¿Demasiado pronto?

15 días ya de temporada, 110 partidos (algo menos del 10%) y muchas cosas sorprendentes en este inicio. Pero, ¿cuándo se convierten las novedades en tendencia? ¿Será pronto, o ya podemos saber muchas cosas de esta temporada con los primeros encuentros que hemos visto?

Para empezar, podemos tener una muy buena pista de cara a los Playoffs. En las últimas 5 temporadas, entre 12 y 14 de los equipos que acabaron jugando las eliminatorias por el título ya estaban en esa posición en los primeros 15 días de competición. Por tanto, atendiendo a la historia más reciente, es probable que alguno de los equipos que ocupan esa posición de manera sorprendente (Philadelphia, Boston, Charlotte o Phoenix), aguante el tirón el resto del año.

Pero veamos lo que tarda en estabilizarse una temporada NBA de manera un tanto más gráfica. Gracias a la base de datos de la NBA en NBA.com/Stats, podemos estudiar cómo va avanzando la correlación a nivel de equipo entre cualquier índice, un día dado, con su valor a final de temporada. Veamos por ejemplo lo que sucede con el porcentaje de victorias.

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R², el coeficiente de determinación, lo podemos entender intuitivamente como el porcentaje (de la varianza) del resultado final (es decir, en este caso, los registros de victorias y derrotas a final de temporada de cada equipo) que conocemos en ese punto. Como veis, el primer día de la temporada es prácticamente 0: que un equipo gane o pierda su primer partido no nos dice prácticamente nada de cómo quedarán al final. Pero según van pasando los partidos, la evidencia sobre qué equipo es bueno y cuál malo aumenta, más rápidamente incluso de lo que puede parecer.

En béisbol, la niña bonita de los analistas estadísticos deportivos, está ya más que estudiado cuando las pequeñas muestras del principio de la temporada se pueden empezar a considerar más o menos estables. Y ese punto es cuando el coeficiente de correlación es 0.7, y por tanto, R², el cuadrado de ese valor, es de 0.5, es decir, el punto en el que se explica el 50% de la varianza final. ¿Quiere decir esto que todo el pescado queda vendido llegado a ese momento? Por supuesto que no. Hay lesiones, traspasos, estados de forma, casualidades del calendario… pero una vez en ese 50%, ya es un momento de tomarse algo más en serio lo que va sucediendo, y empezar a pensar que mucho de lo que vemos, en cuanto al rendimiento de un equipo, comienza a ser real. Las muestras ya no son tan pequeñas.

¿Y cuánto se tarda en llegar a ese punto en baloncesto? ¿Finales de año? ¿El All-Star Break? Pues, viendo la historia reciente, no. Cualquier día de estos. El siguiente gráfico muestra como avanzó el coeficiente de determinación jornada a jornada las cinco últimas temporadas (incluyendo la comprimida de 66 partidos de 2012). Respecto al porcentaje de victorias, se llegó al 0.5 entre el 6º y el 24º día de competición. En 3 de los últimos 5 años, ya habíamos alcanzado ese punto a estas alturas.

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Pero hay otro indicador que se estabiliza aún más rápido. Ya hemos hablado en la que tal vez no sea tu página favorita (pero es en la que estás ahora), de cómo y por qué el margen de victoria tiene más valor predictivo para conocer lo que va a suceder que las victorias y derrotas simplemente, y en las cinco últimas temporadas, el valor de 0.5 en el coeficiente de determinación del diferencial de puntos por 100 posesiones, ya había sido alcanzado a estas alturas, por lo que pese a que los equipos de la NBA sólo hayan jugado unos 7 partidos en media, y se hayan enfrentado a pocos rivales, el diferencial ya no es una muestra pequeña, y nos pinta un dibujo algo más fiable.

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A modo informativo, el diferencial resta mérito al comienzo de temporada de OKC (3º en victorias, 8º en ventaja por 100 posesiones) y Charlotte (18º vs. 27º) y tiene a Washington entre los 8 mejores del Este, pese a que están a la cola en partidos ganados junto a Detroit. El método no es perfecto, pero será interesante prestar atención a estos casos.

Como es lógico, no todas las estadísticas se estabilizan de la misma manera. El rebote por ejemplo, es mucho más irregular, y parece que es más interesante en este caso esperar a cumplir al menos un mes de competición para empezar a tomarse las muestras en serio. Por tanto, es una invitación a tener calma con ejemplos como el de Toronto, que han subido de la 20ª a la 2ª posición provisional. Además, el ataque y las estadísticas asociadas, parecen estabilizarse más rápido y mejor que las de la defensa, así que confiad primero en los avances en esta área.

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En definitiva, aunque todavía no se puedan sacar conclusiones definitivas, y haya muchísima tela que cortar aún, empezamos a tener una buena visión general de cómo están situados los equipos en el panorama NBA. No significa que en casos puntuales tengan que echarse a temblar (Charlotte, con el segundo peor registro al final, empezó 7-5 el último año, e Indiana, el equipo de moda y pateador oficial de culos en este inicio de temporada, comenzó 4-7), y el aumento generalizado del uso del triple va a convertir la NBA en una materia mucho más impredecible (ya hablaremos), pero cuidado, porque no es tan pronto como podíamos pensar.

Siguen siendo los Kings

Marc Stein traía la noticia: los Kings están a punto de concederle a DeMarcus Cousins una extensión de contrato. Aunque no hay ninguna mención a la cantidad final, se hace referencia a cómo Cousins estaba buscando un contrato máximo, de 5 años y unos 80 millones, como los que acaban de firmar John Wall y Paul George. Y yo creo que los Kings se equivocan y mucho. No es que Cousins no merezca que el máximo, (aunque ya hablaremos de ello), sino que en Sacramento, que tiene nuevo equipo ejecutivo, cambiando de propietario, Vivek Ranadivé, y General Manager, Pete D’Alessandro, tras años de los Maloof y Petrie, no está gestionando bien sus recursos.

Primero, comentemos la situación. Cousins sería agente libre restringido el próximo verano, es decir, los Kings pueden igualar cualquier oferta por él, es la versión de la NBA del “derecho de tanteo”, por lo que no se puede ir, y la cantidad y la duración del contrato máximo que le podrían ofrecer en julio del año que viene es la misma que en estos momentos, ni más ni menos.

A veces, estas extensiones se dan porque el jugador ofrece cobrar algo menos. Por ejemplo, los Warriors el año pasado soltaron 4 años y 44 millones a Steph Curry. Eso, puede salir bien o mal a club o jugador, pero es un riesgo repartido entre los dos. El atleta tiene seguridad antes, sabiendo que puede perder dinero si tiene un muy buen (y sano) año, como sucedió en este caso, y a los Warriors les sale rentable el atrevimiento de firmar un año antes de lo que deberían porque obtienen a un jugador por debajo del precio de mercado. Pero, ¿si le puedes firmar el año que viene por el mismo dinero o menos, pero en ningún caso más? Entonces el riesgo se lo está comiendo el equipo solo. Si los Kings llegan un acuerdo con Cousins por debajo de esos 5 años y 80 millones, como, por ejemplo, el de OKC con Ibaka, de 50 millones por 4 años (que equivaldría a unos 62 en 5), adelante, olvidaos de este artículo. Sigue habiendo peligro, y afecta en alguna otra ramificación, pero por esa diferencia de pasta, puede merecer la pena.

Lo que no es muy buena idea es darle el máximo ya, y perder un año al final del cual tendrán un absoluto poder negociador, por casi nada a cambio. Evidentemente que hay unos cuantos motivos, ya que si no nadie en la Liga cometería un acto tan sumamente irracional, que pasamos a enumerar:

  • La lealtad. El jugador, quiere asegurarse cuanto antes de tener firmada la mayor cantidad de años y dinero posible, y lo agradece. Es un gesto de confianza y buena voluntad del equipo, que el jugador tal vez (condicional, y es una pequeña parte, porque dependerá de muchas más cosas) valore cuando vuelva a firmar el siguiente contrato, momento en el que es agente libre no restringido, y por tanto la franquicia no tiene manera alguna de retenerle. Eso sí, ese nuevo contrato viene dentro de… ¡6 años!
  • El agente. Nunca sabes cuándo lo vas a necesitar, así que mejor no cabrearlos gratuitamente, algo que sucedería especialmente si encima de esperar al próximo verano, dejas que otros equipos pongan su valor de mercado. En este caso, el de Cousins es el poderoso Dan Fegan (el mismo que el de John Wall, por cierto, que puso a Washington en una situación similar). Los Kings son un equipo que probablemente va a tener espacio salarial libre en las próximas temporadas, y aliados nunca sobran. Aunque por otro lado, ¿es Sacramento un destino apetecible para los agentes libres? ¿merece la pena tener el visto bueno de Fegan para que te traiga, yo qué sé… al nuevo John Salmons? Los Kings son de esos equipos destinados a construirse sobre el Draft y una ingeniería de traspasos acertada (en esto también pueden colaborar los representantes, la verdad), más que en jugadores que acaban contrato y buscan uno nuevo. No representa a ningún otro jugador de los Kings, y los jugadores más interesantes de Fegan que acaban contrato en los dos próximos años, no es que sean espectaculares, quizá los más interesantes son Chandler ParsonsAnderson Varejao y Wilson Chandler. ¿Merece la pena el riesgo?
  • El jugador está más centrado si tiene su futuro asegurado. Eso es un hecho, y en el caso de Cousins, que tiene los sentimientos a flor de piel, es una buena idea, y una manera que tiene el nuevo grupo de personas que llega a los Kings, extrañas para él, de demostrarle confianza, ganar su cariño y poder pedirle algún favor. Pero visto de otro modo, Sacramento no parece tener equipo para competir este año, por lo que no les debería preocupar mucho si no acaba de poner toda la carne en el asador (de hecho, si no lo hace, será un argumento para negociar a la baja el año que viene, más la ayuda que supone al tanking) y, sobre todo… si es el tipo de jugador que se cabrea y no respira si no le das el capricho, ¿merece que le firmes un contrato por 80 millones y 5 años? Si vas a hacer a un tío mega-muchi-millonario y te tienes que preocupar de que no sea profesional porque tardes un año… no sé, a mí eso me tiene pinta de alerta roja, pero bueno.

Y una vez enumeradas las únicas ventajas que se me ocurren, vamos a por los motivos por los que no deberían darle la extensión aún:

  • Los ya mencionados y evidentes: si tiene una terrible lesión, mal compenetración con sus nuevos compañeros y entrenador, un bajón de rendimiento tremendo, o la monta gordísima (algo que no se puede descartar con los antecedentes que tiene), ahorras pasta y espacio salarial. Si pasa cualquier cosa este año que haga que no esté en una posición de pedir el máximo el próximo verano, eso que te libras de pagar. Creo que todos damos una probabilidad mayor que cero de que Cousins, por cualquier motivo, pierda valor este año. Siempre ha sido un jugador sano, lo cual es buena señal, pero ya se ha perdido 8 partidos por sanciones diversas.
  • Aunque tenga un año maravilloso y vaya todo 101% perfecto, aún así, pueden ahorrar dólares. Es un poco ratero, pero si esperan a que firme con otro equipo, y después lo igualan, el contrato que otra franquicia puede ofrecerle es algo más pequeño, de 4 años, y con subidas anuales del 4.5% en lugar del 7.5%. Si tiene un año espectacular, que nos garantice que Cousins es una super-estrella, le querrán por 5 años mejor que 4, y esta argucia no tendrá sentido. Pero si sigue sembrando dudas, y está en una situación ni fu ni fa, en la que no acaba de arrancar, como, por ejemplo, la de Eric Gordon hace un par de años… se ahorran 2.5 millones en total en los 4 años, y sus obligaciones con él acaban en 2018 en lugar de en 2019. Más seguridad.
  • A nadie le extrañaría que Cousins no estuviera en Sacramento dentro de 6 años, cuando queda libre. Dijimos que una de las razones para extendérselo ya (el contrato), era precisamente la posibilidad de ganarte un poco de su lealtad. Pero estamos hablando de DeMarcus, aquel con un carácter volátil y explosivo, mal genio, pobre juicio y una cabecita loca. Es muy raro que ese tipo de jugadores aguanten lo que sería un total de 9 temporadas en una misma franquicia. Llega un día, que pese al talento y la habilidad, no compensa aguantar todo lo que esto conlleva. Hacerle un favor ahora pensando en que en 2019 se acordará de cómo apostaron por él, y renovará en Sacramento me parece un error, porque no creo que Cousins esté en 2019 en los Kings. O al menos, las posibilidades de que esto ocurra son mucho menores que los riesgos.
  • En el nuevo convenio colectivo, sólo se permite dar una extensión de 5 años a un hombre por plantilla, convirtiéndole en el llamado jugador designado. Si los Kings dan este título a Cousins, no podrán hacerlo con ningún otro jugador hasta el verano de 2019, o hasta que DeMarcus se vaya traspasado a otro equipo. Es decir, si se quedan con Cousins no pueden poner en ese papel a ningún jugador de su plantilla actual (incluido McLemore, si sale bueno), ni a ninguna otra adquisición que venga del Draft de 2014 (ese que dicen que es espectacular, y para el que los Kings no están muy mal colocados) o de 2015. No es el fin del mundo, ya que pueden darle una extensión de 4 años por el máximo igual (sólo perderían un año de control), o esperar al verano del cuarto año, como les estamos pidiendo que hagan con Cousins, y darle entonces los 5 años. Pero los Kings han perdido la mejor opción con cualquier jugador en su futuro a corto plazo, cuando, recordemos, podían haber renovado a Cousins por 5 años, exactamente igual el verano que viene.
  • Y final y bastante importante. No es seguro que sea un jugador que merece el máximo. Zach Lowe lo ha explicado mucho mejor de lo que yo podría nunca (y más en inglés, pero confío en vuestro don de idiomas). En resumen, es un jugador que no defiende, apático, y que no se involucra en el juego colectivo. E individualmente no ha marcado tantas diferencias en ataque, con su mala selección de tiro y terribles errores individuales, como para justificar todo eso. Tiene el potencial, pero no es una realidad. Podría ganarse ese contrato, pero es imposible que nadie tenga ni siquiera medio claro ahora mismo que mercerá la pena pagarle 18 millones en 2019. Con la llegada de Mike Malone, que se va a centrar en la forma física, la defensa y la solidaridad en este equipo, sería maravilloso tener un añito más para evaluar como reacciona ante este reto, y estoy seguro que el próximo año a estas alturas tendremos mucho más claro si va hacia arriba o hacia abajo.

De nuevo, y pese al último punto, recordamos: no estamos en contra de que DeMarcus Cousins cobre el máximo los siguientes 5 años. Esa es una decisión diferente, que creemos más o menos acertada (con sus riesgos). Sólo recordamos que es el tipo exacto de jugador que tiene muchos más contras que pros, para dar este paso ya, y detalles así pueden ser significantes en el futuro. Quizá el verano que viene nos reiremos de esto y sea la mejor decisión de la Historia de la franquicia desde la adquisición de Chris Webber o las trenzas de Brad Miller. O a lo mejor vuelve a tener problemas con otro entrenador más, mientras se hacen con Andrew Wiggins en el Draft, y les toca buscar un traspaso por debajo de su valor para poder ofrecerle a este el quinto año. La decisión se toma ahora, y creo que la balanza está claramente inclinada de un lado.

D’Alessandro (el que sale en Punto Pelota y desciende equipos de fútbol, no, otro), piénsatelo. Y si no, siempre podrás comprar esta camiseta

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Cal y arena

En un reciente artículo sobre Kent Bazemore de Ethan Sherwood-Strauss en la ESPN, el jugador de los Warriors reconocía que su mayor debilidad era el tiro exterior y que es su enorme envergadura, la distancia entre las puntas de los dedos de mano a mano cuando extiende sus brazos, el mayor problema para tener una mecánica fluida.

Los jugadores con una gran longitud en sus brazos son codiciados en la NBA. A los hombres altos les sirven para intimidar y llegar a taponar balones que de otra forma serían imposibles, a los más bajos para tapar más espacio en las líneas de pase y poder llegar a desviar y robar balones. A muchos jugadores, con tamaño más pequeño de lo deseado para su posición, les ha permitido hacerse un hueco en la Liga.

Pero es muy posible, que este regalo anatómico, sea también una maldición en otra de las habilidades que la NBA reclama como imprescindible: la del tiro. No soy un experto en mecánicas, y no puedo juzgar desde el punto de vista de la física y la fisiología esta afirmación, pero existen indicios empíricos, comprobando el resultado en lugar de la causa, que la gente con brazos cortos, tira mejor.

DraftExpress.com tiene una base de datos de las medidas que se toman antes de cada Draft de los jugadores NBA. Hay 2022 entradas en las que podemos encontrar estos datos (casi todas a partir del año 2000), 658 de las cuales pertenecen a jugadores han sido drafteados. Como la altura y la envergadura están relacionadas, podemos hacer una regresión lineal para calcular, a partir del tamaño, la longitud de brazos esperada.

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Calculando el porcentaje de incremento sobre lo esperado, entre los jugadores NBA de los que tenemos datos que les sitúan por encima de la envergadura esperada encontramos a Jason Maxiell (56.6% de tiros libres anotados en su carrera), Bismack Biyombo (50.2% desde la línea en sus dos primeros años), Roddy Beaubois (que pese a que en su año rookie metió el 40% de los triples que lanzó, los tres siguientes no pasó del 30.1%, y el porcentaje en su carrera está en 32.5%), Marvin Williams (pobre tirador de 3, 32.8% en su carrera), Andre Drummond (un notable desastre desde el tiro libre), o Dwight Howard (enough said).

