PO Desde El Sofá (XIII): Puñetazo en la mesa

La pareja de superestrellas en el partido de anoche fue la formada por LaMarcus Aldridge y Kawhi Leonard, y San Antonio machacó ayer a los Thunder, con una victoria final por +32, jugando el partido perfecto.

Los Spurs se marcharon desde el principio, con un 16-7 inicial y 43 puntos en el primer cuarto y OKC jamás llegó a acercarse. Pusieron el pie en el cuello de Durant y compañía tanto en ataque como en defensa, con una ejecución impecable, mientras además cumplían con la parte más caprichosa del juego: meter los tiros. La prueba de lo mucho que sacaron a OKC del partido, además de la evidente, es que hicieron hasta ¡cuatro! faltas a tiradores de triples en la primera mitad. Si hay un mayor síntoma de vacilación, no se me ocurre.

Con San Antonio metiéndolo TODO y sin cometer fallos,  los Thunder se las tenían que ver una y otra vez con una defensa bien posicionada, con Leonard en Westbrook y Green en Durant, pero cambiando en los bloqueos para tener siempre un hombre delante del atacante. Mientras que en San Antonio todos metían su canasta tal y como salía en el guión, en OKC sólo funcionaban los rebotes en ataque de Adams, los tiros de Ibaka, y las raras veces que conseguían poner el balón en manos de Durant cerquita del aro.

Donovan montó mal el puzzle defensivo de OKC, y su primera idea se cayó por su propio peso: Adams no demostró poder seguir el ritmo a Aldridge en el perímetro, y tuvo que volver a poner a Ibaka con él, pero ya era demasiado tarde. LaMarcus, que hizo 38 puntos en 23 posesiones de tiro, ya estaba enchufadísimo y pudo también con Serge.

Parte de la masacre fue acierto desmedido Spur que no se mantendrá durante una serie entera, pero hubo verdaderos problemas defensivos en OKC de comunicación, de esfuerzo en sus estrellas o habilidad en sus secundarios. Las ayudas no llegaban ni al aro ni a la línea de tres, y mientras que San Antonio parecía jugar con uno más en defensa (con Roberson en pista sobra el parece), en los Thunder resultaba justo al contrario.

San Antonio ejecutó el pick’n’something con precisión, con sus hombres altos anotando fácil si necesitaban abrirse, y sus bases acertando con las ventanas de pase, no importa cuan estrechas. Y una vez que ese dos contra dos lograba la ventaja, esta era definitiva: no había un tercer defensor para molestar. En ningún momento necesitó el carrusel de pases que son capaces de montar, porque con la primera acción era suficiente.

Mientras, en el otro lado de la pista, y como OKC no funciona así, les bastaba con desbaratar esa primar intentona para salir indemnes. A diferencia de Golden State, que asienta el juego exterior para obligarte a salir de la cueva, y luego te castiga dentro, los Thunder primero percuten, y luego intentan recoger los frutos en el resto de la pista. Un equipo te estira y el otro te contrae, y San Antonio, con sus dos hombres altos y sus veteranos, están más preparados para hacer frente a lo segundo. Bien parapetados y jugando juntos y sin tener que defender a la carrera, niegan gran parte de la ventaja atlética de los Thunder. Y sucede lo de anoche.

Pero al final, el consuelo para OKC es que esto es sólo una derrota: cuenta lo mismo que perder por un palmeo sobre la bocina. Por muy mala pinta que tuviera.

Sofi del día: Entre la tranquilidad del resultado y la presencia de Sager, Popovich hizo la entrevista en pista más placentera de la Historia: no pareció un sociópata ni nada.

PO Desde El Sofá (XII): 3

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Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

3. Esos han sido los partidos que hoy he podido ver. Ni los más viejos del lugar recuerdan algo así, yo al menos, no lo recuerdo, así que sólo por eso, así se llama la PO Desde El Sofá de hoy, con lo cual, vamos a hablar un poco de cada partido, además lo haremos en orden y sin marcador simultáneo de la muerte de la ESPN.

