RIP Ginobili

En los inicios de La Crónica Desde El Sofá, cuando era una simple sección de un blog personal, de vez en cuando, recibíamos la colaboración de El Jugón de Torrent. Después de la despedida de Manu Ginobili, creo que sólo él podía contar una de esas historias diferentes que esconde el mito argentino…

Tras una semana de obituarios sobre Navarro, es el turno de la esquelas sobre Ginobili, porque a mí siempre me gustó más llamarle Ginobili en lugar de Ginóbili.

Cuando jugaba en la Kinder de Bologna todo el mundo decía que era la leche, pero nunca vi un partido suyo porque en aquellos tiempos solo emitían la euroliga en TV3. Pese a no saber ni qué cara tenía, con muy buena lógica, en junio de 2002 me compré su camiseta (la negra) porque llevaba el número 6, como yo en aquella época.

Sin embargo, cuando me enamoré de él de verdad, y no en términos textiles, fue la madrugada del 4 al 5 de septiembre de ese mismo año, con narración de Nacho Calvo en La2, durante un Estados Unidos – Argentina del Mundial de Indianápolis 2002. Ese día Argentina enseñó al mundo cómo se jugaba al baloncesto. Solo un esguince de tobillo de Manu en las semifinales contra Nueva Zelanda y un árbitro dominicano inexplicablemente malo impidieron que Argentina venciera aquel torneo. Menos mal que el destino es justo y dos años más tarde Argentina se paseó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Quedé tan impresionado con aquella Argentina y especialmente con Ginobili que rastreé todo lo rastreable en internet hasta que por fin encontré la camiseta de aquella selección para mí hasta aquel día y que tan bien jugaba al basket y que le pasó la mano por la cara a Paul Pierce, Baron Davis, Reggie Miller, Jermaine O’Neal, Elton Brand, Ben Wallace, Michael Finley, Shawn Marion y compañía. A partir de Atenas les patrocinaba Visa, pero en 2002 les patrocinaba «Orígenes» y esa camiseta (remera, como dicen ellos) no se vendía ni en la web de la propia Federación. Tuve que recurrir a mercadolibre, donde la regla general era no responder los emails de los compradores europeos.

Precisamente en esa misma temporada que iniciaba (la 2002-03), la Copa del Rey se celebró en Valencia. Por casualidades de la vida un amigo fue designado por la organización para acompañar al Tau Vitoria en sus desplazamientos por la ciudad y aproveché para darle mi camiseta de «Orígenes» y que la firmaran el surtido de argentinos que con mucho ojo tenía fichado el Tau antes del campanazo mundial de Indianápolis: Scola, Nocioni y el Torito Palladino (recién aterrizado para la Copa). A partir de ahí, aproveché cada oportunidad para que la firmaran otros integrantes de aquella selección histórica: Montecchia, Oberto, Prigioni… Pero Manu ya había volado a San Antonio y su paso por España no era imaginable.

La ocasión se me presentó con motivo de la preparación del Mundial de Japón 2006, cuando la ya campeona olímpica pasó por España para jugar un par de amistosos. Así que sin pensarlo dos veces una mañana de agosto me fui en Autores a Madrid. No recuerdo cómo pero sabía que se alojaban en el hotel Eurobuilding y allí me planté a las 11 de la mañana, a ver si entraban o salían. El vigilante me miró de reojo, pero como no había ningún fan más, no me dijo nada. Tenía 39 de fiebre, pero no importaba. Era ahora o nunca por Ginobili. Lo encontré por el hall del hotel, con una especie de representante de relojes, que le estuvo dando la chapa más de una hora. Al final me firmó la camiseta. También Wolkowysky, Gabi Fernández, el entrenador Rubén Magnano, y ya puestos también otros integrantes de la selección de 2006: Fede Kammerichs, Walter Hermann o Carlos Delfino, que tenía una pinta de vividor que no podía con ella. Los tronistas de hoy en día no le llegan ni al tobillo!

En aquel hotel también se alojaba la selección española, pero no les hice ni caso. Total, si nunca ganan nada… A Sergio Rodríguez me lo crucé unas veinte veces y me miraba con cara de «chaval, ¿no me pides ni un autógrafo?». Hay que recordar que los móviles de entonces hacían fotos con muy poca resolución. Presencié cómo Marc Gasol le pedía a alguien del staff unas cuantas entradas para sus compromisos. Marc Gasol y Sergio Rodríguez, los más pringados de aquel equipo. Y así me fui a las 4 de vuelta en Autores y sudando a chorros, por la fiebre y por el calor. De la selección de 2002 solo faltan por firmarme Lucas Victoriano y Hugo Sconochini. Victoriano porque nunca fue santo de mi devoción y Sconochini porque nunca tuve oportunidad.

Ahora Manu se retira con poco pelo, muchos años y todavía más trofeos y reconocimientos. Todos absolutamente merecidos. No eligió la franquicia más vistosa, pero quizás sí aquélla en cuya filosofía mejor encajó. Puede que no al principio, pero entre Ginobili y Parker crearon una nueva filosofía en San Antonio. Y a Popovich hay que reconocerle el mérito de haberse dado cuenta de lo que tenía entre manos.

A ver si los argentinos se enteran de que sin haber tenido un Maradona o un Messi del basket, su país jugó al baloncesto mejor de lo que jamás jugaron ni jugarán al fútbol. Retírese en paz, Manu Ginobili.

El Jugón de Torrent

Sofá Draft Party 2018

Bienvenidos a la Sofa Draft Party 2018, donde como siempre pasa por estas épocas, nos vamos a reunir para hablar del Draft en directo y sin espoilers ni nada similar.

Como siempre, allá van las normas:

  • Twitter es la gran herramienta/arma de la información de hoy en día, así que en la Sofá Draft Party, hay una GRAN norma:  NO SPOILERS, Para que esto ocurra, lo que haremos es lo de siempre, uno de los integrantes de La Crónica, dará el pick por el chat, por ejemplo ‘1 – Suns – Darko Milicic’ y entonces a partir de ese momento, se comenta ese pick, y así en todo. También si surge algún trade durante el evento.
  • La segunda norma, es que esperamos que haya buen rollo y todos estemos felices y contentos como gran horda de fanaticada que somos de La Crónica Desde El Sofá.
  • El Draft se podrá seguir en directo por Movistar, así como en el NBA Café de Barcelona.

Y ya está, así de sencillo, el chat se activará un rato antes de que empiece el draft, vamos la noche del jueves 21.

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Episodio IV: Una Previa Sin Esperanza

Nos encontramos en un periodo de guerra civil. Las naves espaciales rebeldes del rey, atacando desde una base oculta allá por Ohio, quieren lograr la segunda victoria contra el malvado Imperio Golden Stateláctico.

Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la ESTRELLA DEL QUINTETO DE LA MUERTE, una estación espacial acorazada, llevando en sí potencia suficiente para destruir varias franquicias.

Perseguida por los siniestros agentes del Imperio, El Rey James vuela hacia su patria, a bordo de su nave espacial, llevando consigo los planos robados, que pueden salvar a su pueblo y devolver la libertad a la galaxia nacional asociada….

Dicho esto, la épica sólo puede ir hacia adelante, la cuarta entrega de The Finals llega en un momento donde las diferencias entre los rebeldes comandados por El Rey James van a intentar derrotar al Imperio Golden Stateláctico de un triunfo que parece casi claro. Para esto y como no podía ser de otra forma aquí en La Crónica Desde El Sofá, vamos a hacer una previa sin ningún tipo de esperanza, analizando cosas que probablemente no leas en otro sitio.

Ya hicimos algo parecido hace un tiempo con El PAPO, así que hoy vamos a hacer algo bastante similar pero con los dos últimos equipos que quedan en liza en la liga, para ello y como aquella vez, vamos  a analizar categorías del 1 a 5 Sofis, para luego sumar y ver quién ganará la NBA, así de sencillo.

Las categorías elegidas para esta edición van a variar un poco:

  • Banquillo: Miraremos qué hay en cada banquillo a nivel de cucamonismo  y apoyo moral de cara a los 6-7 que realmente juegan.
  • Fans: Vamos a ver quién suele ir al pabellón, qué suelen hacer, celebrities, chaqueteros y toda fauna y flora que se puede encontrar en el pabellón.
  • Drama: Aquí analizaremos qué puede pasar en cada equipo en caso de ganar/perder la final, siempre desde un punto de vista totalmente subjetivo como el nuestro.
  • Equipajes: Analizaremos el pack de camisetas de cada equipo, este año esta parte es esencial debido al cambio de marca que hemos tenido.

Así que vamos a por ello y a comprobar qué equipo se va a llevar el anillo… entramos en el hiperespacio!!

Banquillo

Aquí no debería haber color, ya que un equipo tiene a Zaza Pachulia, JaVale McGee y Swaggy P… supera eso. Creo que ni en los más sueños húmedos que actualmente podáis tener, es imposible sumar más cucamonismo tanto fuera como dentro de la pista. Además, Pachulia está en modo entrenador asistente, animando y señalando cosas en el banquillo como si fuera un ayudante más de Kerr. Si a todo esto sumamos lo que pueden aportar a una futura parade o una celebración en el vestuario, está todo dicho. En Cleveland qué hay? Perkins? Calderón? JR Smith?? nada amiguitos, nada comparado a lo que podemos llegar a ver en el banquillo de Warriors.
5-1

Fans

Cuando Tristan Thompson estaba con una Kardashian, ésta era medianamente habitual en The Q, luego poco más en liga regular. Usher es uno de los propietarios minoritarios de Cavs y de vez en cuando se deja caer por el pabellón y luego pues siempre están los típicos que van a dejarse ver con James ya que coincide que el Pisuerga pasa por allí (un saludo al gran Roberto!). Y claro, contar a Warren Buffet como gran fan… pues eso. Por parte de Warriors tenemos al gran y mítico E-40 que el otro día incluso fue al partido en Houston e incluso se metió con el banquillo de Rockets, además, en esa primera fila hay más dinero en acciones de empresas de Silicon Valley que tal vez en el propio valle, por poner un ejemplo, Eddy Cue, uno de los jefazos de Apple, está en la gran mayoría de partidos de Warriors.
3-0

Drama

En esta categoría claramente el ganador se va para Cleveland, tanto si se gana como si se pierde, todos los condicionantes que pasarán dependiendo de si LeBron James sigue o no la siguiente temporada en los Cavs, pueden hacer que la composición de la liga tal y como la conocemos ahora cambie de tal manera que veamos otra liga totalmente diferente a partir del próximo otoño. Además una derrota sobre todo por la vía rápida podría ser más que dolorosa para un equipo que está cogido con pinzas. Por parte de Warriors, perder haría plantearse alguna cosa que otra, no se si tal vez intentarlo de nuevo con los mismos o probar algo diferente, pero algo pasaría seguramente. Si ganan, todo seguiría igual probablemente.
2-5

Equipajes

Este año hemos visto equipajes nuevos, nuevas camisetas que como siempre te recomendados las pilles sobre todo en sitios oficiales como puede ser la tienda oficial de la NBA, tanto de un equipo como de otro y aquí tenemos que hablar. Por una parte Warriors no han cambiado de otros años y a su habitual camiseta blanca y azul, la cual siempre hemos dicho que desde el último cambio, es una de las mejores de la liga con el logo grande, este año ha añadido el Statement, que es la camiseta negra con The Town y el árbol, que también lo han acompañado con pista alternativa y la City Edition se ha ido para celebrar el año nuevo chino debido a la gran colonia asiática de la ciudad, pero nada extremadamente llamativo. Por su parte Cleveland aprovechó el cambio a Nike para hacer cambio de imagen con nueva tipografía y nuevos modelos, donde sin duda destaca la camiseta negra con la C en grande que ya se ha convertido en un símbolo de la franquicia desde que se ganara el anillo con ella, en cambio la camiseta de The Land es sin duda de lo más flojo de las City Editions.
3-3

Conclusión

Con lo cual y sumando resultados, nos quedaría un bonito 13-9, lo cual nos va a dar el anillo para los del Imperio, pero probablemente más luchado de lo que todos esperan, lo cual igual oye, hasta se extrapola a la realidad y es lo que realmente vemos desde esta misma noche en The Finals.

PO Desde El Sofá (XVII): Games 7

Hemos querido esperar a hacer una nueva PO Desde El Sofá a que se jugaran los dos Games 7 que hemos vivido durante estos dos días en la NBA, dicho esto, es buen momento para medio comentar ambos partidos desde nuestro maravilloso y particular punto de vista.

Por primera vez desde 1979 la NBA llegaba a su penúltima etapa con todo por decidir en su último partido, el séptimo partido de la serie, así que vamos a empezar por orden cronológico, con lo cual primero cogemos nuestro jet privado a lo Jimmy y aterrizamos en el Garden, en plena Nueva Inglaterra para asistir a un partido donde Boston Celtics podía cerrar su pase hacia una nueva final, que sería la primera desde 2010 y que sería sin duda una de las más inesperadas de siempre. Delante Lebron.

Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, todos, absolutamente todos sabíamos que si había un momento en que LeBron James iba a brillar más de lo que normalmente lo hace iba a ser en el séptimo partido para llevar un año más a su equipo a The Finals (por cierto, que la NBA haga el favor de devolver el mítico logo, que el actual es digno de Paint o un WordArt). Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, aún así, todos estábamos viendo el partido por si ese grupo de jovenzuelos sin ‘estrellas’ podía desde la defensa plantar cara y meterse en unas finales que nadie esperaba. Pero pasó lo que todo el mundo esperaba. Cómo no.

Y mira que la primera parte pintaba más que bien para los intereses célticos, con un Tatum que estaba doctorándose y Horford en defensa destacando para llegar a coger una ventaja de +12 y poner la luz amarilla de peligro en la cabeza de los de Ohio.

Pero llegó la segunda parte y aquí todo tenía que seguir ese guión que no estaba escrito pero que todos teníamos en mente. Los nervios empezaron a llegar a los de verde, mientras que poco a poco Cavaliers iba metiendo canastas, sin prisas pero sin pausas, con un Jeff Green sorprendente, aún así Celtics estaba en partido, estaba mirando la orilla mientras no paraba de nadar y nada.

Tatum puso su nombre arriba, muy arriba, casi más allá de las estrellas, con un mate estratosféricos dejando a LeBron James para un buen póster. Una jugada de esas que marcan un antes y un después en la carrera de un jugador, en este caso, un rookie con todo por delante abierto de par en par. A LA JUGADA le siguió un triple que metía a Celtics por encima, el Garden se caía, la gente lo veía cerca, muy cerca, demasiado cerca.

Celtics no paraba de tirar de tres, con Rozier haciendo unos números pauperrimos, pero sin dejar de tirar y tirar, y claro, si no entra, pues el otro equipo a la mínima que esté acertado va a sumar poco a poco.

James sumaba otro capítulo a su libro The Blocks y se quedaba mirando a todo el estado de Massachusetts para decirles que él iba a ir de nuevo a The Finals y que lo suyo había estado bien, había sido épico, que llegará su momento, pero aquí y ahora, él y sólo él iba a ponerse la gorra conmemorativa de campeón del este. Duro, pero en el fondo, todo el Garden sabía la verdad y ésta llegó casi en la orilla, cuando ya casi se cataba la playa.

Después de que James diera gracias a todo su equipo y Calderon llegará a su primera final, teníamos otro capítulo de esos parecidos que se iba a disputar en H-Town, la ciudad de Beyoncé y de la NASA, probablemente en ese orden, donde Warriors iba a intentar desbancar a un equipo hecho por y para derrotarles.

La historia se repetía bastante a lo que habíamos visto el día anterior en Boston. El partido se le ponía pronto de cara a Rockets, con Klay Thompson haciendo 3 faltas más que rápidamente y en apenas 3 minutos ya estaba en el banquillo con un amplio descanso por delante, pero era un típico Game 7, con muchos nervios y mucha imprecisión. Muestra de ello era el bajo marcador en ese primer cuarto.

Steve Kerr se la jugó y metió a Thompson al iniciar el 2Q, dejando atrás prejucios y demás para poner toda la carne en el asador en el partido donde debe hacerse eso, pero se veía a Klay jugando sin ritmo, fallón. Houston apretaba en defensa, como habíamos visto durante la serie y Eric Gordon suplía de la mejor forma posible a un Chris Paul que de nuevo dejaba sus malas pulgas habituales en el banquillo con su lesión. La cosa pintaba bien y Travis Scott no podía estar sentado ni un momento al lado de Reggie Miller, los cuales, inexplicablemente se pasaron gran parte del partido de pie… estando sentados en primera fila, piensa en ello… ya?, sí, yo he llegado a la misma conclusión.

Pero como en Boston, aquí todos sabíamos que el arreón de Warriors iba a llegar, donde siempre suele hacerlo, en el 3Q, y dejo este dato para después, no lo olvides que luego voy…, donde Houston hacía como Boston y no dejaba de tirar y tirar y tirar, pero ey! Aquí es diferente, ya que Rockets ha hecho eso durante todo el año, con la diferencia que hoy no entraban. Mientras Warriors iba entrando en juego: Curry, Thompson, KD… y claro, el partido se empató y el número de triples fallados seguidos por parte de la escopeta cohetera llegó a 27,  sí, 27 triples seguidos fallados, algo realmente increíble y brutal y sentenció como no podía ser de otra forma a unos Rockets que ya no pudieron levantarse de eso, ya que Warriors cogió una cómoda ventaja de 10-8 puntos que supo gestionarla como sólo ellos saben hacer para finalmente llevar todo al Episodio IV de unas finales que todo el mundo pronosticaba antes de empezar todo allà por el mes de octubre.

Sofi Del Día: Se lo damos a este heroe con la camiseta de Kobe en pleno G7 en el Garden. #LakersLegend.

 

 

PO Desde El Sofá (XVI): La serie de la marmota

Boston está a un partido de Los Finales después de lograr la décima victoria en casa, dónde todavía nadie ha podido meterles mano. Y como no podía ser de otra manera en esta serie de la marmota, el partido volvió a ser poco disputado, con el equipo visitante muy por debajo de las prestaciones esperadas.

Horrible partido de Cleveland, dónde por no salvarse, no lo hizo ni siquiera LeBron, y ahora los Cavs tienen por delante otros dos partidos más (o uno sólo) de eliminación, que se unen al G7 que ya jugaron contra Indiana, en un camino que se les está haciendo terriblemente tortuoso. Sólo James y Love alcanzaron dobles cifras en anotación, Smith estuvo igual o peor que en su terrible G2, Thompson, de más a menos, pasando de imán a estorbo, Hill anónimo y Clarkson chupón irredento después de empezar con mucho acierto. Para sumar en semejante panorama, Lue decidió por ejemplo no contar con Korver, quizá el tercer jugador más fiable de su plantilla, en todo el primer y tercer cuarto.

Los Cavs han logrado en varios partidos de estos Playoffs no perder prácticamente ni un balón, pero ayer se dejaron atrás 15, muchos convertidos en puntos a la contra por Boston: maná del cielo en un partido feote en el que a ambos equipos les costó un horror anotar. James empezó encontrando la manera de agujerearla defensa de cambios de los Celtics, buscando quedarse con Rozier en el poste bajo, para después, mandar un pase al hombre libre que quedara cuando le sustituían a Scary Terry por un defensor más alto, pero a medida que los minutos pasaban, los Celtics fueron más selectivos en los cambios y estuvieron mejor en las líneas de pase, ahogando la vía más clara de baloncesto colectivo que tenían los Cavaliers. Ni siquiera les apareció el pulso tras un encontronazo en el segundo cuarto entre Nance y Morris, jugada que les dio 4 puntos, pero no les espoleó.

Pese a no estar tan brillantes como al inicio de la serie, en comparación con Cleveland, los Celtics fueron ese equipo más preciso y muy superior físicamente, tanto por planta como por esfuerzo, que vimos en los dos primeros partidos. Volvió Baynes al quinteto titular, y la diferencia casi nunca bajó de la decena desde que la abrieron en el primer cuarto. La estrella del partido fue Jayson Tatum, con un 24-7-4, en el que incluyó canastas de buen grado de dificultad y mayor aún nivel estético, y una naciente destreza con el pase. Smart mostró su mejor cara, acertando con el triple, dirigiendo de manera efectiva ante un equipo que le presta demasiada atención, e incordiando como siempre en defensa, y Horford, aunque no pudo marcar diferencias con su juego al poste bajo, y dejó posesiones en la mesa en el último cuarto con los Celtics casi más preocupados de agotar el reloj que de seguir consiguiendo buenos tiros, volvió a ser el comodín y director de orquesta, acabando con el mejor +/- del equipo.

Si se sigue repitiendo la serie,  el próximo partido debería ser paseo militar de Cleveland, pero ojo al factor cansancio: después del descanso entre G2 y G3, vamos a por el cuarto partido (con dos viajes por medio) en 7 días, con las rotaciones reducidas a su mínima expresión. Los Celtics emplearon ayer sólo 7 hombres, y en los Cavaliers se movió el banquillo por aquello de que nadie cumplió las expectativas, pero aquel que juegue bien puede hincharse a minutos. Y LeBron volvió a parecer aquel hombre cansado, racionando la reserva, de la recta final contra Indiana. Con la serie ya en la «détente» táctica, este tipo de factores cobran el doble de importancia.

Aquí estaremos (o no) para contarlo.

Sofi del día: La ABC mostró una pregunta pre-grabada a Tatum a pantalla partida en la que elogiaba a su jugador favorito: Kobe Bryant. En ese momento tuvo una mala pérdida, seguramente su peor acción del partido. ¿Casualidad?

PO Desde El Sofá (XV): El plan de Stevens

Creo que todo el mundo tenía claro que el segundo partido de la serie entre Celtics y Cavs no iba a ser para nada como lo fue el primero, es decir, una orgía céltica desde el inicio para gusto y placer de la fanaticada de los verdes, no, estaba claro que no iba a ser, pero creo que nadie estaba preparado para ver semejante rareza de partido.

LeBron James se puso en modo LeBron James desde el inicio del partido, con 21 puntos en el primer cuarto y 4 triples incluidos, se venía algo grande, vamos, lo que todo el mundo esperaba, una dominación absoluta por parte del 23 de Cavs para meter a Cleveland con una ventaja inicial de más o menos doble dígitos.

Pero esto poco a poco se fue diluyendo, mientras Celtics seguía a su ritmo, a su rollo, con Brown aportando desde siempre y sin irse del partido, todo lo contrario que vimos en la serie de Toronto, donde tenía todo el mundo claro que una pequeña ventaja era suficiente. Todo siguiendo el plan de Stevens.

Lue hizo movimientos inicial, metiendo a Thompson de inicio y a Larry Nance dentro de la rotación para defenestrar a la jefa de animadoras y a Hood, pero ni aún así, Cavs se veía en todo momento que era Lebron y poco más.

Poco a poco la diferencia fue menguando, hasta que el 3Q Celtics se puso por encima y ya no dejó escapar el partido, con una defensa que ahogaba a todo lo que no llevara el 23 como número, vamos, lo que Stevens claramente quería: James, haz lo que te de la gana, pero el resto vais a pasarlo mal.

La defensa de Cavs que prometía medianamente en el inicio del partido, volvió a su media mediocre que estamos acostumbrados a ver y si a eso sumamos la intensidad que le metió al partido Smart y Horford, hicieron que hasta vieramos los fondos del banquillo al final.

Mala pinta Cavs, pero si alguien puede remontar esto es James, aunque parece que este año probablemente tenga menos ayuda que nunca… otro día cuando acabe la temporada hablaremos del equipo de Cleveland, que da para muy mucho.

Mientras, 2-0 y Ainge sigue acariciando a su gatito…

Por cierto, y antes del Sofi Del Día, lamentable la acción de JR Smith empujando en el aire a Horford, claramente Flagrante 2 y para su casa, no entiendo como eso se les pasó a los árbitros, cuando la cara del propio JR reflejaba claramente que sabía que se iba a la ducha antes de tiempo.

Sofi Del Día: Para los Suns, que van a tener el no.1 del Draft y que viendo el entrenador que han contratado y demás… igual es alguien más bien conocido por estos lares.

PO Desde El Sofá (XIV): Cajón de sastre

Hoy saltamos la estructura original de las crónicas para soltar unos cuantos pensamientos deslavazados sobre los dos primeros partidos de los Finales de Conferencia.

  • Empezamos por la primera, la del Este, que tiene hoy su reanudación. Los Cavs han mostrado en estos Playoffs sus dos caras (sobre todo en ataque, en defensa este año es la del hermano feo de los Calatrava permanentemente), y esta vez toco la mala. Y si Indiana casi se la pinta, que no harán con ella los Celtics, un equipo con todos los atributos positivos de los Pacers, y alguno más. Al igual que su primer rival en estos Playoffs, si hubiera que destacar algo de Boston, sería para mí también la versatilidad de su ataque (sobre todo sin Baynes). Todos los jugadores de su quinteto titular son una triple amenaza: pueden pasar, tirar o botar sin problemas, y están dispuestos a ello. Ninguno tiene una debilidad acuciante ni miedo de utilizar sus armas. Puede que no haya un tirador de élite o un creador de tiro perfecto entre ellos, pero a ninguno le va a dar vergüenza de iniciar o acabar una jugada como buenamente pueda. Esto les hace impredecibles por un lado, y peligrosos atacando emparejamientos o eslabones débiles: no puedes esconder un defensa en ninguno de ellos. Esta claro que preferirás forzar a ciertos jugadores a hacer ciertas cosas, y hay ciertos momentos que se congelan un poco, pero cuando hay un nivel de competencia mínimo en todos los aspectos, y no hay opción verdaderamente mala para el ataque rival, tienes un problema. En defensa también tiene un planteamiento similar al de Indiana, con una vuelta de tuerca: físicos, peleones, luchando los bloqueos y cambiando sólo cuando es necesario e inevitable, volviendo a cambiar incluso detrás de la jugada si el emparejamiento en el poste bajo es demasiado desfavorable. Defendiendo a LeBron con un sólo hombre, pero con ayuda alerta y bien posicionada, para cuando sea estrictamente necesario. Y sabiendo que James encontrará al hombre libre en cuanto vea venir el segundo defensor, por lo que más vale que haya alguien en camino cuando el pase llegue allí. LeBron tomó la decisión correcta rápidamente siempre que los Celtics le tiraron el dos contra uno, pero ese atacante nunca tuvo un tiro liberado, porque alguien apareció en todo momento para ponerle las cosas difíciles.
  • Además de un talento aún mayor y de la diferencia entre McMillan y el mago Stevens, Boston es mucho más peligroso que Indiana, porque su baloncesto sí puede ser verdaderamente aposicional. Los Pacers, con Collison por abajo y Sabonis y Turner por arriba, no podían ser 100% intercambiables. El quinteto titular del G1 de los Celtics, añadiéndole a Smart como sexto hombre, está cerquísima de ese ideal. Además son un equipo mucho más democrático en ataque: Indiana dependía demasiado al final de Oladipo, pero Boston no es el equipo de nadie. Sólo en un par de ocasiones un jugador ha alcanzado la barrera de los 30 puntos, pero raro es el día que tres o cuatro de sus jugadores no lleguen a los 20. Pueden permitirse un mal día de cualquiera porque nadie es imprescindible, y todos están enchufados y con ritmo. En ese sentido la baja de Irving no se acusa tanto como debería.
  • Otra cosa que es diferencial y les da ventaja en comparación con Indiana es que tienen muchos más jugadores de tamaño similar al de LeBron para tirarle encima en defensa. Poder emplear varios pares en el mismo atacante siempre es útil, para repartir cansancio y faltas. Pero además con James, la defensa por comité tiene un valor extra. Extremadamente analítico, como demostró en la rueda de prensa,  una de sus mayores virtudes es su tremenda habilidad para entender el juego y saber lo que va a pasar. Mantenerle en continúa rotación de defensores, mientras todos ellos estén capacitados, hace más difícil para él encontrar puntos débiles y patrones que explotar. El mejor defensor de James es y será siempre él mismo, pero los Celtics están en una posición para enfrentarse a él en la que muy pocos se han encontrado.
  • Marcus Morris, dos faltas en tres minutos. Stevens le deja en pista. Finaliza el partido con 34 minutos jugados y tres faltas. McMillan pudo costar a su equipo un partido en una eliminatoria que fue a 7, por sentar a Oladipo en la misma situación. Los Celtics no van a cometer el mismo error.
  • Parece que los Cavs van a salir con Thompson de inicio, en parte, para obligar a que Baynes esté en pista, y que los Celtics no sean esa entidad polimorfa indestructible que les machacó en el primer encuentro. Con el australiano en pista los Celtics tuvieron un +17 bastante reshulón en el primer partido, pero comparado con el resto de principales de la rotación de Boston es a lo mejor que pueden aspirar. La esperanza de los Cavaliers, si los Celtics no pican en hacerse grandes y prefieren mantenerse versátiles, es atacar el rebote ofensivo, una antigua debilidad de Boston, que este año parece mucho más controlada. Veremos si surte efecto esta argucia táctica, y cuándo ajusta Stevens: si lo hace de inicio, o espera a ver qué ocurre.
  • Vaya pedazo de Playoffs se está cascando Al Horford, haga lo que haga, parece imposible que salga mal, y es la encarnación personal de los dos atributos que hemos destacado en este equipo: lo versátil y lo impredecible viven en El Estabilizador. Y Jayson Tatum es increíble: los Celtics pueden tener dos estrellas y muchos millones en cabestrillo en el banquillo, pero en pista tienen otras dos indiscutiblemente.
  • Dicho todo esto, y habiendo echado todas las flores posibles a Boston… si hay un equipo del que no me preocupa si pierden por 1 ó 35, ese es Cleveland. Han vivido entre la espada y la pared con demasiada frecuencia, tienen tendencia a desconectar ante la adversidad presente para preparar la oportunidad futura, y han hecho callo con derrotas vergonzantes en batallas de guerras que finalmente ganaron. El golpe psicológico del primer partido lo vería mucho más preocupante de ser al revés. Además, no hemos de olvidar que los Celtics están intratables en casa (8-0 estos Playoffs), pero se hacen mucho más pequeños fuera (1-4, y en el único partido que ganaron hubo confetti en el suelo celebrando prematuramente la victoria de su rival), cuando se cambian las tornas en el acierto con el tiro y las jugadas más complicadas. Se me antoja imprescindible un 2-0 que mantenga la ventaja de campo para Boston, mientras que para los Cavaliers un 0-2 sería el típico déficit manejable con el que están acostumbrados a lidiar, con la eliminatoria volviendo el sábado, con tres días de descanso, a su terreno. Muy poco importará la soba del primer partido si roban este segundo, y el verdadero golpe Boston no lo daría hasta que ganara uno en Cleveland. Para mí, por simple respeto a los mayores, aunque jueguen peor y se vea que lo tienen crudo, los Cavaliers siguen siendo favoritos. Ahora bien, sí vuelven a Boston con un 3-1, para mí sí habrán cambiado las tornas y me bajaría de ese barco más rápido que el capitán Schettino. Los Celtics tienen que no perder la eliminatoria esta noche, y ganarla en uno de los dos próximos encuentros.
  • Cojamos el avión a la otra costa: con qué poco aparentemente los Warriors ganaron claramente a Houston. Durant y Thompson lo hicieron parecer fácil, la defensa de Houston sin balón de por medio fue atroz, y los secundarios de los Rockets no dieron la talla. Queda mucho por jugar, pero este primer partido es la típica apertura de serie corta.
  • El plan de los Warriors pareció bastante claro: no nos preocupa que Paul y Harden jueguen uno contra uno, incluso les vamos a dejar que apunten a quien quieran (Looney y Curry, por orden de preferencia), pero no nos van a desorganizar, ni vamos a dejar que sus compañeros nos den la puntilla. Que la defensa individual lo haga lo mejor que pueda, y si no está Capela en pista, Draymond Green (partidazo el suyo) aparecerá bajo la canasta, pero el resto, que no suelte un tirador para ayudar. Houston sacó buen rédito de los aclarados, pero no lo suficiente para seguir el ritmo de Golden State. Sin el extra de eficiencia de los triples desde la esquina o de los mates de Capela, los Rockets no van a llegar a anotar como los Warriors, especialmente si no son capaces de defenderles de manera precisa.
  • Las canastas de Durant (imperial) fueron prácticamente inevitables. Así es la vida, aplaudes y te vas. El verdadero problema, y así lo reconoció D’Antoni, fueron las de Klay Thompson. No puedes dejar que se te pierda por la pista uno de los mejores tiradores de la Historia como si fuera Marcus Smart. La defensa de cambios de los Rockets puede ser impecable sobre el balón, pero ayer estuvieron terribles lejos de él, con errores de esfuerzo y comunicación durante todo el partido. Durante la temporada regular puedes flojear en el lado débil, que la gran mayoría de las noches nadie te va a castigar duramente por ello. Pero esto es el jefe final del videojuego, así que o espabilan, o Harden puede volver prontito a hacerlo llover con Travis Scott en el Dreams.
  • Tampoco sobre el balón estuvo bien Harden, que dejó que un Curry mermado le rebasara como un runner pasa a las abuelas por la calle. Entiendo que guarde energía, y está claro que acabó el partido habiendo dado todo lo que tenía, pero quizá tendría que reservar un poco más en ataque, que para eso trajeron a Paul. No tengo acceso al número exacto de jugadas que protagonizaron cada uno, pero 40 finalizaron con tiro, asistencia o pérdida suya, por tan sólo 24 de CP3, y me da la impresión de que si añadimos a la ecuación las asistencias potenciales (tiros fallados) y jugadas con más pases posteriores, la diferencia sería aún mayor. Estuvo más efectivo y eficiente que el base, pero en defensa y al final del partido pagó el precio.
  • Los Rockets estuvieron también flojísimos con los tiros rápidos de los Warriors: no es cosa sólo de la defensa de las contras, donde es comprensible que pierdan emparejamientos y sucumban en la confusión, y en la estuvieron indudablemente flojos. También en situaciones que deberían ser ataques a media pista, los Warriors lograban tiros cómodos (para su nivel de excelencia), tras bote o con un simple pase, sin tener siquiera que poner un pie dentro del arco. Es Golden State: Durant, Thompson y Steph son una amenaza tan pronto como pisan la línea de medio campo, nada de esperarles atrás plácidamente.
  • Prácticamente la única jugada «elaborada» que ejecutaron con éxito los Rockets fueron los pick’n’roll con un jugador exterior, en los que Harden penetraba con fuerza y obligaba a Green a dar un par de pasos adelante, dejando espacio para el pase a Capela cerca del aro. Apenas jugaron el 2 contra 2 con Capela directamente, lo que me da que pensar que tienen miedo de que Green lo destruya. O simplemente, consideraron mejor seguir aprovechando los aclarados favorables que los Warriors estuvieron dispuestos a concederles toda la noche. Aunque te debería mosquear cuando el equipo rival se queda en una situación aparentemente perjudicial toda la santa noche, y parece importarle bien poco.
  • Como ocurre con el LeBronSistema, el HardenSistema y el CP3Sistema necesitan un mínimo de apoyo para llegar a puerto a estas alturas de la temporada. Gordon no se entonó hasta el final, Anderson tiene que ser capaz de calentarse en la única ventana que parece que le van a dar (los minutos de West en pista) y Mbah-a-Moute fue un desastre, fallando triples y bandejas por igual. Houston tuvo la buena idea de atacar con bote el closeout desesperado las (pocas) ocasiones en las que generaron un triple desde la esquina, pero no culminaron, y al final es meterlas o irte a casa.
  • Mucho se ha hablado, tanto en Cleveland y Houston de cómo tanto aclarado puede suponer que los jugadores secundarios estén sin ritmo y confianza cuando les llega su turno, mientras que en Golden State y Boston, al estar mucho más implicados, pueden ser más eficaces. Cavaliers y Rockets llevan toda la temporada, incluso años atrás, jugando así, y siendo de los mejores ataques, no sólo de la temporada, sino de la Historia. Aunque haya noches que les suceda esto, por regla general, no ha resultado un impedimento. Houston estuvo mucho peor en defensa que en ataque, si perdieron por algo el partido fue por esto, no por tanto aclarado.

PO Desde El Sofá (XIII): Sin perdón

Los Celtics ponen pie y medio en los Finales de la Conferencia Este, tras ganar su primer partido a domicilio en estos Playoffs, castigando los errores en los momentos finales de unos Sixers que encontraron redención en forma de prórroga a sus primeros deslices, pero a los que no pudo salvar nadie cuando volvieron a incurrir en ellos en una segunda oportunidad.

Hasta tres veces (una al final del tiempo reglamentario, dos en la prórroga), perdieron el balón los Sixers tratando de iniciar la jugada en pases inofensivos en la misma zona de la pista (ala izquierda de su ataque), dando la oportunidad de remontar a los Celtics, cuando mandaban ellos sobre el balón y la posesión. Y dos veces se la sacó muy fuerte Stevens (la pizarra) para conseguir puntos fáciles a Brown y Horford en bandejas sin oposición, tras tiempo muerto en los momentos finales.

Boston manda 3-0 en una eliminatoria en la que los Sixers ya han quemado el cartucho de la vuelta a sus dominios, y ahora llevan encima la carga de una remontada de 21 puntos en el partido anterior, y la de no haber podido cerrar un partido que muchos creyeron ganado durante unos segundos de ilusión. Y es que llegó a caer confeti en pista cuando los operarios pensaron que el tiro final de Belinelli sobre la bocina tras los primeros 48 minutos había sido de 3. Despertaron rápido (o no tanto, la broma retrasó el inicio de la prórroga) en otra realidad, en la que aún había cinco minutos por jugar, y que se volvería a estropear, pese a que estuviesen por delante a 8.4 segundos del final.

Los Celtics, como sucedió en la ronda anterior, jugaron peor lejos de Boston, con menos acierto en los tiros y un bajón en el nivel de Rozier, pero Philly no cuajó un mejor partido en su vuelta a casa, cuando se supone que los secundarios brillan más. Covington estuvo horrible, fallando los 8 triples que intentó, arriesgando constantemente sin éxito en defensa, y equivocándose en la defensa de la jugada clave de la prórroga que ponía a Boston por delante a falta de 5.5 segundos para el final. Saric estuvo dubitativo y menos intenso que en el partido anterior y Belinelli, pese a que metió la complicada canasta sobre la bocina que mandó el partido a la prórroga, no acertó demasiado en tiros pobremente seleccionados, y fue de nuevo una diana a la que apuntar en la defensa de Philly.

