Contratos y novatadas

Vamos a repasar ahora las reglas de los contratos de los rookies, y la situación en la que se encuentran. Desde 1995, la temporada después de aquella en la que Glenn Big Dog Robinson pidió 100 millones de dólares, la NBA implantó una escala salarial para los rookies, que para los elegidos en la primera ronda funciona de la siguiente manera:

  • Los jugadores firman por dos temporadas, y el equipo tiene la opción unilateral de renovarlos para una tercera y una cuarta.
  • Los salarios están tipificados por posición en el Draft. Este año, la primera elección tiene asignado un valor de 4.29 millones, 3.84 la segunda, 3.44 la tercera… y así progresivamente hasta los 850.000 de la 30ª. Los equipos pueden ofrecer desde un 80 al 120% sobre este valor, es decir, por ejemplo, los Wizards este año podrían haberlo ofrecido a John Wall desde 3.429.520 hasta 5.144.280 dólares. La práctica habitual en toda la liga, es dar siempre el 120%, excepto si eres Memphis que este año ha intentado regatear esa diferencia a Xavier Henry y Greivis Vásquez ofreciéndola en concepto de (difíciles de lograr) incentivos. La escala para el segundo año del contrato es de nuevo entre un 80% y un 120% del 107.5% de la escala del primero.
  • El tercer y cuarto año, como ya hemos dicho, son opcionales para el equipo. Si se retiene a un jugador, habrá que pagarle la escala del tercer año, que es un aumento de un 106.9% sobre la escala del segundo año, y en el cuarto, el incremento es variable según posición: empieza en un 26.1% para la elección número 1, y acaba en un 80.5% en la 30ª.
  • Si el equipo no ejerce las opciones de tercer y cuarto año de contrato, se convierte al final de la temporada en agente libre no restringido, es decir, cualquier equipo podría ficharle, y su equipo de origen no tiene ningún derecho a igualarle.
  • Si el equipo ha hecho valer las dos opciones, el equipo tiene hasta el 31 de octubre, el tiempo en el que aproximadamente comienza su cuarta temporada, para ofrecerle una extensión. Esta extensión, que sería efectiva el año siguiente puede ser de hasta 5 años más, y puede ir desde el salario mínimo (992.680 $ este año en la NBA) hasta el salario máximo (13.603.750 en la 2010/2011) estipulado para jugadores de quinto año, que es cuando comienza la extensión, y a partir de ahí incrementarse (o reducirse) hasta en un 10.5% cada año.
  • Si el jugador no tiene una extensión al final del cuarto año, se convierte en agente libre restringido, es decir, cualquier equipo puede hacerle una oferta por cinco años que va desde el mínimo hasta el máximo para jugadores de quinto año, con aumentos (decrementos) del 8% cada temporada. Su equipo tiene derecho a igualar la oferta y quedarse con el jugador en los mismo términos que este hubiese firmado.
  • Otra opción al final del cuarto año es la llamada oferta cualificante, que un equipo puede extender a un jugador para una quinta temporada con ellos, al final de la cual, el jugador se puede convertir en agente libre no restringido. De nuevo, esto significa que el equipo de origen no tiene ningún derecho de tanteo sobre él.
  • Los equipos pueden pasarse del límite salarial para renovar a sus jugadores con contrato de novato (no hace falta que hayan sido drafteados por ellos, pero han tenido que ser traspasados a ese equipo mientras dicho contrato esté vigente), pero para fichar jugadores que terminan el contrato de novato con otros equipos, las opciones son más reducidas: lo máximo que podrían ofrecerle el primer año es el espacio salarial por debajo del límite que tengan, alguna de las dos excepciones de las que disponen los equipos por encima del límite: la excepción de nivel medio (5.765 millones en la temporada 2010-2011) o la bianual que solo se puede gastar cada dos años (2.08 millones), o acordar una firma-y-traspaso con el equipo origen, que lo firmaría con el contrato deseado (recordemos que el club de origen puede renovarlo por la cantidad que deseé hasta el máximo) y después lo traspasaría. Esta última opción tiene que contar, evidentemente, con el beneplácito del club de origen.

