PO Desde el Sofá (XIX): Si yo tuviera una escoba…

San Antonio hizo sudar a Golden State, pero el resultado fue el mismo: los Warriors se llevan una nueva victoria, hacen pleno al 11, y en la madrugada del lunes al martes podrían cerrar su pase a los Finales por tercera temporada consecutiva.

Los Warriors atacaron desde todos los flancos, colgando 120 puntos, pero a diferencia de los últimos seis cuartos de baloncesto, no se pudieron separar con una ventaja que pareciera insalvable para San Antonio hasta el final.

Golden State empezó con McGee de titular por lesión de Pachulia (aunque sí contaron con Iguodala) y Popovich decidió hacer al equipo pequeño sacando a pista a Kyle Anderson de titular. Los Warriors parecieron intentar empezar el partido en modo Leyenda, como cuando Larry Bird se dedicó un partido a anotar con la izquierda, e hicieron a McGee el foco de su ataque. El pívot anotó los 7 primeros puntos del equipo y 11 en el primer cuarto, con Golden State jugando despreocupados, con pérdidas no forzadas y el pie muy lejos del acelerador. Aún así, iban por delante de unos Spurs que tenían que trabajar cada canasta y donde ninguno de sus titulares se sentía cómodo, incluido el supuesto líder, Aldridge, que erró varias ocasiones antes de enlazar dos suspensiones seguidas.

Con la salida de jugadores del banquillo de San Antonio, los Spurs llegaron a ponerse por delante, dirigidos por el rejuvenecido Ginobili y David Lee, que anotaba sobre Draymond Green en el poste como si este no fuera el candidato número a uno a DPOY. Pero como a perro flaco todo son pulgas, Lee se lesionó en la rodilla en un 2+1, y San Antonio no sólo lo perdió para el resto del encuentro, sino que tuvo que jugar un minutillo con Joel Anthony (elegido por los Warriors para tirar el tiro libre), porque Pop prefirió guardarse el tiempo muerto y esperar al siguiente parón del juego. Con el cuarto (prácticamente) acabado, los Spurs estaban en una buena posición: 6 puntos por encima, y Curry y Green habían cogido dos faltas tempraneras, pero no pudieron cerrar el cuarto como Dios manda. Tras tiro libre, y con sólo 1.1 segundos en el reloj, West fue tan listo de encontrar a Clark a toda pista para una desmoralizante bandeja sobre la bocina, que turbaba un poco el entusiasmo local. Imagino un respiro de alivio de Doris Burke por estar en San Antonio y no tener que entrevistar en ese momento a Popovich.

Pese a este detalle, los Spurs seguían por delante y jugando mejor al comienzo del segundo cuarto, pero Mike Brown (sí, Mike Brown) cambió el partido con una valiente decisión: dejar a Curry en pista cuando con menos de 15 minutos de partido jugados, ya llevaba tres faltas. Brown sacó a los titulares de nuevo al completo, los Warriors lograron su primer gran parcial, a la postre no volvieron a estar por detrás en todo el partido y Steph Curry acabó la contienda con… tres faltas.

Simmons era el único jugador que daba la réplica a unos Warriors en los que McGee era aún el máximo anotador, pero todos estaban haciendo daño, mientras Aldridge continuaba con una primera parte de pesadilla sin poder anotar y viendo cómo se le escurrían los rebotes de las manos. Con Green como único hombre alto (el casi Quinteto de la Muerte, con Livingston por Thompson) la ventaja de los Warriors pasaba por primera vez de 10 antes del descanso.

Al reanudar el partido, Aldridge estuvo más espabilado, anotando 7 puntos consecutivos, lo que unido a las pérdidas de Warriors, volvió a poner a San Antonio cerca. Brown volvió a otra versión bastarda del Quinteto de la Muerte (McCaw por Iguodala) esperando provocar una reacción, y dando espacio a Curry para sus diabluras como penetrador, pero los Spurs, también con 4 bajitos, les ganaban la mano en los tableros y mantenían el partido igualado ante una defensa Warrior más porosa de lo habitual.

Entonces fue cuando, a mitad del tercer cuarto, Durant empezó a cocinar y la ventaja llegó de repente a 18, acabando efectivamente el partido. La única réplica venía de Ginobili que tras apenas jugar en el segundo partido volvió a ser el MVP del equipo en ausencia de Leonard, y dejó la jugada de la noche, cuando dividió un bloqueo pasando el balón entre las piernas de West con su mano mala. El banquillo de los Warriors no cedió terreno ante unos Spurs que volvieron a jugar con dos grandes en el último cuarto, pero no pudieron reducir la ventaja.

