Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Sin Love y con Irving digamos que medio cojo, por no decir cojo entero, estaba muy claro que el quinto partido de la serie entre Cleveland Cavaliers y Chicago Bulls iba a ser un balones a James, o mejor dicho una de esas exhibiciones que hace el 23 de Cavs de vez en cuando.
Dice Bill Simmons (#FREESIMMONS) que una de las cosas que menos le gusta de James es la sensación que se administra, que se regula durante la temporada. La prueba de ello este año, estuvo en esos días que se fue a Miami a recuperarse no se sabe muy bien de qué. El creador de Grantland dice que también una de las grandes cosas de esto, es que 2 ó 3 veces año James se pone en modo DIOS, en un modo donde da igual lo que hagas o contra quien juegues que va a ser imposible pararlo. Ejemplos de ello ha ido dejando durante estos años, como aquel partido en Detroit o aquel otro contra Celtics. El de anoche era el perfecto para hacer una de esas actuaciones dominantes, uno de esos partidos para hacer un resumen de YouTube y de esos que se recordarán en bastantes años.
Tal vez no fue tan tremendo, pero haganlé hueco al partido de James contra Bulls en el 5o de las semis de conferencia de 2015.
Para muestra, lo que probablemente sea una de las jugadas clave de la serie (y quien sabe si de algo más). Rose al contra ataque para empatar el partido a menos de 1 minuto. Chicago viene de hacer una remontada brutal para meterse totalmente en el partido con un parcial de 24-9. Rose parece que va a empatar el partido y aparece de la nada James para hacer un tapón que vale más que un partido.
Estaba metido todo él en el partido y esta fue una muestra más de ello, pero vamos, si visteis el partido ya sabéis de lo que hablamos con el dominio que tuvo del partido y con 0 perdidas.
Podríamos hablar de la que creo fue injusta expulsión de Gibson o de Irving que no parecía tan mal de lo que nos hicieron hacer pensar (él mismo incluso con su cojera). Podemos hablar de los problemas de Chicago en ataque cuando lo tenía cerca o de si la ausencia de Gasol era clave, pero anoche fue el partido de James, ese partido donde todos sabíamos que iba a surgir entre todos para una vez más demostrar que cuando quiere, puede hacer absolutamente lo que le de la gana, recordando mucho al mítico Artículo 34, que decía lo siguiente:
«Hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana«.
Sofi del Día
Para Chris Paul por hacer esta brutal asistencia…no se sabe si la hizo a proposito o simplemente fue suerte, pero aquí somos inocentones y vamos a por la rama de que lo hizo porque quería hacerlo así.
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
Sabíamos que iba a pasar, no podía ser que después de la temporada que ha tenido estuviera tan escondido, con tan poco acierto como lo estaba hasta el momento, hasta que llegó el triple para acabar el primer cuarto y ahí despertó la bestia.
El propio Kerr en la entrevista entre cuartos lo decía, ‘esto le va a venir bien‘ y leñe como le vino. El primer cuarto fue una lucha de intensidad total, con Green y Barnes surgiendo para Warriors y con mucho movimiento de balón por parte de Grizzlies y con las defensas muy bien desarrolladas.
Warriors cogió unos 10 puntos de ventaja que fue manteniendo en el transcurso de la primera parte, con una defensa tremenda, con un Bogut determinante en la zona y defendiendo a Allen desde varios metros, vamos, pasando de él y haciendo que otro jugador de Warriors estuviera libre para hacer ayudas. Movimiento jugón de Kerr.
Curry empezaba a carburar y la diferencia seguía creciendo. El equipo de Joerger no era hoy esa máquina defensiva de los partidos 2 y 3 y ni Conley, ni Gasol, ni Z-Bo podían con la defensa de Warriors, lo que hizo que pronto nos quedaremos sin partido y dejara los minutos finales para que salieran a jugar los titulares o para descansar a los jugadores de cara al pivotal 5o partido que se jugará en el Oracle.
