Este domingo 8 se celebraba en Estados Unidos el día de la Madre, cosa que si habéis visto alguno de los dos partidos de anoche, seguramente sabréis por el machacante nivel de promos que se pudo ver por la TV.
En el Cheeseburger Chesapeake Energy Arena, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder se enfrentaban en el 4o partido de las series de semis del Oeste, con Wanda sentada en la banda.
La verdad es que no caí en el dato, hasta que Webber o Albert lo comentaron, pero el de anoche, en caso de victoria de Lupita, podía ser el último partido de Kevin Durant con Thunder y el hecho que su madre estuviera en la grada, en la primera fila para no perderse nada, yo que soy un mal pensado, casi que lo asocio más a esto que a lo del día de la Madre, pero eso, yo soy un mal pensado.
Aún así, KD hizo todo lo posible para que esto no fuera así, con un último cuarto brutal, donde nos recordó a aquel Durant que se llevó el MVP hace un par de temporadas. Totalmente decisivo. Totalmente en modo ataque. Y dándole igual lo que tuviera delante, se llamara Green o se llamara Octopus Leonard. Fue un Durant imparable (y frente al mejor defensor que existe en la liga) y lo necesita así OKC para llevar el 2-2 al marcador.
El partido fue una montaña rusa de momentos y acierto, pero la verdad que la entrevista entre Sager y Popovich fue clave para lo que luego vimos en el partido, en ella el reportero le preguntaba por el movimiento de balón a Popovich, el cual respondía claramente, que con eso el equipo jugaba mejor. Y así fue. Durante la primera parte pudimos ver todo esto y eso también luego se vio en las estadísticas (BOXESCORISMOOOOO!!!!), Wesbrook tuvo más asistencias él sólo que todo Spurs. Mal para Lupita.
Además, el equipo de Donovan hizo algo que hasta ahora lo habíamos visto muy poco, darle mucho protagonismo a Adams, cosa que creo que desconcertó en cierto modo a Spurs con jugadas de pick and rollo para el aborigen casi preparadas 100% para ello. Curioso.
A los pobres Spurs les tocó el año pasado LA SERIE contra Clippers y este año todo apunta a que están en las mismas, pero oye, nosotros encantados.
Sofi Del Día: Para Cavs, 8-0, de semi vacaciones y repitiendo lo mismo que aquellos Cavs de la primera época de Lebron…
Costó, pero la versión que todos conocemos de Kyle Lowry, ya está en Playoffs, y ha llegado justo a tiempo, para recuperar la ventaja de campo, y evitar un partido a vida o (casi) muerte en terreno enemigo.
Si bien el bloqueo de DeRozan en Playoffs puede tener una explicación en que es más difícil penetrar y sacar faltas en esta época del año, en la que pueden aparecer hombres extra ayudando en la pintura en cualquier momento, lo de Lowry no es tan fácil. Lo que hace el base, sus tiros tras bote y triples en jugadas rotas, los stepback y los side steps, no podían desaparecer de un plumazo. Puedes eliminar por completo esas jugadas mandando un dos contra uno, haciéndole pasar el balón, y que te batan sus compañeros. O con un defensor bulldog que no le deje armar el brazo cómodo, como le ocurrió a DeMar con un titán como Paul George en la serie anterior. Pero ese no estaba siendo el caso: eran los mismos tiros de siempre, con el espacio habitual. Estaban ahí, pero no entraban.
Tras un buen final de tiempo reglamentario en el G2, por fin se enchufó un periodo largo de tiempo, toda la segunda mitad del partido de ayer, en la que metió 29 de sus 33 puntos, cargó con el equipo en los momentos decisivos, y reencontró su alcance, anotando 5 triples. No falló con Dwyane Wade dándole la réplica, y defendiéndole al final, cuando la cosa se puso caliente, liderando la segunda victoria en una serie que ha cogido buena pinta para los Raptors.
