La gran esperanza blanca

Thunder at Wizards 2/1/14

Tras despedazar a los dos mayores aspirantes al título en las últimas semanas, Golden State se ha ganado el derecho a ser considerado el máximo favorito a ganarlo todo en junio. Por todo lo que llevan haciendo desde que comenzó la temporada pasada, son indiscutiblemente el equipo a batir, y, sobrerreaccionando a los últimos acontecimientos, parecen no tener rival. Pero, ¿y si lo fuera Oklahoma City?

Durant, Westbrook y compañía son el candidato con el que nadie cuenta, viviendo en las sombras, principalmente porque el año pasado las malditas lesiones les dejaron muy lejos de la fiesta, y este año no están siendo tan impresionantes, o dando tantas noticias, como otros. Pero si se mira de cerca, cuando entran los emparejamientos en juego, quizá nadie tenga una mejor opción de derrocar a los Warriors que ellos.

La triquiñuela que pone en marcha el ataque devastador de Golden State es el pick’n’roll entre Stephen Curry y Draymond Green. La gasolina del imparable motor Warrior es un dos contra dos entre el mejor tirador de la Historia, que a su vez es uno de los manejadores de balón más exquisitos que el juego ha dado, y un quitanieves que puede ponerla en el suelo, pasar a cualquier punto de la pista, o finalizar sobre cualquier obstáculo.

Las defensas, que además tienen que preocuparse de ellos a 10 metros (y subiendo) del aro, no tienen respuesta buena. Pierdes a Steph en el bloqueo, triple. Doblas con tu hombre alto, y dejas a Green en un 4 contra 3 en el que ejecutar lo que Barkley llama «contraataque a media pista», y Day-Day encontrará al que quede libre. Muestras al hombre alto y haces que se recoja para volver a Green, y son capaces de encontrar la ventana de oportunidad, por muy poco que esté abierta. Cambias, y te quedas con un tronco tratando de cazar el vuelo de la mariposa más brillante de todas, o a tu pieza más diminuta a merced de un pilar de granito. Puedes utilizar otros defensores, para que las desigualdades no sean tan exageradas, pero en ese caso estás escondiendo tus problemas en el All-Star Klay Thompson o el MVP de las finales Andre Iguodala. Pruebas a mezclarlo todo, para que no sepan que esperar, pero siguen acertando. Hay pocas alternativas.

Para que no te vuelvan loco ni les concedas un momento de soledad, tan buena en el baloncesto como mala en la vida, el atajo más deseable es el cambio, aunque quedes a la merced de los malditos emparejamientos ya mencionados. Y si hay un equipo que, en teoría, tiene el personal para intercambiar posiciones dentro y fuera sin tocar nada más para no sufrir el efecto dominó, ese es OKC. No hay base que pueda defender 203 centímetros de altura, 213 de envergadura, y 104 kilos de peso, pero si alguien puede siquiera aspirar a ello es Russell Westbrook. San Antonio y Cleveland no pueden ni planteárselo con Parker o Irving, pero los Thunder pueden tirar a Green el ejemplar más físicamente dominante del puesto de base, y ver qué sucede. Y en cuanto a hombres altos, pocos equipos pueden presentar para enfrentarse a Curry la mezcla de agilidad, envergadura y conciencia defensiva en el puesto de 4 que posee Ibaka (y Durant en la versión mini del equipo). Hay equipos que quizá tienen opciones más livianas, sobre todo si mueven aleros a esa posición, pero no es sólo preocuparse del cambio en Curry: el resto del partido hay que parar a Draymond por toda la pista, incluido en el poste bajo y en el tablero.

Los Warriors disfrutan en el caos y medran en la desigualdad, ya sea de tamaño, velocidad, o cantidad de hombres, y es muy importante poder defender al resto de jugadores sin tener que cambiar más posiciones, de cara también a no perderles de vista en los contraataques, o no tener que sacrificar ningún jugador en ataque para hacerles frente. La forma más directa y recíproca que encuentres de defenderles, mejor. Por tanto, un equipo con el poder de ralentizar su dos contra dos con sus pares, y nadie más, ya está por defecto en la mejor posición de partida para hacer frente a Golden State.

