La gira de los Golden State Warriors pasa por Dallas este viernes 18 de marzo

Como si de una gira de estrellas de rock se tratara, el equipo del momento de la NBA pasa por Dallas para enfrentarse a unos Mavericks preocupados por clasificar para los playoffs. Seguro que la actuación de los de la bahía de Oakland no decepcionará ya que más allá de ser primeros en la conferencia oeste, en su cabeza está el record de 72 victorias en una temporada marcado por los Chicago Bulls del 95/96. Van camino de conseguirlo con 61-6 a falta de 15 partidos, a pesar de que tres van a ser enfrentamientos directos con los San Antonio Spurs (el otro equipo también imbatido jugando como local),  los números les pueden salir.

Los Mavericks están metidos en la lucha por entrar en playoff con Rockets, que son séptimos y el mismo balance 34-34; y con Jazz, novenos (32-35) apretando y poniendo caro el octavo puesto. Tras un buen rendimiento del roster de los Mavs la primera parte de la temporada, mejor de lo previsto en pretemporada y ayudado por un calendario inicial más benévolo, llegó enero con su famosa cuesta que no deja de subir hasta final de la temporada regular. Enero lo salvaron con las mismas victorias que derrotas 9-9, febrero y el parón del All-Star resultó en un desfavorable 4-6 y el balance con la mitad de marzo consumido es ya de 2-6. Este mes viene cargado de partidos y el registro no tiene pinta de mejorar, de ahí la preocupación de ver por el retrovisor a Utah Jazz cada vez más cerca.

Los locales llegan tras una derrota el miércoles en Cleveland 98-99 frente a unos Cavalliers sin Lebron y con la principal novedad en el quinteto titular que ha introducido Carlisle en los dos últimos partidos sin pivot referente (sentando a Zaza y alineando a Felton quedando Dirk como hombre alto). Esa misma noche los GSW alargaron su racha frente a los Knicks en casa 85-121.

Dallas Mavericks Green St. Patrick's Day Blarney T-Shirt
Camiseta conmemorativa de los Mavericks para el día de San Patricio

 

Hoy el partido arranca a las 7:30pm hora local y las entradas están prácticamente agotadas. Allí estaremos para vivir el espectáculo en directo y ver la lucha de los Dallas Mavericks que curiosamente optan a ser los únicos que puedan ganar dos veces esta temporada a un equipo que está a punto de hacer historia.

Ese extraño equipo

512130600

Hace poco más de un año, en la segunda ronda de Play Offs se enfrentaban en el oeste el equipo de todos, Golden State Warriors frente a Memphis Grizzlies.

La escuadra de David Joerger, llegó al cuarto partido con 2-1 a su favor y una sensación general de que la serie estaba más balanceada hacia Tennesse que para donde al final fue. Todo eran alabanzas a la forma de plantearlo todo de Grizzlies, desarbolando de forma tremenda el juego de unos Warriors que hasta la fecha estaba siendo casi incontestable.

Memphis se sustentaba en un trio del cual a partir de él todo rondaba sin problemas. Marc Gasol y Zach Randolph en la pintura haciendo lo de siempre y que todo el mundo ya tiene en mente, junto con una dirección de todo de la mano de un Mike Conley a nivel All-Star. Todo estas piezas bien encajadas hacía que los Tony Allen, Vince Carter y demás fueran aditivos a una formula que estaba muy bien cuadrada.

No ha pasado un año y de la identidad de ese equipo queda más bien poco. Ya no es ese equipo reconocible y que sabías que podía pasar o por donde te podían sorprender. Las lesiones es uno de estos grandes factores, su jugador franquicia ya se pierde el resto de temporada.

Marc Gasol tiene la misma lesión que tuvo Jordan al inicio de su carrera y que como veis no le afectó mucho para luego, pero bueno, también podemos decir que tiene la misma lesión que Yao Ming…y bueno, ya sabéis que pasó con el gigante chino y su dolencia. Con lo cual las incognitas van más allá de si puede jugar en Rio o no, algo que la franquicia de Justin Timberlake ahora mismo creo que ni se plantea, pero bueno, ya sabemos como somos por aquí cuando nos ponemos chovinistas.

