En deshonor a la verdad: Josh Smith

Iniciamos hoy una serie de artículos, flagrante copia de los que hace Bill Barnwell para Grantland en lo que a fútbol americano se refiere, cuya intención es dar una visión totalmente parcial y sesgada de los méritos de varios jugadores de cara al periodo de agencia libre. Nada de lo que digamos será mentira (salvo error), pero nos callaremos todo aquello que no creamos positivo. La idea es crear la visión más idílica de todos los jugadores que nos visiten, y demostrar que se puede ser mendaz simplemente con una selección de estadísticas, y con el cómo contarlas

Josh Smith es por primera vez en su carrera agente libre no restringido, y podrá elegir su destino, en el mejor momento de su carrera, cuando alcanza la plenitud, a los 27 años.

Y la cantidad en la mesa debería ser bien grande, porque estamos ante, posiblemente, el defensor más versátil de la Liga, y el único jugador esta temporada con un promedio de 17 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias, 1 robo y 1 tapón por partido. La lista empieza y termina con Josh Smith.

Y aunque la afirmación sobre su defensa pueda parecer atrevida, tiene su base. Una métrica de Bradford Doolittle (que escribe en ESPN y Basketball Prospectus) y que junta todo tipo de herramientas para medir valor defensivo (los puntos por jugada que mete tu par según Synergy, el PER de tu rival en pista que mide 82games, información del +/- defensivo normalizado de Jeremias Engelmann y los números de robos y tapones por posesión) le colocaba como el mejor defensor de perímetro de toda la NBA y con una gran diferencia sobre el siguiente, Andre Iguodala, también agente libre. Su puesto medio en todas las clasificaciones estudiadas fue el 17.9º, por encima de Iggy, que le seguía como 21.3º en media y Conley en 22.9º.

Era el sexto jugador que menos puntos permite a su par en aclarados, y segundo en robos y tapones. De hecho, lleva siete temporadas seguidas promediando más de un robo y un tapón por partido, algo que nadie en este periodo ha logrado conseguir más de cinco veces, y fue el jugador más joven en conseguir 1000 tapones.

Y no sólo en el perímetro: Smith permite apenas 0.71 puntos por jugada cuando es posteado, lo que le coloca como 41º en la Liga, una excelente marca. En ninguno de los apartados que mide Synergy cae por debajo de la mediana de la Liga: en todos es mejor que la media.

Los Hawks son peores en puntos por 100 posesiones defensivos (Índice defensivo) cuando él no está en la pista, y el quinteto más usado, en el que él se junta con Teague, Harris, Korver y Horford, recibe 98 puntos por 100 posesiones si J-Smoove está en la pista, ¡y 107.7 cuando él se sienta!, según nbawowy. Esa diferencia de 9.7 puntos por 100 posesiones es la que hay entre la mejor de la Liga, Indiana, y la 27º, la de los Cavs.

Cuando juega de alero, asfixia por completo al rival (según 82games, el PER de su par cuando juega ahí es de 8.9, que equivaldría al de un jugador que no debería siquiera estar en la Liga, ya que la media es 15), y con una Liga virando hacia el small-ball, lo que parecía un problema en su día, cuando fue drafteado, y era considerado un tweener, el jugador sin posición clara entre el alero y el ala-pívot, es una ventaja, ahora más que nunca. Su versatilidad le permite adaptarse a las dos posiciones perfectamente en el estado actual de la NBA, y especialmente en el Este donde dos de los mejores jugadores (James y Anthony) juegan a caballo entre esos dos puestos y otros nombres menos reconocidos, pero que cobrarán importancia este año, como Green en Boston o Harris en Orlando, son utilizados de la misma manera.

Y no sólo es la defensa, en ataque, los Hawks son 2.5 puntos por 100 posesiones mejor con él en la pista, y fue 29º en puntos por partido, con 17.5, por encima de otros jugadores muy bien valorados como George, Nowitzki, Cousins, West o su propio compañero, Al Horford.

Tiene una herramienta que le permite abusar cuando es defendido por jugadores más pequeños que él: el posteo. Hasta en 4 ocasiones por partido (en media) lo hizo este año, y combinado con los 2.6 triples que tira por partido le convierten en uno de los pocos jugadores de la Liga que realmente se puede prodigar tanto lejos, como cerca del aro.

Y se tiene poco en cuenta, lo buen pasador y lo poco egoísta que es. Con la defensa híbrida que carga con un hombre extra al lado fuerte del balón poniéndose de moda, tener un jugador que sea capaz de hacer el pase de un lado a otro de la pista es un arma muy interesante para los próximos años, y Smith es capaz de lanzar pases largos cruzando todo el espacio y desde cualquier posición. Y los números lo respaldan: tras LeBron y Durant, con 1.5 por partido, es el tercer jugador, que sin jugar de base o escolta, más asistencias para triples dio esta temporada, según HoopData. Además, cada año va a más, y ha vuelto a marcar un nuevo máximo personal en porcentaje de asistencias, al darlas en el 20.9% de las posesiones y en el número por partido (4.2). Y también es el tercer único alto (de nuevo tras James y KD) con más de 17 puntos por partido y 20% de porcentaje de asistencias.

Y fuera del campo, Josh tiene pinta de excelente compañero. Nunca se ha metido en problemas de disciplina, ni dentro ni fuera de las pistas, y pese a que llegó como un adolescente, directamente desde el instituto (salió de la prestigiosa Oak Hill Academy), su madurez ha sido intachable y no ha cambiado de equipo en 9 años. Atlanta ha mantenido en todo momento su compromiso con él, e igualó en su momento la oferta que le hicieron los Grizzlies sin dudarlo. Incluso este febrero, que podrían haberlo traspasado para evitar perderle por nada ahora, primera oportunidad que tiene de elegir destino, han apurado hasta el último momento que podían disfrutar de sus servicios. Amigo íntimo de Rajon Rondo o Dwight Howard, Smith es un jugador querido y respetado en toda la Liga. ¿O creéis que Kenyon Martin se dejaría saltar por encima en un concurso por muchos otros que no fueran compañeros suyos?

En resumen, cualquier equipo que necesite mejorar la defensa y la capacidad atlética de su plantilla, con un jugador contrastado y profesional, que va a entrar ya en los mejores años de su carrera, debería considerar, en muy alta estima, a Josh Smith.

