PO Desde El Sofá (XXXII): 20 en mesa

No sabemos si fue por cosa del tan manido Orgullo Céltico, del fantasma de Auerbach, de la flojera de Miami, o de las meigas, pero parece inexplicable que Boston sacara adelante un partido como el de ayer. Pero así fue, los Celtics son un jugador de Blackjack que siempre acaba poniendo un 20 en la mesa, vea lo que vea enfrente. No pueden competir en la excelencia, pero obligan al repartidor a ser valiente y demostrar que tiene mejores cartas. Son batibles, pero jamás lo regalan.

Al principio del segundo cuarto, Miami se iba 13 arriba, había vuelto Chris Bosh, que en aquellos momentos ya llevaba 4 de los 6 rebotes ofensivos que cogió anoche, y los aficionados del AmericanAirlines Arena estaban ya más pendientes de hacer ojitos a las mujeres florero que pueblan Miami, que del partido. Pero Boston, que se pasó dos cuartos haciendo la goma con un estilo que sacaría una lagrimilla de orgullo a Perico Delgado, se puso por delante en el último minuto del tercer acto, y manejo los tiempos en un cuarto final, en el que creo que todos teníamos claro quién iba a salir vencedor.

No es que Boston no necesitara heroicidades (el triple de Pierce con LeBron encima para congelar el partido), suerte (dos triples de Pietrus en dos jugadas rotas, un tapón y una casi pérdida) y oficio (un impecable 7/7 desde la línea en los últimos 3 minutos), es que parecía claro que en cuanto las necesitara iban a estar ahí. Si llevan 15, les sale un 5, si llevan 17 y ven que la jugada del repartidor pinta bien, se arriesgan y les sale un 3. Toman la decisión correcta, tienen la suerte. A veces lo hacen con dos cartas, Rondo y Garnett, que están más cómodos contra Miami que contra cualquier otro rival. Otras es un trabajo coral lleno de esfuerzos concretos. Pero el 20 lo clavan. Nunca de más. Nunca de menos. Los cuenta-cartas del MIT les ayudan desde el otro lado del río.

Y eso les funciona muy bien contra Miami, que tanto en el casino como en la pista solo tiene dos jugadas: Blackjack o nada. El ataque de los Heat en el último cuarto fue doloroso de ver. Los jugadores se extendían y acampaban más allá de la línea de tres, sin movimiento alguno ni intención de ponerse en marcha, pero tampoco tenían vocación de hacer pagar a Boston desde el triple (27% en el partido). Los secundarios ni anotaban, ni bloqueaban, ni siquiera se quitaban del medio, que qué menos. Miami se veía condenado a la dinámica de mal tiro tras mal tiro, algo que Boston, a excepción de Pierce, y porque él quiere, no hizo. Y menos mal que Wade, de meter malos tiros y finalizar solo contra el mundo sabe un rato, que si no no hubiéramos tenido ni emoción.

No es cosa de orgullo, corazón, y demás pamplinas de libros de autoayuda, porque muchos otros equipos (los dos del Oeste, por ejemplo) hubieran luchado igual. No es cosa de egos, ni de villanos, porque en Miami nadie está pensando tirarse 30 tiros, es más, preferirían no hacerlo, esa es la idea detrás de juntarse en SoBe. No es cosa de haber estado ya aquí: LeBron y Wade han ido a las Finales las mismas veces que el Big 3.

Boston tiene en cada jugada múltiples opciones, que cubren casi todo el espectro de lo que se puede hacer en una pista de baloncesto, un facilitador de lujo y un hombre que puede explotar el boquete de Miami, la alarmante falta de centímetros. Los roles están definidos, y se sitúan y complementan para que cada uno aproveche el talento y las fuerzas que les quedan para ir aportando pírricamente más que el total de la suma de sus partes. 20. 20. Y otra vez 20. 5 jugadores acabaron con más de 10 puntos, y el sexto es Rondo, que contribuye a su manera. Así no ganan un partido a cualquiera de los dos equipos que vienen del Salvaje Oeste, con ases guardados en ambas mangas, encadenando veintiunos y Blackjacks, pero a Miami, que ha decidido jugar solo con dos cartas, y se encomiendan y obligan a que Wade y James salgan As o Figura, lo acaban arruinando.

