SofiAlert Rankings Parte 2: En peores plazas…

No me he olvidado de vosotros, aquí está la segunda parte de los SofiAlert Rankings, y hoy toca la división de equipos que si el SofiAlert lo indica… se dejan ver.

21 Charlotte Hornets

Si pienso en la lesión de Kidd-Gilchrist, los últimos 12 meses de baloncesto de Batum, y la debacle que fueron los Hornets el año pasado en ataque (sólo los Knicks y los Sixers peores), me cuesta justificar este puesto de la lista, y el no tenerlos en el grupo de la primera parte que vimos la semana pasada.

Pero hay cosas muy interesantes de cara a la nueva temporada, léase, comprobar si Steve Clifford sigue montando una buena defensa NBA con artilugios con los que MacGyver no podría hacer ni un chupete; cuánto pesaba MKG en esa sobresaliente defensa y qué se perderá sin él; qué ocurre cuando el equipo vuelve tener a otro jugador capaz de hacer circular el balón, tras perderlo con McRoberts y recuperarlo, esperemos, con Batum (y Lin si se cuela en el quinteto titular); un jugador en vías de extinción y que este año viene en forma ($$$) como Al Jefferson; ver si Kemba Walker trata de arrancarlo tras dos temporadas estancado; el particular grupo interior que han formado reuniendo a la flor y nata de la white trash de la Liga, con Cody Zeller, Spencer Hawes, Tyler Hansbrough y el novato Frank “Lo llamamos el Tanque porque es lo que rimaba” Kaminsky; que sean capaces de salir del último lugar en porcentaje de triple con las incorporaciones que han hecho; volver a ver a Walker y Lamb juntos fuera de UConn; los pases de Jeremy Lin a Jeremy Lamb, y los de Jeremy Lamb a Jeremy Lin y el peinado de Son Goku trucho (muy trucho) de Lin.

También ayuda mucho el impoluto look del equipo en su regreso al abejismo, y la muy molona pista, que le dan a los Hornets un pequeño extra. Así que sí, al fin se quedan por aquí

20 Indiana Pacers

La película que se ha filmado esta pretemporada en Indiana, “Cariño, he encogido a los Pacers”, con Vogel y Bird haciendo de Rick Moranis (que contra todo pronóstico, sigue vivo), ayuda a un equipo que el año pasado, en muy buena parte por la lesión de Paul George, hubiera habitado las catacumbas de esta lista.

Se va uno de los jugadores más descomunales (por tamaño) de la Liga en el puesto de pívot, suben a George una posición (o no, la primera noche saldremos de dudas), y empieza a entrar un poco de aire por la ventana, y quién sabe si algo más. La verdad que la vuelta del escolta-a-alero-a-ala-pívot de una lesión no tan temible como otras en cuanto a secuelas y recuperación, y la llegada del siempre explosivo y divertido Monta Ellis podría hacer subir a este equipo mucho en la lista, si lo hacen en sintonía, y produciendo victorias.

También les acompaña un George Hill que hizo el mejor final de temporada al que nadie prestó atención tras volver de su lesión y llevará el peor tinte de la Liga, y tendrán sitio para que juegue uno de los novatos más intrigantes, Myles Turner, un siete pies que tampoco se lleva bien con su peluquero y bien podría convertirse en el primer jugador capaz de taponar un balón en lo más alto de un tablero y meter un triple en la contra secundaria en la siguiente jugada, o estar en dos años fuera de la Liga porque no sabe ni correr. El término medio es de pobres, y esperemos que Turner nunca lo sufra.

El problema es que más allá de estos, este equipo se explica con el emoji del cuenco de arroz blanco. Nunca nadie jamás ha puesto un partido diciendo, “Anda mira, voy a ver un rato a Ian Mahinmi“. O a CJ Miles. O a Jordan HillLavoy Allen, Chase Budinger, el Glenn Robinson malo… Como mucho a Rodney Stuckey si lo tienes en la Liga de Fantasía (sueño con decir Liga de Fantasía desde oírselo a Seth Rogen en un tele-screen sidoso latino de ‘Lío embarassosso’). Ni George y Ellis en un entorno más animado, ni los uniformes de Hoosiers pueden levantar esto entre tanta competencia.

Y eso que los Pacers se llevan un empujón extra por Solomon Hill, que es más majo que las pesetas, y se marca el “Antennas up” en los partidos, y luego nos contesta en Twitter en castellano, aunque después borre los tuits.

19 Minnesota Timberwolves

¿Que por qué poner a los Wolves tan alto en esta lista cuando otros equipos que huelen a derrota pueblan la zona baja de la lista? Si son un equipo con veteranos decrépitos que, o bien vienen a hacer de asistentes de facto, o están en la rampa de salida al banquillo de un aspirante. Si los dirigirá Sam Mitchell, otro de los de esfuerzo über alles con el consejo espiritual de Flip Saunders, otro alérgico a los triples que se quedó en el siglo pasado. Si el quinteto titular presume reunir a tres jugadores de primero y segundo año.

Todo eso está muy bien, y es la razón… por la que no están aún más alto, que con ganas me quedo. Cuando juntas a los dos últimos número uno del Draft, dos jugadores que además se ganaron el puesto y el bombo con creces como son Andrew Wiggins y Karl Towns Jr, la curiosidad rebosa, y más con otras piezas periféricas como el (Último) Salvador del Concurso de Mates Zach LaVine, uno de los jugadores más imaginativos de la Liga en Ricky Rubio, la llegada a la NBA del jugador en mejor forma y más sobrado de clase de fuera de la competición Nemanja Bjelica, y una pandilla de jóvenes con posibles tratando de hacerse hueco como Muhammad, Dieng, Jones y Payne. Para mí son el equipo joven y en proceso más ilusionante de todos de cara a esta temporada. Y aunque Garnett o Andre Miller sean una cuenta parodia-fake de ellos mismos, al menos tienen carisma y personalidad propia.

Hay demasiado jugador que necesita minutos compitiendo por el mismo trozo del pastel, lo que puede ser un castigo o una bendición, y son un equipo muy maltratado por las lesiones en los últimos años, lo que puede ser mera casualidad y producto de fragilidad individual, o la prueba de un problema de fondo que tenga que ver con sus servicios médicos. Como otras temporadas de los Wolves, se puede ir por el retrete junto a Muellín muy rápido, pero siempre hay que esperar que esta sea la buena.

La clave en la LeaguePassabilidad, e incluso, el relativo éxito deportivo, para mi estará en Ricky Rubio, de cuyo tren me tendrán que bajar el último, en top-less, y con mensajes pintados en el pecho. Los Wolves necesitan a alguien que dé sentido a su juego, que ordene el caos que se avecina con tanto guaje, y Ricky es capaz… si está sano. Ahora sólo hay que cruzar los dedos muy fuerte, ¿no?

18 Toronto Raptors

Apuesto a que te voy a sorprender inmediatamente, si no habías leído esto antes: los Raptors fueron el tercer mejor ataque la pasada campaña. ¿A que no lo pareció? Y más aún después del colapso en Playoffs. Pero sí. Y aunque el banquillo tenga mucho que ver en mantener ese índice ofensivo a flote (el quinteto titular tipo de todos los equipos suele ser mejor o bastante mejor que el número final global, y los Raptors tenían una verdadera segunda unidad, que jugó más junta que ninguna otra agrupación de suplentes de la Liga), Toronto era un equipo de carácter ofensivo ofensivo, de anotadores infravalorados en su rol, que tuvieron un gran año.

Pero esa vergonzante caída ante Washington obligó a Ujiri a apretar el botón, y aunque no tocó el núcleo irriadiador, dinamitó el grupo de banquillo y se despidió de cuatro de diez jugadores de la que fue la rotación profunda más estable de la Liga.

Dejó lo más interesante, como un Lowry que está sorprendiendo en pretemporada tras haber adelgazado, y parece estar un punto por encima incluso del estándar de estrella que lleva dos años manteniendo. O al mejor anotador exterior que suda del triple (DeRozan) y el todavía enigma y MVP del primer cuarto Jonas Valanciunas. Y trajó para acompañarlos a DeMarre Carroll que hizo una temporada espectacular en Atlanta, sorprendiendo con su capacidad para hacer muchas cosas con el balón además del guerrilleo con el que se había caracterizado su carrera, y que si es capaz de mantener el nivel en Toronto añade muchísimo a un equipo en el que Ross ha resultado intrascendente en su posición.

Pero el problema es que Toronto en ataque está en las antípodas de Atlanta, con un juego de mucho aclarado, altamente predecible, y de muy poquita imaginación desde la banda, y veremos si resulta tan útil en este contexto. Su presencia, y la de un tirador en el puesto de 4 (aunque Patterson se esté complicando su titularidad) puede dar espacio y servir como excusa a una nueva manera de hacer las cosas, que sería bienvenida para el espectador de Toronto.

Y con Joseph, Ross, Bennett, Scola y Biyombo los Raptors se podrían montar otra unidad de banquillo para recordar de memoria, con sabor canadiense, y tan rocambolesca como la del año pasado, aunque falte un Lou Williams para sacar las castañas del fuego, ahora que viene el frío.

Y por último, los Raptors guardan el comodín del Durant brasileño, Bruno Caboclo, al que el año pasado dejaron jugar un total de 23 minutazos. Esperemos que no les haya salido tan rana como parece.

17 Memphis Grizzlies

Y los Grizzlies tienen el honor de ser el primer aspirante de nuestra lista, lo que les convierte en… ‘El mejor equipo bueno más aburrido’. Felicidades a los premiados.

Si vemos NBA es, entre otras muchísimas cosas, porque el deporte, al no estar guionizado, nos ofrece sorpresas, sensaciones que nadie podría esperar. Nos obliga a fijarnos hasta en el más mínimo detalle, porque cualquier ocurrencia puede provocar después una reacción imprevista e incontrolable. Crecemos junto a los jugadores, les vemos evolucionar delante de nuestros ojos, siempre siendo ellos, tal cual, sin trampa ni cartón.

Memphis es uno de los equipos más previsibles de la Liga. En la vida real se trata de ganar, no de epatar, no nos engañemos, y eso lo hacen perfectamente. Pero de cara a esta lista son un grupo de veteranos perfectamente conocidos, que no tiene a nadie por debajo de los 28 años en su rotación de diez hombres esperada, que entra en la séptima temporada consecutiva manteniendo la misma columna vertebral (y un año después llegó Tony Allen), cuya incorporación más significativa saldrá del banquillo a suplir al pívot del All-NBA Team, y que gusta de partidos en el barro. No es lo que en USA llaman un equipo sexy, precisamente.

Hasta en sus particularidades los Grizzlies son ya reconocibles, después de tanto tiempo con ellos. Sabes que una contra de Tony Allen no garantiza canasta. Que Z-Bo va a sacar a cuerpazos al rival que tiene ganada la posición bajo el aro, y ese balón lo va a bajar él. Que Conley no va a ser All-Star aunque esta noche le esté dando sopitas con honda a alguien que sí va. Que Lee está para lo que está: ni más, ni menos. Que Udrih va a ir al plató a divertirse con los pick’n’roll con Brandan Wright, parando en el codo de la zona para tirar de media distancia si no ve claro el camino para ponérsela por encima del aro.

Si me apuras, el más especial es Marc Gasol, que además de un jugador como la copa del Grizzly Giant, y al que siempre es un placer de ver en todas y cada una de las posesiones que está en pista, a un lado y a otro, trufa los partidos de jugadas y momentos curiosos, simpáticos o inesperados, muy cómplices con el espectador, y que da la nota de color a los Grizzlies.

Y así vamos a por la tercera temporada de Joerger, y aunque pensé que con él llegarían la juerga y los triples a Memphis, ya no espero que anime el cotarro. Entre arriesgarse a cambiar la personalidad de los Grizzlies, o seguir ganando, escogió, por las buenas o por las malas, la segunda puerta, y puede irse a dormir muy tranquilo con los resultados, no voy a ser yo el que se lo reproche. Pero colocar a los Grizzlies al lado de la muerte y los impuestos en esa lista de cosas seguras en la vida, tiene estas contrapartidas.

 16 Atlanta Hawks

Hace seis meses y medio exactamente, este equipo apuntaba a candidato a aparecer en las Finales, y habría podido estar quince puestos más arriba con la gorra… pero de repente, Sefolosha y Antic salen de fiesta en New York y la guri le parte una pierna muy neutralmente al suizo; el resto de jugadores empieza a caer en lo que no sabemos si es cuestión de agotamiento, lesiones, aburrimiento o regresión a la media; se demuestra que no había profundidad detrás del fabuloso quinteto inicial; los Playoffs pasan discretos, sin pena ni gloria; pierden a Carroll, su mejor hombre en la post-temporada; la mayor pieza de caza que logran añadir es un gran pívot, que no tira, y al que poner en pista, significa desplazar a Millsap a la posición de alero, y a finales de verano echaron droja al colacao del Mike Scott que no ha trabajado en Dunder Mifflin. Y aquí estamos. Digamos que mi interés por los Hawks se ha enfriado tan rápido que nos hemos saltado las leyes de la termodinámica.

Budenholzer ha hecho algo muy molón con este equipo, y si vuelven, aunque sea a acercarse, al nivel del año pasado, este puesto es un insulto. Pero me asusta mucho la falta de talento en las alas, el compromiso que puede tener Hardaway, y el siempre frágil Al Horford en un año de contrato en el que todo el mundo tendrá el dinero por castigo: tremendo doble filo.

Y pese a que el hortera en mí trata de obligarme a que me guste, el cambio de look del Hawks Basketball Club creo que no le hace ningún favor a la visibilidad de este equipo. Ese fosforito aquí y allá va a convertir a los Hálcones en agentes de la ORA, y nadie quiere ver a un tío que igual te mete un triple, que te pone una multa, por si acaso.

Por otro lado, parece que ha pasado un mundo desde que empezamos la división ficticia de entretenimiento con los Hornets y llegamos a un equipazo como Atlanta. Pero es que los 15 equipos que tenemos por delante son de aúpa. Poneos el cinturón, porque vaya temporada se avecina.