PO Desde El Sofá (XVI): Otra más

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Es curioso que el único equipo que no llegó a un séptimo partido en el Oeste en primera ronda (y además, contra el mejor rival, por teoría y registro) haya sido descuartizado de esta manera en la siguiente eliminatoria. Pero así es la NBA, y así de esta manera, funcionan los Spurs. Victorias por 24, 17, 15 y 22 anoche, y a pensar en el siguiente rival, y en la salud de Tony Parker.

El base francés le retiró en el segundo cuarto, pero podrá jugar en la siguiente ronda, y los Spurs no lo echaron mucho de menos para finalizar el trabajo en esta. Con Mills insertado junto al resto de habituales del quinteto titular, San Antonio se marcó un parcial de 2-13 al volver del descanso, que ponía el +18 para San Antonio y prácticamente sentenciaba la serie.

Volvió a ser otro triunfo coral, con todos los jugadores contribuyendo de manera parecida, cada uno en su parcela. Por dar un nombre, Kawhi Leonard, que ha estado en su salsa contra los Blazers, lideró está victoria. Apareció por todos lados, lanzó al equipo en las contras, y resolvió con mucha eficacia el desigual emparejamiento ocasional, pero recurrente, con Lillard, que Stotts no pudo o quiso evitar.

Y lo cierto es que los Blazers apestaban a equipo derrotado. Intentar hacer algo que nunca nadie antes ha conseguido en la NBA, remontar un 0-3, con el peso y la frecuencia de los partidos amontonándose en los hombros de una plantilla muy corta era un reto demasiado grande en el que ni ellos mismos parecían confiar. Ayer, por ejemplo, vimos al LaMarcus Aldridge más conformista, aquel que sin acierto no es un jugador importante, y un perímetro dispuesto a cometer más errores que aciertos. Sin Mo Williams, ni Wright por ¿decisión técnica? los Blazers son prácticamente cinco.

Y por supuesto, la defensa de San Antonio también tiene que ver, no les restemos méritos. Las manos siempre rápidas, los interiores robustos en el poste bajo y las ayudas a Lillard siempre apropiadas. Popovich le ha tenido mucho respeto al base, y claramente ha planificado el tenerlo controlado, incluyendo los dos contra uno en la salida del bloqueo con un tercer jugador que sólo reserva para los mejores. No ha sido tampoco la serie de Wes Matthews que no ha aprovechado lo suficiente para hacer pagar a los Spurs estas situaciones, o cuando le asignaban un defensor más pequeño.

Portland tendrá a buen seguro más oportunidades, con un quinteto titular entrando en los que deberían ser los mejores años de sus carreras, y mientras San Antonio continúa haciendo cosas de Spurs. Sean cuales sean los próximos rivales, tienen pinta de ser mucho más incómodos que Portland, un gran emparejamiento para ellos. Pero pese a ello, no se podía solventar mejor.

Sofi del día: Stotts dejó el quinteto titular intacto hasta que quedaban 3 minutos. Ya sé que ahora tienen todo el verano para descansar, pero San Antonio tenía un +28 a falta de 7:30 y un +26 a 5:30, que no son muy diferentes de un +19 a falta de 3:00. De hecho, los suplentes salieron precisamente tras encadenar unas posesiones de acierto. No es que ya importe, pero fue bonita la demostración gráfica de que Stotts es de los que vuelve a encender el móvil cuando se le agota la batería, por si el medidor se ha equivocado o algo.

PO Desde El Sofá (IX): Muere otro día

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Los Rockets ganaron el primero de los tres partidos que necesitan conquistar para seguir vivos, pero Portland no se lo puso fácil, y volvieron a demostrar que la igualdad es máxima, y el nivel muy parejo.

Pese a que Houston empezó peleón, con una gran energía, y manejaron una ventaja cómoda durante buena parte del partido, los Blazers, anoche especialmente acertados desde el exterior, fueron acercándose poco a poco. Muy atrás quedaban ya las contras que Parsons finalizaba colgado del aro, o las posesiones sucesivas en las que Dwight anotaba una y otra vez en el poste bajo: según se fue alargando el partido, fue cundiendo el cansancio en Houston, y el pesimismo en el público. Pero cuando más confundidos se vieron los Rockets, con Portland a una posesión de distancia, Harden metió 5 puntos seguidos a 4 minutos del final (los primeros para él en la segunda parte), y los Blazers ya no volverían a anotar.

Pese a los 25 puntos por partido que está promediando, no está siendo esta la serie de James Harden, con acierto desigual y su defensa despistada, pero ayer fue el anotador de los puntos clave, y tiene dos oportunidades más para redimirse. Él tiene una grandísima culpa de que los tres jugadores de perímetro de los Blazers anoche se combinaran para anotar 68 puntos en 51 posesiones (con Wesley Matthews como mayor anotador del partido), y de haber acertado algo más LaMarcus Aldridge (sólo 8 puntos anoche, tras jugar solamente medio primer cuarto por problema de faltas), ya estarían pescando en Houston.

Pero la realidad es lo que cuenta, y en ella, Houston vive para ver otro día. Con Beverley disminuido por los problemas físicos que está atravesando, y una fiebre traicionera que lo tuvo en el hospital pegado al gotero (aún así jugó 20 minutitos), y con Troy Daniels, que, pese a cumplir con su papel de salir y estirar el campo, no va a ser el héroe todos los días, los Rockets necesitaban a alguien más, y se encontraron con muy buenos minutos de Jeremy Lin, que acertó anotando y alimentando a Asik cuando estuvo en cancha, y estuvo muy activo en las líneas de pase, incomodando la circulación de Portland, que siempre que lograba mover la pelota sin perderla solía acabar encontrando un despiste que atacar, y transformar en buena acción.

