Robert Rodríguez – Por hacer una ‘peli’ de Kobe.
Yao Ming – Será titular una vez más en el All-Star aún estando lesionado.
Kevin Garnett – Por la tirita a lo dibujo animados que se puso anoche en el Staples.
Jim O’Brien – En Indiana, ya se han cansado de él y lo han cesado como entrenador.
Dwyane Wade – Por las gafas horteras con las que salió el otro día en el MSG.
Cuando menos te lo esperas
No te contaremos mucho para que lo veas tú mismo. El espectáculo de Eddy comienza en la marca de 1:20.
Actualización: Buena semana para los espectáculos de los tiempos muertos, esta vez en Phoenix.
La sonrisa del jugón
Pocos segundos para acabar, Rudy Gay coge el balón…gana el partido y aparece la sonrisa del jugón…
La última esperanza para David
Como ya te hemos comentado alguna vez, este verano se acaba la CBA (el Collective Bargaining Agreement, vamos, el convenio), y toca negociar una nueva que ponga de acuerdo a jugadores y propietarios. Como podéis imaginar, la cosa no va a ser fácil, con los equipos ansiosos por reducir costes e incluir mecanismos que les puedan librar de los errores que tantas veces cometen, y los jugadores tratando de garantizarse un futuro lo más largo, grande y seguro en lo económico.
Uno de los caballos de batalla es la inclusión de la etiqueta de Jugador Franquicia, que ahora mismo está en funcionamiento en la NFL y que permitiría, de ser aplicada, entre otras cosas, agarraos que vienen curvas… que los Nuggets pudieran tener 3 años más a (un muy descontento) Carmelo Anthony.
A pesar de que David Stern comentó en octubre que no pensaba incluir semejante mecanismo, la realidad es que muchos de los propietarios, especialmente los de los equipos con mercados pequeños, están haciendo todo lo posible para que así sea, porque aumenta su influencia considerablemente a la hora de negociar con los futuros agentes libres. Su inclusión dependerá probablemente del panorama que la NBA prefiera ver: movimiento de los jugadores más importantes en agencia libre, principalmente hacia los equipos de mercados más grandes y con solera, o jugadores que se ven atados a sus clubs.
Ya hemos comentado que en principio esta etiqueta dificulta sobremanera que los cracks de la NBA cambien de equipo, o al menos que lo hagan por un precio injusto, y ahora explicaremos el porqué. En la NFL, cuando un jugador acaba su contrato con un club y se convierte en agente libre, su equipo tiene la posibilidad de nombrarlo Jugador Franquicia. Cada equipo puede nombrar un jugador franquicia al año, y un mismi jugador, puede ser Franquicia tres años.
El primer año que nombras a un Jugador Franquicia, se le hace un contrato de una sola temporada, con un salario que es, como mínimo, el mayor entre el 120% del suyo actual, o la media de los cinco mayores contratos en su posición. Esta media y distinción por posiciones, se hace en una NFL en la que los puestos están muy jerarquizados, para poner al jugador en su contexto: un quarterback cobraría unos 16 millones y un running back 8. En la NBA, en la que la media entre posiciones no es muy dispar, y en la que, habría que definir unas posiciones que no son tan claras, la definición debería cambiar ligeramente. Si fuera implementada tal y como esta, con cifras de esta campaña, en el caso de Carmelo, que cobra este año 17.149.243$, pasaría a ganar como jugador franquicia, al menos, el 120% de esa cantidad, 20.579.091$, ya que la media de los cinco jugadores que más cobrarán la temporada que viene en su posición (LeBron James, Paul Pierce, Rudy Gay, Kevin Durant y Luol Deng) es bastante inferior, 14.466.650$.
