Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Los Warriors no juegan solamente por un anillo, que no tienen ni mucho menos conseguido aún, sino también por ser uno de los mejores equipos que hemos visto jamás. Para ello, a los 67 partidos ganados en Temporada Regular, se le tienen que sumar una de serie de momentos que puedan ser calificados de históricos en Playoffs, y un dominio aplastante de sus rivales. La victoria de ayer podría formar parte perfectamente de ese compendio imaginario de hazañas, al que todavía le quedan páginas por escribir, si es que tiene que ser.
Cuando creíamos que los Rockets tenían un bosquejo de cómo hacer las Finales de Conferencia competitivas, Golden State les cambió el tema de la composición. Un Steph Curry pletórico, que dejó 40 puntos en 24 posesiones de tiro, lideró a su equipo en Houston, dejando las Finales de Conferencia prácticamente sentenciadas, y debido a cómo se está desarrollando la situación también en el Este, la posibilidad de que estemos 8 días sin baloncesto antes de las Finales, empieza a vislumbrarse posible.
El primer cuarto de Golden State fue tan perfecto como creíble. No requirió de heroicidades, de actuaciones fuera de la norma, de ningún juego de espejos. Lo único chocante, tenía sentido. Entre ello, los 10 puntos de Bogut, obtenidos cómodamente, como jugador que menos atención recibía para lo cerca de la canasta que paraba. O lograr acabar sin ninguna pérdida, algo que, con lo delante que estuvieron de los Rockets en todo momento, tendría que haber sido un error no forzado.
Los Warriors jugaron con sentido, propósito y paciencia, esperando que los Rockets, obligados a cambiar en todo bloqueo a Curry, pero sin acierto ni acuerdo en cuando descambiar, o qué hacer con el resto, se descubrieran ellos solos. A veces costaba más, a veces menos, pero siempre acababa apareciendo una grieta por la que acabar en canasta.
En el otro lado de la pista, Harrison Barnes era el nuevo encargado de James Harden, que se tuvo que enfrentar a diferentes defensores, tratando de ofrecerle todos la misma opción: la parte derecha del ataque, y un hombre alto esperando. Después de dos partidos cocinando desde la media distancia, se acabó el gas de la bombona, y como cada vez que eso pasa, vimos los Rockets del ataque claustrofóbico, aquellos presa del pánico por haberse quedado sin espacio. Sólo Howard, que es poco más que un secundario en este ataque, causaba daño, pero no están acostumbrados a buscarle. El resto estaba todo más que controlado.
El segundo cuarto siguió por el mismo camino. Kerr les dijo en un tiempo muerto en la serie contra Pelicans que en Playoffs se gana con cerebro y corazón, y ayer no faltaron ninguna de las dos cosas. Enlazando coreografías perfectas con acciones más corajudas, la ventaja iba creciendo sin estridencias, a la par de la desazón de Houston, y el partido se veía silenciosamente sentenciado al descanso: 25 puntos de ventaja.
Y por si fuera poco, en el tercer cuarto, Steph, que ya se había cansado de manipular los cambios de Houston, de flotar como una mariposa cubierto por el Josh Smith de turno y descargar en Bogut cortando al aro, o cualquiera de los tiradores surtidos que esperaban su pase por fuera de la línea de 3, decidió pasar a picar como una abeja.
Curry metió 19 puntos en este periodo (4 de sus 7 triples), bailando sobre la tumba de los Rockets, tratando de hacer conversos en el público del Toyota Center, si acaso uno de los pocos lugares, por aquello de la rivalidad en torno al MVP, que no se han rendido a su cara de niño.
Mientras los Warriors puedan seguir jugando como si no fueran tan buenos cuando sí lo son, seguirán dando puñetazos en mesas tan altas como estas.
El sofi del día: Lo que está sufriendo en esta serie Mark Jackson, que nos tiene que recordar constantemente la importancia de aquellas piezas (Ezeli, Livingston) que no estuvieron (o no sanos) en sus asaltos al anillo. A JVG se le ocurrió comentar que un amigo pensaba que Ezeli jugaría de titular en un par de equipos, y Jackson nos atizó con ello cada vez que Festus hacía una buena acción. Si Ezeli se va con un doble-doble del partido de anoche, MJax nos acaba vendiendo un All-NBA 2nd Teamer. Y uno no oía un tono de decepción semejante como el que tenía anoche con Harden desde que dejó de vivir con sus padres.
No debe de ser un trabajo fácil ser cornudo y apaleado, no, pero, Mark, tápate, porfa please.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Hoy cambiamos el tono de la crónica, y en vez de ser un repaso al uso del partido de anoche, vamos a tratar de explicar las razones por las que los Grizzlies han apabullado en estos dos últimos encuentros a los Warriors
La defensa del triple
Desde los tiempos de Hollins, los Grizzlies han usado mucho el hedge o el flash con su hombre alto para defender el bloqueo directo. Esto es, en lugar de esperar atrás, atacar directamente al jugador que lleva el balón a la salida de la pantalla, deteniendo su avance natural, pero eso sí, recuperando rápidamente a su hombre: la intención no es hacer un dos-contra-uno. Los bases más hábiles pueden castigarlo si lo detectan a tiempo con un pase al jugador que continúa, que tiene una pequeña ventana de tiempo en la que se encuentra sin oposición. Pero es un riesgo que merece la pena correr cuando el equipo rival tiene semejante potencial tirando con los conductores de balón como los Warriors.
Los Grizzlies han girado el botón del Hedgometro hasta el inifinito, con la finalidad de que los Warriors no tengan nunca un tiro cómodo de triple, aunque le pueda costar el pase al continuador. Golden State está pudiendo tirar de 3 a la contra, o cuando mueven el balón con pases, pero nunca bien en primera instancia.
Un problema claro de los Warriors a la hora de atacar esta defensa es la falta de paciencia, que durante toda la temporada han tenido, pero que cuando se han visto con el agua al cuello en Playoffs han abandonado por completo. Aquí Curry se anima con el triple con dos defensores encima y 19 segundos en el reloj de posesión, en mitad del tercer cuarto, con la defensa de los Grizzlies perfectamente colocada, sin esperar siquiera a que Green, que sacó de banda, le ponga un mísero bloqueo.
