El quinteto de la semana (9.11.10)

Esta semana los ganadores son:

Chris Paul – Nominado por «Cómo ser el mejor base de la Liga, cuando otro PG está promediando 14.8 asistencias por partido».
Mike Conley – Nominado por «Atraco a Memphis». 45 kilos de bote.
Isiah Thomas – Nominado por «Cariño, ¿tendrá algo que ver que yo quiera volver a NY con que se caiga el techo del MSG?»
Zach Randolph – Nominado por «42 minutos». Es decir, lo que piensa este angelito que dura un partido.
Kevin Love – Nominado por «Me das la mano quieras o no»

¿A quién pondrías tú en el quinteto?

Medidas de eficiencia: Sobre e infravalorados

Vamos a continuar el artículo de la semana pasada sobre métricas de eficiencia anotadora, repasando como cambian los números de la pasada temporada al usar el Verdadero Porcentaje de Tiro (TS%). En la Tabla siguiente, te presentamos los 10 jugadores que más aumento experimentan al comparar su TS% con su FG%, es decir, los más infravalorados desde el punto de vista de la eficiencia de tiro.

Jugador Incremento (%)
James Jones 0.195
Chauncey Billups 0.183
JJ Redick 0.166
Rudy Fernández 0.161
James Posey 0.160
Jason Kidd 0.153
Jared Dudley 0.153
Danilo Gallinari 0.152
James Harden 0.148
Channing Frye 0.147

Como ya te comentamos, el uso del FG% es muy poco preciso para los tiradores, por tanto, no es ninguna sorpresa encontrarnos entre los más beneficiados al cambiar de estadística a gente como Rudy Fernández.

Vamos a ver esta situación de otra manera. En la siguiente tabla se representan los jugadores que más puestos han mejorado de la clasificación de FG% (331 jugadores, 500 minutos necesarios) a la de TS%.

Jugador Puesto en TS% Puesto en FG% Incremento
Chauncey Billups 31 252 221
James Jones 107 324 217
Jason Kidd 58 243 185
JJ Redick 27 210 183
Danilo Gallinari 63 246 183
James Harden 121 284 163
Anthony Parker 62 221 159
Rudy Fernández 154 312 158
Kevin Martin 98 254 156
Quentin Richardson 172 227 155

Impresionante el caso de James Jones, que mirando por FG% sería uno de los peores jugadores de toda la liga (324 de 331) pero que en realidad está de 107, bastante por encima de la media. Y en lo que llevamos de 2010/2011, estaría de 5º con los nuevos Heat. O los de Chauncey Billups y JJ Redick, que pese a aparecer alrededor del puesto 200 en FG% fueron de los jugadores más eficientes de la Liga la pasada campaña, situándose en los puestos 31 y 27 respectivamente en la clasificación de TS%.

Vamos a hacer lo mismo ahora pero al contrario, vamos a ver que jugadores están más sobrevalorados por el FG%. Para los jugadores que no tiran triples, la diferencia entre el TS% y el FG% es la eficiencia a la hora de tirar tiros libres, por tanto, los peores desde la línea son los más afectados. Para demostrarte el fenómeno vamos a poner al lado de cada jugador su porcentaje en tiros libres, y la posición que ocupan en FT% en la Liga sobre 331:

Jugador Incremento % FT% Puesto en FT%
DeAndre Jordan -0.034 0.375 328
Andris Biedrins -0.030 0.160 331
Kwame Brown -0.030 0.337 329
Josh Boone -0.016 0.328 330
Ben Wallace -0.015 0.406 326
Ronny Turiaf -0.008 0.474 325
Shaquille O’Neal 0.000 0.496 324
Kris Humphries 0.005 0.536 321
Darko Milicic 0.007 0.536 320
DeJuan Blair 0.008 0.547 317

Podemos ver como los 10 jugadores más sobrevalorados por el FT% ocupan prácticamente los 10 últimos puestos de peores tiradores de tiros libres. Hay una curiosa excepción, Sasha Pavlovic que ocupa la posición 327 en porcentaje de tiros libres, pero su TS% mejora en 0.059 gracias a sus tiros de tres, y al reducido volumen de sus tiros libres.