Este contrato puede ser exclusivo, o no exclusivo. En el primer caso, el jugador no puede negociar con ningún equipo, y pertenece por completo al club. En el segundo caso, el jugador se convertiría en algo parecido al agente libre restringido de la NBA actual, ya que podría firmar un contrato con otro club, mientras su club de origen tiene derecho de tanteo. En caso de que finalmente, el club no decidiera igualar la oferta, recibiría dos primeras rondas del Draft pertenecientes al que acaba de fichar a su jugador. Esta regla también necesitaría algún ajuste para poder aplicarse a la NBA, ya que en una situación con los mismos parámetros que la actual, al haber escala salarial (en la NFL hay tope para todo el equipo al completo, pero no hay máximo para un jugador), en la mayoría de casos, ningún equipo puede ofrecer un salario por encima del estipulado, por lo que la etiqueta no exclusiva, se convierte en exclusiva en la práctica. Además, el valor de dos primeras rondas del Draft de la NFL es superior al de la NBA.
Si al jugador se le volviera a aplicar la etiqueta al año siguiente, se le volvería a hacer contrato por un año más, con un valor mínimo del mayor entre el 10% del salario del año actual, o de nuevo, la media entre los cinco mejor pagados en su posición. En el caso de Carmelo, se aplicaría la primera cantidad, 22.637.000$ en la 2012/2013, ya que es altamente improbable que la media de los jugadores mejor pagados ese año vaya a estar por encima de ese valor.
La etiqueta se podría llegar a aplicar al mismo jugador una tercera y última vez, también por un solo año más, y en este caso, el salario mínimo será el mayor de estas tres opciones: la media de los cinco jugadores mejor pagados, en la posición que mejor se pague (en el caso de la NFL, léase quarterbacks), el 120% de la media de los cinco jugadores mejor pagados en la posición del jugador, o el 144% del salario del jugador el año anterior. Vamos a poner el ejemplo con Anthony de nuevo, imaginándonos que ya lleva siendo jugador franquicia 2 años, es decir, con las cantidades actuales y del año que viene. La posición mejor pagada el año que viene en la NBA, va a ser la de ala-pivot, en la que los cinco jugadores que mejor cobran (Rashard Lewis, Tim Duncan, Kevin Garnett, Dirk Nowitzki y Pau Gasol) ganarán una media de 20.491.804$. El 120% de la media de los aleros mejores pagados el año que viene sería de 17.359.980$. Y el 144% del salario actual de Melo, es 24.694.909$, y por tanto, esto sería lo que cobraría el año que viene como jugador franquicia, en ese escenario hipotético, en el que lleva dos años siéndolo.
Si cobran tan bien, ¿por qué los jugadores no quieren esta etiqueta entonces? Pues porque lo poco que pueden ganar de más, lo pierden en libertad y en seguridad a largo plazo. Si ya te encuentras entre los jugadores mejor pagados en tu posición, la diferencia entre la actual extensión de contrato (subidas anuales del 10.5%) y las subidas del 20, 10 y 44% no es muy sustancial, especialmente los dos primeros años. Y a cambio, te verías atado a ese equipo a disgusto tres años más, y te encuentras que durante tres temporadas, solo tienes firmada una más de contrato, toda una desgracia si te lesionas de gravedad. En la NBA, en la que este tipo de problemas no son tan frecuentes, la seguridad salarial no preocuparía tanto, pero en una NFL en la que la media de la carrera de los jugadores es 3.3 años, si parece importante firmar por el mayor tiempo y dinero garantizado posible.
Evidentemente, este mecanismo es perfecto para retener a los mejores jugadores en su posición, ya que alarga hasta en tres años la fecha en la que el jugador se convierte en agente libre, dándole un poder en la negociación que ahora mismo no tienen. Los Nuggets ganarían un trienio para traspasar a ‘Melo, con toda la calma del mundo, y sin tener que aceptar ofertas a la baja como la de los Knicks.
Teniendo en cuenta que el jugador al que se le asigna la etiqueta va a pasar a cobrar como uno de los mejores, a un club no le interesaría aplicársela a cualquiera. Por ejemplo, no creo que los 76ers estén por la labor de ofrecer los más de 14 millones que hemos visto que ganarían los aleros, a Jason Kapono, que será agente libre este verano para retenerlo o evitar perderlo. Sin embargo, si puede merecer la pena aplicársela a un jugador que no esté en el Top 5, pero si tenga un buen valor, para ganar poder negociador. Por ejemplo, un caso que se me ocurre, es el de los Hornets, que podrían perder a David West sin recibir nada a cambio este verano.