Ahora veamos los ejemplos de estas situaciones con los rookies que entran en su cuarto año de contrato, la clase de 2007. De los 30 jugadores de primera ronda, con 23 se han ejercido las opciones de tercer y cuarto año, y por tanto eran elegibles para una extensión hasta el 31 de octubre, que de no recibir, los convierte en agentes libres restringidos el verano de 2011. Las excepciones son Acie Law y Javaris Crittenton, a los que los Bulls y Wizards respectivamente no ofrecieron este verano el cuarto año de contrato, Alando Tucker que fue cortado en marzo por los Timberwolves sin llegar a completar su tercera temporada, Morris Almond al que los Jazz no ofrecieron el tercer año de contrato, Sean Williams al que los Nets cortaron antes de terminar su segundo año (sin ejercer las opciones del tercero y cuarto evidentemente), Tiago Splitter que al llegar esta temporada a la Liga, su primer año de contrato empieza a contar ahora, y Petteri Koponen que no ha jugado aún en la NBA.

De estos 23 jugadores en los que se ha ejercido la opción para una tercera y cuarta temporada, sólo cinco han recibido una extensión. Empezamos con el jugador al que le faltó tiempo para recibir una extensión: Kevin Durant. Como fue elegido en la sgunda posición, el salario que le correspondía en 2007 era de 3.476.000 dólares, pero los entonces Seattle SuperSonics le ofrecieron ese incremento habitual 20%, por lo que en su primer año cobró 4.171.200 dólares. El segundo año su sueldo subió un 7.5% (4.484.040 $), el tercero un 6.9% (4.793.438 $) y el cuarto, esta temporada 2010/2011 está cobrando el 126.2% del año anterior, 6.053.663 dólares. La extensión que entra en vigor el 1 de julio de 2011 está hecha por el máximo tiempo permitido, 5 años, hasta la 2015/2016, y comienza en el salario máximo para los jugadores de quinto año: 13.603.750 dólares. A partir de aquí su contrato se va incrementando un 10.5% al año: 15.032.144 $ (2012/2013), 16.460.538 $ (2013/2014), 17.888.932 $ (2014/2014) y 19.317.326 $ (2015/2016). Un total de 82.3 millones en 5 temporadas.

Otros dos que recibieron extensiones, con cifras bastante bien acogidas por los analistas y managers de la NBA fueron hombres altos: Al Horford y Joakim Noah. Elegidos 3° y 9° respectivamente por Atlanta y Chicago, recibieron la misma extensión: 60 millones de dólares por la longitud de extensión máxima, cinco temporadas. La estructura del contrato de Horford no la conocemos, pero si es la estándar, empezando en una cantidad baja, con subidas del 10.5% cada temporada, cobrará la próxima temporada 9.73 millones y acabará ganando 14.5 en la 2015/2016. Con Noah han sido más creativos, y en lugar de recibir incrementos anuales del 10.5%, el contrato está organizado de otra forma, cobrando 12 millones en la primera, y 13.4 en la última, oscilando el salario durante la duración del contrato. De esta manera, aunque los Bulls tengan que pagarle algo más el año que viene, se ahorrarán dinero y tendrán flexibilidad en las siguientes temporadas.

Otra extensión bastante razonable es la que los Phoenix Suns dieron a Jared Dudley: 22.5 millones por 5 temporadas, una media de 4.25 millones al año, por debajo del salario medio habitual en la Liga. Tampoco conocemos detalles de la estructura de la extensión, que con la forma estándar de subidas empezaría en 3.65 millones para acabar en 5.44.

La extensión polémica fue la última: 45 millones por 5 temporadas para Mike Conley. Teniendo en cuenta como hemos dicho antes, que la única manera de firmar a un agente libre restringido por encima de la excepción de nivel medio (que solo le daría a Conley 33.78 millones en el periodo) es con espacio salarial o con un traspaso, Memphis estaba simplemente luchando contra equipos que tuvieran 9 millones de espacio salarial el próximo verano.

Es decir, a día de hoy, asumiendo un límite salarial como el de este año para la próxima temporada (lo cual con la nueva CBA, es mucho suponer), sus rivales son Cleveland con Mo Williams y Ramon Sessions, Golden State con Curry o Ellis, Indiana con Collison, Minny con Flynn, Ridnour y Ricky esperando, Oklahoma con Westbrook, Sacramento con Tyreke, Toronto que añadiría un cuarto base a Calderon, Jack y Barbosa a los que ya paga 23 millones y Washington que tiene a Wall.

Otros equipos que podrían tener algo de espacio condicional son, Houston si no renueva ni a Yao ni a Brooks (y tendrían a Lowry en plantilla), New York y New Jersey si no se lo gastan antes en un ‘Melo, pero seguirían teniendo a Felton y Harris con contratos de larga duración, y Phoenix si no renovaran ni a Richardson ni a Hill, pero todavía contarían con Nash.

