Ray Allen – Este año está tirando mejor que nunca, raro teniendo en cuenta que ya está en la parte final de su carrera. Además a nada de superar el record de Miller. Joe Johnson – Uno de los picks más raros, Johnson siempre parece que no esté ahí aunque repetimos, no es ni sombra de lo que era… pick raro. Rajon Rondo – Tal vez el mejor base del Este, empezó en Modo Dios haciendo disfrutar de todo el mundo. Pick cantando. Chris Bosh – El hecho de que en el Este apenas haya hombres altos dominantes hace que Bosh este de nuevo en un All-Star, eso y la buena racha de los Heat (y que es amigo de Lebron). Kevin Garnett – Un clásico y sin duda el que a día de hoy es el mejor defensor de la liga. Paul Pierce – Al estilo Pistons cuando pusieron a 4 en el All-Star, Celtics hacen lo mismo y claro Pierce no podía faltar. Al Horford – Un jugador con poco nombre pero una consistencia brutal y clave en los Hawks.
En la Oeste vamos con…
Manu Ginobilli – Está a un nivel como nunca lo había estado y los Spurs son los mejores. Pick fácil. Deron Williams – Está en el trio o cuarteto de mejores bases y es un jugón puro, otro de los que estaba claro que iba a estar. Russell Westbrook – Una de las sorpresas, pero la temporada que está haciendo es más que digna de mención. Tim Duncan – Dicen que cada día que pasa se parece más a un robot, igual esa es la clave para que año tras año demuestro lo grande que es. Blake Griffin – Ya tiene algo que nunca podrá tener LeBron James, ser All-Star en su año Rookie, merecido 100%. Dirk Nowitzki – Podría haber sido titular tranquilamente… nada más que decir. Pau Gasol – Empezó a nivel MVP, pero poco a poco el cansancio ha hecho mella, aún así, All-Star merecido para el de Sant Boi.
Los Olvidados…
Sin duda estan en el oeste, donde hay mucho más elenco jugón que por las orillas del Atlántico, el primero que me viene a la mente es Kevin Love, que tiene todas las papeletas de acabar jugando el All-Star, recordemos que Yao Ming se lo perderá por lesión así que falta un pick del Oeste. Otro que se lo merece y que se va a quedar a las puertas es LaMarcus Aldridge que en unos Blazers lleno de lesiones, se ha echado el equipo a la espalda con unos números brutales. Un escalón más abajo de estos dos podríamos situar a Monta Ellis o Tony Parker… pero ya bastante lejos… En cambio en el Este por mucho que lo pienso no me sale ninguno que digas, oye tendría que estar pero no está…Bogut? Felton? que empezó a gran nivel pero al final ha ido bajando pero vamos poco más…
EDIT: Nos acabamos de enterar que David Stern ha llamado a Kevin Love para substituir a Yao Ming… bien.
Durante el pasado Mundial, el jugador de la selección española Llorente puso de ‘moda’ el uso de este tipo de camisetas, unas camisetas que van totalmente pegadas al cuerpo y que más que una camiseta parecen un mallot de ciclista o algo similar, pues bien Adidas ha presentado los modelos TechFit para el All-Star Game o lo que es lo mismo camisetas pegadas a más no poder al cuerpo.
Desconozco si serán cómodas o que beneficios dará, pero lo que si va a quedar algo mal es esa camiseta con los pantalones mega largos típicos de la NBA…
No se porqué pero veo a Howard con esta vestimenta…
Cinco años lleva el equipo de Memphis sin conseguir acabar la temporada con una marca superior al .500, los mismos que lleva sin entrar en playoff. Su sequía no es la más larga: siete años se van a cumplir desde que los Timberwolves dijeran adiós a los partidos que importan, después de ocho apariciones consecutivas, en las que solo pasaron de primera ronda en la última, cuando rozaron las puertas del cielo llegando hasta las finales de Conferencia. También data de 2004 los últimos playoffs de New York, que son el otro equipo candidato a quitar su nombre de esa lista.