Kerr ha contestado bien, Warriors ha sabido salir de ver la luz amarilla, ya que un 3-1 de Grizzlies hubiera sido tremendo. Ha solucionado el caos y el cortocirtuito que tenía su equipo de una forma bastante sencilla, tirando de defensa y ajustando movimientos…eso y que el MVP de la liga ha despertado…
Sofi del Día
Para el aficionado de Grizzlies que reconoció lo que estaba haciendo Curry
Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…
A veces es complicado hablar o en este caso escribir sobre determinadas cosas, en este un partido de baloncesto.
Anoche en el Staples Center, cuando a penas habían pasado poco más de 5 minutos del primer cuarto, teníamos la primera falta intencionada de DeAndre Jordan, es decir, con gente aún entrando en el pabellón, ya teníamos el Hack a Jordan. Voy a reconocer que en ese momento miré lo que duraba el partido, más que nada para saber si estaba ante un partido de 4 horas o algo similar… Mal.
El otro día en el podcast ya hablamos del tema, de posibles soluciones y una cosa teníamos claro, la NBA va a actuar y creo que después de lo de anoche, está más claro que el agua. Fue algo insufrible y todo en el primer cuarto amiguitos, nada más empezar!
En el podcast yo también decía que abandonaba la serie hasta que volviera Paul, pero es que creo que la abandono de todos modos a no ser que haya un Game 7, es más, sí, lo digo ya, uno que abandona la serie.
El partido en sí, tuvo poco ritmo, muchas interrupciones ya que si el hack en el 1Q empezó en el minuto 5, en el 2Q empezó en el 6… sí, Jordan se cascó 28 tiros libres en la primera parte y cómo le fue a Rockets…super genial, tan genial que acabó jugando Turkoglu y todo… y siendo Clippers el primer equipo en ganar 2 partidos de una serie de PO por 25 puntos o más… lo dicho, super genial.
Howard acabó a lo Lakers y os soy sincero, si seguí viendo el partido era por ver cuando Howard se quitaba de en medio porque estaba claro que lo iba a hacer con su problema de faltas y demás. Al final fue simplemente por el mosqueo al cometer su sexta falta, pero vamos, se veía venir. Lo mejor fue Paul diciendo a los árbitros que no lo echaran, que quería que jugara… jojojojojo.
McHale debe plantearse muchas cosas y creo que antes de usar la tan famosa táctica del hack, debería volver a su juego e intentar crear ese ritmo que ha hecho de Rockets el analytics Team, es decir, mucho tiro y mucha penetración, porque ayer era un pollo sin cabeza.
Repito, por mi parte, adiós a la serie a no ser que haya un Game 7, ya he tenido suficiente dosis de tiros libres para una temporada…
Sofi del Día
Kanye West que fue al United Center a hacer una mini actuación en un tiempo muerto y al que no le gusta que le pillen las cámaras riendo…
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Hoy cambiamos el tono de la crónica, y en vez de ser un repaso al uso del partido de anoche, vamos a tratar de explicar las razones por las que los Grizzlies han apabullado en estos dos últimos encuentros a los Warriors
La defensa del triple
Desde los tiempos de Hollins, los Grizzlies han usado mucho el hedge o el flash con su hombre alto para defender el bloqueo directo. Esto es, en lugar de esperar atrás, atacar directamente al jugador que lleva el balón a la salida de la pantalla, deteniendo su avance natural, pero eso sí, recuperando rápidamente a su hombre: la intención no es hacer un dos-contra-uno. Los bases más hábiles pueden castigarlo si lo detectan a tiempo con un pase al jugador que continúa, que tiene una pequeña ventana de tiempo en la que se encuentra sin oposición. Pero es un riesgo que merece la pena correr cuando el equipo rival tiene semejante potencial tirando con los conductores de balón como los Warriors.
Los Grizzlies han girado el botón del Hedgometro hasta el inifinito, con la finalidad de que los Warriors no tengan nunca un tiro cómodo de triple, aunque le pueda costar el pase al continuador. Golden State está pudiendo tirar de 3 a la contra, o cuando mueven el balón con pases, pero nunca bien en primera instancia.
Un problema claro de los Warriors a la hora de atacar esta defensa es la falta de paciencia, que durante toda la temporada han tenido, pero que cuando se han visto con el agua al cuello en Playoffs han abandonado por completo. Aquí Curry se anima con el triple con dos defensores encima y 19 segundos en el reloj de posesión, en mitad del tercer cuarto, con la defensa de los Grizzlies perfectamente colocada, sin esperar siquiera a que Green, que sacó de banda, le ponga un mísero bloqueo.