Pero lo que hace realmente extraño a este equipo son los últimos movimientos que ha hecho en estas semanas, deshaciéndose de jugadores que estaban contando en la rotación de Joerger de una forma más que habitual como Lee y Green y metiendo en su lugar cosas como Lance Stephenson o Birdman, algo muy extraño. Con Mario Chalmers que da la sensación de estar más gordo con la camiseta de los ositos que cuando estaba en South Beach, todo muy extraño, ya que con la tontería en el equipo se han juntado Randolph, Barnes, Allen, Stephenson, Birdman, Chalmers… toda una retaila de buena gente o de gente que si sale alguna noticia extraña en el TMZ te la crees en un 99% de posibilidades.

Con todo esto Memphis está con un récord positivo y tranquilamente en el oeste con 33-23 al día de escribirse esto y con un 7-3 en sus últimos partidos, un porcentaje más que aceptable para una franquicia que si no te dicen esto que te acabo de contar, estarías pensando que en su mente tiene más tanques que otra cosa.

Es extraño, raro, pero habrá que ver si Joerger puede juntar todas las piezas y seguir haciendo de Grizzlies ese equipo fiable que en cualquier momento te la puede liar, de momento es curioso verlos jugar y encima con Lance allí, en cualquier momento pueden pasar cosas así:

Las Crónicas de Kurt

No hay semana tranquila en el banquillo de los Knicks. Hackeos de cuentas de Twitter a un lado, al bueno de Kurt Rambis estoy seguro que le encanta el sexo anal, recibir por supuesto. Digo esto porque no entiendo la manera en la que esta gestionando la plantilla y los partidos. Cuando las cosas vienen mal dadas hay que realizar cambios reales, no creo que seguir la misma línea de trabajo cambiando detalles puntuales vaya a arreglar nada. Contra Toronto hicimos el ridículo en el segundo cuarto, contra Brooklyn hicimos el ridículo en general y contra Minnesota ellos hicieron mucho más el ridículo que nosotros con un primer cuarto casi histórico. Cuando un equipo va mal hay que cerrar las rotaciones, no abrirlas más, hay que confiar en tus jugadores fiables.

 

Dejando al inepto de Rambis de lado, me sorprende el rendimiento de Kristaps, o mejor dicho, me sorprende el bajón que ha pegado. Se esta dosificando, de eso no hay duda, pero lo que más me preocupa es la bajada de intensidad en su juego. Aunque puntualmente tiene minutos brillantes no es tan consistente y persuasivo en rebotes ofensivos, tapones y en general cualquier acción que requiera un plus de ganas o ‘testículos’. No se si es fruto de una tendencia general del equipo o un pico de bajo rendimiento individual pero lo que parece claro es que esta jugando peor.

 

Poco más me apetece comentar, no juegan a nada, han perdido la intensidad y no son capaces de forzar fallos del rival.

He Doesn’t Have Game

A pesar del parón del All Star, algo que ha hecho que apenas hayamos visto a Rambis dirigir un partido, las sensaciones que deja el equipo con el cambio de entrenador son similares. Rambis es un técnico continuista, no solo en esquema de juego sino sobre todo en rotación y manera de manejar los partidos. Yo ya dije que dentro de un mes echaríamos de menos a Fisher y el partido contra Wizards no contravino esa teoría. Entre los motivos de Jackson para largar al paquete de Derek intuí el hecho de que el entrenador no se comportara como un entrenador sino en ocasiones como un jugador más. A mi me da igual a quien se cepilla Fisher pero sí que coincido en que hay que mantener una compostura distinta cuando diriges a un grupo de hombres al éxito que cuando formas parte de ese grupo de hombres. No voy a entrar en teorías corporativas para las que hay millones de libros y agregados sobre el liderazgo y esas ponzoñas, no me importa y  no quiero que me hagan perder ni un segundo pero reitero, a Fisher le ha faltado entereza y madurez en ese aspecto.

Dicho eso, el equipo no funcionaba en la pista y Rambis no va a cambiar nada, sospecho. No se hasta que punto Rambis será capaz de imponer u organizar la mermelada para que quede bien sobre la rebanada de pan, quizás el que no sea un díscolo sirva para que los profesionales le sigan un poco más el rollo pero tampoco me ha dado la sensación de que Rambis sea la farola que mas ilumina de la calle; ni si quiera me ha dado la sensación de que sea un haz de luz constante. La broma esa de los estados de ánimos para el deporte del balompié me cuadra perfectamente con la situación de la plantilla. Son jugadores válidos y solo necesitan creer en sí mismos y en lo que hacen, además de sacar unos cuantos partidos adelante. Otra de las cosas que dejó caer el viejo ese de los anillos que ya no entrena es que Fisher no utilizaba bien a sus asistentes, dando a entender que hacía un poco lo que le salía de los cojones. Además, eso sospecho que viene de los propios asistentes, algo así como: ‘jefe, el calvo de la barba no nos hace ni caso, nosotros le habíamos dicho que hiciera otra cosa’, lo que comúnmente se conoce como llorar y hacer un poquito la cama. Y ahora, ¿a qué asistentes escuchará Kurt?

Y ahora abordaré la realidad con una poca dosis de crudeza. Tenemos una plantilla que ha demostrado ser capaz de sacar partidos adelante, con jugadores veteranos, jóvenes válidos y una estrella que cada día que pasa es peor anotador pero más capaz de involucrar a sus compañeros consiguiendo un mayor rendimiento de los mismos. Físicamente se empieza a notar el paso de la temporada, lesiones en piezas útiles dejan al descubierto la carencia más allá de la novena taquilla del vestuario, una rotación corta y agitatoallas de relleno, una mala gripe y sale a jugar un ser humano incapaz de competir. Arrastramos una racha lamentable, a 9 partidos del 50% de victorias y 10 partidos de una plaza en la postemporada. Con un backcourt que defensivamente hace aguas y ofensivamente cada vez soluciona menos apenas se habla de refuerzos para el puesto de base. Sin ronda y con Phil quieto en su sillón no hay un solo indicio de que se vaya a cambiar nada, salvo un técnico que rema con los mismos remos, en la misma barca y de la misma manera que el técnico anterior. Esta temporada, bajo mi punto de vista, ha terminado. No llegaremos a 40 victorias aunque nos quedaremos bastante cerca si no se lesiona nadie importante. Ahora solo queda mandarle cartas de amor a Kevin Durant o Mike Conley.

Hay que arreglar el All-Star Game

Este artículo es el que cada año hago después del All-Star, donde repaso lo que ha sido el fin de semana de las estrellas en la NBA, donde las 3 jornadas siempre hay algo que contar. Pero este año voy a cepillarme esto porque me da la gana y voy a hablar de algo bastante más serio y que tenemos que hacer entre todos algo. Hay que arreglar el All-Star Game.

Anoche, cuando Marv Albert comentaba que el marcador del Air Canada Centre no tenía un 2 delante en la primera cifra, para poner 200 en los puntos, una parte de mi entraba en un modo de auto combustión interna que hacía que tuviera que escribir esto que estáis ahora mismo leyendo. El partido de anoche se quedó a nada de que dicho marcador entrara en un Efecto 2000 y el Apocalipsis reinara dentro del departamento de IT del comité organizador del ASW, con un marcador de 196-173 para el Oeste, algo que ni los Suns de D’Antoni o los actuales Warriors sueñan en sus noches más húmedas.

Siempre he dicho que el inicio de lo que vemos hoy en día fue en el All-Star de 2004, más concretamente en el partido de Rookies donde por primera vez jugaba LeBron James, Carmelo Anthony…y todo ese famoso Draft de ese mismo año, en esa edición el partido de los jugadores de primer año contra los de segundo, se dedicaron, sobre todo en los minutos finales a hacer un improvisado concurso de mates, con los jugadores quedándose parados en media pista esperando el mate de turno. A partir de este momento, los ASG se han convertido en un concurso de mates-triples en medio de un partido, algo que conforme están pasando los años está haciendo que el récord de anotación se supere edición tras edición.

Sí, desde esta parte del Atlántico vemos el partido como algo más que una pachanga, pero en USA el evento del domingo es algo más que importante, algo que figura hasta en algún contrato que otro con la consiguiente bonificación por jugarlo, todo un honor, todo un hito en tu palmarés el poder asistir a tan magno evento, de hecho, fijaros que hasta los jugadores lesionados tienen que hacer acto de presencia y ser presentados, vamos, es algo que tiene muy buena consideración, pues bien, os lo estáis cargando.

¿Cómo podríamos arreglarlo? Pues la verdad es que no lo se. A mi me gusta el formato y soy clasicista en ese aspecto. Me gusta el Este vs Oeste, los de un lado, contra los del otro, pero hay que hacer algo más para que esto no se convierta en una reunión de colegas con los hijos de los mismos en el banquillo haciendo cucamonas. Hay que ponerle algo de seriedad. Cierto que a esto también afecta la NBA que vemos hoy en día, es decir, una liga donde rara vez se ve algún pique tremendo y donde las rivalidades están contadas con los dedos de media mano. No, no hay la mala leche (o puñeterismo) de los 80 o 90 por decirlo de algún modo.

¿Ideas? Pues sinceramente como decía antes no me vienen muchas, tal vez como alguien dijo que los jugadores fueran elegidos en la misma pista por un entrenador u otro para conseguir algo de pique, pero esto echaría por suelo el misticismo del Este vs Oeste. Otra opción que se me ocurre es algo parecido a lo que han hecho en la NHL donde se han montado una especie de rey de la pista o no se, hacer como en los Rookies un USA vs Mundo? Aunque este año sólo ha habido 1 europeo en pista…

Los jugadores se lo toman como una fiesta, como un premio, como un descanso en una más que sobrecargada temporada, un soplo de aire fresco, pero habría que sentarlos y decirles 4 cosas a estos jugadores.

Me gustaría que en una edición se abucheara, se mostrara el publico cabreado con lo que está viendo. Sí, sois los mejores, pero os quiero ver competir mínimamente, no de risas y defendiendo a lo Harden (antiguamente) cada una de las jugadas, es decir, ni con la mirada. No pido que haya sangra y malos modos, sólo pido que un equipo quiera ganar, que tenga un incentivo para hacerlo y sobre todo para que el otro equipo no lo haga, que tal vez lo que necesitamos es eso.

Necesitamos que los jugadores que acuden a la cita de cada febrero tengan algún tipo de motivación, no se, agregar 10 millones de seguidores en Instagram a los jugadores que ganen o algo similar que haga que esta gente se ponga las pilas y realmente nos muestre algo que recordar. No me gusta lo del factor cancha para la conferencia que gane, como se hace en la MLB por ejemplo, no creo que esto sea una buena vara de medir, pero sí opino que la liga debe hacer algo para que esto no se convierta en partidos de 200 puntos, donde cada uno va a ver que mate o desde donde puede tirar.

Me gusta que sea una fiesta, que hayan cosas excéntricas, pero quiero competición, quiero piques, quiero a ese Iverson motivado para remontar 20 puntos, eso es lo que quiero, no tener que espera a que el partido esté igualado para igual en los últimos 5 minutos ver algo, para eso…que el partido dure 5 minutos.

No lo se, pero Adam Silver que se que lees esto, algo tienes que hacer para que en Charlotte el año que viene no veamos el 200 en el marcador y que sobre todo, cada vez la gente tenga menos ganas de ver el partido, que eso sí que sería triste…

Muerte al hack

Con el ‘hack-a-whoever‘ en máximos históricos y acercándonos a uno de esos fines de semana en los que el parón en la acción reúne a todo aquel que manda un poco en la NBA en un mismo sitio, vuelve a ser motivo de debate el cambio o no cambio de la regulación de faltas intencionadas sobre los pobres lanzadores de tiros libres.

Aquí lo tengo tan claro como irrelevante es mi opinión. Es tiempo de prohibirlo. Más bien, es tiempo de que cometer faltas deje de ser rentable.

Como en toda cosa importante, lo mejor es empezar por el principio. ¿Qué es el tiro libre? El mecanismo por el cual se trata de castigar a un equipo por cometer una infracción. Su único propósito es ese, y no más. Aunque esté ahí casi desde que Naismith inventase el deporte y su profundo arraigo lo haga intocable para la mayoría, no podemos perder de vista cuál es la finalidad por la que se utiliza. Ni dejar de recordar que en el fondo es una convención, elegida como pudo haberlo sido cualquier otra, y susceptible de ser cambiada.

Y ¿cuál es el problema? Que esa finalidad no se cumple porque hay jugadores que no son capaces de capitalizar esas oportunidades de anotar dos puntos desde la línea, y por tanto, los equipos rivales lo utilizan como una ventaja a su favor de la que hacer repetido uso, pervirtiendo por completo su única y original finalidad.

Olvidemos el espectáculo, del que ya hablaremos: la falta, que sólo debería ser un escarmiento para el equipo infractor, se ha convertido en una herramienta estratégica. Que por cierto, ya traspasa los límites de aprovecharse de los tiradores con muñecas de madera: no sólo del hack vive la picaresca. Se utiliza en los finales de partido para tratar de crear más opciones de dar la vuelta al marcador, en los últimos segundos de cada cuarto para obtener una posesión extra, para detener contraataques, bandejas, y otras posiciones ventajosas… es un virus que hemos dejado que se extienda por un supuesto caso de justicia: no dar bula a unos pocos jugadores. Y ojo, porque con los ataques cada día más proficientes, ya no son tan pocos. Ahora hombres con un acierto en torno al 60% se convierten también en objetivo, y cada día que pasa se incrementa la lista de afectados.

Y esa es la clave. Utilizar una falta para obtener una ventaja, parando además el desarrollo libre de la acción, es mucho menos respetuoso con el espíritu de un juego colectivo como el baloncesto, que no meter tus tiros libres, acción, además, puramente individual.

Decidimos seguir reincidiendo en conceder una ventaja al infractor, antes de plantearnos otorgar un simplemente percibido privilegio al agredido, y todo esto, porque allá por finales del siglo XIX, se decidió que la cuantía de la pena a una infracción en el baloncesto, estaría decidida por una habilidad concreta de aquel sobre quién se cometía. Esto de condicionar el castigo a los posibles de la víctima, concepto que sería estúpido en Derecho (o por mi bien, eso espero), es lo normal en este mundillo. Pero al contrario de otros deportes en los que las penalizaciones se pueden aprovechar de manera común por el equipo o por sus integrantes más aptos, el baloncesto, obliga al disfrute personal en soledad, convirtiendo en una cuestión de honor el maldito mantra del ‘make your free throws‘. Estamos atrapados en una dinámica en la que es más venerable un tramposo que alguien al que le falta la competencia para desarrollar una de las muchas destrezas que requiere este deporte.

Porque es así, las reglas creadas y reinterpretadas por la mano del hombre han acabado dejando sólo una habilidad en el deporte del baloncesto en la que se exige un mínimo de aptitud a todos sus componentes para poder formar parte del juego (y poder ser un ejemplo para los niños, que nadie piensa en los niños). El acierto en el tiro libre.

Una de las cosas especiales que tiene el baloncesto, es que cada persona es diferente y aporta unas habilidades distintas. Como en casi todos los deportes de equipo, los diversos roles dentro de una plantilla son a la vez seña de identidad y elementos enriquecedores de la experiencia. Se puede ser una estrella en esta Liga sin tener la más mínima capacidad para poner tapones, o para tirar de tres. Hay quien sobrevive en una plantilla sin ser fuerte, ni atlético, ni rápido. Hay millonarios con una inteligencia baloncestística cuestionable y otros que no podrían pasar ni la sal de mesa. ‘Get your rebounds‘ o ‘bring your steals‘ no son frases hechas. Aunque asimilamos la existencia de características personales, hemos decidido, circunstancias de la vida, que va a haber una puntual e imprescindible en la que no vamos a conceder ni el más mínimo pase, el tiro libre. Pese a que para triunfar en el juego colectivo, aquel que se juega entre silbato y silbato, se pueda participar sin tirar jamás a 15 pies de distancia de la canasta.

Para comprobar lo arbitrario de la situación, un experimento. Probad a poneos en situación, imaginad por ejemplo, que desde el principio de los tiempos se hubiese puesto en marcha un sistema como el de las técnicas para todas las faltas, y el encargado de lanzar el tiro libre fuera cada vez un jugador a elegir de todos los que están en pista. Ahora, el comisionado de este mundo alternativo, Silam Adver, propone un cambio al contrario: obligamos a lanzar al jugador sobre el que se comete la falta. ¿Qué creéis que pasaría? Pues sería un sistema duramente criticado, ya que es evidente vaticinar que el número de faltas y el uso de esta como estrategia incrementaría, y los equipos menos deportivos serían los más beneficiados. En la mayoría de deportes, por cierto, se aplica la regla de este modo. Existen los especialistas en penas máximas, y no se espera que todos los jugadores lo sean.

Viendo ejemplos así es curioso como un cambio a favor de la corriente tiene tantos opositores, dispuestos a morir en esa colina, incluso aunque nos fastidie el espectáculo. Porque no hay nadie en su sano juicio, salvo quizá algún advenedizo con tendencias sado que se acerque a la NBA para disfrutar del sufrimiento ajeno, que se lo pueda pasar bien viendo a un equipo interrumpir constantemente el juego para lanzar tiros libres. Es aburrido, es dantesco, convierte los partidos en interminables, y no se parece en nada al baloncesto.

A lo largo de los años se han modificado normas y reglas para hacer el deporte más divertido, que han acabado beneficiando a algún prototipo de jugador más que a otro, y no ha pasado nada, nadie ha muerto, ni ha habido que llevar a David Stern al Tribunal de La Haya. Y para mi gusto personal, encima han dejado a la NBA en una de sus épocas más brillantes y cuquis. El esparcimiento debería ser motivo suficiente para tratar de ponerle coto a esta pantomima.

Porque hay una cosa que está clarísima: no va a parar sola. Los jugadores señalados no pueden mejorar mágicamente de un día para otro, aunque se lo propongan. El «que metan los tiros libres» igual es la mejor de las soluciones, y cabe en 140 caracteres para marcarte la sentencia en Twitter y te sobra espacio para poner un GIF a juego, pero también es la única imposible a corto plazo.

No sólo es cuestión de que yo me lo pase mejor y pierda menos horas de mi vida viendo baloncesto, sino que, sinceramente, creo que además es lo más justo.

Y si te he ganado, o ya venías convencido de casa, ahora viene la segunda parte. ¿Cómo lo arreglamos? Si por mi fuera, modificaría la regla de la manera que propone Henry Abbott, permitiendo a un equipo que recibe una falta cuya recompensa sea tiros libres, declinarlos, y volver a empezar la posesión de cero, con 24 frescos segundos en el reloj de posesión.

No sólo eliminaría potencialmente el Hack-a-Whoever (se quedaría sin incentivos, salvo que algún entrenador proponga detener el juego por detenerlo cada vez que intuya peligro), acabaría también con las faltas intencionadas para obtener una posesión extra a final de cuarto y (profundizamos en nada) con las faltas al final de un partido. Con lo que no podría acabar es con el instinto de hacer falta al obtener el equipo atacante una posición ventajosa, y aquí es donde todavía existiría un pequeño incentivo para detener a aquellos jugadores que tiran peor los tiros libres: si ves a Andre Drummond continuando hacia el aro y te da tiempo llegar a hacerle falta, irás a por él. No se puede tener todo en esta vida, y, en todo caso, la única ventaja estratégica se obtendría dentro del flujo de juego. Y habría que ser cuidadoso haciendo este tipo de faltas: el jugador podría anotar la canasta, convirtiendo el tiro libre en adicional, o el árbitro podría considerar la falta flagrante.

La parte que entiendo que puede ser controvertida de esta solución, es que reduciría al mínimo las faltas en los típicos finales de partido, en los que, a falta de varios segundos, un equipo gana por más de dos posesiones. A mí me parece perfecto, ¿nunca habéis soñado con qué sucedería si en lugar de convertir el final de un partido en un carrusel interminable de faltas, el equipo perseguidor tuviera que ser agresivo en defensa si quiere ganar? ¿No os parecen rutinarios y decadentes esos finales en los que se hacen faltas por el qué dirán, con toda esperanza perdida? Esto ya es una cuestión de gustos, pero yo quiero ver un partido de baloncesto decidido por lo que ocurre en la lucha entre diez participantes, no en la guerra interna de uno solo.

De nuevo, con el ‘make your free throws‘ convertido en un axioma habría mucha gente que sería difícil de convencer. Pero, ¿por qué es mejor para certificar una victoria ver a un jugador solo en la línea que ver a un equipo entero tratando de sacudirse una presión a toda la pista o resolver un dos-contra-uno a uno de sus hombres? Se podrían dar la vuelta al mismo número de partidos (o incluso más), y lo único que habría que perder es el miedo reverencial a que el tiro libre siga siendo elemento diferencial. Cuantos menos haya, los tire quien los tire, mejor.

Porque, plantéatelo. ¿De cuántos tiros libres míticos en la Liga te acuerdas?

Pues eso.

Fisher-Gate

Estaba tranquilamente terminando el artículo de esta semana poniendo a parir la defensa de mierda y la mierda de racha contra equipos relativamente asequibles cuando me llama un camarada knickerbocker y me suelta la noticia del despido de Derek Fisher. Sorprendentemente lo primero que sentí fue un escalofrío asqueroso, no porque no me alegrase de la patada en el culo a Derek Fisher sino porque había perdido una hora escribiendo argumentos que justificaban un despido inmediato. Mi artículo se había ido a la mierda y me había quedado semi-decente, que es lo que más me jodió.

Frustraciones y complejos infantiles a parte, la novedad es que Derek Fisher ya no es entrenador de los Knicks. Me gustaría pensar que es una buena noticia, en un principio me he alegrado porque era lo que quería y lo que considero que un equipo con aspiraciones de Playoffs y una racha de 1-9 necesita. Después de la tormenta de información, especulación y los clásicos bailes de nombres el propio Phil Jackson ha confirmado a Kurt Rambis como entrenador en funciones. Esta situación me hace pensar que dentro de dos semanas posiblemente estemos echando de menos a Derek Fisher y me genera dudas con respecto a la temporada actual. Kurt Rambis es una mierda de entrenador, no me cabe la menor duda, así lo ha demostrado en Minnesota y esa sensación me deja cuando habla para la televisión en los tiempos muertos. Todavía recuerdo el récord de Mike D’Antoni en Denver el año del lockout y llegar a Phoenix a petarlo literalmente, todo es posible, pero sospecho que Rambis es más un parche de confianza a la espera de intentar pescar a Luke Walton en verano. Por otro lado me alegra ver que Jackson no se casa con nadie, no por ser de sus ratas trianguleras va a defender un trabajo que ha sido insuficiente. Reconocer tus propios errores y volver atrás sobre tus pasos para arreglarlo es coherente y en muchos casos el ego de las figuras al mando impide tomar decisiones donde quedan señalados. Además considero que haber despedido a Fisher antes habría sido injusto puesto que hasta la última racha el equipo no llevaba mal ritmo, con altibajos en el juego pero en general con una dinámica positiva rondando el 50% de victorias. Evidentemente aguantar más tiempo a Fisher habría sido masoquista, creo que Jackson ha demostrado ser un ser humano justo en sus decisiones, al menos de momento.

Me sorprende que mucha gente haya escupido nombres no relacionados con Phil Jackson, un sectario de pro. No creo que nadie que no sea de su grupo de alumnos aventajados de la trigonometría tenga posibilidades de entrenar a la franquicia, se llame Tom Thibodeau, Lionel Hollins o el jodido gran jefe del mundo Gregg Popovich. También me cuesta ver a Shaw en las quinielas, en Denver se dio una hostia considerable y no creo, al igual que Rambis, que merezca un equipo como los Knicks, no se lo han ganado ninguno de los dos. Luke Walton por otro lado mola, o al menos de momento no lastra ningún récord por debajo del 40% como los genios que he mencionado antes. Todavía no está manchado por la lacra de la derrota, vendría de un equipo ganador y solo pensar que puede impregnar de ese espíritu al equipo que entrene le va a suponer un salario bastante más elevado que el de cualquier entrenador semi-novato. Lo que me gustaría es que de alguna manera pudiera entrenar al equipo lo antes posible. En verano va a haber hostias por Walton, se habla de Phoenix y Lakers, por eso me gustaría pensar en la idea de que saliese ahora mismo, en plena temporada histórica con posibilidades enormes de ganar el anillo, para venirse a un equipo de mierda completamente devastado. Todo esto es factible con ceros supongo, y el retrasado de Dolan tiene ceros por castigo.

Para terminar me gustaría hablar por encima de lo que iba a hablar originalmente hasta que han echado al follatore de Manhattan. La principal lacra del equipo en esta racha lamentable puede parecer que ha sido la falta de acierto en determinados momentos del partido. Para mi eso se compensaba con rachas de acierto brutal que te volvían a meter en el partido. En mi opinión el principal problema del equipo ha sido la defensa y el rebote. Lopez lleva unos partidos que en rebote y defensa no se está enterando de mucho, o de nada. Hay momentos del partido en los que los cambios en los bloqueos son automáticos, en muchos otros momentos no se cambia y se intenta cerrar al hombre con la pelota y en otros momentos el hombre alto se acula abriendo la posibilidad de tiro más o menos cómodo. Otro dato que sumar a esto es que somos el equipo de la NBA que menos robamos el balón, algo que ayuda de manera directa a ser el peor equipo en puntos en transición. Que Vujacic haya sido de los mejores últimamente dice demasiado del acierto de tus jugadores en ataque pero es que en defensa no hemos tenido a un ‘Vujacic’ para realizar acciones críticas viniendo de tapado desde el banquillo. En ataque, dentro de la mediocridad, hemos conseguido salir adelante con flashes de unos u otros jugadores pero en defensa se nos han ido partidos de las manos por no ser capaces de parar a rivales en ningún momento, limitarnos a esperar a que fallaran.

Encrucijada en DC

En la capital de Estados Unidos reside uno de los equipos con mayor incertidumbre en la NBA para los próximos años, Washington Wizards, un equipo que parecía con un futuro tremendo y que ahora mismo todo son incógnitas.

Cuando en julio de 2014, Ernie Grunfeld firmaba a Paul Pierce, todo el mundo vio en este movimiento una primera piedra para atraer al hijo pródigo a casa, que no es otro que el 35 de Thunder, Kevin Durant. La gente ya empezaba a hacerse sus pajas movidas mentales en plan: Pierce será el encargado de reclutar a Durant cuando éste quede libre, qué gran movimento, ya está todo cantado, etc, etc, etc. Y todo esto se veía acrecentado al ver que Lebron James volvía a casa.

Wizards tenía a Pierce, a un Wall ya llegando a su plenitud y con Beal demostrando que puede ser una pieza más que codiciada para cualquier franquicia y con futuro prometedor. La cosa pintaba bien.

La temporada fue medianamente como todo el mundo esperaba de un equipo que sin ser élite del Este, si que es uno de los animadores, por decirlo de alguna forma, quedando 5os a sólo 3 victorias de tener el factor cancha en primera ronda frente a Raptors, aunque sinceramente no hizo falta porque todo el mundo recuerda el 4-0 que los de DC cascaron a los norteños. Todo un manotazo encima de la mesa.

La gente empezaba a ver a Wizards de forma diferente y Randy Wittman, uno de los entrenadores más criticados de toda la NBA, se sacaba de la manga una formación dandole mucho protagonismo al número 3 del Draft de 2013, Otto Porter, de esta forma llegó a la serie contra el equipo de moda en el Este (y casi en la NBA con permiso de Warriors), Atlanta Hawks.

Lo que pasó en  esa serie ya nos lo cabemos todos, con partidos épicos (quien no recuerda el triple no válido de Pierce?!?!) y que aunque la serie acabó 4-2 para Hawks, perfectamente podía haberse ido de la mano de los capitalinos y así situarlos en las finales de conferencia, bastante antes de lo que esperaban.

Pero en verano Paul Pierce, el cual sólo había firmado un año, decide salir a la agencia libre y notifica a Grunfeld que va a firmar con Clippers y que se marcha de Wizards. Con lo cual, una de las piedras filosofales del proyecto de Washington para atraer a Durant se iba por el mismo camino que había venido, en busca del anillo con Doc Rivers a su casa de LA. Así que todo por el aire y a volver a pensar.

Con todo esto nos metemos en la nueva temporada donde Wizards no está jugando como todo el mundo pensaba, firmando en verano veteranos y estructurando el proyecto sobre esa base. Las lesiones tampoco han ayudado, sobre todo Bradley Beal, la gran esperanza por tierras del Capitolio y que está teniendo una temporada más que irregular.

John Wall, el jugador franquicia, ha visto como ha pasado de presentar zapatillas nuevas a quedarse sin contrato de ropa deportiva, que aunque esto puede ser un simple detalle más, para esta gente este tipo de cosas afecta y más cuando en su día el 2 de Wizards era la imagen de Reebok. Vamos, ha pasado del todo a la casi nada.

A Wall le quedan todavía 3 años de contrato, justo los mismos que a Gortat, los dos jugadores ‘base’ del equipo. Bradley Beal acaba este año, pero es agente libre restringido y todo apunta a que Washington no le va a dejar escapar ni de coña. Otros jugadores más de intendencia como Dudley o Sessions acaban este año y pueden ser carne de traspaso para intentar rascar algo por ellos. Mientras que huele que los días de Nene en DC se acaban este verano también…

Washington tiene una dura tarea por delante. Con una plantilla con varios veteranos ya en la cuesta abajo de su carrera y con varios jovenes los cuales ahora mismo son una gran incognita, el futuro que tiene por delante Grunfeld no es tan rosa y bonito como el que ideó en su día, ahora todo. Después de 13 años delante del proyecto de Wizards, el crédito ya se le empieza a ir acabando después de varias metidas de pata y lo de firmar a veteranos este verano es algo que está resultando ser un desastre para lo que todo aventuraba como un equipo joven y molón de ver.

Fuera ahora mismo de PO, con Wittman más que cuestionado, el futuro que espera a Wizards no es para nada aquel que se vislumbraba hace un par de veranos, cuando todo el mundo pensaba que iba a ser la el destino preferido para el MVP de Seat Pleasant y cuando ya se empezaba a hablar del Big 3 con Durant, Wall y Beal.

Habrá que ver que movimientos vemos por DC en verano, pero ahora mismo, si tuviera que apostar, cosa que como sabéis es más bien gafarrón por estos lares, diría que Kevin Durant no jugará en DC el año que viene…