, sería el más bajo visto en la NBA desde el año 1968.

Según Kevin Pelton, si todos los jugadores de los Nuggets estuvieran metiendo los tiros libres al ritmo previsto para ellos, teniendo en cuenta la distribución por jugadores, los Nuggets deberían estar metiendo el 73.7% de sus tiros libres, una diferencia de 9 puntos porcentuales, y que les daría 2 puntos más por partido. Como cada punto por partido supone, a lo largo de la temporada, unas 3 victorias, los Nuggets perderían unos 6 partidos esta temporada, sola y exclusivamente por su (des)acierto en la línea, si mantuvieran todo el año este nivel.

Pero los Nuggets no están siendo solo 2 puntos peores por partido que el año pasado en ataque, sino unos 4.6, por lo que no solo es el retroceso desde el triple y la línea, hay algo más.

El uso del pick’n’roll cuando lo finaliza el bloqueado ha sufrido un gran descenso en su eficacia. El año pasado, lo utilizaron en el 10% de sus jugadas y metían 0.81 puntos cada vez que lo utilizaban, en media. Este año, recurren más a él (11.9%) pero peor, 0.62 puntos por posesión. Todos los jugadores que lo ejecutan en Denver (Lawson, Miller, Gallinari e Iguodala) lo hacen con menos eficiencia que el año pasado, y especialmente paupérrimo es el rendimiento de Gallinari que ha sacado 7 puntos de 16 intentos.

Pero no solo Danilo ha retrocedido este año: Ty Lawson está teniendo un principio de temporada un tanto complicado. Ha reducido sus porcentajes en todo tipo de tiro: tanto en el aro, como la media distancia, como desde la línea de tiros libres, como en el triple (su 25% rivaliza con el 22.2% de Gallo) y aunque viéndole jugar da la impresión que está sin ganas de lanzar, y que se está dejando oportunidades en la mesa, lo cierto es que está tirando tanto como el año pasado: incluyendo tiros libres, 14.2 intentos por los 14.1 del año pasado, aunque en 3 minutos por partido más. Así que ese bajón de los 16,4 a los 12 puntos por partido, es cosa del acierto, no del volumen.

Y luego, para terminar, Karl, tampoco está ayudando mucho. En el último partido de los Nuggets, contra Heat, Denver entró en el último cuarto 13 puntos abajo. McGee entró en ritmo, anotando 3 canastas casi seguidas (con un triple de Miller por el medio), y con un parcial 13-4 se pusieron a 4. ¿Qué hace George tras una preciosa canasta y un tapón de McGee culminando 6 canastas seguidas de su equipo? Sienta a JaVale porque en la recta final del partido no se fía de la pareja que hacen Faried y él en defensa, y prefiere quedarse con Manimal.

Aunque el razonamiento es más que lógico, y sobre todo ante un rival como Miami, posiblemente el peor enfrentamiento para una pareja tan tramposa, ¿no podría haber esperado un poco más, al menos hasta el primer fallo? Los 4 minutos que estuvieron los dos juntos solo permitieron 4 puntos, McGee había anotado 9 de 12 tiros de campo durante el partido, y estaba claro que Miami no tenía respuesta para él… hasta que se la dieron desde el banquillo de los Nuggets.

Como no es normal que los Nuggets mantengan un ritmo de anotación negativo desde la línea inédito desde a la unión ABA-NBA, y que sus máximos anotadores parezcan Cory Higgins y Toney Douglas, es fácil pensar que los Nuggets solo pueden mejorar, y su mal comienzo lo vamos a calificar de truco.

Repasando el vídeo, no parece que los Nuggets tengan un problema estructural en su ataque, al menos comparado con el año pasado, sino que la bola, no está entrando. Les vendría bien algo más de tiro exterior, para que Lawson y Miller vieran menos ayudas penetrando, pero el año pasado supieron sobrevivir con idéntico espacio, e Iguodala quizá paraliza un poco el ataque en alguna ocasión, pero no hasta el punto de coagularlo. El rebote ofensivo, mientras Faried, McGee y Koufos sigan jugando se va a mantener, por lo que aunque los Nuggets no puedan repetir el éxito de ser 3º en puntos por jugada, sí deberían estar mucho más arriba en el ránking de Índice Ofensivo en el futuro próximo.