Y no sólo por la victoria: ayer Miami perdía a Hassan Whiteside en el segundo cuarto, y aunque todavía no conocemos cuanto tiempo estará fuera, el diagnóstico inicial de esguince de rodilla le debería apartar como mínimo toda esta ronda de semifinales del Este. La cuestión no es simplemente no contar con su aportación: es que Miami no va muy bien de recambios. Stoudemire, McRoberts y Haslem no han llegado a 1.000 minutos en temporada regular, y entre ellos tendrán que sujetar todo el instalache interior de Miami. Spoelstra acabó la temporada con un bajito jugando de 4, y aunque en Playoffs ha tirado muy puntualmente incluso de quintetos con Justise Winslow de pívot, lo normal sería necesitar sacar 45-50 minutos de sus hombres grandes, más de lo que desearía.
Y el estropicio ayer no fue más grande, porque Valanciunas también se retiró lesionado para no volver poco después, aunque su pronóstico tiene mejor pinta. Estuvo dominante en el primer cuarto como ya es habitual en Playoffs, y la lesión de Whiteside parecía abrirle camino, pero apenas tuvo tiempo para disfrutarlo. Hubo dos signos claros de que el apocalipsis se avecinaba: el primero, el taponazo que McRoberts le pusó en todo el aro cuando pintaba póster, y otro, que justo en ese momento estábamos hablando muy bien de él y su partido en El Podcast desde el Sofá LIVE! Así que lo raro es que viviera para contarlo. De todos modos, metidos en la segunda parte, ya le tocaba su momento de ostracismo, porque todos queremos verle con más balón y protagonismo menos su entrenador, sus compañeros, el pívot rival y el irritante Jon Barry. Así que a lo mejor, a los 16 puntos y 12 rebotes personales, y 13 puntos de ventaja colectiva (va en +40 en tres partidos) que dejó, los podemos considerar trabajo hecho.
Y Miami fue Wade otra vez: 38 puntos, 4 de 6 en triples (uno de los fallos fue un intento semi-desesperado con el partido y reloj en contra), y la marca de Lowry cuando más quemaba. Las expresiones recurrentes para hablar de estos partidos que nos está dando Dwyane en Playoffs van en la línea de «vuelve el viejo Wade«, «como en sus mejores tiempos«, anglicismos varios sobre retrasar el reloj… cuando lo cierto es que aunque el resultado sea el mismo, el proceso de dominación del rival es diferente. No es el Wade de toda la vida, sino su versión de 34 años en pleno 2016. Más económica en el bote y el contacto, y de repente, confiada en su tiro. Ojalá la reinvención se estire en el tiempo y sigamos disfrutando de Flash en esta versión.
Y fijaos si estaba suelto, que Spo sentó a Dragic en la recta final (al principio parecía que por cuestión de faltas, cinco, pero no pisó pista), para que todo, absolutamente todo, partiera de Wade. No fue bonito pero casi funciona: Joe Johnson tuvo la oportunidad de poner el partido muy cerca con un triple después de que Wade atrajera toda la atención, pero con su fallo se fue la última esperanza de Miami, como aquel amante de Laura Pausini, y la remontada de la segunda parte quedaba en nada.
Otro de los defenestrados anoche fue Justise Winslow, que no jugó ni un minuto, y cuyos minutos parecen haber ido a Gerald Green, que al menos crea la ilusión del espaciado, supongo. Miami no tiene demasiado miedo de DeRozan, y ese parece ahora el único motivo que tiene el entrenador ahora mismo para sacar al novato a pista.
Veremos que consecuencias tienen en la rotación de Miami estas dos decisiones y la baja de Whiteside, porque a Spoelstra le toca volver a montar el puzzle… y se juegan mucho más en el siguiente.
