El cuarto partido de las finales de la conferencia este fue un auténtico concierto de pitos, y no es que la afición de Indiana pitara mucho, que lo hizo, si no que el trio arbitral se hizo de notar y de que manera…
Pacers sabían que debían hacer algo diferente si querían contrarrestar a Heat, sobretodo después de ver la brutal primera parte que hicieron los de Spoelstra en el tercer partido, así que salieron con el chip del ataque y muestra de ellos fue el primer parcial de 11-0 nada más empezar el partido. Pero Heat lo tenía claro y pronto paró esta primera acometida de los Pacers igualando el marcador mucho antes de lo que todo el mundo pensaba.
Hibbert seguía dominando bajo tableros, y ni Bosh (que estuvo un rato fuera por una torcedura de tobillo), ni Haslem, ni muchísimo menos Andersen podían hacer nada contra él. Mientras Lebron se emparejaba con West en un movimiento extraño, pero wow, que saco más de una vez al bueno de David de sus casillas. A James le faltó cubrir a Craig Sager y a Jimmy Goldstein (el cual estaba anoche escondido detrás del Gatorade de Heat) para casi defender a todo el mundo ayer… habrá que ver si en algún momento se atreve con el propio Hibbert.
Pero vamos a lo divertido, el trio arbitral, comandado por Mr Proper Crawford tuvo de todos colores, como las que le pitó a George que hicieron que éste se cargara de forma tremenda de faltas o sin ir más lejos las de LeBron, sobre todo la 6a que costaba la eliminación del MVP. Todo esto hizo que los jugadores les diera también por el Flop So Hard, donde Stephenson y Battier deberían tener una mención especial, pero claro, el pito flojo de los árbitros hacía que todo fuera más fácil. Pero no sólo estos hechos, sino las constantes reviews y decisiones raras hicieron que ni unos ni otros estuvieran contentos con el arbitraje… mala señal.
Al final esa eliminación de James fue clave para que al final Pacers pudiera aguantar esa diferencia de 4 puntos, ya que sin James en estos segundos finales, Heat no supo realmente que hacer, quitando de jugarse mandarinas desde el circuito de Nascar de Ray Allen y claro, Pacers selló el partido.
El Detalle: James sólo ha sido eliminado por faltas 5 veces en sus 10 años de carrera…
La crónica XXX nos ha coincidido con el partido en general, y tercer cuarto en particular que hizo anoche Tony Parker¿Casulidad? ¿Serendipia?
Aprovechando estos partidos extra para reafirmarse como el base NBA del año, entre Tony P y Timmy D han llevado a los Spurs a su quinta final en 14 años, ese arco mágico en el que les hemos echado muchas veces, pero nunca se han ido. Y lo hacen, además, barriendo a un equipo tan bien plantado como Memphis. El resultado de 4-0 que pone a Memphis al nivel resultadista de Lakers es exagerado para la diferencia que había entre ambos equipos, pero San Antonio fue superior.
A Parker le vimos hacer de todo. El francés convierte esos tiros de dos de larga distancia que tan ineficientes son en general en la Liga en un arma particular. Cuando no se podía quitar de encima a Tony Allen, utilizaba bloqueos indirectos o pases a la mano para burlarle y cortar hacia sencillas bandejas. Y si le dejaban rondar la línea de tres, el resultado también era satisfactorio. Hasta algún tiro que iba algo más perdido, y botaba una o dos veces en el aro, acababa como el resto, besando la red. Uno de esos días.
Ya hemos comentado alguna vez en Twitter que la defensa de los Grizzlies, pese a su ferocidad en el uno-contra-uno, lo pasa algo peor con equipos que mueven la pelota. OKC y Clippers eran emparejamientos mucho más favorables que San Antonio, que ayer volvieron a recuperar la circulación del primer partido, y que parecía que estaban perdiendo poco a poco, de más a menos.
