Hoy en El Podcast Desde El Sofá nos vamos al Este para hablar de Toronto, Chicago y Celtics! Además te explicamos que es El Calzador y miramos que nos vamos a poner estas navidades…
Una de las grandes tradiciones en la NBA son los partidos de Navidad y además, desde hace ya unos años adidas viste de forma especial para la ocasión a los equipos, este año no iba a ser diferente.
Las camisetas navideñas de esta temporada, nos molan mucho. Así de claro. Logo ‘grande’ delante, número centrado y a correr.
Muy molonas por delante, pero algo mejorables por detrás, donde en lugar del apellido del jugador, irá el nombre en ‘negativo’ situado en la parte de debajo del número. Sinceramente hubiera preferido los apellidos, pero aún así, no vamos a negar que las de este año mejoran bastante las del pasado.
Además, tiene pinta a que también van a salir de equipos que no juegan en Navidad…
Tras dos semanas, ya es momento de reconocer que hay una serie de cosas en las que uno se ha equivocado en la previa de la temporada. Y como rectificar es de sabios, grandes jugadores, y personas que nos hacemos querer pasar por lo primero… ¡allá vamos!
Bueno, todavía no. Primero, recordar que hoy hemos lanzado nuestro spin-off zapatillil: El Calzador de La Crónica. Si te va ese rollo, échale un ojo, y ponlo en Favoritos, porque es un imprescindible.
Ahora sí.
Los Kings están vivos, ¡vivan los Kings!
Aunque perdieran anoche contra los Thunder B, en el camino al 5-2 los Kings ya se han pasado por la piedra a los Blazers, los Clippers en Los Angeles, los Suns en Phoenix y a (lo que queda de) los Nuggets en Denver, en el segundo partido de un back-to-back.
McLemore, Gay, Thompson y Cousins han pasado de perder de 6.5 puntos por cada 100 posesiones los más de 350 minutos que estuvieron el año pasado en pista, a ganar de 12.2 en los poco más de 100 minutos este. Un cambio de 18.7 puntos por 100 tras sustituir a Isaiah Thomas, por un jugador al que Mike James mandó a la suplencia hace sólo dos años.
En Sacramento casi todo permanece aparentemente igual. Cuatro de los cinco titulares, más Landry y Evans desde el banquillo, y Mike Malone como coach, repiten del año pasado. Esta continuidad, unida al hecho de que unos cuantos bases All-Star o casi han desfilado frente a los Kings sin descarnarlos, y las quejas de los jugadores de Sacramento antes de la temporada sobre lo chupón que IT era, hacen crecer la figura de Darren Collison, simplemente por ser el elemento diferente más reconocible.
La cosa es, que el quinteto titular de los Kings, está anotando peor (97.9 puntos por 100), a como lo hacía el año pasado con el nuevo base de los Suns (102.6), y tanta historia pre-temporada sobre como el equipo pasaría más y mejor se ha quedado en nada: el quinteto sólo ha tenido circulación fluida en momentos muy puntuales. La diferencia en realidad está en los 25.8 puntos por centenar menos que reciben. Si piensas que esto es sostenible a semejante escala y/o culpa y producto de Darren Collison, tengo unas preferentes que venderte.
Michael Malone es un entrenador cuyo punto fuerte es preparar un equipo defensivamente, y pese a que ha tardado un año, parece que está camino de lograrlo. No hizo caso a la propuesta de su propietario de jugar con 4 jugadores en defensa, y dejar a uno de palomero en ataque, y en su lugar decidió continuar donde lo dejó el año pasado, con el esquema conservador en el que los hombres altos esperan los bloqueos cerca de la pintura, que se está imponiendo en la Liga.
Y es que lo de los Kings hasta ahora es una cuestión de esfuerzo y desarollo interno, no de cambio en la filosofía.
Siguen mandando jugadores al rebote ofensivo, manteniéndose al igual que la temporada pasada como el 4º equipo que más porcentaje de rebotes en ataque coge, y permitiendo aproximadamente el mismo número de contras. Como si de brujería se tratase, durante estos siete partidos, promedian el mismo número de pérdidas rivales (13.9) y tiros libres en contra (26.7) que el pasado año, ambas entre las marcas más mediocres de la Liga. Están permitiendo más triples desde las esquinas que el año pasado y ya no son el equipo que menos tiros por partido recibe cerca del aro… ¿Cómo lo hacen entonces?
