
Vuelve por fin El Podcast Desde El Sofá. Después de un parón y haciéndose esperar casi más que Detox, hemos vuelto para hablar nuestro libro, las sorpresas de inicio de temporada, Dolce & Gabbana y Pressing Catch…bueno y baloncesto claro.
Aquellos que ya tengan una edad y aquellos que no, recordaréis las retransmisiones de Pressing Catch en aquellas mañanas de sábado en Tele 5. Allí, a parte de hacer muchas cosas, una de ellas eran los combates con El Cinturón de Campeón en juego, eran grandes eventos, grandes ocasiones y la premisa era clara, si ganas al que tiene El Cinturón, tú te lo quedas y eres el nuevo campeón.
Con esta filosofía y desde el grupo de NBA de Reddit, se ha creado el NBA Championship Belt, o lo que es lo mismo, el cinturón de Campeón de la NBA. Como en el Pressing Catch, aquí el tema es sencillo, empieza la temporada con el cinturón en posesión del anterior campeón de la NBA, el primero que le gane, se lo queda y así vamos jugando.
En esta temporada Miami empezó con The Belt, pero sólo lo tuvo un partido, hasta que los Sixers pusieran patas arriba la NBA con su inicio de temporada y se lo arrebatará. Los de Phila y bajo el embrujo de Iverson, han tenido el cinturón durante 3 partidos hasta que llegaron los Warriors y les bajaron de la nube. Los de Oakland son los actuales poseedores de The Belt, que además ya lo han defendido en una ocasión frente a los Wolves, la próxima batalla por The Belt será este viernes, cuando los Warriors se enfrente a los Spurs.
La idea es tremenda, nos encanta aquí en La Crónica y creemos que en poco tiempo, seguro que la NBA hace algo al respecto, ya que es sencillamente genial para tener un incentivo más en los partidos. La gente de Reddit ya ha creado la página oficial del NBA Championship Belt, Twitter y hasta logo oficial.
La web es una auténtica barbaridad, con todos los datos de las últimas temporadas y todo lo que necesitáis para seguir esta LUCHA TITÁNICA!! por un título honorífico e inventado por los fans, pero, molón a más no poder.
Ahora sólo falta esperar como va desarrollándose el torneo y ver quien finalmente se lleva El Cinturón de Campeón de la Temporada Regular de la NBA.
THE BELT!!!!
Las promos de las TVs americanas siempre están un paso por delante de todo lo que conocemos por aquí y esta vez la TNT lo ha vuelto a hacer. Vamos al futuro, a ver qué pasará este año y en el vídeo podemos ver cosas muy interesantes, como el próximo campeón de la NBA, el próximo MVP, una actuación mágica, la vuelta de alguien y una retirada… todo de forma muy épica, como nos gusta…
Siempre se ha dicho que los primeros días de NBA para gente como nosotros, es como el día de Reyes Magos, es decir, lo esperas con ansias brutales, llega, tienes todos los regalos, disfrutas del momento y algunos juguetes te sorprenden, otros te ilusionan y siempre hay algo de carbón.
Conforme pasan los días aquellos juguetes que te alucinaron el primer día, poco a poco te vas cansando de ellos y te das cuenta que realmente no son lo que parecían el primer día. Mientras, aquellos que te sorprendieron, ves que también tampoco eran para tanto, pero esa sorpresa del inicio ya nadie te la quita y siempre los tendrás ahí, esperando de nuevo ese subidón. Luego están los que te ilusionan, aquellos que esperabas con muchas ganas y que realmente guardas con mucho cariño, para ver de vez en cuando y darte cuenta que realmente sí que era lo que tú querías, lo que esperabas. El carbón no nos mola, pero si lo pruebas y es el dulce, igual puede ser un gran manjar y disfrutarlo de forma inesperada.
Esos son los primeros días de NBA, como los regalos de Reyes, donde cada uno te da una sensación y que después de unos días/semanas/meses pueden convertirse en otra cosa totalmente diferente o pueden cumplir lo esperado.
Sería muy fácil hablar ahora de ejemplos sobre lo que hemos escrito antes, pero claro, nos la jugaríamos cosa mala, porque, que nadie se olvide, esto acaba de empezar, pero bueno, todos en mente tenéis a los mismos equipos, que en estos primeros días están pareciendo una cosa y luego serán otra, o aquellos que teníais mucha ilusión ver y luego pffff o aquel que no esperabais nada y luego es un alegrón tremendo o el que va a cumplir tal cual como queríais.
Todos tenemos nuestras expectativas y realmente no os debéis de fijar en lo que pasa estos días, sí, es un subidón, cubre el mono que todos teníamos, pero no dejan de ser los primeros partidos y quedan unos 80 ó 70 y muchos para acabar la liga regular con lo cual, ahora mismo es como en un día de Reyes, es decir, disfrutar mucho de lo que tenemos, de esos regalos que el tiempo irá diciendo poco a poco cual ilusiona más, cual decepción y cual se queda en ese espacio del ni fu ni fa (y luego estarán los Sixers).
PD: Somos de Reyes Magos.
PD2: No sabíamos que foto poner de encabezado, así que… tocó esa, así aleatoriamente…
Hace justo un año, escribíamos un post donde saludábamos al baloncesto, a ese deporte que tanto nos gusta y que cada año por estas fechas nos trae una nueva alegría en forma de inicio de otra temporada de NBA.
Esta temporada vamos a hacer lo mismo, vamos a volver a saludarlo y esta vez si cabe más efusivamente ya que el curso que empieza esta noche tiene una pinta tremenda a más no poder y más si has leído ya La MEGA Guía. Cuando dentro de un rato Orlando Magic e Indiana Pacers salten en busca del primer balón de la liga (en serio?! no había otro partido mejor con el que empezar la temporada? wow… Con cariño para los Oladipo Fans y la gente que sigue a Pacers…), se pondrá inicio a una NBA de las más abiertas que se recuerdan en bastantes años, con mucho contendiente intentando impedir el Threepeat o el Back-To-Back-To-Back de Lebron y compañía.
Donde la primera piedra la tendrán en la noche de los anillos con unos Bulls donde esta vez sí, tenemos THE RETURN, la vuelta de D Rose de forma oficial a las canchas con unas ganas tremendas de destronar al Rey (mira Stern… este sí era un buen partido para empezar la liga!! si es que…) y con muchas papeletas según análisis previos para poder hacerlo. Luego más tarde tendremos el duelo angelino, el duelo de banners del Staples, donde Lakers recibirán a Clippers, un equipo que con Rivers a la cabeza huele a altas cotas este año, con lo cual igual hay que replantearse aquello de hermano rico y hermano pobre de LA… al menos hasta que vuelva él.
Muchas ganas de NBA, muchas ganas de baloncesto y muchas ganas de…
Ver ese quinteto de Nets.
Volver a disfrutar de Irving.
Comprobar cuantos partidos gana Sixers.
Comprobar si algún día Sixers nos llama para jugar.
Ver a Curry ONFIRE.
La pista de los Nets.
La nueva pista de Bucks.
Las zapatillas de Navidad.
Oladipo jugando muuuucho.
Claver jugando pooooooooco.
Comprobar si es cierto todo lo que apunta Davis en NOLA.
Comprobar si son tan feos como parecen los equipajes de Pelicans.
Que me sorprendan con alternates nuevas.
Ver a Jennings en Pistons.
Ver a Ellis en Mavs.
Comprobar si volverá Bynum.
Acertar donde acabará Rondo.
Ver quien tankea más y peor.
Ver las entrevistas de Doris a Pop.
Oh La La con Timmy.
Las Kobe 9.
Kobe.
Sofá preparando, que empiece el show… Hola baloncesto!.
Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:
O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

Otro equipo más con opciones en el Este, que ha decidido no tocar el núcleo durante el verano. Los Wizards pudieron guardar algo de espacio salarial para juntarlo en el mercado del verano que viene con el que se abrirá cuando, y si, se marchan Gortat y Ariza, agentes libres, pero han optado por añadir todo el salario posible, e intentarlo ya este año alrededor de Wall y Beal.