La primera parada de nuestro Threepeat particular nos lleva al mejor pabellón de la NBA para muchos, el mítico Fieldhouse de Indiana. Allí, como todos los partidos de la noche de viernes a sábado y como dice la promo, Win Or Go Home, en este caso la situación así era para los locales, los cuales llegaban al partido después de un apocalíptico último cuarto más allá del muro que les hizo perder la oportunidad de apuntillar en casa.

Por ello el inicio de partido parecía clave para todos, pero oye, no fue así, ya que Raptors salió muy enchufado incluso consiguiendo una renta maja, pero todo fue un espejismo. El quinteto que tan buenos resultados le dio a Casey en el G5, ayer no iba ni sin querer, lo cual hacía que Pacers, encarando el partido de una forma muy seria, poco a poco y sin hacer ruido, muy de Vogel esto, iba distanciándose más y más de Raptors.

18-0. Ese fue el parcial que consiguió Indiana que cambió la balanza y que desequilibró el partido totalmente ya en la segunda parte. Durante este tiempo, nadie en Raptors pudo hacer nada, ni las ganas del rookie Powell, ni los tiros de DeRozan, nada.

Pacers vuelve a cruzar la frontera, para un séptimo partido en pleno Jurassic Park donde vete tú a saber que Raptors nos podemos encontrar. Eso sí, espero camiseta molona para el público, como no puede ser de otra forma.

De la meseta nos movemos hacia ese estado que igual (o no) tiene el próximo All-Star. North Carolina, la factoria de churros que decía el gran filósofo Montes. Entramos en el panal.

Con un Jordan medianamente bien acompañado, este partido era el clave para ellos. Después de ganar 3 seguidos, tenían la posibilidad de cerrar en casa, ante su público y ante el (ya) mito #PurpleShirtMan. Pero claro, el 3 de Miami no lo iba a poner nada fácil.

El partido fue igualado a más no poder, con un intercambio constante de golpes por uno y otro bando. Kemba Walker dejando mal mi gafe y con unos Heat que dominaban por dentro más de lo que a Clifford le hubiera gustado.

Sigo sin entender como Zeller juega tanto, sí, lo se, me estoy obsesionando con el tema, pero leñe, cada vez que Jefferson encara a Whiteside, se lo come, en cambio cada vez que sale Zeller es la fiesta de Miami con Gloria Estefan invitada bailando la conga, os hacéis a la idea, pero vamos, ellos verán.

22 triples seguidos llevaba Dwayne Wade fallados hasta los dos que enchufó anoche en los momentos finales del partido, algo tremendo y algo que anoche acabó. Wade en el último cuarto fue el Wade que es una gozada ver y que estamos viendo ya mucho en esta primera dosis de PO. Su enfrentamiento al #PurpleShirtMan fue la gota que colmó el vaso del jugonismo para hacer que el 7o partido se juegue ahora en territorio playero y con DJ Khaled y compañía en la grada. Brutal.

El postre de la noche mañana era ver si los Zombis Grizzlies Clippers conseguían la machada de ganar en el Rose Garden (me niego a llamarlo como unos almacenes chinos de barrio) con un ambiente brutal y con unas ganas de aprovechar la ocasión que ya hacía que la cosa empezara bien para los de Stotts.

El leñazo que se llevo Rivers y su posterior vuelta a las pistas fue la clara descripción de lo que eran los Clippers en ese momento. Un equipo que ha luchado hasta el final, con Jamal Crawford como estilete y muy poco más. Es como ir nadando, ver la orilla, pero saber claramente que no vas a llegar, lo intentas, pero no, te vas a quedar en el camino. Esos fueron Clippers anoche.

La verdad es que a Blazers se les notó nerviosos, lo veían todo demasiado fácil y eso se veía en alguna que otra jugada fácil fallada por los de Oregon.

Pero han conseguido pasar a semis de conferencia. Aquí lo divertido es pensar antes de empezar la liga esa conversación en plan: ‘Oye, Blazers ha perdido 4 titulares, pero van a llegar más lejos que el año pasado‘. I LOVE THIS GAME.

Sofi Del Día: No podía ser para otro, que para #PurpleShirtMan!!!!

Sofi De Honor Del Día: Para todos los lacustres con algo de esperanza después de ver lo de Walton.