Por mucho MVP que sea, y aunque haya demostrado ser más que capaz de meter canastas peores, este tiro es ansioso, y demuestra el estado mental de urgencia en el que este equipo se ve. Y a veces es más sutil, como en el siguiento bloqueo directo, Randolph se tiene que quedar más tiempo de lo deseado con Curry, lo que le da a los Warriors una opción de liberar a Green en el pick’n’pop
No es un mal tiro en absoluto, Green logra lanzar con comodidad cuando Gasol aún no ha cruzado siquiera la línea de tiros libres para disputar el tiro. Pero Courtney Lee ha tenido que engancharse con Bogut, el hombre de Marc, lo que le daba seguramente una opción mucho más clara de tiro a Harrison Barnes en la esquina derecha. Esta es la clase de pase extra que convierte a los Warriors en un equipo peligrosísimo, y frente a Memphis, obsesionados por tomar el primer tiro buen que ven, se dejan opciones aún mejores encima de la mesa.
Otro de los riesgos que tiene esta manera de afrontar el bloqueo directo para Memphis es que si los dos defensores no están sincronizados, al final el hombre alto puede acabar poniendo la pantalla a su propio compañero, y dejar a los dos rivales libres. A diferencia de otros equipos que prueban a hacerlo sobre la marcha en Playoffs, o no lo tienen madurado, los Grizzlies, que llevan años defendiendo de esta manera, y se mueven sin cortapisas y sin escatimar esfuerzos, lo hacen de manera fluida.
Si el bajito pelea el bloqueo y logra pasarlo por arriba, cosa que Conley y Allen hacen prácticamente siempre, Randolph y Gasol saben que pueden detener el avance, mostrarse al base y volver a su hombre en lo que parece sólo un movimiento. Automático y precioso.
Green no es diferencial en defensa
Draymond Green ha sido segundo en la votación de mejor jugador defensivo del año, y es una pieza importantísima de la mejor defensa de la Liga, pese a ser bajito para la posición que desempeña, la de ala-pívot. Uno de los motivos por los que cayó en el Draft y tardó en encontrar minutos en Golden State es precisamente por esa condición de tweener, a caballo entre los puestos de 3 y 4.
Pese a la falta de centímetros, Green es efectivo en defensa porque es corpulento y robusto sin dejar de ser ágil, paciente, muy inteligente, y tiene además los cojones de un caballo percherón. Además, hay un factor externo: la Liga se ha hecho más pequeña y más orientada al perímetro en general en el puesto de 4. En la obsesión por mejorar el espaciado del equipo y aprovechar el punto extra de la línea de 3, los equipos cuentan cada vez con jugadores más gráciles y con menos fundamentos en el poste en la posición de ala-pívot. Hay muy pocos jugadores que puedan cogerle la posición a Green en el poste bajo, y a los que al mismo tiempo sea rentables alimentar de balones para que anoten de espaldas. Zach Randolph es casualmente uno de ellos.
Es verdad que no puede meterle debajo de la canasta y abusar de él como con otros 4’s, y prefiere no encararle de frente, pero desde que coge el balón…
…puede ganar la distancia a la canasta suficiente para que le resulte cómodo tirar por encima de él.
Incluso cuando falla, Green acaba tan fuera de posición tratando de estirarse para llegar a su mano izquierda, que queda fuera de la foto. Fijaos como la situación del cuerpo de Green a la hora de disputar el tiro a Z-Bo…
…le pone por detrás a la hora de acorralar el rebote ofensivo.
Este no es un problema exclusivo de Green, le ha ocurrido a todos los que llevan años osando defender a Randolph, salvo muy honrosas excepciones. Y Golden State no tiene muchas mejores opciones. Te toca vivir con sus canastas. Lo malo es que un factor diferencial como ha sido la defensa de Green durante todo el año, o en Anthony Davis la ronda anterior, pasa a ser meramente mortal frente a Memphis. No es una debilidad, pero tampoco puede tener el impacto de un verdadero DPOY.
