PO Desde el Sofá (XVII): Como en casa en ningún sitio

Era la guerra cabalística: el equipo en casa estaba 9-0 en los enfrentamientos entre Celtics y Wizards esta temporada, pero 0-10 en estos Playoffs afrontando un partido de eliminación. Al final se impuso la primera racha y con un triple de Wall en los últimos segundos, Washington se convierte en el primer equipo esta temporada que salva una bola de partido (de temporada, más bien) en su pista, y el segundo que logra estirar su vida para ver otro día (sólo los Clippers habían ganado un partido de eliminación este año).

Los perímetros titulares lideraron a ambos equipos en un partido tan tenso como soso y desacertado, pero que tuvo un gran y emocionante final, que permite a los Wizards seguir aspirando a avanzar en Playoffs.

El primer cuarto fue de baja anotación, y se empieza a notar que estamos en ese punto de la serie en el que los dos equipos ya se conocen bien y se depende más que nunca de los jugadores. John Wall e Isaiah Thomas no eran capaces de hacer daño a las defensas a media pista que esperaban cerca del aro al primero, y acorralaban en el perímetro al segundo, y ambos equipos tenían que aprovechar el maná del contraataque. Hasta la manera en la que movían los banquillos los entrenadores daba la sensación de punto muerto y tablas, con Brown en pista tan pronto como empezó Bogdanovic, o Wall y Thomas saliendo al mismo tiempo.

Beal y Bradley, los mejores de sus equipos en el global de la noche, hicieron un buen trabajo al comienzo del segundo cuarto, pero el partido seguía protagonizado por la falta de acierto general. Los Celtics no metían triples y los Wizards no aprovechaban las ventajas interiores o en la línea de tiros libres. Con la vuelta de los (casi) titulares a Wizards, con Smith sustituyendo a Gortat (problema de faltas), Washington logró abrir la mayor brecha del partido, 10 puntos de ventaja. Pero rápidamente se hizo notar Isaiah Thomas, sacando una falta en ataque, anotando un triple, y mandando un pase a toda la pista que acabó en dos tiros libres, y Boston llegó un punto por encima al descanso, en un partido que seguía siendo de baja anotación y muy poco acierto desde el perímetro.

Boston siguió mandando al reanudarse el partido y con Bradley corriendo la pista incluso tras canasta Wizard, como ocurrió en el quinto partido, los Celtics empezaron a acumular puntos fáciles a la contra. Pero mientras, John Wall, que había pasado desapercibido la primera parte empezó a sentirse cómodo con siete puntos consecutivos. Los ataques de ambos equipos funcionaron mejor, aunque encontrar un triple era tan difícil como una trufa al final de la campaña, y el partido llegó al periodo final con todo por decidir.

Los perímetros tomaron el control, con Thomas, Beal (fantástico cada vez que penetraba, no tanto tirando), Bradley y Wall intercambiando golpes y sin que ningún equipo pusiera tierra de por medio. Dos fantásticas suspensiones tras bote de Thomas ponían a los Celtics cinco arriba a falta de minuto y medio, pero con la oportunidad de sentenciar tras una falta en ataque cobrada a Wall por Smart con la ayuda del Replay Center, el base de Boston perdió el balón tras ser atrapado en el ala y Beal lo convirtió en un triple, su primero de la noche, en la otra canasta. Wall a continuación empató el partido tras taponar a Isaiah y sacar dos tiros libres en la contra posterior. El empate se mantuvo tras intercambiar canastas Bradley (tras pizarrazo en un tiempo muerto) y Beal, que certificaban haber sido los mejores de sus equipos a lo largo de la noche, y Al Horford puso a los Celtics por delante a falta de 7.7 segundos con una canasta de media distancia a tablero con poco ángulo: nadie fallaba. Entre la espada y la pared, Brooks pareció apostar por Beal, pero el que quedó libre fue Wall, que anotó el triple sobre Bradley que les daba la victoria y parecía alejar el olor a pupas sobre la capital del país.