Metieron sólo tres triples, no dominaron los tableros y perdieron el balón más que Memphis. Y aún así, desde el empate a 6 del principio, siempre estuvieron por delante en el marcador. Estas cosas seguramente les impidieron abrir un gran hueco, y así la emoción se mantuvo hasta el final, pero no fueron necesarias.
Memphis, simplemente, no encontró la manera de anotar durante 48 minutos ante la defensa de los Spurs. En la zona restringida, los Grizzlies han metido el 43.5% de los tiros, casi 10 puntos porcentuales menos que el peor equipo de la Liga, Charlotte Bobcats. Los Spurs no tenían miedo de poner 3, 4… 5 jugadores en la pintura en defensa. Si al baloncesto se jugara 11 contra 11, allí hubieran estado todos reunidos. Y ya desde el principio, se vio que no había alternativa, con Allen y Prince combinándose para tirar 9 veces en el primer cuarto, muchas de ellas, de manera abierta, y meter sólo 3.
El único jugador competente en ataque (de hecho, su actuación podría ser calificada de brillante) fue Quincy Pondexter, que ha estado metiendo 15 puntitos por partido con un 48% de acierto en triples y ha sido el máximo anotador de la serie para los Grizzlies (junto a Conley, con 61 puntos). Todos los miembros del quinteto titular han estado entre los 0.7 y los 0.9 puntos por tiro, enfrentándose a un equipo que ha metido 1.14. No es ventajismo, porque seguimos pensando que prescindir de un Rudy Gay que cobra lo que no vale, era la mejor opción si había que deshacerse de uno. Es más, a lo mejor, con él, no hubieran pasado de Clippers o Thunder, pero ¡anda que no les hubiera venido bien en esta serie!
Una pena que nos hayamos perdido algún partido gratis de más, con los poquitos que ya quedan…
El detalle:Jimmy Goldstein acoplado en la mesa de anotadores merece ser reseñado, así como las chaquetas de calentamiento de los Grizzlies con una MG grande que podría pasar por Marc Gasol (sí, me doy cuenta hoy que equipo y jugador comparten iniciales…), pero el premio hoy se lo lleva el mini-reportaje durante el partido a la función toallera de Patty Mills.
El gesto: Algún sitio habría que hacerle a Marc, que pudiendo aprovechar un 5 contra 4, prefirió ayudar y esperar a Parker, que se había escamochado en la banda. La línea entre la deportividad y el pardillismo es difusa, pero para los que entienden el deporte como algo más romántico que el ganar o perder, el de Gasol fue un guiño sensacional.
Cuatro de los cinco partidos de estas Finales de Conferencia han estado empatados en el último minuto. Tres, de hecho, han acabado con la igualada el tiempo reglamentario. Los análisis se hacen siempre en clave de vencedores y vencidos: son el bote de Nocilla negra y blanca cuando la compras. Pero la realidad es más bien lo que queda cuando te lo estás acabando, un pastiche marrón clarito con alguna miga por ahí perdida de andarla a reuntar.
Memphis podría ir 2-1 con la misma facilidad que va 0-3, pero cuesta mucho hablar de lo bueno, y poner en perspectiva lo malo, cuando están a un partido de ser barridos, y tras el repaso que dio San Antonio en la prórroga.
El juego interior titular, especialmente el ya desquiciado Randolph, se volvió a quedar corto en ataque (30 puntos en 37 posesiones), enésimo recordatorio de que lo que funciona contra el mismo equipo dos temporadas antes, o frente a otro en la serie anterior, no se traduce a la siguiente. La NBA se mueve a la velocidad de la luz.