De todos los equipos que tendrían 9 millones para ofrecer a Conley, no veo a ninguno dispuesto a gastarlo en un base. Y si tienen 9 millones, y quisieran un PG, es muy posible que prefirieran dárselos en sus compañeros de promoción Rodney Stuckey y Aaron Brooks, en la misma situación contractual que él.

Por eso, aunque dentro de 5 años miremos en restrospectiva y Conley se convierta en un All-NBA, mereciéndose el contrato que le han dado y más (algo que ahora mismo parece improbable, pero, peores cosas se han visto), la extensión que ha ofrecido Memphis seguirá siendo lamentable. Porque luchaban contra ellos mismos, y nada más. Porque ningún equipo hubiera puesto más de 35 millones encima de la mesa. Porque esos 10 millones, por lo menos, que han regalado, les van a restar una tremenda flexibilidad a la hora de renovar este verano a Marc Gasol y Zach Randolph y O.J. Mayo el que viene.

Mike Conley era el que tenía el contrato de novato. Pero Memphis son los que pagan la novatada.

Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el «Gran Pelirrojo» es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.

«Estamos trabajando para que la nueva CBA nos permita tener un mayor impacto»

Este lunes estuvimos en el Media Day de la franquicia de la Liga de Desarrollo de la NBA (NBDL) New Mexico Thunderbids, y tuvimos la oportunidad de conocer un poquito más como funciona un equipo profesional por dentro. Hoy traemos la entrevista con Neil Holmes, vicepresidente del equipo que también jugó en la Universidad de High Point (NC).

En primer lugar, como novedad para este año la franquicia se ha movido, saliendo del núcleo urbano de Albuquerque a la vecina Rio Rancho. ¿Cómo ha llevado la comunidad el cambio?
Sí, es el primer año jugando en el Santa Ana Center, y estamos muy entusiasmados con la oportunidad porque es un recinto más preparado y tenemos la posibilidad de llevar muchas más diversiones a los aficionados y crear un entretenimiento de calidad.

La comunidad lo está adoptando bastante bien, están contentos con el traslado, la ciudad de Rio Rancho y la parte oeste de la ciudad de Albuquerque están muy felices, nos han acogido con los brazos abiertos, las venta de entradas han subido un 30% en comparación con el pasado año, las ventas a empresas también han crecido… la gente está apoyándonos mucho y tienen ganas de que ganemos juntos.

Los Thunderbirds fueron campeones de la NBDL el primer año en Albuquerque (2005/2006), pero llevan tres años sin llegar a la fase final de la Liga. ¿Se nota en la venta de entradas?
Sí, sí que están relacionadas la venta de entradas y la marcha del equipo más o menos. Creo que en los últimos años, el producto no ha sido tan bueno como deseábamos, pero este año cambiará con el nuevo equipo de entrenadores, dos jugadores con experiencia NBA como Darvin Ham y Sean Rooks, que están muy contentos con el equipo. Han logrado formar un gran grupo, y creemos que la comunidad, el entusiasmo y la energía que nos han faltado desde el año que ganamos el campeonato, volverán esta temporada.

El Coach Ham, que ha sido entrenador-jugador los últimos 3 años, está de acuerdo con la visión de los propietarios, y va a predicar esta filosofía, no sólo a los jugadores sino al toda la organización: queremos profesionalidad y carácter, y eso es lo que vamos a transmitir a la comunidad. Lo que podemos decir es que vamos a ganar juntos. Otros años la directiva, entrenadores, jugadores, público… estaban más separados y ese es nuestro mensaje, estamos todos juntos esta temporada.

«Las relaciones personales juegan un papel muy importante en la D-League»

Los Thunderbirds están afiliados a New Orleans Hornets y a Orlando Magic. El nuevo General Manager de los Hornets, Dell Demps, fue GM durante tres años de los Austin Toros de la NBDL. ¿Cómo se ha acogido su llegada en el equipo?
Ha sido formidable. Coach Demps además es amigo personal de Darvin Ham, están trabajando mucho juntos decidiendo los movimientos de la plantilla, y están dispuestos en mandarnos jugadores si surge la oportunidad, estamos muy contentos con la relación que tenemos con ellos.

¿Y con los Orlando Magic? Han sido una de las franquicias que menos han colaborado con la NBDL…
Orlando con Otis Smith tiene una buena relación con Ham y con Sean Rooks, que jugó allí en 2004, así que tenemos una relación estrecha que espero que nos ayude en las operaciones baloncestísticas. No se han relaciondo mucho hasta ahora con la NBDL comparado con otros equipos, pero eso está cambiando gracias a las relaciones personales que ahora tenemos, que juegan un papel muy importante en la D-League: cuando hay lazos personales los equipos de la NBA pueden confiar en donde mandan sus jugadores, porque no sólo van a tener minutos si no que además les vamos a ayudar a su desarrollo y a que vuelvan para tener un impacto en nuestros equipos afiliados, así que, estad atentos, porque vamos a tener jugadores NBA aquí este año.

