Volvemos con nuestras Crónicas después de unos días donde el Este nos ha aburrido de forma brutal, pero ya tenemos el plato fuerte, la Final del Oeste entre los dos mejores equipos de la NBA, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder.
Han sido los mejores, Spurs y Thunder llegaban a la final con un record conjunto 16-1, es decir, arrasando y aunque los Thunder han tenido compromisos más ajustados, nadie ha dudado ni un sólo segundo de que iba a llegar hasta la WCF. Pero vamos al partido que es lo que nos interesa.
Ritmo, mucho ritmo, es lo que se vio durante el partido, una vuelta de tuerca a esto del baloncesto que se agradecía después de los partidos que hemos tenido que sufrir en los PO del este estos días y este ritmo le venía que ni pintado a unos Thunder que poco a poco se iban haciendo con el control del partido y del juego. Hasta Fisher parecía ser más rápido de lo normal!!!
Pero el gran Popovich (que nadie olvide que es un jugón) sacó una de su manual y les dijo a los jugadores lo siguiente…
Vamos a hacerlo sucio, vamos a cambiar algo y para ello metió a Stephen Jackson, desaparecido en combate cual Chuck Norris en estos PO, a marcar a Durant como quien se pega a un capítulo de Fringe y KD lo notó, vaya que si lo noto. A partir de ese momento se le notó muy incómodo y sin poder atacar como a él le gusta. Si a todo esto le sumamos que Manudo Ginobili volvió a sacar lo mejor de si (tremenda la entrada a canasta con fake incluido que destrozó a Durant…) y puso la puntilla a un partido que era de esos de ‘no te acabes por favor’…
Así que señores los Spurs siguen 9-0 en estos PO, con racha de 19-0 y de… 32-2… brutal… y suponemos que Oh La La Parker se fue de fiesta luego con Jimmy Goldstein…
No tenemos suficientes elogios para definivir a OKC Thunder, ese equipo con Durant, Westbrook, Harden, Ibaka, que está lleno de talento joven, que va a al ataque mostrando lo mejor del baloncesto, pero… no, no son los mejores. Spurs lo es.
San Antonio Spurs es el mejor equipo de la NBA. Es una máquina perfectamente engrasada que sólo tiene un objetivo, el anillo y hará todo lo que tenga que hacer para conseguirlo. 4-0 a Utah y de momento 2-0 frente a unos Clippers, que vale que están algo mermados por lesiones, problemas y demás, pero la suficiencia que está demostrando el equipo de Gregg Popovich es insultante.
Parker parece que ha sacado del baúl de los recuerdos el Artículo 34, es decir, hago lo que quiero, cuando quiero y porque me da la gana, esa es la gran definición de lo sobrado que va Parker ahora mismo, esto está matando a Paul que parece que esté más pendiente de árbitros, flops y demás, que en intentar hacer algo contra Oh La La.
Luego pasa que Duncan parece que se haya metido en una máquina del tiempo y sea el de 2003, dominando con esa cara de malas pulgas que siempre ha tenido, pero dominando en esa región dentro del circulo de 3, donde hace su tirito contra tabla… Luego tenemos a Manudo Ginobili, tirando sus triples y aportando desde el banquillo. Pero es que después todo el mundo del banquillo sabe lo que tiene que hacer, nadie rechista, todos saben que si siguen así el anillo es suyo y sinceramente será totalmente merecido. Pero si hasta Boris Diaw está aportando con 827347824387 kilos de más!
Anoche fue una muestra más y desde aquí os digo, que si os mola ver jugar a Oklahoma… tenéis que ver a Spurs os va a molar mucho más…
Quedaban dos minutos de partido en el AT&T Center, y por megafonía sonaba el Sweet Caroline. Los Spurs ganaban de 36 puntos, y por supuesto que todo el público de San Antonio se lanzó a cantar el mítico «Dah, dah, DAH!» de la canción. San Antonio ahora mismo ha encontrado a Lupita, han acabado su camino por México, y están en Cabo San Lucas puliéndose margaritas como Kawhi Leonard anotó ayer triples: de tres en tres.
Al final, el despiece se redujo a 31 puntos, y el partido no tuvo ninguna historia: Utah jamás estuvo por delante, a los 5 minutos perdía de 12, y salvó un parcial 0-9 que les ponía a 5 en el segundo cuarto, y que fue respondido inmediatamente por un 20-0 de vuelta de San Antonio, no estuvieron ni cerca.
El candidato a MVP Oh, La, La! Parker hizo lo que quiso y acabó como máximo anotador con 18 puntos, pero en este partido dejó hacer a los actores secundarios: Leonard le siguió con 17 puntos, Gary Neal parecía Parker cuando TP no estaba, pull-up 3‘s incluidos, Boris Diaw vuelve a ser efectivo y hasta Danny Green se animó a hacer de base en un par de posesiones que acabaron en la canasta tras pasar, y pasar, y pasar (y pasar) la pelota.
Los Spurs siguen teniendo quizá la imagen de equipo aburrido y plomizo, pero ahora mismo, salvo por los fans de las acrobacias atléticas extremas, eso es el nadir de su realidad: su juego es brillante, y siempre tienen hasta la espectacular jugada ocasional de Ginobili o Parker para colarse en el Top 10 de SportsCenter.