Y es que lo de las dos cartas en Miami, ayer fue casi literal: solo dos hombres en dobles figuras. LeBron, que es tan bueno que podría ser un comodín, sufre al no poder asumir los dos roles que mejor entiende y domina. Su vocación de base se ve frustrada con jugadores tan limitados, tanto en talento como por sistema, y su potencial como finalizador se pierde al no tener a nadie que pueda hacerle llegar el balón en una posición en la que parta con un poco de ventaja de manera consistente. Anoche, cada vez que recibió un paso por delante de su defensor, la pelota acababa pasando por el aro. Pero lo más normal, es que se vea obligado a tirar una y otra vez del tercer recurso de su libro de estilo, el de tener que crearse su propio tiro en el uno contra uno más primitivo, en el que no hay sitio ni para un mísero aclarado. Spoelstra parece un novato al que alguien no ha explicado las reglas y no sabe que puede pedir más.

Eso sí, como esto al fin y al acabo es de verdad un juego, y queda sitio al azar, no saquemos aún a Miami de las Finales. El daño que hizo Bosh en menos de un cuarto de hora vuelve a demostrar que a Miami le puede valer con dos hombres y medio. Si puedes pedir una tercera carta, la tarea es más fácil. Pero los Celtics tienen la banca, y el Garden es un casino que emborracha gustosamente a todo el que va a apostar los cuartos allí. Miami tiene reto, pasar de 20 dos jugadas seguidas.

PO Desde El Sofá (XXVIII): Y en un universo paralelo…

Sensación de déjà vu en las Finales del Este, que repiten el boceto del Oeste: ayer volvió a ganar el equipo que iba detrás, y de manera tan convincente que parece una serie nueva.

Y de nuevo, sin quitar mérito ninguno a Boston (y Oklahoma), es de esos días que las sensaciones apuntan más a demérito de uno de los aspirantes que lo contrario. Eso sí, si a San Antonio lo que le falló fue el ataque, a Miami, fue la defensa. Su pintura se convirtió en una zona gratis para todos, en la que Rondo entró cuando y como quiso, y en la que Garnett se hizo siempre con el sitio que le apeteció en la zona. Hubiera estado interesante contar cuantas veces pudieron colgar ayer el balón a KG, ¡en el medio!, como si de un partido de alevines en el que se cuela un cadete se tratara, sin que Miami respondiera en todo el partido.

El único ajuste de Spoelstra, que no se rindió con una distancia que superaba la veintena y que llegó a poner al equipo a 8 con posesión a falta de 3 minutos, fue acabar jugando con LeBron de pívot y Battier de ala-pívot, lo que espació la pista y permitió que Miller calentara la muñeca, y un Wade escondido y malhumorado toda la noche, pudiera colarse alguna vez. Pero al mismo tiempo, seguían permitiendo la jugada de patio de colegio a Garnett, y Rondo no era intimidado por nadie al colarse a la cocina, y cuando Boston se dejó de diversidad, y volvió a estas dos jugadas, el intento de remontada se apagó. Rajon, que anotó 21 puntos, lo hizo con su tiro de siempre: metió 2 de 6 fuera de la pintura, y 7 de 10 en ella. Tan sobrado iba ayer Rajon que se dejó detalles cuando le apeteció: la asistencia acrobática a un Marquis Daniels que se salió desde el banquillo, el falso pase por la espalda que dejó a Udonis Haslem roto y a punto de llorar, el uso de la espalda de un rival para poner el balón en juego desde la banda… Entrar en la zona de Miami era ayer tan sencillo que tenía que ponerle algo de emoción.

Shane Battier y Ronny Turiaf, que no nos cansamos de repetir, no deberían ser titulares en equipo NBA alguno, y si hablamos de equipos de Playoffs no deberían estar ni en plantilla, se combinaron para 3 puntos en 8 posesiones (Battier, 0 de 6), muchas defensas con la mirada, y dos o tres intentos de sacar la falta en ataque mal hechos. Wade tuvo el día apático y se volvió a poner la careta de Larry Hughes en esos días que Miami parecen los antiguos Cavs. Pasota y descuidado en defensa, y protestón en ataque, Dwyane no encontró el ritmo, y si tiene algún problema físico, esos problemas van a ser, por extensión, los de Miami.