El espacio salarial, en un pincho

Con la temporada recién acabada, y el periodo de agentes libres acechando tras el Draft, vamos a tratar de ponerte al corriente en como funciona la NBA en este aspecto, por si aún no lo conocías, y por introducir algunas cosas que cambian este año. Las reglas son complicadas, y las excepciones, interminables, así que intentaremos mantenerlo simple y riguroso, aunque no podamos recoger todos los detalles. Si tenéis alguna pregunta… ya sabéis como contactar con nosotros, mandadnos la CronicaSeñal, y estaremos allí.

Muchos ya sabréis que la NBA es una liga con un límite salarial, y este es blando, es decir, se puede superar, eso sí, no de cualquier manera, hay una serie de reglas y situaciones que lo permiten. La suma de los contratos en vigor del equipo forman su masa salarial y hay tres cantidades muy importantes, iguales para todas las franquicias, que determinan lo que un equipo puede hacer o no si las sobrepasan:

  • El tope salarial, que determina que equipos se encuentran por debajo del tope y cuanto espacio disponible tienen. Este año, se calcula que estará en torno a los 58.5 millones de dólares (la cifra exacta se conocerá más adelante).
  • El nivel de impuesto de lujo, que es la cantidad  a partir de la cual los equipos se ven obligados a pagar un tributo a la Liga. Las cantidades con las que se penalizan a los equipos, aumentan este año. Para esta temporada, la estimación de dónde se colocará este límite es de 71.6 millones.
  • Y una figura reciente, introducida el año pasado, y que empezará a ser más importante aún este: el apron en inglés o ¿saliente? en español. El apron es un punto que se sitúa siempre 4 millones de dólares por encima del nivel del impuesto de lujo (para la próxima temporada, por tanto, se estima que estaría en 75.6 millones) y dependiendo de lo que los equipos hagan, puede marcar un límite salarial duro.

Por otro lado, recordar que los agentes libres, o jugadores que acaban contrato este verano, los podemos dividir principalmente en dos grandes grupos, aquellos restringidos, que son (por lo general) los que acaban el primer contrato que firmaron, y que pueden ver como su equipo de origen iguala cualquier oferta por ellos y los no restringidos, que son libres para firmar donde quieran. La lista de agentes libres de este verano está aquí. Y recordad que las cantidades mínimas y máximas, y la duración de los contratos ya está estandarizada y depende de los años de servicio y lo que cobraron en años anteriores.

Hay varias maneras de firmar a un agente libre. En todos los casos, el equipo tiene que tener sitio para el primer año del contrato del jugador. Repasemos las posibilidades:

  • Firmarlo directamente, si la franquicia tiene el suficiente espacio salarial. Por tanto, el equipo tiene que estar tantos millones por debajo del tope salarial (aquellos 58.5 millones) como tenga pensado ofrecer el primer año. Luego revisaremos cómo se calcula el espacio salarial, porque hay una serie de retenciones bajo el tope que lo hacen algo más pequeño de lo que parece.
  • Firmarlo a través de una excepción de nivel medio o bi-anual. Hay cuatro tipos de excepciones típicas para poder fichar agentes libres, que funcionan de diferente manera y por diferentes cantidades:
    • La excepción de nivel medio para equipos con espacio, la pueden utilizar los equipos que hayan estado por debajo del límite. Además de lo que firmen con el espacio que tengan bajo el tope, tienen 2.65 millones más para ofrecer a uno o más jugadores (en total).
    • La excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que, pese a estar por encima del tope salarial, sumando los 5.15 millones que se pueden ofrecer a uno o varios jugadores, no quedan por encima del ya mencionado apron o saliente (unos 75 millones). Si un equipo utiliza esta excepción, esa cifra se convierte en un límite salarial duro, que no pueden superar de ninguna de las maneras, ni para fichar agentes libres por el mínimo.
    • La excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que estén por encima del apron, o vayan a superarlo durante la temporada. Permite ofrecer hasta un total de 3.2 millones a uno o varios jugadores. La pueden utilizar también equipos que no lleguen a ese punto, y no hayan usado la excepción de equipos que no pagan impuesto, para evitar que el apron se convierte en límite duro.
    • La excepción bi-anual, que al igual que la de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, la pueden utilizar equipos por encima del límite, pero por debajo del apron, y si es usada, le pone un límite salarial duro al equipo para el resto de la temporada. La diferencia es que la cantidad a utilizar es más pequeña (2 millones, en lugar de 5) y sólo se puede utilizar cada dos años. La temporada pasada la utilizaron Bulls, Clippers, Spurs, por lo que no podrían hacerlo este año.
  • Obtener a un jugador en una operación de firma-y-traspaso. En este caso, se ponen de acuerdo el equipo de origen y el nuevo destino, y funciona con las mismas reglas que rigen un traspaso, y por tanto, tiene que haber algún tipo de compensación por el equipo que firma. Esta es la manera que tienen los equipos por encima del límite para firmar a jugadores de equipos ajenos por más de 5 millones, pero obliga  al entendimiento entre partes. Y a partir de este año, se introduce una nueva regla: para poder obtener a un jugador tras firma-y-traspaso, hay que renunciar a, y no se puede haber utilizado, la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (la de 3 millones) y tras la operación el equipo tiene que quedar por debajo del ya famoso apron. Esta operación, también activa ese límite duro: si un equipo trae algún jugador de esta manera, no podrá superar el apron bajo ninguna condición en todo el año.
  • Firmarlo por un contrato mínimo. Cualquier equipo puede ofrecer el mínimo a un jugador, salvo aquellos que hayan activado el límite duro. En ese caso, sólo podrían hacer el fichaje, si la masa salarial sigue por debajo del apron. El mínimo oscila entre los 490.000 dólares para jugadores sin experiencia, a los 1.4 millones para aquellos que llevan 10 años o más jugando en la Liga.
  • Y ya por último, la renovación. Los equipos pueden volver a firmar a sus propios agentes libres, independientemente de dónde se encuentren respecto al tope salarial o el apron. En este caso, la cantidad que se puede ofrecer dependerá de los llamados derechos Bird, y la duración del contrato anterior que haya firmado el jugador. Si el último compromiso con un equipo fue de tres años o más, y no ha sido cortado, su franquicia actual podría ofrecerle cualquier tipo de cantidad, hasta llegar al máximo, aunque estén muy por encima del tope salarial. En caso de que vengan de un contrato de menor duración, la cantidad podría ser inferior, pero sería algo más largo de explicar.