Las excepciones con astericos que confirman la regla son Elton Brand, solvente tirador de media distancia para ser un hombre alto y con buena efectividad desde la línea (73.8%), pero que en realidad es un jugador bajito (2.04), sin rastro alguno de tiro de 3 y Kawhi Leonard, que está acertando el 37.5% de los triples, pero sólo los mete desde las esquinas, y su tiro exterior estaba cuestionado cuando llega a la NBA: ahora trabaja con Chip Engelland, entrenador de tiro de San Antonio y hombre milagro.

Si nos fijamos, por otra parte, en aquellos tiradores impolutos, vemos como casi todos tienen una envergadura más pequeña de lo esperado por la norma NBA. Steph Curry, que por su altura, debería tener una envergadura de 2 metros, no llega a 1.92. De Kyle Korver deberíamos esperar más de 2.10 y se queda en 2.07. Steve Novak tiene una longitud de brazo a brazo 9 centímetros por debajo de lo esperado, y JJ Redick es el segundo peor jugador de la lista de 658. En el percentil 95, están también Parsons, Budinger, un clásico como Kapono y otros que no se hicieron sitio en la NBA pero que traían su tiro como carta de presentación (Travis Diener o Jon Diebler).

La excepción aquí sería Kevin Durant, que con un 4% más de lo que en teoría le corresponde, tira como los ángeles, y Monta Ellis, que pese a tener los brazos más bien cortos entra en la categoría de desastre.

De cara a las medidas de este Draft… ¿quién tiene mayor envergadura? Lucas Nogueira, Jamaal Franklin (adivinad cuál es su punto débil) o Tony Mitchell son los que la tienen más grande (guiño, guiño). De brazos cortos tenemos a Kelly Olynyk, Shane Larkin y Mason Plumlee, con buena reputación para su posición. Los teóricos tiradores de este grupo (Caldwell-Pope, McLemore, McCollum) tienen todos una longitud de brazos algo menor de lo esperado.

Es evidente, que aquí hay parte de sesgo de selección (podemos permitirnos un jugador que tire mal si lo suple con otras cosas, como, por ejemplo, brazos largos y viceversa), pero al mismo tiempo parece que hay bastante evidencia para confirmar algo que parece lógico, y que mucha gente olvida a menudo: hay una serie de limitaciones físicas a la mecánica de tiro.

Muchos hombres altos son apaleados por fallar uno de cada dos tiros libres, y a otros jugadores exteriores (Rondo, Wade, Rubio) se les recuerda que no pueden tirar de 3. Pero, salvo honrosas excepciones, no se puede tener todo. Lo que da ventaja en muchos aspectos del juego, supone una debilidad en otras áreas que podría ser incorregible. No es necesariamente problema de que trabajen poco, o no quieran hacerlo siquiera, en su tiro, como sentencia y brama la desinformada masa enfurecida cada vez que alguien muestra un agujero incapaz de resolver.

Tener los brazos más largos o cortos de lo normal no te convierte, evidentemente, en un mal/buen tirador inmediatamente. Dependiendo de quién te supervise, y como construyas y coordines tu mecánica, se pueden conseguir muchas cosas. Pero la balanza de probabilidades, está claramente inclinada a un lado. Recuérdenlo cuando quieran mandar a alguien a la hoguera.

El espacio salarial, en un pincho

Con la temporada recién acabada, y el periodo de agentes libres acechando tras el Draft, vamos a tratar de ponerte al corriente en como funciona la NBA en este aspecto, por si aún no lo conocías, y por introducir algunas cosas que cambian este año. Las reglas son complicadas, y las excepciones, interminables, así que intentaremos mantenerlo simple y riguroso, aunque no podamos recoger todos los detalles. Si tenéis alguna pregunta… ya sabéis como contactar con nosotros, mandadnos la CronicaSeñal, y estaremos allí.

Muchos ya sabréis que la NBA es una liga con un límite salarial, y este es blando, es decir, se puede superar, eso sí, no de cualquier manera, hay una serie de reglas y situaciones que lo permiten. La suma de los contratos en vigor del equipo forman su masa salarial y hay tres cantidades muy importantes, iguales para todas las franquicias, que determinan lo que un equipo puede hacer o no si las sobrepasan:

  • El tope salarial, que determina que equipos se encuentran por debajo del tope y cuanto espacio disponible tienen. Este año, se calcula que estará en torno a los 58.5 millones de dólares (la cifra exacta se conocerá más adelante).
  • El nivel de impuesto de lujo, que es la cantidad  a partir de la cual los equipos se ven obligados a pagar un tributo a la Liga. Las cantidades con las que se penalizan a los equipos, aumentan este año. Para esta temporada, la estimación de dónde se colocará este límite es de 71.6 millones.
  • Y una figura reciente, introducida el año pasado, y que empezará a ser más importante aún este: el apron en inglés o ¿saliente? en español. El apron es un punto que se sitúa siempre 4 millones de dólares por encima del nivel del impuesto de lujo (para la próxima temporada, por tanto, se estima que estaría en 75.6 millones) y dependiendo de lo que los equipos hagan, puede marcar un límite salarial duro.

Por otro lado, recordar que los agentes libres, o jugadores que acaban contrato este verano, los podemos dividir principalmente en dos grandes grupos, aquellos restringidos, que son (por lo general) los que acaban el primer contrato que firmaron, y que pueden ver como su equipo de origen iguala cualquier oferta por ellos y los no restringidos, que son libres para firmar donde quieran. La lista de agentes libres de este verano está aquí. Y recordad que las cantidades mínimas y máximas, y la duración de los contratos ya está estandarizada y depende de los años de servicio y lo que cobraron en años anteriores.

Hay varias maneras de firmar a un agente libre. En todos los casos, el equipo tiene que tener sitio para el primer año del contrato del jugador. Repasemos las posibilidades:

  • Firmarlo directamente, si la franquicia tiene el suficiente espacio salarial. Por tanto, el equipo tiene que estar tantos millones por debajo del tope salarial (aquellos 58.5 millones) como tenga pensado ofrecer el primer año. Luego revisaremos cómo se calcula el espacio salarial, porque hay una serie de retenciones bajo el tope que lo hacen algo más pequeño de lo que parece.
  • Firmarlo a través de una excepción de nivel medio o bi-anual. Hay cuatro tipos de excepciones típicas para poder fichar agentes libres, que funcionan de diferente manera y por diferentes cantidades:
    • La excepción de nivel medio para equipos con espacio, la pueden utilizar los equipos que hayan estado por debajo del límite. Además de lo que firmen con el espacio que tengan bajo el tope, tienen 2.65 millones más para ofrecer a uno o más jugadores (en total).
    • La excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que, pese a estar por encima del tope salarial, sumando los 5.15 millones que se pueden ofrecer a uno o varios jugadores, no quedan por encima del ya mencionado apron o saliente (unos 75 millones). Si un equipo utiliza esta excepción, esa cifra se convierte en un límite salarial duro, que no pueden superar de ninguna de las maneras, ni para fichar agentes libres por el mínimo.
    • La excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto, que la pueden utilizar los equipos que estén por encima del apron, o vayan a superarlo durante la temporada. Permite ofrecer hasta un total de 3.2 millones a uno o varios jugadores. La pueden utilizar también equipos que no lleguen a ese punto, y no hayan usado la excepción de equipos que no pagan impuesto, para evitar que el apron se convierte en límite duro.
    • La excepción bi-anual, que al igual que la de nivel medio para equipos que no pagan impuesto, la pueden utilizar equipos por encima del límite, pero por debajo del apron, y si es usada, le pone un límite salarial duro al equipo para el resto de la temporada. La diferencia es que la cantidad a utilizar es más pequeña (2 millones, en lugar de 5) y sólo se puede utilizar cada dos años. La temporada pasada la utilizaron Bulls, Clippers, Spurs, por lo que no podrían hacerlo este año.
  • Obtener a un jugador en una operación de firma-y-traspaso. En este caso, se ponen de acuerdo el equipo de origen y el nuevo destino, y funciona con las mismas reglas que rigen un traspaso, y por tanto, tiene que haber algún tipo de compensación por el equipo que firma. Esta es la manera que tienen los equipos por encima del límite para firmar a jugadores de equipos ajenos por más de 5 millones, pero obliga  al entendimiento entre partes. Y a partir de este año, se introduce una nueva regla: para poder obtener a un jugador tras firma-y-traspaso, hay que renunciar a, y no se puede haber utilizado, la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (la de 3 millones) y tras la operación el equipo tiene que quedar por debajo del ya famoso apron. Esta operación, también activa ese límite duro: si un equipo trae algún jugador de esta manera, no podrá superar el apron bajo ninguna condición en todo el año.
  • Firmarlo por un contrato mínimo. Cualquier equipo puede ofrecer el mínimo a un jugador, salvo aquellos que hayan activado el límite duro. En ese caso, sólo podrían hacer el fichaje, si la masa salarial sigue por debajo del apron. El mínimo oscila entre los 490.000 dólares para jugadores sin experiencia, a los 1.4 millones para aquellos que llevan 10 años o más jugando en la Liga.
  • Y ya por último, la renovación. Los equipos pueden volver a firmar a sus propios agentes libres, independientemente de dónde se encuentren respecto al tope salarial o el apron. En este caso, la cantidad que se puede ofrecer dependerá de los llamados derechos Bird, y la duración del contrato anterior que haya firmado el jugador. Si el último compromiso con un equipo fue de tres años o más, y no ha sido cortado, su franquicia actual podría ofrecerle cualquier tipo de cantidad, hasta llegar al máximo, aunque estén muy por encima del tope salarial. En caso de que vengan de un contrato de menor duración, la cantidad podría ser inferior, pero sería algo más largo de explicar.