De nuevo vamos a ver los jugadores que más puestos bajarían en el ranking de eficiencia anotadora cambiando la estadística:

Jugador Puesto en FG% Puesto en TS% Incremento
Kwame Brown 75 311 -236
Josh Boone 41 261 -220
Darko Milicic 92 285 -193
Chuck Hayes 95 281 -185
Ben Wallace 33 212 -179
Antonio McDyess 113 291 -178
Kurt Thomas 124 296 -172
Julian Wright 74 238 -164
Dante Cunningham 81 243 -162
Marcus Camby 127 277 -150

Viendo estos números se entiende porque, por ejemplo, pese a que Kwame Brown tenga un FG% muy superior a la media, no es muy buena idea darle el balón, porque realmente es el onceavo peor jugador de la Liga al conseguir puntos por cada posesión que mira al aro.

Vamos a repasar ahora el efecto de esta estadística en la élite, en los 10 mayores anotadores del año pasado.

Jugador TS % Jugador FG %
Amar’e Stoudemire 0.615 Amar’e Stoudemire 0.557
Kevin Durant 0.607 Chris Bosh 0.518
LeBron James 0.604 LeBron James 0.503
Chris Bosh 0.592 Dirk Nowitzki 0.481
Dirk Nowitzki 0.578 Kevin Durant 0.476
Danny Granger 0.564 Dwayne Wade 0.476
Dwayne Wade 0.562 Carmelo Anthony 0.458
Carmelo Anthony 0.548 Kobe Bryant 0.456
Kobe Bryant 0.545 Monta Ellis 0.449
Monta Ellis 0.517 Danny Granger 0.428

En esta tabla podemos ver como Danny Granger, el peor de los mejores anotadores de la Liga, y con diferencia, por FG%, sobrepasa a cuatro de ellos en TS%. Y como Kevin Durant pasa de la quinta a la segunda posición, no siendo solamente el máximo anotador, sino el segundo más eficiente.

En la próxima entrega analizaremos las mejores temporadas en términos de TS% de la Historia. Como adelanto, te diremos que entre los anotadores que más y con mejor eficiencia anotaron, se encuentran un pívot que pasó por cinco equipos, un histórico de los Celtics y uno de los analistas más polémicos de televisión.

Cambios de camiseta

La semana pasada, el sitio web de la ESPN publicaba un tremendo artículo, escrito por Paul Lukas, del blog sobre moda y estética deportiva Uni Watch en el que recogía, con ejemplos gráficos de todos y cada uno de ellos, absolutamente todos los cambios que se han realizados en los uniformes NBA este año. Aquí te lo vamos a resumir, pero no te pierdas el ya mencionado reportaje (en inglés) si quieres todos los detalles.

Como algunos ya sabréis la NBA ha cambiado este año de material. Las nuevas camisetas llamadas Revolution 30, fabricadas con un tejido de malla transpirable, son más ligeras, absorben mejor el sudor, y son más ajustadas. Las llevarán 27 de los 30 equipos de la Liga, porque el proceso de fabricación no permite la raya diplómatica que Hornets, Magic y Bobcats llevan en alguno de sus uniformes, y por lo tanto, estos equipos han decidido quedarse fuera de la «revolución». Y también habrás podido notar en uniformes como el de Miami o el de Chicago como brillan bastante menos.

La llegada de estas nuevas camisetas ha traído una serie de novedades. Los números, nombres, etc. a excepción del nuevo uniforme de los Warriors, por su particular forma, se fabrican ahora en malla en lugar de la habitual sarga, y el proceso de bordado ha ampliado las líneas por fuera del material que son mucho más anchas que las del año pasado. Seguro que lo habéis notado en uniformes como por ejemplo el de los Nuggets, que es uno en los que más destaca. También podremos encontrar nuevas modificaciones en los pantalones, que llevan este año una tira de silicona en el borde para sujetar las camisetas, y por primera vez, los cordones irán a juego con el uniforme, ya que hasta ahora eran blancos o negros.

Vamos a repasar primero los equipos que han cambiado su uniforme por completo. Empezamos por los Cavs, que pese a que pueda parecer que el lavado de cara que le han hecho a sus vestimentas, más simples que sus predecesoras manteniendo el esquema de color, ha sido para olvidar a LeBron, la realidad es que lo tuvieron que solicitar a la NBA mucho antes que «La decisión». Aunque siempre podría haber sido una manera de curarse en salud y dar ese aspecto de borrón y cuenta nueva por si James se iba. Otro detalle curioso es el lema que llevarán por dentro del cuello de las camisetas, «All for one. One for all». Podría ser simplemente resaltar la estética mosquetera del logo, pero ese «Todos para uno» parece un guiño al LeBron D’Artagnan, que va a perder su importancia frente al «Uno para todos» que presidirá la nueva mentalidad sin estrellas que quieren implementar en Cleveland.

