¿Existe el Basket-BABIP?

En béisbol, donde el análisis estadístico del deporte está a años luz del baloncesto (y siempre lo estará, porque es mucho más sencillo de modelar), en 1999, Voros McCracken, un geek de Internet que luego acabó trabajando para los Red Sox, propuso algo que el llamó DIPS, acrónimo de Defense Independent Pitching Statistics, o estadísticas de lanzamiento independientes de la defensa.

Según su teoría, un pitcher solo puede controlar el contacto del rival con la pelota y el número de home-runs: una vez que este la pone en juego bateándola en el campo, el resultado no depende de él, y cambia de año a año.

Esto se mide con el BABIP, de nuevo otro acrónimo, que esta vez significa promedio de bateo en bolas en juego, es decir, de todas las veces que una pelota es bateada dentro del campo, cuantas acaba en un hit y el bateador puede correr las bases, y cuantas en un out, y por tanto, es eliminado.

El BABIP, tanto de los lanzadores como de los bateadores, salvo en algún caso excepcional, no se correla de año a año, y su aleatoriedad se transforma en una herramienta para intuir la buena o mala suerte que está teniendo cada jugador. Simplificando, si el BABIP está por encima de lo habitual, eso indica que las estadísticas del bateador están infladas para bien, y las del pitcher para mal, y los números no están reflejando su verdadera habilidad, y viceversa.

Ahora bien, en el baloncesto, ¿hay algo parecido al BABIP? Recuerdo como al principio de esta temporada tras 4 partidos, los Hornets lideraban la Liga en Índice Defensivo, y al ver sus jugadas, te podías dar cuenta de la enorme cantidad de tiros que los rivales, pese a estar solos, habían fallado frente a ellos. Ahora mismo, los Hornets tienen la peor defensa de la Liga, y si el Basket-BABIP existiera, en esos 4 partidos, el de sus rivales hubiera sido bajísimo.

Otro ejemplo: hace apenas dos semanas analizamos a los Hawks, mejor defensa de la Liga entonces, y notamos como, también estaban teniendo una cierta suerte con los tiros mal defendidos, especialmente en el caso de Kyle Korver, que aparecía en los números de Synergy como 18º mejor defensa de la Liga en puntos permitidos a su par por jugada, y los rivales solo habían metido 6 de 32 triples defendidos por él, pese a que se quedaba en bloqueos, o era superado en el bote. Ahora, la defensa de los Hawks ha caído un poco, a la 4ª posición, Korver es el 60º jugador en puntos por jugada en defensa, el acierto en triples frente a él ha pasado a 12 de 42 (todavía bajo para lo esperado en total, pero 6 de 10 desde la última vez que hablamos de ello) y de ser el segundo equipo que peor porcentaje de triple permitía al rival (31.6%), han bajado a la 15ª posición en tan solo 5 partidos, permitiendo el 35.4% en el total de la temporada y un 42.9% en estos últimos 5, pese a jugar contra equipos que están 15º, 16º, 25º y (dos veces contra el) 20º en la clasificación de acierto.

Por tanto, ¿existe el Basket-BABIP? Aunque a otra escala y con diferencias respecto del béisbol, yo diría que sí.

El primer intento intuitivo de identificarlo, es pensar en los tiros no defendidos, o abiertos que se conceden al rival. Al terminar de ver un partido, a veces se tiene la sensación de que un equipo ha creado buenas opciones de tiro, de las que normalmente mete, pero muchos de ellos no han entrado.

Aunque el acierto en tiros de este tipo puede ser consistente en equipos o jugadores en ataque (los porcentajes son más o menos consistentes de año a año a la larga), en defensa, teniendo en cuenta que un equipo más o menos se enfrenta a todos los rivales, a los buenos y malos, tiene pinta de que podría ser independiente. Puede que haya equipos algo más inteligentes, que solo dejen abiertos a los peores tiradores, y otros que jueguen con fuego dándole facilidades a los mejores (al igual que hay pitchers que controlan un poco mejor su BABIP porque por su estilo, fuerzan más bateos al cuadro interior) pero en la gran mayoría de los casos, un porcentaje extremo (ya sea demasiado alto o demasiado bajo) en tiros no defendidos probablemente indique que ese equipo va a tender a regresar a la media. El porcentaje en tiros no defendidos se contabiliza, pero por desgracia, no es público. La versión más avanzada de Synergy (a la que no tenemos acceso), lo recoge, pero solo podemos especular.

Pero, ¿con la información pública podemos generar un Basket-BABIP? Además, la suerte no está solo en los tiros mal o no defendidos. Mirando los números de las últimas 12 temporadas, el Índice Defensivo (número de puntos que encaja un equipo por 100 posesiones), suele correlarse de un año a otro, con un siempre en torno a 0.4. Este índice no es muy fuerte, pero teniendo en cuenta los cambios de personal, tanto en jugadores como en cuerpo técnico, más si nuestra teoría es correcta, una cierta dosis de suerte, me parece una cantidad adecuada a lo esperado

¿Qué otra cosa se correla en la misma proporción de un año a otro? El procentaje que un equipo permite al rival en el área restringida.En los últimos 12 años, la de un año a otro ha estado siempre de 0.25 a 0.68, con un promedio de 0.4, al igual que el Índice Defensivo. Siempre existe el riesgo de caer en la falacia de implicar causalidad a partir de la correlación, pero la habilidad de proteger el aro parece que se mantiene de un año a otro.