Pero no demasiado, porque Washington dejó unos segundos en el reloj, demasiados quizá para la magia de Stevens. Aquí su mejor aliado fue la falta que tenían por hacer: aunque le pudo costar caro si de alguna manera se hubiera convertido en falta de tiro, la infracción de Oubre sobre Olynyk (sí, la ironía), restó un par de segundos a Boston y borró la jugada que el entrenador de los Celtics había diseñado para poner el balón debajo del aro a uno de sus hombres altos. La intentona real fue un tiro desesperado muy defendido de Thomas que no llegó, y los Wizards siguen adelante, con una segunda parte especialmente que valida (por si hacía falta) a John Wall.

Así, volvemos a oír las dos palabras más dulces que se puedan escuchar después de «A comer». Este lunes, Game 7!

Sofi del día: La carita de todos los miembros del banquillo de los Wizards cuando Horford ponía a los Celtics por delante con la ayuda del tablero fue para verla… Por suerte para ellos, les duró poquito.

PO Desde El Sofá (XVI): Colorín colorado

Sin Leonard ni Parker los Spurs se van a la Bahía, diciéndole a los Rockets «vida mía, qué calor; qué calor, qué calor, tengo; qué guapa soy, qué tipo tengo«. 39 puntos de diferencia anoche, mayor paliza de estos Playoffs y mayor victoria a domicilio de toda la temporada.  Con en el equipo rival jugándose la vida, parece mentira. Pero ciertamente no lo es.

Aunque el quinto pudo caer de cualquier lado, este sexto, sólo tuvo un color, y no fue el rojo de los Rockets. Los de Popovich han logrado poco a poco eliminar los rasgos de identidad de Houston, que sin (tantos) triples ni tiros libres no tienen más a lo que agarrarse para competir a este nivel. Con un Harden desconocido, que no intentó un tiro de campo en el primer cuarto, no anotó fuera de la línea de tiros libres hasta la segunda parte, y que pasó medio partido con más pérdidas que puntos, los Rockets no fueron rival para los consistentes aunque mermados Spurs.

Salió un notable Jonathon Simmons en el lugar de Leonard en el quinteto titular, y D’Antoni volvió a apostar por Gordon en el quinteto titular para sacar a Anderson desde el banquillo, lo que dejaba a Harden defendiendo dentro, habitualmente a Pau Gasol. Fueron el español y Aldridge los que con posteos y rebotes ofensivos empezaron castigando a Houston y montando las primeras ventajas. Los Rockets, con Harden más pendiente de pasar que de anotar, perdían el balón y las oportunidades de seguir a San Antonio en el marcador.

Cuando el base reconvertido se fue al banquillo, los Rockets tampoco eran capaces de pasar la pelota por el aro. Mills desde el triple abría el primer gran hueco y cuando el candidato a MVP volvía a pista tras unos minutos de descanso en el segundo cuarto, la diferencia ya era de 18. Sólo Ariza, enchufadísimo desde el triple en casi toda la serie, y Capela, parecían tener ganas de jugar. Los dos jugadores que tenían que servir de generadores secundarios, Gordon y Williams tampoco mostraban interés o precisión, y sin resistencia, a San Antonio le bastaba con seguir el plan para continuar ampliando la ventaja. Houston era el equipo triste del año pasado, no la máquina que vimos, sin ir más lejos, hace un par de partidos, y el resto del partido fue una visita al purgatorio.

Aldridge no fue perfecto pero jugó su mejor (y más cómodo) partido y Pau volvió a parecer un protector de aro de élite. Popovich pudo aprovechar para dar carrete a dos jugadores inexpertos a los que va a necesitar en la próxima ronda, Simmons y Murray, y estos respondieron. San Antonio no tuvo siquiera que jugar el baloncesto explosivo que se presupone a una paliza de este tipo en 2017: la hemorragia de Houston fue interna.