Por qué importa de cuánto ganas

Hay una frase muy usada en el deporte en general, que, varía en la versión literal, pero se reduce a un «Lo único que importa es la victoria» en la literaria. En la NBA, y no solo aquí, pero es de lo que hablamos, también importa mucho de cuanto ganas.

El margen de victoria (o diferencia de puntos, o +/-), la media por la que acabas ganando a tus rivales, tiene un valor predictivo igual o mayor que el de contar lo más sagrado en el baloncesto, las victorias, simplemente. No es algo que me esté inventando, está documentado en múltiples lugares, como por ejemplo, en el capítulo 30 de Mathletics, de Wayne L. Winston, a lo largo de todo el Basketball on Paper de Dean Oliver, o en The Wages of Wins de Dave Berri. También han aparecido numerosos artículos en blogs del New York Times, en 82games.com o en Little White Statistics por poner algunos ejemplos, y casi todos los sistemas de estadísticas avanzadas de evaluación de jugadores se basan en este concepto.La bibliografía es extensísima y seguro que podrías encontrar muchos más y mejores.

En la última década, en Playoffs, ya ha sucedido varias veces que el margen de victoria ha identificado mejor al campeón que mirar simplemente al número de partidos ganados. En los últimos tres años ambos sistemas han fallado bastante, pero si nos vamos atrás, nos encontramos con el poder predictivo de usar la diferencia de puntos. En 2004, los Pistons, tuvieron el 2º mejor margen de victoria tras San Antonio, pese a ser el 6º en la clasificación. En 2005, los Suns ganaron 3 partidos más que los Spurs, pero fue San Antonio, con mejor margen de victoria, el campeón final. En 2006 nadie vio venir a Miami, y en 2007 San Antonio, 3º en victorias, pero 1º en margen superando a Dallas y Phoenix, volvió a resultar ganador. Los Celtics dominaron la NBA y el margen de victorias en 2008, y en 2009, ambos métodos hubieran dado como ganador a Cleveland (fallos), pero ambos colocarían a Lakers por encima de Celtics (acierto).

Alguien puede pensar que el margen de victoria es injusto, porque si un equipo gana a uno malo de 30 y otro a uno bueno de 1, la diferencia no refleja la realidad. Pero como la NBA tiene 82 partidos, y todos juegan un número parecido de encuentros contra equipos malos y buenos, al final se acaba compensando.

Y también, aunque parezca que ganar de mucho es una tarea fácil, no lo es en absoluto, los que más ganan con amplios márgenes de victoria con regularidad, lo hacen precisamente porque son buenos, no al revés. La idea es muy sencilla: en partidos muy igualados, los pequeños detalles marcan la victoria. Los dos equipos se suponen igualados en fuerzas, pero el casillero de victorias reflejará al final el todo para uno, y la nada para el otro, mientras que el +/- contará la verdadera historia de la equidad. Por otro lado, las palizas representan el dominio absoluto de un equipo, y una diferencia en muchos casos mayor a la simple unidad, algo que el margen de victoria es capaz de capturar.

El coeficiente de correlación entre el número de partidos ganados por más de 10 puntos (un baremo arbitrario, pero hay que poner uno) y el de victorias a final de temporada fue de 0.71 el año pasado. Si nos vamos un año atrás, para evitar los efectos del cierre patronal,  sube a 0.82. Es decir, los equipos que más ganan de paliza, lo hacen porque son los mejores. No debe extrañar mucho como concepto, ni cuantitativamente, porque en el fondo, el número de victorias por paliza es un subconjunto del total de los partidos ganados, pero la relación es verdaderamente fuerte.

