PO Desde El Sofá (XXVIII): Esto lo arreglamos entre todos

El vigente campeón mantiene las posibilidades de revalidar título tras un partido que tuvieron que sacar adelante sin excesiva brillantez, pero echándose todos al hombro al equipo. Todavía les quedan dos victorias más para poder sacudirse esta incómoda situación, y teniendo que volver a Oklahoma City para el siguiente partido, el partido de ayer no es muy halagüeño. Ganaron y jugaron mejor, pero se lo tuvieron que currar mucho y OKC estuvo siempre demasiado cerca.

Kerr decidió no sucumbir a la tentación de cambiar algo de lo que lleva funcionando tantísimo tiempo, y Golden State se plantó en el partido como si nada hubiera pasado en los partidos anteriores. El quinteto de siempre, Curry defendiendo a Westbrook, y los tres primeros tiros intentados, esos buenos malos triples marca de la casa. Nada exótico, ningún cambio de mentalidad, ni de estilo, ni de personal: simplemente intentar hacer lo de siempre, pero esta vez mejor. Prestando quizá más atención al rebote y a la protección del aro, y encomendándose a que Steph y Draymond recuperen el mojo, algo que fue sucediendo según avanzó el partido, cuando Curry pasó de distribuidor a anotador, y Green recuperó su confianza en esas jugadas de lucha (tapones, rebotes, dos más unos) que tanto le encienden.

Según se fue desarrollando el partido vimos que Kerr sí tenía algo pensado, que podríamos considerar especial: se mantendría grande prácticamente el partido entero y no trataría de imponer a su equipo ganar la batalla del ritmo, ante un equipo que puede que sea tan bueno como ellos, o más (gulp!) jugando a eso. Los Warriors salían cuando podían, no cedieron a sus propios instintos, y aunque les restó frescura en ataque, les permitió sostener la defensa durante la contienda. Y en todo momento encontraron alguien en el que apoyarse, ya fuera Klay Thompson en el primer cuarto yendo a la línea, Marreese Speights aka Mo’ Buckets aka Splash Cousin haciendo llover en Oakland, o Andrew Bogut, que consciente de la importancia del encuentro, no tuvo remilgos en mirar al aro cuando la oportunidad era buena. Partidazo el suyo en ambos lados de la pista.

Que ayer era partido de grupo y no de estrellas, lo demuestra el hecho de que tras tres cuartos de no poder quitarse a los Thunder de encima ni con disolvente, la primera ventaja en la decena, que OKC ya no podría cerrar, vino al principio del último cuarto, sin Steph, Klay ni Green en pista, pero sí con Westbrook y Durant. No tiene puto sentido, pero el deporte es así.

Por parte de OKC, tampoco podríamos decir que jugaron un buen partido, salvo por su generosidad en el esfuerzo y su agresividad, y en cierto modo es muy buena noticia que en esas condiciones metieran tanto miedo en el Oracle en un encuentro en el que ellos se jugaban muchísimo menos que Golden State. El ataque volvió a ser KDRuss-céntrico, tras una serie de partidos con mayor democracia, pero se encontraron enfrente a un equipo más grande que en partidos anteriores, y a media pista. Considerando la situación, estuvieron fantásticos y con mucho acierto en suspensiones, lo que les mantuvo en el partido. Sus porcentajes de acierto pueden no parecer gran cosa, pero no tuvieron nada fácil en toda la noche. ¿Que hubo algún momento en el que Westbrook fue Bad Westbrook? Sí, claro, pero ya es 2016, son muchos años ya. Russ es inseparable, afróntalo.

No fue tampoco la noche de los secundarios tras dos rondas casi completas de champín y rosas, ya que sólo Anthony Morrow que aprovechó su cameo para poner puntos donde ponía el ojo, y Andre Tirador por sorpresa Roberson, contribuyeron de manera eficaz al ataque. Ahí seguramente estuvo la diferencia en el partido. Pero aún así, como equipo siguieron acorralando a Golden State, poniéndoles en apuros con los cambios y su envergadura (hemos visto en muchos partidos innumerables pérdidas de los Warriors, pero no es habitual que tantas sean sobre el balón).

Los Warriors pueden buscar razones para el optimismo en que vienen de ganar, Curry está cada vez más cómodo sacudiéndose a los hombres altos de encima (aunque le falta un punto, sobre todo penetrando a canasta), y está al caer un partido desastre desde el triple de Oklahoma City (43.3% ayer, y estropeado al final). Mostraron carácter y sacaron adelante un partido que no fue fácil. Pero es que el próximo lo será aún menos.