Golden State se terminó imponiendo, todos sus jugadores parecen estar en buen momento de forma, e Iggy está disponible de nuevo. En San Antonio, Kawhi sigue siendo incógnita para el tercero, y es posible que la decisión sobre si juega o no diga mucho de la ambición del equipo respecto a no ser barridos. Sería la tercera vez en la era Popovich, primera desde 2010, por lo que habiendo ocurrido ya, no creo que preocupe en exceso a la franquicia. Veremos el lunes martes.

Sofi del día: Hasta en tres ocasiones, tres jugadores distintos (Curry, Durant, Iguodala) de los Warriors perdieron la pelota, aunque no cuente así en el box-score, por tirar triples lejanos sin sentido, sólo por tratar de aprovecharse y sacar falta de tres tiros. Ver el hecho repetido hace pensar que era algo premeditado, pero no les pudo salir peor, porque los árbitros no pitaron (¿o picaron?) ninguna de las tres. ¿Seguirán intentándolo en próximos encuentros?

Episodio 101: Enseñando tobillo

Back to back to back!!! Sí! una semana más vuelve El Podcast Desde El Sofá para tratar un poco la actualidad de la NBA, con las lesiones, el mercado de waivers, Pelicans y acabamos como siempre con nuestras recomendaciones…

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Nuestros picks para el All-Star 2017

Como viene siendo ya una tradición en La Crónica Desde El Sofá, aquí os vamos a traer nuestros picks para el próximo All-Star Game que se disputará en Charlotte New Orleans el próximo mes de febrero…

Mario Maruenda

Con todos los respetos para los merecedores aspirantes, me he puesto delante de la página de votaciones con varios jugadores ya elegidos: Harden, Westbrook, Durant, Davis, James, Antetokounmpo, Butler y Lowry estaban dentro. La mezcla de desempeño, números y rol dentro de sus equipos de estos ocho jugadores en el primer tramo de la temporada me ha parecido por encima del resto. No digo que sean los mejores jugadores de la Liga ahora mismo, pero si los ocho… ¿protagonistas? de lo que llevamos. Cinco repiten de mi lista del año pasado, uno estuvo lesionado, otro ha vuelto este año en mejor forma, sin Kardashian, y con venganza pendiente y el octavo es el puto Greek Freak. Suerte tengo de no tener que haber elegido entre ellos (podría haber añadido a la lista anterior a Paul o Curry perfectamente, pero es que van contra el candidato 1a y 1b para MVP, y ni me he molestado), y así puedo plantearme con más calma los dos que me faltan: un jugador interior en el Oeste y un exterior en el Este.

La lista corta de candidatos para la primera plaza la forman Cousins, Gasol, Leonard y Green (Draymond), con Griffin, Gobert y el voto antisistema a Pachulia un poco más atrás. En la segunda me he obligado a elegir entre Irving, Thomas, DeRozan, Walker y Wall.

En el último puesto del Oeste me pasa lo de siempre: qué fácil y qué difícil resulta para estas cosas dejar fuera a Cousins. Me resulta imposible justificar que Anthony Davis sea un fijo y él no, cuando sus estadísticas a día de hoy están calcadas, y si cambiaras a los dos jugadores de franquicia, da la impresión de que la posición de ambos equipos podría ser idéntica. Pero lo dicho, qué fácil es dejarlo fuera. Draymond Green es el corazón del equipo que más partidos ha ganado en la Liga, y Marc Gasol está haciendo una temporada fabulosa y los Grizzlies son la historia más bonita de la temporada, pero… en la prueba del algodón (empezamos la temporada, tienes un equipo que es un lienzo en blanco, con lo que sabes a día de hoy, te quedas con…) me sale Kawhi, y no me lo he pensado mucho.

En el Este, donde Wall y Walker, mereciendo mención, están un poco descolgados del resto, la elección está entre tres máquinas de anotar en primer, segundo y tercer lugar, que no ofrecen mucho en defensa. DeRozan, Irving y Thomas, parte indiscutible de la élite anotadora de la liga, se encuentra, tirando de tópicazo, en plena madurez: es el mejor momento de sus carreras. Pero hay que cribar, y tiro a DeRozan el primero, porque es menos eficiente (sí, los triples cuentan), pero sobre todo, porque comparado con los otros dos se desentiende de la tarea de distribución: tiene que hacer menos que Irving y Thomas.

Y así llegamos a la primera gran decisión de 2017: Kyrie o Isaiah. Thomas está teniendo una temporada ligeramente mejor por números, pero Irving ha sido protagonista de los mejores momentos de Cleveland esta temporada, y tras su papel en los últimos Finales, su perfil como estrella es más alto. Kyrie tiene una ayuda en LeBron con la que Isaiah no puede soñar, pero al mismo tiempo, tener que repartir con él el liderazgo, le quita las oportunidades que podría tener para coger estadísticamente a Thomas, que es líder y alma en su equipo (lo que también conlleva más responsabilidad). Creo que no cambiaría a Irving por Thomas si fuera Cleveland, pero tras pensarlo un poco, sí al contrario, así que en la prueba del nueve en este caso gana Irving.