Veremos como sigue adelante esta eliminatoria, porque los Celtics son demasiado buenos y demasiado orgullosos, para que LeBron, no pueda hacerlo solo.

La hipérbole por la hipérbole

44 puntos (en solo 29 posesiones), 8 rebotes y 10 asistencias, 3 robos y 3 pérdidas en 53 minutos de partido jugando sin descanso. Impresionante partido de Rajon Rondo. Una obra maestra. Muy probablemente el mejor que hemos visto y vamos a ver por un jugador estos Playoffs.

Pero que la hipérbole pare aquí por favor.

Twitter ebullía al día siguiente entre proclamas que venían de diferentes puntos a nombrarle el mejor base de la NBA o a refirmar el sapo que había soltado Magic Johnson que dijo que había sido la mejor actuación en Playoffs de un guard, es decir, de un base/escolta. Forofos Célticos, gente que cree que la Historia empezó en la última quincena o los boxscoristas más cerriles. Había de todo y el mensaje es el mismo.

Y nosotros, que no tenemos una manía ni una inquina especial a Rondo, y al que valoramos su partido del otro día con gran cariño, no podemos con según qué aseveraciones.

Ya para empezar, dudamos (y lo ponemos con negrita porque a diferencia de lo que leemos y nos molesta, no somos de verdades absolutas ni de dogmas de fe, al contrario, nos encanta dudar, y dudar mucho) si es el mejor partido en Playoffs de este año o lo es el de 40 puntos (34 posesiones), 18 rebotes, 9 asistencias, 2 tapones, 2 robos y 5 pérdidas de LeBron en el 4º ante Indiana. Eligiríamos como mejor el de Rajon por la eficiencia tirando y las menores pérdidas, no por el hecho que Rondo no descansara, uno de los factores sobrevalorados para analizar su épico partido: es muy reseñable el esfuerzo, pero un arma de doble filo: más tiempo en pista, a la vez que más descanso, trae más oportunidades para producir. Es más, sin el extra dela prórroga, Rondo se va con 32 puntos, y seguramente no tenemos que oír a Magic exagerando.

Porque por muy espectacular que fuera el partido de Rondo, tal vez el mejor (y lo mejor de todo, nunca lo sabremos) me parece una falta de respeto para actuaciones históricas como la de Jordan ante los Celtics en el ’86 (en la que también jugó 53 minutos, aunque con 5 de descanso, ya que hubo 2 prórrogas) con un 63/5/6 o una ante Miami en el ’92 que acabó con un 56/5/5/4/2 y solo 2 pérdidas o el mismísimo Flu Game, que valió un título con los mismos puntos que posibles grados de fiebre: 38. O el mítico Sleepy Floyd Game en el que los todopoderosos Lakers del 87 perdían el único partido que se dejaron atrás en el Oeste tras 51 puntos en 32 posesiones y 10 asistencias con solo 2 pérdidas del Warrior. O el de 43 puntos, 8 asistencias, 6 robos con un esguince de tobillo de Isiah Thomas en las finales del 89. Le perdonaremos porque es posible que no viera el 5º partido de las Finales del 62, en el que Baylor metió 61 puntos y cogió 22 rebotes en el Garden, pero del resto de hazañas (incluidas todas las suyas, aunque en su más destacable partido en Playoffs, el 42/15/7 en las finales de 1980 vino jugando como pívot), él estaba, en algunas incluso, presente en esa misma cancha.

Creo que es muy difícil negar que el impacto de todos estos partidos en la Historia y el recuerdo de los Playoffs perdurará mucho más que la gema de Rondo el otro día, que en perspectiva histórica quedará más cerca de actuaciones como la de Vince Carter en los Playoffs de 2001: 50(34 posesiones)/6/7 con 4 tapones, perdiéndola una vez, o el 41/6/7/3 en tan solo 20 tiros, y con una sola pérdida de Terry Porter en las finales de Conferencia del 1992. El tiempo dirá. Y nos hemos limitado solo a partidos de bases/escoltas.