Ahora vamos a tratar de expresar lo mismo de otra manera, como las opciones por equipos según el tamaño de su masa salarial:

Situación respecto al tope ¿Qué pueden hacer?
Por debajo del límite
  • Ofrecer tanto dinero como espacio tengan.
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos con espacio, 2.65 millones adicionales
  • Realizar firmas-y-traspaso
  • Renovar a los jugadores a los que no hayan renunciado, aunque supere su espacio, o a los que han renunciado con el espacio que les quede.
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del límite, sin llegar al apron
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto (5.15 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) y/o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso (y activar el límite duro)
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto (3 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso
  • Renovar a sus propios agentes libres (si no han activado el límite duro y lo sobrepasan)
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del apron (ahora o tras realizar una serie de movimientos)
  • Utilizar la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (3 millones)
  • Renovar a sus propios agentes libres
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes

Y por último, vamos a explicar como se calcula el espacio salarial de un equipo, que casi siempre es menor de lo que parece, de hecho, en algunos casos, los equipos no llegan a crear espacio salarial. En teoría, es la diferencia entre los contratos que queden garantizados para la próxima temporada y el tope salarial de (aproximadamente) 58.5 millones. Por ejemplo, si un equipo tiene 30 millones en obligaciones con 5 jugadores, su espacio será de 28.5 millones, que podrán ofrecer a agentes libres.

Pero hay un par de excepciones. Por un lado, hay que dejar una serie de retenciones bajo el límite para completar la plantilla. Los equipos tienen que reservar el mínimo de novatos, 490.000 dólares, por cada jugador que le falte hasta llegar a los 12. En el ejemplo anterior, ese equipo  con 5 jugadores tendrían 7 de estas retenciones bajo el límite, y a $490K cada una, el espacio se encogería en 3.4 millones, tendrían 25.1 de espacio en lugar de 28.5. Según se fueran firmando jugadores, se irían reduciendo la cantidad.

Y por otro lado, los agentes libres de un equipo siguen contando en su espacio salarial como una retención bajo el límite, hasta que renuncian a ellos. Para evitar que un equipo utilice todo su espacio salarial, y después renueve a sus propios jugadores cuando ya estén en el límite, los jugadores aún no renovados pesan en el límite una cierta cantidad ya estipulada, que los equipos pueden rehusar. Aunque luego sean renovados por más dinero, y se pasen del límite, para poder hacerlo hay que mantener esta retención.

Si se renunciara al jugador, todavía podría ser firmado, pero sería como si viniera de otra franquicia, necesitarían utilizar su espacio o las excepciones pertinentes para traerlo. También podrían firmar-y-traspasarlo una vez que hayan renunciado a él.

Y os dejamos aquí nuestra famosa mundialmente Calculadora de Espacio Salarial, para que veáis en qué punto se encuentran los equipos, y cuáles son las retenciones bajo el límite. Por ejemplo, la franquicia que aparece por defecto, los Atlanta Hawks, pese a tener sólo 21 millones garantizados, y tenga una pila de espacio virtual, está muy por encima del tope. Hasta que no renuncie a sus agentes libres (y en lugar de hacerlo, a lo mejor prefieren renovarlos) no se crearía de verdad el espacio salarial.

Según vayan apareciendo las noticias sobre jugadores/equipos ejerciendo sus opciones para el año que viene, y las cantidades fijas de dónde se situarán los límites y demás movimientos que vayan surgiendo, la iremos actualizando. Recordad que el apron está unos 17 millones por encima del límite.

Y como siempre, trabajos de este tipo serían mucho más jodidos sin la FAQ de Larry Coon. Nuestra admiración eterna.

PO Desde El Sofá (XXXVIII): Veinticinco

25 es el número de personajes que se pueden escoger en el Mario Kart de la Wii. Los años que necesitas para unas bodas de plata. El número atómico del manganeso. 25 fueron los puntos anoche de LeBron y Wade y los que promediaron entre Parker y Manu. 25 son los triples que lleva Danny Green en estas Finales, récord de la NBA y es el cuadrado de 5, el número de partido dentro del orden de la serie que ganaron ayer los Spurs. Y de 25 pensamientos estará compuesta esta crónica de hoy para la que hemos olvidado cualquier pretensión narrativa.

