Avance de temporada 2013-2014: Boston Celtics

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O si insistís, no os vamos a decir que no tampoco, podéis comprárnosla sin tener que poner tuits ni likes…

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Quizá suene tópico y evidente hablar del fin de un era con estos Celtics, pero es que la marcha de un jugador de los de toda la vida, como Paul Pierce y dejar de aspirar al anillo tras seis temporadas consecutivas partiendo como equipo a tener en cuenta a estas alturas del año, no hay otra forma tan sencilla de explicarlo.

Pero aquí miramos hacia delante, refugiándonos en el pasado más inmediato sólo para imaginar qué y cómo cambiará, y esta temporada pinta más a demolición de los restos, que a puesta de cimientos. La fecha de regreso de Rajon Rondo es la incógnita que se hace extensible al juego de todo el equipo, porque pocos jugadores tendrán más impacto que él en un grupo esta temporada. Sin su base estrella, los Celtics tienen una alarmante carencia de talento ofensivo y consistencia en todo el resto de su plantilla, bastante profunda, pero llena de jugadores que no han pasado de tener un rol bastante secundario durante sus carreras.

  • Radiografía de los Celtics

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  • Brad Stevens y la nueva filosofía

Los Celtics tienen nuevo entrenador, sin experiencia, y más joven que Kevin Garnett, pero que trae una inmejorable fama de su trabajo en la NCAA con los Butler Bulldogs. Lo que Stevens hacía con su equipo en la universidad no tiene por qué traducirse a Boston (además, una de las cosas que resalta quien conoce a Brad, es su flexibilidad y capacidad de adaptación) pero si queremos pistas, tenía uno de los equipos más lentos y pacientes de la nación.

Los Bulldogs jugaban a pocas posesiones por partido y apenas salían a la contra, pero el entrenador ya ha dicho que a lo mejor con este equipo, falto de creadores mientras estén huérfanos de Rondo, se pone a correr, y buscar muchas oportunidades en transición. En definitiva, dejará que el personal dicte lo que debe hacer, por lo que no deberíamos sacar muchas conclusiones.

Pero siempre es interesante ver qué le gusta. Su ataque a media cancha solía partir de un bloqueo directo, con cualquiera de los dos hombres altos, uno haciendo el papel tradicional (continuando hacia el aro si participa en la acción o colocándose para cortar o postear si no es el caso) y otro buscando el tiro de media-larga distancia (sobre todo larga, con bloqueos muy altos prefiriendo triples a lanzamientos desde la bombilla) y quedándose en el perímetro, por lo general, según avanza la jugada. Aplicado a Boston, podría permitir perfectamente a Jeff Green ser partícipe del esquema como 4 si Stevens lo desea, Olynyk también tendría su nombre en ese papel, y Sullinger haría un gran trabajo en el otro puesto, con posibilidades de jugar, aunque de manera menos eficaz, en el de ala-pívot abierto. El pívot que en muchos sitios consideran que será el titular, Kris Humphries… pues no es ninguna de las dos cosas, la verdad. Cuenta la leyenda que un día tiraba regular de media distancia, y poco más.

Con Brandon Bass también hay un pequeño problema. En principio ninguno de los dos papeles le convienen, porque no es una amenaza convincente continuando el bloqueo ni posteando, y su falta de tiro de 3 le hace mucho menos eficaz que Olynyk o Green para jugar de 4. Pero Stevens también utilizaba bloqueos laterales y en este caso, es muy buen tirador de media distancia, especialmente en las líneas de fondo, y más aún al lado derecho, por lo que puede ser una manera de implicarle en el pick’n’pop. Ahora bien, estas jugadas no se utilizan por lo general con tanta frecuencia en la NBA como sucedía en Butler, y suelen estar reservadas a los mejores playmakers, aquellos que ya dominan la versión más fácil, en la que ven el campo entero desde el centro. Y esto hila con el gran problema de Boston para basar su ataque en los bloqueos directos.

Los Celtics comenzaron utilizando más a Rondo en situaciones de pick’n’roll este año, y de manera muy satisfactoria, con un Rajon que por fin añadió el tiro desde todo el frente de media distancia, y no sólo en su punto dulce a la derecha de la línea de tiros libres, pero tras su lesión, cuando el balón pasaba por Bradley, el equipo tenía algo más de libertad para correr, en parte por los problemas de Avery a media cancha, y si no, solía ser Pierce el creador. Así, salvo que nos sorprenda alguno de los Lee, Crawford, Brooks, o el propio Bradley, por lo que hemos visto hasta ahora, Rondo sigue siendo el único jugador, ya no digo bueno, sino capaz siquiera, de crear la triple amenaza (anotar, pasar al bloqueador, pasar a los jugadores abiertos) en este tipo de jugadas a un nivel NBA, y por tanto, de dirigir este ataque.

Lo bueno del sistema de bloqueos sobre el balón de Stevens es que no acaba ahí, sino que ofrece acciones secundarias alternativas. De hecho, el ritmo de Butler era lento porque la jugada rara vez acababa inmediatamente tras la pantalla inicial, y el balón circulaba por todo el equipo, invirtiendo el balón de lado a lado. Lo malo de nuevo en su aplicación en Boston es el personal: requiere que los alas muevan el balón rápido y con inteligencia, y el único jugador que ha demostrado que puede ser un pasador hábil de este grupo es alguien que no suele estar por la labor, Jordan Crawford. Como dijimos antes, para que los Celtics sean efectivos en ataque sin su número 9, especialmente si Stevens se mantiene fiel a sus principios y no da un giro marxiano hacia otros, alguien en el perímetro nos tendrá que sorprender.

Eso sí, como hay varios jugadores que pueden tirar bien de 3, incluido alguno de los hombres altos, los Celtics pueden tener un espaciado bastante interesante, que simplificaría bastante el trabajo del hombre con el balón. Ya que falta el talento en la conducción, por lo menos las cosas no serán más difíciles por culpa de una acumulación de defensores, y esa puede ser la esperanza.

En el otro lado, la defensa, varios jugadores de Butler han declarado que más que esquemas complicados, a Stevens le gustaba que sus jugadores se esforzaran, corrieran y trabajaran en una defensa, que, habitualmente se basaba en el hombre a hombre (va a adorar a Gerald Wallace entonces).

Los Celtics llevan bastante tiempo ya utilizando el mismo sistema, el que dejó Thibodeau, y tal vez Stevens renuncie a su idea habitual, y mantenga una línea continuista. En la versión de Boston del famoso esquema, el hombre alto presionaba bastante al base, algo que encaja mucho mejor con la idea que tiene Stevens de que haya mucho movimiento, que aquellas interpretaciones en las que se espera atrás. Pero también, los Celtics lo podían hacer porque tenían a Garnett, que apretaba al jugador que lleva el balón según dobla la esquina como nadie, y podía recuperar increíblemente bien si su hombre continuaba, mientras que en este grupo, salvo por los aleros jugando de 4, hay falta de velocidad de pies.

Otra de las cosas que puede cambiar en Boston, y esta, tal vez, para mejor, es que quizá veamos que renuncian a renunciar al rebote ofensivo como método de defensa. Butler cargaba el rebote de ataque por encima de la media, por lo que está en principio dentro de la filosofía Stevens, y la táctica tuvo retornos decrecientes para Boston el pasado año. Evitar las salidas a la carrera rivales mandando a los jugadores de vuelta a la defensa les funcionó en teoría (sólo Indiana se enfrentó a un menor número de jugadas a la contra que Boston), pero la práctica salió algo peor, ya que comparten junto a los Kings el liderato negativo en puntos recibidos en transición: 1.22 por jugada. En parte puede ser porque con menos contraataques en contra, las opciones que se producen son las más claras, pero los equipos buenos reduciendo las oportunidades rivales (Indiana, Philly, San Antonio) también lo hicieron limitando su eficiencia.

Los Celtics tuvieron una cierta displicencia al enfrentarse a esta tarea la pasada temporada, quizá por pensar que con regresar pronto lo solucionaban todo, quizá por ver las contras como irrecuperables y pensar en proteger las piernas y no cansarse. Sin los tres jugadores más veteranos de la plantilla, y de momento sin Rondo (que el año pasado vagueó en la tarea) y con la llegada de un suicida corriendo de lado a lado como Wallace, Boston será bastante más rápido, y podría defender bien la transición sin tener que volver antes de tiempo. Sin duda alguna, será un buen empujón a un ataque que lo va a necesitar.

Hay muchas ganas de ver cómo decide al final adaptarse a su plantilla, si opta por defender en grupo, y si los Celtics se convierten en un equipo rápido, algo que no sucede seguramente desde la época de Jim O’Brien. También, si el bueno de Brad tiene algún truco guardado en la manga. No podemos esperar: seguro que nos sorprenderá.

  • Vuelve pronto, Rajon

De momento, no hay fecha de regreso (y Ainge ya ha dicho que duda que vuelve antes de diciembre), y no sabemos si su futuro está atado a la franquicia, pero los Celtics (si quieren ser competitivos en lugar de tanquear, claro), necesitan a Rondo más que nunca.

Sabéis de la relación amor-odio que tenemos en este Imperio con Rajon, pero ahora que la rodilla le ha dejado fuera, es imposible echar de menos a uno de los jugadores más eléctricos de la Liga, aquel que siempre prometía espectáculo en la TV nacional y en los Playoffs. Siempre hemos creído que podría brillar más y ser práctico en un equipo joven, que corriera y metiera el turbo, y justo cuando Boston parece que tiene algo parecido a ello, él, de momento, no está.

Con Bradley (hablamos prontito algo más) y Phil Pressey (hijo de Paul, al que Boston se cepilló 3 veces en los Playoffs en los 80 cuando jugaba en Milwaukee, dos de ellas en las Finales de Conferencia del Este) la rotación de bases de los Celtics da miedo, y si ya de por sí un jugador bueno es muy difícil de reemplazar, en este caso no hay sustituto de garantías, y esta vez no está Pierce para sacar las castañas como creador y protagonista de los bloqueos directos.

De todos modos, de lo que suceda con él, o las ramificaciones que tengan las decisiones alrededor de su figura dependerá una buena parte del total de las victorias de este equipo. Las predicciones hechas por analistas y casas de apuestas sobre los Celtics este año parecen destinadas a fallar por bastante. La pregunta es… ¿hacia qué dirección?

  • Avery, Avery…

La vuelta de Avery Bradley marcó un antes y un después en el rendimiento defensivo del equipo (volvió el 2 de enero, y los Celtics fueron el 5º mejor equipo en defensa en 2013 tras ser el 13º en los dos meses de 2012), y aunque en esa faceta sea superlativo (apareció en el segundo equipo NBA All-Defense y parece el único candidato de los jugadores bajitos para poder discutir un DPOY a los pívots en el futuro próximo), necesitará mejorar en ataque para que no le suceda como a otro jugador que comenzó su carrera en Boston (*cough* Tony Allen *cough*) que juega poco más de 25 minutos por partido.