La otra proclamación dudosa para nosotros es el nombramiento de Rajon Rondo como mejor base de la NBA. Podríamos pasar por ese aro, colocando la coletilla «cuando tiene el día», «cuando le apetece» o «si nos olvidamos y guardamos bajo llave las cintas de sus partidos malos». Si no, pues lo siento, pero para nosotros, no. Ni de lejos.

En primer lugar, porque nos cuesta pensar que si Rondo es, de verdad, el mejor base de la Liga, los Celtics hayan ocupado esta temporada el puesto 25 de 30 en eficiencia ofensiva. Solo Wizards, Pistons, Raptors, Hornets y Bobcats son menos efectivos en ataque que Boston. Y eso teniendo en cuenta que a diferencia de estos equipos, y de algunos que están algo más arriba, y aunque el Big 3 ya no es lo que era, Rondo está siempre rodeado en pista por gente capaz de anotar el balón, incluída la quinta pieza del quinteto Brandon Bass. Los 4 jugadores que más tiempo le rodean en pista saben anotar, y tienen rango. Tiene el lujo que no solo uno, sus dos jugadores interiores, son aptos desde media distancia, y podría ejecutar pick-and-pops y pick-and-rolls con ellos indistintamente, cosa que otros bases no pueden hacer.

Rondo esta temporada no ha llegado a anotar el 60% de sus tiros libres este año, ni el 24% de sus triples. A pesar de la sorprendente y alucinante facilidad que tiene para plantarse bajo la canasta, incluso cuando le flotan descaradamente, su finalización es desastrosa por lo que le cuesta finalizar las jugadas: rehuye el contacto para evitar tener que ir a la línea, y muchas veces renuncia a la canasta por un pase fácil para engordar la cuenta de las asistencias, lo que en muchos casos ha supuesto un fallo.

A Rondo le cuesta anotar, y eso coagula el ataque de Boston. Los Celtics se han atascado muchos partidos y muchos cuartos durante esta temporada, durante estos Playoffs. El sexto partido ante los 76ers. El primero de esta misma serie ante Miami. Y en esos momentos en los que el equipo no sabe qué hacer, en que llegar a los 80 puntos supone una tarea hercúlea, en que pese a no tener en muchos instantes ni un solo jugador sumando cero al ataque, no son capaces de ver aro, nadie ha podido pensar que ese equipo estaba dirigido por el mejor base. Que un partido no cambie nada.

A la fascinación por Rondo, ayuda el deslumbramiento del triple doble, al que le ayuda el hecho de que rebotea muy bien, especialmente en defensa, y gracias a eso, en nuestra opinión se sobrevalora su aportación. Muchísimos aficionados, ocasionales o permanentes, se dejan llevar por ese triple doble a punto de suceder, cuando hay que cogerlo con unas pinzas tamaño XXL. ¿Por qué?

Primero porque las estadísticas, cuando se empiezan a poner cortes arbitrarios, como es en este caso en las decenas, pasan muchas veces de ser estadísticas a ser efemérides. Un partido de 25 puntos, 13 asistencias y 8 rebotes no es un triple doble, un 14/11/10 si lo es, y a ver con cual os quedabais. Muchísimos grandes partidos no pasan ese corte, pero los que lo hacen dan un lustre tremendo.

Y segundo, porque hay una categoria en la que el trabajo del base es muy poco importante. Los rebotes. Especialmente el defensivo. Si un base no coge el rebote, en muchos casos, otro jugador del equipo lo puede coger. Y eso por no hablar de los equipos en los que los bases están directamente apartados de este trabajo, por lo que están en desventaja perpetua con Rondo en esta categoría. El día que Rondo coge sus 10 rebotes, 6 ó 7 más que el base medio normalmente, está beneficiando a su equipo dándole 2, 3 ó en el mejor de los casos 4 posesiones más. Eso puede llegar, como mucho, a compensar el miedo en la bombilla, el tiro tembloroso, el TS% bajo par con hándicap. Que Rondo cargue tan bien el rebote es un extra, que se ha de apreciar, pero que tiene un impacto en su prestigio a través del triple doble mucho mayor que el que tiene en su equipo. La gente en una boxscore mira 3 casillas, no se pone a contar los tiros fallados.