Y ese grupo de jugadores de banquillo que a veces tiene que sustituir las carencias de los alas, Allen y el quinto titular (Prince/Young), ha pasado de Mayo, Battier y Vasquez, cuando ganaron hace dos años a los Spurs, a Bayless, Pondexter y Dooling. Por números, la cosa no pinta mal, sobre todo si nos fijamos en los triples, que es lo que se les suele pedir a los secundarios. Los de este año están tirando mucho más de tres que aquellos (38 a 32 intentos, pero en la mitad de partidos), y el acierto no es muy inferior (42.1% el trío del pasado, 37.5% este, aunque mezcle el 47.4% de Q-Pon y el 16.7% de Bayless). Pero cuando se presta más atención, se nota el engaño. Los Spurs nunca hubieran atacado contanto éxito a la espalda de Battier al final de un partido, por ejemplo, como sucedió anoche con Ginobili.
Y lo peor es, que seguramente no pueden hacer mucho. Memphis tiene una identidad, y una plantilla corta y poco flexible que no les permite cambiar el paradigma al vuelo. Hay una falta de talento creativo alarmante en el perímetro para proponer jugar a otra cosa. Pero algún ajuste no vendría mal, porque sólo en su mejor de los tres partidos de estas Finales de Conferencia han superado, y por una mísera décima, el índice ofensivo del peor equipo de la Liga, los Wizards. Y eso que ayer, una parte del ataque fue subvencionada por su buena defensa, ya que sacaron 25 puntos tras pérdidas, una morterada, sobre todo al principio del partido, que fue cuando crearon la ventaja que San Antonio, poco a poco, borró en dos cuartos.
Los Spurs, tras un par de años reguleros en defensa, vuelven a ser un equipo correoso, que está entre los mejores de la Liga, y para los que el ataque de Memphis es el emparejamiento deseado. No hicieron su mejor partido (muchas pérdidas, acierto normalito en el tiro, un pelo por debajo en el rebote), y estuvieron un par de veces a merced de Memphis (el error en la bandeja de Pondexter, el último tiro para los Grizzlies), pero salieron vencedores con otro clásico más de Duncan. Justificando la elección en el primer equipo All-NBA, en el duelo directo frente al pívot del segundo, tiró de su repertorio completo de combo big, para poner más cerca a San Antonio de su quinta final en esta era. Y ya ganaron las otras cuatro.
Ahora ya, haya sido lógico o aleatorio, da igual. Los Grizzlies están 3 abajo. Sólo les queda hacer historia.
El detalle: Si le quitamos el primer cuarto al partido (que acabó con los Grizzlies 16 puntos por delante, a dos de su máxima ventaja) el parcial fue de 91-64.
Con la más mejor serie de la historia de la televisión (decidido por el comité de 3 que formamos yo mismo y mis dos coj… consejeros), Arrested Development, volviendo este domingo tras 7 años de parón, el primer partido de las Finales del Este fue un homenaje a una de las frases míticas del show, el «I’ve made a HUGE mistake» de G.O.B. Bluth.
Por lo que veo, todo el mundo está encantado con la emoción del partidazo de anoche… pero para mí fue uno de los más anticlimáticos de la temporada. El ritmo y los errores no estuvieron a la altura del duelo de canastas ganadoras (o que parecían que iban a acabar siéndolo) de George y LeBron. Las bandejas finales de la prórroga de James se las puso Vogel en ídem, al quitarle del medio a Hibbert, único protector del aro ante un equipo que sólo necesitaba dos puntos, y en la falta que le da tres tiros libres a George confluyen los desaciertos de Wade y algún árbitro con exceso de celo.
Porque sí, los Pacers, se dejaron escapar el partido… pero no más que Miami antes. Ya sabéis, la juventud, la inexperiencia y los tópicos sólo valen para unos. Ray Allen falla el tiro libre que les podía haber puesto 4 arriba. Después, ganando de 3, Miami no hace falta (opción tan válida como otra, y larga de discutir en este momento, esto no es lo que se recrimina) pero, según van cayendo los segundos, hay que defender más allá de la línea de tres, no como si fuera la mitad del segundo cuarto. Y luego, la falta de tres tiros de Wade, que sea o no sea, si no te pones en esa posición de casi hacerla, no te la pueden pitar.