No todo es tan fácil, por supuesto. Venimos de una semana en la que momentos como la primera mitad frente a Washington nos recuerdan que Steph puede ser imparable uno contra uno, sin importar qué tiene delante. Y aunque cambiar el p’n’r bien pueda abortar la primera intentona, 24 segundos contra los Warriors son molto longos, y no se puede perder la marca de nadie ni un segundo: el resto de jugadores del quinteto tiene que estar alerta, y si se sigue cambiando la asignación de Steph, no se pueden permitir el más mínimo error. OKC es uno de los equipos más acostumbrados a defender en espacio, porque eran muy agresivos conteniendo el dos contra uno y enviando ayudas en temporadas pasadas, pero este año han cambiado a un enfoque más conservador, y si en otros años funcionaba era más por la exuberante capacidad atlética, que por la habilidad de estar alerta. De hecho, una de las cosas que separa, por ejemplo, al Westbrook defensor en la vida real, mucho más mediocre que el Westbrook defensor imaginado, es la incapacidad de defender una posesión completa sin despistes o riesgos innecesarios. Contra los Warriors no hay atajos posibles, no puedes estar defendiendo un pase por detrás a un equipo que mueve con convencimiento el balón y en el que cualquiera puede anotar. Y los Warriors siempre pueden desempolvar las jugadas que tan populares fueron con Mark Jackson, en las que Curry atacaba sin balón, aunque si logran quitar el Spalding de las manos de Steph, significará que al menos han ganado una batalla. Si hablamos de movimiento de balón, también hay que acordarse de Klay Thompson, un jugador al que hay que prestarle toda la atención del mundo, especialmente si el juego colectivo fluye, y que ocupa la posición que resulta más convulsa en la plantilla de OKC.

Y hay piezas importante de la rotación que tal vez no tengan sitio contra los Warriors. Pese a que pueda anotar por sí mismo, y transformar los fallos de sus compañeros en canasta, Kanter a priori no debería estar en pista ni un sólo segundo si no están Ezeli o Bogut, y seguramente tampoco cuando Curry sí lo esté. Van a pagar a un tío este año más de lo que cobra James Harden (perdón, fans de OKC, tenía que hacerlo), y en la serie de Playoffs más peliaguda del año podríamos verle diez minutillos saliendo desde al banquillo. Y con Iguodala, Barnes, Livingston y Thompson enfrente, no hay ningún sitio en el que esconder a otro de los peores defensores de la Liga, Anthony Morrow. Tanto el gigante turco como el tirador impávido podrían proporcionar un buen empujón al ataque de los Thunder, y seguramente los necesiten como la opción más arriesgada y explosiva si tienen que remar desde atrás. Y Oklahoma City siempre puede plantear una serie o un partido a intercambio de golpes. Por falta de dinamita no va a ser, pero ante un equipo tan peligroso desde el triple como los Warriors, las matemáticas no están de tu parte.

Y hablando de intercambio de golpes, a los Warriors también hay que atacarlos, no es cuestión sólo de defenderse. Han estado frenando equipos con su disposición aposicional, sus manos largas y sus apuestas tácticas por ignorar a todo aquel que no sea una amenaza en ataque. Cambian todo lo que pueden en defensa, manteniendo a varios jugadores intercambiables por tamaño en pista, y provocan pérdidas porque siempre parecen tener uno o dos jugadores más en pista de lo permitido. Difuminan hasta a los equipos mejor organizados, como vimos en el enfrentamiento con San Antonio, haciendo muy difícil circular el balón frente a ellos.

OKC, por su parte, sigue siendo un equipo con dos de los mejores anotadores de la Liga, que monopolizan una enorme cantidad de posesiones, pero que mueve poco el balón, y que habitualmente emplea a jugadores que no contribuyen demasiado en ataque. Siempre parecen rendir por debajo de lo esperado en esta faceta (aunque este año son el segundo mejor ataque de la Liga a estas alturas), y su «egoísmo» es la principal munición para los incrédulos. Precisamente, ante Golden State, esto podría ser una bendición. Los Warriors defienden genialmente en equipo, pero, ¿qué sucederá cuando tengan que enfrentarse a dos bestias del uno contra uno? ¿cuándo no puedan utilizar sus siempre tan útiles cambios, porque no hay acción sobre la que cambiar? Si el pick’n’roll CurryGreen da miedo, hay una alternativa que puede ser aún más destructiva e incambiable: el WestbrookDurant, y encima los Thunder tienen ahora más opciones que nunca para rodearlos, entre tiradores y jugadores capaces de moverse por encima del aro. Perdido entre el ruido está pasando el hecho de que está siendo estadísticamente la mejor temporada de la franquicia en ataque desde que dejaron la ciudad fetiche de los tele-films de sobremesa del domingo.

