Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.
En la pasada noche de ayer domingo, nuestro colega Alberto de Roa soltaba un tuit que era una gran definición de lo que estábamos viendo en las tierras de El Alamo, una auténtica violación deportiva por parte de San Antonio Spurs que por primera vez en la serie fueron los Spurs.
Aunque por parte del equipo de Cuban hubo una tímida/especie de reacción durante el 3Q, esto fue más parecido a una relajación de los de Popovich que a un intento de remontada, la cual hubiera sido la máxima de la historia de los Playoffs. Spurs llegó a tener más de 30 puntos de ventaja y aunque al final la diferencia fue de 23, la sensación que quedó en el cuerpo es que un equipo era infinitamente superior al otro.
Cuando el Oh La La bueno se pone a jugar, Spurs lo nota y anoche fue un claro ejemplo de lo que nos referimos. Tony Parker hizo el mejor partido de la serie y fue la clave para que los Spurs volvieran a ser los Spurs, para que fueran por primera vez, ese equipo que no nos hemos cansado de ver y de decir que es el mejor que juega a esto llamado baloncesto.
La gran pregunta que teníamos al ver todo esto, era si SA había hecho un Heat, es decir, dejarse llevar hasta que realmente ha hecho falta… no lo sabemos, lo que si es cierto es que Dallas Mavericks ha sido un más que digno rival, el más complicado como siempre decíamos y así se ha visto. Gran forma de cerrar esta serie texana que sin duda alguna ha sido una gran piedra de toque para unos Spurs que tendrá que espabilar y hacer las cosas como el 7o partido en las semis de conferencia frente a Blazers.
Para cerrar esta Crónica XI, vamos a hacer un comentario sobre el otro partido de anoche, el Raptors v Nets, que pudimos ver el final, un final algo agónico donde cualquiera de los dos equipos se pudo llevar el 7o de la primera ronda. Las dos últimas jugadas lo tuvieron todo (o casi todo) que le pedimos a un Game 7, nervios, jugadores claves saliendo en momentos clave, drama, errores y un tapón final de un viejo rockero como es Paul Pierce. Que no se me olvide la cara de Jason Kidd en la jugada donde pierden el balón que dio la última posesión a Raptors…
Sofi del día: A los aficionados de los Raptors, han demostrado sin duda que más allá del muro se vive esto del baloncesto de forma tremenda y que cuando todos se unen…mola.
Como ya hemos hecho en otras temporadas, iniciamos los PO Desde El Sofá, donde cada día escribiremos sobre lo que hemos visto el día anterior, a nuestra forma y siempre desde el sofá.
A veces tenemos el difícil trabajo de tratar de recrearnos en explicar por qué un equipo ganó. De poner en blanco y negro lo que diferenció una sola posesión, de las 185 que vimos.
La verdad es que el tercer partido, pudo ir para cualquier lado. Dallas y San Antonio anotaron en 11 de las últimas 12 jugadas, incluidas las 9 finales, a cada cual más complicada, finalizando en el culmen que fue el triple sin equilibrio sobre la bocina de Vince Carter. Pero no os perdáis las tres canastas en la pintura anteriores, el show de Monta Ellis y Ginobili, el goteo constante e inadvertido de Dirk y Tim, Dalembert cerrando el espacio aéreo al volver del descanso, el segundo cuarto desde la media distancia de Tony Parker y el comienzo de Calderón. Un montón de protagonistas, dirigidos por dos excelentes estrategas, dando uno de los espectáculos del año.
Carlisle, que bien sabe que la defensa en la NBA es una manta corta que no te llega a todo el cuerpo, es excepcional reconociendo qué día tiene que tapar los pies, y cuándo la cabeza. Dallas ganó los dos últimos porque no han parado de anotar, y San Antonio está acertando cada vez a mejor ritmo frente a ellos, pero a lo largo de la serie ha logrado que San Antonio no hilvane su peligrosa secuencia de pases hasta triple abierto por el perímetro, aún a costa de ceder la media distancia a Tony Parker, el pase a Ginobili en el bloqueo y continuación, o el enfrentamiento favorable a Kawhi Leonard en el poste por haber cambiado en la defensa. El enfoque de control de daños de Rick, que prefiere resignarse a que sean 2 puntos de Splitter, que 3 de Danny Green, permite que los Spurs estén a una distancia razonable, para que los Mavs lleguen con opciones si son capaces de desplegar su propio ataque.
Y aquí, el rey de la noche fue Monta. Aunque pasó un mal momento cuando San Antonio le retó a tirar y fallar, pasando todo bloqueo por detrás, esto quizá le dio cierto ritmo para acertar todos esos lanzamientos más tarde, y sirvió de acicate para que penetrara. Finalizar ante un equipo tan grande como San Antonio es complicado, pero la atención con la que tratan a Nowitzki los Spurs (las ganas de doblar, aunque no acabe sucediendo, están ahí prácticamente cada vez que toca el balón) le permitió finalizar en varias ocasiones con placidez, solo incluso, recogiendo el balón de las manos del propio Dirk y galopando a la canasta en un único movimiento. Se recuperó maravillosamente bien del bache, y fue el faro de los Mavs, hasta para servir de señuelo en la jugada final.
