PO Desde El Sofá (XIII): Sin perdón

Los Celtics ponen pie y medio en los Finales de la Conferencia Este, tras ganar su primer partido a domicilio en estos Playoffs, castigando los errores en los momentos finales de unos Sixers que encontraron redención en forma de prórroga a sus primeros deslices, pero a los que no pudo salvar nadie cuando volvieron a incurrir en ellos en una segunda oportunidad.

Hasta tres veces (una al final del tiempo reglamentario, dos en la prórroga), perdieron el balón los Sixers tratando de iniciar la jugada en pases inofensivos en la misma zona de la pista (ala izquierda de su ataque), dando la oportunidad de remontar a los Celtics, cuando mandaban ellos sobre el balón y la posesión. Y dos veces se la sacó muy fuerte Stevens (la pizarra) para conseguir puntos fáciles a Brown y Horford en bandejas sin oposición, tras tiempo muerto en los momentos finales.

Boston manda 3-0 en una eliminatoria en la que los Sixers ya han quemado el cartucho de la vuelta a sus dominios, y ahora llevan encima la carga de una remontada de 21 puntos en el partido anterior, y la de no haber podido cerrar un partido que muchos creyeron ganado durante unos segundos de ilusión. Y es que llegó a caer confeti en pista cuando los operarios pensaron que el tiro final de Belinelli sobre la bocina tras los primeros 48 minutos había sido de 3. Despertaron rápido (o no tanto, la broma retrasó el inicio de la prórroga) en otra realidad, en la que aún había cinco minutos por jugar, y que se volvería a estropear, pese a que estuviesen por delante a 8.4 segundos del final.

Los Celtics, como sucedió en la ronda anterior, jugaron peor lejos de Boston, con menos acierto en los tiros y un bajón en el nivel de Rozier, pero Philly no cuajó un mejor partido en su vuelta a casa, cuando se supone que los secundarios brillan más. Covington estuvo horrible, fallando los 8 triples que intentó, arriesgando constantemente sin éxito en defensa, y equivocándose en la defensa de la jugada clave de la prórroga que ponía a Boston por delante a falta de 5.5 segundos para el final. Saric estuvo dubitativo y menos intenso que en el partido anterior y Belinelli, pese a que metió la complicada canasta sobre la bocina que mandó el partido a la prórroga, no acertó demasiado en tiros pobremente seleccionados, y fue de nuevo una diana a la que apuntar en la defensa de Philly.

Simmons (y Brett Brown por extensión) siguen sin saber cómo hacer para volver a brillar frente a la defensa que le muestra Boston (hombres más altos que él, esperándole ya en la zona, y cambios en los bloqueos), y aunque cuajó un partido mucho mejor al anterior, no fue el jugador explosivo e imparable que cerró la temporada. Philly no atacó bien a media pista, pese a que insistió mucho en hacerlo, parando el ritmo cuando seguramente una mayor velocidad juegue a su favor.

Y el motivo principal seguramente sea volcar tanto de su ataque en Embiid, que volvió a alternar momentos de fuerza de la naturaleza, con otros de ineficiente congelación del juego. Quedarán muy bien en el vídeo resumen del partido dos de sus mates, uno sobre Baynes en carrera tras recibir un pase, otro atacando a Horford con el bote desde la línea de tres, y todas las secuencias en las que saca faltas sin parar a los Celtics (anoche Smart acabó fuera con 6 faltas y Baynes casi con 5 en gran parte por él), pero los 22 puntos en 27 posesiones de tiro, con 3 pérdidas, no merecen en absoluto el calificativo de imparable. Los Sixers cerraron muy bien la temporada jugando a otra velocidad sin él en pista (ante rivales mucho más sencillos, hay que apuntar), y en la eliminatoria de Miami, todavía estaban metiéndole en juego. Boston tiene en Baynes y Horford dos jugadores que le defienden razonablemente bien, por lo que le aguantan uno contra uno, sin mandar la ayuda desesperada que acaba convirtiendo sus posteos en oportunidades para triples o cortes al aro. Con lo que ralentiza a los Sixers, Stevens firmaría una producción así, o mucho peor, todos los días. Y más cuando sucede como ayer, que pese a las faltas forzadas apenas fue a la línea: sólo tres tiros libres para él, lo que le hizo más difícil conseguir puntos fáciles.

Otra cosa que despareció también con la última baja de Embiid fue el pick’n’roll entre él y Simmons: apenas vemos ni el frontal, ni el tan utilizado durante la temporada bloqueo en el poste bajo (snug), cuando, y aunque los Celtics cambien, es una oportunidad magnífica para darle a Simmons espacio por delante sin demasiadas ayudas, al sacar a los dos grandes lejos de la canasta. Poco antes del descanso jugaron un dos contra dos, y Simmons anotó una de las bandejas más sencillas que tuvo en todo el partido (la más sencilla fue el mate que falló al comienzo del encuentro… en un partido que acabó en empate… ¡oops!).