Los Clippers también aprovechan el cambio a las nuevas Revolution 30 para remodelar un poco los uniformes que llevaban con el aspecto actual desde el 88, aunque su renovación probablemente haya sido muy sosa (pero no la más, hay una franquicia siempre pensando en como superar negativamente al resto). Los cambios en el cuello, la alternancia de colores en el nombre, un nuevo lateral y una pequeña variación en la tipografía han parecido suficientes a los mandamases del hermano pobre de LA, que aprovechan para inaugurar de esta forma la era Blake Griffin. Además también han remozado un tanto su logo, redibujando el aspecto chapucero del balón de baloncesto de la versión anterior (que data desde los tiempos de la franquicia en San Diego en el 82), por algo más preciso.

Los Jazz son uno de los equipos que más esfuerzo han puesto y que más ganan con la renovación para nuestro gusto tras trasladar a la actualidad, recuperando con elegancia, la J con forma de corchea que el equipo llevó del 74 al 79 en New Orleans, y del 79 al 96 en Utah. Durante los 22 años que duró ese modelo, se utilizo el blanco, el verde y el morado, pero nunca el azul marino como en las camisetas de este año.

De todos modos, al ver la corchea en este nuevo diseño no puedo por menos que recordar el tremendo anacronismo resultante de haber mantenido el nombre de la franquicia al relocalizarse desde New Orleans, cuna de esta vibrante música, a Salt Lake City una de las ciudades más aburridas, blancas y menos subversivas de América. Al igual que otros ejemplos como la falta de lagos en Los Ángeles o de osos Grizzlies en Memphis, uno se pregunta por que no pudieron cambiar el nombre en su momento.

Los Dallas Mavericks cambian ligeramente el color de su segundo uniforme, que pasa del azul marino al azul eléctrico con letras negras y números plateados, y retiran el tercer uniforme, que tenía precisamente este color, pero con la tipografía del uniforme verde diseñado por Sean John, uno de mis favoritos sin duda alguna.

Los Mavs, que cambiaron completamente su imagen en 2001, han sido uno de los equipos más activos de la Liga últimamente, introduciendo cada par de años un detalle diferente en su tercera equipación para irse remodelando poco a poco.

Y el cambio más sosote del año va para los Minnesota Timberwolves que no es sólo una franquicia convulsa en las oficinas y en los banquillos, sino también en los que eligen el diseño de los uniformes, que dos años después de cambiarlos, han decidido darle otra pequeña vuelta de tuerca más, sólo para quitar el color verde de los árboles del uniforme, que pasan a ser negros o blancos. Quiero suponer que este cambio se debe a que el verde estará prominentemente recogido en el nuevo tercer uniforme que añadirán este año, y del que todavía no se conocen detalles.

Y nuestro favorito, sin duda alguna, es el de los Golden State Warriors. En un claro homenaje a esos uniformes de «The City» que la franquicia llevó del 62 al 71, recuperan el Golden Gate, para delicia de todos a los que nos gustaba la originalidad de aquel equipaje.

A diferencia de aquella mítica vestimenta, el dorsal de la parte trasera no lleva esta vez ningún tipo de dibujo, aunque probablemente resultaría raro viendo la tendencia conservadora de los uniformes actuales.

Los New Orleans Hornets por su parte, pese a que no cambiarán de uniforme este año, han añadido una camiseta temporal con un diseño ligeramente remozado (se le añaden líneas amarillas y se cambia el diseño del cuello) y un parche conmemorativo, haciendo un llamamiento a la restauración del derrame de aceite en el Golfo de México para los partidos de octubre y los que jueguen fuera de casa durante noviembre. Una idea solidaria en una ciudad y un estado que se ha visto azotado por las desgracias naturales y no tanto en las útlimas fechas.

Los cambios en el resto de equipos son bastante menores. Por ejemplo, Bobcats, Bucks, Hawks, Knicks, Nets, Nuggets, 76ers, Spurs, Suns, Thunder y Wizards tienen nuevos cuellos. Chicago (20 aniversario de su primer campeonato) Grizzlies (10ª temporada en Memphis), Lakers (campeones del pasado año, sólo en el primer partido) y Magic (nuevo estadio) han añadido parches a sus camisetas.

6 equipos lucirán uniformes retro en febrero y marzo. La temática será el homenaje a las nueve franquicias que ganaron el trofeo Walter A.Brown que estuvo vigente de 1949, último año de la BAA, a 1977. Por tanto entre Boston Celtics (13 títulos en el periodo), Los Angeles Lakers (el título BAA y cuatro NBA en ese periodo en Minneapolis, uno en LA), New York Knicks (dos títulos), Philadelphia 76ers (uno como los Syracuse Nationals otro como la franquicia actual), Golden State Warriors (uno en Philadelphia, otro en California), Sacramento Kings (como los Rochester Royals), Atlanta Hawks (que ganaron uno con la franquicia en St. Louis), Milwaukee Bucks y Portland Trail Blazers (últimos ganadores del trofeo) estarán presumiblemente los elegidos.

Se volverán a festejar fechas especiales como la Navidad, en la que los equipos que jueguen llevarán un parche con forma de copo de nieve; Knicks, Bulls, Celtics y Raptors volverán a llevar el uniforme del día de San Patricio; Lakers, Knicks, Spurs, Suns, Bulls y Heat celebrarán Noche Latina; los Hornets llevarán su uniforme carnavalero en el Mardi Gras y los Bobcats llevarán el 23 de marzo el uniforme con bandera a cuadros a los laterales que llevan en honor a la NASCAR.

Una vez más, te emplazamos al artículo de Paul Lukas si quieres conocer aún más detalles de los cambios de esta temporada.

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Medida de eficiencia

El porcentaje de tiros de campo (TC%, o en inglés, field goal percentage FG%), que se calcula como cantidad de tiros de 2 y de 3 anotados, dividido por el número total de tiros intentados, ha sido tradicionalmente usado como la medida de eficiencia anotadora. Ríos de tinta primero, y de píxeles después, han corrido comparando jugadores y justificando quién es mejor y quién peor en función a este numerito entre 0 y 1. Pero el FG% es una herramienta horriblemente sesgada en contra de los tiradores para este tipo de comparaciones, por una sencilla razón. Un tiro de dos no vale lo mismo que uno de tres. Y la probabilidad de anotar un tiro de dos, no es la misma que la de anotar un tiro de tres.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Si un jugador anota 20 puntos con 6 triples y una canasta de dos, lanzando a canasta 14 veces y otro jugador anota esos 20 puntos con 10 canastas de dos, lanzando 15 veces. ¿Quién es más efectivo? Claramente, han hecho los mismos puntos, pero el primero ha necesitado un tiro menos, por lo que lo elegiríamos a él. Calculad ahora el porcentaje de tiros de campo. El primero, 7/14 (0.500 FG%); el segundo 10/15 (0.666 FG%). Algo falla, ¿verdad?

Es por casos como este, que se han ido introduciendo poco a poco medidas que representan mucho mejor la realidad. El porcentaje efectivo de tiros de campo, EFG%, recoge esta diferencia, calculándose como

(FGM + 0.5 * 3PM) / FGA

donde FGM (field goals made) es el número de tiros de campo anotados, 3PM (three-pointers made) es el número de triples anotados, y FGA (field goalds attempted) el número de tiros de campo intentados.

En el ejemplo anterior, el EFG% del primer jugador es de (7+0.5*6)/14=0.714 y el del segundo al no anotar ningún triple es el mismo que el FG%, 0.666. El EFG% responde en parte a la noción a la que hacíamos referencia antes de puntos por tiro. En realidad, el EFG% se puede ver como la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo. Vamos al ejemplo, los 20 puntos en 14 tiros del primer jugador equivalen a 10 canastas de 2 en 14 tiros (10/14=0.714).

Pero estas dos métricas de eficiencia anotadora, se olvidan de una cosa… que con tiros libres también se anota. Es mucho más realista una estadística que nos de el número de puntos por posesión que el número de puntos por tiro de campo. Es por eso que mi herramienta preferida es el Verdadero Porcentaje de Tiro, o TS% (True Shooting Percentage), creado por John Hollinger.

En esta estadística se recogen también los tiros libres, y tiene la siguiente fórmula:

PTS/(2*FGA+0.88*FTA).

Donde PTS (points) son puntos, FGA (field goals attempted) tiros de campo intentados, y FTA (free-throws attempted) tiros libres intentados. La fórmula la podéis encontrar escrita de manera algo diferente (esta es la forma que yo prefiero), pero da lo mismo, el resultado debería ser igual.

¿Qué hace esta fórmula, que por cierto, en realidad no es un porcentaje? Si os fijáis, si no se lanzan tiros libres, PTS/(2*FGA), es exactamente lo mismo que el EFG%, la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo, escrito de otra manera más implícita. Como en una posesión se lanzan dos tiros libres, hay que añadirle al denominador el número de tiros libres intentados, sin multiplicar por el factor 2, por lo que la fórmula quedaría como PTS/(2*FGA+FT).

