Melo Square Garden

Se dice que los deportistas acaban jugando donde ellos quieren. En este caso, será así: Carmelo Anthony, después de tanto tiempo, ya es oficialmente un Knickerbocker. Con el número 13 seguramente, porque el 15 cuelga del Madison en honor a Earl The Pearl Monroe.

Carmelo parecía el chico bueno de su promoción, cuando en 2006, a la hora de renovar contratos de novato, el elegía hacerlo por 5 años, en lugar de los 4 que firmaron Wade, James y Bosh. El resto de la clase de 2003 ya estaba pensando entonces en un posible próximo destino, y Carmelo que era feliz en Denver con un equipo más que apañado, y con futuro, decidió dar un voto de confianza a la franquicia y renovar por el tiempo más largo posible. Ahora se va. Dice que no quería irse como LeBron y Chris, sin dejar nada a la franquicia que le drafteó. A mí me parece una mentira tremenda. Tremendísima. Sin el fantasma de la pérdida de millones (contados en decenas) por la CBA que entrará en vigor el próximo año, Carmelo se hubiera ido sin dar siquiera las gracias, dando un sonoro portazo tras de sí, en verano.

Carmelo no sabe lo que quiere. Es verdad que pasó unos años de su vida en New York, que no muy lejos de allí consiguió un título universitario con Syracuse, y que hacer retumbar el que posiblemente sea el escenario baloncestístico más mítico del mundo y su rabiosa afición, es el sueño de todo chaval. Y como detrás de un gran hombre (aunque solo sea por tamaño) hay una mujer (aquí omito el adjetivo intencionadamente), ‘Melo tuvo que atender a las peticiones de su señora, una presentadora de canales musicales de medio pelo, famosilla de tercera fila, carne de reality show, que quería vivir cerca del foco más grande. Pero supongo que ya se dará de bruces con la realidad: lo que el talento no da, New York no lo presta.

Anthony no hace esto por motivos deportivos. Nadie puede pensar que los Knicks como se encuentran actualmente construidos son mejores, o tienen más futuro que el equipo en el que estaba Carmelo jugando ayer. Y lo comentaremos más tarde, pero no parece que tengan la flexibilidad suficiente para ampliar el megalómano proyecto. Se va además, a la Conferencia a la que más futuro se le vislumbra, y desde la que pinta más difícil llegar a disputar las Finales, después de ese balance de poder que ha empezado este año. Por dinero, tampoco, de hecho, el vil metal es lo que más le ataba a Denver, el motivo por el que el traspaso se ha dilatado, y ha resultado tan costoso para los Knicks.

Anthony no quería nada. Lo quería su mujer, lo querían los agentes carroñeros de la agencia CAA que están haciendo todo lo que pueden y más para pegarle todos los bocados que puedan a la Gran Manzana, y conseguir influencia en New York, o donde quiera que se la den. Y por fortuna para los Nuggets, la avaricia del grupúsculo y la coincidencia en tiempo con la finalización del convenio laboral, les ha permitido poder sacar algo de tajada, de una situación, que de haber sido de otra manera, hubiera acabado con los Nuggets viendo como su mujer le abandona en verano, llevándose la casa, el coche, los niños y hasta el perro. Y dejándole por otro, que será algo más guapo, pero jamás le tratará tan bien.

De vuelta al baloncesto, el traspaso final queda configurado de la siguiente manera: Melo, Chauncey Billups, Renaldo Balkman, Anthony Carter, Shelden Williams y Corey Brewer desde Minnesota, llegan a los Knicks. Raymond Felton, Danilo Gallinari, Timofey Mozgov, Wilson Chandler, la 1ª ronda del Draft de los Knicks en 2014, las 2ªs rondas de los Warriors en 2012 y 2013 y 3 millones de dólares en efectivo van a Denver. Eddy Curry, Anthony Randolph y otros tres kilitos para los Wolves. A lo largo del día de hoy conoceremos más detalles de como se configuró exactamente el traspaso, porque se ha tenido que crear alguna excepción por el camino.