Por mucho MVP que sea, y aunque haya demostrado ser más que capaz de meter canastas peores, este tiro es ansioso, y demuestra el estado mental de urgencia en el que este equipo se ve. Y a veces es más sutil, como en el siguiento bloqueo directo, Randolph se tiene que quedar más tiempo de lo deseado con Curry, lo que le da a los Warriors una opción de liberar a Green en el pick’n’pop
No es un mal tiro en absoluto, Green logra lanzar con comodidad cuando Gasol aún no ha cruzado siquiera la línea de tiros libres para disputar el tiro. Pero Courtney Lee ha tenido que engancharse con Bogut, el hombre de Marc, lo que le daba seguramente una opción mucho más clara de tiro a Harrison Barnes en la esquina derecha. Esta es la clase de pase extra que convierte a los Warriors en un equipo peligrosísimo, y frente a Memphis, obsesionados por tomar el primer tiro buen que ven, se dejan opciones aún mejores encima de la mesa.
Otro de los riesgos que tiene esta manera de afrontar el bloqueo directo para Memphis es que si los dos defensores no están sincronizados, al final el hombre alto puede acabar poniendo la pantalla a su propio compañero, y dejar a los dos rivales libres. A diferencia de otros equipos que prueban a hacerlo sobre la marcha en Playoffs, o no lo tienen madurado, los Grizzlies, que llevan años defendiendo de esta manera, y se mueven sin cortapisas y sin escatimar esfuerzos, lo hacen de manera fluida.
Si el bajito pelea el bloqueo y logra pasarlo por arriba, cosa que Conley y Allen hacen prácticamente siempre, Randolph y Gasol saben que pueden detener el avance, mostrarse al base y volver a su hombre en lo que parece sólo un movimiento. Automático y precioso.
Green no es diferencial en defensa
Draymond Green ha sido segundo en la votación de mejor jugador defensivo del año, y es una pieza importantísima de la mejor defensa de la Liga, pese a ser bajito para la posición que desempeña, la de ala-pívot. Uno de los motivos por los que cayó en el Draft y tardó en encontrar minutos en Golden State es precisamente por esa condición de tweener, a caballo entre los puestos de 3 y 4.
Pese a la falta de centímetros, Green es efectivo en defensa porque es corpulento y robusto sin dejar de ser ágil, paciente, muy inteligente, y tiene además los cojones de un caballo percherón. Además, hay un factor externo: la Liga se ha hecho más pequeña y más orientada al perímetro en general en el puesto de 4. En la obsesión por mejorar el espaciado del equipo y aprovechar el punto extra de la línea de 3, los equipos cuentan cada vez con jugadores más gráciles y con menos fundamentos en el poste en la posición de ala-pívot. Hay muy pocos jugadores que puedan cogerle la posición a Green en el poste bajo, y a los que al mismo tiempo sea rentables alimentar de balones para que anoten de espaldas. Zach Randolph es casualmente uno de ellos.
Es verdad que no puede meterle debajo de la canasta y abusar de él como con otros 4’s, y prefiere no encararle de frente, pero desde que coge el balón…
…puede ganar la distancia a la canasta suficiente para que le resulte cómodo tirar por encima de él.
Incluso cuando falla, Green acaba tan fuera de posición tratando de estirarse para llegar a su mano izquierda, que queda fuera de la foto. Fijaos como la situación del cuerpo de Green a la hora de disputar el tiro a Z-Bo…
…le pone por detrás a la hora de acorralar el rebote ofensivo.
Este no es un problema exclusivo de Green, le ha ocurrido a todos los que llevan años osando defender a Randolph, salvo muy honrosas excepciones. Y Golden State no tiene muchas mejores opciones. Te toca vivir con sus canastas. Lo malo es que un factor diferencial como ha sido la defensa de Green durante todo el año, o en Anthony Davis la ronda anterior, pasa a ser meramente mortal frente a Memphis. No es una debilidad, pero tampoco puede tener el impacto de un verdadero DPOY.
Y los Grizzlies no te dan la opción de esconder a Green en el otro interior mastuerzo, porque la otra opción es defender a Marc Gasol, y bueno…
…where convertir una continuación desde el codo de la zona en una bandeja happens.
La defensa de los Warriors no está pensada para los Grizzlies
El otro atributo que hace sobresaliente a Green, esta vez ya fuera del poste, es su capacidad para seguir a jugadores exteriores. El mayor truco detrás de la defensa de Golden State es la versatilidad: Thompson, Barnes y Green pueden intercambiarse en cualquier momento para defender a quien sea. Esto es lo que les permite anular las ventajas que los rivales obtienen con los bloqueos, tanto directos o indirectos: no puedes dejar enganchado a tu defensor y liberarte, porque te sigue otro jugador.
Esto funciona con una gran cantidad de equipos, y puede llegar a anular por completo a tiradores sin balón o maestros del bloqueo directo. A Memphis le da relativamente igual, ese no es su juego. Es más, en todo caso, como equipo grande y aplastante que son, agradecen las ventajas que obtienen de los cambios.
Los Warriors pueden sobrevivir habitualmente a cambiar a Barnes, por ejemplo, con el pívot a 5 metros de la canasta. Con un Point-God Center como Gasol, es más difícil, acaba concediendo la falta.
Y en esta jugada, por ejemplo, los Grizzlies agotan el tiempo de posesión, la tocan cuatro jugadores, hay seis pases… y no hay ni un bloqueo directo, ni prácticamente indirecto. Tienen desde el principio a Randolph con Harrison Barnes, para qué quieren más. Los Grizzlies no son un equipo fluido en ataque, porque atacan al hombre, pero te obligan a defenderles también así, anulando otra ventaja de los Warriors, la de la defensa colectiva.
Otro de los motivos del éxito de la defensa de Golden State es precisamente… su ataque. Los Warriors meten muchas canastas, lo que hace que los rivales les puedan pillar a la contra menos de lo normal, y gracias a ello, casi siempre defienden colocados, a media pista, y con todos los emparejamientos bien cogidos. Su rosario de fallos frente a Memphis les afecta también a la hora de defender, con unos Grizzlies que se están animando a correr para, al menos, poner a prueba a los Warriors.
A veces suceden cosas graciosas que suelen involucrar a Tony Allen o a Jeff Green, porque los Grizzlies no acaban de estar preparados para ello, y fue un factor más importante en el segundo partido que en el tercero, pero es otra manera que tiene Memphis de meter presión a Golden State en su propio terreno.
