La gran esperanza blanca

Thunder at Wizards 2/1/14

Tras despedazar a los dos mayores aspirantes al título en las últimas semanas, Golden State se ha ganado el derecho a ser considerado el máximo favorito a ganarlo todo en junio. Por todo lo que llevan haciendo desde que comenzó la temporada pasada, son indiscutiblemente el equipo a batir, y, sobrerreaccionando a los últimos acontecimientos, parecen no tener rival. Pero, ¿y si lo fuera Oklahoma City?

Durant, Westbrook y compañía son el candidato con el que nadie cuenta, viviendo en las sombras, principalmente porque el año pasado las malditas lesiones les dejaron muy lejos de la fiesta, y este año no están siendo tan impresionantes, o dando tantas noticias, como otros. Pero si se mira de cerca, cuando entran los emparejamientos en juego, quizá nadie tenga una mejor opción de derrocar a los Warriors que ellos.

La triquiñuela que pone en marcha el ataque devastador de Golden State es el pick’n’roll entre Stephen Curry y Draymond Green. La gasolina del imparable motor Warrior es un dos contra dos entre el mejor tirador de la Historia, que a su vez es uno de los manejadores de balón más exquisitos que el juego ha dado, y un quitanieves que puede ponerla en el suelo, pasar a cualquier punto de la pista, o finalizar sobre cualquier obstáculo.

Las defensas, que además tienen que preocuparse de ellos a 10 metros (y subiendo) del aro, no tienen respuesta buena. Pierdes a Steph en el bloqueo, triple. Doblas con tu hombre alto, y dejas a Green en un 4 contra 3 en el que ejecutar lo que Barkley llama «contraataque a media pista», y Day-Day encontrará al que quede libre. Muestras al hombre alto y haces que se recoja para volver a Green, y son capaces de encontrar la ventana de oportunidad, por muy poco que esté abierta. Cambias, y te quedas con un tronco tratando de cazar el vuelo de la mariposa más brillante de todas, o a tu pieza más diminuta a merced de un pilar de granito. Puedes utilizar otros defensores, para que las desigualdades no sean tan exageradas, pero en ese caso estás escondiendo tus problemas en el All-Star Klay Thompson o el MVP de las finales Andre Iguodala. Pruebas a mezclarlo todo, para que no sepan que esperar, pero siguen acertando. Hay pocas alternativas.

Para que no te vuelvan loco ni les concedas un momento de soledad, tan buena en el baloncesto como mala en la vida, el atajo más deseable es el cambio, aunque quedes a la merced de los malditos emparejamientos ya mencionados. Y si hay un equipo que, en teoría, tiene el personal para intercambiar posiciones dentro y fuera sin tocar nada más para no sufrir el efecto dominó, ese es OKC. No hay base que pueda defender 203 centímetros de altura, 213 de envergadura, y 104 kilos de peso, pero si alguien puede siquiera aspirar a ello es Russell Westbrook. San Antonio y Cleveland no pueden ni planteárselo con Parker o Irving, pero los Thunder pueden tirar a Green el ejemplar más físicamente dominante del puesto de base, y ver qué sucede. Y en cuanto a hombres altos, pocos equipos pueden presentar para enfrentarse a Curry la mezcla de agilidad, envergadura y conciencia defensiva en el puesto de 4 que posee Ibaka (y Durant en la versión mini del equipo). Hay equipos que quizá tienen opciones más livianas, sobre todo si mueven aleros a esa posición, pero no es sólo preocuparse del cambio en Curry: el resto del partido hay que parar a Draymond por toda la pista, incluido en el poste bajo y en el tablero.

Los Warriors disfrutan en el caos y medran en la desigualdad, ya sea de tamaño, velocidad, o cantidad de hombres, y es muy importante poder defender al resto de jugadores sin tener que cambiar más posiciones, de cara también a no perderles de vista en los contraataques, o no tener que sacrificar ningún jugador en ataque para hacerles frente. La forma más directa y recíproca que encuentres de defenderles, mejor. Por tanto, un equipo con el poder de ralentizar su dos contra dos con sus pares, y nadie más, ya está por defecto en la mejor posición de partida para hacer frente a Golden State.

No todo es tan fácil, por supuesto. Venimos de una semana en la que momentos como la primera mitad frente a Washington nos recuerdan que Steph puede ser imparable uno contra uno, sin importar qué tiene delante. Y aunque cambiar el p’n’r bien pueda abortar la primera intentona, 24 segundos contra los Warriors son molto longos, y no se puede perder la marca de nadie ni un segundo: el resto de jugadores del quinteto tiene que estar alerta, y si se sigue cambiando la asignación de Steph, no se pueden permitir el más mínimo error. OKC es uno de los equipos más acostumbrados a defender en espacio, porque eran muy agresivos conteniendo el dos contra uno y enviando ayudas en temporadas pasadas, pero este año han cambiado a un enfoque más conservador, y si en otros años funcionaba era más por la exuberante capacidad atlética, que por la habilidad de estar alerta. De hecho, una de las cosas que separa, por ejemplo, al Westbrook defensor en la vida real, mucho más mediocre que el Westbrook defensor imaginado, es la incapacidad de defender una posesión completa sin despistes o riesgos innecesarios. Contra los Warriors no hay atajos posibles, no puedes estar defendiendo un pase por detrás a un equipo que mueve con convencimiento el balón y en el que cualquiera puede anotar. Y los Warriors siempre pueden desempolvar las jugadas que tan populares fueron con Mark Jackson, en las que Curry atacaba sin balón, aunque si logran quitar el Spalding de las manos de Steph, significará que al menos han ganado una batalla. Si hablamos de movimiento de balón, también hay que acordarse de Klay Thompson, un jugador al que hay que prestarle toda la atención del mundo, especialmente si el juego colectivo fluye, y que ocupa la posición que resulta más convulsa en la plantilla de OKC.