¿Qué no lo hace? El porcentaje de acierto del triple rival. La de un año para otro entre el acierto en el triple del equipo contrario, salvo en el paso de la temporada 2005-2006 a la 2006-2007, que fue de 0.21 (todavía débil), no supera el 0.07 en ninguna de las otras 11 temporadas, y tiene un promedio de 0.04. Si separamos los triples en 2, los de la esquina, y el resto, sucede lo mismo: desde la esquina, el máximo es 0.15 y el promedio 0.03, desde más allá, el maximo es 0.09 y la R² promedio es también 0.03. Es decir, el porcentaje de acierto en triples en contra de un equipo es independiente de un año a otro, como se puede ver en el siguiente gráfico:

De nuevo, aunque hay que ser cuidadosos en las conclusiones, parece que los equipos no pueden controlar del todo el acierto del rival, y esta estadística tiene una posibilidad de ser independiente de la defensa. O tal vez no es independiente de la defensa en sí, pero como los equipos tienden a corregir los problemas, y a ajustar en los fallos, lo acaba siendo en la práctica.

Si nuestra teoría es correcta, hay margen para la esperanza en los equipos que peor están defendiendo el triple, y debería moderarse el optimismo en los que mejor lo están haciendo. Es importante no caer en la falacia del jugador, que un equipo lo esté haciendo mal, no quiere decir que esté obligado a mejorar, podría incluso a ir a peor. De hecho, aunque todos regresen a la media, a final de temporada hay un hueco, (de 8 puntos porcentuales el año pasado) entre los mejores y los peores. Pero curiosamente, la desigualdad es menor que con el acierto, en el que existió una diferencia de casi 10 puntos entre el mejor y el peor. Si retrocedemos un año, para descartar el efecto lockout, salvo por los Cavaliers, peor equipo defendiendo el triple de la Historia (¡41.1% en contra!), los otros 29 se agrupan en 5 puntos porcentuales, del 32.6% al 37.6%. En ataque, la diferencia entre el mejor y el peor es de 8.1, sin ningún resultado atípico. Y así sucesivamente.

Por tanto, esto podrían ser buenas noticias para los Suns y los Hornets, equipos que están permitiendo porcentajes ridículamente altos. El de los Suns (42.5%) superaría incluso al de los Cavaliers 2011 como el más lamentable de la Historia, y el de los Hornets (40.7%) sería el tercer peor, después de, atención, haber sido los segundos mejores la temporada pasada. De nuevo, repetimos, que la tendencia fuera la regresión a la media, no significa que estos dos equipos tengan que hacerlo, ya hemos visto, como en el caso de los Cavs, los outliers suceden. Y además, con estos dos equipos, su filosofía está llevándoles a este punto. El exceso de celo en proteger el aro y los cambios en los bloqueos son frecuentes, y si la mantienen, serán susceptibles al acierto del triple toda la temporada.

Por otra parte, Bulls (30.1%), Indiana (32.1%) y San Antonio (32.2%) son los que mejor lo están haciendo, lo cual debería encender la alarma amarilla, de momento. Ninguno de esos porcentajes en contra es histórico, como en el otro caso, pero en la última década solo 8 equipos han permitido menos que un 32.2%, y el registro de los Bulls sería el mejor desde los 90, temporadas en las que el porcentaje medio de la Liga solía ser inferior al actual. De nuevo, no está garantizado que vayan a empeorar, pero si hubiera que apostar, es más probable hacerlo en su contra.

Y ya para finalizar, los números sugieren que el Basket-BABIP podría tener otra aplicación a corto plazo en esta temporada. Ya os hemos enseñado que el porcentaje de acierto en la zona restringida, cerca del aro, parece tener una pequeña, pero cierta, correlación entre temporadas, y en los últimos 12 años, la no ha bajado de 0.25 como mínimo. Pues bien, a día de hoy, está en 0.11. Por enésima vez, esto no son 2+2, y estamos comparando con un año con lockout, lo que cambia algo la muestra, pero la tendencia del pasado sugiere que los porcentajes actuales deberían parecerse más a los del año pasado que lo que hasta ahora estamos viendo.

Esto podría ser el comienzo de buenas noticias para Boston (su porcentaje es 5.4 puntos porcentuales peor que el año pasado), Cleveland (5.3 más) o Chicago (4.9) y malas para Detroit (han mejorado en 4.6), Indiana (4.9) o Phoenix (6.7 mejor que el año pasado).

O no, porque como vemos, en el caso de Chicago y Phoenix, los dos equipos que marcan los extremos en la defensa del triple, su porcentaje de defensa en el aro ha empeorado/mejorado en la dirección opuesta. Hay equipos que cambian el enfoque en su defensa de un año para otro, y con los Bulls y los Suns puede que estemos ante un caso de diseño, no de suerte o aleatoriedad.

En conclusión, el único hecho demostrable es que el acierto del rival desde el triple es independiente de un año para otro. En un deporte tan complejo de analizar como el baloncesto no se puede ser conclusivo, y por tanto, toda teoría que extienda la idea es una simple hipótesis. Pero los valores más extremos en este apartado pueden ser un buen indicador de que una defensa está siendo sobre/infravalorada y es otro elemento de juicio, ni más ni menos, complementario a cualquiera, para juzgar el rendimiento de un equipo.