Por los Rockets, aunque habría que destacar a Matthews (en un enfrentamiento muy favorable para él, todo sea dicho), Robin Lopez fue la otra sorpresa positiva. Hizo lo que pudo ante Howard, que fue bastante, cargó bien el rebote ofensivo, y finalizó cuando se lo encargaron. Uno de los motivos del éxito de Portland es que los cinco titulares pueden anotar, y no es posible esconder ningún defensor en ellos. Los Rockets lo han intentado alguna vez incluso con Harden, pero cuando el pívot de los Blazers es asertivo, hace pagar al rival las faltas de atención.

Un detalle, es que el partido fue de más a menos, y puede tener explicación. En una serie con tres prórrogas, sólo 16 jugadores, 8 por cada equipo, aparecieron en pista hasta el último minuto, que bien puede ser el único que ha tenido de relleno esta serie. Francisco GarciaOmri Casspi, Joel Freeland y CJ McCollum han desaparecido de las rotaciones, y si hubiera dos partidos más con un ritmo semejante, no habría que descartar que McHale y Stotts tuvieran que tirar de ellos.

El 6º se jugará en la noche del viernes, y yo no me lo perdería por nada del mundo. Bueno, supongo que si me entrara un cólico nefrítico, no tendría más remedio que no verlo, pero sabéis lo que quiero decir. Imprescindible.

El sofi del día: El parche que los jugadores de los Blazers llevaban en la camiseta para honrar la memoria del Dr.Jack Ramsay. Esa parte de la Historia de este deporte, perdida en medio del Sterlingate. Descanse en paz. Y vosotros, leed “The Breaks of the Game” en cuanto podáis.

PO Desde El Sofá (IV): Houston, habemus marrón

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Qué inicio de Playoffs.

La emoción de estos primeros partidos hace parecer que nos encontramos en rondas mucho más avanzadas… y lo que nos espera. Siete de los ocho cabezas de serie, y favoritos nominales, han perdido la ventaja de campo, y dos de ellos además, podrían no volver a jugar un partido en casa. Houston está en un hoyo del que les va a costar salir.

Porque aunque la serie pinte larga, y los dos partidos hayan estado muy justos, el Rose Garden va a ser un hervidero tras 3 años sin Playoffs, y si pierden el siguiente partido estarían remando contra la historia: nunca nadie ha remontado un 0-3 en contra en la NBA.

Portland sigue donde lo dejó durante la temporada, o incluso, en sus mejores momentos, con esa fórmula que seguramente ya tengan patentada, en la que Aldridge hace lo suyo en los tres primeros cuartos (y a un nivel estratosférico en estos dos encuentros), y deja la suerte de muleta para Damian Lillard, que aunque no estuvo especialmente acertado durante el encuentro, volvió a tener hielo en la sangre en los momentos finales, metiendo los tiros libres (algo que muchos equipos han echado de menos en los partidos que llevamos), y tomando las decisiones correctas como director.

Y eso que cuando el partido comenzó, todo parecía diferente. Dwight Howard se marcó un primer cuarto tremendo, con 19 puntazos (¡e incluso un 3 de 3 en tiros libres!), enganchado canasta sin fallo tras canasta sin fallo, con una suficiencia y facilidad impresionantes, como en los mejores tiempos. Pero Stotts estuvo listo, y buscó implicarlo en defensa, perdiendo a Jones en bloqueos primero, para hacer salir a Dwight al tiro a media distancia, o provocar el despiste en el rebote. Estas triquiñuelas de Terry consiguieron que Portland se mantuviera a una distancia razonable, y que McHale, tuviera que guardar la casa con Howard, al que como ser humano que es, la energía no le llega para ser dominante todo un partido a ambos lados. Kevin se ha quedado sin su primera línea defensiva con un Beverley que, seguramente, por su lesión, ha perdido amperaje, y tuvo que cambiar el rol de Howard según avanzó el partido, e incluso sacar la problemática pareja DwightAsik (más aún teniendo delante a alguien tan móvil como Aldridge, o tan rápido como Robinson) para tratar de evitar la sangría.

El entrenador de los Blazers está ganando la partida a McHale, y ayer hizo lo que debía: quitar el contraataque y las faltas en la medida de lo posible a Houston, y retarles a ganar el pan cinco contra cinco, hombre a hombre. El enfrentamiento no es nada malo para ellos, y además, está yendo un paso por delante.

Por un lado, no podemos condenar aún a Houston. El primer enfrentamiento se fue a la prórroga, y este entró al último minuto siendo un partido de dos posesiones. Pero es preocupante que los Blazers, un equipo de suspensiones, de esas que vienen y van, hayan ganado sin ni siquiera tener que enseñar el músculo: sólo están metiendo uno de cada 3 triples, y el 45% de los tiros de media distancia. Por supuesto, Aldridge de vez en cuando mete alguna que te deja con cara de tonto, pero eso forma parte del guión, y en conjunto, el acierto Blazer está siendo bastante corriente en media.

