Repaso navideño

Aprovechamos el día de Navidad para hacer un repaso hasta de lo que llevamos de Liga hasta ahora, con más de un tercio de los partidos ya jugados. Damos nuestras elecciones para los Premios y a quién pondríamos en el All Star.

Oeste
Chris Paul
Kobe Bryant
Kevin Durant
Dirk Nowitzki
Yao Ming Pau Gasol

Banquillo: Steve Nash, Manu Ginobili, Carmelo Anthony, Kevin Love, Tim Duncan, Russell Westbrook, Deron Williams
Menciones: Blake Griffin, Monta Ellis, Paul Millsap.

No me convence dejar fuera del quinteto titular a los jugadores del mejor equipo de la Conferencia, y sé que no coincido con muchos metiendo a Love, que está haciendo sus números en uno de los dos peores equipos de la Conferencia por delante de la espectacularidad de Griffin, la anotación de Ellis, la solidez de Millsap o alguna otra propuesta, pero creo que Kevin lo merece. La elección de los titulares es casi por defecto, podría cambiar los cinco y quedarme igual de tranquilo.

Este
Derrick Rose
Dwyane Wade
LeBron James
Amar’e Stoudemire
Dwight Howard

Banquillo: Rajon Rondo, Paul Pierce, Kevin Garnett, Al Horford, Andrew Bogut, Raymond Felton, Danny Granger
Mención: Chris Bosh, Josh Smith

Tres Célticos, dos de Miami y New York, y el resto que se divide entre los equipos de Play-Off que quedan. Merecedores de un sitio en el All-Star en el Este no ha habido mucho más.


MVP
Desierto
Cuando los Hornets lideraban la Conferencia Oeste, Chris Paul era la clarísima elección, pero ahora que el equipo de New Orleans ha caído, tenemos que los tres mejores equipos, Boston, San Antonio y Dallas, son ejemplos de claro trabajo coral, en Miami y Los Angeles no podríamos elegir entre los dos machos alfa sin cometer una injusticia y podríamos buscar motivos, y encontrarlos, para añadir a Deron Williams, Derrick Rose, Kevin Durant y Amar’e Stoudemire a la conversación. Si hacemos una lista de 10 jugadores, podríamos encontrar motivos a favor y en contra de todos. Aunque quizá a méritos iguales uno debería quedarse con el mejor jugador, y ese es LeBron, el MVP tradicionalmente es mucho más y en cinco minutos cambiaría de idea, así que el premio queda desierto, y veremos quién lo quiere más de aquí al final de la temporada.

Rookie del Año
Blake Griffin
Poco hay que decir. 20.9 puntos, 12.4 rebotes con la que es posible que sea la mejor temporada en una década de un Rookie, y sus promedios parecen ir a más semana a semana. Aunque su condición de novato tiene un asterisco, porque ya lleva una temporada con el equipo, lo que seguramente le haya adaptado en la adaptación a la Liga y a su equipo, con lo que ha hecho Blake hasta ahora, ha sido muy superior al resto de sus compañeros.
Menciones: John Wall, Landry Fields

Jugador Defensivo
Kevin Garnett
Los Celtics son el mejor equipo en defensa de la Liga, mejorando incluso en los enfrentamientos señalados, pese a no haber tenido estabilidad en la posición de pivot en toda la temporada, y el principal responsable es el mejor defensor de la Liga por Deffensive Rating, Kevin Garnett. Probablemente en el mejor estado físico desde que llegó a Boston, a sus 34 años ya ha dejado de ser una figura mediática pero su eficacia defensiva es silenciosamente, y quién iba a decirlo para su figura, la mejor de la Liga.
Menciones: Dwight Howard, LeBron James, Andrew Bogut