Y los Grizzlies no te dan la opción de esconder a Green en el otro interior mastuerzo, porque la otra opción es defender a Marc Gasol, y bueno…
…where convertir una continuación desde el codo de la zona en una bandeja happens.
La defensa de los Warriors no está pensada para los Grizzlies
El otro atributo que hace sobresaliente a Green, esta vez ya fuera del poste, es su capacidad para seguir a jugadores exteriores. El mayor truco detrás de la defensa de Golden State es la versatilidad: Thompson, Barnes y Green pueden intercambiarse en cualquier momento para defender a quien sea. Esto es lo que les permite anular las ventajas que los rivales obtienen con los bloqueos, tanto directos o indirectos: no puedes dejar enganchado a tu defensor y liberarte, porque te sigue otro jugador.
Esto funciona con una gran cantidad de equipos, y puede llegar a anular por completo a tiradores sin balón o maestros del bloqueo directo. A Memphis le da relativamente igual, ese no es su juego. Es más, en todo caso, como equipo grande y aplastante que son, agradecen las ventajas que obtienen de los cambios.
Los Warriors pueden sobrevivir habitualmente a cambiar a Barnes, por ejemplo, con el pívot a 5 metros de la canasta. Con un Point-God Center como Gasol, es más difícil, acaba concediendo la falta.
Y en esta jugada, por ejemplo, los Grizzlies agotan el tiempo de posesión, la tocan cuatro jugadores, hay seis pases… y no hay ni un bloqueo directo, ni prácticamente indirecto. Tienen desde el principio a Randolph con Harrison Barnes, para qué quieren más. Los Grizzlies no son un equipo fluido en ataque, porque atacan al hombre, pero te obligan a defenderles también así, anulando otra ventaja de los Warriors, la de la defensa colectiva.
Otro de los motivos del éxito de la defensa de Golden State es precisamente… su ataque. Los Warriors meten muchas canastas, lo que hace que los rivales les puedan pillar a la contra menos de lo normal, y gracias a ello, casi siempre defienden colocados, a media pista, y con todos los emparejamientos bien cogidos. Su rosario de fallos frente a Memphis les afecta también a la hora de defender, con unos Grizzlies que se están animando a correr para, al menos, poner a prueba a los Warriors.
A veces suceden cosas graciosas que suelen involucrar a Tony Allen o a Jeff Green, porque los Grizzlies no acaban de estar preparados para ello, y fue un factor más importante en el segundo partido que en el tercero, pero es otra manera que tiene Memphis de meter presión a Golden State en su propio terreno.
Curry está defendiendo terriblemente mal
Le quitaron la responsabilidad de defender a Conley, poniendo a Klay Thompson con el base, y diría que el experimento ha salido terriblemente mal, porque el MVP ha decidido que va a jugar de líbero, y no está preparado.
Jugada clave del partido, Warriors a 4, quedan 3 minutos. Los Grizzlies están atacando con una especie de bloqueo y continuación directo lateral entre Marc Gasol y Tony Allen, jugada que con el balón en manos de FIRST TEAM ALL DEFENSE! se defiende sola. Steph Curry no opina lo mismo, y se queda mirando como las vacas al tren, en una posición desde la que, con Draymond Green cambiando, no es de ninguna ayuda:
Tony Allen se trastabilla (¡oh, sorpresa!), y Curry en vez de seguir a Courtney Lee, sigue en una posición desde la que lo único que puede llegar a hacer, como mucho, es doblar a Randolph en cuanto reciba (y si recibe) el balón. Pues no iba a Z-Bo, no, sino a Lee, 3 puntos, ballgame.
Pero por supuesto, hubo más. En este otro triple de Lee está tan preocupado por la ayuda a Randolph, que pierde por completo la noción espacio-tiempo. ¿Dónde está la bola, aquí o aquí?
Bien es cierto, que Curry tenía un par de motivos para quedarse clavado, mirando a la línea de fondo en lugar de seguir la jugada, y nosotros los hemos encontrado. Por un lado, teníamos a una rubia muy guapa en ese lado de la cancha:
Nos referimos a la de la parte abajo-izquierda de la foto, por si hay dudas.