Curry está defendiendo terriblemente mal
Le quitaron la responsabilidad de defender a Conley, poniendo a Klay Thompson con el base, y diría que el experimento ha salido terriblemente mal, porque el MVP ha decidido que va a jugar de líbero, y no está preparado.
Jugada clave del partido, Warriors a 4, quedan 3 minutos. Los Grizzlies están atacando con una especie de bloqueo y continuación directo lateral entre Marc Gasol y Tony Allen, jugada que con el balón en manos de FIRST TEAM ALL DEFENSE! se defiende sola. Steph Curry no opina lo mismo, y se queda mirando como las vacas al tren, en una posición desde la que, con Draymond Green cambiando, no es de ninguna ayuda:
Tony Allen se trastabilla (¡oh, sorpresa!), y Curry en vez de seguir a Courtney Lee, sigue en una posición desde la que lo único que puede llegar a hacer, como mucho, es doblar a Randolph en cuanto reciba (y si recibe) el balón. Pues no iba a Z-Bo, no, sino a Lee, 3 puntos, ballgame.
Pero por supuesto, hubo más. En este otro triple de Lee está tan preocupado por la ayuda a Randolph, que pierde por completo la noción espacio-tiempo. ¿Dónde está la bola, aquí o aquí?
Bien es cierto, que Curry tenía un par de motivos para quedarse clavado, mirando a la línea de fondo en lugar de seguir la jugada, y nosotros los hemos encontrado. Por un lado, teníamos a una rubia muy guapa en ese lado de la cancha:
Nos referimos a la de la parte abajo-izquierda de la foto, por si hay dudas.
Y por otro lado, en ese mismo fondo de la distracción, animaba un señor con una de las indumentarias más feas que hemos visto jamás: una versión cutre y en rojo de aquella primera camiseta de los Grizzlies, que tenía ese esquema de color que fue elegido por un daltónico.
De todos modos, pese a todas las distracciones que había colocado allí el equipo de animación de Memphis, es inexcusable estar defendiendo en Playoffs en tierra de nadie, y si los Warriors siguen así, lo pueden pagar. Sé que consideran necesario reservar algo de esfuerzo para poner en marcha a Curry en ataque, pero volverlo a poner encima de Conley no parece mala idea ahora mismo.
El banquillo no está cumpliendo
En los 32 minutos de 96 que los titulares han estado en pista en los dos últimos partidos, los Warriors sólo están 4 puntos por debajo de los Grizzlies. El núcleo duro, con Curry, Thompson y Green, suma un +6 en 55.
Koufos, Udrih y Green están jugando mejor que sus análogos en los Warriors, que dieron la cara en el primer partido, pero estuvieron bastante más flojos en este. Ezeli está viéndose superadísimo en ambos lados del campo, y Memphis está yendo a por él en ataque, y olvidándose de su defensa. Barbosa ayer parecía estar en otro planeta, fuera de sincronía con sus compañeros. Los Grizzlies no respetan a Iguodala y Livingston, y también han decidido que van a vivir con los tiros de media distancia con Speights, por lo que Curry y Thompson tienen que hacer un esfuerzo titánico contra múltiples defensores llevando a quintetos con suplentes.
Kerr va a tener que acabar utilizando a sus exteriores más de 40 minutos por partido, y con la serie condenada a alargarse, puede ser demasiado cansancio en los decisivos.
¿Está la eliminatoria acabada?
Ni mucho menos. Si la sensación inicial era de que los Warriors podían ganar en 4 ó 5 partidos esta serie, sólo necesitan un 3-1, con dos partidos jugándose en el Roaracle para pasar, y siguen siendo el mismo equipo que hace cinco días.
Por muy bien que estén defendiendo los Grizzlies y mucho que se hayan embolicado los Warriors, el porcentaje de tiros de 3 por debajo del 25% en dos partidos consecutivos, no es una situación normal, no importan los protagonistas. Y podría seguir sucediendo tres, cuatro y cinco veces, porque la normal es la menos común de las situaciones en esto del baloncesto, y la regresión a la media no tiene porque ser inmediata, pero si hubiera que apostar dinero, la elección sabia está en que no se volverá a repetir.
Y como recordamos en el último podcast, pese a que el viento haya soplado increíblemente a favor de los Grizzlies en sus dos victorias, los Warriors han estado a un par de posesiones en los minutos finales de haberlo igualado. Están más lejos estéticamente que en el marcador.
De todas formas, a esta hora, la eliminatoria está inclinada ligeramente a favor de Memphis, y la identidad del favorito al anillo tiene muchas caras posibles. Michael Jordan bendiga a este deporte.
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Golden State volvió a los Playoffs por segunda vez en casi dos décadas… ¡y qué vuelta! Como en la última vez, hasta salieron victoriosos de la primera ronda. Absolutamente letales desde el perímetro, de forma más disimulada los Warriors también tuvieron su primera buena defensa en no se sabe cuántos años y cerraron el rebote defensivo, y todo esto lo lograron, sorprendentemente, sin mucha presencia hasta la recta final de Andrew Bogut.
Uno de los equipos más divertidos para ver y disfrutar, con un jugador tan excitante como Steph Curry, los de Marc Jackson quieren llegar aún más lejos este año, apostando fuerte por Andre Iguodala, y si la salud les respeta, este año deberían ser aún más. 6 jugadores de menos de 25 años, y sólo David Lee con los 30 cumplidos dentro del núcleo del equipo, lo de que este equipo va a hacer mucho ruido, suena a tópico, pero en su caso no podría ser más cierto. Hasta su rabiosa afición cumple con ello.
Radiografía de los Warriors
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En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
¿Pequeños o grandes?
Cuando David Lee se lesionó en el primer partido de Playoffs, las opciones de los Warriors parecían desaparecer. Golden State acabaría perdiendo el partido (el Andre Miller Game), pero ganaron el siguiente, y el resto ya lo conocemos: destrozaron las opciones y el proyecto de los Nuggets y metieron algo de miedo en el cuerpo a los casi campeones Spurs.
El excelente nivel de los Warriors en general, y Harrison Barnes en particular, abría el debate sobre si esta temporada el equipo debería tener un juego interior tradicional, o la versión de small-ball que tan bien les funcionó en las eliminatorias por el título. Y la llegada de Andre Iguodala estira aún más la discusión, porque podría significar que Barnes, tras ser titular en todos los partidos en su año de novato, y dar la talla, pierda su condición si no pasa al puesto de 4, y si no es él, Klay Thompson, que no ha hecho nada malo para merecer que le sienten.