Por parte de los Celtics, estuvo brillante su novato Jayson Tatum, que arrancó muy bien en el primer y el último cuarto, y es la mejor apuesta con diferencia de los Celtics cuando necesitan crear un tiro. Sus 24 puntos le convirtieron en máximo anotador del encuentro, y a pesar de que falló un par de tiros libres en los compases finales del encuentro que pudieron costar mucho a su equipo, no hubieran podido llegar tan lejos sin él. Además anotó 5 puntos en la prórroga (entre Horford y él metieron todas las canastas de los Celtics en el tiempo extra), tirando de su maravillosa capacidad de penetración, teniendo que resolver además ante Embiid, al que congeló en una de las ocasiones con la sangre fría de fintar ante él. Brown no confió en Covington y en Saric (este volvió a pista luego) en los minutos decisivos, lo que le emparejó a menudo con Belinelli, del que se puede ir en bote pese a su mayor tamaño cuando quiera.

Clave también fue Horford, que no anotó en toda la primera parte, pero fue decisivo al final: Boston le buscó mucho en el poste bajo cuando su marca era Ilyasova en el último cuarto, y él contestó con canastas y asistencias. Además, robó dos balones que parecían inofensivos en los últimos segundos de la prórroga, y anotó la canasta que ponía por delante a Boston al final, ejecutando perfectamente la jugada dibujada, para quedar emparejado con Covington, y buscar el aro mientras este le defendía por delante. Fueron 7 puntos en la prórroga, para remontar, incluidos los 5 últimos, y la fantástica defensa que estuvo ahí todo el partido sobre las jóvenes estrellas de los Sixers.

Y por supuesto, destacar el trabajo de Stevens, que además de toda la cuestión estratégica, cogió la pizarra dos veces, una en tiempo reglamentario y otra en la prórroga, con su equipo por detrás, y unos segundos en el reloj, y consiguió dos plácidas canastas para sus pupilos, despejando la zona de gente sabiendo que los Sixers iban a cambiar todo bloqueo peligroso.

Como ya comentamos ayer en el podcast, es injusto a veces dar tanto crédito al entrenador de los Celtics, porque se pierde la perspectiva de hasta dónde llega él, y dónde sus jugadores. Muchas jugadas anoche, por ejemplo, de Tatum, fueron resueltas por su brillante talento individual no por el sistema o la posición en la que Stevens le ha puesto. En los Celtics hay como en todos los equipos, aclarados, unos contra uno, posteos, etc… que tienen que resolver los jugadores. Si avanzan a las Finales de Conferencia, será porque por muy bueno que fuera el plan, los jugadores, en los que recae la responsabilidad final, lo han ejecutado. Y los rivales, con sus aciertos o errores (y ayer hubo más de esto segundo), también forman parte de tu desenlace. Con una sola jugada que hubiera ido en cualquier otra dirección no estaríamos hablando de él.

El caso es, que cuando se tuvo que notar su mano, lo hizo, y de qué manera. Y así, esta victoria le reafirma como uno de los mejores de la competición, y una de las mayores armas de Boston.

Sofi del día: El Process ha traído de vuelta a famosos a la primera fila del Wells Fargo Center: anoche no estaba el chaquetero Kevin Hart,  pero sí M. Night Shyamalan, Nick Foles, Questlove, Meek Mill o Dana White, una lista que firmaría el Madison Square Garden en un partido tempranero de martes en febrero contra los Hornets.

Episodio 123 – Responda otra vez

Hoy en El Podcast Desde El Sofá hablaremos de las semifinales de conferencia en los PO de la NBA, de qué si no vamos a hablar?!?!?!?

Bueno, al final hacemos un repaso al movimiento de banquillo que está habiendo en la NBA y acabamos con un par de recomendaciones de lujo, un libro y una serie.

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PO Desde El Sofá (X): Scary Terry protege su casa

El TD Garden sigue siendo un fortín en estos Playoffs: liderados por Horford, Rozier y Tatum, los Celtics metieron 17 triples en 35 intentos (los ocho jugadores de la rotación metieron todos al menos uno), y dominaron a unos Sixers que estaban yendo demasiado rápido por esta post-temporada.

No estaba Jaylen Brown, que se lesionó en el último partido de la anterior serie, pero no fue ningún problema: como en el resto del año, y por extensión, en toda la era Stevens, no pasa nada. Esto lo arreglamos entre todos, como aquella campaña del tardozapaterismo.