PO Desde El Sofá (XI): Los Hornets, cerquita

Los Hornets ganaron su tercer partido consecutivo para ponerse por delante en la serie, y podrán cerrar el pase a segunda ronda ante su público, donde este año han estado formidables.  Es además, la primera victoria en Playoffs fuera de Charlotte de la segunda era (¿se puede llamar así?) de la franquicia.

Pero el resultado final podría haber sido perfectamente otro porque fue el clásico partido de Playoffs lleno de eventos en el último minuto que podrían haber decantado la victoria de un lado o de otro. Recapitulando sólo situaciones límite o decisiones arbitrales: tenemos un triple de Lin pisando, la falta/tapón ilegal que perfectamente podrían haber pitado en la bandeja a la contra que falla Lee, la falta que podrían haber pitado igual de perfectamente en el último tiro de campo de Wade, la posible recuperación del balón de Miami a falta de dos segundos si Wade no toca el balón pisando fuera, el pase en el último suspiro de Hawes para poner el balón final en juego y la falta intencional que podría haber sido pitada sobre Zeller al final y que podría haber extendido quizá un partido que se decidió por dos puntos. Y no hemos hablado de lo improbable del rebote ofensivo y triple de Courtney Lee, la jugada clave del partido. Pero como la abuela no tiene ruedas, no hay bicicleta, sino victoria de Charlotte.

El tramo final estuvo tenso y entretenido, pero el resto fue un gran intercambio de rachas, sobre todo en la primera parte. En varias ocasiones uno y otro equipo llegaron a pasar de la decena de puntos seguidos sin contestación rival, y algunos quintetos de corte defensivo sobre la pista eran incapaces de ver aro ante defensas con muy buena protección del aro, por acumulación en Charlotte, y por individualidades en Miami.

La única constante parecía ser Dwyane Wade, que volvió a jugar otro partido de los del Artículo 3, en el que hizo lo que le dio gana, y el acierto desde el triple, por fin, de los Hornets, que metieron 12 de 24 (4 de 6 en los últimos 8 minutos), encabezados por 3 de 4 de Marvin «Año de contrato» Williams, que está tratando a la Liga como una tragaperras calentita.

Mientras, el otro hombre camino de pegar el sablazo padre, Hassan Whiteside, va perdiendo importancia a medida que avanza la serie. La defensa de Charlotte le dio juego al principio, pero cuando se asentó, le cerro todas las carreras al aro y las posibilidades de alley-oop mandando defensores a la pintura y retando a Miami a encestar lo que ya no les entra. En el otro lado del campo, Jefferson anota con relativa comodidad en el uno contra uno, y no es un factor en la defensa del perímetro. Su presencia intimidatoria permite a Miami tener más efectivos y más atentos a la defensa del triple que un equipo normal, pero cuando los Hornets son capaces de anotar pese a la oposición, su contribución queda en nada.

Es de destacar que Charlotte mantuvo el quinteto titular de las dos victorias anteriores pese al regreso de Batum, pero estuvieron en negativo, así que en el tramo final, Clifford decidió cerrar el partido con el quinteto que de verdad le gusta, el que empezó la andadura en Playoffs. Sin Jefferson ni Kaminsky. Y así disputó el final salvo por la entrada de Lin por un Batum todavía renqueante.

Por parte de Spoelstra, se atrevió  a jugársela con el novato Josh Richardson en lugar de Dragic, y pese al buen hacer en líneas generales de este, un calamitoso airball en un triple en la penúltima posesión le podría costar la confianza de su entrenador para los momentos más calientes. Aunque Dragic, taponado por Walker en la última posesión, tampoco es que inspirara mucha confianza anoche.

La serie vuelve mañana viernes a Charlotte, y los Hornets podrían cerrarla. Lo que sería una pena, porque está bonita… ¡y necesitamos GAME 7!

Sofi del día: Siempre me resultan curiosos los partidos de equipajes blanco contra negro, porque parecen una especie de lucha del bien contra el mal. En estos Playoffs además nos estamos hinchando, ya que ha coincidido en cinco de las ocho series, pero en ninguna como en esta: la negrura y lo poco habitual del equipaje de los Hornets hace el contraste aún más especial. Si este enfrentamiento cuenta, el mal va por delante.