Y ya vimos en las Finales lo que sucedió cuando Cleveland cargó su ataque sobre LeBron, haciendo más daño del esperado. James acabó exhausto, pero OKC tiene dos alternativas, que no van a desplegarse sólo desde el poste bajo, sino desde cualquier lugar del campo, con su tiro por amenaza, y a los que pueden rodear de jugadores que tienen que ser defendidos. Además, podrían obligar a mojarse (y cansarse) en defensa a Curry y Green, al primero, si quieren seguir dándole la responsabilidad de defender siempre al base rival, y al segundo, porque Iguodala o Barnes podrían no ser suficiente ante KD, un anotador mucho más polifacético que James. Los Thunder pueden convertir la serie en un duelo de individualidades, y aunque ni eso quizá sea suficiente ante los Warriors, significaría negarles su gran ventaja, la del equipo.

Otra de las ventajas que tiene cargar su ataque en Westbrook y Durant, es que menos pases en ataque, suelen implicar menos pérdidas. En general, los efectos positivos sobre el organismo de una sana circulación de balón, compensan a la larga sobre unas pérdidas de más, pero ante un equipo con un contraataque y una defensa de línea de pase como los de los Warriors, puede que está solución intermedia no esté tan clara. OKC pierde bastante el balón (en parte, porque este año está circulando más), pero cargando su ataque sobre todo en dos jugadores, esas cifras se deberían reducir. Si Westbrook y Durant protegen la posesión en sus penetraciones, y encontrando al hombre abierto cuando se acerque el dos contra uno, pueden poner en muchos problemas a los Warriors.

Bien es verdad también, que puede que nunca lleguemos a este enfrentamiento en Playoffs. De acabar las cosas como están y no tener sorpresas tempraneras en la post-temporada, el camino a una Final de Conferencia entre estos dos equipos, pasa porque OKC tome El Álamo, un enfrentamiento completamente diferente, que les planteará otra clase de problemas. Y los Thunder también tienen sus problemas, principalmente, tratando de encontrar el jugador que les falta en el ala (o dos incluso, para poder hacerse pequeños), para completar el quinteto en el que todo el mundo produzca en defensa y en ataque. Son más profundos que nunca, pero la mayoría de secundarios aún son demasiado unidimensionales para luchar en lo más alto. La adaptación de Billy Donovan a la NBA tampoco está siendo inmediata, y tras múltiples problemas de salud el año pasado, hay que esperar que ninguno recurra en este.

El caso es que aunque quizá no lo comprobemos nunca, al menos vamos a tener un bonito aperitivo, con tres enfrentamientos durante este mes, empezando hoy mismo con The Belt! en juego, en vísperas de una SuperBowl que se disputa a sólo unos kilómetros, y una temporada de 73 victorias o más en el horizonte. Qué ganitas, joder.

Nuestros All-Star picks

Una de las pocas tradiciones en La Crónica Desde El Sofá es hacer nuestros picks para el All-Star, este año no iba a ser diferente, así que allá vamos con nuestros elegidos.

David Chanzá

Empezamos los picks partiendo de la base de que para mi Kobe debe ir sí o sí para hacerle el homenaje que se merece en la fiesta anual de la NBA, que este año se disputa en Toronto, así que como al meter a Bryant me fastidiaba mucho el tema, he decidido no incluirlo, pero eh!! Para mi es All-Star.

Empezamos por el Este, donde Culebron James y Paul George son dos plazas más que fijas, sobre todo la del jugador de Pacers que está a un nivel MVP, haciendo cosas que nos recuerdan el brutal jugador que es y que era antes de su desgraciada lesión con el USAB.

