SofiAlert Rankings Parte 2: En peores plazas…

No me he olvidado de vosotros, aquí está la segunda parte de los SofiAlert Rankings, y hoy toca la división de equipos que si el SofiAlert lo indica… se dejan ver.

21 Charlotte Hornets

Si pienso en la lesión de Kidd-Gilchrist, los últimos 12 meses de baloncesto de Batum, y la debacle que fueron los Hornets el año pasado en ataque (sólo los Knicks y los Sixers peores), me cuesta justificar este puesto de la lista, y el no tenerlos en el grupo de la primera parte que vimos la semana pasada.

Pero hay cosas muy interesantes de cara a la nueva temporada, léase, comprobar si Steve Clifford sigue montando una buena defensa NBA con artilugios con los que MacGyver no podría hacer ni un chupete; cuánto pesaba MKG en esa sobresaliente defensa y qué se perderá sin él; qué ocurre cuando el equipo vuelve tener a otro jugador capaz de hacer circular el balón, tras perderlo con McRoberts y recuperarlo, esperemos, con Batum (y Lin si se cuela en el quinteto titular); un jugador en vías de extinción y que este año viene en forma ($$$) como Al Jefferson; ver si Kemba Walker trata de arrancarlo tras dos temporadas estancado; el particular grupo interior que han formado reuniendo a la flor y nata de la white trash de la Liga, con Cody Zeller, Spencer Hawes, Tyler Hansbrough y el novato Frank «Lo llamamos el Tanque porque es lo que rimaba» Kaminsky; que sean capaces de salir del último lugar en porcentaje de triple con las incorporaciones que han hecho; volver a ver a Walker y Lamb juntos fuera de UConn; los pases de Jeremy Lin a Jeremy Lamb, y los de Jeremy Lamb a Jeremy Lin y el peinado de Son Goku trucho (muy trucho) de Lin.

También ayuda mucho el impoluto look del equipo en su regreso al abejismo, y la muy molona pista, que le dan a los Hornets un pequeño extra. Así que sí, al fin se quedan por aquí

20 Indiana Pacers

La película que se ha filmado esta pretemporada en Indiana, «Cariño, he encogido a los Pacers», con Vogel y Bird haciendo de Rick Moranis (que contra todo pronóstico, sigue vivo), ayuda a un equipo que el año pasado, en muy buena parte por la lesión de Paul George, hubiera habitado las catacumbas de esta lista.

Se va uno de los jugadores más descomunales (por tamaño) de la Liga en el puesto de pívot, suben a George una posición (o no, la primera noche saldremos de dudas), y empieza a entrar un poco de aire por la ventana, y quién sabe si algo más. La verdad que la vuelta del escolta-a-alero-a-ala-pívot de una lesión no tan temible como otras en cuanto a secuelas y recuperación, y la llegada del siempre explosivo y divertido Monta Ellis podría hacer subir a este equipo mucho en la lista, si lo hacen en sintonía, y produciendo victorias.

También les acompaña un George Hill que hizo el mejor final de temporada al que nadie prestó atención tras volver de su lesión y llevará el peor tinte de la Liga, y tendrán sitio para que juegue uno de los novatos más intrigantes, Myles Turner, un siete pies que tampoco se lleva bien con su peluquero y bien podría convertirse en el primer jugador capaz de taponar un balón en lo más alto de un tablero y meter un triple en la contra secundaria en la siguiente jugada, o estar en dos años fuera de la Liga porque no sabe ni correr. El término medio es de pobres, y esperemos que Turner nunca lo sufra.

El problema es que más allá de estos, este equipo se explica con el emoji del cuenco de arroz blanco. Nunca nadie jamás ha puesto un partido diciendo, «Anda mira, voy a ver un rato a Ian Mahinmi«. O a CJ Miles. O a Jordan HillLavoy Allen, Chase Budinger, el Glenn Robinson malo… Como mucho a Rodney Stuckey si lo tienes en la Liga de Fantasía (sueño con decir Liga de Fantasía desde oírselo a Seth Rogen en un tele-screen sidoso latino de ‘Lío embarassosso’). Ni George y Ellis en un entorno más animado, ni los uniformes de Hoosiers pueden levantar esto entre tanta competencia.

Y eso que los Pacers se llevan un empujón extra por Solomon Hill, que es más majo que las pesetas, y se marca el «Antennas up» en los partidos, y luego nos contesta en Twitter en castellano, aunque después borre los tuits.

19 Minnesota Timberwolves

¿Que por qué poner a los Wolves tan alto en esta lista cuando otros equipos que huelen a derrota pueblan la zona baja de la lista? Si son un equipo con veteranos decrépitos que, o bien vienen a hacer de asistentes de facto, o están en la rampa de salida al banquillo de un aspirante. Si los dirigirá Sam Mitchell, otro de los de esfuerzo über alles con el consejo espiritual de Flip Saunders, otro alérgico a los triples que se quedó en el siglo pasado. Si el quinteto titular presume reunir a tres jugadores de primero y segundo año.

Todo eso está muy bien, y es la razón… por la que no están aún más alto, que con ganas me quedo. Cuando juntas a los dos últimos número uno del Draft, dos jugadores que además se ganaron el puesto y el bombo con creces como son Andrew Wiggins y Karl Towns Jr, la curiosidad rebosa, y más con otras piezas periféricas como el (Último) Salvador del Concurso de Mates Zach LaVine, uno de los jugadores más imaginativos de la Liga en Ricky Rubio, la llegada a la NBA del jugador en mejor forma y más sobrado de clase de fuera de la competición Nemanja Bjelica, y una pandilla de jóvenes con posibles tratando de hacerse hueco como Muhammad, Dieng, Jones y Payne. Para mí son el equipo joven y en proceso más ilusionante de todos de cara a esta temporada. Y aunque Garnett o Andre Miller sean una cuenta parodia-fake de ellos mismos, al menos tienen carisma y personalidad propia.

Hay demasiado jugador que necesita minutos compitiendo por el mismo trozo del pastel, lo que puede ser un castigo o una bendición, y son un equipo muy maltratado por las lesiones en los últimos años, lo que puede ser mera casualidad y producto de fragilidad individual, o la prueba de un problema de fondo que tenga que ver con sus servicios médicos. Como otras temporadas de los Wolves, se puede ir por el retrete junto a Muellín muy rápido, pero siempre hay que esperar que esta sea la buena.

La clave en la LeaguePassabilidad, e incluso, el relativo éxito deportivo, para mi estará en Ricky Rubio, de cuyo tren me tendrán que bajar el último, en top-less, y con mensajes pintados en el pecho. Los Wolves necesitan a alguien que dé sentido a su juego, que ordene el caos que se avecina con tanto guaje, y Ricky es capaz… si está sano. Ahora sólo hay que cruzar los dedos muy fuerte, ¿no?

18 Toronto Raptors

Apuesto a que te voy a sorprender inmediatamente, si no habías leído esto antes: los Raptors fueron el tercer mejor ataque la pasada campaña. ¿A que no lo pareció? Y más aún después del colapso en Playoffs. Pero sí. Y aunque el banquillo tenga mucho que ver en mantener ese índice ofensivo a flote (el quinteto titular tipo de todos los equipos suele ser mejor o bastante mejor que el número final global, y los Raptors tenían una verdadera segunda unidad, que jugó más junta que ninguna otra agrupación de suplentes de la Liga), Toronto era un equipo de carácter ofensivo ofensivo, de anotadores infravalorados en su rol, que tuvieron un gran año.