Con muchas apuestas fallidas en pasados Drafts y lesiones por doquier, Washington ha tenido materia prima para haber llegado a la tierra prometida algo antes, pero ahora, por fin, han juntado a dos jugadores súper talentosos y sanos en el perímetro, y han subsanado el problema que era la baja de inicio de Emeka Okafor, trayendo en su lugar al Martillo Polaco. Esta incorporación era más que necesaria, ya que con Nene, que va de problema en problema, el juego interior se puede quedar muy corto para el asalto. Wittman necesita meterse entre los 8 primeros del Este ya, para mantener su trabajo, pero las aspiraciones (y el atractivo) de los Wizards seguirá dependiendo de cómo de llena tengan la enfermería.
Desde el regreso de John Wall el 12 de enero, los Wizards tuvieron el 13º mejor diferencial de la Liga (+1.4 puntos por 100 posesiones) y 5º en el Este, y hubieran sido sextos en su conferencia en victorias, con un 24-25 en esos 49 partidos con su jugador franquicia.
El quinteto con Wall, Nene, Okafor, Beal y Webster fue magnífico en los 142 minutos (pocos) que estuvieron en pista, y Washington, por encima del tope salarial, apostó por la continuidad: Otto Porter, 3ª elección del Draft, Eric Maynor y Al Harrington son los tres principales refuerzos, y es muy posible que ninguno de los tres sean titulares, con todo el mundo sano. A última hora, días antes del inicio del curso, reemplazaron al lesionado para al menos tres meses, Emeka Okafor, por Marcin Gortat, y aunque de habilidades muy diferentes, comparten un rol y un caché seguramente muy similar: no ha sido ningún volantazo.
Eso sí, nos quedamos sin ver si lo que parecía un quinteto de lujo (demasiado incluso: el diferencial de +24 puntos por 100 posesiones que tenían parece de mentira), era o no un espejismo. En el conjunto global de la temporada, Washington fue un equipo muy desequilibrado, con una defensa en el Top 10, y el peor ataque de la Liga. Cuando volvió Wall, la defensa mantuvo su ránking (de hecho, fue superior), y el ataque mejoró 8 puntos por 100 posesiones, una diferencia enorme, pero seguía sin ser bueno: sólo fue 23º desde el 12 de enero en adelante.
El problema es que cuando AJ Price llevaba la manija de este equipo, el resultado fue históricamente malo. Hasta ese día del regreso de Wall, había tanta diferencia entre ellos, peor equipo de la Liga en ataque, y el 29º clasificado (por entonces, aunque quizá no lo creáis, Indiana), como entre los Pacers y los Hawks, que en esa fecha eran 13º. Los Wizards iban camino de una marca de futilidad que no se veía en la NBA desde los Nuggets de 2003.
Así que la intención de este año debe ser esa, seguir progresando en ataque con Wall sano, sin descuidar los elementos que colocan a este equipo en la zona noble entre las defensas de la NBA. El cambio Gortat–Okafor también puede ayudar a compensar un poco esa diferencia, ya que empuja a la balanza del lado del ataque, pero habrá que ver si no se han pasado, y los Wizards este año son un sube y baja de parque.
Lo bueno que tiene es que la llegada de Gortat evita tener que tirar de Kevin Seraphin. La pareja Nene–Okafor (y más gente claro, que eso influye) fue 4.2 puntos en defensa y 3.4 en ataque mejor que los quintetos que juntan a Nene con Seraphin (sólo 318 minutos de la pareja francés-brasileño), lo cual está en línea con los ajustes que hace RAPM teniendo en cuenta los mismos grupos de 4 compañeros, que estiman que con Okafor fueron 3 puntos por 100 posesiones mejor en ambos lados de la pista, y 6 en total que con Seraphin.
Otra opción era utilizar a Nene de pívot, aunque a él no le guste, haciendo a los Wizards más pequeños, con el veterano Al Harrington, que ya hizo pareja interior con el brasileño ocasionalmente en Denver (aquí lo de pequeños es relativo, porque mide lo mismo que Seraphin, pero por juego y anchura podemos decirlo) en el puesto de 4. Pero ojo que Nene es un clásico de la enfermería NBA, y cuanto menos estopa se dé mejor: se ha perdido el 30% de los partidos desde que llegó a la Liga, incluidos 21 el año pasado y 27 el anterior.
Desde aquí, seguimos pidiendo minutos para Harrington, el Nate Robinson de los hombres altos, que siempre parece garantizar unos 16-18 divertidos puntos por 36 minutos, juegue dónde y con quien sea (si está sano: 10 partidos sólo el año pasado, aunque jugó menos por no entrar en los planes del equipo). Además, nos encanta verle defendiendo en el poste bajo con el único (y muy efectivo, por cierto) movimiento que parece que tiene, el de «quitar la silla» al rival. En eso, Not Big Al, es el número 1.
Los Wizards han soltado la pasta y han renovado por 5 años el contrato de un John Wall del que el verano pasado teníamos más dudas, y no sólo por la salud. Su juego en la recta final del anterior curso fue mucho mejor a todo lo que hizo en sus dos primeras temporadas, y aunque sigue sin tener rango desde la línea de triple, ha encontrado un punto caliente a la derecha de la bombilla desde donde mete el 49% de sus intentos, que no tenían las versiones anteriores de este jugador.
La entrada de dos tiradores en el quinteto titular como Beal y Webster, que han puesto a los Wizards en el Top 10 en porcentaje de acierto desde el triple después de un par de años en la 28ª posición, además de este recurso que ha añadido en la media distancia, han abierto sus opciones, obligando a los defensores a estirarse mucho más frente a Washington, y por tanto, ha podido mejorar su eficiencia como anotador y distribuidor.
Es un demonio en el uno contra uno y en el dos para dos (curiosamente, y pese a que uno de sus puntos fuertes es la velocidad, en transición pierde más el control) y es uno de esos jugadores agresivos e incisivos que tanto nos gustan cuando no se conforma con la suspensión lejana. Cuando ataca el aro directamente, tiene mucho mejor acierto si llega en carrera a tumba abierta en lugar de entrar de manera más sibilina, parando, botando y haciendo cambios de aceleración, pero cuando no le dejan salir escopetado y le obligan a tomárselo con paciencia, ha añadido a su juego un floater (o bomba) y un tiro tras parada a un par de metros del aro bastante efectivo. Además, el número de faltas que fuerza por minuto ha ido creciendo año a año, y sus 6.9 por 36 minutos ya están en la élite, Top 10 de la NBA la pasada temporada.
El número de asistencias también ha ido para arriba visto por posesiones, aunque ya sabíamos que era un buen distribuidor, que no tiene problema conectando ni con los hombres altos ni con sus tiradores. Esa parte de su juego no estaba en duda. Pero la que sí lo sigue estando es el acierto con las suspensiones, porque, la verdad que salvo por esa zona en la derecha del poste alto tras bloqueo y el área enfrente del aro, tira mal y demasiado desde lejos.
Pero es muy difícil tenerlo todo, y en conjunto estamos hablando de un jugador que por 36 minutos promediaba un 20.4/8.4/4.4 con un porcentaje de tiro verdadero de 52.1%, mejorable, pero razonable para su volumen (y que si recorta los tiros de dos lejanos que le sobran, es muy factible que lo incremente).
Wall merece su contrato, y es el principal argumento de este equipo para aspirar a los Playoffs la temporada que viene.
Pueden estar contentos en Washington con su elección del Draft de 2012, porque parece que tienen pareja de baile con la que juntar a Wall por mucho tiempo.
El juego de John es mejor si tiene un jugador que pueda operar sin balón y rango infinito, que le abra espacios y sea una válvula de escape cuando necesite pasar a alguien. En su primer año en la Liga, Bradley metió 91 triples en 56 partidos con un excelente nivel de acierto para su volumen, y entra en una lista de tan solo 13 jugadores que fueron capaces de meter más del 38% en al menos 4 intentos por partido en su primer año, y todos esos jugadores mantuvieron un buen nivel el resto de sus carreras (o están en ello).