¿Será uno de esos jugadores Daniel Orton (pívot de Kentucky seleccionado por Orlando en primera ronda del Draft este año)?
Todavía está recuperándose de molestias en la rodilla. Pero estamos atentos a lo que suceda, desde luego. Otis está hablando con nuestro entrenador de la posibilidad de mandarlo a jugar algunos partidos con nosotros, según avance la temporada.

Las ligas europeas llevan años siendo una competencia directa a la NBDL, ¿cómo se ve el futuro de la contienda desde aquí?
No tenemos nada en contra de las ligas europeas, y la NBA trabaja junto a ellas, pero sí estamos compitiendo por el talento. Este año hemos tenido el mejor Draft de la historia de la NBDL porque muchos jugadores de calidad, como por ejemplo Alan Anderson (drafteado en primera ronda de la NBDL este año por los Thunderbirds, después de jugar el año pasado en el Maccabi Tel Aviv), que jugó en los Charlotte Bobcats, que fue finalista de la NCAA con Michigan State, están empezando a volver. Los jugadores empiezan a ver una transición, que realmente queremos traerlos de vuelta y que es una gran oportunidad de ir directamente a la NBA. Toda la Liga al completo está trabajando para que la proxima reforma de la CBA nos permita tener un mayor impacto para poder traer jugadores de calidad, que puedan venir y jugar en nuestros equipos. Estamos muy contentos con como están yendo las cosas y creemos que van a mejorar en el futuro. La D-League es una Liga cada vez más divertida, y con la expansión que continuará con dos equipos más el próximo año se seguirá haciendo más fuerte. Los propietarios están reformando el proceso y creemos que podremos atraer aún más jugadores desde Europa para que vengan a jugar con nosotros el año que viene.

El quinteto de la semana (9.11.10)

Esta semana los ganadores son:

Chris Paul – Nominado por «Cómo ser el mejor base de la Liga, cuando otro PG está promediando 14.8 asistencias por partido».
Mike Conley – Nominado por «Atraco a Memphis». 45 kilos de bote.
Isiah Thomas – Nominado por «Cariño, ¿tendrá algo que ver que yo quiera volver a NY con que se caiga el techo del MSG?»
Zach Randolph – Nominado por «42 minutos». Es decir, lo que piensa este angelito que dura un partido.
Kevin Love – Nominado por «Me das la mano quieras o no»

¿A quién pondrías tú en el quinteto?

Medidas de eficiencia: Sobre e infravalorados

Vamos a continuar el artículo de la semana pasada sobre métricas de eficiencia anotadora, repasando como cambian los números de la pasada temporada al usar el Verdadero Porcentaje de Tiro (TS%). En la Tabla siguiente, te presentamos los 10 jugadores que más aumento experimentan al comparar su TS% con su FG%, es decir, los más infravalorados desde el punto de vista de la eficiencia de tiro.

Jugador Incremento (%)
James Jones 0.195
Chauncey Billups 0.183
JJ Redick 0.166
Rudy Fernández 0.161
James Posey 0.160
Jason Kidd 0.153
Jared Dudley 0.153
Danilo Gallinari 0.152
James Harden 0.148
Channing Frye 0.147

Como ya te comentamos, el uso del FG% es muy poco preciso para los tiradores, por tanto, no es ninguna sorpresa encontrarnos entre los más beneficiados al cambiar de estadística a gente como Rudy Fernández.

Vamos a ver esta situación de otra manera. En la siguiente tabla se representan los jugadores que más puestos han mejorado de la clasificación de FG% (331 jugadores, 500 minutos necesarios) a la de TS%.

Jugador Puesto en TS% Puesto en FG% Incremento
Chauncey Billups 31 252 221
James Jones 107 324 217
Jason Kidd 58 243 185
JJ Redick 27 210 183
Danilo Gallinari 63 246 183
James Harden 121 284 163
Anthony Parker 62 221 159
Rudy Fernández 154 312 158
Kevin Martin 98 254 156
Quentin Richardson 172 227 155

Impresionante el caso de James Jones, que mirando por FG% sería uno de los peores jugadores de toda la liga (324 de 331) pero que en realidad está de 107, bastante por encima de la media. Y en lo que llevamos de 2010/2011, estaría de 5º con los nuevos Heat. O los de Chauncey Billups y JJ Redick, que pese a aparecer alrededor del puesto 200 en FG% fueron de los jugadores más eficientes de la Liga la pasada campaña, situándose en los puestos 31 y 27 respectivamente en la clasificación de TS%.