De los que aparecieron en la post-temporada por última vez en 2006, ninguno se encuentra en puestos de PO ahora mismo: si la temporada acabará hoy, Pacers, Clippers, Kings y Grizzlies tendrían que sumar una quinta temporada infructuosa a su lista de fracasos consecutivos. Indiana está a un solo partido de la octava posición, y con la marcha de Jim O’Brien podría entrar en una dinámica positiva, los Blakers Clippers ya han cogido la espiral hacia arriba pero están a cinco partidos de los focos y Memphis…
Memphis está muy cerca. Novenos en el Oeste, a un partido de unos maltratados Blazers que no se darán por vencidos y a 3.5 de unos Nuggets que podrían desmoronar su temporada al acercarnos a la fecha límite para los traspasos. Han ganado 6 de sus últimos 7 partidos y están por encima del .500 por primera vez desde que empezaron 2-1. En esta última racha han contado con la benevolencia del calendario (se han encontrado con Toronto, Philadelphia, New Jersey contra el que perdieron o Washington) pero cuatro de ellos los han jugado fuera, de gira por el Este, y la última victoria ha sido contra un candidato al título: Orlando.
Zach Randolph que está en su último año de contrato, está promediando un 20.0/13.2 a la par de los mejores números de su carrera, que lo convertiría en All-Star seguro de no ser porque en el Oeste hay otros cinco ala-pivot haciendo lo mismo o mejor. Aunque parezca un tópico, la experiencia con el combinado americano ha ayudado a que Rudy Gay sea más maduro, y no lo decimos porque él o sus compañeros hablen de ello: está anotando lo mismo que siempre, pero ha aumentado su promedio de asistencias un 35% sobre la máxima de su carrera, (aunque tampoco es para volverse loco, pasa de 2.0 a 2.7) y tiene el mejor porcentaje de tiro TS% (.546) de sus cinco temporadas en la Liga. Elige un poco mejor sus tiros, pasa un poquito más, y se ha convertido en uno de los mejores closers de la Liga: su último tiro ha ayudado a ganar dos partidos.
Mike Conley es otro que está haciendo su mejor temporada desde que llegó a la Liga. Aunque su rendimiento sigue sin justificar la extensión que le dieron los Grizzlies sin competidor a la vista, estoy seguro que es un alivio para la franquicia de Tennessee ver como ha mejorado prácticamete todos sus números. Y otra de las sorpresas positivas, y era importante para refrendar la confianza de los toma-decisiones de la franquicia, es Darrell Arthur. Recordemos que el Jayhawk llegó a Memphis la noche del Draft de 2008 en un traspaso a tres bandas, en el que los Grizzlies pusieron una de las elecciones del Draft que obtuvieron en el traspaso de Pau Gasol, por lo que se le puede considerar parte de esa operación. Los 20 minutos de calidad que está aportando desde el banquillo, y la llegada desde Boston de Tony Allen, ayudan a rebajar el abismo que había el año pasado entre un quinteto muy competente y una plantilla poco profunda.
Las notas discordantes son los jugadores jóvenes que tienen su futuro en el aire: Marc Gasol y OJ Mayo. El español está respondiendo muy bien encargándose del trabajo defensivo (su rating ha bajado del 108 de las dos primeras temporadas a 103) pero en ataque está participando menos, y de manera más ineficiente. Marc sigue siendo pieza importante del equipo, y su temporada no está siendo mala, pero es de los pocos que no ha mejorado con el equipo de un año para otro.
Por su parte, Mayo, ha visto como perdía la titularidad, empezaba a promediar 10 minutos menos por partido que en sus dos primeras temporadas, su productividad descendía en todos los aspectos, se enfangaba en una trifulca con un compañero por apostar jugando al julepe versión Louisiana, y remataba con un positivo por DHEA que le está costando una sanción de 10 partidos. El jugador, que si todo sigue como hasta ahora, tiene contrato con Memphis hasta verano de 2012, cuando se convertiría, de no haber firmado una extensión, en agente libre restringido, podría haber sido traspasado este mes a alguna franquicia puntera que necesite un escolta (Chicago y Utah, por necesidad, los casos más obvios, aunque a todos nos costaría ver a OJ con Sloan) pero sus dos recientes deslices convierten la posibilidad en remota: si las ofertas no parecían suficientes a Memphis hasta ahora, nadie las va a aumentar ahora mismo.
Los Grizzlies se están acercando al oasis y con partidos contra los Wolves y los Cavs antes de ir a Houston, recibir a los Lakers y viajar a Oklahoma, tienen que asegurarse que siguen llevando el camino correcto. La buena noticia es que no están llegando por un repentino y drástico salto de calidad de alguna de sus piezas, que pudiera no ser nada más que un espejismo. La línea positiva se está marcando de forma colectiva y con pequeños ajustes a los que están contribuyendo casi todos. Si Hollins mantiene al grupo unido y logra acercar al beduino que se le ha quedado perdido, las jornadas de viajar por el desierto acabarán. Incluso no sería descabellado que la franquicia ganara algún partido, por primera vez en sus 16 años de existencia. Lo de ganar una serie, lo dejamos para más adelante.