La franquicia de New Orleans podría optar por convertir a West en franquicia, sobrepagándole el año que viene (recibiría 20 millones) y poniéndole al lado una oferta para extender su contrato de 55 millones por 6 años, inferior a la que el jugador está buscando: más de 10 millones al año. En ese momento, West se encontraría en la siguiente disyuntiva: elegir entre la seguridad que le otorgan 55 millones garantizados, o esperar un año, en el que tendría que recibir una oferta mejor que 35 millones por cinco años si no quiere perder dinero. Aunque a día de hoy parece razonable que pudiera conseguir ese contrato, el jugador estaría tan solo a una mala temporada a sus 32 años, de perder dinero, o incluso, en el peor de los casos, una lesión de gravedad le haría perder esos 35 millones. Y en el caso que decidiera no firmar la extensión, los Hornets han ganado un año para poder traspasarle.
Espero que este artículo os sirva para entender el funcionamiento de la etiqueta de Jugador Franquicia. Aunque como ya hemos comentado, los detalles y cifras tendrían que ser estudiados, la idea básica sería la misma: posponer el periodo de agencia libre de los mejores jugadores, y quitarles la seguridad financiera a largo plazo, de manera que los equipos ganan poder y tiempo para retener o traspasar a sus jugadores de la manera más conveniente.
El Dedo Levantado: los 81 de Bryant
22 de enero de 2006, Staples Center, un partido más de los Lakers, esta vez contra los Toronto Raptors de Calderon, unos Raptors que empezaron a ponerle las cosas muy, pero que muy difíciles a los Lakers poniéndose 18 arriba al inicio del tercer cuarto… pero todo cambió.
Kobe Bryant venía de hacer otro ‘record’, meter 62 puntos el 20 de diciembre del 2005 contra los Mavs en un partido en que todo le salió… en el partido contra Toronto y con su abuela viéndolo jugar en directo por primera vez, pronto se vio que era uno de esos días.
En los primeros 2 cuartos Bryant acabó con 26 puntos con un 49-63 favorable a los canadienses, nada hacía presagiar lo que se iba a ver a continuación. Bryant se puso en modo Dios y metió 27 puntos en el tercer cuarto llegando ya al final del 3er cuarto con 53 puntos con ya ventaja de 91-85 para Lakers en un cuarto donde los angelinos se fueron a 42 puntos, un cuarto mágico.
Aquí empezó de nuevo el espectáculo y Kobe se puso la botas, metía y metía y seguía metiendo, de todos los colores, de todos los ángulos hasta llegar a la cifra de los 28 puntos en el último cuarto y llegando a unos brutales 81 puntos.
El Staples estaba en pie, el iba al banquillo, claramente cansado, dedo en alto y vistiendo su antiguo número 8 sabiendo que había hecho historia, era un momento mágico que nadie quería perderse… y nadie se perdió.
Wade comentaba que su teléfono sonó varias veces en plan «Lo estás viendo?!«, otros como Kidd preguntaba si había habido prorroga, al saber que no dijo «Los 100 hubieran caído…«. McGrady se entero en el bus de su equipo por aquel entonces, Rockets, y dijo: «Dejad de mentir!» al llegar al hotel fue corriendo a la habitación y al ver que Kobe estaba en los tiros libres con 79 puntos dijo: «No puede ser verdad!«… una pena que por aquel entonces Twitter acabara de nacer… hubiera sido tremendo.
Los entrenadores no se quedaron atrás, el propio Phil Jackson comentaba que «había visto cosas grandes, pero no tanto como esta…«, otros como Rick Carlisle miraba por lo suyo: «Ahora no me sienta tan mal los 45 que nos metió…«. Mike Montgomery, el entrenador de los Raptors por aquel entonces tuvo probablemente la frase de la noche: «Me hubiera gustado tener a King Kong para defenderle«. Un veterano como Jerry Sloan veía un aspecto más general y más interesante de todo: «Ha metido esos puntos haciendo que su equipo remonte casi 20 puntos, lo cual tiene mucho más merito que hacerlo contra alguien que no se juega nada o ya con todo a favor…«.