Es espectacular desde la esquina izquierda, desde donde acertó un 57.1% de los intentos (y además se compenetra bien con Webster, con similar tino, pero desde la derecha), aunque desarrolló una manía que cuesta bastantes puntos a su equipo, que es dar un paso adelante cuando le vienen a cerrar, y lanzar un tiro de 2 lejano. No se le puede recriminar mucho, porque casi siempre los mete y sigue siendo una opción rentable (mantiene precisamente el 57%), pero cada vez que da el paso, es un punto menos.
Cuando tuvo que crearse su propio tiro la cosa no fue tan bien. Gran parte de esta tarea fue a principio de temporada, rodeado de un equipo deprimente (el partido en el que más lanzamientos de campo intentó, en diciembre, frente a Atlanta, jugó junto a Jordan Crawford, Martell Webster, Chris Singleton y Emeka Okafor de titulares, con Earl Barron de sexto hombre), pero se conforma con tirar, y no ataca el aro, y pese a lo dulce de su lanzamiento, no es tan bueno tras bote todavía. Fue 107º en la clasificación de más tiros de campo intentados, pero 194º en lanzamientos a un metro del aro, vamos que no le gusta. Lo cierto es que salvo por sus dos hombres altos, y Wall a ratos, los Wizards mostraron preocupantes indicios de una incipiente alergia al aro.
Veremos si la salud le respeta este año, porque es un jugador muy joven, que puede garantizarse minutos sólo con su tiro y buen nivel de esfuerzo en defensa, y aún pinta a tener gran margen para crecer.
Los Wizards son otro equipo que tendrá una feroz competición en el puesto de alero. Martell Webster, Trevor Ariza y Otto Porter además del ya aparentemente defenestrado, cambiado el año pasado sin éxito a la posición de ala-pívot, lesionado para el primer mes de competición y no renovado por un cuarto año (en 2014), Chris Singleton, lucharán por minutos.
La pole parece tenerla Webster, dueño de la posición la pasada temporada en los mejores momentos del equipo, en los que cumplió a la perfección su papel, metiendo un 42.2% de los triples, incluyendo un 58.5% desde la esquina derecha. Pero Porter, un talento a priori más amplio, que jugó en la NCAA en la ciudad de Washington (y compartió época de instituto en Missouri con Beal) y Ariza, el mejor pagado del equipo en el puesto, no lo pondrán fácil.
Escogido en la posición número 6 del Draft en 2005, y habiendo sido cortado en Minnesota, Martell llegó por la puerta de atrás a este equipo y se ha convertido en una pieza muy importante, abrazándose al papel de secundario que en su día habría parecido poco para él, un especialista 3D (que mete triples y defiende) que los Wizards supieron identificar. Webster lideró al equipo en porcentaje de tiro verdadero, y tras promediar durante su carrera un 37.4% de acierto desde el triple, nos sorprendió con ese 42.2% en Washington. Pero su fabuloso porcentaje desde la esquina derecha, que tanta admiración suscita, ha oscilado año a año (y en conjunto los 5 años anteriores fue un 66 de 173, un 38.2%), por lo que a lo mejor los Wizards han pagado por la excepción.
No podemos saber cómo será esta temporada Webster (quizá lo único que necesitaba era un poco de confianza), pero el año pasado, desde luego que fue un excepcional gregario para los Wizards, y tras ver la prisa que se dieron en renovarle, queda claro por qué no le pusieron en el mercado en febrero, cuando seguro que más de un equipo candidato habría hecho una oferta por sus servicios.
Jugando con la misma compañía, los Wizards fueron 7 puntos por 100 posesiones mejores en ataque con Webster en el lugar de Ariza, y concedían 4 puntos más en defensa. Aunque Trevor fuera mejor opción según los números de la pasada temporada para detener a los rivales, no estoy seguro que Ariza sea mejor defensor para este equipo. Webster es más versátil porque también puede enfrentarse a los escoltas rivales, y es más fuerte ante los aleros.
El que lo tiene algo más difícil seguramente sea Porter. A no ser que los ejecutivos de Washington hayan tirado la toalla, y le den una buena razón y mucha estabilidad para que el novato tenga muchos minutos, Wittman necesita ganar ya si quiere mantener su trabajo y Webster es mejor opción a (muy) corto plazo. Si el equipo sigue viéndose atacado por las lesiones, y se queda sin opciones más pronto que tarde, podría ser un protagonista a final de temporada, pero de momento tendrá competencia con el propio Ariza por ser el suplente en su posición, principalmente porque tiene pinta de que su repertorio, también de 3D, no se diferencia del de los otros dos, y aunque puede que a la larga llegue a aportar cositas con el balón, esas habilidades no tienen pinta de estar listas este año.
La llegada de Gortat cierra un poco la puerta a utilizar a algún jugador de este grupo como 4 por largos periodos, pero a cambio, Ariza, que acaba contrato, y no parece que pinte mucho en el futuro de la franquicia tal y como está la plantilla ahora mismo, podría ser traspasado en cualquier momento. Así, quizá Porter vea más la pista de lo esperado. Incluso puede que lo estemos infravalorando, y se gane el puesto en pocas semanas. Pero ahora mismo, la elección número 3 del pasado Draft, parece que ha caído en una situación regular. Y eso por no hablar de cómo desarrollan el talento por Washington…
Nene y Okafor hicieron buena pareja en su primer año juntos, en los 53 partidos y casi 1000 minutos que pudieron jugar. Con ambos en pista, los Wizards fueron 4.6 puntos por 100 posesiones mejores que el equipo rival, pero curiosamente, el récord fue de 22-31. Eso sí, contando sólo esas 31 derrotas, en los minutos de la pareja, Washington sólo resultó -0.8 puntos por 100 peor, una tasa muy pequeña teniendo en cuenta eso, que todas las muestras pertenecen a partidos perdidos, de lo que seguramente no tienen la culpa ellos dos.
Con ellos en pista los Wizards tienen una defensa equivalente a la 2ª de la Liga, con el mejor rebote defensivo con mucha diferencia (79% de las capturas, cuando los líderes, los Warriors, se quedaron con un 75.5% de los fallos rivales). Los Wizards fueron 6º en su propio tablero, y mucha culpa de eso la tienen los minutos de esta pareja en pista, que, curiosamente, dejaron una marca que estaría entra las 5 peores en rebote en ataque.
Nene es un fabuloso jugador al que las lesiones y enfermedades de todo tipo han castigado demasiado. Con un tiro a media distancia en condiciones y un poco de mejor suerte, estaría en la élite. Pero esta abuelita no tiene ruedas, y es lo que vemos. Cuando está en pista puede hacer casi de todo en las dos posiciones interiores a ambos lados de la cancha, y tiene la combinación de tamaño, agilidad, rapidez y habilidad casi perfecta para un hombre alto en la NBA. Por tener tiene hasta unas enormes manos, que hacen que el Spalding parezca una naranja.
Su porcentaje de tiro verdadero durante su carrera roza el 60% (59.5%, aunque en Washington el último año estuviera por debajo, 53.8%) en 15 puntos por 36 minutos, 12 en los 30 que habitualmente juega (y veremos si no se los regulan aún más). Y este año, con una mayor tasa de utilización que nunca en su carrera, se ha destapado como pasador, asistiendo en el 19% de los tiros de campo anotados de su equipo, tasa que le coloca entre Marc Gasol y Greg Monroe. De hecho, si hubiera que marcar un defecto suyo, quizá tendríamos que hablar de una exagerada solidaridad, y su querencia por el perfil bajo: nunca intentó ser el protagonista, no le apeteció dominar. Parece que a la experiencia Nene siempre le faltó algo.
No habrá podido colarse entre los mejores, pero con el brasileño como segundo mejor jugador (que es lo que es en estos Wizards hasta que Beal crezca), se puede entrar en los Playoffs. Luego, que llegue bien a jugarlos…
Haciendo una excepción, hemos actualizado la parte Wizard de la guía pare recoger la llegada de Gortat. Recordamos que ya comentamos algunos aspectos de su juego en el apartado de Phoenix (https://lacronicadesdeelsofa.com/2013/10/27/avance-de-temporada-2013-2014-phoenix-suns/) que os invitamos a leer, y se han escrito cosas muy interesantes sobre el traspaso (en inglés, esto en SB Nation, esto en Grantland).