  • Popovich empezó con Ginobili titular para igualar el quinteto de Miami con Mike Miller: no lo había sido desde los dos últimos partidos el año pasado contra Oklahoma City. Seguramente no ganaron por el cambio (-1 en 17 minutos del grupo), pero si esto fue lo que sirvió para poner en marcha otra vez a un Manu al que todos los dedos acusadores apuntaban antes del partido, Gregg comenzó la victoria aquí. Sólo metió un triple (aunque si la primera canasta que fue pisando hubiera sido de tres, el 2 de 5 sería más que aceptable), pero sus pases y penetraciones desarmaron a una defensa de alto riesgo como la de Miami. Sus 24 puntos, mejor marca de la temporada, desmontaron la estructura piramidal de los Heat y fueron claves en la victoria de San Antonio. Que no estaba muerto, que no.
  • Miami, no estuvo por delante en el marcador en ningún momento del partido, y desde el 17-17, San Antonio lideró ininterrumpidamente. Al principio y al final del tercer cuarto estuvieron muy cerca, pero tal como sus torrentes de puntos les metían dentro, con largas rachas sin anotar el hueco se volvía a abrir. 4:20 se pasaron sin canasta en el primer cuarto, y en un periodo de 6:27 minutos entre el tercer y el último periodo, metieron sólo dos tiros libres. Este tipo de sequías suelen suceder cuando LeBron no está en cancha… pero anoche estaba presente en esos casi 12 minutos de anotación nula.
  • Una de las preguntas al ver a Ginobili de titular era… ¿confiará Popovich en Joseph o Neal para dirigir al equipo? Habitualmente, San Antonio distribuye los minutos para que Parker o el argentino estén, uno de los dos, en pista todo momento, y el juntarlos desde el inicio podría dificultar el plan tradicional. Pero si las cosas se hacen bien, no hay problema. Manu se fue a 33 minutos de juego, y los cambios se escalonaron para que uno quedara siempre presente: Manu salía a falta de 5:58 en el primer cuarto, y volvía dando descanso a Parker a 1:29 del final del período, y así… Se fueron repartiendo para jugar 22 minutos juntos, 11 con Ginobili y 14 con Tony.
  • Era la séptima vez esta temporada que el argentino superaba los  33 minutos de juego, y la primera sin que hubiera una prórroga de por medio. De hecho, este es el partido que más minutos ha jugado en el tiempo reglamentario… desde aquella serie contra Thunder, también
  • Miami volvió a jugar sin dos hombres altos todo el partido y a dejarse a Chris Andersen en el banquillo. San Antonio tuvo 27 minutos los dos pívots presentes, con Boris Diaw adelantando en la rotación a Splitter y siendo el primer hombre en salir del banquillo. Si paramos el partido con el 101-114, en el que los dos equipos tiraron la toalla a 1:06 del final, DuncanDiaw fue un +1, SplitterDiaw un +7 y el resto de minutos con un sólo hombre alto, casi todos con Duncan, +5, así que se podría decir que funcionaron más o menos igual con cualquier configuración. La combinación titular habitual durante la temporada, y la mejor pareja defensiva del equipo por números, DuncanSplitter, no coincidió ni un sólo minuto.
  • Free BIRD! Su defensa es peor que lo que sus excelsos números en tapones, y el espectáculo que generan indica, es un daño colateral del paso al tiempo completo al small-ball de Miami y el efecto dominó que ha mandado a Splitter, la mejor pareja para él, al banquillo, los increíbles porcentajes de tiro se basan en que no tira y sólo se la juega cuando la puede meter… lo que queráis poner como excusa. Haslem está siendo masacrado (en el AT&T quedará de recuerdo hasta la próxima temporada una línea de estas blancas rodeando donde yace su cuerpo de Udonis) y creo que Andersen ha hecho los méritos suficientes para ganarse el puesto de pívot suplente. No puede abrir tanto el campo para tirar como Haslem, necesita estar un par de pasitos más cerca del aro, pero todo lo que coge, va para abajo. Y hacer sólo lo que sabes hacer bien, es una virtud.
  • LeBron y Wade volvieron a tener estadísticas gemelitas. Tras meter 33 y 32 puntos, en 25 tiros cada uno en el anterior partido, anoche fueron 25 ambos, en 22 tiros por cabeza. El Big 3 pasó de 85 a 66 puntos, mientras que el Perimeter 3 de San Antonio (Manu,Tony, Danny) metió 74. LeBron me sigue dejando frío, y parece que va a tirones. No me gusta.
  • Y que esto no desluzca otra clase maestra del Catedrático Duncan. 17-12-3 tapones, en tan sólo 12 posesiones. Y con la sensación de que cada vez que San Antonio hubiera necesitado dos puntos, podían acudir a él al poste bajo. Los Spurs arriesgaron para hacerle llegar el balón (aunque no recuerdo que ninguna de las 18 pérdidas fueran de esta manera) y Siglo 21 lo recompensó adecuadamente. Mención especial a dos jugadas: la que señaló Van Gundy a falta de dos minutos para el descanso, en la que los Spurs consiguieron pasar el balón de una canasta a la otra en tan sólo ¡3 segundos! tras un tiro libre anotado por parte de Miami y a otra a 5:07 para llegar al final del primer cuarto, en la que, defendiéndole Bosh por delante, Neal le hace llegar el balón por arriba, y pese a no tener nadie entre él y el aro, y con el reloj de posesión agotándose, no lo ve claro, se para, da la vuelta, postea de la manera clásica a Bosh, y la mete a tabla igual. Jodido genio.
  • A colación, aunque les siga dando muchas problemas ante equipos enormes… lo que ha avanzado la defensa por delante de Miami en 12 meses. El año pasado a estas alturas (bueno, un poco más) Garnett la cogía una y otra y otra vez, sin nadie para pararle de allí al aro. Aunque era Rondo el que le ponía el globo (y quizá sea el mejor de la Liga para hacer eso, por habilidad y valor/falta de temor en jugársela para dejarla ahí) y no todos los equipos tienen a Rajon, Miami ha perfeccionado el sistema, y los equipos sudan tinta y se arriesgan mucho para explotarlo. Sólo los mejores pueden.
  • Dijo Popovich en su morbosa entrevista de dos preguntas entre el tercer y el último cuarto, que el equipo necesitaría defender bien en la transición de Miami para terminar el trabajo. Miami sólo anotó 16 puntos a la contra, ninguno en los 12 minutos finales en los que además, los Spurs la perdieron en 5 ocasiones, y San Antonio acabó por encima suyo: 18 a la carrera. Ejecutaron los deseos de Pop a la perfección.
  • Que Battier anotara 2 triples y Mike Miller ninguno, seguramente le pone por delante en la rotación, por lo menos el siguiente partido, especialmente si Miami piensa seguir jugando con 4 bajitos. Battier aporta mucho más en defensa, y mientras requiera una atención similar, compensa la diferencia en acierto.
  • Danny Green sigue a lo suyo, 6 de 10 en triples anoche, 25 de 38, un inaudito acierto del 66% en las Finales. Cada vez se atreve a más, manteniendo el acierto, y lidera con 90 puntos a todo San Antonio en anotación. Si el MVP tuviera que entregarse ya a un jugador de San Antonio, se podría argumentar que lo merece tanto o más que el siguiente en la línea: Tony Parker. El ex de North Carolina gana el plus de defensa y de impacto, pero el francés tiene el estatus, el tiro casi ganador, pese a lo barroco, del Game 1, y ese aura que da ser el que empieza las jugadas: él es el creador, Green finaliza. Una cuarta victoria de San Antonio serviría seguramente para desempatar.
  • Y los equipos en general están en fuego: 44.2% de acierto para San Antonio, 42.3% para Miami. Pocas Finales (si es que ha habido alguna) han registrado semejante puntería, y además, con un volumen de 42 triples por partido entre los dos equipos.
  • Miami no ha perdido dos partidos seguidos desde que se inventó la bombilla enero, pero podrían volver a hacerlo de la manera más dolorosa, entregando el anillo. O lo que es peor aún, seguir sin saber lo que es perder dos partidos seguidos… y quedarse sin título. San Antonio tendría también que perder dos seguidos por primera vez en Playoffs para quedarse sin anillo también, y también son buenos en esto: sólo perdieron más de un partido seguido cuatro veces en esta temporada (Miami hasta enero llevaba tres) y dos de esas cuatro mini-rachas negativas fueron en abril, jugando ya con la velocidad de crucero puesta.
  • Y si San Antonio cerrara esto en el sexto partido, habrían acabado la post-temporada con un registro de 16-4 , el mejor desde… los Spurs de 2007.
  • Jugada que me moló mucho por diseño y ejecución: una de banda, a falta de 8:51 en el tercer cuarto. Ginobili pone un bloqueo vertical a Green para que vaya a recibir y Parker, que acaba de sacar, le bloquea a él de la misma forma para que la vaya a recibir de Green a la mano. Esta secuencia de bloquear al bloqueado parece iniciar una jugada sacada del ataque Flex, lo que significa que Duncan debería ser el siguiente en bloquear a Parker, que se dirige cortando a pasar por debajo de la canasta. En su lugar, Timmy se va al poste alto para hacer un bloqueo y continuación con Manu. Como Miami estaba cambiando en todos, Ginobili ha pasado de estar con Miller, a quedarse sólo con Bosh, pasando por un emparejamiento temporal con LeBron. San Antonio consigue colocar al argentino con el pívot rival, e inmediatamente abre el campo: Parker y Leonard a las esquinas, Green al ala derecha, Duncan con James sellando el poste bajo. Y aquí viene la parte de la ejecución, también deliciosa. Ginobili da varios pasos atrás, casi hasta la línea de medio campo para poder atacar a Bosh en carrera. Encima, Chris le dirige hacia la izquierda (vamos, Bosh, entre zurdos deberíais conoceros) y LeBron elige no ayudar (algo años de verle, me dicen que si lo hubiera hecho, no cambiaría nada, Manu se la habríaa dejado tan tranquilo a Duncan y santísimas pascuas). Dos puntos fáciles.
  • Otro detalle molón: el pase entre las piernas de LeBron del que la retransmisión no se percató en directo.
  • Con lo buen pasador que es Parker, y es posible que sea el tercero mejor del equipo, tras Manu y Boris Diaw. Cosas que sólo pasan en San Antonio.
  • 13 puntos en 26 minutos por partido saliendo del banquillo, 64.7% de acierto en 3.4 triples tirados en media, +18 en 132 minutos de serie, de las mejores marcas del equipo. Los números de Ray Allen impresionan más que su impacto mediático, o incluso, aparente.
  • La cruz del banquillo es Norris Cole, que acabó con un -14 en 6 minutos, y viendo el partido es totalmente creíble. Cuando él estaba en pista, San Antonio ensanchaba el campo, y mandaba al playmaker titular, bien Manu o Tony, al aclarado contra él, y siempre sacaban algo. Parker está metiendo 25 puntos con un 60% de tiro verdadero y dando 6 asistencias por 36 minutos en estas Finales con el base suplente de Miami delante, que acumula un -31 en 82 minutos. Si Miami quiere ser campeón, tiene que empezar mandando ayuda en esta dirección.
  • Las Finales siguen siendo pitadas de manera laxa, aunque el número de faltas vaya aumentando: Miami tira 24.7 tiros libres por 100 posesiones durante la Temporada Regular, los rivales de San Antonio lo hacen un 20.6 (segunda mejor marca de la Liga), y en estas series los Heat van a la línea 17.9 veces por 100. Anoche fueron 23 viajes a la línea, el mayor número para ellos en estos cinco partidos. Desde luego, nadie se podría quejar de que el arbitraje esté sirviendo esto en bandeja a Miami.
  • Y por cierto, si se pitara de esta manera una serie con los Spurs de hace… no sé… 10 años… ya habría costillas dañadas. Bruce Bowen seguramente haya roto mandos de televisión y un par de pajaritas pensando en por qué no le pitaban a él de esta manera. De todos modos, si lo siguen haciendo, es precisamente por eso, por la nobleza (flopping aquí, flopping allá aparte) con la que ambos equipos lo están interpretando. Ya lo dijimos alguna vez, las series nos gustan ligeritas de silbato.
  • Seguimos enlazando… ¿Han llamado a Ginobili ya para cobrarle los 5.000$?
  • Como siempre, bancamos a muerte al equipo que va detrás en el sexto partido (Miami), y el séptimo, que lo haya, y que lo gane el mejor. Y a ver si volvemos a ver un partido que no llegue decidido al minuto final, si no es mucho pedir.
  • Y ya está, veinticinco, por el c…

