PO Desde El Sofá (III): Retro

Me pongo a escribir la PO Desde El Sofá de hoy y tengo una sensación de deja vu que no es nada normal, esto ya lo he escrito antes, además en PO y además sobre el mismo jugador, pero oye, las cosas han venido así y así hay que contarlas.

Dwyane Wade, uno de los mejores jugadores del planeta baloncesto, ha ido atrás en el tiempo para hacer una de esas actuaciones de antaño, de las que estábamos acostumbrados a ver día sí y día también cuando estaba en su punto máximo en Miami, anoche en Phila, en un ambiente digno de po, volvió a ser el mejor.

Vamos al partido, el inicio del mismo dejó muy claro que estos Heat no eran el mismo equipo que se dejó atropellar en el primer partido, no, esto iba a ser diferente y Dragic se encargó de demostrar todos los minutos que tiene detrás en estas cosas. Aún así y pese a este inicio, una serie de faltas tontas tanto de él como de Whiteside, hicieron que los dos mejores jugadores (en teoría), por parte del equipo de Spoelstra se fueran antes de tiempo al banquillo con 2 faltas cada uno en el primer cuarto. Esto hizo que la confianza de Phila siguiera creciendo y cogieran el rimo que más les convenía, pero no de la mano de sus jóvenes, sino con dos de los veteranos que han llegado al final, Ilyasova y sobre todo Marco ‘SoyUnExSpurYSeDeQuéVaEsto’ Belinelli.

Pero llegó él, se puso su traje más retro, ese blanco de Don Johnson en Miami Vice y volvió a hacer lo de antaño, Wade fue el estilete de unos Heat que iniciaron el 2Q con un parcial 8-0 que les puso por delante, aún así, Whiteside se empeñaba en fastidiar la fiesta, ya que de nuevo otra falta inútil le hacía volver al banquillo a descansar. Miami lo tenía claro, lleva el partido al barro, bajar el ritmo, apretar en defensa para poner en marcha su mayor experiencia en estas cosas y sabiendo que, oye, los árbitros suelen dejar jugar más, eso que se llama el Playoff Basketball.

Spoelstra hizo un movimiento que se veía venir, flotar muchísimo más a Simmons para cerrarla las entradas a canasta, además, de provocarle muchas más faltas para hacerlo tirar, el gran talón de Aquiles del Australiano, esto desestabilizó al joven no-rookie y no era el mismo que habíamos visto antes.

Con todo esto, Heat consiguió lo que quería, coger una renta grande y dejar a Sixers con sólo 13 puntos anotados en el 2Q, su peor marca en toda la temporada.

La segunda parte empezó con el mismo guión creado por los de South Beach, apretando en defensa y sin dejar que 76ers cogieran el ritmo que buscaban sus jóvenes, Wade seguía a lo old school y metía el +16 en la diferencia cuando sólo quedaban 3 min para acabar el cuarto.

Phila apretó, y lo intentó hasta el final con un Dario Saric que se convirtió en el baluarte de la remontada, apretando tanto arriba como abajo en defensa y esto, acompañado de unos minutos de semi-relajación de Heat, llevó el partido a diferencias casi mínimas, incluso de sólo una posesión, pero Wade, otra vez Wade, volvió a aparecer para, con dos jugadas tremendas, volver a meter el partido en diferencias ya insuperables.

Mención final para la última canasta del partido por parte de Dragic, una de esas cosas que cabrean a todos, a público, a jugadores, a cuerpo técnico, pero que es tan tan tan de PO y tan tan tan de Dragic, que fue simplemente un broche tremendo para una serie que se va a Miami con un 1-1 y con la posible vuelta de Embiid acechando…

Sofi del Día: No se si hoy tal vez sea el día de inventar los ANTISOFIS, porque hay que claramente darselo a Kevin Hart. El tio pesado que todo el mundo ya tiene aborrecido, apareció en un par de imágenes en el partido y creedme cuando os digo que el buen rollismo que da últimamente los 76ers se fue a tomar viento fresco nada más salir él protestando en la grada… Wade opina igual:

PO Desde el Sofá (II): Menos a más

Durante muchos minutos fue difícil de ver: dos equipos incapaces de anotar a media pista, muchos errores y poca claridad de ideas. Pero el desenlace del partido compensó todo lo anterior: Boston ha logrado proteger la ventaja de campo en la prórroga, en un final en el que Milwaukee se resistió a caer más de lo esperado.

Un triple de Middleton desde la firma de Red Auerbach con décimas de segundo en el reloj, empataba un partido que Boston parecía tener ganadísimo cuando Terry Rozier ponía a los Celtics por delante con un triplazo con pasito atrás, después de mandar a Bledsoe lejos de él, muy lejos, con su bote. Canasta de superestrella, puñalada en el corazón del estado de Wisconsin… pero no era el final todavía.

Y es que el partido estuvo muy vivo siempre, en muchos momentos, por los motivos equivocados. Este duelo entre un equipo con mucho talento, pero que no sabe muy bien qué hacer con él, y su reflejo en el espejo, otro equipo que parece estar siempre por encima de su capacidad, fue durante buena parte del encuentro un ejemplo de lo peor de cada cual. A Boston le cuesta dios y ayuda conseguir canastas fáciles, pese a que parecen ser capaces una y otra vez de acertar con las más complicadas.

Milwaukee tiene un arma infalible, un jugador que altera la geometría de la pista como los arquitectos de Origen, pero al que no saben, o no pueden darle el espacio que necesita para dominar. Además, en defensa, pese a su capacidad atlética, tamaño y longitud en casi todos los puestos, se siguen empeñando en cometer errores que no deberían, y ayudar mucho más de lo necesario. Los Bucks ponen un examen difícil, y se dejan por la otra cara las respuestas.

No hubo cambios sobre los quintetos titulares habituales, con Baynes y Henson, que desaparecerían a la hora de cortar el bacalao, lo que hizo que el partido empezara con Giannis contra Horford como enfrentamiento estrella, pero con otra línea de ayuda para ambos por detrás. Los primeros asaltos fueron para Al, con Henson convertido prácticamente en defensor a ambos lados de la pista. Tatum fue el jugador de los primeros compases del partido, con estruéndoso mate incluido, mientras los equipos aún se tentaban y tomaban lo que el otro dejaba: así vimos cosas como fallidos tiros a media distancia de Baynes, o pases a Henson, para que resolviese.

Pero poco a poco Boston asentó su defensa, aprendió desde dónde mandar la ayuda, y los Bucks y Giannis se encontraban una pared de hombres cada vez que ponían un pie en la zona: las pérdidas empezaban a agolparse, y los Celtics, podrían anotar fácilmente por fin a la contra. Así se cerró el primer cuarto con un rotundo parcial 15-0 para los de casa, y 12 puntos de ventaja en el marcador.

Los Bucks no anotaron a la contra hasta el segundo periodo, y lo hicieron gracias a que Boston entró en un bucle similar de pérdidas: cuatro en cinco posesiones con Larkin al volante, y cuando Antentokounmpo volvió a pista se encontró con un equipo lanzado en el que por fin pudo empezar a despertar. Milwaukee era entonces quien alcanzaba la decena de puntos de ventaja, y con las tornas cambiadas, eran los Celtics los que no veían manera de crear un tiro cómodo. Tuvieron que llegar los regalos de Milwaukee en defensa, esas boludeces que hacen que lo que parece una defensa de élite lo sea de chichinabo, para que Boston mantuviera el partido controlado al descanso.

En la reanudación vinieron los minutos más duros: de nuevo con los quintetos titulares en pista, el baloncesto era feo, trabado y poco acertado. Sólo brilló la agresividad de Jaylen Brown, que lanzó al equipo en otra gran racha de 10-0, y que Prunty tuvo que sofocar jugándosela con un Giannis de pívot, que tardó casi 8 minutos de segunda parte en ver aro.

Va a ser un gran dilema para el entrenador de los Bucks, cuánto y cuándo utilizarlo ahí, porque, sobre todo en defensa, su enfoque de la posición no es natural, y especialmente ante Horford, que sabe aprovecharse de él a ambos lados de la pista, concede demasiado. Pero al mismo tiempo, con menos obstáculos puestos por su propio bando, es como más fácil y felizmente patina por la pista, cuando es capaz de atacar defensas cerradas como si se tratara de un contraataque. En días como hoy, en los que sólo Middleton es capaz de anotar con volumen (no fue la noche de Bledsoe), no parece haber otra opción que dejarle volar.

Y más cuando en el otro lado, prácticamente todos suman. Horford, Brown, Tatum, Morris y Rozier anotaron todos canastas difíciles e hicieron jugadas importantes. Finalizaron todos entre 19 y 24 puntos anotados y con un reparto de posesiones muy equitativo.

Y tuvieron que recurrir a la épica, porque dejaron ir una ventaja de 10 a falta de 4 minutos: con Middleton y Giannis echándose el equipo a la espalda, los Bucks empataban con un triple de Brogdon en una jugada tras tiempo muerto en la que se escurrió solitario frente a la zona Celtic, dejando tiempo para un último tiro de Boston (o eso creíamos).

De todos modos, los titulares de los Celtics (más Morris) siguieron anotando cuando más se necesitaba en la prórroga, un gris Bledsoe se despedía del partido al llegar a su sexta falta, y poco después lo haría también Giannis, y esta vez sí, no dejaron que se escurriera el partido cuando tocó cerrarlo desde el tiro libre.

La serie sigue abierta porque la estrella griega brilla demasiado, y en los Celtics falta eso precisamente, pero no hay ninguna duda, y esta vez se ha vuelto a demostrar, de qué equipo es mejor colectivamente.

Sofi del día: Las dos canastas que cerraron el tiempo reglamentario, pero especialmente la de Rozier. En una repetición desde la línea de fondo contraria se ve claramente como engaña a Bledsoe, con un bote en el que parece que va a mandarlo a estrellarse de bruces contra un bloqueo, y en cuanto el hercúleo base rival gira el cuello para buscar ese rival que nunca viene, le cambia el ritmo, la dirección y el suelo que pisa. El movimiento es más de media canasta, y otra muesca más para un jugador que está cerrado la temporada con su mejor versión.

PO Desde El Sofá (I): El interruptor está encendido.

Los Warriors ganaron cómodamente (113-92) el primer partido de estos Playoffs 2018, y por una noche al menos, disiparon las dudas que habían levantado en el tramo final de la temporada: su defensa brilló, con el nivel de esfuerzo y compromiso de las grandes ocasiones y la competitividad que no siempre hemos visto en ellos este año, por fin estuvo presente.

Los jugadores de Golden State fueron demasiado grandes y rápidos (difícil ganar en ambas) para los Spurs, y se deshicieron de ellos con bastante facilidad, sin necesidad de fuegos artificiales. Cimentaron el triunfo en el trabajo cerca de su propia canasta, por lo que no tuvieron que brillar en exceso al otro lado de la pista para llevarse la victoria.

Kerr empezó la serie con sorpresa sacando a Iguodala y McGee de titulares junto a las tres estrellas sanas del equipo, quinteto que curiosamente estaba inédito esta temporada. El tamaño y la longitud de este grupo fueron demasiado para los Spurs, y la punta de lanza al principio, fue el díscolo McGee, que comenzó con 4 de 4 en tiros de campo, y una impoluta defensa sobre Aldridge, que no veía la luz del día detrás de los largos brazos de JaVale.

La primera decisión de Popovich (quién sabe si influido en algo por el cambio de quinteto en GSW), fue poner a Danny Green sobre Draymond Green, con la idea de que quedara como hombre libre, sin intención de defenderlo demasiado. El que se aprovechó de esto fue Durant, que cubierto por Anderson, lograba forzar cambios al bloquear sin balón a Thompson, que le dejaban emparejado con Mills, sobre el que anotaba con extrema facilidad.

San Antonio no lograba llegar a la pintura de Golden State, ni crear separación alguna para tirar, y a los tres minutos y medio, Pops pedía el primer tiempo muerto de estos Playoffs. No sirvió para mucho, porque a la vuelta, los Warriors se seguían divirtiendo jugando para McGee y aprovechando los cambios incondicionales de la defensa de San Antonio para anotar desde el poste. Lo único que revitalizó a San Antonio fue la entrada de Ginobili, que era el único capaz de atraer fuera de su sitio a la ayuda para crear una ventaja, mientras Durant lideraba a los compañeros que habían salido del banquillo. San Antonio finalizaba el primer cuarto 11 abajo, y anotando tan sólo 17 puntos, tres de ellos de Manu sobre la bocina tras robar un balón y cruzar toda la pista. Un desastre que nos trajo de vuelta al Pops más arisco y lacónico en la entrevista con Lisa Salters.

En el segundo cuarto Gay también insufló algo de vida al ataque de San Antonio, pero los Warriors respondían con canastas fáciles, fruto de la malísima comunicación defensiva de San Antonio en los cambios, que increíblemente, parecían un equipo poco preparado para el rival y el escenario. Aldridge pudo anotar algo al volver a pista y encontrarse a David West, y el acierto en triples de San Antonio mantenía el partido a una distancia remontable, pero las impresiones eran de que, dijera lo que dijese el marcador, la diferencia entre ambos equipos era inmensa. La vuelta de los titulares Warriors a cancha para cerrar el periodo volvió a fortalecer la defensa, y bloquear de nuevo a San Antonio, que metieron sólo un tiro de campo en los últimos minutos, y se marcharon al descanso 16 abajo, con otro premio (casi) sobre la bocina en forma de tiros libres para Rudy Gay.

Insertando al alero como titular en la segunda parte en lugar de Slow Mo Anderson, que apenas jugó, y no resultó efectivo cuando lo hizo, buscando a McGee en movimiento poniéndolo en el p’n’r (en lugar de atacarlo con Aldridge de espaldas) y siguiendo con el acierto desde el triple, San Antonio tuvo sus mejores minutos para abrir el tercer periodo, pero la diferencia apenas menguó porque coincidieron con el Klay más inspirado, que provocó 3 faltas de Dejounte Murray en apenas dos minutos. Popovich, hizo algo muy particular, ya que después de la segunda de ellas, le mandó al banquillo por una posesión para comentarle algo rápidamente, y le devolvió a pista de inmediato. Pero con la tercera seguida (cuarta en total del partido hasta el momento para él), que al menos ya no fue de pardillo, no tuvo otra elección que volverle a sacar del partido. Thompson seguía sin fallar, y la ventaja llegaba a la veintena, con Popovich enarbolando la bandera blanca, literalmente, sacando a Derrick White, a pista antes de que acabase el tercer cuarto, que se cerró con triples de Draymond Green, mejor en defensa que en ataque.

Los Warriors mantendrían a los titulares un poco más en pista, pero el partido estaba efectivamente finalizado. Klay acabaría con 27 puntos en 11/13 en tiros de campo, Durant con 24 a la chita callando, y McGee con 15 en apenas 16 minutos en pista: funcionó tan bien que se ve que Kerr lo quiere en pequeñas dosis. Los Spurs fueron liderados por Gay con 15 puntos y tanto él como LaMarcus casi se marcan un «más tiros que puntos».

A San Antonio le costó muchísimo anotar, y parecieron un equipo débil y otra velocidad que su rival. No aprovecharon la baja de Curry en absoluto, ya que no penalizaron los quintetos con malos tiradores de los Warriors, concediendo en su lugar emparejamientos flácidos, cuando no directamente fallidos, en los que prácticamente regalaban puntos a los Warriors. Mucho tendrá que pensar estos días Popovich, desde el estilo de juego hasta la rotación, para evitar otro correctivo como este.

Sofi del día: Nick Young no estuvo en la rotación hasta que llegaron los minutos de la basura… y si la justificación para hacerlo es el look con el que se presentó al Oracle… nos parece más que correcto:

PO Desde El Sofá (XXII): El Factor

En El Podcast Desde El Sofá del otro día, comentábamos de lo poco que se estaba hablando de los PO que se estaba cascando Kevin Durant hasta ahora, de esa sensación de suficiencia que estaba teniendo… ayer tuvimos otra muestra de ello.

Pero vamos al partido, que empezaba con la noticia de que Steve Kerr no iba a sentarse en el banquillo para este primer partido. Mucho se había hablado de si podía ser su vuelta, pero no, Mike Brown volvía a coger el mando de la nave Warrior y es curioso, parece ser que aún Cavs le están pagando por aquel segundo despido… interesante.

El inicio de partido fue una mezcla de nervios brutal por parte de ambos equipos, muchos fallos, muchas imprecisiones y sobre todo un ambiente de que, leñe, teníamos ganas de baloncesto por todos lados.

Draymond Green se hacía con 2 faltas rápidas que podían hacer que este fuera un factor importante para el sistema defensivo de Warriors, pero no, Klay Thompson, muy desaparecido en ataque, lo dio todo en defensa para hacer unos grandes ajustes defensivos, pudiendo ponerse delante de gente como JR Smith o el propio Kevin Love.

La cosa iba igualada y un triple sobre la bocina de Iguodala, el cual estaba más que horrible desde 3 en estos PO, metía el 35-30 para acabar el 1Q de este reencuentro del mundo con el baloncesto.

Primer movimiento molón de Brown (sí, si hace algo bien por qué no tenemos que decirlo?), mantuvo la rotación que ha venido haciendo Warriors, es decir, dejar en el inicio del 2Q tanto a Durant como a Curry, se había hablado mucho, de si el interino de Golden State modificaría esto, pero no, se ajustó a su plan e hizo claramente un: ya cambiarán ellos.

LeBron James (con ayuda de Kyrie Irving) era el arma (sorpresa!) de Cleveland para intentar contrarrestar a la avalancha de ataque que venía por parte del ritmo endiablado de Warriors, pero aún así, era muy difícil parar a un Kevin Durant que parecía estar por encima del bien y del mal, ultra motivado, en este su regreso a The Finals después de aquella aventura con los jóvenes Thunder.

Golden State Warriors estaba acribillando el juego interior de Cavs, todo a base de puntos desde la pintura y de unas facilidades defensivas que no habíamos visto desde la primera ronda de PO en Cleveland, con un Durant al cual sólo le faltaba ponerle la alfombra para que se paseará y acabara machacando cada 2×3. Cleveland en estas contras prefería siempre intentar tapar el tiro exterior y claro, eso contra gente con dos dedos de frente hace que los jugadores de Warriors entraran como Pedro por su casa. La ventaja iba subiendo.

La defensa de Warriors siempre se ha dicho que es probablemente la mejor de la liga y ayer se volvió a demostrar, hubieron un par de jugadas que fueron claras de la mentalidad, sobre todo una, en contra ataque de Cavs, donde hicieron lo contrario (y lo lógico) a lo que hacía Cleveland, es decir, tapar al jugador que entra, tapar al balón y luego si eso te preocupas de los tirados, a veces lo mejor es hacer las cosas fáciles…

Poco a poco tanto Lebron James como Cleveland en general se daba cuenta de qué efectivamente, no es lo mismo Harrison Barnes que Kevin Durant, sobre todo en esos momentos donde el 35 de los de La Bahía le tocaba defender (y bien defendido) a James, aquí la cosa cambiaba y si encima tienes a Curry en forma… el estirón empezó a llegar para dejar un último cuarto donde la ventaja de +20 hizo que los entrenadores vaciaran el banquillo en los minutos finales.

1-0 para Warriors y éstos que siguen invictos en PO.

Sofi Del Día: El duelo que vimos en varias ocasiones de West v Jefferson, era como volver 10 años atrás…

 

PO Desde El Sofá (XXI): Oportunidad perdida

Este cuarto partido era todo una incógnita. Lo que hace un par de días tenía todo el mundo claro que iba a ser el partido donde se daría el trofeo de campeón del Este, se había convertido en ver si realmente Celtics iba en serio o si todo se queda en espejismo… y tuvimos de todo un poco.

Boston Celtics siguió con lo que dejó empezado en el G3, es decir, una defensa apretando e intentando maximizar a tope todas las oportunidades que se le presten en ataque, esto le hizo que pronto cogiera el mando del partido ante la mirada atónita de The Q y la carita de miedo de Lue desde el banquillo.

Para colmo de todo esto, LeBron James entraba en problemas de faltas, es decir, que la mayor baza que tiene Cavaliers se iba a pasar un buen rato en el banquillo viendo como sus compañeros intentaban remontar una ventaja por parte de los de Nueva Inglaterra que llegó hasta a 16 puntos… y lo hicieron.

Comandados por un brutal Kyrie Irving, Cleveland Cavaliers supo sacar raza de donde no había e hizo un Celtics en el G3, pero con un estilete en ataque que básicamente es un All-Star.

42 puntos hizo el 2 de Cavs para sellar una victoria que deja casi el título de conferencia en tierras del Hall Of Fame del Rock & Roll, pero hablemos de Celtics…

El equipo de Stevens tuvo una oportunidad que creo que ni ellos se esperaban. El planteamiento del partido volvió a ser 100% Hawks, es decir, todos a aportar, cada uno haciendo lo suyo y luego en defensa apretar todo lo posible con ayudas y siendo muy intensos. Y la cosa les vino más que bien, hasta que llegó un factor que no esperaban: la ausencia de James.

Parece mentira, pero Celtics no supo que hacer con unos Cavs sin el 23. Raro, extraño, pero fue así. Cleveland aprovechó ese momento para girar las tornas del partido, para que Irving cogiera confianza y con ello dar la vuelta a la tortilla del partido, una cosa extraña y tal vez una oportunidad perdida para poder haber llevado la serie de vuelta a Boston con las tablas en el marcador.

Respiran en Cleveland, pero lo de ayer fue algo extraño…

Sofi Del Día: Ya que ayer no hicimos crónica, se lo vamos a dar a Manudo por todo y más, aunque leñe, que igual no se retira!!!

PO Desde El Sofá (XX): Desde el barro

Con Thomas fuera el resto de la serie y después de los dos primeros precedentes de la serie, el tercer partido entre Cleveland Cavaliers y Boston Celtics se antojaba como uno de esos en los que le haces más bien poco caso y te planteas si ver como aquellas finales entre Spurs y Nets que sorprendentemente llegaron a 6 tostones de partidos.

Además, el partido iba por los derroteros que ya habíamos visto, eso sí, Celtics empezó esta vez medianamente bien el partido, con lo cual no había tostonazo desde nada más empezar, si no que esta vez fue poco a poco, hasta que el equipo de Lebron James llegó a una ventaja de +21.

Aquí llegó el momento clave, donde mucha gente dejó el partido, otros se fueron a dormir y otros simplemente apagaron su League Pass para hacer cosas más provechosas como puede ser comer anacardos. Pero Stevens llenó el partido de barro y decidió que era el momento de girar las tornas.

Desde ahí, desde el barro y embarullando el partido fue como poco a poco Celtics fue reduciendo esa diferencia, con una defensa mucho más pegadiza, mucho más intensa y luchando cada valor como si éste fuera decisivo para todo.

Además, LeBron no tenía el día, con un Smart que se le pegó más de normal y el rookie Brown haciendo buena labor, James no fue el de los dos primeros partidos (vamos, el de los PO en general) y las caras del público de The Q cada vez se parecían más a aquellas que vimos en los primeros partidos frente a los Pacers.

Con todo esto, Celtics iba restando las diferencias hasta llegar a unos minutos finales con todo por decidir.

La pizarra de Stevens dio el buzzer beater a Bradley y con zozobra entró el balón para dar la victoria a unos Celtics que se disfrazaron de los Hawks de hace un par de años para demostrar que si todos aportan, se ponen las pilas y aportan cada uno su pequeño granito, se puede sacar un partido sin tener una estrella clara.

La cosa se pone 2-1. Cavs sigue con factor cancha a favor, pero ey… esto es un pequeño susto

Sofi Del Día: Se va para la pizarra de Stevens tanto en la jugada final, como en la previa de la canasta casi de 3 de Jerebko…

PO Desde el Sofá (XIX): Si yo tuviera una escoba…

San Antonio hizo sudar a Golden State, pero el resultado fue el mismo: los Warriors se llevan una nueva victoria, hacen pleno al 11, y en la madrugada del lunes al martes podrían cerrar su pase a los Finales por tercera temporada consecutiva.

Los Warriors atacaron desde todos los flancos, colgando 120 puntos, pero a diferencia de los últimos seis cuartos de baloncesto, no se pudieron separar con una ventaja que pareciera insalvable para San Antonio hasta el final.

Golden State empezó con McGee de titular por lesión de Pachulia (aunque sí contaron con Iguodala) y Popovich decidió hacer al equipo pequeño sacando a pista a Kyle Anderson de titular. Los Warriors parecieron intentar empezar el partido en modo Leyenda, como cuando Larry Bird se dedicó un partido a anotar con la izquierda, e hicieron a McGee el foco de su ataque. El pívot anotó los 7 primeros puntos del equipo y 11 en el primer cuarto, con Golden State jugando despreocupados, con pérdidas no forzadas y el pie muy lejos del acelerador. Aún así, iban por delante de unos Spurs que tenían que trabajar cada canasta y donde ninguno de sus titulares se sentía cómodo, incluido el supuesto líder, Aldridge, que erró varias ocasiones antes de enlazar dos suspensiones seguidas.

Con la salida de jugadores del banquillo de San Antonio, los Spurs llegaron a ponerse por delante, dirigidos por el rejuvenecido Ginobili y David Lee, que anotaba sobre Draymond Green en el poste como si este no fuera el candidato número a uno a DPOY. Pero como a perro flaco todo son pulgas, Lee se lesionó en la rodilla en un 2+1, y San Antonio no sólo lo perdió para el resto del encuentro, sino que tuvo que jugar un minutillo con Joel Anthony (elegido por los Warriors para tirar el tiro libre), porque Pop prefirió guardarse el tiempo muerto y esperar al siguiente parón del juego. Con el cuarto (prácticamente) acabado, los Spurs estaban en una buena posición: 6 puntos por encima, y Curry y Green habían cogido dos faltas tempraneras, pero no pudieron cerrar el cuarto como Dios manda. Tras tiro libre, y con sólo 1.1 segundos en el reloj, West fue tan listo de encontrar a Clark a toda pista para una desmoralizante bandeja sobre la bocina, que turbaba un poco el entusiasmo local. Imagino un respiro de alivio de Doris Burke por estar en San Antonio y no tener que entrevistar en ese momento a Popovich.

Pese a este detalle, los Spurs seguían por delante y jugando mejor al comienzo del segundo cuarto, pero Mike Brown (sí, Mike Brown) cambió el partido con una valiente decisión: dejar a Curry en pista cuando con menos de 15 minutos de partido jugados, ya llevaba tres faltas. Brown sacó a los titulares de nuevo al completo, los Warriors lograron su primer gran parcial, a la postre no volvieron a estar por detrás en todo el partido y Steph Curry acabó la contienda con… tres faltas.

Simmons era el único jugador que daba la réplica a unos Warriors en los que McGee era aún el máximo anotador, pero todos estaban haciendo daño, mientras Aldridge continuaba con una primera parte de pesadilla sin poder anotar y viendo cómo se le escurrían los rebotes de las manos. Con Green como único hombre alto (el casi Quinteto de la Muerte, con Livingston por Thompson) la ventaja de los Warriors pasaba por primera vez de 10 antes del descanso.

Al reanudar el partido, Aldridge estuvo más espabilado, anotando 7 puntos consecutivos, lo que unido a las pérdidas de Warriors, volvió a poner a San Antonio cerca. Brown volvió a otra versión bastarda del Quinteto de la Muerte (McCaw por Iguodala) esperando provocar una reacción, y dando espacio a Curry para sus diabluras como penetrador, pero los Spurs, también con 4 bajitos, les ganaban la mano en los tableros y mantenían el partido igualado ante una defensa Warrior más porosa de lo habitual.

Entonces fue cuando, a mitad del tercer cuarto, Durant empezó a cocinar y la ventaja llegó de repente a 18, acabando efectivamente el partido. La única réplica venía de Ginobili que tras apenas jugar en el segundo partido volvió a ser el MVP del equipo en ausencia de Leonard, y dejó la jugada de la noche, cuando dividió un bloqueo pasando el balón entre las piernas de West con su mano mala. El banquillo de los Warriors no cedió terreno ante unos Spurs que volvieron a jugar con dos grandes en el último cuarto, pero no pudieron reducir la ventaja.

Golden State se terminó imponiendo, todos sus jugadores parecen estar en buen momento de forma, e Iggy está disponible de nuevo. En San Antonio, Kawhi sigue siendo incógnita para el tercero, y es posible que la decisión sobre si juega o no diga mucho de la ambición del equipo respecto a no ser barridos. Sería la tercera vez en la era Popovich, primera desde 2010, por lo que habiendo ocurrido ya, no creo que preocupe en exceso a la franquicia. Veremos el lunes martes.

Sofi del día: Hasta en tres ocasiones, tres jugadores distintos (Curry, Durant, Iguodala) de los Warriors perdieron la pelota, aunque no cuente así en el box-score, por tirar triples lejanos sin sentido, sólo por tratar de aprovecharse y sacar falta de tres tiros. Ver el hecho repetido hace pensar que era algo premeditado, pero no les pudo salir peor, porque los árbitros no pitaron (¿o picaron?) ninguna de las tres. ¿Seguirán intentándolo en próximos encuentros?

PO Desde el Sofá (XVIII): Sí eran los Monstars, sí

Si la dominación de Cleveland en el primer partido de las ECF en plena resaca Celtic te pareció irrepetible, no creerás lo que sucedió en el segundo asalto. Los Cavaliers siguen inmaculados tras 10 partidos de Playoffs, llegando en cada uno más lejos que el anterior. Victoria por 44 puntos (que llegaron a ser 50) en el TD Garden, y ahora la serie vuelve a Cleveland, donde visto lo visto, y con Isaiah Thomas posiblemente lesionado, salir del Este sin perder un partido parece la posibilidad más plausible. Aunque ojo, que así estábamos el año pasado (con otro factor cancha), y los Raptors al menos robaron un par de ellos.

Pero aún así, ningún partido en 2016 fue como este. Esto estaba más que acabado ya al descanso (si no antes), cuando Cleveland, tras acrobacia chepuda sobre la bocina de JR Smith, mandaba por 41 puntos (récord histórico en Playoffs) sobre unos Celtics cabizbajos a los que no les respondía ni la salud.

Pero volvamos al principio. Stevens intentó de inicio ser más rápido, poniendo a Gerald Green de titular, y aunque a nivel de equipo no funcionó, los dos triples tempraneros del escolta fueron la única acción exitosa del ataque de los Celtics en los primeros compases. Los Cavs confundían a Thomas con diferentes defensas, tanto sobre el balón como lejos de él, y el base nunca fue capaz de coger el hilo. Tan pronto veía un dos contra uno, como un cambio en el bloqueo, o ningún hombre extra dirigido a su dirección. Y en la segunda línea de la defensa de Cleveland, la misma incertidumbre: la ayuda, de haberla, podía venir de cualquier lado. Ni siquiera probando a hacerle recibir tras dejar tirado a Irving en bloqueos indirectos la cosa funcionaba. Los Cavs ejecutaban un(a aparente falta de) esquema sin errores, y cuando los cometían, y dejaban algún hueco por el que colarse, o un tirador libre, Boston tampoco tuvo acierto.

Los Cavs forzaron pérdidas desde el principio y con canastas fáciles a la contra empezaron a abrir hueco. De protagonista, Kevin Love muy acertado de nuevo al principio. La voluntad de Boston, que no estaba haciendo nada demostrablemente mal (incluso reboteaban bien en defensa, yendo más a por Thompson que a por el balón) se empezaba a derretir, y un tapón contra tabla de LeBron a Bradley tan espectacular (salvo por el escenario) como el de los Finales, era la viva imagen de dónde residía el poder.

Con los banquillos moviéndose, el único momento del primer cuarto en el que los Celtics pudieron hilvanar tres jugaditas seguidas de acierto ofensivo fue posteando a Korver, con Brown y Smart, pero al otro lado estaban lloviendo triples. El único Cavalier que no estaba en su mejor nivel era Irving, y Lue le dejó en pista con los suplentes tratando de conseguir un efecto parecido al que tuvo el principio del segundo cuarto del partido anterior con Kevin Love, pero Kyrie no aprovechó demasiado esos minutos. No es tampoco que lo necesitaran.

En el segundo cuarto, y tras desviarse de ello como ya comentamos en el Game 1, los Cavs recuperaron el quinteto de LeBron y cuatro del banquillo, pero esta vez con James de pívot, y así empezaban los 12 minutos más aplastantes de unos Playoffs NBA 2017 que nos han dado muchos (demasiados) de estos cuartos. Los Celtics también se hicieron pequeñísimos, con Crowder de pívot, pero lo que se esperaba un tiroteo, fue una simple ejecución. En Boston perdían los nervios y la cabeza por no poder anotar ante un quinteto de Cleveland que invitaba a ello, recibiendo técnicas, y cometiendo pérdidas ridículas como un campo atrás de Rozier. Volvían los hombres grandes a Boston pero el LeBron imperial anotaba en suspensiones sobre ellos como si no estuvieran ahí, sin darles la más mínima opción en la otra parte de la pista. Quedaban poco más de tres minutos para el descanso, y Boston sólo había anotado 24 puntos. Cuando un Thomas renqueante malgastaba la última posesión del periodo de Celtics con un airball, Stevens cerraba los ojos unos segundos porque no creía que esto pudiera estar pasando. Sí, al final, sí eran los Monstars.

De aquí al final, los Cavs sólo tuvieron que aguantar la diferencia por la cuestión estética en el tercer cuarto, ahora sí con Irving también apuntado a la fiesta, y a falta de dos minutos para el final del tercero, y casi con un 100-50 en el marcador (99-53, para ser exactos), y ambiente de entrenamiento con público bostezante, los titulares en bloque de Cleveland salían del partido para no volver, dando el pistoletazo de salida a la sesión de pulsado compulsivo de «Adelantar por un minuto» del League Pass. La única noticia buena para Boston: más minutos de Playoffs para estar satisfechos de Jaylen Brown, el que más dio la cara anoche.

Veremos si los Celtics, presumiblemente sin su mejor jugador, tienen algo más de pelea dentro. Es de agradecer lo que ya nos dieron la ronda anterior, pero les seguimos necesitando en esta.

Sofi del día: Si os coincide algún día de ir a un partido NBA, os toca sentaros en Preferencia en primera fila, y lleváis un vestido, recordad siempre: cuidado con la merienda.