Pero esa vergonzante caída ante Washington obligó a Ujiri a apretar el botón, y aunque no tocó el núcleo irriadiador, dinamitó el grupo de banquillo y se despidió de cuatro de diez jugadores de la que fue la rotación profunda más estable de la Liga.

Dejó lo más interesante, como un Lowry que está sorprendiendo en pretemporada tras haber adelgazado, y parece estar un punto por encima incluso del estándar de estrella que lleva dos años manteniendo. O al mejor anotador exterior que suda del triple (DeRozan) y el todavía enigma y MVP del primer cuarto Jonas Valanciunas. Y trajó para acompañarlos a DeMarre Carroll que hizo una temporada espectacular en Atlanta, sorprendiendo con su capacidad para hacer muchas cosas con el balón además del guerrilleo con el que se había caracterizado su carrera, y que si es capaz de mantener el nivel en Toronto añade muchísimo a un equipo en el que Ross ha resultado intrascendente en su posición.

Pero el problema es que Toronto en ataque está en las antípodas de Atlanta, con un juego de mucho aclarado, altamente predecible, y de muy poquita imaginación desde la banda, y veremos si resulta tan útil en este contexto. Su presencia, y la de un tirador en el puesto de 4 (aunque Patterson se esté complicando su titularidad) puede dar espacio y servir como excusa a una nueva manera de hacer las cosas, que sería bienvenida para el espectador de Toronto.

Y con Joseph, Ross, Bennett, Scola y Biyombo los Raptors se podrían montar otra unidad de banquillo para recordar de memoria, con sabor canadiense, y tan rocambolesca como la del año pasado, aunque falte un Lou Williams para sacar las castañas del fuego, ahora que viene el frío.

Y por último, los Raptors guardan el comodín del Durant brasileño, Bruno Caboclo, al que el año pasado dejaron jugar un total de 23 minutazos. Esperemos que no les haya salido tan rana como parece.

17 Memphis Grizzlies

Y los Grizzlies tienen el honor de ser el primer aspirante de nuestra lista, lo que les convierte en… ‘El mejor equipo bueno más aburrido’. Felicidades a los premiados.

Si vemos NBA es, entre otras muchísimas cosas, porque el deporte, al no estar guionizado, nos ofrece sorpresas, sensaciones que nadie podría esperar. Nos obliga a fijarnos hasta en el más mínimo detalle, porque cualquier ocurrencia puede provocar después una reacción imprevista e incontrolable. Crecemos junto a los jugadores, les vemos evolucionar delante de nuestros ojos, siempre siendo ellos, tal cual, sin trampa ni cartón.

Memphis es uno de los equipos más previsibles de la Liga. En la vida real se trata de ganar, no de epatar, no nos engañemos, y eso lo hacen perfectamente. Pero de cara a esta lista son un grupo de veteranos perfectamente conocidos, que no tiene a nadie por debajo de los 28 años en su rotación de diez hombres esperada, que entra en la séptima temporada consecutiva manteniendo la misma columna vertebral (y un año después llegó Tony Allen), cuya incorporación más significativa saldrá del banquillo a suplir al pívot del All-NBA Team, y que gusta de partidos en el barro. No es lo que en USA llaman un equipo sexy, precisamente.

Hasta en sus particularidades los Grizzlies son ya reconocibles, después de tanto tiempo con ellos. Sabes que una contra de Tony Allen no garantiza canasta. Que Z-Bo va a sacar a cuerpazos al rival que tiene ganada la posición bajo el aro, y ese balón lo va a bajar él. Que Conley no va a ser All-Star aunque esta noche le esté dando sopitas con honda a alguien que sí va. Que Lee está para lo que está: ni más, ni menos. Que Udrih va a ir al plató a divertirse con los pick’n’roll con Brandan Wright, parando en el codo de la zona para tirar de media distancia si no ve claro el camino para ponérsela por encima del aro.

Si me apuras, el más especial es Marc Gasol, que además de un jugador como la copa del Grizzly Giant, y al que siempre es un placer de ver en todas y cada una de las posesiones que está en pista, a un lado y a otro, trufa los partidos de jugadas y momentos curiosos, simpáticos o inesperados, muy cómplices con el espectador, y que da la nota de color a los Grizzlies.

Y así vamos a por la tercera temporada de Joerger, y aunque pensé que con él llegarían la juerga y los triples a Memphis, ya no espero que anime el cotarro. Entre arriesgarse a cambiar la personalidad de los Grizzlies, o seguir ganando, escogió, por las buenas o por las malas, la segunda puerta, y puede irse a dormir muy tranquilo con los resultados, no voy a ser yo el que se lo reproche. Pero colocar a los Grizzlies al lado de la muerte y los impuestos en esa lista de cosas seguras en la vida, tiene estas contrapartidas.

 16 Atlanta Hawks

Hace seis meses y medio exactamente, este equipo apuntaba a candidato a aparecer en las Finales, y habría podido estar quince puestos más arriba con la gorra… pero de repente, Sefolosha y Antic salen de fiesta en New York y la guri le parte una pierna muy neutralmente al suizo; el resto de jugadores empieza a caer en lo que no sabemos si es cuestión de agotamiento, lesiones, aburrimiento o regresión a la media; se demuestra que no había profundidad detrás del fabuloso quinteto inicial; los Playoffs pasan discretos, sin pena ni gloria; pierden a Carroll, su mejor hombre en la post-temporada; la mayor pieza de caza que logran añadir es un gran pívot, que no tira, y al que poner en pista, significa desplazar a Millsap a la posición de alero, y a finales de verano echaron droja al colacao del Mike Scott que no ha trabajado en Dunder Mifflin. Y aquí estamos. Digamos que mi interés por los Hawks se ha enfriado tan rápido que nos hemos saltado las leyes de la termodinámica.

Budenholzer ha hecho algo muy molón con este equipo, y si vuelven, aunque sea a acercarse, al nivel del año pasado, este puesto es un insulto. Pero me asusta mucho la falta de talento en las alas, el compromiso que puede tener Hardaway, y el siempre frágil Al Horford en un año de contrato en el que todo el mundo tendrá el dinero por castigo: tremendo doble filo.

Y pese a que el hortera en mí trata de obligarme a que me guste, el cambio de look del Hawks Basketball Club creo que no le hace ningún favor a la visibilidad de este equipo. Ese fosforito aquí y allá va a convertir a los Hálcones en agentes de la ORA, y nadie quiere ver a un tío que igual te mete un triple, que te pone una multa, por si acaso.

Por otro lado, parece que ha pasado un mundo desde que empezamos la división ficticia de entretenimiento con los Hornets y llegamos a un equipazo como Atlanta. Pero es que los 15 equipos que tenemos por delante son de aúpa. Poneos el cinturón, porque vaya temporada se avecina.