El bueno de Bradley es aún joven (cumplirá 23 cuando empiece la temporada, ya que entró con sólo un año de Universidad a sus espaldas) y tiene menos experiencia que los jugadores de su Draft por culpa de las lesiones y pasarse un primer año casi en blanco, por lo que todavía tiene margen de mejora, pero a estas alturas todavía no le vemos un rol definido: no parece preparado para dirigir un ataque, ni para ser el otro que complementa con su tiro al playmaker principal.

Su 31.7% en triples deja bastante que desear, y aunque se siente cómodo en varias zonas de la media distancia (línea de fondo derecha, ala izquierda) dos pasos más adelante de la línea de tres, en la NBA actual se pide que un escolta sea capaz de estirar más el campo.

Y como director, al menos, su tasa de pérdidas bajó considerablemente, pero en Playoffs fue totalmente superado por los Knicks y dio una horrible imagen como general en plaza, volviendo a recaer en este tipo de problemas. Y lo que es peor, un número grande de pérdidas se perdonaría si creara juego para sus compañeros. Pero como no anota tras bote, ni es la amenaza que Rondo, por ejemplo, presenta cuando penetra, no puede buscar al resto de jugadores en posiciones ventajosas para ellos, porque en primer lugar, no las genera para él.

En definitiva, sólo jugó 50 partidos, y no pudo trabajar durante la pretemporda, por lo que tiene un pase, pero estamos en el mismo punto que el año pasado con él, apenas nos hemos movido. O en todo caso, lo hemos hecho en el mal sentido, ya que el porcentaje de tiro el año del cierre patronal que invitaba al optimismo para una carrera como pseudo-escolta, parece un espejismo. Y el verano que viene (si no le dan una extensión antes del 31 de octubre), hay que pagarle. Prestaremos atención.

  • ¿Jeff Green? ¡Jeff Green!

El consuelo de Bradley es que el año pasado, en este mismo espacio, planteábamos una serie de dudas similares sobre Jeff Green, y al final, yendo de menos a más, tuvo una más que interesante quinta temporada en la Liga.

La primera estadística que yo resaltaría fueron los 81 partidos jugados, toda la temporada al completo. Antes de su problema del corazón sólo se había perdido 13 partidos en 4 temporadas, y parecía estar como un roble, pero es importante que tras su aneurisma pudiera aguantar sin problemas la carga de la temporada.

Después, su 38.5% en triples, tras promediar un triste 33.7% en su carrera. Selecciona algo más los triples frontales y aprovecha principalmente a tirar desde las esquinas. Eso sí, de cara a la nueva temporada, puede que no se repita la frecuencia con la que se prodiga a los lados de la pista, que está ligada a compartir cancha con Paul Pierce: 46.7% junto a The Truth y 30.4% sin él, con muestras de más de 1000 minutos en cada caso. Jugar de acompañante le permite tirar mucho más a los lados del campo, desde donde acierta muchísimo más. Veremos que sucede este año, en el que se le presupone un papel más protagonista, y no de secundario, que es donde brilló la pasada temporada.

Y en tercer lugar, son buena señal también los 6 tiros libres intentados por 100 posesiones, después de moverse por los 4-5 durante el resto de su carrera, un incremento que demuestra que está aprendiendo a utilizar mejor su capacidad atlética, y que, además, sube a 6.4 cuando no está Paul Pierce, para compensar su bajón en el triple. La clave para ser eficiente si Stevens le convierte en el foco principal del ataque es que logre sacar cuantas más faltas mejor.

Otra cosa que está aún pendiente es ver en qué puesto acabará la temporada. El año pasado repartió sus minutos casi a partes iguales entre el 3 y el 4, con mucha mejor producción de ala-pívot, sobre todo por quién le acompañaba en esa situación, pero en defensa funciona mucho (mucho) mejor de 3. Como ya hemos dicho, Stevens suele utilizar un 4 abierto, por lo que no tendría ningún problema en el sistema. De nuevo, supongo que dependerá un poco del resto de jugadores y de las fases del partido. Si Gerald Wallace está sano y a buen nivel, es un jugador más interesante que casi toda la batería de hombres altos, y seguramente desplazaría a Green al puesto de 4… o de 2, ya que Stevens dijo a los medios que jugará algo aquí y allá de escolta, y lo que convertiría a los Celtics en un mega quinteto (en tamaño).

Pero al mismo tiempo, la falta de un 5 claro, y de otro alero de garantías (Keith «no me explico cómo acaba rascando 1500 minutos al año» Bogans completa la rotación) podría hacer que el entrenador prefiriera compensar con Green de 3. El año pasado, bastantes de sus minutos de ala-pívot vinieron compartiendo pintura con Bass, pero eran habitualmente contra segundas unidades, y Jeff se ha ganado el derecho a ser titular. Otra incógnita a resolver.

  • Profundidad… mal repartida

Lo decíamos al principio: la plantilla de los Celtics es escasa en cuanto a líderes y jugadores creativos, pero bastante profunda. Hay 10 jugadores (11 con Bogans) que han demostrado que tienen nivel para estar en una rotación NBA, y Olynyk y Faverani tienen buena pinta para añadir más nombres a un atasco que podría llegar hasta a 13. Después de años con Rivers, uno de los entrenadores más fieles a las rotaciones y roles definidos en la Liga, Stevens se encuentra con una papeleta bastante seria, y pinta a que tendremos una situación de inestabilidad importante durante todo el año.

El problema es que pese a tanto jugador aprovechable, parece haber sólo un base (que empieza lesionado) y todavía no sabemos si hay algún pívot. El grupo de hombres altos (Sullinger, Bass, Humphries, Olynyk, Faverani con algún cameo de Jeff Green y/o Gerald Wallace) tiene los mismos problemas que el equipo en general: es un conjunto interesante (un lujo tener al que sea el peor de todos ellos como tu 5º o 6º big), pero mal repartido, pequeño o en centímetros (Bass, SullingerHumphries y Green están entre el 2.03 y el 2.06, Wallace 2 metros justitos) o en tamaño (Olynyk es el único 7-pies del equipo, pero es el que menos pesa del grupo). Faverani es el que más cerca está de las dimensiones prototípicas, pero tendrá que demostrar unas cuantas cosas, y llegar sin problemas de fascitis, antes de ganarse el puesto.

Al igual que ocurre con el puesto de escolta, en el que Brooks, Crawford y Lee (con Bradley quizá sumándose dentro de una temporada) luchan por minutos, los Celtics tendrán una competición feroz en la que no siempre ganará el mejor, sino el que se adapte más fácilmente a una posición que tal vez no sea la suya, o la pieza que mejor encaje cuando el resto hayan sido puestas.

  • Se les echará de menos

Las estadísticas no son perfectas, pero la distancia que marcó Garnett con el resto del equipo en el apartado defensivo es abismal. Cuando Kevin se sentaba en el banquillo, los Celtics recibían 104.6 puntos por 100 posesiones. Con (o mejor dicho, sin) ningún otro jugador llegaban a recibir más de 102. La diferencia entre los 96.2 que reciben con él y esos 104.6 es de 8.4 puntos por 100 posesiones, una distancia sideral en la NBA. Como siempre, estos números a veces hablan más de un contexto que da la habilidad individual: dependiendo de junto a quién juegas, y la identidad del que te sustituya las cosas cambian bastante. Pero semejante agujero cuando hay varios jugadores que han registrado un buen número de minutos junto a Garnett (Rondo el 60% de los que jugó, Pierce el 57% , Terry el 52%, Bradley el 47%, Bass el 45%…) es llamativo, y su RAPM (+/- ajustado y normalizado) todavía le considera uno de los mejores defensores de la Liga, en el Top 10, y con mucho mejores números junto a cuartetos que cualquiera de sus compañeros.

Un fantástico jugador, que pese a su veteranía sujetaba al equipo en defensa, quizá más de lo que nos podíamos imaginar, y que ya es historia de una franquicia con tanta ídem.

Y de Pierce, ni te digo. Mejor que hablen otros que le conocen bien.

Avance de temporada 2013-2014: Atlanta Hawks

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Con Al Horford, Lou Williams y John Jenkins como únicos jugadores con contrato garantizado en vigor, Danny Ferry tenía la oportunidad de construir unos Hawks que no fueran reconocidos ni por la madre que los parió. Pero al final, retuvieron a Jeff Teague (oferta de Milwaukee mediante), a Kyle Korver, y se trajeron de Utah a Paul Millsap, que pese a ser diferente a Josh Smith, puede replicar su carga de minutos y protagonismo, partiendo de la misma posición, y ofreciendo la misma solución de moverse al puesto de 3 puntualmente.

Así, estos Hawks serán diferentes, como casi todos los equipos de la NBA que cada verano cambian un buen montón de piezas, pero seguirán una línea continuista. La temporada pasada quedaron 10 victorias por encima del equipo que ocupó la novena posición en el Este, y aunque este año se espera que Wizards, Cavaliers o Pistons den guerra, y que los 5 de arriba no bajen, Budenholzer tiene un grupo que debería ser de Playoffs, o luchar hasta el último momento, si la salud los respeta.

  • Radiografía de los Hawks

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En la radiografía intentamos recoger una amplia información estadística de cómo funcionó cada equipo el año pasado, en ataque y en defensa, comparando en que percentil (porcentaje de equipos mejor/peor que ellos) se encuentran respecto al resto de la Liga.

  •  Big Big Al y Pauly-M

Al Horford es, quizá tras Duncan, el jugador que mayor debate sobre si es un 4 o un 5 levanta en la NBA ahora mismo. Y es curioso que llegue Coach Bud, precisamente, alguien que lleva años tratando con Tim como asistente en San Antonio. Que la mayor inversión de este equipo este año, haya sido en un ala-pívot como Millsap, y que el tercer hombre grande a priori sea el rugoso, pero pequeño para el puesto de cinco, Elton Brand, indica que en Atlanta tienen claro que Horford será el ancla del juego interior a tiempo casi completo.

Los números respaldan tímidamente la noción (los Hawks fueron 3.8 puntos mejores por 100 posesiones con Horford de C que de PF, aunque, poner a Al de ala-pívot significaba que los poco inspiradores Pachulia y Petro estaban en el campo) y la dirección que parece estar tomando la Liga hacia el small-ball invita a contar con el dominicano como principal referencia interior. Pero con los orígenes de Budenholzer tengo todavía la esperanza de que Horford pueda ser esa pieza versátil, que cambia su posición jugada a jugada dependiendo del rival y su compañero. Con Gustavo Ayón caído del cielo gracias a Milwaukee, tal vez podamos verlo cuando se recupere, pero la planificación de la plantilla ha ido en una clara dirección.

Y eso que con la acumulación de ala-pívots que parece tener el equipo, y con Korver que empezará como escolta, es posible que sigamos viendo quintetos grandes, como los del año pasado con Josh Smith jugando de 3, pero con Paul Millsap en su lugar, y algún otro hombre alto (¿Brand? ¿Antic para que haya tiro?) entrando al quinteto titular por Carroll. El ex de Utah sólo jugó 122 minutos en esta demarcación, anotando 16.8 puntos por 36 minutos (por encima de su media habitual) con 4 de 7 en triples (uno cada 17 minutos de media, cuando el resto de su carrera lo ha hecho cada 138). Su 10 de 20 en triples desde las esquinas en los últimos 3 años, aunque sea una muestra ínfima, invita al optimismo para ser tenido en cuenta como alternativa puntual.