Yo creo que la buena actuación del equipo en la post-temporada tiene más que ver con un Bogut en condiciones (hasta que duró) que con el cambio de paradigma del equipo. Los quintetos con la pareja Bogut–Lee también fueron bastante buenos, 3.7 posesiones por 100 mejores que el rival, y con la habilidad de Lee como tirador y pasador desde el poste alto, y la cantidad de tiro exterior de los Warriors, no es un equipo que tenga problemas de espaciado si juega con dos grandotes. De hecho, son de los que más trabajan los bloqueos indirectos, y les viene bien tener jugadores capaces de poner buenas pantallas. Yo mantendría a esta pareja, y aprovecharía la versatilidad de Iguodala, Thompson y Curry y las lesiones que vayan apareciendo en el quinteto para hacer sitio y dar minutos a Barnes (o Klay).
Pero hay otra cosa que hay que tener en cuenta: el small-ball que funcionó la pasada temporada fue con Andrew Bogut, no con David Lee. Y tras jugar sólo 786 minutos en 32 partidos, el aussie es el candidato número 1 a caer, y no se puede contar con él como titular fijo para todo el año.
Con Iguodala reforzando la defensa exterior, y teniendo en cuenta que semejante quinteto podría ganar un intercambio de golpes a muchos puntos la mayoría de las noches, si no está Bogut, y a falta de otras opciones (Jermaine O’Neal y Kuzmic son los dos pívots sanos reserva), tendrán que jugársela con Lee de pívot, y su reputación como bastión en la última línea de defensa es de hazmerreír. El año pasado pasó algo de tiempo en la posición (de hecho ha habido momentos en su carrera en la que ha sido habitual), pero siempre ha hecho pareja con jugadores, que aún pequeños en tamaño, son convencionales en la forma, como Landry o Green (sólo 32 minutos con Barnes, dúo prácticamente inédito).
Así que este año seguramente veremos unos Warriors con dos identidades de forma forzosa, y si logran manejar la bipolaridad quizá tengan la oportunidad de utilizar ambas versiones como más les convenga, en función del rival y el momento, y no sólo de la salud y la obligación.
JUGÓN
Steph Curry fue una de las revelaciones de la Liga en su cuarto año en la Liga, y barrió el récord de triples en la Regular y en una ronda de Playoffs de 6 partidos, ofreciéndonos la que es, con muy poquita discusión, la mejor temporada que jamás ha hecho un jugador en la NBA respecto al tiro lejano.
Nunca acabó un curso baloncestístico con menos de un 43.7% en triples, pero este año lo ha llevado a otro nivel, alcanzando el 45.3, mientras pasaba de 5 intentos por cada 36 minutos a 7.2. Nadie en la Historia de la NBA había superado el 45% en 7 lanzamientos por 36, salvo Steve Novak, que es un jugador que tira tras pase, y ya es segundo en porcentaje en la lista histórica, tras el mismísimo Steve Kerr (y con Nash también por ahí, con lo cual, un consejo: si tienes un hijo, y quieres que te salga tirador, ya sabes cómo llamarle)
Eso sí, guarden el año pasado en el recuerdo, por si no se vuelve a repetir. Para empezar, los Warriors han perdido a un buen aliado para el volumen de lanzamientos de larga distancia de Curry: Jarrett Jack. No es que al jugar sin balón Steph anote mejor, de hecho su porcentaje es ligeramente peor tras pase que tras bote (44.7% vs 45.7%), y con Jack que sin él (44.8% vs. 46%), pero sí tiene más opciones de tiro, pasando de 9.3 intentos por 100 posesiones sin Jarrett, a 11 cuando él estaba en la pista, y estos fueron tras pase con más frecuencia (53.3% de los triples asistidos sin Jack, 67.8% con su presencia)
Ya documentamos en su momento los intentos de los Warriors para liberar a Curry y a su vez, mover el balón por todo el equipo. Steph a veces parece que podría ponerse a tirar en prácticamente cualquier jugada, pero el equipo acabaría siendo previsible, y con ciertas acciones previas, un equipo con tan buenos pasadores puede conseguir aprovechar otras situaciones, como fallos en las rotaciones rivales, antes de encomendarse a él. Además, perseguir a Curry ante bloqueos, algunos de ellos tremendamente contundentes, acaba por agotar a sus rivales en la marca.
Y esto es más fácil de hacer con un base en pista como Jarrett Jack. Su sustituto, que en minutos e importancia, pese a ser muy diferentes, será seguramente Andre Iguodala, es un excelente e infravalorado pasador (entre los que más asistencias da de aquellos que no son bases, y no muy lejos de Jack en números por minuto) pero ya veremos si Mark Jackson lo utiliza de forma parecida y confía en él para subir el balón. La otra posibilidad, que es hacer coincidir con el base que salga desde el banquillo es algo más oscura, si el elegido finalmente es, como parece, Toney Douglas. El hombre que comparte el récord de la franquicia en New York en triples por partido no es tímido a la hora de tirar y seguramente requeriría de una llamada de Lacob a Woody Harrelson, para que le hiciera los numeritos de hipnosis de «Ahora me ves» y se convirtiera en un pasador. También podrían utilizar al novato Nedovic, pero parece demasiada responsabilidad a estas alturas.
Volviendo a Curry, seguir aumentando su acierto desde el perímetro disparó la cantidad de puntos que consigue, del terreno de muy bueno, a la élite directamente, y con más talento a su alrededor, mantuvo la buena tasa de asistencias que tenía el año pasado, durante una temporada completa, reduciendo además el número de pérdidas.
El debate sobre si es un base o no, ya terminó, más que por sus méritos, por la aceptación que finalmente ha generado la llegada de jugadores con similares características en los últimos años, pero por lo bien que juega sin el balón Curry, si la configuración de la plantilla del equipo le acabara poniendo de escolta, no iba a ser ningún problema: lo de las posiciones, y más en su caso, es una cuestión más semántica que práctica.
Así, tras un año en el que no estuvo ni en el All-Star, ni en los All-NBA Team, hay que contar con él en ambos tinglados para este. A ver si no se vuelven a olvidar de él.
Los pipiolos
Ya hemos hablado de como la llegada de Iguodala y la salud de Bogut, podrían mandar a Klay Thompson o Harrison Barnes al banquillo. La decisión será muy dura para Mark Jackson, porque hay motivos para decantarse por cualquiera de los dos.