Knicks Nuggets Traspaso Carmelo Anthony

Los Nuggets, que además de Carmelo, pierden a Billups, aparte de obtener talento joven y alguna elección de Draft, van a ahorrar mucho dinero. Para empezar, 17.7 millones de salario este año, entre lo que sale y lo que entra. Esta cantidad es muy significativa, porque les permite estar en más de 4 millones por debajo de la línea que marca el llamado impuesto de lujo, la cifra a partir de la cual se paga como impuesto un dólar por cada dólar que te pases, y dejas de recibir tu parte proporcional de lo recaudado por ese impuesto. Por tanto haciendo cuentas, entre los 17.7 millones en salarios, los 13 que hubieran tenido que pagar doble por pasarse, los 3 que le dan los Knicks en el traspaso, más los 4 que aproximadamente suelen ser los millones repartidos entre los equipos que no pagan la tasa, los Nuggets se ahorrarán unos 37 millones, en comparación con lo que se hubieran gastado si no hubieran hecho ningún cambio.

La contribución de los Wolves es meramente testimonial: consiguen a un jugador en el que llevan mucho tiempo interesados, y que hace apenas un año tenía destellos de futura estrella en Anthony Randolph, a cambio de entregar a un Corey Brewer que a pesar de ser sólido y trabajador en defensa, parece haber alcanzado ya su potencial, y además se convertirá en agente libre este verano.

Y atención, porque, aunque este tipo de detalles no han salido todavía a la luz, en principio parece que los traspasos de New York con Denver y Minnesota podrían ser totalmente independientes (no hay transacciones entre los Nuggets y los Wolves), lo cual significaría que el hecho de que el cadáver de Eddy Curry y su último año de contrato se hayan incluido en la operación, le puede dar a los Knicks una excepción de hasta 11.3 millones. Y esta sería la única carta que los Knicks podrían jugar para cumplir el sueño que empezó cuando Chris Paul hizo un brindis en la boda de Melo este verano: traerse a CP3 para completar otro gran trío. O Deron Williams. Tanto monta.

Los Knicks ya no tienen de ahora en adelante flexibilidad salarial, ni elecciones de Draft hasta 2015, ni otro jugador joven, prometedor y consolidado, para traspasar, Landry Fields aparte. Como podéis imaginar, el rookie de Stanford y dos elecciones de Draft dentro de 4 y 6 años, no satisfarían a New Orleans o a Utah para traspasar a sus estrellas. Con una excepción, que otorga alivio económico inmediato al que la recibe, ya podrían empezar a hablar. Pero de todos modos, van a necesitar que el nuevo convenio dé más margen para gastar (o al menos, que las cosas se queden como están, aunque todo indica que será el contrario), una gran presión y resistencia por parte del jugador, mucha suerte y fotos de Kevin O’Connor o Dell Demps en situaciones comprometidas si lo quieren hacer realidad.

Desde el punto de vista deportivo, aunque salvo que cambien todas las previsiones, el equipo no puede hacer otro gran movimiento, yo creo que los Knicks estaban más que obligados a hacerlo. Jugadores como Carmelo en la Liga hay pocos, el resto de huecos, se van completando poco a poco. Es verdad que queda un gran vacío en el banquillo, pero es menor la diferencia que hay entre reservas y parches temporales en los 12 minutos de asueto, que entre lo que te va a dar un jugador como Anthony sobre Gallinari 36 minutos. ‘Melo, con sus defectos, que los tiene, es excelso. Está infravalorado entre la élite por su aspecto holgazán y el segundo plano en el que ha permanecido siempre, pero su facilidad para anotar, y sobre todo, su precisión asesina en los últimos minutos, en los que contra la creencia popular, es con mucho el mejor de la Liga, y por amplio margen, serán más reconocidos por el público, contando con el altavoz del Garden de por medio.

Y aunque a medio plazo sea una rémora, que no se nos olvide que los Knicks se llevan también a Billups. Chauncey, es, a día de hoy, mejor base que Felton, y además tiene experiencia en Play-Off. Entiendo la decepción del fan neoyorquino que ve como muchas de sus jóvenes piezas están volando en el traspaso, pero de cara a esta temporada, se han llevado a los dos mejores jugadores del traspaso. Deportivamente, sobre el papel, a corto plazo, salen ganando, con mucho, ellos.