Y por otro lado, en ese mismo fondo de la distracción, animaba un señor con una de las indumentarias más feas que hemos visto jamás: una versión cutre y en rojo de aquella primera camiseta de los Grizzlies, que tenía ese esquema de color que fue elegido por un daltónico.
De todos modos, pese a todas las distracciones que había colocado allí el equipo de animación de Memphis, es inexcusable estar defendiendo en Playoffs en tierra de nadie, y si los Warriors siguen así, lo pueden pagar. Sé que consideran necesario reservar algo de esfuerzo para poner en marcha a Curry en ataque, pero volverlo a poner encima de Conley no parece mala idea ahora mismo.
El banquillo no está cumpliendo
En los 32 minutos de 96 que los titulares han estado en pista en los dos últimos partidos, los Warriors sólo están 4 puntos por debajo de los Grizzlies. El núcleo duro, con Curry, Thompson y Green, suma un +6 en 55.
Koufos, Udrih y Green están jugando mejor que sus análogos en los Warriors, que dieron la cara en el primer partido, pero estuvieron bastante más flojos en este. Ezeli está viéndose superadísimo en ambos lados del campo, y Memphis está yendo a por él en ataque, y olvidándose de su defensa. Barbosa ayer parecía estar en otro planeta, fuera de sincronía con sus compañeros. Los Grizzlies no respetan a Iguodala y Livingston, y también han decidido que van a vivir con los tiros de media distancia con Speights, por lo que Curry y Thompson tienen que hacer un esfuerzo titánico contra múltiples defensores llevando a quintetos con suplentes.
Kerr va a tener que acabar utilizando a sus exteriores más de 40 minutos por partido, y con la serie condenada a alargarse, puede ser demasiado cansancio en los decisivos.
¿Está la eliminatoria acabada?
Ni mucho menos. Si la sensación inicial era de que los Warriors podían ganar en 4 ó 5 partidos esta serie, sólo necesitan un 3-1, con dos partidos jugándose en el Roaracle para pasar, y siguen siendo el mismo equipo que hace cinco días.
Por muy bien que estén defendiendo los Grizzlies y mucho que se hayan embolicado los Warriors, el porcentaje de tiros de 3 por debajo del 25% en dos partidos consecutivos, no es una situación normal, no importan los protagonistas. Y podría seguir sucediendo tres, cuatro y cinco veces, porque la normal es la menos común de las situaciones en esto del baloncesto, y la regresión a la media no tiene porque ser inmediata, pero si hubiera que apostar dinero, la elección sabia está en que no se volverá a repetir.
Y como recordamos en el último podcast, pese a que el viento haya soplado increíblemente a favor de los Grizzlies en sus dos victorias, los Warriors han estado a un par de posesiones en los minutos finales de haberlo igualado. Están más lejos estéticamente que en el marcador.
De todas formas, a esta hora, la eliminatoria está inclinada ligeramente a favor de Memphis, y la identidad del favorito al anillo tiene muchas caras posibles. Michael Jordan bendiga a este deporte.
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Los Bulls retomaron el control de la serie, en un partido igualado por fin, con un churrigueresco triple de Rose sobre la bocina que les ahorró de tener que jugárselo en la prórroga.
Nos recordaban las infografías que después de dos partidos dominados de cabo a rabo, cada uno por un equipo, este tuvo 19 cambios de liderazgo, y ningún equipo llevó la ventaja a la decena. Fue competido de principio a fin, y la cara fue en última instancia para Chicago.
Lo más destacado de este partido para mí fue cómo se decidió con el small-ball, lo que no es noticia en unos Cavs sin Love, pero sí mucho más reseñable en Chicago, equipo tradicionalmente reacio a quitarse centímetros y kilos. Gasol, que tuvo un problema en los isquios y Noah, no jugaron los 18 últimos minutos del partido. En los 7 finales, hasta las sustituciones ataque-defensa de las cinco últimas posesiones, los Bulls estuvieron con un solo hombre alto en pista, Gibson. Los Cavs también jugaron esos últimos 18 minutos con un solo interior, prácticamente todo el rato Thompson, con un ratito de Mozgov al principio del último cuarto. Por tanto casi toda la segunda mitad, incluidos todos los minutos decisivos, se jugaron con cuatro triplistas en pista por cada equipo.
Y me atrevería a decir que el que más agradeció esta situación fue Derrick Rose, que, de menos a más, aprovechó mejor que nadie la falta de kilos interiores y una segunda línea de protección, para ser más agresivo y volver con asiduidad a la línea de tiros libres. Eligió bien y con paciencia sus emparejamientos y su posición ante una defensa de los Cavs ansiosa por cambiar en los bloqueos, y dominó en ambos lados de la pista a un Kyrie Irving que encendió las alarmas desde el punto de vista físico con su actuación esta noche. Más allá de la jugada final, acabó haciendo la clase de partido que da esperanzas a Chicago.
Otra guerra en la que era importante para los Bulls la victoria es la del rebote, que controlaron durante todo el partido, y donde además, al principio del encuentro, se permitieron hacer daño ellos mismos a Cleveland. Thompson recordaba de vez en cuando que estaba ahí, sobre todo aprovechando la confusión cuando estaban juntos y al completo Gasol, Noah y Mozgov en cancha, pero al final del partido, perdió el uno-contra-uno con Gibson, que brilló en labores de intendencia. Nadie tuvo más trabajo a ambos lados del campo que Butler (que recibió antes del partido el premio a Jugador Más Mejorado), que en esta serie no va a brillar tanto como contra Milwaukee, aunque en realidad haga mucho más. Dunleavy fue una válvula de escape con mucho acierto desde la línea de tres puntos, y con Mirotic en pista siguen sucediendo cosas, y todas buenas para Chicago.
Especialmente importantes fueron sus 11 puntos en menos de 9 minutos del segundo cuarto, que llevaron a los Bulls a empatar el partido, y vinieron en un momento que pudo ser delicado, porque los Cavs habían abierto un pequeño hueco al final del primer cuarto, y Chicago, por cosas del descanso, estaba con Noah, Hinrich y un Aaron Brooks con el interruptor apagado a la vez en pista.
En Cleveland vimos la versión más LeBron-céntrica del equipo. James puso sus huellas en prácticamente todas las posesiones en ataque mientras estuvo en pista, y tuvimos todo el repertorio: aclarados, de espaldas en el poste bajo, en el bloqueo directo como conductor y continuador, incluso cortando en jugadas prediseñadas. No marcó diferencias con su anotación (¿demasiada carga de trabajo ante El Incansable Jimmy Butler y sus ayudantes, quizás?), pero supo transformar la atención que tenían que darle, en oportunidades para sus compañeros, acabando con un total de 14 asistencias.
El que no le acompañó bien fue Irving, que mostró su muñequita linda habitual en situaciones de tiro tras pase, pero no sacó absolutamente nada de la penetración. Su situación física y la de Gasol, en una serie que debería estar terriblemente igualada, pueden decidir la serie para el otro lado. Esperamos por el bien del espectáculo que ambos brillen de nuevo en el cuarto partido.
Lo cierto es, que pese a la derrota, los Cavaliers tienen otra cara sin Miller, Marion o Perkins. La de anoche, con JR Smith, es la rotación de 8 hombres que tiene que intentar el asalto al anillo, y nadie más ha demostrado estar al nivel. Además, Smith aunque no entró en el quinteto titular y tuvo una mala actuación durante una buena parte del partido, empezó a ver el aro como una piscina con tres triples en los últimos 6 minutos, incluido el que pudo forzar la prórroga. Así que no es sólo lo que su presencia evita, también puede aportar.
Y Cleveland cada vez están jugando de manera más inteligente frente a los hombres altos de Chicago. Pasan todo lo que pueden de un Noah que no puede hacerles daño, dando a Pau la atención que se merece, y que pagaron por no ofrecer en el primer partido, y cuando se hacen pequeños niegan los pases al poste bajo como hacía Miami en sus mejores momentos. Si Thibodeau quiere retomar la ventaja por dentro, va a necesitar ajustar el cómo utilizar a sus hombres alto, porque Cleveland, tras venir de una serie tranquila en ese aspecto frente a Boston, ya lo ha hecho.
Por suerte para ellos, Chicago es mucho más que un equipo de potente juego interior. Quizá sea intermitente aún, pero cuando Rose está en una de esas noches, ahora que tiene un escudero en Butler, los Bulls son completos, plenos. Y te pueden ganar de muchas maneras. Como anoche.