Robert Rodríguez – Por hacer una ‘peli’ de Kobe. Yao Ming – Será titular una vez más en el All-Star aún estando lesionado. Kevin Garnett – Por la tirita a lo dibujo animados que se puso anoche en el Staples. Jim O’Brien – En Indiana, ya se han cansado de él y lo han cesado como entrenador. Dwyane Wade – Por las gafas horteras con las que salió el otro día en el MSG.
Como ya te hemos comentado alguna vez, este verano se acaba la CBA (el Collective Bargaining Agreement, vamos, el convenio), y toca negociar una nueva que ponga de acuerdo a jugadores y propietarios. Como podéis imaginar, la cosa no va a ser fácil, con los equipos ansiosos por reducir costes e incluir mecanismos que les puedan librar de los errores que tantas veces cometen, y los jugadores tratando de garantizarse un futuro lo más largo, grande y seguro en lo económico.
Uno de los caballos de batalla es la inclusión de la etiqueta de Jugador Franquicia, que ahora mismo está en funcionamiento en la NFL y que permitiría, de ser aplicada, entre otras cosas, agarraos que vienen curvas… que los Nuggets pudieran tener 3 años más a (un muy descontento) Carmelo Anthony.
A pesar de que David Stern comentó en octubre que no pensaba incluir semejante mecanismo, la realidad es que muchos de los propietarios, especialmente los de los equipos con mercados pequeños, están haciendo todo lo posible para que así sea, porque aumenta su influencia considerablemente a la hora de negociar con los futuros agentes libres. Su inclusión dependerá probablemente del panorama que la NBA prefiera ver: movimiento de los jugadores más importantes en agencia libre, principalmente hacia los equipos de mercados más grandes y con solera, o jugadores que se ven atados a sus clubs.
Ya hemos comentado que en principio esta etiqueta dificulta sobremanera que los cracks de la NBA cambien de equipo, o al menos que lo hagan por un precio injusto, y ahora explicaremos el porqué. En la NFL, cuando un jugador acaba su contrato con un club y se convierte en agente libre, su equipo tiene la posibilidad de nombrarlo Jugador Franquicia. Cada equipo puede nombrar un jugador franquicia al año, y un mismi jugador, puede ser Franquicia tres años.
El primer año que nombras a un Jugador Franquicia, se le hace un contrato de una sola temporada, con un salario que es, como mínimo, el mayor entre el 120% del suyo actual, o la media de los cinco mayores contratos en su posición. Esta media y distinción por posiciones, se hace en una NFL en la que los puestos están muy jerarquizados, para poner al jugador en su contexto: un quarterback cobraría unos 16 millones y un running back 8. En la NBA, en la que la media entre posiciones no es muy dispar, y en la que, habría que definir unas posiciones que no son tan claras, la definición debería cambiar ligeramente. Si fuera implementada tal y como esta, con cifras de esta campaña, en el caso de Carmelo, que cobra este año 17.149.243$, pasaría a ganar como jugador franquicia, al menos, el 120% de esa cantidad, 20.579.091$, ya que la media de los cinco jugadores que más cobrarán la temporada que viene en su posición (LeBron James, Paul Pierce, Rudy Gay, Kevin Durant y Luol Deng) es bastante inferior, 14.466.650$.
Este contrato puede ser exclusivo, o no exclusivo. En el primer caso, el jugador no puede negociar con ningún equipo, y pertenece por completo al club. En el segundo caso, el jugador se convertiría en algo parecido al agente libre restringido de la NBA actual, ya que podría firmar un contrato con otro club, mientras su club de origen tiene derecho de tanteo. En caso de que finalmente, el club no decidiera igualar la oferta, recibiría dos primeras rondas del Draft pertenecientes al que acaba de fichar a su jugador. Esta regla también necesitaría algún ajuste para poder aplicarse a la NBA, ya que en una situación con los mismos parámetros que la actual, al haber escala salarial (en la NFL hay tope para todo el equipo al completo, pero no hay máximo para un jugador), en la mayoría de casos, ningún equipo puede ofrecer un salario por encima del estipulado, por lo que la etiqueta no exclusiva, se convierte en exclusiva en la práctica. Además, el valor de dos primeras rondas del Draft de la NFL es superior al de la NBA.