Sofi del día: Qué diferencia de ambiente en el pabellón tras ir del Norte al Sur…
Los Cavs, en una demostración de músculo, metieron más triples de los que nunca nadie antes había logrado en un partido NBA, 25, y barrieron de la pista a Atlanta. Al pobre Budenholzer sólo le faltó anoche encontrarse al llegar a casa al marido de su hermana, y que este le clavara la rima tras preguntarle que cuántos triples le habían caído.
JR Smith lideró el bombardeo con 7, y hasta 10 jugadores, en 45 intentos totales, mojaron desde más allá de la línea de 6.70yalgo en unos sitios, 7.20yalgo en otros. De los activos en Cleveland, sólo Thompson, Mozgov y James Jones (en dos intentos) se quedaron sin tocar pelo. Hasta LeBron, que estaba sufriendo con el tiro en estos Playoffs, vio ayer una piscina en el aro.
En total, los Cavs están metiendo 16.2 triples por partido (17.9 por 100 posesiones), acertando en el 45.3% de sus intentos en Playoffs, cifras que lideran por mucho la Liga, y a las que ni los Warriors son capaces de acercarse. Y su ataque parece estar funcionando en el momento perfecto.
El asalto empezó prontito: aunque fallaron los 2 primeros triples que intentaron, encadenaron 7 seguidos, los últimos formando parte de una racha de 14 puntos sin oposición que no menguaría en el resto del partido. Y cuando los triples no entraban, ahí estaba Tristan Thompson para bajar el balón y conseguir jugadas extra para Cleveland, y si no, ya se empeñaban los jugadores de Atlanta en perderla, no vaya a ser que pudieran aprovecharlo.
Se vio que Coach Bud le había dado vueltas a cómo frenar a LeBron sin aleros altos y con una rotación interior de tres hombres, y la decisión fue arriesgarse a poner a Bazemore a defender a Love, pero los Cavs no tuvieron ni que plantearse el emparejamiento ya que la cosa se fue por otros derroteros aún más provechosos. Los Hawks se dedicaron a tirar mierda a la pared (¿una zona?), y no se pegó nada. Al menos descongelaron a Kris Humphries, que con lo limitadísima que tienen la rotación por dentro, y lo grande que juegan los Cavs, podría ser útil en una lucha más igualada.
Pero con 74 puntos y 36 de ventaja (casi doblando) al descanso, no se pueden sacar muchas conclusiones. Es una pena porque Atlanta gastó un partido en el que Al Horford parecía motivado para proteger el aro y en el que también estaban encontrando segundas oportunidades. Además, con Teague (la verdadera estrella del equipo, según Reggie Miller) y Schröder, pueden castigar la pareja Love–Irving en defensa una y otra vez, y eso se volvió a ver ayer antes de que el espíritu del partido dejara el cuerpo.
En el próximo partido tendrá que ser.
Sofi del día: A cualquier cosa molona que pasara en el último cuarto que no he visto.
22 segundos para el final y la gente del Air Canada Centre empezaba a desfilar por los túneles de salida del pabellón. De nuevo lo mismo de siempre, seguramente pensaban y hablaban mientras bajaban esas escaleras, de nuevo un primer partido de una serie perdido, 7 arriba para Heat y ninguna esperanza de remontar en ese tiempo.
Dragic ya recibía las felicitaciones en el banquillo por su tremenda segunda mitad y ya van dos partidos donde el balcano ha sido aquel jugador que en Suns llegó a nivel All-Star y que todos queríamos ver en Miami junto a Wade, él sólo se había merendado (de nuevo) a un Kyle Lowry que no sabemos donde se ha quedado porque sus actuaciones están siendo dignas del base que quieras meter aquí y que actualmente sea suplente o 3er base del equipo que quieras, vamos está, pero como si no lo estuviera.