Sexto hombre
Jason Terry
Difícil ir contra el segundo máximo anotador en el segundo equipo del Oeste, pero el hecho de que juegue más de media hora por partido, y que sea el tercero con más minutos en Dallas le convierte en un sexto hombre entre comilllas. Al principio de la temporada hubiéramos puesto aquí, incluso por encima de Jet, a Wilson Chandler pero ya tiene casi tantos partidos como titular (14, los 12 últimos consecutivos) que como suplente (15) por lo que no podemos hablar ya de sexto hombre. Me quedo con ganas de nombrar a Tyrus Thomas: 11.3 puntos, 5.5 rebotes, 1.5 tapones y un magnífico 21.7 de PER viniendo desde el banquillo para jugar 20 minutos por partido, que por cierto, incomprensiblemente, promedia menos minutos que los dos últimos años, cuando está siendo el mejor jugador de la rotación interior de Charlotte. Pero también es muy posible que con Silas deje de ser sexto hombre.
Menciones: Tyrus Thomas, Shannon Brown, Thaddeus Young, Nick Young.

Jugador más mejorado
Kevin Love
De 14.0 a 20.9 puntos por partido, de 11.0 a 15.6 rebotes que lideran la Liga, y sus números no han cambiado como producto de un gran incremento de utilización dentro del equipo (Westbroook) o un cambio a un sistema bueno para las estadísticas (Felton). A falta de un jugador que haya saltado del anonimato a la relevancia, que suele ser el típico ganador del premio, nos quedamos con el Wolf.
Menciones: Serge Ibaka, Raymond Felton, Wes Matthews, Arron Afflalo, Roy Hibbert.

Entrenador del año
Gregg Popovich
Premio curioso el de entrenador del año, ya que si para el resto, la cantidad de victorias de tu equipo resulta fundamental, en este se premia la diferencia entre las previsiones al principio de temporada y los resultados al final. Que Phil Jackson lo haya ganado una vez, Jerry Sloan, ninguna, y Popovich, al que se lo damos este año, solo una también, mientras que lo tengan en sus vitrinas Johnny Kerr con una temporada de 33–48 (aunque fuera el mejor récord histórico de un equipo en su primera temporada) o Doc Rivers y Hubie Brown con dos 41-41 resulta muy curioso. De todos modos, estos Spurs, no solo lideran la Liga a día de hoy, sino que nadie lo esperaba. Además, Popovich está liderando al equipo en medio de la polémica y el escrutinio del divorcio de Parker, los jugadores veteranos están respondiendo (alguno como Ginobili incluso teniendo el mejor año de su carrera) e incluso ha sido capaz de integrar en una máquina tan bien definida a dos rookies que están ayudando al equipo, algo que otros entrenadores no se atreven a hacer.
Menciones: Rick Carlisle, Monty Williams, Jim O’Brien.

Retorciendo los números (II)