PO Desde El Sofá (X): Views From The 8

Partido pivotal, ese quinto partido que siempre puede hacer que la balanza vaya hacianun lado u hacia otro. Toda la ciudad con el equipo, todos para sacar algo adelante ante unos Pacers que tienen sin duda al mejor jugador.

El primer movimiento lo hizo Casey fue dejar a Scola en el banquillo por Patterson, la verdad es que el argentino estaba teniendo una serie algo lamentable, jugándose algún triple que otro que podríamos decir que era prescindibles, pero claro, no sabemos si eso era por iniciativa propia o desde el banquillo.

Los nervios se veín claros en Toronto, en un partido que conforme avanzaba cada vez se iba pareciendo más al estreno de los PO que vivimos ya hace semana y media. Para recordarnos más todo esto, Paul George se poní el traje de Paul George para volvernos a recordar que es un All NBA y uno de esos jugadores de los que merece la pena ver un partido sólo por él.

A poco más de dos minutos para acabar el primer cuarto, Pacers encadenó 5 triples seguidos para hacer un parcial de 15-2 y marcar un tremendo 35-20 para acabar el cuarto. Los fantasmas en Jurassic Park volvían a asomar…

La segunda unidad de Raptors dio la talla de una forma espectacular, comandados por la intensidad de Bismack Biyombo que dominaba (!!!!!) en ambas partes de la pista y Raptors consiguió frenar el parcial final del 1Q de Indiana con otro 13-1 para poner casi el empate en el marcador…casi, porque de nuevo a triple limpio Pacers volvía a poner tierra de por medio con su estrella, el número 13 de los de Larry Legend seguí demostrando que es el mejor de la serie y nadie podía pararlo ni el propio Lowry el cual hizo una jugada muy barriobajera que podía haber hecho muuuucho daño a George. Ni se llevo técnica, ni flagrante, ni nada… Algo que no entiendo ya que revisaron la jugada en la repetición y se veía claro que iba a hacer daño. Muy mal para el 7 de Raptors, -45355 Sofis para él.

Pacers mantenía su ventaja y George estaba por encima del bien y del mal, ni con Carroll encima ni sin él, todo se parecía de forma brutal al primer partido. Público y equipo con una sensación de que esto lo habíamos visto antes, pero aún así algo había diferente, la segunda unidad daba la cara.

La figura del número 8 de Raptors era la imagen de lo que veíamos en pista, unos Raptors que querían y lo hacían a base de luchar cada balón y cada posesión como si fuera la última.

Casey hizo lo que tenía que hacer, es decir, hacer una mezcla de quintetos para la parte final dejando a Joseph, Biyombo y Powell (ojo con el rookie) con DeRozan y Lowry para así darle la estocada al partido y dejar a Indiana con sólo 9 puntos en el último cuarto y con un final de infarto, que Solomon Hill estuvo a 2 decimas de llevar a la prorroga.

3-2 para Raptors que ven más cerca el final…o no.

Sofi Del Día: Las camisetas que siguen repartiendo en Canada son infinitamente más molonas que el resto de la liga, aunque no entendemos como hay gente a la cual no gusta…

PO Desde El Sofá (IX): Gracias por venir

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

OKC ya está en semis de Conferencia, camino de San Antonio, y los Mavericks, a regañadientes, por fin pueden disfrutar de descanso e irse todos a operar tras una temporada que ha parecido un ejercicio sádico de hasta dónde se pueden arrastrar las lesiones. Anoche se quedaban fuera Williams, Lee y Mejri, y la movilidad de Matthews fue horrible (y eso que se supone que era el más sano del grupo). No pudieron parar a los Thunder en toda la noche, pero al menos se encargaron de que no dejaran de sentir su aliento hasta el final.

Con un Shakespeare Arena con la energía (y las MILF’s) de las grandes ocasiones, los jugadores de los Thunder, que no necesitan demasiado ya de por sí, salieron con el pedal en el acelerador desde el principio, y no lo levantaron hasta el final. Empezaron atacando por dentro, con Steven Adams haciendo mucho daño en la pintura contra Powell, y poco a poco el papel protagonista pasó a Durant, para que lo acabara recogiendo Westbrook, que quizá estaba un pelín motivado con las palabras que le dedicó Mark Cuban.