Las ventajas del primero son la experiencia (un año más de NBA y otro de NCAA, y muchos más minutos decisivos e igualados a las espaldas), el tiro de tres (volvió a meter más del 40% de los triples, siendo 3º en la Liga este año en intentos), la posibilidad de jugar de escolta/alero y combinar mejor con Iggy (HB es más bien alero/ala-pívot), la creatividad en los bloqueos directos (sobre todo para sí mismo), y el pase (que enlaza algo con lo anterior… y tampoco es para echar cohetes en su caso).
El segundo gana en potencial, tamaño, capacidad atlética, agresividad, rebote (aunque se esperaba algo más de él) y defensa.
Y luego tenemos empate técnico en aparente durabilidad (Thompson ha jugado todos los partidos desde que llegó a la NBA, Barnes sólo faltó en uno) y juventud (dos años le saca Klay a Harrison, pero los dos son unos chavales). Quizá por respetar el orden de llegada, y por todo lo que aporta sin balón (recordemos, ¡211 triples el año pasado!), Thompson parece que parte con ventaja, pero de entrada, en el primer partido de pretemporada, aunque Mark Jackson dijera que son simplemente pruebas, empezó Barnes.
Habrá que ver qué ocurre porque Thompson no pareció progresar demasiado el pasado año (de hecho, con un menor rol por más minutos de Curry, produjo algo menos) y Barnes fue de menos a más, jugando mejor que él en los Playoffs. Aunque a un jugador secundario, lo mejor que puedes pedirle es que estire el campo a base de triples, y en eso Klay es fantástico, a Harrison también hay que respetarlo, y casa bien con Iguodala, que es uno de los mejores pasadores en las alas NBA, y fue el 10º jugador que más asistencias por partido cerca del aro dio. En parte es producto de las salidas a la contra de Denver, pero Iggy (perdón) sabe buscar a sus compañeros por encima del aro, y en un libreto tan maduro y creativo como el de Jackson, Barnes también se puede hinchar a cogerle la puerta de atrás a media Liga.
Iremos viendo como avanza la situación durante la temporada si es necesario, porque es una de las batallas por puesto más interesantes de la Liga. En otros equipos, muchas de estas peleas no tienen tanta relevancia porque son jugadores de perfil más bajo, o porque los suplentes de inicio lo son por otros motivos, y seguramente acaben los partidos. Pero en este caso, no es sólo quién empieza, también está en duda y juego quién acaba.
Lee on D
Si partimos de que veremos a Lee jugando de pívot cuando Bogut falte (esperemos que no, pero en fin… ya sabéis), sus contribuciones defensivas cobran relevancia. El gráfico que coloca a Davidcomo peor defensor interior de la Liga ya se ha hecho famoso (aunque tenga más puntos pintados que muestras, he de añadir, algo que en el fondo, por muy bien que interpoles, es de 1º de Trampas Estadísticas), y hay alguna pista más de futilidad en los números. Por ejemplo, el ránking en Índice Defensivo temporada a temporada de los equipos en los que ha jugado es el siguiente: 26º, 25º, 29º, 23º, 27º, 26º, 27º, y ya este año, 14º.
Pero vamos a proponer una idea revolucionaria… ¿y si David Lee hubiera estado en mal lugar en el momento equivocado? Depués de todo, las muestras que podemos sacar de él en defensa vienen en dos franquicias con problemas endémicos en la defensa, en ocasiones con entrenadores como Mike D’Antoni o Keith Smart, y compañeros de juego interior como McGuire, Radmanovic, Harrington o Randolph y exterior como Ellis, Robinson (dos veces), Jamal Crawford o Duhon.
Veamos números de este año. Los Warriors fueron el mejor equipo de la Liga en el tablero defensivo, y él fue parte importante: el 18º mejor de la Liga, entre aquellos jugadores con más de 1000 minutos la temporada pasada. Con los mismos grupos de 4 compañeros, los Warriors recibían menos puntos con Lee que con Ezeli o Biedrins, y los registros dentro-fuera de pista no difieren mucho comparados con lo de Bogut (sólo 0.3 posesiones por 100 puntos peor). Además, los Warriors la pasada temporada fueron el 7º equipo que menos puntos recibió en la pintura por 100 posesiones, y el tercero que menos encajó en el área restringida, 30 por 100 posesiones (nadie recibió tan pocos tiros como ellos, aunque con el acierto de sus rivales algo superior a la media, undécimo, son terceros en puntos).
Pero si vamos separando estos últimos registros en función de la presencia de David como pívot, la cosa cambia algo. Con Lee en pista los Warriors recibieron 31.6 puntos por 100 posesiones en el área restringida (25.8 sin él), y si reducimos la muestra a aquellos minutos en los que el All-Star jugaba de pívot, la cifra sube a los 35 puntos por 100 posesiones, una de las peores de la Liga.
Si tratamos de dar una opinión más cualitativa, cuando ves jugar a Lee, te encuentras con un jugador activo para salir a defender a los ala-pívots abiertos que tiran de fuera, y poco contundente según la acción se acerca al aro. No es versátil en defensa, y se encuentra en ese limbo en el que están muchos, que hace que sólo defienda bien a jugadores de su mismo tamaño y características, sufriendo contra los jugadores rápidos y más bajos (los cambios en los bloqueos le matan), y contra los fuertes (problema que se agrava cuando está de pívot), pero suple las carencias con inteligencia y ganas.
Si tuviera que dar un veredicto personal, creo que puedes vivir plácidamente con David Lee como tu ala-pívot titular en defensa si la compañía es buena, que no es tan malo como se pinta si está en su sitio y no le fuerzan con desigualdades, pero por el contrario, te crea muchos problemas si es tu 5 y tu única y principal referencia atrás. Si juega de 4, mejor, y eso encima será señal de que Bogut está bien, y los Warriors en este caso tendrán muchas opciones de estar entre los mejores equipos del Oeste. Como pívot, no es sólo lo que él no pueda hacer: habrá que sumar los problemas que podría tener Harrison Barnes jugando por dentro, lo que convertiría a los Warriors en un equipo mucho más desequilibrado.
Y con semejante contrato también a cuestas, tampoco sería muy de extrañar que no acabase la temporada en el equipo, quizá cambiado por un paquete en que los Warriors no reciban otro jugador de su nivel, pero lo compensen con el ahorro, un pívot solvente y defensivo para jugar pequeño cuando no este Bogut, y algo más de profundidad para el banquillo. Sería difícil porque esto es un proyecto pensado en competir ya… pero cosas más raras se han visto.