El resumen es claro: los Wizards sacrifican la protección del aro y la defensa en los bloqueos y continuación que ofrecía Okafor, y a cambio la dan a Wall otro jugador con posibilidades en ataque, uno de los mejores finalizadores del bloqueo directo en la Liga, y con el tiro de media distancia justo para abrir aún un poco más el ataque. Sin Okafor, más por la falta de sustitutos que por la suya propia, el equipo parecía peligrosamente cerca de otro año sin Playoffs, pero ahora parecen estar de vuelta en la pomada.
Aunque las incorporaciones de Eric Maynor (veremos qué tal en el segundo año tras la rotura del ligamento cruzado, la pasada temporada fue algo decepcionante, pero en Blazers, sorprendentemente lejos del balón a ratos, mejoró), Otto Porter y Al Harrington por AJ Price, Cartier Martin y Jason Collins son suficientes para considerar que la plantilla de los Wizards y su banquillo son mejores esta temporada, todavía me sigue poniendo nervioso que los Chris Singleton, Garrett Temple, Trevor Booker, Jan Vesely y Kevin Seraphin vayan a tener minutos.
Entre los 5 sumaron 5.290 minutos (ninguno jugó menos de 600) y aunque deberían jugar menos con las nuevas contrataciones, las lesiones ocurren, y como vuelvan a tener una carga similar, y no hayan mejorado mágicamente en verano, los Wizards pueden tener muchos problemas.
Seraphin parecía que iba para más el año pasado, pero esta última temporada ha sido horrible, un agujero negro en ataque, con dudosa defensa, que por suerte ya no tiene que ser titular al principio del curso. Es pequeño en altura para jugar de pívot, y su envergadura no es suficiente para suplirlo, como demuestran sus pobres tasas de rebote, que fueron a menos aún en 2013. En ataque hay un cierto hueco para el optimismo porque es un grandísimo jugador, maestro del gancho en el bloque izquierdo del ataque, y atroz en el lado derecho, pero utiliza todo por igual. Lo peor es que Seraphin se coloca para recibir a ambos lados por igual, así que o es muy cabezón, o en Washington no han considerado esta diferencia importante, y le siguen dejando recorrer ambos flancos del frente de ataque con igual frecuencia. Tal vez este año, según se va acumulando la evidencia, a alguien en Washington se le ocurra alimentarle sólo del lado correcto, para que pueda ser ese jugador de 15-8 con buenos porcentajes en minutos de titular, que los Wizards creyeron que podría llegar a ser en algún momento, aún a costa delos sacrificios defensivos.
En el resto, tenemos a un jugador trabajador, pero limitado físicamente que no puede anotar en Booker; alguien con algo más de presencia física en su posición pero sin tanta energía, y que tampoco puede anotar en Temple; un jugador que venía a ser un 3D y de 3 nada, y de D en al puesto de ala-pívot donde le recolocaron más bien poco (Chris Singleton) y nos dejamos para el final a Jan Vesely un hombre que el año pasado sólo metió 19 puntos más que faltas hizo. Nuff said.
Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:
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Los Jazz eran otro de esos equipos que este verano podría haber gastado una pasta en agentes libres, y haber remodelado el equipo de cabo a rabo, pero prefirieron tomar un par de primeras rondas de manos de los Warriors a cambio de realquilarles su espacio salarial, para que dejaran ahí los restos de Andris Biedrins, Richard Jefferson y Brandon Rush.
Tras decir adiós a Jefferson y Millsap, es la hora de la juventud en Utah, y a diferencia de otros equipos, con los Jazz hay cierta intriga sobre lo que podrían llegar a hacer. Favors y Kanter pasarán a ser titulares, Hayward se convertirá en uno de los referentes del equipo, y junto a Trey Burke, base por el que escalaron en el Draft, Utah podría tener la columna vertebral lista para mucho tiempo. El que tal vez tenga mucho menos crédito es Ty Corbin, que después de no llegar a Playoffs el año pasado, tendrá que hacer un buen trabajo esta temporada y demostrar que ha servido al desarrollo de sus jugadores.
Todavía ningún equipo ha puesto en pista a la vez 5 jugadores nacidos en los 90 (aunque los Hornets y Magic pudieron haberlo hecho el año pasado), y pese a que este año hay unos cuantos equipos en los que más tarde o más temprano parece que coincidirá (los propios Orlando y New Orleans; Cleveland, Portland, Philly, OKC en los minutos de la basura, y algún otro más que se nos olvide), Utah hubiera sido el primer equipo en apostar por ello con el quinteto titular, ya que parecía que iban a salir de inicio este año (y en el segundo partido de pretemporada lo hicieron) con Burke–Burks (cacofónico perímetro), Hayward, Favors y Kanter. Ahora la lesión de Trey le pone freno a la historia, y tal vez sean los Cavs los primeros, si Varejao se lesiona (por desgracia, más que factible), y los Cavs apuestan por Zeller y su flamante novato y número 1 del Draft, Anthony Bennett, como pívot y alero titulares.
Lo que no cambia es que a estos cinco noventeros en plantilla, se les une Rudy Gobert para ser seis, y junto a Jeremy Evans, son los únicos siete jugadores con contrato más allá del próximo verano. Sumándoles dos elecciones de primera ronda en el próximo Draft (la suya y la de los Warriors), si los Jazz no tocan nada, tendrían en julio 8 jugadores por debajo de los 25 años (más Evans), y entre 38-40 millones de masa salarial (incluidas las retenciones que le permiten renovar por cualquier cantidad a Favors y Hayward), lo que supondría unos 18-20 de espacio, que el año que viene tendrían que capitalizar, porque en 2015 ya entraría también en juego los nuevos contratos de Kanter y Burks, y cantidades potencialmente mayores por Derrick y Gordon (si no les extienden el contrato y esas cifras entran ya en vigor este año).
Básicamente, una vez que empiezas a reconstruir tienes una ventana de varios años para ir acumulando elecciones y deshaciéndote de malos contratos, y ese periodo se te acaba cuando tienes que empezar a pagar a tus jóvenes, y ellos fagocitan el espacio salarial. La de Utah se acaba en principio en 2014, así que este es otro año más de recoger cuanto más talento barato mejor.
Es impresionante el futuro de este equipo si alguno de sus jugadores da el espaldarazo, y además se ponen en buena posición con su propia elección en este Draft. Es por ello, que pese a que pueden hacer algo de ruido, quizá lo más inteligente sea esperar y disimular un poquito esta temporada. Pero atención a partir de la siguiente, donde ya deberían ser mucho más agresivos en el mercado.
Los planes parecía que pasaban por poner al quinteto de pipiolos de inicio, pero los dos o tres meses que se perderá Burke serán un alivio para Burks, cuya posición era la que más peligraba como titular, y ahora, de repente, su habilidad como playmaker tiene un valor añadido si se inserta en el quinteto titular a John Lucas, buen tirador que va un poco por libre como base. Si Burke y Hayward estuvieran sanos, la habilidad de Alec para conducir el balón quizá no sería tan necesaria, y para los Jazz sería más rentable utilizar a un especialista 3D como Brandon Rush que a un jugador como él, completo y polivalente, que hace un poco de todo, pero que desgraciadamente, aún no destaca en nada.
Los cuatro jóvenes el año pasado (cuando aún no estaba Burke, con E al final, ojo) coincidieron 169 minutos, y el resultado no fue demasiado bueno: correoso grupo en defensa, pero con una marca paupérrima en ataque, muy lejos de la del peor equipo de la Liga, y eso que la tasa de rebote de ataque (más de un 38%), fue espectacular (luego elaboraremos). El caso es que en esta pequeña muestra, lastrada por la trospidez del año pasado en los Jazz en el puesto de base (gran parte del tiempo de esta unidad conjunta se pasó con Earl Watson), Utah fue superado en 7.1 puntos por 100 posesiones por el rival, lo cual, con toda la cautela del mundo, no es muy halagüeño.