Sofi del día: Si os habéis apuntando a nuestra Newsletter, sabréis ya tras nuestra radiografía de una serie de Playoffs, que por regla general, somos más de los G6 (sobre todo si el equipo que lo juega como local va por delante) que de los tan famosos claves G5. No hay mejor ejemplo que ayer. Sí, ambos equipos jugaron duro (saludos a nuestro hombre Sheed), pero OKC tenía red. En el próximo no será así. Obligatorio ganar para los dos en territorio comanche para el cabeza de serie. Un G7 anticipado para disfrutar el sábado cuando vuelvas de tomar unos cacharros, o el domingo a la mañana, relajado y en pijama, sin cortes de publicidad, y con unas porras churretosas delante. Cuando los drones de Amazon las lleven a tu ventana como los pajarillos de Cenicienta, verdaderamente habrá llegado el futuro, y todo esto habrá merecido la pena.

PO Desde El Sofá (XXIII): Tanto va el cantaro…

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Anoche empezamos lo que tiene pinta de ser una de las finales de conferencia más tremendas que vamos a recordar en años.

Si echamos la vista atrás veríamos claramente que el mejor partido de la temporada regular tuvo lugar entre ambos equipos, con aquel triple estratosférico de Curry, además, entre ambos equipos se vivió uno de los partidos con más expectación en años, aquel que se celebró en La Bahía justo el día antes de la SuperBowl, hasta Jimmy estaba allí aquel día.

Dicho esto, lo que vimos anoche fue de nuevo la comprobación de que Thunder le puede hacer mucho daño a estos Warriors. Y no hablo del equipo de altos que está sacando Donovan y con el cual aguantó más de lo esperado, …

(por cierto, abro paréntesis aquí para hablar de Reggie Miller y su afición por bautizar las cosas, anoche la soltó a los pocos minutos de empezar la retransmisión, con The King Kong Line Up… a ver si pronto vuelve Webber…, cierro paréntesis)

…sino de esa sensación de que Warriors no tiene el material suficiente para según que cosas que puede hacer Thunder y esto sobre todo se vio cuando Westbrook se puso en modo Westbrook y enchufo casi todos los puntos de Oklahoma en el 3Q y con ello consiguió meter a Thunder en un partido que hasta ese momento estaba siendo dominado por los de Kerr.

El último cuarto fue un querer y no poder por parte de Warriors (!!!!!), donde no les entró nada del tiro exterior y donde ese quinteto de altos que tanto está gustando al entrenador novato de Thunder se cascó un parcial de 21-7 para que poco a poco (a pesar de los 7 fallos seguidos de Durant, aunque luego metió la que debía para sellar el partido…) se llevara el primer envite hacia la ciudad donde no pasa nada y sorprendiendo a medio mundo baloncestístico.

Dame 6 partidos más de estos…

Sofi Del Día: Para Steve Adams y sus declaraciones post-partido, siempre deja algo

PO Desde El Sofá (XXI): Billy tiene un plan

Respiremos todos juntos.

Hace poco más de un par de días hablábamos de que tremendos estaban siendo Spurs con su forma de jugar, con Leonard en modo DIOS, etc, etc, etc… Hablábamos de unos Thunder que eran egoístas, del mal rollo entre unos y otros, que nadie habla al entrenador, etc, etc, etc…

Ahora todo ha cambiado y como se dice en estas ocasiones, ni lo uno ni lo otro, pero vayamos por partes.

3-2. Thunder está con el factor cancha a favor y puede cerrar la serie en su pabellón frente a su chillona gente en una de las mayores sorpresas que se han visto en bastante tiempo en los PO, pero…¿cómo lo han conseguido?. Billy tenía un plan.

La solución ha sido huir del Small Ball que está tan de moda en la NBA y aplicar un Big Ball, por llamarlo de alguna forma, sin probablemente tu mejor pivot en pista. Extraño. Sí y mucho, pero funciona a la perfección.

El Quinteto Big Ball de Thunder es el siguiente: Westbrook, Waiters, Durant, Adams y Kanter. Así de sencillo y claro. Podéis ver los últimos partidos y enseguida veréis que cuando OKC sale con estos 5, ‘casualmente‘ coincide con una pajara de Spurs que se pueden atribuir a varias cosas. Por ejemplo, nuestro amado LaMARCUSSSSSS no se encuentra nada cómodo defendiendo tan dentro en la pintura a un Kanter o incluso a Adams, se le ve mucho más suelto con Ibaka, el cual ha alejado poco a poco su juego a lo Pau Gasol, lo cual le hace más ‘moderno‘ por decirlo de alguna forma, pero también más cómodo de defender.