Lo que no es habitual, y tiene mucho margen de mejora, es el bajón en el que se encuentra Harden. Su partido fue terrible, tanto en lo baloncestístico como en lo moral, y Batum y Matthews le están haciendo la vida imposible, y defendiéndole sin falta. Pero es difícil encerrar semejante talento en una botella tres veces seguidas, y a la siguiente puede ir a la vencida. Y el acierto desde el perímetro de Houston, en general, está en las mismas.

La vuelta al acierto es quizá lo único que necesita este equipo. Pero esto son los Playoffs, donde dos partidos ya es demasiado tarde.

Sofi del día: Parece sacrilegio no dárselo a los 91231 puntos en dos partidos de Aldridge (bueno, vale, sólo 89), pero el sofi es para el primer cuarto en ataque de Dwight. Salvo por los pasos, que se los medio pitan por abusón, vaya clínic. El momento en el que tras varios aciertos sin fallo, es capaz de convertir el dos-contra-uno en un pase clavado a la esquina para el triple, para hundir al equipo contrario, y que se dé por vencido. Quizá fue todo demasiado pronto.

Nuestros picks para el All-Star 2014

All-Star 2014

David Chanzá

All-Star Picks

Este año para hacer los picks lo he tenido creo que más complicado que nunca, sobre todo por el Este, donde en esta temporada es complicado hasta elegir los All-Star.

Por un lado me he ido a los fijos, es decir cuLebron James y Paul George y a partir de aquí viene el show. La verdad es que la temporada en la conferencia de la costa atlántica está siendo un poco desastre, entre lesiones de estas que nos matan a todos (Rose & Lopez) y grandes decepciones de jugadores de los cuales esperábamos mucho más (cómo me estás jodiendo la Fantasy amigo Deron…), nos quedan 3 huecos para no saber muy bien a quien dárselos.

El nombre de Irving siempre viene a la mente, pero claro los Cavs este año dan hasta pereza de verlos jugar, y eso que está él, pero uffffff se hacen difíciles de digerir. Por otro lado está Wade, el cual este año está en modo ‘mirameynometoques’ (lo cual también me está jodiendo la Fantasy…), es decir, descansando casi más que el que anota las canastas metidas por Ricky. Y finalmente tenemos a Wall, el cual ya acabo la pasada temporada regular a un nivel tremendo y que parece que poco a poco se va cogiendo a ese nivel, además es de esos bases jugones que nos molan. Así que, teniendo en cuenta que Wade llega fresco y Wall está molón y doliéndome infinitamente, Irving fuera. Aquí tengo que añadir que por algunos segundos pensé en Jeff Teague, el cual casi sin hacer ruido está aportando mucho más de lo que parece a los Hawks.

Luego para el puesto final, entre Hibbert y Melo, he tirado por la parte del grandullón, más que nada para tener un quinteto al uso con un jugador grande y no jugar a un ultra mega small ball, además, creo que se lo merece más que el 7 de los Knicks, todo sea dicho.

Por el oeste tenemos varios puestos bastante fijos, como es el de Durant que merece poca discusión, a partir de aquí todo un abanico de posibilidades y de gente que podría estar sin lugar a dudas en ese quinteto inicial del Oeste.

He querido quitarme el sombrero hacia los Blazers por la sorpresa, por la temporada que están dando y que leches, porque tienen 2 jugadores a nivelazo All-Star como son Aldridge y Lillard, el cual he metido por delante de Curry, sí, lo he hecho….pero que conste que esta fue la última GRAN duda, pero ese toque clutch y parecerse de forma brutal a Irving en esa veteranía que no tiene, ha hecho que sea mi elegido. Luego y siempre con Curry presente, se me planteó la duda de Chris Paul, el cual ahora mismo está out, pero no deja de ser EL BASE, con lo cual, lo quiero para este partido y para ver si hace cosas molonas como el año pasado en Houston.

Para el puesto que me falta, en lugar de coger a Robin Hood, me he ido a por otro MEGA CLÁSICO como es Duncan, el cual en los últimos (o no) coletazos de su carrera parece que está viviendo unas 82734782478 juventud demostrando que probablemente sea el mejor PF de la historia (ale ahí!) y que se merece estar en este partido de las estrellas, aunque le toque mucho la moral a Pops.

Los 10 elegidos!

Mario Maruenda

All-Star Picks

Para mí el All-Star es una mezcla de reconocimiento y diversión. No se trata de elegir a los 10 jugadores más divertidos, ni a los mejores, ni a aquellos en los equipos de más éxito, sino algo entre medias, con un criterio un tanto difuso, lo que me apetezca en el momento.

Para este año, el infame Comité de 3 tenía claros cuatro jugadores que cumplían todos los requisitos: ser los mejores indudablemente en su posición, estar en equipos en los mejores puestos de la Liga, y ser terriblemente entretenidos para disfrutar de ellos en la cancha. Chris Paul (veremos que ocurre con su lesión), Kevin Durant, Paul George y LeBron James, estáis dentro.

Los dos siguientes nombres que más me atraen: Kevin Love y Steph Curry. La marcha regular de los Wolves y la durísima competencia en el backcourt del Oeste, que se llenaría ya con CP3 y StephDios, hacen que me lo piense… pero si estos dos me llaman la atención, no voy a perder mucho tiempo. You’re fucking in.