El Quinteto de la Semana (sem.4)

Damian Lillard – Promediando 20.2 puntos y 6 asistencias, Lillard va camino de ser no ya el Rookie del Año… sino del siglo XXI.
Russell Westbrook – Después de ver como un jugador metía 138 puntos en 107 tiros en una estafa partido NCAA, Westbrook resistió la tentación y solo tiró 20 veces a canasta el día siguiente frente a Clippers.
Harrison Barnes – No es solo que su mate fuera espectacular. ¡Es que se lo hace a Pekovic! No sé si Harrison podrá volver a salir a la calle tranquilo…
Blake GriffinSu tapón a Deron fue tan exagerado que Williams ha tenido que pedir en Twitter que lo sancionen.
Roy Hibbert – Aunque ahora mismo no anotaría en el Pacífico desde Venice Beach, el miércoles se hizo un triple-doble con… 11 tapones. Tan tranquilo.

Sexto hombre
Víctor Claver – Mete su primer punto en la NBA, y se pierde dos partidos por lesionarse… haciendo una falta. No, en serio.

¿Truco o trato? La defensa de los Hawks

Recibiendo tan solo 96.0 puntos por 100 posesiones, la defensa de los Hawks es la mejor de este casi primer mes de competición ¿Cómo hemos llegado a este punto?

En primer lugar, revisemos su calendario. Atlanta ha jugado 10 partidos curiosamente distribuidos: se ha enfrentado a tres de los cuatro mejores ataques (Miami, Oklahoma City, Los Angeles Clippers) y a cuatro de los cinco peores, incluyendo los tres menos prolíficos (Sacramento, Indiana, Orlando, Washington)

Lo bueno es que no han mejorado su ránking abusando de los peores equipos (excepto por el encuentro frente a Orlando, a los que dejaron en 72 puntos), sino que han hecho grandes partidos en defensa contra los mejores rivales de su calendario: permitieron 7.7 puntos por 100 posesiones menos de su media a Thunder, 4.3 a Heat, 9.7 a los Clippers, 13.8 a los Blazers y 3.4 a los Warriors. Es decir, han cumplido con nota frente a los rivales más exigentes.

Veamos ahora los datos particulares según el quinteto. De los 10 grupos que han jugado más de 10 minutos, la combinación TeagueHarrisKorverSmithHorford ha sido particularmente aguerrida en defensa. En 61 minutos juntos, solo permiten 82.7 puntos por 100 posesiones, 12.8 menos que la otra opción de quinteto titular, con Pachulia en lugar de Harris y 14.3 menos que con Stevenson en lugar de Devin. Curioso que el equipo haya funcionado mejor con un Harris ligeramente fuera de posición que con dos jugadores con fama de defensivos, aunque tal vez se deba simplemente al pequeño tamaño de la muestra, y a que este grupo jugó 20 minutos del partido contra Orlando, pero de todas formas, en los otros 3 partidos que coincidieron también mantuvieron un buen nivel.

Habrá que ver si a medida que los minutos se acumulan, el quinteto con el de Wisconsin mantiene el éxito, porque hay cosas buenas, y cosas malas. A pesar de que, como siempre, estamos tratando con muestras casi ridículas, Harris está defendiendo muy bien ante bloqueos directos este año jugando de escolta: en las 22 jugadas etiquetadas por Synergy, ha forzado tantas pérdidas, como canastas/faltas de tiro ha permitido: 6. Al verle defender este tipo de jugadas, destacan dos cosas, una, la habilidad que tiene Harris al colarse en los bloqueos por delante:

Y otra, la rapidez que tiene que le permite recuperar y volverse a colocar frente al rival, a veces incluso ante la sorpresa de este, que acaba forzando un pase o cometiendo una pérdida.

Aunque frente a jugadores más pequeños su defensa no es tan efectiva en esta situación (cuando coincidió con Bledsoe este no tenía tanto problema en perderle), la secuencia en la que pasa el bloqueo por encima y después llega a colocarse frente al rival, anulando su ventaja está siendo habitual este año (las 10 veces o así que ha sucedido…). En donde no está poniendo tanto esfuerzo es en los bloqueos indirectos, ya que si no lo ve venir, su agilidad no se impone a la endeblez. En este ejemplo se le puede ver en la línea de puntos enganchado con Singleton, y esta temporada ha habido algunos más, y no ante bloqueadores especialmente espectaculares: McRoberts o Meyers Leonard.

Así, los rivales llevan 34 puntos en 27 jugadas frente a Harris con jugadores que salen de bloqueos indirectos, pases a la mano y tiro tras pase, que son situaciones en las que Devin suele venir a remolque tras haberse quedado enganchado en un punto anterior, y lo preocupante no es solo el acierto, sino que los tiros que crean los rivales en este tipo de situaciones son bastante solitarios.

Cambiando de tercio, cuando repasábamos a los Hawks en nuestro Avance de Temporada, fuimos muy pesimistas con su defensa, que pensábamos que iba a estar en el tercio más bajo de la Liga, pese a ser sextos el año pasado. Pero al menos acertamos nominando a Atlanta como uno de los equipos favoritos a liderar la Liga en pérdidas forzadas este año: son primeros con un 17.2%, y no es un valor descabellado, ya que 40 equipos a lo largo de la Historia de la NBA han logrado que sus rivales perdieran el balón a ese ritmo o aún mayor.