Simmons (y Brett Brown por extensión) siguen sin saber cómo hacer para volver a brillar frente a la defensa que le muestra Boston (hombres más altos que él, esperándole ya en la zona, y cambios en los bloqueos), y aunque cuajó un partido mucho mejor al anterior, no fue el jugador explosivo e imparable que cerró la temporada. Philly no atacó bien a media pista, pese a que insistió mucho en hacerlo, parando el ritmo cuando seguramente una mayor velocidad juegue a su favor.

Y el motivo principal seguramente sea volcar tanto de su ataque en Embiid, que volvió a alternar momentos de fuerza de la naturaleza, con otros de ineficiente congelación del juego. Quedarán muy bien en el vídeo resumen del partido dos de sus mates, uno sobre Baynes en carrera tras recibir un pase, otro atacando a Horford con el bote desde la línea de tres, y todas las secuencias en las que saca faltas sin parar a los Celtics (anoche Smart acabó fuera con 6 faltas y Baynes casi con 5 en gran parte por él), pero los 22 puntos en 27 posesiones de tiro, con 3 pérdidas, no merecen en absoluto el calificativo de imparable. Los Sixers cerraron muy bien la temporada jugando a otra velocidad sin él en pista (ante rivales mucho más sencillos, hay que apuntar), y en la eliminatoria de Miami, todavía estaban metiéndole en juego. Boston tiene en Baynes y Horford dos jugadores que le defienden razonablemente bien, por lo que le aguantan uno contra uno, sin mandar la ayuda desesperada que acaba convirtiendo sus posteos en oportunidades para triples o cortes al aro. Con lo que ralentiza a los Sixers, Stevens firmaría una producción así, o mucho peor, todos los días. Y más cuando sucede como ayer, que pese a las faltas forzadas apenas fue a la línea: sólo tres tiros libres para él, lo que le hizo más difícil conseguir puntos fáciles.

Otra cosa que despareció también con la última baja de Embiid fue el pick’n’roll entre él y Simmons: apenas vemos ni el frontal, ni el tan utilizado durante la temporada bloqueo en el poste bajo (snug), cuando, y aunque los Celtics cambien, es una oportunidad magnífica para darle a Simmons espacio por delante sin demasiadas ayudas, al sacar a los dos grandes lejos de la canasta. Poco antes del descanso jugaron un dos contra dos, y Simmons anotó una de las bandejas más sencillas que tuvo en todo el partido (la más sencilla fue el mate que falló al comienzo del encuentro… en un partido que acabó en empate… ¡oops!).

Por parte de los Celtics, estuvo brillante su novato Jayson Tatum, que arrancó muy bien en el primer y el último cuarto, y es la mejor apuesta con diferencia de los Celtics cuando necesitan crear un tiro. Sus 24 puntos le convirtieron en máximo anotador del encuentro, y a pesar de que falló un par de tiros libres en los compases finales del encuentro que pudieron costar mucho a su equipo, no hubieran podido llegar tan lejos sin él. Además anotó 5 puntos en la prórroga (entre Horford y él metieron todas las canastas de los Celtics en el tiempo extra), tirando de su maravillosa capacidad de penetración, teniendo que resolver además ante Embiid, al que congeló en una de las ocasiones con la sangre fría de fintar ante él. Brown no confió en Covington y en Saric (este volvió a pista luego) en los minutos decisivos, lo que le emparejó a menudo con Belinelli, del que se puede ir en bote pese a su mayor tamaño cuando quiera.

Clave también fue Horford, que no anotó en toda la primera parte, pero fue decisivo al final: Boston le buscó mucho en el poste bajo cuando su marca era Ilyasova en el último cuarto, y él contestó con canastas y asistencias. Además, robó dos balones que parecían inofensivos en los últimos segundos de la prórroga, y anotó la canasta que ponía por delante a Boston al final, ejecutando perfectamente la jugada dibujada, para quedar emparejado con Covington, y buscar el aro mientras este le defendía por delante. Fueron 7 puntos en la prórroga, para remontar, incluidos los 5 últimos, y la fantástica defensa que estuvo ahí todo el partido sobre las jóvenes estrellas de los Sixers.

Y por supuesto, destacar el trabajo de Stevens, que además de toda la cuestión estratégica, cogió la pizarra dos veces, una en tiempo reglamentario y otra en la prórroga, con su equipo por detrás, y unos segundos en el reloj, y consiguió dos plácidas canastas para sus pupilos, despejando la zona de gente sabiendo que los Sixers iban a cambiar todo bloqueo peligroso.

Como ya comentamos ayer en el podcast, es injusto a veces dar tanto crédito al entrenador de los Celtics, porque se pierde la perspectiva de hasta dónde llega él, y dónde sus jugadores. Muchas jugadas anoche, por ejemplo, de Tatum, fueron resueltas por su brillante talento individual no por el sistema o la posición en la que Stevens le ha puesto. En los Celtics hay como en todos los equipos, aclarados, unos contra uno, posteos, etc… que tienen que resolver los jugadores. Si avanzan a las Finales de Conferencia, será porque por muy bueno que fuera el plan, los jugadores, en los que recae la responsabilidad final, lo han ejecutado. Y los rivales, con sus aciertos o errores (y ayer hubo más de esto segundo), también forman parte de tu desenlace. Con una sola jugada que hubiera ido en cualquier otra dirección no estaríamos hablando de él.

El caso es, que cuando se tuvo que notar su mano, lo hizo, y de qué manera. Y así, esta victoria le reafirma como uno de los mejores de la competición, y una de las mayores armas de Boston.

Sofi del día: El Process ha traído de vuelta a famosos a la primera fila del Wells Fargo Center: anoche no estaba el chaquetero Kevin Hart,  pero sí M. Night Shyamalan, Nick Foles, Questlove, Meek Mill o Dana White, una lista que firmaría el Madison Square Garden en un partido tempranero de martes en febrero contra los Hornets.