Sofi del día: Al encargado de poner la música en el United Center por pinchar la canción de la banda sonora de Dirty Dancing, hurgando en la herida, después de que los Cavs la hicieran parte principal de ese vídeo de dudoso gustoso que pusieron durante el segundo partido, en el que se tomaban la violencia doméstica como algo normal, si era contra una fan de los Bulls.
Como es un blog de basket no os voy a aburrir con un ensayo sobre lo irónico y lo onírico de ver a gente queriendo poner límites al humor después de haber llevado hace cuatro días un «Je Suis Charlie» de avatar, pero sí quería proponer algo para el quinto partido: relaciones públicas de los Cavs, doblad la apuesta.
Llamad a Lorena Bobbitt, y grabadle un vídeo declarando que el verdadero motivo por el que se se adentró en el mundo de la poda fue que su marido celebró demasiado el anillo de los Bulls en 1993. O grabad un sketch ambientado en el presente en el que Laura Winslow siga rechazando a Steve Urkel en el presente por ser uno de esos fans tristes de los Bulls que se fueron a los partidos en Milwaukee a hacerse los guays.
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Voy a ser muy sincero con vosotros, para un servidor ver partidos de los Rockets es un suplicio infinito. Ale, ya lo he dicho. Su sistema de tiros de 3 + canastas bajo aro + vamos a provocar todas las faltas habidas y por haber + el más que probable Hack a Howard, aunque ahora la TNT lo llame ‘falta intencionada’, me aburre y el partido de ayer fue otro de esos.
El partido sobre la mesa te metía un Rivers vs Terry como bases ya que Chris Paul se perdía su segundo partido seguido… no empezamos bien la verdad. Además el partido empezaba a ser un show de alley hoops por parte de unos con Griffin a la cabeza y de otros con Howard. Buena pinta tenía todo con unos Rockets que querían meterle un ritmo muy alto al partido para así no dejar que la defensa de Clippers se asentara y poco a poco lo fueron consiguiendo.
Pero Griffin quería su partido y poco a poco, junto a una buena empanada de Houston, hicieron que Clippers o mejor dicho Blake Griffin, tomara el mando del partido para meter por delante a los de Ballmer con una diferencia que llegó a los 13 puntos. El 0-2 rondaba el Toyota Center.
Rockets tenía la receta para poner fin a lo que estaban haciendo Clippers: ritmo alto. Así lo hicieron con unos Clippers donde Lester Hudson tenía minutos y donde Jamal Crawford era el que intentaba mantener a Clippers en el partido… sólo consiguieron 2 puntos de diferencia para entrar en el 4Q.
El marcador de una de las canastas se paró y el partido se enfrió a niveles brutales… Marcadores laterales a lo partido de regional fue la solución.
El equipo de los tiros libres se metió con un parcial de 17-4 con 10 arriba y esto ya fue el final del partido, ya que el ataque de Clippers era un caos total, donde sólo se jugaba a hacer aclarados sin apenas circulación del balón, esto sumando al despertar de Harden en estas semis de conferecia hizo que el partido acabara con un festival de tiros libres (realmente todo el partido…) y con el empate en la serie por parte de Rockets.
Por cierto, que no me esperen más en esta serie mientras Paul esté fuera…
Sofi Del Día
Austin Rivers…segundo partido de la serie, segunda vez que hace esto…
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Volvemos después de un fin de semana donde hemos desconectado un poco por causas mayores…bueno, leñe, que nos fuimos de puente para que os vamos a engañar. Pero ya estamos aquí de nuevo para dar la brasa y hablar un poco de los PO que han entrado en plenas semis de conferencia. Anoche elegimos el primer plato, el Cavs vs Bulls.
Chicago Bulls es un equipo veterano, con muchas horas de vuelo, con un base que tiene nivel de MVP y con un entrenador que aunque parece que tiene las horas contadas en la ciudad del viento, es uno de los más respetados y con las cosas más claras de la liga. Cleveland Cavaliers es un equipo aún en plena fase de creación, con multitud de cambios y que ahora encima ha recibido el mazazo de la lesión de Love, el cual estaba empezando a ser el Love que todos queremos y con JR Smith que hizo la primera JR Smithada y que puede dar gracias a San Adam Silver por sólo los 2 partidos que le han caído. Si juntas estas dos cosas en pleno partido de PO te sale lo que vimos anoche en Ohio.