Si miramos el margen de victorias completo, su correlación con el número de partidos ganados es enorme (de 0.93 en 2012, 0.95 en 2011), para que veáis que es una diferencia reducida (el margen de victorias no va a decir que los Bobcats fueron buenos, o los Spurs malos), pero esa pequeña desigualdad, suele ser de una gran utilidad para predecir el comportamiento futuro de un equipo.

En basketball-reference.com miraron un poco más allá y trataron de buscar una relación entre equipos que ganan en Playoffs con el tipo de victorias de Liga Regular. Y descubrieron por ejemplo que desde que se unieron la ABA y la NBA, es un mejor indicador de éxito en la post-temporada, haber ganado de mucho (9 o más puntos) a equipos malos (menos del 50% de victorias) que de poco (menos de 5 puntos) a equipos buenos (con más 50% de victorias). Los equipos que habían obtenido más palizas a los peores de la Liga ganaban el 59% de los partidos en las Finales, y los que tenían ventaja en victorias ajustadas solo el 48%

Por eso el +/- sirve para poner la situación de los Lakers en un contexto mejor que el que sus 3 únicas victorias indica. La historia y los números parecen apuntar a que si llegan a las Finales de Conferencia, tienen una mayor probabilidad de ganar a su rival si han tenido más diferencias como la del partido de Detroit (29), o la del de Sacramento (13) que ellos, que batiéndoles con las de tipo pírrico como la que pudieron conseguir ante los Spurs.

Por supuesto, esto tampoco quiere decir que los fans de los Lakers tienen que ir sacando los billetes de avión para ir a ver a su equipo en las Finales a Charlotte, y menos con solo 8 partidos en este curso. Pero el hecho de que cuando han ganado, lo hayan hecho con semejante autoridad, pinta bien de cara al futuro.

La tecnología del Barclays Center

Como siempre pasa en la NBA cuando hay un pabellón nuevo, éste tiene lo último de lo último en todo lo último, es lo que le pasa al Barclays Center de Brooklyn.

Recientemente la gente de The Verge tuvo la oportunidad de ver las tripas de este mastodonte, de esta nueva casa de los Brooklyn Nets y la verdad es que impresiona todo lo que puede moverse por dentro de este tipo de pabellones.

Wifi para todos, pantallas de todos los tamaños y en las definiciones mas altas, servicio de 3G y LTE de alta velocidad, una pantalla de 360º LED, 4000 puertos ethernet, y un largo etcétera de movidas tecnológicas que hacen del Barclays Center toda una referencia en cuanto a tecnología en recintos deportivos.

 

Los Lakers de Mike… D’Antoni

El otro día hablamos de que algo pasaba en LA y justo a las pocas horas, todas las sospechas de que algo pasaba se vieron confirmadas con la salida de Mike Brown de Lakers. Con todo esto, enseguida la maquinaria en LA se puso a carburar y después de un más que acercamiento a Phil Jackson, Lakers se decidió por otro Mike, D’Antoni para dirigir la nave lacustre los próximos 3 años (con otro opcional), pero cómo van a ser los Lakers de este otro Mike?.

Para empezar a ver que puede pasar con estos Lakers hay que ver que ha hecho D’Antoni anteriormente y claro, nuestra mente se va a Phoenix y aquellos Suns del ‘Corre corre que te pillo y tira a canasta ya leñe!‘, que es un poco la traducción del ‘Seven Secods Or Less‘ de los Suns. Allí Nash mandaba y junto a Amaré dominaban el Pick & Roll como nadie, con Shawn Marion y Joe Johnson en las alas tirando brutalmente de 3, esos eran los Suns que estuvieron a nada de las finales si no llega a ser por aquellas sanciones extrañas en SA… Luego vino la época en Knicks, unas temporadas raras, con el equipo intentando hacer hueco para un Lebron que nunca llegó y con un Melo que puso mucho de su parte para que fracasase el proyecto D’Antoni en la Gran Manzana, aún así, aquellos Knicks de Amare, Felton, Gallinari,… era un equipo molón de ver y después del Melodrama fue otra cosa

Si hablamos de la defensa o de la poca defensa que pueden tener los equipos de D’Antoni, tenemos que empezar a decir que esto es un poco tontería y vamos a ver el por qué… El ideal del nuevo entrenador de Lakers es como el de los concursantes de cierto programa que hacen en cierta cadena con un 5 es decir, meter, meter y meter. Con lo cual, si a tu equipo le meten 115 puntos pero tu llegas a 120… qué más da? además, estos Lakers van a tener algo que no tenían aquellos Suns y es el poder intimidatorio y la defensa de Howard, otro plus más.