Estos dos 5 dentro muestra algo que hemos estado viendo este año y que en el fondo de nuestro corazón no queríamos admitir, Duncan está para pocos trotes y parece más un ex jugador que el mejor PF de la historia. Triste, pero es la verdad.

Luego tenemos a Westbrook que es más listo de lo que a veces puede parecer y siempre que puede va a por Parker, el cual, como Duncan, tampoco es el que era y con el ritmo de Westbrook, pues eso no puede.

Pero sobre todo, el equipo de Donovan ha dado una vuelta a la tuerca de la defensa que no se había visto en toda la temporada, muestra de ello es esta jugada que la gente de SB Nation ha sacado en un maravilloso vídeo:

Mola ¿eh?, pues estos son los nuevos Thunder que ha cortocircuito a Spurs, con un quinteto alto a lo vieja escuela y haciendo cosas que antes poco habíamos visto.

Pero no todo está perdido para Spurs. Si alguien puede salir de algo así es Popovich, además con un Leonard que cada vez es más completo en todos lados, hará falta ver que tiene escondido para el partido en OKC, el cual…quiero ver YA.

Sofi Del Día: A la NBA por poner toda la prorroga del Warriors v Blazers en Youtube

PO Desde El Sofá (XIII): Puñetazo en la mesa

La pareja de superestrellas en el partido de anoche fue la formada por LaMarcus Aldridge y Kawhi Leonard, y San Antonio machacó ayer a los Thunder, con una victoria final por +32, jugando el partido perfecto.

Los Spurs se marcharon desde el principio, con un 16-7 inicial y 43 puntos en el primer cuarto y OKC jamás llegó a acercarse. Pusieron el pie en el cuello de Durant y compañía tanto en ataque como en defensa, con una ejecución impecable, mientras además cumplían con la parte más caprichosa del juego: meter los tiros. La prueba de lo mucho que sacaron a OKC del partido, además de la evidente, es que hicieron hasta ¡cuatro! faltas a tiradores de triples en la primera mitad. Si hay un mayor síntoma de vacilación, no se me ocurre.

Con San Antonio metiéndolo TODO y sin cometer fallos,  los Thunder se las tenían que ver una y otra vez con una defensa bien posicionada, con Leonard en Westbrook y Green en Durant, pero cambiando en los bloqueos para tener siempre un hombre delante del atacante. Mientras que en San Antonio todos metían su canasta tal y como salía en el guión, en OKC sólo funcionaban los rebotes en ataque de Adams, los tiros de Ibaka, y las raras veces que conseguían poner el balón en manos de Durant cerquita del aro.

Donovan montó mal el puzzle defensivo de OKC, y su primera idea se cayó por su propio peso: Adams no demostró poder seguir el ritmo a Aldridge en el perímetro, y tuvo que volver a poner a Ibaka con él, pero ya era demasiado tarde. LaMarcus, que hizo 38 puntos en 23 posesiones de tiro, ya estaba enchufadísimo y pudo también con Serge.

Parte de la masacre fue acierto desmedido Spur que no se mantendrá durante una serie entera, pero hubo verdaderos problemas defensivos en OKC de comunicación, de esfuerzo en sus estrellas o habilidad en sus secundarios. Las ayudas no llegaban ni al aro ni a la línea de tres, y mientras que San Antonio parecía jugar con uno más en defensa (con Roberson en pista sobra el parece), en los Thunder resultaba justo al contrario.

San Antonio ejecutó el pick’n’something con precisión, con sus hombres altos anotando fácil si necesitaban abrirse, y sus bases acertando con las ventanas de pase, no importa cuan estrechas. Y una vez que ese dos contra dos lograba la ventaja, esta era definitiva: no había un tercer defensor para molestar. En ningún momento necesitó el carrusel de pases que son capaces de montar, porque con la primera acción era suficiente.

Mientras, en el otro lado de la pista, y como OKC no funciona así, les bastaba con desbaratar esa primar intentona para salir indemnes. A diferencia de Golden State, que asienta el juego exterior para obligarte a salir de la cueva, y luego te castiga dentro, los Thunder primero percuten, y luego intentan recoger los frutos en el resto de la pista. Un equipo te estira y el otro te contrae, y San Antonio, con sus dos hombres altos y sus veteranos, están más preparados para hacer frente a lo segundo. Bien parapetados y jugando juntos y sin tener que defender a la carrera, niegan gran parte de la ventaja atlética de los Thunder. Y sucede lo de anoche.

Pero al final, el consuelo para OKC es que esto es sólo una derrota: cuenta lo mismo que perder por un palmeo sobre la bocina. Por muy mala pinta que tuviera.

Sofi del día: Entre la tranquilidad del resultado y la presencia de Sager, Popovich hizo la entrevista en pista más placentera de la Historia: no pareció un sociópata ni nada.