La Cheslón: El partido de 3 cuartos

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Muchos sabéis, sobre todo si sois asiduos y fans de El Podcast Desde El Sofá, que el valor que le damos a la pretemporada de la NBA es casi nulo y que siempre hemos dicho que ver esos tipos de partidos es como perder un poco de tiempo, sí, lo hemos dicho, pero que haces cuando no tienes nada que hacer, tienes un rato libre, aún no hay sueño y el sofá libre? Pues ponerte un partido de Lakers de preseason.

Partido en San Diego, una de las ciudades más molonas de todo Estados Unidos, con mejor temperatura y siendo una ciudad no tan tocha como LA pero si con el toque de megapolis americana, en el próximo podcast le preguntaremos a Mario sobre San Diego… Pues bien, allí aterrizan Lakers, como casi en todos los veranos donde siempre cae un partido allí. El rival, Warriors, los actuales campeones, pero el partido estaba sin Kobe, sin Thompson, sin Bogut…pero con Curry y toda la retaguardia de niñicos nuevos de Lakers y Swaggy P!

El partido empieza con resbalones y poco tardan Bill Macdonald y Stu Lantz, los comentaristas de Lakers en comentar que debajo de la pista hay una de hielo, más concretamente la cancha de los San Diego Gulls (nombre muy molón), un equipo de la AHL, o lo que sería lo mismo la liga de desarrollo de la NHL que ha empezado a jugar este año en la ciudad californiana y más concretamente en el Valley View Casino Center. Esta pista de hielo, hace que producto de la condensación pues entre las rejillas del parqué de la pista puedan surgir gotitas y demás, eso es equivalente a resbalones. Muchos pabellones de la NBA tienen también este sistema, pero siempre con una capa por encima para evitar justamente esto, el Staples es un ejemplo. Pero la pista del VVCC no es la del Staples…

Pero bueno, empezaron el partido con D’Angelo Russell con pelo de Michael Eugene Archer para ir mejor todavía y con Stephen Curry a su rollo, con sus jugadas, tirando sus triples y haciendo una de esas jugadas que al final acaban en todos los Vines y en todos los resúmenes, una jugada que por cierto, se resbaló y pudo aguantar el equilibrio para meterla desde fuera.

El partido era 100% de pretemporada, con muchas imprecisiones y con poco para ver, pero el pique entre Green vs Randle fue más que divertido, sobre todo cuando el semi-rookie de Lakers encaró a canasta y después de una falta se le leía lo de ‘you can’t guard me, you can’t guard me…‘ (no me puedes defender, no me puedes defender…). Al final Randle acabó el primer cuarto con 14 puntos y demostrando que puede ser divertido verle jugar y no el rato que sólo vimos el año pasado.

Partido empatado para el segundo cuarto y más resbalones, muchos más… y a mediados de cuarto, los árbitros paran el partido y se ponen a hablar con los jugadores y entrenadores, Luke y el Capitán Comandante al Mando Scott, la cosa pintaba mal. En Lakers hubo un nuevo quinteto con el debut de Marcelinho Huertas, que después de hacer un airball en su primer tiro, se quitó los nervios y fue de lo mejor del partido con sus pases, su tirito característico y con más soltura de lo que muchos pensarían…pero vamos, este rookie es de todo menos eso.

Descanso y nuevos comentarios del tema del hielo, el agua y los resbalones, Lakers 9 arriba comandados por Huertas… Welcome to the preseason!!! Nuevo quinteto de El Capitán Comandante al Mando, donde solo Clarkson repite y donde vemos, por fin a RON RON aka World Peace de vuelta con la camiseta de Lakers, tirando triples como sólo él sabe (y fallándolos claro…) pero leñe, está ahí!!!!

Luego vino el mate. Ese que seguro habéis visto en todos los sitios, donde el amigo Larry Nance Jr. le comentaba un par de cosas a Ezeli y hundía la pelota como su padre hacía, tremendo y tal vez más jugón el gesto de después la verdad…, vamos, para eso lleva el 7 de Odom…

85-70, 2:15 para acabar el 3Q y Leandrinho Barbosa casi se rompe en 2 por un resbalón. Uno de los árbitros para el partido, habla con los entrenadores y éstos se chocan la mano. El speaker anuncia el final del partido con el consiguiente ‘buuuuu‘ del respetable, pero vamos, a los jugadores les faltaban los patines. De nuevo, Welcome to the preseason!!!

Por cierto y antes de acabar, el amigo Mario Maruenda debería haber tenido en cuenta en su Sofialert Rankings la de nombres molones que tiene Lakers…en sus camisetas!: Nance Jr, World Peace, Frazier II, A. Brown, J. Brown… una pena que el 4 no lleve detrás R. Kelly.

Idas, venidas y pronósticos

En los dos últimos partidos, Boston y Hornets, hemos podido ver poco o nada de lo que será la temporada real. Fisher sigue haciendo pruebas y especialmente el día de Charlotte jugaron humanos que no deberían pisar la pista habitualmente si queremos llegar a algo este año. Los jugadores nuevos, es decir, un 40% de la plantilla, van demostrando de qué son capaces y de qué son incapaces.

Robin López debe mejorar su tiro de media distancia porque Fisher se ha propuesto involucrarle para algo mas que meterlas desde debajo del aro. De esta manera tendríamos un jugador ofensivo pobre y un jugador defensivo igualmente pobre. El último pívot defensivo que tuvimos se llamaba Tyson Chandler y aunque salvo el año del DPOY su rendimiento fue irregular esta claro que Robin López compara contra alguien al que no puede ni aspirar, así que mucho se lo va a tener que currar. Se carga de faltas tontas rápidamente y entre él y O’Queen tenemos ahí un problema.

Cuanto mas veo jugar a Derrick Williams más estoy convencido de que va a llegar un punto en el que se va a extralimitar y a partir de ahí va a dejar de ser útil. En su papel esta anotando y aportando su físico al equipo pero en el momento en el que él considere que puede acaparar más balones de los que se debe permitir o jugarse tiros más complicados de lo recomendable empezará a ser una versión pobre de JR Smith. Y JR Smith ha tenido muchos mas momentos de suicidio colectivo que de aciertos espectaculares con lo que una versión pobre de eso es directamente un testículo estrangulado.

Mención especial para Arron Afflalo, parece que sigue conservando sus extremidades intactas y aunque poco hemos podido ver por lo menos tiene más claridad que la mayoría de los jugadores que hay en plantilla. Sobre Porzingis no se en que punto va a crujir, pero viendo la pretemporada que ha tenido y conociendo a los servicios médicos antes o después parte en dos. A ver si hay suerte y las predicciones se vuelven en nuestra contra como ha pasado con Afflalo de momento. También se ha podido ver que Kristaps es irregular y fallón pero no le falta calidad, esperemos que evolucione hacia una versión similar a Ryan Anderson porque aspirar a más es soñar.

