Mediocridad mal entendida

La carrera del pivot de los Bucks de Milwaukee Andrew Bogut casi siempre ha estado del lado de la mediocridad (sin el sentido peyorativo del término por supuesto) más absoluta. Y nunca ha parecido importarle.

En sus gustos se adivina una tendencia a conformarse con poco: ser feliz con lo que tiene. La milanesa con patatas de su madre sigue siendo su plato favorito. Es probablemente el único jugador de la NBA que pone entre sus ciudades favoritas a Salt Lake City, incluso aunque sea por el hecho que le recuerde los dulces años universitarios. Su siguiente elección es Phoenix, un conglomerado en el que tres de las ciudades de su área metropolitana están en la lista de las 10 ciudades más aburridas de Estados Unidos que configura la revista Forbes. Y Wisconsin, el estado que defiende ahora mismo jugando al baloncesto, le encemphanta por la actitud despreocupada de su gente, algo con lo que el resto de América dudaría en darle la razón.

Rick Majerus, el entrenador más exitoso de la historia de la Universidad de Utah fue el único que lo reclutó en su Australia natal. Rick ya tuvo a un australiano bajo su tutela a mediados de los 90, otro pivot llamado Ben Melmeth cuyos méritos se podrían resumir en quitarle a AB el honor de ser el primer Ute australiano y perder la titularidad en el equipo a manos de Michael Doleac.

La Universidad de Utah se encuentra encuadrada en la Mountain West Conference, una mid-major modesta que no le enfrenta a rivales de relumbrón, ni da la luz y taquígrafos de Duke, North Carolina o UCLA. Lo tenía todo para pasar desapercibido. Pero quizá, por primera vez, no lo hizo. En su segundo año barrió todos los premios. Desde los reconocidos Wooden y Naismith a los que otorgaban los medios como Sports Illustrated o ESPN, la decisión fue unánime: Bogut es el mejor jugador universitario del año. No Chris Paul ni Deron Williams. O Danny Granger con el que coincidió en la MWC y contra el que se tuvo que enfrentar dos veces al año durante su periodo colegial. Él.

Y cómo dices que no en el Draft al mejor jugador, si además mide 7 pies. No puedes. Y aquí es cuando después de un último año brillante que le lleva a la cima, la naturaleza parece corregir su curso, y devuelve a Bogues dónde parece pertenecer, porque es dónde más a gusto se encuentra, la zona gris en la que puede pasar desapercibido.

Milwaukee.

Su carrera no comenzó tan mal. De la mano de Terry Stotts, ayudante de Carlisle en Dallas ahora mismo, conoció el Play-Off en su primer año pese a quedar últimos en una División Central atroz que reunía a unos Pistons que llevaban dos años apareciendo en las Finales, al tercer año del proyecto LeBron en Cleveland, y a unos Pacers y Bulls, que a pesar de estar en reconstrucción por distintos motivos fueron capaces de ganar 41 partidos cada uno.

No valió de nada ese último puesto de la división los tres años siguientes. 28 y 26 victorias tras el cambio de Stotts por un Larry Krystkowiak que no le ayudó en nada a progresar, y 34 victorias en un primer año de Skiles que invitaban a pensar que el equipo iba en una buena dirección, pero no fueron suficientes. Su mejor socio en el primer año, Michael Redd se perdía 29 partidos por lesión en la 2006-2007 y él también pasó tiempo en el banquillo, ya que se perdió 14 partidos en su segundo año, después de jugar en todos y cada uno en su año rookie.

Gesta que por cierto, no ha logrado volver a conseguir. Y más que la falta de notoriedad o el éxito, seguro que lo que más decepciona a Andrew es la mala suerte que ha tenido para poder estar en la pista. Después de ese primer año exitoso, sólo ha visto la cancha en un 75% de los partidos, y se perdió los más dolorosos: los 7 que suponían el regreso de los Ciervos a Play-Off contra Atlanta, y que de haber contado con AB se podrían incluso haber alargado más. Este año ya se ha perdido seis partidos por molestias en el codo y la espalda, después de empezar la pretemporada tarde por terminar la recuperación de la escalofriante rotura de la mano derecha que sufrió en abril de este año contra Phoenix.

Y es una desgracia que las lesiones y el anonimato de facto nos impidan de disfrutar de uno de los jugadores a mi gusto más interesantes de la Liga. Elegido en el 3er Equipo NBA el pasado verano, el trabajo de Scott Skiles ha dado sus frutos al segundo año, en el que convirtió a Bogut en uno de esos pocos jugadores en los que te puedes fijar en todas y cada una de las jugadas del partido. Su defensa es una de las mejores de la Liga (usando Deffensive Rating, la tercera mejor de hecho) y su manera de atacar parece sacada de un libro de texto. Para mí, tras Tim Duncan y Pau Gasol es el tercer mejor baloncestista que nos podemos encontrar paseando por un poste bajo ahora mismo.

Y los números no engañan. Este año, en los 6 partidos sin él, Milwaukee sólo ha ganado uno. Con Bogut jugando, de 13 han ganado 6. En la pasada campaña con Bogut en la cancha los Bucks ganaban el 58% de los partidos, y sin él sólo el 45%. En la 2008/2009, la diferencia era del 53 al 33%. Si no hubiera jugado tan solo 36 partidos, es probable que Skiles hubiera podido llevar al equipo a la post-temporada en su primer año.

Estoy disfrutando como un enano de la exhibición que está dando contra unos Magic, a los que, todo sea dicho les falta Dwight Howard, que es mejor jugador que él aunque sea peor baloncestista, pero que en Gortat tienen una piedra de toque más válida que otros muchos equipos de la Liga. 31 puntos en 27 posesiones (con un paupérrimo 5/16, 31% en tiros libres estropeando su eficiencia), 18 rebotes, 2 tapones. Y lo que no puedes poner en números.

Porque es una tremenda mentira que Andrew Bogut es un jugador mediocre. Aunque todo en la superficie apunte a ello.

Quinteto de la semana (28.11.10)

Derrick RoseEsto no se hace, Derrick. Tremendo rompetobillos después de no poder jugar contra Denver.

Manu Ginobili – Los Spurs son el mejor equipo de la NBA en lo que llevamos de temporada y a pesar de que el éxito de este equipo siempre es colectivo, su mejor jugador en este primer tramo ha sido Manudo: está haciendo la mejor temporada de su carrera en puntos, asistencias y porcentajes de tiro de todo tipo (FT%, 3PT%, FG%, TS%…).

Carmelo Anthony – En lo que se va de los Nuggets o no, el mejor terminator de la NBA volvió a ganar un partido para la franquicia. 17º tiro ganador en su carrera (14 de ellos con 10 segundos o menos).

Dirk Nowitzki – Seguimos poniendo en El Quinteto las producciones del videomarcador de Dallas porque nos encantan.

Nazr Mohammed El bueno de Nazr nos dejó esta semana un +8 en lo que el blog Basketbawful llama suck differential es decir, el número de tiros fallados, pérdidas, faltas y tapones recibidos de un jugador que no ha anotado, ni reboteado, ni asistido… 4 tiros fallados, 2 faltas y 2 tapones en los primeros 4 minutos de partido, y Larry Brown le sentó por decisión técnica el resto del encuentro… y todo el del día siguiente, de nuevo ante New York.

Mate de concurso

Buen mate el de Josh Smith ante Kris Humphries

que parece sacado de un concurso, porque en un partido no se podrían dar tantos pasos sin botar el balón, ¿no?

Pues la falta para Humphries, y esos tres puntos podrían haber cambiado un partido que New Jersey ganó finalmente en la prórroga.

Retorciendo los números

  • Pau Gasol (22.8 ppp, 12.1 rpp) y Dwight Howard (21.8 ppp y 11.6 rpp) son los únicos jugadores por encima del mítico 20-10, 20 puntos y 10 rebotes por partido. Rebajando las condiciones a 18/9 tendríamos que añadir a la lista a Paul Millsap, Carmelo Anthony, Luis Scola, Kevin Love y Blake Griffin.
  • Por cierto, Gasol nunca ha logrado un 20/10 en una temporada completa, lo más cerca que ha estado fue un 20.8/9.9 con Memphis en la temporada 2006-07.
  • Ninguno de los tres que lo consiguieron la temporada pasada están en la lista esta: David Lee, Zach Randolph y Chris Bosh.
  • El conocido, gracias al legado del maestro Montes, como Mr.20-10, Elton Brand lleva sin lograrlo desde la 05-06. Este año, con 15.9/7.8 está bastante lejos, pero ha mejorado en comparación son su primera temporada en Philadelphia.
  • En la lista de 18/9’s veíamos a un jugador que nunca había estado ni cerca de esos guarismos reboteadores: Carmelo Anthony. Ya sea porque se esté tomando el rebote más en serio, o por las bajas de Denver en el juego interior, está promediando 9.1. Su mejor marca personal fueron 7.4 en la temporada 07-08. Esta temporada ya lleva 4 dobles-dobles, incluyendo un partido de 22 rebotes (récord personal) en 14 partidos. La temporada pasada tardó 37 en llegar al 4º.
  • El anotador más eficiente (mejor True Shooting Percentage) anotando más de 10 puntos por partido está siendo Richard Jefferson, 15.6 puntos/.669 TS%. De los 21 anotadores de 20 puntos o más por partido, lo es Kevin Martin, 23.4 puntos por partido a un ritmo del .641%. ¿El peor de este grupo? Michael Beasley con un TS% de .536 en sus 21.9 puntos.
  • De los 263 jugadores que promedian 5 o más puntos por partido el más ineficiente es Chris Kaman, .390 TS% en sus 11.4 puntos por partido. ¿Tercero por la cola? Su compañero de equipo, Baron Davis. Si estos son los veteranos que tenían que tirar del carro Clipper, ahora entedemos muchas cosas.
  • Mirando al porcentaje de utilización, una estadística que revela el porcentaje de jugadas en las que un jugador tira a canasta cuando está en el campo, los jugadores más utilizados son, por este orden, Kobe Bryant, Kevin Durant y LeBron James.
  • De los 155 jugadores que promedian 25 o más minutos por partido, los menos usados en ataque son Reggie Evans, Thabo Sefolosha y Tyson Chandler.
  • Viendo esta cifra se puede comprender porque el Big Three de Miami es más Two and a Half Men. LeBron tiene un porcentaje de 0.320, Dwayne Wade de 0.308 y Chris Bosh de 0.221. Entre jugadores de 25 minutos o más, James es tercero de la liga, Wade sexto y Bosh sexagesimonoveno.
  • Bosh no es siquiera el tercero en discordia más utilizado: Duncan en San Antonio, Terry en Dallas, Wall en Washington o Crawford en Atlanta tienen mejor porcentaje que él como terceros de su equipo. Y de Detroit le superaría incluso el cuarto: Ben Gordon (por detrás de Hamilton, Stuckey y Villanueva).
  • El equipo que más reparte sus tiros, en teoría, es Philadelphia. El Sixer más alto en la tabla de usage es Jrue Holiday en la posición 78 con un .214%. Memphis y Boston son los dos siguientes equipos en los que el USG% de su hombre más utilizado está a la cola de la Liga: Gay (54º) y Pierce (51º).
  • Sonny Weems ya ha hecho 3 partidos en los que ha superado toda la anotación de su primera temporada con Denver (19 puntos en 55 minutos de 12 partidos).
  • Ya sabemos que con Chris Paul en casa su trabajo es otro, pero el número de asistencias de Emeka Okafor podría batir récords. Lleva 3 en 13 partidos y si mantuviera este promedio de 0.2308 sería el peor de la Historia para jugadores con 25 o más minutos por partido en pista. Este récord negativo lo tiene Manute Bol que en los 80 partidos de su temporada rookie (85-86) jugando 26.1 minutos dio 23 en total (0.2875 por partido).

El quinteto de la semana (21-11-10)

Jason KiddTremendo el vídeo de Jason que ponen en el marcador del American Airlines Center.

Matt Barnes – Sus 24 puntos, 7 rebotes y 6 asistencias con porcentaje perfecto de tiro (5/5 tiros libres, 2/2 de 2 y 5/5 de 1) del pasado viernes añade su lista a aquellos jugadores que logran igual o más de un 20/5/5 sin fallar un tiro. Desde la temporada 86/87 sólo lo han conseguido él, Gary Payton, Charles Barkley y …

Pau Gasol – Algo que no se hacía desde el ’95 lo hacen dos Lacustres en tres días. Si no fuera por Paul, candidato a MVP.

Ron Artest – Sigue el dominio Laker en el quinteto, pero este está aquí por los méritos que hizo en Indiana… El viernes se cumplieron 6 años del Malice in the Palace.

Blake Griffin – Lo de los 44 puntos 15 rebotes no es más que la gesta semana contra los Knicks que estamos acostumbrados a tener, y vamos a tener que dejar de incluir en el quinteto… pero no podemos ignorar esto.

Contratos y novatadas

Vamos a repasar ahora las reglas de los contratos de los rookies, y la situación en la que se encuentran. Desde 1995, la temporada después de aquella en la que Glenn Big Dog Robinson pidió 100 millones de dólares, la NBA implantó una escala salarial para los rookies, que para los elegidos en la primera ronda funciona de la siguiente manera:

  • Los jugadores firman por dos temporadas, y el equipo tiene la opción unilateral de renovarlos para una tercera y una cuarta.
  • Los salarios están tipificados por posición en el Draft. Este año, la primera elección tiene asignado un valor de 4.29 millones, 3.84 la segunda, 3.44 la tercera… y así progresivamente hasta los 850.000 de la 30ª. Los equipos pueden ofrecer desde un 80 al 120% sobre este valor, es decir, por ejemplo, los Wizards este año podrían haberlo ofrecido a John Wall desde 3.429.520 hasta 5.144.280 dólares. La práctica habitual en toda la liga, es dar siempre el 120%, excepto si eres Memphis que este año ha intentado regatear esa diferencia a Xavier Henry y Greivis Vásquez ofreciéndola en concepto de (difíciles de lograr) incentivos. La escala para el segundo año del contrato es de nuevo entre un 80% y un 120% del 107.5% de la escala del primero.
  • El tercer y cuarto año, como ya hemos dicho, son opcionales para el equipo. Si se retiene a un jugador, habrá que pagarle la escala del tercer año, que es un aumento de un 106.9% sobre la escala del segundo año, y en el cuarto, el incremento es variable según posición: empieza en un 26.1% para la elección número 1, y acaba en un 80.5% en la 30ª.
  • Si el equipo no ejerce las opciones de tercer y cuarto año de contrato, se convierte al final de la temporada en agente libre no restringido, es decir, cualquier equipo podría ficharle, y su equipo de origen no tiene ningún derecho a igualarle.
  • Si el equipo ha hecho valer las dos opciones, el equipo tiene hasta el 31 de octubre, el tiempo en el que aproximadamente comienza su cuarta temporada, para ofrecerle una extensión. Esta extensión, que sería efectiva el año siguiente puede ser de hasta 5 años más, y puede ir desde el salario mínimo (992.680 $ este año en la NBA) hasta el salario máximo (13.603.750 en la 2010/2011) estipulado para jugadores de quinto año, que es cuando comienza la extensión, y a partir de ahí incrementarse (o reducirse) hasta en un 10.5% cada año.
  • Si el jugador no tiene una extensión al final del cuarto año, se convierte en agente libre restringido, es decir, cualquier equipo puede hacerle una oferta por cinco años que va desde el mínimo hasta el máximo para jugadores de quinto año, con aumentos (decrementos) del 8% cada temporada. Su equipo tiene derecho a igualar la oferta y quedarse con el jugador en los mismo términos que este hubiese firmado.
  • Otra opción al final del cuarto año es la llamada oferta cualificante, que un equipo puede extender a un jugador para una quinta temporada con ellos, al final de la cual, el jugador se puede convertir en agente libre no restringido. De nuevo, esto significa que el equipo de origen no tiene ningún derecho de tanteo sobre él.
  • Los equipos pueden pasarse del límite salarial para renovar a sus jugadores con contrato de novato (no hace falta que hayan sido drafteados por ellos, pero han tenido que ser traspasados a ese equipo mientras dicho contrato esté vigente), pero para fichar jugadores que terminan el contrato de novato con otros equipos, las opciones son más reducidas: lo máximo que podrían ofrecerle el primer año es el espacio salarial por debajo del límite que tengan, alguna de las dos excepciones de las que disponen los equipos por encima del límite: la excepción de nivel medio (5.765 millones en la temporada 2010-2011) o la bianual que solo se puede gastar cada dos años (2.08 millones), o acordar una firma-y-traspaso con el equipo origen, que lo firmaría con el contrato deseado (recordemos que el club de origen puede renovarlo por la cantidad que deseé hasta el máximo) y después lo traspasaría. Esta última opción tiene que contar, evidentemente, con el beneplácito del club de origen.

Ahora veamos los ejemplos de estas situaciones con los rookies que entran en su cuarto año de contrato, la clase de 2007. De los 30 jugadores de primera ronda, con 23 se han ejercido las opciones de tercer y cuarto año, y por tanto eran elegibles para una extensión hasta el 31 de octubre, que de no recibir, los convierte en agentes libres restringidos el verano de 2011. Las excepciones son Acie Law y Javaris Crittenton, a los que los Bulls y Wizards respectivamente no ofrecieron este verano el cuarto año de contrato, Alando Tucker que fue cortado en marzo por los Timberwolves sin llegar a completar su tercera temporada, Morris Almond al que los Jazz no ofrecieron el tercer año de contrato, Sean Williams al que los Nets cortaron antes de terminar su segundo año (sin ejercer las opciones del tercero y cuarto evidentemente), Tiago Splitter que al llegar esta temporada a la Liga, su primer año de contrato empieza a contar ahora, y Petteri Koponen que no ha jugado aún en la NBA.

De estos 23 jugadores en los que se ha ejercido la opción para una tercera y cuarta temporada, sólo cinco han recibido una extensión. Empezamos con el jugador al que le faltó tiempo para recibir una extensión: Kevin Durant. Como fue elegido en la sgunda posición, el salario que le correspondía en 2007 era de 3.476.000 dólares, pero los entonces Seattle SuperSonics le ofrecieron ese incremento habitual 20%, por lo que en su primer año cobró 4.171.200 dólares. El segundo año su sueldo subió un 7.5% (4.484.040 $), el tercero un 6.9% (4.793.438 $) y el cuarto, esta temporada 2010/2011 está cobrando el 126.2% del año anterior, 6.053.663 dólares. La extensión que entra en vigor el 1 de julio de 2011 está hecha por el máximo tiempo permitido, 5 años, hasta la 2015/2016, y comienza en el salario máximo para los jugadores de quinto año: 13.603.750 dólares. A partir de aquí su contrato se va incrementando un 10.5% al año: 15.032.144 $ (2012/2013), 16.460.538 $ (2013/2014), 17.888.932 $ (2014/2014) y 19.317.326 $ (2015/2016). Un total de 82.3 millones en 5 temporadas.

Otros dos que recibieron extensiones, con cifras bastante bien acogidas por los analistas y managers de la NBA fueron hombres altos: Al Horford y Joakim Noah. Elegidos 3° y 9° respectivamente por Atlanta y Chicago, recibieron la misma extensión: 60 millones de dólares por la longitud de extensión máxima, cinco temporadas. La estructura del contrato de Horford no la conocemos, pero si es la estándar, empezando en una cantidad baja, con subidas del 10.5% cada temporada, cobrará la próxima temporada 9.73 millones y acabará ganando 14.5 en la 2015/2016. Con Noah han sido más creativos, y en lugar de recibir incrementos anuales del 10.5%, el contrato está organizado de otra forma, cobrando 12 millones en la primera, y 13.4 en la última, oscilando el salario durante la duración del contrato. De esta manera, aunque los Bulls tengan que pagarle algo más el año que viene, se ahorrarán dinero y tendrán flexibilidad en las siguientes temporadas.

Otra extensión bastante razonable es la que los Phoenix Suns dieron a Jared Dudley: 22.5 millones por 5 temporadas, una media de 4.25 millones al año, por debajo del salario medio habitual en la Liga. Tampoco conocemos detalles de la estructura de la extensión, que con la forma estándar de subidas empezaría en 3.65 millones para acabar en 5.44.

La extensión polémica fue la última: 45 millones por 5 temporadas para Mike Conley. Teniendo en cuenta como hemos dicho antes, que la única manera de firmar a un agente libre restringido por encima de la excepción de nivel medio (que solo le daría a Conley 33.78 millones en el periodo) es con espacio salarial o con un traspaso, Memphis estaba simplemente luchando contra equipos que tuvieran 9 millones de espacio salarial el próximo verano.

Es decir, a día de hoy, asumiendo un límite salarial como el de este año para la próxima temporada (lo cual con la nueva CBA, es mucho suponer), sus rivales son Cleveland con Mo Williams y Ramon Sessions, Golden State con Curry o Ellis, Indiana con Collison, Minny con Flynn, Ridnour y Ricky esperando, Oklahoma con Westbrook, Sacramento con Tyreke, Toronto que añadiría un cuarto base a Calderon, Jack y Barbosa a los que ya paga 23 millones y Washington que tiene a Wall.

Otros equipos que podrían tener algo de espacio condicional son, Houston si no renueva ni a Yao ni a Brooks (y tendrían a Lowry en plantilla), New York y New Jersey si no se lo gastan antes en un ‘Melo, pero seguirían teniendo a Felton y Harris con contratos de larga duración, y Phoenix si no renovaran ni a Richardson ni a Hill, pero todavía contarían con Nash.

De todos los equipos que tendrían 9 millones para ofrecer a Conley, no veo a ninguno dispuesto a gastarlo en un base. Y si tienen 9 millones, y quisieran un PG, es muy posible que prefirieran dárselos en sus compañeros de promoción Rodney Stuckey y Aaron Brooks, en la misma situación contractual que él.

Por eso, aunque dentro de 5 años miremos en restrospectiva y Conley se convierta en un All-NBA, mereciéndose el contrato que le han dado y más (algo que ahora mismo parece improbable, pero, peores cosas se han visto), la extensión que ha ofrecido Memphis seguirá siendo lamentable. Porque luchaban contra ellos mismos, y nada más. Porque ningún equipo hubiera puesto más de 35 millones encima de la mesa. Porque esos 10 millones, por lo menos, que han regalado, les van a restar una tremenda flexibilidad a la hora de renovar este verano a Marc Gasol y Zach Randolph y O.J. Mayo el que viene.

Mike Conley era el que tenía el contrato de novato. Pero Memphis son los que pagan la novatada.

Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el «Gran Pelirrojo» es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.

«Estamos trabajando para que la nueva CBA nos permita tener un mayor impacto»

Este lunes estuvimos en el Media Day de la franquicia de la Liga de Desarrollo de la NBA (NBDL) New Mexico Thunderbids, y tuvimos la oportunidad de conocer un poquito más como funciona un equipo profesional por dentro. Hoy traemos la entrevista con Neil Holmes, vicepresidente del equipo que también jugó en la Universidad de High Point (NC).

En primer lugar, como novedad para este año la franquicia se ha movido, saliendo del núcleo urbano de Albuquerque a la vecina Rio Rancho. ¿Cómo ha llevado la comunidad el cambio?
Sí, es el primer año jugando en el Santa Ana Center, y estamos muy entusiasmados con la oportunidad porque es un recinto más preparado y tenemos la posibilidad de llevar muchas más diversiones a los aficionados y crear un entretenimiento de calidad.

La comunidad lo está adoptando bastante bien, están contentos con el traslado, la ciudad de Rio Rancho y la parte oeste de la ciudad de Albuquerque están muy felices, nos han acogido con los brazos abiertos, las venta de entradas han subido un 30% en comparación con el pasado año, las ventas a empresas también han crecido… la gente está apoyándonos mucho y tienen ganas de que ganemos juntos.

Los Thunderbirds fueron campeones de la NBDL el primer año en Albuquerque (2005/2006), pero llevan tres años sin llegar a la fase final de la Liga. ¿Se nota en la venta de entradas?
Sí, sí que están relacionadas la venta de entradas y la marcha del equipo más o menos. Creo que en los últimos años, el producto no ha sido tan bueno como deseábamos, pero este año cambiará con el nuevo equipo de entrenadores, dos jugadores con experiencia NBA como Darvin Ham y Sean Rooks, que están muy contentos con el equipo. Han logrado formar un gran grupo, y creemos que la comunidad, el entusiasmo y la energía que nos han faltado desde el año que ganamos el campeonato, volverán esta temporada.

El Coach Ham, que ha sido entrenador-jugador los últimos 3 años, está de acuerdo con la visión de los propietarios, y va a predicar esta filosofía, no sólo a los jugadores sino al toda la organización: queremos profesionalidad y carácter, y eso es lo que vamos a transmitir a la comunidad. Lo que podemos decir es que vamos a ganar juntos. Otros años la directiva, entrenadores, jugadores, público… estaban más separados y ese es nuestro mensaje, estamos todos juntos esta temporada.

«Las relaciones personales juegan un papel muy importante en la D-League»

Los Thunderbirds están afiliados a New Orleans Hornets y a Orlando Magic. El nuevo General Manager de los Hornets, Dell Demps, fue GM durante tres años de los Austin Toros de la NBDL. ¿Cómo se ha acogido su llegada en el equipo?
Ha sido formidable. Coach Demps además es amigo personal de Darvin Ham, están trabajando mucho juntos decidiendo los movimientos de la plantilla, y están dispuestos en mandarnos jugadores si surge la oportunidad, estamos muy contentos con la relación que tenemos con ellos.

¿Y con los Orlando Magic? Han sido una de las franquicias que menos han colaborado con la NBDL…
Orlando con Otis Smith tiene una buena relación con Ham y con Sean Rooks, que jugó allí en 2004, así que tenemos una relación estrecha que espero que nos ayude en las operaciones baloncestísticas. No se han relaciondo mucho hasta ahora con la NBDL comparado con otros equipos, pero eso está cambiando gracias a las relaciones personales que ahora tenemos, que juegan un papel muy importante en la D-League: cuando hay lazos personales los equipos de la NBA pueden confiar en donde mandan sus jugadores, porque no sólo van a tener minutos si no que además les vamos a ayudar a su desarrollo y a que vuelvan para tener un impacto en nuestros equipos afiliados, así que, estad atentos, porque vamos a tener jugadores NBA aquí este año.

¿Será uno de esos jugadores Daniel Orton (pívot de Kentucky seleccionado por Orlando en primera ronda del Draft este año)?
Todavía está recuperándose de molestias en la rodilla. Pero estamos atentos a lo que suceda, desde luego. Otis está hablando con nuestro entrenador de la posibilidad de mandarlo a jugar algunos partidos con nosotros, según avance la temporada.

Las ligas europeas llevan años siendo una competencia directa a la NBDL, ¿cómo se ve el futuro de la contienda desde aquí?
No tenemos nada en contra de las ligas europeas, y la NBA trabaja junto a ellas, pero sí estamos compitiendo por el talento. Este año hemos tenido el mejor Draft de la historia de la NBDL porque muchos jugadores de calidad, como por ejemplo Alan Anderson (drafteado en primera ronda de la NBDL este año por los Thunderbirds, después de jugar el año pasado en el Maccabi Tel Aviv), que jugó en los Charlotte Bobcats, que fue finalista de la NCAA con Michigan State, están empezando a volver. Los jugadores empiezan a ver una transición, que realmente queremos traerlos de vuelta y que es una gran oportunidad de ir directamente a la NBA. Toda la Liga al completo está trabajando para que la proxima reforma de la CBA nos permita tener un mayor impacto para poder traer jugadores de calidad, que puedan venir y jugar en nuestros equipos. Estamos muy contentos con como están yendo las cosas y creemos que van a mejorar en el futuro. La D-League es una Liga cada vez más divertida, y con la expansión que continuará con dos equipos más el próximo año se seguirá haciendo más fuerte. Los propietarios están reformando el proceso y creemos que podremos atraer aún más jugadores desde Europa para que vengan a jugar con nosotros el año que viene.