En el polo opuesto, la noche de Harden, que sólo ha estado brillante en momentos muy puntuales en estos Playoffs, pero que ayer se marcó el partido más decepcionante que es posible imaginar. Fue la clase de actuación que hace pensar que hay algún problema detrás. No se si será físico, psicológico, sentimental, resaca de un quinto partido psicotrópico (que perfectamente le pudo dejar una conmoción cerebral, tras un codazo de Gasol que no pareció para tanto) o la maldición de Lil’ B a tope de power, pero el resultado fue tan paupérrimo que lo único que no parece es un simple mal día. Por lo que probablemente, lo será.

Los Playoffs siguen y los Spurs tienen un día más para recuperar a Leonard porque no se enfrentan a los Warriors hasta el domingo. A los Dioses del Baloncesto pedimos un poco más de lo que aquí hemos visto.

Sofi del día: Jimmy es un ídolo entre otras muchas cosas porque pese a que le gusten delgadas no se va hasta que canta la gorda. Quiere por igual a James Harden que a Bryn Forbes: si ha pagado, se ve el partido enterito.

PO Desde El Sofá (XV): Los pivotales

Ya que ayer no os dimos ración de PO Desde El Sofá, la de hoy va a valer por dos, y no, no nos referimos a que delante tuya tienes un mega post a lo Bill Simmons o Zach Lowe, no, sino que vamos a hablar de los dos partidos pivotales que hemos tenido en estos dos días que han dejado tanto a San Antonio como a Boston a una sola victoria de meterse en las finales de conferencia.

Empezamos por el primero que se disputó hace ya dos madrugadas en Lupitalandia, territorio Popovich, donde asistimos a la reencarnación o como a los americanos les gusta decir, vimos como se voltearon las manillas del reloj (qué traducción literal más lamentable la verdad…).

Manu Ginobili, el cual contra Memphis no metía ni la tarjeta del hotel de la habitación en su sitio, se puso su modo de hace 10 años cuando aún tenía pelo para demostrarnos a todo que un clásico de la liga siempre tiene algo guardado. Y no, no hablo del tapón final (ver Sofi del Día) que hizo que Harden no pudiera lanzar el triple que a saber si nos hubiera llevado a otra prorroga, no, hablo de los minutos que se cascó en pista, siendo la manija de Spurs, los cuales sin Leonard y sin Parker, necesitaban algo a lo que agarrarse para seguir adelante.

Más que el tapón, me quedo con el mate:

Espectacular. Esto sí que es Manudo en estado puro de hacer unos años.

Sencillamente para saltar del sofá y disfrutar, pero vamos, no sólo fue eso, el resto fue todo Ginobili, lo cual nos gusta.

Pero no todo fue Manu, también vimos como un proyecto de la factoria Popovich pegaba el estirón enfrente de nosotros, Simmons, el cual con su defensa más que considerable a Harden demostró que no hace falta tener pegado a Leonard para defender a The Beard. Y hablando de este, no fue su mejor partido, todo lo vimos, sobre todo en la parte final, pero D’Antoni tiene que tirar de él y más ahora que la rotación de Rockets se ha visto reducida a 7 jugadores tras la lesión de Nene (apunte…cómo me gustaba el quinteto Harden, Williams, Gordon, Ariza, Nene… de lo mejor de estos PO…).

Otro cantar fue el pivotal de Boston, un tostón.

Rima cutre, rima lamentable, pero es que realmente fue así. Celtics se metió muy pronto por delante del partido y ya no soltó esa ventaja para nada, de hecho fue incrementando la ventaja, hasta cumplir lo que todo el mundo esperaba en un Celtics vs Wizards, es decir, gana el local.

