Creo que justo los días previos al 7o partido de la serie del Este, todo el mundo sabía o presuponíamos como iba a acabar el partido, es decir, paseo de Miami Heat, frente a unos Pacers que lo intentaron, pero no pudieron.
Pero vamos a entrar un poco en faena, tampoco mucho la verdad, ya que si en el partido James ya estaba sentado a mediados del último cuarto, es señal que todo estaba bastante sentenciado a falta de muuuuuucho. El primer cuarto fue una luz de esperanza. Pacers salió al partido muy enchufado, apretando mucho en defensa y jugando a lo que sabe, a su ritmo, aún así, el lastre de las pérdidas le hacían que la distancia que cogía siempre frente a los de Miami, fuera poca, muy poca.
Qué pasa en estos casos? que la bestia despierta y todo se va al garete. Vogel le decía a Sager en la entrevista, que habían ganado el cuarto, que la serie iba al ritmo que ellos marcaban y que tenían que ganar el siguiente e irse por delante en la media parte, de hecho, este fue el último cuarto que ganó Indiana.
Miami despertó y aquí se acabó el partido, con un Ray Allen tirando bien de 3 (empezó con un 3/3) y un Wade que parecía que se había levantado de esa siesta llamada Game 6, mientras Hibbert se iba cargando de faltas y todo apuntaba a que no era el día de Pacers.
La segunda parte fue la confirmación de todo y ya no hubo historia, lo que todo el mundo sabía pasó, es decir, Heat no perdonó y tampoco dio opción a ello. Ni las pintas Bieber pudieron asustar a los Heat, que al final ganaron el partido de forma más que fácil…
Atrás queda una serie muy molona donde siempre nos quedará el «y si Vogel hubiera dejado a Hibbert en el primer partido…«, pues eso, «y si…»…
Ahora hemos llegado a los últimos 4/7 partidos del año, llegamos a The Finals, las finales de la NBA, donde San Antonio Spurs y Miami Heat (3a final consecutiva) se van a jugar
El Detalle: El bling bling de Flo Rida una de dos, o era de tangue o bien tiene que tener un cuello digno de cualquier grua industrial…
Ahora que según Marc Stein, la proyección del límite salarial para la próxima temporada está en torno a los 58.5 millones, y utilizando nuestra maravillosa Calculadora de espacio salarial, podemos ajustar un poco más las condiciones que necesitarían cumplir varios equipos para atraer a los dos agentes libres más reclamados del verano.
El máximo al que Dwight Howard podría aspirar es 20.51 millones de dólares, y Chris Paul por su parte, a 18.67. El equipo que quisiera atraerlos a los dos, necesitaría, por tanto 39.2 millones. Lo que vamos a comentar ahora son las operaciones más normales y sencillas. Todos los equipos podrían hacer movimientos infinitos con lo que tienen en sus plantillas. Dallas por ejemplo, traspasando a Dirk por gente que cobre menos liberaría mucho espacio, pero vamos a pensar en las soluciones más directas.
Empecemos con Atlanta, uno de los equipos con más espacio teórico, y que podría resultar interesante para ellos por la opción de juntarlos a los dos, y por ser la ciudad natal de Dwight. Los Hawks tienen cinco contratos garantizados para el año que viene (dos de ellos, primeras rondas de este Draft) y 100.000 dólares que les quedan por pagar del contrato garantizado a Jeremy Tyler. Esto les daría un espacio de unos 33.9 millones, algo corto para poder ofrecer el máximo a ambos, y significaría que renunciarían, y por tanto, perderían por nada a cambio, el resto de agentes libres del equipo: Teague, Josh Smith, Korver…
Por tanto, las opciones de Atlanta de firmarlos directamente pasarían por desprenderse de alguno de los jugadores que tienen en nómina (supongo que Louis Williams sería el candidato), o convencer a Paul y Howard de la rebaja.
Una alternativa tremendamente impopular, sería tal vez, aprovechar que Teague sólo cuenta 6.1 millones de cara al límite hasta que firme su nuevo contrato, y traspasar a Horford en su lugar. En ese caso sí tendrían esos 39 millones, pero sin Horford, con dos bases que no pueden traspasar hasta diciembre, y cambiando a Al por lo que tendrían que ser elecciones del Draft futuras o algún jugador que cobre muy muy poco.