Otro punto para desmontar la teoría de la defensa de D’Antoni, es que sus equipos siempre han estado en la zona media en cuanto a defensas, es decir no eran desastrosos como mucha gente quiere hacer parecer, así que Lakers seguirá siendo un agujero defensivo (más o menos) pero todo parece indicar que vamos a ver muchos puntos en el equipo angelino ya que sin duda D’Antoni es un entrenador de ataque y eso es lo que demostró en Suns, pero de un ataque bastante alejado de lo que Lakers pretendía hacer con la famosa Princeton Offense, este ataque es más para Nash… y Howard.

Y donde deja esto a Kobe & Pau? pues donde ellos quieran, así de claro. Creo que Kobe va a ser inteligente y viendo la muy buena temporada que lleva a nivel personal, es de esperar que deje hacer a D’Antoni, el cual ya ha entrenado a Kobe en los dos últimos JJOO. Pau va a tirar más… para que os hagáis una idea, tiene pinta que será el Diaw de aquellos Suns, pero con un cobertura inferior al francés.

No olvidemos una cosa, este movimiento es un movimiento para esos 3/4 años y no para la inminencia que era el de Phil Jackson, algo extraño en estos Lakers que siempre se mueven en el ahora, pero la apuesta de Ketchup y los Buss es clara, quieren de vuelta algo de Showtime y D’Antoni es el perfil que puede darles eso.

Así que eso es lo que hay o mejor dicho, lo que puede haber, por que no os olvidéis que todo esto (y lo que leáis por ahí de diferentes gurus y demás…) son todo especulaciones porque hasta que no lo veamos no sabremos como son estos Lakers de Mike… D’Antoni.

No es la cabeza

El otro día una conversación en Twitter, en la que se comentaba que Faried demostraba que tenía la cabeza amueblada en contraposición, por ejemplo, con Blatche, me hizo pensar como atribuimos la culpa de lo que no cumple nuestras expectativas a lo que no la tiene.

Desde aquella conversación, Faried retiró 2 puntos del marcador de su equipo (en un partido que acabaron perdiendo… de 2) por colgarse del aro con el balón en el aire, ha fallado un mate en un partido posterior, le han taponado 238 tiros (cifra aproximada), ha demostrado no tener ningún tipo de temor o consciencia por su integridad física, sigue estando totalmente perdido en defensa cuando el movimiento va más allá del simplismo más absoluto y vete tú a saber cuántas cosas más. Faried no tiene una inteligencia (baloncestística) especial, desde luego.

Pero no nos preocupamos de su cabeza, ni nos parece un problema, porque produce. Faried sabe hacer algo, y lo sabe hacer realmente bien. Rebotea como si la vida de toda su familia, amigos y el resto del estado de Colorado dependiera de ello. Rebotea, rebotea y vuelve a rebotear. Delante de cualquiera, no importa con quien juegue a su lado, y lo haría, tanto si le entrena Karl en Denver, como si lo hiciera Mike Brown en… oh, no importa.

En su mismo equipo, tiene a otro de esos jugadores, a los que como a Blatche, se le ha acusado de no «tener cabeza», JaVale McGee. Pero, ¿es un problema de la cabeza? ¿No será que las cosas que McGee hace no son sostenibles simplemente a lo largo del tiempo como las de Faried? Le atribuimos la culpa a la cabeza, al entrenador a los compañeros, sin querer reconocer que si el talento para hacer algo no se puede demostrar de manera consistente, tal vez sea porque simplemente no está ahí. Incluso, si es una cosa verdaderamente de la cabeza, ¿qué nos hace pensar que puede o vaya a cambiar?

