PO Desde El Sofá (VII): En la sombra

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

El pasado viernes comentábamos en El Podcast Desde El Sofá, que la serie entre Clippers y Warriors aún no había tenido un rato de esos en que Curry se ponía en modo NBA Jam, es decir, ese modo en que todo le empieza a entrar tire lo que tire. Anoche, vivimos esa noche.

El primer cuarto da para mucho, para demasiado, pero fue la gran imagen de lo que tratamos en el Podcast. Necesitábamos a ese Curry en PO, echábamos de menos a ese Curry y apareció, además a lo grande. Vamos con numeritos: El 1Q acabó con un brutal 39-24 para los Warriors, pero lo que realmente nos mola (y nos pone) fueron los 17 puntos de nuestro amigo Curry. Sin fallo en el triple (bueno…falló un par, uno de ellos de medio campo para acabar el cuarto, pero bah…no los tenemos en cuenta) y con un dominio del juego realmente espectacular, recordando a ese jugador que puso patas arriba el MSG el pasado año. Nos regocijamos en el sofá. Sí, es el Curry Game.

Warriors siguió dominando el partido, un poco dejándose llevar, ante unos Clippers donde el Sterlingate estaba muy en la sombra y como comentábamos por linea interna, no se sabía si ese estado era debido a los Warriors o a toda esta lamentable movida, tal vez  nunca lo sabremos, pero Jamal Crawford era el único que quería hacer ‘algo’ por parte de los angelinos y si ni Griffin ni Paul aparecen a su nivel, el resto del equipo lo nota.

Aún así, y siendo medianamente normal en un equipo de Rivers, Clippers nunca le perdió la cara al partido, y siempre dio esa sensación de ‘oye, que como se enchufe Paul….igual hay partido!!‘. Curry fue apagándose, tal vez dejándose llevar y el Curry Game se quedó en un Curry Quarter, y aunque acabó con 33 puntos, esa demostración brutal, de las que nos gustan, sólo la pudimos ver al inicio.

Al final del partido, Warriors se lleva el partido y deja la serie al mejor de 3 partidos, con un 5o en LA que va a ser la bomba…por qué? por todo lo que pasó.

La sombra de las grabaciones a Sterling estuvo planeando en todo momento por el Oracle, la medida de protesta inicial de los Clippers fue quitarse al unísono la camiseta de entrenar en el calentamiento inicial, dejarla tirada en el centro y la camiseta de tiro llevarla al revés, ocultado el nombre de Clippers, ocultando a su propietario. Por otro lado, en primera fila, enfrente justo del banquillo de Clippers, Rochelle Sterling aka The Big Cheated, vestida de negro…provocando a su marido? poniéndose al lado de los jugadores? no creo, ya que a la reportera de la TNT le dijo fuera de antena que no sabía si era su marido el de las grabaciones….algo a lo que Van Gundy dijo algo así como: Va hombre va… Todo muy oscuro y muy raro y más después de la noticia lanzada por Woj sobre el interés ahora de Magic por comprar Clippers… La pregunta es… es todo esto un movimiento desde ultratumba de Jerry Buss para que Magic compre Clippers y así cargarselos para que Lakers vuelve a reinar? Todo esto y más, en el próximo capítulo del Sterlingate, que nada más ha hecho que empezar amiguitos.

Sofi del Día: Para los jugadores de los Clippers, por llevar las camisetas al reves en señal de protesta por el pajaro que tienen de propietario…

PO Desde El Sofá (VI): Texas Shootout

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

A veces tenemos el difícil trabajo de tratar de recrearnos en explicar por qué un equipo ganó. De poner en blanco y negro lo que diferenció una sola posesión, de las 185 que vimos.

La verdad es que el tercer partido, pudo ir para cualquier lado. Dallas y San Antonio anotaron en 11 de las últimas 12 jugadas, incluidas las 9 finales, a cada cual más complicada, finalizando en el culmen que fue el triple sin equilibrio sobre la bocina de Vince Carter. Pero no os perdáis las tres canastas en la pintura anteriores, el show de Monta Ellis y Ginobili, el goteo constante e inadvertido de Dirk y Tim, Dalembert cerrando el espacio aéreo al volver del descanso, el segundo cuarto desde la media distancia de Tony Parker y el comienzo de Calderón. Un montón de protagonistas, dirigidos por dos excelentes estrategas, dando uno de los espectáculos del año.