En esos 22 segundos el juego de los tiros libres, los nervios, los fallos y entre unas cosas y otras llegamos a unos tiros libres para Hassan Whiteside donde si metía los dos la diferencia se iba a 4 puntos ya imposible de salvar. Pero el pivot mete tapones de Heat sólo metió 1…
Un triple metía a Raptors en la prorroga, pero no habían ni tiempos muertos ni tiempo normal, la bola llegó a Lowry y desde el medio campo se lanza una de esas mandarinas que entra cada poco tiempo…y esta entró. 90-90. Prorroga.
La gente se volvía loca en las gradas y el banquillo de Raptors igual. Poco a poco los vomitorios del pabellón se volvían a llenar de gente que quería volver a sus sillas para ver si Toronto podía llevarse el primer partido después de tenerlo perdido. En 22 segundos, el equipo local había remontado 7 puntos. I LOVE THIS GAME.
En el tiempo extra los de Spoelstra pusieron tierra de por medio bastante pronto con un 8-0 inicial que hacía que el público volviera a pensar aquello de ya estamos otra vez, además la sensación era que Toronto andaba muy perdido en el campo, pero a Heat le entró el miedo escénico.
De nuevo apareció Wade, demostrando galones y volviendo a ser decisivo para que finalmente, aunque Raptors tuvo la opción de empatar a falta de 10 segundos, un robo del 3 de Heat y posterior 2+1, sellaba el partido y el factor cancha que se va para South Beach.
Serie interesante.
Sofi Del Día: Al Raptor, la mascota de Toronto por imitar a nuestro mito…
Purple Shirt Raptor was trying to get under Dwyane Wade’s skin before tip-off. pic.twitter.com/SlPOZGHsgg
A ver, vamos a ser muy claros. El PO Desde El Sofá de hoy lo podría empezar perfectamente hablando del ritmo nuevo que impuso OKC al partido, también podría hablar de que Westbrook hizo lo que le gusta hacer y que Durant hizo de Durant. Podría comentar la falta de acierto de Spurs, normal que fuera a ser diferente después del G1, podríamos incluso hablar del brutal partido de LAMAAAAAAARCUSSSSS (y ya van 2 seguidos y un PER de media de 48.1), incluso de la igualdad que reinó todo el partido en su parte principal y que hizo que el partido fuera una delicia para el espectador imparcial.
Pero no.
Faltando 13.5 segundos y con Thunder 1 punto por encima, pasó todo esto:
Vamos por partes.
Lo primero que a todos nos llama la atención es lo que hizo Dion Waiters, sino preguntarle a Webber que aún sigue chillando lo de ‘That was an offensive foul‘, que lo repite apenas unas 8273782348 veces. Sí, todos nos quedamos como Webber, además, Waiters podía haber subido a los altares si en lugar del viaje a Manudo le hubiera dado por pedir tiempo muerto y marcarse un…Webber.
Luego pasaron mil cosas más, acciones que la NBA ha detallado, como hace en cada partido, en su informe de final de partido, que es algo farragoso pero que tenéis aquí mismo.
Ahí podéis ver que independientemente de The Waiters Rule, pasaron mil cosas más, Ginobili pisando la linea, faltas por doquier pero hay algo que es mucho mejor que todo esto, si veis de nuevo el vídeo de arriba, fijaos en todo momento en Adams.
Independientemente de ser clave en toda la jugada por sus acciones defensivas: tapa a Mills, luego a Ginobili y sale finalmente a tapar el tiro final…mirad al final de la jugada se gira extramente al público, en lugar de ir a celebrar la victoria.
Alguien del público le agarró del brazo, sí, a Adams, al jugador que más parece un luchador Maorí de alguna lucha ancestral, a ese, y claro, la mirada de la muerte vino después. Tremendo.
Este final va a dar (y ya lo está haciendo) mucho que hablar, pero para que nos vamos a engañar…esto nos pone y nos gusta, que dos de los mejores equipos de la liga, acaben a semi-ostias, haciendo cosas jamas vistas y con un público a lo WWE…pero lo más brutal, es que los árbitros se ponen en modo espectador de lujo y dicen aquello de: SIGAN!