Por tanto, hay motivos para pensar que Corbin puede esperar para concederle la titularidad. En primer lugar, porque es Corbin y si le costaba darle ese privilegio a Hayward o Favors, imaginaos con Burks. Después, porque la segunda unidad quizá necesite un creador, ya que el resto de escoltas o aleros apenas tienen imaginación y habilidad colectiva, y tendrían que confiar en el novato no drafteado Clark, o el casi inédito Machado, para llevar las riendas. Así Alec podría poner algo de cordura, e irse acostumbrando a un posible papel de sexto hombre/tercer jugador de perímetro, que quizá sea el rol que le espera en un futuro.
Otra opción muy interesante para empezar, es contar con Burks de base en lugar de Lucas, posición que no le es extraña (498 minutos el año pasado) utilizando a Marvin Williams (que está saliendo de una lesión en el talón de Aquiles), o alguno de los jugadores llegados de Golden State como Rush o (lo que queda de) Richard Jefferson, acompañando a Hawyard en las alas.
El caso es que estos quintetos sin Burks, o con él de base, consiguen otra cosa muy interesante: permiten precisamente poner a Hayward de escolta, donde su envergadura y altura son un arma, su poca fuerza no le pone en desigualdad y parece un jugador más desequilibrante. El año pasado estuvo prácticamente el mismo tiempo en las dos posiciones, y los Jazz ganaron el 50% de los partidos con Gordon de escolta (40% cuando fue alero, evidentemente algunos partidos jugando de ambas cosas a la vez), y mejoraron en 6.2 puntos por 100 posesiones si ocupaba esa posición, comparando con el desempeño del equipo con él de 3. En 2012, cuando jugó el 66% de los minutos de alero, los Jazz también fueron mejores si Hayward era el 2 (53% vs. 45% en victorias, +9.2 puntos por 100 posesiones), por lo que además de lo que nos parece ver, los números apoyan la idea.
Burks cerró en buena forma la pasada temporada y es un jugador interesante, que la franquicia puede controlar durante muchos años y con cierto margen de mejora, por lo que pase lo que pase con su condición de titular, debería tener muchos minutos y oportunidades. Pero si los Jazz creyeran que es mejor para la situación o el desarrollo de Hayward darle minutos de escolta, no se va a interponer ni el entrenador, ni un jugador como Alec, que prometedor como es, quizá nunca rompa en titular seguro NBA, y a falta de definir su posición, todavía podría estar destinado a hacer carrera como base.
Gordon es muy importante para el futuro de este equipo, y se perfila como máximo anotador, y líder de la franquicia en ataque para esta temporada. Hayward empezó y terminó la temporada de titular, pero por el medio fue el sexto hombre del equipo desde mediados de noviembre a marzo, una de las decisiones de Corbin que más cuesta defender, pero me imagino que este año Ty no se andará con esas, digamos… gilipolleces. Sublime tirador, ha acertado más de un 40% de los triples a lo largo de su carrera, muchos de ellos tras bote, y en ese entorno habitualmente hostil para los anotadores de larga distancia que es Utah (aunque desde que se fue Sloan han cambiado unas cuantas cosas).
El sistema de proyecciones SCHOENE estima que este año promediará 16.2 puntos, 3.9 rebotes y 3.7 asistencias por partido, con un 41.1% desde el triple, que con 23 años son números de Reggie Miller (una temporada antes de que diera el gran salto en su tercer año y se convirtiera en Reggie Miller), y para una 4ª temporada en la Liga son parecidos a los que hizo en su día Hornacek (en Phoenix, no en Utah), una comparación mucho más apropiada en casi todos los sentidos (a los Jazz sólo les falta que Burke haga de Stockton y Favors de Malone). Teniendo en cuenta que viene de un 17.4/3.8/3.6 con 41.5 3P% por cada 36 minutos de juego el año pasado, no son ninguna locura, sólo pronostican que mantendría el nivel jugando más con sus nuevos compañeros y un papel de protagonista, por lo que podría ser hasta lo mínimo que se espera de él.
Tras tener que esperar tras Big Al y Millsap, Derrick Favors y Ener Kanter tendrán ahora la oportunidad, obligación y responsabilidad de ser los titulares. Sin recambios de garantías (Jeremy Evans, Andris Biedrins y Rudy Gobert son el resto de hombres altos, o una broma pesada, depende de cómo queráis verlo), su hora ha llegado.
El año pasado compartieron 705 minutos, por lo general ante segundas unidades, por lo que habría que tener cuidado con las conclusiones, pero al igual que ocurría cuando les juntábamos con Hayward y Burks, son una gran unidad en defensa (marca equivalente a las mejores de la Liga), y mucho peor en ataque, donde andaban cerca de las peores, pero con margen positivo al final, lo que equivaldría a unas 41-43 victorias, para que os hagáis una idea (de nuevo, no necesariamente se traducirá con otros compañeros, ante formaciones titulares, y habría que sumarle, o más bien, restarle, lo que haga el banquillo de Utah, que pinta atroz).
El rebote en ataque con la pareja es apabullante y descomunal (37.5%, se convierten en un equipo aún mejor que Indiana contra Miami en Playoffs), pero en su propio tablero, la marca es absurdamente insípida: 71.6%, equivalente a la cuarta peor de la Liga. Parece mentira tanta discrepancia, y la culpa la tiene el turco, que se activa a un lado de la pista simplemente.
Sólo Evans, Drummond y Hibbert crearon más segundas oportunidades que Enes (al menos 1.000 minutos de juego), pero en su propio tablero su marca está con la de los mejores aleros reboteadores: entre Paul George y Evan Turner, que no es lo que se espera precisamente de un 2.11. Así, no nos sorprende que el RAPM, que ajusta los +/- a compañeros y rivales, considere que Derrick Favors es mucho mejor defensor (+3.15 puntos por 100 posesiones, Kanter sólo 0.31, marca muy mala para un pívot, posición cuya media está por encima del cero), a pesar de que en los números dentro/fuera de pista sin procesar, Enes aparece como mejor defensor. En realidad, el turco me recuerda mucho a Pekovic, otro rocoso jugador difícil de mover y superar en el propio poste bajo, porque es imposible ganarle la posición, pero al que le falta esa parte de juego vertical, y algo de desplazamiento horizontal, que les convertiría en defensores polivalentes.
Favors sin embargo es magnífico en casi todas las tareas defensivas: en movimiento, en ayudas, en los tableros… y este año su tasa de tapones creció un 50%, además de alcanzar la 6ª mejor marca defensiva a los 21 años de los 277 jugadores de los que hay números en 13 años de RAPM. Como pasa con todo lo que atañe a esta pareja: veremos qué sucede cuando se enfrente cada dos noches a lo mejor de lo mejor (y recordamos que en su división están Aldridge, Love, Faried e Ibaka), pero su potencial es excelente y es uno de los jugadores más infravalorados de la Liga en esta tarea. En serio, fijaos cuando pongan un partido de Utah en él, yo me he sorprendido bastante al verlo con calma, arreglando algún desaguisado que otro de los que montaba Kanter.
En ataque es donde despierta más dudas, y el año pasado no solucionó ninguna. Es un jugador al que no te extrañaría ver metiendo esos 13-16 puntitos como titular, alimentado por un buen base (aquí está por ver), que unido a su defensa le convierte en un jugador de dos direcciones que tiene más que garantizada su titularidad y un papel importante en un buen equipo. Lo que estamos negociando ahora es dónde poner el techo.
Y para finalizar con Favors, es una pena que Corbin (horrible con sus rotaciones y reparto de minutos para mi gusto y el de más de uno el pasado año), no tuviera los cajones de tirar del quinteto súper-grande. Tras superar a los rivales en 29.6 puntos por 100 posesiones (sólo 113 minutos) en 2012, el entrenador de los Jazz utilizó aún menos a Favors con Millsap y Jefferson (sólo 85 minutos) pese a que siguió siendo una unidad que puntúo en positivo (+4.3 puntos por 100), o también, la alternativa con Kanter por Big Al (+4 puntos en 36 minutos).