Para el puesto de pivot, Andre Drummond es otro fijo. El 5 de Detroit está siendo realmente dominador en esta primera parte de la temporada, cogiendo todo el rebote posible y metiendo esas canastas de alto porcentaje, que es realmente para lo que se le requiere…otro cantar son los tiros libre, pero oye, esto es el All-Star.

Los guard son para Lowry y Jimmy Butler. El de Bulls es sin duda alguna el jugador franquicia de Chicago, siendo claramente la voz cantante tanto dentro como fuera del vestuario, y claro, eso se empieza a notar en un equipo que sigue esperando el regreso de Rose. El All-Star es en la casa de los Raptors y si ya el año pasado llego a jugar el partido del Madison, este año va a repetir en su ACC. Además, leñe, está cuajando una muy buena temporada!!

Cruzamos conferencia y nos plantamos en el Oeste. Stephen Curry tiene su plaza fija, porque sí y punto. Lo mismo podemos decir del tandem de Oklahoma, donde la dupla Durant-Westbrook está demostrando que ambos sanos, es un combo brutal y temible. Ojo sobre todo al temporadon del 0, que si no fuera porque Curry está a un nivel digno de Star Wars, Westbrook sería el claro MVP…ahí lo dejo.

Luego estarían dos debutantes. Draymond Green, el alma de Warrios y el mejor PR de la franquicia (y probablemente de la liga), merece estar en la cita canadiense, por todo lo que aporta en la pista y que canastos, va a haber pocos jugadores que van a empaparse más del ambiente All-Star que el jugador de Michigan. El último puesto sería para Leonard, el cual ya ha dado el paso adelante en todos los sentidos, en unos Spurs que viven a la sombra de la Bahía, pero que ahí están, encontrando a Lupita como siempre.

Mario Maruenda

all_star

Pues este es uno de los años que más sencillo me ha parecido hacer los quintetos del All-Star a estas alturas. Los ocho jugadores en los que coincido con El Jefe me parece que dan lugar a muy poquita discusión en cuanto a méritos acumulados esta temporada, lo que nos dejaría un par de plazas libre en el juego interior de cada conferencia en las que el abanico de candidatos se amplía.

La plaza final en el Oeste es para mi gusto un Griffin vs. Green, con Anthony Davis mirando por la ventana desde un edificio en llamas prendido por DeMarcus Cousins, y la del Este es un Cristo en el que se puede proponer tranquilamente a Drummond, Love, Horford, MillsapPau, Batum, Bosh, Melo o Vucci Mane, grupo de jugadores de jamón de recebo, que están jugando todos ellos a ese perfecto nivel de… All-Star suplente.

En el Oeste me quedó con Griffin porque intento ignorar los méritos del equipo a la hora de dar los puestos del All-Star que bien justificarían incluir a otro Warrior, y lo que veo cuando el polvo vuelve al suelo es que Blake es y ha sido más estrella que Draymond Green, sin restarle un ápice de mérito al secundario definitivo, que es la segunda pieza más importante del engranaje de uno de los mejores equipos de la Historia, y también debería estar en Toronto.

Y en el Este elijo a Millsap para mi equipo, porque ya me quedé con muchas ganas de incluirle el año pasado, y ya que no está All Dray Dray, al menos meto a su versión de la costa Este, el jugador más completo del grupo, y eterno infravalorado. Aunque desde el punto de vista lúdico Drummond o Melo serían opciones más entretenidas, para que nos vamos a engañar.

PO Desde El Sofá (XV): Cómo están los Grizzlies aniquilando a GSW

Estamos en tiempo de playoffs y como es ya habitual en La Crónica Desde El Sofá cada día tendréis una pequeña crónica de lo que hemos visto la noche anterior (o probablemente durante el día tranquilamente) y al final, el Sofi diario…

Hoy cambiamos el tono de la crónica, y en vez de ser un repaso al uso del partido de anoche, vamos a tratar de explicar las razones por las que los Grizzlies han apabullado en estos dos últimos encuentros a los Warriors

La defensa del triple

Desde los tiempos de Hollins, los Grizzlies han usado mucho el hedge o el flash con su hombre alto para defender el bloqueo directo. Esto es, en lugar de esperar atrás, atacar directamente al jugador que lleva el balón a la salida de la pantalla, deteniendo su avance natural, pero eso sí, recuperando rápidamente a su hombre: la intención no es hacer un dos-contra-uno. Los bases más hábiles pueden castigarlo si lo detectan a tiempo con un pase al jugador que continúa, que tiene una pequeña ventana de tiempo en la que se encuentra sin oposición. Pero es un riesgo que merece la pena correr cuando el equipo rival tiene semejante potencial tirando con los conductores de balón como los Warriors.