El mismo eslabón débil
Al igual que el año pasado, gran parte de las aspiraciones y problemas de este equipo pasan por la salud de sus miembros. Con Curry parece que hemos dejado los problemas atrás (crucemos todo lo cruzable), pero a Bogut no sé si alguna vez lo recuperaremos. Como ya dijimos más arriba, sólo apareció en 32 partidos en Temporada Regular y 12 en Playoffs (todos los que jugaron, pero con un descenso progresivo en minutos e importancia según avanzaban las series) y este año volveremos a ver equilibrismos para mantenerle sano, fresco y produciendo a la vez.
De momento las noticias que llegan desde el Training Camp son positivas, no le duele nada, esperan que juegue 30-35 minutos por partido… y si esto fuera a continuar así, sería fantástico, pero aquí no estamos preparados para ser tan optimistas.
Y es una pena, porque si se hubiera mantenido al 100% y no se hubiera quedado sin alguna de sus facultades, el australiano sería uno de los 5 mejores pívots de la Liga, algo que no entra en absoluto en el terreno de la exageración. Su excelente defensa es capaz de sostener a un equipo entero, en rebote es maravilloso y lo entiende como una tarea de equipo, y en ataque es lo suficientemente dinámico pasando y poniendo alguno de los mejores bloqueos que se ven en esta Liga, para compensar la pérdida por el camino del toque elegante cerca de la canasta que tenía, y su justa habilidad para tirar a media distancia. Su porcentaje de tiro libre nunca fue bueno (en torno al 60% en sus primeros años), pero a partir de 2011, tras la terrible caída contra Phoenix que afectó a su codo, se empezó a convertir en un problemón (44.2% en 217 intentos aquel año). Son cosas que no parece que podrá volver a recuperar, y por eso no volverá a ser un pilar de un equipo en ataque, pero sabe hacerse importante con lo que le queda.
Aunque el juego ofensivo de Bogut ha quedado reducido a la mínima expresión, ofrece más que la típica quinta opción de un equipo, sobre todo en las acciones de interacción con los compañeros. Cuando estuvo en pista más de 25 minutos, los Warriors ganaron 11 partidos de 17 en Temporada Regular y 5 de 8 en Playoffs, lo cual no está nada mal.
Esperemos que este año, el número de partidos con él en pista y no de traje, sean muchísimos más.
Cambios en el banquillo
Golden State ha perdido a Carl Landry y Jarrett Jack, parte importante del éxito de los Warriors saliendo desde el banquillo y también cerrando los partidos en la pista, en lo que era, si no recuerdo mal, el equipo que más claramente utilizaba a dos suplentes en esta tarea. Los Warriors les han sustituido por dos jugadores con una reputación más baja como son Marreese Speights y Toney Douglas, pero este año parecen algo más profundos en el resto de la rotación, que el año pasado tuvo prácticamente sólo 8 hombres.
Además de la llegada a la segunda unidad de aquel que se caiga del quinteto cuando estén todos sanos (Thompson o Barnes), continúa Draymond Green, que confirmó en Playoffs que vale para la NBA, Kent Bazemore, está preparado para pasar de toallero de lujo a jugador aprovechable y el prometedor euroNemanja Nedovic también tendrá oportunidades y podrían ayudar a que los Warriors lleguen a los 10 hombres de confianza.
Lo más flojo quizá sea el puesto de pívot, no por capacidad, sino por salud. Ezeli no volverá hasta entrado 2014, y los únicos suplentes del frágil Bogut para empezar la temporada son Jermaine O’Neal, que llega con 35 años y después de tener problemas él mismo durante años y su elección de segunda ronda, Ognjen Kuzmic, una incógnita a este nivel. Si algo le pasara al australiano, seguramente ocurra como el año pasado, que Lee se encarga de la mayoría de los minutos, y aunque el pívot suplente de turno pueda llegar incluso a salir de titular, sólo estará en pista unos 10-15 minutos.
El número 2 en la lista de canciones de Rap americana, y sonando a todas horas en las emisoras del país, es ahora mismo el «Rack City» de Tyga. Dentro de muy poquito podríamos ver en YouTube a unos amigos montándose la versión de temática NBA: «Tank City«. Con este juego de palabras se recogen en Twitter (imposible saber quién lo empezó) los esfuerzos de diferentes franquicias para perder partidos, y así obtener una mejor posición de cara al próximo Draft de la NBA. Una vez que la temporada se da por perdida, los equipos tankean su año, poniendo a jugadores de dudosa calidad en cancha, o probando más tiempo a los jóvenes, aún a sabiendas de que no es lo mejor para el objetivo de ganar partidos.
Pero hay un equipo con un problema mayor: no solo le interesa perder para ganar una mejor posición en esa parrilla de salida que es el Draft, sino que si su elección no está entre las 7 más altas… se quedan sin ella. Los Golden State Warriors traspasaron su elección de este año en 2008 a los Nets, y estos la incluyeron en la operación Deron Williams, así que ahora mismo es Utah los que pueden recoger los beneficios del traspaso de… ¿¡¿¡Marcus Williams?!?!
Marcus Williams, elegido en 2006 en la posición 22 del Draft, y sus 6.4 puntos y 3.0 asistencias por partido en 16 minutos en los dos años que jugó en Jersey, debían tener tan buena pinta para los Warriors, que decidieron dar una primera ronda del Draft condicional por él. Los Nets no la canjearían hasta 2011 por lo menos, y tenía la siguiente protección: los Warriors se la quedarían si estaban entre los 14 peores, se la seguirían quedando en 2012 si estaban entre los 11 peores, y no la perderían tampoco si en 2013 su posición está en el Top 10, la cosa acabaría en un par de segundas rondas en 2013 y 2015.
En principio no parecía tantan malo. 2011 quedaba 3 años vista, la elección nunca sería un Top 10, y los Warriors solo la perderían si se metían en Playoffs o casi entre 2011 y 2013. Pero aquí empieza a venir lo divertido. Williams apareció fuera de forma, caótico y dando problema tras problema, y no llegó a terminar la temporada en la Bahía, lo cortaron en marzo. 9 partidos, y 53 minutos es lo que obtuvieron por esa posible futura primera ronda. Williams jugó un año más con los Grizzlies, y ahora lleva 2 fuera de la Liga. Negociazo.