De este partido poco tengo que destacar o decir la verdad, Celtics le entró muy bien el tiro exterior, defendió como siempre mientras que Wizards hizo todo mal: la defensa, el tiro, ni Wall, ni Beal estuvieron a su altura, vamos… nada de nada y con un último cuarto digno de pasarlo por completo.

Sofi Del Día: Probablemente uno de los mejores montajes de la factoria Bleacher Report (en serio, si no los seguís en Instagram…hacedme el favor de hacerlo YA):

PO Desde El Sofá (XIV): Que pase el siguiente

Nos gusta el rollo de Utah. Nos mola lo que está haciendo Snyder con los Jazz, pero cuando no se puede, pues eso, no se puede.

Golden State Warriors empezó el partido como el cuarto de la serie anterior ante Blazers, es decir, con ganas de finiquitarlo todo rápido y a otra cosa mariposa, y así empezó con un Stephen Curry extremadamente acertado y con tempo del partido que se alejaba mucho a los sueños d Salt Lake City, de hecho, hasta el minuto 9 de juego, Jazz no metió una canasta de 2 puntos y la ventaja ya era casi apocalíptica.

La Bahía estaba cómoda en la pista con más de 20 puntos de ventaja, lo cual hizo que llegara un punto de relajación que lo aprovechó el banquillo de Utah con Exum a la cabeza para intentar animar un poco al público y poner un poco de zozobra en el marcador, pero nada más lejos de la realidad.

Aunque Jazz se puso a sólo 6 puntos, siempre daba una sensación de que el control del partido era de Warriors y que estábamos a un pequeño estirón de ver a McAdoo y compañía en pista…y así fue.

En vano quedaron los esfuerzos de Hayward, el cual tal vez estaba jugando su último partido con la camiseta local, para intentar la heróica y rascar un partido a los de Brown y al final, pues lo de siempre, los buenos a descansar y la morralla a jugar.

Jazz sigue creciendo y le espera un verano divertido por delante con la agencia libre de su gran estrella y con un proyecto sólido por todos lados. Habrá que ver que decide el de Butler, pero como hemos empezaado hoy, Jazz mola y va a seguir teniendo buena pinta en el futuro.

Sofi Del Día: Draymond Green firmando una cartulina del público de Salt Lake City donde estaban contando las veces que hacía flop. Grande.

PO Desde El Sofá (XIII): Cuando no uno, otro

Snyder lo tenía claro en el tercer partido. Había que parar las contras de Warriors a base de faltas y hacer una transición defensiva decente para que Golden State no se convierta en un titan zapándose humanos. Así de nuevo lo volvió hacer ayer en el tercer partido… esto y mucho más.

Utah Jazz, uno de los equipos con menos tempo de la liga, necesitaba claramente reducir los ritmos del partido, es decir, pocos puntos. Y así fue, el primer cuarto estuvo lleno de imprecisiones y de cortes de ritmo, slgo que interesaba muy mucho a Jazz, aunque no había forma de ponerse por delante por primera vez en la serie. Golden State estaba sin la chispa de otras veces, pero se le veía comodo en la pista. Extraño.

Y vino el momento que cambió el partido. Draymond Green no paraba de protestar y estar más pendiente de faltas, arbitros y demás. La técnica estaba al caer… y cayó. Esto despertó al público (con momento de encaro entre Green y la gente de Salt Lake City incluido) y en cierto modo a los propios Jazz. Y con esto Jazz cogía la primera ventaja de toda la serie y con ella nos fuimos al descanso.

Gobert era el estilete de Snyder, con cada vez más toques Diawareros, fue todo un dolor de cabeza para la defensa de Warriors. Brown tiraba de la tan conocída Death Lineup, con  Durant que estaba tremendamente inspirado a la cabeza, antes de hora y esto servía para despertar a Curry que andaba algo perdido hasta el momento.

Poco a poco Durant se hacía amo y señor del partido tanto en un lado, como en otro de la pista, y aunque todos los titulares de Jazz se iban a dobles figuras de anotación, no podían hacer otra cosa que ver como la defensa de Warriors había dado un paso adelante para apretar mucho más.