PO Desde El Sofá (XXXVI): Spurs, man

San Antonio barrió a Miami del AT&T Center, demostrando que pueden ser superiores a los Heat, en una eliminatoria en la que todavía no lo habían acreditado. Los dos partidos que llevábamos hasta ahora nos dejaron una victoria clara del equipo de Florida, y un cara o cruz que cayó de su lado, y nunca habían estado más de 10 puntos por delante en el marcador como nos recordó Mike Breen. Necesitaban una actuación así para que la balanza vuelva a inclinarse, aunque ligeramente, del lado de la espuela.

Con 51 puntos entre Gary Neal y Danny Green, 39 de ellos conseguidos mediante triples, y con San Antonio por fin dominando el rebote ofensivo (19 capturas, el 41.3% de sus fallos, que produjeron 20 puntos en segundas oportunidades), se puede conseguir esa desproporcionada ventaja final de 36 puntos.

Los Spurs están metiendo el 44% de los triples en estas finales, y eso incluye el 3/13 de Manu Ginóbili (la peor selección de tiro en estas Finales con diferencia cuando no le entran, pero Manudo es quien es, porque, precisamente, mete esas), y una actuación pobre en general en el primer partido. No sé cuánto hay de cansancio, y cuánto de mérito Spurs, pero la gran defensa del perímetro que ha estado haciendo todo el año Miami, rotando y llegando a sitios que parecían imposibles, se ha esfumado en estas Finales.