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Los Grizzlies han girado el botón del Hedgometro hasta el inifinito, con la finalidad de que los Warriors no tengan nunca un tiro cómodo de triple, aunque le pueda costar el pase al continuador. Golden State está pudiendo tirar de 3 a la contra, o cuando mueven el balón con pases, pero nunca bien en primera instancia.

Un problema claro de los Warriors a la hora de atacar esta defensa es la falta de paciencia, que durante toda la temporada han tenido, pero que cuando se han visto con el agua al cuello en Playoffs han abandonado por completo. Aquí Curry se anima con el triple con dos defensores encima y 19 segundos en el reloj de posesión, en mitad del tercer cuarto, con la defensa de los Grizzlies perfectamente colocada, sin esperar siquiera a que Green, que sacó de banda, le ponga un mísero bloqueo.

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Por mucho MVP que sea, y aunque haya demostrado ser más que capaz de meter canastas peores, este tiro es ansioso, y demuestra el estado mental de urgencia en el que este equipo se ve. Y a veces es más sutil, como en el siguiento bloqueo directo, Randolph se tiene que quedar más tiempo de lo deseado con Curry, lo que le da a los Warriors una opción de liberar a Green en el pick’n’pop

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No es un mal tiro en absoluto, Green logra lanzar con comodidad cuando Gasol aún no ha cruzado siquiera la línea de tiros libres para disputar el tiro. Pero Courtney Lee ha tenido que engancharse con Bogut, el hombre de Marc, lo que le daba seguramente una opción mucho más clara de tiro a Harrison Barnes en la esquina derecha. Esta es la clase de pase extra que convierte a los Warriors en un equipo peligrosísimo, y frente a Memphis, obsesionados por tomar el primer tiro buen que ven, se dejan opciones aún mejores encima de la mesa.

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Otro de los riesgos que tiene esta manera de afrontar el bloqueo directo para Memphis es que si los dos defensores no están sincronizados, al final el hombre alto puede acabar poniendo la pantalla a su propio compañero, y dejar a los dos rivales libres. A diferencia de otros equipos que prueban a hacerlo sobre la marcha en Playoffs, o no lo tienen madurado, los Grizzlies, que llevan años defendiendo de esta manera, y se mueven sin cortapisas y sin escatimar esfuerzos, lo hacen de manera fluida.

Si el bajito pelea el bloqueo y logra pasarlo por arriba, cosa que Conley y Allen hacen prácticamente siempre, Randolph y Gasol saben que pueden detener el avance, mostrarse al base y volver a su hombre en lo que parece sólo un movimiento. Automático y precioso.

Green no es diferencial en defensa

Draymond Green ha sido segundo en la votación de mejor jugador defensivo del año, y es una pieza importantísima de la mejor defensa de la Liga, pese a ser bajito para la posición que desempeña, la de ala-pívot. Uno de los motivos por los que cayó en el Draft y tardó en encontrar minutos en Golden State es precisamente por esa condición de tweener, a caballo entre los puestos de 3 y 4.

Pese a la falta de centímetros, Green es efectivo en defensa porque es corpulento y robusto sin dejar de ser ágil, paciente, muy inteligente, y tiene además los cojones de un caballo percherón. Además, hay un factor externo: la Liga se ha hecho más pequeña y más orientada al perímetro en general en el puesto de 4. En la obsesión por mejorar el espaciado del equipo y aprovechar el punto extra de la línea de 3, los equipos cuentan cada vez con jugadores más gráciles y con menos fundamentos en el poste en la posición de ala-pívot. Hay muy pocos jugadores que puedan cogerle la posición a Green en el poste bajo, y a los que al mismo tiempo sea rentables alimentar de balones para que anoten de espaldas. Zach Randolph es casualmente uno de ellos.