Pero esperen, que la cosa es mucho más divertida aún. Te puedes equivocar viendo talento en Williams, un jugador que en su día pintaba a elección de Lotería, pero que dio tumbos en el Draft por nimiedades como ROBAR PORTÁTILES en UConn. Si eso no es una alarma roja, ya me diréis. Se puede pasar el traspaso de una primera ronda, por un jugador que no ha tenido una producción de jugador de primera ronda, porque estaba medianamente protegida. Pero lo que no se puede pasar es lo que hicieron en verano del 2009.
Para poder traspasar su elección de 2010 (recordemos que en la NBA existe la Stepien Rule que prohibe traspasar tu elección de primera ronda dos años seguidos, en honor a un nefasto ejecutivo de los Cavaliers al que le quemaban en las manos) los Warriors no podían tener traspasada la elección de 2011… que estaba en manos de New Jersey. Entonces, ¿qué hicieron? Ofrecerle a los Nets retrasar un año esa elección y ahora la protección sería la siguiente: top 7 en 2012, top 6 en 2013 y top 6 en 2014 más su segunda ronda en 2011 de regalo por las molestias. Al final, por supuesto, ¿que pasó?
Los Warriors jamás traspasaron esa elección un año después.
Rebajaron la protección y retrasaron un año la elección para realizar un movimiento que nunca hicieron.
Y ahora este año, necesitarían quedar en el Top 7 de la Lotería en lugar de en 2011 como originalmente. Y el año que viene, para mantenerla, necesitan un Top 6 en lugar de un Top 10. Y en caso de haber quedado por debajo del Top 10 estos dos años, con el acuerdo original no tenían que entregarla en 2014. Ahora necesitarán también quedar entre los 6 peores dentro de dos veranos.
Los Warriors están desesperados por perder partidos y poder utilizar su elección, en un Draft que puede ser de los mejores en años si la tremenda hornada que se acerca no se va echando atrás (por lo pronto Michael Kidd-Gilchrist, un jugadorazo como la copa de una secuoya, se presenta), por 53 minutos de un base gordo robaportátiles y un posible movimiento a un año vista que no hicieron.
Y ojo, porque esta semana se ha hablado de que están negociando con las Jazz en recuperar la elección. Y evidentemente, tendrán que dar más a cambio, a los ojos de Utah. Algún día de estos, revisaremos los peores negocios con futuras rondas del Draft, y este va a ser uno de los greatest jits. NBA, Where Amazing Happens. Big Things Are Coming. Y todo eso.
Ahora mismo, los Warriors tienen el noveno peor récord de la Liga con 19 victorias. A falta de unos 20 partidos para que acabe esta temporada acortada, necesitan que unos cuantos equipos les pasen por encima porque si no se pueden quedar en la peor posición: teniendo que entregar una buena elección, entre la 8 y la 11, que nunca habrían tenido que dar si no rehacen los términos del contrato.
Como el sistema de lotería, para evitar equipos que se dejen perder descaradamente, tiene una parte de azar, y cualquiera de los 14 peores equipos puede elegir 1º, 2º o 3º, los Warriors podrían quedarse con su elección si quedan por debajo de la 7ª posición por la cola. Como además, otros equipos pueden adelantarles necesitarían uno de los 4 peores registros para asegurarse no caer por debajo del 7. Aún con el 5º peor récord, hay posibilidades, aunque bastante pequeñas, de que Utah acabe eligiendo por ellos. En el siguiente gráfico se puede ver la probabilidad de tener que entregar su elección del sorteo universitario en función del puesto en el que acaben (suponiendo que no hay empates, que cambiarían un poco el panorama)
Como podemos ver, aún acabando como el 5º o el 6º peor equipo hay posibilidades, aunque pequeñas (0.4 y 4.1 por ciento) de que pierdan esa elección, pero ese es el número al que deberían aspirar, ya que por el capricho de la lotería, si se mantienen como el 7º peor equipo de la Liga, las posibilidades de perderla son de un 25%, cantidad nada despreciable. De quedar por debajo (o por encima, según se mire) de esa posición, necesitarían suerte para recuperarla: un 90% de probabilidades de quedarse sin ella si acaban octavos por la cola, y subiendo. En la posición que se encuentran ahora, novenos por detrás, solo tienen un 6.1% de posibilidades de utilizar su elección de primera ronda este verano.
En la 4ª posición por la cola, que garantiza el descanso de espíritu, están Toronto y New Jersey, empatados con 15 victorias, 4 menos que Golden State. Los Nets, que han traspasado su elección a Portland de acabar fuera del Top 3, pueden tener un pequeño incentivo en no hundirse del todo. La 6ª que otorga una salvación virtual está mucho más cerca, Detroit lleva 16 victorias, pero ha ganado 5 de sus últimos 10 partidos y parece querer ir hacia arriba. Cleveland y Sacramento, con 17 victorias, siguen luchando, y deberían pasarlos. Pero como se descuiden, Portland, que solo lleva 21 y pese a tener un buen equipo en pista con Batum o Aldridge también parece que ha sacado los tanques a la calle, les pasará por la derecha.
Por lo pronto el traspaso de Ellis y Udoh, irónicamente, la elección de 2010 que se queria traspasar cambiando la protección (y ojo, porque todas las estadísticas avanzadas ponen un valor bastante especial en la contribución de Ekpe) por un Bogut que no jugará esta temporada y Jefferson es la primera vez que han sacado la toalla blanca a pasear. En pocos días podríamos tener la noticia de que Steph Curry no volverá a jugar en lo que queda de año. Y en el equipo que perdió ayer por 26 puntos en Houston tuvieron minutos los no-drafteados Mickell Gladness y Chris Wright y los segundas rondas Tyler, Jenkins y McGuire. Y Nate Robinson es titular. Nuff said.
Si esto sigue así, no tengan miedo en apostar en contra de los Warriors. Son el equipo que más tiene que perder si no pierde.
Como ya te hemos hablado aquí en alguna ocasión hay estadísticas que nos permiten conocer de un vistazo la eficiencia de un jugador cuando la posesión acaba con un tiro suyo. El Verdadero Porcentaje de Tiro o TS% en inglés, es la estadística que aglutina todos los porcentajes de tiro de un jugador, desde las tres diferentes zonas de anotación (triple, tiro de dos, y tiro libre) para dar una cifra que vendría ser el porcentaje de veces que un jugador anota dos puntos por cada posesión que acaba en él.