Ahora vamos a tratar de expresar lo mismo de otra manera, como las opciones por equipos según el tamaño de su masa salarial:

Situación respecto al tope ¿Qué pueden hacer?
Por debajo del límite
  • Ofrecer tanto dinero como espacio tengan.
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos con espacio, 2.65 millones adicionales
  • Realizar firmas-y-traspaso
  • Renovar a los jugadores a los que no hayan renunciado, aunque supere su espacio, o a los que han renunciado con el espacio que les quede.
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del límite, sin llegar al apron
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que no pagan impuesto (5.15 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) y/o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso (y activar el límite duro)
  • Utilizar la excepción de nivel medio para equipos que pagan impuesto (3 millones) y/o utilizar la excepción bi-anual de 2 millones (salvo Bulls, Clippers, Spurs) o recibir jugadores en operaciones de firma-y-traspaso
  • Renovar a sus propios agentes libres (si no han activado el límite duro y lo sobrepasan)
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes
Por encima del apron (ahora o tras realizar una serie de movimientos)
  • Utilizar la excepción de nivel medio de equipos que pagan impuesto (3 millones)
  • Renovar a sus propios agentes libres
  • Firmar jugadores por el mínimo y traspasar a los suyos con las reglas pertinentes

Y por último, vamos a explicar como se calcula el espacio salarial de un equipo, que casi siempre es menor de lo que parece, de hecho, en algunos casos, los equipos no llegan a crear espacio salarial. En teoría, es la diferencia entre los contratos que queden garantizados para la próxima temporada y el tope salarial de (aproximadamente) 58.5 millones. Por ejemplo, si un equipo tiene 30 millones en obligaciones con 5 jugadores, su espacio será de 28.5 millones, que podrán ofrecer a agentes libres.

Pero hay un par de excepciones. Por un lado, hay que dejar una serie de retenciones bajo el límite para completar la plantilla. Los equipos tienen que reservar el mínimo de novatos, 490.000 dólares, por cada jugador que le falte hasta llegar a los 12. En el ejemplo anterior, ese equipo  con 5 jugadores tendrían 7 de estas retenciones bajo el límite, y a $490K cada una, el espacio se encogería en 3.4 millones, tendrían 25.1 de espacio en lugar de 28.5. Según se fueran firmando jugadores, se irían reduciendo la cantidad.

Y por otro lado, los agentes libres de un equipo siguen contando en su espacio salarial como una retención bajo el límite, hasta que renuncian a ellos. Para evitar que un equipo utilice todo su espacio salarial, y después renueve a sus propios jugadores cuando ya estén en el límite, los jugadores aún no renovados pesan en el límite una cierta cantidad ya estipulada, que los equipos pueden rehusar. Aunque luego sean renovados por más dinero, y se pasen del límite, para poder hacerlo hay que mantener esta retención.

Si se renunciara al jugador, todavía podría ser firmado, pero sería como si viniera de otra franquicia, necesitarían utilizar su espacio o las excepciones pertinentes para traerlo. También podrían firmar-y-traspasarlo una vez que hayan renunciado a él.

Y os dejamos aquí nuestra famosa mundialmente Calculadora de Espacio Salarial, para que veáis en qué punto se encuentran los equipos, y cuáles son las retenciones bajo el límite. Por ejemplo, la franquicia que aparece por defecto, los Atlanta Hawks, pese a tener sólo 21 millones garantizados, y tenga una pila de espacio virtual, está muy por encima del tope. Hasta que no renuncie a sus agentes libres (y en lugar de hacerlo, a lo mejor prefieren renovarlos) no se crearía de verdad el espacio salarial.

Según vayan apareciendo las noticias sobre jugadores/equipos ejerciendo sus opciones para el año que viene, y las cantidades fijas de dónde se situarán los límites y demás movimientos que vayan surgiendo, la iremos actualizando. Recordad que el apron está unos 17 millones por encima del límite.

Y como siempre, trabajos de este tipo serían mucho más jodidos sin la FAQ de Larry Coon. Nuestra admiración eterna.

Amnistía para Pau: preguntas y respuestas

Tras la debacle de los Lakers esta temporada se empieza a hablar del futuro, y una de las muchas opciones que tienen los Lakers es concederle la amnistía a Pau Gasol, un mecanismo incluido en el último convenio laboral, del que mucha gente, por desgracia, desconoce el funcionamiento, y que vamos a tratar de explicar

  • ¿Qué es?

La cláusula de amnistía fue incluida en el último acuerdo entre Liga y jugadores, para que todos los equipos pudieran borrar un error del pasado: el salario del jugador al que se le aplique, no cuenta de cara a la masa salarial de la franquicia, y por tanto, la cantidad deja de estar incluida en los cálculos que determinan cuanto espacio salarial tiene un equipo o cuanto va a pagar de impuesto de lujo.

A cambio, eso sí, tienen que pagarle al jugador su salario por el resto del contrato (se les descontará la cantidad que pague al equipo al que vaya), y no puede volver a jugar en la franquicia durante todo ese periodo de tiempo. En definitiva, es pagar a un jugador para que juegue en otro equipo, a cambio de espacio salarial, o no tener que pagar aún mucho más en multas.

  • ¿Se podría usar con cualquier jugador o varias veces?

No. Todos los equipos pueden aplicar esta cláusula al contrato de un sólo jugador, que tiene que haber firmado su contrato bajo el anterior convenio (antes de julio de 2011) y formar parte de la plantilla desde ese momento. Es decir, jugadores que han sido contratados como agentes libres, o drafteados, o traspasados en estas dos últimas temporadas, no pueden recibirla.

15 equipos se han acogido a ella, y otros 14 podrían hacerlo (los Pelicans no la han usado, ni tienen ningún jugador que cumpla las condiciones), pero sólo quedan 38 jugadores con los que podría ser ejecutada. En el siguiente enlace, podéis ver quién la ha utilizado ya, y qué jugadores podrían ser cortados de esta manera.

  • Cuándo un jugador es cortado, ¿qué ocurre con él?

Este es uno de los puntos que mucha gente no tiene claro con respecto a la cláusula de amnistía. Cuando es aplicada a un jugador, este no se convierte en agente libre. Lo que sucede es, que se inicia un proceso de puja secreta por su contrato entre todos los equipos que estén por debajo del límite salarial.

La puja puede empezar en el salario mínimo por cada año parcialmente garantizado que le quede al jugador (o por la cantidad parcial no garantizada, si fuera más grande, pero esto no suele ser lo habitual), y llegar, como máximo a la cantidad que tenía firmada con el equipo que le contrató. La puja la gana el mejor postor, y en caso de empate, se lo lleva el equipo con menos victorias el año anterior.

El equipo que se imponga en la subasta, entonces, se hace con ese jugador por los años de contrato que le queden, pagándole y contando en su masa salarial la cantidad que hayan pujado, y el equipo que le cortó, se libra de abonar ese dinero. Es decir, el jugador no cobra más, ni cobra dos veces, el equipo nuevo le pagará la parte de la que haya decidido hacerse cargo, y su anterior franquicia el resto.

*Añadimos un ejemplo. Los Rockets le aplicaron la cláusula el verano pasado a Scola, al que le quedaban 3 años de contrato y 30.6 millones. El equipo que ganó la puja fue Phoenix, con 13.5 millones (4.5 por año). Los Suns están encargados de pagarle esa cantidad, que forma parte de su propia masa salarial, y los Rockets le abonan los 17.1 millones restantes, pero de cara al cómputo de su plantilla, es como si Scola no existiera, liberaron 10 millones por año*

Si ningún equipo reclamara al jugador, en ese momento, este sí sería libre de firmar por cualquier equipo y negociar cualquier tipo de contrato, y ese dinero sí se sumaría a su salario original. De los 15 jugadores cortados, sólo 5 han sido reclamados, pero muchos de los que no lo fueron, no han vuelto a firmar un contrato NBA.