Es verdad que no puede meterle debajo de la canasta y abusar de él como con otros 4’s, y prefiere no encararle de frente, pero desde que coge el balón…

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…puede ganar la distancia a la canasta suficiente para que le resulte cómodo tirar por encima de él.

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Incluso cuando falla, Green acaba tan fuera de posición tratando de estirarse para llegar a su mano izquierda, que queda fuera de la foto. Fijaos como la situación del cuerpo de Green a la hora de disputar el tiro a Z-Bo

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…le pone por detrás a la hora de acorralar el rebote ofensivo.

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Este no es un problema exclusivo de Green, le ha ocurrido a todos los que llevan años osando defender a Randolph, salvo muy honrosas excepciones. Y Golden State no tiene muchas mejores opciones. Te toca vivir con sus canastas. Lo malo es que un factor diferencial como ha sido la defensa  de Green durante todo el año, o en Anthony Davis la ronda anterior, pasa a ser meramente mortal frente a Memphis. No es una debilidad, pero tampoco puede tener el impacto de un verdadero DPOY.

Y los Grizzlies no te dan la opción de esconder a Green en el otro interior mastuerzo, porque la otra opción es defender a Marc Gasol, y bueno…

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…where convertir una continuación desde el codo de la zona en una bandeja happens.

La defensa de los Warriors no está pensada para los Grizzlies

El otro atributo que hace sobresaliente a Green, esta vez ya fuera del poste, es su capacidad para seguir a jugadores exteriores. El mayor truco detrás de la defensa de Golden State es la versatilidad: Thompson, Barnes y Green pueden intercambiarse en cualquier momento para defender a quien sea. Esto es lo que les permite anular las ventajas que los rivales obtienen con los bloqueos, tanto directos o indirectos: no puedes dejar enganchado a tu defensor y liberarte, porque te sigue otro jugador.

Esto funciona con una gran cantidad de equipos, y puede llegar a anular por completo a tiradores sin balón o maestros del bloqueo directo. A Memphis le da relativamente igual, ese no es su juego. Es más, en todo caso, como equipo grande y aplastante que son, agradecen las ventajas que obtienen de los cambios.

Los Warriors pueden sobrevivir habitualmente a cambiar a Barnes, por ejemplo, con el pívot a 5 metros de la canasta. Con un Point-God Center como Gasol, es más difícil, acaba concediendo la falta.

marcgasol3Y en esta jugada, por ejemplo, los Grizzlies agotan el tiempo de posesión, la tocan cuatro jugadores, hay seis pases… y no hay ni un bloqueo directo, ni prácticamente indirecto. Tienen desde el principio a Randolph con Harrison Barnes, para qué quieren más. Los Grizzlies no son un equipo fluido en ataque, porque atacan al hombre, pero te obligan a defenderles también así, anulando otra ventaja de los Warriors, la de la defensa colectiva.

Otro de los motivos del éxito de la defensa de Golden State es precisamente… su ataque. Los Warriors meten muchas canastas, lo que hace que los rivales les puedan pillar a la contra menos de lo normal, y gracias a ello, casi siempre defienden colocados, a media pista, y con todos los emparejamientos bien cogidos. Su rosario de fallos frente a Memphis les afecta también a la hora de defender, con unos Grizzlies que se están animando a correr para, al menos, poner a prueba a los Warriors.

A veces suceden cosas graciosas que suelen involucrar a Tony Allen o a Jeff Green, porque los Grizzlies no acaban de estar preparados para ello, y fue un factor más importante en el segundo partido que en el tercero, pero es otra manera que tiene Memphis de meter presión a Golden State en su propio terreno.

Curry está defendiendo terriblemente mal

Le quitaron la responsabilidad de defender a Conley, poniendo a Klay Thompson con el base, y diría que el experimento ha salido terriblemente mal, porque el MVP ha decidido que va a jugar de líbero, y no está preparado.