Y hay piezas importante de la rotación que tal vez no tengan sitio contra los Warriors. Pese a que pueda anotar por sí mismo, y transformar los fallos de sus compañeros en canasta, Kanter a priori no debería estar en pista ni un sólo segundo si no están Ezeli o Bogut, y seguramente tampoco cuando Curry sí lo esté. Van a pagar a un tío este año más de lo que cobra James Harden (perdón, fans de OKC, tenía que hacerlo), y en la serie de Playoffs más peliaguda del año podríamos verle diez minutillos saliendo desde al banquillo. Y con Iguodala, Barnes, Livingston y Thompson enfrente, no hay ningún sitio en el que esconder a otro de los peores defensores de la Liga, Anthony Morrow. Tanto el gigante turco como el tirador impávido podrían proporcionar un buen empujón al ataque de los Thunder, y seguramente los necesiten como la opción más arriesgada y explosiva si tienen que remar desde atrás. Y Oklahoma City siempre puede plantear una serie o un partido a intercambio de golpes. Por falta de dinamita no va a ser, pero ante un equipo tan peligroso desde el triple como los Warriors, las matemáticas no están de tu parte.

Y hablando de intercambio de golpes, a los Warriors también hay que atacarlos, no es cuestión sólo de defenderse. Han estado frenando equipos con su disposición aposicional, sus manos largas y sus apuestas tácticas por ignorar a todo aquel que no sea una amenaza en ataque. Cambian todo lo que pueden en defensa, manteniendo a varios jugadores intercambiables por tamaño en pista, y provocan pérdidas porque siempre parecen tener uno o dos jugadores más en pista de lo permitido. Difuminan hasta a los equipos mejor organizados, como vimos en el enfrentamiento con San Antonio, haciendo muy difícil circular el balón frente a ellos.

OKC, por su parte, sigue siendo un equipo con dos de los mejores anotadores de la Liga, que monopolizan una enorme cantidad de posesiones, pero que mueve poco el balón, y que habitualmente emplea a jugadores que no contribuyen demasiado en ataque. Siempre parecen rendir por debajo de lo esperado en esta faceta (aunque este año son el segundo mejor ataque de la Liga a estas alturas), y su «egoísmo» es la principal munición para los incrédulos. Precisamente, ante Golden State, esto podría ser una bendición. Los Warriors defienden genialmente en equipo, pero, ¿qué sucederá cuando tengan que enfrentarse a dos bestias del uno contra uno? ¿cuándo no puedan utilizar sus siempre tan útiles cambios, porque no hay acción sobre la que cambiar? Si el pick’n’roll CurryGreen da miedo, hay una alternativa que puede ser aún más destructiva e incambiable: el WestbrookDurant, y encima los Thunder tienen ahora más opciones que nunca para rodearlos, entre tiradores y jugadores capaces de moverse por encima del aro. Perdido entre el ruido está pasando el hecho de que está siendo estadísticamente la mejor temporada de la franquicia en ataque desde que dejaron la ciudad fetiche de los tele-films de sobremesa del domingo.

Y ya vimos en las Finales lo que sucedió cuando Cleveland cargó su ataque sobre LeBron, haciendo más daño del esperado. James acabó exhausto, pero OKC tiene dos alternativas, que no van a desplegarse sólo desde el poste bajo, sino desde cualquier lugar del campo, con su tiro por amenaza, y a los que pueden rodear de jugadores que tienen que ser defendidos. Además, podrían obligar a mojarse (y cansarse) en defensa a Curry y Green, al primero, si quieren seguir dándole la responsabilidad de defender siempre al base rival, y al segundo, porque Iguodala o Barnes podrían no ser suficiente ante KD, un anotador mucho más polifacético que James. Los Thunder pueden convertir la serie en un duelo de individualidades, y aunque ni eso quizá sea suficiente ante los Warriors, significaría negarles su gran ventaja, la del equipo.

Otra de las ventajas que tiene cargar su ataque en Westbrook y Durant, es que menos pases en ataque, suelen implicar menos pérdidas. En general, los efectos positivos sobre el organismo de una sana circulación de balón, compensan a la larga sobre unas pérdidas de más, pero ante un equipo con un contraataque y una defensa de línea de pase como los de los Warriors, puede que está solución intermedia no esté tan clara. OKC pierde bastante el balón (en parte, porque este año está circulando más), pero cargando su ataque sobre todo en dos jugadores, esas cifras se deberían reducir. Si Westbrook y Durant protegen la posesión en sus penetraciones, y encontrando al hombre abierto cuando se acerque el dos contra uno, pueden poner en muchos problemas a los Warriors.

Bien es verdad también, que puede que nunca lleguemos a este enfrentamiento en Playoffs. De acabar las cosas como están y no tener sorpresas tempraneras en la post-temporada, el camino a una Final de Conferencia entre estos dos equipos, pasa porque OKC tome El Álamo, un enfrentamiento completamente diferente, que les planteará otra clase de problemas. Y los Thunder también tienen sus problemas, principalmente, tratando de encontrar el jugador que les falta en el ala (o dos incluso, para poder hacerse pequeños), para completar el quinteto en el que todo el mundo produzca en defensa y en ataque. Son más profundos que nunca, pero la mayoría de secundarios aún son demasiado unidimensionales para luchar en lo más alto. La adaptación de Billy Donovan a la NBA tampoco está siendo inmediata, y tras múltiples problemas de salud el año pasado, hay que esperar que ninguno recurra en este.

El caso es que aunque quizá no lo comprobemos nunca, al menos vamos a tener un bonito aperitivo, con tres enfrentamientos durante este mes, empezando hoy mismo con The Belt! en juego, en vísperas de una SuperBowl que se disputa a sólo unos kilómetros, y una temporada de 73 victorias o más en el horizonte. Qué ganitas, joder.

Juego errático, récord errático

Salvando el partido contra Golden State, donde ningún equipo debe sacar conclusiones, esta última semana hemos sido testigos de una mejoría en el juego evidente. El partido contra Toronto fue el punto de inflexión, un partido sin Calderón, Porzingis ni Carmelo que casi sacamos adelante. Previamente el partido de OKC se peleó hasta la prórroga yendo por encima en el marcado la mayor parte del mismo. Demasiados altibajos en el juego que no se exactamente a que achacar, no se si los jugadores se descentran o simplemente no salen las cosas. Esperemos que en los próximos partidos contra Boston, Detroit y Memphis se pueda levantar el récord para volver a rondar ese 50% de victorias en el que creo que al final andará la clasificación para Playoffs. De los próximos partidos hasta volver a cruzarnos con Toronto deberían ser ganables todos, los siete, aunque palmaremos varios por la incompetencia de unos, las lesiones de otros y la torrija habitual.

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En el repaso a los jugadores, con la ausencia de Calderón podría aseverar que Galloway lo esta haciendo bastante bien. No se hasta que punto es un jugador regular para una temporada pero ha demostrado ser válido como titular, además de corregir el déficit defensivo que provoca Calderón. Creo que José Manuel debería salir desde el banquillo por tres motivos:

-La aportación defensiva de Calderón es insuficiente contra la mayor parte de los bases titulares de la liga. No es por esfuerzo, es por capacidad. Haciéndole jugar minutos contra el base suplente reduciríamos el impacto defensivo que provoca su presencia en pista.

-La aportación ofensiva al equipo es más necesaria cuando están los titulares sentados que cuando están en pista. Carmelo, Afflalo y Porzingis son capaces de generar puntos, no hace falta un organizador como Calderón para que el ataque funcione, mientras que los suplentes en muchos casos son una banda importante y Grant no es capaz de involucrar al equipo, se limita a jugar bloqueos y continuaciones y lanzar alcachofas. Aquí Calderón organizaría mucho mejor al equipo.

-El titular evidentemente sería Galloway, no Grant, con lo que defensivamente ganaríamos un jugador muy válido y ofensivamente a pesar de perder organización mantendríamos a un gran tirador en pista que aprovecharía ventajas generadas por los jugadores importantes del equipo.

Yo no se si Fisher no quiere romper el estatus de Calderón para no perder cohesión en el vestuario pero creo que José Manuel es un humano extraordinario y entendería perfectamente la situación. Hablándolo con él y explicándole que su función sería la de liderar la segunda unidad estoy convencido de que no bajaría su motivación ni un ápice.

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Por otro lado me preocupa el rendimiento de Afflalo. Últimamente esta cegado de cara al aro y defensivamente no esta siendo ningún titán. Estoy convencido de que a final de año se saldrá de su contrato y buscará una renovación mucho más alta pero demostrando ser un jugador bastante irregular no se hasta que punto nadie le va a ofrecer una morterada. Para mi, junto con Williams, el jugador a seguir en los próximos partidos, uno para ver si sale del bache y otro para confirmar si su buen nivel no ha sido cosa de un mes esporádico.

Por qué Pau Gasol no es un All Star

Tras quedarse a 360 votos (guiño guiño) de ser un All-Star, los (ayudantes de los) entrenadores de la NBA, tampoco eligieron a Pau Gasol entre los suplentes. Tres hombres altos (Paul Millsap, Andre Drummond y Chris Bosh) estarán en el banquillo en Toronto, y como imagináis, la decisión no ha sido bien acogida en el Reino de España, que se movilizó con el objetivo de convertir a Pau en All-Star, con una unidad que quizá sólo sea comparable en la historia de este país tan cainita a la que hubo para salvar a Nuria Fergó en la primera semana de Operación Triunfo.

Los análisis más racionales hablan de tongo, alguno se deja llevar un poco por la pasión, e insinúa que detrás de la decisión puede haber quizá un poco de racismo, mientras que los más creativos son capaces de encontrar motivos para la conspiranoia en cualquier lugar de la biografía de los jugadores elegidos. Lo que es plantear que quizá haya habido jugadores que hayan hecho hasta ahora una temporada ya no mejor, que no hace falta, sino, comparable, a la de Pau Gasol, pocos y parias.

Dejando la ironía aparcada, si Pau no es All-Star, es por muy poco. La distancia que separa las temporadas del grupo de los seis mejores hombres altos del Este (añado al ring a Al Horford y Kevin Love) es muy exigua. Y no muy lejos quedarían en méritos individuales tampoco, pese a sus equipos, Brook Lopez y Greg Monroe, y eso sin incluir a la sensación para los estadísticamente impresionables Hassan Whiteside, o el hecho de que Nicolas Batum o Jae Crowder también podían optar a esos puestos que la NBA abre a aquellas tres posiciones que abarcan con la palabra ‘frontcourt‘.

Por tanto, no entiendo la virulencia con la que se ha acogido la decisión, cuando es imposible construir una verdad irrefutable partiendo de que no ha habido tres mejores jugadores interiores que Pau esta temporada, ni de todo lo contrario. Lo que sí podemos, para quien quiera oír un argumento menos reconfortante que echar la culpa al empedrado, es tratar de entender qué han podido ver, o no ver, en Pau Gasol para hacerle semejante desplante. No se trata de restar méritos o de demostrar que no lo merece, porque eso no lo podríamos conseguir. Pero hay un factor que, por realidad o reputación, ha sido determinante.

Y es la defensa. Sí, ya sé que es 5º en tapones en la NBA (parafraseando a Daryl Morey, alguien decidió crear el boxscore, y ese alguien debería ser disparado), 4º en rebotes defensivos y es la última línea del equipo con la 6ª mejor defensa de la Liga. La defensa no parece así un punto flaco de Pau, ¡todo lo contrario! Debería ser otro argumento a favor, como su exquisito juego en cualquier poste, o la posibilidad de conectar un electrizante alley-oop con Jimmy Butler en cualquier momento del partido de las estrellas. Y creo que ha encajado fantásticamente en Chicago, y se siente cómodo, con un sistema que ayuda a sacar su mejor rendimiento. Gasol ha estado fantástico protegiendo el aro en acciones contenidas y muy activo tratando de ofrecer resistencia a cada tiro. Los números lo reflejan, Gasol no ha sido en el conjunto de la temporada una rémora: es posible que sea su mejor actuación en años.

Pero a sus 35 largos, y pese a la pericia acumulada, a Gasol le puedes buscar las cosquillas en algo que se está convirtiendo en imprescindible en la NBA que se está jugando en 2016: defender en movimiento, con los pies. Hemos hablado mucho durante estos últimos años de protección del aro, que es efectivamente interesante, pero con tanta acción ocurriendo a 7 metros de la canasta, y el baloncesto de 4 ó 5 jugadores exteriores estirando hasta la rotura la defensa Thibodeauniana, la mezcla de agilidad, resistencia, gracia e inteligencia para cubrir todo ese terreno y tener un impacto positivo, es clave. Este es el motivo por el que Whiteside, pese a taponar más que nadie hace peor a la defensa de Miami, y Noah y Marc, sin esos números tan aplastantes, han sido jugadores defensivos del año en el pasado reciente. Hace 3 años, Hibbert y Asik era lo que todo equipo andaba buscando, deidades de la verticalidad que valían su peso en oro. Una explosión de tiro y velocidad en la NBA los ha convertido en bloques de cemento inalineables.

Los problemas para defender en movimiento en un espacio abierto, más que la falta de protección del aro (o en algunos casos, unido a), son lo que aleja de mayor gloria y relevancia a otros candidatos al All-Star con unos méritos ofensivos similares a Pau, como Love, Monroe, Lopez o Vucevic. Y lo que está empujando prácticamente fuera de la Liga a jugadores con un pasado tan exitoso como David Lee, Zach Randolph o Carlos Boozer. En el momento que sus habilidades ofensivas, que todavía son superiores a las de muchos jugadores que les quitan el puesto, se ha ido acercando a la media, deja de compensar tenerlos en pista.

La mayoría de estos jugadores serían más que capaces de hacer un trabajo aceptable ante cuatros y cincos que jugaran de espaldas, y bases que raramente penetraran. Algunos tienen la suerte que el personal y cuerpo técnico del equipo que les rodea hace un trabajo brillante desactivando la velocidad para que puedan ser efectivos, y en todo caso, su propia habilidad ofensiva es superior a lo que conceden en el otro lado. Pero en los enfrentamientos ante los mejores y más preparados equipos, estas carencias se ponen de manifiesto: te da la sensación de que no podrías ganar cuando importa con ellos.

Tomemos como ejemplo el partido del pasado viernes frente a los Celtics. Emparejado con un pívot que habita buena parte del tiempo en el perímetro (Jared Sullinger), y con un base incisivo y rápido como Isaiah Thomas, Pau pasó posesiones y posesiones defensivas en tierra de nadie. Thomas se ha aprovechado de muchos hombres altos, no obstante, también es un All-Star con mucho merecimiento, y Stevens y los Celtics, una de las franquicias mejor organizadas de la Liga, llevan toda la temporada tendiendo trampas a los rivales, no ocurre sólo con Pau. Pero durante una noche pusieron en evidencia como se puede aprovechar su falta de velocidad. En jugadas como esta, Gasol no es capaz de ofrecer ninguna resistencia a la bandeja de Thomas, que no puede ser más fácil.

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Este es el tipo de partidos (me viene a la cabeza también el del día 26 de diciembre ante Dallas, en la segunda noche de un back-to-back a domicilio tras una actuación brillante en la victoria del día de Navidad en Oklahoma, o el 9 de enero en Atlanta) que hace que en los informes de los entrenadores visitantes, aparezca como objetivo atacar a Pau, sacarlo de la canasta, ir cuesta abajo contra él. Ese ayudante que tiene que votar en el All-Star a los jugadores para completar el banquillo viene de hacer la semana pasada un informe en el que pide a sus jugadores que pongan a Gasol en cuantos más y más lejanos bloqueos posibles mejor, mientras que al día siguiente da la orden de evitar a alguno de esos otros jugadores que sí fue elegido. Esas cosas acaban pesando en la percepción del jugador, y ante candidaturas parecidas, acaban inclinando la balanza.

Y Pau está siendo atacado: por los números de SportsVU nadie hace frente a más tiros por partido (10.5) cerca del aro que él, estadística que es un arma de doble filo, porque no sabemos qué lleva a ello, ¿cómo diferenciar a esos jugadores que están en el punto de mira constantemente del ataque, de aquellos que llegan a la acción aunque no estén invitados a estropear la fiesta? Eso sólo se puede hacer viendo los partidos, y observando lo que sucede, y creo que con Gasol estamos en el primer caso. Lo curioso es que en general, ir a por él, no está funcionando: tiene uno de los mejores porcentajes defendiendo cerca del aro, pero al tener que estar envuelto en tantas acciones, el equipo es vulnerable en los tableros. Pese a sus buenos números individuales, a los Bulls les cogen rebotes de ataque por encima de la media con Pau en pista.

Esta reputación de Pau es real, de hecho, y aunque yo lo crea injusto y exagerado, analistas NBA como Zach Lowe, Nate Duncan o Jonathan Tjarks, han propuesto más de una vez principio de temporada, con Chicago jugando un baloncesto muy templado, que los Bulls debían sacar a Pau con la segunda unidad, dándole más protagonismo como anotador, y descargándole de carga defensiva. El tiempo y las circunstancias les ha quitado parte de razón, pero sobre el papel, a principio de temporada, era fácil creer que la pareja interior más versátil de Chicago la podrían formar un Mirotic mejorado en su segundo año, y un Noah sano y recuperado de sus molestias. Ninguna de las dos premisas se ha cumplido, y con los dos fuera además ahora mismo, Gasol está siendo el mejor interior de los Bulls esta temporada, aunque los enfrentamientos más desfavorables le puedan hacer quedar mal en partidos puntuales.

Y si dejamos la defensa y su reputación, que creo que ha sido la principal desventaja para Pau en la mente de los votantes, hay que tener en cuenta que en ataque tampoco se ha destacado del resto. Chicago, pese a lo que se esperaba de Hoiberg ha decepcionado en ese aspecto, y de hecho, en cantidad de puntos por posesión y la eficiencia con la que estos se consiguen, hay mejores actuaciones en el Este que la de Pau.

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Hay más cosas en un ataque, por ejemplo, las asistencias, entre las que Pau está con los mejores, pero algo que Gasol no hace tan bien como muchos candidatos es abrir el campo con triples, algo que puede ayudar tanto o más a un equipo que la circulación de balón. Podríamos tirarnos toda la tarde ordenando datos, y cada vez saldríamos con un escalafón distinto, es el problema de comparar jugadores diferentes.

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El caso es que aunque sea igual de imposible y subjetivo elegir de manera conclusiva entre peras y manzanas, tampoco está garantizado asegurar que Gasol ha sido uno de los tres mejores hombres en altos en ataque en el Este en la temporada de 2016.

Y la coda final, saliéndonos de argumentos de puro juego, que se debería rebatir sola, pero veo que no: otra de las piruetas para desacreditar concretamente la elección de Bosh sobre Gasol, es preguntarse cómo va a tener Miami, sexto equipo a día de hoy en el Este, dos All-Star, mientras que los Bulls, terceros, se presentan en Toronto sólo con uno. La idea podría sonar bien hasta que te das cuenta que , a) la relación de proporcionalidad All-Star de un equipo y victorias no es exacta, no hay ni habrá nunca una regla para ello, b) Bosh no tiene la culpa que Wade, jugando peor y contribuyendo menos que él, ya fuese incluido por los fans como titular, c) los Bulls han ganado los mismos partidos que Miami para ocupar esa posición (aunque hayan perdido dos menos), y sólo 4 victorias les separan de la 10ª posición  que ocupan los Hornets; en el Este hay un gran empate técnico en esas plazas y las posiciones son circunstanciales, de hecho, por margen de victorias, Chicago sería séptimo, siendo adelantado por Celtics, Pacers y Hawks, justo encima de Miami, octavo y d) que, por ese criterio de registro de equipos ∝ número de All-Stars, estarían fuera los dos, y Kevin Love acompañaría a LeBron James, único elegido del mejor equipo del Este. Y a lo mejor hasta Al Horford, ya que los Hawks también estaban por encima cuando se cerraron las votaciones, con lo que ello supone de cara a esa inventada prioridad.

La cerveza X es tu favorita y la Y es una puta mierda (donde Y tiende a Cruzcampo) si les ves las etiquetas, pero si te las juntaran en una cata a ciegas con otras 10 del mismo estilo, acabarías escogiendo cada vez es una distinta, posiblemente alguna vez, hasta aquella que dices odiar. Aquí pasa un poco lo mismo, entre un grupo como el propuesto antes no hay respuesta mala. Todos tienen sus fortalezas y sus debilidades, sus luces y sombras, y una producción parecida plasmada en los números de toda la vida. Para mí sólo sería «intocable» Paul Millsap, que se ha distanciado del grupo con un juego al que no encuentras puntos débiles, y creo que Bosh, con el plus que le da ser el candidato que más alterna con diferencia y éxito las dos posiciones interiores, también ha estado un peldañito por encima de la competencia. Pero sí creo que la temporada de Pau ha sido superior a un Drummond que vive de la locura de sus cifras reboteadoras, y no me parece ni siquiera el jugador con más méritos de su propio equipo. Por otro lado, Love y Horford han hecho para mí tantos méritos como Gasol, y me costaría mucho otorgar entre ellos esa tercera plaza de hombre alto en el Este.

El caso es que Pau está fuera del All-Star, pero no ha sido ninguna injusticia, hay más gente con méritos similares que plazas se otorgan. Si Gasol estuviera dentro, alguien con tan buenas credenciales como él se habría quedado fuera. Así es la vida, ahora uno elige si la va a pasar llorando o mirándole a las ojitos.

VHS

VHS

Mañana de un día cualquiera de la época pre-internet, de cuando no había Twitter, ni League Pass, ni descargas poco legales, ni nada que se le pareciera. Te levantas y mientras vas más que medio zombie al baño, sales, empiezas a ser persona humana, aquellos que sean humanos claro, y tu mente empieza a clarificarse, sí, anoche dejaste el vídeo grabando porque había NBA.

Lo primero que toca hacer es rebobinar esa cinta que ya está más que regrabada y piensas, tendré que ir haciéndome a la idea de pillar una nueva, esta vez de 4 horas así puedo poner dos partidos dentro o uno largo si tiene varias prorrogas. Te tomas el desayuno y el rebobinado acaba, le das al play, y después de varias distorsiones de las mil cosas que hay grabadas ya al iniciar, empieza la mítica intro, esa que te sabes de memoria donde Montes dice lo de ‘EL SEXTO ANILLO!!!! JORDAAAAN!!!‘, bien, se ha grabado bien piensas.

Lo siguiente que te viene a la cabeza es esperar que estén Montes y Daimiel, sí, la gran pareja que hace que un partido cualquiera se convierta en todo un acontecimiento, si se da el caso que no están ellos, la decepción te embarga y sólo deseas que haya estado bien el partido, en mi caso, el Teletexto del día anterior hacía que supiera que partido se iba a dar, si era Lakers, mejor, sino, lotería.

La extraña pareja asoma y una sonrisa se dibuja en tu boca mientras acabas los últimos sorbos del vaso de leche del desayuno. Hoy no hay clase y toca ver NBA en pijama, tirado en el sofá y deseando que ese tiempo que la noche anterior pensaste para grabar haya sido el suficiente para ver ese partido que has programado en tu vídeo.

Te veías el partido entero, ellos lo hacían posible y además era un incordio supremo el tener que tirar la cinta hacia adelante para saltar la publi y los comentarios… además que esto fastidiaba de sobremanera la cinta y que leñe, había pereza a esas horas de la mañana. Esta sin duda era otra razón de más para esperar que Montes & Daimiel fueran los comentaristas del partido.

Luego podían pasar mil cosas, lo cual daba un toque de aventura muy jugón al tema, a saber: que el partido su hubiera alargado por mil motivos y no hubiera entrado en tu franja de programación del vídeo, con el consiguiente cabreo al no saber/ver el final del partido, o el final de la historieta de Daimiel sobre cierto restaurante en Nueva York o a veces era peor y apurabas tanto la cinta que metías dos en una y llegaba el final del VHS y tu te ibas temiendo lo peor, hasta que el vídeo se paraba y empezaba a rebobinar de nuevo, con el consiguiente cabreo también.

Ahora mismo hay una generación entera que probablemente esto no lo conoció jamás, pero así era la NBA no hace mucho, sin partidos todos los días y cuando había uno deseabas que se juntaran una serie de factores para hacer de esas 2 horas, un rato divertido, entretenido y para pasarlo bien, como siempre, tirado en el sofá, mando en mano y confiando en el VHS.

Cuando la luz se apaga

La semana pasada ya comentamos que lo más peligroso de la lesión de Carmelo no era los partidos que se iba a perder y por tanto las derrotas que sumaríamos sino el hecho de cortar una racha positiva de buen juego. Si juegas bien puedes perder o ganar un partido pero a la larga ganarás más de los que pierdas, eso seguro. En la racha de partidos complicados de final de 2015 y principio de 2016 alcanzamos un juego espectacular y aún perdiendo partidos como el de San Antonio las sensaciones eran muy positivas. Ahora mismo pasa justo lo contrario, ganando o perdiendo las sensaciones son paupérrimas. Esa lesión cortó la tendencia positiva.