Y claro, los ex jugadores, lo míticos tampoco se callaron, Larry Bird dijo que «era difícil de creer si no lo habías visto en directo«, el gran Pippen dice que «me despertaron a las 3 de la mañana con la noticia y no pude volver a dormir«. Jerry West fue más allá: «Anoche nadie podía parar a Kobe, nadie«. Elgin Baylor fue más por el lado del equipo:»Lo más importante es que haya servido para la victoria«. Darrell Amstrong que por aquel entonces era el base suplente de los Mavs y que sufrió los 62 de Kobe apenas un mes antes dijo que «menos mal que nuestro partido estaba claro… imaginate que hubiera ido ajustado…«.
Todo el mundo se hacía eco de que lo que se vivió ese 22 de enero fue algo histórico, algo que sólo se ve una vez, pero cómo lo vio el propio Kobe? Él dice que no era consciente y que una vez hecho «ni en mis sueños pensaba con algo así, es díficil de explicar… está ahí. Estaba concentrado, había que remontar, necesitábamos los puntos«. 5 años después cuando a Kobe se le pregunta por el tema, dice algo parecido: «Si te digo la verdad pienso poco en ello, fue algo que pasó y no se como demonios lo hice, pero ahí esta… supongo que fue uno de esos días…»
Fue uno de esos días, uno de esos días que recordarás para siempre, uno de esos días que convierten a alguien en leyenda y ya no sólo por ser uno de los mejores jugadores de la historia, si no por hacer una hazaña que difícilmente volveremos a ver, fue uno de esos días donde el por aquel entonces 8 de los Lakers dejo su estampa para la posteridad: El dedo levantado.
The Black Mamba by Robert Rodriguez
Nike se ha gastado el dinero para su nuevo anuncio, contratando al director de cine Robert Rodriguez y los actores Bruce Willis y Danny Trejo para hacerle la vida imposible a Kobe Black Mamba Bryant, y aquí te traemos el trailer de la producción.
Esperemos que no sea como Machete, que el avance revienta el resto de la película.
El Quinteto de la Semana (23.1.11)
The Basketball Jones – Esta semana han cumplido 5 años y es para felicitarlos!.
Mikhail Prokhorov – Se cansó de Melo… o fue al revés?
Kevin Durant – Que consiguió su primer game winner contra los Knicks.
Blake Griffin – Sigue haciéndonos disfrutar… tremendo.
Lil’ Wayne – Por mandar a paseo a Lebron & Wade por… no saludarlo.
Pioneros olvidados
En la historia reciente de la Liga, los Trail Blazers, han hecho honor a su nombre, y han sido pioneros. Dejando atrás el estigma de los Jail Blazers, que tanto juego dio dentro y fuera de la cancha, fueron el equipo joven que iba camino de formar una dinastía si las piezas cuadraban bien. Hace tan solo dos años, nadie hablaba de los Thunder. Ahora nadie lo hace del equipo de la Rip City.
En el verano de 2007, teníamos delante un exhuberante equipo con un Brandon Roy que deslumbró como Rookie del Año, el pivot que dominaría a toda su generación en Greg Oden, un elegante ala-pivot, LaMarcus Aldridge, que fue elegido número dos del Draft, y era un jugador franquicia que en los Blazers solo tendría que hacer de tercera pieza de lujo, complementando perfectamente con su gusto ofensivo y su buen tiro de lejos, la defensa y la anotación interior de Oden. Además, gracias a la agresividad de su directiva, y a los profundos bolsillos de su propietario, Paul Allen, consiguieron un grupito de jugones con potencial All-Star, de los que esperaban que alguno se consolidaría, al menos, como titular de excepción: Outlaw, Jack, Webster, Rodriguez, Frye, Freeland y Koponen en Europa… Al año siguiente, se le añadirían Rudy, Batum y Bayless perdiendo solo a Jack, y por si fuera poco, en el verano de 2009 tendrían espacio salarial para dar unos 10 millones a un buen veterano que redondearía el equipo. El futuro era suyo.