En 192 posesiones, hubo 98 faltas o pérdidas. De Indiana más o menos se esperaba, pero en Miami, forzados con la lesión de Chalmers a utilizar muchos minutos al Coleplaymaker, tuvieron esta vez su peor versión. Si es que, hasta nos metieron a Reggie Miller, que añade a su inoperancia habitual una muy cantosa afición por el equipo en el que jugó toda su carrera, entre la perfecta pareja Marv Albert–Steve Kerr.
Pero hablemos de lo bueno… de LeBron, al que mencionamos menos de lo que merece, pues, por no aburrir, y porque lo suyo ya es business as usual. Tiene siempre sincronizados a la perfección los mandos del grifo de la ducha que controlan las suspensiones y las entradas a canasta, para no quemarse ni pasar frío. Sabe que cuando no está Hibbert tiene abierta la puerta, y 6 de los 9 tiros cerca del aro de anoche, los intentó en los 9 minutos sin el gigante en pista. La selección de tiro de LeBron es tan maravillosa, porque es condicional, depende del entorno y el contexto que marcan los otros nueve jugadores en la pista. Es una pena que a veces no se sepa apreciar.
Y al otro lado del espejo, PAUL GEORGE! La sangre fría que demostró durante todo el partido, pero especialmente en la recta final demuestra que el jugador más mejorado, sigue en ello en los Playoffs. Está aquí para quedarse.
También muy importante Chris Andersen, que descubrió la puerta por detrás de Hibbert, que nadie en New York intentó abrir. Con el patinazo del resto del banquillo de Miami (2 de 16 anoche), su anotación fue imprescindible. Wade, no acumuló unos números espectaculares, pero hay que reconocer la cantidad de trabajo sucio que está asumiendo. No todos los jugadores franquicia estarían dispuestos a tener su papel, aunque signifique acercarse al anillo. Si además, no está al 100%, más mérito aún.
Y Hibbert y West, que mantuvieron a los Pacers en el partido. Desde la marca de los 9:37 minutos restantes en el primer cuarto, hasta una canasta de Stephenson a 6 de que acabara el segundo, hubo un periodo de más de 15 minutos, en los que, salvo tres tiros libres de técnicas, sólo West y Hibbert anotaron, 24 puntos entre los dos en ese segmento, para Indiana. Miami intentaba negarles el balón, intentándolo prácticamente todo: defender por delante, ayudas suicidas, cambios de personal… pero cuando Indiana no anotaba directamente, Roy cogía el rebote en ataque rodeado de pigmeos, y la regresaba al aro.
Al final, Miami acabó cogiendo prácticamente el mismo número de rebotes que Indiana, pero al descanso, los Pacers se habían quedado con el 40% de los balones que devolvía el tablero de los Heat, y el 81.3% en defensa, y así se fueron con cinco puntos de ventaja en un partido en el que nadie puso más de siete de diferencia en ningún momento.
Al final, este cara o cruz cae del lado de Miami. Indiana ha cometido un graaaaaan error.
El detalle: No podía ser otro… Las tomas de #DondeEstáJimmy Goldstein sentado en primera fila entre el banquillo de Indiana y la mesa.
Anoche a Popovich le estuvo a punto de sentar mal la comida, la cena del día anterior, el pavo de Acción de Gracias y algún que otro donuts que seguro que se ha comido estos días, después de ver como su equipo estaba a nada de desaprovechar 18 puntos de ventaja.
Pero vamos al tema, anoche el partido empezó parecido al anterior, con unos Spurs jugando a lo de siempre y unos Grizzlies que aún daba la sensación de no saber donde estaba, pero en este partido, Hollins había planteado un pequeño cambio defensivo, como bien apuntó el gran Jimmy, Allen sobre Parker desde el inicio.
Aunque sinceramente, creo que sirvió más bien para poco, como veremos luego, pero hizo que el juego en cierta medida se ralentizara, haciendo el partido más bajo de puntos y todo el mundo apretando más. Pero Grizzlies tampoco tenía el día, con Randolph dormido todavía y con una mítica jugada donde Grizzlies fallaron exactamente 6 tiros en la misma jugada… record?.