De hecho, el que este traspaso se haya visto como una victoria moral y un abuso de un bando sobre otro, tiene mucho que ver con las expectativas. Todos pensábamos que Carmelo tenía la sartén por el mango, pudiendo firmar por los Knicks este verano sin dar nada a cambio, pero ahora esta clarísimo que no. Que los Nuggets tenían mucho más poder que el que mucho iluso creía. Que, como ya bien sabemos, aunque algún romántico no se quiera dar cuenta, los jugadores se mueven como primera, o como mucho, segunda prioridad, por dinero. El nuevo Knick no quería arriesgarse a perder ni un dólar. Si lo querían, no podían dar un paquete de mínimos, lleno de sobras. Tendrían que acercarse al valor real del jugador.

Y todo es percepción. Los Knicks han dado menos de lo que Melo valdría con un contrato de alta duración, acompañado por Billups. Que es mucho más que lo que ellos pensaban que acabarían dando. Y parte de la culpa la tiene el papel de los Nets, con Prokhorov al mando, que han jugado sus cartas muy astutamente, y nunca sabremos si realmente estaban detrás de Melo, o simplemente han ido de farol todo este tiempo, sabiendo que Anthony no quería jugar allí, para tratar de exprimir lo más posible a sus odiados vecinos, que lo serán más que nunca (tanto odiados como vecinos) en próximas fechas.

Si además, consiguen que los Nuggets le envíen alguno de los jugadores, (Mozgov y Gallinari o Felton, a cambio de dos primeras rondas de Draft), a un precio muy inferior al que le hubieran pedido al otro lado del Hudson, el recochineo será máximo. Este rumor, que se manejó toda la tarde e incrementó la confusión en el despacho de Dolan, y en el que también se implicaba a un Devin Harris que los dimes y diretes llevaban a Dallas, fue desmentido a última hora, pero viendo la configuración actual de la plantilla de Denver, es inevitable pensar en que en cualquier momento se puede traspasar alguna pieza.

Ahora después de que se desbloquera la indecisión, y se acabara el melodrama, los traspasos deberían empezar a caer como fichas de domino de aquí al jueves. Los Knicks parece que solo podrán añadir tamaño fijándose en jugadores sin equipo (ya han traído a prueba varias veces a Earl Barron), los Nuggets, de los que nos abstenemos en hacer ningún análisis deportivo hasta que acabe la semana, podrían mover a cualquiera de las piezas obtenidas en este traspaso, a jugadores importantes que podrían acabar contrato si ejercen sus opciones y dejarían al equipo sin obtener nada a cambio por ellos, como Nene, JR Smith y Afflalo o a contratos de larga duración como el de Al Harrington que ya no pintan nada en un equipo en reconstrucción. Además, otras franquicias que tenían el ojo puesto en la situación como los Nets, los Mavericks, los Rockets o los Lakers, ya podrán maniobrar sin tener miedo a perder las fichas que le podrían haber traído a Carmelo.

Anthony, ya tienes lo que querías. O lo que querían por ti. Sé feliz.

El Melodrama

Mario Maruenda ya habló del tema al inicio de temporada, pero hoy digamos que vamos a ir al segundo capítulo de este Melodrama, un capítulo en el que parece todo más claro, pero a su vez todo se lía más…

Mucho se criticó la Decisión de LeBron James, hecha en verano, antes que nada empezara y con tiempo para moverlo todo, tanto en cuanto a prensa como en cuanto a movimientos posteriores. No gustaron sus formas, pero se hizo en el momento que se debía de hacer, en la pretemporada, Carmelo Anthony no está haciendo la Decisión, sino tal vez la Indecisión y además fuera de tiempo.

Ahora mismo, mitad de enero, la liga está a punto de llegar a su ecuador, un tiempo en que las franquicias ya empiezan a saber de qué pie están cojeando o van a cojear los próximos meses, unas semanas en que los equipos ya saben que irán al draft, mientras que otros ya están en plena lucha por hacerse un hueco en los PO. Mitad de temporada y Carmelo, por mucho que él diga, tiene la cabeza más fuera que dentro.

Muchos rumores han salido ya, que si el mega trade de los 15 jugadores entre Nuggets-Nets-Pistons que llevaría a Melo a New Jersey junto con Rip Hamilton y Billups, que si ahora son los Knicks quienes junto con Grizzlies pueden mover a Melo al MSG y a Mayo a Nuggets… y más rumores y combinaciones que van a salir, pero mi pregunta es fácil, es ahora el momento?