Un apartado defensivo en el que nos temíamos que los Hawks podrían sufrir este año es el rebote en defensa, y así está siendo: de ser 7º el pasado año, han pasado a la 23º cogiendo solo el 71.2% de los rebotes tras fallo rival. Y esto sí que puede ser más problemático: en la última década solo un equipo, Detroit en 2004, tuvo un Índice Defensivo menor a 100 puntos por 100 posesiones, dejando rebotear a sus rivales el 28% de sus fallos. Y lo lograron gracias a que frente a aquellos Pistons, el eFG% rival fue de 44.1%, el 2º mejor en los últimos 10 años. Aunque el 47.2% que los Hawks están permitiendo les sirve para ser 6º esta temporada en la Liga, no están a ese nivel.

Otro indicador poco halagüeño para Atlanta es el poco acierto de su rival desde el triple. Si esta temporada se están acertando el 35% de los triples, contra los Hawks solo entran el 31.6% (segunda mejor marca de la Liga), y eso pese a que se han enfrentado a los 2 mejores equipos desde la línea de 3, y el porcentaje total conjunto de sus 10 rivales en los partidos que no han jugado contra ellos es algo superior a la media, un 35.6%.

Aunque puede haber algo en la manera de defender de los Hawks que haga más difícil que el rival acierte con los triples, esta estadística fluctúa mucho de un año para otro y en una misma temporada, y parece tener un alto componente de aleatoriedad. Solo 3 equipos en el el Top 10 el año pasado repiten este, y los tres primeros la pasada temporada son 25º, 27º y 29º este año, incluyendo Boston, que tras ser primeros en la 2011-2012, son penúltimos esta.

Y aquí no podría haber ejemplo más gráfico que los números de Synergy. Aunque siempre hay que cogerlos con pinzas, que el único defensor que los Hawks tengan entre los 30 mejores en puntos por jugada permitidos a su par sea Kyle Korver, en el 18, tiene su punto gracioso. En las 98 jugadas en las que al final un jugador ha quedado emparejado al alero, solo han metido 63 puntos, con un 6 de 32 en triples.

Y como podéis sospechar, no es que Korver, voluntarioso él de todos modos, sea un defensor estrella. Aquí tenéis un ejemplo de dónde estaba cuando Beal recibe el balón en un tiro que se acaba fallando.

Y aquí otro ejemplo de dónde acaba en un crossover de Matthews, que compra el espacio, para luego fallar el triple:

Y aquí Durant falla el triple pese a que Korver llega tarde por quedarse en un bloqueo de Perkins:

En definitiva, el éxito de los Hawks con Korver en sus quintetos y defendiendo el triple con y sin él, tiene más pinta de suerte aleatoria, probablemente pasajera, que de trabajo bien hecho.

Así que el veredicto final que damos, es que aunque la defensa de los Hawks hace cosas bien y no va a estar entre los peores como agoreramente creíamos, el éxito rotundo actual tiene algo de truco. Los Hawks pintan como un candidato clarísimo a la regresión en cuanto sus rivales acierten más contra ellos. Pero mientras sigan siendo tan aguilillas con las pérdidas, deberían estar en la primera mitad de la Liga con relativa comodidad.

¿Truco o trato? El ataque de los Nuggets

Tras ser terceros hace un año en Índice Ofensivo, anotando 109.2 puntos por 100 posesiones, los Nuggets son decimosextos este año promediando tan solo 103.8.

Con Faried y McGee a tiempo completo son el equipo que más rebotes de ataque coge de la Liga, y han reducido el número de pérdidas, por lo que  si el acierto se hubiera mantenido igual, los Nuggets deberían ser un ataque aún más potente, porque son el equipo que, ajustado a ritmo, más tira de la Liga. Por 100 posesiones, tiran (bien de campo, bien desde la línea) 7 veces más que la media.

Y gracias a crear más oportunidades que nadie, se están manteniendo a flote, y no han pasado a ser un horror de ataque, porque en puntos por jugada, han caído aún más, del tercer puesto… al vigésimoséptimo según Synergy.

A Denver este año le está costando anotar una barbaridad. Se le echa mucha culpa a la falta de acierto desde el triple tras perder a Harrington y a Afflalo, y aunque ha habido un descenso en en el acierto, ya que han pasado del 33.2% al 30.0% con el mismo volumen (24.3% y 24.4% del total de los tiros), la diferencia no llega a un punto por partido. Ya el año pasado fueron un equipo muy flojo desde el exterior, e Iguodala está prácticamente reproduciendo el acierto de Afflalo. El porcentaje de AI, aunque parezca un poco peor, sería igual si hubiera metido un solo triple más, y tira más por partido. La culpa es de alguien que ya estaba en el equipo, Gallinari, que tras acertar con el 36.8% de aciertos en su carrera, está metiendo solo el 22.2%, múltiples airballs incluidos, y por su alto volumen, es sobre todo él, el que está marcando la diferencia negativa, pero su reputación se mantiene lo suficientemente alta para seguir siendo una amenaza desde el exterior que los equipos deben defender, y el espacio en el ataque de Denver no se ha reducido.