Aún así, cuando los ponemos frente a frente, es inevitable recordar aquella gráfica de cuando Thomas aún estaba en Sacramento, y en plena fiebre Irving allá por 2013, alguien nos hizo ver que no eran tan diferentes. En el momento parecía una boutade, hasta con los números delante, pero el tiempo le ha dado la razón. Por este gráfico y aquella curiosidad de ser primero y último de un mismo Draft, han quedado conectados, pero a Isaiah siempre le ha tocado la pajita más corta. Thomas se fue de los Kings por la puerta de atrás, llegando a un equipo que tenía dos bases, por un contrato de mierda en el contexto multimillonario de la NBA, del que le traspasaron por unos cacahuetes. En Boston ya por fin le aprecian y gana partidos, pero tiene que seguir oyendo que a los Celtics «les falta una estrella», como si él no lo fuera. Por todo eso, y porque encima parece que su temporada va a más, esta vez gana él.

David Chanzá

Este año las elecciones del All-Star son algunas más fáciles que nunca. Este año tenemos el hueco que deja Kobe, sí, yo soy de los que lo seguiría eligiendo pues porque me da la gana y porque sí, así de claro.

Así que partiendo de la base que hay una serie de jugadores que lo tiene claro, vamos a ver los picks en las dos conferencias para ver al final con que quedamos.

Empiezo por el Oeste donde el trio de OKC debe estar sí o sí en este quinteto inicial, ya que en esta primera de liga está siendo lo mejor de lo mejor. Sí, tres jugadores que han estado no hace mucho en el mismo equipo son candidatos al MVP y es muy divertido que ahora mismo sólo uno de ellos esté… cosas de decisiones, trades y movimientos extraños.

Con esto tenemos a Durant en su nueva etapa en Warriors por una parte, por otra tenemos al amigo Westbrook haciendo triples-dobles hasta para pedir pizzas y finalmente tenemos a un Harden que hace dos años coqueteó con el MVP, incluso en aquellos chungo-premios de los jugadores, se le dio a él, que ha vuelto con una sistema en su equipo que le beneficia al 3540% y que está cogiendo como propio y explotándolo a la máxima potencia.

Esta triple elección ya te deja con un susto… Curry?!?!?!?! Pues sí, amiguitos, el doble MVP este año se queda fuera de mis elecciones para el All-Star, no se si víctima del sistema o que simplemente ha querido coger un segundo plano dentro de su propio equipo con la llegada de KD. Lo cierto es, es que ahora mismo está haciendo números de su primer MVP, pero ey!, lo tenemos claro por aquí y se convierte en una víctima de la llegada de Durant a la Bahía…quién lo iba a decir.

Luego nos quedan las dos plazas de los ‘grandes‘. Desde que la NBA se cepillara a los pivots esta parte es a veces hasta complicada, pero vamos… hemos venido a jugar.

Por una parte Kawhi Leonard debe estar sí o sí. Es un jugador total en un equipo que está en Modo Popovich, es decir, sin casi hacer ruido y ahora mismo siendo el segundo mejor de la liga, jugando un baloncesto más que efectivo, pero vamos, ese es otro cantar. Leonard sigue a la suya, mejorando el tiro exterior (y todos los tiros en general) y siendo el puntal defensivo del equipo que sigue buscando (y encontrando) a Lupita, temporada sí, temporada también.

Para el último puesto, el cual todo el mundo decía que iba a ser para KAT, pero oh… decepción de temporada y a mirar hacia otro lado. Tal vez Davis?, sus números probablemente lo merezcan, pero un servidor va a ir un poco más allá y voy a bajar al Mississippi para ver que una de las historias de esta primera parte de temporada es ver como nuestros Ositos siguen a la suya, con un nuevo estilo de juego y con un pivot que ha sido jugador defensivo del año y que encima ha sumado a su faceta la de tirador de 3, acoplándose de forma perfecta a esa nueva filosofía y haciéndola suya. Marc Gasol.

Y tranquilos que no es un pick chovinista ni mucho menos, los que sois seguidores de La Crónica Desde El Sofá, sabéis que aquí probablemente de todo menos eso, pero la temporada de Gasol está siendo un lujo, sobre todo con esa baja que parecía que iba a ser mayor de Conley y haciendo que el equipo no pierda un ápice de competitividad en una conferencia donde gallitos hay por todos lados.

Cogemos nuestro SofiJet Privado y cambiamos de conferencia.