Carmelo no quiso firmar la extensión en su día, señal inequívoca que no quería quedarse en Denver, Denver no lo vendió por falta de ofertas considerables y ahora todo se está haciendo deprisa y corriendo, cuando verano fue el momento ideal para hacer todo esto.

Pensemos ahora en los equipos donde puede ir, Nets y Knicks, ambos del Este, así que la primera movida la tendríamos en el All-Star, Melo sería del Este y por votos (según la última entrega) estaría muy, pero que muy detrás de James, muy detrás de Amaré, que serían los titulares y hasta estaría detrás del siguiente (Garnett) con lo cual, si Melo va al Este, no será titular en el ASG, esto haría que Gasol ocupara su puesto en el Oeste todo sea dicho…

Ahora los equipos, Nets, a día de hoy es el segundo peor equipo de la liga, con un desconcertante 10-28 y claro de hacerse el trade se quedaría con un quinteto más o menos apañado (Billups, Melo, Lopez, Harrington y Hamilton) pero en el banquillo qué queda? Farmar?!?! y más si dejan escapar todas las rondas de draft que se hablaba… ufff pan para hoy hambre para el resto de la eternidad y Melo acabaría en un equipo que… mmm es mejor que el Denver actual? Tal vez por esto Melo no quiere ir a Newark…

Si cae en Knicks…, los de la ciudad que nunca duerme han querido meter de por medio a Grizzlies para que la sangría no sea tan brutal y sobre todo para darle a Denver algo que le guste, en este caso OJ Mayo, el cual todo sea dicho quiere jugar en Knicks… pero en el caso que Mayo acabara en Denver, los de Nueva York seguro que tendrían que desprenderse de Chandler, Fields o Gallinari, los 3 piezas clave para el actual juego de los Bockers… Melo tendría lo que quiere, jugar en NY, en la gran manzana, para que todos lo vean, su mujer, contenta por ello y Amaré más contento todavía, pero D’Antoni?…

Pase lo que pase, todo apunta a un trade antes del All-Star, a donde y por quien… ni ellos lo saben, egoístamente me gustaría que acabara en Knicks y si puede ser antes que Lakers visiten el MSG el mes que viene.

La buena pinta de los Knicks

Los New York Knicks han andado durante muchos años por esa cuerda floja llamada Ni Fu Ni Fa, una cuerda en que muchas veces se han caido y muchas veces se hablaba del verano del 2010, como la época donde todo iba a cambiar. Este cambio se basaba en hacer hueco salarial suficiente como para atraer a dos de esas estrellas que durante el pasado verano iban a estar libres, sin equipo.

La jugada no salió como ellos esperaban y LeBron James, el gran objetivo, decidió llevar su juego a Miami, quedándose los Knicks tan sólo con Amaré Stoudamire y se empezó a buscar una segunda estrella… sin éxito.

Ya mentalizados con que Amaré iba a ser la piedra angular del proyecto, se decidió hacer un equipo alrededor de él, lógico. Se apostó por uno de esos bases que prometen pero que por una cosa u otra aún no ha dado el estiron, Raymond Felton era el jugador, el cual después de unas ‘buenas’ temporadas en Bobcats daba el salto de calidad hacia los Knicks en busca de ser el Nash que Amaré necesita.

Alrededor de estas piedras, un elenco de incognitas con Wilson Chandler como mayor promesa y con un Gallinari al cual se le iba a pedir mucho más este año.

La temporada no empezó nada bien, con un juego irregular y con derrotas frente a equipos que, a priori, no deberían presentar tal batalla. La gente empezaba de nuevo a soltar aquello de: otro año más…

Hasta que llegó mitad de noviembre, Felton poco a poco estaba más y más suelto, Amaré cada vez a mejor nivel y D’Antoni se había encontrado con un rookie con unas cualidades baloncestísticas dignas de un veterano, Fields, que ha dado ese paso adelante que se presuponía para otros jugadores. A partir de esta fecha, de 15 partidos, 14 victorias con Amaré a un nivel de MVP haciendo más de 30 puntos de partido y sobre todo con un Felton que empezaba a cumplir todo por lo cual habían apostado en NYC.