En lo que han visto un descenso dramático los Nuggets, es en el número de tiros libres que intentan. A lo largo y ancho de la Liga se ha reducido el número en este comienzo de la temporada en un séptimo, como estudiaron en la ESPN, pero para los Nuggets la diferencia es mucho peor ¡Han pasado de ser 3º a 28º en la ratio tiros libres/tiros de campo intentados! Este descenso en el tiro más eficiente que puedes tener en una pista de baloncesto (salvo para algún pívot del Geppetto Brothers Club) hace que el ataque de los Nuggets haya pasado de potente, a uno de los más inofensivos de la Liga.

Han reducido tanto la frecuencia con la que van a la línea, donde han pasado de ser 2º y tirar dos tiros libres por cada seis de campo, a ser 26º, y cobrarse dos lanzamientos de falta personal por cada ocho. Además, tienen el peor porcentaje de acierto de la Liga, un 64.7%, un balance, que de mantenerse a lo largo de toda la temporada, sería el más bajo visto en la NBA desde el año 1968.

Según Kevin Pelton, si todos los jugadores de los Nuggets estuvieran metiendo los tiros libres al ritmo previsto para ellos, teniendo en cuenta la distribución por jugadores, los Nuggets deberían estar metiendo el 73.7% de sus tiros libres, una diferencia de 9 puntos porcentuales, y que les daría 2 puntos más por partido. Como cada punto por partido supone, a lo largo de la temporada, unas 3 victorias, los Nuggets perderían unos 6 partidos esta temporada, sola y exclusivamente por su (des)acierto en la línea, si mantuvieran todo el año este nivel.

Pero los Nuggets no están siendo solo 2 puntos peores por partido que el año pasado en ataque, sino unos 4.6, por lo que no solo es el retroceso desde el triple y la línea, hay algo más.

El uso del pick’n’roll cuando lo finaliza el bloqueado ha sufrido un gran descenso en su eficacia. El año pasado, lo utilizaron en el 10% de sus jugadas y metían 0.81 puntos cada vez que lo utilizaban, en media. Este año, recurren más a él (11.9%) pero peor, 0.62 puntos por posesión. Todos los jugadores que lo ejecutan en Denver (Lawson, Miller, Gallinari e Iguodala) lo hacen con menos eficiencia que el año pasado, y especialmente paupérrimo es el rendimiento de Gallinari que ha sacado 7 puntos de 16 intentos.

Pero no solo Danilo ha retrocedido este año: Ty Lawson está teniendo un principio de temporada un tanto complicado. Ha reducido sus porcentajes en todo tipo de tiro: tanto en el aro, como la media distancia, como desde la línea de tiros libres, como en el triple (su 25% rivaliza con el 22.2% de Gallo) y aunque viéndole jugar da la impresión que está sin ganas de lanzar, y que se está dejando oportunidades en la mesa, lo cierto es que está tirando tanto como el año pasado: incluyendo tiros libres, 14.2 intentos por los 14.1 del año pasado, aunque en 3 minutos por partido más. Así que ese bajón de los 16,4 a los 12 puntos por partido, es cosa del acierto, no del volumen.

Y luego, para terminar, Karl, tampoco está ayudando mucho. En el último partido de los Nuggets, contra Heat, Denver entró en el último cuarto 13 puntos abajo. McGee entró en ritmo, anotando 3 canastas casi seguidas (con un triple de Miller por el medio), y con un parcial 13-4 se pusieron a 4. ¿Qué hace George tras una preciosa canasta y un tapón de McGee culminando 6 canastas seguidas de su equipo? Sienta a JaVale porque en la recta final del partido no se fía de la pareja que hacen Faried y él en defensa, y prefiere quedarse con Manimal.

Aunque el razonamiento es más que lógico, y sobre todo ante un rival como Miami, posiblemente el peor enfrentamiento para una pareja tan tramposa, ¿no podría haber esperado un poco más, al menos hasta el primer fallo? Los 4 minutos que estuvieron los dos juntos solo permitieron 4 puntos, McGee había anotado 9 de 12 tiros de campo durante el partido, y estaba claro que Miami no tenía respuesta para él… hasta que se la dieron desde el banquillo de los Nuggets.

Como no es normal que los Nuggets mantengan un ritmo de anotación negativo desde la línea inédito desde a la unión ABA-NBA, y que sus máximos anotadores parezcan Cory Higgins y Toney Douglas, es fácil pensar que los Nuggets solo pueden mejorar, y su mal comienzo lo vamos a calificar de truco.

Repasando el vídeo, no parece que los Nuggets tengan un problema estructural en su ataque, al menos comparado con el año pasado, sino que la bola, no está entrando. Les vendría bien algo más de tiro exterior, para que Lawson y Miller vieran menos ayudas penetrando, pero el año pasado supieron sobrevivir con idéntico espacio, e Iguodala quizá paraliza un poco el ataque en alguna ocasión, pero no hasta el punto de coagularlo. El rebote ofensivo, mientras Faried, McGee y Koufos sigan jugando se va a mantener, por lo que aunque los Nuggets no puedan repetir el éxito de ser 3º en puntos por jugada, sí deberían estar mucho más arriba en el ránking de Índice Ofensivo en el futuro próximo.

Por qué importa de cuánto ganas

Hay una frase muy usada en el deporte en general, que, varía en la versión literal, pero se reduce a un «Lo único que importa es la victoria» en la literaria. En la NBA, y no solo aquí, pero es de lo que hablamos, también importa mucho de cuanto ganas.