Carlisle, que bien sabe que la defensa en la NBA es una manta corta que no te llega a todo el cuerpo, es excepcional reconociendo qué día tiene que tapar los pies, y cuándo la cabeza. Dallas ganó los dos últimos porque no han parado de anotar, y San Antonio está acertando cada vez a mejor ritmo frente a ellos, pero a lo largo de la serie ha logrado que San Antonio no hilvane su peligrosa secuencia de pases hasta triple abierto por el perímetro, aún a costa de ceder la media distancia a Tony Parker, el pase a Ginobili en el bloqueo y continuación, o el enfrentamiento favorable a Kawhi Leonard en el poste por haber cambiado en la defensa. El enfoque de control de daños de Rick, que prefiere resignarse a que sean 2 puntos de Splitter, que 3 de Danny Green, permite que los Spurs estén a una distancia razonable, para que los Mavs lleguen con opciones si son capaces de desplegar su propio ataque.

Y aquí, el rey de la noche fue Monta. Aunque pasó un mal momento cuando San Antonio le retó a tirar y fallar, pasando todo bloqueo por detrás, esto quizá le dio cierto ritmo para acertar todos esos lanzamientos más tarde, y sirvió de acicate para que penetrara. Finalizar ante un equipo tan grande como San Antonio es complicado, pero la atención con la que tratan a Nowitzki los Spurs (las ganas de doblar, aunque no acabe sucediendo, están ahí prácticamente cada vez que toca el balón) le permitió finalizar en varias ocasiones con placidez, solo incluso, recogiendo el balón de las manos del propio Dirk y galopando a la canasta en un único movimiento. Se recuperó maravillosamente bien del bache, y fue el faro de los Mavs, hasta para servir de señuelo en la jugada final.

Y si San Antonio aprovecha su profundidad y la cantidad de talento que ha ido trayendo a la franquicia y desarrollando, para presentar a los equipos rivales una amenaza que dura 48 minutos sin respiro, Dallas puede seguir el ritmo. Con una rotación del 6º al 10º hombre igual o mejor, los Mavs son otro equipo de partido completo, al menos cuando todos sus jugadores, alguno más perro que otro, están dispuestos a ello. Hoy faltó el desempeño de Devin Harris de los dos primeros partidos, pero siempre es fácil encontrar a alguien que vaya recogiendo el guante en cada tramo. Y así es como encajaron y devolvieron golpe por golpe todo a San Antonio, en un partido que no vio ninguna ventaja de 10 puntos o más.

Otro detalle para apuntar de este partido, es la gestión de los tiempos muertos y las posesiones finales. Después de ver a gente como McHale o Wittman, uno piensa que la cosa será más difícil de lo que parece. Pero entonces llegan Popovich y Carlisle, y vuelve a parecer facilísimo lo de pedir un respiro siempre que el equipo lo necesite, y aún así, guardar tiempos muertos suficientes en la mochila para utilizarlos en un final apretado. Y el uso del reloj fue sublime. San Antonio logró sacar el dos-por-uno, pero Dallas le obligó a darse prisa para conseguirlo, y consiguieron dejar unas décimas por si hacía falta la heroica. Esto es casi más responsabilidad de la inteligencia de los jugadores (Dirk, Monta, Manu), pero es evidente el aliento de Rick y Gregg.

Por la suficiencia que han demostrado durante la temporada y más allá, los Spurs partían como claros favoritos. Y si se lanzaron pronósticos de 4-0 ó 5-1, no es descabellado pedirles un 3-1 ahora. Pero ahora van de copiloto, y el coche lo conduce Cuban. Si los Mavs siguen anotando, tendremos el sorpresón de los Playoffs. Y Dirk Diggler todavía no ha hecho acto de presencia…

Sofi del día: Jaime Maggio en TV nacional. Sager, ponte bueno muy pronto, pero… ¿no es más divertido quedarse en Atlanta jugando al golf que andar viajando por toda América? Piénsalo, Craig.

PO Desde El Sofá (V): Vuelta al rumbo

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Chicago evitó meterse en el Gran Hoyo de la Muerte del que nunca nadie salió en la NBA, con una victoria en Washington que ya pone en 12-10 el registro de los equipos visitantes en estos Playoffs, y viendo como está funcionando esta temporada la ventaja de campo, y la que puede haber liado Nene, seguramente hayan vuelto a poner la eliminatoria al 50%, aunque se encuentren un partido por detrás, y tengan que ganar otro más de los dos que les quedan en el Verizon Center.

