Libre mercado

Ayer, LeBron James declaraba que «No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado» por culpa del convenio colectivo. Con un límite salarial que tiene restringido el salario máximo, y va creciendo en función de la antigüedad, el mejor jugador de la Liga, que para más inri, decidió cobrar un poco menos para formar el super-equipo en Miami, es tan sólo el 13º mejor pagado por su equipo según HoopsHype.

Es evidente y lógico, que en un mercado libre, sin restricciones, el salario máximo sólo se debería estar dispuesto a pagar por una persona o el pequeñísimo grupo de las que estén a su nivel. Si hay muchos jugadores recibiéndolo (calculo que unos 25-30 están recibiendo el máximo al que pueden aspirar, y eso, sin contar con las restricciones en salario de los jugadores en su primer contrato), desafía a la lógica de la noción de un máximo. Y creo que eso nadie lo discute. Lo que sí me parece un punto de conflicto son las cifras que se estima que LeBron James cobraría. ¿50? ¿100 millones? Vamos a tratar de hacer un cálculo lo más racional posible (es evidente que el impacto que tendría este cambio debería ser estudiado con una profundidad y un alcance que nos sobrepasa, ya que alteraría la estructura completa del negocio NBA), utilizando como referencia una Liga sin tope salarial, pero que respeta ciertos mecanismos de balance como el Draft: la de béisbol, la MLB.

Para empezar, pensemos en cuanto dinero habría en la mesa para pagar a los jugadores. De acuerdo al análisis anual de Forbes de la pasada temporada, los equipos de la NBA ingresaron casi 3.700 millones de dólares, obtuvieron 360 de beneficio neto entre todos ellos, y pagaron 1.960, el 53% de los ingresos, en salarios.

Hay estudios que demuestran que en la MLB, al no haber límite salarial hay una mayor desigualdad que en la NFL y la NBA, (aunque, por supuesto, gastar más no asegura ganar más en casos concretos), por lo que podemos afirmar, casi con total seguridad, que quitar el tope salarial reduciría parte del balance en la Liga. Para nuestras estimaciones, sin embargo, planteamos un escenario en el que los ingresos y el gasto en salarios se mantendría igual. Me parece que se puede argumentar, tanto que la concentración de talento aumentaría el dinero que llega a la NBA, como lo contrario, por lo que lo dejaremos estar.

Otra cosa que nuestro modelo considera es que el margen de beneficios de toda la Liga sigue estando en torno al 10%, con una diferencia: si ahora mismo hay equipos que están ganando mucho más (los Knicks tuvieron 83 millones de beneficio la pasada temporada según Forbes), los hay también operando en pérdidas. Sin tope salarial de por medio, asumimos que se gasta el 53% de los ingresos globales en salario, y se obtiene el 10% de beneficios, pero con todos los equipos ganando lo mismo, en torno a 12 millones de dólares.

Aquí, evidentemente, estamos simplificando. Hay propietarios más agresivos, como Mark Cuban en Dallas, que tal vez no les importe incluso sufrir alguna temporada de pérdidas aquí y allá, y otros que estarían dispuestos a reducir mucho lo que meten en el bolsillo de los jugadores, para guardárselo en el suyo propio. Otra cosa que asumiremos es que el reparto de beneficios es análogo al de la temporada pasada. Seguramente, en un mercado más libre, esa concentración de talento de la que hablábamos, provoque otro desnivel en los ingresos. Pero lo mantendremos igual, por simplicidad, porque siempre habría una cantidad de dinero que se repartiría entre todos los equipos, y porque franquicias como Heat o Lakers, tampoco concentrarían mucho más talento del que ya tienen.

Con estas suposiciones, mientras que el año pasado el equipo que más gasto en salarios, los Lakers, pagaron 100 millones (incluído el impuesto de lujo) y el que menos, los Pacers con 44, en nuestro simple modelo (se invierte en salarios el total de los ingresos según Forbes, menos los gastos operativos y 12 millones anuales de beneficio por franquicia), Lakers y Knicks pagarían 135.9 y 134.7 respectivamente, liderando la Liga, y (los entonces) New Jersey Nets y los Charlotte Bobcats cerrarían la lista con 32.4 y 32.7 millones. En el siguiente gráfico se puede ver la distribución de los salarios con y sin tope, sumando en ambos casos la misma cantidad global para toda la Liga.

Como se puede comprobar, los 13 equipos con mayor masa salarial gastarían más sin ese tope, mientras que una serie de franquicias, reducirían ese gasto para poder obtener beneficios. A continuación comparamos el gasto en salarios de jugadores de cada franquicia la pasada temporada, con el estimado si no existiera el límite:

Como inciso, este gráfico muestra por qué el nuevo convenio y el mayor impuesto de lujo puede que no sea efectivo con las franquicias que barren en beneficios. Los Lakers podrían haber pagado hasta 35 millones más, y todavía dar 12 de ganancias. Y eso, sin contar con un aumento en los ingresos.

Ahora viene la parte más delicada… ¿cuánto ganaría un jugador como LeBron? Vamos a proponeros diferentes modelos y cifras, para que os quedéis con la que más os guste.