Dos triples seguidos de Curry y Durant cerraban el partido y cualquier tipo de remontada o truco final de Snyder.

3-0 y todo como se mediamente esperaba.

Sofi Del Día: El publico de Salt Lake City, nunca defrauda.

 

PO Desde El Sofá (XII): A medio gas

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá (hasta que dure) cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

No tenía muy claro por qué partido optar hoy para ver de la jornada de anoche en la NBA, por un lado tenía lo que podía ser una batalla (y vaya que lo fue…pero de otro estilo) en DC y por otro tenía la ocasión de ver a Warriors contra Jazz. La verdad es que me picaba la curiosidad el tema Warriors, por verles después de ‘tanto’ tiempo y por ver al Druida Snyder qué podía hacer después del repaso del primer partido, así que, como Jimmy, me fui a La Bahía.

El partido empezó como creo que toda la humanidad esperaba, es decir, con un ritmo frenético por parte de los de Kerr Brown, con un inicio que hacía prever un partido que pronto se acabaría y donde veríamos muchos minutos de McAdoo.

Hay que ser claros, con Golden State jugando a ese ritmo nadie puede hacerle frente. Así de claro y contundente, ese nivel de exigencia y de superioridad en ambas partes de la pista es sencillamente de excelencia y ni nada ni nadie puede hacer nada contra ellos, pero Snyder tenía un pequeño as en la manga y lo sacó a relucir en el segundo cuarto.

¿Forma de cortar este ritmo? Haciendo faltas. Pero no de la forma en plan hacka que a lo mejor nos viene a la mente, no, esta vez la táctica era sencilla. Cada vez que un jugador de Golden State salía a todo velocidad de cara al aro, se le para a mitad de la cancha y hacer el 5vs5 que tanto gusta al ritmo lento de los de Salt Lake City.

De esta forma tan sencilla, Utah se metió en el partido y poco a poco, la ventaja que parecía que iba a ser definitiva se fue bajando y con Hayward a la cabeza, Jazz se lo fue creyendo.

Aún con este ritmo, siempre el partido daba la sensación de estar a 3 triples locos de Curry de partirse e irse todo al garete, pero Jazz aguantó cada una de las embestidas de Warriors, pero sin llegar a pegar ese estirón definitivo para poner el partido a sus pies.

De hecho, la sensación que daba es que Golden State, aún yendo a un ritmo que para nada le gusta, estaba bien en el partido y prueba de ello fue que nunca dejó de comandar en el marcador desde el inicio hasta el final… y en toda la serie hasta ahora.

Aún así, me gusta el movimiento táctico de Snyder, que estaba claro que tenía que hacer, porque o bajaba el ritmo o las posibilidades de Utah de hacer algo son las mismas de que La Crónica Desde El Sofá juegue el All-Star Game.

Sofi Del Día: Todo el mundo habla de las zapatillas de los amigos Ball, pero no, el Sofi del Día se lo vamos a dar a toda la gresca que pasó ayer en el Verizon Center de DC, sobre todo el placaje de Oubre.

PO Desde El Sofá (XI): Primera de ley

Los Cavaliers ganaron el partido que abría la serie y por primera vez lo hicieron de forma convincente y con total tranquilidad. LeBron y Kyrie estuvieron magníficos, la circulación de balón fue precisa y segura cuando la pusieron en marcha, y no dejaron en ningún momento que el ataque de los Raptors explotara.