Y si San Antonio aprovecha su profundidad y la cantidad de talento que ha ido trayendo a la franquicia y desarrollando, para presentar a los equipos rivales una amenaza que dura 48 minutos sin respiro, Dallas puede seguir el ritmo. Con una rotación del 6º al 10º hombre igual o mejor, los Mavs son otro equipo de partido completo, al menos cuando todos sus jugadores, alguno más perro que otro, están dispuestos a ello. Hoy faltó el desempeño de Devin Harris de los dos primeros partidos, pero siempre es fácil encontrar a alguien que vaya recogiendo el guante en cada tramo. Y así es como encajaron y devolvieron golpe por golpe todo a San Antonio, en un partido que no vio ninguna ventaja de 10 puntos o más.
Otro detalle para apuntar de este partido, es la gestión de los tiempos muertos y las posesiones finales. Después de ver a gente como McHale o Wittman, uno piensa que la cosa será más difícil de lo que parece. Pero entonces llegan Popovich y Carlisle, y vuelve a parecer facilísimo lo de pedir un respiro siempre que el equipo lo necesite, y aún así, guardar tiempos muertos suficientes en la mochila para utilizarlos en un final apretado. Y el uso del reloj fue sublime. San Antonio logró sacar el dos-por-uno, pero Dallas le obligó a darse prisa para conseguirlo, y consiguieron dejar unas décimas por si hacía falta la heroica. Esto es casi más responsabilidad de la inteligencia de los jugadores (Dirk, Monta, Manu), pero es evidente el aliento de Rick y Gregg.
Por la suficiencia que han demostrado durante la temporada y más allá, los Spurs partían como claros favoritos. Y si se lanzaron pronósticos de 4-0 ó 5-1, no es descabellado pedirles un 3-1 ahora. Pero ahora van de copiloto, y el coche lo conduce Cuban. Si los Mavs siguen anotando, tendremos el sorpresón de los Playoffs. Y Dirk Diggler todavía no ha hecho acto de presencia…
Sofi del día: Jaime Maggio en TV nacional. Sager, ponte bueno muy pronto, pero… ¿no es más divertido quedarse en Atlanta jugando al golf que andar viajando por toda América? Piénsalo, Craig.
Los habituales a El Podcast Desde El Sofá (sí, volverá…), sabéis que este año entre unas cosas y otras estoy viendo menos NBA de la que me gustaría, sigo el día a día de la debacle lacustril, pero a partir de ahí poco más. Esta semana, en uno de esos momentos casi de lujo a día de hoy, en los que he tenido un rato libre, me dio por ver que había ese día de NBA y me dije a mi mismo: vamos a ver a los Spurs.
El partido además atraía bastante, un San Antonio vs Portland en la ciudad de El Alamo, atraía lo suficiente como para dejar escapar esa maravillosa hora y media que tenía libre, así que me puse a ello.
En un año donde todo el mundo habla de la super defensa de Indina, del posible threepeat de los Heat o del año tremendo de Kevin Durant que parece que le dará el MVP, y a la chita callando, como le gusta a Gregg, Spurs está en lo más alto de la tabla con el mejor record de la liga y aún así, parece que nadie se acuerde de él, que sea un equipo feo, antipático, no se, como si sobrara y estuviera jugando otra liga, pero no, San Antonio Spurs sigue como siempre, siendo probablemente el mejor equipo en todo el mundo que juega a este maravillos deporte/juego llamado baloncesto.
Quinteto de gala en los Spurs, casi de esos que se aprenden de memoria, con Oh La La, Green, Leonard, Splitter y el eterno (y mejor PF de la historia) Tim ‘Siglo XXI’ Duncan. Enfrente una de las sorpresas de la liga, que si bien poco a poco ha ido deshinchándose, no deja de ser un equipo que salvo catástrofe seguirá jugando pasado el 16 de abril. Promete la cosa.
Y tanto que prometió, pero sobre todo por esa gozada que es ver jugar a los Spurs. En el clamor de la batalla, me aventuraba a hacer un tuit que creo que define perfectamente a los Spurs:
Ver jugar a Spurs, es como ver esa peli que nos encanta y que cada vez que revemos le encontramos algo nuevo que hace que nos guste más.
La verdad es que mejor no lo puedo decir. Estamos algo ‘cansados‘ de ver a Spurs, y entendedme cuando digo lo de cansados y por eso lo puse entre comillas. Es una gozada verlos jugar a esto del basket, en su amplio sentido de la palabra, en el sentido de ese juego colectivo donde 5 jugadores ponen lo mejor de cada uno para el objetivo común, que no es otro que meter puntos y que el equipo contrario no te los meta, San Antonio es el mejor haciendo eso, y encima, sin duda, es el que más bonito lo hace.
La circulación de balón es a ritmo de velocidad de la luz, nadie hace nada que se salga de su papel, todo el mundo lo tiene asumido, hasta el agitamiento de toallas en el banquillo está perfectamente coordinado y perfeccionado, todo, todo bien hilado y sin que nada se salga de ese plan que tiene en su mente el que es sin discusión el mejor entrenador de la liga.
Dentro de esta acumulación de hechos perfectamente ordenados, vemos varios factores que nos hace gozar aún más de la filosofía Popovich, por un lado tenemos a Green, ese jugador que estuvo a un triple fallado por Allen de ser uno de los MVP de las finales más raros jamás conocidos, sigue en su rol, de tirador, de jugador que cuando le llega el balón y está en posición franca, no debe dudar, debe tirar…y con la circulación de balón que antes hemos comentado, muchas veces está franco, tira y mete.