Miami se ha permitido durante todo el año agobiar al jugador que lleva el balón con sus dos-contra-uno, a la vez que recuperaban a tiempo si el balón salía de ahí, y llegaban a todos los pases extra, pero eso sí, llegando siempre al límite. El problema es que San Antonio pone el infinito un poco más lejos.

Y si sus tiradores están enchufados, agradecen esa presión, porque alejando ese uno-contra-dos de la acción, pero con previsión, lo convierten en un cuatro-contra-tres. Popovich parece un maestro de artes marciales, dándole la vuelta a la llave del rival, para que ellos mismos se hagan daño cuando le atacan. Otro ejemplo son los momentos en los que Miami intenta defender al hombre en el poste bajo por delante. Los Spurs, en lugar de intentar forzar el pase y la pérdida, lo intentan utilizar para su propio beneficio. Pop lanza a sus hombres (Green, Leonard, Parker) a penetrar por la línea de fondo, y convierte a Duncan en un bloqueador por la espalda, que abre camino al aro.

En el otro lado, el ataque de Miami, tras concederle la Mención Especial del Jurado a Mike Miller y su 5 de 5 en triples, creo que ya podemos encender la alarma naranja con un LeBron James que está dejando su peor baloncesto del año para el final. Dándole el crédito que se merece a las defensas de Indiana y San Antonio, sus esquemas han aturullado al LeBron anotador, al que el tiro, que es el único recurso que se le permite, le ha abandonado en el peor momento. En Temporada Regular, James estaba metiendo el 40.6% de los triples y el 43.2% de los tiros a media distancia, y en estos tres partidos sus porcentajes han caído al 25% en tiros de tres y al 23.5% fuera de la zona, pese a que los Spurs le animan, con todo el espacio que sea necesario, a que juegue desde ahí.

Como lleva todo el año acreditando que puede tirar (aunque rápido lo olviden algunos), y a falta de saber si habrá algún problema físico del que no sepamos nada, lo que está de moda es culparle a su psique del asunto. Como no entiendo del alma, ni tampoco soy John Cusack, y LeBron no es John Malkovich, en su mente no me puedo meter, pero sí lo recuerdo como el vigente campeón, y un respeto me gusta tenerle. Como este año no ha juntado tres partidos malos, es obligatorio buscarle explicación a esta triada de actuaciones regulares y reguleras ante la tercera mejor defensa por números de la Liga. Cuando igual no la tiene. Las respuestas, como en cualquier serie de moda de esas que viven dejando cosas sin resolver al final de cada capítulo, en el siguiente episodio.

Y sin que sirva de insinuación de Sternato, pues también perjudica a San Antonio por igual, ni de excusa barata: la serie no se está pitando de forma que se invite al juego cerca de los aros. Un servidor la prefiere así, ligera de silbato, con dos equipos honestos que no abusan para darse palos, pero es un estilo que no conviene a LeBron. Anoche se fue de San Antonio sin un tiro libre en 39 minutos, algo que no sucedía desde diciembre de 2009, pese a sus 7 tiros en la pintura (promedia 9 por partido). LeBron sabe que no se está pitando, y con eso también juega. Tal vez demasiado.

De todos modos, al igual que en el anterior, esta victoria vale sólo por un partido ganado, un 25% del Larry O’Brien. Y ya hemos visto que las tornas se cambian rápido. Y más, si Tony Parker se empieza a perder partidos.

El detalle: Un pelín antes de la mitad del segundo cuarto, Splitter se olvidó de que Chris Bosh es zurdo, y ante un tiro suyo a media distancia… le fue a taponar el lado que no era.

PO Desde El Sofá (XXXV): Uno menos

Gran partido (sobre todo la primera parte) para dar el comienzo a las Finales de este año, y San Antonio, que no salía con la pole, se ha puesto delante en la primera curva.

Una canasta en la ultimísima décima del reloj de posesión, tan cerca del final, que podría ilustrar un debate sobre paradojas relativistas, decidió que el primero sería de los Spurs. Una jugada rota resuelta a la remanguillé por Parker, dejaba a Miami con tan sólo cinco segundos para remontar una distancia de dos posesiones, y fue más que suficiente.

San Antonio volvió a blindar la pintura y a encomendarse al desacierto exterior rival, y perdiendo sólo cuatro veces el balón y sin cargar el rebote ofensivo, evitaron los puntos a la contra de Miami. Por poner en perspectiva lo de las pérdidas, este es el undécimo partido de Playoffs en los últimos 28 años (los que nos permite consultar Basketball-Reference.com) en el que un equipo pierde 4 balones o menos, y la tercera vez que ocurre en unas Finales en ese rango de tiempo.

Y ninguno de esos balones los entregó su director titular de juego, Tony Parker, que, simplemente, controló a la perfección el partido. No fue un imposición de dominio, sino un gobierno continuado del ritmo, en un papel algo menos agresivo al que él acostumbra. El ataque de los Spurs anoche fue conservador, pero constante, porque estaba al dictado del francés.

En la primera parte, los dos equipos se fueron al descanso con un buen porcentaje de acierto desde el triple (40% ambos, con Miami intentando 15 por 10 de San Antonio), y en la segunda, ambos estuvieron en torno al 20%, por lo que no podemos echar la culpa a una diferencia de acierto. Según pasaron los minutos, los tiros dejaron de entrar, y el mejor ajuste que Popovich podía hacer, visto así a toro pasado, fue no hacer absolutamente nada. Tener la paciencia y entender, que pese a que Miami llevaba seis triples al acabar la primera mitad, y Bosh estaba acertando lo suficiente para ser una amenaza en la media distancia, era mejor esperar a que Miami empezara fallando por ahí, que abrirle las puertas de su zona lo más mínimo a LeBron.

James, que acabó con un triple-doble, fue convertido en distribuidor por el esquema de San Antonio, y como le ocurrió a veces en la anterior serie contra Indiana, hasta él mismo se acabó convenciendo de que la trampa era mayor de lo que era, y para mi gusto, pudo haber sido más egoísta, sobre todo cuando los cambios le emparejaban, aunque lejos de la canasta, con Tony Parker.

Hay que entender el contexto también, anoche sólo se pitaron 24 faltas, un número muy bajo para un partido de NBA en general, y más, para un partido de las Finales. Aquí entramos en una petición de principio: se pita poco, en parte, porque se jugó lejos de los aros, y acabamos en si viene primero el huevo o la gallina, pero cuando la acción se acercaba allí, LeBron mediante incluso, no sonaban los silbatos. Si pasamos del refuerzo positivo habitual, al castigo negativo, se entiende un poco más la situación en la que se vieron ambos equipos.

En definitiva, es un partido de 175 posesiones, en el que la diferencia ha estado en 2. La paridad fue grande, ningún equipo tuvo errores de bulto o algo que tengan que marcar en rojo para corregir en el siguiente. Siguió en general el guión esperado, y la única mala noticia del espectáculo, es que queda un partido menos para que acabe la temporada, y ya se empieza a ver el final.

El detalle: En una de las repeticiones del pisotón no intencionado de Danny Green a Mike Miller, se pudo ver claramente en la lengüeta de sus zapatillas, las Zoom Soldier VI, el logo de… LeBron James. El jugador al que se tuvo que encargar de defender en varias posesiones. Sé que ocurre a menudo, pero me sigue haciendo gracia, que los jugadores lleven calzado que rinda homenaje a sus rivales más directos.

Howard y Paul… ¿se puede o no se puede?

Ahora que según Marc Stein, la proyección del límite salarial para la próxima temporada está en torno a los 58.5 millones, y utilizando nuestra maravillosa Calculadora de espacio salarial, podemos ajustar un poco más las condiciones que necesitarían cumplir varios equipos para atraer a los dos agentes libres más reclamados del verano.

El máximo al que Dwight Howard podría aspirar es 20.51 millones de dólares, y Chris Paul por su parte, a 18.67. El equipo que quisiera atraerlos a los dos, necesitaría, por tanto 39.2 millones. Lo que vamos a comentar ahora son las operaciones más normales y sencillas. Todos los equipos podrían hacer movimientos infinitos con lo que tienen en sus plantillas. Dallas por ejemplo, traspasando a Dirk por gente que cobre menos liberaría mucho espacio, pero vamos a pensar en las soluciones más directas.

Empecemos con Atlanta, uno de los equipos con más espacio teórico, y que podría resultar interesante para ellos por la opción de juntarlos a los dos, y por ser la ciudad natal de Dwight. Los Hawks tienen cinco contratos garantizados para el año que viene (dos de ellos, primeras rondas de este Draft) y 100.000 dólares que les quedan por pagar del contrato garantizado a Jeremy Tyler. Esto les daría un espacio de unos 33.9 millones, algo corto para poder ofrecer el máximo a ambos, y significaría que renunciarían, y por tanto, perderían por nada a cambio, el resto de agentes libres del equipo: Teague, Josh Smith, Korver

Por tanto, las opciones de Atlanta de firmarlos directamente pasarían por desprenderse de alguno de los jugadores que tienen en nómina (supongo que Louis Williams sería el candidato), o convencer a Paul y Howard de la rebaja.

Una alternativa tremendamente impopular, sería tal vez, aprovechar que Teague sólo cuenta 6.1 millones de cara al límite hasta que firme su nuevo contrato, y traspasar a Horford en su lugar. En ese caso sí tendrían esos 39 millones, pero sin Horford, con dos bases que no pueden traspasar hasta diciembre, y cambiando a Al por lo que tendrían que ser elecciones del Draft futuras o algún jugador que cobre muy muy poco.

Luego, está la alternativa de los traspasos. Con los Lakers tal vez interesados en Josh Smith, y teniendo en cuenta que hasta la firma de un nuevo contrato, su impacto en la masa salarial es de 16.4 millones, tendrían unos 18 millones para firmar a Paul (prácticamente el máximo), y después podrían hacer el cambio SmithHoward. Esta operación necesitaría el beneplácito de los Lakers, y su disponibilidad a darle un contrto que empiece en 16 millones a J-Smoove, pero como desde el punto de vista del espacio salarial es plausible, la comentamos.

Por tanto, la opción de que los dos jugasen en Atlanta es posible, pero como veis, el resto del equipo en los Hawks quedaría prácticamente vacío esperando a quien estuviera dispuesto a llegar por el mínimo


Una opción que según los rumores Dwight se está pensando mucho es la de llegar a los Rockets. Houston tiene firmado contrato para la próxima temporada con 7+1 jugadores (adeudan una pequeña cantidad a Tyler Honeycutt) y con esto, el espacio libre es de aproximadamente 17.3 millones, a unos 3.2 de poder ofrecer el máximo a Howard. 3.5 cobra curiosamente Thomas Robinson, 5ª elección del Draft el pasado año y jugador al que se rumorea que estarían pensando en traspasar.

Pero en este caso, los Rockets tienen opciones de renovar a varios jugadores por unas cantidades tan bajas, que me cuesta creer que vayan a renunciar a ellos: 926.000 dólares por Parsons y 788.000 por Beverley o Greg Smith (Delfino por 3 millones también es buen negocio, pero no tanto, y no se puede tener todo) son gangas que los Rockets no deberían estar dispuestos a renunciar.

Así, quedándose con estos tres y dando por hecho que colocan a Thomas Robinson, los Rockets se quedarían cortos por 1.3 millones, lo que tendrían que solucionar con una combinación de convencer a Dwight y traspasar o renunciar a algún jugador. Lo primero que harían, supongo, es utilizar la nueva stretch provision, por ejemplo, para cortar al problemático e inédito Royce White y ahorrarse 0.65 millones. En definitiva, los Rockets tienen la flexibilidad suficiente para ofrecer el máximo a Dwight, aunque están a un par de movimientos de poder hacerlo.


Otro equipo con interés real es Dallas, y sobre todo, al parecer, en Chris Paul. La situación en los Mavericks depende de la decisión de dos jugadores, que pueden elegir si renuevan el contrato de forma unilateral para la próxima temporada: OJ Mayo por 4.2 millones, y Shawn Marion por 9.3. La lógica dice que, en teoría, el primero no renovará, y el segundo si va a hacerlo. En este caso, Dallas tendría cinco jugadores y una elección del Draft bajo contrato y 16.7 millones, si el tope está en 58.5, de espacio, un par de ellos por debajo del máximo que podría recibir Paul.

Los Mavs podrían generar esa diferencia inmediatamente cortando a Marion con la stretch provision (ahorrarían 5.7 millones), o* encontrando a alguien que se lleve a Cunningham y su primera ronda del Draft, o a Carter y su último año de contrato. Por tanto, aunque con algún movimiento necesario, y a costa también de haber llenado el espacio con muy pocos jugadores, los Mavericks tienen en sus manos crear el suficiente espacio salarial para tentar a CP3.

*Corregido, los Mavs no pueden utilizar la «stretch provision» con Marion, por ser un contrato firmado bajo el anterior convenio.


Y finalmente, como siempre, hay rumores de que los Lakers podrían renovar a Howard, mantener a Kobe y Gasol, traer a Chris Paul y firmar a traspasar a Morris y Goudelock por David West, Al Jefferson, LeBron James o el toro de Osborne. Para no excedernos con el análisis, lo comentamos con una imagen.

PO Desde El Sofá (XXXIII): Habemus séptimo

Y tendremos partido decisivo. Vogel se mantiene fiel al plan, y sus jugadores lo ejecutan lo mejor que pueden, e Indiana fuerza el séptimo con su mejor baloncesto en la serie. Dos temporadas, con diferentes objetivos, quedarán reducidas a lo que suceda en 48 minutos.

El partido de anoche fue muy como el quinto, pero al revés. El tercer cuarto fue una repetición del anterior, puesto frente al espejo, con los Pacers dominando a Miami. Lo que fue LeBron un día, es el colectivo en otro, pero en ambos casos fue un punto de inflexión, que creó una ventaja que ninguno de los dos equipos perdió. Aún así, si el descanso no cambiaba las cosas, se veía venir.

Miami empezó con un ajuste extraño en su quinteto titular que todavía no entiendo, ni salió bien. Udonis Haslem, cuya función en ataque es amenazar a Hibbert con su tiro si este gravita a la pintura, fue movido de la línea de fondo izquierda, donde se siente más cómodo (y los porcentajes lo demuestran) a la parte derecha de la pista. Este gesto, parecía tener la intención de liberar el bloque izquierdo para que LeBron, que prefiere postear desde ahí, empezara a atacar a George desde el principio, como hizo en el tercer partido, pero no sucedió así, y Miami no sacó a la montaña del medio en todo el partido.

Salvo por Wade y Bosh, que volvieron a parecer una caricatura mal hecha de ellos mismos, casi todo había salido bien para Miami en la primera parte: 7 triples anotados, Indiana fallando cosas sencillas cerca del aro, manteniendo un casi-aceptable 46% de rebotes capturados y con un febril David West en 0/7… y sólo estaban un puntito arriba. En cuanto los fallos cambiaron de acera (no homo), los Pacers dispararon la diferencia.

El último cuarto tuvo un inició de reacción de Miami, que tras quedarse sin champú en plena ducha, rebuscó un poco y encontró un botecillo de estos en los que queda un culín traído desde algún hotel: Mike Miller. Dos triples seguidos suyos acercaron a Miami a 6, y un poco después robó un balón que LeBron convirtió en la bandeja que ponía el -4, pero hasta aquí llegó la reacción. Un triple de George, que hizo seguramente el mejor partido en ataque de la serie y un par de técnicas pitadas a LeBron y Fizdale tras una falta en ataque señalada a James, ponían en pausa el intento de remontada.

No vamos a negar que los séptimos partidos nos encantan, así que estamos encantados con que llegue, además en unos Playoffs en los que sólo habíamos vivido uno. Que llegue ya el lunes.

El detalle: El enésimo Paulgeorgazo

PO Desde El Sofá (XXXII): Al tercero fue la vencida

Igualados prácticamente al descanso, y con una primera parte que encajaba perfectamente en la historia y paridad de esta serie, parecía que íbamos a seguir teniendo tazas de té en la segunda. Y entonces apareció el MVP, soltó el Kraken, y el partido sólo duró 12 minutos de juego, y 36 de tiempo real más.

Anotando, pasando (Haslem ya está 9 de 12 en estas series desde la línea de fondo izquierda, todos los tiros asistidos, por supuesto) y dirigiendo esa defensa que sólo encajó 13 puntos en el tercer cuarto, LeBron James hizo otro partido para adjuntar a su colección de clásicos en Playoffs. No entra directamente al número 1 de la lista, pero por importancia, tan clave como cualquiera de ellos. Sobre todo porque Wade y Bosh, por los motivos que sean, hicieron uno de los peores partidos, por dejar margen de error, en tres años de Big 3.

Los Pacers apenas percutieron en el rebote ofensivo, y la nueva estrategia anti-Hibbert, el dos-contra-uno por sorpresa, aleatorio e instantáneo, consiguió que dejara de parecer una mezcla de lo mejor de Russell y Olajuwon y jugara sólo a nivel All-Star. El quinteto titular de Indiana no estuvo nada mal en conjunto (dejó sólo un -2), pero debido a las faltas que acumularon Hill y Stephenson, apenas jugaron juntos 16 minutos, cuando su media en tiempo en cancha en estas series es de 27. Así, hubo que tirar del decepcionante banquillo, y tuvimos 18 minutos de DJ Augustin in session y otros 16 de Sam es la mayor ironía que con esa cara se apellide Young, lo cual es dar demasiada ventaja en unas Finales de Conferencia.

El partido fue bronco, con un par de enganchones de hombres altos, entre ellos el que debería haber supuesto la eliminación de Andersen, pero esta vez los árbitros no llegaron con el pito tan suelto como en el anterior, y pudimos ver por fin un partido de baloncesto, y no unas cuantas canastas entre falta pitada y falta pitada.

Miami está a un partido en dos oportunidades de llegar a sus terceras Finales consecutivas. Indiana tiene personalidad, pero será en el próximo partido cuando más tenga que demostrarlo. Veremos.

El detalle: La Iglesia Católica debería ver si uno de los misterios de Fátima era la resurrección de Mario Chalmers. Después de caer al parqué tras ir a por un rebote, retorcerse de dolor, y quedarse inmóvil de repente, en el último minuto del primer cuarto, un simple robo de Wade consiguió devolverle de entre los muertos, para irse a la línea en la contra a clavar un triple.