Si al jugador se le volviera a aplicar la etiqueta al año siguiente, se le volvería a hacer contrato por un año más, con un valor mínimo del mayor entre el 10% del salario del año actual, o de nuevo, la media entre los cinco mejor pagados en su posición. En el caso de Carmelo, se aplicaría la primera cantidad, 22.637.000$ en la 2012/2013, ya que es altamente improbable que la media de los jugadores mejor pagados ese año vaya a estar por encima de ese valor.
La etiqueta se podría llegar a aplicar al mismo jugador una tercera y última vez, también por un solo año más, y en este caso, el salario mínimo será el mayor de estas tres opciones: la media de los cinco jugadores mejor pagados, en la posición que mejor se pague (en el caso de la NFL, léase quarterbacks), el 120% de la media de los cinco jugadores mejor pagados en la posición del jugador, o el 144% del salario del jugador el año anterior. Vamos a poner el ejemplo con Anthony de nuevo, imaginándonos que ya lleva siendo jugador franquicia 2 años, es decir, con las cantidades actuales y del año que viene. La posición mejor pagada el año que viene en la NBA, va a ser la de ala-pivot, en la que los cinco jugadores que mejor cobran (Rashard Lewis, Tim Duncan, Kevin Garnett, Dirk Nowitzki y Pau Gasol) ganarán una media de 20.491.804$. El 120% de la media de los aleros mejores pagados el año que viene sería de 17.359.980$. Y el 144% del salario actual de Melo, es 24.694.909$, y por tanto, esto sería lo que cobraría el año que viene como jugador franquicia, en ese escenario hipotético, en el que lleva dos años siéndolo.
Si cobran tan bien, ¿por qué los jugadores no quieren esta etiqueta entonces? Pues porque lo poco que pueden ganar de más, lo pierden en libertad y en seguridad a largo plazo. Si ya te encuentras entre los jugadores mejor pagados en tu posición, la diferencia entre la actual extensión de contrato (subidas anuales del 10.5%) y las subidas del 20, 10 y 44% no es muy sustancial, especialmente los dos primeros años. Y a cambio, te verías atado a ese equipo a disgusto tres años más, y te encuentras que durante tres temporadas, solo tienes firmada una más de contrato, toda una desgracia si te lesionas de gravedad. En la NBA, en la que este tipo de problemas no son tan frecuentes, la seguridad salarial no preocuparía tanto, pero en una NFL en la que la media de la carrera de los jugadores es 3.3 años, si parece importante firmar por el mayor tiempo y dinero garantizado posible.
Evidentemente, este mecanismo es perfecto para retener a los mejores jugadores en su posición, ya que alarga hasta en tres años la fecha en la que el jugador se convierte en agente libre, dándole un poder en la negociación que ahora mismo no tienen. Los Nuggets ganarían un trienio para traspasar a ‘Melo, con toda la calma del mundo, y sin tener que aceptar ofertas a la baja como la de los Knicks.
Teniendo en cuenta que el jugador al que se le asigna la etiqueta va a pasar a cobrar como uno de los mejores, a un club no le interesaría aplicársela a cualquiera. Por ejemplo, no creo que los 76ers estén por la labor de ofrecer los más de 14 millones que hemos visto que ganarían los aleros, a Jason Kapono, que será agente libre este verano para retenerlo o evitar perderlo. Sin embargo, si puede merecer la pena aplicársela a un jugador que no esté en el Top 5, pero si tenga un buen valor, para ganar poder negociador. Por ejemplo, un caso que se me ocurre, es el de los Hornets, que podrían perder a David West sin recibir nada a cambio este verano.
La franquicia de New Orleans podría optar por convertir a West en franquicia, sobrepagándole el año que viene (recibiría 20 millones) y poniéndole al lado una oferta para extender su contrato de 55 millones por 6 años, inferior a la que el jugador está buscando: más de 10 millones al año. En ese momento, West se encontraría en la siguiente disyuntiva: elegir entre la seguridad que le otorgan 55 millones garantizados, o esperar un año, en el que tendría que recibir una oferta mejor que 35 millones por cinco años si no quiere perder dinero. Aunque a día de hoy parece razonable que pudiera conseguir ese contrato, el jugador estaría tan solo a una mala temporada a sus 32 años, de perder dinero, o incluso, en el peor de los casos, una lesión de gravedad le haría perder esos 35 millones. Y en el caso que decidiera no firmar la extensión, los Hornets han ganado un año para poder traspasarle.
Espero que este artículo os sirva para entender el funcionamiento de la etiqueta de Jugador Franquicia. Aunque como ya hemos comentado, los detalles y cifras tendrían que ser estudiados, la idea básica sería la misma: posponer el periodo de agencia libre de los mejores jugadores, y quitarles la seguridad financiera a largo plazo, de manera que los equipos ganan poder y tiempo para retener o traspasar a sus jugadores de la manera más conveniente.
