Semifinales de Conferencia

Después de ver las maravillosas predicciones que dimos para la primera ronda de los PO, donde no acertamos nada, vamos allá a por las semis de conferecia:

ESTE

Chicago Bulls – Atlanta Hawks

La presencia de los Hawks en esta ronda ha sido una sorpresa brutal para todos, bueno igual para los Hawks no, pero vamos, para el resto de humanidad sí. Bulls se va a enfrentar a un contrincante algo peligroso y que tiene en la figura de Hinrich un buen defensor para el futuro MVP. Habrá que ver como están los secundarios, dícese de Deng, Noah, Korver, Horford, Johnson, Smith… ellos serán la clave de la serie. Creo que pasarán Bulls, por la dinámica y por el factor Rose, pero Hawks y sobre todo Pacers en primera ronda, demostraron que no hay nada invencible.
4-2

Boston Celtics – Miami Heat

La Serie. Así de nuevo en negrita. Puede ser tremendo ver esta serie, van a haber muchos piques, muchas faltas y sobre todo ver si LeBron se esconde como hizo el año pasado… En Celtics parece que están todos sanotes, excepto Shaq que parece que ni está, ni se le espera. En Heat, todo en manos de su trío, donde parece que Bosh ha despertado y donde nadie se explica por qué juega Bibby de titular, Rondo puede disfrutar. Espero una serie larga, por el bien de todos nosotros, con muchas técnicas, jugadas conflictivas y alguna que otra prorroga…
4-3

OESTE

Oklahoma City Thunder – Memphis Grizzlies

Si hace 3 años nos dicen que esto iba a ser unas semis de conferencia, creo que todos nos echaríamos las manos a la cabeza y nunca volveríamos a hablar con la persona que nos dice eso. La verdad es que la teoría pone a los Thunder un poco por encima, pero después de ver la energía de la defensa de Grizzlies, ver a Tony Allen en modo Pulpo o ver a un Randolph entonadísimo, quién nos dice que vuelvan a dar el susto? Va a ser una serie muy, pero que muy divertida con quien sabe si el futuro juego interior de la selección española frente a frente?
4-2

Los Angeles Lakers – Dallas Mavericks

Serie clásica que no se ve desde el 88, es decir, ya no es tan clásica, pero el pique entre ambos equipos siempre ha estado ahí durante las regular season. No voy a negar que Mavs me da pereza, no se por qué, pero es así. Pero nadie discute que son muuuucho más peligrosos que Hornets, con jugadores como Nowitzki, Kidd o Marion, que sí, son veteranos, pero también lo son Fisher o Bryant. Además está el pique de 6os Hombres con Odom vs Terry o el propio Barnes que ya repartió una buena a Terry… De nuevo la clave la tendrán los grandes.
4-2

El cuarto

El 4 es el número que ha traido la gran suerte a los Grizzlies. En su 4a aparición en la post-season de la NBA, la franquicia de los Grizzlies se ha convertido en el 4o equipo en la historia en ganar a un primer cabeza de serie, siendo ellos octavos (2o si contamos las series a 7 partidos) y 4 (evidentemente) han sido las victorias frente a Spurs para dejar a éstos fuera de los PO.

Nadie daba un duro por ellos, pero como hemos ido diciendo aquí, los Grizzlies querían a los Spurs y a pesar de que éstos habían ganado 15 partidos más que los Grizzlies en temporada regular, pero y qué? Lionel Hollins ha demostrado que podían con Spurs y lo ha demostrado donde hay que hacerlo en la cancha.

El sexto partido era el partido, Grizzlies tenían claro que tenían que cerrar aquí la serie, porque un séptimo en SA era casi un suicidio, así que salieron a tope, a dejar a los Spurs con cara de tontos y estuvieron a nada de conseguirlo, con un parcial tremendo y unas ventajas de hasta 16 puntos. Pero Popovich no había dicho su última palabra y con un banquillo muy enchufado se volvió a meter en un partido que parecía que se le iba a volver a escapar a Grizzlies.