El margen de victoria (o diferencia de puntos, o +/-), la media por la que acabas ganando a tus rivales, tiene un valor predictivo igual o mayor que el de contar lo más sagrado en el baloncesto, las victorias, simplemente. No es algo que me esté inventando, está documentado en múltiples lugares, como por ejemplo, en el capítulo 30 de Mathletics, de Wayne L. Winston, a lo largo de todo el Basketball on Paper de Dean Oliver, o en The Wages of Wins de Dave Berri. También han aparecido numerosos artículos en blogs del New York Times, en 82games.com o en Little White Statistics por poner algunos ejemplos, y casi todos los sistemas de estadísticas avanzadas de evaluación de jugadores se basan en este concepto.La bibliografía es extensísima y seguro que podrías encontrar muchos más y mejores.

En la última década, en Playoffs, ya ha sucedido varias veces que el margen de victoria ha identificado mejor al campeón que mirar simplemente al número de partidos ganados. En los últimos tres años ambos sistemas han fallado bastante, pero si nos vamos atrás, nos encontramos con el poder predictivo de usar la diferencia de puntos. En 2004, los Pistons, tuvieron el 2º mejor margen de victoria tras San Antonio, pese a ser el 6º en la clasificación. En 2005, los Suns ganaron 3 partidos más que los Spurs, pero fue San Antonio, con mejor margen de victoria, el campeón final. En 2006 nadie vio venir a Miami, y en 2007 San Antonio, 3º en victorias, pero 1º en margen superando a Dallas y Phoenix, volvió a resultar ganador. Los Celtics dominaron la NBA y el margen de victorias en 2008, y en 2009, ambos métodos hubieran dado como ganador a Cleveland (fallos), pero ambos colocarían a Lakers por encima de Celtics (acierto).

Alguien puede pensar que el margen de victoria es injusto, porque si un equipo gana a uno malo de 30 y otro a uno bueno de 1, la diferencia no refleja la realidad. Pero como la NBA tiene 82 partidos, y todos juegan un número parecido de encuentros contra equipos malos y buenos, al final se acaba compensando.

Y también, aunque parezca que ganar de mucho es una tarea fácil, no lo es en absoluto, los que más ganan con amplios márgenes de victoria con regularidad, lo hacen precisamente porque son buenos, no al revés. La idea es muy sencilla: en partidos muy igualados, los pequeños detalles marcan la victoria. Los dos equipos se suponen igualados en fuerzas, pero el casillero de victorias reflejará al final el todo para uno, y la nada para el otro, mientras que el +/- contará la verdadera historia de la equidad. Por otro lado, las palizas representan el dominio absoluto de un equipo, y una diferencia en muchos casos mayor a la simple unidad, algo que el margen de victoria es capaz de capturar.

El coeficiente de correlación entre el número de partidos ganados por más de 10 puntos (un baremo arbitrario, pero hay que poner uno) y el de victorias a final de temporada fue de 0.71 el año pasado. Si nos vamos un año atrás, para evitar los efectos del cierre patronal,  sube a 0.82. Es decir, los equipos que más ganan de paliza, lo hacen porque son los mejores. No debe extrañar mucho como concepto, ni cuantitativamente, porque en el fondo, el número de victorias por paliza es un subconjunto del total de los partidos ganados, pero la relación es verdaderamente fuerte.

Si miramos el margen de victorias completo, su correlación con el número de partidos ganados es enorme (de 0.93 en 2012, 0.95 en 2011), para que veáis que es una diferencia reducida (el margen de victorias no va a decir que los Bobcats fueron buenos, o los Spurs malos), pero esa pequeña desigualdad, suele ser de una gran utilidad para predecir el comportamiento futuro de un equipo.

En basketball-reference.com miraron un poco más allá y trataron de buscar una relación entre equipos que ganan en Playoffs con el tipo de victorias de Liga Regular. Y descubrieron por ejemplo que desde que se unieron la ABA y la NBA, es un mejor indicador de éxito en la post-temporada, haber ganado de mucho (9 o más puntos) a equipos malos (menos del 50% de victorias) que de poco (menos de 5 puntos) a equipos buenos (con más 50% de victorias). Los equipos que habían obtenido más palizas a los peores de la Liga ganaban el 59% de los partidos en las Finales, y los que tenían ventaja en victorias ajustadas solo el 48%

Por eso el +/- sirve para poner la situación de los Lakers en un contexto mejor que el que sus 3 únicas victorias indica. La historia y los números parecen apuntar a que si llegan a las Finales de Conferencia, tienen una mayor probabilidad de ganar a su rival si han tenido más diferencias como la del partido de Detroit (29), o la del de Sacramento (13) que ellos, que batiéndoles con las de tipo pírrico como la que pudieron conseguir ante los Spurs.

Por supuesto, esto tampoco quiere decir que los fans de los Lakers tienen que ir sacando los billetes de avión para ir a ver a su equipo en las Finales a Charlotte, y menos con solo 8 partidos en este curso. Pero el hecho de que cuando han ganado, lo hayan hecho con semejante autoridad, pinta bien de cara al futuro.

No es la cabeza

El otro día una conversación en Twitter, en la que se comentaba que Faried demostraba que tenía la cabeza amueblada en contraposición, por ejemplo, con Blatche, me hizo pensar como atribuimos la culpa de lo que no cumple nuestras expectativas a lo que no la tiene.