Nadie compensó directamente la aportación de Brown, pero Smart cubrió su puesto en el quinteto titular y como mejor defensor del perímetro, y su carga anotadora se disipó entre Rozier (29 puntos), Tatum (28) y Horford (26), que siguen la tradición céltica de estos Playoffs de repartirse las canastas en un equilibrio prácticamente perfecto. Especialmente bueno fue el partido del base, que está teniendo un año sensacional, y que ayer dirigió con maestría al equipo, encontrando todos los huecos y puntos débiles de la defensa de los Sixers, y anotó toda suspensión que intentó (igual no fueron todas todas, pero lo pareció).

Además, los Celtics pararon bien a Simmons, que tuvo un partido mucho menos brillante de lo habitual, y confundieron muchísimo a Embiid, al que se vio perdido en defensa. Los Sixers fueron todo lo contrario que los Celtics: un equipo sin acierto (sólo 5 triples anotaron, de 26 intentos), ni atención al detalle, jugando como si ya hubiesen ganado algo tras pasar tan cómodamente la primera ronda.

Ambos equipos empezaron mal, fallones en el tiro, y sin generar ventajas ni con el bote ni con pases. El recurso por parte de Philly en los albores del encuentro, fue el rebote ofensivo, logrando anotar varias veces en segundas oportunidades. Entre lo que conseguían en los tableros y las pérdidas de Boston, los Sixers, más desacertados, seguían igualados porque tiraron el doble de veces a canasta.

El mejor al inicio fue Tatum: con el traspaso del verano pasado aún en el recuerdo, quizá se viera con ganas de demostrar algo a unos Sixers que prefirieron a otro en el Draft, y aprovechó un emparejamiento muy favorable para él (Brett Brown le puso delante a Redick, dejando a Simmons con Smart). Anotó más cómodamente que nadie, sacó dos faltas tempraneras a Embiid, y bailó a Covington para disfrute del público, en una jugada que no pudo culminar.

A medida que fue transcurriendo el cuarto, ambos equipos se fueron entonando, ya con algunas oportunidades a la contra, y empezó a brillar Rozier, que cerró el primero con 10 puntos, 6 rebotes y una bellísima división del bloqueo por detrás de la espalda para asistir a Marcus Morris. Simmons y Embiid alternaban buenas acciones con pérdidas, y a la defensa de los Sixers le costaba cada vez más pasar todos los bloqueos por delante, como bien conseguían al inicio.

Los Sixers seguían en el segundo cuarto obteniendo oro de las segundas oportunidades, mientras los Celtics se atascaban un poco: apenas había movimiento en su ataque, que encadenó una serie de suspensiones fallidas seguidas sin desarrollar nada las jugadas. Fue entonces Smart, con un par de penetraciones a la contra que acabaron en triples desde la esquina de sus compañeros, el que dio un nuevo vigor al equipo, y lanzó la primera gran racha verde, ampliada por Al Horford que anotó sobre Embiid en el poste, defendió la acometida del pívot camerunés, pasó por encima de Belinelli tras un cambio en el p’n’r, y finalizó punto seguido otra jugada de Rozier y Larkin, en un rato en el que los Celtics buscaron sin piedad al escolta italiano, para aprovecharse de él. Big Al estuvo enorme hasta el descanso anotando, defendiendo y asistiendo, y Boston fue capaz hasta de desconectar a Embiid, que no sabía dónde ir, con Horford y Baynes anotando de larga distancia. La ventaja de los Celtics pasaba la decena, pero se antojaba hasta corta para lo que estábamos viendo.

Philadelphia no cerró el hueco en ningún momento, porque no fueron capaces de encadenar ninguna racha rápida. Simmons no estaba fino, pese a que no fueron tan físicos con él como en Miami, y Embiid iba sumando puntos y sacando faltas, pero intercalando pérdidas que no ayudaban al equipo a acercarse. En los secundarios del equipo, nadie metía un triple, y sólo Saric en tablero contrario y Redick en la media distancia contribuían. Los Celtics seguían con la gota china desde la línea de 3, con buenos minutos también de Larkin, que había estado flojo en la serie anterior, y con acciones periódicas para encender a su parroquia, como un rebote ofensivo de Smart justo debajo de Embiid, que convirtió en un 2+1 anotando de espaldas. Un error en un saque lateral con segundos restantes para finalizar el cuarto, que Redick castigó con un triple, fue de las pocas notas negativas de un cuarto en el que la ventaja final fue de +12.