Cualquier jugador de la NBA puede encadenar un par de partidos en el que le entran más tiros de lo normal. Hay a quien sus movimientos más estéticos, les funcionan esporádicamente. En Playoffs, incluso, cuando se repite contra un rival cuyo emparejamiento es bueno para ti, y hay más prensa y audiencia, aún es más fácil la situación y su repercusión. En jugadores ya consagrados no nos afectan esos días de actuaciones más sensacionales que de costumbre, son otra muestra más de lo buenísima que es la estrella. Pero en proyectos y jugadores que nunca fueron, siempre parecen ser la demostración de que hay un potencial oculto todavía por descubrir.

«Si pudiera hacer esto todos los días…» Al igual que Kobe no anota siempre 81, ni Love coge 30 rebotes, Andray Blatche no va a ser con consistencia el de sus mejores partidos. Un jugador puede mejorar y cambiar de un año para otro por muchos motivos. Ponerse en forma, cambiar de aires, un nuevo sistema, diferentes compañeros, un cambio en la mecánica de tiro, un recurso nuevo que ha aprendido… Pero esto son excepciones. Con todos los factores externos con los que se quiera contar, cada vez que un jugador sale al campo, va a ganar y a jugar lo mejor posible, y cuando tira, o postea o pasa, esa situación particular está en un vacío en el que podemos extraer todo lo demás, menos su talento real.

Lo mismo pasa con la selección de tiro de los anotadores de volumen. Puede haber y hay algún caso flagrante en especial, pero en otros… ¿tienen peor cabeza para ello que Kobe o Durant? Estos dos también se tiran cosas que harían vomitar a una cabra, pero ellos las meten. La diferencia no es la selección, es la ejecución. O puedes, o no puedes. Si es de vez en cuando, es que no.

En las previas de cada principio de temporada se lee lo de «y si explota», «y si por fin», «y si este año»… La locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Einstein, cuando lo dijo, hablaba del método científico, y el baloncesto, por suerte para nuestra diversión, no se acaba de regir por las mismas normas. Pero si no es una locura por completo, sí lo es en parte. No hay que confundir el progreso real que muestran muchos jugadores, especialmente a temprana edad, con esperar que alguien al que llevamos 8 años viendo fallar muchos más tiros de larga distancia de los que mete, o tomando malas decisiones, deje de hacerlo.

No es su cabeza la que está mal entonces, es la nuestra.

El Quinteto de la Semana (sem.2)

Mike BrownSe veía venir (o no), pero es el primero que ha caído…
Kobe Bryant – Tiene un nuevo super poder: tirar entrenadores con la mirada.
Amir Johnson – Es un grande, tiene su cara en sus zapatillas y eso nos mola.
Rasheed Wallace – Dice que le va el rollo de ser el nuevo Scalabrine.
Stephen Jackson – No lo hace nada mal en el mundo de la música.

¿Truco o trato?: El acierto en el triple de Dallas

Tras 5 partidos los Mavs son el equipo que mejor tira de la Liga. 48.5% de acierto en triples, que sería la mejor marca de la Historia de la NBA, y lideran la Liga en puntos por jugada en tiro tras pase (no solo de tres) con 1.28 ppj, por delante de equipos que han empezado de manera terrorífica como New York o Miami. Y todo esto, sin un tal Dirk Nowitzki. Pero, ¿esto es sostenible?

Parece claro que a ese nivel general, o en algunos casos, en particular (O.J. Mayo anotando 4 triples por partido con un 63.6% de acierto), no. Pero, ¿es posible que coqueteen con el 39-40% lo que le daría una de las mejores marcas del la Liga al final del año? Sí.

En primer lugar, veamos como han distribuido sus tiros de 3, comparados con el líder en porcentaje de acierto el año pasado, San Antonio, por los datos de Synergy.