Lo llegó a poner de titular, incluso, durante dos partidos, y como la cosa fue tan mal (victoria en Washington, y otro triunfo, de 11 puntos, frente a Houston), cambió a Favors por Marvin Williams en el siguiente partido. Y el daño colateral de esta prueba fue Hayward, al que mandó a hacer de sexto hombre para la ocasión, y luego se le olvidó, dejando al chaval cinco meses en el banquillo junto a Favors.
Está clarísimo que son grupos demasiado extremos para que funcionen a largo plazo, y si nos ponemos a ver combinaciones de 3 jugadores que en una muestra de 100 minutos tienen un balance increíble, encontraremos un puñado de ellas (por ejemplo, Burks, Foye y Millsap fue un +28.2 en 133 minutos) y eso obviamente no quiere decir que un entrenador tenga que partir de ese trío para poner los cimientos.
Pero cuando el resultado es mero producto de la idea revolucionaria de juntar a tus 3 mejores jugadores de frontcourt (si consideramos a Hayward como escolta), y funciona bien siempre que sale, aunque esté algo descompensado en teoría, hay que intentarlo, Ty, ¡hay que intentarlo! En un equipo que estuvo hasta los últimos partidos luchando por los Playoffs, no tanqueando, no me puedo creer que no fuera un recurso utilizado unas cuantas veces más.
Pero bueno, eso ya queda en el pasado, y lo que tenemos para hoy es el Favors–Kanter. Que además, como pareja titular, son imparables: ganan un 100% de los partidos con un margen de victoria promedio de 30 puntos por partido (el único día que coincidieron, contra los Bobcats). A ver si siguen con la racha.
Con sólo 46 partidos de Mo Williams, en Utah el año pasado se tuvieron que comer 2.000 minutos de Jamaal Tinsley+Earl Watson, la pareja más aburrida e intrascendente a cualquier lado del Mississippi. Después de eso, todo sólo puede ir a mejor, pero con un equipo joven, sin una estrella clarísima (aunque Hayward tal vez esté preparado, su porcentaje de utilización no tiene pinta de poder aguantar el salto a los números de las superestrellas) y dos buenos e imponentes hombres altos, pero con cero creatividad, a este equipo le vendría bien un base proactivo, con iniciativa y algo de experiencia.
A Trey Burke, coger los matices y trucos de la posición de base, le llevara tiempo, y más si se pierde el inicio de la temporada. Además, tiene un perfil anotador, algo que nunca está mal en general, y este equipo no tiene pinta que vaya a ser bueno en ataque la próxima temporada, por lo que toda ayuda es buena, pero al mismo tiempo, hay un cierto talento ofensivo por descubrir esperando en esos dos grandes finalizadores que son Favors y Kanter, y por eso quizá el contexto de Utah pedía otra cosa: alguien que ayudara al desarrollo de los hombres altos, para que en Utah supieran qué tienen y a qué atenerse. Pero bueno, si un talento como él se pone a tiro en una posición que tenían vacía, son cosas de las que puedes preocuparte luego, y más cuando el proyecto de esta franquicia es a medio plazo. Quizá su maestría en el bloqueo y continuación funciona desde el primer día (allá por diciembre), desarrolla una gran química con Favors, y nos tenemos que tragar las dudas de una en una.
Por otro lado, caer en Utah es también una de las mejores situaciones que le podían tocar si sigue teniendo problemas cerca del aro (que sí en la NCAA estaban, en la NBA sólo se pueden multiplicar), ya que este juego interior barre y friega el tablero en ataque, y los tiros que habitualmente más acaban en segundas oportunidades son aquellos cercanos. Burke podría liderar la Liga en lo que Goldsberry llamó «Kobe-asistencias«, y no nos extrañaría que en momentos puntuales sirviera incluso como recurso: Trey tiene pinta de que no va a tener muchos problemas precisamente penetrando hasta el corazón de una defensa NBA (algo que se le atraganta a muchos), y una vez que llegue allí, bastará con hacerlo lo mejor posible y confiar en sus hombres altos si (como es previsible) no le sale.
La profundidad que tienen los Jazz es nula. Y conociendo a Corbin, después del espectáculo del año pasado, es dejar a McGyver encerrado bajo llave en la ferretería, con cuatro cafeses, tres Red-Bulls y un par de rayas. El reparto está formado por Lucas, Rush, Jefferson (el Richal), Marvin Williams lesionado al principio, Jeremy Evans, Biedrins y Gobert. Es lo que hay, y luego tenemos algunos prometedores jugadores en contratos no garantizados luchando por entrar en el equipo (como el héroe de la Liga de Verano Ian Clarke o el mito boxscorista NCAA Scott Machado), veteranos rebotados habituales de los banquillos más denunciables de los últimos años (Dominic McGuire o Lester Hudson) el hermano de Jrue Holiday que estuvo en Philly e incluso el mismísimo Brian Cook.
Además, como veis, salvo por Gobert, Machado o Clark, no son ni siquiera un banquillo joven y de proyección, más bien un grupo que han rellenado con lo que tenían, y lo que han podido. De nuevo repetimos, no les preocupa quizá ser muy competitivos este año, y por eso no sería de extrañar que los pezqueñines tuvieran algo de protagonismo dentro de la rotación e igual alguno triunfara. Pero si ya había dudas sobre si un quinteto tan joven podría llegar a los Playoffs, un banquillo como este las disipa. La única esperanza, que como casi todos acaban contrato, igual a alguno le da por jugar. Ojo a la avaricia de Marvin y Biedrins.
Sería una grandísima sorpresa que este equipo llegara a eso de las 40 victorias, e implicaría que varios jugadores de este equipo han dado pasos de gigante. Aunque… cosas más raras se han visto, claro.
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Otro equipo más en una amplia lista de candidatos factibles a Playoffs en el Este. Después de traspasar a su base de toda la vida, y adquirir a cambio a Rudy Gay, el jugador de mayor perfil que ha tenido este equipo desde que se fue Chris Bosh, fueron el sexto equipo del Este, con 18 victorias y 18 derrotas. El quinteto titular que logró ese récord, se mantiene intacto, de hecho los Raptors son junto a Miami, Oklahoma City, Indiana y San Antonio, uno de los cinco equipos que presumiblemente empezará esta temporada con el mismo quinteto que más minutos tuvo el pasado año, y hay muchas esperanzas puestas en ver cómo funcionan más tiempo juntos, y si se mantiene el nivel de equipo de Playoffs con el que despidieron la temporada.
Además, este verano se hicieron con los servicios del Ejecutivo del Año, Masai Ujiri, y aunque su impacto se verá a medio plazo, ha retocado el banquillo y se ha despedido de un Andrea Bargnani que cada vez contaba menos.
Los Raptors son para mí uno de los equipos más intrigantes de la Liga. Su quinteto titular en la segunda mitad del año, con Kyle Lowry, DeMar DeRozan, Rudy Gay, Amir Johnson y Jonas Valanciunas fue tremendamente exitoso, 12.9 puntos por 100 posesiones mejores que el rival, siendo especialmente incisivo en defensa, donde tuvieron una marca excelente, que sería la mejor de la Liga de poder mantenerla (y si ellos jugaran 48 minutos). También hay que tener en cuenta los milagros que se producen en la NBA en marzo y abril, cuando algunos equipos desconectan, cosa que no ocurrió en Toronto, que no tenía elección de Draft por la que luchar, y que colorean resultados especialmente buenos, como tal vez este.
Sin Bargnani en la plantilla que quizá podía reclamar un puesto por veteranía, parece casi seguro que este quinteto se mantendrá, al menos hasta que haya algún nuevo cambio de personal, y habrá que ver qué tal lo hace a lo largo de un año completo, porque salvo por el proletario Amir Johnson, es un grupo con un marcado carácter individualista, que la perdió bastante cuando coincidió en pista, sin jugadores que hayan demostrado ser capaces de pasar en las alas, y con una pareja con poco rango anotador para su posición (DeRozan y Johnson) que podrían atascar ligeramente el espaciado del equipo.