Bulls empezó fuerte, dominador con un tiro exterior tremendo y llegando a un 21-7 que tuvo que hacer que Irving tuviera que despertar. Al final del primer cuarto, de la mano de un Dunleavy tremendo y de una defensa made in Thibs, Chicago dejaba en sólo 15 puntos a Cleveland, el menor anotación de los de Blatt en toda la temporada… toda una declaración de intenciones.
Luego vino el despertar de Irving y su duelo frente a Rose, donde el 2 de Cavs con 10 puntos seguidos puso todo para que la diferencia de Bulls, que llegó a ser de +16 se quedara en un empate a 51 a poco de empezar la segunda parte. Pero es lo que siempre se dice, las remontadas hasta que no se hacen enteras, no son remontadas. Cleveland nunca se llegó a poner por encima en el partido.
Y aquí se quedaron los Cavs, Bulls de nuevo puso toda la carne en el asador y con un 15-0 basado en una defensa brutal, mini sugus para Butler que secó a James como sólo habíamos visto hacer a Leonard esta temporada…, y un Derrick Rose muy serio, Bulls puso el 1-0 en la serie pese al tremendo partido de Irving.
Vamos a ver como va pasando la serie, pero el experimento de Lebron de 4 con Mike Miller de titular, el cual había jugado la tremenda cifra de 0 minutos en la primera ronda, parece que va a durar poco…
Además, otro ejemplo de qué es un equipo de Thibodeau, es la forma de celebrar la victoria…
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Me voy a poner hoy en la piel de ese usuario casual de NBA que se engancha a esta maravilloso deporte sólo para los PO. Me pongo en la piel de esa persona que piensa que la NBA en temporada regular son demasiados partidos y no hay emoción y que lo bueno llega con los PO. Me pongo en la piel de esa persona que está viendo por primera vez a Atlanta Hawks y la clara pregunta que se hace: «¿Y estos tíos han ganado 60 partidos?«.
Esa es la sensación que te está dejando Hawks en esta serie contra Nets, un equipo que no parece esa máquina engrasada que ha sido durante la liga regular y eso que anoche el equipo empezó a jugar como ese conjunto de 60 victorias, jugando desde fuera o desde dentro dependiendo de lo que Teague eligiera, con además unos Nets que parecía que habían ido a Georgía a probar Coca Colas extrañas y poco más.
Pero estos Hawks les falta algo, o mejor dicho, les sobra algo, en este caso los numerosos problemas físicos que está teniendo la plantilla, con Horford y Millsap ni de coña al 100%, con la falta de Sefolosha, con Kover no tan fino y con Jodete Hitler en modo Rondo,…más Rondo que nunca. Sólo Carroll parecía mantener a unos Hawks que fueron claramente de más a menos y que esto casi les cuesta un buen susto.
Claro, Nets de los cuales rajamos mucho y demás, cojos tampoco son y López les hace mucho daño a Atlanta y poco a poco se fue notando esto cada vez más. Deron volvió a ser el Deron de siempre (que pena decir que el Deron de siempre es el gris…), cosa que ATL no aprovechó, pero con la eficacia de Jack y sobre todo de Anderson que desde fuera iba cortando la diferencia de Hawks hasta que el Philips Arena empezó a enmudecer de forma sospechosa.
El último cuarto fue un duelo en OK Corral en plena ciudad donde empezó Walking Dead, mucho triple, mucha jugada con intensidad y la cara de los aficionados hogareños era todo un poema cuando Brooklyn anotaba y anotaba acortando de forma alarmante la diferencia.
Finalmente ATL pudo con la embestida de Brooklyn y gana el pivotal, aún así, nos queda esa sensación extraña de que ya hemos visto lo mejor de Hawks esta temporada y eso no es nada bueno…
Sofi del Día
Se lo vamos a dar a VICENTEEEEEEEEE que anoche nos dejó esta perlita…no son los mates de antaño, pero oye… la jugada en si es molona