Su tiro de media distancia, independientemente de donde juegue, no es brillante por culpa del abuso (37.3 FG% fuera de la pintura el pasado año) pero mejora bastante a Josh Smith y su 30.5%. Y él no ha visto como su tiro libre se autodestruía y bajaba al 51.7% como ha sucedido con el nuevo Piston. En total, Millsap anotó 1.07 puntos por posesión el año pasado frente al paupérrimo 0.97 de Smith, con un porcentaje de utilización y de número de canastas asistidas muy similar, por lo que el ataque no será un problema.

Será en el pase y la defensa donde veamos cuánto valor tenía J-Smoove para este equipo.

Millsap no pasa mal, y en Utah no había mucho tirador con el que practicar, pero para que Atlanta funcione bien tendrá que ser capaz de atravesar la pista para encontrar a Korver y compañía y buscar un compañero rápido para salir al contraataque, aportaciones infravaloradas de Josh. En cambio, acostumbrado a jugar con Al Jefferson, Paul sí que maneja bien la distribución entre pívots, pero puede que tarde un tiempo en desarrollar la excelente química que había entre Smith y Horford, y es posible que los roles se cambien y veamos más pases de Al para que Millsap posteé y corte, una solución inferior. También ponían en práctica cosas, como el pick’n’roll entre pívots, con Smith como conductor del balón, que parecen demasiado para el nuevo.

Y en defensa, los Hawks estuvieron en el Top-10 la pasada temporada con Larry Drew y esta posición podría resentirse sin Smith. Atlanta fue de los mejores equipos de la Liga evitando hacer faltas, y Millsap ha hecho 60% más por minuto a lo largo de su carrera que el jugador al que sustituye. También fueron uno de los equipos que peor porcentaje permitió al rival en las proximidades del aro, con Josh en el Top 10 en tapones por partido aportando intimidación, algo que es difícil de ver en Paul. Y aunque el nuevo fichaje sea mejor reboteador de ataque (que faltó, y mucho, en Atlanta el año pasado) sus tasas en el tablero defensivo son similares.

Hay un punto para la esperanza, y es que el RAPM (+/- ajustado y normalizado, que tiene en cuenta las contribuciones de todos los jugadores por combinaciones, para tratar de separar el efecto individual), considera que Paul Millsap el año pasado tuvo el mismo impacto (positivo) en defensa que Josh Smith, algo más de 3 puntos por 100 posesiones. Las estadísticas son falibles: a veces se enamoran del jugador equivocado, y no tienen en cuenta un montón de efectos, o cómo pueden afectar los cambios, de equipo, compañero y sistema a un jugador. Pero el RAPM, que utilizaremos mucho en estas guía, no como Santo Grial, sino otro elemento más de discusión, tiene un interesante poder predictivo y explicativo, y además he encontrado que casa bastante bien con el valor que subjetivamente asocio yo a los jugadores. A toda métrica, aunque fuera perfecta, y caracterizara bien a muchos, se le pueda escapar la valoración de un jugador, y este podría ser uno de los casos. Además, por mucho ajuste que haya, siempre hay algún efecto residual, para bien o mal, del resto de compañeros, y jugar al lado de un defensor tan limitado como Al Jefferson quizá resalta su valor.

Hay varios motivos para ser escépticos y pensar que esto puede ser un fallo. Pero ver cómo sus valores llevan estando consistentemente en ese rango, hace que tengamos que tener en cuenta la posibilidad de que Millsap, algo lento en el perímetro, y pequeño ante ala-pívots rocosos, sea un defensor más efectivo de lo que parece. Ya otros lo han insinuado antes viendo los números de los ala-pívots de élite contra él, y reduce a sus emparejamientos a un 17.4 de PER en media, el valor de la pasada temporada de Amir Johnson/Derrick Favors/Carl Landry, y prácticamente lo mismo que el 17.3 que alcanzan frente a Smith.

En definitiva, los Hawks cambian teóricamente peras por manzanas, pero se quedan más o menos con las mismas piezas, porque Millsap es un gran jugador, tanto o más que Smith. O a lo mejor vemos a Millsap de 3 en un equipo que empieza la temporada con un perímetro inexperto, esperando la recuperación de Lou Williams, y no cambiamos frutas, sino velocidad por tocino.

  • Jeff, tu turno

Con un contrato con excelente valor (unos 8 millones anuales por un titular indiscutible de 25 años), Teague podría ser más protagonista aún este año. Aunque el Coach Bud no replique al dedillo el libreto de San Antonio, sí hay que esperar que el base y los bloqueos y continuación tengan más protagonismo este año en un equipo que estuvo por debajo de la media tanto en frecuencia como en eficiencia en este aspecto. Y con Jenkins y Korver, grandes tiradores, pero con poca capacidad para generar juego, se tiene que encargar él de todo en el perímetro.

Teague, sin llegar al nivel de Tony Parker, comparte con el francés una característica como la rapidez, y Budenholzer seguro que está pensando en cómo aprovecharla. Ya tiene muy buena química en el pick’n’roll con Al Horford, uno de los jugadores élite de la Liga en este aspecto finalizando 3.7 por partido (una de las tasas más altas) con un buen índice de acierto (1.01 puntos por jugada), y esto no incluye los pases o acciones secundarias que genera su participación en bloqueos anteriores a la jugada de tiro. Con Millsap habrá algo más de trabajo, porque no se ha prodigado lo suficiente en los Jazz como bloqueador y continuador (de hecho viene de la flex offense de Utah, parecida a la motion offense que utilizó Atlanta el año pasado, que se basan en un movimiento más variado por parte de todo el equipo, y descentralizan el trabajo del base), pero si Smith se hubiera quedado partirían de una situación similar, ya que no era habitual verle en un pick’n’roll.

Además de los dos contra dos con el hombre alto, a Parker se le estaba utilizando cada vez más sin balón en San Antonio, no en la típica configuración de diseñar bloqueos indirectos para coger y tirar, sino paseándole por varias pantallas, para que pierda a su defensor y coja separación con él, y luego continúe penetrando tras el pase. Por tanto, que no os extrañe si de vez en cuando un jugador distinto a Jeff sube el balón en ataque, y este luego se lo da a la mano, o le busca también según salga desde debajo del aro en un bloqueo vertical, buscando recibir el pase según gira para volver otra vez hacia la canasta. Será más fácil cuando Lou Williams esté sano, porque la defensa nunca se puede asegurar de que no se le va a jugar él, mientras que canta mucho que es sólo es un señuelo si son Korver o Carroll los que de repente están botando.

Y también es posible que utilice alguna jugada más del perfil Ginóbili, en las que el playmaker entra en una carrera que empieza casi en el centro del campo a un bloqueo directo puesto muy arriba, más allá de la línea de tres. Y por supuesto, tendremos otro equipo apuntado a la moda de los Cuernos (la jugada de toda la vida, dos hombres altos más o menos a la altura del tiro libre, dos abiertos en las esquinas, perfecta para este personal), con todas las triquiñuelas que han ido desarrollando los Spurs, en las que los hombres altos disfrazan sus intenciones de quién, cómo y por dónde va a bloquear.

Se le pedirá que finalice muchísimo, pero con los buenos tiradores que tiene Atlanta, tendrá buen espacio para poder hacerlo. Los mimbres están ahí para seguir parte del espíritu Spurs (Danny Ferry, el General Manager también se crió en esa casa), y ya veremos si los Hawks hacen algo interesante con ello el año que viene.

  • Bien firmado

Kyle Korver fue el jugador que más triples metió el año pasado en la Conferencia Este, segundo en porcentaje con un impresionante 45.7% (mejor registro para jugadores con cuatro o más intentos por partido), metió al menos un triple durante 78 partidos consecutivos, incluyendo Playoffs (sólo falló en el primero y último de la temporada) y como lo que cuenta para este tipo de cosas es la Temporada Regular, mantiene su racha intacta, a 16 partidos de igualar el récord histórico de Dana Barros.

Su superlativo nivel como tirador y lo que puede ayudar a un ataque, no lo pone en duda nadie: los Hawks fueron predeciblemente mejores en ataque (6.9 puntos por 100 posesiones), porcentaje de tiro verdadero (3.9 puntos porcentuales más) y de tres (de 33.8 a 39.4% de acierto) con Korver en pista que sin él.

Gracias a esto Kyle casi firma en Brooklyn (por su mini-excepción de nivel medio), pero al final, encontró un contrato el doble de grande para quedarse en Georgia. Con 32 años, es posible que las últimas temporadas se hagan largas (aunque los Hawks le han firmado un contrato de carga frontal, el cuarto año sólo cobra 5.2 millones, por los 6.7 en que empieza en este) y por eso la recepción general a su fichaje ha sido negativa… pero en esto influye la noción de Korver como mal defensor que me parece bastante equivocada.

Protagonista de un famoso meme, no dejéis que las famosas imágenes os empañen la realidad: los Hawks fueron mejor defensivamente con Korver en pista, y la muestra parece lo suficientemente significativa para pensar que desde que vino de Chicago es, como mínimo, un defensor aceptable. Habrá que ver cómo lo hace si juega, como parece que va a suceder, de escolta, pero viendo los números del año pasado, hubo cuatro combinaciones de cuatro jugadores que jugaron al menos 90 minutos con y sin Korver, y en todos los casos, el quinteto era mejor con el alero incluido. Teague, Smith y Horford están presentes en todos los grupos y juntándolos con Harris, Atlanta recibía 2.5 puntos más por 100 posesiones cuando Kyle no estaba. El trío más Stevenson es 11.3 puntos peor sin Korver, con Lou Williams como cuarta pieza la diferencia es 13.4 y con Tolliver, sólo 0.5. En general, tras juntar a Jeff, Josh y Al, en pista, tener a Korver en lugar de cualquier otro cuarto hombre mejoraba al equipo en 4.9 puntos por 100 en defensa. Y su RAPM, lo considera un jugador en la media como defensor, los Hawks apenas pierden 0.2 puntos por 100 con él en defensa.

Pero, hay que destacar, que gran parte de su valor defensivo se basa en conceptos de trabajo en equipo, que sin Smith dispuesto a ayudar detrás de él, podrían perderse. Kyle tiene buenos destellos de técnica y habilidad individual (cierra bien al tirador rival evitando hacer faltas) pero resultados sorprendentes como el que le sitúa como 5º mejor defensor del pick’n’roll en puntos por posesión (18 de 78 para un eFG% rival de 24.3%) están atados al buen hacer colectivo. Que no se convierta en un jugador sobrepagado dependerá de que pueda tener un rendimiento parecido, y mantener ese nivel de defensor que ni da ni quita, con una cobertura inferior.