Pero el potencial existe. Es un quinteto bastante joven, en el que Lowry y Gay, de la cosecha del ’86, con 27 años cumplidos son los más «viejos» y por tanto a punto de entrar en los mejores años de su carrera deportiva, y con varios jugadores que da la impresión que todavía pueden explotar, y añadir una marcha más a su juego, sobre todo Kyle, Rudy y, por supuesto, el yogurín lituano Valanciunas.
Expectantes nos hallamos ante el destino de este equipo. Y más sabiendo que ahora el jefe es Ujiri, y que si ve la cosa va mal empieza a hacer cambios como si esto fuera un capítulo de «Los reyes del trueque»
Rudy Gay es uno de los jugadores más polarizantes e interesantes para el análisis de la Liga. Está encerrado en esa discusión todavía abierta al debate y pendiente de encontrar una solución, sobre cómo cuantificar cuánto vale crear tiros con una eficiencia mediocre, similar a la de media de la Liga, y la recta final de la temporada no nos ayudó a resolver demasiado el misterio.
Los Grizzlies, el equipo de toda su carrera, funcionó mejor sin él, pero es indudable que Memphis le echó de menos cuando eran incapaces de anotar en Playoffs ante San Antonio, pero en parte fue por la terrible carencia de anotación que había en las alas (si tuvieran a un verdadero jugador 3D quizá no estaríamos hablando de esto ahora). Los Raptors también tuvieron buenos resultados desde su llegada, pero no marcó una diferencia acorde al impacto que se le presupone por quien le tiene estima. Los dos equipos fueron mejores tras el intercambio, pero tiene pinta de ser una victoria pequeña y pírrica en ambos casos.
Si tuviéramos que explicar a Rudy Gay a vuelapluma, diríamos que tira mucho y puede hacerlo desde cualquier lugar bajo cualquier pretexto, mete regular, es muy mal pasador (no sólo es que no pase mucho, sino que es muy poco certero) y pese a que tiene un excelente tamaño para su posición, no lo traduce en una contribución positiva a la defensa por ser despistado, remolón y no ayudar todo lo que debería en los tableros.
Además, tiene una reputación ganada a pulso de jugador clave en momentos decisivos habiendo metido 9 de 17 canastas para ponerse por delante o empatar un partido a falta de 5 segundos o menos en los últimos 5 años (2 de ellas sobre la bocina), una de las mejores marcas de la Liga.
Claramente, alguien que coquetea con los 20 puntos por partido sin conceder nada en defensa es un jugador útil, que no hace peor a un equipo. Pero hay que tener en cuenta lo que cuesta (casi 18 millones este año, y podría salir al mercado el verano que viene) en una Liga en la que cada vez es más importante la flexibilidad financiera, y que hay que encontrar el punto idóneo de utilización, ¿de qué debería estar más cerca Gay, de acabar una de cada tres jugadas en Toronto, o una cada cinco?
Pensar en potencial a estas alturas, cuando ya lleva 7 temporadas en la Liga sea seguramente iluso (a no ser que el problema fuera que no veía bien, algo que ya arregló operándose los ojos). El problema con este tipo de jugadores no es simplemente la selección de tiro, porque no tienen un lugar o un recurso infalible al que puedan acogerse desechando todo lo superfluo e ineficiente. Sí, cambiar los tiros de dos lejanos por casi cualquier otra cosa, tuya, o de otro jugador es rentable para el equipo, Pero en lo individual, al igual que hay jugadores infalibles en unas zonas e incapaces en otras, tenemos que comprender que hay quien puede utilizar todo el frente de ataque razonablemente bien, sin sobresalir en ningún punto, así a secas. Y eso es difícilmente mejorable a según que edad, y no te permite elegir demasiado.
Y es que al final, irónicamente, jugadores como Rudy Gay no son irregulares, sino los más consistentes de todos. Sólo hay que cambiar la dimensión en la que miramos.
Hay que tener mucho valor para escribir a estas alturas sobre Jonas Valanciunas. Hay muchos signos que apuntan a grandeza a corto plazo, y al mismo tiempo es fácil ver lo débiles que son esas señales.
Fue el MVP de la Summer League en Las Vegas, algo que en los últimos años fueron Josh Shelby, Damian Lillard, John Wall y Anthony Randolph. Tiene unas estadísticas excelentes por minuto en el EuroBasket, pero no deja de ser el EuroBasket, y su seleccionador Kazlauskas, ha limitado sus minutos, poniéndole en pista menos tiempo que al resto de líderes de su equipo. Y los 7 kilos de músculo que según dicen (y se puede observar) se ha puesto encima en veranito, cambiarán algo en su forma de jugar: será más contundente, pero ¿que sucederá con su rapidez y su agilidad? Estas quizá son las características más destacables de su juego el año pasado.
La suerte está echada con Valanciunas, y podemos esperar cualquier cosa de su corto, medio y largo plazo. Tiene el tamaño, para empezar, y demostró una progresión constante en todo lo que hacía a lo largo del año, lo que demuestra que es capaz de aprender.
Finaliza bien de espaldas desde la izquierda, sin muchos recursos, pero con un reverso hacia el tablero y un gancho que ya tienen el nivel, y también continúa hacia el aro en jugadas de bloqueo con una exuberancia increíble (aunque a veces va demasiado rápido y acaba por delante, hay varios ejemplos de cómo pide el balón cuando ya se ha metido debajo del tablero, y esto también se aplica a cuando postea, donde los deseos de moverse rápido le llevan a perder el equilibrio y el balón). Se ofrece para poner bloqueos constantemente (entre él y Johnson, los Raptors fueron magníficos en la recta final en este aspecto) y su tiro de media distancia ya anda por el 40%, algo que está muy bien como recurso en un pívot, pero ojalá no se convierta en un arma de doble filo. Como porcentaje de acierto es un punto de partida desde el que mejorar si hay ambición, pero es suficiente como motivo para conformarse y alejarse del aro a vivir una vida más cómoda. Más de una carrera se estropeó así.
Anotó muy fácil y eficientemente, pero también es verdad que los Raptors pasaron pocas veces el balón en su dirección, e intentaron aprovechar cuando tenía ventaja, algo que debería cambiar, ya que ahora será una opción en todo momento. Al mismo tiempo, una vez que la pelota llegaba a Jonas, rara vez volvía de vuelta. Eso, que la pase, se le va a pedir este año, sobre todo cuando le junten con tiradores (o lo que puedan) en pista, y habrá que ver cómo se desenvuelve, porque apenas pudimos verle en este aspecto el año pasado.
En defensa tuvo los problemas típicos de un novato, y más en un equipo con sistemas tan complejos como los de Casey, en los que se mezclan las zonas más o menos disimuladas con la defensa individual, pero fue corrigiendo el problema de las faltas poco a poco, y este año, con Bill Bayno tomando las riendas como coordinador, cambiará alguna cosa.
Estuvo mejor en tareas que requieren de rapidez (salir a por tiradores, aparecer en las ayudas, parar los bloqueos en el poste alto) que aquellas más orientadas a la fuerza (le buscaron mucho los rivales, y con éxito, en el poste bajo). Su cuerpo ha cambiado, y veremos como se traduce en su juego, porque a lo mejor en vez de solucionar el problema se han creado uno nuevo.
En definitiva, hay razones para creer en Valanciunas, pero no es ni es mucho menos una apuesta segura o inmediata. Pero para que aspiren a Playoffs, es imprescindible.
Lowry fue una ligera decepción la temporada pasada para aquellos que esperábamos un año revelación. Empezó muy fuerte, promediando un 23.7/7.3/7 en los tres primeros partidos, en los que parecía que los All-Star en el Este iban a ser Kyle y 11 más, pero se lesionó en el siguiente encuentro, y cuando volvió, no acabó de sentirse confortable compartiendo equipo con Calderón.
Sus números anotando tras pase son manifiestamente mejores que los que consiguió creándose su propio tiro tras bote (de hecho, estaría entre los jugadores más dominantes de la pasada campaña como «tirador«), pero paradójicamente, son peores con el hombre que mejor le podía asistir en cancha, Calde, lo que es otra muestra de su incomodidad con el extremeño.