Esa temporada 2008/2009 (hace dos años estamos hablando, aunque parezca tan lejos) inundó los despachos de la Conferencia Oeste de miedo. En su tercer año en la Liga, con Roy como auténtico general del ataque del equipo de Oregon, los Blazers fueron el mejor equipo en ataque de la Liga, y su Offensive Rating (113.9) lideraba la competición. Mientras, aquí en España, había que aguantar y leer chovinistas y catetas letanías sobre lo que malo era Roy, lo congestionado que estaba el ataque Blazer (sí, ese, el más eficiente de la Liga), solo porque Brandon y McMillan le quitaban el puesto y el balón a nuestro Rudy Fernández. ¿Se estaba equivocando el entrenador sin aprovechar bien a Rudy? Sí. Pero tampoco le hacía falta.
Las esperanzas para los que que querían dinamitar el futuro dominio Blazer eran pocas, pero todas se han cumplido. La primera, Oden. Después de perderse toda la primera temporada por lesión, no cundió el pánico porque en la segunda estuvo relativamente sano, jugando 61 partidos más los 6 de Play-Off. Aún así, su historial, y esos 21 encuentros en los que no jugó hacían intuir que la salud del gigante era el primer punto débil de la armadura de los de Portland. Y así ha sido. En los dos últimos años, solo 21 partidos en cancha, y quién sabe si lo volveremos a ver jugar. Y mientras la sombra de Durant, la más alargada del mundo, ocupando las casi 2000 millas que hay de Oklahoma a Portland.
La siguiente, que no fueran capaces de aprovechar el espacio salarial. La clase de 2009 era muy floja, y tras perder las pujas por Hedo Turkoglu y Paul Millsap, se tuvieron que conformar con Andre Miller y el traspaso más tarde por Marcus Camby. Viéndolo ahora, el haberse librado de Turkoglu parece una bendición, y la llegada de Millsap hubiera supuesto desplazarlo a él, o a su máximo valor actual, Aldridge, fuera de posición. Pero estoy seguro que Camby y Miller no eran lo que los Blazers se esperaban cuando empezaron a ahorrar de cara a la agencia libre.
Otro problema que han tenido, es que no han sido capaces de convertir ninguna de las promesas en All-Star, ni de cerca. Solo Batum y Fernández se han quedado y la aportación de Rudy, muy a nuestro pesar, es bastante modesta comparada con todo el potencial que encerraba el mallorquín. Y de los que se han ido, solo dos, Frye y Outlaw, son titulares. Y ninguno en un equipo de Play-Off.
El penúltimo y más devastador golpe, es el deterioro de Roy. Brandon cayó al puesto 6 en un Draft tremendamente mediocre, por ser ya un veterano (cuatro años en la universidad, cuando la moda era uno y fuera) y por las dudas que había sobre sus rodillas. Antes de empezar la mejor temporada de este equipo, en el verano de 2008, tuvo que pasar por el quirófano para que le quitaran una pieza del cartílago. Lo bien que aguantó las tres primeras temporadas fue un espejismo que hizo pensar a todo el mundo que las alarmas encendidas sobre su salud eran realmente conservadoras. Pero ya la temporada pasada, en la que se perdió unos cuantos partidos por culpa de su menisco, empezó a minar el ánimo en la franquicia. Roy no volvería jamás a estar al 100%. Y eso, si lo pueden volver a poner en pista. Toda una pena, porque ver jugar a Brandon es una auténtica delicia. Y siento pena por todos aquellos que no lo hayan podido apreciar por vanidades patriotas.
Ahora los Blazers no sabrán si podrán volver a ver jugar jamás a sus dos mayores reclamos, Roy y Oden. El veterano Camby también estará fuera un tiempo indefinido tras ser operado en la rodilla izquierda, y el equipo ha perdido todos los posibles activos en talento joven que tenían. El buen hacer de la franquicia, el estirón que ha pegado Aldridge este año, el talento de Batum y Rudy, y el sorprendente Wesley Matthews, que no fue drafteado en 2009, pero si se volviera a repetir la elección sería un Top 10 como mínimo, dan una buena base para tratar de volver a reconstruir.
Pero de aquel equipo pionero, que tanto ilusionó en tres años, apenas queda nada.