  • Ra-tá-tá-tá-tá… en las dos direcciones

Si los Hawks empezaran la temporada con Jenkins y Korver de titulares, Atlanta tendría una de las mejores parejas de tiradores de la Liga. Ya hablamos de Kyle, pero John (el hijo ilegítimo de Bubbles de The Wire), en su primer año, metió el 38.4% de los 5.5 intentos por cada 36 minutos, y puede ser el sucesor de Jamal Crawford como especialista en la jugada de 4 puntos, porque sabe forzar faltas mientras tira. En su 31º partido, con menos de 400 minutos en la Liga, ya había sacado dos jugadas de 4 puntos, y otra más casi, ya que pisó la línea (una de las buenas, y la pisando, fueron en el mismo partido contra mismo rival, Indiana y Stephenson). Al final, su ritmo se detuvo y acabó el año sólo con esas 2+1 jugadas de 4 puntos en 902 minutos, y además le hicieron falta en otros 3 tiros que no llegó a meter. Jamal, el líder histórico en la NBA en la combinación «triple más tiro libre adicional», lleva ya 38 en su carrera, pero eso equivale a una cada 738 minutos, así que el jugador de Atlanta tiene mejor ritmo de momento.

El caso es que, anécdotas aparte, Atlanta va a tirar muy bien si juegan pequeño y Jenkins recorta minutos a Carroll (ya fueron el 5º equipo en triples metidos el año pasado, y el 7º en porcentaje), y eso es muy buena señal de cara a llegar a Playoffs. De hecho, 12 de los 16 primeros equipos en la lista de canastas de 3 encestadas por 100 posesiones, y 9 de los 10 en cabeza, llegaron este año a las eliminatorias por el título. Sólo Portland, cuarta peor defensa de la Liga, falla del Top 10, y los otros tres equipos que se cuelan (Sacramento, Dallas y Toronto) estuvieron entre los 10 que más puntos por posesión recibían. En los últimos 5 años, sólo 4 equipos de 36 se han perdido los Playoffs estando en el Top 10 en triples metidos, y con una defensa fuera de las 10 peores, y son los Pacers de 2010, y tres veces los Rockets (con equipos que quedaron novenos y a las puertas en el Oeste, con registros que hubieran bastado en el Este de 42, 43 y 34 victorias en el año que se jugaron 66 partidos).  O cambiando las palabras para recoger la idiosincrasia de Houston, sólo 2 de 36 equipos han ganado menos del 50% de los partidos, cumpliendo esas condiciones: los Pacers de 2010, y los que llegaron a Playoffs con 37 victorias en 2011.

Si Korver está sano (con 189 dianas en 74 partidos, 60 de titular, hizo un tercio del trabajo), Atlanta seguramente vuelva a lograr meterse en el Top 10 en triples este año con facilidad. La defensa fue 10ª en la Liga el año pasado, y nos tememos que se resentirá al cambiar a Smith por Millsap, y en el puesto de escolta, a Harris/Stevenson por Korver/Jenkins/Williams, pero añaden un especialista como Carroll, y tienen buen colchón en esa combinación defensa/tiro, que prácticamente te asegura un puesto.

  • Proyección y banquillo

En Schröder, Atlanta va a tener un jugador joven con potencial al que descubrir, algo que llevan sin hacer un par de años, ya que John Jenkins tiene un techo que parece marcado a confinarle como especialista.

La falta de Louis Williams a principio de temporada (cada vez parece más difícil que esté la primera noche, ya que continúa recuperándose de una rotura en los ligamentos de la rodilla que sufrió en enero), trastoca un poco los planes, porque los Hawks tienen un perímetro bastante débil ahora mismo. DeMarre Carroll empieza previsiblemente de titular con Korver, dejando a John Jenkins, James Johnson y Jared Cunningham como alas desde el banquillo.

Pero esto puede servir de oportunidad y reto a Schröder. A falta de algún cambio de última hora, el puesto de base suplente y 1200-1500 minutos de juego están esperándole, por si quiere o puede aprovecharlos y bate a Shelvin Mack. A este banquillo ahora mismo, le falta algo de imaginación, que es lo que Dennis puede poner. Atlanta tiene una muy buen trío de hombres altos suplentes, Elton Brand, un buen compañero de bloqueo y continuación; Gustavo Ayón, mejor cortador, y Pero Antic, raza blanca, tirador, que a estas alturas, por diferentes motivos, necesitan un buen base para alimentarles.

Por tanto la situación es perfecta si su habilidad como creador y general en pista se corresponde con lo esperado. Seguramente sea propenso a tener errores como novato, algo que puede afectar al rendimiento de una unidad con buena pinta, pero es una oportunidad maravillosa para aprender. Veremos luego qué pasa cuando vuelva Williams, que apunta a regresar a su típico papel de sexto hombre, y que le puede disputar el protagonismo y el balón. La situación perfecta para él sería que integraran a Lou con los titulares y manden a Carroll o Korver de vuelta al banquillo, pero tendrá que adaptarse a lo que venga.

Y no hay que descartar alguna incorporación de última hora, porque cuando no esté Williams, la rotación del puesto de base y escolta es muy fina. Tras Teague, están Jenkins, Cunningham, Schröder, Mack y Lighty, o lo que es lo mismo, ningún jugador con más de 1.200 minutos de experiencia en la NBA.

Hay muchas esperanzas puestas en el alemán, y este grupo dará oportunidades, veremos si cumple con las expectativas.

Siguen siendo los Kings

Marc Stein traía la noticia: los Kings están a punto de concederle a DeMarcus Cousins una extensión de contrato. Aunque no hay ninguna mención a la cantidad final, se hace referencia a cómo Cousins estaba buscando un contrato máximo, de 5 años y unos 80 millones, como los que acaban de firmar John Wall y Paul George. Y yo creo que los Kings se equivocan y mucho. No es que Cousins no merezca que el máximo, (aunque ya hablaremos de ello), sino que en Sacramento, que tiene nuevo equipo ejecutivo, cambiando de propietario, Vivek Ranadivé, y General Manager, Pete D’Alessandro, tras años de los Maloof y Petrie, no está gestionando bien sus recursos.

Primero, comentemos la situación. Cousins sería agente libre restringido el próximo verano, es decir, los Kings pueden igualar cualquier oferta por él, es la versión de la NBA del «derecho de tanteo», por lo que no se puede ir, y la cantidad y la duración del contrato máximo que le podrían ofrecer en julio del año que viene es la misma que en estos momentos, ni más ni menos.

A veces, estas extensiones se dan porque el jugador ofrece cobrar algo menos. Por ejemplo, los Warriors el año pasado soltaron 4 años y 44 millones a Steph Curry. Eso, puede salir bien o mal a club o jugador, pero es un riesgo repartido entre los dos. El atleta tiene seguridad antes, sabiendo que puede perder dinero si tiene un muy buen (y sano) año, como sucedió en este caso, y a los Warriors les sale rentable el atrevimiento de firmar un año antes de lo que deberían porque obtienen a un jugador por debajo del precio de mercado. Pero, ¿si le puedes firmar el año que viene por el mismo dinero o menos, pero en ningún caso más? Entonces el riesgo se lo está comiendo el equipo solo. Si los Kings llegan un acuerdo con Cousins por debajo de esos 5 años y 80 millones, como, por ejemplo, el de OKC con Ibaka, de 50 millones por 4 años (que equivaldría a unos 62 en 5), adelante, olvidaos de este artículo. Sigue habiendo peligro, y afecta en alguna otra ramificación, pero por esa diferencia de pasta, puede merecer la pena.

Lo que no es muy buena idea es darle el máximo ya, y perder un año al final del cual tendrán un absoluto poder negociador, por casi nada a cambio. Evidentemente que hay unos cuantos motivos, ya que si no nadie en la Liga cometería un acto tan sumamente irracional, que pasamos a enumerar:

  • La lealtad. El jugador, quiere asegurarse cuanto antes de tener firmada la mayor cantidad de años y dinero posible, y lo agradece. Es un gesto de confianza y buena voluntad del equipo, que el jugador tal vez (condicional, y es una pequeña parte, porque dependerá de muchas más cosas) valore cuando vuelva a firmar el siguiente contrato, momento en el que es agente libre no restringido, y por tanto la franquicia no tiene manera alguna de retenerle. Eso sí, ese nuevo contrato viene dentro de… ¡6 años!
  • El agente. Nunca sabes cuándo lo vas a necesitar, así que mejor no cabrearlos gratuitamente, algo que sucedería especialmente si encima de esperar al próximo verano, dejas que otros equipos pongan su valor de mercado. En este caso, el de Cousins es el poderoso Dan Fegan (el mismo que el de John Wall, por cierto, que puso a Washington en una situación similar). Los Kings son un equipo que probablemente va a tener espacio salarial libre en las próximas temporadas, y aliados nunca sobran. Aunque por otro lado, ¿es Sacramento un destino apetecible para los agentes libres? ¿merece la pena tener el visto bueno de Fegan para que te traiga, yo qué sé… al nuevo John Salmons? Los Kings son de esos equipos destinados a construirse sobre el Draft y una ingeniería de traspasos acertada (en esto también pueden colaborar los representantes, la verdad), más que en jugadores que acaban contrato y buscan uno nuevo. No representa a ningún otro jugador de los Kings, y los jugadores más interesantes de Fegan que acaban contrato en los dos próximos años, no es que sean espectaculares, quizá los más interesantes son Chandler ParsonsAnderson Varejao y Wilson Chandler. ¿Merece la pena el riesgo?
  • El jugador está más centrado si tiene su futuro asegurado. Eso es un hecho, y en el caso de Cousins, que tiene los sentimientos a flor de piel, es una buena idea, y una manera que tiene el nuevo grupo de personas que llega a los Kings, extrañas para él, de demostrarle confianza, ganar su cariño y poder pedirle algún favor. Pero visto de otro modo, Sacramento no parece tener equipo para competir este año, por lo que no les debería preocupar mucho si no acaba de poner toda la carne en el asador (de hecho, si no lo hace, será un argumento para negociar a la baja el año que viene, más la ayuda que supone al tanking) y, sobre todo… si es el tipo de jugador que se cabrea y no respira si no le das el capricho, ¿merece que le firmes un contrato por 80 millones y 5 años? Si vas a hacer a un tío mega-muchi-millonario y te tienes que preocupar de que no sea profesional porque tardes un año… no sé, a mí eso me tiene pinta de alerta roja, pero bueno.