Vamos a hacer lo mismo ahora pero al contrario, vamos a ver que jugadores están más sobrevalorados por el FG%. Para los jugadores que no tiran triples, la diferencia entre el TS% y el FG% es la eficiencia a la hora de tirar tiros libres, por tanto, los peores desde la línea son los más afectados. Para demostrarte el fenómeno vamos a poner al lado de cada jugador su porcentaje en tiros libres, y la posición que ocupan en FT% en la Liga sobre 331:

Jugador Incremento % FT% Puesto en FT%
DeAndre Jordan -0.034 0.375 328
Andris Biedrins -0.030 0.160 331
Kwame Brown -0.030 0.337 329
Josh Boone -0.016 0.328 330
Ben Wallace -0.015 0.406 326
Ronny Turiaf -0.008 0.474 325
Shaquille O’Neal 0.000 0.496 324
Kris Humphries 0.005 0.536 321
Darko Milicic 0.007 0.536 320
DeJuan Blair 0.008 0.547 317

Podemos ver como los 10 jugadores más sobrevalorados por el FT% ocupan prácticamente los 10 últimos puestos de peores tiradores de tiros libres. Hay una curiosa excepción, Sasha Pavlovic que ocupa la posición 327 en porcentaje de tiros libres, pero su TS% mejora en 0.059 gracias a sus tiros de tres, y al reducido volumen de sus tiros libres.

De nuevo vamos a ver los jugadores que más puestos bajarían en el ranking de eficiencia anotadora cambiando la estadística:

Jugador Puesto en FG% Puesto en TS% Incremento
Kwame Brown 75 311 -236
Josh Boone 41 261 -220
Darko Milicic 92 285 -193
Chuck Hayes 95 281 -185
Ben Wallace 33 212 -179
Antonio McDyess 113 291 -178
Kurt Thomas 124 296 -172
Julian Wright 74 238 -164
Dante Cunningham 81 243 -162
Marcus Camby 127 277 -150

Viendo estos números se entiende porque, por ejemplo, pese a que Kwame Brown tenga un FG% muy superior a la media, no es muy buena idea darle el balón, porque realmente es el onceavo peor jugador de la Liga al conseguir puntos por cada posesión que mira al aro.

Vamos a repasar ahora el efecto de esta estadística en la élite, en los 10 mayores anotadores del año pasado.

Jugador TS % Jugador FG %
Amar’e Stoudemire 0.615 Amar’e Stoudemire 0.557
Kevin Durant 0.607 Chris Bosh 0.518
LeBron James 0.604 LeBron James 0.503
Chris Bosh 0.592 Dirk Nowitzki 0.481
Dirk Nowitzki 0.578 Kevin Durant 0.476
Danny Granger 0.564 Dwayne Wade 0.476
Dwayne Wade 0.562 Carmelo Anthony 0.458
Carmelo Anthony 0.548 Kobe Bryant 0.456
Kobe Bryant 0.545 Monta Ellis 0.449
Monta Ellis 0.517 Danny Granger 0.428

En esta tabla podemos ver como Danny Granger, el peor de los mejores anotadores de la Liga, y con diferencia, por FG%, sobrepasa a cuatro de ellos en TS%. Y como Kevin Durant pasa de la quinta a la segunda posición, no siendo solamente el máximo anotador, sino el segundo más eficiente.

En la próxima entrega analizaremos las mejores temporadas en términos de TS% de la Historia. Como adelanto, te diremos que entre los anotadores que más y con mejor eficiencia anotaron, se encuentran un pívot que pasó por cinco equipos, un histórico de los Celtics y uno de los analistas más polémicos de televisión.

Cambios de camiseta

La semana pasada, el sitio web de la ESPN publicaba un tremendo artículo, escrito por Paul Lukas, del blog sobre moda y estética deportiva Uni Watch en el que recogía, con ejemplos gráficos de todos y cada uno de ellos, absolutamente todos los cambios que se han realizados en los uniformes NBA este año. Aquí te lo vamos a resumir, pero no te pierdas el ya mencionado reportaje (en inglés) si quieres todos los detalles.

