Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el «Gran Pelirrojo» es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.

Con menos pelo, mejor

Si de algo está sirviendo este inicio de temporada en la NBA es para ver que hay gente muy pero que muy solida ya en la liga y eso que apenas llevamos unos pocos días, es gente que… se ha cortado el pelo.

Por una parte tenemos a los Lakers, invictos en el momento de escribir esto y que tienen a un ex-melenudo, Gasol,  que este verano a parte de descansar le dio por retocarse un poco el pelo y está demostrando que todo eso le está sirviendo para ser ya jugador de la semana y llevar las riendas de unos Lakers que con la ayuda de un banquillo que está sorprendiendo, son de momento el equipo a batir.

Luego esta Dirk Nowitzki, el aleman siempre empieza la temporada con la melena al viento hasta que el otro día dijo por twitter que se la cortaba, lo hizo… y al día siguiente su canasta le daba la victoria a los Mavs enfrente a los Celtics, unos Mavs que tienen a Tacañon Carlisle de entrenador de pelo siempre más que rehecho y que ahora luce un agresivo rapado, se habrá quitado las esposas defensivas? quien sabe.

También está el caso de Vujacic, sí, ya se que apenas juega en Lakers, pero él también se cortó el pelo hace nada y bien, de todos es conocido que hace unas semanas anunció su compromiso con Maria Sharapova, así que otro que le ha ido bien el corte de pelo.

Pero claro siempre hay excepciones a la norma y eso lo tenemos en el caso de Chris Bosh, que en los Heat de los Superamigos anda más perdido que el que drafteo a Miralles para los Heat. Con sólo 14.5 ptos por partido y una pauperrima cifra de 5.4 rebotes, empiezan a demostrar de lo sobrevalorado que estaba en Raptors, un equipo donde todo el juego pasaba por sus manos y claro… así subían los números, así que también el cortarse el pelo ha servido para demostrar lo que realmente era.

Así que creo que con menos pelo, mejor.

«Estamos trabajando para que la nueva CBA nos permita tener un mayor impacto»

Este lunes estuvimos en el Media Day de la franquicia de la Liga de Desarrollo de la NBA (NBDL) New Mexico Thunderbids, y tuvimos la oportunidad de conocer un poquito más como funciona un equipo profesional por dentro. Hoy traemos la entrevista con Neil Holmes, vicepresidente del equipo que también jugó en la Universidad de High Point (NC).

En primer lugar, como novedad para este año la franquicia se ha movido, saliendo del núcleo urbano de Albuquerque a la vecina Rio Rancho. ¿Cómo ha llevado la comunidad el cambio?
Sí, es el primer año jugando en el Santa Ana Center, y estamos muy entusiasmados con la oportunidad porque es un recinto más preparado y tenemos la posibilidad de llevar muchas más diversiones a los aficionados y crear un entretenimiento de calidad.

La comunidad lo está adoptando bastante bien, están contentos con el traslado, la ciudad de Rio Rancho y la parte oeste de la ciudad de Albuquerque están muy felices, nos han acogido con los brazos abiertos, las venta de entradas han subido un 30% en comparación con el pasado año, las ventas a empresas también han crecido… la gente está apoyándonos mucho y tienen ganas de que ganemos juntos.

Los Thunderbirds fueron campeones de la NBDL el primer año en Albuquerque (2005/2006), pero llevan tres años sin llegar a la fase final de la Liga. ¿Se nota en la venta de entradas?
Sí, sí que están relacionadas la venta de entradas y la marcha del equipo más o menos. Creo que en los últimos años, el producto no ha sido tan bueno como deseábamos, pero este año cambiará con el nuevo equipo de entrenadores, dos jugadores con experiencia NBA como Darvin Ham y Sean Rooks, que están muy contentos con el equipo. Han logrado formar un gran grupo, y creemos que la comunidad, el entusiasmo y la energía que nos han faltado desde el año que ganamos el campeonato, volverán esta temporada.