Pues por mi, que siga el show!
Sofi Del Día: Para ese iluminado/ingenuo/héroe/suicida que le dio por coger a Adams del brazo.
Los Raptors ganaron su primera serie de Playoffs en 14 años, no sin susto final, y se verán con Miami en segunda ronda, que se clasificó un ratito antes que ellos.
DeRozan anotó 30 puntos (aunque en 36 posesiones de tiro), Norman Powell 13 puntos y 3 triples, y entre todos cogieron 18 rebotes ofensivos. Los Raptors, incluyendo tiros libres, tiraron 21 veces más a canasta que los Pacers (97 a 76), por lo que no necesitaron tanto acierto para acabar imponiéndose por tan solo 5 puntos a Indiana.
Toronto salió con sus dos All-Star agresivos y decididos a anotar, en lugar de delegar en Valanciunas como a veces ocurre en los primeros cuartos, y las tres pérdidas en las tres primeras posesiones de Indiana les ayudaron a conseguir puntos a la contra. DeRozan acabó el cuarto con 13 puntos, triple incluido, aprovechando para atacar siempre que era defendido por alguien diferente a George… que puso 12 puntos, con mate 360º por su parte, y vio en este rato el único momento de descanso: acabó jugando 46 minutos, lo que le supuso dejar la marca de DeMar durante un buen rato, algo que Indiana, pese a no tener remedio, acabó pagando.
En el segundo cuarto, la actividad de Cory Joseph y el novato Norman Powell, junto al trabajo de todo el equipo en el rebote en ambos tableros, permitió a Toronto mantenerse varios puntos por encima. Y con un par de parciales (11-2 para abrir el tercer cuarto, y un 8-0 poco después), detrás de los triples de Patterson y DeRozan, que volvióa anotarlas de todos los sabores, se fueron con una ventaja de 14 puntos a afrontar el último cuarto de las series.
A falta de 7:30, Toronto abría la mayor ventaja del partido, un +16 que parecía sentenciar la eliminatoria, pero sólo anotarían 6 puntos en el resto del partido, dedicándose a especular con el reloj, y más preocupados de que las posesiones aprovecharan los 24 segundos que de conseguir un resultado favorable en cada viaje. Y si los árbitros se animan a pitar una falta de DeRozan sobre Mahinmi mientras intentaba coger un rebote con +3 a falta de 16 segundos, el resultado final podría haber sido diferente.
Otra cosa que inclinó el resultado fue la diferencia en prestaciones entre los novatos. Normal Powell fue elegido 35 puestos más abajo que Myles Turner, pero tiene tres años más de experiencia, y se notó anoche. El pívot de Indiana, que ha funcionado muy bien durante la serie, estuvo ayer apresurado, soltando balones al aro o lanzando suspensiones sin tener el equilibrio adecuado. El futuro es brillante, y lo de ayer es un bonito ejercicio de aprendizaje, pero es posible que los minutos y los fallos de Turner el día de ayer costarán la eliminatoria. Por el contrario, Powell dio 23 minutos brillantes, de trabajo, energía y acierto anotador. El respeto al escalafón le mantuvo fuera de los minutos finales, pero quizá Toronto no lo habría pasado tan mal con él en pista.
Finalmente, los Raptors se libran de ser renombrados como los Toronto EsQueEraUnMalEmparejamiento, y vuelven a empezar de cero en la siguiente ronda. A ver si se les da un poco mejor.
Sofi del día: La jugada tonta de la noche
El salto lo gana Solomon Hill, pero Indiana no puede recuperar la pelota por la poca fe en su compañero.
La pareja de superestrellas en el partido de anoche fue la formada por LaMarcus Aldridge y Kawhi Leonard, y San Antonio machacó ayer a los Thunder, con una victoria final por +32, jugando el partido perfecto.