Como algunos ya sabréis la NBA ha cambiado este año de material. Las nuevas camisetas llamadas Revolution 30, fabricadas con un tejido de malla transpirable, son más ligeras, absorben mejor el sudor, y son más ajustadas. Las llevarán 27 de los 30 equipos de la Liga, porque el proceso de fabricación no permite la raya diplómatica que Hornets, Magic y Bobcats llevan en alguno de sus uniformes, y por lo tanto, estos equipos han decidido quedarse fuera de la «revolución». Y también habrás podido notar en uniformes como el de Miami o el de Chicago como brillan bastante menos.

La llegada de estas nuevas camisetas ha traído una serie de novedades. Los números, nombres, etc. a excepción del nuevo uniforme de los Warriors, por su particular forma, se fabrican ahora en malla en lugar de la habitual sarga, y el proceso de bordado ha ampliado las líneas por fuera del material que son mucho más anchas que las del año pasado. Seguro que lo habéis notado en uniformes como por ejemplo el de los Nuggets, que es uno en los que más destaca. También podremos encontrar nuevas modificaciones en los pantalones, que llevan este año una tira de silicona en el borde para sujetar las camisetas, y por primera vez, los cordones irán a juego con el uniforme, ya que hasta ahora eran blancos o negros.

Vamos a repasar primero los equipos que han cambiado su uniforme por completo. Empezamos por los Cavs, que pese a que pueda parecer que el lavado de cara que le han hecho a sus vestimentas, más simples que sus predecesoras manteniendo el esquema de color, ha sido para olvidar a LeBron, la realidad es que lo tuvieron que solicitar a la NBA mucho antes que «La decisión». Aunque siempre podría haber sido una manera de curarse en salud y dar ese aspecto de borrón y cuenta nueva por si James se iba. Otro detalle curioso es el lema que llevarán por dentro del cuello de las camisetas, «All for one. One for all». Podría ser simplemente resaltar la estética mosquetera del logo, pero ese «Todos para uno» parece un guiño al LeBron D’Artagnan, que va a perder su importancia frente al «Uno para todos» que presidirá la nueva mentalidad sin estrellas que quieren implementar en Cleveland.

Los Clippers también aprovechan el cambio a las nuevas Revolution 30 para remodelar un poco los uniformes que llevaban con el aspecto actual desde el 88, aunque su renovación probablemente haya sido muy sosa (pero no la más, hay una franquicia siempre pensando en como superar negativamente al resto). Los cambios en el cuello, la alternancia de colores en el nombre, un nuevo lateral y una pequeña variación en la tipografía han parecido suficientes a los mandamases del hermano pobre de LA, que aprovechan para inaugurar de esta forma la era Blake Griffin. Además también han remozado un tanto su logo, redibujando el aspecto chapucero del balón de baloncesto de la versión anterior (que data desde los tiempos de la franquicia en San Diego en el 82), por algo más preciso.

Los Jazz son uno de los equipos que más esfuerzo han puesto y que más ganan con la renovación para nuestro gusto tras trasladar a la actualidad, recuperando con elegancia, la J con forma de corchea que el equipo llevó del 74 al 79 en New Orleans, y del 79 al 96 en Utah. Durante los 22 años que duró ese modelo, se utilizo el blanco, el verde y el morado, pero nunca el azul marino como en las camisetas de este año.

De todos modos, al ver la corchea en este nuevo diseño no puedo por menos que recordar el tremendo anacronismo resultante de haber mantenido el nombre de la franquicia al relocalizarse desde New Orleans, cuna de esta vibrante música, a Salt Lake City una de las ciudades más aburridas, blancas y menos subversivas de América. Al igual que otros ejemplos como la falta de lagos en Los Ángeles o de osos Grizzlies en Memphis, uno se pregunta por que no pudieron cambiar el nombre en su momento.

Los Dallas Mavericks cambian ligeramente el color de su segundo uniforme, que pasa del azul marino al azul eléctrico con letras negras y números plateados, y retiran el tercer uniforme, que tenía precisamente este color, pero con la tipografía del uniforme verde diseñado por Sean John, uno de mis favoritos sin duda alguna.

Los Mavs, que cambiaron completamente su imagen en 2001, han sido uno de los equipos más activos de la Liga últimamente, introduciendo cada par de años un detalle diferente en su tercera equipación para irse remodelando poco a poco.

Y el cambio más sosote del año va para los Minnesota Timberwolves que no es sólo una franquicia convulsa en las oficinas y en los banquillos, sino también en los que eligen el diseño de los uniformes, que dos años después de cambiarlos, han decidido darle otra pequeña vuelta de tuerca más, sólo para quitar el color verde de los árboles del uniforme, que pasan a ser negros o blancos. Quiero suponer que este cambio se debe a que el verde estará prominentemente recogido en el nuevo tercer uniforme que añadirán este año, y del que todavía no se conocen detalles.