Luego, está la alternativa de los traspasos. Con los Lakers tal vez interesados en Josh Smith, y teniendo en cuenta que hasta la firma de un nuevo contrato, su impacto en la masa salarial es de 16.4 millones, tendrían unos 18 millones para firmar a Paul (prácticamente el máximo), y después podrían hacer el cambio Smith–Howard. Esta operación necesitaría el beneplácito de los Lakers, y su disponibilidad a darle un contrto que empiece en 16 millones a J-Smoove, pero como desde el punto de vista del espacio salarial es plausible, la comentamos.
Por tanto, la opción de que los dos jugasen en Atlanta es posible, pero como veis, el resto del equipo en los Hawks quedaría prácticamente vacío esperando a quien estuviera dispuesto a llegar por el mínimo
Una opción que según los rumores Dwight se está pensando mucho es la de llegar a los Rockets. Houston tiene firmado contrato para la próxima temporada con 7+1 jugadores (adeudan una pequeña cantidad a Tyler Honeycutt) y con esto, el espacio libre es de aproximadamente 17.3 millones, a unos 3.2 de poder ofrecer el máximo a Howard. 3.5 cobra curiosamente Thomas Robinson, 5ª elección del Draft el pasado año y jugador al que se rumorea que estarían pensando en traspasar.
Pero en este caso, los Rockets tienen opciones de renovar a varios jugadores por unas cantidades tan bajas, que me cuesta creer que vayan a renunciar a ellos: 926.000 dólares por Parsons y 788.000 por Beverley o Greg Smith (Delfino por 3 millones también es buen negocio, pero no tanto, y no se puede tener todo) son gangas que los Rockets no deberían estar dispuestos a renunciar.
Así, quedándose con estos tres y dando por hecho que colocan a Thomas Robinson, los Rockets se quedarían cortos por 1.3 millones, lo que tendrían que solucionar con una combinación de convencer a Dwight y traspasar o renunciar a algún jugador. Lo primero que harían, supongo, es utilizar la nueva stretch provision, por ejemplo, para cortar al problemático e inédito Royce White y ahorrarse 0.65 millones. En definitiva, los Rockets tienen la flexibilidad suficiente para ofrecer el máximo a Dwight, aunque están a un par de movimientos de poder hacerlo.
Otro equipo con interés real es Dallas, y sobre todo, al parecer, en Chris Paul. La situación en los Mavericks depende de la decisión de dos jugadores, que pueden elegir si renuevan el contrato de forma unilateral para la próxima temporada: OJ Mayo por 4.2 millones, y Shawn Marion por 9.3. La lógica dice que, en teoría, el primero no renovará, y el segundo si va a hacerlo. En este caso, Dallas tendría cinco jugadores y una elección del Draft bajo contrato y 16.7 millones, si el tope está en 58.5, de espacio, un par de ellos por debajo del máximo que podría recibir Paul.
Los Mavs podrían generar esa diferencia inmediatamente cortando a Marion con la stretch provision (ahorrarían 5.7 millones), o* encontrando a alguien que se lleve a Cunningham y su primera ronda del Draft, o a Carter y su último año de contrato. Por tanto, aunque con algún movimiento necesario, y a costa también de haber llenado el espacio con muy pocos jugadores, los Mavericks tienen en sus manos crear el suficiente espacio salarial para tentar a CP3.
*Corregido, los Mavs no pueden utilizar la «stretch provision» con Marion, por ser un contrato firmado bajo el anterior convenio.
Y finalmente, como siempre, hay rumores de que los Lakers podrían renovar a Howard, mantener a Kobe y Gasol, traer a Chris Paul y firmar a traspasar a Morris y Goudelock por David West, Al Jefferson, LeBron James o el toro de Osborne. Para no excedernos con el análisis, lo comentamos con una imagen.
Y tendremos partido decisivo. Vogel se mantiene fiel al plan, y sus jugadores lo ejecutan lo mejor que pueden, e Indiana fuerza el séptimo con su mejor baloncesto en la serie. Dos temporadas, con diferentes objetivos, quedarán reducidas a lo que suceda en 48 minutos.
El partido de anoche fue muy como el quinto, pero al revés. El tercer cuarto fue una repetición del anterior, puesto frente al espejo, con los Pacers dominando a Miami. Lo que fue LeBron un día, es el colectivo en otro, pero en ambos casos fue un punto de inflexión, que creó una ventaja que ninguno de los dos equipos perdió. Aún así, si el descanso no cambiaba las cosas, se veía venir.