Aquí tenemos a Culebron James que de nuevo tiene que estar sí o sí, por motivos que creo que no hace falta perder mucho el tiempo para ello. Por otra parte tenemos a Jimmy Butler que lo está reventando en Bulls, no probablemente haciendo que su equipo pueda aspirar a ‘algo’, pero si en el plano personal donde claramente ha dado un paso adelante y ha adelantado por la izquierda y casi sin avisar a Paul George, uno de mis jugadores favoritos, pero que se va a tener que quedar fuera de mis picks.

Luego cruzamos el muro y allí tenemos que ver la tremenda temporada jugando a lo old school que está haciendo el anteriormente-futureLaker y ahora hombre casi franquicia de los Raptors de Toronto, el bueno de DeMar DeRozan (qué nombre más molón!) y un servidor también va a coger a Lowry. El base del equipo de Ujiri está de nuevo al nivel del año pasado, en un equipo que mantiene su base, con lo cual todo va mucho más rodado.

Mención especial aquí a Isaiah Thomas, que aunque no defiende ni al tato, es uno de los jugadores actualmente más tremendos de ver con su look Iversariano y sus actuaciones, merece estar en el All-Star la verdad y en este caso, en mi caso vamos, se queda de nuevo a las puertas.

El último puesto tengo que ponerme  el himatión e irme a Grecia para rendir pleitesía a Giannis Antetokounmpo (prometo que lo he escrito CASI bien a la primera…me faltó la n!!!) el cual está siendo la sensación de la liga en esta primera mitad. Sencillamente tiene que estar para esta fiesta del baloncesto llamada All-Star y que cada año nos gusta menos, pero que sigue ahí.

Hola Baloncesto Vol. 2016

Martes, 25 de octubre. Ha llegado la fecha que todo el mundo tenía tachada y fijada en el calendario. Hoy seguro que en muchas de vuestras agendas hay puesto lo de ‘NBA‘, ‘Inicio temporada‘, ‘Empieza NBA‘ y cosas similares. Porque sí, es el día, hoy empieza la NBA y como siempre en La Crónica Desde El Sofá, vamos a saludar al baloncesto como se merece.

Por delante quedan 1230 partidos de liga regular en los cuales vamos a vivir de todo, de todas esas cosas que nos gustan. Mates, triples, tiros libres, bandejas, tapones, bailes extraños, canastas extrañas, polémica, momentos de estos de saltar del sofá…todo eso es lo que siempre esperamos y recibimos de la NBA. Esta noche el show empieza con 3 partidos (Cavs v Knicks, Blazers v Jazz y Warriors v Spurs).

Siempre hay incentivos para ver la NBA y esta año no es la excepción, este año tengo ganas de…

Curry con KD
KD con Curry
McGee con KD
Warriors con KD
Jennings metiendo 50 en el MSG
La orgía de triples de Houston
Harden con la libertad de D’Antoni
La confirmación de Pornzingis
JR con camiseta
La anarquía de Nets
Linsanity en Brooklyn
Embiid destrozar los aros
Los Wolvs de Thibs
KAT siendo All-NBA
El probable nuevo duelo de mates entre LaVine y Gordon
Carter en el concurso de mates
El nuevo pabellón de Kings
Saber a qué equipo irá Cousins
Las camisetas retro de Nuggets
Las camisetas retro de Hawks
Las camisetas retro de Lakers
Steve Adams en pista
Los Spurs sin Duncan
Los Spurs con Gasol
Los Lakers de Walton
D’Angelo metiendo 40
Vujacic vs Dragic
Ver qué inventa Spo en Heat
El nuevo invento de Vivek
Las nuevas Kobe
Anthony Davis demostrando lo que todos esperan
Los misteriosos Jazz
La camiseta a lo Mambo de Utah
Las descargas en el League Pass
Wade de rojo Bulls
Paul demostrando que es el mejor base
La vuelta de Ben Simmons
La vuelta de Bill Simmons a escribir sobre NBA
El libro de Shea Serrano de basket
Las entrevistas a Popovich
Antetokounmpo de base
La pista de los Suns
El fadeaway de Dirk
Zaza en el All-Star
Alguna nueva forma de comerme un spoiler
Westbrook en modo MVP
Lillard en modo MVP
Curry en modo Curry

Review: Nike Zoom KD 9

Una de las lineas de zapatillas que más nos gusta en El Calzador es la de Kevin Durant, las Nike KD con Leo Chang a la cabeza en el diseño, es una de las zapatillas donde hemos visto más cosas diferentes, cada modelo es casi un acontecimiento en sí y con las nuevas Nike Zoom KD 9, lo han vuelto a hacer con una zapatilla que roza la perfección. Abrimos El Laboratorio para analizarla como se merece.

Episodio 90: Durantmon GO

Vuelve vuestro podcast favorito, el único podcast sobre NBA que esta semana habla de los nuevos jugadores firmados por Charlotte Hornets, de un chaval con el 35 que va a jugar a La Bahía y de lo más importante de todo…de Pokémon GO.