Alternaba actuaciones meritorias con partidos desastrosos en los que se le veía fuera de sitio, y las sensaciones que transmitía al espectador y las comparaciones mediante +/- indicaban que Calderón era más beneficioso para el equipo (aunque el RAPM ha situado finalmente a Lowry 3 puntos por 100 posesiones mejor, con los mismos cuartetos acompañando, en parte por sus contribuciones defensivas).
A finales de enero, Calderón se fue a Detroit, vino Rudy Gay, y Lowry aunque siguió con terribles problemas de inconsistencia anotadora, aguantó la incontinencia: moderó su volumen de tiro y apostó por repartir un poco más el juego y alimentar a sus compañeros. Esa es la versión que seguramente le gustaría ver a Casey la próxima temporada, y el quinteto titular no anda precisamente sobrado de jugadores solidarios.
Este año, en el que por primera vez en un tiempo no debe sentirse amenazado por la competencia, puede tomarse las cosas con calma y seguir virando su juego hacia el de director que amenaza con su tiro al rival para crear espacio, no a su propio equipo. Es trabajador, y seguirá aportando en defensa, rebote y mentalidad. Los mejores años de su carrera los tiene justo delante. Veremos como los aprovecha.
Si estos Raptors tienen algún tipo de arma secreta, ese es Amir Johnson. El traspaso de Davis y la defenestración de Bargnani le permitieron jugar más que nunca, y cumplió, vaya si cumplió. Todavía bastante joven para su experiencia (26 añitos), ya que llegó desde el instituto, Johnson es el rey del trabajo sucio en Toronto.
A pesar de que a mitad de temporada le quitaron a su compañero favorito, Jose Calderon, con el que había desarrollado a lo largo de los años una química inmejorable, mantuvo sus prestaciones en ataque rebañando rebotes ofensivos y como continuador tras bloqueos cuando este se fue, siguió poniendo esas pantallas marca de la casa con agarrones y enganchones posteriores incluidos, que son perfectos cuando los árbitros no los ven (que no suelen), y continúo causando estragos en defensa, con un cuerpo y unas condiciones que le permiten defender a prácticamente cualquier tipo de ala-pívot e intimidar con la posibilidad de poner un tapón en cualquier momento en una ayuda.
Los Raptors encajaron 6.4 puntos menos por 100 posesiones con él en pista, y la tendencia se repite desde hace varias campañas: el equipo era mejor en 3.4 por 100 puntos en 2012 y en 2011 y 8.5 en 2010. El RAPM (+/- ajustado y normalizado) estima que su valor individual en defensa fue de 3.6 puntos en la pasada temporada, el mejor entre los ala-pívots y unido a una contribución positiva en ataque (con Johnson en el banquillo, los Raptors tenían una marca equivalente al peor equipo de la Liga ofensivamente) le sitúa como uno de los mejores jugadores de la pasada temporada, el 14º concreta y sorprendentemente.
Es muy dudoso que Johnson pueda tener semejante impacto en el juego, aún teniendo en cuenta todos los signos que apuntan a que es un excelente defensor y un jugador que no resta en ataque, pero ciertamente, su producción está siendo infravalorada, y es una de las claves del buen final de temporada de Toronto.
DeRozan cobrará 9.5 millones por temporada durante los próximos 4 años, y tal vez sea caro, pero nadie puede quejarse de las horas que hecha en el trabajo: 5º jugador con más minutos la pasada temporada, y sólo se ha perdido 8 partidos en 4 años.
Otra cosa de la que nadie se puede quejar, es de su consistencia. Salvo por un pequeño bajón en la eficiencia anotadora el año pasado (que ocurrió a muchos otros jugadores, y a la Liga en general por culpa del cierre patronal), DeRozan lleva tres temporadas siendo básicamente el mismo jugador, y produciendo de la misma manera. Ha sustituido un poco parte de la gran cantidad de tiros de 2 lejanos por triples, pero sólo anota un 26-28% de ellos, lo que es equivalente en porcentaje efectivo a un 39-42%, más o menos el mismo (y pauperrísimo) acierto que tiene en la media distancia.
Pero ataca el aro las suficientes veces (60 mates el año pasado, más los viajes a la línea, ya que es 28º en sacar tiros libres adicionales por partido) y tiene un juego de espaldas interesante ante escoltas pequeños en el bloque izquierdo del ataque, que le permite acabar con un porcentaje de tiro verdadero cerca de la media, algo que no le convierte en estrella, pero está bien para alguien que mete 18 puntos por partido. Su manera de jugar no tiene pinta de envejecer bien, pero ahora tiene 24 años, así que no nos tenemos que preocupar de eso en una buena temporada.
El tema es que salvo por un acierto en la media con un volumen grandecito (algo meritorio pero no tan difícil de reemplazar, y además, ensanchando el campo menos de lo habitual en un escolta), DeRozan no ofrece ningún añadido más. Su defensa es también terriblemente normal, no genera juego para sus compañeros cuando penetra y rebotea poco. Y aquí es donde enlazamos con una constante en estas series: los equipos triunfadores, se suelen cimentar en una superestrella y para complementarlos, mejor jugadores que defiendan y metan eficientemente 10 puntitos por partido a base de triples, que un «18 puntos por partido» a su bola.
Hay muchas maneras de ganar, y los Raptors no tienen un creador omnipotente, así que en este contexto, no les viene mal un jugador que se lo sepa montar por su cuenta. Pero Toronto, tal y como está formado, con gente como Gay, el Lowry tira-zapatillas, o él, va por el camino difícil.
Supongo que los Raptors han tenido en cuenta el buen rendimiento en defensa del quinteto tiular porque el perfil de las incorporaciones al banquillo está claramente orientado al ataque. Con la llegada de dos jugadores de uno de los peores banquillos de la Liga, el de Indiana (Augustin, Hansbrough), el único 2.10 que rebotea menos que Bargnani, pero que la mete de 3 como el que más (Steve Novak), el irregularísimo Austin Daye, y la sensación de la Summer League, Dwight Buycks, acompañando a Landry Fields, Terrence Ross, Quincy Acy o Aaron Gray los Raptors son también una incógnita en el banquillo.
Al quinteto titular no le vendría mal un tirador que abriera la lata cuando el equipo se atasca (y cuando no se atasca también: los Raptors fueron el quinto peor equipo en porcentaje, y eso incluye los servicios durante más de media temporada del mejor en la Liga en este aspecto, Calderón), y seguramente que preferirían que Landry Fields redescubriera el rango de su primera temporada (acojonante lo suyo, y me vais a permitir el exabrupto, de un 39.3% en 219 intentos, a un 14.3% en 14 el año pasado), o Ross empezara a demostrar que lo tiene noche sí, noche también, antes de tener que tirar de un recurso tan unidimensional como Novak.
Hansbrough también puede venir bien para alborotar algún partido, pero sus mejores atributos, que son la intensidad, el rebote en ataque y la capacidad de sacar faltas (está entre los mejores de toda la Liga en este aspecto, 4º en viajes a la línea por minuto) no tapan puntos flacos del quinteto titular, ni le hacen una mejor opción que Johnson en general.
Sigo creyendo que Hansbrough es mejor de lo que parecía en Indiana, y podría ser un maravilloso sexto hombre si hubiera caído en un banquillo que no pusiera el balón en sus manos jamás en el poste alto, y tuviera un base puro que le alimentará en la zona en la que de verdad hace daño, pero repite con Augustin, así que será como si no hubiera salido de allí, por desgracia. La posición de director de orquesta suplente, sin duda la más floja de este equipo, que está a una lesión de Lowry del desastre total y absoluto.
En general, la segunda unidad de los Raptors no parece ofrecer a priori una respuesta a los problemas que se le intuye al quinteto titular, no tiene proyección más allá de Ross, y podría tener serios problemas de creación en la manos de Augustin y Buycks.
Los Playoffs en el Este estarán este año más caros (sí, ya sé que eso es lo que decimos todos los años, pero qué queréis que haga…) y un banquillo como este puede marcar la diferencia… para mal.