En el partido contra Charlotte vimos un cambio que me llamó mucho la atención. Sistemáticamente en los bloqueos Calderón sufría mucho y era por ahí por donde nos generaban ventajas ataque tras ataque. En el partido de Hornets se cambiaba automáticamente en los bloqueos y eso desconcertó a la defensa aún más. Porzingis volvió a tener problemas de faltas, constantemente había emparejamientos descompensados y en general no había manera de conseguir varias defensas eficientes. Todo esto sumado a que López el día de Clippers tuvo un cortocircuito del que todavía no se ha recuperado ha desembocado en un partido lamentable donde bajo mi punto de vista hemos tocado fondo. Llegar a dos prorrogas contra 76ers por muy buena racha que acumulen y a los dos días volver a jugar una prorroga contra Utah no dice nada bueno sobre la fiabilidad de los Knicks. Creo honestamente que no se puede jugar peor de lo que se esta jugando en estos momentos, nadie cierra el rebote de manera consistente, la intimidación es nula porque tus hombres altos están en el perímetro defendiendo a un base o escolta, ofensivamente no hay movimiento de balón y además las piernas se van cansando. Para mí, a día de hoy, con la vuelta de Kerr, habría que echar el resto por Walton, aunque eso implique que el multimillonario propietario empiece a pagar indemnizaciones o un salario desproporcionado, me da igual, no es mi dinero.

La rotación interior, que parecía de lo más solvente en verano, es precisamente la que más pena esta dando. Seraphin empieza a dar vergüenza, O’Queen no se entera de nada y Amundson no debería jugar bajo ningún concepto, y ahí esta con sus minutos. Entiendo que la baja de Lance Thomas ha provocado que se tuviera que dar minutos a gente que no lo merece pero tampoco nos podemos permitir tener en el banquillo a tres tíos que no podemos usar porque son unos incompetentes. Para tener a Seraphin en el banco quizás habría que intentar moverlo por un base defensivo en condiciones. Se habla de Wroten, un jugador bastante anárquico con un tiro sospechoso y una actitud peculiar. Casualmente el auge de 76ers, entre otras cosas, ha coincidido con la salida de Wroten, veremos si viene el impacto que genera en el vestuario y en el juego del equipo.

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Hoy se cumplen 10 años de uno de los momentos más épicos en la historia de la NBA, los 81 puntos de Kobe Bryant ante los Raptors.

Como por aquel entonces no había Crónica como la conoces ahora…aunque sí hablé del partido, ni tampoco Twitter, hoy tenemos algo especial en La Cheslón, en nada, voy a ponerme de nuevo el partido y lo voy a ir comentando aquí en directo conforme voy viendo cosas, algo diferente, algo que no pude hacer hace 10 años, pero que hoy va con todos vosotros… empieza el partido.

Bosh, Peterson, Bonner, JALEN ROSE y Mike WHO???? por Toronto, mientras que por Lakers, Smush Parker (!!!!), Odom, Kwame Brown (!!!!!!!!), Chris Mihm y… Kobe Bryant. Estaría bien decirle alguna cosa a Smush ahora mismo, pero vamos, con el salto inicial: Mihm vs Bosh. Primera bola para Toronto.

La primera canasta del partido…un mate de Smush Parker. Tremendo, la de vueltas que da la vida, Jalen Rose pone cara de WTF, vamos la misma cara que estamos ahora mismo poniendo todos. Más que divertido que los siguientes puntos de Lakers llegaran de la mano de Kwame Brown, todo muy cómico.

Kobe Bryant se estrena al poco tiempo, con una bandeja marca de la casa, que tremendo es verle con esa agilidad de aquel entonces con el 8 a la espalda. Mientras Smush Parker sigue pareciendo un base competente y todo anotando con facilidad.

Raptors empezó el partido muy serio, en los primeros 6 minutos, Con Charlie Villanueva saliendo desde el banquillo y haciendo cosas muy interesantes. Lakers perdidos con jugadas esporádicas, pero sin un plan de juego definido.

Enfocan ahora en banquillo lacustre, y Sasha Vujacic sale a escena con cara de chavalin y de no haber roto nunca un plato, y a su lado el mejor entrenador de la actual NBA… Y ya que estamos con pintillas, tremendo Sam Mitchell y su look de componente de Boyz II Men.

Chris Bosh por aquel entonces llevaba sólo 3 años en la liga y ya demostraba cosas tremendas, todavía no era el amo de Toronto, pero vamos, ya quedaba poco.

Primer tiempo muerto, 25-19 para Raptors a falta de 2:50 en el primer cuarto, de momento, la cosa tranquila, mientras el 43 de Lakers salía a la pista, es decir, sí, amigos, Mr Brian Cook!!. Vaya tela el equipito que tenía Lakers por entonces…

Bryant ya con 10 puntos en 10 minutos… Pero la defensa de Phil Jackson hacía aguas por los cuatro costados y Raptors tenía muuuuucha facilidad para cabar sus ataques en canasta…de qué me suena todo esto? Por cierto, sale Calderon.

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El primer cuarto acaba con un marcador muy alto, 36-29 y de momento las defensas se han quedado fuera del pabellón, por la avenida Figueroa.

El segundo cuarto es un poco más de lo mismo, Toronto a su ritmo y Lakers viéndolas pasar, con unas defensas que eso, que no estan, pero con un mayor acierto ofensivo por parte de Chris Bosh & cia. Kobe, sigue anotando y a mediados de cuarto ya lleva 17, y el resto de Lakers, 20.

Tiros libres par Pape Sow, sí, alguien con ese nombre jugó en la NBA.

Acabando el segundo cuarto, Lakers totalmente perdidos en la pista, cometiendo errores, perdidas y haciendo faltas tontas. Mientras, Toronto haciendo un partido infinitamente serio con Mike James anotando con facilidad y Chris Bosh dominando bajo tableros. En Lakers a parte de Kobe, el cual ya empezaba a anotar más fluidamente, Smush Parker es la única referencia ofensiva de los de LA.