Desde aquella conversación, Faried retiró 2 puntos del marcador de su equipo (en un partido que acabaron perdiendo… de 2) por colgarse del aro con el balón en el aire, ha fallado un mate en un partido posterior, le han taponado 238 tiros (cifra aproximada), ha demostrado no tener ningún tipo de temor o consciencia por su integridad física, sigue estando totalmente perdido en defensa cuando el movimiento va más allá del simplismo más absoluto y vete tú a saber cuántas cosas más. Faried no tiene una inteligencia (baloncestística) especial, desde luego.

Pero no nos preocupamos de su cabeza, ni nos parece un problema, porque produce. Faried sabe hacer algo, y lo sabe hacer realmente bien. Rebotea como si la vida de toda su familia, amigos y el resto del estado de Colorado dependiera de ello. Rebotea, rebotea y vuelve a rebotear. Delante de cualquiera, no importa con quien juegue a su lado, y lo haría, tanto si le entrena Karl en Denver, como si lo hiciera Mike Brown en… oh, no importa.

En su mismo equipo, tiene a otro de esos jugadores, a los que como a Blatche, se le ha acusado de no «tener cabeza», JaVale McGee. Pero, ¿es un problema de la cabeza? ¿No será que las cosas que McGee hace no son sostenibles simplemente a lo largo del tiempo como las de Faried? Le atribuimos la culpa a la cabeza, al entrenador a los compañeros, sin querer reconocer que si el talento para hacer algo no se puede demostrar de manera consistente, tal vez sea porque simplemente no está ahí. Incluso, si es una cosa verdaderamente de la cabeza, ¿qué nos hace pensar que puede o vaya a cambiar?

Cualquier jugador de la NBA puede encadenar un par de partidos en el que le entran más tiros de lo normal. Hay a quien sus movimientos más estéticos, les funcionan esporádicamente. En Playoffs, incluso, cuando se repite contra un rival cuyo emparejamiento es bueno para ti, y hay más prensa y audiencia, aún es más fácil la situación y su repercusión. En jugadores ya consagrados no nos afectan esos días de actuaciones más sensacionales que de costumbre, son otra muestra más de lo buenísima que es la estrella. Pero en proyectos y jugadores que nunca fueron, siempre parecen ser la demostración de que hay un potencial oculto todavía por descubrir.

«Si pudiera hacer esto todos los días…» Al igual que Kobe no anota siempre 81, ni Love coge 30 rebotes, Andray Blatche no va a ser con consistencia el de sus mejores partidos. Un jugador puede mejorar y cambiar de un año para otro por muchos motivos. Ponerse en forma, cambiar de aires, un nuevo sistema, diferentes compañeros, un cambio en la mecánica de tiro, un recurso nuevo que ha aprendido… Pero esto son excepciones. Con todos los factores externos con los que se quiera contar, cada vez que un jugador sale al campo, va a ganar y a jugar lo mejor posible, y cuando tira, o postea o pasa, esa situación particular está en un vacío en el que podemos extraer todo lo demás, menos su talento real.

Lo mismo pasa con la selección de tiro de los anotadores de volumen. Puede haber y hay algún caso flagrante en especial, pero en otros… ¿tienen peor cabeza para ello que Kobe o Durant? Estos dos también se tiran cosas que harían vomitar a una cabra, pero ellos las meten. La diferencia no es la selección, es la ejecución. O puedes, o no puedes. Si es de vez en cuando, es que no.

En las previas de cada principio de temporada se lee lo de «y si explota», «y si por fin», «y si este año»… La locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. Einstein, cuando lo dijo, hablaba del método científico, y el baloncesto, por suerte para nuestra diversión, no se acaba de regir por las mismas normas. Pero si no es una locura por completo, sí lo es en parte. No hay que confundir el progreso real que muestran muchos jugadores, especialmente a temprana edad, con esperar que alguien al que llevamos 8 años viendo fallar muchos más tiros de larga distancia de los que mete, o tomando malas decisiones, deje de hacerlo.

No es su cabeza la que está mal entonces, es la nuestra.

¿Truco o trato?: El acierto en el triple de Dallas

Tras 5 partidos los Mavs son el equipo que mejor tira de la Liga. 48.5% de acierto en triples, que sería la mejor marca de la Historia de la NBA, y lideran la Liga en puntos por jugada en tiro tras pase (no solo de tres) con 1.28 ppj, por delante de equipos que han empezado de manera terrorífica como New York o Miami. Y todo esto, sin un tal Dirk Nowitzki. Pero, ¿esto es sostenible?

Parece claro que a ese nivel general, o en algunos casos, en particular (O.J. Mayo anotando 4 triples por partido con un 63.6% de acierto), no. Pero, ¿es posible que coqueteen con el 39-40% lo que le daría una de las mejores marcas del la Liga al final del año? Sí.

En primer lugar, veamos como han distribuido sus tiros de 3, comparados con el líder en porcentaje de acierto el año pasado, San Antonio, por los datos de Synergy.