Y este será, indudablemente, el Mike Dunleavy Jr. Game. El hijo de Mike Dunleavy Sr. se disfrazó de Dios disfrazado de jugador de baloncesto para meter 35 puntos con la camiseta de Chicago, y lo más importante, dar opciones y facilidades a media cancha a los Bulls, que pudieron abandonar una de sus mayores armas en ataque, el rebote ofensivo, para recogerse de manera más rápida y precisa ante la velocidad del equipo capitalino. Así que irónicamente, esta explosión anotadora, donde más pudo ayudar a los Bulls fue en defensa, consiguiendo frenar una salida potente, con muchas oportunidades fáciles para Wall y los Wizards.

Uno se dio más o menos cuenta de que ese iba a ser el día del veterano jugador cuando le entró hasta esto. Pero lo que siguió y precedió fue una gran demostración de puntería (8 de 10 desde el triple), y un clínic en el uso de los bloqueos indirectos.

Thibodeau, cuando no tiene un base que marque diferencias en el pick’n’roll, o incluso con uno de esos en cancha, basa casi todo el juego de su equipo en situaciones que parten de la floppy, esa jugada que hace parecer la pista una máquina de pinball, en la que tres jugadores (dos a un lado, uno a otro) ponen pantallas para liberar a un tirador, y que luego este haga lo que sea pertinente con la ventaja o la variante que se haya utilizado. El problema es que siempre les ha faltado un jugador capaz de hacer algo con el espacio y la confusión que se puede crear de manera consistente, pero cuando esa persona aparece, Deng, en su momento en bastantes ocasiones, o el Dunleavy de anoche, los Bulls se convierten en un equipo bonito de ver. Fijaos cómo utiliza aquí la propia ansiedad de Trevor Ariza por pararle, para que vaya a donde no debe, y obtener un tiro abierto. Precioso.

Y para que veáis el timo que es eso del clutch: tras anotar un triple en la primera posesión del último cuarto y poner 32 en su casillero, Mike sólo metió 3 puntos en los últimos 11:48 y cometió un par de costosas pérdidas. ¿Le quita importancia a su actuación? ¿Habría ganado Chicago sin él, pese a ser poco más que un señuelo en los últimos minutos de un partido apretado? La respuesta a ambas preguntas, como podéis imaginar, es 42.

Otra clave del partido para mí fue la apuesta de Thibodeau por mantener a Noah en el partido pese a que le pitaran la segunda falta muy pronto. Washington se emperró en sacar la tercera del nuevo DPOY (que podía haber caído perfectamente, la verdad) yendo con Nene al poste bajo una y otra vez, más pendiente del silbato que del aro, lo que supuso una gran serie de posesiones fallidas cuando los Wizards podían haber abierto un gran hueco. Y Noah no vio la 3ª hasta el último cuarto, y llegó con 3 a los últimos 6 minutos (cuando volvió a encadenar dos seguidas), pudiendo jugar 41 minutos. Si Thibs lo manda al banco, se autoimpone el castigo. Casi mejor dejar que decidan los árbitros.

Y por supuesto, muy importante para este partido, y potencialmente para la serie, fue también la expulsión de Nene. Cuando se estaba volviendo a meter en el partido, con un par de canastas, una a media distancia y otra a la contra, cayó en un pique con Jimmy Butler que no encajó muy bien un agresivo bloqueo anterior en la jugada que le liberó para acertar la suspensión, y acabó siendo él el expulsado del partido.

Ahora, Nene, que por el motivo que sea, y los ha habido de todo tipo, parece incapaz de encadenar tres partidos redondos en su carrera, deja en manos de Adam Silver perderse algún partido de la serie ante una gran oportunidad: la de lograr una tempranera tercera victoria, lo que equivale a poner pie y medio en la siguiente ronda.

Lo cierto es que Washington no se derrumbó tras el incidente, incluso se pusieron por delante, con Beal jugando muy bien y con acierto en el último cuarto, y Wall dejando los habituales detalles de jugador impresionante, pero quién sabe qué hubiera pasado con el ala-pívot en pista, y los problemas de Chicago para cerrar los partidos ante los Wizards. Y su baja en el próximo partido, de producirse, se me antoja especialmente sensible, no sólo por lo bueno que es el Nene 100% en ambos lados de la cancha, sino por el poquito talento que tienen los Wizards detrás: Trevor Booker es un pedazo de pan y un tío que te llevarías a Crimea, pero no es muy buen jugador de baloncesto (y si por cualquier casualidad se saliera, y se marcara algo parecido al 24/12 de principios de año frente a Atlanta, no seáis la clase de soplapollas que mencionan en Twitter diciendo «¿Hoy no habláis de Trevor Booker?». Casi 250 partidos de NBA le contemplan) y las opciones Al Harrington y Drew Gooden estarían bien si esto fuera 2009 y no tuvieran un monstruo como Taj Gibson delante. ¿Hacerse pequeños con Webster? A tramos quizá, pero Chicago es muy mal equipo para probar a encogerse.