Jugada clave del partido, Warriors a 4, quedan 3 minutos. Los Grizzlies están atacando con una especie de bloqueo y continuación directo lateral entre Marc Gasol y Tony Allen, jugada que con el balón en manos de FIRST TEAM ALL DEFENSE! se defiende sola. Steph Curry no opina lo mismo, y se queda mirando como las vacas al tren, en una posición desde la que, con Draymond Green cambiando, no es de ninguna ayuda:

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Tony Allen se trastabilla (¡oh, sorpresa!), y Curry en vez de seguir a Courtney Lee, sigue en una posición desde la que lo único que puede llegar a hacer, como mucho, es doblar a Randolph en cuanto reciba (y si recibe) el balón. Pues no iba a Z-Bo, no, sino a Lee, 3 puntos, ballgame.

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Pero por supuesto, hubo más. En este otro triple de Lee está tan preocupado por la ayuda a Randolph, que pierde por completo la noción espacio-tiempo. ¿Dónde está la bola, aquí o aquí?

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Bien es cierto, que Curry tenía un par de motivos para quedarse clavado, mirando a la línea de fondo en lugar de seguir la jugada, y nosotros los hemos encontrado. Por un lado, teníamos a una rubia muy guapa en ese lado de la cancha:errrrbody

Nos referimos a la de la parte abajo-izquierda de la foto, por si hay dudas.

Y por otro lado, en ese mismo fondo de la distracción, animaba un señor con una de las indumentarias más feas que hemos visto jamás: una versión cutre y en rojo de aquella primera camiseta de los Grizzlies, que tenía ese esquema de color que fue elegido por un daltónico.

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De todos modos, pese a todas las distracciones que había colocado allí el equipo de animación de Memphis, es inexcusable estar defendiendo en Playoffs en tierra de nadie, y si los Warriors siguen así, lo pueden pagar. Sé que consideran necesario reservar algo de esfuerzo para poner en marcha a Curry en ataque, pero volverlo a poner encima de Conley no parece mala idea ahora mismo.

El banquillo no está cumpliendo

En los 32 minutos de 96 que los titulares han estado en pista en los dos últimos partidos, los Warriors sólo están 4 puntos por debajo de los Grizzlies. El núcleo duro, con Curry, Thompson y Green, suma un +6 en 55.

Koufos, Udrih y Green están jugando mejor que sus análogos en los Warriors, que dieron la cara en el primer partido, pero estuvieron bastante más flojos en este. Ezeli está viéndose superadísimo en ambos lados del campo, y Memphis está yendo a por él en ataque, y olvidándose de su defensa. Barbosa ayer parecía estar en otro planeta, fuera de sincronía con sus compañeros. Los Grizzlies no respetan a Iguodala y Livingston, y también han decidido que van a vivir con los tiros de media distancia con Speights, por lo que Curry y Thompson tienen que hacer un esfuerzo titánico contra múltiples defensores llevando a quintetos con suplentes.

Kerr va a tener que acabar utilizando a sus exteriores más de 40 minutos por partido, y con la serie condenada a alargarse, puede ser demasiado cansancio en los decisivos.

¿Está la eliminatoria acabada?

Ni mucho menos. Si la sensación inicial era de que los Warriors podían ganar en 4 ó 5 partidos esta serie, sólo necesitan un 3-1, con dos partidos jugándose en el Roaracle para pasar, y siguen siendo el mismo equipo que hace cinco días.

Por muy bien que estén defendiendo los Grizzlies y mucho que se hayan embolicado los Warriors, el porcentaje de tiros de 3 por debajo del 25% en dos partidos consecutivos, no es una situación normal, no importan los protagonistas. Y podría seguir sucediendo tres, cuatro y cinco veces, porque la normal es la menos común de las situaciones en esto del baloncesto, y la regresión a la media no tiene porque ser inmediata, pero si hubiera que apostar dinero, la elección sabia está en que no se volverá a repetir.

Y como recordamos en el último podcast, pese a que el viento haya soplado increíblemente a favor de los Grizzlies en sus dos victorias, los Warriors han estado a un par de posesiones en los minutos finales de haberlo igualado. Están más lejos estéticamente que en el marcador.

De todas formas, a esta hora, la eliminatoria está inclinada ligeramente a favor de Memphis, y la identidad del favorito al anillo tiene muchas caras posibles. Michael Jordan bendiga a este deporte.