  • Pau Gasol (19.6/11.4) ha tenido un bache anotador que le ha sacado por poco de la lista de jugadores promediando un 20/10 en la que quedan Kevin Love (20.5/15.6), Dwight Howard (21.5/12.0) y Blake Griffin (20.3/11.9). De conseguir un 20/10 al final de temporada, Blake sería el 29° rookie en hacerlo en la historia de la NBA y la ABA, el primero en 11 años desde el 20.1/10.0 de Elton Brand en la temporada 99/00.
  • En la victoria del domingo ante los Nuggets, Amar’e Stoudemire metió 30 puntos por octavo partido consecutivo, récord de la franquicia neoyorquina. Si siguiera así podría amenazar la mejor racha reciente, los 16 partidos de Kobe Bryant entre enero y febrero de 2003. Me imagino que de aquí al récord de Wilt Chamberlain, 65 partidos del 4 de noviembre de 1961 al 22 de febrero de 1962, ya tendríamos tiempo de hablar.
  • Josh Smith tenía un porcentaje de 0.266 en lanzamientos desde la línea de 3 durante su carrera. En su tercera temporada llegó incluso a promediar más de 2 tiros por partido. Alguien, con buen criterio, le emplazó la temporada pasada a no volver a tirar triples, y solo lanzó 7. Y esta temporada, alguien con mejor criterio aún le he pedido que vuelva a tirarlos: lleva 17 de 38 un 0.447 de acierto y es el 18° octavo jugador con mejor porcentaje. ¿Los mejores? Mike Bibby y DeShawn Stevenson con un 0.536.
  • Aunque Kevin Love esté siendo el mejor reboteador con diferencia de la Liga por partido (15.6, el segundo Bogut con 12.2) no es el que más rebotes coge percentualmente. El TRB%, una estadística que estima el porcentaje de los rebotes disponibles que un jugador ha cogido, la lidera Reggie Evans, que se queda con el 26.4% de los balones que repele el aro. Love con 24.6% es el segundo, y Marcus Camby con 23.1% el tercero.
  • Nunca un equipo de Phil Jackson que haya perdido 4 partidos seguidos en una temporada como los Lakers hicieron del 26 de noviembre al 1 de diciembre ante Utah, Indiana, Memphis y Houston ha ganado el título. Equipos no entrenados por Phil, sí que lo han hecho, los últimos, los Miami Heat de 2006 que perdieron 4 en diciembre contra Denver, Los Angeles (Clippers), San Antonio, y de nuevo Denver.
  • La velocidad a la que juegan los equipos se mide con el Pace Factor o Factor de Ritmo, que cuenta el número de posesiones en un partido de estos equipos en 48 minutos. Los equipos con más ritmo son los Wolves (97.7), Nuggets (96.5) y Knicks (96.4). Los que menos, Blazers (88.5), Pistons (89.1) y Nets (89.2).
  • Desde 1987 el jugador que más partidos de su carrera ha jugado sin llegar en ninguno a los 10 rebotes ha sido Steve Kerr, 910 partidos de Liga Regular y 128 de Play-Off sin llegar a los 10. Entre los jugadores en activo, Jason Williams, el base de los Magic, es el líder. En sus 774 partidos de Liga Regular y 67 de Play-Off, ha llegado a 9 rebotes tres veces, pero nunca a la decena.
  • Como ya comentamos aquí, George Karl llegó esta semana a las 1000 victorias en Temporada Regular, uniéndose a Don Nelson (1335), Lenny Wilkens (1332), Pat Riley (1210), Jerry Sloan (1207), Phil Jackson (1115) y Larry Brown (1097). Su porcentaje de victorias (0.595) es el cuarto del grupo, por detrás de Jackson (0.705), Riley (0.636) y Sloan (0.605) y por delante de Brown (0.549), Nelson (0.557) y Wilkens (0.536). Los próximos entrenadores en activo en la lista son son Rick Adelman (911), Gregg Popovich (756) y Flip Saunders (619). Adelman llegará lo más seguro en la 2012-2013 si mantiene el trabajo, ya que solo necesita promediar 33 partidos ganados durante estos tres años, pero podría incluso ser la temporada que viene si promedia 49 partidos ganados durante esta y la siguiente campaña.
  • Otro que se hizo milenario esta semana fue Tim Duncan. 1000 partidos de Liga Regular para él, 998 como titular. La lista de jugadores en activo con más partidos la lidera Jason Kidd con 1210 y Duncan es el décimo, tras Shaquille O’Neal, Kevin Garnett, Juwan Howard, Derek Fisher, Ray Allen, Kobe Bryant, Steve Nash y Joe Smith. El próximo en llegar a 1000 será Ben Wallace, que tiene 996. Eso sí, todavía están todos muy lejos de los 1611 partidos de Robert Parish que lideran la Historia de la Liga.

El Quinteto de la semana (14.11.10)

Kevin Love – O como es llamado ahora Mr.30-30.
Pat Riley – Todos nos preguntamos cuánto va a tardar en ponerse a entrenar a los Heat.
Paul MillsapEmular lo que hizo McGrady no es tan fácil.
Tinker Hatfield – Por diseñar una pista tan molona.
Paul Pierce – Ha hecho como LeBron… pero de verdad.

Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el «Gran Pelirrojo» es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.