Y nuestro favorito, sin duda alguna, es el de los Golden State Warriors. En un claro homenaje a esos uniformes de «The City» que la franquicia llevó del 62 al 71, recuperan el Golden Gate, para delicia de todos a los que nos gustaba la originalidad de aquel equipaje.

A diferencia de aquella mítica vestimenta, el dorsal de la parte trasera no lleva esta vez ningún tipo de dibujo, aunque probablemente resultaría raro viendo la tendencia conservadora de los uniformes actuales.

Los New Orleans Hornets por su parte, pese a que no cambiarán de uniforme este año, han añadido una camiseta temporal con un diseño ligeramente remozado (se le añaden líneas amarillas y se cambia el diseño del cuello) y un parche conmemorativo, haciendo un llamamiento a la restauración del derrame de aceite en el Golfo de México para los partidos de octubre y los que jueguen fuera de casa durante noviembre. Una idea solidaria en una ciudad y un estado que se ha visto azotado por las desgracias naturales y no tanto en las útlimas fechas.

Los cambios en el resto de equipos son bastante menores. Por ejemplo, Bobcats, Bucks, Hawks, Knicks, Nets, Nuggets, 76ers, Spurs, Suns, Thunder y Wizards tienen nuevos cuellos. Chicago (20 aniversario de su primer campeonato) Grizzlies (10ª temporada en Memphis), Lakers (campeones del pasado año, sólo en el primer partido) y Magic (nuevo estadio) han añadido parches a sus camisetas.

6 equipos lucirán uniformes retro en febrero y marzo. La temática será el homenaje a las nueve franquicias que ganaron el trofeo Walter A.Brown que estuvo vigente de 1949, último año de la BAA, a 1977. Por tanto entre Boston Celtics (13 títulos en el periodo), Los Angeles Lakers (el título BAA y cuatro NBA en ese periodo en Minneapolis, uno en LA), New York Knicks (dos títulos), Philadelphia 76ers (uno como los Syracuse Nationals otro como la franquicia actual), Golden State Warriors (uno en Philadelphia, otro en California), Sacramento Kings (como los Rochester Royals), Atlanta Hawks (que ganaron uno con la franquicia en St. Louis), Milwaukee Bucks y Portland Trail Blazers (últimos ganadores del trofeo) estarán presumiblemente los elegidos.

Se volverán a festejar fechas especiales como la Navidad, en la que los equipos que jueguen llevarán un parche con forma de copo de nieve; Knicks, Bulls, Celtics y Raptors volverán a llevar el uniforme del día de San Patricio; Lakers, Knicks, Spurs, Suns, Bulls y Heat celebrarán Noche Latina; los Hornets llevarán su uniforme carnavalero en el Mardi Gras y los Bobcats llevarán el 23 de marzo el uniforme con bandera a cuadros a los laterales que llevan en honor a la NASCAR.

Una vez más, te emplazamos al artículo de Paul Lukas si quieres conocer aún más detalles de los cambios de esta temporada.

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Medida de eficiencia

El porcentaje de tiros de campo (TC%, o en inglés, field goal percentage FG%), que se calcula como cantidad de tiros de 2 y de 3 anotados, dividido por el número total de tiros intentados, ha sido tradicionalmente usado como la medida de eficiencia anotadora. Ríos de tinta primero, y de píxeles después, han corrido comparando jugadores y justificando quién es mejor y quién peor en función a este numerito entre 0 y 1. Pero el FG% es una herramienta horriblemente sesgada en contra de los tiradores para este tipo de comparaciones, por una sencilla razón. Un tiro de dos no vale lo mismo que uno de tres. Y la probabilidad de anotar un tiro de dos, no es la misma que la de anotar un tiro de tres.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Si un jugador anota 20 puntos con 6 triples y una canasta de dos, lanzando a canasta 14 veces y otro jugador anota esos 20 puntos con 10 canastas de dos, lanzando 15 veces. ¿Quién es más efectivo? Claramente, han hecho los mismos puntos, pero el primero ha necesitado un tiro menos, por lo que lo elegiríamos a él. Calculad ahora el porcentaje de tiros de campo. El primero, 7/14 (0.500 FG%); el segundo 10/15 (0.666 FG%). Algo falla, ¿verdad?