Estando más cerca de la acción. La semana pasada, la NBA sacaba nuevas estadísticas sobre los tiros lanzados: defensor más cercano, distancia de este, número de botes antes del tiro… No he tenido el tiempo y las herramientas de rebuscar mucho entre estos datos, pero un adelanto: sólo los Knicks defendieron un menor número de tiros totales con un defensor a un metro o menos del tirador que Sacramento.
Este año están sobre la mitad de la tabla, habiendo defendido a un metro o menos en 7 partidos, los mismos tiros que defendieron el año pasado en 8 (¡Los Kings, esta semana con un 15% de defensa más!)
La suma de un año más de Cousins y Thompson jugando juntos, tener a Rudy Gay involucrado desde el principio en los entrenamientos y reglas de Malone, McLemore que ya no es un novato, y Darren Collison que defiende más el hombre que la línea de pase a diferencia de Thomas, son pequeñas cosas, que unidas a un poco de aleatoriedad, han dado alas a una defensa que ya no se despista tanto.
Y el propósito de enmienda de Cousins es fundamental en defensa. Olvidaos de si hace o no cinco técnicas (no lleva ninguna, por cierto): que no se quede a protestar en campo contrario cada vez que un ataque no sale a su gusto, y llegue tarde y mal, o fuera de tiempo, a defender, es muy importante para este equipo. Cuando está en su posición, los Kings saben que pueden ayudar menos, lo que acaba siendo más. Si tienes un protector del aro legítimo en cada posesión, algo en lo que DeMarcus se ha terminado de convertir este año, tu defensa puede ser más simple y efectiva.
Y sobre Cousins, en ataque… pues no está haciendo nada que no hiciera el año pasado. Saca alguna falta más y el respeto que se ha ganado para cobrarse esos pitidos a favor extra, también está ayudando a que tenga que protestar menos, enñazando con lo anterior. Pero es prácticamente el mismo jugador que el pasado año en ese lado de la pista. Simplemente, no estábamos prestando atención.
Los Cavs dominarán la Liga desde el primer día
Un momento, un momento. Está predicción no es mía. Crecer cuesta, y a quien no haya sufrido al principio, es la excepción. La sorpresa será como sigan pasando las semanas y sigan siendo mediocres.
Los Mavs no son un aspirante
En octubre veía a Dallas como un gran equipo, candidato a dar mucha guerra, pero un escalón por debajo de los 6 mejores. Dieron una gran imagen pese a caer en San Antonio, y tras deshacerse de Utah, New Orleans y Boston con precisión quirúrgica, parecía que nos habíamos equivocado: Dallas estaba jugando, junto a Golden State, el mejor baloncesto del Oeste, con mejor pinta incluso que los imbatidos Memphis y Houston. Ahora, dos derrotas después, frente a Portland y Miami, hay que repensarse esta afirmación.
¡Porque así es está época! Nada mejor que las dos primeras semanas de competición para sobrerreaccionar a cualquier cosa. El ataque de los Mavs es el mejor de la Liga por 100 posesiones hasta ahora, y esto no es nuevo: ya fueron el mejor equipo tras el parón del All-Star la pasada campaña. El problema es que este equipo tiene la quinta peor defensa de la Liga, y de continuar así la cosa, no pinta nada bien para las aspiraciones de los de Mark From Cuba.
Pero los fallos se corregirán con la disciplina, el tiempo (el equipo ha cambiado a tres de sus cinco titulares) o una mayor atención al esfuerzo (los Playoffs son otra cosa). Tyson Chandler está intimidando como la última vez que estuvo en este equipo, y con una defensa como la suya en la pintura, los Mavs no tendrían que estar en esta posición. Pero el perímetro está concediendo muchas oportunidades, dejan sin defender demasiados tiros, y es una impresión personal, que pese a que los números reboteadores de Chandler en defensa se mantegan en línea con los de otros años, está descuidando el trabajo en este aspecto, y los rivales tienen muchas segundas oportunidades frente a Dallas.
Pero al igual que a Cleveland, con la cuarta peor defensa, nos equivocamos: este equipo puede aspirar a todo. Y quizá deberíamos dárselo también a Memphis, aunque en este caso, su problema, es el contrario. Ni con Marc como anotador a tiempo completo.
Los Lakers son una puta banda, especialmente en defensa
Humm… esa predicción parece correcta. Un minuto de silencio por el limbo al que van a ir las felaciones prometidas si llegaban a las 47 victorias. Una pregunta, ¿Nash también tendría derecho a una Peter Pan? ¿Estará esperando oficialmente a las 36 derrotas para retirarse?