¿Entonces, de dónde sale ese factor, 0.88, que multiplica al número de tiros libres intentados? Como ya hemos comentado antes, esta estadística persigue calcular el porcentaje de acierto por posesión, y según el criterio de Hollinger, tiros libres lanzados por técnicas o 2+1, son «extras» que no deberían ser tenidos en cuenta porque desvirtúan los dos tiros por posesión. A falta de tener información real (especialmente histórica, ya que ahora mismo no creo que fuera difícil recoger estos datos) sobre el número de tiros libres «extras», este 0.88 es una aproximación. Obviamente esta es la parte «fea» y discutible del TS%, a nadie nos gustan las aproximaciones, y más si las podemos comparar con métricas exactas, pero la variación que se produce es bastante pequeña.

Para introduciros la importancia que le veo yo al TS%, y la tremenda diferencia que puede llegar a tener con el FG%, dejadme poner un ejemplo: la temporada 2007/2008 de Kevin Martin. Si mirásemos el porcentaje de tiro de campo del (entonces) jugador de Sacramento esa temporada (0.456%), veríamos, como de los 300 jugadores que jugaron 500 minutos o más, ocupaba la posición 125 (37º entre bases y escoltas). Nada especial.

Pero Martin, un buen triplista (33º en la Liga, 0.402% de porcentaje de triple esa temporada, 0.603% si lo ajustamos para comprarlo con su tiro de dos) y un jugador superlativo yendo a la línea, el tiro más eficiente en baloncesto, (salvo por algún hombre alto) en donde además tiene un porcentaje excelente (15º en la Liga con su 0.869%, 0.987% si lo ajustamos por posesión con el factor 0.88), tuvo un TS% de 0.618. 0.618. Si te dijéramos como antes que fue 125 de 300 en la NBA en tiros de campo, pensarías que es otro jugador más que anota mucho porque tira mucho. Pero en realidad, por su TS%, Kevin Martin fue el 16º jugador que más probabilidades tenía de anotar puntos en cada posesión.

Comparando anotadores de volumen entre ellos, de los 31 jugadores que esa temporada metieron más de 20 puntos, Kevin Martin fue el tercero más eficiente, solo por detrás de Amar’e Stoudemire y Dwight Howard. ¿Mirándolo por FG%? El 21.

Esta semana seguiremos hablando del TS, repasaremos que jugadores se sobrevalorarían e infravalorarían en la Liga si se valorara solo al FG%, y repasaremos las mejores temporadas históricamente.

El arma secreta

La clave para un nuevo título de Los Angeles Lakers podría estar sentada en su banquillo. Y ser vital sin siquiera quitarse el chándal. Porque aunque su segunda elección en segunda ronda en 2010, Derrick Caracter, no juegue con ellos, tampoco lo hará en contra. Caracter es el prototipo de ala-pivot pequeño que apenas rebasa los dos metros y pasa gustosamente de los 100 kilos, que lleva apareciendo sistemáticamente en los últimos años en segunda ronda, o incluso sin draftear, y por el que luego tantos equipos derraman lágrimas de cocodrilo por no haber sabido reconocer su aportación potencial a tiempo. Pero llega al año que viene, y hete aquí que el barrilete de la camada, vuelve a caer.

Caracter, nativo de New Jersey, apuntaba a estrella en el instituto. Los dos nombres que encabezaban la lista de mejores hombres altos del país en 2006 eran el de Greg Oden y el suyo. Después de ser reclutado por unas cuantas universidades, acabó en Louisville con Rick 15 segundos Pitino que no supo aguantar a un joven insolente al que le sobraba su apellido, y que no paraba de meterse en problemas. Ni en McDonald’s. Ni en Taco Bell. Ni en Pizza Hut. Donde quiera que fuera.

En esas dos temporadas en L’ville jugó en 18 partidos y estuvo sancionado 16. La gota que colmó la paciencia de Pitino fue el anuncio de que se iba a la NBA justo después de quedar eliminados en la ronda Elite 8 (los cuartos de final) del torneo de la NCAA. Rick tuvo que claro que a la NBA tal vez no iría, pero continuar en su equipo, tampoco. Viendo como las franquicias de la NBA no estaban por la labor de malgastar una elección de Draft en un joven inmaduro que no era capaz siquiera de cuidar de si mismo, tuvo que quitar su nombre de la lista de elegibles, y buscarse un nuevo destino.

Eligió la Universidad de Texas-El Paso, esperó un año como mandan las reglas de la NCAA, y regresó al parquet para la temporada pasada, cambiando un equipo que todos los años aspira a lo más alto, por una mid-major en la que llegar al Baile de marzo se considera todo un éxito. Y el éxito no fue esquivo con él, ya que logró liderar a los Mineros, y llevarlos hasta el Torneo de la NCAA. Perdieron con la cenicienta, Butler, ese equipo de Indiana con aroma hoosier que llegó a la final, pero eso era lo de menos. Caracter había conseguido su redención, volver a recordar los momentos en los que disfrutaba del baloncesto. El chico creció en New Jersey, cerca de los focos y el ajetreo, de la party and bullshit de la Gran Manzana y continuó su carrera en Kentucky donde el baloncesto universitario es religión, lo que le convertía en apóstol por accidente, por lo que a buen seguro que cambiar todo eso por la vida diaria en El Paso, fronteriza con Ciudad Juárez y con un 80% de población latina, un lugar donde la gente se levanta con problemas mucho más importantes que la canastita, le ayudó a despertar y a valorar el trabajo duro.

Hagamos recopilación: desde que Brandon Bass fuera elegido en la posición 33 del Draft en 2005, todos los años hemos tenido uno o más de estos: Paul Millsap y Leon Powe (49) en 2006 (elección 47), Carl Landry (31) y Glen Davis (35) en 2007, Joey Dorsey (33) en 2008, DeJuan Blair (37) en 2009, y llegamos ya en este 2010, a Caracter, que se fue hasta el 58. De toda esa lista, sólo Dorsey (y Powe por culpa de las lesiones) no tiene un papel importante en su equipo.

El problema para Lakers, es que, quitando los bases rivales, este es quizá el prototipo de jugador que más daño hace al equipo angelino, especialmente en Play-Off. Millsap mejoró sus promedios de 11.6/6.8 en la Temporada Regular a un 19/7.3 en la serie contra Lakers. Y seguro que Pau Gasol aún se acuerda de los 21 puntos en 15 minutos de Powe en el segundo partido de las Finales en 2008 o el 18-5 saliendo desde el banquillo de Big Baby Davis (al que Caracter se parece hasta en la cara) en el cuarto de este año.

Para los que lleváis la cuenta, este modelo de ala pivot undersized le ha costado a Lakers prácticamente dos partidos en las dos series finales contra Celtics. Lo que puede ser la diferencia entre llevarse a casa el Larry O’Brien o no. Por eso, no sé si Caracter jugará mucho o poco esta temporada. Tal vez nada. Pero lo que parece seguro es que al menos no estará en la Final de Conferencia en Oklahoma aprovechando que la defensa de los Lakers se centra en Durant y Westbrook para darles un disgusto. Ni podrá salir del banquillo de Miami en junio y hacerse camino entre palmeos y dos-más-unos hasta la veintena de puntos cuando a Bosh le falte el aire. La clave del three-peat podría estar sentada al lado de Jack Nicholson. Caracter puede ser el arma secreta. Tan secreta, que nunca sabremos lo que podría haber pasado, si LA lo tuviera enfrente.

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un problema en teoría de juegos, descubierto en los años 50 y formalizado por Albert W.Tucker en 1992 que vendría a consistir en lo siguiente. Dos sospechosos arrestados por la policía son encerrados en salas de interrogatorio diferentes y les ofrecen el mismo trato a cada uno: si testificas contra el otro, y este no testifica contra ti, eres libre y el sospechoso contra el que testificaste se enfrenta a 10 años de prisión; si los dos os mantenéis callados tendréis que cumplir una pena pequeña (6 meses de prisión), y si los dos os acusáis mutuamente, preparaos para 5 años entre rejas.

Esta viene a ser la situación ahora mismo entre los Nuggets y Carmelo Anthony. Ambas partes pueden perder si no llegan a un acuerdo, y mucho más aún si sólo uno de ellos se sale con la suya.

La situación perfecta para Carmelo Anthony sería irse ya al equipo que él quisiera, presumiblemente New York, firmando la extensión de 65 millones por 3 años (o incluso más tiempo en los mismos términos monetarios), y que este equipo diera lo menos posible por sus servicios, para mantenerse competitivo. Esto evidentemente mandaría al equipo de «La ciudad a una milla de altura» a sus 10 años de prisión particulares: obtener una pequeña recompensa y despedir ya a su jugador franquicia, uno de los mejores anotadores de la Liga, aquel que hace años parecía jurar fidelidad eterna cuando alargó su contrato un año más que sus «superamigos» de promoción.

Por su parte, lo mejor que pueden hacer los Nuggets, una vez que Melo haya decidido su marcha, es traspasarlo al mejor postor, que de entrada, parecía ser New Jersey. La llegada de Favors parece que gusta mucho más que la de Randolph, Chandler o Gallinari, y de tener que recibir un contrato que acabe este año, preferirían a un jugador que puedan poner en pista, antes que tomar el peso muerto, y nunca mejor dicho, de Curry. Y las primeras rondas del Draft, que New York no tiene para una buena temporada. Un buen paquete de vuelta podría consolar y ayudar a reconstruir al equipo obteniendo el máximo beneficio en esta situación. Si el equipo que hace la mejor oferta no es del gusto de Anthony, la penalización para él sería alta: tendría que pasar la temporada en un equipo en el que no está agusto, y si ficha el año que viene como agente libre se arriesga a perder una ingente cantidad de dinero (los contratos como agentes libres tienen un tope menor que las renovaciones) que puede ser aún mayor si el nuevo convenio colectivo, la CBA del verano de 2011 va a la baja como parece por la forma que está tomando. Firmando la extensión, Anthony pasaría a cobrar 83 millones los próximos cuatro años. Sin firmarla se arriesga a perder hasta un tercio (unos 27 millones de dólares) si los contratos se reducen como los propietarios de las franquicias quieren.

Si ambos ceden un poco y cooperan, los Nuggets podrían aceptar una oferta, que si bien no la mejor, sea lo suficientemente atractiva, y Melo podría aterrizar, si no en su primera prioridad, al menos en un equipo de su elección, con la millonaria extensión bajo el brazo. Aquí es donde entraba en juego la oferta de los Nets. Según las distintas informaciones que han ido apareciendo, los Nuggets rechazaron la oferta porque el tándem Favors+Kirilenko cobraba casi 5 millones más esta temporada que Anthony, y Stan Kroenke, el propietario de los Nuggets, no estaba dispuesto a perder a su jugador franquicia y dinero a la vez. Otras apuntaban que en Denver si se aceptaba la oferta, pero que era Anthony el que se negaba a ir a la futuro de Brooklyn. Sea como sea, parece que esa opción en la que las dos partes ceden un poquito por cada lado, pasaría por traerse al rookie Favors y algún otro jugador a cambio de mandar a Melo a Jersey.

Lo que ninguno de los dos quiere hacer es forzar demasiado su mano. Si Anthony pasara la temporada completa jugando en el Pepsi Center y vuela al Este el 1 de julio, los Nuggets ven como su jugador franquicia se va sin compensación, y Carmelo pagaría el empeño dejando millones encima de la mesa. Me cuesta creer que lleguemos a esta situación, porque mucho se tendría que deteriorar la relación para no alcanzar un acuerdo, que dejaría a los dos equipos perdiendo.

¿Y qué dice la teoría del juego de todo esto? Si conociéramos a ciencia cierta las ofertas recibidas en Denver, como valoran los jugadores que van a recibir, la lista real de preferencias de Carmelo, y la diferencia que supondría firmar una extensión y un nuevo contrato, podríamos jugar a cuantificar y definir una «matriz de pagos» y calcular de que lado del tejado cae el punto de equilibrio, pero en el juego clásico, el equilibrio es Pareto-subóptimo, en román paladino, lo mejor para cada jugador es «traicionar» al otro, y que Anthony pase esta temporada con los Nuggets antes de coger el puente aéreo.

Pero por fortuna para ellos, hay una gran diferencia entre el problema planteado y la situación en las Rocosas: el equipo y el jugador conocen la decisión del otro y pueden optar por elegir la verdadera decisión óptima: colaborar y ceder en busca del mejor bien común.

El salto

Si tuviera que hacer un listado de los jugadores que apuntan a progresar más esta campaña que se nos avecina, el nombre de Raymond Felton estaría bien alto. Pese a que palabras como «paciencia» o «potencial» sólo parecen usarse con los hombres grandes, se me vienen a la mente unos cuantos bases que pegaron el salto de calidad cuando llevaban varios años en la Liga, y a menudo, este cambio vino propiciado por un cambio de aire.

Los mimbres de Raymond Felton están ahí. Elegido en la quinta posición en el Draft de 2005 después de Deron Williams y Chris Paul, viniendo de la Fábrica de Churros, la Universidad de North Carolina, el talento no se ha puesto en duda nunca. Además, cambia a Charlotte y Larry Brown, por los Knicks de D’Antoni, lo que sugiere un incremento en sus estadísticas a tener en cuenta, para acompañar a su ya muy buena defensa, que no todo van a ser números.

