El 6º Hombre: Lamar Odom

14.4 puntos, 8.7 rebotes y 3 asistencias por partido, con un 53% de acierto en tiros de campo.

Esos son los números en temporada regular del #7 de Los Ángeles Lakers, que pasa a engrosar la lista de los mejores sextos hombres de la Liga. Premio merecidísimo que se suma a los dos anillos de campeón de la NBA 2009 y 2010 y al Campeonato del Mundo logrado el pasado verano en Turquía con la selección USA, en el que el ala-pívot tuvo un papel protagonista.

Nacido en Queens, el distrito más grande de la ciudad de New York, comenzó su carrera NBA en Los Ángeles Clippers en el año 99, previo paso por las Universidades de Las Vegas y Rhode Island. Allí permaneció cuatro temporadas con unos promedios de 15 puntos y 7 rebotes hasta que en 2003 fue traspasado a los Miami Heat. En verano de 2004 fue convocado con la selección de su país para disputar las Olimpiadas de Atenas, en las que lograron la medalla de bronce tras Italia (plata) y Argentina (oro).

Un año después, en la temporada 2004-2005, volvió a Los Ángeles, esta vez al hermano mayor, como parte del trato que llevó a Shaquille O’Neal de vuelta al estado de Florida, junto con Brian Grant, Caron Butler y una elección de primera ronda del Draft. Ya en los Lakers, fue mejorando su juego, aunque no lograron clasificarse para los Playoffs de 2005. En 2006 y 2007 sí lo consiguieron, pero no pudieron pasar de 1ª ronda al ser eliminados en ambas ocasiones por los Phoenix Suns de Steve Nash por 4-3 (tras ir ganado la serie 1-3) y 4-1, respectivamente.

A mitad de la temporada 2007-2008 los Lakers se hicieron con los servicios del español Pau Gasol y el panorama cambió radicalmente para el equipo y para Lamar Odom. Las lesiones en la rodilla de Andrew Bynum hicieron que permaneciera en el equipo titular de manera habitual. Por primera vez desde 2004 llegaban a unas Finales NBA, pero la falta de intensidad defensiva les hizo caer ante su enemigo histórico, los Boston Celtics, por 4-2.

Al año siguiente se redimieron alcanzando nuevamente las Finales y arroyando a los Orlando Magic por 4-1, con Bynum lesionado y Gasol y Odom con la difícil papeleta de medirse a Dwight Howard. Era su primer anillo NBA.

Un año después, volvieron a alcanzar las Finales por tercer año consecutivo y una vez más ante Boston. Esta vez la película fue diferente y demostraron que tenían bien aprendida la lección. Ganaron 4-3 en un increíble séptimo partido que pasará a la historia de los enfrentamientos entre estas dos franquicias a lo largo del tiempo. En verano de 2010 fue nuevamente convocado con la selección USA, con la que ganó el Camponato del Mundo celebrado en Turquía.

En la presente temporada, con Bynum recuperado de sus dolencias, ha vuelto a tomar el papel de sexto hombre en la rotación de Phil Jackson, promediando los números que encabezan esta entrada y que le hacen justo merecedor del 6th Man of the Year Award.

Felicidades, Lamar. Ahora a pornerse las pilas en Playoffs.

Dos historias de Navidad

El enfrentamiento estrella de Navidad nos dejó dos trineos con los renos tirando en direcciones opuestas. Los Lakers se enfrentaban por primera vez con los nuevos Miami Heat, y la contienda solo tuvo un color, el esperado si hubiéramos visto hacia donde iban ambos equipos el último mes.

Empezamos con Miami, el equipo que resultó ganador. Los Heat no van a ganar 72 partidos o más como mucha gente creía que iba a suceder (aunque matemáticamente aún puedan hacerlo), ni tampoco van a acabar rozando el 50% que llevaban a los 17 partidos de la temporada, y sirvió de mofa cuando su récord registraba 9-8. Miami acabará si todo va bien entre 60 y 65 victorias, y será uno de los equipos que pueden aspirar a todo.

El discutido Spoelstra ha apostado por un sistema que para la Temporada Regular le va a valer, en el que el equipo aprieta en defensa, y el que consiga parar el ataque rival, tiene libertad para hacer lo que quiera en el otro lado del campo. Y apretar en defensa, es quedarse corto para expresar lo que está haciendo la franquicia de Florida. Son el equipo que menos puntos en contra recibe (90.8 por partido, 86.7 en sus últimos 15 partidos) y si lo ajustamos al número de posesiones, son el segundo mejor equipo de la Liga en defensa, con un Deffensive Rating de 99.9 (después del 99.0 de Boston). Son el mejor equipo de la Liga en forzar a sus rivales a un peor porcentaje de tiro de campo, de tres y libre (.424, .311 y .722 respectivamente), sin tener un juego interior conocido por su defensa. En las 10 últimas temporadas, sólo 24 equipos han tenido un Deffensive Rating por debajo de 100, y un común denominador en todos esos equipos solía ser una gran presencia en el juego interior: Tim Duncan (7 veces, 2 de ellas con David Robinson), Ben Wallace (3), Kenyon Martin (3), Kevin Garnett (2 más la de este año), Vlade Divac y Chris Webber (2), Elden Campbell, Yao Ming, Alonzo Mourning, Marcus Camby, Chris Dudley, Jermaine O’Neal y el dúo Theo Ratfliff/Dikembe Mutombo. Miami lo ha conseguido con Chris Bosh y un comité formado por Joel Anthony, Ilgauskas y Dampier.