La verde bahía

Draymond Green

No engañamos a nadie si decimos que la gran sorpresa de este inicio de temporada en la NBA son Golden State Warriors, el equipo de Kerr tiene el mejor registro, pero además es sin duda alguna el que mejor está jugando en los dos lados de la pista.

Tampoco descubrimos ningún secreto de LOST si decimos que Stephen Curry está siendo el mejor jugador hasta ahora (Harden mediante…) y que Thompson iba a dar un paso adelante después de sus buenas maneras en el Mundial este verano. Incluso si me apuráis los más atrevidos no dudaban del buen hacer de Steve Kerr en este su primer año en los banquillos después de 3 como GM de los Suns y 7 en los micrófonos comentando.

Pero lo que absolutamente nadie contaba era con la irrupción del número 23 de los Dubs, Draymond Green.

Antes de empezar con cosas que nos gustan más, nos vamos a ir a por los números, esos que algunas veces engañan, pero que en otras como es esta la ocasión, sirven para ver claramente muchas cosas. En la temporada pasada Green jugó los 82 partidos, siendo titular sólo en 12 de ellos, este año es indiscutible ‘quitándole’ el sitio a Iguodala. Este titularidad le ha hecho que sus minutos por partido suban pasando de los 21.9 a los 32.5 de lo que llevamos de temporada, es decir, casi 11 minutos más por encuentro…una barbaridad si lo piensas en frío. Así que a partir de aquí todo sube cual clímax en un capítulo de Sherlock. Anotando más, asistiendo más, reboteando más, bloqueando más, tirando más y, lo mejor, aumentando sus %. Es decir, básicamente sus números están diciendo que a más minutos, mucho mejor.

Aquí vendría el gran debate del huevo y la gallina, es decir, ha subido su rendimiento al estar más minutos en pista? o el hecho que su rendimiento sea mejor, hace que Kerr lo deje en pista más tiempo? Sinceramente, una mezcla de los dos.

La apuesta del ex-jugador de los Bulls por Iguodala en el banquillo era un elemento de un riesgo bastante alto. Iggy es un jugador acostumbrado a ser foco de atención, a ser titular, incluso franquicia en aquel equipo de Philadelphia que antes era de NBA y que ahora sólo quiere tener segundas rondas de Draft. Kerr entraba a lo grande en el banquillo, con una decisión que pocos entendían pero que ponía a Green de titular y con muchas miradas sobre él y el de Michigan State ha respondido por todo lo alto.

Está claro que cuando las cosas van solas, todo es más bonito y nadie se queja. Iguodala parece cómodo en ese papel de líder de la segunda unidad y a Green se le ve contento y feliz con esos minutos de más. Antes hemos mirado los números, las estadísticas, el boxescorismo del que a veces huimos y del que a veces recurrimos, ahora vamos a las sensaciones, a lo que vemos nosotros desde el sofá cuando nos ponemos a disfrutar del equipo de la bahía, de un equipo que siempre fue algo yeye y molón de ver (saludos a Nelson desde aquí…). Esas sensaciones son buenas, y sólo hace falta mirar las sonrisas, su cara de felicidad, esa sonrisa del jugón dibujada en la cara de este jugador de tercer año que en este primer cuarto de liga es un clarísimo candidato al MIP.

El otro día en Chicago fue el partido donde todo el mundo vio que Green iba en serio. Day-Day se cascó 31 puntos con un 55% de tiros de campo y con 7 triples repitiendo una y otra vez la misma jugada donde se quedaba anclado en el triple tras pick and rollo con Thompson o Curry. Su satisfacción era máxima cada vez que enchufaba uno detrás de otro, tenía confianza, todo le salía y cuando las cosas van rodadas, todo el mundo está feliz.

Y así es Draymond Green, un jugador de esos que entran casi sin querer en la liga, un jugador de segunda ronda de Draft (número 35) y que de vez en cuando impactan de una forma casi de casualidad, cuando una serie de factores se cogen de la mano, se agitan y pasan este tipo de obras y milagros (saludos para Leonard desde aquí también).

Además, lleva el 23 no como homenaje a Jordan, no, sino como homenaje a un jugón en toda regla que sigue cobrando de ese equipo que sólo quiere segundas rondas, sí, Jason Richardson.