PO Desde El Sofá (IX): Gracias por venir

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

OKC ya está en semis de Conferencia, camino de San Antonio, y los Mavericks, a regañadientes, por fin pueden disfrutar de descanso e irse todos a operar tras una temporada que ha parecido un ejercicio sádico de hasta dónde se pueden arrastrar las lesiones. Anoche se quedaban fuera Williams, Lee y Mejri, y la movilidad de Matthews fue horrible (y eso que se supone que era el más sano del grupo). No pudieron parar a los Thunder en toda la noche, pero al menos se encargaron de que no dejaran de sentir su aliento hasta el final.

Con un Shakespeare Arena con la energía (y las MILF’s) de las grandes ocasiones, los jugadores de los Thunder, que no necesitan demasiado ya de por sí, salieron con el pedal en el acelerador desde el principio, y no lo levantaron hasta el final. Empezaron atacando por dentro, con Steven Adams haciendo mucho daño en la pintura contra Powell, y poco a poco el papel protagonista pasó a Durant, para que lo acabara recogiendo Westbrook, que quizá estaba un pelín motivado con las palabras que le dedicó Mark Cuban.

El partido fue 100% Conferencia Oeste, un tiroteo, una huida constante hacia delante, que enfrentó a un equipo que jugó con rabia y con ira (los Thunder, más cabreados que nunca) a otro que quería frenar el partido pero no podía. OKC estableció el juego interior, y después, cuando Dallas se acurrucó cerca de la pintura para protegerse, bombardeó con éxito desde fuera, con un Westbrook muy efectivo tras bote en la media distancia.

Los Mavericks fueron escarbando puntos de donde podían, y ayer cargaron más su juego en los hombres altos: si pudieron seguir el ritmo fue por la excelencia de Dirk, el oportunismo de Powell en los tableros y la lectura de juego de Pachulia, haciendo pagar las faltas de atención de la defensa de OKC. Pero tras ponerse a tan solo 4 puntos (tras manejar distancias en la decena la mayor parte del partido) a falta de poco más de 4 minutos para el final con un triple de Dirk, quién sino, un rebote en ataque providencial de Roberson tras una posesión Thunder que casi resulta ahogada por el reloj, y los cambios en defensa de OKC pusieron la puntilla a unos Mavs que anotarían 1 puntito nada más en el resto del partido, entregando la cuchara con dignidad en el cómputo global, pero sin brillo final.

Si buscásemos buenas noticias en el epílogo de Dallas, además del bienestar mental que da saber que tu organización es seria, competente, y quedará en buen estado pase lo que pase, las encontraríamos en el buen partido y carácter de su novato Justin Anderson, que con un poco de suerte y algo más de mano puede como mínimo hacer carrera como secundario 3&D, y en la cuerda que todavía le queda a Dirk. Y el futuro ya se escribirá solo.

De OKC volveremos a hablar.

Sofi del día: Cameron Payne, que por fin salió un poco de la perrera de Donovan, se ha convertido en un animador de élite con sus bailes y cucamonas varias. Cuando un jugador de OKC salía a la contra con todo el campo por delante para matar, la realización de TV estaba casi más pendiente de lo que fuera a pasar con Payne, que en el aro. La cámara lo adora, y él devuelve el amor.

Vivimos los playoff en directo: Dallas 102 – Oklahoma 131 (1-2)

El jueves a las 6 de la tarde llegó la eliminatoria de playoff a Dallas y debido al horario temprano el ambiente del pabellón al inicio del partido era un poco frío pese a los esfuerzos de la franquicia organizando actividades desde 2 horas antes.

El American Airlines Center vestido con todos los detalles de las fases finales pero con muchas butacas con la camisa azul por estrenar hasta bien entrado el primer cuarto.

https://twitter.com/bobbykaralla/status/722894204892909571

El planteamiento de ambos equipos para el tercer partido era claro. Si fueron los malos porcentajes de tiro de OKC el factor que igualó las fuerzas en el segundo partido con una histórica mala actuación de Kevin Durant, en el tercero debían volver a su habitual acierto si no querían que se les atravesara la eliminatoria. Los Mavericks recuperaban a J.J Barea y David Lee tras no participar en la victoria del lunes y se confirmaba la baja de Deron Williams. Con la enfermería llena, tenían que esforzarse mucho para marcar un tempo de partido lento y mantener un marcador bajo si querían tener alguna posibilidad.

Los Mavs empezaban con Felton, héroe en el segundo partido, J.J. Barea y acompañando a los bajitos Nowitzki, Pachulia y Matthews. Oklahoma presentó su quinteto titular con Westbrook, Roberson, Durant, Ibaka y Adams.