Cada partido se convierte en una final cuando el equipo de fuera gana los dos primeros. El siguiente será todavía imprescindible para Chicago, y simplemente una muy buena oportunidad para Washington, pero no la última. Los Bulls han tardado, pero han logrado ajustarse al vértigo, ahora les queda conseguirlo incluso cuando no encuentran a alguien que les sujete el ataque. Que no es baladí.

El sofi del día: ¡PELEA! Siempre molará ver una tanganilla que no va a a más de vez en cuando…

PO Desde El Sofá (IV): Houston, habemus marrón

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Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Qué inicio de Playoffs.

La emoción de estos primeros partidos hace parecer que nos encontramos en rondas mucho más avanzadas… y lo que nos espera. Siete de los ocho cabezas de serie, y favoritos nominales, han perdido la ventaja de campo, y dos de ellos además, podrían no volver a jugar un partido en casa. Houston está en un hoyo del que les va a costar salir.

Porque aunque la serie pinte larga, y los dos partidos hayan estado muy justos, el Rose Garden va a ser un hervidero tras 3 años sin Playoffs, y si pierden el siguiente partido estarían remando contra la historia: nunca nadie ha remontado un 0-3 en contra en la NBA.

Portland sigue donde lo dejó durante la temporada, o incluso, en sus mejores momentos, con esa fórmula que seguramente ya tengan patentada, en la que Aldridge hace lo suyo en los tres primeros cuartos (y a un nivel estratosférico en estos dos encuentros), y deja la suerte de muleta para Damian Lillard, que aunque no estuvo especialmente acertado durante el encuentro, volvió a tener hielo en la sangre en los momentos finales, metiendo los tiros libres (algo que muchos equipos han echado de menos en los partidos que llevamos), y tomando las decisiones correctas como director.

Y eso que cuando el partido comenzó, todo parecía diferente. Dwight Howard se marcó un primer cuarto tremendo, con 19 puntazos (¡e incluso un 3 de 3 en tiros libres!), enganchado canasta sin fallo tras canasta sin fallo, con una suficiencia y facilidad impresionantes, como en los mejores tiempos. Pero Stotts estuvo listo, y buscó implicarlo en defensa, perdiendo a Jones en bloqueos primero, para hacer salir a Dwight al tiro a media distancia, o provocar el despiste en el rebote. Estas triquiñuelas de Terry consiguieron que Portland se mantuviera a una distancia razonable, y que McHale, tuviera que guardar la casa con Howard, al que como ser humano que es, la energía no le llega para ser dominante todo un partido a ambos lados. Kevin se ha quedado sin su primera línea defensiva con un Beverley que, seguramente, por su lesión, ha perdido amperaje, y tuvo que cambiar el rol de Howard según avanzó el partido, e incluso sacar la problemática pareja DwightAsik (más aún teniendo delante a alguien tan móvil como Aldridge, o tan rápido como Robinson) para tratar de evitar la sangría.

El entrenador de los Blazers está ganando la partida a McHale, y ayer hizo lo que debía: quitar el contraataque y las faltas en la medida de lo posible a Houston, y retarles a ganar el pan cinco contra cinco, hombre a hombre. El enfrentamiento no es nada malo para ellos, y además, está yendo un paso por delante.

Por un lado, no podemos condenar aún a Houston. El primer enfrentamiento se fue a la prórroga, y este entró al último minuto siendo un partido de dos posesiones. Pero es preocupante que los Blazers, un equipo de suspensiones, de esas que vienen y van, hayan ganado sin ni siquiera tener que enseñar el músculo: sólo están metiendo uno de cada 3 triples, y el 45% de los tiros de media distancia. Por supuesto, Aldridge de vez en cuando mete alguna que te deja con cara de tonto, pero eso forma parte del guión, y en conjunto, el acierto Blazer está siendo bastante corriente en media.