Vemos que el reparto es parecido, pero con alguna diferencia. Tiran menos tras pase, por comparación, pero en el caso de San Antonio eran menos efectivos de esa forma y en Dallas, sucede al contrario. Deberían empeorar en esa situación, pero probablemente, también tienen un margen de mejora al contraataque, donde solo están acertando un 33% de los tiros, pese a tener un número elevado de intentos. No están abusando de recursos más egoístas como el aclarado, y los números indican una solidaridad similar a la que tenía San Antonio, buena señal.

Otra situación  a analizar son las defensas a las que se han enfrentado. Con la temporada todavía tierna y los rankings cambiando de un día para otro, se han enfrentado a 4 de las 9 peores defensas, y Utah que es 16ª. Charlotte y Toronto están siendo horribles en la defensa del perímetro, fuera de posición, rotando mal y tarde y jugar contra ellos probablemente les ha ayudado bastante. Por suerte, los próximos enfrentamientos son favorables en este aspecto ya que New York (5º equipo que mejor porcentaje de 3 permite al rival), Charlotte de nuevo (2º) y Minnesota (3º) esperan los siguientes, por lo cual no sería de extrañar que mantengan este nivel un poco más, antes de regresar a la media.

Ahora, veamos la cinta. Dallas siempre ha sido un equipo de tiradores y diestro en el arte del triple, pero la nueva dimensión que han añadido al equipo este año con Collison (y los que no lo son) penetrando más de lo que estaban acostumbrados a ver en Texas, y sin tener que pasar el balón por Dirk, han permitido que veamos ese juego de penetración-y-pase tan de moda en la Liga, y como efecto colateral, al concentrar a la defensa, están ganando ese espacio que les permite dar el pase extra en el perímetro:

O.J. Mayo, que es el que se lo está montando un poco más por su cuenta y ha embocado los triples más espectaculares (y por tanto, más propensos a no volver a repetirse) ha metido más de la mitad, 12 de sus 21 triples, tras pase en estático, y no nos extrañaría que acabará la temporada en un 40% si sigue tirando en armonía con el flujo del ataque.

Hasta, Vince Carter, el jugador que más triples ha fallado y con peor porcentaje (Troy Murphy aparte) no lo ha hecho con malos tiros tampoco. Todavía es proclive a tirarse el ocasional WTF?, pero la penetración (o simplemente su amenaza) y el pase extra, le han permitido tener buenas oportunidades de cara el aro incluso en los fallos, como podéis ver:

Otra pieza importante en el acierto desde el perímetro está siendo Jae Crowder (9 de 18). Comparado con Kenneth Faried (a ver si adivináis el motivo, que por su porcentaje reboteador del 7.9% no es) su juego en realidad se está pareciendo muchísimo más al de otro rookie del año pasado con peinado característico: Kawhi Leonard. Los dos venían con dudas sobre su tiro y las han solucionado de la mejor manera posible: demostrando una inteligencia tremenda para quedarse solo. Todos sus intentos han sido tras pase, y aunque a medida que los seguimientos a su juego obliguen a su par a prestarle más atención cuando merodee la línea de tres, su porcentaje bajará del 50% que tiene ahora mismo, pero ayudará a descongestionar la zona para Collison y cía. En las siguientes jugadas vemos como en ataque está siempre abierto y dispuesto para aprovechar la penetración de los exteriores de Dallas o un balón que le llegue desde el poste bajo:

En definitiva, los Mavericks no deberían seguir anotando de 3 a niveles históricos, pero pueden ser un buen equipo durante el perímetro a lo largo de toda la temporada. Cuando llegue Nowitzki, su identidad mutará un poco… pero si acierto desde el triple nos estamos refiriendo, es Robin Freaking Hood.

Algo pasa en LA

Seguro que todos habéis visto la mítica película de Cameron Díaz y Ben Stiller, Algo Pasa Con Mary, en ella Ben Stiller se enamora perdidamente de algo que parece que es un amor imposible, Cameron Díaz, todo muy raro y con situaciones extrañas, pero al final acaban todos felices, perro incluido.