Si nos ponemos efeméricos y cambiamos el 10-10-10 por un 20-10, en el que los rebotes quedaran fuera, Rondo quedaría sexto este año, con 5 partidos de ese tipo, por detrás de Nash, Rose (en 39 partidos), Williams, Parker y el líder absoluto, Chris Paul, que hizo 12 de estos.

Rondo es un magnífico jugador, que puede seguir progresando y mejorando en su tiro, y tal vez en algún momento logre ser el mejor base de la NBA, con consistencia, y dar partidos que vayan directos a la Historia de los Playoffs. También nos parece el mejor base en defensa, y mostramos nuestra disconformidad en Twitter de que eligieran a Chris Paul en el All-NBA 1st Team Defense por delante de él. Podemos estar equivocados, o incluso muy equivocados, pero lo hacemos sin tirrias y sin rencores personales. Vemos lo que vemos, y los números que hay detrás, y lo justo que va el ataque de los Celtics, y lo sentimos, pero no. Rondo, ahora mismo, no puede ser el mejor base del mundo.

PO Desde El Sofá (XXVI): Se les fue…

Cuenta la leyenda que había un equipo veterano, con ganas de guerra, con ganas de armarla, donde uno de sus jugadores lo tenía que jugar todo y hacer un partidazo… pero la leyenda no acabó bien….

Celtics esta vez salió con las ideas claras: Rondo. Y así fue, Doc Rivers le dio toda la responsabilidad al base céltico que encima se puso una cintita jugona porque sabía que era su día. Jugó todo el partido, OT incluida y dominó el partido, pero tuvo un gran problema, nadie más pareció acompañarle.

La primera parte del partido fue claramente para Celtics, así como el otro día no los veíamos con el dominio del partido, esta vez sí, todo bajo la batuta de Rondo que hacía lo que le daba la gana en la zona de los Heat. Pero los Heat hicieron lo mismo que en el primer partido, es decir, madurarlo para darle el golpe de efecto que llegó en el 3er cuarto.

Justo cuando todo parecía acabado, un arreón final de Rondo y un mega triple de Allen llevaron el partido a la prorroga. Donde Rondo ya está falto de gasolina y todos sus compañeros de leyenda también, con Pierce fuera por faltas además.

Miami hizo valer su físico, así de claro, para hacer una buena OT con grandes números de James y con buena aportación de Chalmers… pero con esto le llega para una posible final contra Spurs (va a llegar claramente Spurs…)? yo creo que no. Ayer estuvieron a punto de perder contra 1 tio, sí, que hizo un brutal partido, pero no dejó de ser 1 sólo… en Spurs no hay 1, hay 10…

PO Desde El Sofá (XXIV): Mucho ruido y pocas nueces

Vamos a ser claros, nos da mucha pereza el Este. Así de sencillo, pero, como somos así de masocas lo vemos todo y anoche no faltamos a la cita en Miami para empezar a ver la final del Este entre Heat y Celtics.

Teníamos pocas esperanzas en esta serie y la verdad es que si somos sinceros lo vemos claro para Heat, pero leñe, siempre está ese factor Celtics de garra, veteranía y ‘magia’ por parte de Rondo que puede cambiarlo todo, pero ayer no hubo nada de eso. Ni magia, ni garra, ni veteranía… si hasta Allen falló tiros libres!!! algo que está siendo tremendo en estos PO…

Mientras Culebron y Wade a la suya, es decir, a destrozar todo lo que se le pusiera delante con 52 ptos entre los dos y luego con un poquito de Battier y de Chalmers, victoria sin mucho aprieto… En Celtics se veía hasta un poco de desidia y eso que se pusieron igualados a mitad del partido, pero en ningún momento se veía la posibilidad de ganar o de inquietar a los Heat… si hasta James le vaciló a Garnett… todo muy raro.

