Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.
Quiero empezar la crónica de hoy haciendo una pregunta a todo aquel que en estos momentos está perdiendo un rato de su vida en leer las (normalmente) tonterías que escribimos por aquí, habéis visto el primer cuarto del partido de anoche? Si la respuesta es negativa, dejad todo lo que estéis haciendo, incluido esta crónica y poneros a verlo YA, pero YA, es decir, no podéis hacer otra cosa… ale, id y luego seguimos.
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Ahora para los que sí han visto el partido…y para aquellos que ya han visto el primer cuarto, viene otra gran pregunta: qué tal? bien? ya se os ha pasado el calentón? teníais pañuelos cerca? esperemos que sí, porque lo que vimos anoche en el American Airlines fue probablemente una de las exhibiciones más brutales que jamas se ha visto en una pista de baloncesto.
Vamos a los números, esos que tan poco me gusta, por el tema del boxescorismo, pero que para hoy vienen más que bien para explicar lo que vimos anoche. Y nada mejor que hacerlo que ver el cuadro estadístico de ese 1Q. (pinchar para ampliar)
Alucinante, sólo prestad atención a los tiros de campo de SA, sólo 2 fallos, sólo 2!!!!! y ya luego no digo los 100% de todos, pero es que si sumamos los tiros libres, nos encontramos con un brutal, tremendo y orgásmico 24/28!!!!! increíble.
Dejemos los números. Vamos a las sensaciones. El equipo de Popovich del primer cuarto y tal vez de toda la primera parte, es la máquina engrasada perfecta de jugar a baloncesto. Un juego basado en el equipo, con una circulación de balón elavada al máximo, donde se busca el bien común. Encima enfrente no estaban los Bobcats o Sixers, no, estaban los actuales campeones de la NBA, un equipo que defiende como nadie y al cual apabullaste durante casi 24 minutos.
Anoche también entró en acción una figura que no lo había hecho hasta ahora, como es Leonard, que sacó su aura de gran jugador tanto en ataque como en su defensa a James, estando muy pegado siempre y sin dejar maniobrar mucho al 6 de los Heat.
Evidentemente San Antonio no aguantó este ritmo, eso ni en el 2K, ni en el NBA JAM, si lo hubieran hecho, estaríamos ante el mejor partido de la historia, pero no fue así. Heat no se escondió hasta el final, reduciendo la ventaja (que llego a ser de +25) a digitos simples, con lo cual, hubo un run run de remontada en el pabellón. Aún así, Leonard siguió con su partido y Danny Green empezó a demostrar.
Pequeños detalles también se vieron anoche. Popovich volvió a sacar a Diaw de inicio, fue un poco la de Bonner contra OKC; pero bien hecha. También se volvió a repetir lo de no jugar a Duncan con Splitter, otra que le salió bien contra OKC… y anoche, le salieron ambas. Por su parte, el ajuste defensivo de Spoelstra en la segunda parte, casi lleva a Miami a dar la remontado, algo que hubiera sido de traca. Lewis sigue demostrando que es más que válido y ayer siguió más que acertado en el tiro desde fuera.
Ganas tremenda de que sea ya jueves…o viernes por la mañana.
Sofi del Día: Al primer cuarto de SA. Nada más que añadir.






¿Recordáis el triple de Damian Lillard en el Game 6 ante Houston Rockets, el tiro ganador más bonito de lo que llevamos de Playoffs? ¿A John Wall bailando entre la defensa de los Bulls? Incluso, fuera de la NBA, ¿la exhibición de Sergio Rodríguez en la Final Four de Milán? Todas estas actuaciones tienen en común el arma que calzaban los héroes, la nueva zapatilla de adidas, la Crazyquick 2, que hoy, gracias a la cortesía de la marca alemana, tras un par de semanas quemándolas, analizamos en nuestro Laboratorio. 
La gran novedad de este modelo es la malla superior QuickWeb, que promete mayor flexibilidad y control. Por explicarlo de manera poco científica, estamos hablando de esa especie de separaciones que tiene la zapatilla por todo el empeine y los laterales, y que le dan margen a la cubierta exterior para estirarse y contraerse, perdiendo la rigidez que muchas veces encontramos en un producto de este estilo. La protección en la zona del tobillo y talón sigue siendo una revisión de la tecnología SprintFrame de modelos anteriores, y la suela vuelve a basarse en la tecnología PureMotion+, que articula la superficie de la zapatilla en diferentes zonas que concuerdan con los distintos tipos de movimientos en todas las direcciones que se realizan en una pista de baloncesto. Una de las características del diseño es la personalización pensando en los jugadores que las llevan. Además de los colores, o de la posibilidad de grabar el nombre en la tobillera, este modelo lleva en los ojales, como podéis ver, las letras D A M E, en honor a Lillard, pero también existe una versión para John Wall. Del mismo modo, podemos encontrar el nombre del jugador de Portland en la suela, una de cada color. 
Veremos ahora si las Crazyquick 2 ayudan a la hora de jugar. Yo las probé en dos superficies muy duras, por no decir inhumanas para la práctica del baloncesto, pero así es la vida en el ghetto, amigos. Lo primero que sorprende, diría que es la libertad que ofrece. Que el pie vaya en esa especie de espuma adaptable que es la malla GeoFit, ligeramente separada del armazón QuickWeb, da un poco más de recorrido para girar cómodamente los tobillos, o frenar en seco, sin miedo a que se pierda la sujección, algo que funciona muy bien en estas zapatillas, que dan al menos mucha más seguridad aparente que los modelos más ligeros sin SprintFrame. La flexibilidad no es sólo lateral, también ayuda mucho al realizar movimientos sobre la puntera o el talón, gracias a la suela PureMotion+ y la tecnología QuickWeb. Son muy amigables con el puente del pie, y te sientes cómodo cuando una situación del juego te fuerza a ponerte de puntillas, algo que no resulta tan fácil con otras zapatillas. También son muy amables de cara al impulso. Aunque no parecen creadas pensando especialmente en mejorarlo, la libertad para flexionar el empeine un poco más de lo normal ayuda en la tarea. No he podido probar bien uno de sus supuestos puntos fuertes como es la tracción, pero por el diseño de la suela, tienen buena pinta para ser usadas en parqué. Y el que tus propios pies las controlen mejor, tiene que ayudar sin duda. La transpiración no me sorprendió tanto, y acabé con los pies bastante calientes, aunque voy a darles el beneficio de la duda, porque las probé en el exterior, en dos días de calor terrible, y cuando las he llevado, eso sí, sin jugar, en días de temperatura sobresahariana, no he notado ningún problema. Y, francamente, las zapatillas de basket y la transpiración nunca han sido buenas amigas.
Recuerda que en