Los Celtics son entretenidísimos…
…y hasta aquí podemos leer. Pequeño resumen de lo que ha sido este inicio de temporada en Boston.
Ganan a los Nets acumulando una ventaja máxima de 29
Pierden en Houston, llegando a estar 26 abajo en el marcador
En Dallas van perdiendo de 31… pero se ponen a 1 a falta de 39 segundos
Pierden con Toronto y ganan a Indiana en casa, en partidos igualados hasta el final
Y se llevan una victoria de Chicago sin Rajon Rondo ni Marcus Smart.
Van 3-3, pero han jugado contra 6 equipos de Playoffs, 5 de los cuales tienen pinta de repetir este año. Tienen el 7º mejor ataque de la Liga pese a estar metiendo sólo el 30.7% de sus triples. Son un equipo voraz en rebote en ataque (1º en la Liga, y con margen), y en defensa (5º), pese a su fragilidad interior, y lo fácil que el rival les anota en la pintura. Si alguien sabe qué va a pasar en su próximo partido, que lo diga, porque yo no tengo la más mínima pista.
Han pasado de la mitad de la tabla en ritmo a ser cuartos: Brad Stevens se ha soltado el pelo a lo Olynyk, ha dejado el micro-control obsesivo a un lado, y a cambio ha conseguido que la chavalada juegue con intensidad y agresividad, sea cual sea el resultado.
Sigue probando con la rotación y los emparejamientos, y ya ha puesto en pista nuestro experimento pre-temporada favorito: el Smart–Bradley–Rondo, que, como era de esperar, ha causado estragos en el rival, y para muestra los 17 puntos tras pérdida que han conseguido en tan solo 28 minutos. 16 equipos no promedian eso por partido. Además, puedes esperar encontrarte a Jeff Green defendiendo a cualquier jugador en cualquier posesión. ¿Isaiah Canaan? ¿Dirk Nowtizki? No problem, puede con todo.
Tienen demasiados puntos débiles todavía, y no son un gran equipo en absoluto, pero si continúa este nivel de esfuerzo y acierto en lo que saben hacer bien, su candidatura a Playoffs no parece una quimera. Eso sí, la baja de Smart, jugador que salta de la pantalla, hace daño a su atractivo a corto plazo.
…y hablando de tres «bases»
Contadme entre aquellos que pensaban que Jeff Hornacek no tendría las pelotas de utilizar a Goran Dragic, Eric Bledsoe e Isaiah Thomas de manera rutinaria, pese a hacerlo en pretemporada. Pues el estreno fue al segundo partido, en un final apretado contra los Spurs, y ya van 5 enfrentamientos en los que los usa (aunque sólo 14 minutos en total).
Y eso es, porque pese a la premiere fuera un éxito de crítica y público, Utah aprovechó para bajar los humos bajando rebotes. Así que, y en vista de que vuelve a ser ocasional… el jurado todavía no ha decidido en esta.
Hoy tenemos un Podcast Desde El Sofá un poco más corto de lo habitual, donde hablamos de NFL, camisetas All-Star, (demasiado) Lakers/Celtics y de Pressing Catch…
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El Podcast Desde El Sofá vuelve para hablar de todo un poco, de la Celtics Con, de las camisetas navideñas y sobre todo de qué nos está gustando y qué no…todo con mucha marcha!
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Quizá suene tópico y evidente hablar del fin de un era con estos Celtics, pero es que la marcha de un jugador de los de toda la vida, como Paul Pierce y dejar de aspirar al anillo tras seis temporadas consecutivas partiendo como equipo a tener en cuenta a estas alturas del año, no hay otra forma tan sencilla de explicarlo.
Pero aquí miramos hacia delante, refugiándonos en el pasado más inmediato sólo para imaginar qué y cómo cambiará, y esta temporada pinta más a demolición de los restos, que a puesta de cimientos. La fecha de regreso de Rajon Rondo es la incógnita que se hace extensible al juego de todo el equipo, porque pocos jugadores tendrán más impacto que él en un grupo esta temporada. Sin su base estrella, los Celtics tienen una alarmante carencia de talento ofensivo y consistencia en todo el resto de su plantilla, bastante profunda, pero llena de jugadores que no han pasado de tener un rol bastante secundario durante sus carreras.
Radiografía de los Celtics
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Brad Stevens y la nueva filosofía
Los Celtics tienen nuevo entrenador, sin experiencia, y más joven que Kevin Garnett, pero que trae una inmejorable fama de su trabajo en la NCAA con los Butler Bulldogs. Lo que Stevens hacía con su equipo en la universidad no tiene por qué traducirse a Boston (además, una de las cosas que resalta quien conoce a Brad, es su flexibilidad y capacidad de adaptación) pero si queremos pistas, tenía uno de los equipos más lentos y pacientes de la nación.
Los Bulldogs jugaban a pocas posesiones por partido y apenas salían a la contra, pero el entrenador ya ha dicho que a lo mejor con este equipo, falto de creadores mientras estén huérfanos de Rondo, se pone a correr, y buscar muchas oportunidades en transición. En definitiva, dejará que el personal dicte lo que debe hacer, por lo que no deberíamos sacar muchas conclusiones.
Pero siempre es interesante ver qué le gusta. Su ataque a media cancha solía partir de un bloqueo directo, con cualquiera de los dos hombres altos, uno haciendo el papel tradicional (continuando hacia el aro si participa en la acción o colocándose para cortar o postear si no es el caso) y otro buscando el tiro de media-larga distancia (sobre todo larga, con bloqueos muy altos prefiriendo triples a lanzamientos desde la bombilla) y quedándose en el perímetro, por lo general, según avanza la jugada. Aplicado a Boston, podría permitir perfectamente a Jeff Green ser partícipe del esquema como 4 si Stevens lo desea, Olynyk también tendría su nombre en ese papel, y Sullinger haría un gran trabajo en el otro puesto, con posibilidades de jugar, aunque de manera menos eficaz, en el de ala-pívot abierto. El pívot que en muchos sitios consideran que será el titular, Kris Humphries… pues no es ninguna de las dos cosas, la verdad. Cuenta la leyenda que un día tiraba regular de media distancia, y poco más.
Con Brandon Bass también hay un pequeño problema. En principio ninguno de los dos papeles le convienen, porque no es una amenaza convincente continuando el bloqueo ni posteando, y su falta de tiro de 3 le hace mucho menos eficaz que Olynyk o Green para jugar de 4. Pero Stevens también utilizaba bloqueos laterales y en este caso, es muy buen tirador de media distancia, especialmente en las líneas de fondo, y más aún al lado derecho, por lo que puede ser una manera de implicarle en el pick’n’pop. Ahora bien, estas jugadas no se utilizan por lo general con tanta frecuencia en la NBA como sucedía en Butler, y suelen estar reservadas a los mejores playmakers, aquellos que ya dominan la versión más fácil, en la que ven el campo entero desde el centro. Y esto hila con el gran problema de Boston para basar su ataque en los bloqueos directos.
Los Celtics comenzaron utilizando más a Rondo en situaciones de pick’n’roll este año, y de manera muy satisfactoria, con un Rajon que por fin añadió el tiro desde todo el frente de media distancia, y no sólo en su punto dulce a la derecha de la línea de tiros libres, pero tras su lesión, cuando el balón pasaba por Bradley, el equipo tenía algo más de libertad para correr, en parte por los problemas de Avery a media cancha, y si no, solía ser Pierce el creador. Así, salvo que nos sorprenda alguno de los Lee, Crawford, Brooks, o el propio Bradley, por lo que hemos visto hasta ahora, Rondo sigue siendo el único jugador, ya no digo bueno, sino capaz siquiera, de crear la triple amenaza (anotar, pasar al bloqueador, pasar a los jugadores abiertos) en este tipo de jugadas a un nivel NBA, y por tanto, de dirigir este ataque.
Lo bueno del sistema de bloqueos sobre el balón de Stevens es que no acaba ahí, sino que ofrece acciones secundarias alternativas. De hecho, el ritmo de Butler era lento porque la jugada rara vez acababa inmediatamente tras la pantalla inicial, y el balón circulaba por todo el equipo, invirtiendo el balón de lado a lado. Lo malo de nuevo en su aplicación en Boston es el personal: requiere que los alas muevan el balón rápido y con inteligencia, y el único jugador que ha demostrado que puede ser un pasador hábil de este grupo es alguien que no suele estar por la labor, Jordan Crawford. Como dijimos antes, para que los Celtics sean efectivos en ataque sin su número 9, especialmente si Stevens se mantiene fiel a sus principios y no da un giro marxiano hacia otros, alguien en el perímetro nos tendrá que sorprender.
Eso sí, como hay varios jugadores que pueden tirar bien de 3, incluido alguno de los hombres altos, los Celtics pueden tener un espaciado bastante interesante, que simplificaría bastante el trabajo del hombre con el balón. Ya que falta el talento en la conducción, por lo menos las cosas no serán más difíciles por culpa de una acumulación de defensores, y esa puede ser la esperanza.
En el otro lado, la defensa, varios jugadores de Butler han declarado que más que esquemas complicados, a Stevens le gustaba que sus jugadores se esforzaran, corrieran y trabajaran en una defensa, que, habitualmente se basaba en el hombre a hombre (va a adorar a Gerald Wallace entonces).
Los Celtics llevan bastante tiempo ya utilizando el mismo sistema, el que dejó Thibodeau, y tal vez Stevens renuncie a su idea habitual, y mantenga una línea continuista. En la versión de Boston del famoso esquema, el hombre alto presionaba bastante al base, algo que encaja mucho mejor con la idea que tiene Stevens de que haya mucho movimiento, que aquellas interpretaciones en las que se espera atrás. Pero también, los Celtics lo podían hacer porque tenían a Garnett, que apretaba al jugador que lleva el balón según dobla la esquina como nadie, y podía recuperar increíblemente bien si su hombre continuaba, mientras que en este grupo, salvo por los aleros jugando de 4, hay falta de velocidad de pies.
Otra de las cosas que puede cambiar en Boston, y esta, tal vez, para mejor, es que quizá veamos que renuncian a renunciar al rebote ofensivo como método de defensa. Butler cargaba el rebote de ataque por encima de la media, por lo que está en principio dentro de la filosofía Stevens, y la táctica tuvo retornos decrecientes para Boston el pasado año. Evitar las salidas a la carrera rivales mandando a los jugadores de vuelta a la defensa les funcionó en teoría (sólo Indiana se enfrentó a un menor número de jugadas a la contra que Boston), pero la práctica salió algo peor, ya que comparten junto a los Kings el liderato negativo en puntos recibidos en transición: 1.22 por jugada. En parte puede ser porque con menos contraataques en contra, las opciones que se producen son las más claras, pero los equipos buenos reduciendo las oportunidades rivales (Indiana, Philly, San Antonio) también lo hicieron limitando su eficiencia.
Los Celtics tuvieron una cierta displicencia al enfrentarse a esta tarea la pasada temporada, quizá por pensar que con regresar pronto lo solucionaban todo, quizá por ver las contras como irrecuperables y pensar en proteger las piernas y no cansarse. Sin los tres jugadores más veteranos de la plantilla, y de momento sin Rondo (que el año pasado vagueó en la tarea) y con la llegada de un suicida corriendo de lado a lado como Wallace, Boston será bastante más rápido, y podría defender bien la transición sin tener que volver antes de tiempo. Sin duda alguna, será un buen empujón a un ataque que lo va a necesitar.
Hay muchas ganas de ver cómo decide al final adaptarse a su plantilla, si opta por defender en grupo, y si los Celtics se convierten en un equipo rápido, algo que no sucede seguramente desde la época de Jim O’Brien. También, si el bueno de Brad tiene algún truco guardado en la manga. No podemos esperar: seguro que nos sorprenderá.
Vuelve pronto, Rajon
De momento, no hay fecha de regreso (y Ainge ya ha dicho que duda que vuelve antes de diciembre), y no sabemos si su futuro está atado a la franquicia, pero los Celtics (si quieren ser competitivos en lugar de tanquear, claro), necesitan a Rondo más que nunca.
Sabéis de la relación amor-odio que tenemos en este Imperio con Rajon, pero ahora que la rodilla le ha dejado fuera, es imposible echar de menos a uno de los jugadores más eléctricos de la Liga, aquel que siempre prometía espectáculo en la TV nacional y en los Playoffs. Siempre hemos creído que podría brillar más y ser práctico en un equipo joven, que corriera y metiera el turbo, y justo cuando Boston parece que tiene algo parecido a ello, él, de momento, no está.
Con Bradley (hablamos prontito algo más) y Phil Pressey (hijo de Paul, al que Boston se cepilló 3 veces en los Playoffs en los 80 cuando jugaba en Milwaukee, dos de ellas en las Finales de Conferencia del Este) la rotación de bases de los Celtics da miedo, y si ya de por sí un jugador bueno es muy difícil de reemplazar, en este caso no hay sustituto de garantías, y esta vez no está Pierce para sacar las castañas como creador y protagonista de los bloqueos directos.
De todos modos, de lo que suceda con él, o las ramificaciones que tengan las decisiones alrededor de su figura dependerá una buena parte del total de las victorias de este equipo. Las predicciones hechas por analistas y casas de apuestas sobre los Celtics este año parecen destinadas a fallar por bastante. La pregunta es… ¿hacia qué dirección?
Avery, Avery…
La vuelta de Avery Bradley marcó un antes y un después en el rendimiento defensivo del equipo (volvió el 2 de enero, y los Celtics fueron el 5º mejor equipo en defensa en 2013 tras ser el 13º en los dos meses de 2012), y aunque en esa faceta sea superlativo (apareció en el segundo equipo NBA All-Defense y parece el único candidato de los jugadores bajitos para poder discutir un DPOY a los pívots en el futuro próximo), necesitará mejorar en ataque para que no le suceda como a otro jugador que comenzó su carrera en Boston (*cough* Tony Allen *cough*) que juega poco más de 25 minutos por partido.
El bueno de Bradley es aún joven (cumplirá 23 cuando empiece la temporada, ya que entró con sólo un año de Universidad a sus espaldas) y tiene menos experiencia que los jugadores de su Draft por culpa de las lesiones y pasarse un primer año casi en blanco, por lo que todavía tiene margen de mejora, pero a estas alturas todavía no le vemos un rol definido: no parece preparado para dirigir un ataque, ni para ser el otro que complementa con su tiro al playmaker principal.
Su 31.7% en triples deja bastante que desear, y aunque se siente cómodo en varias zonas de la media distancia (línea de fondo derecha, ala izquierda) dos pasos más adelante de la línea de tres, en la NBA actual se pide que un escolta sea capaz de estirar más el campo.
Y como director, al menos, su tasa de pérdidas bajó considerablemente, pero en Playoffs fue totalmente superado por los Knicks y dio una horrible imagen como general en plaza, volviendo a recaer en este tipo de problemas. Y lo que es peor, un número grande de pérdidas se perdonaría si creara juego para sus compañeros. Pero como no anota tras bote, ni es la amenaza que Rondo, por ejemplo, presenta cuando penetra, no puede buscar al resto de jugadores en posiciones ventajosas para ellos, porque en primer lugar, no las genera para él.
En definitiva, sólo jugó 50 partidos, y no pudo trabajar durante la pretemporda, por lo que tiene un pase, pero estamos en el mismo punto que el año pasado con él, apenas nos hemos movido. O en todo caso, lo hemos hecho en el mal sentido, ya que el porcentaje de tiro el año del cierre patronal que invitaba al optimismo para una carrera como pseudo-escolta, parece un espejismo. Y el verano que viene (si no le dan una extensión antes del 31 de octubre), hay que pagarle. Prestaremos atención.
¿Jeff Green? ¡Jeff Green!
El consuelo de Bradley es que el año pasado, en este mismo espacio, planteábamos una serie de dudas similares sobre Jeff Green, y al final, yendo de menos a más, tuvo una más que interesante quinta temporada en la Liga.
La primera estadística que yo resaltaría fueron los 81 partidos jugados, toda la temporada al completo. Antes de su problema del corazón sólo se había perdido 13 partidos en 4 temporadas, y parecía estar como un roble, pero es importante que tras su aneurisma pudiera aguantar sin problemas la carga de la temporada.
Después, su 38.5% en triples, tras promediar un triste 33.7% en su carrera. Selecciona algo más los triples frontales y aprovecha principalmente a tirar desde las esquinas. Eso sí, de cara a la nueva temporada, puede que no se repita la frecuencia con la que se prodiga a los lados de la pista, que está ligada a compartir cancha con Paul Pierce: 46.7% junto a The Truth y 30.4% sin él, con muestras de más de 1000 minutos en cada caso. Jugar de acompañante le permite tirar mucho más a los lados del campo, desde donde acierta muchísimo más. Veremos que sucede este año, en el que se le presupone un papel más protagonista, y no de secundario, que es donde brilló la pasada temporada.
Y en tercer lugar, son buena señal también los 6 tiros libres intentados por 100 posesiones, después de moverse por los 4-5 durante el resto de su carrera, un incremento que demuestra que está aprendiendo a utilizar mejor su capacidad atlética, y que, además, sube a 6.4 cuando no está Paul Pierce, para compensar su bajón en el triple. La clave para ser eficiente si Stevens le convierte en el foco principal del ataque es que logre sacar cuantas más faltas mejor.
Otra cosa que está aún pendiente es ver en qué puesto acabará la temporada. El año pasado repartió sus minutos casi a partes iguales entre el 3 y el 4, con mucha mejor producción de ala-pívot, sobre todo por quién le acompañaba en esa situación, pero en defensa funciona mucho (mucho) mejor de 3. Como ya hemos dicho, Stevens suele utilizar un 4 abierto, por lo que no tendría ningún problema en el sistema. De nuevo, supongo que dependerá un poco del resto de jugadores y de las fases del partido. Si Gerald Wallace está sano y a buen nivel, es un jugador más interesante que casi toda la batería de hombres altos, y seguramente desplazaría a Green al puesto de 4… o de 2, ya que Stevens dijo a los medios que jugará algo aquí y allá de escolta, y lo que convertiría a los Celtics en un mega quinteto (en tamaño).
Pero al mismo tiempo, la falta de un 5 claro, y de otro alero de garantías (Keith «no me explico cómo acaba rascando 1500 minutos al año» Bogans completa la rotación) podría hacer que el entrenador prefiriera compensar con Green de 3. El año pasado, bastantes de sus minutos de ala-pívot vinieron compartiendo pintura con Bass, pero eran habitualmente contra segundas unidades, y Jeff se ha ganado el derecho a ser titular. Otra incógnita a resolver.
Profundidad… mal repartida
Lo decíamos al principio: la plantilla de los Celtics es escasa en cuanto a líderes y jugadores creativos, pero bastante profunda. Hay 10 jugadores (11 con Bogans) que han demostrado que tienen nivel para estar en una rotación NBA, y Olynyk y Faverani tienen buena pinta para añadir más nombres a un atasco que podría llegar hasta a 13. Después de años con Rivers, uno de los entrenadores más fieles a las rotaciones y roles definidos en la Liga, Stevens se encuentra con una papeleta bastante seria, y pinta a que tendremos una situación de inestabilidad importante durante todo el año.
El problema es que pese a tanto jugador aprovechable, parece haber sólo un base (que empieza lesionado) y todavía no sabemos si hay algún pívot. El grupo de hombres altos (Sullinger, Bass, Humphries, Olynyk, Faverani con algún cameo de Jeff Green y/o Gerald Wallace) tiene los mismos problemas que el equipo en general: es un conjunto interesante (un lujo tener al que sea el peor de todos ellos como tu 5º o 6º big), pero mal repartido, pequeño o en centímetros (Bass, Sullinger, Humphries y Green están entre el 2.03 y el 2.06, Wallace 2 metros justitos) o en tamaño (Olynyk es el único 7-pies del equipo, pero es el que menos pesa del grupo). Faverani es el que más cerca está de las dimensiones prototípicas, pero tendrá que demostrar unas cuantas cosas, y llegar sin problemas de fascitis, antes de ganarse el puesto.
Al igual que ocurre con el puesto de escolta, en el que Brooks, Crawford y Lee (con Bradley quizá sumándose dentro de una temporada) luchan por minutos, los Celtics tendrán una competición feroz en la que no siempre ganará el mejor, sino el que se adapte más fácilmente a una posición que tal vez no sea la suya, o la pieza que mejor encaje cuando el resto hayan sido puestas.
Se les echará de menos
Las estadísticas no son perfectas, pero la distancia que marcó Garnett con el resto del equipo en el apartado defensivo es abismal. Cuando Kevin se sentaba en el banquillo, los Celtics recibían 104.6 puntos por 100 posesiones. Con (o mejor dicho, sin) ningún otro jugador llegaban a recibir más de 102. La diferencia entre los 96.2 que reciben con él y esos 104.6 es de 8.4 puntos por 100 posesiones, una distancia sideral en la NBA. Como siempre, estos números a veces hablan más de un contexto que da la habilidad individual: dependiendo de junto a quién juegas, y la identidad del que te sustituya las cosas cambian bastante. Pero semejante agujero cuando hay varios jugadores que han registrado un buen número de minutos junto a Garnett (Rondo el 60% de los que jugó, Pierce el 57% , Terry el 52%, Bradley el 47%, Bass el 45%…) es llamativo, y su RAPM (+/- ajustado y normalizado) todavía le considera uno de los mejores defensores de la Liga, en el Top 10, y con mucho mejores números junto a cuartetos que cualquiera de sus compañeros.
Un fantástico jugador, que pese a su veteranía sujetaba al equipo en defensa, quizá más de lo que nos podíamos imaginar, y que ya es historia de una franquicia con tanta ídem.
Los Celtics anoche maquillaron con 7 minutos de orgullo, lo que fue una actuación paupérrima en los 41 restantes. A falta de 10 perdían de 26 puntos, y llegaron a colocarse a 4, hasta que la resaca les volvió a mandar lejos de la orilla.
No importa que no podamos encontrar restos de orgullo en el tercer partido, el primero que jugaron en Playoffs en el TD Garden. O en las dos segundas partes de las dos primeros partidos en New York. O en los tres primeros cuartos en este último, en los que anotaron 47 puntos, en casa. Tampoco se habló de él cuando los Knicks forzaron la prórroga viniendo desde 20 puntos abajo en la segunda parte del cuarto partido.
De hecho, anoche, en la postrimería del partido, se hablaba en Twitter de si se renovará a Pierce, si KG volvería, lamentos por la lesión de Rondo… ni los propios aficionados se acordaron de Santa Bárbara hasta que empezó a tronar con la ayuda de las pérdidas de JR Smith y el resto de los Knicks, pero en cuanto la racha se montó, volvieron a reclamar lo suyo.
Al final los Knicks, a los que se les ha visto más trémulos de lo esperado, aprovecharon su match-ball y evitaron la posibilidad de entrar en los libros de Historia, primero anoche, y luego en un teórico séptimo partido. La circulación de balón mejoró algo, Shumpert está cogiendo confianza y Chandler ritmo. Nos lo pasaremos bien en la serie contra Indiana.
Pero este partido que por poco no sucedió (Carmelo falló dos tiros libres con 82-82 en un partido que acabó 84-84, y que hubiera significado la barrida a Boston…), será recordado como el de la derrota pírrica, el que ganaron los que perdieron.
La historia de los Celtics se basa en tener más campeonatos que nadie, no en quedarse fuera, y tan claramente como lo hicieron, en las primeras rondas. Si se empieza a celebrar esto, se acaba siendo como, por ejemplo, los Hawks (que ayer en una situación idéntica, partido de eliminación en casa, pasaron de ir perdiendo de 17 en el último cuarto a bajar la diferencia a 3).
Que los Celtics tengan más remontadas o momentos épicos, es función también del volumen: casi nadie ha tenido tanto éxito como ellos. Si juegas más partidos que nadie, más posibilidades habrá de que surjan momentos inolvidables por el camino. Los Warriors, por ejemplo, nos han dado dos series memorables, de esas que darían para una leyenda de matagigantes si las juntamos con otras dos o tres, pero habiéndose clasificado 2 veces en 18 años, es imposible.
No es que a este equipo se le pudiera pedir mucho más. Pierce ha jugado 2500 minutos con 35 años, y Garnett no ha parado tampoco. La pérdida de Rondo es una losa enorme, no sólo por lo que aporta él, sino porque no tenía sustituto. No hay en la plantilla ningún creador bajito que juegue para todos. Esta encarnación de los Celtics ha llegado seguramente hasta donde podía.
Pero si tienen 17 anillos, no ha sido precisamente por conformarse con eso.
El partido empezó como casi Bruto Martin había predicho, con un parcial tremendo de 11-0 para los de la gran manzana y con unos Celtics ya más pensando en que isla paradisiaca pasar las vacaciones que en otra cosa. Además Melo iba con el modo MVP, así que todo iba cuadrando bien para la propecía de Martin. Pero no.
Celtics poco a poco fue haciendo su juego y de una posible paliza se pasó a sólo una ventaja de 2 puntos al final del 1Q.
A los Knicks los triples no le entraban y teniendo en cuenta que buena parte de su juego se basa en el tiro exterior, esto no era buena señal. En la parte Céltica, Bass dominaba, Bradley sorprendía, y Pierce parecía el Paul que hacía una pareja letal con Antoine desde más allá de la linea de 3.
Mientras JR, seguía tirando mandarinas hasta llegar a un 0/10 tremendo, nada le salía y cual hormiguita, Boston seguía a lo suyo, anotando y sacando de quicio en defensa a los tiros desde fuera de los ‘Bockers.
Ni el arreón final de JR y Melo pudieron al final superar la ventaja y los miedos volvieron a salir en el MSG. Ahora la serie vuelve a Nueva Inglaterra, con unos Cs a punto de igualar la serie a 3 en su cancha y dejar todo para un épico 7o partido en el MSG el próximo domingo, donde tal vez esos miedos vuelvan a salir.
Doc Rivers al ser preguntado sobre el 3-0 y que ningún equipo NBA había remontado eso, dijo algo así como: «Me gustaría ser parte de algo bonito…«. Quien sabe si la negra vestimenta de calle de los Knicks fue para su propio funeral?
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