El Coach Ham, que ha sido entrenador-jugador los últimos 3 años, está de acuerdo con la visión de los propietarios, y va a predicar esta filosofía, no sólo a los jugadores sino al toda la organización: queremos profesionalidad y carácter, y eso es lo que vamos a transmitir a la comunidad. Lo que podemos decir es que vamos a ganar juntos. Otros años la directiva, entrenadores, jugadores, público… estaban más separados y ese es nuestro mensaje, estamos todos juntos esta temporada.

«Las relaciones personales juegan un papel muy importante en la D-League»

Los Thunderbirds están afiliados a New Orleans Hornets y a Orlando Magic. El nuevo General Manager de los Hornets, Dell Demps, fue GM durante tres años de los Austin Toros de la NBDL. ¿Cómo se ha acogido su llegada en el equipo?
Ha sido formidable. Coach Demps además es amigo personal de Darvin Ham, están trabajando mucho juntos decidiendo los movimientos de la plantilla, y están dispuestos en mandarnos jugadores si surge la oportunidad, estamos muy contentos con la relación que tenemos con ellos.

¿Y con los Orlando Magic? Han sido una de las franquicias que menos han colaborado con la NBDL…
Orlando con Otis Smith tiene una buena relación con Ham y con Sean Rooks, que jugó allí en 2004, así que tenemos una relación estrecha que espero que nos ayude en las operaciones baloncestísticas. No se han relaciondo mucho hasta ahora con la NBDL comparado con otros equipos, pero eso está cambiando gracias a las relaciones personales que ahora tenemos, que juegan un papel muy importante en la D-League: cuando hay lazos personales los equipos de la NBA pueden confiar en donde mandan sus jugadores, porque no sólo van a tener minutos si no que además les vamos a ayudar a su desarrollo y a que vuelvan para tener un impacto en nuestros equipos afiliados, así que, estad atentos, porque vamos a tener jugadores NBA aquí este año.

¿Será uno de esos jugadores Daniel Orton (pívot de Kentucky seleccionado por Orlando en primera ronda del Draft este año)?
Todavía está recuperándose de molestias en la rodilla. Pero estamos atentos a lo que suceda, desde luego. Otis está hablando con nuestro entrenador de la posibilidad de mandarlo a jugar algunos partidos con nosotros, según avance la temporada.

Las ligas europeas llevan años siendo una competencia directa a la NBDL, ¿cómo se ve el futuro de la contienda desde aquí?
No tenemos nada en contra de las ligas europeas, y la NBA trabaja junto a ellas, pero sí estamos compitiendo por el talento. Este año hemos tenido el mejor Draft de la historia de la NBDL porque muchos jugadores de calidad, como por ejemplo Alan Anderson (drafteado en primera ronda de la NBDL este año por los Thunderbirds, después de jugar el año pasado en el Maccabi Tel Aviv), que jugó en los Charlotte Bobcats, que fue finalista de la NCAA con Michigan State, están empezando a volver. Los jugadores empiezan a ver una transición, que realmente queremos traerlos de vuelta y que es una gran oportunidad de ir directamente a la NBA. Toda la Liga al completo está trabajando para que la proxima reforma de la CBA nos permita tener un mayor impacto para poder traer jugadores de calidad, que puedan venir y jugar en nuestros equipos. Estamos muy contentos con como están yendo las cosas y creemos que van a mejorar en el futuro. La D-League es una Liga cada vez más divertida, y con la expansión que continuará con dos equipos más el próximo año se seguirá haciendo más fuerte. Los propietarios están reformando el proceso y creemos que podremos atraer aún más jugadores desde Europa para que vengan a jugar con nosotros el año que viene.

Repartiendo que es gerundio

Apenas llevamos un par de semanas de liga y más que hablar de lo que está haciendo Miami, es decir, poca cosa, la gente está realmente sorprendida por el nivel de los bases en este inicio.

Un base, al menos en la NBA, tiene que hacer muchas cosas, desde mantener el tempo del partido y de tu equipo, hasta saber anotar o saber hacer anotar al resto de equipo, lo dicho muchas cosas, de ahí que sea una posición más que clave en cualquier equipo.

Afortunadamente, para los que nos gusta el baloncesto, ahora en la NBA hay una espectacular hornada de bases o PG como los quieren llamar por aquellos lares, podría nombrar a unos cuantos y tal vez lo haga luego, pero en los tenemos de todos los estilos y colores.

Tenemos por una parte, el veterano respondón que aún quiere demostrar que está en la élite, ese jugador que allá donde ha pasado ha hecho números y que tenerlo en una Fantasy, son asistencias seguras sí o sí. Hablamos de Kidd.

Tenemos por otra parte, el veterano asentado que después de muchos años en el mismo equipo, no sabemos por qué, pero es esecial y eso que ni anota mucho, ni asiste mucho… entonces por qué? por qué este base es esencial en su equipo y su equipo es esencial para el base?…tal vez por eso. Hablamos de Fisher.

Tenemos al veterano criticado, pero no sabemos muy bien como lo hace, que equipo donde va disfruta del respeto de compañeros noche tras noche, demostrando que es la clave en el equipo, hablamos de Miller.

Tenemos al joven, ese jugador que siendo de primer nivel, no es elite 100% de la liga, aún así cada día va mejorando un poquito más y quiere más y más atención, pero aún así la gente no le ve como elite, como un top 3, pero aún así, en su equipo es la clave absoluta. Hablamos de Rose.

Tenemos al rookie, al que se quiere comer el mundo y quiere demostrar que todas las espectativas puestas en él están de sobra puestas. Él quiere ser el centro de todo, quiere todos los focos para él: anota, asiste, da espectáculo… hablamos de Wall.

Tenemos al jugón, al que se sabe el mejor y se lo cree. Al que sabe que un día puede anotar 40 y al siguiente no anotar nada, pero seguir mandando en el equipo. Se sabe que es el franquicia del equipo y noche tras noche, quiere que la gente lo vea como el mejor, hablamos de Deron.

Tenemos al avanzando, ese jugador que hace unos años nadie hubiera dado un duro, perdón… euro!, por él pero que ahora se hincha a hacer asistencias por un tubo, eso sí, todos se plantean que hubiera pasado si hubiera estado en otro equipo, con otros compañeros… todos preguntan, que haría en otro equipo, por que mucho pasar pero… tiro?. Hablamos de Rondo.

Tenemos al estancado, al que prometía y que parecía que iba a ser lo más completo habido siempre, con anotación, asistencias e incluso rebotes, pero un buen día llego a donde no tenía que llegar y ahí se quedó. Hablamos de Devin Harris.

Y por fin tenemos al mejor. Hablamos de Paul.

El hermano pobre

Lo que hoy conocemos como Los Angeles Clippers se fundaron en la expansión que hubo en la NBA en la temporada 70-71, junto con otras dos franquicias míticas como son los Portland Trailblazers y los Cleveland Cavaliers, bajo el nombre de Buffalo Braves.

Durante las primeras tempordas, como toda franquicia recien nacida, los Braves no fueron más que un simple equipo que apenas supera un mínimo de victorias, pero todo cambio cuando en el draft de la temporada 72-73 los Braves elegían a un ala pivot de la factoría de churros, North Carolina, llamado Bob McAdoo.

McAdoo no tardo en empezar a dominar y en su segunda temporada en la liga hizo unos números brutales de 30.6 ptos y 15.1 rebotes, algo que dio un salto de calidad primordial para los Braves, que se metieron en play-off, perdiendo en primera ronda frente a los Celtics de Havlicek, Chaney, Nelson, Silas o Whestpal entre otros, que consiguieron el anillo esa temporada frente a los Bucks de Abdul Jabbar.

Al año siguiente McAdoo dominó más aún la liga, consiguiendo el MVP con 34.5 ptos, 14.1 rebotes y 2.1 tapones por partido, unos números que aún así no sirvieron de mucho a unos Braves que apenas llegaban a play-off.

En el verano del 76, ya se estaba buscando dueño para una franquicia que aún teniendo a uno de los mejores jugadores de la historia de la NBA, apenas era rentable y ya se buscó una venta de la franquicia con su posterior cambio de ciudad, pero las negociaciones no llegaron a ningún lugar, pero los Braves estuvieron a punto de irse a Hollywood…Florida.

La franquicia tenía problemas de dinero, ya que no llegaba a vender la totalidad de sus asientos nunca y al final se envió a McAdoo a los New York Knicks. Al final de la temporada 77-78, el propietario de los Braves, cambió sus derechos con el propietario de los Celtics, Irv Levin, el cual, originario de la zona de California, tenía el sueño de tener una franquicia de la NBA en su zona natal, así al acabar esa temporada, los Buffalo Braves pasaron a la ciudad de San Diego, cambiando también el nombre a los San Diego Clippers.

Pero las cosas en San Diego tampoco fueron como todos esperaban, aún haciendo una primera campaña que a nada estuvo de llevarlos a los Play-Off, el equipo se movía entre el ni fu ni fa de la liga, aún teniendo a gente como Bill Walton que poco antes había ganado el anillo en Portland, pero las lesiones le impidieron triunfal en su ciudad natal. Al finalizar la temporada 81-82, Irv Levin vendía la franquicia a un empresario de la zona de Los Angeles, Donald Sterling el cual, visto los pobres resultados del equipo deportiva y económicamente decidió pedir el traslado a su ciudad Los Angeles. Nacieron Los Angeles Clippers.

Ya en la ciudad de LA, las comparaciones con los Lakers eran más que odiosas, mientras el Forum vivía la gran época del Showtime, los Clippers se hundían en la mediocridad más absoluta, con pobres temporadas, incluida una de 12-72, que es el segundo peor record en la historia de la liga. En la temporada 91-92, los Clippers a mediados de temporada cambiaron de entrenador (una vez más) fichando a Larry Brown que hizo un grandísimo final de temporada, dejando al equipo 45-37 y siendo la primera vez que se superaban al hermano rico, Lakers, en la clasificación, llegando a los Play-Offs después de muchas temporadas sin hacerlo.

Ese equipo estaba compuesto por gente como Ron Harper, Doc Rivers, Danny Manning, Ken Norman o Charles Smith. El sueño se acabó en primera ronda frente a los Jazz de Stockton & Malone, cuando aún se jugaba la primera ronda a 5 partidos, en un ajustado 3-2.

La temporada 93-94 fue tal vez, la peor temporada para el baloncesto en LA, ya que juntando los records de ambas franquicias, hicieron un 60-104, dejando a ambas en la mediocridad más absoluta. A finales de la decada, junto a los Lakers (y los Kings de la NHL) se fueron a lo que es ahora su casa, el Staples Center.

En esa primera temporada en el Staples, los Clippers después de gastar el año anterior el no.1 en Michael Olowakandi, draftearon a Lamar Odom, aún así Odom no se acopló y Olowakandi estaba lejos de ser un jugador franquicia, el equipo ni llegó a las 20 victorias.

A principios de siglo se juntaron en Clippers un trio que dio mucho juego en los highlights de la nba: Lamar Odom, Darius Miles y Quentin Richardson, que junto a Elton Brand, formaban la llamada generación de Al Salir de Clase, un equipo que a pesar de su espectacularidad, no daba para llegar a los Play-Off. Aún así se habló mucho de ellos, por sus gestos, el equipaje jugón de los Clippers, el mejor sin duda hasta la llegada del de los Warriors de este año, lo tenían todo para triunfar…pero nada cambió.

Pero todo cambio en 2005-06, en esa temporada Elton Brand dio un salto cualitativo e hizo que el equipo se metiera 6o en la Conferencia Oeste, quedando por segundo año consecutivo por delante de los Lakers y 14 temporadas después volvían a PO consiguiendo el mejor record de victorias/derrotas desde que dejaron Buffalo. Ese año se ganó el primer partido en PO en 13 años y lo que era más importante, pasaba de primera ronda de PO por primera vez desde Buffalo. La siguiente piedra en el camino fueron los Suns de Nash, Marion, Amare… La serie se fue a 7 partidos, con partidos realmente brutales, incluido uno con 2 prorrogas, al final los Suns se llevaron la serie y rompieron el sueño del hermano pobre. Esa temporada Elgin Baylor, el general manager del equipo, se llevo el premio al mejor manager de la temporada.

La temporada siguiente todo fueron expectativas en LA, pero la cosa fue como siempre había ido en esta franquicia: Mal. Lesiones, partidos perdidos y de nuevo senda en el desierto. Siempre con buenos jugadores, pero nunca con buena conjunción entre ellos.

Este año, con cambio de equipaje incluido, los Clippers de Vinny Del Negro se encuentra ante un gran reto, volver a PO. Lo van a tener difícil, pero la explosión de Blake Griffin en la franquicia puede ser la clave de estos Clippers, Baron Davis, ya un base veterano, debe saber manejar la situación y poner a Griffin en un lugar clave y que sea respetado por el resto de interiores de la liga. Eric Gordon tiene que ser otra pieza clave y Kaman tiene que ser un gran acompañante de Griffin, es decir, todo gira en torno a Griffin.

Casi 40 años después la franquicia de los Clippers vuelve a mirar a un jugador grande y dominante para volver a meterse en los PO, como lo hicieron aquellos Buffalo Braves con Bob McAdoo.

El arma secreta

La clave para un nuevo título de Los Angeles Lakers podría estar sentada en su banquillo. Y ser vital sin siquiera quitarse el chándal. Porque aunque su segunda elección en segunda ronda en 2010, Derrick Caracter, no juegue con ellos, tampoco lo hará en contra. Caracter es el prototipo de ala-pivot pequeño que apenas rebasa los dos metros y pasa gustosamente de los 100 kilos, que lleva apareciendo sistemáticamente en los últimos años en segunda ronda, o incluso sin draftear, y por el que luego tantos equipos derraman lágrimas de cocodrilo por no haber sabido reconocer su aportación potencial a tiempo. Pero llega al año que viene, y hete aquí que el barrilete de la camada, vuelve a caer.

Caracter, nativo de New Jersey, apuntaba a estrella en el instituto. Los dos nombres que encabezaban la lista de mejores hombres altos del país en 2006 eran el de Greg Oden y el suyo. Después de ser reclutado por unas cuantas universidades, acabó en Louisville con Rick 15 segundos Pitino que no supo aguantar a un joven insolente al que le sobraba su apellido, y que no paraba de meterse en problemas. Ni en McDonald’s. Ni en Taco Bell. Ni en Pizza Hut. Donde quiera que fuera.

En esas dos temporadas en L’ville jugó en 18 partidos y estuvo sancionado 16. La gota que colmó la paciencia de Pitino fue el anuncio de que se iba a la NBA justo después de quedar eliminados en la ronda Elite 8 (los cuartos de final) del torneo de la NCAA. Rick tuvo que claro que a la NBA tal vez no iría, pero continuar en su equipo, tampoco. Viendo como las franquicias de la NBA no estaban por la labor de malgastar una elección de Draft en un joven inmaduro que no era capaz siquiera de cuidar de si mismo, tuvo que quitar su nombre de la lista de elegibles, y buscarse un nuevo destino.

Eligió la Universidad de Texas-El Paso, esperó un año como mandan las reglas de la NCAA, y regresó al parquet para la temporada pasada, cambiando un equipo que todos los años aspira a lo más alto, por una mid-major en la que llegar al Baile de marzo se considera todo un éxito. Y el éxito no fue esquivo con él, ya que logró liderar a los Mineros, y llevarlos hasta el Torneo de la NCAA. Perdieron con la cenicienta, Butler, ese equipo de Indiana con aroma hoosier que llegó a la final, pero eso era lo de menos. Caracter había conseguido su redención, volver a recordar los momentos en los que disfrutaba del baloncesto. El chico creció en New Jersey, cerca de los focos y el ajetreo, de la party and bullshit de la Gran Manzana y continuó su carrera en Kentucky donde el baloncesto universitario es religión, lo que le convertía en apóstol por accidente, por lo que a buen seguro que cambiar todo eso por la vida diaria en El Paso, fronteriza con Ciudad Juárez y con un 80% de población latina, un lugar donde la gente se levanta con problemas mucho más importantes que la canastita, le ayudó a despertar y a valorar el trabajo duro.

Hagamos recopilación: desde que Brandon Bass fuera elegido en la posición 33 del Draft en 2005, todos los años hemos tenido uno o más de estos: Paul Millsap y Leon Powe (49) en 2006 (elección 47), Carl Landry (31) y Glen Davis (35) en 2007, Joey Dorsey (33) en 2008, DeJuan Blair (37) en 2009, y llegamos ya en este 2010, a Caracter, que se fue hasta el 58. De toda esa lista, sólo Dorsey (y Powe por culpa de las lesiones) no tiene un papel importante en su equipo.

El problema para Lakers, es que, quitando los bases rivales, este es quizá el prototipo de jugador que más daño hace al equipo angelino, especialmente en Play-Off. Millsap mejoró sus promedios de 11.6/6.8 en la Temporada Regular a un 19/7.3 en la serie contra Lakers. Y seguro que Pau Gasol aún se acuerda de los 21 puntos en 15 minutos de Powe en el segundo partido de las Finales en 2008 o el 18-5 saliendo desde el banquillo de Big Baby Davis (al que Caracter se parece hasta en la cara) en el cuarto de este año.

Para los que lleváis la cuenta, este modelo de ala pivot undersized le ha costado a Lakers prácticamente dos partidos en las dos series finales contra Celtics. Lo que puede ser la diferencia entre llevarse a casa el Larry O’Brien o no. Por eso, no sé si Caracter jugará mucho o poco esta temporada. Tal vez nada. Pero lo que parece seguro es que al menos no estará en la Final de Conferencia en Oklahoma aprovechando que la defensa de los Lakers se centra en Durant y Westbrook para darles un disgusto. Ni podrá salir del banquillo de Miami en junio y hacerse camino entre palmeos y dos-más-unos hasta la veintena de puntos cuando a Bosh le falte el aire. La clave del three-peat podría estar sentada al lado de Jack Nicholson. Caracter puede ser el arma secreta. Tan secreta, que nunca sabremos lo que podría haber pasado, si LA lo tuviera enfrente.

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un problema en teoría de juegos, descubierto en los años 50 y formalizado por Albert W.Tucker en 1992 que vendría a consistir en lo siguiente. Dos sospechosos arrestados por la policía son encerrados en salas de interrogatorio diferentes y les ofrecen el mismo trato a cada uno: si testificas contra el otro, y este no testifica contra ti, eres libre y el sospechoso contra el que testificaste se enfrenta a 10 años de prisión; si los dos os mantenéis callados tendréis que cumplir una pena pequeña (6 meses de prisión), y si los dos os acusáis mutuamente, preparaos para 5 años entre rejas.

Esta viene a ser la situación ahora mismo entre los Nuggets y Carmelo Anthony. Ambas partes pueden perder si no llegan a un acuerdo, y mucho más aún si sólo uno de ellos se sale con la suya.

La situación perfecta para Carmelo Anthony sería irse ya al equipo que él quisiera, presumiblemente New York, firmando la extensión de 65 millones por 3 años (o incluso más tiempo en los mismos términos monetarios), y que este equipo diera lo menos posible por sus servicios, para mantenerse competitivo. Esto evidentemente mandaría al equipo de «La ciudad a una milla de altura» a sus 10 años de prisión particulares: obtener una pequeña recompensa y despedir ya a su jugador franquicia, uno de los mejores anotadores de la Liga, aquel que hace años parecía jurar fidelidad eterna cuando alargó su contrato un año más que sus «superamigos» de promoción.

Por su parte, lo mejor que pueden hacer los Nuggets, una vez que Melo haya decidido su marcha, es traspasarlo al mejor postor, que de entrada, parecía ser New Jersey. La llegada de Favors parece que gusta mucho más que la de Randolph, Chandler o Gallinari, y de tener que recibir un contrato que acabe este año, preferirían a un jugador que puedan poner en pista, antes que tomar el peso muerto, y nunca mejor dicho, de Curry. Y las primeras rondas del Draft, que New York no tiene para una buena temporada. Un buen paquete de vuelta podría consolar y ayudar a reconstruir al equipo obteniendo el máximo beneficio en esta situación. Si el equipo que hace la mejor oferta no es del gusto de Anthony, la penalización para él sería alta: tendría que pasar la temporada en un equipo en el que no está agusto, y si ficha el año que viene como agente libre se arriesga a perder una ingente cantidad de dinero (los contratos como agentes libres tienen un tope menor que las renovaciones) que puede ser aún mayor si el nuevo convenio colectivo, la CBA del verano de 2011 va a la baja como parece por la forma que está tomando. Firmando la extensión, Anthony pasaría a cobrar 83 millones los próximos cuatro años. Sin firmarla se arriesga a perder hasta un tercio (unos 27 millones de dólares) si los contratos se reducen como los propietarios de las franquicias quieren.

Si ambos ceden un poco y cooperan, los Nuggets podrían aceptar una oferta, que si bien no la mejor, sea lo suficientemente atractiva, y Melo podría aterrizar, si no en su primera prioridad, al menos en un equipo de su elección, con la millonaria extensión bajo el brazo. Aquí es donde entraba en juego la oferta de los Nets. Según las distintas informaciones que han ido apareciendo, los Nuggets rechazaron la oferta porque el tándem Favors+Kirilenko cobraba casi 5 millones más esta temporada que Anthony, y Stan Kroenke, el propietario de los Nuggets, no estaba dispuesto a perder a su jugador franquicia y dinero a la vez. Otras apuntaban que en Denver si se aceptaba la oferta, pero que era Anthony el que se negaba a ir a la futuro de Brooklyn. Sea como sea, parece que esa opción en la que las dos partes ceden un poquito por cada lado, pasaría por traerse al rookie Favors y algún otro jugador a cambio de mandar a Melo a Jersey.

Lo que ninguno de los dos quiere hacer es forzar demasiado su mano. Si Anthony pasara la temporada completa jugando en el Pepsi Center y vuela al Este el 1 de julio, los Nuggets ven como su jugador franquicia se va sin compensación, y Carmelo pagaría el empeño dejando millones encima de la mesa. Me cuesta creer que lleguemos a esta situación, porque mucho se tendría que deteriorar la relación para no alcanzar un acuerdo, que dejaría a los dos equipos perdiendo.

¿Y qué dice la teoría del juego de todo esto? Si conociéramos a ciencia cierta las ofertas recibidas en Denver, como valoran los jugadores que van a recibir, la lista real de preferencias de Carmelo, y la diferencia que supondría firmar una extensión y un nuevo contrato, podríamos jugar a cuantificar y definir una «matriz de pagos» y calcular de que lado del tejado cae el punto de equilibrio, pero en el juego clásico, el equilibrio es Pareto-subóptimo, en román paladino, lo mejor para cada jugador es «traicionar» al otro, y que Anthony pase esta temporada con los Nuggets antes de coger el puente aéreo.

Pero por fortuna para ellos, hay una gran diferencia entre el problema planteado y la situación en las Rocosas: el equipo y el jugador conocen la decisión del otro y pueden optar por elegir la verdadera decisión óptima: colaborar y ceder en busca del mejor bien común.

El salto

Si tuviera que hacer un listado de los jugadores que apuntan a progresar más esta campaña que se nos avecina, el nombre de Raymond Felton estaría bien alto. Pese a que palabras como «paciencia» o «potencial» sólo parecen usarse con los hombres grandes, se me vienen a la mente unos cuantos bases que pegaron el salto de calidad cuando llevaban varios años en la Liga, y a menudo, este cambio vino propiciado por un cambio de aire.

Los mimbres de Raymond Felton están ahí. Elegido en la quinta posición en el Draft de 2005 después de Deron Williams y Chris Paul, viniendo de la Fábrica de Churros, la Universidad de North Carolina, el talento no se ha puesto en duda nunca. Además, cambia a Charlotte y Larry Brown, por los Knicks de D’Antoni, lo que sugiere un incremento en sus estadísticas a tener en cuenta, para acompañar a su ya muy buena defensa, que no todo van a ser números.

Y además, no hay que descartar el efecto Amar’e Stoudemire, uno de esos (ala)pivots que hacen mejor al base. Aunque buena parte del mérito de la carrera de Stoudemire lo tiene la dupla que forman D’Antoni y Steve Nash (otro de los que tardó un largo tiempo para dar el salto) no hay que olvidar que ha mantenido su eficiencia en las etapas de Porter y Gentry, y que su talento y sus números ya estaban presentes antes de juntarse con el canadiense, pese a tener que pasar su primera temporada y media con Stephon Marbury, que nunca ha sido conocido por su habilidad a la hora de crear y repartir juego, y una segunda mitad del curso baloncestístico 2003-2004 con un rookie Leandrinho Barbosa como base titular.

Ejemplos del salto que nos invitan a pensar en que Felton podría coquetear con una plaza en All-Star, hay unos cuantos. El primer nombre que a muchos se nos viene a la cabeza es el de Chauncey Billups. Elección alta en el Draft (número 3 en 1997) pasó por cuatro equipos antes de en su sexta temporada mudarse a Detroit y formar parte del club del 20 en PER**, pero fue su quinta temporada, aún en Minnesota, la clave en su eclosión. Sus estadísticas crecieron en 3.5 puntos de PER, 2.1 asistencias y 3.2 puntos, antes de dar otro paso cualitativo similar al llegar a los Pistons.

El ya mencionado Steve Nash, pasó de promediar un PER de 13.5 a 19.6 en su quinta temporada y se convirtió en All-Star en la sexta. Terrell Brandon pasó de 18.7 a 25.2 puntos de PER y al All-Star también su quinta campaña, lo que le valió que el año siguiente la revista Sports Illustrated lo condecorara según su criterio como «El mejor base de la NBA».

Otros ilustres miembros que se unieron al «Club del 20» en su quinta o sexta temporada en las 3 últimas décadas incrementando en más de 3 puntos su PER fueron Gary Payton, Sam Cassell, Tony Parker (All-Star en su quinta temporada), Baron Davis, Darrell Armstrong (cuya quinta temporada le llegó ya con 30 calabazas), Michael Adams, y tres jugadores que disfrutaron por primera vez del All-Star en su sexta temporada, esa en la que está entrando Raymond ahora: Terry Porter, Fat Lever y Dana Barros.

Alguno de estos cambios fueron propiciados por un aumento en el tiempo de juego de unos 5 minutos por partido, algo que no parece que Felton vaya a tener, porque la realidad es que en los Bobcats ha jugado bastante. Los 37.6 minutos por partido que ha tenido en su tercer y cuarto año son más de los que disfrutaron muchos de los bases mencionados en su primer lustro en la Liga, y supongo que en New York seguirá jugando lo mismo, por lo que si quiere aumentar el PER de 15.2 que consiguió la pasada temporada, tendra que aprovecharlos mejor.

Si usamos el «Similarity Score» (medida de comparación con otros jugadores de misma edad/experiencia) de databasebasketball.com para poner su carrera en perspectiva, vemos como pese a que sus estadísticas en los primeros años se comparaban con las de Jason Kidd y Deron Williams, el jugador al que más se acerca en producción en su cuarta y quinta temporada, es Mike Bibby. Si hacemos la comparativa de toda la carrera, en vez de por temporada, hasta ahora se compara por igual (por lo que asumimos que está a medio camino) con la de TJ Ford y la de Deron Williams.

Estad atentos porque este año tendrá que dar el salto, para un lado o para otro.

** PER o Player Efficiency Rating, medida estadística, y por definición, falaz y falible, para valorar la eficiencia de un jugador, de la que ya habláremos con más calma en La Calculadora de nuestra Crónica por si no la conoces. Con el «Club del 20» me refiero a los jugadores que pasan de 20 puntos de PER como promedio durante la temporada. En la 2009/2010 sólo 27 jugadores (más de 500 minutos en la temporada como requisito) pasaron de 20 puntos de PER, entre ellos, 18 de los 28 jugadores convocados como titulares o reservas para el All Star. Los únicos bases en el «Club del 20» la pasada temporada fueron Paul, Deron, Nash y Billups. Rondo (19.1) y Rose (18.6), se quedaron a las puertas, lo que da una idea de la exigencia de esta cifra.