Vemos que el reparto es parecido, pero con alguna diferencia. Tiran menos tras pase, por comparación, pero en el caso de San Antonio eran menos efectivos de esa forma y en Dallas, sucede al contrario. Deberían empeorar en esa situación, pero probablemente, también tienen un margen de mejora al contraataque, donde solo están acertando un 33% de los tiros, pese a tener un número elevado de intentos. No están abusando de recursos más egoístas como el aclarado, y los números indican una solidaridad similar a la que tenía San Antonio, buena señal.

Otra situación  a analizar son las defensas a las que se han enfrentado. Con la temporada todavía tierna y los rankings cambiando de un día para otro, se han enfrentado a 4 de las 9 peores defensas, y Utah que es 16ª. Charlotte y Toronto están siendo horribles en la defensa del perímetro, fuera de posición, rotando mal y tarde y jugar contra ellos probablemente les ha ayudado bastante. Por suerte, los próximos enfrentamientos son favorables en este aspecto ya que New York (5º equipo que mejor porcentaje de 3 permite al rival), Charlotte de nuevo (2º) y Minnesota (3º) esperan los siguientes, por lo cual no sería de extrañar que mantengan este nivel un poco más, antes de regresar a la media.

Ahora, veamos la cinta. Dallas siempre ha sido un equipo de tiradores y diestro en el arte del triple, pero la nueva dimensión que han añadido al equipo este año con Collison (y los que no lo son) penetrando más de lo que estaban acostumbrados a ver en Texas, y sin tener que pasar el balón por Dirk, han permitido que veamos ese juego de penetración-y-pase tan de moda en la Liga, y como efecto colateral, al concentrar a la defensa, están ganando ese espacio que les permite dar el pase extra en el perímetro:

O.J. Mayo, que es el que se lo está montando un poco más por su cuenta y ha embocado los triples más espectaculares (y por tanto, más propensos a no volver a repetirse) ha metido más de la mitad, 12 de sus 21 triples, tras pase en estático, y no nos extrañaría que acabará la temporada en un 40% si sigue tirando en armonía con el flujo del ataque.

Hasta, Vince Carter, el jugador que más triples ha fallado y con peor porcentaje (Troy Murphy aparte) no lo ha hecho con malos tiros tampoco. Todavía es proclive a tirarse el ocasional WTF?, pero la penetración (o simplemente su amenaza) y el pase extra, le han permitido tener buenas oportunidades de cara el aro incluso en los fallos, como podéis ver:

Otra pieza importante en el acierto desde el perímetro está siendo Jae Crowder (9 de 18). Comparado con Kenneth Faried (a ver si adivináis el motivo, que por su porcentaje reboteador del 7.9% no es) su juego en realidad se está pareciendo muchísimo más al de otro rookie del año pasado con peinado característico: Kawhi Leonard. Los dos venían con dudas sobre su tiro y las han solucionado de la mejor manera posible: demostrando una inteligencia tremenda para quedarse solo. Todos sus intentos han sido tras pase, y aunque a medida que los seguimientos a su juego obliguen a su par a prestarle más atención cuando merodee la línea de tres, su porcentaje bajará del 50% que tiene ahora mismo, pero ayudará a descongestionar la zona para Collison y cía. En las siguientes jugadas vemos como en ataque está siempre abierto y dispuesto para aprovechar la penetración de los exteriores de Dallas o un balón que le llegue desde el poste bajo:

En definitiva, los Mavericks no deberían seguir anotando de 3 a niveles históricos, pero pueden ser un buen equipo durante el perímetro a lo largo de toda la temporada. Cuando llegue Nowitzki, su identidad mutará un poco… pero si acierto desde el triple nos estamos refiriendo, es Robin Freaking Hood.

Te presentamos… La Tabla

En La Crónica seguimos intentando acercarte estadísticas que no se ofrecen en este formato en ningún otro sitio (como ya hacemos con El Tiro), y hoy te traemos las métricas dependientes del quinteto, en función de si un jugador está en él o no.

Una de las herramientas para analizar el rendimiento personal, es ver como funciona el equipo cuando el jugador está en pista, en comparación con los momentos en los que no está en el quinteto. Estas estadísticas, como cualesquiera otras, no sirven evidentemente para ordenar de manera definitiva la calidad de los jugadores, pero pueden servir de refuerzo para intentar entender mejor su aportación.

Estas métricas se encuentran situadas en el contexto del equipo, por eso dependen mucho de con quién juegas o quién te sustituye (y ahora al principio de la temporada, con la muestra pequeña, incluso, de contra quién has jugado), y sus resultados son mucho más significativos para explicar papeles dentro de un equipo, que para comparar entre varios, por eso os permitimos buscar y ordenar jugadores, tanto en el conjunto de la Liga como el del equipo.

Podréis por tanto comparar varias estadísticas (+/-, +/- ajustado a 48 minutos, Índice Ofensivo, Índice Defensivo, %Rebote defensivo, %Rebote de ataque, %Rebote total, TS%, eFG% y TS% y eFG% del equipo rival) de equipo con un jugador determinado en pista, sin él, y la diferencia neta entre lo que sucedió cuando estaba y no estaba en pista.

También hay que indicar que las estadísticas de defensa (Índice Defensivo y el TS% y eFG% del rival) son mejores cuanto más pequeño sea el valor, y por tanto se deberían ordenar de menor a mayor, y tenéis un control para poder decidir el umbral mínimo de minutos necesarios para aparecer en la tabla.

Esperamos que os guste y os divirtáis jugando con La Tabla: