Consigue la camiseta del 73-9 y la oficial de La Crónica Desde El Sofá

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¿Oportunistas? Sí y mucho!! desde hoy mismo ponemos a disposición de nuestra horda de seguidores la posibilidad de conseguir la camiseta oficial de La Crónica Desde El Sofá celebrando el 73-9 de Golden State Warriors, además también podrás conseguir la mítica camiseta con nuestro logo con la cual se aprueban exámenes, ligas más y tu porcentaje de tiro sube como la espuma!! Además, date prisa porque sólo habrá una cantidad limitada y sólo admitiremos pedidos hasta el 1 de mayo (o hasta que se acaben…).

Quiero una, ¿qué tengo que hacer?

Muy fácil. Mándanos un mail a info@lacronicadesdeelsofa.com con los siguientes datos:

Nombre

Apellidos

Dirección

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Modelo (Logo/739/Pack)

¿Y qué precio tienen?

El precio de la camiseta del Logo es de 15 € + 2€ de gastos de envío, es decir, en total 17 €. Mientras que el modelo 739 tiene un precio de 19 € + 2€, total de 21€. Si bien quieres el Pack con ambas, el precio es de 30€ + 2€, total 32€.

¿Cómo lo pago?

Cuando se acabe el plazo para hacer los pedidos (1 de mayo), os pediremos vía mail vuestra cuenta de PayPal para mandaos el recibo de la cantidad, una vez abonados, os mandaremos la camiseta. Si alguien quiere hacer el pago mediante transferencia, no habrá problema tampoco.

¿Cuándo tendré mi camiseta?

No vamos a hacer stock, es decir, cuando llegue el 1 de mayo, veremos las camisetas que hay y esas serán las que pediremos a imprimir, así que una vez esté hecho esto, te mandaremos la camiseta. Echale que haya por mayo, tendrás tu camiseta para lucirla en cualquier celebración que se precie.

¿Cómo sé si he sido uno de los elegidos?

Cuando recibamos vuestro mail con vuestros datos, os contestaremos y os confirmaremos la reserva. Si por alguna de aquellas tenemos un aluvión de millones de pedidos…ya veremos que hacemos, pero los 15/20 primeros la tendrán seguro.

¿Más dudas?

Si tienes es así, no dudes en contactar con nosotros en nuestro Twitter o por el mail que tienes arriba.

Gracias Kobe

kobe

Cuando Kobe Bryant anunció su retirada tome la noticia entre una mezcla de melancolía, sorpresa pero a su vez sabiendo que ese momento estaba más cerca que lejos y que este año era una posibilidad más que grande de ello.

En ese día, me apetecía hablar del futuro, de Lakers, de como los Buss podrían encarar este fin de ciclo para atacar los años venideros de una forma u otra, era el momento para mirar adelante. Hoy sin embargo es el momento de mirar atrás.

Cuando esta noche en la Avenida Figueroa de Los Angeles, Kobe Bryant salte a un abarrotado Staples Center, será la última vez que lo haga vestido de dorado y purpura, será su último partido, su adiós a 20 años de lacustrismo y de una de la carreras más legendarias en la NBA.

Si te digo la verdad, no se como reaccionaré, no se como viviré el partido, el cual probablemente vea tranquilamente en la mañana de jueves, pero se mezclaran seguro muchas emociones ya que para mi Kobe Bryant es El Jugador.

Desde más o menos 1988 soy de Lakers y desde esa época he vivido muchas cosas, mejores y peores, pero lo que he vivido de inicio a fin es la carrera del 8 y ahora 24. Tengo vagos recuerdos de ese Draft, de aquel 96 y de aquel chaval de instituto que Jerry West le sacaba en un trade ya mítico a los Charlotte Hornets. Ese jovenzuelo rapado y ganas de comerse el mundo, iba a ser en poco tiempo una de las sensaciones de la NBA y como le gustaba decir al gran Andrés Montes, era el presidente de la generación de Al Salir De Clase.

En febrero de 1997 la gente ya se empezaba a dar cuenta de que Bryant era algo diferente cuando en el concurso de mates del All-Star de Cleveland, con la camiseta de entrenar y con un descaro digno de su edad, se llevaba el trofeo ante gente como Mike Finley, Ray Allen (sí, ese Ray Allen) o el que jugaba en casa, Bob Sura, era su primer trofeo, su primer premio, su primer número uno, podíamos decir que desde ese momento nacía una competitividad que ha sido una de sus señas en todos estos años.