Kobe 26 puntos a a media parte. El resultado, 63-49 cuando llegamos al descanso. Toronto sigue dominando con un 62% de tiros de campo frente a la no-defensa de los de Tio Phil.

Lo bueno de ver el partido así, es que ahora puedo darle al pause tranquilamente y beber agua, escribir por aquí y quien sabe si coger algo de comer. Me espera la segunda parte. Quiero ver más a Pape Sow.

Buah, en serio, si los Lakers actuales son una banda, en lo que llevamos de partido, estos Lakers de 2006 eran banda y media. Smush Parker ya se había quitado la cinta, a ver si así hacía algo más. Kobe en el momento que tenía la pelota, sólo pensaba en atacar y atacar, lo tenía claro, o él o nadie, pero 18 arriba Raptors a falta de 10 min para acabar el 3Q. Mala pinta para Lakers.

Empieza el show. Kobe ya lleva 38 y tiene esa mirada de: hoy me entra todo. 2 triples seguidos y la ventaja que rozaba los 20 ya está más cerca de los 10. Pero esa mirada, ya no recordaba esa mirada…

A todo esto, en Lakers, quitando de Kobe, el resto de jugadores seguían con la apatía de la primera parte, vamos o Kobe o nada, así estaban las cosas en 2006. Odom estaba con 0 puntos a estas alturas de la película. Bryant ya había metido 19 puntos seguidos para Lakers hasta un tiro libre de Odom. Es lo que hay. Otro triple. 3 seguidos y Sam Mitchell pide tiempo muerto porque la ventaja ya está en 10 y Bryant lleva 41 a mitad del 3Q. Era ya el 13o partido de la temporada con más de 40 puntos para Bryant.

Stu Lanz y Bill MacDonald, los locutores de Lakers, comentan que Kobe está ‘in the zone‘, y sí, lo está y de forma tremenda, empezando a tirar casi conforme tiene la pelota, pero metiéndolas limpias que es lo mejor de todo, aún así, Raptors sigue arriba a falta de 5 min. para acabar el 3Q.

A falta de 4 minutos para acabar el cuarto, Kobe 21, Raptors 15, ese es el parcial y ya la gente empieza a levantarse de sus asientos cada vez que el 8 de Lakers lleva la pelota…Y mientras Odom, haciendo sus míticas Lamarodomadas que tanto de quicio me sacaban.

En cuarto se va cerrando y la igualdad manda en el marcador, mientras en la tv muestran el calendario de Lakers, cuyo siguiente partido iba a ser frente a los Warriors. 49 Kobe, 23 ya en el cuarto a falta de 120 segundos para acabar el tercer cuarto.

Kobe roba el balón a Calderon, lo lucha en la media pista, casi sale, pero llega a canasta solo y hace mate con violencia mientras grita a la grada. Primera ventaja de Lakers en el partido a falta de 1 minuto para acabar el cuarto, y el de Lower Marion ya con 51 a sus espaldas. Lakers estaba desatados y el Staples ya patas arriba, rendido a Kobe Bryant y todavía quedaba un cuarto. 91-85 al final del 3o. 53 para Bryant.

Chris Bosh jugando con unas Converse, cosas que cambian en 10 años.

Kobe sigue atacando la canasta, pero ahora con menos acierto. Se le empieza a notar cansado y claro, Raptors lo usa para atar a Lakers en el marcador y no irse del partido.

El partido empieza a meterse en la zona divertida, donde se decide quien gana y quien no y Bryant está en fire. En la retransmisión sacan que hace poco consiguió su marca personal contra Dallas, pero vamos, eso iba a quedar en breve en el olvido.

Lakers estaba 7 arriba, pero a parte de lo que se estaba cascando Kobe, los % de Raptors habían bajado de forma alarmante hasta el 30%, con una defensa más presionante de Lakers y para que nos vamos a engañar, no era normal el nivel de acierto de Toronto de la primera parte. Sale Vujacic al campo, cara de chavalin y con el 18 a la espalda…ahhh y con pelo corto.

61 a falta de 6 minutos y a nada de superar esa récord personal que hemos comentado antes, aún queda muuuuuch, demasiado tal vez para Raptors. Con 3 tiros libres, llega a los 64 y supera su récord personal. El público en pie.

70 después de 2 triples. El Staples es una orgía brutal de los aficionados celebrando que están viendo historia, mientras Bryant seguía enchufándolas de todos los colores y Raptors estaba sumidos en una catarsis colectiva que no les hacía hacer nada de nada. Y Kobe seguía con esa mirada a falta de 4:24 para acabar el partido.

15 arriba para Lakers a falta de 3 minutos, Kobe había conseguido dar la vuelta al partido, mientras seguía buscando puntos y más puntos. El partido ya había pasado a segundo plano y todo se resumía en ver en cuantos puntos se quedaría Bryant al acabar. La gente en pie siguiendo los minutos finales. Historia.

Los compañeros quieren sumarse a la fiesta y constantemente buscan a Kobe para que este pueda tirar y subir sus puntos, los cuales a estas alturas del partido vienen en su mayoría a partir de tiros libres donde la grada aprovechar para gritar aquello de M-V-P. 79 a falta de 90 segundos.

Tiros libres. 43 segundos. Bryant mete ambos. 81 puntos y Phil Jackson decide cambiar a Kobe (Devin Green entra por él). Dedo en todo lo alto en una de las imágenes más icónicas de la NBA moderna.

Se acaba el partido, el público se queda a oir a Bryant hablar sobre el partido y sobre sus 81 puntos. Noche histórica en el Staples quedándose a ‘solo’ 19 de la mítica marca de Wilt Chamberlain. La gente grita Kobe, Kobe, Kobe mientras el 8 de Lakers se retira al vestuario.

22-1-6, 81 puntos para la historia.

El peor momento

Nov 6, 2015; New York, NY, USA; Milwaukee Bucks small forward Giannis Antetokounmpo (34) grabs a rebound in front of New York Knicks power forward Kristaps Porzingis (6) during the first quarter at Madison Square Garden. Mandatory Credit: Brad Penner-USA TODAY Sports

Cuando parecía que el equipo había encontrado una manera de jugar eficiente se ha lesionado Carmelo Anthony. Así de triste es la historia de este equipo, conseguimos salvar el partido contra Boston de milagro pero no hemos podido competir contra Brooklyn ni contra Memphis. Es una lástima porque con Carmelo el primero era una victoria asegurada y el segundo, al menos, se habría competido de distinta manera. La parte positiva de la lesión es que vuelve ya, para esta misma noche. La parte negativa es que corta la inercia de juego, que es más importante incluso que las propias victorias. Equipos como Boston, Indiana o Detroit están a una mala racha o una lesión inoportuna de bajarse de los puestos de Playoffs y ahí deberían estar los Knicks apretando para meterse.

Por otro lado, para todos estos señores que piden el traspaso de Carmelo Anthony, creo que queda en evidencia que sin Carmelo Anthony se esfuma la posibilidad de competir, además de puntualizar que este año no tenemos ronda y que gente como Afflalo no se va a quedar aquí por mucho le le pague el equipo si no ve posibilidad real de hacer un papel digno. Se habla de Noel a cambio de Lance Thomas y Calderón. A mi me parecería cubrir una posición para descubrir otra, algo peligroso porque interiores semisolventes tenemos alguno, pero bases y aleros semisolventes no tenemos un mojón si se van los que están. Supongo que un movimiento de este tipo iría acompañado de la salida de Seraphin o O’Queen por un base de fondo de armario.

Me gustaría comentar en último lugar el rendimiento de Jerian Grant. Alabado últimamente por actuaciones bastante acertadas creo que Grant es un base que no beneficia en nada al sistema de juego que practicamos. Sistemáticamente detiene ese ‘movimiento continuo’ del balón, sin saber muy bien que hacer con la pelota y con la única solución de jugarse una almendra o pedir un bloqueo si aún le queda tiempo. Gran parte de la culpa del bloqueo ofensivo en el último cuarto contra Memphis vino por la incapacidad de Grant para gestionar el ataque. Es obvio que el chico esta aprendiendo pero me molesta bastante que gente del perfil de Chalmers haya estado en el mercado no hayamos intentado mover una pieza para traerlo aquí. Entiendo que el papel de Calderón como líder del banquillo y como facilitador en el campo es muy importante, pero sus carencias son un agujero demasiado grave como para considerarle una solución en la mayor parte de las situaciones que se dan en un partido. Ahora mismo Calderón está para ser un base suplente sin depender de un rookie como recambio. Además parece que se establece como escolta definitivamente a Galloway por lo que sin desmantelar el grupo importante de 9 jugadores Jackson debería buscar soluciones moviendo piezas como Seraphin o O’Queen.

Reconstruyendo

Prokhorov

Si oíste el pasado fin de semana El Podcast Desde El Sofá, cosa que deberías haber hecho y si no, póntelo ahora mismo, seguro que a parte de nuestras tontería habituales, estuviste al loro de lo que comentamos de Phoenix Suns, un equipo que ha pasado de ser uno de los más molones de ver a hacer 22 puntos en un parte contra Lakers, repito, contra Lakers.

Suns se ha quedado sin su base estrella, además, empieza a ser sospechoso de demasiadas lesiones, sin dos de los ayudantes, uno de los cuales era clave para la defensa de Hornacek, bueno básicamente era el coordinador defensivo, si se puede llamar así aplicando términos de NFL. La franquicia ya le ha dicho al entrenador que no hace efectiva la opción de un año más que tenía en su contrato, otro factor más que hace que el buen rollo en el equipo sea tremendo y si metemos en la mezcla al gemelo Morris cabreado con el mundo constantemente, tenemos un cocktail explosivo y que va a petar en breve este verano rumbo a una reconstrucción. Así que la cosa pinta mal.

Luego tenemos a Brooklyn Nets, donde el pasado domingo Prokhorov se levantaba contento y decidía cargarse al entrenador y acto seguido el GM decidía irse, o eso dicen, pero huele a que se ha cepillado a ambos. Lo más divertido de Nets es que ahora mismo puede entrar en un modo autodestrucción el cual podrías pensar: mira, los chavales sacan los tanques por la Atlantic Avenue… Pero no, no pueden, ya que tienen su futuro hipotecado a Celtics, para hacernos una idea, su pick de este año va directamente para allá, el del año que viene, la de 2017 derecho a intercambiar y tampoco tienen la de 2018, maravilloso todo. Con un equipo que se hizo para lo que llaman WIN NOW y que la cosa ha salido más que rana. Con un Joe Johnson trincando a más no poder y López que acaba de renovar cuando le prometieron todo y más.

Prokhorov quiere a Calipari. Calipari quiere 10 años y 120 kilos para firmar. Tonto no es, la verdad. Sabe que en la NCAA es poco más que un dios y nada ni nadie le va a cambiar su estatus, así que es fácil: me quieres en NBA, te atraco y me aseguro unos dineros para no llegar a fin de mes con agobios. Pero claro, el trabajo que tendría Juan Vicente sería más que divertido, sin picks y con jugadores con contratos largos…divertido.

Dos equipos que claramente han entrado en autodestrucción o reconstrucción, llámalo como quieras. Ejemplos de como hacer esto hay muchos, pero digamos que se puede hacer mediante dos formas.

Por una parte tenemos la reconstrucción vía Draft, donde el ejemplo claro es Oklahoma City Thunder o a la larga THE PROCESS aka Sixers. Thunder consiguió vía picks el núcleo actual de su equipo, Durant, Westbrook, Harden e Ibaka, a partir de ahí ha hecho el equipo y ahora mismo es uno de los 4 claros aspirantes al anillo. Para esto necesitas mucha suerte, que las bolitas de la lotería te sonrían y no cagarla en los picks…bueno y que luego salgan bien claro, si no que se lo digan a Sixers con Embiid. Lo de Sixers da para varias Cheslons así que cuando acaben THE PROCESS ya veremos si ha ido bien o no.

El otro ejemplo para reconstruir es Houston Rockets, lo que hace Daryl Morey es reconstruir a base de trades o agentes libres, así consiguió a Harden y Howard y así es su filosofía de cara a conseguir el anillo, ir a por jugadores que acaban contrato, seducirles con sus dos estrellas y mostrarles el camino hacia el anillo. Y si estos no son fiables, carne de traspaso para ir a por otros, así es el Morey System.

Sea como fuera, este verano va a ser muy divertido tanto por Arizona como por la Gran Manzana, habrá que estar atentos a movimientos por un lado y por otro…