Y una vez enumeradas las únicas ventajas que se me ocurren, vamos a por los motivos por los que no deberían darle la extensión aún:

  • Los ya mencionados y evidentes: si tiene una terrible lesión, mal compenetración con sus nuevos compañeros y entrenador, un bajón de rendimiento tremendo, o la monta gordísima (algo que no se puede descartar con los antecedentes que tiene), ahorras pasta y espacio salarial. Si pasa cualquier cosa este año que haga que no esté en una posición de pedir el máximo el próximo verano, eso que te libras de pagar. Creo que todos damos una probabilidad mayor que cero de que Cousins, por cualquier motivo, pierda valor este año. Siempre ha sido un jugador sano, lo cual es buena señal, pero ya se ha perdido 8 partidos por sanciones diversas.
  • Aunque tenga un año maravilloso y vaya todo 101% perfecto, aún así, pueden ahorrar dólares. Es un poco ratero, pero si esperan a que firme con otro equipo, y después lo igualan, el contrato que otra franquicia puede ofrecerle es algo más pequeño, de 4 años, y con subidas anuales del 4.5% en lugar del 7.5%. Si tiene un año espectacular, que nos garantice que Cousins es una super-estrella, le querrán por 5 años mejor que 4, y esta argucia no tendrá sentido. Pero si sigue sembrando dudas, y está en una situación ni fu ni fa, en la que no acaba de arrancar, como, por ejemplo, la de Eric Gordon hace un par de años… se ahorran 2.5 millones en total en los 4 años, y sus obligaciones con él acaban en 2018 en lugar de en 2019. Más seguridad.
  • A nadie le extrañaría que Cousins no estuviera en Sacramento dentro de 6 años, cuando queda libre. Dijimos que una de las razones para extendérselo ya (el contrato), era precisamente la posibilidad de ganarte un poco de su lealtad. Pero estamos hablando de DeMarcus, aquel con un carácter volátil y explosivo, mal genio, pobre juicio y una cabecita loca. Es muy raro que ese tipo de jugadores aguanten lo que sería un total de 9 temporadas en una misma franquicia. Llega un día, que pese al talento y la habilidad, no compensa aguantar todo lo que esto conlleva. Hacerle un favor ahora pensando en que en 2019 se acordará de cómo apostaron por él, y renovará en Sacramento me parece un error, porque no creo que Cousins esté en 2019 en los Kings. O al menos, las posibilidades de que esto ocurra son mucho menores que los riesgos.
  • En el nuevo convenio colectivo, sólo se permite dar una extensión de 5 años a un hombre por plantilla, convirtiéndole en el llamado jugador designado. Si los Kings dan este título a Cousins, no podrán hacerlo con ningún otro jugador hasta el verano de 2019, o hasta que DeMarcus se vaya traspasado a otro equipo. Es decir, si se quedan con Cousins no pueden poner en ese papel a ningún jugador de su plantilla actual (incluido McLemore, si sale bueno), ni a ninguna otra adquisición que venga del Draft de 2014 (ese que dicen que es espectacular, y para el que los Kings no están muy mal colocados) o de 2015. No es el fin del mundo, ya que pueden darle una extensión de 4 años por el máximo igual (sólo perderían un año de control), o esperar al verano del cuarto año, como les estamos pidiendo que hagan con Cousins, y darle entonces los 5 años. Pero los Kings han perdido la mejor opción con cualquier jugador en su futuro a corto plazo, cuando, recordemos, podían haber renovado a Cousins por 5 años, exactamente igual el verano que viene.
  • Y final y bastante importante. No es seguro que sea un jugador que merece el máximo. Zach Lowe lo ha explicado mucho mejor de lo que yo podría nunca (y más en inglés, pero confío en vuestro don de idiomas). En resumen, es un jugador que no defiende, apático, y que no se involucra en el juego colectivo. E individualmente no ha marcado tantas diferencias en ataque, con su mala selección de tiro y terribles errores individuales, como para justificar todo eso. Tiene el potencial, pero no es una realidad. Podría ganarse ese contrato, pero es imposible que nadie tenga ni siquiera medio claro ahora mismo que mercerá la pena pagarle 18 millones en 2019. Con la llegada de Mike Malone, que se va a centrar en la forma física, la defensa y la solidaridad en este equipo, sería maravilloso tener un añito más para evaluar como reacciona ante este reto, y estoy seguro que el próximo año a estas alturas tendremos mucho más claro si va hacia arriba o hacia abajo.

De nuevo, y pese al último punto, recordamos: no estamos en contra de que DeMarcus Cousins cobre el máximo los siguientes 5 años. Esa es una decisión diferente, que creemos más o menos acertada (con sus riesgos). Sólo recordamos que es el tipo exacto de jugador que tiene muchos más contras que pros, para dar este paso ya, y detalles así pueden ser significantes en el futuro. Quizá el verano que viene nos reiremos de esto y sea la mejor decisión de la Historia de la franquicia desde la adquisición de Chris Webber o las trenzas de Brad Miller. O a lo mejor vuelve a tener problemas con otro entrenador más, mientras se hacen con Andrew Wiggins en el Draft, y les toca buscar un traspaso por debajo de su valor para poder ofrecerle a este el quinto año. La decisión se toma ahora, y creo que la balanza está claramente inclinada de un lado.

D’Alessandro (el que sale en Punto Pelota y desciende equipos de fútbol, no, otro), piénsatelo. Y si no, siempre podrás comprar esta camiseta

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Cal y arena

En un reciente artículo sobre Kent Bazemore de Ethan Sherwood-Strauss en la ESPN, el jugador de los Warriors reconocía que su mayor debilidad era el tiro exterior y que es su enorme envergadura, la distancia entre las puntas de los dedos de mano a mano cuando extiende sus brazos, el mayor problema para tener una mecánica fluida.

Los jugadores con una gran longitud en sus brazos son codiciados en la NBA. A los hombres altos les sirven para intimidar y llegar a taponar balones que de otra forma serían imposibles, a los más bajos para tapar más espacio en las líneas de pase y poder llegar a desviar y robar balones. A muchos jugadores, con tamaño más pequeño de lo deseado para su posición, les ha permitido hacerse un hueco en la Liga.

Pero es muy posible, que este regalo anatómico, sea también una maldición en otra de las habilidades que la NBA reclama como imprescindible: la del tiro. No soy un experto en mecánicas, y no puedo juzgar desde el punto de vista de la física y la fisiología esta afirmación, pero existen indicios empíricos, comprobando el resultado en lugar de la causa, que la gente con brazos cortos, tira mejor.

DraftExpress.com tiene una base de datos de las medidas que se toman antes de cada Draft de los jugadores NBA. Hay 2022 entradas en las que podemos encontrar estos datos (casi todas a partir del año 2000), 658 de las cuales pertenecen a jugadores han sido drafteados. Como la altura y la envergadura están relacionadas, podemos hacer una regresión lineal para calcular, a partir del tamaño, la longitud de brazos esperada.

Pantallazo-6

Calculando el porcentaje de incremento sobre lo esperado, entre los jugadores NBA de los que tenemos datos que les sitúan por encima de la envergadura esperada encontramos a Jason Maxiell (56.6% de tiros libres anotados en su carrera), Bismack Biyombo (50.2% desde la línea en sus dos primeros años), Roddy Beaubois (que pese a que en su año rookie metió el 40% de los triples que lanzó, los tres siguientes no pasó del 30.1%, y el porcentaje en su carrera está en 32.5%), Marvin Williams (pobre tirador de 3, 32.8% en su carrera), Andre Drummond (un notable desastre desde el tiro libre), o Dwight Howard (enough said).

Las excepciones con astericos que confirman la regla son Elton Brand, solvente tirador de media distancia para ser un hombre alto y con buena efectividad desde la línea (73.8%), pero que en realidad es un jugador bajito (2.04), sin rastro alguno de tiro de 3 y Kawhi Leonard, que está acertando el 37.5% de los triples, pero sólo los mete desde las esquinas, y su tiro exterior estaba cuestionado cuando llega a la NBA: ahora trabaja con Chip Engelland, entrenador de tiro de San Antonio y hombre milagro.

Si nos fijamos, por otra parte, en aquellos tiradores impolutos, vemos como casi todos tienen una envergadura más pequeña de lo esperado por la norma NBA. Steph Curry, que por su altura, debería tener una envergadura de 2 metros, no llega a 1.92. De Kyle Korver deberíamos esperar más de 2.10 y se queda en 2.07. Steve Novak tiene una longitud de brazo a brazo 9 centímetros por debajo de lo esperado, y JJ Redick es el segundo peor jugador de la lista de 658. En el percentil 95, están también Parsons, Budinger, un clásico como Kapono y otros que no se hicieron sitio en la NBA pero que traían su tiro como carta de presentación (Travis Diener o Jon Diebler).

La excepción aquí sería Kevin Durant, que con un 4% más de lo que en teoría le corresponde, tira como los ángeles, y Monta Ellis, que pese a tener los brazos más bien cortos entra en la categoría de desastre.

De cara a las medidas de este Draft… ¿quién tiene mayor envergadura? Lucas Nogueira, Jamaal Franklin (adivinad cuál es su punto débil) o Tony Mitchell son los que la tienen más grande (guiño, guiño). De brazos cortos tenemos a Kelly Olynyk, Shane Larkin y Mason Plumlee, con buena reputación para su posición. Los teóricos tiradores de este grupo (Caldwell-Pope, McLemore, McCollum) tienen todos una longitud de brazos algo menor de lo esperado.

Es evidente, que aquí hay parte de sesgo de selección (podemos permitirnos un jugador que tire mal si lo suple con otras cosas, como, por ejemplo, brazos largos y viceversa), pero al mismo tiempo parece que hay bastante evidencia para confirmar algo que parece lógico, y que mucha gente olvida a menudo: hay una serie de limitaciones físicas a la mecánica de tiro.

Muchos hombres altos son apaleados por fallar uno de cada dos tiros libres, y a otros jugadores exteriores (Rondo, Wade, Rubio) se les recuerda que no pueden tirar de 3. Pero, salvo honrosas excepciones, no se puede tener todo. Lo que da ventaja en muchos aspectos del juego, supone una debilidad en otras áreas que podría ser incorregible. No es necesariamente problema de que trabajen poco, o no quieran hacerlo siquiera, en su tiro, como sentencia y brama la desinformada masa enfurecida cada vez que alguien muestra un agujero incapaz de resolver.

Tener los brazos más largos o cortos de lo normal no te convierte, evidentemente, en un mal/buen tirador inmediatamente. Dependiendo de quién te supervise, y como construyas y coordines tu mecánica, se pueden conseguir muchas cosas. Pero la balanza de probabilidades, está claramente inclinada a un lado. Recuérdenlo cuando quieran mandar a alguien a la hoguera.

NBA Draft 2013: Todos los movimientos y traspasos

Hasta donde sabemos, y con la posibilidad de que algo cambie o fuera diferente… aquí está la recopilación de todos los movimientos de anoche: con qué entraron y con qué salieron los equipos.

Actualizaremos y corregiremos si nos enteramos de novedades, y tal vez amplíemos con algo de análisis. Y nos hemos dejado de momento ese traspaso pequeñito que se culmina el 10 de julio entre Boston y Brooklyn, del que tal vez hayáis oído hablar…

Atlanta Hawks
Llegó a la noche con: La elección número 17, la elección número 18, la elección número 47, la elección número 50
Se fue con: Lucas Nogueira, Dennis Schroeder, Mike Muscala,Jared Cunningham, una segunda ronda en 2015 de los Jazz, una futura segunda ronda de Heat


Boston Celtics
Llegó a la noche con: La elección número 16, dos futuras segundas rondas, dinero en efectivo.
Se fue con: Kelly Olynyk, Colton Iverson


Brooklyn Nets
Llegó a la noche con: La elección número 22
Se fue con: Mason Plumlee


Charlotte Bobcats
Llegó a la noche con: La elección número 4
Se fue con: Cody Zeller


Chicago Bulls
Llegó a la noche con: La elección número 20, la elección número 49
Se fue con: Tony Snell, Erik Murphy


Cleveland Cavaliers
Llegó a la noche con: La elección número 1, la elección número 19, la elección número 31, la elección número 33
Se fue con: Anthony Bennett, Sergey Karasev, Carrick Felix, dos futuras segundas rondas de los Blazers


Dallas Mavericks
Llegó a la noche con: La elección número 13, la elección número 44, Jared Cunningham
Se fue con: Shane Larkin, Ricky Ledo, dos futuras segundas rondas de los Celtics


Denver Nuggets
Llegó a la noche con: La elección número 27, la elección número 55, Kosta Koufos
Se fue con: Darrell Arthur, Erick Green, Joffrey Lauvergne, dinero en efectivo


Detroit Pistons
Llegó a la noche con: La elección número 8, la elección número 37, la elección número 56
Se fue con: Kentavious Caldwell-Pope, Tony Mitchell, Peyton Siva


Golden State Warriors
Llegó a la noche con: 600.000 dólares, una segunda ronda en 2014
Se fue con: Nemanja Nedovic


Houston Rockets
Llegó a la noche con: La elección número 34
Se fue con: Isaiah Canaan


Indiana Pacers
Llegó a la noche con: La elección número 23, la elección número 53
Se fue con: Solomon Hill, dinero en efectivo


Los Angeles Clippers
Llegó a la noche con: La elección número 25
Se fue con: Reggie Bullock


Los Angeles Lakers
Llegó a la noche con: La elección número 48
Se fue con: Ryan Kelly


Memphis Grizzlies
Llegó a la noche con: La elección número 41, la elección número 55, la elección número 60, Darrell Arthur
Se fue con: Jamaal Franklin, Kosta Koufos, Janis Timma


Miami Heat
Llegó a la noche con: Una futura segunda ronda
Se fue con: James Ennis


Milwaukee Bucks
Llegó a la noche con: La elección número 15, la elección número 43, una segunda ronda en 2014
Se fue con: Giannis Adetokunbo, Nate Wolters


Minnesota Timberwolves
Llegó a la noche con: La elección número 9, la elección número 26, la elección número 52, la elección número 59, Malcolm Lee
Se fue con: Shabazz Muhammad, Gorgui Dieng, Lorenzo Brown, Bojan Dubljevic, una segunda ronda de los Warriors en 2014, 1.6 millones


New Orleans Hornets Pelicans
Llegó a la noche con: La elección número 6, una primera ronda en 2014
Se fue con: Jrue Holiday!, Pierre Jackson


New York Knicks
Llegó a la noche con: La elección número 24
Se fue con: Tim Hardaway Jr.


Oklahoma City Thunder
Llegó a la noche con: La elección número 12, la elección número 29, la elección número 32, +1 millón de dólares
Se fue con: Steven Adams, Andre Roberson, Alex Abrines, Grant Jerrett


Orlando Magic
Llegó a la noche con: La elección número 2, la elección número 51
Se fue con: Victor Oladipo, Romero Osby


Philadelphia 76ers
Llegó a la noche con: La elección número 11, la elección número 35, la elección número 42, Jrue Holiday
Se fue con: Nerlens Noel, Michael Carter-Williams, Arsalan Kazemi, una primera ronda en 2014 de los Pelicans, una segunda ronda en 2014 de los Bucks


Phoenix Suns
Llegó a la noche con: La elección número 5, la elección número 30, la elección número 57
Se fue con: Alex Len, Archie Goodwin, Malcolm Lee, Alex Oriakhi


Portland Trail Blazers
Llegó a la noche con: La elección número 10, la elección número 39, la elección número 40, la elección número 45, dos futuras segundas rondas
Se fue con: CJ McCollum, Allen Crabbe, Jeff Withey, Marko Todorovic, dinero


Sacramento Kings
Llegó a la noche con: La elección número 7, la elección número 36
Se fue con: Ben McLemore, Ray McCallum


San Antonio Spurs
Llegó a la noche con: La elección número 28, la elección número 58
Se fue con: Livio Jean-Charles, Deshaun Thomas


Toronto Raptors
Llegó a la noche con:
Se fue con:


Utah Jazz
Llegó a la noche con: La elección número 14, la elección número 21, la elección número 46, una segunda ronda de 2015, dinero en efectivo
Se fue con: Trey Burke, Rudy Gobert, Raul Neto


Washington Wizards
Llegó a la noche con: La elección número 3, la elección número 38, la elección número 54
Se fue con: Otto Porter, Glen Rice Jr.

En deshonor a la verdad: Josh Smith

Iniciamos hoy una serie de artículos, flagrante copia de los que hace Bill Barnwell para Grantland en lo que a fútbol americano se refiere, cuya intención es dar una visión totalmente parcial y sesgada de los méritos de varios jugadores de cara al periodo de agencia libre. Nada de lo que digamos será mentira (salvo error), pero nos callaremos todo aquello que no creamos positivo. La idea es crear la visión más idílica de todos los jugadores que nos visiten, y demostrar que se puede ser mendaz simplemente con una selección de estadísticas, y con el cómo contarlas

Josh Smith es por primera vez en su carrera agente libre no restringido, y podrá elegir su destino, en el mejor momento de su carrera, cuando alcanza la plenitud, a los 27 años.

Y la cantidad en la mesa debería ser bien grande, porque estamos ante, posiblemente, el defensor más versátil de la Liga, y el único jugador esta temporada con un promedio de 17 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias, 1 robo y 1 tapón por partido. La lista empieza y termina con Josh Smith.

Y aunque la afirmación sobre su defensa pueda parecer atrevida, tiene su base. Una métrica de Bradford Doolittle (que escribe en ESPN y Basketball Prospectus) y que junta todo tipo de herramientas para medir valor defensivo (los puntos por jugada que mete tu par según Synergy, el PER de tu rival en pista que mide 82games, información del +/- defensivo normalizado de Jeremias Engelmann y los números de robos y tapones por posesión) le colocaba como el mejor defensor de perímetro de toda la NBA y con una gran diferencia sobre el siguiente, Andre Iguodala, también agente libre. Su puesto medio en todas las clasificaciones estudiadas fue el 17.9º, por encima de Iggy, que le seguía como 21.3º en media y Conley en 22.9º.

Era el sexto jugador que menos puntos permite a su par en aclarados, y segundo en robos y tapones. De hecho, lleva siete temporadas seguidas promediando más de un robo y un tapón por partido, algo que nadie en este periodo ha logrado conseguir más de cinco veces, y fue el jugador más joven en conseguir 1000 tapones.

Y no sólo en el perímetro: Smith permite apenas 0.71 puntos por jugada cuando es posteado, lo que le coloca como 41º en la Liga, una excelente marca. En ninguno de los apartados que mide Synergy cae por debajo de la mediana de la Liga: en todos es mejor que la media.

Los Hawks son peores en puntos por 100 posesiones defensivos (Índice defensivo) cuando él no está en la pista, y el quinteto más usado, en el que él se junta con Teague, Harris, Korver y Horford, recibe 98 puntos por 100 posesiones si J-Smoove está en la pista, ¡y 107.7 cuando él se sienta!, según nbawowy. Esa diferencia de 9.7 puntos por 100 posesiones es la que hay entre la mejor de la Liga, Indiana, y la 27º, la de los Cavs.

Cuando juega de alero, asfixia por completo al rival (según 82games, el PER de su par cuando juega ahí es de 8.9, que equivaldría al de un jugador que no debería siquiera estar en la Liga, ya que la media es 15), y con una Liga virando hacia el small-ball, lo que parecía un problema en su día, cuando fue drafteado, y era considerado un tweener, el jugador sin posición clara entre el alero y el ala-pívot, es una ventaja, ahora más que nunca. Su versatilidad le permite adaptarse a las dos posiciones perfectamente en el estado actual de la NBA, y especialmente en el Este donde dos de los mejores jugadores (James y Anthony) juegan a caballo entre esos dos puestos y otros nombres menos reconocidos, pero que cobrarán importancia este año, como Green en Boston o Harris en Orlando, son utilizados de la misma manera.

Y no sólo es la defensa, en ataque, los Hawks son 2.5 puntos por 100 posesiones mejor con él en la pista, y fue 29º en puntos por partido, con 17.5, por encima de otros jugadores muy bien valorados como George, Nowitzki, Cousins, West o su propio compañero, Al Horford.

Tiene una herramienta que le permite abusar cuando es defendido por jugadores más pequeños que él: el posteo. Hasta en 4 ocasiones por partido (en media) lo hizo este año, y combinado con los 2.6 triples que tira por partido le convierten en uno de los pocos jugadores de la Liga que realmente se puede prodigar tanto lejos, como cerca del aro.

Y se tiene poco en cuenta, lo buen pasador y lo poco egoísta que es. Con la defensa híbrida que carga con un hombre extra al lado fuerte del balón poniéndose de moda, tener un jugador que sea capaz de hacer el pase de un lado a otro de la pista es un arma muy interesante para los próximos años, y Smith es capaz de lanzar pases largos cruzando todo el espacio y desde cualquier posición. Y los números lo respaldan: tras LeBron y Durant, con 1.5 por partido, es el tercer jugador, que sin jugar de base o escolta, más asistencias para triples dio esta temporada, según HoopData. Además, cada año va a más, y ha vuelto a marcar un nuevo máximo personal en porcentaje de asistencias, al darlas en el 20.9% de las posesiones y en el número por partido (4.2). Y también es el tercer único alto (de nuevo tras James y KD) con más de 17 puntos por partido y 20% de porcentaje de asistencias.

Y fuera del campo, Josh tiene pinta de excelente compañero. Nunca se ha metido en problemas de disciplina, ni dentro ni fuera de las pistas, y pese a que llegó como un adolescente, directamente desde el instituto (salió de la prestigiosa Oak Hill Academy), su madurez ha sido intachable y no ha cambiado de equipo en 9 años. Atlanta ha mantenido en todo momento su compromiso con él, e igualó en su momento la oferta que le hicieron los Grizzlies sin dudarlo. Incluso este febrero, que podrían haberlo traspasado para evitar perderle por nada ahora, primera oportunidad que tiene de elegir destino, han apurado hasta el último momento que podían disfrutar de sus servicios. Amigo íntimo de Rajon Rondo o Dwight Howard, Smith es un jugador querido y respetado en toda la Liga. ¿O creéis que Kenyon Martin se dejaría saltar por encima en un concurso por muchos otros que no fueran compañeros suyos?

En resumen, cualquier equipo que necesite mejorar la defensa y la capacidad atlética de su plantilla, con un jugador contrastado y profesional, que va a entrar ya en los mejores años de su carrera, debería considerar, en muy alta estima, a Josh Smith.

El espacio salarial, en un pincho

Con la temporada recién acabada, y el periodo de agentes libres acechando tras el Draft, vamos a tratar de ponerte al corriente en como funciona la NBA en este aspecto, por si aún no lo conocías, y por introducir algunas cosas que cambian este año. Las reglas son complicadas, y las excepciones, interminables, así que intentaremos mantenerlo simple y riguroso, aunque no podamos recoger todos los detalles. Si tenéis alguna pregunta… ya sabéis como contactar con nosotros, mandadnos la CronicaSeñal, y estaremos allí.