22 de enero de 2006, Staples Center, un partido más de los Lakers, esta vez contra los Toronto Raptors de Calderon, unos Raptors que empezaron a ponerle las cosas muy, pero que muy difíciles a los Lakers poniéndose 18 arriba al inicio del tercer cuarto… pero todo cambió.
Kobe Bryant venía de hacer otro ‘record’, meter 62 puntos el 20 de diciembre del 2005 contra los Mavs en un partido en que todo le salió… en el partido contra Toronto y con su abuela viéndolo jugar en directo por primera vez, pronto se vio que era uno de esos días.
En los primeros 2 cuartos Bryant acabó con 26 puntos con un 49-63 favorable a los canadienses, nada hacía presagiar lo que se iba a ver a continuación. Bryant se puso en modo Dios y metió 27 puntos en el tercer cuarto llegando ya al final del 3er cuarto con 53 puntos con ya ventaja de 91-85 para Lakers en un cuarto donde los angelinos se fueron a 42 puntos, un cuarto mágico.
Aquí empezó de nuevo el espectáculo y Kobe se puso la botas, metía y metía y seguía metiendo, de todos los colores, de todos los ángulos hasta llegar a la cifra de los 28 puntos en el último cuarto y llegando a unos brutales 81 puntos.
El Staples estaba en pie, el iba al banquillo, claramente cansado, dedo en alto y vistiendo su antiguo número 8 sabiendo que había hecho historia, era un momento mágico que nadie quería perderse… y nadie se perdió.
Wade comentaba que su teléfono sonó varias veces en plan «Lo estás viendo?!«, otros como Kidd preguntaba si había habido prorroga, al saber que no dijo «Los 100 hubieran caído…«. McGrady se entero en el bus de su equipo por aquel entonces, Rockets, y dijo: «Dejad de mentir!» al llegar al hotel fue corriendo a la habitación y al ver que Kobe estaba en los tiros libres con 79 puntos dijo: «No puede ser verdad!«… una pena que por aquel entonces Twitter acabara de nacer… hubiera sido tremendo.
Los entrenadores no se quedaron atrás, el propio Phil Jackson comentaba que «había visto cosas grandes, pero no tanto como esta…«, otros como Rick Carlisle miraba por lo suyo: «Ahora no me sienta tan mal los 45 que nos metió…«. Mike Montgomery, el entrenador de los Raptors por aquel entonces tuvo probablemente la frase de la noche: «Me hubiera gustado tener a King Kong para defenderle«. Un veterano como Jerry Sloan veía un aspecto más general y más interesante de todo: «Ha metido esos puntos haciendo que su equipo remonte casi 20 puntos, lo cual tiene mucho más merito que hacerlo contra alguien que no se juega nada o ya con todo a favor…«.
Y claro, los ex jugadores, lo míticos tampoco se callaron, Larry Bird dijo que «era difícil de creer si no lo habías visto en directo«, el gran Pippen dice que «me despertaron a las 3 de la mañana con la noticia y no pude volver a dormir«. Jerry West fue más allá: «Anoche nadie podía parar a Kobe, nadie«. Elgin Baylor fue más por el lado del equipo:»Lo más importante es que haya servido para la victoria«. Darrell Amstrong que por aquel entonces era el base suplente de los Mavs y que sufrió los 62 de Kobe apenas un mes antes dijo que «menos mal que nuestro partido estaba claro… imaginate que hubiera ido ajustado…«.
Todo el mundo se hacía eco de que lo que se vivió ese 22 de enero fue algo histórico, algo que sólo se ve una vez, pero cómo lo vio el propio Kobe? Él dice que no era consciente y que una vez hecho «ni en mis sueños pensaba con algo así, es díficil de explicar… está ahí. Estaba concentrado, había que remontar, necesitábamos los puntos«. 5 años después cuando a Kobe se le pregunta por el tema, dice algo parecido: «Si te digo la verdad pienso poco en ello, fue algo que pasó y no se como demonios lo hice, pero ahí esta… supongo que fue uno de esos días…»
Fue uno de esos días, uno de esos días que recordarás para siempre, uno de esos días que convierten a alguien en leyenda y ya no sólo por ser uno de los mejores jugadores de la historia, si no por hacer una hazaña que difícilmente volveremos a ver, fue uno de esos días donde el por aquel entonces 8 de los Lakers dejo su estampa para la posteridad: El dedo levantado.