El partido comenzó con Cleveland por delante desde el principio, y pudo haber sido peor para Toronto por lo desguarnecidas que estaban las esquinas, desde donde los Cavaliers pudieron encontrar aún más acierto. Un espectacular mate de James tras pase a tablero de Irving ponía un 10-2 que hizo a Casey parar el partido, y aunque los Raptors estuvieron más atentos en defensa, en ataque sólo sacaban réditos del contraataque: a media pista los dos-contra-uno a Lowry, y sobre todo, a DeRozan, eran un éxito ante la incapacidad de Toronto para encontrar el hombre libre o mejor emparejado. A pesar de sufrirlo en la ronda anterior ante Milwaukee, los Raptors se enfrentaron al trap como si no hubieran visto uno en su vida. El poquísimo acierto en el poste bajo de sus hombres altos, Valanciunas de vuelta al quinteto titular incluido, no ayudó. Toronto acabó con 18 puntos el primer cuarto.

Con banquillos en pista, los Raptors ya encontraron aro. Con Ibaka y cuatro pequeños, y el campo más abierto, Lowry sí supo castigar el hombre extra que le mandaban en los bloqueos, y con acierto en las suspensiones, comenzaron a anotar, y a reducir la ventaja. Enfrente, el quinteto de LeBron y tiradores suplentes no tuvo el acierto habitual, y los Raptors redujeron a 2 una diferencia que había llegado a los 18. Lue volvió a los titulares, y un par de triple rápidos de Smith y Love volvían a separar a los equipos. DeRozan y Patterson no tuvieron el mismo acierto que Lowry e Ibaka con las suspensiones y un par de costosas pérdidas mandaba a 14 la diferencia al descanso, en una primera parte en la que Irving poco a poco había escarbado 16 puntos.

Al volver del intermedio, Toronto tenía las cosas un poco más claras: mandaban hombres extra (habitualmente Lowry) al bloqueo a DeRozan para darle más opciones, posicionaron a Valanciunas más cerca del aro para poder anotar y presionaron más a Irving en defensa. Consiguieron meter a DeMar en el partido, pero LeBron cogió más protagonismo en la anotación y los Cavs ampliaron la ventaja. La respuesta de Casey para parar el torrente Cavalier fue mandar a Tristan Thompson a la línea, pero el Hack-a-TT sólo duró una posesión después de que anotara ambos. Cleveland cerró el cuarto en una nota alta, con movimiento de balón preciso y contribución de todo el equipo con LeBron en el banco, llevando la diferencia a las dos decenas.

El último periodo empezó como es habitual en ambos equipos en los cuartos pares, con el LeBron vs. Lowry y sus banquillos respectivos, y se desarrolló en alto ritmo, con poca precisión y saldo de empate técnico. Toronto no fue capaz de reducir la ventaja y a falta de dos minutos Casey sacó la bandera blanca.

Veremos que ocurre en el siguiente, porque esperamos más guerra de Toronto…

Sofi del día: Si miramos al boxscore PJ Tucker metió un único triple anoche… que podrían haber sido cuatro, si no tuviera un pie en la línea en tres aciertos más. Anoche les dio igual, pero si este partido hubiera sido uno de los de la anterior serie, podría haber sido muy costoso.

PO Desde El Sofá (X): El verde vuelve

Los Celtics anoche se llevaron la que, me atrevo a decir, es la victoria más clara en la Historia de los Playoffs NBA para un equipo que tardase, como los toros, seis minutos seis, en coger su primer rebote.

Washington abrió con un parcial de 16-0, con Marcin Gortat dominante, mientras los Celtics tardaban menos en hacer un cambio y volver a su anterior quinteto titular que en anotar un punto. Pese a todo, ganaron de 12, y como se suele decir, no pareció siquiera tan ajustado.

Isaiah Thomas, que venía de pasar la noche anterior en Washington (estado) en el entierro de su hermana, en lo que parece la pesadilla que nunca acaba, perdió un diente por el camino, y pese a ello, fue con sus triples, y junto a Kelly Olynyk, el que redujo la brecha inicial y evitó que el inicio pasara de malo a terrible. Y no paró ahí, porque fue un dolor de muelas constante (chiste intencionado) para la defensa de los Wizards toda la noche, hasta acabar con 33 puntos. Bien acompañado en ataque por un Al Horford que se quedó a un rebote del triple doble, Jae Crowder que anotó 6 triples y Marcus Smart y Avery Bradley que le echaron una mano con la defensa a Wall (al que amargaron pese a lo redondo de su número de asistencias) y Beal, prácticamente todos los jugadores importantes de Boston salieron ayer enchufados y eso les permitió una victoria tan clara.

Fue un partido con mucho cambio de quinteto, acrecentado por la falta de hombre altos de los Wizards, que perdieron por una fuerte torcedura de tobillo a Markieff Morris en el segundo cuarto. Tras el fulgurante inicio de Washington, Stevens volvió a los dos hombres altos, sacando de nuevo a pista tres partidos después a Amir Johnson, pero cuando Brad identificó que el problema no era ese, el ala-pívot no volvió a pista. En su lugar, y debido a las circunstancias, se inició una carrera que ríete tú de la espacial en la Guerra Fría por ver quién podía jugar más pequeño y rápido sin sufrir las consecuencias, que alcanzó el punto álgido cuando Brooks puso en pista un quinteto con  Porter de pívot. Al inicio de la segunda parte, Stevens salió con el que probablemente sea su mejor quinteto, con Smart por Gerald Green y fue el mejor periodo de los Celtics. En esta serie, y sin tanta necesidad de escalonar para enfrentarse al desangelado banquillo de los Wizards, no me extrañaría que pasase a ser el titular, y veremos cómo responde Brooks, que (sin Morris) no tuvo respuesta para ese grupo.

Al final, todo el esfuerzo de los Wizards fue en vano, porque los Celtics no pararon de anotar, y como lograron según avanzaba la serie contra Chicago, fueron capaces de parar la sangría en los tableros. Pese a que tardaron casi un cuarto en igualar el partido y otro en ponerse por primera vez por delante, a mediados del tercero, entraron con una ventaja de 15 puntos al último periodo, un vuelco de +31 puntos en lo que era poco más de medio partido. Un último cuarto inspirado de Bojan Bogdanovic acercó mucho a los capitalinos, que llegaron a ponerse a 3 pese a no jugar mucho mejor, pero entonces Stevens sacó de lo más profundo de su perrera al Bogdanovic-stopper novato Jaylen Brown, que además le recompensó con un triple en una noche en la que los Celtics metieron casi la mitad de sus 39 intentos.

No pudieron o no supieron los Wizards atacar a IT en defensa: Stevens incluso abrió el partido enfrentándole directamente a Wall, y aunque ese parcial de 16-0 parezca desde fuera lodo de aquel polvo, fue no el caso. Eso sí, con la necesidad de cambiar cosas, el final del parcial coincidió con el cambio en la estrategia del entrenador Celtic, que no volvió a emparejar a los bases estrella y cuya apuesta salió bien porque siempre estuvo lejos de la acción para no ser castigado. Y cuando sí lograron ponerle uno contra uno, en una ocasión en la que Porter se lo llevó al poste bajo, ni siquiera fueron capaces de salir con puntos de ahí. En el otro lado, el p’n’r central en el corazón de la acción, y la circulación de balón si Thomas se veía abocado a soltarlo, fue suficiente para sacar buenos tiros todo el partido. Cuando empezaron a entrar, la cosa estuvo finiquitada.

Magnífica apertura de serie para los Celtics, y sí, la determinación, el corazón, el orgullo, el coraje, el #ItsNotLuck y todo eso, pero en el partido de ayer, y en la racha de cinco victorias seguidas en Playoffs que llevan, hay también muchísimo talento.

Sofi del día: Washington no puso de su parte para que este partido fuera memorable, y es una pena porque el partido tenía nombre: el «You can’t handle the tooth«, el mismo día que en la otra punta del país retiraban a Paul Pierce no podía ser más perfecto.