El inicio del último cuarto fue algo más favorable con Philly, que ya estaba en el bonus tras sólo 3 minutos de juego, y que logró congestionar en un par de ocasiones el ataque de Boston, hasta agotar el reloj de posesión. Pero cada vez que la diferencia bajaba mínimamente de la decena, los Celtics contestaban con un triple: Rozier, Horford, Larkin, otra vez Rozier… todo tenía respuesta, y Boston llegó incluso a ampliar la diferencia cerca del final, a unas cifras más acordes a la diferencia entre ambos equipos anoche.

Increíblemente (¿por qué nos seguimos sorprendiendo?), los Celtics siguen superando las expectativas y superando problemas. A su ataque le puede faltar imaginación durante fases del encuentro, y a su defensa velocidad, pero encuentran la manera, más veces que no, de solventarlo y lograr que alguien contribuya. Es difícil sobre todo que Philly vuelva a tirar tan mal de 3 el resto de la serie (aunque les permitieron peores tiros que los que concedió Miami, por ejemplo), pero Simmons y Embiid parecían imparables, y anoche ante Boston parecieron los jugadores inexpertos que todavía son. Mucho respeto.

Sofi del día: Si hay un pabellón lleno de bocazas en la NBA, ese es el de los Celtics, ventajas que dan los anillos. El público americano, en los deportes profesionales, es menos fogoso que el europeo, y en casi todos los pabellones se corea colectivamente poco más que un «MVP». Es por lo que los «You are not a rookie» o «Fuck the Process» que se escucharon anoche tienen algo de sorpresa, y pueden sentar precedente, en una rivalidad que quizá veamos mucho en próximos años.

PO Desde El Sofá (VIII): No hay séptimo malo

Nos presentábamos a este partido con la posibilidad de despedir el ya mítico Bradley Center con Bill Clinton en las gradas y para ver si Celtics era capaz de cerrar la serie fuera de casa, pero no fue así.

El inicio de partido fue lento pero con Boston muy metidos en el partido sabiendo que esto iba a ser una oportunidad para cerrar la serie, pero la salida de Jabari Parker al final del cuarto y un parcial 7-0 de Bucks hizo que Milwaukee no se fuera del partido en los compases inicial y todo se fuera igualado al final del primero.

Smart, que ya volvio en el G5, marcaba el ritmo de intensidad defensiva que se podía ver en ambas partes de la pista. Bucks utilizaba la contra para salir rápidos y anotar fácil, mientras que Celtics estaba cada vez más atascado en ataque, sin apenas mover el balón, lo que hizo que un parcial de 14-2, metiera una diferencia ya alta para un partido de pocos puntos como estaba siendo este.

La segunda parte siguió con la misma cara, es decir, con unos Bucks a los que le entraba todo y los de Stevens algo perdidos. Pero como buen partido de esto, vivimos ese mítico periodo de tiempo donde un equipo lo ve todo hecho y se deja llevar, esto contra Celtics es un grave error.

Si una cosa tienen los Celtics es que nunca pierden la cara a un partido y esta vez tampoco lo hicieron y llegaron a cerrar toda esa ventaja e igualar el partido a mediados del 3Q. Aquí vino el momento. El momento donde Giannis Antetokounmpo despertó y llevó el partido a sus dominios para poco a poco ir aumentando la ventaja de Bucks hasta llegar a ese momento donde Boston sólo podía lanzar triples (y fallarlos) para paliarla la avalancha helena.

Tendremos GAME 7!!!!!!!!! (Pachulia’s voice).

Sofi Del Día: Para JB Bickerstaff que será el ‘nuevo’ entrenador de los Grizzlies depués de su gran trabajo de tanqueo hecho este año.

PO Desde el Sofá (II): Menos a más

Durante muchos minutos fue difícil de ver: dos equipos incapaces de anotar a media pista, muchos errores y poca claridad de ideas. Pero el desenlace del partido compensó todo lo anterior: Boston ha logrado proteger la ventaja de campo en la prórroga, en un final en el que Milwaukee se resistió a caer más de lo esperado.

Un triple de Middleton desde la firma de Red Auerbach con décimas de segundo en el reloj, empataba un partido que Boston parecía tener ganadísimo cuando Terry Rozier ponía a los Celtics por delante con un triplazo con pasito atrás, después de mandar a Bledsoe lejos de él, muy lejos, con su bote. Canasta de superestrella, puñalada en el corazón del estado de Wisconsin… pero no era el final todavía.

Y es que el partido estuvo muy vivo siempre, en muchos momentos, por los motivos equivocados. Este duelo entre un equipo con mucho talento, pero que no sabe muy bien qué hacer con él, y su reflejo en el espejo, otro equipo que parece estar siempre por encima de su capacidad, fue durante buena parte del encuentro un ejemplo de lo peor de cada cual. A Boston le cuesta dios y ayuda conseguir canastas fáciles, pese a que parecen ser capaces una y otra vez de acertar con las más complicadas.