En el siguiente gráfico (pincha en él si quieres verlo ampliado) hemos recogido el TS% de los 25 jugadores que más puntos por partido anotan en la Liga (cifras a día 23 de enero). Al mismo tiempo, hemos trazado dos líneas, una es la regresión lineal de los puntos de la gráfica para el Top 25 de anotadores (negra) y otra la regresión lineal de los valores de toda la Liga en conjunto (verde). La regresión lineal es la recta que mejor se ajusta al conjunto de valores dado, vendría a ser (simplificando bastante) una media de todos los valores. La cosa no es tan sencilla, pero si nos sirve para indicar una tendencia.
Para mí este gráfico señala claramente a cuatro jugadores, y explica en parte tres situaciones.
Empezamos por la situación en New York, donde tanto Carmelo Anthony como Amar’e Stoudemire están entre los 25 mayores anotadores… pero con una eficiencia muy bajo par. Quizá sería buena idea (y esto además se vio ayer) contar en alguna jugada con Tyson Chandler cuyo TS% de .762 (y ayer se cascó un 9 de 10 en tiros de campo que aumentará este promedio) es segundo en la Liga solo por detrás de un Manu Ginobili que apenas ha jugado 5 partidos y está a punto de cumplir con los requisitos para salir de esta lista (usamos como criterio tener una proyección de 500 minutos jugados al final de temporada).
Evidentemente si Tyson Chandler tiene esta eficiencia es porque anota solo lo que puede meter (mayormente mates o palmeos tras rebote ofensivo), y tal vez es una cantidad un poco inflada que regresará a la media, pero no estaría mal (y de nuevo, ayer se vio) buscarle un poquito. Aunque su eficiencia se redujera en torno al 0.6, si el balón pasara un poco más por sus manos, esta cifra todavía lo colocaría entre los más eficaces en la Liga. Además, a diferencia de otros hombres altos por los que prefieres no pasar balones por si los llevan a la línea, Chandler lleva dos años anotando un 73% de sus tiros libres, y esa cifra ha subido al 82% este año, el que más está tirando en su carrera.
Solo Chandler, y Landry Fields por un pelo, están por encima de la recta de regresión lineal que hemos marcado en la comparativa, entre los 6 jugadores con más minutos en la Gran Manzana. Los Knicks son el segundo equipo que más acaba los bloqueos y continuación con el jugador bloqueado (en un 78.82% acaba con tiro del que lleva la pelota), solo por detrás de los Thunder. Esto no debería ser un problema por sistema, pero sí que lo es cuando los puntos por posesión del bloqueado en este tipo de jugadas son un 0.82 en media, y los del bloqueador un 1.16, 5ª mejor marca en la Liga. Aunque hay mucho por ajustar en unos Knicks en los que claramente lo que falla es el ataque, empezar por ejecutar mejor el pick’n’roll, y contar más con los hombres altos, parece un comienzo.
Ahora vamos a los Lakers, ya que está gráfica señala también a Kobe Bryant. En números absolutos la verdad que Kobe no está tan mal: en la lista de los 25 máximos anotadores su TS% está por la mitad, anotando 10-12 puntos por partido más de algunos jugadores que salen, lo cual es una gran diferencia. Pero la Mamba Negra acaba con tiro 28.4 posesiones por partido por las 14.5 de Bynum y 14.4 de Gasol, es decir, Kobe acaba la jugada el doble de veces que dos compañeros que son más eficientes que él. Aunque el resto de Lakers no estén para tirar cohetes (Kobe es 4º en eficiencia en el equipo, solo Matt Barnes y las dos torres mejoran lo que él hace) no podemos evitar pensar que el equipo Lacustre estaría mejor con un reparto diferente de los tiros en el equipo. Pero me temo que eso es predicar al viento.
Otro de los señalados en esta lista es Monta Ellis. Su 0.51 de TS% es el peor desde su año de rookie (sin contar la temporada 2008/2009 que se lesionó de gravedad) y 10º de todo el equipo, pero le vamos a dar un pequeño pase por tirarse las zapatillas sin lograr ser eficiente (22.7 posesiones por partido), por la lesión de Steph Curry que solo ha podido jugar 7 de los 15 partidos de los Warriors esta temporada, y porque está haciendo las cosas bien: está yendo a la línea más que nunca en su carrera (6.3 veces por partido, y eso que el ritmo de los Warriors este año ha bajado) y el descenso en su TS% se debe a que no está encontrando el acierto en los tiros de 3.
Eso sí, lo que es inadmisible, es que el día que volvió Curry, el pasado viernes frente a Indiana, que además lo hizo sin miedo a tirar (Steph se jugó 15 posesiones, en contraste con las 12.6 que promedió los 5 primeros partidos de la temporada), Ellis no se cortó un pelo y finalizó con su tiro 22 posesiones, prácticamente igual a su media. En el siguiente partido, el enfrentamiento del lunes contra Memphis, solo utilizó 13 posesiones y el equilibrio óptimo probablemente esté en torno a las 17-18 en su caso. La situación de los Warriors mejorará en cuanto encuentren la manera de encajar a Curry, eficiente donde los haya, y si Ellis tiene la suerte de recuperar su toque desde el triple. Si no lo hace, sus tiros deberían redistribuirse inmediatamente.
Y para acabar, vamos hablar de Miami pero esta vez en un tono más positivo. Empezando por LeBron James: solo en 10 ocasiones un jugador ha anotado más de 28 puntos por partido con más de un 0.61 TS%, y nadie lo hace desde Karl Malone en el año 1990. La lista solo incluye a 6 jugadores: Malone, Jordan, Bird, Barkley, Vandeweghe y el criminalmente infravalorado Adrian Dantley que lo hizo en 5 ocasiones. Su compañero Chris Bosh también está entre los mejores de este Top 25, y otros compañeros como James Jones, Mike Miller o Mario Chalmers son aún más eficientes con los poco puntos que anotan. Todo perfecto.
El único lunar es un Wade que antes de perderse partidos por lesión, acababa 19.9 posesiones por partido pese a no estar en forma. También le vamos a dar un pase por la lesión, y porque su problema también tiene diagnóstico: cuando vuelva necesita ir más a la línea y allí anotar mejor: sus registros en ambos aspectos son los peores en su carrera, y si regresara a su media subiría su TS% al 0.52, todavía algo lejos de su mejor nivel, pero un paso en buena dirección.