El partido se mantuvo interesante hasta casi el final del tercer cuarto cuando se decidió el marcador con los Thunder de Billy Donovan con la lección aprendida y siempre por delante en el tanteo.

La calidad de los dos All-star Durant (34 puntos) y Westbrook (26 puntos) junto con el juego físico y rápido fulminaron cualquier esperanza de los locales de lograr ponerse por delante en la eliminatoria. Esta vez Kevin Durant no falló como el lunes con emparejamientos defensivos en teoría favorables para él con Felton y Harris. No solo eso, sino que incluso los metió cuando Matthews le defendía. Destacar también la aportación desde el banquillo de Waiters y Kanter con 19 y 21 puntos respectivamente.

El último cuarto fue mero trámite dando descanso a los titulares con más de 20 puntos de diferencia en el marcador y la gente marchándose con la esperanza puesta en el cuarto partido de hoy sábado.

La esperanza de los Mavericks para volver a igualar la eliminatoria podría estar en confiar en algún truco que se pueda sacar de la chistera el bueno de Rick Carlisle en el apartado ofensivo, creando más situaciones en ataque si cabe al incombustible de Dirk Nowitzki. También los encontronazos en la serie entre los jugadores van subiendo de tono y ya se vieron varias técnicas como resultado en este partido. Estas interrupciones pueden ayudar a que el ritmo de partido no se dispare y se convierta en un paseo militar para OKC.

El siguiente duelo del oeste está convocado para hoy a las 7:00pm horario local (2:00am horario peninsular). Seguiremos informando!

PO Desde El Sofá (III): Escape de Absolom

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

El partido se decidió por un tiempo infinitésimo pero la victoria cuenta entera para Dallas, que podrá volver a buscar esta temporada el fantasma que se aloja en el Skirvin de Oklahoma City al menos una vez más. Y a eso se suma que en los reinos de Mark Cuban tendrán el placer de recibir a Juan Verdú, que os contará desde el sofá pabellón cómo avanza esta serie desde dentro. Todo buenas noticias para ellos. Y vosotros.

Los Mavs salieron victoriosos y entre algodones en uno de los peores partidos jamás de Kevin Durant, y por extensión de todo el equipo. Quizá la facilidad con la que despecharon a Dallas en el primer partido, y la falta de recursos del equipo texano les hizo confiarse, y jugar de esa manera descuidada y egoísta que recordamos al pensar en los peores partidos de la era Scott Brooks.

Sin Barea ni Lee por lesión, con Deron Williams cojeando y fuera desde mediados del tercer cuarto, Wesley Matthews con el freno de mano puesto y Nowitzki lejos del pico de forma que alcanzó en marzo (y después nos enteramos que jugando con dolores por una contusión tempranera en la rodilla), los Mavericks ganaron un partido de Playoffs en 2016 a domicilio liderados física y espiritualmente por Raymond Felton. Pese a que falló los dos tiros libres en los segundos finales que casi les cuestan el disgusto, el base cuajó una gran actuación que le requirió mandar como director y anotador en ataque, cargar los tableros como si fuera un ala,  lidiar con la más fea en defensa, viéndose emparejado en muchas ocasiones con KD (y saliendo indemne de la gran mayoría de ellas) e incluso jugarse los balones finales tras 41 minutazos en pista. No fue bonito, pero sirvió para ganar.

Por parte de los Thunder, Kevin Durant estuvo fuera del partido desde el principio, cuando empezó fallando canastas que habitualmente anota, sin ser capaz de aprovechar los emparejamientos ventajosos que encontraba frente a Felton o Harris, y desquiciado él solito con un arbitraje que no consideraba digno. Nunca falló tantos tiros en un partido de Playoffs (7 de 33), y estuvo impaciente y atropellado, cosa que fue a peor a medida que avanzó el partido.

Ni él ni Westbrook encontraron mucha ayuda de sus compañeros, pero tampoco se preocuparon de buscarla. Partiendo de que Donovan tampoco ha sido capaz de lograr un quinteto en el que todos participen y la suma sea mayor que el total de las partes, se echaron de menos ayer cosas que sí estaban más o menos integradas y en las que han ido a más durante el año como los bloqueo y continuación con Steven Adams, al que ayer sólo utilizaron como martillo pilón en el tablero de ataque. Y no fue una cuestión de verse sorprendidos por Dallas, y tener que remar nerviosos desde atrás: el partido estuvo igualadísimo en todo momento, controlado a la espera de la posibilidad de abrir brecha. Pero desde el salto inicial apostaron por jugadas con muy poca elaboración y sin colaboración apenas de los secundarios, y en los minutos finales, esa dinámica sólo fue a peor. Si a eso le añadimos que por fatiga o exceso de confianza, ambas estrellas decidieron dejar de defender cuando lograron una mini-ventaja en la recta final que Dallas apagó, su actuación de anoche no les deja en muy buen lugar.