Milwaukee tiene un arma infalible, un jugador que altera la geometría de la pista como los arquitectos de Origen, pero al que no saben, o no pueden darle el espacio que necesita para dominar. Además, en defensa, pese a su capacidad atlética, tamaño y longitud en casi todos los puestos, se siguen empeñando en cometer errores que no deberían, y ayudar mucho más de lo necesario. Los Bucks ponen un examen difícil, y se dejan por la otra cara las respuestas.

No hubo cambios sobre los quintetos titulares habituales, con Baynes y Henson, que desaparecerían a la hora de cortar el bacalao, lo que hizo que el partido empezara con Giannis contra Horford como enfrentamiento estrella, pero con otra línea de ayuda para ambos por detrás. Los primeros asaltos fueron para Al, con Henson convertido prácticamente en defensor a ambos lados de la pista. Tatum fue el jugador de los primeros compases del partido, con estruéndoso mate incluido, mientras los equipos aún se tentaban y tomaban lo que el otro dejaba: así vimos cosas como fallidos tiros a media distancia de Baynes, o pases a Henson, para que resolviese.

Pero poco a poco Boston asentó su defensa, aprendió desde dónde mandar la ayuda, y los Bucks y Giannis se encontraban una pared de hombres cada vez que ponían un pie en la zona: las pérdidas empezaban a agolparse, y los Celtics, podrían anotar fácilmente por fin a la contra. Así se cerró el primer cuarto con un rotundo parcial 15-0 para los de casa, y 12 puntos de ventaja en el marcador.

Los Bucks no anotaron a la contra hasta el segundo periodo, y lo hicieron gracias a que Boston entró en un bucle similar de pérdidas: cuatro en cinco posesiones con Larkin al volante, y cuando Antentokounmpo volvió a pista se encontró con un equipo lanzado en el que por fin pudo empezar a despertar. Milwaukee era entonces quien alcanzaba la decena de puntos de ventaja, y con las tornas cambiadas, eran los Celtics los que no veían manera de crear un tiro cómodo. Tuvieron que llegar los regalos de Milwaukee en defensa, esas boludeces que hacen que lo que parece una defensa de élite lo sea de chichinabo, para que Boston mantuviera el partido controlado al descanso.

En la reanudación vinieron los minutos más duros: de nuevo con los quintetos titulares en pista, el baloncesto era feo, trabado y poco acertado. Sólo brilló la agresividad de Jaylen Brown, que lanzó al equipo en otra gran racha de 10-0, y que Prunty tuvo que sofocar jugándosela con un Giannis de pívot, que tardó casi 8 minutos de segunda parte en ver aro.

Va a ser un gran dilema para el entrenador de los Bucks, cuánto y cuándo utilizarlo ahí, porque, sobre todo en defensa, su enfoque de la posición no es natural, y especialmente ante Horford, que sabe aprovecharse de él a ambos lados de la pista, concede demasiado. Pero al mismo tiempo, con menos obstáculos puestos por su propio bando, es como más fácil y felizmente patina por la pista, cuando es capaz de atacar defensas cerradas como si se tratara de un contraataque. En días como hoy, en los que sólo Middleton es capaz de anotar con volumen (no fue la noche de Bledsoe), no parece haber otra opción que dejarle volar.

Y más cuando en el otro lado, prácticamente todos suman. Horford, Brown, Tatum, Morris y Rozier anotaron todos canastas difíciles e hicieron jugadas importantes. Finalizaron todos entre 19 y 24 puntos anotados y con un reparto de posesiones muy equitativo.

Y tuvieron que recurrir a la épica, porque dejaron ir una ventaja de 10 a falta de 4 minutos: con Middleton y Giannis echándose el equipo a la espalda, los Bucks empataban con un triple de Brogdon en una jugada tras tiempo muerto en la que se escurrió solitario frente a la zona Celtic, dejando tiempo para un último tiro de Boston (o eso creíamos).

De todos modos, los titulares de los Celtics (más Morris) siguieron anotando cuando más se necesitaba en la prórroga, un gris Bledsoe se despedía del partido al llegar a su sexta falta, y poco después lo haría también Giannis, y esta vez sí, no dejaron que se escurriera el partido cuando tocó cerrarlo desde el tiro libre.

La serie sigue abierta porque la estrella griega brilla demasiado, y en los Celtics falta eso precisamente, pero no hay ninguna duda, y esta vez se ha vuelto a demostrar, de qué equipo es mejor colectivamente.

Sofi del día: Las dos canastas que cerraron el tiempo reglamentario, pero especialmente la de Rozier. En una repetición desde la línea de fondo contraria se ve claramente como engaña a Bledsoe, con un bote en el que parece que va a mandarlo a estrellarse de bruces contra un bloqueo, y en cuanto el hercúleo base rival gira el cuello para buscar ese rival que nunca viene, le cambia el ritmo, la dirección y el suelo que pisa. El movimiento es más de media canasta, y otra muesca más para un jugador que está cerrado la temporada con su mejor versión.

Los nuevos Cavs

Sin duda alguna a estas alturas de la película y sobre todo si estás leyendo esto ya sabes que el pasado jueves fue el final del mercado de traspasos de la NBA y evidentemente sabrás que el gran agitador de este final de mercado han sido Cleveland Cavaliers.

El equipo de Lebron James, básicamente ha hecho un PC Fútbol y ha cambiado gran parte de la plantilla, vamos a refrescarte la memoria por si acaso:

Entran: Clarkson, Nance, Hood, Hill
Salen: Thomas, Frye, Wade, Rose, Shumpert, Crowder

Vamos, lo que se dice una buena lavada de cara al equipo y bajar la media de edad, ya que los traspasados tenían una media de  30.3 años y los nuevos 26.5, con lo cual, la bajada de edad es importante.

Todo esto sobre el papel está muy bien, pero luego viene realmente lo divertido y la pregunta que todo el mundo se hacía: ¿Cómo Lue va a acoplar todo esto para que funcione desde ya?

Antes de seguir, supongo que la gran mayoría de los que seguís leyendo esto, sabéis que anoche, bueno, la noche del domingo 11 de febrero, Cleveland Cavaliers se merendó a Paul Pierce (y supongo que también a Antoine Walker) en el partido que les enfrentó a Boston Celtics, un partido mega esperado y que era la puesta de largo de los nuevos Cavs (y la retirada de la camiseta de Pierce, al final del partido!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!). Mucho se ha hablado ya de este partido y eso que fue hace un rato, sobre qué contento está Lebron, que si esto es otra cosa, que si mira que paliza, que tiemble el este, Clarkson MVP, etc etc etc, pero desde aquí vamos a intentar mirar todo esto con un poco más de perspectiva de ver qué puede ofrecer cada uno de ellos, porque como todo el mundo sabe, cuando la cosa entra, todos estamos contentos.

Empecemos por los jugadores de los que menos se ha hablado, de Hill y de Hood. Por una parte el de ex-Jazz siempre se ha visto como un muy buen anotador, uno de esos jugadores que te molaría siempre tener en tu Fantasy, ya que ves que siempre que juega contra tu equipo anota sin parar y es la máquina en ataque que te jode vivo, pero vamos a mirarlo desde el punto de vista contrario: ¿Por qué Utah se lo ha quitado de en medio (y quería quitárselo desde hace tiempo)?

Esa es una gran pregunta y a parte del tema salarial, ya que es agente libre este verano y claramente iba/va a pedir un pastizal, la llegada a Utah de Mitchell le había robado un poco de protagonismo y a pesar de estar haciendo una muy buena temporada, estaba un poco en el club de hago 4 partidos buenos y luego desaparezco en 8, por eso, un entrenador como Snyder se lo ha quitado de encima, por esa acaparación de balón que estaba teniendo para intentar mitigar el nuevo foco de atención que estaba sobre el rookie y volver a recuperarlo.

Por otro lado tenemos a George Hill, o RL de Next, el cual estaba teniendo en Kings la peor temporada de su carrera, con una desidia digna de la franquicia de Sacramento, dejándose llevar claramente en defensa (lamentable) y con un contrato de estos a lo Deng o Mozgov, sí, Hill cobra 20 kilates anuales… ¿Cómo se os acaba de quedar el cuerpo?, un pastizal ultra mega brutal por un jugador que en esos momentos no era más que otro más del montón. Kings se lo quita de en medio por todo esto y por más…y leñe son los Kings, les da igual un poco todo. Pero el jugador que estuvo en Pacers en aquel mítico año con Hibbert y George poniéndole las cosas muy jodidas a aquellos Heat de James, Wade y Bosh, aquel jugador sí que se lo curraba en defensa y en ataque era el inicio de todo.

Con lo cual, tenemos dos jugadores, uno  que igual estaba en el lugar equivocado y que puede aportar mucho. A Cavs le hacía falta un base, más después de quitarse a Rose y Thomas, y Hill puede entrar muy bien en ese rol de jugador que puede llevar perfectamente el equipo que puede defender (si se acuerda de ello después de tantos años sin hacerlo) y que no tiene problemas de ceder el protagonismo anotador a James (como ya lo hizo con George en Pacers). Mientras el otro, viene en año de contrato, a seguir anotando probablemente en la segunda unidad, convirtiéndose en un nuevo JR Smith desde el banquillo, es decir, un anotador nato, para esos ratos donde James esté descansando presencial o mentalmente en el partido, eso sí, no le pidamos mucha defensa porque eso no lo va a ofrecer. Esto si lo vemos todo de forma positiva, pero si no es así, pues eso, Hill dejándose llevar por la pasta que va a cobrar sí o sí, y Hood un poco haciendo la guerra por su parte sin importarle muy bien el resto.