Ahora habrá que ver si Doc Rivers ajusta algo en defensa, como puede ser esa zona que utilizó al final o bien Rondo tiene uno de esos días de triple doble o al Big Three le da por aparecer, porque si no me parece a mi que Miami estará pronto repitiendo final…

PO Desde El Sofá (X): Ración doble

Decíamos ayer, en nuestro Twitter, que si bien me daría miedo que mi equipo tuviera a los Celtics enfrente, lo mismo me ocurriría si fuera su seguidor. Apunten lo mismo para Lakers. Kobe te puede meter 4 triples en 5 minutos, Rondo sacarse una triple docena de la manga, Bynum sentirse flex y calzarte 10 tapones, Garnett hacer todo lo que él hace, para que los Celtics, a lo largo de la serie, superen en 65 puntos a Atlanta los 188 minutos que ha estado él en pista… Y ambos equipos lo alternan, con ratos que parecen los inmortales Knicks de Isiah.

Boston se está manteniendo con la defensa, ayer solo dejaron a Atlanta meter 87 puntos, y es la mayor anotación para los Hawks de las series. Pero cuidado, porque ellos solo han pasado de 87 dos de las cinco veces, y una fue metiendo 90 con prórroga.

Durante muchísimos periodos, como dice el escritor Bill Simmons sacan su ataque retrete atascado, y no salen de ahí. Lo más grave, es que no es el fácil hero ball con lo que se atascan: no es que los Celtics se dediquen a hacer aclarados en todas las posesiones y dejar que sus estrellas se repartan los tiros, que es la manera habitual de un equipo de gripar su ofensiva (Atlanta lo está haciendo constantemente con Joe Johnson, e irremisiblemente pierde ventajas cada vez que lo intentan), es más bien una sensación que este equipo pasa muchas jugadas sin saber que hacer. Para muestra, la ultimísima del partido, con el que podían haber finiquitado la eliminatoria.

La vuelta de Al Horford, que ayer además jugó como si nunca le hubiera pasado nada, acorta las distancias en una oportunidad que Boston no debe dejar pasar en el Garden. Por el bien de su salud mental, los Celtics deberían cerrar esta serie cuanto antes mejor, porque este año no son nada fiables.

Y ahora toda hablar de los Lakers, a los que damos un diagnóstico de exagerada displicencia. Las declaraciones de Bynum el día anterior sobre como los partidos eliminatorios pueden acabar siendo fáciles si el equipo rival baja pronto los brazos son perfectas para aplicar a Lakers. Normal que Bynum piense que esto es así, porque su equipo sí se comporta de esa forma, y hay muchas muestras de ello. De hecho, el año pasado contra Dallas, no esperaron ni al partido eliminatorio para pasar de todo.

Los Angeles tiene margen de error, y extenso margen de mejora, porque ayer se presentaron en el Staples sin juego interior, y aún así estuvieron a una canasta de llevárselo. Y uno se puede convencer que si Andrew y Pau se lo toman en serio y les apetece jugar contra Oklahoma, son un trío lo suficientemente talentoso para ganar. Pero si el equipo no es capaz de parar a Ty Lawson, o peor aún, a Andre Miller, como sucedió ayer, ¿qué va a pasar cuando tengan enfrente a Westbrook? Si Pau no aprovecha cuando doblan a Bynum, ni el hecho de que Faried defiende tarde y mal a media distancia porque se queda a acampar en busca de rebotes y tapones, ¿qué va a pasar cuando venga Ibaka, la versión mejorada de Manimal?

Kobe sí que se presentó, e hizo un partidazo ayer, y casi lo gana él solito. Es la esperanza Laker en la siguiente ronda, no ya solo como jugador, sino como motivador de las tropas. Los Lakers pueden ganar bien en el Pepsi Center, pero necesitan el esfuerzo completo de los All-Stars.

Y para los Nuggets, esta temporada ya ha sido un éxito. No podrían pasar jamás de San Antonio y Oklahoma, pero la experiencia de poder alargar la serie al máximo posible para los jóvenes es lo que deseas cuando un equipo así se planta en Playoffs. Lograr un séptimo partido en el que seguir viendo como se comportan Gallo, Faried y McGee, aunque solo sea para morir en la orilla, sería la guinda al pastel. Y atención a la situación de Javale, porque este verano es agente libre restringido, y va a ir a por su gran contrato. Las esperanzas de renovarlo barato se iban yendo ayer con cada uno de los 21 puntos y los 14 rebotes, y ahora en Denver tienen la tarea más difícil de todas, decidir cuánto es verdad, y cuánto es engaño. Pobre Ujiri.