La defensa asfixiante que están poniendo en la cancha se va a traducir bien a Play-Off, con la incógnita de saber que sucederá si le aprietan las tuercas en el juego interior, pero de lo que hay más dudas es del ataque libre. Ahora que estaban corriendo algo más desde que han dado más minutos a Chalmers (aunque contra Dallas, Phoenix y Los Angeles volvieron al ritmo de principio de la temporada), es mucho más fácil que funcione. La improvisación funciona de manera óptima con la transición. Pero en mayo, equipos expertos como Celtics o Lakers, encuentran maneras de hacer ajustes y pararte el ritmo, al menos en alguno de los 7 partidos de la serie. Si yo fuera Spoelstra, desde luego, aprovecharía partidos en los que la ventaja supera la veintena o los intrascendentes del final de temporada para probar cosas.

La defensa ya la tienen, y los papeles en el equipo, también. Por fin han dado con la fórmula en la que todos parecen sentirse cómodos, y más que de Miami Vice, parece tomada de Pulp Fiction. Los Heat son el equipo de Wade. Dwayne marca el ritmo, dirige y está atento a todo lo que sucede. Es el Marsellus Wallace, el lider del equipo. LeBron ha escogido el papel del Señor Lobo. Llega, hace su ritual con el polvo de talco, termina en 10 minutos lo que necesita de 15, deja al personal con la boca abierta y se va. No es un líder, ni quiere serlo. Él solo resuelve problemas, y en eso es el mejor. Chris Bosh es el currante, el Jules Winnfield de la película. Marsellus corta el bacalao, el señor Lobo hace el trabajo sucio, y él se encarga de lo que queda y le dejen. Y pese a que empezó dubitativo, tal vez por encontrarse fuera de papel, ahora lo hace con precisión bíblica. Ezequiel, capítulo 25, versículo 17.

La otra cara de la moneda en Navidad fueron los Lakers, que se reencontraron con fantasmas del pasado. Tercer año seguido perdiendo, por buena diferencia, el 25 de diciembre. Los dos años anteriores, ganaron el campeonato, así que nada de que preocuparse. ¿O sí? Los Lakers se encuentran terceros en la Conferencia Oeste, con el mismo número de victorias que el cuarto (Utah) y el quinto (Oklahoma) pero con uno y dos partidos menos que ellos, pese a haber disfrutado, con mucho, del calendario más favorable hasta ahora: los Lakers son el 30º equipo de la Liga en el baremo Strength Of Schedule (Fortaleza del Calendario), mientras que salvo San Antonio que está en la posición 24, el resto de los oponentes del Oeste están por encima de la media, situándose Dallas incluso como 3º. Para quién no crea en estas estadísticas y sus ajustes, damos otro dato revelador, los Lakers solo han ganado a dos equipos por encima de .500: Bulls y Blazers.

El equipo con la mayor media de edad de la Liga nunca se había visto tan vulnerable desde la llegada de Gasol: jamás habían perdido cuatro partidos seguidos como ha sucedido este año, y ahora llevan una racha de dos derrotas seguidas a San Antonio, y si pierden, tendrían que evitar un nuevo póker de derrotas el día siguiente en New Orleans, sin tregua alguna. Los campeonatos no se ganan ahora, y hay muchos motivos para creer que los Lakers siguen siendo el equipo de élite si se es optimista. Bryant puede estar jugando a medio gas, pensando más en llegar fresco a los meses de batalla. Pau está fundido después del sobreesfuerzo que conllevó mantener al equipo al principio de la temporada, pero la vuelta de Bynum y la llegada de otro cuerpo grande más, Joe Smith ayudará a un reparto más racional de los minutos. Artest, el jugador con peor nota del equipo hasta ahora, será llamado de vuelta a la concentración por Phil Jackson cuando el equipo más lo necesite y eliminará las distracciones superfluas a final de temporada. Y del monstruito de tres cabezas que blanden en el puesto de base, por fin alguno de los tres se dará cuenta en cada partido de como hacer para no ser destrozados por cualquiera que se presente por allí, Lentejita Boykins, el último ejemplo.

Al final, las cosas nunca son para tanto. Más desahuciados que los Celtics, que después de un buen inicio terminaron la Temporada Regular el año pasado como un equipo mediocre con un record de 27-27 en los últimos 54 partidos, no parecen, y el equipo de Boston fue eliminando a Wade, a LeBron, a Howard y se quedaron a un cuarto de dejar en la cuneta a Kobe y Pau. Pero como no somos pitonisos, solo podemos hablar de lo que vemos, los datos que tenemos, y las sensaciones que nos transmiten. Y ahora mismo, los Heat pintan muy bien, y los Lakers, mal.

Retorciendo los números (II)

  • Pau Gasol (19.6/11.4) ha tenido un bache anotador que le ha sacado por poco de la lista de jugadores promediando un 20/10 en la que quedan Kevin Love (20.5/15.6), Dwight Howard (21.5/12.0) y Blake Griffin (20.3/11.9). De conseguir un 20/10 al final de temporada, Blake sería el 29° rookie en hacerlo en la historia de la NBA y la ABA, el primero en 11 años desde el 20.1/10.0 de Elton Brand en la temporada 99/00.
  • En la victoria del domingo ante los Nuggets, Amar’e Stoudemire metió 30 puntos por octavo partido consecutivo, récord de la franquicia neoyorquina. Si siguiera así podría amenazar la mejor racha reciente, los 16 partidos de Kobe Bryant entre enero y febrero de 2003. Me imagino que de aquí al récord de Wilt Chamberlain, 65 partidos del 4 de noviembre de 1961 al 22 de febrero de 1962, ya tendríamos tiempo de hablar.
  • Josh Smith tenía un porcentaje de 0.266 en lanzamientos desde la línea de 3 durante su carrera. En su tercera temporada llegó incluso a promediar más de 2 tiros por partido. Alguien, con buen criterio, le emplazó la temporada pasada a no volver a tirar triples, y solo lanzó 7. Y esta temporada, alguien con mejor criterio aún le he pedido que vuelva a tirarlos: lleva 17 de 38 un 0.447 de acierto y es el 18° octavo jugador con mejor porcentaje. ¿Los mejores? Mike Bibby y DeShawn Stevenson con un 0.536.
  • Aunque Kevin Love esté siendo el mejor reboteador con diferencia de la Liga por partido (15.6, el segundo Bogut con 12.2) no es el que más rebotes coge percentualmente. El TRB%, una estadística que estima el porcentaje de los rebotes disponibles que un jugador ha cogido, la lidera Reggie Evans, que se queda con el 26.4% de los balones que repele el aro. Love con 24.6% es el segundo, y Marcus Camby con 23.1% el tercero.
  • Nunca un equipo de Phil Jackson que haya perdido 4 partidos seguidos en una temporada como los Lakers hicieron del 26 de noviembre al 1 de diciembre ante Utah, Indiana, Memphis y Houston ha ganado el título. Equipos no entrenados por Phil, sí que lo han hecho, los últimos, los Miami Heat de 2006 que perdieron 4 en diciembre contra Denver, Los Angeles (Clippers), San Antonio, y de nuevo Denver.
  • La velocidad a la que juegan los equipos se mide con el Pace Factor o Factor de Ritmo, que cuenta el número de posesiones en un partido de estos equipos en 48 minutos. Los equipos con más ritmo son los Wolves (97.7), Nuggets (96.5) y Knicks (96.4). Los que menos, Blazers (88.5), Pistons (89.1) y Nets (89.2).
  • Desde 1987 el jugador que más partidos de su carrera ha jugado sin llegar en ninguno a los 10 rebotes ha sido Steve Kerr, 910 partidos de Liga Regular y 128 de Play-Off sin llegar a los 10. Entre los jugadores en activo, Jason Williams, el base de los Magic, es el líder. En sus 774 partidos de Liga Regular y 67 de Play-Off, ha llegado a 9 rebotes tres veces, pero nunca a la decena.
  • Como ya comentamos aquí, George Karl llegó esta semana a las 1000 victorias en Temporada Regular, uniéndose a Don Nelson (1335), Lenny Wilkens (1332), Pat Riley (1210), Jerry Sloan (1207), Phil Jackson (1115) y Larry Brown (1097). Su porcentaje de victorias (0.595) es el cuarto del grupo, por detrás de Jackson (0.705), Riley (0.636) y Sloan (0.605) y por delante de Brown (0.549), Nelson (0.557) y Wilkens (0.536). Los próximos entrenadores en activo en la lista son son Rick Adelman (911), Gregg Popovich (756) y Flip Saunders (619). Adelman llegará lo más seguro en la 2012-2013 si mantiene el trabajo, ya que solo necesita promediar 33 partidos ganados durante estos tres años, pero podría incluso ser la temporada que viene si promedia 49 partidos ganados durante esta y la siguiente campaña.
  • Otro que se hizo milenario esta semana fue Tim Duncan. 1000 partidos de Liga Regular para él, 998 como titular. La lista de jugadores en activo con más partidos la lidera Jason Kidd con 1210 y Duncan es el décimo, tras Shaquille O’Neal, Kevin Garnett, Juwan Howard, Derek Fisher, Ray Allen, Kobe Bryant, Steve Nash y Joe Smith. El próximo en llegar a 1000 será Ben Wallace, que tiene 996. Eso sí, todavía están todos muy lejos de los 1611 partidos de Robert Parish que lideran la Historia de la Liga.