Leonardo DaVinci demostró la imposibilidad del movimiento perpetuo, pero Popovich ha logrado el perpetuum mobile sin ser siquiera ingeniero, la respuesta estaba en estudiar ruso, por lo que se ve. Al sistema diabólico de Gregg, se le han añadido además este año dos piezas que se acoplan perfectamente, y que tienen mayor importancia de la que parece, por lo muchísimo que aportan sin retener el balón, meramente conduciéndolo.
Huelga decir que los resultados que Kawhi Leonard, a por el que fueron, y Boris Diaw, con el que en teoría se encontraron, darían ahora mismo en cualquier otro equipo, serían mucho menos satisfactorios. En Diaw hay un hombre alto cuya habilidad para pasar el balón es probablemente lo único que le mantiene en la NBA, y en Leonard uno de los jugadores que mejor se mueve en ataque de la Liga. Boris jamás podía aprovechar su talento en Charlotte, y los cortes quirúrgicos de Leonard seguramente se perderían River Walk abajo fuera de esta ciudad. Pero aquí aportan otras dimensiones, los papeles de intermediario y finalizador que no tenía este equipo, y que suman diversidad y eficacia, al ataque. Si encima tenemos en cuenta como ataca Leonard el rebote ofensivo, miel sobre hojuelas. Y miel de la mejor.
Algún partido en Salt Lake City, ciudad de enrabietados fanáticos, puede oscilar hacia a unos Jazz, que viendo jugar a Favors y a Kanter como hicieron ayer pueden tener motivo para el optimismo futuro: tienen 4 excelentes jugadores interiores de nivel, por lo menos, titular, entre 19 y 27 años. Tendrán que mover a alguno, y si aciertan en la recompensa hay equipo para rato. Pero anoche solo hubo dolor. Mucho dolor.
Primero de los premios de La Crónica Desde El Sofá y primer Cara-a-Cara entre Mario y David… quién es el entrenador del año?
Mario Maruenda – Gregg Popovich
Empecemos diciendo que el premio de Entrenador del Año es una cosa casi tan arbitraria como las basketball reasons, y que si definir qué se considera un MVP es motivo de debate, lo de Entrenador del Año da para ensayos de Saramago. En la lista de Entrenadores del Año nunca apareció Jerry Sloan. Y Phil Jackson o Gregg Popovich aparecen solo una vez, las mismas que Sam Mitchell o Mike Brown. Sí, sí, en serio, Mike Fucking Brown. Así que lo que le apetece a uno al ver esta lista, si tuviera derecho a voto, sería dárselo a Westphal, y trollear un poquillo.
Es por ello que no daría dos años seguidos el premio a Thibs, sería el primero, y tamaño reconocimiento le convertiría en el Michael Jordan Jeremy Lin de los banquillos, y Thibs es bueno, pero no tanto. Sin embargo, sí que creo que Popovich debería ser el 7º entrenador en ganarlo al menos dos veces. Nadie veía a los Spurs ganando el Oeste y compitiendo por el mejor registro de la Liga otra vez, y menos aún si nos avisaran a principio de temporada que Manu se perdería los mismos partidos que Durant, Westbrook, Harden, Ibaka, Bryant, Bynum, Gasol, Paul, Griffin, Jordan, Nowitzki, Marion, Terry, Marc, Gay, Conley y Nash JUNTOS, es decir, que el Oeste ha estado sano, salvo por Ginobili, y que iba a reservar a Duncan y Parker prácticamente lo que le viniera en gana. Y luego están los milagros de siempre: sacar un jugador NBA, donde el Olimpija Ljubljana solo veía poco menos que un NAF y lo de Matt Bonner.
Y los Spurs no tienen nada que envidiar a Chicago en la disputa del equipo más trabajado de la Liga. Técnicamente son perfectos, ejecutan las jugadas que estadísticamente son más eficientes más que nadie, y eso es mérito del entrenador y el resto de sus asistentes que las diseñan y emplazan a sus jugadores a utilizarlas. Y porque nadie más hace esto. Larga vida al espía.
David Chanzá – Tom Thibodeau
Muchos deberían optar el premio del Entrenador del Año y entre ellos Gregg Popovich (ojo que pondría también a Frank Vogel de los Pacers muy alto también…), pero sin duda para mi el que merece el premio, marcándose un back-to-back, sería Tom Thibodeau.
La temporada de Bulls en cuanto a números se puede ver fácilmente, se van a llevar el top seed del Este, pero lo que es más sangrante, es que se la van a llevar sin haber contado durante 27 partidos sin el MVP del año pasado Derrick Rose, sin él, Thibodeau ha hecho ejercicios cuánticos para hacer funcionar un equipo de la mano de CJ Watson y John Lucas III, es decir, una pareja digna de Bobcats.
Con ello, los Bulls han sido los mejores en el Este, el equipo a batir y ni los todopoderosos Heat han podido con ellos.
Pero vamos a ir un poco más allá, Hamilton, que venía como gran comparsa para estos Bulls, sólo ha jugado 27 partidos (!!) con lo cual gente como Kyle Korver, Deng, Brewer o incluso Tag Gibson se han tenido que multiplicar para ocupar ese hueco, con lo cual, más ingeniería de la mano de Thibodeau, para conseguir que el equipo sin dos de sus grandes baluartes, siga siendo el mejor en su conferencia.
A todo esto hay que añadir un factor que creo que es la gran baza y por el gran secreto de los Bulls de Thibodeau, ningún otro equipo de la NBA tiene a esa bestia del baloncesto, a ese dios de las canastas, a ese elemento que cambia todo… nadie más tiene a The White Mamba aka Brian Scalabrine.