Como vamos a utilizar la Liga de Béisbol como comparativa recurrente, vamos a dar algunos datos rápidos sobre ella. En la MLB no hay límite salarial, pero sí hay un impuesto de lujo, puesto en una cantidad tan alta, que la última década sólo lo han superado 4 equipos puntualmente, y prácticamente los únicos a los que les afecta (el 91.5% de todo el impuesto de lujo recaudado pertenece a ellos), es a los Yankees. Aunque puede servir para sujetar el gasto de los equipos más potentes, es mucho menos punitivo que el actual de la NBA, ya que en el peor de los casos, no se llega a pagar más de medio dólar por dólar sobrepasado. Lo importante es que los equipos pueden gastar lo que crean necesario en agentes libres sin preocuparse por la flexibilidad. Aunque haya una serie de restricciones, como los salarios de los novatos, o mecanismos como el Draft, es lo más parecido que nos podemos encontrar a una NBA sin límite, que seguiría manteniendo algún elemento que no lo convertiría en un verdadero libre mercado.

El año pasado, las franquicias de la MLB se gastaron 2.960 millones en salarios, un 50% más que la NBA, aunque el número de jugadores que cobran de una franquicia en la liga de béisbol en media (28.7) casi dobla a la NBA (15.9). Por tanto, el gasto medio en un jugador NBA es mayor (4.1 MM) que en la MLB (3.4 MM).

Con esa relación 1.2 a 1 por gasto en jugador entre las dos Ligas, una primera aproximación al LeBron-sueldo sería aplicarle ese factor al jugador que más cobra en la MLB: el tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez. A-Rod se embolsó 30 millones de dólares de acuerdo a USA Today, 5.8 más que el siguiente en la lista, Vernon Wells. Una distribución similar de salarios tendría a LeBron, o al que fuera considerado el jugador mejor pagado, cobrando 36 millones de dólares, y al siguiente en la lista, 29 MM. Aunque parezca una cantidad baja de acuerdo a las ensoñaciones sobre un posible sueldo para LeBron, es un 43% más de lo que el jugador mejor pagado en la NBA, Kobe Bryant, cobró la pasada temporada.

Otra manera de verlo, es hacer las cuentas sobre la media de la Liga. Si Rodríguez cobra 30 millones, 8.8 veces el gasto medio de la Liga por jugador, un jugador en la NBA que cobrara 8.8 veces el gasto medio, ganaría esos 36 millones de dólares.

Pero cambiemos un poco el enfoque, veamos la cantidad, relativa al presupuesto del equipo en lugar de la media de la Liga. Los Yankees, pagaron, entre sueldos e impuesto de lujo, 212 millones de dólares a 34 jugadores, una media de 6.2 por jugador. El sueldo de Alex Rodríguez es de un poco menos de 5 veces el jugador medio de la franquicia. En nuestro universo paralelo, en el que los Lakers son el equipo con un mayor presupuesto (135.9 millones), a repartir entre 16 (8.5 millones de media), la proporción jugador mejor pagado-media del equipo que mejor paga, pondría en 41 millones el máximo.

Ahora utilicemos métodos algo más complejos. El análisis estadístico en béisbol está muy avanzado, y prácticamente todas las contribuciones mensurables de un jugador en el campo se pueden traducir en números. Así, existe una estadística llamada WAR, siglas del inglés «Victorias sobre jugador de reemplazo» que calcula cuantos partidos más habría ganado el equipo por tener ese jugador en lugar de un jugador del nivel de los temporeros que se pueden encontrar a mitad de temporada cobrando el mínimo.

Con un mínimo de 50 entradas para lanzadores, y 50 turnos para los bateadores, para delimitar el grupo de jugadores a 854 (para que sea casi igual proporcional a los 860 que cobraron un suelo de la Major League la pasada temporada y no de las ligas menores), el mejor jugador (aunque no fue elegido MVP… cosas) fue Mike Trout, con 10 victorias sobre jugador de reemplazo, y la distribución del WAR alrededor de la Liga, ordenado de mayor a menor, fue la siguiente:

Ahora, en baloncesto, por la naturaleza del juego, no es tan sencillo (seguramente no es, ni posible) lograr una estadística que explique tan bien el rendimiento de un jugador. Pero aún conociendo esta limitación, vamos a hacer lo que podemos con lo que tenemos. Hay unas cuantas estadísticas que intentan calcular, al igual que el WAR, el impacto de un jugador en la NBA en términos de victorias. Una de ellas, la que yo he elegido para este estudio, son los Win Shares, de Basketball-Reference.com. El porqué de la elección y el funcionamiento no nos cabe aquí, pero confiad en nosotros.

De acuerdo a los Win Shares que generó, LeBron fue el mejor jugador la temporada pasada, con 14.5, seguido de Chris Paul (12.7) y Kevin Durant (12.2). La lista la cierra Cory Higgins, el jugador hijo de un miembro del equipo directivo de los Bobcats que contribuyó a -1.3 victorias. O +1.3 derrotas.

Al igual que hicimos antes, veamos la distribución de Win Shares a lo largo de la Liga:

Lo que queremos explicar con estos gráficos: aunque a distinta escala, la distribución del talento es exactamente igual entre la MLB y la NBA. Al menos, el talento medido en WAR (bastante fiable) y WS (mucho menos).

Los que paséis de matemáticas y/o sólo con ver el dibujo ya esteis convencidos de esta afirmación os podéis saltar este párrafillo. Para los incrédulos, ambas muestras (subiendo la media para que el menor valor sea positivo) se ajustan a una distribución log-normal de media -0.7 (quitándole el offset ya mencionado) en la MLB y -0.4 en la NBA, y varianza de 0.42 y 0.39 respectivamente. El test Chi-Cuadrado acepta ambas hipótesis nulas con p=0.001 y p=0.002. El resto de equivalencias están hechas de acuerdo a estos valores.

El caso es, que ajustando una escala a otra de acuerdo a esta distribución, los 14.5 Win Shares de LeBron equivaldrían a 11.3 «victorias sobre jugador de reemplazo«. Con un precio por victoria habitual de 4.9 millones en el contexto de la MLB, una temporada de 11.3 WAR tendría un valor de 55.4 millones en el mercado. Ajustando con ese 20% más por jugador que se paga en la NBA, una producción como la de LeBron el año pasado merecería, si se convierte en agente libre, 66 millones de dólares.

Esto marcaría probablemente el máximo valor de mercado de LeBron. Hay que tener en cuenta que esa cifra de 5 millones por WAR por año en el mercado de la agencia libre es un «sobreprecio«, los equipos cuentan con tener jugadores en plantilla muy por debajo de esa relación (con contrato de novatos, renovados por algo menos de dinero, o jugadores que mejoren las previsiones). De hecho, si los Yankees, con el mayor presupuesto con muchísima diferencia (212 millones), pagaran toda victoria producida a ese precio, sólo comprarían 63-68, lo que les pondría entre los peores equipos de la Liga, muy lejos del Playoff. Pero ese es el precio que se paga en el libre mercado por un agente libre de acuerdo a su nivel, y me parece un indicador plausible para explicar lo que ocurriría con LeBron si hay guerra de ofertas.

Otro enfoque más conservador sería buscar el precio más justo: 1960 millones en salarios en la NBA tienen que comprar, entre unos equipos y otros, 1230 victorias (partidos totales de la temporada), lo que saldría a 1.6 millones por victoria. Este baremo no es muy bueno, entre otras cosas, por ejemplo, porque, los Lakers y Knicks con 135 millones, esperarían las imposibles 84 victorias. Como LeBron produciría 19.2 victorias (reescalando las Win Shares para que sumen 1230, ya que estábamos con datos de una temporada de sólo 66 partidos), merecería ganar tan sólo 30.7 millones. Si se hace pensando algo más lógico, que el precio de una victoria no es lineal (cuanto más quieres, más caras se pagan, simplemente por escasez del talento que te permite esto), y 135 millones tienen que comprar, por ejemplo, 65 victorias, a 2 millones por victoria, LeBron estaría valorado en 40 millones.

Así que después de tantas cuentas, tenemos un poco de todo: el contrato estimado para el mejor jugador de la temporada pasada podría ir de los 30.7 a los 66 millones, pasando por los 36 o los 41. A mi parecer, la cifra más alta, de acuerdo a los datos de Forbes, es prácticamente un tope, a lo que sólo se llegaría en caso de enajenación y capricho de un propietario. Esos 66 millones supondrían gastar prácticamente el 50% de la masa salarial de los equipos que mejor pagarían (Lakers y Knicks, recordamos, tendrían unos 135 millones disponibles según nuestros cálculos) en un jugador, algo inaudito en el mundo del deporte. La única forma de poder pagar eso, sería que un equipo estuviera dispuesto a formar un equipo de jugadores, o más bien malos, o dispuestos a cobrar mucho mucho menos de lo que les ofrecerían en otros lugares en torno a LeBron…o gastar unos 200 millones en salarios.

Y 200 millones, ya no en salarios, sino en ingresos, es una cifra a la que según Forbes no han llegado ni los Lakers, que llevan una década con una estrella como Kobe Bryant en plantilla, han ganado 5 títulos en el pasado reciente, tienen la tradición, están en el segundo mercado más grande y casi siempre han sido competitivos. Es decir, un equipo que ya saca prácticamente todo el dinero que podría exprimir, no se podría permitir semejante presupuesto sin muchas piruetas.

Por tanto, salvo alguna Prokhorovada, veo como lo más probable, los 40 millones bajos. Si la firma del contrato le coincidiera en el mejor momento de su carrera, es decir, ahora, tal vez podría llegar a 50. Pero viendo ejemplos como el del béisbol, o el de otros deportes en los que tampoco hay límite salarial, y jugadores dominando de una manera parecida a la de LeBron (me refiero a Messi o Cristiano Ronaldo), en un deporte de equipo, un jugador no aglutina la mitad del presupuesto. Por muy bueno que sea.

Y para el mejor ejemplo no nos teníamos que ir muy lejos: en la NBA está. Aquellos dos contratos que Jordan firmó en 1997 y 1998, de 30 y 33 millones, que en este caso sí eran equivalentes a la mitad del salario de su equipo, pero llegaron en condiciones más que especiales (contratos anuales, el resto de jugadores cobraba una miseria sin posibilidad de pedir más y Jordan había ganado 25 millones… en sus primeros 9 años de carrera juntos) me parecen un techo imposible de superar por el momento: es la tormenta perfecta, tanto por el personaje en cuestión, como por la situación.

Y enlazamos aquí con la frase inicial de LeBron, aquella que decía que «No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado». Visto lo visto, lo más probable es, que hasta un mercado más libre, sin ataduras en los convenios, tenga la razón.

Las zapatillas de Nike para el All-Star

Estamos a nada del All-Star y como viene siendo habitual las marcas preparan sus nuevas zapatillas para esta gran cita del baloncesto NBA. Hoy te traemos lo que ha preparado Nike y según ellos nos vamos de misión extraterrestre

Lebron X All-Star

Los colores para Lebron vienen inspirados el en planeta NSP-LJ6 donde se encuentran diamantes y restos de meteoritos… tremenda esa mezcla de morado y tono rojizo… me encantan.

Kobe 8 System All-Star

Kobe se va al planeta NSP-KB24 donde llega como Guardían de los 5 Anillos en estas zapatillas con colores muy a lo Jupiter, naranjonas a más no poder y con ese toque verde que tanto nos gusta. Molonas a más no poder

KD V All-Star

Inspiradas en la materia oscura y llegando desdel el planeta NSP-KD35, colores verdosos marcianos para Durant.

En general tengo que decir, que las zapatillas de este año de Nike para el All-Star son sencillamente brutales, lo mejor creo en bastante tiempo.

Ese lugar mágico

A medida que el estudio estadístico del baloncesto ha ido avanzando, los equipos con una visión más progresista han demostrado en la pista como interpretan la eficiencia. Y no hay mejor índice para conocer cuánto está dispuesto un equipo a entregarse a los números, que su utilización del triple desde la esquina o corner 3 como suele ser referido en inglés.

El porcentaje de tiro de un jugador desciende con la distancia, por lo que por lo general, cuanto más lejos peor (aunque a veces es un mal necesario, ya que hay encontrar un balance entre abrir el campo y atacar la canasta), pero no todos los puntos desde una misma distancia valen igual: hay una zona mágica, entre los 6.7 y los 7.25 metros, que en a veces cuenta 2 puntos, y otras, cuando estás en las esquinas, 3. Por tanto, a misma distancia, estamos incrementando la eficiencia un 50%.

En el siguiente gráfico hemos recogido los puntos por tiro en la última década en las cinco zonas de la pista que recoge NBA.com: tiros dentro del semicírculo de no-carga (lo que vendría a ser, prácticamente, el aro), el resto de la pintura, tiros de 2 fuera de la pintura, y triples divididos en dos tipos, desde las esquinas, y el resto.

Como podéis comprobar, el triple desde la esquina es prácticamente equivalente en puntos por jugada a tiros realizados cerca del aro, y el triple en general es una opción mucho más eficiente que cualquier otra alejada de la canasta, por lo que un equipo que quiera mejorar su rendimiento debería buscar, con el balance antes mencionado, el mayor número de intentos posibles de triple o atacando el aro.

De hecho, si un jugador es capaz de acertar más del 66.7% de triples, esa combinación tiro-porcentaje supera el 100%: es más efectivo una canasta de 3 suya desde la esquina, que un mate (analogía que robamos flagrantemente de Pablo Mira, así que pasaos a leerle en Noches de Basket, y así no nos sentimos tan mal).

Y así fue durante una parte de esta temporada con Jerry Stackhouse. El jugador de los Nets, a 1 de diciembre, había anotado 14 de 21 triples desde la esquina para un eFG del 100%, lo que convertía sus tiros desde ese punto hasta ese momento en bandejas solitarias al contraataque: 2 puntos seguros.

En nuestra visita al Barclays, pese a que la producción había descendido ya un poco a valores más cercanos a la media (pero su 17 de 33, equivaldría a un eFG% de 77.3%, muy superior al 67.3% con el que Tyson Chandler lidera la Liga), charlamos con él: «Nunca había pensado en ello hasta que Mark me lo comentó en Dallas. «Ey, estás anotando un 66% de los triples en la esquina en Febrero [de 2007]» así que pensé que tal vez debería irme más a esa zona».

Pese a que hay equipos manejando esta información durante muchos años, y los que no lo hubieran hecho, ya están más que enterados porque el análisis actual de la NBA ha debatido este punto ad nauseam, la proporción del número de triples intentados desde la esquina y el resto, ha permanecido prácticamente fija en torno al 0.4 alrededor de la Liga la última década. La NBA vive en adaptación constante y con la misión de eliminar ventajas rivales, y aunque el número de triples por partido está creciendo, su acierto y el reparto por zona de tiro permanece constante:

«Las defensas se ajustan y me han dejado sin ese tiro» decía Stackhouse a mediados de diciembre tras su excelente rendimiento el mes anterior: «Les oigo [a la defensa rival] hablando, «Asegúrate de que no esté sólo», y no es malo, mientras mantenga a un defensor ocupado, lejos de la canasta. Funciona si no lo fuerzas»

Los intentos de triple desde la esquina, tanto los de Stackhouse como los del resto, suelen ser una opción secundaria, tras una acción anterior. Como se acaba el campo, ahí nunca se llega tras un bloqueo directo, y es un final de ruta muy abstracto para un aclarado. Pero eso no quiere decir que la localización de un jugador en ese punto no forme parte del diseño de un ataque, incluso tras jugadas rotas, como un contraataque o tras rebote ofensivo «Los llamamos «bailout spots»» que sería algo así como sitio de rescate «y es parte de nuestro ataque. En mi caso, yo debo ir a la esquina en una situación así, o si veo un dos contra uno.»

Como en ataque los equipos que conocen su poder lo utilizan, pero saben que habrá un ajuste si abusan, en donde mejor se puede comprobar la importancia que un equipo le da a este tiro es en la defensa. Ya hemos hablado en su día en la página de que el porcentaje de triple de tu oponente es un factor difícil de controlar, pero sí hay algo que las buenas defensas hacen para protegerse del triple en la esquina: no permitirlo.

Según los números de NBA.com (no ajustados a ritmo, por desgracia, por lo que los ránkings reales podrían variar un poco), los Bulls son el equipo que menos triples desde la esquina recibió en cada uno de los últimos tres años, justo desde que llegó Tom Thibodeau. Los equipos que siguen a los Bulls en la lista esta temporada, son Indiana y Memphis, las dos mejores defensas de la Liga. Por otro lado, las 3 peores defensas, Sacramento, Charlotte y New Orleans, ocupan las posiciones 28º, 30º y 29º en número de intentos de triple desde la esquina recibidos por partido. De hecho, existe una correlación mucho mayor entre la defensa y esta estadística, que con las del box-score como tapones o robos.

¿Quiere esto decir que las defensas en lugar de intentar de robar o poner tapones deberían simplemente pensar en defender las esquinas? Obvia y categóricamente, no. Pero sí que explica que por lo general, los equipos que tienen una defensa exitosa esta temporada, saben como limitar los intentos de triple desde esa zona.

El caso de los Bulls es curioso, porque su filosofía defensiva invita a los equipos a batirles con tiradores, pero se cuidan muy bien de cerrar siempre al de la esquina.

Couper Moorhead escribió un fantástico artículo en la página oficial de Miami sobre el último Heat-Bulls en el que enseñaba como los Bulls, cuando se tenían que enfrentar a dos tiradores en el lado débil con un solo hombre, preferían dejar solo al del ala, para cerrar la esquina:

Los equipos con más fama de inteligentes también están entre los mejores en este aspecto. Spurs y Rockets han estado en el Top 3 de 2008 a 2011, para caer un poco estos dos años. Los Celtics, aunque nunca han estado entre los mejores, siempre se han encontrado por encima de la media. Dallas también ha sido un habitual del Top 10, hasta este año, en el que se encuentra entre los peores.

«Los números van a ir dando saltos, no voy a seguir acertando un 80%, pero me veo capaz de mantener un 50-55% de aquí a final de temporada». Stackhouse ahora mismo, tras una lesión que le apartó en el mejor momento y la pérdida de minutos y confianza con la llegada de Carlesimo, mantiene un eFG% del 55.9% desde la esquina esta temporada, por encima del eFG% medio en la Liga, que está en el 49.1%: es un tiro eficiente, con el valor añadido de que ayuda a abrir el campo y despejar un poco más la zona a sus compañeros.

Durante su carrera sólo ha metido el 30.8% de los triples, pero desde la esquina, desde aquel febrero de 2007, tiene un 36.4% de acierto. «Ese es mi sitio ahora. El «corner-3»»

Apocalípsis en LA

Cierto es que por tierras angelinas se es muy propicio a los dramas, pero lo que está pasando este año en Los Angeles Lakers es digno de peli, y lo peor de todo, no parece que haya solución.

Vamos primero a los hechos, a los números que dicen que no mienten. A día de hoy, y después de caer estrepitosamente ante los Grizzlies en Memphis el otro dia con los padres de Gasol viendo al hijo bueno, Lakers tiene un record de 17-25, es decir, ha jugado ya 42 partidos, lo que podríamos decir que está a mitad de temporada. De estos 42, 5 se jugaron siendo Mike Brown entrenador (1-4), otros 5 con Bernie Bickerstaff (4-1… We Want Bernie!!!!) y el resto con Mike D’Antoni, con lo cual, el bueno de Mike tiene un record de 12-20. Interesante, pero seguimos con los números… resulta que a Lakers le quedan 40 partidos por jugar y revisando otros años, el octavo del Oeste ha entrado el PO con unas 45 victorias, con lo cual Lakers tiene que ganar unos 23 partidos más o menos de esos 40, o lo que es lo mismo, y haciendo unos números no muy complicados, el 57.5 % de lo que queda por jugar…y ojo el equipo angelino aún no ha hecho el mítito Grammys Road Trip.

Estas son las matemáticas, pero vayamos a las sensaciones. Estas son peores para que nos vamos a engañar, vamos a jugar a algo y nos vamos a poner en la piel del GM de Lakers, nuestro amigo Mitch Kupchak aka Ketchup, ya estáis en el papel? pues vamos allá:

Qué cojones pasa?, hemos cambiado al entrenador que ya no queríamos el año pasado…mmmm, encima han pasado un poco de mi que quería al Tio Phil y Jimmy ha traído a D’Antoni, pero ahora resulta que con el nuevo Mike, la máquina no carbura…. Tengo a Pau mosqueado, pero bah, en nada lo voy a tradear, así que una cosa menos, pero mmmm qué traigo? o mejor, qué busco? mmmm y ahora Howard nos quiere hacer la del año pasado y empieza el rumor que no le gusta el entrenador, vaya tela…y si no renueva a final de temporada??? igual es mejor traspasarlo antes… pero estamos en las mismas, qué traigo? o mejor, que me van a ofrecer??… uffffffff Adam Morrison está sin equipo y es tirador, igual a Mike le gusta…y si hablo con los Kings para ir a por Freddette…uff voy a tener que poner a cargar el móvil… pero….. y si me voy yo?…

Y así estaríamos días y días intentando averiguar que pasa por la cabeza, creo que actualmente muy liada, de Mitch.

Sigamos con las sensaciones. El equipo no va, obvio, pero los jugadores? hacen por ir? tenemos a Kobe Bryant haciendo una de sus mejores temporadas personales en cuanto a números, pero y el resto? Gasol creo que ya ha cumplido su ciclo como Laker (lo mismo que ya pensaba el año pasado…y que la propia franquicia pensaba cuando aquel no-trade de Paul…y a todo esto, qué sería de Lakers ahora con Paul…. ufffff, quita quita…sigamos…) y eso se nota en su forma de jugar y de actuar en pista. Para colmo ahora D’Antoni lo saca desde el banquillo, algo que no le ha molado un pelo al 16 y ya ha dicho que se plantea solicitar el trade, tremendo. Luego tenemos a Howard, un tio que por cualidades podría hacer un 20-10 sin sudar en cada partido, pero no sabemos muy bien por qué, no lo hace, mi teoría es que aún no está al 100% del tema de la espalda, por mucho que él diga, pero es que la sensación es que no está ni al 60%, y creo que no me vale lo del entrenador y el sistema, leñe que tienes a Nash!!!! Vamos con Nash también… soy el único que lo ve este año…mayor! es decir, sí, tiene una edad, pero el año pado en Suns le veías jugar y era el mismo Nash que siempre… ahora con ese pelo rockabilli, parece que se le han ido las fuerzas y el jugonismo… algo raro. El amigo Ron Ron sí está haciendo un buen año, con licencia para tirar y eso le mola, cierto es que de vez en cuando suelta cada mandarina digna de Gepeto Brothers, pero bien, lo poco salvable con Kobe.

Y el banquillo? ufffff ahora ha salido de la nada Clark, u n buen pivot, con buen físico y que todo el mundo quiere que sea el nuevo Garnett, pero no nos equivoquemos, no deja de ser un buen suplente. Jamison, otro que parece que está con Pau, es decir, en Belén con los pastores… el resto, como le mola a la NBA decir: DNP.

Y así está el panorama, Lakers va a la deriva y lo más triste de todo es que no se ve nada en el horizonte que de algún tipo de esperanza… tal vez un trade, pero ufff está muy lejos, aún así, uno que es lacustre desde tiempos inmemoriables, espera que un buen día todo esté en su sitio y la máquina empiece a carburar y con un poco de suerte se alcancen los PO, entonces ya será otra historia, otra estación, la primavera, esa que la sangre siempre altera…

Del chupón al cañonero

Ayer la ESPN publicaba un magnífico artículo de Henry Abbott (en inglés) que trataba de encontrar una explicación al hecho de que el número de jugadores que anotan 20 puntos por partido haya descendido espectacularmente: en la temporada 2007-2008 había 27, y ahora mismo hay sólo 9.

Después de repasar una serie de motivos y posibilidades, reduce su teoría a un par de motivos, que compro totalmente: uno de ellos, que la defensa que se está imponiendo gradualmente en la NBA trata de acumular defensores en el lado fuerte de la cancha. Los jugadores que suelen tener el balón, los anotadores de volumen, ven como la parte de la pista por la que pensaban avanzar se acumulan 3 ó 4 defensores y se ven obligados, con una mayor frecuencia, a mandar un pase al lado débil. Esto ha tenido otras consecuencias, como el aumento del número de asistencias entre los que otrora hubieran metido esos 20 puntitos por partido.

El segundo, me parece también importante para el hecho, pero una mera consecuencia del primero. El número de tiros libres, el resultado más eficiente de una posesión por lo general, salvo si te llamas Dwight Howard, ha descendido, especialmente en las estrellas, debido en parte a las modificaciones que hizo la Liga, reduciendo el número de «más uno» que se pitan.

Si los anotadores estrella siguieran manteniendo el volumen de tiro, con semejante descenso (alrededor del ¡30%! para los jugadores con más minutos), el ritmo de anotación habría descendido dramáticamente, y solo lo ha hecho de una pequeña manera: menos de 2 puntos por partido, y con un descenso de ritmo. Pero lo que sucede es que debido a esa sobrecarga de defensores en el lado fuerte, y a tener que pasar más, estos jugadores, que por su fama reciben faltas a un mayor ritmo de lo habitual, han reducido su volumen de tiro y de veces que se dirigen a la canasta y por tanto, que haya menos tiros libres, aunque explique perfectamente ese descenso en el grupo de «20 por partido», es una consecuencia del motivo principal, más que una causa.

Además, me gustaría añadir otro motivo: la concentración de talento. Esta temporada, fuera de los 20 puntos por partido, vemos a jugadores como Blake Griffin, Monta Ellis, Brook Lopez, Brandon Jennings o Dwight Howard y fuera de ese grupo de los 27 máximos anotadores, a Chris Paul, Deron Williams, Joe Johnson o Zach Randolph. Casi todos estos jugadores, han metido más de 20 puntos por partido cuando se han encontrado en equipos y situaciones con menor talento alrededor. El universo NBA post-CuLeBron ha concentrado a los mejores en una serie de equipos, como se puede ver en las elecciones del All-Star sin ir más lejos, y creo que es un factor reseñable, pero no demostrable. Que Deron o Griffin metieran más de 20 por partido el año pasado con peores plantillas no es garantía de que estén obligados a hacerlo este.

Pero volviendo al punto principal propuesto por Abbott, vamos a utilizar las estadísticas para refrendar su propuesta. Como no tenemos nada así como «porcentaje de tiros desde el lado débil», tendremos que tratar de buscar pistas en otros sitios. Por ejemplo, una de las impresiones que yo tengo es que la manera de atacar esta defensa acaba resultando en muchos pases a un tirador al otro lado de la pista, que sabe que habitualmente va a tener espacio para tirar. Como este jugador siempre va a estar estacionado en el lado débil, el equipo se puede permitir, o incluso, es deseable, tener al mejor tirador posible, aunque no sea capaz de penetrar o poner la pelota en el suelo. Y sí, si estáis pensando en Steve Novak, ya somos dos.

¿Y como medir la unidimensionalidad de un tirador? NBA.com ofrece una estadística con el porcentaje de puntos sobre el total conseguidos desde más allá de línea de 3. En la temporada 2007-2008, solo 5 jugadores metieron el 75% de sus puntos o más desde el triple. De estos 5, de todos modos, solo Damon Jones formaba parte de la rotación y 3 de ellos, jugaron menos de 120 minutos/20 partidos metiendo menos de 40 puntos esa temporada. Es decir, podríamos reducir el número de «tiradores unidimensionales elegidos con nuestro criterio arbitrario» a 1 y medio.

Avance rápido a 2013 y tenemos 7 jugadores metiendo el 75% o más de sus puntos desde el triple, y salvo James Jones, todos juegan un número de minutos reseñable en sus equipos.

Si bajamos el listón al 60%, y ponemos un requisito mínimo de minutos (1000 para la temporada completa de 2007-2008, unos 15 por partido en 60 partidos y 500 para la actual, que está casi a la mitad), solo 3 jugadores, Damon Jones, Keith Bogans y Eddie House cumplen los dos requisitos en 2008, y un total de 14 lo hacen este año.

Si quitamos la restricción de minutos, en 2008 hubo 11 jugadores que metieron al menos el 60% de sus puntos desde el triple, y este año hay 27. Es prácticamente la misma proporción que veíamos al principio, pero a la inversa.

¿Así que donde han ido los puntos que metían esos anotadores de volumen? Una buena parte, a tiradores estacionados en lado débil. En 2008, el equipo «medio» metía 6.6 triples por partido, e intentaba 18.1. Este año, pese al pequeño descenso en ritmo, la cifra ha subido a 7.2 y 20.1. Es decir: hace 5 años el 22.3% de los tiros de campo eran triples, y este año la cifra ha aumentado en 3 puntos porcentuales, al 25.3%.

Para ser justos habría que reseñar que el número de triples tras asistencia ha disminuido del 86.3 al 82.9%, algo que no apoya nuestra teoría. El aumento en triples por partido tras asistencia es mucho más ligero por tanto, del 5.7 a 6.0 simplemente, un 5% más, pero como hemos visto, los jugadores que meten este tipo de triples tienen un carácter mucho más especialista que en el pasado reciente. Y el flujo de un lado a otro de la pista es bastante evidente en los equipos que más atraen este tipo de defensas (Miami, New York o Oklahoma City).

En definitiva, al mismo tiempo que los anotadores de volumen se encuentran en peligro de extinción, aparece una nueva raza, el jugador que consigue casi todos sus puntos desde el triple.

La NBA siempre se podrá explicar desde la teoría de la evolución

La Crónica On Tour: La NBA visita de nuevo Londres

Habían pasado prácticamente 2 años desde aquel doble partido Nets-Raptors en la capital inglesa. Seguramente poca gente se acordaba ya del baloncesto, un deporte que no es muy seguido por estos lares, eso sumado al hecho de celebrar este encuentro en jueves, pudo ser una de las explicaciones para encontrarnos un O2 Arena con bastantes huecos.

De todas maneras si la NBA visita tu ciudad es la excusa perfecta para dejar el sofá y moverse a las incómodas butacas del pabellón a orillas del Támesis. Da igual que el tiempo no acompañe y estemos rozando los 0°, hablar del weather es una tradición muy inglesa, beber cerveza también y sentirte como en el pub cuando vas a ver un evento deportivo, más aún. Con ello os podéis imaginar el ambiente que se vivía en el pabellón anoche.

Es cierto que el público inglés no acaba de entender el ritmo de un partido de baloncesto, en el descanso se homenajeo al tipo que pone las canciones durante el partido, ayer tuvo trabajo extra para que la gente fuera entrando en calor. Me pareció escuchar ‘Defense’ cuatro veces en todo el partido.. pero vamos, tampoco vamos a montarnos películas por la ambientación, como dicen en mi pueblo «de donde no hay, no se puede sacar».

Y eso en parte es culpa de la propia NBA, entiendo que por proximidad cultural traigan los partidos a Inglaterra, pero el seguimiento del baloncesto en este país es.. detrás del fútbol, rugby, criquet, dardos, carreras de perros, caballos, bolos, billar.. y seguro que me dejo algo. A eso le sumas unos precios.. vale, la vida aquí es cara pero sigo sin entender como el League Pass cuesta casi el doble que en España. Según parece por los derechos de televisión, hasta hace 1 mes no se emitían partidos de la NBA en UK por televisión, ahora van a hacerlo a un ritmo de 3 por semana.

Tal vez todos estos prejuicios son por haber estado en un partido NBA de verdad, de esos que se viven en el pabellón con intensidad, pero de todas maneras, sigo pensando que el público inglés no es el mejor para un partido de estas características.

Volviendo al partido en sí, esta vez se pudo ver en Londres a los Pistons y los Knicks. Los dos equipos empezaron el partido con ganas de gustar, aunque la diferencia de calidad y juego entre uno y otro se hizo evidente desde el primer minuto de partido. Aunque la victoria por 15 puntos pueda parecer abultada, los Knicks llegaron a estar a más de 20 antes del descanso y tras dormirse en el tercer cuarto Pistons se acercó a 5 puntos.

Carmelo volvió a dirigir el juego de los Knicks, apareció Stoudemire y acompañó Smith, esto bastó para contrarrestar el juego de Singler, Bynum y Knight durante el tercer cuarto, donde los Knicks solo anotaron 10 puntos. Por lo demás, no hubo sorpresas, de hecho, aunque mucha gente pensaba que los Pistons podrían hacer algo, el equipo de Nueva York ya dejo claro en los primeros minutos del juego que el partido sería para ellos con un parcial de 2-20.

Varias actuaciones y la presencia de varios famosos: cantantes, jugadores de la Premier (que generaron cierta discordia en el respetable) y el omnipresente Spike Lee desde Nueva York estuvieron en las gradas del O2 Arena que se ha convertido en la casa del baloncesto en la ciudad de Londres y que volverá a ponerse de gala para la Final Four de la Euroliga en mayo.

adidas presenta las camisetas del All-Star 2013

Nos asomamos ya a febrero y el segundo mes del año es el mes del All-Star. Como cada año por estas fechas ya podemos ver las camisetas que vestirán en el All-Star Game las principales estrellas de la liga, así son las nuevas camisetas que ha presentado adidas.

Camisetas inspiradas en la historia aeronáutica de Houston, con un toque camo de fondo en la camiseta y un estilo tipográfico bastante sencillo simulando las alas de los jets, pero a la vez molón. A destacar la extraña forma del cuello donde irá el año del evento.

Pero sobre todo la nota la darán las chaquetas que llevarán los jugadores antes del partido, personalizadas con todos los logros de cada uno de los jugadores… como comentamos ayer por Twitter, la de Kobe o Lebron van a necesitar extensiones o algo para ponerlo todo…

adidas presenta las nuevas D Rose 3.5

Tal como pasó el año pasado adidas ha presentado un segundo módelo de las zapatillas para Derrick Rose esta temporada, las D Rose 3.5.

En esta ocasión estas nuevas D Rose 3.5 llegan con un diseño basado en la secuencia Fibonacci y el nuevo logo de la rosa ocupando la parte del tobillo de la zapatilla. Estas D Rose 3.5 también cuentan con las tecnologías de adidas, Sprintweb y Sprintframe para dotarla así de lo último de la marca de las tres franjas.

Además estas zapatillas son más que especiales, ya que serán las que Derrick Rose vista en su vuelta a las canchas que está más cerca que nunca.

Las D Rose 3.5 estarán a la venta a partir del próximo 1 de febrero.