Y por último, vamos a hablar de los ya #LakersLegends. Como lacustre, puedo hablar bastante bien de lo que pueden aportar o podrían aportar tanto Larry Nance Jr como La Jefa de Animadoras.

A Larry Nance, le nombré hace unos cuantos podcasts (sí, volveremos!!) como un jugador que perfectamente podría acabar con su camiseta colgada del Staples, es decir, un jugador con rol secundario pero que a todos entrenadores gusta, que todos entrenadores meten en sus rotaciones, con grandes minutos y que a todos les gusta lo que aporta en pista. Un jugador con un tiro que va mejorando poco a poco con el tiempo, pero con una sensación de que lo deja todo en pista que gusta tanto a técnicos como a aficionados (y compañeros en pista). Luego tenemos el aspecto del showtime que puede ofrecer por esa capacidad atlética por hacer mates heredada, algo que le ha hecho hacer algunas de las jugadas más destacadas en las últimas temporadas (menudo robo el año pasado con lo de Mate del Año…). En definitiva, una buena pieza que puede encajar muy bien como jugador de intendencia para pelear todo balón habido y por haber y que la llegada de Kuzma a Lakers había reducido un poco su presencia en el equipo. También, podríamos decir que ha sido el gran perjudicado de tener que entrar como pack (como en su día Russell) de Clarkson.

Y hablando de La Jefa de Animadoras. Jordan Clarkson estaba cuajando en Lakers una más que decente temporada, saliendo de banquillo y siendo un buen candidato para el premio a mejor 6o Hombre de la temporada. Pero Clarkson siempre ha tenido un problema, es como lo que estaba siendo Hood en Utah, vamos, un jugador que igual tiene 5 partido tremendos, enchufando todo y más, pero luego desaparece por arte de birla y birloque durante otros 10, algo que en Lakers, pues vale, pues venga, pero que en la exigencia que demanda James en sus Cavs, igual no puede molar tanto, pero si está enchufado, lo podría ver haciendo 30 puntos en cualquier partido de PO de primera o segunda ronda.

Con lo cual, son dos buenos jugadores, pero no dejan de ser jugadores de nuevo de intendencia que Lakers, sobre todo en el caso de Clarkson, quería quitarse para hacer hueco salarial, buscando El Dorado este verano, pero vamos, eso es otra historia.

Así serían las nuevas piezas que tiene Cavs, unos jugadores que en sus equipos básicamente no quería o no necesitaban ya, que entran como nuevas caras, como una buena ráfaga de aire fresco a un equipo que semanas atrás parecía hundido y lleno de miseria.

Habrá que ver con el tiempo, si lo visto en Boston va a ser lo normal, o simplemente ese primer partido donde todo el mundo quiere agradar y hace lo mejor que puede, me viene a la mente el primer partido de Nick Young en Warriors donde era poco más que DIOS vestido de jugador de basket. Sólo nos queda esperar, pero tal vez Cavs no haya ganado más incorporando a estos jugadores, sino simplemente abriendo la puerta a los que se han ido, como cuando tienes un virus, te pones bueno y el día siguiente abres todas las puertas y ventanas para ventilar, pues básicamente eso ha hecho Cavs, ventilar la casa.

Veremos cómo sale todo.

Episodio 114: Con dos partidos

En El Podcast Desde El Sofá de hoy hablamos de dos partidos, del Lakers v Sixers, para debatir al respecto de sus plantillas jóvenes y su futuro.

Luego analizamos el tremendo Celtics v Warriors, es decir, el partido entre los dos mejores equipos de la liga (bueno… Morey mediante), sobre todo del trabajo de Stevens en la franquicia de Nueva Inglaterra.

Tenemos nuestra dosis de Las Gotitas del Knickerfucker y acabamos con algunas recomendaciones molonas, como siempre vamos.

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¿Y si el más beneficiado no fuera Cavs?

La NBA es una liga donde muchas veces hemos oído aquello de que el equipo X está a una lesión de hacer algo grande o de hacer una gran castaña, siempre se ha hablado de los factores externos, de las sanciones, de los descansos y sobre todo de eso, de las lesiones. El máximo exponente de todo esto llegó a los 6 minutos de empezar la temporada, cuando en el primer partido de los 1230.

