Damian Lillard – Promediando 20.2 puntos y 6 asistencias, Lillard va camino de ser no ya el Rookie del Año… sino del siglo XXI. Russell Westbrook – Después de ver como un jugador metía 138 puntos en 107 tiros en una estafa partido NCAA, Westbrook resistió la tentación y solo tiró 20 veces a canasta el día siguiente frente a Clippers. Harrison Barnes – No es solo que su mate fuera espectacular. ¡Es que se lo hace a Pekovic! No sé si Harrison podrá volver a salir a la calle tranquilo… Blake Griffin – Su tapón a Deron fue tan exagerado que Williams ha tenido que pedir en Twitter que lo sancionen. Roy Hibbert – Aunque ahora mismo no anotaría en el Pacífico desde Venice Beach, el miércoles se hizo un triple-doble con… 11 tapones. Tan tranquilo.
Sexto hombre Víctor Claver – Mete su primer punto en la NBA, y se pierde dos partidos por lesionarse… haciendo una falta. No, en serio.
Recibiendo tan solo 96.0 puntos por 100 posesiones, la defensa de los Hawks es la mejor de este casi primer mes de competición ¿Cómo hemos llegado a este punto?
En primer lugar, revisemos su calendario. Atlanta ha jugado 10 partidos curiosamente distribuidos: se ha enfrentado a tres de los cuatro mejores ataques (Miami, Oklahoma City, Los Angeles Clippers) y a cuatro de los cinco peores, incluyendo los tres menos prolíficos (Sacramento, Indiana, Orlando, Washington)
Lo bueno es que no han mejorado su ránking abusando de los peores equipos (excepto por el encuentro frente a Orlando, a los que dejaron en 72 puntos), sino que han hecho grandes partidos en defensa contra los mejores rivales de su calendario: permitieron 7.7 puntos por 100 posesiones menos de su media a Thunder, 4.3 a Heat, 9.7 a los Clippers, 13.8 a los Blazers y 3.4 a los Warriors. Es decir, han cumplido con nota frente a los rivales más exigentes.
Veamos ahora los datos particulares según el quinteto. De los 10 grupos que han jugado más de 10 minutos, la combinación Teague–Harris–Korver–Smith–Horford ha sido particularmente aguerrida en defensa. En 61 minutos juntos, solo permiten 82.7 puntos por 100 posesiones, 12.8 menos que la otra opción de quinteto titular, con Pachulia en lugar de Harris y 14.3 menos que con Stevenson en lugar de Devin. Curioso que el equipo haya funcionado mejor con un Harris ligeramente fuera de posición que con dos jugadores con fama de defensivos, aunque tal vez se deba simplemente al pequeño tamaño de la muestra, y a que este grupo jugó 20 minutos del partido contra Orlando, pero de todas formas, en los otros 3 partidos que coincidieron también mantuvieron un buen nivel.
Habrá que ver si a medida que los minutos se acumulan, el quinteto con el de Wisconsin mantiene el éxito, porque hay cosas buenas, y cosas malas. A pesar de que, como siempre, estamos tratando con muestras casi ridículas, Harris está defendiendo muy bien ante bloqueos directos este año jugando de escolta: en las 22 jugadas etiquetadas por Synergy, ha forzado tantas pérdidas, como canastas/faltas de tiro ha permitido: 6. Al verle defender este tipo de jugadas, destacan dos cosas, una, la habilidad que tiene Harris al colarse en los bloqueos por delante:
Y otra, la rapidez que tiene que le permite recuperar y volverse a colocar frente al rival, a veces incluso ante la sorpresa de este, que acaba forzando un pase o cometiendo una pérdida.
Aunque frente a jugadores más pequeños su defensa no es tan efectiva en esta situación (cuando coincidió con Bledsoe este no tenía tanto problema en perderle), la secuencia en la que pasa el bloqueo por encima y después llega a colocarse frente al rival, anulando su ventaja está siendo habitual este año (las 10 veces o así que ha sucedido…). En donde no está poniendo tanto esfuerzo es en los bloqueos indirectos, ya que si no lo ve venir, su agilidad no se impone a la endeblez. En este ejemplo se le puede ver en la línea de puntos enganchado con Singleton, y esta temporada ha habido algunos más, y no ante bloqueadores especialmente espectaculares: McRoberts o Meyers Leonard.
Así, los rivales llevan 34 puntos en 27 jugadas frente a Harris con jugadores que salen de bloqueos indirectos, pases a la mano y tiro tras pase, que son situaciones en las que Devin suele venir a remolque tras haberse quedado enganchado en un punto anterior, y lo preocupante no es solo el acierto, sino que los tiros que crean los rivales en este tipo de situaciones son bastante solitarios.
Cambiando de tercio, cuando repasábamos a los Hawks en nuestro Avance de Temporada, fuimos muy pesimistas con su defensa, que pensábamos que iba a estar en el tercio más bajo de la Liga, pese a ser sextos el año pasado. Pero al menos acertamos nominando a Atlanta como uno de los equipos favoritos a liderar la Liga en pérdidas forzadas este año: son primeros con un 17.2%, y no es un valor descabellado, ya que 40 equipos a lo largo de la Historia de la NBA han logrado que sus rivales perdieran el balón a ese ritmo o aún mayor.
Un apartado defensivo en el que nos temíamos que los Hawks podrían sufrir este año es el rebote en defensa, y así está siendo: de ser 7º el pasado año, han pasado a la 23º cogiendo solo el 71.2% de los rebotes tras fallo rival. Y esto sí que puede ser más problemático: en la última década solo un equipo, Detroit en 2004, tuvo un Índice Defensivo menor a 100 puntos por 100 posesiones, dejando rebotear a sus rivales el 28% de sus fallos. Y lo lograron gracias a que frente a aquellos Pistons, el eFG% rival fue de 44.1%, el 2º mejor en los últimos 10 años. Aunque el 47.2% que los Hawks están permitiendo les sirve para ser 6º esta temporada en la Liga, no están a ese nivel.
Otro indicador poco halagüeño para Atlanta es el poco acierto de su rival desde el triple. Si esta temporada se están acertando el 35% de los triples, contra los Hawks solo entran el 31.6% (segunda mejor marca de la Liga), y eso pese a que se han enfrentado a los 2 mejores equipos desde la línea de 3, y el porcentaje total conjunto de sus 10 rivales en los partidos que no han jugado contra ellos es algo superior a la media, un 35.6%.
Aunque puede haber algo en la manera de defender de los Hawks que haga más difícil que el rival acierte con los triples, esta estadística fluctúa mucho de un año para otro y en una misma temporada, y parece tener un alto componente de aleatoriedad. Solo 3 equipos en el el Top 10 el año pasado repiten este, y los tres primeros la pasada temporada son 25º, 27º y 29º este año, incluyendo Boston, que tras ser primeros en la 2011-2012, son penúltimos esta.
Y aquí no podría haber ejemplo más gráfico que los números de Synergy. Aunque siempre hay que cogerlos con pinzas, que el único defensor que los Hawks tengan entre los 30 mejores en puntos por jugada permitidos a su par sea Kyle Korver, en el 18, tiene su punto gracioso. En las 98 jugadas en las que al final un jugador ha quedado emparejado al alero, solo han metido 63 puntos, con un 6 de 32 en triples.
Y como podéis sospechar, no es que Korver, voluntarioso él de todos modos, sea un defensor estrella. Aquí tenéis un ejemplo de dónde estaba cuando Beal recibe el balón en un tiro que se acaba fallando.
Y aquí otro ejemplo de dónde acaba en un crossover de Matthews, que compra el espacio, para luego fallar el triple:
Y aquí Durant falla el triple pese a que Korver llega tarde por quedarse en un bloqueo de Perkins:
En definitiva, el éxito de los Hawks con Korver en sus quintetos y defendiendo el triple con y sin él, tiene más pinta de suerte aleatoria, probablemente pasajera, que de trabajo bien hecho.
Así que el veredicto final que damos, es que aunque la defensa de los Hawks hace cosas bien y no va a estar entre los peores como agoreramente creíamos, el éxito rotundo actual tiene algo de truco. Los Hawks pintan como un candidato clarísimo a la regresión en cuanto sus rivales acierten más contra ellos. Pero mientras sigan siendo tan aguilillas con las pérdidas, deberían estar en la primera mitad de la Liga con relativa comodidad.
Tras ser terceros hace un año en Índice Ofensivo, anotando 109.2 puntos por 100 posesiones, los Nuggets son decimosextos este año promediando tan solo 103.8.
Con Faried y McGee a tiempo completo son el equipo que más rebotes de ataque coge de la Liga, y han reducido el número de pérdidas, por lo que si el acierto se hubiera mantenido igual, los Nuggets deberían ser un ataque aún más potente, porque son el equipo que, ajustado a ritmo, más tira de la Liga. Por 100 posesiones, tiran (bien de campo, bien desde la línea) 7 veces más que la media.
Y gracias a crear más oportunidades que nadie, se están manteniendo a flote, y no han pasado a ser un horror de ataque, porque en puntos por jugada, han caído aún más, del tercer puesto… al vigésimoséptimo según Synergy.
A Denver este año le está costando anotar una barbaridad. Se le echa mucha culpa a la falta de acierto desde el triple tras perder a Harrington y a Afflalo, y aunque ha habido un descenso en en el acierto, ya que han pasado del 33.2% al 30.0% con el mismo volumen (24.3% y 24.4% del total de los tiros), la diferencia no llega a un punto por partido. Ya el año pasado fueron un equipo muy flojo desde el exterior, e Iguodala está prácticamente reproduciendo el acierto de Afflalo. El porcentaje de AI, aunque parezca un poco peor, sería igual si hubiera metido un solo triple más, y tira más por partido. La culpa es de alguien que ya estaba en el equipo, Gallinari, que tras acertar con el 36.8% de aciertos en su carrera, está metiendo solo el 22.2%, múltiples airballs incluidos, y por su alto volumen, es sobre todo él, el que está marcando la diferencia negativa, pero su reputación se mantiene lo suficientemente alta para seguir siendo una amenaza desde el exterior que los equipos deben defender, y el espacio en el ataque de Denver no se ha reducido.
En lo que han visto un descenso dramático los Nuggets, es en el número de tiros libres que intentan. A lo largo y ancho de la Liga se ha reducido el número en este comienzo de la temporada en un séptimo, como estudiaron en la ESPN, pero para los Nuggets la diferencia es mucho peor ¡Han pasado de ser 3º a 28º en la ratio tiros libres/tiros de campo intentados! Este descenso en el tiro más eficiente que puedes tener en una pista de baloncesto (salvo para algún pívot del Geppetto Brothers Club) hace que el ataque de los Nuggets haya pasado de potente, a uno de los más inofensivos de la Liga.
Han reducido tanto la frecuencia con la que van a la línea, donde han pasado de ser 2º y tirar dos tiros libres por cada seis de campo, a ser 26º, y cobrarse dos lanzamientos de falta personal por cada ocho. Además, tienen el peor porcentaje de acierto de la Liga, un 64.7%, un balance, que de mantenerse a lo largo de toda la temporada, sería el más bajo visto en la NBA desde el año 1968.
Según Kevin Pelton, si todos los jugadores de los Nuggets estuvieran metiendo los tiros libres al ritmo previsto para ellos, teniendo en cuenta la distribución por jugadores, los Nuggets deberían estar metiendo el 73.7% de sus tiros libres, una diferencia de 9 puntos porcentuales, y que les daría 2 puntos más por partido. Como cada punto por partido supone, a lo largo de la temporada, unas 3 victorias, los Nuggets perderían unos 6 partidos esta temporada, sola y exclusivamente por su (des)acierto en la línea, si mantuvieran todo el año este nivel.
Pero los Nuggets no están siendo solo 2 puntos peores por partido que el año pasado en ataque, sino unos 4.6, por lo que no solo es el retroceso desde el triple y la línea, hay algo más.
El uso del pick’n’roll cuando lo finaliza el bloqueado ha sufrido un gran descenso en su eficacia. El año pasado, lo utilizaron en el 10% de sus jugadas y metían 0.81 puntos cada vez que lo utilizaban, en media. Este año, recurren más a él (11.9%) pero peor, 0.62 puntos por posesión. Todos los jugadores que lo ejecutan en Denver (Lawson, Miller, Gallinari e Iguodala) lo hacen con menos eficiencia que el año pasado, y especialmente paupérrimo es el rendimiento de Gallinari que ha sacado 7 puntos de 16 intentos.
Pero no solo Danilo ha retrocedido este año: Ty Lawson está teniendo un principio de temporada un tanto complicado. Ha reducido sus porcentajes en todo tipo de tiro: tanto en el aro, como la media distancia, como desde la línea de tiros libres, como en el triple (su 25% rivaliza con el 22.2% de Gallo) y aunque viéndole jugar da la impresión que está sin ganas de lanzar, y que se está dejando oportunidades en la mesa, lo cierto es que está tirando tanto como el año pasado: incluyendo tiros libres, 14.2 intentos por los 14.1 del año pasado, aunque en 3 minutos por partido más. Así que ese bajón de los 16,4 a los 12 puntos por partido, es cosa del acierto, no del volumen.
Y luego, para terminar, Karl, tampoco está ayudando mucho. En el último partido de los Nuggets, contra Heat, Denver entró en el último cuarto 13 puntos abajo. McGee entró en ritmo, anotando 3 canastas casi seguidas (con un triple de Miller por el medio), y con un parcial 13-4 se pusieron a 4. ¿Qué hace George tras una preciosa canasta y un tapón de McGee culminando 6 canastas seguidas de su equipo? Sienta a JaVale porque en la recta final del partido no se fía de la pareja que hacen Faried y él en defensa, y prefiere quedarse con Manimal.
Aunque el razonamiento es más que lógico, y sobre todo ante un rival como Miami, posiblemente el peor enfrentamiento para una pareja tan tramposa, ¿no podría haber esperado un poco más, al menos hasta el primer fallo? Los 4 minutos que estuvieron los dos juntos solo permitieron 4 puntos, McGee había anotado 9 de 12 tiros de campo durante el partido, y estaba claro que Miami no tenía respuesta para él… hasta que se la dieron desde el banquillo de los Nuggets.
Como no es normal que los Nuggets mantengan un ritmo de anotación negativo desde la línea inédito desde a la unión ABA-NBA, y que sus máximos anotadores parezcan Cory Higgins y Toney Douglas, es fácil pensar que los Nuggets solo pueden mejorar, y su mal comienzo lo vamos a calificar de truco.
Repasando el vídeo, no parece que los Nuggets tengan un problema estructural en su ataque, al menos comparado con el año pasado, sino que la bola, no está entrando. Les vendría bien algo más de tiro exterior, para que Lawson y Miller vieran menos ayudas penetrando, pero el año pasado supieron sobrevivir con idéntico espacio, e Iguodala quizá paraliza un poco el ataque en alguna ocasión, pero no hasta el punto de coagularlo. El rebote ofensivo, mientras Faried, McGee y Koufos sigan jugando se va a mantener, por lo que aunque los Nuggets no puedan repetir el éxito de ser 3º en puntos por jugada, sí deberían estar mucho más arriba en el ránking de Índice Ofensivo en el futuro próximo.
Hay una frase muy usada en el deporte en general, que, varía en la versión literal, pero se reduce a un «Lo único que importa es la victoria» en la literaria. En la NBA, y no solo aquí, pero es de lo que hablamos, también importa mucho de cuanto ganas.
El margen de victoria (o diferencia de puntos, o +/-), la media por la que acabas ganando a tus rivales, tiene un valor predictivo igual o mayor que el de contar lo más sagrado en el baloncesto, las victorias, simplemente. No es algo que me esté inventando, está documentado en múltiples lugares, como por ejemplo, en el capítulo 30 de Mathletics, de Wayne L. Winston, a lo largo de todo el Basketball on Paper de Dean Oliver, o en The Wages of Wins de Dave Berri. También han aparecido numerosos artículos en blogs del New York Times, en 82games.com o en Little White Statistics por poner algunos ejemplos, y casi todos los sistemas de estadísticas avanzadas de evaluación de jugadores se basan en este concepto.La bibliografía es extensísima y seguro que podrías encontrar muchos más y mejores.
En la última década, en Playoffs, ya ha sucedido varias veces que el margen de victoria ha identificado mejor al campeón que mirar simplemente al número de partidos ganados. En los últimos tres años ambos sistemas han fallado bastante, pero si nos vamos atrás, nos encontramos con el poder predictivo de usar la diferencia de puntos. En 2004, los Pistons, tuvieron el 2º mejor margen de victoria tras San Antonio, pese a ser el 6º en la clasificación. En 2005, los Suns ganaron 3 partidos más que los Spurs, pero fue San Antonio, con mejor margen de victoria, el campeón final. En 2006 nadie vio venir a Miami, y en 2007 San Antonio, 3º en victorias, pero 1º en margen superando a Dallas y Phoenix, volvió a resultar ganador. Los Celtics dominaron la NBA y el margen de victorias en 2008, y en 2009, ambos métodos hubieran dado como ganador a Cleveland (fallos), pero ambos colocarían a Lakers por encima de Celtics (acierto).
Alguien puede pensar que el margen de victoria es injusto, porque si un equipo gana a uno malo de 30 y otro a uno bueno de 1, la diferencia no refleja la realidad. Pero como la NBA tiene 82 partidos, y todos juegan un número parecido de encuentros contra equipos malos y buenos, al final se acaba compensando.
Y también, aunque parezca que ganar de mucho es una tarea fácil, no lo es en absoluto, los que más ganan con amplios márgenes de victoria con regularidad, lo hacen precisamente porque son buenos, no al revés. La idea es muy sencilla: en partidos muy igualados, los pequeños detalles marcan la victoria. Los dos equipos se suponen igualados en fuerzas, pero el casillero de victorias reflejará al final el todo para uno, y la nada para el otro, mientras que el +/- contará la verdadera historia de la equidad. Por otro lado, las palizas representan el dominio absoluto de un equipo, y una diferencia en muchos casos mayor a la simple unidad, algo que el margen de victoria es capaz de capturar.
El coeficiente de correlación R² entre el número de partidos ganados por más de 10 puntos (un baremo arbitrario, pero hay que poner uno) y el de victorias a final de temporada fue de 0.71 el año pasado. Si nos vamos un año atrás, para evitar los efectos del cierre patronal, R² sube a 0.82. Es decir, los equipos que más ganan de paliza, lo hacen porque son los mejores. No debe extrañar mucho como concepto, ni cuantitativamente, porque en el fondo, el número de victorias por paliza es un subconjunto del total de los partidos ganados, pero la relación es verdaderamente fuerte.
Si miramos el margen de victorias completo, su correlación con el número de partidos ganados es enorme (R² de 0.93 en 2012, 0.95 en 2011), para que veáis que es una diferencia reducida (el margen de victorias no va a decir que los Bobcats fueron buenos, o los Spurs malos), pero esa pequeña desigualdad, suele ser de una gran utilidad para predecir el comportamiento futuro de un equipo.
En basketball-reference.com miraron un poco más allá y trataron de buscar una relación entre equipos que ganan en Playoffs con el tipo de victorias de Liga Regular. Y descubrieron por ejemplo que desde que se unieron la ABA y la NBA, es un mejor indicador de éxito en la post-temporada, haber ganado de mucho (9 o más puntos) a equipos malos (menos del 50% de victorias) que de poco (menos de 5 puntos) a equipos buenos (con más 50% de victorias). Los equipos que habían obtenido más palizas a los peores de la Liga ganaban el 59% de los partidos en las Finales, y los que tenían ventaja en victorias ajustadas solo el 48%
Por eso el +/- sirve para poner la situación de los Lakers en un contexto mejor que el que sus 3 únicas victorias indica. La historia y los números parecen apuntar a que si llegan a las Finales de Conferencia, tienen una mayor probabilidad de ganar a su rival si han tenido más diferencias como la del partido de Detroit (29), o la del de Sacramento (13) que ellos, que batiéndoles con las de tipo pírrico como la que pudieron conseguir ante los Spurs.
Por supuesto, esto tampoco quiere decir que los fans de los Lakers tienen que ir sacando los billetes de avión para ir a ver a su equipo en las Finales a Charlotte, y menos con solo 8 partidos en este curso. Pero el hecho de que cuando han ganado, lo hayan hecho con semejante autoridad, pinta bien de cara al futuro.
El otro día una conversación en Twitter, en la que se comentaba que Faried demostraba que tenía la cabeza amueblada en contraposición, por ejemplo, con Blatche, me hizo pensar como atribuimos la culpa de lo que no cumple nuestras expectativas a lo que no la tiene.
Desde aquella conversación, Faried retiró 2 puntos del marcador de su equipo (en un partido que acabaron perdiendo… de 2) por colgarse del aro con el balón en el aire, ha fallado un mate en un partido posterior, le han taponado 238 tiros (cifra aproximada), ha demostrado no tener ningún tipo de temor o consciencia por su integridad física, sigue estando totalmente perdido en defensa cuando el movimiento va más allá del simplismo más absoluto y vete tú a saber cuántas cosas más. Faried no tiene una inteligencia (baloncestística) especial, desde luego.
Pero no nos preocupamos de su cabeza, ni nos parece un problema, porque produce. Faried sabe hacer algo, y lo sabe hacer realmente bien. Rebotea como si la vida de toda su familia, amigos y el resto del estado de Colorado dependiera de ello. Rebotea, rebotea y vuelve a rebotear. Delante de cualquiera, no importa con quien juegue a su lado, y lo haría, tanto si le entrena Karl en Denver, como si lo hiciera Mike Brown en… oh, no importa.
En su mismo equipo, tiene a otro de esos jugadores, a los que como a Blatche, se le ha acusado de no «tener cabeza», JaVale McGee. Pero, ¿es un problema de la cabeza? ¿No será que las cosas que McGee hace no son sostenibles simplemente a lo largo del tiempo como las de Faried? Le atribuimos la culpa a la cabeza, al entrenador a los compañeros, sin querer reconocer que si el talento para hacer algo no se puede demostrar de manera consistente, tal vez sea porque simplemente no está ahí. Incluso, si es una cosa verdaderamente de la cabeza, ¿qué nos hace pensar que puede o vaya a cambiar?
Cualquier jugador de la NBA puede encadenar un par de partidos en el que le entran más tiros de lo normal. Hay a quien sus movimientos más estéticos, les funcionan esporádicamente. En Playoffs, incluso, cuando se repite contra un rival cuyo emparejamiento es bueno para ti, y hay más prensa y audiencia, aún es más fácil la situación y su repercusión. En jugadores ya consagrados no nos afectan esos días de actuaciones más sensacionales que de costumbre, son otra muestra más de lo buenísima que es la estrella. Pero en proyectos y jugadores que nunca fueron, siempre parecen ser la demostración de que hay un potencial oculto todavía por descubrir.
«Si pudiera hacer esto todos los días…» Al igual que Kobe no anota siempre 81, ni Love coge 30 rebotes, Andray Blatche no va a ser con consistencia el de sus mejores partidos. Un jugador puede mejorar y cambiar de un año para otro por muchos motivos. Ponerse en forma, cambiar de aires, un nuevo sistema, diferentes compañeros, un cambio en la mecánica de tiro, un recurso nuevo que ha aprendido… Pero esto son excepciones. Con todos los factores externos con los que se quiera contar, cada vez que un jugador sale al campo, va a ganar y a jugar lo mejor posible, y cuando tira, o postea o pasa, esa situación particular está en un vacío en el que podemos extraer todo lo demás, menos su talento real.
Lo mismo pasa con la selección de tiro de los anotadores de volumen. Puede haber y hay algún caso flagrante en especial, pero en otros… ¿tienen peor cabeza para ello que Kobe o Durant? Estos dos también se tiran cosas que harían vomitar a una cabra, pero ellos las meten. La diferencia no es la selección, es la ejecución. O puedes, o no puedes. Si es de vez en cuando, es que no.
En las previas de cada principio de temporada se lee lo de «y si explota», «y si por fin», «y si este año»… La locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Einstein, cuando lo dijo, hablaba del método científico, y el baloncesto, por suerte para nuestra diversión, no se acaba de regir por las mismas normas. Pero si no es una locura por completo, sí lo es en parte. No hay que confundir el progreso real que muestran muchos jugadores, especialmente a temprana edad, con esperar que alguien al que llevamos 8 años viendo fallar muchos más tiros de larga distancia de los que mete, o tomando malas decisiones, deje de hacerlo.
No es su cabeza la que está mal entonces, es la nuestra.
Tras 5 partidos los Mavs son el equipo que mejor tira de la Liga. 48.5% de acierto en triples, que sería la mejor marca de la Historia de la NBA, y lideran la Liga en puntos por jugada en tiro tras pase (no solo de tres) con 1.28 ppj, por delante de equipos que han empezado de manera terrorífica como New York o Miami. Y todo esto, sin un tal Dirk Nowitzki. Pero, ¿esto es sostenible?
Parece claro que a ese nivel general, o en algunos casos, en particular (O.J. Mayo anotando 4 triples por partido con un 63.6% de acierto), no. Pero, ¿es posible que coqueteen con el 39-40% lo que le daría una de las mejores marcas del la Liga al final del año? Sí.
En primer lugar, veamos como han distribuido sus tiros de 3, comparados con el líder en porcentaje de acierto el año pasado, San Antonio, por los datos de Synergy.
Vemos que el reparto es parecido, pero con alguna diferencia. Tiran menos tras pase, por comparación, pero en el caso de San Antonio eran menos efectivos de esa forma y en Dallas, sucede al contrario. Deberían empeorar en esa situación, pero probablemente, también tienen un margen de mejora al contraataque, donde solo están acertando un 33% de los tiros, pese a tener un número elevado de intentos. No están abusando de recursos más egoístas como el aclarado, y los números indican una solidaridad similar a la que tenía San Antonio, buena señal.
Otra situación a analizar son las defensas a las que se han enfrentado. Con la temporada todavía tierna y los rankings cambiando de un día para otro, se han enfrentado a 4 de las 9 peores defensas, y Utah que es 16ª. Charlotte y Toronto están siendo horribles en la defensa del perímetro, fuera de posición, rotando mal y tarde y jugar contra ellos probablemente les ha ayudado bastante. Por suerte, los próximos enfrentamientos son favorables en este aspecto ya que New York (5º equipo que mejor porcentaje de 3 permite al rival), Charlotte de nuevo (2º) y Minnesota (3º) esperan los siguientes, por lo cual no sería de extrañar que mantengan este nivel un poco más, antes de regresar a la media.
Ahora, veamos la cinta. Dallas siempre ha sido un equipo de tiradores y diestro en el arte del triple, pero la nueva dimensión que han añadido al equipo este año con Collison (y los que no lo son) penetrando más de lo que estaban acostumbrados a ver en Texas, y sin tener que pasar el balón por Dirk, han permitido que veamos ese juego de penetración-y-pase tan de moda en la Liga, y como efecto colateral, al concentrar a la defensa, están ganando ese espacio que les permite dar el pase extra en el perímetro:
O.J. Mayo, que es el que se lo está montando un poco más por su cuenta y ha embocado los triples más espectaculares (y por tanto, más propensos a no volver a repetirse) ha metido más de la mitad, 12 de sus 21 triples, tras pase en estático, y no nos extrañaría que acabará la temporada en un 40% si sigue tirando en armonía con el flujo del ataque.
Hasta, Vince Carter, el jugador que más triples ha fallado y con peor porcentaje (Troy Murphy aparte) no lo ha hecho con malos tiros tampoco. Todavía es proclive a tirarse el ocasional WTF?, pero la penetración (o simplemente su amenaza) y el pase extra, le han permitido tener buenas oportunidades de cara el aro incluso en los fallos, como podéis ver:
Otra pieza importante en el acierto desde el perímetro está siendo Jae Crowder (9 de 18). Comparado con Kenneth Faried (a ver si adivináis el motivo, que por su porcentaje reboteador del 7.9% no es) su juego en realidad se está pareciendo muchísimo más al de otro rookie del año pasado con peinado característico: Kawhi Leonard. Los dos venían con dudas sobre su tiro y las han solucionado de la mejor manera posible: demostrando una inteligencia tremenda para quedarse solo. Todos sus intentos han sido tras pase, y aunque a medida que los seguimientos a su juego obliguen a su par a prestarle más atención cuando merodee la línea de tres, su porcentaje bajará del 50% que tiene ahora mismo, pero ayudará a descongestionar la zona para Collison y cía. En las siguientes jugadas vemos como en ataque está siempre abierto y dispuesto para aprovechar la penetración de los exteriores de Dallas o un balón que le llegue desde el poste bajo:
En definitiva, los Mavericks no deberían seguir anotando de 3 a niveles históricos, pero pueden ser un buen equipo durante el perímetro a lo largo de toda la temporada. Cuando llegue Nowitzki, su identidad mutará un poco… pero si acierto desde el triple nos estamos refiriendo, es Robin Freaking Hood.
En La Crónica seguimos intentando acercarte estadísticas que no se ofrecen en este formato en ningún otro sitio (como ya hacemos con El Tiro), y hoy te traemos las métricas dependientes del quinteto, en función de si un jugador está en él o no.
Una de las herramientas para analizar el rendimiento personal, es ver como funciona el equipo cuando el jugador está en pista, en comparación con los momentos en los que no está en el quinteto. Estas estadísticas, como cualesquiera otras, no sirven evidentemente para ordenar de manera definitiva la calidad de los jugadores, pero pueden servir de refuerzo para intentar entender mejor su aportación.
Estas métricas se encuentran situadas en el contexto del equipo, por eso dependen mucho de con quién juegas o quién te sustituye (y ahora al principio de la temporada, con la muestra pequeña, incluso, de contra quién has jugado), y sus resultados son mucho más significativos para explicar papeles dentro de un equipo, que para comparar entre varios, por eso os permitimos buscar y ordenar jugadores, tanto en el conjunto de la Liga como el del equipo.
Podréis por tanto comparar varias estadísticas (+/-, +/- ajustado a 48 minutos, Índice Ofensivo, Índice Defensivo, %Rebote defensivo, %Rebote de ataque, %Rebote total, TS%, eFG% y TS% y eFG% del equipo rival) de equipo con un jugador determinado en pista, sin él, y la diferencia neta entre lo que sucedió cuando estaba y no estaba en pista.
También hay que indicar que las estadísticas de defensa (Índice Defensivo y el TS% y eFG% del rival) son mejores cuanto más pequeño sea el valor, y por tanto se deberían ordenar de menor a mayor, y tenéis un control para poder decidir el umbral mínimo de minutos necesarios para aparecer en la tabla.
Esperamos que os guste y os divirtáis jugando con La Tabla:
La dinastía continúa. Cuando tu cuarto mejor jugador sería el franquicia en muchos otros equipos… solo se puede pedir una cosa: que cuando presenten a tu equipo en el Staples, suene la Marcha Imperial.
Altas: Dwight Howard (Orlando Magic), Steve Nash (Phoenix Suns), Antawn Jamison (Cleveland Cavaliers), Jodie Meeks (Philadelphia 76ers), Chris Duhon (Orlando Magic), Earl Clark (Orlando Magic), Robert Sacre (Draft), Darius Johnson-Odom (Draft)
Bajas: Andrew Bynum (65.7% de los minutos), Matt Barnes (44.8%), Troy Murphy (29.8%), Josh McRoberts (22.3%), Ramon Sessions (21.8%), Andrew Goudelock (21.8%), Christian Eyenga (0.6%)
Empezamos:
Los Angeles Lakers en ataque 2011-2012
Puntos por 100 posesiones
EFG%
3P%
TL/TC
% Pérdidas
% Reb.O.
10º
13º
25º
8º
20º
7º
Lo que diga el Alubio
El mejor anotador, el mejor pasador y el mejor reboteador de la última década están contigo. Hay tiro exterior, hay juego interior, hay habilidad para pasar en los dos postes, tanto por altos como por bajitos, hay defensa, hay inteligencia, hay altura, hay peso, hay historia. Lo tienen todo.
Pero el baloncesto es holística: el todo es diferente a la suma de sus partes.Y la parte más voluble se llama Kobe Bryant.
Que Kobe no está ya para meterse 28 puntos por partido a su rollo, y con los compañeros que tiene, es algo de lo que ya se ha dado cuenta todo el mundo, menos él y sus fans. Se quedó a una décima de punto de coger a Durant como máximo anotador, con una sutil diferencia: que en 8 partidos menos, falló 108 tiros más que él. En eso sí que lideró la Liga, claro está. Su TS%, un 52.7, estuvo por debajo de la media de la Liga, y su porcentaje de triples es el peor desde que tenía 23 años. Teniendo a Bynum o Gasol como compañeros, semejante volumen es imperdonable.
Pero sería aún peor con Howard y Nash en el barco. Bryant todavía tiene la calidad para ser un magnífico jugador sin tener que dominar el balón. Anota puntos saliendo de un bloqueo indirecto al mismo ritmo que Durant, siendo 5º en la Liga entre aquellos con más de 100 sucesos, y en estático está bastante por encima de la media también. Y nadie le pediría que abandonara por completo su estilo.
Pero el potencial de este equipo es tan temible (para el rival) que no se pueden permitir que el 25% de los puntos que mete su estrella, se hagan por debajo del ritmo medio. Y lo que más enerva de Kobe, a diferencia de otros tirazapatillas, es que él no es un inconsciente. Vive en una burbuja de ego que de vez en cuando le puede distorsionar la realidad, pero es inteligente para saber cuando está haciendo daño al equipo. Su avaricia no es fruto de un onanismo rampante, sino de su competitividad.
Y lo cierto es que no ha tenido ningún compañero comparable a Nash en el perímetro durante toda su carrera. No sería difícil pensar que Kobe puede ver su juego desconectado al de los grandes interiores que le acompañaban, y pensar que la tarea de creación era una misión exclusivamente suya, y que esa disfunción le haya llevado a abarcar más de lo que debería. Pero ya no tiene esa excusa.
El éxito de los Lakers será proporcional a cuanto gravite la cantidad de tiros de Kobe hacia las 25 posesiones por 36 minutos. Por lo menos ya se ha dado por aludido.
El Princeton de Bel-Air
Aunque el ataque Princeton no es mala idea para este equipo, tanto desde el punto de vista de aprovechar sus recursos lo mejor posible, como el del espectáculo para el espectador, mientras Nash siga siendo el mejor distribuidor del mundo, me gustaría ver a los Lakers haciendo bloqueos directos en el poste alto (o como Steve los suele hacer, altísimo) en bucle. Hablábamos el día del avance de Dallas de las posibilidades de un doble bloqueo directo (que Orlando tiene en su libro de jugadas, aunque no con los dos hombres altos) con Gasol y Howard, y decíamos que el de Dallas podría ser aún más impredecible por el mayor rango de Kaman comparado con Dwight. Borren lo dicho, porque se nos había olvidado que Bryant, el mejor exterior en el poste bajo de la Liga, se podría unir también a la fiesta, y hacerlo de manera fantástica.
Cuando empiezas a sumar bloqueos y diferentes jugadores, es verdad, que al final acabas convergiendo a la Princeton Offense. Pero la diferencia es que en una Nash es el dueño y señor que ve todos los cortes y elige quién acabará la jugada (o da el pase extra), y en la otra, puede perder la pelota al principio. Lo de Gasol pasando desde el poste alto está muy bien, y es genial y se puede y debe seguir utilizando, pero eso era para el año pasado, cuando estaba Fisher y cuando estaba Sessions, ahora debería ser un recurso nada más.
Repetimos, tienes a Stephen John Nash en plantilla, que se montó un mejor ataque con Gortat y Frye, que el que los Lakers tenían con Bryant, Gasol y Bynum (información, no opinión, es un dato objetivo, 2 puntos por 100 posesiones más).
Dale las llaves del coche a él, hazlo fácil.
La mujer barbuda
Pese a la llegada de Antawn Jamison y Jodie Meeks y el buen hacer de Jordan Hill al final de la temporada pasada, el banquillo de los Lakers sigue siendo la parte del equipo que más dudas crea, pese a que solo ha perdido a un jugador efectivo, Matt Barnes.
Jamison no es de los que ha logrado desafiar al tiempo, y sus 35 años ya se le están notando. Lleva un tiempo dando un pasito atrás temporada a temporada y si bien ya hace tiempo que no está para llevar el peso anotador de un equipo, su rendimiento el año pasado (44.7 eFG%) hace cuestionable que pueda ser siquiera la segunda o tercera opción. Viendo las aptitudes ofensivas del resto del banquillo Laker, se le pedirá un trabajo de Atlas, así que aunque se enfrente más a jugadores de nivel inferior, y los minutos que se necesitan de él se reduzcan (y tal vez más descanso le ayude y sea lo único que necesite), el protagonismo y la necesidad no van a cambiar, de hecho, su papel debería ser mayor porque aquí no hay nada remotamente parecido a la versión suplente de Kyrie Irving. Y Jamison fue aún peor (39 FG% y 32 3P%) en los minutos sin el base, cuando él, y solo él, estaba al mando. Como previsiblemente le tocará hacer en LA.
El fichaje de Meeks me da la impresión de que tiene tanto o más de garantía para aportar tiro exterior en el quinteto titular en caso de que perdieran a World Peace para la causa, que de dinamo de la segunda unidad, porque él no es un creador, y los Lakers siguen sin tener uno en el perímetro saliendo del banquillo, y más después de que ayer cortaran al único con potencial para ese papel, Goudelock. Un tirador que sabe defender nunca sobra… pero necesitan algo más, algo diferente.
Si yo fuera entrenador de los Lakers (y ahora vais a entender porque no lo soy), probaría una cosa. Kobe Bryant de pseudo-sexto hombre. No se me ocurre quitarle la titularidad, y al final tiene que estar, pero… ¿y si fuera el primero en irse al banquillo y regresara cuando salga Nash? Así los Lakers se asegurarían tener a uno de los dos siempre en cancha, de forma que hubiera un creador siempre en el equipo, y darles a los dos minutos en solitario para que puedan hacer sus cosas. Y, ¿por qué Kobe jugando con la segunda unidad y no Nash? Prefiero ver a Nash trabajando para los grandes que a Kobecon ellos, el banquillo Laker necesita más alguien que tire que alguien que se la pase a Ebanks o a Hill, le puedes marcar el territorio a Bryant de cuando puede y cuando no puede, y prefiero a Meeks y su repertorio, antes que a Blake/Duhon con los titulares.
Nash jugó 33 minutos el año pasado, Bryant 38. Seguiría coincidiendo con los titulares 23-28 minutos por partido (8 para empezar, 8 tras el descanso, los 8 finales), con otros 10-15 en la segunda unidad dando rienda suelta a sus fantasías más salvajes lo de siempre. Yo creo que le podría hasta gustar.
Pero en fin, otra de esas muchísimas ideas que nunca sabremos si funcionaría o no.
Una larga pretemporada
No nos engañemos, en el fondo, lo de los Lakers va a ser una pretemporada de 82 partidos, o casi, y en tanto tiempo lo habrán probado todo, y ya sabrán qué les funciona o qué no, o al menos, deberían. El caso es que este equipo está hecho para los Playoffs.
Y parece que pensado para enfrentarse a Miami. Sobre el papel, tienen un juego interior potente, que la alineación de bajitos de los Heat sudaría tinta para defender. El otro punto débil de Miami es como defienden a los bases, y ellos se plantan con Steve Nash. Nadie puede parar a LeBron, pero World Peace, con su fuerza es de los que más le podrían incordiar. Y las debilidades Laker, que son defender a los bases más rápidos, y el banquillo, no pueden ser explotadas por Miami, porque están en la misma situación. Miami tiene al mejor jugador y el equipo ya hecho. Pero en teoría, los Lakers les podrían dar un dolor de muelas mayor que cualquier otro en unas Finals.
Eso sí, si salen del Oeste, donde con OKC y San Antonio sucede al contrario: por configuración parecen haber sido ensamblados como mataLakers.Tony Parker y Russell Westbrook han bailado a Nash en Phoenix y a los Lakers en repetidas y variadas ocasiones. Sus juegos interiores están mucho más preparados para enfrentarse a Gasol–Howard. Y con Ginobili, Harden (apunte post-traspaso, la cosa se le ha puesto un poco más bonita a los Lakers. Lo que dijimos de la Marcha Imperial, es lo más serio de todo el análisis), Kevin Martin, Collison o Splitter desde el banquillo, obligarán a los titulares de los Lakers a abrir brecha, o ir a remolque. Hasta Denver, que aunque con un juego interior más flojo, tienen a Lawson, su profundidad y la amenaza del Pepsi Center para darles un susto.
Cuando llegue abril, los HoF Lakers solo van a tener opciones si tienen todas las piezas del puzzle. Así de caro está.
¡A robar carteras!
Los Angeles Lakers en defensa 2011-2012
Puntos por 100 posesiones
EFG%
3P%
TL/TC
% Pérdidas
% Reb.D.
13º
7º
14º
1º
30º
6º
Los Lakers, pese a hacer casi todo bien en defensa, acabaron por el medio del pelotón porque la temporada pasada batieron un récord negativo: fueron el equipo que menos pérdidas forzó en toda la Historia de la NBA. El equipo rival solo la perdió ante ellos 1 de cada 9.3 con jugadas, quitándole el honor a los Celtics del 90. Ya sabéis, Los Angeles, Boston, son como niños.
Por ponerlo en perspectiva, hubo tanta diferencia entre su porcentaje de pérdidas forzadas (10.7%) y el del 29º clasificado (Minnesota con 12.2%) como entre los Wolves y la media de la Liga. Cuando un resultado es tan extremo, suele suceder por diseño, no por ineptitud, pero salvo por el hecho de no arriesgar y no salir a cortar las líneas de pase, el forzar pérdidas no es algo de lo que por lo general, te tengas que cohibir.
Gracias a 82games.com que clasifica el tipo de pérdidas, separándolas en 3 grupos (faltas en ataque, malos pases y manejo de balón) los Lakers están entre los 5 últimos en las tres categorías, siendo los peores interceptando malos pases. Que haya tanta unanimidad en situaciones tan separadas hace más difícil que sea una casualidad, y parece que solo queda la opción de elegir si es por decisión del entrenador, o falta de lucha. Y como en 2011, con un equipo muy similar, fueron 21º, y salvo Blake, el porcentaje de robos ha disminuido en todo el resto de la plantilla de un año para otro, la sequía pinta a decisión de Mike Brown.
Aunque el arriesgar menos pueda ayudar al equipo, los extremos rara vez funcionan en la vida y en el baloncesto (en el fútbol, el balonmano y en el heavy-metal a lo mejor sí) y los Lakers deberían considerar volver a tasas más normales. Howard lleva dos años con un buen promedio de robos, triplicando el de Bynum y empezando por él, y la mayor protección que proporciona su presencia en el poste bajo, este equipo tiene motivos para animarse un poco más.
El rebote defensivo mejoró mucho la temporada pasando de ser el 22º al 5º de la Liga, gracias a la aportación de todo el equipo, sin que ningún jugador tuviera un aumento de su producción especial. Con Howard, 2º mejor reboteador defensivo de la Liga la pasada campaña, cogiendo en Orlando unos 7 de cada 100 rebotes más que Bynum, y una temporada completa de Jordan Hill, es posible que ningún equipo vaya a conceder menos segundas oportunidades que los Lakers.
Otro buen augurio es que lo de no hacer faltas (o que no se las piten) ya lleva un tiempo funcionando en este equipo. En 2010 fueron 2º y llevan dos temporadas liderando la Liga en este apartado. Bynum es el pívot que menos faltas hace de todos los que jugaron más de 20 minutos por partido, al menos 20 minutos, empatado con Bargnani, y Pau Gasol es 39º de 45 entre los ala pívots. Howard hace 1.2 faltas más por partido que Bynum, y será interesante comprobar si sus respectivos ritmos de faltas se mantienen cambiando el Amway, por el Staples, y el Grapas por el Wells Fargo. Sirva de descargo que la tasa de faltas por minuto de Gasol es idéntica en Memphis y en Los Angeles, por lo que el buen hacer de Bynum puede ser real. Sea como fuere, como no mandan a la línea al rival, no conceden segundas oportunidades y además no permiten un buen porcentaje de tiros de campo, los Lakers son el equipo que concede el 4º peor TS% a los rivales. Y aún así, fueron la 14ª peor defensa. Para los que digan que forzar pérdidas no es también importante.
Los Lakers hicieron dos fichajes importantes este año, y de cara a la defensa son una de cal y otra de arena. Pero en proporciones distintas. Empezamos por Nash y su fama de ser un colador en defensa. Lo cierto es que los bases rivales anotaron al ritmo de la media ante él: permitió 18.1 puntos por 48 minutos en 16 tiros de campos intentados, cuando la esperanza es de 19.4 puntos en 16.6, pero estos números están algo bastante coloreados porque en Phoenix a veces, el suyo no era el base, sino el exterior menos amenazante. Por su parte, ante Sessions en Los Angeles los rivales promediaron 21.5 puntos en 20.5 tiros, frente a Blake 18.8 en 17.9 y contra Fisher 18.6 en 16.6 intentos. En conclusión, Nash debería ver como los bases le atacan aún más en Los Angeles, pero los Lakers ya están acostumbrados a un desempeño similar en defensa, así que para el equipo será business as usual.
Así que aunque lo de Nash sea (por suerte) un movimiento casi lateral, de Howard sí se espera un impacto, y positivo. Ya hemos hablado como puede mejorar aún más al rebote defensivo y lo bien que le vendría a los Lakers su ayuda forzando pérdidas, pero Dwight Howard es mucho más.
Para empezar es la mayor fuerza intimidatoria de la Liga. Orlando lleva ya años estando entre los equipos que menos intentos y porcentajes permiten a 3 pies de la canasta, y eso es gracia al respeto que le tienen a Howard. Mientras que ese efecto no se observa en los equipos de otros taponadores de élite, con Dwight sí, porque es mucho más que un defensor de ayudas y de lado ciego. El nuevo fichaje no es un saltafintas, sino un completísimo defensor. Como todos aquellos jugadores de físico hercúleo, está estigmatizado como jugador poco técnico, y aunque eso tenga algo de verdad (pero poca) en ataque, sus movimientos en defensa tienen una carga de fundamentos formidable.
Pocos jugadores utilizan tan bien la línea de fondo como defensor extra, y las manos y los pies, para no solo cerrar la opción de tiro, sino hacer difícil cualquier otro tipo de maniobra. Una vez que el defensor rival se acerca a la zona protegida por Howard, ya no se trata de anotar, sino de salir de ahí. Tras compartir juego interior con dos stretch-4 como Anderson y Lewis, o un jugador bajito como Bass, Dwight tendrá el mejor compañero de poste bajo que podía imaginar con Gasol.
Los Lakers estuvieron en torno a la media de la Liga en porcentaje de tiro permitido en el aro, pero con Dwight, esa cifra, o la de intentos de tiro, debería bajar a lo grande. En el siguiente gráfico vemos el porcentaje de intentos a 0.9 metros del aro (3 pies) y el acierto de los rivales de Orlando en las últimas temporadas, comparado con la media de la Liga:
Si desde que Howard llegó los rivales ya atacaban el aro por debajo de la media, tras liderar la Liga permitiendo el menor porcentaje de acierto en 2009 y quedar segundos en 2010, el ajuste en 2011 los convirtió en el equipo al que menos osaban profanar su canasta. A Orlando, o le tirabas poco cerca del aro (como ha sucedido los dos últimos años), o lo hacías con poco acierto (los dos anteriores) pero las dos cosas no se permiten.
En conclusión
Aunque dependerá de cuan en serio se tomen esto de la Temporada Regular y cuanto se acoplen, los Lakers deberían mejorar a ambos lados del campo. En nuestra previsión les tenemos con el 5º mejor Índice Ofensivo de la Liga, 111.2 puntos por 100 posesiones, y 5º también en defensa con 104.1 en contra, una esperanza de 59 victorias y el 2º récord en el Oeste, pero no nos sorprendería llegar a ver a San Antonio y Denver por arriba.