La segunda parte empezó con un Oh La La On Fire! haciendo jugar a Spurs de una forma brutal con lo cual llegaron a esos 18 puntos ya mencionados, pero aunque todo apuntaba a de nuevo ver a McGrady en los minutos finales, los Grizzlies no perdieron la cara al partido (que frase más bonita!) y poco a poco Randolph empezó a encontrar su hueco en el ataque… todo ello aprovechando que Duncan se cargó de faltas…
Pero llegó la jugada clave, a falta de 26 segundos Tony Cucamono Allen cogía una perdida de manudo y encaraba canasta, Ginobili lo paró en secó, pero Cucamono Allen vendió muy bien la mato y sacó la flagrante, jugada de 4 puntos y sin darse casi cuenta Popovich, nos fuimos a la prorroga. Cabreo de dimensiones apocalípticas…
En la prorroga un hombre por encima del resto: Tim Duncan, el cual se notaba descansado, es lo que tiene tener 5 faltas al inicio del 4Q y fue a por todo y a jugarselo todo, esto junto con los fallos infantiles de los Grizzlies, hicieron que el partido se decantara para los de Lupita, que estuvieron a nada de meter la pata bien fondo.
Pinta que Grizzlies han despertado…y ahora la serie va a Memphis, recordemos que en primer ronda, Grizzlies perdió los dos primeros y ganó 4-2, en semis perdió el primero y ganó 4-1…
El Detalle: Matt Bonner hizo dos saltos entre dos… y lo mejor… ganó ambos!.
Volvemos a abrir el laboratorio de La Crónica Desde El Sofá para analizar un nuevo modelo de zapatillas, esta vez nos vamos a por una de esas marcas que en los últimos años se está abriendo paso en el mercado con modelos y tecnologías realmente sorprendentes, hablamos de la marca norte americana Under Armour. Hoy probaremos las Spine Bionic.
Las Under Armour Spine Bionic son las zapatillas que esta temporada ha calzado Brandon Jennings o las que llevó DeAndre Jordan el día que destrozó a Knight.
Características
Estas Spine Bionic son realmente espectaculares, desde el primer momento que las coges notas que son ‘diferentes’, ya que aunque puedan aparentar ser grandes, realmente son muy ligeras, esto se debe sobre todo a la malla que recubre toda la zapatilla.
La amortiguación MicroG está en toda la suela de la zapatilla, desde el talón hasta los dedos, y queda visible a través de las ‘espinas‘ de la suela, un detalle mega molón que nos encanta, mientras que en el talón encontramos el sistema TPU que sujeta todo el talón de una forma tremenda.
La lengüeta de las Spine Bionic, está fabricada con un material parecido al neopreno, de forma que se adapta perfectamente al pie. La suela está como dividida en dos partes lo cual le da un sistema de agarre que promete mucho y que luego analizaremos.
El logo jugón de Under Armour se encuentra tanto en la puntera de la zapatilla, como en el talón, de forma muy discreta pero visible, así como en el lateral externo de la zapatilla.
En la pista
Pero vamos a lo importante, cómo se comportan estas Under Armour en la pista? pues la verdad es que sorprendemente bien. Debajo de su aspecto grande, las Spine Bionic son unas zapatillas que se adaptan al pie de una forma brutal y dando una sensación de ligereza que realmente no te la esperas.
El sistema MicroG de amortiguación realmente se nota más de lo que parece a simple vista, y notas como todo el pie está totalmente amortiguación. Soy de los que le gustan las zapatillas como mucha amortiguación y estas Spine Bionic, tienen lo que busco.
El sistema TPU del talón se nota muy mucho y esto junto a su diseño de caña alta, hacen que el tobillo esté perfectamente sujeto y protegido. Aún en desplazamientos laterales, no notas en ningún momento que se te vaya a ir el pie. Así en pleno sprint, tampoco notas que el pie se quede debido a esa sujección, algo que hace a estas Under Armour Spine Bionic, perfectas para todas las posiciones.