Marc se disfrazó de Pau en la serie contra Hornets, es decir, desaparecido en combate y fallón, pero apareció Zach Randolph con 31 puntos (de todos los colores) y 11 rebotes, siendo el dueño y señor de todo lo que pasaba en la pista. Fue tremendo, le entraba todo y Spurs ya no sabían como defenderlo. Por su parte los Grizzlies dieron un giro más a la tuerca defensiva y comandados por Tony Allen, un jugador que lo da todo y como ya contabamos por aquí, es capaz de hacer lo mejor y lo peor, pero ayer tocaba estar enchufado y dar la mejor cara, como todos Grizzlies, que a base de una defensa brutal se comieron a los Spurs.

Las 61 victorias de los Spurs no han servido para nada, ni el cambio de juego, pero aún así hay que destacar muy mucho la temporada del equipo de Popovich, capaz de reinventarse y seguir estirando el chicle de su tridente, un chicle que parece que empieza a estar ya muy mascado… duro golpe para Lupita…

Cerrando que es gerundio

El ambiente que se había preparado en el New Orleans Arena era ambiente de remontada, ambiente de buscar el 7o en LA. Todo el mundo con camisetas azules y el ya típico eslogan de Beat LA. Pero Lakers tenía otra cosa en mente, acabar.

El principal protagonista y el que dio el paso adelante anoche fue Andrew Bynum, que demostró que cuando está con ganas, motivado y sobre todo sano, es de lo mejorcito que hay en cuanto a juego interior en la liga y aunque Hornets empezó muy bien con el rebote, pronto se dieron cuenta que ese era territorio de Bynum.

Con esto y con la actuación de nuevo gris de Paul, este jugador si fuera más regular sería sin duda MVP…, los Hornets fueron un pequeño muñeco en manos de unos Lakers con la lección bien aprendida y con el modo Se Acabó activado, lo cual los hace muy, pero que muy peligrosos.

Una de las claves del partido estuvo en un arreón que tuvieron los Hornets que se llegaron a poner a 10, con un buen parcial y con todo el pabellón en pie y gritando… entonces surgió el de siempre, Kobe con un triple que hacía callar a todo el mundo y que dejaba las cosas claras.

Esta serie no ha sido tan dura como fue la primera del año pasado, pero sin duda que ha sido un aviso para Lakers, que no deben despistarse…

Oh la la Neal!

Que los Grizzlies tienen muy estudiados a los Spurs, es algo que todos ya sabemos y más después de ver esta serie, lo que nadie podía imaginar es que ayer estuvo a nada de hacer un 4-1 contundente y tal vez histórico, pero no fue así.

Los Spurs saltaron a la pista con ganas de dejar las cosas claras, con ganas de sentenciar y dejarse de historias y ataques cardiacos de última hora y estuvieron a nada de hacerlo, con dos primeros cuartos jugados casi a la perfección y donde Grizzlies no sabían de donde le venían. Los Spurs llegaron a coger una ventaja de 16 puntos, algo que ya se medio vaticinaba como definitivo, pero no…

Grizzlies lo tiene todo muy pensado, demasiado tal vez ya que a veces da una sensación de sobrados que es la que le hace desconectarse un poco del partido y dar vida a Spurs, pero no, está vez no sirvió para eso, si no para poco a poco ir remontando a Spurs y meterles como bien decía Mario el otro día, el miedo en el cuerpo a Spurs.

Con todo esto llegamos al final igualado… y qué final! con un triple chafando linea de Ginobili que tardó casi 5 minutos en decidirse que era de 2, luego unos tiros libres de Randolph que dejaba el partido con 3 ptos arriba para los de Memphis y sólo 1.7 segundos para acabar (aquí yo, de ser Randolph, igual hubiera tirado el segundo a fallar para que se hubiera consumido el tiempo…). Y llegó la gran jugada, el triple sobre la bocina de Gary Neal, el mejor rookie en cuanto a triples del año, que desde bastante lejos daba la prorroga para los de Texas (eso sí, la defensa…uff…).