Y por último comentar el tema de las predicciones en cuanto a victorias derrotas. Los famosos ‘Power Rankings’ están ahí para demostrar tres cosas: Todos sabemos que equipos son los buenos pero pocos aciertan el orden exacto de los mismos, nadie sabe quienes serán los equipos sorpresa y los equipos que se den el batacazo y siempre ponen a los Knicks de pena ya que por porcentaje histórico es lo mas factible. En mi opinión analizar sobre el papel a un equipo de media tabla no aspirante es ridículo. Hay casos excepcionales como el de Philadelphia en el que viendo la plantilla el año se puede dar mal o muy mal pero en muchos otros casos dependen de demasiados factores. No voy a empezar a enumerar todos los factores porque ni yo mismo los se, pero evidentemente las lesiones, la cohesión del equipo y el trabajo del entrenador para generar buena química y entendimiento son fundamentales. Sin estos factores hasta el equipo con la mejor plantilla sobre el papel se la pega, y sino podemos preguntarle al señor Chanzá por sus Lakers del Big Four de los que pocos recuerdan quién jugaba de alero pero muchos recuerdan el fracaso a pesar de las toneladas de talento de cuatro de sus titulares.

En este sentido como el usuario ‘maxorca‘ pidió que soltase una cifra yo me voy a aventurar con dos cifras. Si todo va normal, se lesiona alguien pero ese alguien no es Carmelo o no se pierde muchos partidos y en general se mantiene una estructura de 8-10 tíos jugando de manera constante creo que los Knicks este año pueden hacer playoffs por los pelos con aproximadamente 38-39 victorias quedando séptimos u octavos con equipos como Boston rondando posiciones similares. No creo como dijo alguien relacionado con los Knicks hace poco (no recuerdo quién pero me suena que fue Fisher o alguien del staff) que con este entrenador se pueda hacer una gesta similar a la de Atlanta entre otras cosas porque me parece que para eso hace falta mucho tiempo jugando juntos como es el caso de los Hawks, eso no se consigue en unos meses, ese entendimiento y cohesión. Además considero que el técnico no ha demostrado ser capaz de entrenar, de intervenir en el juego de manera dinámica ni de gestionar las rachas tanto propias como ajenas, ni las buenas ni las malas. Fisher es un ex-jugador con conocimientos del sistema que quiere implantar Phil Jackson puesto que se ha pasado media vida jugando en su equipo al igual que sus asistentes, no es un genio de la pizarra ni mucho menos.

Para mi la plantilla y la dinámica favorable hace que los Knicks estén por encima de equipos como Brooklyn, Detroit, Orlando e incluso Charlotte. Me salen 8 equipos mejores que New York y son Cleveland, Miami, Chicago, Toronto, Washington, Indiana, Milwaukee y Atlanta pero estoy convencido que uno o dos se van a caer ya sea por lesiones o porque les explote el proyecto de una u otra manera. Además a favor de los Knicks tenemos que gran parte de los fichajes de este verano tienen contrato para un año y opcional el segundo por lo que les interesa hacer las cosas bien para poder pescar más pasta el verano que viene con el previsible aumento salarial.

 

 

SofiAlert Rankings Parte 1: Con L de «lamentable» y P de «purrela»

Estrenamos hoy los Primeros (y quizás últimos) SofiAlert® Rankings© de La Crónica desde el sofá™, una clasificación totalmente subjetiva que mide la LeaguePassabilidad℗ de los treinta equipos de la Liga a estas alturas para el escriba que te acompaña.

La idea no es organizar a los equipos a nivel competitivo, sino estético. Evidentemente ambas cosas van íntimamente ligadas, pero siempre hay equipos que trascienden sus resultados para bien o para mal. Y por supuesto, como todas las clasificaciones pre-temporada se demostrará inútil tras el primer salto entre dos: siempre hay un Boston 2014 o Phoenix 2013 que nos pone la lista patas arriba, y esa es parte de la gracia, precisamente.

Como es la primera edición no vamos a poder hacer el mejor de los homenajes al League Pass, que sería cobraros un 20% más por ofreceros exactamente lo mismo que los últimos tres años. Pero si seguimos por aquí el año que viene, prometemos hacerlo. Así que id retirando unos euros más cada mes a la cuenta ahorro, amiguitos, que luego nos pilla el toro.

Y como es tradición en este tipo de cosas (¿por qué siempre tiene que ser así?), empezamos con lo peor de lo mejor, los equipos que van a poner la L de lamentable y la P de purrela en LP. Y pese a ello, hay cientos de razones para verlos. Y en todo caso, pensad que siempre podría ser peor: hay un montón de equipos FIBA en el mundo.

30 – Philadelphia 76ers

Los Sixers son la entrada más fuerte en la lista, volviendo al número 30 tras estar un año y medio fuera por completo del League Pass de cualquiera persona de bien. No es coincidencia que este evento ocurra al mismo tiempo que vuelven a tener en su rotación más de 5 jugadores NBA de verdad (por los pelos).

Desde los Nuggets de 2003 no se veía en una temporada de 82 partidos un equipo con peor eficiencia ofensiva como la de los Sixers del año pasado. Hubo tanta diferencia entre ellos y el vigésimoquinto equipo (Milwaukee) como entre los Bucks y el tercero (Toronto). La esperanza este año es que con la llegada del virtuoso al poste Jahlil Okafor, más poder empezar desde el principio la temporada con los cañoneros inconscientes Covington y Canaan, la cosa tenga otra pinta.

Y lo cierto es que lo único que separa a este equipo de ser bastante interesante es el (déficit de) talento. Tienen un propuesta atractiva, un ritmo vibrante, comparten el balón y son un equipo que se esfuerza. Ninguno de estos dos años de dejadez competitiva en los despachos han sido el peor equipo de la NBA en victorias. Y el año pasado, pese a ganar un partido menos que en la 2013-2014, lo hicieron con peor plantilla (Turner, Young, Hawes y Allen jugaron todos más de 50 partidos hace dos temporadas), lo que habla de una línea ascendente como equipo.

Pero aunque Brett Brown esté haciendo un buen trabajo, los mimbres no son los suficientes. El año pasado cayeron 27 veces por 15 puntos o más: eso supone que uno de cada tres partidos acabó en paliza. Este año se deberían reducir las diferencias, pero sigue habiendo una probabilidad importante de encontrarte una lucha desigual al poner un partido de los Sixers.

Y pese a ello habrá cosas interesantes que ver. Noel va camino de convertirse en uno de los mejores (y más divertidos) defensores de la Liga, mientras aprende a buscar su espacio jugando junto a un pívot en ataque, y sigue llevando el mejor peinado de la Liga. En su año de novato a efectos de tiempo de juego, Robert Covington tuvo un conjunto de puntos por minuto/eficiencia anotadora equiparables a jugadores de su edad que cobran más de 13 millones al año como Eric Bledsoe o Tobias Harris, y este se le presenta la oportunidad de hacer ruido en la Liga, si es capaz de mantener el ritmo, y demostrar además que es más que un tirador o incluso que se defiende de 4. Jahlil Okafor es un jugador con gran cantidad de recursos ofensivos en el poste bajo al que será interesante ver nacer y crecer. Isaiah Canaan es siempre entretenido de ver como la versión paupérrima de Damian Lillard, Nik Stauskas está buscando redención ya en su segunda temporada, y Kendall Marshall, que por fin había encontrado un hueco, tiene que volver a sacar la cabeza tras partir el LCA de la rodilla. Y siempre es divertido comprobar si alguno de los muchos jugadores que llegan desde la segunda (o la tercera) ronda del Draft vienen para quedarse, a lo KJ McDaniels.

Pero ahora mismo, todo se construye sobre la esperanza y el futuro más que en el presente.

29 – Brooklyn Nets

Este equipo está a una lesión de Brook Lopez del drama en todos los sentidos, y este no es una excepción. Los únicos alicientes de los Nets son prácticamente el habilidoso pívot, un Joe Johnson al que el Padre Tiempo cada año le da un poquito más de Armadillo, y se lo quita de Cowboy (y que nunca fue tan divertido fuera de Phoenix, para empezar), el partidazo que juega una vez cada quincena Bojan Bogdanovic, y el ver a un equipo defender al base rival atrapándolo en el pick’n’roll, esa táctica en vía de extinción. Para de contar. Y eso que con todo el equipo sano, Lionel Hollins, y sin incentivo alguno en tanquear (su elección irá a Boston), tienen quinteto para pelear por las treinta y largas victorias.

Y no sólo es la falta de alicientes en sí, sino que además hay componentes negativos. Como el protagonismo de Jarrett Jack, capitán del equipo de «Jugadores que tienen la mágica virtud de convertir una tarde-noche de martes en la que estás viendo un partido de NBA con una cerveza y unos torreznos, en un momento miserable de tu existencia». El día que el doble en las escenas de acción de Ne-Yo decide que la falta de acierto no le va a impedir soltar horribles triples tras bote, o arramplar por la zona como si fuera un barril de Donkey Kong, es inevitable preguntarte qué haces viendo NBA habiendo un canal entero de YouTube con capítulos de Ilustres Ignorantes, por ejemplo.

Y otra de las cosas que al menos te hacía prestar atención a este equipo los últimos años, que era aquello de que siempre parecían recuperar algún jugón para la causa NBA en sus diligentes unidades de banquillo, pinta difícil este año. Estamos hablando de los Alan Anderson o Shaun Livingston, pero con una apuesta por la juventud y la regeneración de la plantilla, quedan sólo dos candidatos en los que es inevitable tener poca confianza: Thomas Robinson y Andrea Bargnani (miembro ya vitalicio del mismo escuadrón de élite de la desesperanza que Jack).

Aunque reconozco que sería la trolleada definitiva si Bargnani triunfara en New York ahora, y aliciente suficiente para ver a los Nets, no cuento con ello. Tras varios años de verme decepcionado por el producto de Brooklyn, y seguir cayendo, en este por lo menos ya no parto con ninguna expectativa, ni siquiera por su impoluta estética y una de las pistas más molonas de la NBA. Que se lo ganen.

28 – Portland Trail Blazers

Creo que no hace falta mucha explicación: deberían perder muchos partidos, y si sus nuevos compañeros no responden en ataque, la experiencia Lillard que tan valorada estaba en esta, nuestra clasificación, podría convertirse en miserable. Y este es el hombre que va a ejercer el rol de mentor en el vestuario:Picture-22.¿Qué podría salir mal?

La flow offense de Stotts involucra al quinteto entero y requiere de la versatilidad de todas sus piezas. Los Blazers, en lugar de reconstruir desde cero han elegido traer a jugadores con experiencia dentro de su juventud, pero que presentan carencias en su juego, y tienen un rol claramente secundario. Esto va a poner mucha presión en Lillard y McCollum para obtener ventajas con su bote, porque será crucial para los Blazers ser capaces de ponerse en marcha desde el principio de la jugada. Al mismo tiempo, es de esperar que los rivales ataquen ferozmente el punto de ataque del equipo, y temo que los ahoguen demasiado.

Por otro lado, si Dame y CJ son capaces de sacudirse la presión, porque Henderson, Aminu y Harkless no han demostrado poder ayudar lo suficiente desde las alas, al menos van a encontrar unos hombres altos gustosos de involucrarse, finalizadores, y que ofrecen buen espaciado. Salvo Kaman, ningún big Blazer prefiere esperar el balón en lo más profundo del poste bajo: Plumlee y Davis son prodigios de la continuación, Leonard se ha reconvertido en tirador y Vonleh también necesita recibir a metros de la canasta, para tirar de bote y rapidez, porque fuerza no tiene. Con un elenco tan dinámico, atlético y liviano, la velocidad está garantizada, el problema será… al servicio, ¿de qué? Mucho peso encima de sus generadores.

Además de ver a Lillard en el mayor reto de su carrera (que no para de plantearle un más difícil todavía), reconozco que tengo un nombre apuntado para seguir la pista que me causa curiosidad insana: Meyers Leonard. El año pasado tiró 112 triples, con un 42% de acierto, y mostró unas capacidades defensivas cada vez más aseaditas aunque asuste menos que las pelis nuevas de Shyamalan. Así, va camino de poder convertirse esta misma temporada en todo lo que queríamos de Raef LaFrentz y nunca llegó a ser. En serio, ¿a quién no le mola un verdadero pívot atlético chuza triples?

27 – Los Angeles Lakers

En primer lugar, aclarar que la clasificación de los Lakers no incluye dos factores muy importantes que revalorizaran su LeaguePassabilidad: lo bien que me lo voy a pasar vacilando a nuestro Querido Líder David Chanzá si cuando la cosa vaya mal para los Lakers, y el disfrute de hatear/jeitear (¿Pérez-Reverte, hemos decidido ya cómo se dice en español?) a Byron Scott y Kobe Bryant fuera de la pista, cuando el primero empiece a justificar decisiones miopes con su postureo vieja escuela, y el segundo cuelgue en redes sociales los mensajes para adolescentes intensitos que le han convertido en el Paulo Coelho pasivo-agresivo.

Cualquier conversación sobre Lakers empieza inevitablemente con el Alubio, y a estas alturas todavía tengo el debate interno en marcha: no sé qué esperar de su vuelta. Sospecho que no me va a divertir, porque el baloncesto de Bryant no está preparado para la mediocridad. Desde que nos dejó Michael Jordan (QEPD), él ha sido el funambulista oficial de la Liga, y el espectáculo no se disfruta igual cuando sólo puedes pensar en qué ocurrirá cuando caiga. Ya lo hemos vivido con el propio MJ, con Iverson, con Jordan Crawford, y tendremos esta conversación en unos años cuando la estrella de Westbrook se empiece a apagar.

Por tanto, a priori, y sin saber en qué acabará, la experiencia Kobe es ligeramente negativa de cara a este ránking, y ayuda a compensar el entusiasmo por D’Angelo Williams* y Julius Randle, que es grande por estos lares, y al que se suma la sorpresa que nos dio Jordan «Jefe de las Animadoras» Clarkson el año anterior. Sería genial si todos ellos fueran titulares junto a Kobe, y si bien la juventud, divino tesoro, jugaría en su contra para ser efectivos, los partidos de los Lakers se pasarían mucho mejor.

  • *Por cierto, no se si es coincidencia o no que el ‘Brown Sugar’ de D’Angelo saliera alrededor de la fecha de concepción del muchacho, pero pinta tiene. Es inevitable que dentro de 3 ó 4 años veamos en primera ronda del Draft a Usher Bailey o Ginuwine Tolbert.  
  • Y más allá de todo esto… pues tampoco hay mucho. Lou Williams, que es lo que Nick Young se debería dar en los dientes por ser, siempre pertenecerá a los jugadores favoritos de la casa. Y la curiosidad habitual de ver a un jugador consolidado en Europa como Marcelinho Huertas es un punto ligeramente positivo. Pero hasta aquí llegamos. Hibbert, salvo por las Finales del Este de 2013, siempre ha sido el perfecto cortarrollos para el espectador. Brandon Bass, es ese jugador al que todos los aficionados Celtics, que adoran a los suyos muchas veces más allá de toda racionalidad, deseaban perder de vista. Y el grupete Nick Young, Metta World Peace y Bob Sacre dan mucho más juego fuera de pista que dentro de ella.

Equipo Top 5, y quién sabe si más para seguir andanzas por Twitter… pero lo de ver sus partidos si eso ya tal.

26 – Detroit Pistons

Como buen equipo de Stan Van Gundy, los Pistons al final ganan en la pantalla, pero a diferencia de anteriores plantillas del Ron Jeremy de la NBA, dan pereza sobre el papel. Y el epítome de todo esto es su nuevo base franquicia: Reggie Jackson, un tipo que para bien o para mal, juega con la misma confianza que otros que son mucho mejores que él, y que a pesar de que no le acompañó el acierto tras su llegada, mostró un liderazgo que no se esperaba tras su tumultuosa salida de OKC. Este equipo es descarado, y cuando te animas a verlo te sorprende gratamente, pero hasta ahora, no es lo suficientemente bueno como para justificar preferirlo a otros muchos.

Lo cierto es que a pesar de la posición aparentemente tan baja, tengo muchas ganas de ver a los Pistons, muchísimas. Lo cual significa que estamos en un gran momento de esta Liga, en la que todos los equipos tienen cosas que disfrutar, o yo soy un yonqui de esto que podría encontrar algo positivo en cualquier plantilla. Y un poquito de las dos cosas va a haber, me temo.

Y realmente puedo ver en este equipo el ya mencionado potencial Celtics’15/Suns’14 de suma tras resta: al sustituir a Monroe por un cuatro abierto por comité (Ilyasova, Morris, Tolliver), por fin Jackson, Caldwell-Pope y Drummond tienen el espacio que necesitan para desplegar sus respectivas habilidades, que en este escenario hipotético vienen mejoradas tras un largo verano de trabajo. Y a eso le unimos una singular navaja suiza en Stanley Johnson, y más tiro con Meeks, Bullock o Martin, y acabamos con un equipo muy, muy entretenido de repente, que vuelve a poner cuatro jugadores fuera, y uno por dentro como en los mejores momentos de Orlando.

El problema es que es igual de fácil imaginar un arranque complicado, con una gira por el Oeste nada más iniciar la temporada, que haga que el hermano de Jeff recupere su faceta más pedagógica con una plantilla aún joven para aspirar. Lo que vaya ocurriendo durante noviembre puede marcar más el desarrollo de la temporada de los Pistons que de muchos equipos, porque a diferencia de otros, su elección del Draft no está traspasada, y SVG además de entrenador, es General Manager, por lo que puede y debe pensar en el medio plazo. Si se desenganchasen pronto de Playoffs, tienen la manta a mano.

Pero si todo fuera bien, por navidades esperamos además el regreso de Brandon Jennings, uno de los placeres culpables de La Crónica, que se rompió en su mejor momento en Detroit, y con un difícil encaje con Jackson que daría mucho que hablar y que ver. Y mientras, le suplirá Spencer Dinwiddie, el mejor bigote de la Liga (lo sentimos, Steven Adams), y otro de esos jugadores a los que el destino les concede al mismo tiempo la oportunidad que el (primer) ultimátum: si no coge el punto a la línea de tres de la NBA, toda su creatividad podría no servirle para escapar del fondo del banquillo, y su final en Detroit.

Quedamos a la espera de acontecimientos.

25 – Orlando Magic

Un equipo con Elfrid Payton, Victor Oladipo, Aaron Gordon, Mario HezonjaTobias Harris y Evan Fournier debería estar mucho más alto. Debería. Pero por otro lado, tenemos el contrapeso a la diversión en la figura de Scott SkilesNikola «El mejor jugador más aburrido» Vucevic, y el hecho de que por hermosos que luzcan los ingredientes, todavía no tenemos clara cuál es la receta.

Orlando es un conjunto de excitantes individualidades que se solapan entre sí, y todavía no conocen cuál es su destino. El caso es que al final los equiparamos en la lista a Detroit, pero por todo lo contrario: el año pasado era un grupo que te apetecía ver por el nombre, pero que perdía mucha gracia cuando en realidad lo hacías.

Y como los Pistons, no es difícil imaginarse un escenario en el que, con el viento a favor, este equipo pudiera estar 10 posiciones por encima de la lista. De hecho, han tenido partidos con Borrego el año pasado en los que, subiendo el ritmo, han sido decididamente entretenidos. Pero todos ellos fueron excepciones en contraste con lo habitual: repetitivos posteos de Vucevic, Harris haciendo demasiado por su cuenta y riesgo, y Payton y Oladipo tratando de no ahogarse tras bloqueo en zonas superpobladas retándoles a tirar. Pero aunque lo lograran en noches sueltas, un equipo divertido no se consigue simplemente con la orden de salir a correr: aunque haya quien ha sido capaz de reinventarse en un verano, lo bueno se suele hacer esperar.

Y como había talento y teníamos la imagen de ese equipo vibrante de manera esporádica, es inevitable la pequeña decepción al ver que todo queda en las manos de Skiles, un técnico que lo mejor que sabe sacar de sus tropas es el esfuerzo, y que no aguanta tres temporadas en un mismo equipo sin quemar a sus jugadores. Sorprende además cuando los Magic del año pasado sólo presentaron, como mucho, un SKILES DEFCON 4: no eran una banda displicente alérgica a la lucha ni mucho menos. Pero si queremos ser positivos, el ya viajado entrenador ayudará a que no bajen la guardia en ningún momento, y corregirá los momentos de empanada a los que Orlando no es ajeno. Y su última parada en Milwaukee, con una plantilla muy particular, fue más entretenida de lo que su reputación presagiaba.

Veremos en qué acaba todo al final, por ganas nuestras no será.

24 – Dallas Mavericks

De cara a la nueva temporada los Mavs se caen de la parte noble de la clasificación tras más de 15 años garantizando diversión ininterrumpida al espectador neutral de sofá y Dirk Nowitzki sale de mi «Quinteto de jugadores fetiche para ver» por primera vez en un periodo de tiempo similar (hablaremos de la persona que lo sustituye, pero no hoy). Esto que siento en el pecho no lo notaba desde que me di cuenta de que no iba a seguir viendo temporadas nuevas de Los Simpsons.

De cara a esta temporada el quinteto titular ideal de los Mavericks tiene a dos «2014-2015 NBA All-Te duele sentimentalmente verme arrastrarse en una pista 1st Team», un jugador que se rompió el tendón de Aquiles hace siete meses, otro al que le hicieron microcirugía en la rodilla hace cinco (y que se tiró hasta finales de septiembre jugando al gato y al ratón sobre qué tipo de operación le habían realizado, todo muy halagüeño), y un grupo de pívots al que podríamos empezar a llamar amistosamente PXXR GVNG, liderado por Ol’ Beef Dalembert y Kaydy Cane Pachulia.

Y miras al banquillo, a ver si la cosa mejora y te encuentras a Raymond Felton, JJ Barea y Charlie Villanueva. Y encima Carlisle ya ni se parece a Jim Carrey. Como siempre tienen jugadores interesantes al final de la rotación que Nelson muy hábilmente caza año tras año (para este John Jenkins, aspirante a Maestro del 3+1 y Jeremy Evans, un jugador al que le gustaría vivir por encima del aro) y algo poco habitual en la ciudad donde mataron a JFK: un novato al que apetece ver, Justin Anderson. Pero si estos tres tienen que jugar mucho, es posible que la cosa no vaya bien.

Tengo una pequeña esperanza de que este equipo, que no puede quedar entre los 7 últimos, o su elección se irá a Boston, recupere pronto y bien a Matthews y Parsons (Wes está obcecado con llegar a la Opening Night, y camino de hacerlo… pero las prisas no son buenas consejeras) y lleve a Williams y Nowitzki entre algodones hasta que pueda juntarlos a todos. Y que llegado ese momento el producto sea interesante. En algún momento espero reengancharme a los Mavs. Pero creo que empezamos la temporada en muy mala situación.

23 – New York Knicks

Si no fuera por Carmelo Anthony, habría que haber pensado en poner a los Knicks entre el Fenerbahçe y el Efes Pilsen en la lista, pero la vuelta de Melo, y la esperanza de no ver este año pasar las posesiones por Quincy Acy y Jason Smith, esos playmakers, en el codo de la zona, dan un poco de vidilla a unos Knicks que han apostado por el funcionariado de mostrador con Afflalo, Lopez y compañía, para volver rápido a la respetabilidad, entre otras cosas, porque este año no tendrán una elección de primera de ronda del Draft que puedan llamar suya.

Por los movimientos de personal hechos por Phil desde Montana, Anthony vuelve a ser un alero, y veremos cómo se adapta a la necesidad de una mayor velocidad en su juego tras la lesión y la inactividad desde el lado malo de los 30. Y cómo se adapta el triángulo, que pinta, pasará de dogma a mera inspiración, a un quinteto que aprovechará mucho la tan denostada media distancia.

Volver a ver a Calderón sentirse útil; a O’Quinn salir del anonimato; a Grant, uno de los pocos novatos que estarían preparados para jugar ya; a Porzingis, uno de los muchos que es un melón por abrir; a Galloway, jugador valiente y de dos direcciones tratando de llegar desde la nada; a Derrick Williams, que para que la caída sea más dura, ha empezado a engañar en pretemporada… y hasta a Derek Fisher, para decidir de una vez si es peor entrenando o eligiendo mujeres. Los Knicks tienen más historias interesantes para mi gusto que la mayoría de equipos deslucidos. Y no hay que olvidar la esperanza de que en algún partido cualquiera, por fin le partan la cara a Sasha Vujacic, ni de apuntar la fecha del próximo Knicks-Grizzlies (o donde quiera que pare Matt Barnes por entonces). Es la primera opción real de anticipar un Malice at the Palace.

Y otro motivo para que los Knicks salgan de la puta mierda ganen unos puestos en este ranking de gratis, hay que reconocerlo, es la compañía del Knickerfucker durante toda la temporada en La Crónica. Con Javier Martín haciendo presión a toda pista de lo que pase en New York, se coge al equipo con más ganas. Y que dure lo que tenga que durar.

22 – Denver Nuggets

Si Mudiay es de verdad un mini-Westbrook, aún con las tribulaciones típicas de un novato, Gallinari aguanta en pie, y Mike Malone respeta la idiosincrasia de esta franquicia y la ventaja natural de la altitud, los Nuggets, sobre todo cuando jueguen en Denver, puede ser un equipo muy interesante de ver. Como tengo dudas en mayor o menos grado con que se cumplan las tres cosas, y a eso le sumamos una segunda mitad del verano, en la que se mantuvo en plantilla a Foye, Nelson y Arthur, añadiendo a Mike Miller (¿por qué, Señor?), el globo se deshincha bastante, sobre todo si Malone acaba prefiriendo los veteranos a los muchos y curiosos jóvenes de la plantilla.

Por lo visto en pretemporada y en las declaraciones del técnico, hay verdaderas intenciones de correr, salir a la contra y llevar un playbook liviano. Pero con un base novato, un escolta de 21 años (Gary Harris se perfila de titular, con Wilson Chandler apuntando más hacia una posición interior), dos hombres altos habitualmente en pista, y un nuevo entrenador al que agradar, es inevitable pensar que las cosas quizá no tengan la sincronía necesaria al principio. Y si lo que ocurrió al principio de temporada pasada con los Kings sirve de indicador, Denver puede ser un equipo que busque mucho recibir la falta, lo que aumentaría su eficiencia, pero, a falta de tener una opción de ver el partido condensado en condiciones en la p#t@ aplicación del LP, haría los partidos un poco peores al espectador.

El jugador clave, además de Gallinari por supuesto, para la LeaguePassabilidad de Nuggets, es Faried. El baloncesto es más divertido con un demonio de Tasmania como él en cancha, y garantiza actividad hasta en la noche de miércoles más anticlimática de la temporada. Pero para un entrenador puede pesar más lo que no puede hacer (tirar y defender el aro), que de lo que sí es capaz, como le ocurrió con Brian Shaw, y corre el riesgo de quedarse en tierra de nadie, de ser empujado fuera del protagonismo si entre Gallinari y Chandler por abajo le comen tiempo de ala-pívot, y Lauvergne y Jokic por arriba, le taponan el paso a cinco eventual. Es indiscutible que el ataque completamente estático de los Nuggets es mucho más plomizo con Faried y otro hombre alto que con un tirador, pero lo que hace a campo abierto, más su actividad tras el primer tiro, compensa, al menos en término de espectacularidad para el espectador.

Y el jugador revelación para seguir la pista es sin duda Jusuf Nurkic. Hace poco más de un año ni se le esperaba en la NBA a corto plazo pero hoy es uno de los mayores cabezas calientes de la competición, y rezamos porque Malone no le ayude a madurar demasiado pronto. Para el bien del equilibrio mundial, alguien tan fuerte no debería tener un fusible tan endeble, pero la Madre Naturaleza a veces es juguetona. Veremos cómo llega al inicio de temporada, porque va justo de tiempo, tras recuperarse de una operación de rodilla. Lo que es seguro es que es de esos jugadores que siempre te mantiene en tensión en el sofá porque puede pasar cualquier cosa con ellos. Deportiva, o extradeportiva.

La Cheslón: La pretemporada europea

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Antes de empezar el artículo de hoy, voy a empezar con otro mini gran noticia, y es que esta sección ya tiene nombre!!! Sí! después de valorarlo mucho y ver varios nombres, finalmente esta columna de martes se llamará La Cheslón, sí, escrito así de mal. Por si no lo sabéis una chaise longue es un sofá para tumbarse o la parte de uno donde es más grande y más cómoda, vamos la parte perfecta para ver la NBA dentro del sofá. Y por qué lo escribo mal? Pues básicamente porque me apetece y para dar un toque diferente, sin más. Así que esto a partir de ahora se llamará: La Cheslón. Vamos al lío…

El pasado jueves se disputó en Madrid el 2o partido de la serie de PO entre Celtics y Real Madrid, recordad que este es el PO que está jugando el supermegaequipodelaostia de la capital para, no se, ser el mejor equipo de la galaxia, en su primer partido, cuando vino Bird y demás en aquellos míticos Open McDonalds (esto da para otra Cheslón…), los de Floren se fueron escaldados, de la misma forma que se han ido esta vez, pero con una diferencia bastante considerable: Por aquel entonces no se hablaba de tonterías de equipos de blanco y con corona en la NBA, los Celtics venían con todo y con uno de los mejores jugadores de la historia, y ahora, Celtics es un equipo de PO raspado en el Este y el Real Madrid es el supermegaequipodelaostia que todo lo puede ganar y que pelearía por el anillo… pues bien, amiguitos, siento deciros que NO.

De la misma forma que os lo diría si hubiera sido al revés, es decir si ese supermegaequipodelaostia hubiera ganado a los de Stevens o de la misma forma que lo diría de ese FC Barcelona que ganó a Lakers hace ya unos años… o sin ir más lejos, de ese Fenerbaçe que ganó en Brooklyn el otro día. No.

Los equipos NBA encaran estos partidos como uno más, casi como una fiesta, si se juegan en el viejo continente, una oportunidad para hacer turismo y conocer otras culturas, a parte del calendario de actividades que la NBA prepara durante estos días, más luego el valor que cada equipo quiere darle a la pretemporada, que a veces sirve para poco más que saber quien será el toallero de la franquicia durante esa temporada.

Pero bueno, también os digo que las diferencias se acortan cada vez más, y si encima sumamos el hecho que el equipo FIBA llega a estos partidos ultra motivado por el hecho de jugar contra la NBA y ya que estamos, lucir palmito ante semejante escaparate mediático y social, pues todo eso hace que el margen entre equipos disminuya.

En su día fui a uno de estos partidos, el FC Barcelona vs Grizzlies de 2003 con Gasol recien aterrizado casi a la liga y con un Jason Williams que sin duda alguna fue el mayor recuerdo que guardo de ese partido, de hecho, ese partido lo guardo como un top 3 de actuaciones personales brutales que un servidor ha vivido en directo… Bueno y  también pude hacerme con una zapatilla de Gasol, pero eso es otra historia. El otro día comentaba con Mario en el Podcast que prefiero que vengan 2 equipos NBA y se enfrenten entre ellos, como los dos partidos que se juegan en China a un FIBA vs NBA, pero vamos eso ya es frikismo personal.

La NBA va a seguir haciendo esto y su partido anual de temporada en Londres. Es imagen y es dinero que una liga ya infinitamente globalizada no puede dejar escapar. Lo de equipos en Europa (incluso una division) es otro cantar.

Para comentar esto miremos al hermano mayor, la NFL, donde la jornada se juega sólo durante el finde y donde hacer una conferencia en Europa sería algo más sencillo, pero aún así lo que hace Godell y sus secuaces es llevar varios partidos a Londres para goce y deleite de los aficionados europeos, eso sí, casi nunca veréis a franquicias digamos de las top, donde un viaje así no lo quieren ver ni en pintura. Así que si la NFL no se plantea esto, no se porque la NBA debe hacerlo la verdad. Yo personalmente, no lo veo en bastantes años. Pero vamos…a saber, eso sí, si llega a hacerse algo así, lo que tengo claro es que serían franquicias nuevas y no equipos de Euroliga.

Los partidos en Europa molan. Alegran e ilusionan a los aficionados, sólo hace falta ver lo que se ha movido la gente de Celtics España aquí para lo de Madrid, con artículo en el Boston Globe incluido, pero no dejan de ser pachangas de ‘verano’ donde uno se quiere lucir e ir a muerte y el otro va a cumplir contrato, mientras nosotros mos ponemos nuestra mejor camiseta, sea del equipo que sea para disfrutar del show.

La Cheslón: El 7o Partido

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Un séptimo partido en unos PO de la NBA es de las cosas más jugonas que un amante a este deporte de la canasta puede ver. 3-3, todo por decidir donde un equipo ya ha tenido la oportunidad de ganar y donde otro viene por debajo. El punto máximo de competitividad y donde cada pequeño detalle importa.

Como vosotros, yo he visto ya bastantes, cada temporada tenemos la suerte de vivir alguno, sin ir más lejos la temporada pasada nos ofreció uno de los mejores en bastante tiempo, el Clippers vs Spurs de primera ronda, donde los de Paul dejaron a Popovich sin la oportunidad de encontrar a Lupita de nuevo.

Y qué pasa cuando ese 7o partido sucede en la final de la NBA? Una temporada de 1230 partidos de liga regular (más muchos de PO) se deciden en 48 minutos de basket (si no hay OT), lo máximo. Si encima juega tu equipo, más todavía y si encima es un Lakers vs Celtics. El orgasmo absoluto.

Mañana del 18 del junio del 2010. Ya se sabía el ganador, ya se había jugado ese 7o partido entre las dos franquicias más laureadas de la NBA, algunos estarían celebrándolo y otros pensando en la oportunidad perdida. Yo me levantaba, nervioso y poniendo en funcionamiento todos y cada uno de los mecanismos anti spoiler que los años y la experiencia me han hecho ir creando. En esta ocasión ni iba a encender el móvil el cual estaba en su modo avión.

Me sentaba delante del ordenador, sí, en esta ocasión no hubo sofá ya que por aquel entonces aun no tenía de un mecanismo eficiente para ver el Lp en la tv. Play. Empieza el partido.

Tranquilos que no os voy a resumir el partido, ni voy a aburrios con números y estadísticas, yo ese día tampoco estaba para eso. Sólo quería que al acabar el partido Lakers tuviera un punto más que el rival, sólo eso, nada más.

Recuerdo nervios infinitos, durante esta época, en el LP cuando había un tiempo muerto, no estaba cortado como ahora, es decir, te comías la mítica pantalla de Game Break que ahora mismo todos tenéis en mente. En esos momentos yo me levantaba de la silla, bebía agua, caminaba un poco…, porque claro, no quería pasar adelante no fuera que el reproductor hiciera algo raro y pam…spoiler. No, no quería.

No fue el mejor partido de Kobe, para nada, pero eso daba igual, había que ganar fuera como fuera y aquellos tiros libres de Vujacic o el triple de el amigo Ron Ron fueron claves para que Bryant finalmente cogiera la bola y saliera corriendo para celebrar el anillo.

El anillo era lacustre y lo celebré casi como si estuviera en el Staples, unas horas más tarde eso si.

Enchufaba el móvil, casi a medio día y efectivamente, varios mensajes al respecto del partido, alguno de ellos enviado ‘en directo’ durante el encuentro, así que de nuevo mis mecanismos anti-spoiler habían hecho su función. Mucho se habló a posteriori de que Celtics no tenía a Perkins e incluso Doc Rivers siempre ha dicho (y dirá) que nunca perdió una serie con su quinteto inicial, pero fue anillo para los de dorado y purpura, el 5o anillo de Kobe, el 2o de Gasol, el último de Phil Jackson… y se había ganado en un 7o partido en el Staples ante Boston Celtics…

Lo máximo.