Otro jugador que ha encajado perfectamente en este esquema es Belinelli, un jugador 100% Popovich, secundario a más no poder, pero que si se pone en modo Concurso de Triples, te remata un partido como este contra Blazers, con varios triples seguidos que cortan toda reacción posible.
Ya ni voy a hablar de Leonard, jugador callado, silencioso, pero que poco a poco se está convirtiendo en la imagen de estos Spurs, de lo que actualmente están haciendo, a la chita callando y sin hacer ruido, de nuevo ahí arriba, y por qué no decirlo, siendo de nuevo el rival a batir en una temporada en que nadie se había acordado de ellos.
Así llegaremos a los PO, con un equipo que jugará seguramente todos los partidos con el factor cancha a favor, el año pasado no lo tuvo… y que si el físico y las lesiones lo permiten, van a hacer que Duncan, Parker, Manudo y Popovich, tengan otra opción a anillo más, otro año más.
Porque no olvidemos, que siempre iremos buscando a Lupita y la vida seguirá igual, es decir, disfrutando del baloncesto casi en la frontera, en San Antonio.
Recuerda que puedes hacerte con esta previa (y todas las de la temporada, juntas, en PDF) en La Primera (y quizás última) Mega Guía de La Crónica Desde El Sofá para la temporada 13/14. Es totalmente gratuita, tan sólo os pedimos que hagáis una mención por Twitter o compartirla por Facebook mediante este botón:
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Tras sufrir un par de derrotas dolorosas y tempraneras en Playoffs, San Antonio agarró con mano y media un O’Brien, que hubiera sido el cierre perfecto a la dictadura de Duncan y Popovich, que ya va para 14 años desde aquel título en 1999.
No pudo ser, pero los Spurs tienen la maquinaria preparada para un nuevo asalto. La defensa volvió a ser de las mejores de la Liga (llevaban 4 años fuera del Top 5, dos del top 10), y el ataque, como desde que tomaron el testigo de los Suns como estandarte del ataque basado en el bloqueo directo, conducción y distribución a los tiradores, sigue siendo imparable. Mismo quinteto, rotación prácticamente intacta, y el genio de siempre a los mandos. Será duro, y necesitará que su gran trío siga haciendo historia, pero es una plantilla completa y profunda, con los roles bien marcados, y que vuelve a partir como uno de los candidatos más claros del Oeste.
Radiografía de los Spurs
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En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.
Un modelo
Decir que los Spurs, como organización, desde el presidente hasta el último jugador del banquillo son el equipo más inteligente de la Liga es algo que sigue siendo verdad, pese a que haya sido repetido tantísimas veces en tantos foros.
Cada vez que la comunidad analítica (o los frikazos de las estadísticas, como son conocidos también dependiendo a quién le preguntes) llega al consenso sobre cómo un equipo debería enfocar una situación o tomar una decisión en base a los datos, descubre que coincide al milímetro con lo que San Antonio ya estaba haciendo.
Van siempre un paso por delante, porque no tienen miedo de aprender y corregir, de copiar a quien tiene éxito, de poner todo en duda. Los Spurs son el triunfo del escepticismo, aunque Popovich diga que «sólo tuvo suerte de draftear a Tim Duncan«. Algo que además es falso, porque no sólo la suerte intervino en esa situación, ejem, tanking, ejem.
Los Spurs son también el éxito de la consistencia, de no hacer casi nada mal. Si repasáis el gráfico de puntos por tiro según la localización, o por tipo de jugada en ataque de San Antonio, veréis que en ninguno bajan de la media: de ahí, siempre para arriba. Pasando hasta llegar al de localización de tiro del rival, podréis observar también algo maravilloso, tienen, como Indiana, la distribución en contra casi perfecta: muy pocas faltas, tiros cerca del aro, o triples, obligando al rival a que acierte desde la parte menos útil de la pintura, y fuera de ella. Los rivales tienen un elevado porcentaje de acierto en tiros de 2 lejanos contra ellos, concretamente el 3º de la Liga. Pero, ¿qué más les da a los Spurs que sus rivales gasten una enorme cantidad de intentos en un tiro que sólo entra un 41.3% de las veces, y es más difícil de rebotear en ataque?
Obviamente, una defensa así necesita de mucho trabajo y el personal adecuado, no se puede obligar simplemente con la mente y el deseo a que el rival elija las peores opciones, pero ese es el concepto sobre el que se construye la tercera mejor defensa de la Liga la pasada campaña. Y en ataque, podrían ir más a la línea y coger más rebotes en el tablero ofensivo, pero nunca es posible tenerlo todo, y ahora mismo tienen un personal magnífico tirando, por lo que pueden ser eficientes sin la necesidad de ser agresivos.
Y en cuanto al rebote en ataque, esa es una de las discusiones todavía abiertas. Yo estoy en el grupo de los defensores de este arte y todas las ventajas que tiene, pero ver como los Spurs apuestan tan claramente en su contra, da que pensar (recortaron por ejemplo el número de veces que Kawhi Leonard atacaba el tablero, y no le volvieron a desatar hasta que se enfrentaron a Miami, equipo horrible recogiendo los fallos rivales).
Puede significar caer en el principio de autoridad, pero… si lo Spurs lo están haciendo así, será por algo.
Dos hombres y medio
El Big 3 de los Spurs es más bien 2 hombres y medio a estas alturas, pero sigue teniendo un insuperable caché.