Poco tardaron en llegar los títulos de la mano de Phil Jackson y haciendo tandem con Shaquille O’Neal en uno de los equipos más temibles y sobrados de toda la historia de la NBA, que si bien no acabó con un record brutal de victorias la temporada (58), si que tenía un dominio sobre el resto de equipos que era insultante.

Fue el tercer anillo, el ‘Threepeat‘ y el inicio del fin de una relación que de haberse llevado medianamente bien a saber de cuantos anillos estaríamos hablando ahora mismo. El ego de Kobe pudo con el de O’Neal que dejó Lakers después de que aquel invento con Malone y Payton no saliera todo lo bien que se esperaba, todo sea dicho, culpa de las lesiones.

Este fue el peor momento deportivamente hablando. Los rumores de traspaso siguieron en los años posteriores y claro, uno que es fan de Lakers y de Kobe (en ese orden), no quería que la relación se viera truncada…¿quién se imagina a Bryant en Clippers? Pues estuvo a punto de darse…más cerca de lo que muchos se creen.

Los años venideros fueron un poco travesía en el desierto, pero llegó el 1 de enero de 2006 y el partido entre Los Angeles Lakers y Toronto Raptors. Mucho se ha contado de esa hazaña y mucho se seguirá contando en años posteriores hasta que un día a Curry le dé por enchufar 1000 triples en un partido o algo similar. Aquello que hizo Kobe será por siempre su marca y esa estampa dirigiéndose al banquillo con el dedo en alto, supongo que será la estatua que algún día la franquicia le dedique en la plaza donde ya están Magic, Kareem o Chick Hearn. Los 81 serán su legado eterno y eso ya nadie, amor o odio a parte, va a poder quitarle. De aquel partido me quedo con el recuerdo de verlo tranquilamente al día después, no estaba nuestra pareja favorita, pero sí Daimiel, que justo ese día cambió turno con otro y tuvo la suerte de comentar los 81 de Kobe. La cinta VHS del partido en castellano sigue por aquí cerca a mi lado.

Kobe 81

Ese año Kobe Bryant debió ganar el MVP, se lo llevó Nash repitiendo, cuando era el comandante jefe de aquellos Suns de los ‘7 seconds or less‘, ese MVP era de Kobe, por su temporada, con 35.4 puntos por partido y dejando cosas míticas como los 81 y actuaciones brutales como la contra Dallas con 62 puntos o sus 4 partidos con más de 50 puntos. Una barbaridad que no se vio recompensada con un trofeo que debió ser suyo.

Años complicados, donde seguir a Lakers era algo parecido a lo de hoy en día, con la promesa de Bynum, pero el 1 de febrero de 2008, pasó lo que todos sabéis, Mitch Kupchak sacaba su magia y traspasaba engañaba a Grizzlies para conseguir que Pau Gasol vistiera de dorado y purpura. Ese mismo año se llegó a la final de la NBA y ese año consiguió el MVP que se le negó en 2006. Algo había cambiado y la gran prueba de ello fueron los dos consiguientes anillos, uno de ellos vengando la derrota contra Celtics en un séptimo partido que ya es historia viva tanto para él como para Lakers.

Pero sin lugar a dudas mi mayor recuerdo de Kobe Bryant lo viví en directo y no, no hablo de los cientos de partidos que le he visto jugar en estos 20 años, las miles de canastas que le he visto hacer, no, todo pasó el 11 de febrero de 2011, cuando estuve en el Madison Square Garden para disfrutar de un Lakers vs Knicks en la catedral. Lakers venía de un back to back contra Boston, donde por cierto ganaron y sinceramente no esperaba mucho de este partido, el último de Phil Jackson como entrenador en la que ahora es su casa, sólo quería disfrutar del momento y del espectáculo. Y vaya que lo hice.

Lakers jugó un partido tremendo y Kobe hizo de Kobe en el Madison, cascándose 19 puntos en el primer cuarto que fue una auténtica barbaridad y que dejó un buzzer beater donde Felton aún está clavado al parqué del MSG.

Estos años han llegado las lesiones, el no-trade de Paul, el fiasco de Howard y mil cosas más que no son para este momento de recordar, y finalmente Kobe decidió que ya era momento de dejarlo y de que los 20 años como jugador de Los Angeles Lakers acabaran donde tenía que hacerlo en el Staples Center, en su casa y ante su público.

Yo lo veré mañana, tranquilamente, pero siempre por casa tendré sus camisetas, sus zapatillas, sus bobbleheads, sus figuritas, del que para mi es y será el mejor jugador que he visto jugar a esto llamado baloncesto.

Disfrutemos de ese momento y…

Gracias Kobe.

Episodio 84 – Moco Draft

En el Podcast de hoy os descubrimos como serán Lakers el año que viene, hablamos (como no) de Warriors, su record y su futuro, de la Sloan en el MIT y acabamos a lo grande con un Mock-o Draft muy especial…

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Episodio 83 – La Entrevista Sorpresa

Hoy en este vuestro podcast hablamos de si Raptors es amenaza seria a Cavs, de los Warriors y su partido ante Thunder, contestamos al ASK y una entrevista sorpresa que a nadie dejará indiferente…

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Episodio 82 – The Life Of Mario & David

En el podcast de hoy hablamos del único equipo que podría ganar a Golden State Warriors, del Cavs vs Raptors, volvemos a hablar del All-Star y como intentar arreglar el ASG y acabamos con Kanye West…

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Ese extraño equipo

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Hace poco más de un año, en la segunda ronda de Play Offs se enfrentaban en el oeste el equipo de todos, Golden State Warriors frente a Memphis Grizzlies.

La escuadra de David Joerger, llegó al cuarto partido con 2-1 a su favor y una sensación general de que la serie estaba más balanceada hacia Tennesse que para donde al final fue. Todo eran alabanzas a la forma de plantearlo todo de Grizzlies, desarbolando de forma tremenda el juego de unos Warriors que hasta la fecha estaba siendo casi incontestable.

Memphis se sustentaba en un trio del cual a partir de él todo rondaba sin problemas. Marc Gasol y Zach Randolph en la pintura haciendo lo de siempre y que todo el mundo ya tiene en mente, junto con una dirección de todo de la mano de un Mike Conley a nivel All-Star. Todo estas piezas bien encajadas hacía que los Tony Allen, Vince Carter y demás fueran aditivos a una formula que estaba muy bien cuadrada.

No ha pasado un año y de la identidad de ese equipo queda más bien poco. Ya no es ese equipo reconocible y que sabías que podía pasar o por donde te podían sorprender. Las lesiones es uno de estos grandes factores, su jugador franquicia ya se pierde el resto de temporada.

Marc Gasol tiene la misma lesión que tuvo Jordan al inicio de su carrera y que como veis no le afectó mucho para luego, pero bueno, también podemos decir que tiene la misma lesión que Yao Ming…y bueno, ya sabéis que pasó con el gigante chino y su dolencia. Con lo cual las incognitas van más allá de si puede jugar en Rio o no, algo que la franquicia de Justin Timberlake ahora mismo creo que ni se plantea, pero bueno, ya sabemos como somos por aquí cuando nos ponemos chovinistas.

Pero lo que hace realmente extraño a este equipo son los últimos movimientos que ha hecho en estas semanas, deshaciéndose de jugadores que estaban contando en la rotación de Joerger de una forma más que habitual como Lee y Green y metiendo en su lugar cosas como Lance Stephenson o Birdman, algo muy extraño. Con Mario Chalmers que da la sensación de estar más gordo con la camiseta de los ositos que cuando estaba en South Beach, todo muy extraño, ya que con la tontería en el equipo se han juntado Randolph, Barnes, Allen, Stephenson, Birdman, Chalmers… toda una retaila de buena gente o de gente que si sale alguna noticia extraña en el TMZ te la crees en un 99% de posibilidades.

Con todo esto Memphis está con un récord positivo y tranquilamente en el oeste con 33-23 al día de escribirse esto y con un 7-3 en sus últimos partidos, un porcentaje más que aceptable para una franquicia que si no te dicen esto que te acabo de contar, estarías pensando que en su mente tiene más tanques que otra cosa.

Es extraño, raro, pero habrá que ver si Joerger puede juntar todas las piezas y seguir haciendo de Grizzlies ese equipo fiable que en cualquier momento te la puede liar, de momento es curioso verlos jugar y encima con Lance allí, en cualquier momento pueden pasar cosas así:

Hay que arreglar el All-Star Game

Este artículo es el que cada año hago después del All-Star, donde repaso lo que ha sido el fin de semana de las estrellas en la NBA, donde las 3 jornadas siempre hay algo que contar. Pero este año voy a cepillarme esto porque me da la gana y voy a hablar de algo bastante más serio y que tenemos que hacer entre todos algo. Hay que arreglar el All-Star Game.

Anoche, cuando Marv Albert comentaba que el marcador del Air Canada Centre no tenía un 2 delante en la primera cifra, para poner 200 en los puntos, una parte de mi entraba en un modo de auto combustión interna que hacía que tuviera que escribir esto que estáis ahora mismo leyendo. El partido de anoche se quedó a nada de que dicho marcador entrara en un Efecto 2000 y el Apocalipsis reinara dentro del departamento de IT del comité organizador del ASW, con un marcador de 196-173 para el Oeste, algo que ni los Suns de D’Antoni o los actuales Warriors sueñan en sus noches más húmedas.

Siempre he dicho que el inicio de lo que vemos hoy en día fue en el All-Star de 2004, más concretamente en el partido de Rookies donde por primera vez jugaba LeBron James, Carmelo Anthony…y todo ese famoso Draft de ese mismo año, en esa edición el partido de los jugadores de primer año contra los de segundo, se dedicaron, sobre todo en los minutos finales a hacer un improvisado concurso de mates, con los jugadores quedándose parados en media pista esperando el mate de turno. A partir de este momento, los ASG se han convertido en un concurso de mates-triples en medio de un partido, algo que conforme están pasando los años está haciendo que el récord de anotación se supere edición tras edición.

Sí, desde esta parte del Atlántico vemos el partido como algo más que una pachanga, pero en USA el evento del domingo es algo más que importante, algo que figura hasta en algún contrato que otro con la consiguiente bonificación por jugarlo, todo un honor, todo un hito en tu palmarés el poder asistir a tan magno evento, de hecho, fijaros que hasta los jugadores lesionados tienen que hacer acto de presencia y ser presentados, vamos, es algo que tiene muy buena consideración, pues bien, os lo estáis cargando.

¿Cómo podríamos arreglarlo? Pues la verdad es que no lo se. A mi me gusta el formato y soy clasicista en ese aspecto. Me gusta el Este vs Oeste, los de un lado, contra los del otro, pero hay que hacer algo más para que esto no se convierta en una reunión de colegas con los hijos de los mismos en el banquillo haciendo cucamonas. Hay que ponerle algo de seriedad. Cierto que a esto también afecta la NBA que vemos hoy en día, es decir, una liga donde rara vez se ve algún pique tremendo y donde las rivalidades están contadas con los dedos de media mano. No, no hay la mala leche (o puñeterismo) de los 80 o 90 por decirlo de algún modo.

¿Ideas? Pues sinceramente como decía antes no me vienen muchas, tal vez como alguien dijo que los jugadores fueran elegidos en la misma pista por un entrenador u otro para conseguir algo de pique, pero esto echaría por suelo el misticismo del Este vs Oeste. Otra opción que se me ocurre es algo parecido a lo que han hecho en la NHL donde se han montado una especie de rey de la pista o no se, hacer como en los Rookies un USA vs Mundo? Aunque este año sólo ha habido 1 europeo en pista…

Los jugadores se lo toman como una fiesta, como un premio, como un descanso en una más que sobrecargada temporada, un soplo de aire fresco, pero habría que sentarlos y decirles 4 cosas a estos jugadores.

Me gustaría que en una edición se abucheara, se mostrara el publico cabreado con lo que está viendo. Sí, sois los mejores, pero os quiero ver competir mínimamente, no de risas y defendiendo a lo Harden (antiguamente) cada una de las jugadas, es decir, ni con la mirada. No pido que haya sangra y malos modos, sólo pido que un equipo quiera ganar, que tenga un incentivo para hacerlo y sobre todo para que el otro equipo no lo haga, que tal vez lo que necesitamos es eso.

Necesitamos que los jugadores que acuden a la cita de cada febrero tengan algún tipo de motivación, no se, agregar 10 millones de seguidores en Instagram a los jugadores que ganen o algo similar que haga que esta gente se ponga las pilas y realmente nos muestre algo que recordar. No me gusta lo del factor cancha para la conferencia que gane, como se hace en la MLB por ejemplo, no creo que esto sea una buena vara de medir, pero sí opino que la liga debe hacer algo para que esto no se convierta en partidos de 200 puntos, donde cada uno va a ver que mate o desde donde puede tirar.

Me gusta que sea una fiesta, que hayan cosas excéntricas, pero quiero competición, quiero piques, quiero a ese Iverson motivado para remontar 20 puntos, eso es lo que quiero, no tener que espera a que el partido esté igualado para igual en los últimos 5 minutos ver algo, para eso…que el partido dure 5 minutos.

No lo se, pero Adam Silver que se que lees esto, algo tienes que hacer para que en Charlotte el año que viene no veamos el 200 en el marcador y que sobre todo, cada vez la gente tenga menos ganas de ver el partido, que eso sí que sería triste…