El jugador cortado no puede ser traspasado durante un año por su nuevo equipo, y no podría regresar al anterior hasta que finalice la duración de su contrato original.

  • ¿Se puede aplicar en cualquier momento?
  • Pregunta añadida por sugerencia de Pablo Mira (@NdeBasket)

No, los equipos tienen un periodo de tiempo limitado para decidir si la utilizan y con quien. Este comprende la primera semana de julio en la que se puedan firmar contratos, en este caso, para la temporada 2013-2014, sería del 10 al 16 de julio.

Si un jugador no es cortado en ese momento, no se le podría aplicar esta cláusula hasta el año siguiente.

Ahora que hemos visto las reglas, vamos a tratar de explicar el contexto para Pau Gasol.

  • ¿Por qué querrían los Lakers darle la amnistía?

Los Lakers tienen la obligación de pagar 74.3 millones a 6 jugadores de la plantilla (Metta World Peace podría renunciar a 7.7 millones, y no creemos, pero puede que esté tan loco como para hacerlo, y distorsionarnos los cálculos), cuando el límite a partir del cual se paga el impuesto de lujo está en torno a los 70 millones.

Esta cantidad, no incluye una posible renovación de Dwight Howard (que comenzaría en torno a los 20 millones) y los otros 6-8 jugadores que habría que firmar. Si traen de vuelta al pívot de Atlanta, los Lakers se van a mover por los 100 millones de masa salarial. En ese caso, los Lakers se pasarían en unos 30 millones, y tendrían que pagar de multa, con los nuevos tramos que se empiezan a aplicar el próximo año, 85 millones de dólares, 55 más de los 30 que van a pagar este año.

A Gasol le queda un año de contrato, a razón de 19.3 millones. Si los Lakers le cortaran, pasarían a pagar impuesto de lujo sobre unos 10 millones nada más, y por tanto la multa es de tan sólo 16. Es decir, los Lakers, con Howard y Gasol tendrían que desembolsar el año que viene unos 185 millones, pero si borran de sus cuentas el salario del español, la cifra baja a 96. Cortar a Pau supondría un ahorro de aproximadamente 90 millones de dólares para los Lakers (menos la diferencia entre esos 19.3 que cobrará y la cantidad de la que se haga cargo su nuevo equipo).

Por tanto, la decisión de darle la amnistía a Pau sería simplemente económica.

Aun cortando a Pau y no renovando a Howard, los Lakers seguirían por encima del límite salarial. Esta plantilla no puede ser remozada, salvo con traspasos. Así que la decisión es prácticamente, mantener lo que había y pagarlo con gusto y ganas, o ahorrar una millonada perdiendo a Pau (o a Howard) sin posibilidad práctica de reemplazarlos.

Por supuesto, que los Lakers podrían intentar ahorrar de otros lados: la amnistía se la podrían aplicar a Metta World Peace o Steve Blake, podrían cortar a Nash con la nueva cláusula “stretch”, colocar a jugadores en traspasos por nada a cambio… pero estos ahorros serían mucho más pequeños y contundentes que el que traería la partida de Pau.

  • ¿A qué equipo iría Pau? ¿Podría ir a algún aspirante al título?

Como ya hemos dicho antes, Pau no podría elegir equipo, y no todos pueden pujar por él, sólo aquellos bajo el límite salarial. Esto eliminaría por completo, salvo absoluto milagro que supondría la pérdida de media plantilla, la opción de ver a Gasol en Miami, Oklahoma City, Boston, Chicago, New York, Los Angeles (Clippers), Brooklyn, Memphis o Golden State.

Hay tres equipos intresantes que podrían llegar a estar por debajo para hacer una puja por Pau, pero es una opción bastante lejana, que conllevaría prácticamente la obligación de deshacerse de sus agentes libres. San Antonio, Indiana y Denver, si no renuevan a Ginobili, Splitter, West, Hansbrough, Brewer e Iguodala, podrían tener un poco de espacio para pujar por Gasol.

Pero aún en el lejano caso de que estos equipos hicieran sitio, seguramente, estas pujas se verían superadas por las de otros equipos con mucho más margen. Que el contrato de Gasol sólo dure un año más, es un incentivo para muchos equipos para hacer una oferta grande que no supondrá carga alguna el siguiente verano. Hay equipos relativamente atractivos en este grupo (Houston, Dallas o Atlanta los que más), pero ojo, porque tanto o más espacio tienen otras franquicias como Charlotte, Sacramento o Cleveland, y sólo bastaría con que alguna de ellas esté más interesada para que Pau acabe en uno de los peores equipos de la NBA.

Por tanto una amnistía significaría al 99%, que Gasol iría a un equipo que no es aspirante al anillo.

  • ¿Hay alguna posibilidad de que nadie reclamara a Pau?

Teniendo en cuenta que la puja mínima por sus servicios va a ser de 1.4 millones de dólares y hay muchos equipos con ese espacio y más, no.

Cabe la posibilidad, y se lo leeréis a alguno me temo, de que Pau amenace con la boca pequeña con montar un pollo y negarse a jugar o algo similar si algún equipo le reclama, pero esto, además de ser triste y poco profesional, supondría la ira de David Stern en sus últimos meses (buena suerte con eso), y por tan pequeña cantidad, alguno se animaría de todas formas a correr al riesgo. Uno de los equipos con espacio, como ya hemos indicado, es Dallas. Chiquito iba a ser el cisma que iba a preparar Cuban si no le dejaran echar la mano.

Además, el equipo que lo firme es el que tendría sus derechos Bird al año siguiente, lo que les permitiría poder firmarlo-y-traspasarlo a otro equipo, por lo que por chatarrilla, Pau sería un activo, incluso si no jugara un minuto.

  • ¿Cobrará Pau más dinero el año que viene?

Teniendo en cuenta, como ya hemos dicho, que la probabilidad de que no fuera reclamado es nula, no. Cobraría íntegro el salario que tiene firmado para la próxima temporada ($19.285.850), con una parte pagada por el equipo que más puje por él, y el resto, por los Lakers.

  • ¿Se podría Pau volver a Europa con el dinerito en el bolsillo que le pagarían los Lakers?

Pau Gasol está jugando en la NBA, porque es alto, bueno, y entre otras muchas cosas más, porque tiene mucha más ambición que tú, que haces esta pregunta.

  • Pero… si yo he leído a todo el mundo decir que a ver si le dan la amnistía a Pau ya, que es cojonuda, y que cobraría más, y que se podría ir a Oklahoma, y…

Yo no tengo la culpa, no mates al mensajero, te cuento lo que hay…

  • ¿Crees que le aplicarán esta cláusula a Pau?

La primera pieza del dominó Laker es Dwight Howard. A no ser que ya cuenten con que van a pasar de él (altísimamente improbable), cualquier plan parte de la decisión que él tome en julio. Y a partir de ahí, yo no lo sé.

Darle la amnistía a Gasol supone ahorrar muchísimo, muchísimo dinero.

Pero los Lakers no tienen prácticamente ninguna opción de reemplazarle con un jugador de nivel, ya no del suyo, si no de uno normalito, y a Kobe le queda poco tiempo. Según Forbes, los Lakers tuvieron 47.8$ millones de beneficio el año pasado. Eso supondría que si repitieran super-equipo (ejem) no darían dinero, pero tampoco entrarían en pérdidas, o lo harían por poco. ¿Compensa eso poner el mejor producto posible, seguramente, en la pista, el año en el que Kobe vuelve de romperse el tendón de Aquiles? Preguntádselo a ella.

Brand Madness

Ya sabemos cómo son las cosas en Estados Unidos, y el March Madness no sólo lo ganan los jugadores: la marca de ropa del equipo del campeón se embolsará virtualmente el equivalente a 11.2 millones de dólares de publicidad según adidas y Forbes. Las cifras son lo suficientemente mareantes para analizar también la Brand Madness, la locura que se ingresa por la publicidad este marzo.

Los 68 equipos del torneo se dividen en 3+2 marcas. adidas tiene 13 equipos, Under Armour 3 y Nike se lleva los 52 restantes con algo de truco: 4 de ellos están asociados a ellos a través de Jordan, y otros 4, calzan Nike, pero visten Russell, así que los vamos a separar en esas 3 compañías.

Por los números de Forbes, hay un pastel de 152 millones a repartir, y ya veremos a final del torneo como se reparten las proporciones. Es curioso destacar, que, a priori, aunque adidas sólo ha llegado con 13 equipos, 3 de ellos son primeros cabezas de serie (Nike sólo tiene 1, Gonzaga) y que de los 4 equipos de Russell, por ejemplo, 3 son cabezas de serie número 16, y candidatos claros a irse fuera a la primera oportunidad.

¿Y cómo va el bracket después de la primera ronda? (Segunda oficialmente, pero… vamos… los 4 primeros partidos deberían ser la -1). Pues así:

Este sería el cuadro por marcas de ropa que visten a cada equipo, y hemos resaltado en rojo los upsets (derrotas del equipo favorito ante el teóricamente inferior) en los que el equipo de una marca ganaba a otra diferente. En el torneo real hubo ayer 10 partidos de este tipo, pero sólo 7 afectaron a las compañías: en 3 de ellos se enfrentaban dos equipos de Nike entre ellos (Harvard-New Mexico, Oregon-Oklahoma State, Wichita State-Pittsburgh)

A adidas es a la que peor le ha sentado esta jornada: de sus 13 equipos sólo quedan en liza 4, aunque al menos 3 de ellos son los favoritos, y ha visto como hasta 4 de sus universidades sufrían un upset. Por otra parte, Under Armour, que llegaba con 3 equipos que no eran favoritos, ha visto como 2 de ellos avanzaban: LaSalle ganando a Kansas State y Temple a North Carolina State.

Tomando como referencia las cifras recurrentes en este artículo, las derrotas de Wisconsin, UCLA, Notre Dame, y NC State, que por su ránking deberían haber pasado a la siguiente ronda, costarán 7.5 millones de dólares a adidas, y supondrán 3.75 millones de beneficio inesperado a Under Armour.

Jordan por su parte, recibe una de cal y otra de arena. La victoria de Cal ante UNLV supone 1.88 millones de beneficio adicional teórico, pero la derrota más importante de lo que llevamos de Torneo, la del segundo cabeza de serie, Georgetown, a manos de Florida Gulf Coast University conlleva la pérdida de 4.5 millones de dólares: la diferencia entre los 749.000 que generan los equipos que caen en la ronda de 64, y los 5.2 millones que hubieran supuesto una idílica llegada a los Elite 8.

En el siguiente cuadro podemos ver el porcentaje de equipos, de ganancias esperadas antes de que comenzara el Torneo, y las esperadas tras estas dos primera ronda.

Número de equipos% de equiposGanancia esperada% de ganancia esperadaGanancia esperada tras 2ª ronda% de gan. esp. tras 2ª rondaDiferencia tras 2ª ronda
Nike4464,789.880.00059,195.684.75062,95.804.750
adidas1319,143.067.50028,335.764.75023,5-7.302.750
Jordan45,912.358.5008,19.737.0006,4-2.621.500
Under Armour34,42.059.7501,45.992.0003,93.932.250
Russell45,94.681.2503,14.868.5003,2187.250

Como podemos ver, adidas y Jordan, gracias a tener pocos pero potentes equipos, tenían una expectativa de generar valor por encima del porcentaje de universidades que representaban, y la siguen teniendo, pese a perder momentáneamente 10 de los 55 millones que sugería el cuadro que se podían embolsar.

Nike, que tiene 22 de los 32 equipos en la siguiente ronda (el 68.8%, un mejor porcentaje que al comienzo del torneo) y ha clasificado a dos más de lo esperado, tiene saldo positivo pese a que un #4 como Kansas State, y un #5 como UNLV, representando al Swoosh, hayan dicho adiós.

De nuevo, estas cifras parten de una estimación de adidas (cada empresa puede explotar o valorar la exposición publicitaria de forma diferente), y tienen un carácter general: la caída de universidades más populares seguramente tenga un mayor coste que en el de otras más pequeñas, aunque la ronda en la que sean eliminadas sea la misma, y la publicidad que consigue un #15 ganando al #2, o un final apretado entre dos equipos, no es la misma que un #7 imponiéndose fácilmente a un #10, por ejemplo, pero nos parecía un ejercicio interesante, y esperamos que a vosotros también.

Libre mercado

Ayer, LeBron James declaraba que “No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado” por culpa del convenio colectivo. Con un límite salarial que tiene restringido el salario máximo, y va creciendo en función de la antigüedad, el mejor jugador de la Liga, que para más inri, decidió cobrar un poco menos para formar el super-equipo en Miami, es tan sólo el 13º mejor pagado por su equipo según HoopsHype.

Es evidente y lógico, que en un mercado libre, sin restricciones, el salario máximo sólo se debería estar dispuesto a pagar por una persona o el pequeñísimo grupo de las que estén a su nivel. Si hay muchos jugadores recibiéndolo (calculo que unos 25-30 están recibiendo el máximo al que pueden aspirar, y eso, sin contar con las restricciones en salario de los jugadores en su primer contrato), desafía a la lógica de la noción de un máximo. Y creo que eso nadie lo discute. Lo que sí me parece un punto de conflicto son las cifras que se estima que LeBron James cobraría. ¿50? ¿100 millones? Vamos a tratar de hacer un cálculo lo más racional posible (es evidente que el impacto que tendría este cambio debería ser estudiado con una profundidad y un alcance que nos sobrepasa, ya que alteraría la estructura completa del negocio NBA), utilizando como referencia una Liga sin tope salarial, pero que respeta ciertos mecanismos de balance como el Draft: la de béisbol, la MLB.

Para empezar, pensemos en cuanto dinero habría en la mesa para pagar a los jugadores. De acuerdo al análisis anual de Forbes de la pasada temporada, los equipos de la NBA ingresaron casi 3.700 millones de dólares, obtuvieron 360 de beneficio neto entre todos ellos, y pagaron 1.960, el 53% de los ingresos, en salarios.

Hay estudios que demuestran que en la MLB, al no haber límite salarial hay una mayor desigualdad que en la NFL y la NBA, (aunque, por supuesto, gastar más no asegura ganar más en casos concretos), por lo que podemos afirmar, casi con total seguridad, que quitar el tope salarial reduciría parte del balance en la Liga. Para nuestras estimaciones, sin embargo, planteamos un escenario en el que los ingresos y el gasto en salarios se mantendría igual. Me parece que se puede argumentar, tanto que la concentración de talento aumentaría el dinero que llega a la NBA, como lo contrario, por lo que lo dejaremos estar.

Otra cosa que nuestro modelo considera es que el margen de beneficios de toda la Liga sigue estando en torno al 10%, con una diferencia: si ahora mismo hay equipos que están ganando mucho más (los Knicks tuvieron 83 millones de beneficio la pasada temporada según Forbes), los hay también operando en pérdidas. Sin tope salarial de por medio, asumimos que se gasta el 53% de los ingresos globales en salario, y se obtiene el 10% de beneficios, pero con todos los equipos ganando lo mismo, en torno a 12 millones de dólares.

Aquí, evidentemente, estamos simplificando. Hay propietarios más agresivos, como Mark Cuban en Dallas, que tal vez no les importe incluso sufrir alguna temporada de pérdidas aquí y allá, y otros que estarían dispuestos a reducir mucho lo que meten en el bolsillo de los jugadores, para guardárselo en el suyo propio. Otra cosa que asumiremos es que el reparto de beneficios es análogo al de la temporada pasada. Seguramente, en un mercado más libre, esa concentración de talento de la que hablábamos, provoque otro desnivel en los ingresos. Pero lo mantendremos igual, por simplicidad, porque siempre habría una cantidad de dinero que se repartiría entre todos los equipos, y porque franquicias como Heat o Lakers, tampoco concentrarían mucho más talento del que ya tienen.

Con estas suposiciones, mientras que el año pasado el equipo que más gasto en salarios, los Lakers, pagaron 100 millones (incluído el impuesto de lujo) y el que menos, los Pacers con 44, en nuestro simple modelo (se invierte en salarios el total de los ingresos según Forbes, menos los gastos operativos y 12 millones anuales de beneficio por franquicia), Lakers y Knicks pagarían 135.9 y 134.7 respectivamente, liderando la Liga, y (los entonces) New Jersey Nets y los Charlotte Bobcats cerrarían la lista con 32.4 y 32.7 millones. En el siguiente gráfico se puede ver la distribución de los salarios con y sin tope, sumando en ambos casos la misma cantidad global para toda la Liga.

Como se puede comprobar, los 13 equipos con mayor masa salarial gastarían más sin ese tope, mientras que una serie de franquicias, reducirían ese gasto para poder obtener beneficios. A continuación comparamos el gasto en salarios de jugadores de cada franquicia la pasada temporada, con el estimado si no existiera el límite:

Como inciso, este gráfico muestra por qué el nuevo convenio y el mayor impuesto de lujo puede que no sea efectivo con las franquicias que barren en beneficios. Los Lakers podrían haber pagado hasta 35 millones más, y todavía dar 12 de ganancias. Y eso, sin contar con un aumento en los ingresos.

Ahora viene la parte más delicada… ¿cuánto ganaría un jugador como LeBron? Vamos a proponeros diferentes modelos y cifras, para que os quedéis con la que más os guste.

Como vamos a utilizar la Liga de Béisbol como comparativa recurrente, vamos a dar algunos datos rápidos sobre ella. En la MLB no hay límite salarial, pero sí hay un impuesto de lujo, puesto en una cantidad tan alta, que la última década sólo lo han superado 4 equipos puntualmente, y prácticamente los únicos a los que les afecta (el 91.5% de todo el impuesto de lujo recaudado pertenece a ellos), es a los Yankees. Aunque puede servir para sujetar el gasto de los equipos más potentes, es mucho menos punitivo que el actual de la NBA, ya que en el peor de los casos, no se llega a pagar más de medio dólar por dólar sobrepasado. Lo importante es que los equipos pueden gastar lo que crean necesario en agentes libres sin preocuparse por la flexibilidad. Aunque haya una serie de restricciones, como los salarios de los novatos, o mecanismos como el Draft, es lo más parecido que nos podemos encontrar a una NBA sin límite, que seguiría manteniendo algún elemento que no lo convertiría en un verdadero libre mercado.

El año pasado, las franquicias de la MLB se gastaron 2.960 millones en salarios, un 50% más que la NBA, aunque el número de jugadores que cobran de una franquicia en la liga de béisbol en media (28.7) casi dobla a la NBA (15.9). Por tanto, el gasto medio en un jugador NBA es mayor (4.1 MM) que en la MLB (3.4 MM).

Con esa relación 1.2 a 1 por gasto en jugador entre las dos Ligas, una primera aproximación al LeBron-sueldo sería aplicarle ese factor al jugador que más cobra en la MLB: el tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez. A-Rod se embolsó 30 millones de dólares de acuerdo a USA Today, 5.8 más que el siguiente en la lista, Vernon Wells. Una distribución similar de salarios tendría a LeBron, o al que fuera considerado el jugador mejor pagado, cobrando 36 millones de dólares, y al siguiente en la lista, 29 MM. Aunque parezca una cantidad baja de acuerdo a las ensoñaciones sobre un posible sueldo para LeBron, es un 43% más de lo que el jugador mejor pagado en la NBA, Kobe Bryant, cobró la pasada temporada.

Otra manera de verlo, es hacer las cuentas sobre la media de la Liga. Si Rodríguez cobra 30 millones, 8.8 veces el gasto medio de la Liga por jugador, un jugador en la NBA que cobrara 8.8 veces el gasto medio, ganaría esos 36 millones de dólares.

Pero cambiemos un poco el enfoque, veamos la cantidad, relativa al presupuesto del equipo en lugar de la media de la Liga. Los Yankees, pagaron, entre sueldos e impuesto de lujo, 212 millones de dólares a 34 jugadores, una media de 6.2 por jugador. El sueldo de Alex Rodríguez es de un poco menos de 5 veces el jugador medio de la franquicia. En nuestro universo paralelo, en el que los Lakers son el equipo con un mayor presupuesto (135.9 millones), a repartir entre 16 (8.5 millones de media), la proporción jugador mejor pagado-media del equipo que mejor paga, pondría en 41 millones el máximo.

Ahora utilicemos métodos algo más complejos. El análisis estadístico en béisbol está muy avanzado, y prácticamente todas las contribuciones mensurables de un jugador en el campo se pueden traducir en números. Así, existe una estadística llamada WAR, siglas del inglés “Victorias sobre jugador de reemplazo” que calcula cuantos partidos más habría ganado el equipo por tener ese jugador en lugar de un jugador del nivel de los temporeros que se pueden encontrar a mitad de temporada cobrando el mínimo.

Con un mínimo de 50 entradas para lanzadores, y 50 turnos para los bateadores, para delimitar el grupo de jugadores a 854 (para que sea casi igual proporcional a los 860 que cobraron un suelo de la Major League la pasada temporada y no de las ligas menores), el mejor jugador (aunque no fue elegido MVP… cosas) fue Mike Trout, con 10 victorias sobre jugador de reemplazo, y la distribución del WAR alrededor de la Liga, ordenado de mayor a menor, fue la siguiente:

Ahora, en baloncesto, por la naturaleza del juego, no es tan sencillo (seguramente no es, ni posible) lograr una estadística que explique tan bien el rendimiento de un jugador. Pero aún conociendo esta limitación, vamos a hacer lo que podemos con lo que tenemos. Hay unas cuantas estadísticas que intentan calcular, al igual que el WAR, el impacto de un jugador en la NBA en términos de victorias. Una de ellas, la que yo he elegido para este estudio, son los Win Shares, de Basketball-Reference.com. El porqué de la elección y el funcionamiento no nos cabe aquí, pero confiad en nosotros.

De acuerdo a los Win Shares que generó, LeBron fue el mejor jugador la temporada pasada, con 14.5, seguido de Chris Paul (12.7) y Kevin Durant (12.2). La lista la cierra Cory Higgins, el jugador hijo de un miembro del equipo directivo de los Bobcats que contribuyó a -1.3 victorias. O +1.3 derrotas.

Al igual que hicimos antes, veamos la distribución de Win Shares a lo largo de la Liga:

Lo que queremos explicar con estos gráficos: aunque a distinta escala, la distribución del talento es exactamente igual entre la MLB y la NBA. Al menos, el talento medido en WAR (bastante fiable) y WS (mucho menos).

Los que paséis de matemáticas y/o sólo con ver el dibujo ya esteis convencidos de esta afirmación os podéis saltar este párrafillo. Para los incrédulos, ambas muestras (subiendo la media para que el menor valor sea positivo) se ajustan a una distribución log-normal de media -0.7 (quitándole el offset ya mencionado) en la MLB y -0.4 en la NBA, y varianza de 0.42 y 0.39 respectivamente. El test Chi-Cuadrado acepta ambas hipótesis nulas con p=0.001 y p=0.002. El resto de equivalencias están hechas de acuerdo a estos valores.

El caso es, que ajustando una escala a otra de acuerdo a esta distribución, los 14.5 Win Shares de LeBron equivaldrían a 11.3 “victorias sobre jugador de reemplazo“. Con un precio por victoria habitual de 4.9 millones en el contexto de la MLB, una temporada de 11.3 WAR tendría un valor de 55.4 millones en el mercado. Ajustando con ese 20% más por jugador que se paga en la NBA, una producción como la de LeBron el año pasado merecería, si se convierte en agente libre, 66 millones de dólares.

Esto marcaría probablemente el máximo valor de mercado de LeBron. Hay que tener en cuenta que esa cifra de 5 millones por WAR por año en el mercado de la agencia libre es un “sobreprecio“, los equipos cuentan con tener jugadores en plantilla muy por debajo de esa relación (con contrato de novatos, renovados por algo menos de dinero, o jugadores que mejoren las previsiones). De hecho, si los Yankees, con el mayor presupuesto con muchísima diferencia (212 millones), pagaran toda victoria producida a ese precio, sólo comprarían 63-68, lo que les pondría entre los peores equipos de la Liga, muy lejos del Playoff. Pero ese es el precio que se paga en el libre mercado por un agente libre de acuerdo a su nivel, y me parece un indicador plausible para explicar lo que ocurriría con LeBron si hay guerra de ofertas.

Otro enfoque más conservador sería buscar el precio más justo: 1960 millones en salarios en la NBA tienen que comprar, entre unos equipos y otros, 1230 victorias (partidos totales de la temporada), lo que saldría a 1.6 millones por victoria. Este baremo no es muy bueno, entre otras cosas, por ejemplo, porque, los Lakers y Knicks con 135 millones, esperarían las imposibles 84 victorias. Como LeBron produciría 19.2 victorias (reescalando las Win Shares para que sumen 1230, ya que estábamos con datos de una temporada de sólo 66 partidos), merecería ganar tan sólo 30.7 millones. Si se hace pensando algo más lógico, que el precio de una victoria no es lineal (cuanto más quieres, más caras se pagan, simplemente por escasez del talento que te permite esto), y 135 millones tienen que comprar, por ejemplo, 65 victorias, a 2 millones por victoria, LeBron estaría valorado en 40 millones.

Así que después de tantas cuentas, tenemos un poco de todo: el contrato estimado para el mejor jugador de la temporada pasada podría ir de los 30.7 a los 66 millones, pasando por los 36 o los 41. A mi parecer, la cifra más alta, de acuerdo a los datos de Forbes, es prácticamente un tope, a lo que sólo se llegaría en caso de enajenación y capricho de un propietario. Esos 66 millones supondrían gastar prácticamente el 50% de la masa salarial de los equipos que mejor pagarían (Lakers y Knicks, recordamos, tendrían unos 135 millones disponibles según nuestros cálculos) en un jugador, algo inaudito en el mundo del deporte. La única forma de poder pagar eso, sería que un equipo estuviera dispuesto a formar un equipo de jugadores, o más bien malos, o dispuestos a cobrar mucho mucho menos de lo que les ofrecerían en otros lugares en torno a LeBron…o gastar unos 200 millones en salarios.

Y 200 millones, ya no en salarios, sino en ingresos, es una cifra a la que según Forbes no han llegado ni los Lakers, que llevan una década con una estrella como Kobe Bryant en plantilla, han ganado 5 títulos en el pasado reciente, tienen la tradición, están en el segundo mercado más grande y casi siempre han sido competitivos. Es decir, un equipo que ya saca prácticamente todo el dinero que podría exprimir, no se podría permitir semejante presupuesto sin muchas piruetas.

Por tanto, salvo alguna Prokhorovada, veo como lo más probable, los 40 millones bajos. Si la firma del contrato le coincidiera en el mejor momento de su carrera, es decir, ahora, tal vez podría llegar a 50. Pero viendo ejemplos como el del béisbol, o el de otros deportes en los que tampoco hay límite salarial, y jugadores dominando de una manera parecida a la de LeBron (me refiero a Messi o Cristiano Ronaldo), en un deporte de equipo, un jugador no aglutina la mitad del presupuesto. Por muy bueno que sea.

Y para el mejor ejemplo no nos teníamos que ir muy lejos: en la NBA está. Aquellos dos contratos que Jordan firmó en 1997 y 1998, de 30 y 33 millones, que en este caso sí eran equivalentes a la mitad del salario de su equipo, pero llegaron en condiciones más que especiales (contratos anuales, el resto de jugadores cobraba una miseria sin posibilidad de pedir más y Jordan había ganado 25 millones… en sus primeros 9 años de carrera juntos) me parecen un techo imposible de superar por el momento: es la tormenta perfecta, tanto por el personaje en cuestión, como por la situación.

Y enlazamos aquí con la frase inicial de LeBron, aquella que decía que “No creo que mi valor en la pista pueda ser realmente recompensado”. Visto lo visto, lo más probable es, que hasta un mercado más libre, sin ataduras en los convenios, tenga la razón.

Ese lugar mágico

A medida que el estudio estadístico del baloncesto ha ido avanzando, los equipos con una visión más progresista han demostrado en la pista como interpretan la eficiencia. Y no hay mejor índice para conocer cuánto está dispuesto un equipo a entregarse a los números, que su utilización del triple desde la esquina o corner 3 como suele ser referido en inglés.

El porcentaje de tiro de un jugador desciende con la distancia, por lo que por lo general, cuanto más lejos peor (aunque a veces es un mal necesario, ya que hay encontrar un balance entre abrir el campo y atacar la canasta), pero no todos los puntos desde una misma distancia valen igual: hay una zona mágica, entre los 6.7 y los 7.25 metros, que en a veces cuenta 2 puntos, y otras, cuando estás en las esquinas, 3. Por tanto, a misma distancia, estamos incrementando la eficiencia un 50%.

En el siguiente gráfico hemos recogido los puntos por tiro en la última década en las cinco zonas de la pista que recoge NBA.com: tiros dentro del semicírculo de no-carga (lo que vendría a ser, prácticamente, el aro), el resto de la pintura, tiros de 2 fuera de la pintura, y triples divididos en dos tipos, desde las esquinas, y el resto.

Como podéis comprobar, el triple desde la esquina es prácticamente equivalente en puntos por jugada a tiros realizados cerca del aro, y el triple en general es una opción mucho más eficiente que cualquier otra alejada de la canasta, por lo que un equipo que quiera mejorar su rendimiento debería buscar, con el balance antes mencionado, el mayor número de intentos posibles de triple o atacando el aro.

De hecho, si un jugador es capaz de acertar más del 66.7% de triples, esa combinación tiro-porcentaje supera el 100%: es más efectivo una canasta de 3 suya desde la esquina, que un mate (analogía que robamos flagrantemente de Pablo Mira, así que pasaos a leerle en Noches de Basket, y así no nos sentimos tan mal).

Y así fue durante una parte de esta temporada con Jerry Stackhouse. El jugador de los Nets, a 1 de diciembre, había anotado 14 de 21 triples desde la esquina para un eFG del 100%, lo que convertía sus tiros desde ese punto hasta ese momento en bandejas solitarias al contraataque: 2 puntos seguros.

En nuestra visita al Barclays, pese a que la producción había descendido ya un poco a valores más cercanos a la media (pero su 17 de 33, equivaldría a un eFG% de 77.3%, muy superior al 67.3% con el que Tyson Chandler lidera la Liga), charlamos con él: “Nunca había pensado en ello hasta que Mark me lo comentó en Dallas. «Ey, estás anotando un 66% de los triples en la esquina en Febrero [de 2007]» así que pensé que tal vez debería irme más a esa zona”.

Pese a que hay equipos manejando esta información durante muchos años, y los que no lo hubieran hecho, ya están más que enterados porque el análisis actual de la NBA ha debatido este punto ad nauseam, la proporción del número de triples intentados desde la esquina y el resto, ha permanecido prácticamente fija en torno al 0.4 alrededor de la Liga la última década. La NBA vive en adaptación constante y con la misión de eliminar ventajas rivales, y aunque el número de triples por partido está creciendo, su acierto y el reparto por zona de tiro permanece constante:

“Las defensas se ajustan y me han dejado sin ese tiro” decía Stackhouse a mediados de diciembre tras su excelente rendimiento el mes anterior: “Les oigo [a la defensa rival] hablando, «Asegúrate de que no esté sólo», y no es malo, mientras mantenga a un defensor ocupado, lejos de la canasta. Funciona si no lo fuerzas”

Los intentos de triple desde la esquina, tanto los de Stackhouse como los del resto, suelen ser una opción secundaria, tras una acción anterior. Como se acaba el campo, ahí nunca se llega tras un bloqueo directo, y es un final de ruta muy abstracto para un aclarado. Pero eso no quiere decir que la localización de un jugador en ese punto no forme parte del diseño de un ataque, incluso tras jugadas rotas, como un contraataque o tras rebote ofensivo “Los llamamos «bailout spots»” que sería algo así como sitio de rescate “y es parte de nuestro ataque. En mi caso, yo debo ir a la esquina en una situación así, o si veo un dos contra uno.”

Como en ataque los equipos que conocen su poder lo utilizan, pero saben que habrá un ajuste si abusan, en donde mejor se puede comprobar la importancia que un equipo le da a este tiro es en la defensa. Ya hemos hablado en su día en la página de que el porcentaje de triple de tu oponente es un factor difícil de controlar, pero sí hay algo que las buenas defensas hacen para protegerse del triple en la esquina: no permitirlo.

Según los números de NBA.com (no ajustados a ritmo, por desgracia, por lo que los ránkings reales podrían variar un poco), los Bulls son el equipo que menos triples desde la esquina recibió en cada uno de los últimos tres años, justo desde que llegó Tom Thibodeau. Los equipos que siguen a los Bulls en la lista esta temporada, son Indiana y Memphis, las dos mejores defensas de la Liga. Por otro lado, las 3 peores defensas, Sacramento, Charlotte y New Orleans, ocupan las posiciones 28º, 30º y 29º en número de intentos de triple desde la esquina recibidos por partido. De hecho, existe una correlación mucho mayor entre la defensa y esta estadística, que con las del box-score como tapones o robos.

¿Quiere esto decir que las defensas en lugar de intentar de robar o poner tapones deberían simplemente pensar en defender las esquinas? Obvia y categóricamente, no. Pero sí que explica que por lo general, los equipos que tienen una defensa exitosa esta temporada, saben como limitar los intentos de triple desde esa zona.

El caso de los Bulls es curioso, porque su filosofía defensiva invita a los equipos a batirles con tiradores, pero se cuidan muy bien de cerrar siempre al de la esquina.

Couper Moorhead escribió un fantástico artículo en la página oficial de Miami sobre el último Heat-Bulls en el que enseñaba como los Bulls, cuando se tenían que enfrentar a dos tiradores en el lado débil con un solo hombre, preferían dejar solo al del ala, para cerrar la esquina:

Los equipos con más fama de inteligentes también están entre los mejores en este aspecto. Spurs y Rockets han estado en el Top 3 de 2008 a 2011, para caer un poco estos dos años. Los Celtics, aunque nunca han estado entre los mejores, siempre se han encontrado por encima de la media. Dallas también ha sido un habitual del Top 10, hasta este año, en el que se encuentra entre los peores.

“Los números van a ir dando saltos, no voy a seguir acertando un 80%, pero me veo capaz de mantener un 50-55% de aquí a final de temporada”. Stackhouse ahora mismo, tras una lesión que le apartó en el mejor momento y la pérdida de minutos y confianza con la llegada de Carlesimo, mantiene un eFG% del 55.9% desde la esquina esta temporada, por encima del eFG% medio en la Liga, que está en el 49.1%: es un tiro eficiente, con el valor añadido de que ayuda a abrir el campo y despejar un poco más la zona a sus compañeros.

Durante su carrera sólo ha metido el 30.8% de los triples, pero desde la esquina, desde aquel febrero de 2007, tiene un 36.4% de acierto. “Ese es mi sitio ahora. El «corner-3»”