Tony Parker a sus 30 años tuvo la que es posiblemente la mejor temporada en ataque que le hemos visto (2009, con menos ayuda, quizá sea más meritoria) y no hay base que acabara el año más en forma a ese lado de la pista que él. Es una amenaza para el rival en cualquier punto y situación dentro del arco del triple, y muchos opinan que estamos ante el que es ahora mismo el mejor base del mundo (aunque nos arrodillemos ante él, aquí nos resistimos a quitarle el cinturón aún a Chris Paul).
El EuroBasket con Francia y el tiro imposible que sirvió para poner la puntilla a Miami en el primer partido ayudan aún más a la valoración, que si no es la acertada, tampoco puede estar muy lejos. Lo que es sorprendente es que parece que muchos han conocido a Parker desde este verano, cuando ya son 8 años a este nivel. En algún momento, le dijo a Pop que él no quería convertirse en el nuevo Avery Johnson, un simple director de orquesta, y dejaron de intentar que fuera lo que no es, dándole un mayor peso anotador. 2005, tras ganar su segundo anillo, fue su año revelación, el del final de la transformación: recortaron sus infructuosos intentos desde el triple, llegó por primera vez al All-Star, y no volvió a mirar atrás ni a bajar el pistón, salvo por problemas puntuales de lesiones que le convirtieron en menos importante en alguna otra temporada aquí y allá.
Anotó un increíble 56% de los tiros de media distancia desde la bombilla, y a lo largo del año parecía que cada vez lograba poner un pie en el lado derecho de la pintura, eran dos puntos, más posible tiro adicional. Es el octavo base con más tiros dentro del área restringida, y el tercero con más canastas, ya que con su 64.5% de acierto, es el único que supera el 60% de aquellos con más de 300 intentos. Y aunque su porcentaje de utilización, y sus números en puntos por minuto/partido son los mayores que ha tenido en las últimas cuatro temporadas, su tasa de asistencias es la más grande de su carrera. De hecho, los 20.3 puntos por partido con un 58.8% de tiro verdadero, acompañado de un 40% de asistencias a compañeros, es algo que sólo han superado 4 jugadores en la historia de la NBA. Podría esforzarse un poco más en defensa, pero con la extraordinaria brillantez que demostró en ataque el pasado año, se le perdona, faltaría más.
El otro líder, Tim Duncan tuvo una temporada casi inédita en cuanto a producción para alguien que cumplió 37 años durante los Playoffs (Karl Malone es el único que le supera en números), y volvió a un nivel que parecía haber dejado… casi un lustro atrás, como si fuera un chaval. Ya no salta, pero da igual, porque rebotea, pone los tapones y postea con dos pies en el suelo. Tan tranquilo.
No metía tantos puntos por minuto desde 2007, ha cogido más rebotes que en las cuatro últimas temporadas y nunca, repetimos, nunca, puso tantos pinchos de merluza como este año, mientras sigue sin hacer (o sin que le piten) faltas. El RAPM (+/- normalizado y ajustado) le considera el jugador con más impacto en defensa de toda la NBA, y cuarto mejor en conjunto tras LeBron, Paul y Durant. No había jugado tan bien en general según esta herramienta desde 2008, y en defensa desde 2005. Esperemos que el pacto con el Diablo no le pase luego factura.
Del que no podemos decir lo mismo es de Manu Ginóbili, al que se le notó la edad a lo largo de un año cargado de altibajos, pero que nos sorprendió a ratos con sus trucos de magia habituales (como el Game 5 de las Finales). Habrá que disfrutarle como enanos en todos aquellos momentos de lucidez que tenga, porque muchísimo me temo que estos dos años serán los últimos. Y este tiempo extra que tenemos de él, se lo debemos también seguramente a la victoria de Miami en las Finales.
Según se ha ido haciendo menos joven, Manu ha cambiado su papel por el de distribuidor. Dio 7.1 asistencias por 36 minutos, el máximo de su carrera, y los números por posesión/jugada le colocan como el segundo mayor pasador de la Liga tras LeBron entre todos aquellos que no están considerados bases, algo en lo que él, la verdad, prácticamente se ha convertido. El resto de números individuales dieron un considerable paso hacia atrás, pero pese a todo, el RAPM le consideró el 10º mejor jugador en ataque de la Liga, justo por encima de su compañero Tony Parker (aunque curiosamente, con los mismos grupos de compañeros, el francés es brutalmente superior), lo que suena a uno de esos desajustes que a veces aparecen entre números. O no, que con Ginóbili, quién sabe…
Como los Spurs han formado una de las plantillas más completas que les hemos visto en los últimos 10 años, Duncan y Manu podrán seguir regulando los minutos y los viajes, para estar preparados al final de año. Pero es evidente que sin ellos a un buen nivel, pueden sobrevivir una Temporada Regular, pero no unos Playoffs.
El futuro es Leonard
Si uno mira a los números tradicionales de Kawhi Leonard por minuto, no hay mucha diferencia entre su primer y segundo año en la Liga. Pero sigue mejorando poco a poco, y aunque la excelente forma de Parker o Duncan no le ha permitido que tenga más oportunidades, Popovich ya le está preparando para la sucesión, dándole tareas cada vez un poco más complicadas.