Ahora para cerrar el Oeste tengo un puesto de hombre alto, y varios candidatos. El jugador más reconocible del equipo sorpresa del Oeste, Aldridge. El jugador que en su segundo año se ha convertido en luz, fuego y destrucción, Anthony Davis. El mejor hombre alto anotador exterior de la Liga, y leyenda del baloncesto, Dirk Nowitzki. El mate a punto de suceder, el Mr. 20-10 del Siglo XXI, Blake Griffin. El vilipendiado, pero siempre productivo y divertido, Dwight Howard. El comodín de los Spurs, Duncan en este caso, que siempre me los dejo fuera. Y el todavía desconcertante, pero entrañable DeMarcus Cousins, que ya asoma en el máximo nivel con todas las consecuencias. Siete candidatos, un puesto, he pensado en sortearlo, pero al final me lavo las manos y caigo en la que supongo elección de consenso: LaMarcus Aldridge.

Vayamos ahora a por los exteriores del Este. Allí destacan para mí tres nombres: Irving, Wade y Wall, ya que se me quedan cortos por unos motivos u otros, pero reciben mención DeRozan, Lowry, Kemba, Carter-Williams, Teague, Afflalo o Raymond Felton. El problema de Wade es el mismo que su ventaja: descansado y al 100%, es el mejor. Irving ha empezado algo decepcionante para lo que se espera de él, y aunque no me gusta castigar a un jugador por lo que hace el equipo, el mojón de Cleveland es demasiado grande como para apartar la mirada. Aún así, cuando se pone, lo hace facilísimo. Y Wall, me parece un poco menos jugador que sus dos compañeros, pero seguramente es el que más está dando de sí. Seguimos de lavada de manos, y vamos con Wade, Wall.

Y queda un último puesto, el que cierra el frontcourt del Este, que está para repartir entre Carmelo y Hibbert, lo que obliga a elegir entre el tocino y la verticalidad. Vamos a terminar la “pilatada” eligiendo a Hibbert, para tener un hombre alto clásico en el equipo, que siempre hace más gracia que esto parezca un equipo de baloncesto de toda la vida. Además, si Miami tiene dos jugadores, Indiana no va a ser menos, y como estoy haciendo esto después que David, y ya sé lo que ha elegido, nos quedan equipos gemelitos en el Este.

Pues ya están. Ahí tenéis mis diez. Gracias de hantebraso.

Avance de temporada 2013-2014: Portland Trail Blazers

Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:

O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Los Blazers son otro equipo joven (Aldridge, con 28 años, es el mayor del quinteto titular), que quiere intentar aspirar a las plazas de Playoffs que queden libres en el Oeste. Tendrán competencia (el consenso general apunta a Minnesota, New Orleans y Dallas luchando con ellos por lo que podría ser sólo un plaza, la de los Lakers) pero empieza a haber urgencias por parte de su jugador franquicia de volver a ser relevantes, ya que no ganan una serie de Playoffs desde 2000 (sequía más larga de la Liga).

El núcleo se mantiene intacto, con sus cuatro mejores jugadores todavía en el equipo, han remozado un banquillo que estaba entre los peores de la Liga (siendo generosos con la afirmación), sus cinco novatos tendrán este año una temporada más de experiencia, y además han añadido al pívot que les faltaba el año pasado. Pero es posible que todavía, pese a todo ello, no sea aún suficiente, porque en el Oeste, desde hace muchísimo, no hay nada sencillo.

  • Radiografía de los Blazers

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    En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
  • Tic-tac

El reloj está en la cuenta final para que LaMarcus Aldridge tenga el control de su futuro y decida sobre la continuidad en la franquicia. Su contrato acaba en 2015, dentro de dos veranos, así que este año es vital, para que no empiece a pedir, con más insistencia aún, el traspaso a un equipo aspirante. Los Blazers, tal y como están ahora mismo, no tienen espacio salarial libre en 2014, así que se verán limitados al intercambio de cromos, y a realizar un buen papel esta misma temporada, para poder convencerle.

A los Blazers les falló la pasada temporada, principalmente, la defensa, 4ª peor de la Liga. Jugaron sin pívot todo el año, con JJ Hickson tratando de cumplir en el papel, y fallando en toda tarea defensiva que no tuviera nada que ver con el rebote. De hecho, el cuarteto titular junto a él tuvo un diferencial de -1.8 puntos por 100 posesiones en 1078 minutos, y un magnífico y esperanzador +7.6 en los 348 restantes, 137 de ellos con Aldridge como 5. No es que estas unidades hayan defendido mucho mejor, pero es que en esos ratos sin Hickson, se convierten en una máquina de anotar, especialmente con LaMarcus de pívot.

Es una pena que no esté por la labor de hacerse cargo de la posición, porque los Blazers lucieron un magnífico +96, con un índice ofensivo que rivalizaría con los mejores de la Liga, en los 348 minutos que estuvo de 5 (hay que tener en cuenta, que a veces este tipo de cambios posicionales, se producen sólo cuando las condiciones del emparejamiento son ventajosas, y el éxito no se mantendría incondicionalmente). En los 5 últimos años, salvo en el del lockout, los Blazers siempre han sido excelentes (al menos, +7.4 puntos frente al rival por 48 minutos) con él de pívot.