Quinteto de la semana (semana 8)

Llegamos a lo que sería el ecuador de la competición, tiempo para nuestro Quinteto de la Semana:

Kobe Bryant – Su máscara negra en el partido contra Detroit fue la bomba!
Rajon Rondo – Queremos traspasarlo y te dimos razones para hacerlo…
Tim DuncanSe cargó a medio Denver, pero sobre todo a Andersen.
Josh Smith – Quiere el trade, y no se sabe muy bien por qué…
Nick Young – Por hacer probablemente la peor bandeja de la historia

10 razones para traspasarte

Después de ver como un tipo que hace un 18/17/20, y que no acaba contrato, ni amenaza con irse, lleva años en el mercado, hay que plantearse y enumerar las razones que pueden llevar a Danny Ainge a querer traspasar a Rondete.

Ainge necesita gente que sonría a su alrededor
Primero se cargó a su amiguito del alma y adalid de la seriedad, Kendrick Perkins, ahora le toca a él. Aunque Garnett o Pierce sean serios, de vez en cuando tienden al histrionismo, pero Rajon más bien da miedito.

Danny era más de Sonic
Y no lleva nada bien que Rondo sea Earthworm Jim.

Por consejo presidencial
Como cuenta Shaq en su libro, al parecer Obama le dijo a Ray Allen, «Hey, Ray, ¿por qué no enseñas a tirar a este chaval?«, apuntando a Rondo. Teniendo en cuenta que el POTUS, según él, se subió al carro de Jeremy Lin antes que nadie, ¿por qué desconfiar de sus dotes como ojeador?

Para motivarle
Parece que a veces, después de oír los rumores de traspaso, Rajon juega mejor. Así el dopaje de Rondo le resulta legal y gratis a su GM.

Para quitarse a todos los jugadores responsables de la temporada 2006/2007
Solo Paul Pierce que supuestamente, también ha estado en el mercado, y él, en su temporada de novato, quedan del equipo con el 2º peor registro de la historia Céltica (24-58) y el peor con Ainge mandando. Además, esta fue la última temporada en la NBA de Olowokandi, y asumimos que su hedor todavía debe persistir 5 años después.

Por su huraño carácter
Desde su época de Kentucky se lleva oyendo la cantinela de que es difícil lidiar con este chico, y episodios como el que relató Steve Bulpett en el Boston Herald, que le sitúan rompiendo pantallas tras tirar botellas de agua por el enfado durante una sesión de video, no ayudan a cambiar a esa noción. En todos los deportes, hay entrenadores que, por mucho talento del que sus jugadores dispongan, no están dispuestos a aguantar según qué cosas.

Para mejorar el equipo
Rondo es un jugador superlativo, con uno de los salarios más razonables, si no el más razonable para un All-Star que no está en su primer contrato, y en una de las posiciones de más impacto en la pista. Pero todavía tiene problemas con su tiro (va camino de otra temporada por debajo del .500% de True Shooting, lo que le pone en el percentil 35 entre toda la Liga y en el 32 de los bases, y por debajo del .600% en tiros libres, 117 de 120 jugadores), los equipos le pueden flotar descaradamente, por lo que defender a Boston, especialmente para los equipos disciplinados, bien entrenados en defensa, y con una presencia intimidatoria en el medio, se hace algo más fácil. El Game Score (el análogo a la Valoración creado por John Hollinger) del partido de su triple doble, fue de 22.8, su 5ª mejor de la temporada, porque falló 13 tiros y 3 tiros libres. Chris Paul o Derrick Rose han tenido 8 partidos superando esa marca.

Y los nombres que han sonado en un posible traspaso también están en la élite de la Liga. No se ha hablado de cambiarlo por futuras elecciones del Draft, o por contratos que terminen. Si la contraprestación es Paul, Howard o incluso Gasol, hay que escuchar.

Al final no nos han salido 10 razones, pero así podíamos hacer la gracia en el titular… y mejor dejarlo así que inventarnos varias de relleno, ¿no?