Es por casos como este, que se han ido introduciendo poco a poco medidas que representan mucho mejor la realidad. El porcentaje efectivo de tiros de campo, EFG%, recoge esta diferencia, calculándose como

(FGM + 0.5 * 3PM) / FGA

donde FGM (field goals made) es el número de tiros de campo anotados, 3PM (three-pointers made) es el número de triples anotados, y FGA (field goalds attempted) el número de tiros de campo intentados.

En el ejemplo anterior, el EFG% del primer jugador es de (7+0.5*6)/14=0.714 y el del segundo al no anotar ningún triple es el mismo que el FG%, 0.666. El EFG% responde en parte a la noción a la que hacíamos referencia antes de puntos por tiro. En realidad, el EFG% se puede ver como la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo. Vamos al ejemplo, los 20 puntos en 14 tiros del primer jugador equivalen a 10 canastas de 2 en 14 tiros (10/14=0.714).

Pero estas dos métricas de eficiencia anotadora, se olvidan de una cosa… que con tiros libres también se anota. Es mucho más realista una estadística que nos de el número de puntos por posesión que el número de puntos por tiro de campo. Es por eso que mi herramienta preferida es el Verdadero Porcentaje de Tiro, o TS% (True Shooting Percentage), creado por John Hollinger.

En esta estadística se recogen también los tiros libres, y tiene la siguiente fórmula:

PTS/(2*FGA+0.88*FTA).

Donde PTS (points) son puntos, FGA (field goals attempted) tiros de campo intentados, y FTA (free-throws attempted) tiros libres intentados. La fórmula la podéis encontrar escrita de manera algo diferente (esta es la forma que yo prefiero), pero da lo mismo, el resultado debería ser igual.

¿Qué hace esta fórmula, que por cierto, en realidad no es un porcentaje? Si os fijáis, si no se lanzan tiros libres, PTS/(2*FGA), es exactamente lo mismo que el EFG%, la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo, escrito de otra manera más implícita. Como en una posesión se lanzan dos tiros libres, hay que añadirle al denominador el número de tiros libres intentados, sin multiplicar por el factor 2, por lo que la fórmula quedaría como PTS/(2*FGA+FT).

¿Entonces, de dónde sale ese factor, 0.88, que multiplica al número de tiros libres intentados? Como ya hemos comentado antes, esta estadística persigue calcular el porcentaje de acierto por posesión, y según el criterio de Hollinger, tiros libres lanzados por técnicas o 2+1, son «extras» que no deberían ser tenidos en cuenta porque desvirtúan los dos tiros por posesión. A falta de tener información real (especialmente histórica, ya que ahora mismo no creo que fuera difícil recoger estos datos) sobre el número de tiros libres «extras», este 0.88 es una aproximación. Obviamente esta es la parte «fea» y discutible del TS%, a nadie nos gustan las aproximaciones, y más si las podemos comparar con métricas exactas, pero la variación que se produce es bastante pequeña.

Para introduciros la importancia que le veo yo al TS%, y la tremenda diferencia que puede llegar a tener con el FG%, dejadme poner un ejemplo: la temporada 2007/2008 de Kevin Martin. Si mirásemos el porcentaje de tiro de campo del (entonces) jugador de Sacramento esa temporada (0.456%), veríamos, como de los 300 jugadores que jugaron 500 minutos o más, ocupaba la posición 125 (37º entre bases y escoltas). Nada especial.

Pero Martin, un buen triplista (33º en la Liga, 0.402% de porcentaje de triple esa temporada, 0.603% si lo ajustamos para comprarlo con su tiro de dos) y un jugador superlativo yendo a la línea, el tiro más eficiente en baloncesto, (salvo por algún hombre alto) en donde además tiene un porcentaje excelente (15º en la Liga con su 0.869%, 0.987% si lo ajustamos por posesión con el factor 0.88), tuvo un TS% de 0.618. 0.618. Si te dijéramos como antes que fue 125 de 300 en la NBA en tiros de campo, pensarías que es otro jugador más que anota mucho porque tira mucho. Pero en realidad, por su TS%, Kevin Martin fue el 16º jugador que más probabilidades tenía de anotar puntos en cada posesión.

Comparando anotadores de volumen entre ellos, de los 31 jugadores que esa temporada metieron más de 20 puntos, Kevin Martin fue el tercero más eficiente, solo por detrás de Amar’e Stoudemire y Dwight Howard. ¿Mirándolo por FG%? El 21.

Esta semana seguiremos hablando del TS, repasaremos que jugadores se sobrevalorarían e infravalorarían en la Liga si se valorara solo al FG%, y repasaremos las mejores temporadas históricamente.