El OT fue tiempo de Oh La La Parker, el cual parece que despertó e hizo todo lo que le dio la gana con la defensa de Grizzlies: bandejas, asistencias, tiros de lejos… vamos la prorroga fue 100% suya e hizo que los Spurs salvaran el primer match ball de la serie… ahora habrá que ver si estos Grizzlies se recuperan del ‘golpe’ de tener el partido ganado y perderlo, por que aún le quedan dos oportunidades, aunque todo el mundo piensa que el 6o en Memphis será su última oportunidad…

PD: Spurs es sin duda alguna el equipo cuyos jugadores pasan más tiempo casi en el suelo (bien sea por leche bien dada o por piscinazo) que jugando en la pista…

Kobe? bien, gracias.

New Orleans Hornets visitaba el Staples Center con las ganas de dar la sorpresa, de asaltar la catedral angelina para luego dar la puntilla en NO… Lakers, le había dado vida y Chris Paul quería cogerla y quedarsela… pero nadie contaba con Kobe… y mira que decir esto a estas alturas de la película es mucho decir, pero…

Kobe tuvo un pequeño esguince en el 4o partido, incluso se le vio salir en muletas del New Orleans Arena, pero ayer, después de un inicio de partido donde parecía que no estaba bien, todo cambio cuando humilló a Emeka Okafor en uno de los mates más jugones que le he visto hacer a Bryant en mucho tiempo. Este mate fue la alarma, esa lucecita que se enciende en Lakers por está época del año.

Lakers hizo lo que tenía que hacer, dominar el rebote y hacer que la zona interior sea territorio prohibido para Hornets, consiguieron eso, y se llevaron el partido, así de sencillo. Kobe fue simplemente el despertador, el que activó a todo el mundo para decir: señores, ya está bien.

El mate a Okafor fue tremendo, de esos de principios de siglo, cuando Kobe era sin lugar a ninguna duda el mejor jugador de la liga, cuando Kobe estaba sano y sus piernas hacían lo que le daba la gana. Fue muy grande verlo hacer ese mate, como casi igual de grande fue ver el de la 2a parte. Son mates de hambre, de ganas de ganar y creo que esa es la respuesta a la pregunta que todo el mundo se hace cuando Bryant parece lesionado y Kobe siempre responde como mejor lo sabe hacer: en la pista.

La serie vuelve a NO, veremos a ver si Paul vuelve a hacer un partido de los suyos o si por contra el despertador ha hecho que Lakers despierten y cierren el chiringuito…

PD: Artest sigue haciendo una serie tremenda, tanto en ataque como en defensa…

El show de Paul

El cuarto partido de la serie entre Lakers y Hornets tenía muchas cosas que ver y se vieron, sobre todo por parte de un jugador: Chris Paul.

Considerado uno de los mejores bases de la liga, este año ha sido una temporada de altibajos, donde podíamos verlo haciendo partidos realmente impresionantes, con otros donde nadie sabía donde se metía y se escondía en los momentos finales. El cuarto partido fue de los primeros, es decir, de los partidos en que Paul saca lo mejor de él para su equipo y sobre todo para los amantes del basket.

Él sólo pudo con Lakers, así de claro, aunque recibió un poco de ayuda de un gran Ariza, el cual le está haciendo una gran defensa a Kobe, Paul es Hornets y Hornets es el reflejo del día que tenga Paul. Si Paul tiene el día, como el primero de la serie, los Hornets se convierten en un equipo peligroso y que te puede salir por cualquier lado, si en cambio está gris, pues pasa lo del 2o o 3r partido. En este 4o quería destacar y lo hizo con un triple doble tremendo: 27 puntos, 15 asistencias y 13 rebotes (a los que sumamos 2 robos, uno de ellos casi crucial a Fisher).