Pero tal vez lo más importante esté en el pabellón, en el viejo y mítico Madison, que otros años ha dado la espalda al equipo, no dejando de asistir, si no siendo un público frío que se limitaba a ir al pabellón a ver que pasaba ese día. Ahora el Garden es algo más, es un factor más, un jugador más que puede dar ese empujón en muchos partidos. El Madison vuelve a vibrar con los Knicks, eso el equipo lo nota y se contagia dejando a D’Antoni muy pero que muy feliz ya que su juego de correr y anotar se ve muy beneficiado con este ambiente.

La pasada semana los Knicks tuvieron dos platos fuertes en el MSG, Celtics y Heat. Ambos partidos fueron derrotas, pero derrotas muy diferentes a lo que estaban acostumbrados en la ciudad que nunca duerme. Contra Celtics, sólo una genialidad de Pierce (y un reloj mal ajustado) les privó de la derrota. Contra Heat, los Knicks aguantaron durante gran parte de partido, hasta que no pudieron con el último arreón de LeBron & Cia.

Estos Knicks tienen buena pinta, no creo que para emular a la época de los Frazier, Reed y compañía, pero si para entrar ‘fácil’ en los Play-Offs y ahí empezar a soñar. Pero ahora bien, Donnie Walsh sigue pensando en que falta otra estrella que acompañe a Amaré, el objetivo es Carmelo Anthony, pero aquí hay mucho que hablar.

Evidentemente los Nuggets pedirán bastante si el trade se hace y ese bastante más que probablemente incluya a Fields o Chandler o ambos, además de algún que otro jugador más como podría ser Gallinari, así que los Knicks tienen que valorar una cosa muy importante, quieren mantener el bloque que se está demostrando que es muy válido o quieren a Melo y ver qué pasa? esa es la gran duda.

Mientras tanto, el MSG se lo pasa bien y Spike Lee disfruta en los partidos… y tal vez eso sea lo más importante.

Blake Griffin de todos los colores

Anoche Blake Griffin demostró lo que puede hacer… sobre todo en el tema de mates… humillando de forma casi despectiva al amigo Mozgov, aún así… perdieron Clippers.

El vídeo es del Top10 de anoche, el Blake Griffin Time llega en el no.2, bajo el resumen del partido donde se ve que Griffin no sólo sabe matar…

Un jugador de otra época

Desde que en Charles Barkley cogiera 33 rebotes en el partido inaugural de la temporada 96/97, su primer partido oficial con los Houston Rockets, en la cancha del equipo que le acababa de traspasar, los Phoenix Suns, nadie había vuelto a coger 30 o más rebotes en un partido.

Desde que Moses Malone, también con Houston, le colgara 32 puntos y 38 rebotes a los Supersonics de Seattle en 1982, nadie había logrado acompañar las 30 capturas con 30 puntos o más.

Y el hito que vivimos anoche en el Target Center de Minneapolis, podría también haber sucedido con un jugador que tuviera enfundada la camiseta de los Rockets. Porque Kevin Love un jugador de otra época, ha empezado jugando, poco, bien poco esta temporada. Kurt Rambis, ese genio que decidió que uno de los equipos más jóvenes y peor construidos de la Liga podría aprender a jugar con el Triángulo de un día para otro, le dio 5 minutos más de juego en la Noche Inaugural a Anthony Tolliver que a él, por su mejor defensa. Con el de ayer, sólo en 3 de 10 partidos (y hubo que esperar hasta el 5º) ha jugado más de 30 minutos, siendo claramente, junto a quizá, un renacido en los dos últimos partidos Michael Beasley, el mejor jugador del equipo, con una gran distancia sobre el resto.

Es por esta situación, que en Houston, que con su GM Daryl Morey al mando no tienen un pelo de tontos, preguntaron por la situación de Love en los Timberwolves. Desde Minnesota, muy educadamente rechazaron el ofrecimiento, y el que también hizo Portland, y dicen que no hay ningún problema. De hecho Love ya es el segundo jugador que más minutos juega del equipo.