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Contratitos, contratitos: LeBron y Durant

Kevin Durant, Lebron James and Kobe Bryant render honors at the of the Tomb of the Unknown Solider in Arlington National Cemetery, Ft. Myer, Va, Jul. 15, 2012. DOD photo by D. Myles Cullen

Desde el sofá no podemos hablar con el señor Multiple Sources, pero sí podemos coger una copia del convenio y mirar la situación contractual de varios jugadores y equipos para explicaros por qué van a suceder una serie de cosas durante el periodo de agencia libre. Empezamos por los dos mejores agentes libres de la Liga.

Kevin Durant

Desde hace mucho tiempo se está hablando de que la opción más ventajosa para Durant era renovar un añito, y esperar a tomar la decisión junto a Westbrook e Ibaka, que serán agentes libres el próximo año. Serge ya está fuera de la ecuación pero Russ no, y ese año podría resultar en el primer contrato con 200 millones de dólares garantizados de la NBA.

Si Durant firma ya por cinco temporadas en OKC, el contrato sería de 152 millones en total (asumiendo un tope salarial de 94 millones este año, aquí y en el resto del artículo). De esperar al año que viene, Durant no sólo se aprovecha de un tope que crecerá (el contrato máximo es un porcentaje de este tope), sino que además llevará 10 años en la Liga, lo que significa que su máximo puede ocupar un 35% del tope salarial, la franja más alta de las 3 que existen en general (este año, está en la segunda, por lo que el máximo es de un 30%). Utilizando como referencia un tope salarial de 110 millones para el próximo año (también de aquí en adelante), el contrato que podría firmar KD en 2017 es de 207.5 millones, 55 más que el que empezara este año, y un total de 234 millones en las próximas seis temporadas, incluyendo esta. El riesgo obvio de esperar es que sus pies volvieran a darle problemas y nadie quisiera comprometerse por el máximo, pero con la enorme cantidad de equipos con espacio salarial, resulta difícil que en el triste caso de recaída, al menos un par de ellos no peleen por sus servicios.

¿Cuáles son las cifras si cambia de aires? El máximo para este año (unos 26.4 millones aproximadamente) que le puede ofrecer cualquier equipo sería igual al del suyo propio (sólo necesitarían tener ese espacio bajo el tope salarial), pero en futuras temporadas le podrían ofrecer menos dinero y años. De firmar un contrato completo ya con otro equipo, tendría que ser sólo de 4 años, y por 112.9 millones. La diferencia en los 4 primeros años de vida del contrato no es grande con el caso análogo de renovación, unos 5 millones, por lo que de firmar un nuevo contrato máximo en 2020, cuando tenga 31 años, no perdería mucho.

Si firmara sólo por un año fuera de Oklahoma City, el equipo que lo fichase sólo tendría los llamados Derechos No Bird, que no le permitirían añadir 5 años al contrato (4 nada más), y que no le dejarían alcanzar ese 35% del mega-máximo el año que viene (a no ser que el equipo vuelva a tener los 36 millones en espacio salarial por los que saldría la broma libres en 2017). En este caso, Durant, firmando por 1+4 en un nuevo equipo, ganaría 161.9 millones por las próximas cinco temporadas (180.5 si el equipo tiene esos 36 millones de espacio salarial libre el próximo verano), y si firmara un 1+1+4 (opción más arriesgada, porque tendría que jugar dos años con contrato corto), al final del segundo año aprovechando que pasa de tener derechos No Bird a derechos Bird prematuros, las cantidades que podría ganar estarían entre 210 y 215 millones por seis años (la cantidad más alta, si el equipo tiene espacio salarial para darle el máximo en 2017), unos 20 por debajo de los 234 millones que ganaría en Oklahoma City.

Por último está la avenida de firma-y-traspaso, que sería la manera de llegar a un equipo que no tuviera el espacio salarial para su contratación esta temporada, pero con el que OKC esté dispuesto a hacer un intercambio. Aquí Durant estaría obligado a firmar un contrato de entre 3 y 4 años, empezando en el máximo y con subidas del 4.5%, es decir, lo mismo que si firma directamente con un equipo diferente al suyo, con la salvedad que no podría utilizar la fórmula de 1+4 o 1+1+4 años. Por tanto, de una operación de firma-y-traspaso podría sacar un contrato de 4 años y 112.9 millones.

Como veis, hay diferencias grandes entre renovar un año y no hacerlo, y seguir en su equipo o cambiar de aires. Pero, ¿sería suficiente en las cifras que nos movemos, más las que tiene garantizadas KD de otros contratos publicitarios?

LeBron James

LeBron es agente libre este verano, pero tras reconciliarse con ciudad y equipo, todos los signos apuntan a que no se mueve de Cleveland. Cero dramas, siempre smile.