Lakers por su parte tuvo el partido en su mano, como siempre, pero no se muy bien por qué, pero lo dejó ir y todo se nubló un poco más cuando Kobe Bryant se torcía el tobillo y acababa el partido cojo… y dejando el pabellón en muletas. Gasol ni fue el del 3er partido ni el del antes, vamos que tiene que mejorar. Artest está siendo sin duda el mejor de Lakers en esta primera ronda ante Hornets y eso no es buena señal…

Por acabar esta semi-oda a Chris Paul, el claro ejemplo de lo que hizo el otro día fue como humilló a Andrew Bynum en esta jugada…

Truco o trato

Truco o trato. Trick or treat. Ese es el apodo que Bill Simmons, el escritor de la ESPN e impenitente seguidor de los Celtics, le dio a Tony Allen después de verlo jugar decenas de partidos año tras año. Lo que esconde este sobrenombre detrás es la extraña facilidad que tenía el jugador por hacer fácil lo difícil y viceversa. Tony Allen encadenaba secuencias en las que se disfrazaba de Paul Pierce para meter un triple estratosférico con un defensor encima, se anticipaba tan inteligentemente como Garnett a una línea de pase para robar un balón en la siguiente posesión, y acababa fallando de manera calamitosa la oportunidad de mate/bandeja que el mismo se había creado en el posterior contraataque.

El juego del otro Allen, que tan bien es retratado con la disyuntiva halloweeniense, se podría definir también con otra palabra. Energía. En tiempos de debate nuclear, Tony es como un núcleo a punto de la fusión. Radiante, crudo, inestable. La potencia sin control. Esa que no servía de nada. Ya comenté en La Crónica On Tour que una de las cosas que más me impresionaron al ver el Knicks-Grizzlies en directo fue ver jugar a Allen. Un par de acciones deslumbrantes, mate contundente incluído se contraponían a un par de jugadas con las que costaría creer que a este hombre le pagan por jugar al baloncesto.

Tony Allen Grizzly HaircutAnoche, tras retar a Ginobili ante a la prensa declarando que finge en sus molestias, se rapó y pintó un oso en la nuca, imagen que puedes ver a la derecha, pero que al final, como alguien con buen criterio le habrá recomendado, desapareció al saltar a la cancha. Aunque nadie pudo quitarle el toque de excentricidad: no fue un oso, pero al final se dejó un fade como pudo con el pelo que le había sobrado, y con sus pintas de rapero noventero ayudó a extender un poco más el sueño en Memphis. Primero ganaron el primer partido en las eliminatorias por el título en la historia de la franquicia. Luego el primero en casa. Y ahora están a punto de eliminar a los cabezas de serie, a los Spurs, a los que tienen a un solo partido de la eliminación, tras ganarles de 18 y meterles, por primera vez en la eliminatoria, miedo. Miedo de verdad. Jamás han remontado en la era Duncan los Spurs un 1-3, en las cinco oportunidades que han tenido. Y Tony Allen tiene buena parte de la culpa.

Apareció en Boston, que obtuvo la primera ronda de Draft que se gastó en él, de rebote, en el traspaso que acabó con Rasheed Wallace y el anillo en Detroit, y en su primera temporada llegó a jugar 34 partidos de titular en un equipo que acabó en la post-temporada con Pierce, Gary Payton y Antoine Walker (Allen todavía realiza de vez en cuando el Shimmy, el jugón bailecito del orondo alero). Al igual que Tony le quitó el puesto a Jiri Welsch, él tuvo que ver como en mitad de la primera ronda en la que cayeron frente a Indiana, Delonte West, otro rookie, ocupaba su lugar. Pese a perder ese puesto honorífico, sus minutos de juego fueron incrementando las dos temporadas siguientes, los partidos que estuvo sano, hasta volver a menguar en 2007 con la formación del Big Three, el grupo que le ayudaría a conseguir un anillo de manera agridulce, ya que Tony solo jugó 4.3 minutos de promedio en los 15 partidos de Play-Off que le pusieron en cancha.

En la Temporada pasada, jugó 16.5 minutos por partido, su peor promedio desde el año de novato, y su temporada fue muy discreta. Eso sí, no vio reducido su tiempo de juego en Play Off, en los que jugó mucho más de lo que había hecho otros años. Especialmente relevante fue su participación en la serie contra Cleveland en la que ayudó a mantener controlado a LeBron, presentado sus credenciales para ser incluido en la lista de los mejores defensores hombre a hombre en el perímetro de la Liga. Tras ese final de temporada no tenía duda que le renovarían. Así que para él fue tremenda la decepción que supuso que los Celtics no igualarán la oferta de Memphis, de 9.5 millones por 3 años (la mayor ganga del verano visto a día de hoy). Así llegó a los Grizzlies. Se acabó lo de luchar por el campeonato.

En su Twitter se define como «Former Oklahoma State star. 2008 NBA Champion. Currently playing for the Memphis Grizzlies«. No dejo de ver una cierta falta de brillo con pátina de resignación en la última frase. Pero eso no le impide salir a cada partido a trabajar a tope, a aportar la dureza y el carácter, a estar dispuesto a tirarse detrás de cada balón que queda suelto, como si el objetivo marcado al principio de temporada fuera levantar el O’Brien.

Ahora que a sus 29 años ya es un veterano (de hecho, es el jugador de la plantilla que más partidos de Play-Off había jugado hasta esta temporada, con 56, aunque Battier haya estado en pista más minutos), está utilizando toda su experiencia en Memphis. Su llegada para aportar desde el banquillo, y después hacerse titular tras las lesiones de Gay y el descenso de categoría de su compañero de refriegas en partidas de cartas, O.J. Mayo, es una de las razones por las que el equipo ha vuelto a las eliminatorias por el título por primera vez sin Pau Gasol. Y eso que este equipo, es prácticamente el mismo que la temporada pasada.

Aunque el éxito es coral, y se apoya aún más en el juego interior, al nivel de cualquiera en la NBA, de la pareja Randolph–Gasol (que está haciendo unos mejores Play Off que su hermano) o en un Conley que está haciendo olvidar la locura que parecía su renovación, destacar a Allen es destacar al jugador diferente, la punta de locura, la intensidad feroz. Aunque los números contradigan a la vista, y Manu anote más y mejor con él en pista, su capacidad de crear pérdidas y confusión desorienta a los equipos rivales. Sume a los partidos en su propio caos y a base de incertidumbre ha logrado desarmar la consistencia de récord de los de Popovich. Es imposible prepararse con y contra él, a ambos lados de la pista, porque es imprevisible. Ha cambiado la cultura defensiva en Memphis, que son el equipo que lideró la Liga en perdidas creadas al rival durante la temporada regular, con sus 1.8 robos por partido a la cabeza del equipo.

No sabemos quién fue el MVP de anoche en Memphis. Muchos para elegir. Pero por simpatía, aquí nos quedamos con el único que parece no saber que va a hacer cuando le llega el balón. Tal vez, ni lo sepa aún después de haberlo hecho. Truco o trato.

Y una reflexión final. Jugando al «Qué hubiera pasado», Tony Allen es el jugador que cambiaría todo el escenario de estas eliminatorias por el título en un universo paralelo. Si hubiera renovado con los Celtics, no solo los Grizzlies probablemente no estarían dando el finiquito a los Spurs, sino que tal vez, en Boston no hubieran sentido la presión de fichar a un jugador de perímetro, y Perkins seguiría en Massachusetts en vez de Oklahoma. Lo que estamos viendo ahora, y lo que queda por llegar, estaría patas arriba.