Y no deberían tenerlo. Porque Kevin ha cogido tres rebotes más en un partido, que Chris Bosh en los 5 partidos que llevamos de mes de noviembre. Porque los 31 rebotes en una noche son mucho más propios de otras épocas. Finales de los 50 y principios de los 60. La guerra de Bill Russell contra Wilt Chamberlain. La época en la que el (escaso) tamaño de los jugadores, su paupérrima eficiencia anotadora, y el ritmo endiablado hacían que un jugador de 2.03 metros como Neil Johnston pudiera decir que sabía lo que era coger 39 rebotes en un partido de la NBA. O los 206 centímetros de Jerry Lucas bastaban para coger 40.

Y Kevin Love siempre ha sido vieja escuela. En una época en la que los jugadores que entran en la Liga siempre son comparados con el ejemplo más reciente, el nombre de Love siempre estuvo asociado a Wes Unseld y a Bill Walton, sobre todo por su recuperación del arte del pase de apertura de contrataque, el outlet pass que por siempre permanecerá asociado a Wes y Bill. Pero el «Gran Pelirrojo» es la comparación más evidente. En primer lugar, por lo poco habitual de las comparaciones interraciales, y también porque los dos salieron desde UCLA, ese campus a escasos 10 minutos de las playas de Santa Mónica donde Kevin nació.

Aunque sus números de ayer tengan algo de posible aberración estadística, con su parte de explicación, ya que los Knicks sólo dispusieron 26 minutos de un Amar’e Stoudemire con problemas de faltas, Ronny Turiaf no jugó por una distensión en su rodilla izquierda, y sus insignes compañeros (Milicic, Beasley, Tolliver, Pekovic y compañía) no se van a matar por quitarle rebotes, llegó al partido de ayer siendo ya el mejor reboteador por minuto jugado esta temporada, y con los 31 de ayer no habrá hecho más que aumentar su ventaja con Reggie Evans. Y aún tenemos recientes además, los 24 rebotes y el excelente partido que cuajó en el Staples contra unos Lakers a los que hicieron sudar más de la cuenta.

No sabemos si en Memphis se tirarán de los pelos por cambiarlo por O.J. Mayo (y por privarnos a todos de la hilaridad de una alineación GayLoveGasol) porque con Marc y Randolph los Grizzlies no se pueden quejar de juego interior, pero lo que sí es seguro es que los Timberwolves sí que se arrepentirían. Por eso, más les vale tener contento a este hombre, que lo único que pide por el momento es lo que merece, jugar y ser importante. Porque además, puede ser la mejor y casi única razón que tiene Ricky Rubio para cambiar Barcelona por las Ciudades Gemelas.

El dilema del prisionero

El dilema del prisionero es un problema en teoría de juegos, descubierto en los años 50 y formalizado por Albert W.Tucker en 1992 que vendría a consistir en lo siguiente. Dos sospechosos arrestados por la policía son encerrados en salas de interrogatorio diferentes y les ofrecen el mismo trato a cada uno: si testificas contra el otro, y este no testifica contra ti, eres libre y el sospechoso contra el que testificaste se enfrenta a 10 años de prisión; si los dos os mantenéis callados tendréis que cumplir una pena pequeña (6 meses de prisión), y si los dos os acusáis mutuamente, preparaos para 5 años entre rejas.

Esta viene a ser la situación ahora mismo entre los Nuggets y Carmelo Anthony. Ambas partes pueden perder si no llegan a un acuerdo, y mucho más aún si sólo uno de ellos se sale con la suya.

La situación perfecta para Carmelo Anthony sería irse ya al equipo que él quisiera, presumiblemente New York, firmando la extensión de 65 millones por 3 años (o incluso más tiempo en los mismos términos monetarios), y que este equipo diera lo menos posible por sus servicios, para mantenerse competitivo. Esto evidentemente mandaría al equipo de «La ciudad a una milla de altura» a sus 10 años de prisión particulares: obtener una pequeña recompensa y despedir ya a su jugador franquicia, uno de los mejores anotadores de la Liga, aquel que hace años parecía jurar fidelidad eterna cuando alargó su contrato un año más que sus «superamigos» de promoción.

Por su parte, lo mejor que pueden hacer los Nuggets, una vez que Melo haya decidido su marcha, es traspasarlo al mejor postor, que de entrada, parecía ser New Jersey. La llegada de Favors parece que gusta mucho más que la de Randolph, Chandler o Gallinari, y de tener que recibir un contrato que acabe este año, preferirían a un jugador que puedan poner en pista, antes que tomar el peso muerto, y nunca mejor dicho, de Curry. Y las primeras rondas del Draft, que New York no tiene para una buena temporada. Un buen paquete de vuelta podría consolar y ayudar a reconstruir al equipo obteniendo el máximo beneficio en esta situación. Si el equipo que hace la mejor oferta no es del gusto de Anthony, la penalización para él sería alta: tendría que pasar la temporada en un equipo en el que no está agusto, y si ficha el año que viene como agente libre se arriesga a perder una ingente cantidad de dinero (los contratos como agentes libres tienen un tope menor que las renovaciones) que puede ser aún mayor si el nuevo convenio colectivo, la CBA del verano de 2011 va a la baja como parece por la forma que está tomando. Firmando la extensión, Anthony pasaría a cobrar 83 millones los próximos cuatro años. Sin firmarla se arriesga a perder hasta un tercio (unos 27 millones de dólares) si los contratos se reducen como los propietarios de las franquicias quieren.

Si ambos ceden un poco y cooperan, los Nuggets podrían aceptar una oferta, que si bien no la mejor, sea lo suficientemente atractiva, y Melo podría aterrizar, si no en su primera prioridad, al menos en un equipo de su elección, con la millonaria extensión bajo el brazo. Aquí es donde entraba en juego la oferta de los Nets. Según las distintas informaciones que han ido apareciendo, los Nuggets rechazaron la oferta porque el tándem Favors+Kirilenko cobraba casi 5 millones más esta temporada que Anthony, y Stan Kroenke, el propietario de los Nuggets, no estaba dispuesto a perder a su jugador franquicia y dinero a la vez. Otras apuntaban que en Denver si se aceptaba la oferta, pero que era Anthony el que se negaba a ir a la futuro de Brooklyn. Sea como sea, parece que esa opción en la que las dos partes ceden un poquito por cada lado, pasaría por traerse al rookie Favors y algún otro jugador a cambio de mandar a Melo a Jersey.

Lo que ninguno de los dos quiere hacer es forzar demasiado su mano. Si Anthony pasara la temporada completa jugando en el Pepsi Center y vuela al Este el 1 de julio, los Nuggets ven como su jugador franquicia se va sin compensación, y Carmelo pagaría el empeño dejando millones encima de la mesa. Me cuesta creer que lleguemos a esta situación, porque mucho se tendría que deteriorar la relación para no alcanzar un acuerdo, que dejaría a los dos equipos perdiendo.

¿Y qué dice la teoría del juego de todo esto? Si conociéramos a ciencia cierta las ofertas recibidas en Denver, como valoran los jugadores que van a recibir, la lista real de preferencias de Carmelo, y la diferencia que supondría firmar una extensión y un nuevo contrato, podríamos jugar a cuantificar y definir una «matriz de pagos» y calcular de que lado del tejado cae el punto de equilibrio, pero en el juego clásico, el equilibrio es Pareto-subóptimo, en román paladino, lo mejor para cada jugador es «traicionar» al otro, y que Anthony pase esta temporada con los Nuggets antes de coger el puente aéreo.

Pero por fortuna para ellos, hay una gran diferencia entre el problema planteado y la situación en las Rocosas: el equipo y el jugador conocen la decisión del otro y pueden optar por elegir la verdadera decisión óptima: colaborar y ceder en busca del mejor bien común.

El salto

Si tuviera que hacer un listado de los jugadores que apuntan a progresar más esta campaña que se nos avecina, el nombre de Raymond Felton estaría bien alto. Pese a que palabras como «paciencia» o «potencial» sólo parecen usarse con los hombres grandes, se me vienen a la mente unos cuantos bases que pegaron el salto de calidad cuando llevaban varios años en la Liga, y a menudo, este cambio vino propiciado por un cambio de aire.

Los mimbres de Raymond Felton están ahí. Elegido en la quinta posición en el Draft de 2005 después de Deron Williams y Chris Paul, viniendo de la Fábrica de Churros, la Universidad de North Carolina, el talento no se ha puesto en duda nunca. Además, cambia a Charlotte y Larry Brown, por los Knicks de D’Antoni, lo que sugiere un incremento en sus estadísticas a tener en cuenta, para acompañar a su ya muy buena defensa, que no todo van a ser números.

Y además, no hay que descartar el efecto Amar’e Stoudemire, uno de esos (ala)pivots que hacen mejor al base. Aunque buena parte del mérito de la carrera de Stoudemire lo tiene la dupla que forman D’Antoni y Steve Nash (otro de los que tardó un largo tiempo para dar el salto) no hay que olvidar que ha mantenido su eficiencia en las etapas de Porter y Gentry, y que su talento y sus números ya estaban presentes antes de juntarse con el canadiense, pese a tener que pasar su primera temporada y media con Stephon Marbury, que nunca ha sido conocido por su habilidad a la hora de crear y repartir juego, y una segunda mitad del curso baloncestístico 2003-2004 con un rookie Leandrinho Barbosa como base titular.

Ejemplos del salto que nos invitan a pensar en que Felton podría coquetear con una plaza en All-Star, hay unos cuantos. El primer nombre que a muchos se nos viene a la cabeza es el de Chauncey Billups. Elección alta en el Draft (número 3 en 1997) pasó por cuatro equipos antes de en su sexta temporada mudarse a Detroit y formar parte del club del 20 en PER**, pero fue su quinta temporada, aún en Minnesota, la clave en su eclosión. Sus estadísticas crecieron en 3.5 puntos de PER, 2.1 asistencias y 3.2 puntos, antes de dar otro paso cualitativo similar al llegar a los Pistons.

El ya mencionado Steve Nash, pasó de promediar un PER de 13.5 a 19.6 en su quinta temporada y se convirtió en All-Star en la sexta. Terrell Brandon pasó de 18.7 a 25.2 puntos de PER y al All-Star también su quinta campaña, lo que le valió que el año siguiente la revista Sports Illustrated lo condecorara según su criterio como «El mejor base de la NBA».

Otros ilustres miembros que se unieron al «Club del 20» en su quinta o sexta temporada en las 3 últimas décadas incrementando en más de 3 puntos su PER fueron Gary Payton, Sam Cassell, Tony Parker (All-Star en su quinta temporada), Baron Davis, Darrell Armstrong (cuya quinta temporada le llegó ya con 30 calabazas), Michael Adams, y tres jugadores que disfrutaron por primera vez del All-Star en su sexta temporada, esa en la que está entrando Raymond ahora: Terry Porter, Fat Lever y Dana Barros.

Alguno de estos cambios fueron propiciados por un aumento en el tiempo de juego de unos 5 minutos por partido, algo que no parece que Felton vaya a tener, porque la realidad es que en los Bobcats ha jugado bastante. Los 37.6 minutos por partido que ha tenido en su tercer y cuarto año son más de los que disfrutaron muchos de los bases mencionados en su primer lustro en la Liga, y supongo que en New York seguirá jugando lo mismo, por lo que si quiere aumentar el PER de 15.2 que consiguió la pasada temporada, tendra que aprovecharlos mejor.

Si usamos el «Similarity Score» (medida de comparación con otros jugadores de misma edad/experiencia) de databasebasketball.com para poner su carrera en perspectiva, vemos como pese a que sus estadísticas en los primeros años se comparaban con las de Jason Kidd y Deron Williams, el jugador al que más se acerca en producción en su cuarta y quinta temporada, es Mike Bibby. Si hacemos la comparativa de toda la carrera, en vez de por temporada, hasta ahora se compara por igual (por lo que asumimos que está a medio camino) con la de TJ Ford y la de Deron Williams.

Estad atentos porque este año tendrá que dar el salto, para un lado o para otro.

** PER o Player Efficiency Rating, medida estadística, y por definición, falaz y falible, para valorar la eficiencia de un jugador, de la que ya habláremos con más calma en La Calculadora de nuestra Crónica por si no la conoces. Con el «Club del 20» me refiero a los jugadores que pasan de 20 puntos de PER como promedio durante la temporada. En la 2009/2010 sólo 27 jugadores (más de 500 minutos en la temporada como requisito) pasaron de 20 puntos de PER, entre ellos, 18 de los 28 jugadores convocados como titulares o reservas para el All Star. Los únicos bases en el «Club del 20» la pasada temporada fueron Paul, Deron, Nash y Billups. Rondo (19.1) y Rose (18.6), se quedaron a las puertas, lo que da una idea de la exigencia de esta cifra.