Por supuesto que los Mavs y Carlisle merecen crédito, pero es inevitable pensar en primer lugar que OKC no castigó todo lo que debería a un equipo tan pequeño y magullado como Dallas. No se arrugaron, y plantearon un partido físico pese a tener medio equipo en la enfermería o pendiente de entrar, y aprovecharon la falta de movimiento y de espaciado en el ataque de OKC para poblar la zona lo más posible. Además, estuvieron muy atentos para salir en transición cuando OKC cargaba y no recogía el rebote de ataque, pudiendo conseguir muchos puntos “fáciles” sin necesidad de forzar pérdidas.

Al mismo tiempo, estuvieron atentos de que OKC no les pagara con la misma moneda, comprometiéndose en la defensa de las contras, y sacrificando emparejamientos a cambio de poner un hombre delante del balón lo antes posible, aprovechando que hay varios jugadores en pista a los que saben positivamente que OKC nunca va a pensar en involucrar. Los Mavs tuvieron siempre tres bases-escoltas en pista (dos de Williams, Felton, Harris, junto a Matthews o el novato Justin Anderson) lo que les permitía que al menos un bajito siempre encontrara a Westbrook, al menos para parar el primer impulso, y así lo único que concedieron fue altura lejos del aro frente a un Durant que ayer no estaba preparado para aprovecharla. Una vez embotellados a media pista, orden, esfuerzo, y atención a los buenos, no les hizo falta mucho más. Pero tampoco les sobró ni un segundo.

Seguiremos atentos a esta serie, y el próximo partido, ya sabéis, con Juan desde Dallas. Estad muy atentos.

Sofi del día: Desastrosa la realización de TNT renombrando a Barea como JJ Berea en grafismos (y los comentarios de Brian Anderson me atrevería a decir), sin sonido en las entrevistas a los entrenadores, y perdiendo jugadas para dar repeticiones. En USA también se les cuela algún sapo, y el producto audiovisual de ayer quedó muy desigual.

La gran esperanza blanca

Tras despedazar a los dos mayores aspirantes al título en las últimas semanas, Golden State se ha ganado el derecho a ser considerado el máximo favorito a ganarlo todo en junio. Por todo lo que llevan haciendo desde que comenzó la temporada pasada, son indiscutiblemente el equipo a batir, y, sobrerreaccionando a los últimos acontecimientos, parecen no tener rival. Pero, ¿y si lo fuera Oklahoma City?

Durant, Westbrook y compañía son el candidato con el que nadie cuenta, viviendo en las sombras, principalmente porque el año pasado las malditas lesiones les dejaron muy lejos de la fiesta, y este año no están siendo tan impresionantes, o dando tantas noticias, como otros. Pero si se mira de cerca, cuando entran los emparejamientos en juego, quizá nadie tenga una mejor opción de derrocar a los Warriors que ellos.

La triquiñuela que pone en marcha el ataque devastador de Golden State es el pick’n’roll entre Stephen Curry y Draymond Green. La gasolina del imparable motor Warrior es un dos contra dos entre el mejor tirador de la Historia, que a su vez es uno de los manejadores de balón más exquisitos que el juego ha dado, y un quitanieves que puede ponerla en el suelo, pasar a cualquier punto de la pista, o finalizar sobre cualquier obstáculo.

Las defensas, que además tienen que preocuparse de ellos a 10 metros (y subiendo) del aro, no tienen respuesta buena. Pierdes a Steph en el bloqueo, triple. Doblas con tu hombre alto, y dejas a Green en un 4 contra 3 en el que ejecutar lo que Barkley llama “contraataque a media pista”, y Day-Day encontrará al que quede libre. Muestras al hombre alto y haces que se recoja para volver a Green, y son capaces de encontrar la ventana de oportunidad, por muy poco que esté abierta. Cambias, y te quedas con un tronco tratando de cazar el vuelo de la mariposa más brillante de todas, o a tu pieza más diminuta a merced de un pilar de granito. Puedes utilizar otros defensores, para que las desigualdades no sean tan exageradas, pero en ese caso estás escondiendo tus problemas en el All-Star Klay Thompson o el MVP de las finales Andre Iguodala. Pruebas a mezclarlo todo, para que no sepan que esperar, pero siguen acertando. Hay pocas alternativas.