Los Spurs se marcharon desde el principio, con un 16-7 inicial y 43 puntos en el primer cuarto y OKC jamás llegó a acercarse. Pusieron el pie en el cuello de Durant y compañía tanto en ataque como en defensa, con una ejecución impecable, mientras además cumplían con la parte más caprichosa del juego: meter los tiros. La prueba de lo mucho que sacaron a OKC del partido, además de la evidente, es que hicieron hasta ¡cuatro! faltas a tiradores de triples en la primera mitad. Si hay un mayor síntoma de vacilación, no se me ocurre.
Con San Antonio metiéndolo TODO y sin cometer fallos, los Thunder se las tenían que ver una y otra vez con una defensa bien posicionada, con Leonard en Westbrook y Green en Durant, pero cambiando en los bloqueos para tener siempre un hombre delante del atacante. Mientras que en San Antonio todos metían su canasta tal y como salía en el guión, en OKC sólo funcionaban los rebotes en ataque de Adams, los tiros de Ibaka, y las raras veces que conseguían poner el balón en manos de Durant cerquita del aro.
Donovan montó mal el puzzle defensivo de OKC, y su primera idea se cayó por su propio peso: Adams no demostró poder seguir el ritmo a Aldridge en el perímetro, y tuvo que volver a poner a Ibaka con él, pero ya era demasiado tarde. LaMarcus, que hizo 38 puntos en 23 posesiones de tiro, ya estaba enchufadísimo y pudo también con Serge.
Parte de la masacre fue acierto desmedido Spur que no se mantendrá durante una serie entera, pero hubo verdaderos problemas defensivos en OKC de comunicación, de esfuerzo en sus estrellas o habilidad en sus secundarios. Las ayudas no llegaban ni al aro ni a la línea de tres, y mientras que San Antonio parecía jugar con uno más en defensa (con Roberson en pista sobra el parece), en los Thunder resultaba justo al contrario.
San Antonio ejecutó el pick’n’something con precisión, con sus hombres altos anotando fácil si necesitaban abrirse, y sus bases acertando con las ventanas de pase, no importa cuan estrechas. Y una vez que ese dos contra dos lograba la ventaja, esta era definitiva: no había un tercer defensor para molestar. En ningún momento necesitó el carrusel de pases que son capaces de montar, porque con la primera acción era suficiente.
Mientras, en el otro lado de la pista, y como OKC no funciona así, les bastaba con desbaratar esa primar intentona para salir indemnes. A diferencia de Golden State, que asienta el juego exterior para obligarte a salir de la cueva, y luego te castiga dentro, los Thunder primero percuten, y luego intentan recoger los frutos en el resto de la pista. Un equipo te estira y el otro te contrae, y San Antonio, con sus dos hombres altos y sus veteranos, están más preparados para hacer frente a lo segundo. Bien parapetados y jugando juntos y sin tener que defender a la carrera, niegan gran parte de la ventaja atlética de los Thunder. Y sucede lo de anoche.
Pero al final, el consuelo para OKC es que esto es sólo una derrota: cuenta lo mismo que perder por un palmeo sobre la bocina. Por muy mala pinta que tuviera.
Sofi del día: Entre la tranquilidad del resultado y la presencia de Sager, Popovich hizo la entrevista en pista más placentera de la Historia: no pareció un sociópata ni nada.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
3. Esos han sido los partidos que hoy he podido ver. Ni los más viejos del lugar recuerdan algo así, yo al menos, no lo recuerdo, así que sólo por eso, así se llama la PO Desde El Sofá de hoy, con lo cual, vamos a hablar un poco de cada partido, además lo haremos en orden y sin marcador simultáneo de la muerte de la ESPN.
La primera parada de nuestro Threepeat particular nos lleva al mejor pabellón de la NBA para muchos, el mítico Fieldhouse de Indiana. Allí, como todos los partidos de la noche de viernes a sábado y como dice la promo, Win Or Go Home, en este caso la situación así era para los locales, los cuales llegaban al partido después de un apocalíptico último cuarto más allá del muro que les hizo perder la oportunidad de apuntillar en casa.