En LA podríamos irnos perfectamente a escenificar la película, pero no sabemos quien es Ben Stiller y quien es Mary y quien es el mítico perro, pero algo pasa en LA.

Lakers partía con el mega cartel de favorito, después de hacerse con Howard y Nash todo parecía que iba a ser un coser y cantar, pero no, a día de hoy el equipo está sin Nash (lesión corta, pero lesión) y con un record de 1-4 que nadie esperaba.

Viendo los partidos te das cuenta de que algo no carbura, la tan famosa Princeton Offense de momento se ve a pinceladas o directamente ni se ve, con Nash (lo poco que ha jugado) y Howard  perdidos y lo que es más peligroso, con Gasol totalmente desaparecido en combate cual Chuck Norris. World Peace como siempre a lo suyo, pero es el único que hace algo en defensa (ahora iremos a la defensa…), con lo cual hay veces que te compensa… y Kobe siendo un Kobe algo diferente, sabiendo que en el equipo ya no está sólo él, pero al final acabando desesperado viendo que nada ni nadie intenta hacer algo para solucionar el problema.

El banquillo es nulo. Así de claro, Blake que ahora está jugando más por el tema de la lesión de Nash, parece también revolucionado, Jordan (Hill), aporta ganas y garra, pero poco más. Jamison aún está en Cleveland y el resto… pues ahí, en el banquillo y cuando salen, pues porque hay que jugar con 5.

Pero vamos al gran problema: la defensa. O mejor dicho, la no defensa. Si el año pasado se fichó a Mike Brown para apuntalar este aspecto y vimos que nanai, este año todo se está elevando al máximo. El caos defensivo de Lakers es de aupa, pivots que están solos haciendo bandejas, picks & rolls sin ayudas, puertas atrás más solas que Claver en el banquillo de Blazers…. es tremendo el coladero que es Lakers y claro, los rivales lo saben y se aprovechan. Cualquier equipo con un mínimo de ataque es una amenaza total para Lakers, incluso en el partido contra Pistons, cuando parecía que todo estaba encarrilado, Pistons tuvo un arreón final que hizo que Kobe & cia aún tuvieran que salir un rato.

Entonces, viene la gran pregunta… qué hace Mike Brown? pues eso es una grandiosa pregunta. Personalmente tenía mi confianza, sí lo sé, tal vez sea el único que confiaba en él, pero este año, partido a partido la voy perdiendo a ritmos endiablados. El equipo no juega a nada, ni defiende nada, Kobe se le ve desesperado y leñe, la excusa de conjunto sin conjuntar, no me vale, mira a Mavs o a Magic, que apenas han jugado un rato juntos y parece que lo lleven haciendo mucho tiempo. La excusa del físico, vale, esta puede valer, ni Kobe, ni Howard, ni por supuesto Nash están al 100%, pero tampoco se ve recursos en el banquillo para hacer ALGO diferente y sumar.

Qué excusa nos queda? pues pocas o bien pensar en los Heat de la llegada de LeBron que empezaron bastante mal y que luego ya todos habéis visto a donde han llegado. El problema aquí es que esos Heat eran para el futuro y estos Lakers son para 2 años, los años que le quedan a Kobe, es decir, son unos Lakers para ya, para ahora y no se si los Buss y Ketchup aka GMOFTHECENTURY van a tener la paciencia suficiente para esperar a estos Lakers de Mike Brown….

Pero volvemos a Algo Pasa Con Mary, al final, todos acaban contentos y la pareja unida, estos Lakers huelen a eso, a que van a pasar cosas, sí, tal vez Mike Brown se tambaleé o lo pase mal (como el perro de la peli) o incluso sea cesado, pero estos Lakers huelen a final feliz, no se si este año o el siguiente, pero los mimbres son buenos, ahora sólo hace falta saber si el director de la película se aclara con tantos personajes extraños y diferentes entre sí, para ponerlos todos a hacer su papel o bien hay que buscar a otro director…