El partido fue 100% Conferencia Oeste, un tiroteo, una huida constante hacia delante, que enfrentó a un equipo que jugó con rabia y con ira (los Thunder, más cabreados que nunca) a otro que quería frenar el partido pero no podía. OKC estableció el juego interior, y después, cuando Dallas se acurrucó cerca de la pintura para protegerse, bombardeó con éxito desde fuera, con un Westbrook muy efectivo tras bote en la media distancia.

Los Mavericks fueron escarbando puntos de donde podían, y ayer cargaron más su juego en los hombres altos: si pudieron seguir el ritmo fue por la excelencia de Dirk, el oportunismo de Powell en los tableros y la lectura de juego de Pachulia, haciendo pagar las faltas de atención de la defensa de OKC. Pero tras ponerse a tan solo 4 puntos (tras manejar distancias en la decena la mayor parte del partido) a falta de poco más de 4 minutos para el final con un triple de Dirk, quién sino, un rebote en ataque providencial de Roberson tras una posesión Thunder que casi resulta ahogada por el reloj, y los cambios en defensa de OKC pusieron la puntilla a unos Mavs que anotarían 1 puntito nada más en el resto del partido, entregando la cuchara con dignidad en el cómputo global, pero sin brillo final.

Si buscásemos buenas noticias en el epílogo de Dallas, además del bienestar mental que da saber que tu organización es seria, competente, y quedará en buen estado pase lo que pase, las encontraríamos en el buen partido y carácter de su novato Justin Anderson, que con un poco de suerte y algo más de mano puede como mínimo hacer carrera como secundario 3&D, y en la cuerda que todavía le queda a Dirk. Y el futuro ya se escribirá solo.

De OKC volveremos a hablar.

Sofi del día: Cameron Payne, que por fin salió un poco de la perrera de Donovan, se ha convertido en un animador de élite con sus bailes y cucamonas varias. Cuando un jugador de OKC salía a la contra con todo el campo por delante para matar, la realización de TV estaba casi más pendiente de lo que fuera a pasar con Payne, que en el aro. La cámara lo adora, y él devuelve el amor.

Demos gracias por los Rockets

harden

La imagen del partido era Harden, tumbado, viendo a su equipo avasallado ante su propio público como el que disfruta de una piscina de un verano. La del anterior, la poca alegría de todo el banquillo cuando el propio James anotaba la canasta a la postre ganadora.

Menos mal que estos Rockets entraron en Playoffs. Menos mal que tenemos dentro a un equipo que no trabaja, que no se ayuda, que no se aguanta, y que posiblemente no se guste a sí mismo. Porque son el equipo más real, el más humano. Los únicos de carne y hueso. No eran necesarios en estos Playoffs, eran imprescindibles.

Porque siempre hay que tener un diana fácil, un pañuelo cerca en el que poder sonarnos nuestra superioridad moral, en el que ver nuestras miserias reflejadas entre tanta grandeza. El blanco perfecto para poder pensar por un momento que somos un poco menos mierdas. Y para poder sentirnos como dioses, omnipotentes, decidiendo lo que tienen que pensar y sentir. Nosotros sabemos cómo deben reaccionar mejor que ellos.

No hay nada que reprochar a Dallas, Memphis, Detroit o Utah si estuvieran aquí. Equipos lastimados o que han llegado demasiado pronto. Los Raptors nunca han importando tanto como para poder preocuparnos por ellos. Si no fuera por los Rockets, tendríamos que dirigir nuestra ira hacia algún pívot descarriado en la línea de tiros libres, pero ir a por un solo jugador, acaba pareciendo linchamiento.

En Houston, por el contrario, hay donde elegir. Podemos apuntar a cualquier lado, ir a lo individual o a lo colectivo. Son la banda de villanos perfecta, un compendio de todos los pecados: los capitales, los veniales y los mortales. Y en el que más destacan es en la desidia, aquel en el que más nos gusta creer que nosotros jamás caeríamos desde nuestro hueco del sofá. No tenemos los genes o las oportunidades que ellos han tenido para vivir del baloncesto. Pero el esfuerzo y el sacrificio, si estuviéramos ahí, cobrando lo que cobran, nunca jamás nos faltaría. O eso queremos creer. Nótese la puntilla del dinero, que lo dice todo… de ti, no de ellos.