Ahora bien, su contrato también tendrá algo de miga, y es algo diferente a lo que ya he visto comentado y rebotado por Internet: LeBron no va a firmar por menos dinero por seguir en Cleveland. O al menos, si lo hace, sería una decisión voluntaria, y al no tener espacio salarial en Cleveland, no serviría mucho para hacer mejor al equipo, sólo más rico a Gilbert. Lo que sí es posible es que este año no cobre el máximo al renovar, pero no sería por puro altruismo, sino para salir al mercado el año que viene. Los Cavs se lo podrían ofrecer, pero ganaría más dinero a largo plazo rechazándolo.

Al firmar como agente libre el verano de 2014, los Cavs todavía no tienen sobre él los llamados derechos Bird, que permiten renovar a un jugador por el máximo sin importar si te pasas del tope salarial, y que se adquieren tras tres años. Como su contrato tiene dos temporadas, los derechos de Cleveland sobre él son de tipo Bird Prematuro (early Bird, un juego de palabras tan intraducible como vosotros ya sabéis cuál), y con esos derechos, los Cavs podrían oferecerle un contrato por el máximo este año, y subidas de 7.5%, pero… tendría que firmar por dos años, por lo que no podría salir al mercado el año que viene, cuando el tope y el máximo vuelven a subir.

Además, para complicar la situación del contrato de LeBron, por su edad le empieza a afectar el año que viene la regla Over-36, pensada para que los jugadores que firman contratos que se extenderán más allá de los 36 años no tengan incentivos por firmar acuerdos demasiado largos, ya que las últimas temporadas no se cobran. Esta medida, pensada para evitar que los jugadores y equipos difuminen las cantidades a lo largo de los años en contratos de veteranos hasta llegar a temporadas que el jugador puede que no cumpla, no tenía en cuenta a los superhombres.

Con estas consideraciones, el contrato que LeBron podría firmar este mismo año, con derechos Bird Prematuros, y empezando en el máximo (es decir, sin perder dinero por seguir en Cleveland) sería de 137.2 millones por cuatro años.

Si en su lugar, firma otro contrato de un solo año sin utilizar derechos Bird Prematuros, como su equipo no tiene espacio salarial, utilizarían los derechos No Bird, que le permiten cobrar 27.6 millones esta temporada (20% más que el año anterior), en lugar de los 30.8 que son su máximo. Pero entonces, el año que viene tendría derechos Bird completos, lo que le permitiría ahora ya sí, cobrar el máximo de 2017, y firmar cuatro años más (no son 5 por la regla Over-36). Utilizando esta estrategia de 1+4, LeBron podría firmar 188 millones por 5 años o 144 por 4 (más que los 137.2 por los que firmarían con derechos Bird prematuros).

La diferencia no es grande a 4 años, pero ese quinto año por 44 millones, que llegaría cuando LeBron tendría 35 años, sería difícil de alcanzar si no hay otra subida de un tope que se estima permanezca plano (o incluso baje ligeramente), a partir de 2018.

Otra opción sería utilizar los derechos Bird prematuros y firmar por dos años, volviendo a salir al mercado en 2018, pero por la regla Over-36, sólo tendría sentido renovar 4 más, lo que le daría unos 225 millones (estimación con tope plano a 110 millones en 2018) en 6 años. Esta cifra sí sería bastante interesante, pero si LeBron sigue en posición de ganar más de 35 millones en 2021 con 36 años (lo que sería el equivalente al contrato final de Kobe Bryant) y el invierno núclear provocado por Donald Trump y sus aliados Boris Johnson y Pdr Sánchez no acaba con la NBA, la opción 1+4 le permite, por una cantidad parecida, asegurar un año antes tanto la firma del contrato largo como la nueva salida futura al mercado como madurito interesante.

A diferencia de KD, al permanecer en el mismo equipo, y no tener esa subida de los 10 años de antigüedad acompañando a la del tope salarial en 2017, la horquilla en la que se mueve LeBron es más pequeña, y con un contrato zapatillero vitalicio, no es que se tenga que preocupar mucho. Por tanto, aunque la 1+4 me parezca la mejor opción en teoría para maximizar las ganancias minimizando el riesgo, ninguna opción me extrañaría, ni siquiera la de firmar ya 4 años (con alguno opcional), y olvidarse de todo. Pero en todo caso, no sería perdonar pasta por seguir en Cleveland: simplemente habrían echado cuentas y un vistazo a las reglas para sacar el mayor beneficio a largo plazo.