Magnífico cortador, espectacular contragolpista y buen tirador desde las esquinas (un 43% a los lados de la cancha, en contraste con un triste 24.5% en los frontales), a Leonard le dejaron salirse un poco de su papel de finalizador, y se le permitió probar cosas nuevas. Por ejemplo, cuando el equipo rival ponía un defensor grande en Parker y trataba de esconder a alguien más pequeño en él, lo llevaba al poste bajo (muchas veces dando marcha atrás directamente desde su sitio típico en la esquina), y sacaba un precioso y efectivo gancho por encima de su hombre. Y también le involucraron en bloqueos directos como conductor del balón, con esperanzadores resultados.
Y su defensa sigue mejorando y es uno de los más temidos en su posición en la Liga. El RAPM corrobora su valor, considerándole el 11º mejor defensa entre escoltas y aleros de la Liga, y también es bastante superior a la media en la evaluación jugada a jugada.
Ahora mismo los Spurs sólo necesitan un secundario de lujo, que perfeccione y domine el arte del trabajo sucio y las canastas fáciles, pero todo añadido es bueno para un equipo que aspira a todo, y que puede necesitarle más adelante. Su evolución determinará si es un All-Star a medio plazo, o la versión 2.0 de Bruce Bowen. Que ya es algo muy bueno que tener.
El otro 3D
Y con Danny Green los Spurs han tenido un éxito similar. Con un potencial más limitado (26 años por los 22 de Kawhi), el ex-jugador de la Universidad de North Carolina ha metido el 42.9% de los triples desde que llegó a San Antonio y el 43.2% en Playoffs (y ya van dos años completos), y es otro jugador 3D (triples y defensa) más, perfecto para un equipo que ya tiene generadores de lujo.
A diferencia de Leonard, él mete un 43.2% de los triples fuera de las esquinas y es una amenaza desde cualquier punto fuera del arco, como demostró en las Finales frente a Miami, acertando 26 de 49, más de un 50%, y batiendo el récord en un partido de la eliminatoria por el título con 7 canastas.
Si no está tirando un triple o esperando para ello, no se puede esperar mucho más de él que el pase extra a otro tirador aún más solitario, o la penetración en línea recta ante una defensa apurada. Que es nada más y nada menos lo que todo equipo de la Liga querría de su cuarta o quinta opción a media pista. Y con un buen tamaño para jugar de escolta, no tiene la misma talla como defensor que Kawhi pero yo diría que anda por encima por la media (y si sólo contarán las Finales, difícil no darle el título imaginario de «Mejor parador de contraataques» de la Liga).
Otro secundario perfecto para el equipo, que al mismo tiempo le da la situación perfecta para él, jugador que lo tuvo muy complicado para manterse en la NBA
La torre melliza
A Splitter le pagaron bien este verano, firmando una renovación por 36 millones en 4 años, que indica que en San Antonio cuenta con él como pieza importante a medio plazo. Los Spurs le han formado despacito, y tras cocinarle tres años a fuego lento, en este por fin se ganó un puesto de titular.
El RAPM indica que fue mejor con los mismos grupos de gente a su lado que el resto de hombres altos de la plantilla (Bonner, Blair, Diaw), y apunta a que su contribución marca la diferencia sobre todo en defensa, algo en lo que los números se ponen de acuerdo con los ojos.
Por fin recortó el número de faltas, lo que le permite por un lado ser más efectivo, y por otro que Popovich no le haga volver al banquillo cada poco, y la sociedad que formó con Duncan fue aplastante en defensa: con los dos en pista los Spurs reciben 4 puntos por 100 posesiones menos que Indiana, mejor equipo en defensa de la Liga en conjunto (y la marca baja 3 puntos más si lo convertimos en trío y añadimos a Kawhi Leonard, lo que sería la mejor entre los 250 grupos de tres con más minutos de la Liga si hubieran jugado juntos unos 50 minutos más).
Es precisamente con dos torres en cancha, Duncan y Splitter, como los Spurs puedan forzar esa selección de tiro de la que hablábamos antes, en la que el rival no puede acercarse al aro. Lo que ganan los Spurs juntando técnicamente dos pívots, lo pierden cuando a él le toca hacer el papel de ala-pívot móvil y rápido, que no pega del todo con sus habilidades (en la comparación con Indiana, el trabajo de David West), y eso es lo que provoca parte del acierto rival en la media distancia, pero en todo caso, es algo con lo que los Spurs están encantados de vivir en general.
Y lo importante al mismo tiempo, es que con la pareja Splitter–Duncan se anota a buen ritmo. Con Boris Diaw, excelente pasador y triplista ocasional, los Spurs son un equipo más dinámico y efectivo en ataque (3.6 puntos por 100 mejores con Duncan–Diaw que con Tim y Tiago), pero no compensa la diferencia en defensa si con el brasileño los Spurs se mantienen competentes. Pese a no anotar jamás fuera de la pintura, lo que no ayuda al espaciado de San Antonio, es uno de los mejores finalizadores tras bloqueo directo en la Liga, y ya van dos años en los que los números le sitúan en la élite (quizá en otro equipo en el que no tuviera la oportunidad de bloquear para Ginóbili o Parker, la cosa sería diferente, pero está aquí, y lo hace muy bien). Su compenetración con Duncan ha ido mejorando, y también se alimenta cortando bien y recibiendo los pases de The Big Fundamental, y el sistema de San Antonio, al igual que le da inmejorables compañeros con los que cooperar, le roba de una posible fuente de puntos fáciles, ya que es un buen reboteador ofensivo, al que no le dejan trabajar mucho en la tarea.