En cuanto al agarre, lo que prometía la suela partida, se cumple, agarre perfecto en pistas exteriores, aunque con una pequeña sensación que la suela tal vez tienda a gastarse en exceso, ya os digo, en pistas exteriores.
Con lo cual, la sensación general para jugar con estas Spine Bionic es sorprendente, sensaciones buenas en todos los aspectos del juego y casi sin ningún pero.
En la calle
Siempre en La Crónica vamos un poco más allá y es hora de contar qué tal son estas Under Armour Spine Bionic después de ver que en pista son más que sobresalientes.
Para llevarlas a diario son perfectas, así de claro y rápidamente. La comodidad que vemos en pista al apretarlas al máximo y explotarlas, también se ve reflejada cuando aflojamos estos cordones y las llevamos algo más sueltas. La amortiguación MicroG se nota en el día a día y además los colores que ha preparado Under Armour son más que tremendos como son estas que estamos probando con azules y verdes bastante agresivos.
Tanto si las pones con vaqueros como si ahora que llega el calor van con bermudas, vas a ir jugón a más no poder y sobre todo, cómodo. Tal vez ahora en verano, pases un poco de calor con ellas, pero tampoco te creas, son más fresquitas de lo que aparentan.
En conclusión, estas Spine Bionic de Under Armour son unas zapatillas más que sobresalientes para jugar a basket, tanto si eres jugador alto y de peso, como si te gusta ir rápido en la pista y distribuir, además su comodidad las hacen también perfectas para el día a día. Under Armour está en la buena senda…
Este pasado fin de semana hemos estado en La Marina Real del puerto de Valencia para disfrutar del NBA 3X con la presencial del All-Star de los Sixers, Jrue Holiday.
El evento que está estas semanas recorriendo diferentes ciudades españolas es un torneo 3×3 de los de toda la vida, pero con la infraestructura NBA. Además, todo el complejo está pensado para disfrute de un buen rato por parte de los amantes de la NBA: Canastas bajas de altura para hacer mates, muro con todas las camisetas, buena música y buen ambiente de basket.
En el evento que se celebró este finde en Valencia, tuvimos la suerte de charlar un rato con el 11 de los Sixers y preguntarle cositas interesantes sobre pasado, presente y futuro tanto de él como de la franquicia de Phila.
Era ineludible preguntarle por Andrew Bynum, su lesión y todo lo que había alrededor de él, con su recuperación, aquel incidente de los bolos y demás, Holiday dijo que sabían que venia lesionado y que ‘sinceramente no esperabamos que Andrew jugara bien esta temporada, así que no creo que afectara a la plantilla o al juego del equipo‘. Sobre la posible extensión del contrato de Bynum en Phila, dijo que no sabía que haría la franquicia, pero que si ‘las rodillas de Andrew están bien, es el mejor pivot de la liga y no podemos renunciar a eso’.
Jrue Holiday proviene de UCLA y entró en la NBA siendo muy joven en el Draft del 2009, aún así él piensa que ‘entré en el momento oportuno en la liga, he llegado a ser All-Star, así que no me arrepiento de haber dado el salto tan pronto desde UCLA, tenía ganas, mi gente me apoyó y ha salido bien’. Su clase del 2009 tenía mucho base jugón: James Harden, Ricky Rubio, Jonny Flint, Tyreke Evans, Stephen Curry, Brandon Jennings, Ty Lawson,… y donde el primero en entrar como All-Star ha sido él (junto con Harden), nos dijo que ‘Steph lo tenía que haber sido ya este año la verdad, pero en general fue un gran año el 2009 para los bases en el draft y es divertido ser de esa clase‘. Jrue vino a Valencia acompañado de su padre y su hermano Justin Holiday, que este año también jugó en Sixers, para Holiday, su familia es más que importante y cuando habla de su mejor recuerdo del All-Star, lo tiene claro, ‘mi familia, ver su ilusión y verlos todos allí durante esos días en Houston, fue sin duda el mejor recuerdo. Siempre han estado conmigo y estuvieron también en este momento tan importante‘.