Y además, no hay que descartar el efecto Amar’e Stoudemire, uno de esos (ala)pivots que hacen mejor al base. Aunque buena parte del mérito de la carrera de Stoudemire lo tiene la dupla que forman D’Antoni y Steve Nash (otro de los que tardó un largo tiempo para dar el salto) no hay que olvidar que ha mantenido su eficiencia en las etapas de Porter y Gentry, y que su talento y sus números ya estaban presentes antes de juntarse con el canadiense, pese a tener que pasar su primera temporada y media con Stephon Marbury, que nunca ha sido conocido por su habilidad a la hora de crear y repartir juego, y una segunda mitad del curso baloncestístico 2003-2004 con un rookie Leandrinho Barbosa como base titular.

Ejemplos del salto que nos invitan a pensar en que Felton podría coquetear con una plaza en All-Star, hay unos cuantos. El primer nombre que a muchos se nos viene a la cabeza es el de Chauncey Billups. Elección alta en el Draft (número 3 en 1997) pasó por cuatro equipos antes de en su sexta temporada mudarse a Detroit y formar parte del club del 20 en PER**, pero fue su quinta temporada, aún en Minnesota, la clave en su eclosión. Sus estadísticas crecieron en 3.5 puntos de PER, 2.1 asistencias y 3.2 puntos, antes de dar otro paso cualitativo similar al llegar a los Pistons.

El ya mencionado Steve Nash, pasó de promediar un PER de 13.5 a 19.6 en su quinta temporada y se convirtió en All-Star en la sexta. Terrell Brandon pasó de 18.7 a 25.2 puntos de PER y al All-Star también su quinta campaña, lo que le valió que el año siguiente la revista Sports Illustrated lo condecorara según su criterio como «El mejor base de la NBA».

Otros ilustres miembros que se unieron al «Club del 20» en su quinta o sexta temporada en las 3 últimas décadas incrementando en más de 3 puntos su PER fueron Gary Payton, Sam Cassell, Tony Parker (All-Star en su quinta temporada), Baron Davis, Darrell Armstrong (cuya quinta temporada le llegó ya con 30 calabazas), Michael Adams, y tres jugadores que disfrutaron por primera vez del All-Star en su sexta temporada, esa en la que está entrando Raymond ahora: Terry Porter, Fat Lever y Dana Barros.

Alguno de estos cambios fueron propiciados por un aumento en el tiempo de juego de unos 5 minutos por partido, algo que no parece que Felton vaya a tener, porque la realidad es que en los Bobcats ha jugado bastante. Los 37.6 minutos por partido que ha tenido en su tercer y cuarto año son más de los que disfrutaron muchos de los bases mencionados en su primer lustro en la Liga, y supongo que en New York seguirá jugando lo mismo, por lo que si quiere aumentar el PER de 15.2 que consiguió la pasada temporada, tendra que aprovecharlos mejor.

Si usamos el «Similarity Score» (medida de comparación con otros jugadores de misma edad/experiencia) de databasebasketball.com para poner su carrera en perspectiva, vemos como pese a que sus estadísticas en los primeros años se comparaban con las de Jason Kidd y Deron Williams, el jugador al que más se acerca en producción en su cuarta y quinta temporada, es Mike Bibby. Si hacemos la comparativa de toda la carrera, en vez de por temporada, hasta ahora se compara por igual (por lo que asumimos que está a medio camino) con la de TJ Ford y la de Deron Williams.

Estad atentos porque este año tendrá que dar el salto, para un lado o para otro.

** PER o Player Efficiency Rating, medida estadística, y por definición, falaz y falible, para valorar la eficiencia de un jugador, de la que ya habláremos con más calma en La Calculadora de nuestra Crónica por si no la conoces. Con el «Club del 20» me refiero a los jugadores que pasan de 20 puntos de PER como promedio durante la temporada. En la 2009/2010 sólo 27 jugadores (más de 500 minutos en la temporada como requisito) pasaron de 20 puntos de PER, entre ellos, 18 de los 28 jugadores convocados como titulares o reservas para el All Star. Los únicos bases en el «Club del 20» la pasada temporada fueron Paul, Deron, Nash y Billups. Rondo (19.1) y Rose (18.6), se quedaron a las puertas, lo que da una idea de la exigencia de esta cifra.