En ese momento, cuando Kevin Harlan y Reggie Miller quedaban en silencio, después de ver algo que no nos gusta nada, la escalofriante lesión de Gordon Hayward y que más que probablemente le tenga fuera de la temporada. Momento de silencio (se debe aprender MUCHO de estos silencios en las retransmisiones deportivas…), momentos de consternación en el pabellón y todos medio confirmando lo peor.

No era momento ese de hablar del tema deportivo, pero claro, a todos los que estábamos viendo el partido en seguida nos vino a la mente que la temporada de Boston Celtics se iba a ese lugar donde pasamos muchas veces largos ratos jugando a juegos inútiles que de no ser así no jugaríamos, sí, se iba por ese mismo sitio. Danny Ainge había hecho un equipo, con el traspaso de Irving, para hacer un más que decente asalto a la tiranía de CuLebron en el este y curiosamente, en un partido frente a éste, se le iba todo al garete.

A partir de aquí, todo el mundo a pensar que si los Cavs lo tienen hecho ya, que si ahora el entrenador de Cavs, LeBron James Tyronn Lue podrá dar descanso a sus estrellas para gestionar mejor el mes de abril, cuando realmente se pone todo interesante… pero, ¿y si el gran beneficiado de esta desgracia de Boston no fueran los propios Cavs?

El Este, el sucio y lamentable Este se ha abierto cual discotequera al ver entrar a Chandler Parsons por la puerta, algo que de por sí todo el mundo pensaba, pero que con esto se ha destacado mucho más todavía y si tuviera que quedarme con un equipo, no tengo duda alguna que el gran beneficiado de la lesión de Hayward es John Wall y sus Washington Wizards.

Wizards llegó el año pasado al 7º partido de las semis de Conferencia Este frente a Boston, es decir, estuvo a un sólo partido de disputarle el trono de la zona atlántica a James. Era el primer año de Scott Brooks como entrenador y precisamente, si echamos la vista atrás a un año vista, veremos que por aquel entonces el equipo capitalino era muy criticado por sus actuaciones incluso creo recordar que se pedía la cabeza de Brooks nada más empezar, pero el tiempo le dio la razón y ahora mismo es el equipo con mayores posibilidades de dar ‘el susto’.

El principal cambio que ha hecho el equipo de DC es mejorar su banquillo, claramente era la parte más floja de Wizards. El récord del año pasado (49-33) tiene que ser claramente superado este año, el segundo año de un entrenador hace que todo fluya más y si encima la base principal del equipo no ha tenido cambios, facilita enormemente las cosas. Los refuerzos mencionados han venido de mano de gente de intendencia, gente que sabes que en su medida te va a cumplir, ya que si una cosa quedó clara en los PO del año pasado es que el banquillo de Wizs estaba a la ultura de equipo de la G-League.

La llegada de gente como Jodie Meeks, Mike Scott y Tim Frazier fortalecen la zona más débil de estos Wizards, además lo han repartido bien, un tirador, un hombre alto y un base. Habrá que ver como se van acoplando al sistema de Brooks pero en este inicio de temporada las expectativas son buenas con lo que hemos visto.

Aunque también la continuidad de la base del año pasado es clave para Washington, con la firma del nuevo contrato de Wall y también de un jugador que este año tiene que dar un paso adelante como es Otto Porter, el cual parece que también tiene claro su rol de 3er pilar en la franquicia, con lo cual más claro el papel de cada uno.

Kelly Oubre se encuentra en su tercer año y es otro jugador que debe dar un paso adelante para afianzarse en la liga y ser válido para Brooks, un jugador que aunque de vez en cuando puede cometer alguna rookieada, ya debería estar asentado en la NBA.

Todas las piezas están encajando, uno de los Morris volverá en breve de su lesión, con lo cual el equipo tendrá una pieza más en la rotación, que sin duda alguna va a ser la clave de estos Wizards para poder asaltar el reino de Lebron, el banquillo. Si éste da un paso adelante, estamos ante una de las grandes amenazas de 2017-2018.

Por último, el nivel de Wall. Se trata de una figuras probablemente más infravaloradas de la liga, desde su omisión en promociones, hasta ser uno de los pocos jugadores TOP que no tiene contrato actualmente de calzado, algo extraño pero es así. El de Carolina del Norte necesita subir el nivel, a un nivel MVP para que nos vamos a engañar, para empezar a mostrarse, más si cabe, al mundo baloncestístico y dar un golpe en la mesa para decir que los Wizards van muy en serio. Si esto ocurre, y de momento tiene pinta que sí, estamos ante su año, su oportunidad.

Pero volvemos al principio, nunca olvidéis que todo esto que hemos hablado está exactamente a una lesión, una sanción, un detalle de irse todo por el aire y tener que volver a empezar… así es la NBA.