Es comprensible la cierta decepción con su papel teniendo en cuenta cómo acabó el año, en la serie contra Miami, jugando en cada partido menos tiempo que en el anterior hasta acabar de suplente y sólo 4 minutos en pista en el partido decisivo, pero los Heat son el peor equipo posible al que enfrentarse con dos pívots, y él no es tan bueno como para marcar diferencias. Pero es un titular sólido, que defiende increíblemente bien dentro de las reglas de los Spurs, y al que seguirán necesitando en el Oeste. Aunque tengan que preparar un plan B que no le incluya, por si llegan, y vuelve a tocar Miami.
Más profundos que ¿nunca?
Decíamos antes que los Spurs tenían una de las plantillas más completas, porque además de un quinteto de garantías, con piezas sólidas en todas las posiciones, algo que no siempre han podido disfrutar (recordemos que DeJuan Blair, Roger Mason, Matt Boner, Francisco Elson o Rasho Nesterovic han sido titulares durante largas temporadas en años pasados), el banquillo también es profundo. Repiten 12 jugadores de la plantilla de Playoffs y desde el banquillo saldrán el propio Ginóbili, un lujazo si está bien como sexto hombre, Boris Diaw, Matt Boner (no es lo mismo tener a la Red Mamba como octavo o noveno hombre que como titular), Cory Joseph o el recién llegado Marco Belinelli.
Y la tercera oleada, en la que están De Colo, Mills, el artista antes conocido como Jeff Pendergraph (y ahora como Jeff Ayres) o Aron Baynes esconde como siempre a jugadores sólidos que intentan conservar un tiempo en la franquicia, para que si las lesiones les dan minutos, puedan salir y cumplir en un ambiente familiar (los Spurs sólo cambian cuando es necesario e imprescindible, y deben ser uno de los equipos que mejor aguantan a sus hombres del final de rotación de un año para otro, esta temporada, tres de cuatro). Además han traído una serie de veteranos como Sam Young o Corey Maggette (e incluso invitaron al lesionado Mike Bibby) para tratar de rellenar el último puesto en una plantilla con 14 jugadores con contrato garantizado, en lo que es parte de otro clásico Spur: el reciclaje.
Ayres, Young o Maggette no participarán mucho (Jeff viene a cubrir el papel de Blair, y los otros dos, el de McGrady), así que la única incorporación con pinta de ser importante, es la de Belinelli. Primer jugador transalpino en pasar por esa delegación de la ONU que tienen en San Antonio, tiene nivel más que suficiente para salir desde el banquillo, es una pequeña garantía por si Green tiene un bajón de rendimiento e incluso puede encargarse del balón y ofrecer un Plan B si Ginobili y Parker se perdieran una temporada, y Popovich no confiara en dar la manija a cualquiera del resto del grupo (Joseph, De Colo o Mills). Marco es un tirador que funciona a rachas, que parece mejor de lo que es, y por eso no se ha ganado un puesto de titular, pero también es de esos que se hacen mejores en lugares como San Antonio con un poco de estabilidad. Su mejor temporada fue la de 2011 junto a Chris Paul, y aunque no se le presuponen muchos minutos con Parker, si no hay lesiones de por medio, sí que será interesante verle junto a un Manu, que como ya dijimos, es cada vez más base. A diferencia de Gary Neal, es de esos que se deja hacer mejor por sus compañeros, y pocos hay más apropiados que los de los Spurs.
Cuarto partido de la serie, Spurs llegan después de meter un serio correctivo a Heat en el tercero, pero apareció él, el que nadie sabía si estaba, el que nadie sabía de su condición, pero sí, apareció Wade.
El cuarto partido de las finales empezó como una partida de ajedrez, Spoelstra metió a Miller titular, esto hacía que Splitter tuviera que defenderlo…45 segundos tardó Popovich en hacer su movimiento y meter a Neal en lugar del brasileño. Small ball baby!.
Después del desconcierto inicial, Spurs empezaron como lo dejaron el martes, es decir, enchufadísimos y con su pareja Neal-Green enchufando triples como si una continuación del tercero se tratara, ventaja inicial larga y momento de poner en marcha la máquina Heat. Spoelstra lo tenía bastante claro, si quería hacer algo en el partido debía de correr, mucho además después de cada rebote ofensivo, y así el amigo cuLebron se fue entonando y poniéndose en modo ATTACK de una forma brutal. Además Bosh estaba muy enchufado tanto en defensa como en ataque…y encima Wade empezaba a resurgir… todo a pedir de boca para los de South Beach.
Miami se iba, lentamente pero se iba y Parker, que parece que estaba bastante bien de sus molestias intentaba mantener a los Spurs no muy lejos. La salida de Diaw y la inspiración de Parker hicieron a Spurs meterse en el partido, pero entonces Wade volvió a aparecer.
El 3 de Miami disipó anoche en la recta final del partido todas las dudas respecto a su estado físico y fue dominante. Claro, si James tiene la ayuda de otro jugador que hace unos números parecidos al suyo, poco puede hacer cualquier equipo, por mucho SA que sea, los cuales además deben de darle algo a Ginobili por que parece que ni está, ni se le espera.
El domingo tenemos el pivotal 5o partido, clave para todo este show, la serie llegará de nuevo a Miami 3-2, hace falta ver quién tendrá 2 bolas de partido y quién irá con el agua al cuello, yo no sabría decir la verdad…
El Detalle: Heat sigue sin perder 2 partidos seguidos desde el 10 de enero, curioso, pero podrían perder el anillo y mantener esta racha…
Gran partido (sobre todo la primera parte) para dar el comienzo a las Finales de este año, y San Antonio, que no salía con la pole, se ha puesto delante en la primera curva.
Una canasta en la ultimísima décima del reloj de posesión, tan cerca del final, que podría ilustrar un debate sobre paradojas relativistas, decidió que el primero sería de los Spurs. Una jugada rota resuelta a la remanguillé por Parker, dejaba a Miami con tan sólo cinco segundos para remontar una distancia de dos posesiones, y fue más que suficiente.
San Antonio volvió a blindar la pintura y a encomendarse al desacierto exterior rival, y perdiendo sólo cuatro veces el balón y sin cargar el rebote ofensivo, evitaron los puntos a la contra de Miami. Por poner en perspectiva lo de las pérdidas, este es el undécimo partido de Playoffs en los últimos 28 años (los que nos permite consultar Basketball-Reference.com) en el que un equipo pierde 4 balones o menos, y la tercera vez que ocurre en unas Finales en ese rango de tiempo.
Y ninguno de esos balones los entregó su director titular de juego, Tony Parker, que, simplemente, controló a la perfección el partido. No fue un imposición de dominio, sino un gobierno continuado del ritmo, en un papel algo menos agresivo al que él acostumbra. El ataque de los Spurs anoche fue conservador, pero constante, porque estaba al dictado del francés.
En la primera parte, los dos equipos se fueron al descanso con un buen porcentaje de acierto desde el triple (40% ambos, con Miami intentando 15 por 10 de San Antonio), y en la segunda, ambos estuvieron en torno al 20%, por lo que no podemos echar la culpa a una diferencia de acierto. Según pasaron los minutos, los tiros dejaron de entrar, y el mejor ajuste que Popovich podía hacer, visto así a toro pasado, fue no hacer absolutamente nada. Tener la paciencia y entender, que pese a que Miami llevaba seis triples al acabar la primera mitad, y Bosh estaba acertando lo suficiente para ser una amenaza en la media distancia, era mejor esperar a que Miami empezara fallando por ahí, que abrirle las puertas de su zona lo más mínimo a LeBron.
James, que acabó con un triple-doble, fue convertido en distribuidor por el esquema de San Antonio, y como le ocurrió a veces en la anterior serie contra Indiana, hasta él mismo se acabó convenciendo de que la trampa era mayor de lo que era, y para mi gusto, pudo haber sido más egoísta, sobre todo cuando los cambios le emparejaban, aunque lejos de la canasta, con Tony Parker.
Hay que entender el contexto también, anoche sólo se pitaron 24 faltas, un número muy bajo para un partido de NBA en general, y más, para un partido de las Finales. Aquí entramos en una petición de principio: se pita poco, en parte, porque se jugó lejos de los aros, y acabamos en si viene primero el huevo o la gallina, pero cuando la acción se acercaba allí, LeBron mediante incluso, no sonaban los silbatos. Si pasamos del refuerzo positivo habitual, al castigo negativo, se entiende un poco más la situación en la que se vieron ambos equipos.
En definitiva, es un partido de 175 posesiones, en el que la diferencia ha estado en 2. La paridad fue grande, ningún equipo tuvo errores de bulto o algo que tengan que marcar en rojo para corregir en el siguiente. Siguió en general el guión esperado, y la única mala noticia del espectáculo, es que queda un partido menos para que acabe la temporada, y ya se empieza a ver el final.
El detalle: En una de las repeticiones del pisotón no intencionado de Danny Green a Mike Miller, se pudo ver claramente en la lengüeta de sus zapatillas, las Zoom Soldier VI, el logo de… LeBron James. El jugador al que se tuvo que encargar de defender en varias posesiones. Sé que ocurre a menudo, pero me sigue haciendo gracia, que los jugadores lleven calzado que rinda homenaje a sus rivales más directos.
La crónica XXX nos ha coincidido con el partido en general, y tercer cuarto en particular que hizo anoche Tony Parker¿Casulidad? ¿Serendipia?
Aprovechando estos partidos extra para reafirmarse como el base NBA del año, entre Tony P y Timmy D han llevado a los Spurs a su quinta final en 14 años, ese arco mágico en el que les hemos echado muchas veces, pero nunca se han ido. Y lo hacen, además, barriendo a un equipo tan bien plantado como Memphis. El resultado de 4-0 que pone a Memphis al nivel resultadista de Lakers es exagerado para la diferencia que había entre ambos equipos, pero San Antonio fue superior.
A Parker le vimos hacer de todo. El francés convierte esos tiros de dos de larga distancia que tan ineficientes son en general en la Liga en un arma particular. Cuando no se podía quitar de encima a Tony Allen, utilizaba bloqueos indirectos o pases a la mano para burlarle y cortar hacia sencillas bandejas. Y si le dejaban rondar la línea de tres, el resultado también era satisfactorio. Hasta algún tiro que iba algo más perdido, y botaba una o dos veces en el aro, acababa como el resto, besando la red. Uno de esos días.
Ya hemos comentado alguna vez en Twitter que la defensa de los Grizzlies, pese a su ferocidad en el uno-contra-uno, lo pasa algo peor con equipos que mueven la pelota. OKC y Clippers eran emparejamientos mucho más favorables que San Antonio, que ayer volvieron a recuperar la circulación del primer partido, y que parecía que estaban perdiendo poco a poco, de más a menos.
Metieron sólo tres triples, no dominaron los tableros y perdieron el balón más que Memphis. Y aún así, desde el empate a 6 del principio, siempre estuvieron por delante en el marcador. Estas cosas seguramente les impidieron abrir un gran hueco, y así la emoción se mantuvo hasta el final, pero no fueron necesarias.
Memphis, simplemente, no encontró la manera de anotar durante 48 minutos ante la defensa de los Spurs. En la zona restringida, los Grizzlies han metido el 43.5% de los tiros, casi 10 puntos porcentuales menos que el peor equipo de la Liga, Charlotte Bobcats. Los Spurs no tenían miedo de poner 3, 4… 5 jugadores en la pintura en defensa. Si al baloncesto se jugara 11 contra 11, allí hubieran estado todos reunidos. Y ya desde el principio, se vio que no había alternativa, con Allen y Prince combinándose para tirar 9 veces en el primer cuarto, muchas de ellas, de manera abierta, y meter sólo 3.
El único jugador competente en ataque (de hecho, su actuación podría ser calificada de brillante) fue Quincy Pondexter, que ha estado metiendo 15 puntitos por partido con un 48% de acierto en triples y ha sido el máximo anotador de la serie para los Grizzlies (junto a Conley, con 61 puntos). Todos los miembros del quinteto titular han estado entre los 0.7 y los 0.9 puntos por tiro, enfrentándose a un equipo que ha metido 1.14. No es ventajismo, porque seguimos pensando que prescindir de un Rudy Gay que cobra lo que no vale, era la mejor opción si había que deshacerse de uno. Es más, a lo mejor, con él, no hubieran pasado de Clippers o Thunder, pero ¡anda que no les hubiera venido bien en esta serie!
Una pena que nos hayamos perdido algún partido gratis de más, con los poquitos que ya quedan…
El detalle:Jimmy Goldstein acoplado en la mesa de anotadores merece ser reseñado, así como las chaquetas de calentamiento de los Grizzlies con una MG grande que podría pasar por Marc Gasol (sí, me doy cuenta hoy que equipo y jugador comparten iniciales…), pero el premio hoy se lo lleva el mini-reportaje durante el partido a la función toallera de Patty Mills.
El gesto: Algún sitio habría que hacerle a Marc, que pudiendo aprovechar un 5 contra 4, prefirió ayudar y esperar a Parker, que se había escamochado en la banda. La línea entre la deportividad y el pardillismo es difusa, pero para los que entienden el deporte como algo más romántico que el ganar o perder, el de Gasol fue un guiño sensacional.
Anoche a Popovich le estuvo a punto de sentar mal la comida, la cena del día anterior, el pavo de Acción de Gracias y algún que otro donuts que seguro que se ha comido estos días, después de ver como su equipo estaba a nada de desaprovechar 18 puntos de ventaja.
Pero vamos al tema, anoche el partido empezó parecido al anterior, con unos Spurs jugando a lo de siempre y unos Grizzlies que aún daba la sensación de no saber donde estaba, pero en este partido, Hollins había planteado un pequeño cambio defensivo, como bien apuntó el gran Jimmy, Allen sobre Parker desde el inicio.
Aunque sinceramente, creo que sirvió más bien para poco, como veremos luego, pero hizo que el juego en cierta medida se ralentizara, haciendo el partido más bajo de puntos y todo el mundo apretando más. Pero Grizzlies tampoco tenía el día, con Randolph dormido todavía y con una mítica jugada donde Grizzlies fallaron exactamente 6 tiros en la misma jugada… record?.
La segunda parte empezó con un Oh La La On Fire! haciendo jugar a Spurs de una forma brutal con lo cual llegaron a esos 18 puntos ya mencionados, pero aunque todo apuntaba a de nuevo ver a McGrady en los minutos finales, los Grizzlies no perdieron la cara al partido (que frase más bonita!) y poco a poco Randolph empezó a encontrar su hueco en el ataque… todo ello aprovechando que Duncan se cargó de faltas…
Pero llegó la jugada clave, a falta de 26 segundos Tony Cucamono Allen cogía una perdida de manudo y encaraba canasta, Ginobili lo paró en secó, pero Cucamono Allen vendió muy bien la mato y sacó la flagrante, jugada de 4 puntos y sin darse casi cuenta Popovich, nos fuimos a la prorroga. Cabreo de dimensiones apocalípticas…
En la prorroga un hombre por encima del resto: Tim Duncan, el cual se notaba descansado, es lo que tiene tener 5 faltas al inicio del 4Q y fue a por todo y a jugarselo todo, esto junto con los fallos infantiles de los Grizzlies, hicieron que el partido se decantara para los de Lupita, que estuvieron a nada de meter la pata bien fondo.
Pinta que Grizzlies han despertado…y ahora la serie va a Memphis, recordemos que en primer ronda, Grizzlies perdió los dos primeros y ganó 4-2, en semis perdió el primero y ganó 4-1…
El Detalle: Matt Bonner hizo dos saltos entre dos… y lo mejor… ganó ambos!.