Por eso los Rockets han sido más que necesarios, pero deberían perder en el quinto partido, y de paliza a ser posible. Y si esa misma noche los de TMZ pillan a un par de jugadores saliendo a trompicones de una megadiscoteca de Las Vegas, mejor. Necesitamos nuestra ración de la erótica de la decepción, para darnos un festín lo más pronto posible, no vaya a ser que podamos ser felices un rato por el camino.

Pero al final el odio sólo se alimenta con odio, y vamos a necesitar más y mejor. La debacle de los Rockets sabrá a poco, y no atenderemos a trayectorias o razones para calmar nuestra sed. Siempre tendremos otra nueva pieza en escena a tiro, hasta que acabemos vomitando nuestro rencor de imbécil digital sobre quien no se lo merezca, pero simplemente pase por allí. Houston sólo es el aperitivo.

Por eso, demos gracias por los Rockets. O quizá no.

PO Desde El Sofá (VIII): La estrella contra el equipo

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Mientras escucho por primera vez el nuevo trabajo de Beyoncé, llamado refrescantemente Lemonade, aún tengo en la retina lo que ha sido uno de los partidos más molones hasta el momento en los PO, en lo que es, en estos primeros 4 envites de la primera ronda, la serie.

Los encuentros entre Hawks y Celtics están siendo la mar de entretenidos, bueno el del otro día en Atlanta igual no tanto, pero oye, aún así tuvo un primer cuarto molón y anoche tuvimos otra nueva prueba de ello. El equipo de Nueva Inglaterra ha igualado la serie con un 2-2 interesante e inquietante para ambos lados.

Lo de anoche fue otro capítulo más, con prorroga incluida donde se vio un equipo y una estrella, y no precisamente lo que podríamos pensar a priori. Siempre se ha dicho del equipo de Budenholzer que es un conjunto, un todo lleno de pequeños componentes que suman desde diferentes partes, un mini-Spurs o un Spurs de la conferencia Este. La máxima expresión la vimos el año pasado y este, sólo hemos podido disfrutar en pequeñas pinceladas de esa excelencia, pero anoche Paul Millsap se puso el traje de luces y dijo: HOY ES MI DÍA.

Su actuación fue una auténtica barbaridad, dominando todo el tempo del partido con 45 puntos y 13 rebotes, siendo claramente el punto de referencia de los Hawks y llevando todo el peso de la escuadra de colores fosfis y molones.

Todo fue perfecto hasta que el Presidente Stevens le puso encima a Smart el cual le hizo una defensa tremenda (y un partido igual) y entre eso y el cansancio a Millsap se le vio ya con poca gasolina en los minutos finales.

Y hablando de Stevens, Celtics molan. El otro día se les iba al garete Bradley, una de sus grandes bazas en ambos lados de la pista y aunque el otro día tiraron de estrella de la mano del partido tremendo de Thomas, anoche les tocó tirar del equipo y de cada uno de ellos hacer lo que debe de hacer para sacar un partido adelante que en algunas ocasiones parecía más cerca del 3-1.

Hasta Jerebko parecía la reencarnación de Ray Allen (o algo similar), en algunos momentos del partido, y aunque Thomas acabó rozando la treintena de puntos, la sensación de que todo el mundo aportó ‘algo’, fue tan plausible que era una gozada ver las camisetas blancas moverse en la pista.

Teague tuvo su aparición estelar al acabar el tiempo reglamentario a modo de 2 triples y a modo de cagada final perdiendo en balón, pero poco más.

Así que amiguitos, esta serie promete y volvemos a ATL Georgia, booties look like this size…

Sofi Del Día: Lakers, se han cepillado a Scott, poco más que añadir.