Por ello el inicio de partido parecía clave para todos, pero oye, no fue así, ya que Raptors salió muy enchufado incluso consiguiendo una renta maja, pero todo fue un espejismo. El quinteto que tan buenos resultados le dio a Casey en el G5, ayer no iba ni sin querer, lo cual hacía que Pacers, encarando el partido de una forma muy seria, poco a poco y sin hacer ruido, muy de Vogel esto, iba distanciándose más y más de Raptors.
18-0. Ese fue el parcial que consiguió Indiana que cambió la balanza y que desequilibró el partido totalmente ya en la segunda parte. Durante este tiempo, nadie en Raptors pudo hacer nada, ni las ganas del rookie Powell, ni los tiros de DeRozan, nada.
Pacers vuelve a cruzar la frontera, para un séptimo partido en pleno Jurassic Park donde vete tú a saber que Raptors nos podemos encontrar. Eso sí, espero camiseta molona para el público, como no puede ser de otra forma.
De la meseta nos movemos hacia ese estado que igual (o no) tiene el próximo All-Star. North Carolina, la factoria de churros que decía el gran filósofo Montes. Entramos en el panal.
Con un Jordan medianamente bien acompañado, este partido era el clave para ellos. Después de ganar 3 seguidos, tenían la posibilidad de cerrar en casa, ante su público y ante el (ya) mito #PurpleShirtMan. Pero claro, el 3 de Miami no lo iba a poner nada fácil.
El partido fue igualado a más no poder, con un intercambio constante de golpes por uno y otro bando. Kemba Walker dejando mal mi gafe y con unos Heat que dominaban por dentro más de lo que a Clifford le hubiera gustado.
Sigo sin entender como Zeller juega tanto, sí, lo se, me estoy obsesionando con el tema, pero leñe, cada vez que Jefferson encara a Whiteside, se lo come, en cambio cada vez que sale Zeller es la fiesta de Miami con Gloria Estefan invitada bailando la conga, os hacéis a la idea, pero vamos, ellos verán.
22 triples seguidos llevaba Dwayne Wade fallados hasta los dos que enchufó anoche en los momentos finales del partido, algo tremendo y algo que anoche acabó. Wade en el último cuarto fue el Wade que es una gozada ver y que estamos viendo ya mucho en esta primera dosis de PO. Su enfrentamiento al #PurpleShirtMan fue la gota que colmó el vaso del jugonismo para hacer que el 7o partido se juegue ahora en territorio playero y con DJ Khaled y compañía en la grada. Brutal.
El postre de la noche mañana era ver si los Zombis Grizzlies Clippers conseguían la machada de ganar en el Rose Garden (me niego a llamarlo como unos almacenes chinos de barrio) con un ambiente brutal y con unas ganas de aprovechar la ocasión que ya hacía que la cosa empezara bien para los de Stotts.
El leñazo que se llevo Rivers y su posterior vuelta a las pistas fue la clara descripción de lo que eran los Clippers en ese momento. Un equipo que ha luchado hasta el final, con Jamal Crawford como estilete y muy poco más. Es como ir nadando, ver la orilla, pero saber claramente que no vas a llegar, lo intentas, pero no, te vas a quedar en el camino. Esos fueron Clippers anoche.
La verdad es que a Blazers se les notó nerviosos, lo veían todo demasiado fácil y eso se veía en alguna que otra jugada fácil fallada por los de Oregon.
Pero han conseguido pasar a semis de conferencia. Aquí lo divertido es pensar antes de empezar la liga esa conversación en plan: ‘Oye, Blazers ha perdido 4 titulares, pero van a llegar más lejos que el año pasado‘. I LOVE THIS GAME.
Sofi Del Día: No podía ser para otro, que para #PurpleShirtMan!!!!