Y máximo o no, LeBron está en posición de lograr algo que nunca había conseguido: ser el jugador mejor pagado de la Liga. Los únicos que le podrían superar (o igualar si él firma finalmente con derechos Bird Prematuros este año) son agentes libres con más de 10 años de experiencia. Por lo que salvo que alguien ofrezca el máximo a Dwight Howard, Dwyane Wade, Dirk Nowitzki o Pau Gasol (ojo a la posibilidad de contratos locos a los dos primeros por uno o dos años), James sería el mejor pagado en la NBA, incluso aunque firmase por un año nada más.

PO Desde El Sofá (XXXI): Broche perfecto

Bonito partido para cerrar una magnífica de serie de Playoffs, a la que sólo le ha faltado alguna de esas bacanales de prórrogas y canastas sobre la bocina. Los 10 partidos jugados este año por ambos equipos entre temporada regular y eliminatorias por el título nos han dado una gran cantidad de momentos inolvidables que formarán parte de la Historia de la Liga, y al final se ha impuesto el equipo que en el cómputo global ha sido un poco mejor, el que ha aguantado un pelo más. Que no se castiguen mucho en Oklahoma City, ante estos Warriors les acaba pasando a todos.

Pero que nadie se engañe: no estuvo claro hasta el final. A dos minutos para que terminara la serie, el último coletazo de Durant dejaba a OKC sólo 4 puntos por debajo, después de haber tenido ventajas de hasta 13 puntos en la primera parte. Pero entonces una falta de 3 tiros sobre Curry cuando la posesión de los Warriors agonizaba, puso el punto final a esta bonita lucha. Sobrevive el Gigante de las 73 victorias ante los Quijotes que habrían tumbado los dos molinos más grandes que jamás han caído, vuelta y vuelta.

OKC se negaba a cumplir el guión de los séptimos partidos, y en vez de salir a la pista como casi todos los que han estado allí antes que ellos, no se presentaron ante un pelotón de fusilamiento. Cargando el rebote de ataque, implicando a todo el equipo, partiendo del dos contra dos de Westbrook y Adams que ha vertebrado su juego buena parte de la temporada regular, OKC empezó mandando, ante un quinteto con Iguodala de inicio más complicado aún de superar que el habitual, y con el ajuste de poner a Thompson defendiendo a Westbrook. En medio de un inicio coral, la primera estrella en sentirse cómoda anotando fue Durant, que aprovechaba su altura para tirar por encima de un Iguodala que le defiende tan bien, que es de lo poco que le deja hacer. Y encontraron revulsivo en Waiters desde el banquillo: un necesario tercer creador para OKC, que además se atrevía a ir a por el aro incluso más que sus ascendentes. Así, el equipo estaba jugando de manera fluida y dinámica, sin notar los cambios, llegando a los ya comentados 13 puntos de ventaja.

Se oía cada vez más fuerte el «Cucurrucucú Paloma» y Kerr, que sabía que no se lo podía tomar a broma, y que además, cambió su rotación por la entrada de Iguodala, no utilizó el quinteto banquillero y dejó a alguno de sus tres puntales en pista en todo momento. Pero en el fondo, cuando les recordaba en el tiempo muerto que una ventaja como esa la habían fulminado hace dos días y a domicilio, sabía que conectar a sus chicos está por encima de cualquier combinación. Y tras esa parada vino el primer arreón: encadenando uno de esos fallos esperpénticos de Westbrook con un triple de Thompson y un tapón de Green en la ayuda, obligaron a Donovan a pedir un tiempo muerto y metieron al público en el partido. Otro par de triples de Klay a renglón seguido, uno de ellos tras un error de cálculo defensivo de Westbrook, ponían a prueba por primera vez los nervios de los Thunder, que encajaron con mandíbula prieta los golpes y los devolvieron bien. Su respuesta llegó en forma de siete puntos consecutivos, y un truco mental jedi para que Draymond Green hiciera de repente una llave de judo a Steven Adams que acabaría aplastando su propia cabeza. Y la defensa seguía sin aflojar, quedaban dos minutos para el descanso, y estaban dejando a los Warriors en tan sólo 33 puntos. Cambios precisos, nada de oxígeno a los tiradores. Se colaba de vez en cuando alguno por la puerta de atrás, aparecía un triple imposible o pagaban alguna columpiada ocasional de Russ. Pero por el resto, un trabajo tan perfecto en esos 22 primeros minutos como hayan podido hacer en cualquier otro momento en estos Playoffs.

Y entonces llegó la segunda embestida: parcial 7-0 favorable para Golden State, y cuando Curry tenía la bandeja para seguir extendiéndolo, el brazo de Ibaka planchaba el balón contra el tablero, y Waiters y Westbrook dirigían una fantástica contra terminada en 2+1. Cambio de 5 puntos, para evitar que la ventaja fuera demasiado corta al descanso, y aunque dejaron que Curry se recorriera la pista en cinco segundos para terminar la primera parte con una bombita sobre un bosque de brazos secuoya, se iban al descanso con la confianza de haber restado bien las acometidas.