PO Desde El Sofá (VII): Tenemos serie

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

El primer partido les pilló por sorpresa que los Clippers volvieran a su vieja defensa, y les quitaran el balón de las manos a sus exteriores. En el segundo, estuvieron preparados para ello, pero no hicieron las jugadas ni metieron los tiros suficientes. En el tercero, y con esa electricidad que siempre te aporta volver a casa en Playoffs, por fin el ataque de los Blazers volvió a las series, y Lillard y McCollum metieron 59 puntos entre los dos, ayudados por un Plumlee que brilló en su papel de intermediario con 6 puntos, 9 asistencias y 21 rebotes, y Harkless, que tuvo más éxito con esa hercúlea tarea que es defender a Paul, y castigó a los Clippers con incursiones por línea de fondo, viendo que a triples no va a poder ser.

Como Boston y Charlotte antes que ellos, si querían mantener opciones de llegar a segunda ronda, este partido era indispensable, y han hecho su trabajo. Stotts volvió a darle la opción a Lillard de anotar desde el bloqueo y continuación como lo ha hecho toda la temporada, y no tanto sin balón o con esas triquiñuelas que ya te enseñamos en Twitter, y al primer intento, primer triple sobre Griffin, tras poner el bloqueo directo un poco más lejos de lo normal, y provocar un momento de duda en Blake de hasta dónde salir a su encuentro. Como la cosa funcionaba tanto para el como para McCollum, que recibió antes del partido el premio a «Jugador más mejorado» de la temporada, no tuvieron que darle muchas vueltas al coco, sólo soltar el balón a Plumlee cuando la presión era imbatible, y confiar en que el pívot tomara buenas decisiones.

Por su parte, los Clippers estuvieron estancados, individualistas, muy mal desde la línea de 3, donde se nota que Redick no está al 100%, con problemas en el talón, sólo tienen fogonazos de Blake Griffin, y encontraron mucha menos ayuda del banquillo que en el resto de la serie. DeAndre Jordan hizo un buen trabajo en defensa, donde continuó poniendo las cosas difíciles a los exteriores de Portland, pero en ataque, pese a los rebotes ofensivos que cogió, y algún que otro alley-oop, Plumlee apenas le defendió, aprovechando para esperarle en la pintura, y utilizaron un par de veces los tiros libres en su contra (3/10 en el partido), sacándole de la pista a finales del tercer cuarto y manteniéndole fuera hasta que quedaba menos de la mitad del último. Igual fue sencillamente una decisión basada en otros motivos de Doc, pero imposible pensar que las faltas intencionadas no tuvieron algo que ver.

La historia más importante del cuarto partido será ver si los Clippers recuperan el acierto en las suspensiones, ya que los Blazers estuvieron demasiado cómodos para haber sido tan conservadores. Y eso seguramente necesite de más movimiento de balón, para confundir y desequilibrar los cambios en defensa, y poder abrir la autopista al aro para Jordan. Doc intentó inyectar algo de vida en la recta final poniendo a Griffin como 5, pero los Blazers sacaron a Blake de la pintura con unas trenzas de pases en las que los Clippers tuvieron que cambiar, y Portland aprovechó para coger un par de rebotes en ataque que obligaron a Rivers a abortar el experimento inmediatamente (pese al parcial de 6-6). Supongo que en otros partidos podríamos ver esta variante más pronto.

Estad pendientes de esta serie, porque los Blazers ya han llegado, y va a ser lo más interesante del Oeste.

Sofi del día: Stotts, con camisa, corbata, pañuelo y calcetines púrpuras en honor al reciéntemente fallecido en cuerpo, pero no en alma, Prince. Los caminos del funk son inescrutables.

Sofi del día bonus: El partido además tuvo un extra para ver desde el sofá que es la mejor pareja de comentaristas en esta primera ronda de Playoffs: Mark Jones y Doris Burke. Pero manejan perfectamente la información táctica, la personal, y el entretenimiento, y lo hacen, por supuesto, sin bufonadas. Ahora que Burke ya ha aprendido que no necesita demostrarnos lo muchísimo que sabe cada jugada quedando por encima del analista titular, es la pareja más completa. No tienen la experiencia real de Hubie, el swag de Marv Albert o la presencia por encima de todo de JVG, pero sales contento de sus retransmisiones y no les puedes poner un peor. Sólo llevan dos partidos si no recuerdo mal y no me he perdido nada, y a medida que el número de partidos descienda será más difícil verles, una pena, por lo que habrá que aprovechar las oportunidades que nos queden.