Lo que no es habitual, y tiene mucho margen de mejora, es el bajón en el que se encuentra Harden. Su partido fue terrible, tanto en lo baloncestístico como en lo moral, y Batum y Matthews le están haciendo la vida imposible, y defendiéndole sin falta. Pero es difícil encerrar semejante talento en una botella tres veces seguidas, y a la siguiente puede ir a la vencida. Y el acierto desde el perímetro de Houston, en general, está en las mismas.

La vuelta al acierto es quizá lo único que necesita este equipo. Pero esto son los Playoffs, donde dos partidos ya es demasiado tarde.

Sofi del día: Parece sacrilegio no dárselo a los 91231 puntos en dos partidos de Aldridge (bueno, vale, sólo 89), pero el sofi es para el primer cuarto en ataque de Dwight. Salvo por los pasos, que se los medio pitan por abusón, vaya clínic. El momento en el que tras varios aciertos sin fallo, es capaz de convertir el dos-contra-uno en un pase clavado a la esquina para el triple, para hundir al equipo contrario, y que se dé por vencido. Quizá fue todo demasiado pronto.

PO Desde El Sofá (III): Fundidos

Fundidos

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Ayer mira que no acertamos, pero hoy lo hemos hecho de pleno. United Center, Chicago, la ciudad del viento, la ciudad donde unos magos casi sin darse nadie cuenta se han puesto 0-2 en la eliminatoria poniendo patas arriba la conferencia este, vamos vamos a por materia.

El partido empezó como acabó el primero de la serie, es decir, con un dominio total de los Wizards que llegaron a coger unas diferencias brutales de hasta 17 puntos que los más agoreros ya empezaban a calificar de definitivas para el equipo de el amigo Thibs. Pero como siempre Chicago tiene algo escondido, algo que nadie espera y como ya pasó el año pasado con The Nate Game, esta vez se subió al carro DJ Augustine, un suplente, un gregario, uno de esos que siempre está ahí y que se echó a los Bulls a sus espaldas, entrando al final del 1Q e igualando las fuerzas.

La máquina defensiva de Thibodeau se había puesto ya en marcha y poco a poco empezó a minar esa diferencia casi insultante, hasta que al final del 3Q, los Bulls se pusieron por delante y todo siguió yendo rodado.

Intensidad. Esa es la palabra que debe definir a la franquicia de Chicago bajo el mando de Thibodeau. No descanso, jugar a muerte todo y (para sus críticos) exprimir al máximo a todos los jugadores habidos y por haber…o al menos a los que juegan. Se apagó la luz de los magos y la defensa de Bulls poco a poco se fue haciendo ama y señora del partido.

Pero no estaba todo dicho, los capitalinos tiraron de casta, de ganas de igualar y acortar la serie. Factor que sumado a la falta de un jugador como Derrick Rose, un MVP, uno de esos que te enchufa cuando lo necesitas, hicieron que Wizards remontara 10 puntos en los minutos finales para forzar una prorroga que estuvo Beal a punto de evitar en una jugada final, que si no llega a ser por el DPOY aka Noah, hubiera entrado más que claramente.

La prorroga fue toda de Wizards, empalmando un parcial de 24-8 y con Nene dominador, ante unos Bulls fundidos, claramente cansados y donde DJ no era el DJ que todo el mundo pensaba haber visto durante el partido, agotado? falta de recursos?…Rose…ay…Rose…

La serie se desplaza ahora a la capital con un 0-2 que podríamos llamarlo de justo y claro para Wizards… pero estos son los Bulls de Thibodeau, así que cualquier cosa puede pasar…

Rose…ay… Rose….

Sofi del día: Para Snell que no sabemos por qué asesinar/matar/degollar a Noah en este momento del partido…

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PO Desde El Sofá (II): No elegimos bien

Blake Griffin

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

Siempre pasa igual, cuando hay sólo dos partidos que elegir para ver al día siguiente, cuando ya los horarios nocturnos no son como para quedarse en directo, en un 85.34% no solemos elegir bien, ayer con el Clippers vs Warriors, fue otra muestra de ello, pero vamos a comentar un poco lo que vimos pulular por el Staples.

Cuando un 4Q de un partido de PO empieza con todos los suplentes, es que algo no cuadra, o sí. Los Angeles Clippers destrozó anoche por completo a unos Golden State Warriors que simplemente fueron espectadores de un atracón de baloncesto que se dierón los de Doc Rivers, que parece que se dieron cuenta que sí, que están en PO.

Comandados por un Blake Griffin a un nivel brutal y Jordan intimidando como sólo él sabe hacer, Clippers cogieron ventaja desde muy al principio del partido, para no sólo no soltarla, si no ampliarla de forma casi insultante, para dar un golpe encima de la mesa y poner el 1-1 con el que la serie se irá a La Bahía.

Pero varios comentarios antes de cerrar, que tampoco hay mucho que contar. Clippers es un equipo hecho de residuos, desechos de otros equipos. Me explico. Jugadores que han salido rebotados de sus equipos, pululan en el banquillo de Clippers, pareciendo una especie de All-Star Team raro donde se mezcla gente como Turkoglu, Davis o el propio Danny Granger que hasta hace 4 días era el franquicia de Pacers. Curioso, pero de momento efectivo. La mano de Rivers se está notando a la hora de manejar esta plantilla y saber que cada uno tiene su lugar, y anoche dieron ese miedo que siempre se le ha medio tenido a esta franquicia este año, es decir, si todo sale rodado, pocos pueden pararlos.

Aún así, esta serie va para largo señores y ahora vamos a Oakland donde el ambiente va a ser brutal en el Oracle y donde realmente habrá que ver si estos Clippers van en serio y si los Warriors pueden enchufarse a la serie.

Sofi del día: Para el protector bocal de Curry que salió disparado ayer a una velocidad difícilmente descifrable.

Protector Volador

PO Desde El Sofá (I): Dinosaurios & Vasos

Paul Pierce

Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.

La tarde noche del sábado empezó más allá del muro, en el norte, en una de las ciudades que más esperaba el momento, concretamente desde 2008 cuando aquellos Raptors comandados por Bosh y Calderón caían en cinco partidos contra los Magic de Howard. Toronto vibraba: pabellón hasta la bandera, Drake en primera fila, miles de aficionados fuera del Air Canada Center y banderas/pancartas con el lema We The North ondeando dentro del pabellón. Al otro lado los Nets de Kidd, o los dinosarios de Brooklyn, como les bautizó alguna parte de la prensa canadiense.

El partido se movió en los cauces de un partido del este, es decir, mucha defensa, muchos fallos, pocos puntos…pero que más daba, son PO y teníamos mono de este tipo de intensidad, de este ambiente, en un partido de baloncesto. Hasta que sucedió algo que probablemente pensariaís que pasaría en cualquier sitio menos en la NBA: se fundieron los relojes de posesión, ninguno funcionaba y se tuvo que volver al modelo digital, más conocido como coger un crono en mano y llevarlo manualmente desde la mesa de anotadores…mientras, en su (suponemos) apartamento lujoso de Manhattan a Adam Silver aka Ex-Smithers, le daban 4 úlceras en el estómago…

Este factor marcó el juego, siendo más alocado de lo normal, ya que los jugadores carecían de indicador de tiempo de posesión, bueno, cuando faltaban 10 segundos, el speaker lo anunciaba y luego hacía una curiosa cuenta atrás cuando faltaban 5. Esperpéntico.

Y llego la respuesta a todo, la verdad absoluta y Paul Pierce decidió que el partido se lo llevaba él para sus dinosarios. Tiró de repertorio marca de la casa y con la ayuda de otro dinosaurio, KG, llevaron a los de Prokhorov al 0-1 en la serie.

Como seguíamos con mono, nos dió por ver también el primero de Clippers vs Warriors, donde los protagonistas fueron los árbitros, cargando de faltas brutalmente a los dos equipos, faltas que en muchas ocasiones sólo parecían ver ellos. El partido se movió en la igualdad que todo el mundo preveía, pero siempre había ese halo en el Staples de que Mark Jackson estaba un pasito por delante de Doc, curioso… pero evidente.

Curry estuvo poco brillante, pero Clay Thompson empieza a hacer cosas muy, pero que muy interesantes, por el otro lado, Chris Paul, se reencarnaba en Pierce para al final del partido igualar todo lo igualable y que se jugara todo a la semi lotería de los tiros libres, donde los que no suelen fallar, fallaron. 0-1 que se va a La Bahía, y Jackson con esa sonrisa jugona que dice algo así como: lo hice el año pasado…y voy a repetir este.

Sofi del día: Cada día daremos un Sofi a lo más destacado que hemos visto, para empezar, tenemos que dar ‘ex aequo’ al aficionado de Warriors que se llevó ‘casualmente’ un vasazo de Griffin y a Herbie Kuhn, el speaker de los Raptors que se comió el marrón de hacer lo del tiempo (y su colega el del crono).

Cómo mejorar impepinablemente la lotería del Draft NBA Parte 2

Ayer os trajimos nuestra propuesta para mejorar impepinablemente la Lotería del Draft de la NBA, y ahora que habéis tenido tiempo para reposar la idea, y si no lo habéis leído, EMPEZAD OBLIGATORIAMENTE POR ELLA, vamos con los números que hay detrás.

En serio, si no leéis lo de ayer, pierde gracia, no paséis de aquí sin haberlo hecho. Que no es por los clicks ni nada, es por vosotros, de verdad.

¿Ya está? Seguro. OK.

Recordamos el sistema rápidamente: un representante de cada equipo va, en orden de más partidos perdidos a menos, por turnos, jugando un número a la ruleta en un casino de Las Vegas. Dependiendo de lo cerca que se quede, le puede llegar a tocar una de las 8 primeras plazas del Draft que se sortean: cuando las ocho hayan sido repartidas, ya el resto iría en el orden normal. Todos los equipos participan en la lotería, y las probabilidades se reducen drásticamente en comparación con el tankeador formato actual.

Incluso se nos ha ocurrido un guiño macabro, que al final no incluimos en el modelo: al primero que le caiga el 0, va automáticamente a la posición 30 del Draft, en lo que se llamaría «hacer un Arenas«, en honor a Gilbert. Incluso se podría hacer iterativo: al primero que le toque el 0, va a la 30; el segundo en tener tan mala suerte, a la 29; el que protagonice el tercer Arenas a la 28…

Hasta ahora, estas eran las probabilidades de obtener una elección del Draft si tenías la primera elección:

Número 1Número 2Número 3Número 4
25%21.5%17.8%35,7%

Con el sistema que proponemos, cuando el representante del peor equipo se acerca por primera vez a la mesa para hacer su apuesta, las probabilidades se pueden ver en la siguiente tabla. El porcentaje parcial indica la probabilidad de que caiga esa elección en concreto, y el acumulado, de obtener esa, o una mejor.

Número del Draft% parcial% acumulado
12.7% (1/37)2.7% (1/37)
22.7% (1/37)5.4% (2/37)
32.7% (1/37)8.1% (3/37)
42.7% (1/37)10.8% (4/37)
55.4% (2/37)16.2% (6/37)
68.1% (3/37)24.3% (9/37)
78.1% (3/37)32.4% (12/37)
816.2% (6/37)48.7% (18/37)
951.3% (19/37)

Por ejemplo, hay un 5.4% (porcentaje parcial) de que salga el número 5, y un 16.2% (porcentaje acumulado) de que salga una elección en el Top 5.Pero en realidad, como ya os dijimos ayer, la probabilidad es más grande, porque podría ocurrir que ese equipo volviera a tener la oportunidad de hacerse con otra elección en una segunda vuelta, o posterior. Es decir, si tras 30 equipos, todavía no se ha repartido alguna de las elecciones, el peor equipo de la NBA volvería a tener una oportunidad de hacerse con ella. Hemos realizado una simulación de 1.000.000 de tiradas de la ruleta para obtener la distribución de probabilidades que tendría realmente al final de todo el proceso el peor equipo de la NBA sobre las 9 primeras elecciones, y son estas. Como veis, no está tan mal como parecía antes (aunque mucho peor que con el actual sistema), sólo tiene que sufrir un poquito más.

Número del Draft% parcial% acumulado
14.0%4.8%
23.9%7.8%
33.8%11.7%
43.8%15.5%
56.0%21.4%
68.3%29.8%
78.2%37.9%
816.2% 54.2%
945.8%

Tiene garantizado una elección en el Top 10 (en el 9, en realidad), pero hay casi un 45.8%, una cifra muy alta, de que sea precisamente la novena. Perder ya no compensa. De hecho, hasta ahora, tenían un 25% de probabilidades de tener el número 1. Uno de cada cuatro años más o menos, el peor equipo se tendría que llevar el gato al agua. Nosotros le damos la vuelta: ahora es un 4%, uno de cada 25 años. La probabilidad que ahora hay de salir con el Wiggins de turno, pasa a ser más o menos la misma que la de tener simplemente un Top 5.

Los porcentajes de todo el sistema van cambiando gradualmente, para que la diferencia entre puestos sea mínima. Por ejemplo, en lo que respecta a la primera posición, del 4% de alcanzarla que tiene el peor equipo, al 2.5% del mejor, apenas compensa subir un puesto arriba o abajo. El segundo peor registro ofrece un poco más de un 3.9%, el 3º un poco menos de 3.9%, el 4º un 3.89%… y así sucesivamente. La diferencia actual entre entrar o no a Playoffs (el 14º equipo tiene un 1.8% de alcanzar el Top 3 del Draft mientras los que entran no pueden acceder a la Lotería) puede llegar a hacer que algún equipo se plantee no meterse en las eliminatorias por el título. Con este sistema, unos tienen un 10.7% y los otros un 10.6% y derecho a todas las posiciones: dejan de desaparecer las opciones de mejorar tu plantilla por entrar a Playoffs.

De hecho, la probabilidad de que el número 1 se lo quedara un equipo de fuera de PO, era de un 100% hasta ahora, con nuestro sistema, sólo de un 52.7%. Y hay un 84.7% de probabilidades de que un equipo de Playoffs se meta en el Top 3.

Por comparación, este sistema reparte algo más a los malos equipos que la Rueda que propone la NBA, que si la modelamos simplemente como sistema equiprobabilístico, daría el número 1 a un equipo de Playoffs el 53.3% del tiempo, y un Top 3 el 89.8%. Con el agravante de que como este sistema no es, podríamos decir, dinámico, estos números serían seguramente más grandes aún, ya que el sistema no depende de los registros de los equipos: si se hacen mejores, tienen la misma probabilidad. Y por supuesto, la rueda es mucho más aburrida.

Para comparar, os ponemos también las probabilidades que tendría el mejor equipo de la NBA. Como veis, lo más seguro es que no cambie su puesto, tiene un 89.3% de probabilidades de quedarse donde está. Pero una vez cada 10 años en media, daría la sorpresa y se metería en el Top 10. ¡Eso genera diversión!

Número del Draft% parcial% acumulado
12.5%2.5%
22.2%4.7%
32.1%6.9%
42.1%9.0%
51.2%10.2%
60.4%10.6%
70.2%10.7%
80.0%10.7%
3089.3%

Obviamente, estos números se podrían cambiar un poco. Podrían sortearse menos (o más) posiciones. Podría limitarse el número de equipos que acceden al sorteo. Podrían darse más probabilidades a los peores equipos (por ejemplo, que escogieran dos, tres o cuatro números, en lugar de uno). Las posibilidades de repartir la distribución son infinitas.

Pero así, de esta manera, el incentivo de perder partidos, o quedarse fuera de Playoffs para participar en la Lotería es mínimo. Seguirá habiendo equipos malos, y este sistema tiende a que estos tengan acceso a mejores jugadores. Después de todo, lo más probable es que buena parte del Top 10 se quede en los mejores equipos, pero habría alguna sorpresa de vez en cuando que anima la vida. De hecho, en la NBA, las viene habiendo desde hace años. Que Duncan fuera a San Antonio no ha estropeado la Liga. Que a los Lakers les tocara Magic con una elección que les cayó desde el cielo (de Salt Lake City) fue espectacular para el deporte. No hay nada malo que los buenos jóvenes caigan de vez en cuando en un gran equipo, y, simplemente, ahora no haría falta tanquear y humillarse para que se diera el caso.

Y a mayores, sería un evento brutal, emocionante, una auténtica montaña rusa. En las simulaciones que hemos realizado, se tarda una media de 61 tiradas en repartir las 8 posiciones. Es decir, todos los equipos tienen prácticamente dos oportunidades de pescar  un Top 8 del Draft en un ruleta de casino. Es como multiplicar la excitante taquicardía de cuando se anuncia qué equipos suben cada año en el Draft por 61 veces… o más. En una de las más de un millón de simulaciones que realizamos, se llegó a hacer rodar la ruleta un total de ¡682 veces! Vale, de acuerdo, eso quizá es excesivo, y podría controlarse parando el proceso al llegar a una ronda en concreto, pero imaginad lo que sucedería si todos los equipos fallan más de 20 veces en sus intentos por hacerse con el número uno. Brutal.

Y lo más importante: es una auténtica frikada. Si vamos a reemplazar un sistema arcaico y hortera, qué mejor que hacerlo por uno aún más épico.

Bancadnos en esto, y no os arrepentiréis.