En el futuro de Sixers ya no estará Doug Collins, Holiday tiene claro que quiere para su próximo entrenador, ‘quiero un entrenador que tenga mentalidad defensiva, para que siga lo que ya teníamos. En el equipo, somos todos jugadores de NBA, es decir, sabemos anotar, con lo cual creo que nos sería de más ayuda un poco más de defensa, de anotar ya nos encargamos nosotros‘.
Habrá que ver el camino que toma Sixers en su futuro, con Bynum y con su futuro entrenador, pero lo que está claro es que con Holiday ya tienen una muy buena base.
Lo dicho, si pasa el evento NBA 3X por alguna de vuestras ciudades, no dudéis en ir a verlo, lo pasaréis bien…
La mejor noticia para Memphis es que no hay basket-average, ni bonus, ni ganar de 20 vale por 2 victorias… por mucho que la apisonadora te haya aplastado, sólo han ganado un partido nada más.
Aunque haya mucho boxscorista emperrado con mandar balones al poste bajo a Gasol y Z-Bo, y si tienen el día esplendido, ciertamente se puede ganar basándote en ellos, tratar de batir a San Antonio así es ponerte el 2K13 en nivel Hall of Fame. Los Spurs son el equipo que menos puntos por posesión concede en cortes a la canasta, y el segundo mejor cuando son posteados, por lo que dejarlo todo a la estrategia del big-ball es irte a echar un paintball vestido de domingo.
Lo que más hace sufrir a San Antonio, es tener enfrente a quien juega como ellos. Un base que saliendo del bloqueo directo, pueda tirar o pasar (sobre todo tirar y finalizar, porque evitan ayudar en la medida de lo posible) en cualquier punto entre la salida de la pantalla y el aro. Hace más falta Conley que Randolph.
Pero el problema de ayer, fue, sobre todo, que no pudieron parar a los Spurs. Los Grizzlies metieron los dos primeros puntos, y ya no volvieron a estar por delante. Sólo cuando la segunda unidad, con triples de Pondexter, acercó al equipo a 6 puntitos al final del tercer cuarto, parecía que podía haber partido. Pero tiempo muerto de Popovich, al poco triple de Manu, los Grizzlies un rato sin anotar, y adiós otra vez.
Un 30% (28) de las jugadas de los Spurs acabaron con tiro tras pase, una cifra extraordinaria. Memphis venía de jugar contra Clippers y Thunder, dos equipos prolíficos con los aclarados y menos generosos en el reparto, y ahora tienen que cambiar la mentalidad al perpetuum mobile de San Antonio. Son partidos como este, en los que pierden gran parte de la baza de Tony Allen en defensa, que es un bozal para las estrellas, no un perseguidor de pases y no pueden ser físicos con un equipo que no conduce el balón.
Los Spurs también tuvieron un día de esos de los que los pases circulan sin problemas, la sincronización es absoluta y los tiros entran. No siempre es así, y como cualquier otro equipo, cuando fallen, dejarán de confiar en la idea que les llevó hasta allí. Los Grizzlies tienen que volver a darse a cuenta que ahora están en un cinco contra cinco, y que tienen que ser agresivos hasta con los que no llevan el balón. Dar esos empujones a destiempo, unos encontronazos de los pívots con los jugadores que cambian de lado a lado… toca estar pendiente de todo.
Este partido no tuvo mucha historia, ni espero que lo que veamos de aquí en adelante guarde mucha relación. Pero los Spurs ya han dejado un cuarto del trabajo hecho.
El detalle: Los sentimientos encontrados que provoca ver a T-Mac convertido en el puro humano de la victoria… en San Antonio