En el inicio de la segunda parte, el muro empezó a caer. Los Warriors empezaron a cortar y continuar los bloqueos con más intención y explosividad, y aparecían demasiado cerca del aro, con oportunidades muy cómodas. Sólo les faltaba rentabilizarlas, porque con la envergadura de OKC se les hacia de noche. Pero estos ya empezaban a llegar en el último momento. En ese momento Kerr quita a Bogut, que no estaba mirando al aro, y con Ezeli como amenaza aún más real de continuación, los Warriors consiguen por fin los cambios deseados en el perímetro: los que dejan a los Splash Brothers con los hombres altos. Cinco triples en seis jugadas, con el cameo de Iguodala, que se suma a la hermandad siempre que la cosa se pone fea, y Golden State empata el partido. Pero OKC todavía no se derrumba: Durant da buenas respuestas en las siguientes posesiones, Green tiene que salir de la pista por cometer la 4ª falta a 5:40 para el final del tercer cuarto, y Donovan aprovecha para meter a Waiters y jugar pequeños, y este le vuelve a responder con buenas acciones en ataque y defensa (ni Ezeli ni Speights pueden anotar en el poste bajo frente a él).

En este momento de igualdad en el marcador en que ambos andaban mirándose a los ojos, aterriza en las series Shaun Livingston, que tras ser el jugador menos brillante del equipo en anteriores encuentros, lanza un parcial de 12 puntos de los Warriors… ¡anotando en el aro! Su agresividad tiene premio y Golden State se marcha por primera vez en el marcador con un quinteto de banquillo profundo en pista, en el que Curry está acompañado por Varejao o Barbosa… mientras enfrente tienen a Kanter. OKC, que había jugado con paciencia y tino hasta ahora, vuelve a poner sus peores hábitos en práctica y demuestran que la templanza que tuvieron aguantado a los Warriors que venían desde atrás, no la mantienen cuando se les van por delante. Lo que ocurrió al final del G6 el otro día, vamos, pero esta vez un cuarto antes, y quizá con las mismas consecuencias.

El descanso previo al último cuarto les sienta bien, y los Thunder vuelven a aprovechar lo que la defensa les da: Westbrook empieza a repartir caramelos para que sus compañeros anotan de media y larga distancia, y con un poco de fortuna en el otro lado (Speights y Green fallan dos bandejas aparentemente sencillas, Westbrook también había hecho algo parecido un rato antes a la contra, pero en una acción más complicada que sólo pareció sencilla por ser suya) logran ponerse a tan sólo cuatro puntos. Curry apaga el fuego con 7 seguidos que encuentran réplica majestuosa a la altura desde la línea de tres de Westbrook y Durant y el partido llega al ecuador del último cuarto con 5 puntos de ventaja para Warriors, y los Quintetos de la Muerte en pista. No más pívots.  El momento de la verdad.

Son los Warriors entonces los que continúan donde lo dejaron el otro día, con Klay Thompson y Draymond Green conectando desde el triple, y a falta de 4 minutos y con 11 puntos de ventaja, Thompson tiene el puñal en su mano: un triple abierto en el ala izquierda tras un dos contra uno a Curry. El escolta no acierta con el descabello, y con 7 puntos sin réplica de Durant, que saca la 5ª de Green por el camino, se aferran a la vida.

Había dos minutos de alta tensión por delante, un partido en dos posesiones, y flotaba la posibilidad de estar ante un final legendario. Las constantes idas y venidas de ambos equipos podrían haber desembocado en eso. Pero el genio de Curry, que atrapó en su trampa a un Ibaka que va a tener pesadillas que culminarán con esa falta en el triple, puso punto y final al partido. El impacto de esa jugada fue tal que OKC prácticamente renunció a los 80 segundos que les quedaban: Steph anotaría incluso un último triple sin oposición, tras flotar por la pista gastando reloj sin que nadie le hiciera falta, y llevando aún más allá el récord de triples en una serie a 7 partidos: de 28 a 32 (Klay se ha quedado con 30). 43 segundos en la NBA pueden dar para mucho, pero los Thunder ya se sabían derrotados. Bandera blanca y otro año será.

Ahora, nos queda una única serie, la revancha del año pasado, con Cleveland al completo y las espadas más en alto aún. Disfrutadla.

Sofi del día: Muy cruel recordar en la infografía con Chris Webber ahí delante que una de las dos victorias a domicilio en un G7 de las WFC tras 1-3 se produjo frente a sus Kings, pero al menos sus compañeros de retransmisión tuvieron el buen gusto de no hacer ni el más mínimo comentario y reservárselos para bombas como la de «Chuckie D and I are very close«. Marv Albert, enemigo público.