Para que no te vuelvan loco ni les concedas un momento de soledad, tan buena en el baloncesto como mala en la vida, el atajo más deseable es el cambio, aunque quedes a la merced de los malditos emparejamientos ya mencionados. Y si hay un equipo que, en teoría, tiene el personal para intercambiar posiciones dentro y fuera sin tocar nada más para no sufrir el efecto dominó, ese es OKC. No hay base que pueda defender 203 centímetros de altura, 213 de envergadura, y 104 kilos de peso, pero si alguien puede siquiera aspirar a ello es Russell Westbrook. San Antonio y Cleveland no pueden ni planteárselo con Parker o Irving, pero los Thunder pueden tirar a Green el ejemplar más físicamente dominante del puesto de base, y ver qué sucede. Y en cuanto a hombres altos, pocos equipos pueden presentar para enfrentarse a Curry la mezcla de agilidad, envergadura y conciencia defensiva en el puesto de 4 que posee Ibaka (y Durant en la versión mini del equipo). Hay equipos que quizá tienen opciones más livianas, sobre todo si mueven aleros a esa posición, pero no es sólo preocuparse del cambio en Curry: el resto del partido hay que parar a Draymond por toda la pista, incluido en el poste bajo y en el tablero.

Los Warriors disfrutan en el caos y medran en la desigualdad, ya sea de tamaño, velocidad, o cantidad de hombres, y es muy importante poder defender al resto de jugadores sin tener que cambiar más posiciones, de cara también a no perderles de vista en los contraataques, o no tener que sacrificar ningún jugador en ataque para hacerles frente. La forma más directa y recíproca que encuentres de defenderles, mejor. Por tanto, un equipo con el poder de ralentizar su dos contra dos con sus pares, y nadie más, ya está por defecto en la mejor posición de partida para hacer frente a Golden State.

No todo es tan fácil, por supuesto. Venimos de una semana en la que momentos como la primera mitad frente a Washington nos recuerdan que Steph puede ser imparable uno contra uno, sin importar qué tiene delante. Y aunque cambiar el p’n’r bien pueda abortar la primera intentona, 24 segundos contra los Warriors son molto longos, y no se puede perder la marca de nadie ni un segundo: el resto de jugadores del quinteto tiene que estar alerta, y si se sigue cambiando la asignación de Steph, no se pueden permitir el más mínimo error. OKC es uno de los equipos más acostumbrados a defender en espacio, porque eran muy agresivos conteniendo el dos contra uno y enviando ayudas en temporadas pasadas, pero este año han cambiado a un enfoque más conservador, y si en otros años funcionaba era más por la exuberante capacidad atlética, que por la habilidad de estar alerta. De hecho, una de las cosas que separa, por ejemplo, al Westbrook defensor en la vida real, mucho más mediocre que el Westbrook defensor imaginado, es la incapacidad de defender una posesión completa sin despistes o riesgos innecesarios. Contra los Warriors no hay atajos posibles, no puedes estar defendiendo un pase por detrás a un equipo que mueve con convencimiento el balón y en el que cualquiera puede anotar. Y los Warriors siempre pueden desempolvar las jugadas que tan populares fueron con Mark Jackson, en las que Curry atacaba sin balón, aunque si logran quitar el Spalding de las manos de Steph, significará que al menos han ganado una batalla. Si hablamos de movimiento de balón, también hay que acordarse de Klay Thompson, un jugador al que hay que prestarle toda la atención del mundo, especialmente si el juego colectivo fluye, y que ocupa la posición que resulta más convulsa en la plantilla de OKC.

Y hay piezas importante de la rotación que tal vez no tengan sitio contra los Warriors. Pese a que pueda anotar por sí mismo, y transformar los fallos de sus compañeros en canasta, Kanter a priori no debería estar en pista ni un sólo segundo si no están Ezeli o Bogut, y seguramente tampoco cuando Curry sí lo esté. Van a pagar a un tío este año más de lo que cobra James Harden (perdón, fans de OKC, tenía que hacerlo), y en la serie de Playoffs más peliaguda del año podríamos verle diez minutillos saliendo desde al banquillo. Y con Iguodala, Barnes, Livingston y Thompson enfrente, no hay ningún sitio en el que esconder a otro de los peores defensores de la Liga, Anthony Morrow. Tanto el gigante turco como el tirador impávido podrían proporcionar un buen empujón al ataque de los Thunder, y seguramente los necesiten como la opción más arriesgada y explosiva si tienen que remar desde atrás. Y Oklahoma City siempre puede plantear una serie o un partido a intercambio de golpes. Por falta de dinamita no va a ser, pero ante un equipo tan peligroso desde el triple como los Warriors, las matemáticas no están de tu parte.

Y hablando de intercambio de golpes, a los Warriors también hay que atacarlos, no es cuestión sólo de defenderse. Han estado frenando equipos con su disposición aposicional, sus manos largas y sus apuestas tácticas por ignorar a todo aquel que no sea una amenaza en ataque. Cambian todo lo que pueden en defensa, manteniendo a varios jugadores intercambiables por tamaño en pista, y provocan pérdidas porque siempre parecen tener uno o dos jugadores más en pista de lo permitido. Difuminan hasta a los equipos mejor organizados, como vimos en el enfrentamiento con San Antonio, haciendo muy difícil circular el balón frente a ellos.

OKC, por su parte, sigue siendo un equipo con dos de los mejores anotadores de la Liga, que monopolizan una enorme cantidad de posesiones, pero que mueve poco el balón, y que habitualmente emplea a jugadores que no contribuyen demasiado en ataque. Siempre parecen rendir por debajo de lo esperado en esta faceta (aunque este año son el segundo mejor ataque de la Liga a estas alturas), y su “egoísmo” es la principal munición para los incrédulos. Precisamente, ante Golden State, esto podría ser una bendición. Los Warriors defienden genialmente en equipo, pero, ¿qué sucederá cuando tengan que enfrentarse a dos bestias del uno contra uno? ¿cuándo no puedan utilizar sus siempre tan útiles cambios, porque no hay acción sobre la que cambiar? Si el pick’n’roll CurryGreen da miedo, hay una alternativa que puede ser aún más destructiva e incambiable: el WestbrookDurant, y encima los Thunder tienen ahora más opciones que nunca para rodearlos, entre tiradores y jugadores capaces de moverse por encima del aro. Perdido entre el ruido está pasando el hecho de que está siendo estadísticamente la mejor temporada de la franquicia en ataque desde que dejaron la ciudad fetiche de los tele-films de sobremesa del domingo.

Y ya vimos en las Finales lo que sucedió cuando Cleveland cargó su ataque sobre LeBron, haciendo más daño del esperado. James acabó exhausto, pero OKC tiene dos alternativas, que no van a desplegarse sólo desde el poste bajo, sino desde cualquier lugar del campo, con su tiro por amenaza, y a los que pueden rodear de jugadores que tienen que ser defendidos. Además, podrían obligar a mojarse (y cansarse) en defensa a Curry y Green, al primero, si quieren seguir dándole la responsabilidad de defender siempre al base rival, y al segundo, porque Iguodala o Barnes podrían no ser suficiente ante KD, un anotador mucho más polifacético que James. Los Thunder pueden convertir la serie en un duelo de individualidades, y aunque ni eso quizá sea suficiente ante los Warriors, significaría negarles su gran ventaja, la del equipo.

Otra de las ventajas que tiene cargar su ataque en Westbrook y Durant, es que menos pases en ataque, suelen implicar menos pérdidas. En general, los efectos positivos sobre el organismo de una sana circulación de balón, compensan a la larga sobre unas pérdidas de más, pero ante un equipo con un contraataque y una defensa de línea de pase como los de los Warriors, puede que está solución intermedia no esté tan clara. OKC pierde bastante el balón (en parte, porque este año está circulando más), pero cargando su ataque sobre todo en dos jugadores, esas cifras se deberían reducir. Si Westbrook y Durant protegen la posesión en sus penetraciones, y encontrando al hombre abierto cuando se acerque el dos contra uno, pueden poner en muchos problemas a los Warriors.

Bien es verdad también, que puede que nunca lleguemos a este enfrentamiento en Playoffs. De acabar las cosas como están y no tener sorpresas tempraneras en la post-temporada, el camino a una Final de Conferencia entre estos dos equipos, pasa porque OKC tome El Álamo, un enfrentamiento completamente diferente, que les planteará otra clase de problemas. Y los Thunder también tienen sus problemas, principalmente, tratando de encontrar el jugador que les falta en el ala (o dos incluso, para poder hacerse pequeños), para completar el quinteto en el que todo el mundo produzca en defensa y en ataque. Son más profundos que nunca, pero la mayoría de secundarios aún son demasiado unidimensionales para luchar en lo más alto. La adaptación de Billy Donovan a la NBA tampoco está siendo inmediata, y tras múltiples problemas de salud el año pasado, hay que esperar que ninguno recurra en este.

El caso es que aunque quizá no lo comprobemos nunca, al menos vamos a tener un bonito aperitivo, con tres enfrentamientos durante este mes, empezando hoy mismo con The Belt! en juego, en vísperas de una SuperBowl que se disputa a sólo unos kilómetros, y una temporada de 73 victorias o más en el horizonte. Qué ganitas, joder.