Al equipo seguramente le iría mejor así, pero le falta la actitud, que se extiende por más aspectos de su juego, en los que se le ve un tanto autocomplaciente. Quizá sea culpa de que en los dos últimos años no ha jugado por nada importante, pero el espaldarazo definitivo que pegó en 2011 ha sido su techo, no otro paso más sobre el que seguir creciendo, y aunque este nivel sea excelente, es otra de sus trazas de Elvin Hayes de imitación. Aquel año revelación sólo intentó un 40% de los tiros de campo desde la media distancia, y ese porcentaje ha ido creciendo al 52% el año del cierre patronal, y el 57% esta temporada, mientras que sus viajes a la línea de tiros libres han ido cayendo recíprocamente campaña a campaña, lo que nunca es buena receta. LaMarcus corre el riesgo de quedarse en buen anotador de volumen, y para de contar. Seguirá siendo el ala-pívot más anotador de la Liga, y el más elegante (eufemismo de otras cosas a veces), pero así difícilmente el mejor.

El caso es que él no quiere ser pívot, ni pegarse, y punto. Como en esta franquicia es el niño mimado, le han traído a Robin Lopez (a cambio de casi nada, además). Pero no sé si será la solución, porque este no deja de ser el hombre que estaba en la última línea de uno de los únicos tres equipos con peor defensa que los Blazers el año pasado, y si Portland fue, junto a Milwaukee, la franquicia que más puntos por partido recibió en el área restringida, unos 37.5 por cada 36 minutos, los Pelicans con Lopez en pista tienen una tasa clavada, de intentos y acierto rival. Lo cierto es que el gemelo malo con nombre de porn-star femenina latina, hizo mejores a los Pelicans cuando estuvo en cancha, y el RAPM (+/- ajustado y normalizado) estima que tiene una contribución positiva en la defensa, de unos 2 puntos por 100 posesiones, pero no es desde luego un impacto suficiente para marcar diferencias, y este equipo lo necesita, porque tiene mucho terreno que recortar.

En el caso de los Blazers, mucha culpa del pobre rendimiento la tiene la manera en la que defienden los bloqueos y continuación, atrapando al base con dos-contra-uno’s. Uno de los ejemplos de que no lo hicieron bien fueron las numerosas oportunidades rivales bajo el aro de Portland, y cómo, pese a que una de las ventajas de este esquema es que genera pérdidas sobre el balón, los Blazers fueron últimos de la Liga provocando este tipo de equivocaciones al rival. Este efecto se ve en los gráficos superiores de la radiografía de los Blazers, que recogen como son uno de los peores equipos ante los cortes de los rivales (que es la situación que se produce cuando el dos-contra-uno falla, el rival tiene ventaja numérica, y acaba encontrando un pase fácil para la anotación cerca del aro).

Otro problema grave que tuvo este equipo en defensa fue contener los contraataques. Portland no cargó mucho el rebote de ataque, pero Hickson sí que estuvo entre los mejores en la lista individual, y la agresividad del reconvertido en pívot les costó el poder recogerse bien ante las transiciones rivales. Lopez tiene una tasa algo menor de rebotes en ataque, pero todavía entre las más grandes de la Liga. El consuelo es que al menos, lo tradujo en canastas mucho mejor, adelantándole y siendo el 7º jugador de la Liga en puntos por partido en segundas oportunidades.

Y hablando de rebotes, Hickson fue un monstruo en el tablero defensivo, quedándose más del 28% de los fallos rivales, mientras que Lopez tiene un mal balance: apenas el 13.4%, menos de la mitad. Robin jugaba al lado de Davis, lo cual le quitaba oportunidades, pero nunca llegó ni al 16% en sus 4 años en Phoenix. Stotts hace hincapié en esto, y obliga a trabajar a sus dos hombres altos, que tuvieron las mejores marcas de sus carreras el año pasado, así que si Lopez este año no lo consigue, sí que lo podemos dar por imposible.

En los motivos para ser optimistas, tenemos la reconversión de Lopez en un intimidador limpio. Uno de los problemas en sus años en los Suns residía en el alto número de faltas que cometía (5 por cada 36 minutos en Arizona), pero el año pasado, actuando como titular, bajó la tasa a 2.8, casi la mitad, mientras que su porcentaje de tapones por jugada marcaba un máximo personal histórico: 5%, o lo que es lo mismo, 1 por cada 20 tiros de 2 rivales, una marca en el Top 20. La intimidación por parte de Hickson es inexistente por lo que ganan algo aquí.

Veremos si el cambio funciona en Portland. La idea de que Lopez pueda ser el ancla en defensa de un equipo enciende un par de luces rojas (la del rebote en defensa, y otra en lo mal que han rendido sus equipos en temporadas pasadas), que pueden ser culpa suya, o de sus anteriores compañeros. Los Blazers cambiarán este año el sistema tras el fracaso del año pasado, retrasando al equipo y siendo menos agresivos, y Robin encaja, ya que en los Hornets (Pelicans, a partir de este año), ya defendía los bloqueos directos esperando atrás.

No sé si esto será suficiente para acercar al equipo a la media de la Liga, pero para entrar en Playoffs, es imprescindible que hagan algo que funcione.

  • No tan joven, aunque preparado

Damian Lillard tuvo un magnífico año de novato, ganando el premio a Rookie del Año con la gorra, liderando la Liga en minutos jugados, y siendo uno de los 56 jugadores que meten al menos 19 puntos por partido en su primera temporada (y sexto miembro desde 2000, juntándose a LeBron, KD, Melo, Griffin y Tyreke Evans), una lista en la que hay 22 superestrellas que están en el Salón de la Fama, y así a ojo, pinta que tiene 10 jugadores más que llegarán.

Su porcentaje de tiro verdadero, 54.6% está en la media, algo impresionante para semejante volumen y estar a estar alturas de su carrera, y su 36.8% en triples pese a la gran cantidad de bombas tras bote que soltó, es también tremendo en contexto. Pero como ya os hemos recordado una vez en Twitter, la proyección de Damian está más limitada que la del novato habitual. Pasó 4 años en la universidad, por lo que es del mismo año que otros jugadores que llevan ya tiempo en la Liga como Paul George, DeMarcus Cousins, Klay Thompson, Greg Monroe o sus coetáneos de la espectacular generación de bases de 1990: Wall, Rubio, Holiday y Walker (a adidas sólo le falta robar a Kemba a Under Armour para hacerse con todos, aunque siempre puede dar el cambiazo con Shumpert, otro hijo de 1990).

Aparte de ver que 1990 fue un buen año para ser jugador de baloncesto (Vucevic, Bradley, Stephenson o Hayward también son de esa generación, y quién sabe si también Shabazz Muhammad…) esto quiere decir que hay que esperar de él un punto de desarrollo parecido al de estos jugadores. Con una menor experiencia NBA que todos ellos, tiene todavía cosas que aprender, y se puede esperar de él un pelín más de mejora que del resto de esa lista. Pero al mismo tiempo, no va a seguir el ritmo de progresión que esperamos ir viendo en Davis, Kidd-Gilchrist, Drummond y compañía.

Pero olvidándonos de lo que puede ser, y volviendo al presente, Lillard es magnífico. Parece un veterano y en momentos finales y partidos igualados, siempre quiere el balón, y muchas cumple. Es un triple a punto de suceder desde cualquier punto, y una solución de ataque instantánea. Tiene pendiente hacer más partícipes de su éxito al resto de compañeros, y mejorar en defensa (algo que quizá no tiene el cuerpo para permitirse), pero, como mínimo, el suelo lo tiene en excelente y moderno anotador.

  • Nic&Wes

Batum y Matthews son una buena pareja, que va a entrar además a la que será su cuarta temporada juntos, pero da la impresión que el francés no ha acabado de arrancar. Nicolas parecía aspirar a ser uno de los aleros más interesantes de la Liga, aquello en lo que Paul George se está convirtiendo: alguien capaz de tirar, crear juego, participar en bloqueos directos y ser un as en defensa. Pero lo cierto es que de momento parece mejor de lo que es, con su elegancia, porte y figura. Es un tipo versátil, que no destaca, ni marca diferencias en nada.

En los Blazers esperaban un líder, y les ha quedado un buen jugador complementario, un tercer espada. Sólo por la posibilidades que tienen sus herramientas, hay que quedarse con él, pero lo cierto es que Matthews, mejor defensor en realidad pese a que Batum tiene el punto de espectacularidad en sus acciones, se amolda mejor el papel de secundario, y es difícil de decidir quién aportó más al equipo la pasada temporada.

Ninguno de los dos es ahora mismo una solución. Pero tampoco un problema.

  • Tremendo maquillaje

El mejor retoque de los Blazers este verano es el banquillo. El quinteto titular de Portland, en más de 1.000 minutos de juego, era 1.8 puntos peor que el oponente por 100 posesiones, pero es que el equipo al completo tenía una marca bastante peor, -4.2 por 100. Esta diferencia es de aproximadamente unas 5 victorias en ese rango, una cantidad importante para una segunda unidad. Además de todos los efectos secundarios que tiene en los que juegan unos suplentes tan horribles: los titulares se tienen que comer unas minutadas importantes (Lillard, novato, lideró la Liga en minutos totales, y tuvieron 3 jugadores entre los 10 con más tiempo por partido en pista), esto puede generar cansacio y lesiones, y Stotts apenas tiene margen o influencia para corregir los errores, porque sabe que por detrás no tiene una alternativa, tiene un castifo.

Como los jugadores del banquillo se mezclan con los de la primera unidad (y hay equipos que no tienen clara la separación entre titulares y suplentes) es muy difícil cuantificar perfectamente el impacto en general de los reservas de un equipo, pero de las maneras en las que podemos hacerlo, es evidente que el de los Blazers se disputa con el de Indiana el título de peor de la Liga.

Fueron el grupo con menos minutos en pista por partido (13.3), menos puntos (18.5), 2º peor eFG% (sólo superados negativamente por los Pacers) y peor porcentaje de acierto desde el triple. No somos fans acérrimos del PER, pero da una idea aproximada de la producción boxscorista, y ningún jugador del grupo supera al 12.1: por ponerlo en perspectiva, de los 344 jugadores con más de 500 minutos por partido, no hay ningún suplente de los Blazers entre los 225 primeros, pero hay 5 entre los 40 últimos, y 3 entre los 10 que cierran la lista.

Los Blazers han reconstruido este grupo, diciendo adiós a 6 de los 10 jugadores que formaban parte de su banquillo (se han quedado con 4 novatos, dos americanos, el prometedor Meyers Leonard y Will Barton, y los dos europeos, Freeland y Claver), y de los que se fueron, sólo Maynor ha vuelto a firmar un contrato NBA a fecha de redacción de este documento.

Eso sí, Neil Olshey no ha tropezado en la piedra dos veces, y este año ha invertido para formar un grupo que parece más fuerte y con más recursos, y en el que todavía hay apuestas jóvenes y con proyección.