Muchos ya sabréis que la NBA es una liga con un límite salarial, y este es blando, es decir, se puede superar, eso sí, no de cualquier manera, hay una serie de reglas y situaciones que lo permiten. La suma de los contratos en vigor del equipo forman su masa salarial y hay tres cantidades muy importantes, iguales para todas las franquicias, que determinan lo que un equipo puede hacer o no si las sobrepasan:

  • El tope salarial, que determina que equipos se encuentran por debajo del tope y cuanto espacio disponible tienen. Este año, se calcula que estará en torno a los 58.5 millones de dólares (la cifra exacta se conocerá más adelante).
  • El nivel de impuesto de lujo, que es la cantidad  a partir de la cual los equipos se ven obligados a pagar un tributo a la Liga. Las cantidades con las que se penalizan a los equipos, aumentan este año. Para esta temporada, la estimación de dónde se colocará este límite es de 71.6 millones.
  • Y una figura reciente, introducida el año pasado, y que empezará a ser más importante aún este: el apron en inglés o ¿saliente? en español. El apron es un punto que se sitúa siempre 4 millones de dólares por encima del nivel del impuesto de lujo (para la próxima temporada, por tanto, se estima que estaría en 75.6 millones) y dependiendo de lo que los equipos hagan, puede marcar un límite salarial duro.

Por otro lado, recordar que los agentes libres, o jugadores que acaban contrato este verano, los podemos dividir principalmente en dos grandes grupos, aquellos restringidos, que son (por lo general) los que acaban el primer contrato que firmaron, y que pueden ver como su equipo de origen iguala cualquier oferta por ellos y los no restringidos, que son libres para firmar donde quieran. La lista de agentes libres de este verano está aquí. Y recordad que las cantidades mínimas y máximas, y la duración de los contratos ya está estandarizada y depende de los años de servicio y lo que cobraron en años anteriores.

Hay varias maneras de firmar a un agente libre. En todos los casos, el equipo tiene que tener sitio para el primer año del contrato del jugador. Repasemos las posibilidades:

  • Firmarlo directamente, si la franquicia tiene el suficiente espacio salarial. Por tanto, el equipo tiene que estar tantos millones por debajo del tope salarial (aquellos 58.5 millones) como tenga pensado ofrecer el primer año. Luego revisaremos cómo se calcula el espacio salarial, porque hay una serie de retenciones bajo el tope que lo hacen algo más pequeño de lo que parece.
  • Firmarlo a través de una excepción de nivel medio o bi-anual. Hay cuatro tipos de excepciones típicas para poder fichar agentes libres, que funcionan de diferente manera y por diferentes cantidades:
    • La excepción de nivel medio para equipos con espacio, la pueden utilizar los equipos que hayan estado por debajo del límite. Además de lo que firmen con el espacio que tengan bajo el tope, tienen 2.65 millones más para ofrecer a uno o más jugadores (en total).
    • La excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que, pese a estar por encima del tope salarial, sumando los 5.15 millones que se pueden ofrecer a uno o varios jugadores, no quedan por encima del ya mencionado apron o saliente (unos 75 millones). Si un equipo utiliza esta excepción, esa cifra se convierte en un límite salarial duro, que no pueden superar de ninguna de las maneras, ni para fichar agentes libres por el mínimo.
    • La excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que estén por encima del apron, o vayan a superarlo durante la temporada. Permite ofrecer hasta un total de 3.2 millones a uno o varios jugadores. La pueden utilizar también equipos que no lleguen a ese punto, y no hayan usado la excepción de equipos que no pagan impuesto, para evitar que el apron se convierte en límite duro.
    • La excepción bi-anual, que al igual que la de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, la pueden utilizar equipos por encima del límite, pero por debajo del apron, y si es usada, le pone un límite salarial duro al equipo para el resto de la temporada. La diferencia es que la cantidad a utilizar es más pequeña (2 millones, en lugar de 5) y sólo se puede utilizar cada dos años. La temporada pasada la utilizaron Bulls, Clippers, Spurs, por lo que no podrían hacerlo este año.
  • Obtener a un jugador en una operación de firma-y-traspaso. En este caso, se ponen de acuerdo el equipo de origen y el nuevo destino, y funciona con las mismas reglas que rigen un traspaso, y por tanto, tiene que haber algún tipo de compensación por el equipo que firma. Esta es la manera que tienen los equipos por encima del límite para firmar a jugadores de equipos ajenos por más de 5 millones, pero obliga  al entendimiento entre partes. Y a partir de este año, se introduce una nueva regla: para poder obtener a un jugador tras firma-y-traspaso, hay que renunciar a, y no se puede haber utilizado, la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (la de 3 millones) y tras la operación el equipo tiene que quedar por debajo del ya famoso apron. Esta operación, también activa ese límite duro: si un equipo trae algún jugador de esta manera, no podrá superar el apron bajo ninguna condición en todo el año.
  • Firmarlo por un contrato mínimo. Cualquier equipo puede ofrecer el mínimo a un jugador, salvo aquellos que hayan activado el límite duro. En ese caso, sólo podrían hacer el fichaje, si la masa salarial sigue por debajo del apron. El mínimo oscila entre los 490.000 dólares para jugadores sin experiencia, a los 1.4 millones para aquellos que llevan 10 años o más jugando en la Liga.
  • Y ya por último, la renovación. Los equipos pueden volver a firmar a sus propios agentes libres, independientemente de dónde se encuentren respecto al tope salarial o el apron. En este caso, la cantidad que se puede ofrecer dependerá de los llamados derechos Bird, y la duración del contrato anterior que haya firmado el jugador. Si el último compromiso con un equipo fue de tres años o más, y no ha sido cortado, su franquicia actual podría ofrecerle cualquier tipo de cantidad, hasta llegar al máximo, aunque estén muy por encima del tope salarial. En caso de que vengan de un contrato de menor duración, la cantidad podría ser inferior, pero sería algo más largo de explicar.

Ahora vamos a tratar de expresar lo mismo de otra manera, como las opciones por equipos según el tamaño de su masa salarial:

Situación respecto al tope ¿Qué pueden hacer?
Por debajo del límite
  • Ofrecer tanto dinero como espacio tengan.
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos con espacio, 2.65 millones adicionales
  • Realizar firmas-y-traspaso
  • Renovar a los jugadores a los que no hayan renunciado, aunque supere su espacio, o a los que han renunciado con el espacio que les quede.
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del límite, sin llegar al apron
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto (5.15 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) y/o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso (y activar el límite duro)
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto (3 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso
  • Renovar a sus propios agentes libres (si no han activado el límite duro y lo sobrepasan)
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del apron (ahora o tras realizar una serie de movimientos)
  • Utilizar la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (3 millones)
  • Renovar a sus propios agentes libres
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes

Y por último, vamos a explicar como se calcula el espacio salarial de un equipo, que casi siempre es menor de lo que parece, de hecho, en algunos casos, los equipos no llegan a crear espacio salarial. En teoría, es la diferencia entre los contratos que queden garantizados para la próxima temporada y el tope salarial de (aproximadamente) 58.5 millones. Por ejemplo, si un equipo tiene 30 millones en obligaciones con 5 jugadores, su espacio será de 28.5 millones, que podrán ofrecer a agentes libres.

Pero hay un par de excepciones. Por un lado, hay que dejar una serie de retenciones bajo el límite para completar la plantilla. Los equipos tienen que reservar el mínimo de novatos, 490.000 dólares, por cada jugador que le falte hasta llegar a los 12. En el ejemplo anterior, ese equipo  con 5 jugadores tendrían 7 de estas retenciones bajo el límite, y a $490K cada una, el espacio se encogería en 3.4 millones, tendrían 25.1 de espacio en lugar de 28.5. Según se fueran firmando jugadores, se irían reduciendo la cantidad.

Y por otro lado, los agentes libres de un equipo siguen contando en su espacio salarial como una retención bajo el límite, hasta que renuncian a ellos. Para evitar que un equipo utilice todo su espacio salarial, y después renueve a sus propios jugadores cuando ya estén en el límite, los jugadores aún no renovados pesan en el límite una cierta cantidad ya estipulada, que los equipos pueden rehusar. Aunque luego sean renovados por más dinero, y se pasen del límite, para poder hacerlo hay que mantener esta retención.

Si se renunciara al jugador, todavía podría ser firmado, pero sería como si viniera de otra franquicia, necesitarían utilizar su espacio o las excepciones pertinentes para traerlo. También podrían firmar-y-traspasarlo una vez que hayan renunciado a él.

Y os dejamos aquí nuestra famosa mundialmente Calculadora de Espacio Salarial, para que veáis en qué punto se encuentran los equipos, y cuáles son las retenciones bajo el límite. Por ejemplo, la franquicia que aparece por defecto, los Atlanta Hawks, pese a tener sólo 21 millones garantizados, y tenga una pila de espacio virtual, está muy por encima del tope. Hasta que no renuncie a sus agentes libres (y en lugar de hacerlo, a lo mejor prefieren renovarlos) no se crearía de verdad el espacio salarial.

Según vayan apareciendo las noticias sobre jugadores/equipos ejerciendo sus opciones para el año que viene, y las cantidades fijas de dónde se situarán los límites y demás movimientos que vayan surgiendo, la iremos actualizando. Recordad que el apron está unos 17 millones por encima del límite.

Y como siempre, trabajos de este tipo serían mucho más jodidos sin la FAQ de Larry Coon. Nuestra admiración eterna.

PO Desde El Sofá (XXXVIII): Veinticinco

25 es el número de personajes que se pueden escoger en el Mario Kart de la Wii. Los años que necesitas para unas bodas de plata. El número atómico del manganeso. 25 fueron los puntos anoche de LeBron y Wade y los que promediaron entre Parker y Manu. 25 son los triples que lleva Danny Green en estas Finales, récord de la NBA y es el cuadrado de 5, el número de partido dentro del orden de la serie que ganaron ayer los Spurs. Y de 25 pensamientos estará compuesta esta crónica de hoy para la que hemos olvidado cualquier pretensión narrativa.

  • Popovich empezó con Ginobili titular para igualar el quinteto de Miami con Mike Miller: no lo había sido desde los dos últimos partidos el año pasado contra Oklahoma City. Seguramente no ganaron por el cambio (-1 en 17 minutos del grupo), pero si esto fue lo que sirvió para poner en marcha otra vez a un Manu al que todos los dedos acusadores apuntaban antes del partido, Gregg comenzó la victoria aquí. Sólo metió un triple (aunque si la primera canasta que fue pisando hubiera sido de tres, el 2 de 5 sería más que aceptable), pero sus pases y penetraciones desarmaron a una defensa de alto riesgo como la de Miami. Sus 24 puntos, mejor marca de la temporada, desmontaron la estructura piramidal de los Heat y fueron claves en la victoria de San Antonio. Que no estaba muerto, que no.
  • Miami, no estuvo por delante en el marcador en ningún momento del partido, y desde el 17-17, San Antonio lideró ininterrumpidamente. Al principio y al final del tercer cuarto estuvieron muy cerca, pero tal como sus torrentes de puntos les metían dentro, con largas rachas sin anotar el hueco se volvía a abrir. 4:20 se pasaron sin canasta en el primer cuarto, y en un periodo de 6:27 minutos entre el tercer y el último periodo, metieron sólo dos tiros libres. Este tipo de sequías suelen suceder cuando LeBron no está en cancha… pero anoche estaba presente en esos casi 12 minutos de anotación nula.
  • Una de las preguntas al ver a Ginobili de titular era… ¿confiará Popovich en Joseph o Neal para dirigir al equipo? Habitualmente, San Antonio distribuye los minutos para que Parker o el argentino estén, uno de los dos, en pista todo momento, y el juntarlos desde el inicio podría dificultar el plan tradicional. Pero si las cosas se hacen bien, no hay problema. Manu se fue a 33 minutos de juego, y los cambios se escalonaron para que uno quedara siempre presente: Manu salía a falta de 5:58 en el primer cuarto, y volvía dando descanso a Parker a 1:29 del final del período, y así… Se fueron repartiendo para jugar 22 minutos juntos, 11 con Ginobili y 14 con Tony.
  • Era la séptima vez esta temporada que el argentino superaba los  33 minutos de juego, y la primera sin que hubiera una prórroga de por medio. De hecho, este es el partido que más minutos ha jugado en el tiempo reglamentario… desde aquella serie contra Thunder, también
  • Miami volvió a jugar sin dos hombres altos todo el partido y a dejarse a Chris Andersen en el banquillo. San Antonio tuvo 27 minutos los dos pívots presentes, con Boris Diaw adelantando en la rotación a Splitter y siendo el primer hombre en salir del banquillo. Si paramos el partido con el 101-114, en el que los dos equipos tiraron la toalla a 1:06 del final, DuncanDiaw fue un +1, SplitterDiaw un +7 y el resto de minutos con un sólo hombre alto, casi todos con Duncan, +5, así que se podría decir que funcionaron más o menos igual con cualquier configuración. La combinación titular habitual durante la temporada, y la mejor pareja defensiva del equipo por números, DuncanSplitter, no coincidió ni un sólo minuto.
  • Free BIRD! Su defensa es peor que lo que sus excelsos números en tapones, y el espectáculo que generan indica, es un daño colateral del paso al tiempo completo al small-ball de Miami y el efecto dominó que ha mandado a Splitter, la mejor pareja para él, al banquillo, los increíbles porcentajes de tiro se basan en que no tira y sólo se la juega cuando la puede meter… lo que queráis poner como excusa. Haslem está siendo masacrado (en el AT&T quedará de recuerdo hasta la próxima temporada una línea de estas blancas rodeando donde yace su cuerpo de Udonis) y creo que Andersen ha hecho los méritos suficientes para ganarse el puesto de pívot suplente. No puede abrir tanto el campo para tirar como Haslem, necesita estar un par de pasitos más cerca del aro, pero todo lo que coge, va para abajo. Y hacer sólo lo que sabes hacer bien, es una virtud.
  • LeBron y Wade volvieron a tener estadísticas gemelitas. Tras meter 33 y 32 puntos, en 25 tiros cada uno en el anterior partido, anoche fueron 25 ambos, en 22 tiros por cabeza. El Big 3 pasó de 85 a 66 puntos, mientras que el Perimeter 3 de San Antonio (Manu,Tony, Danny) metió 74. LeBron me sigue dejando frío, y parece que va a tirones. No me gusta.
  • Y que esto no desluzca otra clase maestra del Catedrático Duncan. 17-12-3 tapones, en tan sólo 12 posesiones. Y con la sensación de que cada vez que San Antonio hubiera necesitado dos puntos, podían acudir a él al poste bajo. Los Spurs arriesgaron para hacerle llegar el balón (aunque no recuerdo que ninguna de las 18 pérdidas fueran de esta manera) y Siglo 21 lo recompensó adecuadamente. Mención especial a dos jugadas: la que señaló Van Gundy a falta de dos minutos para el descanso, en la que los Spurs consiguieron pasar el balón de una canasta a la otra en tan sólo ¡3 segundos! tras un tiro libre anotado por parte de Miami y a otra a 5:07 para llegar al final del primer cuarto, en la que, defendiéndole Bosh por delante, Neal le hace llegar el balón por arriba, y pese a no tener nadie entre él y el aro, y con el reloj de posesión agotándose, no lo ve claro, se para, da la vuelta, postea de la manera clásica a Bosh, y la mete a tabla igual. Jodido genio.
  • A colación, aunque les siga dando muchas problemas ante equipos enormes… lo que ha avanzado la defensa por delante de Miami en 12 meses. El año pasado a estas alturas (bueno, un poco más) Garnett la cogía una y otra y otra vez, sin nadie para pararle de allí al aro. Aunque era Rondo el que le ponía el globo (y quizá sea el mejor de la Liga para hacer eso, por habilidad y valor/falta de temor en jugársela para dejarla ahí) y no todos los equipos tienen a Rajon, Miami ha perfeccionado el sistema, y los equipos sudan tinta y se arriesgan mucho para explotarlo. Sólo los mejores pueden.
  • Dijo Popovich en su morbosa entrevista de dos preguntas entre el tercer y el último cuarto, que el equipo necesitaría defender bien en la transición de Miami para terminar el trabajo. Miami sólo anotó 16 puntos a la contra, ninguno en los 12 minutos finales en los que además, los Spurs la perdieron en 5 ocasiones, y San Antonio acabó por encima suyo: 18 a la carrera. Ejecutaron los deseos de Pop a la perfección.
  • Que Battier anotara 2 triples y Mike Miller ninguno, seguramente le pone por delante en la rotación, por lo menos el siguiente partido, especialmente si Miami piensa seguir jugando con 4 bajitos. Battier aporta mucho más en defensa, y mientras requiera una atención similar, compensa la diferencia en acierto.
  • Danny Green sigue a lo suyo, 6 de 10 en triples anoche, 25 de 38, un inaudito acierto del 66% en las Finales. Cada vez se atreve a más, manteniendo el acierto, y lidera con 90 puntos a todo San Antonio en anotación. Si el MVP tuviera que entregarse ya a un jugador de San Antonio, se podría argumentar que lo merece tanto o más que el siguiente en la línea: Tony Parker. El ex de North Carolina gana el plus de defensa y de impacto, pero el francés tiene el estatus, el tiro casi ganador, pese a lo barroco, del Game 1, y ese aura que da ser el que empieza las jugadas: él es el creador, Green finaliza. Una cuarta victoria de San Antonio serviría seguramente para desempatar.
  • Y los equipos en general están en fuego: 44.2% de acierto para San Antonio, 42.3% para Miami. Pocas Finales (si es que ha habido alguna) han registrado semejante puntería, y además, con un volumen de 42 triples por partido entre los dos equipos.
  • Miami no ha perdido dos partidos seguidos desde que se inventó la bombilla enero, pero podrían volver a hacerlo de la manera más dolorosa, entregando el anillo. O lo que es peor aún, seguir sin saber lo que es perder dos partidos seguidos… y quedarse sin título. San Antonio tendría también que perder dos seguidos por primera vez en Playoffs para quedarse sin anillo también, y también son buenos en esto: sólo perdieron más de un partido seguido cuatro veces en esta temporada (Miami hasta enero llevaba tres) y dos de esas cuatro mini-rachas negativas fueron en abril, jugando ya con la velocidad de crucero puesta.
  • Y si San Antonio cerrara esto en el sexto partido, habrían acabado la post-temporada con un registro de 16-4 , el mejor desde… los Spurs de 2007.
  • Jugada que me moló mucho por diseño y ejecución: una de banda, a falta de 8:51 en el tercer cuarto. Ginobili pone un bloqueo vertical a Green para que vaya a recibir y Parker, que acaba de sacar, le bloquea a él de la misma forma para que la vaya a recibir de Green a la mano. Esta secuencia de bloquear al bloqueado parece iniciar una jugada sacada del ataque Flex, lo que significa que Duncan debería ser el siguiente en bloquear a Parker, que se dirige cortando a pasar por debajo de la canasta. En su lugar, Timmy se va al poste alto para hacer un bloqueo y continuación con Manu. Como Miami estaba cambiando en todos, Ginobili ha pasado de estar con Miller, a quedarse sólo con Bosh, pasando por un emparejamiento temporal con LeBron. San Antonio consigue colocar al argentino con el pívot rival, e inmediatamente abre el campo: Parker y Leonard a las esquinas, Green al ala derecha, Duncan con James sellando el poste bajo. Y aquí viene la parte de la ejecución, también deliciosa. Ginobili da varios pasos atrás, casi hasta la línea de medio campo para poder atacar a Bosh en carrera. Encima, Chris le dirige hacia la izquierda (vamos, Bosh, entre zurdos deberíais conoceros) y LeBron elige no ayudar (algo años de verle, me dicen que si lo hubiera hecho, no cambiaría nada, Manu se la habríaa dejado tan tranquilo a Duncan y santísimas pascuas). Dos puntos fáciles.
  • Otro detalle molón: el pase entre las piernas de LeBron del que la retransmisión no se percató en directo.
  • Con lo buen pasador que es Parker, y es posible que sea el tercero mejor del equipo, tras Manu y Boris Diaw. Cosas que sólo pasan en San Antonio.
  • 13 puntos en 26 minutos por partido saliendo del banquillo, 64.7% de acierto en 3.4 triples tirados en media, +18 en 132 minutos de serie, de las mejores marcas del equipo. Los números de Ray Allen impresionan más que su impacto mediático, o incluso, aparente.
  • La cruz del banquillo es Norris Cole, que acabó con un -14 en 6 minutos, y viendo el partido es totalmente creíble. Cuando él estaba en pista, San Antonio ensanchaba el campo, y mandaba al playmaker titular, bien Manu o Tony, al aclarado contra él, y siempre sacaban algo. Parker está metiendo 25 puntos con un 60% de tiro verdadero y dando 6 asistencias por 36 minutos en estas Finales con el base suplente de Miami delante, que acumula un -31 en 82 minutos. Si Miami quiere ser campeón, tiene que empezar mandando ayuda en esta dirección.
  • Las Finales siguen siendo pitadas de manera laxa, aunque el número de faltas vaya aumentando: Miami tira 24.7 tiros libres por 100 posesiones durante la Temporada Regular, los rivales de San Antonio lo hacen un 20.6 (segunda mejor marca de la Liga), y en estas series los Heat van a la línea 17.9 veces por 100. Anoche fueron 23 viajes a la línea, el mayor número para ellos en estos cinco partidos. Desde luego, nadie se podría quejar de que el arbitraje esté sirviendo esto en bandeja a Miami.
  • Y por cierto, si se pitara de esta manera una serie con los Spurs de hace… no sé… 10 años… ya habría costillas dañadas. Bruce Bowen seguramente haya roto mandos de televisión y un par de pajaritas pensando en por qué no le pitaban a él de esta manera. De todos modos, si lo siguen haciendo, es precisamente por eso, por la nobleza (flopping aquí, flopping allá aparte) con la que ambos equipos lo están interpretando. Ya lo dijimos alguna vez, las series nos gustan ligeritas de silbato.
  • Seguimos enlazando… ¿Han llamado a Ginobili ya para cobrarle los 5.000$?
  • Como siempre, bancamos a muerte al equipo que va detrás en el sexto partido (Miami), y el séptimo, que lo haya, y que lo gane el mejor. Y a ver si volvemos a ver un partido que no llegue decidido al minuto final, si no es mucho pedir.
  • Y ya está, veinticinco, por el c…