Mo Williams, Earl Watson, el número 10 del Draft, CJ McCollum, y el 31, Allen Crabbe, son un gran avance ante los Ronnie Price, Nolan Smith y Sasha Pavlovic del año pasado en el perímetro. Este Mo Williams que pasa la treintena está seguramente en la parte baja del Top 30 de bases de la Liga para esta temporada, pero al mismo tiempo, por temas de edad, proyección y aspiraciones, no se encuentra entre los 30 directores de juego con más motivos para ser titular. Una vez que se quedó sin silla en el juego, los Blazers hicieron un buen trabajo, arrancando por un buen precio a quien ya hizo bien el papel de sexto hombre en Los Angeles en 2012. Además, su habilidad para jugar con y sin balón, permite a los Blazers utilizarle como complemento de McCollum, dándole al rookie el papel en el que más les interese formarle, y dejando para Williams el otro que sobre.

Con Dorell Wright sucede algo parecido que con Williams, en el sentido de que su nivel está en el límite entre merecer la titularidad y ser más que comprensible su suplencia, pero pese a sus 9 años de experiencia, el alero tan solo tiene 27 años, y está a punto de entrar en las que en teoría serán sus mejores temporadas. Por lo pronto, mejorará muchísimo a un Claver, que pese a su “notable alto”, decepcionó en su año de novato. La inexperiencia se notó, y la verdad es que fue de menos a más, encadenando algún partido resultón en la recta final del año, así que Víctor todavía tiene crédito en Portland, pero este año será mucho más complicado conseguir minutos y si los quiere, tendrá que ganárselos a base de triples. Mantener el 35.5% en 3.4 intentos por partido en los 9 jugados en abril, tras acertar un 25% el resto del año, sería un buen comienzo.

Lo que puede quedar algo más flojo es el juego interior, que sólo tiene a Leonard, Freeland y Thomas Robinson, jugadores con un año de experiencia nada más (con la posibilidad de añadir a Wright o Claver haciendo de ala-pívot abierto puntualmente). Leonard fue el único jugador que demostró algo en el banquillo Blazer el año pasado, y de hecho, el equipo jugó mejor cuantitativamente con él que con Hickson la pasada campaña (aunque curiosamente perdieran los 9 partidos en los que él fue titular).

Leonard es un jugador enorme, con unas fabulosas condiciones físicas, pero que todavía está intentando entender el juego a este nivel. Ya no son sólo los problemas habituales con comprender cómo y hacia donde se debe mover una defensa, o de qué maneras distintas en función del tipo de rival tiene que asfixiar los bloqueos directos: tiene problemas de colocación en otro tipo de asuntos que jugadores de su edad y experiencia ya manejan perfectamente como el de situación ante un rebote o para sellar a su hombre y pedir un balón en el poste bajo. Compartió pista habitualmente con jugadores incapaces de hacer un pase de entrada, lo que acrecentó el problema, pero no hemos visto a Leonard jugar de espaldas, porque nunca estuvo en una posición para reclamar el balón.

Cuando la colocación no es un problema, en situaciones que puede recibir en carrera o en transición, Leonard consigue anotar con más facilidad que el pívot habitual, por lo que su carrera no parece peligrar ni mucho menos todavía. Además, su 40% en tiros de fuera de la pintura, no es brillante, pero no está nada mal teniendo en cuenta su punto de desarrollo. Son los minutos los que tal vez no se gane si no mejora la defensa, el rebote y la frecuencia de sus faltas (7º en personales realizadas por minuto). Si lo hace, es posible que a final de año el que ocupe el puesto de banquillo sea Robin Lopez.

Y acabamos la ronda a los suplentes de los Blazers con Thomas Robinson, que hace un año por estas fechas era el número 5 del Draft, y ahora comenzará una nueva aventura en el que será su tercer equipo hasta la fecha. Sorprende lo suyo, teniendo en cuenta que en teoría una de sus cualidades era estar preparado más o menos inmediatamente para dar el salto a la NBA, y lo dudoso era su techo, no el suelo.

La realidad es que nos hemos encontrado con un jugador absolutamente incapaz de anotar con ritmo en este nivel, al que no le funciona ningún recurso. Está anotando un 21.4% de las suspensiones, no se involucra en los bloqueos y continuacion, y no puede aprovechar la agilidad para levantarse del suelo en ataque.

Lo positivo es el rebote, donde esperábamos un titán, y el primer año en este apartado ha cumplido (28º en tasa entre jugadores con más de 1.000 minutos), pero destaca más en el tablero de ataque, lo cual no aprovecha mucho, porque gran parte de esas segundas oportunidades quedan ceremoniosamente taponadas por el rival.

De todos modos el talento está ahí y viene de una organización disfuncional donde muchos han fracasado como es Sacramento (por Houston estuvo de paso). Con Aldridge, no va a tener ni la presión ni la carga de ser titular, pero tendrá que hacerse un nombre ante los suplentes de otros equipos.

Pioneros olvidados

En la historia reciente de la Liga, los Trail Blazers, han hecho honor a su nombre, y han sido pioneros. Dejando atrás el estigma de los Jail Blazers, que tanto juego dio dentro y fuera de la cancha, fueron el equipo joven que iba camino de formar una dinastía si las piezas cuadraban bien. Hace tan solo dos años, nadie hablaba de los Thunder. Ahora nadie lo hace del equipo de la Rip City.

En el verano de 2007, teníamos delante un exhuberante equipo con un Brandon Roy que deslumbró como Rookie del Año, el pivot que dominaría a toda su generación en Greg Oden, un elegante ala-pivot, LaMarcus Aldridge, que fue elegido número dos del Draft, y era un jugador franquicia que en los Blazers solo tendría que hacer de tercera pieza de lujo, complementando perfectamente con su gusto ofensivo y su buen tiro de lejos, la defensa y la anotación interior de Oden. Además, gracias a la agresividad de su directiva, y a los profundos bolsillos de su propietario, Paul Allen, consiguieron un grupito de jugones con potencial All-Star, de los que esperaban que alguno se consolidaría, al menos, como titular de excepción: Outlaw, Jack, Webster, Rodriguez, Frye, Freeland y Koponen en Europa… Al año siguiente, se le añadirían Rudy, Batum y Bayless perdiendo solo a Jack, y por si fuera poco, en el verano de 2009 tendrían espacio salarial para dar unos 10 millones a un buen veterano que redondearía el equipo. El futuro era suyo.

Esa temporada 2008/2009 (hace dos años estamos hablando, aunque parezca tan lejos) inundó los despachos de la Conferencia Oeste de miedo. En su tercer año en la Liga, con Roy como auténtico general del ataque del equipo de Oregon, los Blazers fueron el mejor equipo en ataque de la Liga, y su Offensive Rating (113.9) lideraba la competición. Mientras, aquí en España, había que aguantar y leer chovinistas y catetas letanías sobre lo que malo era Roy, lo congestionado que estaba el ataque Blazer (sí, ese, el más eficiente de la Liga), solo porque Brandon y McMillan le quitaban el puesto y el balón a nuestro Rudy Fernández. ¿Se estaba equivocando el entrenador sin aprovechar bien a Rudy? Sí. Pero tampoco le hacía falta.

Las esperanzas para los que que querían dinamitar el futuro dominio Blazer eran pocas, pero todas se han cumplido. La primera, Oden. Después de perderse toda la primera temporada por lesión, no cundió el pánico porque en la segunda estuvo relativamente sano, jugando 61 partidos más los 6 de Play-Off. Aún así, su historial, y esos 21 encuentros en los que no jugó hacían intuir que la salud del gigante era el primer punto débil de la armadura de los de Portland. Y así ha sido. En los dos últimos años, solo 21 partidos en cancha, y quién sabe si lo volveremos a ver jugar. Y mientras la sombra de Durant, la más alargada del mundo, ocupando las casi 2000 millas que hay de Oklahoma a Portland.

La siguiente, que no fueran capaces de aprovechar el espacio salarial. La clase de 2009 era muy floja, y tras perder las pujas por Hedo Turkoglu y Paul Millsap, se tuvieron que conformar con Andre Miller y el traspaso más tarde por Marcus Camby. Viéndolo ahora, el haberse librado de Turkoglu parece una bendición, y la llegada de Millsap hubiera supuesto desplazarlo a él, o a su máximo valor actual, Aldridge, fuera de posición. Pero estoy seguro que Camby y Miller no eran lo que los Blazers se esperaban cuando empezaron a ahorrar de cara a la agencia libre.

Otro problema que han tenido, es que no han sido capaces de convertir ninguna de las promesas en All-Star, ni de cerca. Solo Batum y Fernández se han quedado y la aportación de Rudy, muy a nuestro pesar, es bastante modesta comparada con todo el potencial que encerraba el mallorquín. Y de los que se han ido, solo dos, Frye y Outlaw, son titulares. Y ninguno en un equipo de Play-Off.

El penúltimo y más devastador golpe, es el deterioro de Roy. Brandon cayó al puesto 6 en un Draft tremendamente mediocre, por ser ya un veterano (cuatro años en la universidad, cuando la moda era uno y fuera) y por las dudas que había sobre sus rodillas. Antes de empezar la mejor temporada de este equipo, en el verano de 2008, tuvo que pasar por el quirófano para que le quitaran una pieza del cartílago. Lo bien que aguantó las tres primeras temporadas fue un espejismo que hizo pensar a todo el mundo que las alarmas encendidas sobre su salud eran realmente conservadoras. Pero ya la temporada pasada, en la que se perdió unos cuantos partidos por culpa de su menisco, empezó a minar el ánimo en la franquicia. Roy no volvería jamás a estar al 100%. Y eso, si lo pueden volver a poner en pista. Toda una pena, porque ver jugar a Brandon es una auténtica delicia. Y siento pena por todos aquellos que no lo hayan podido apreciar por vanidades patriotas.

Ahora los Blazers no sabrán si podrán volver a ver jugar jamás a sus dos mayores reclamos, Roy y Oden. El veterano Camby también estará fuera un tiempo indefinido tras ser operado en la rodilla izquierda, y el equipo ha perdido todos los posibles activos en talento joven que tenían. El buen hacer de la franquicia, el estirón que ha pegado Aldridge este año, el talento de Batum y Rudy, y el sorprendente Wesley Matthews, que no fue drafteado en 2009, pero si se volviera a repetir la elección sería un Top 10 como mínimo, dan una buena base para tratar de volver a reconstruir.

Pero de aquel equipo pionero, que tanto ilusionó en tres años, apenas queda nada.