Miami empezó con un ajuste extraño en su quinteto titular que todavía no entiendo, ni salió bien. Udonis Haslem, cuya función en ataque es amenazar a Hibbert con su tiro si este gravita a la pintura, fue movido de la línea de fondo izquierda, donde se siente más cómodo (y los porcentajes lo demuestran) a la parte derecha de la pista. Este gesto, parecía tener la intención de liberar el bloque izquierdo para que LeBron, que prefiere postear desde ahí, empezara a atacar a George desde el principio, como hizo en el tercer partido, pero no sucedió así, y Miami no sacó a la montaña del medio en todo el partido.
Salvo por Wade y Bosh, que volvieron a parecer una caricatura mal hecha de ellos mismos, casi todo había salido bien para Miami en la primera parte: 7 triples anotados, Indiana fallando cosas sencillas cerca del aro, manteniendo un casi-aceptable 46% de rebotes capturados y con un febril David West en 0/7… y sólo estaban un puntito arriba. En cuanto los fallos cambiaron de acera (no homo), los Pacers dispararon la diferencia.
El último cuarto tuvo un inició de reacción de Miami, que tras quedarse sin champú en plena ducha, rebuscó un poco y encontró un botecillo de estos en los que queda un culín traído desde algún hotel: Mike Miller. Dos triples seguidos suyos acercaron a Miami a 6, y un poco después robó un balón que LeBron convirtió en la bandeja que ponía el -4, pero hasta aquí llegó la reacción. Un triple de George, que hizo seguramente el mejor partido en ataque de la serie y un par de técnicas pitadas a LeBron y Fizdale tras una falta en ataque señalada a James, ponían en pausa el intento de remontada.
No vamos a negar que los séptimos partidos nos encantan, así que estamos encantados con que llegue, además en unos Playoffs en los que sólo habíamos vivido uno. Que llegue ya el lunes.
Igualados prácticamente al descanso, y con una primera parte que encajaba perfectamente en la historia y paridad de esta serie, parecía que íbamos a seguir teniendo tazas de té en la segunda. Y entonces apareció el MVP, soltó el Kraken, y el partido sólo duró 12 minutos de juego, y 36 de tiempo real más.
Anotando, pasando (Haslem ya está 9 de 12 en estas series desde la línea de fondo izquierda, todos los tiros asistidos, por supuesto) y dirigiendo esa defensa que sólo encajó 13 puntos en el tercer cuarto, LeBron James hizo otro partido para adjuntar a su colección de clásicos en Playoffs. No entra directamente al número 1 de la lista, pero por importancia, tan clave como cualquiera de ellos. Sobre todo porque Wade y Bosh, por los motivos que sean, hicieron uno de los peores partidos, por dejar margen de error, en tres años de Big 3.
Los Pacers apenas percutieron en el rebote ofensivo, y la nueva estrategia anti-Hibbert, el dos-contra-uno por sorpresa, aleatorio e instantáneo, consiguió que dejara de parecer una mezcla de lo mejor de Russell y Olajuwon y jugara sólo a nivel All-Star. El quinteto titular de Indiana no estuvo nada mal en conjunto (dejó sólo un -2), pero debido a las faltas que acumularon Hill y Stephenson, apenas jugaron juntos 16 minutos, cuando su media en tiempo en cancha en estas series es de 27. Así, hubo que tirar del decepcionante banquillo, y tuvimos 18 minutos de DJ Augustinin session y otros 16 de Sames la mayor ironía que con esa cara se apellideYoung, lo cual es dar demasiada ventaja en unas Finales de Conferencia.
El partido fue bronco, con un par de enganchones de hombres altos, entre ellos el que debería haber supuesto la eliminación de Andersen, pero esta vez los árbitros no llegaron con el pito tan suelto como en el anterior, y pudimos ver por fin un partido de baloncesto, y no unas cuantas canastas entre falta pitada y falta pitada.
Miami está a un partido en dos oportunidades de llegar a sus terceras Finales consecutivas. Indiana tiene personalidad, pero será en el próximo partido cuando más tenga que demostrarlo. Veremos.
El detalle: La Iglesia Católica debería ver si uno de los misterios de Fátima era la resurrección de Mario Chalmers. Después de caer al parqué tras ir a por un rebote, retorcerse de dolor, y quedarse inmóvil de repente, en el último minuto del primer cuarto, un simple robo de Wade consiguió devolverle de entre los muertos, para irse a la línea en la contra a clavar un triple.
Hoy estrenamos El Podcast Desde El Sofá, sí, lo leéis bien, llega el podcast de La Crónica Desde El Sofá.
Un proyecto que teníamos entre manos desde hace tiempo y que por fin hemos decidido sacarlo a la luz… En el programa de hoy, finales de conferencia, MILFS, Fast & Furious 6 y muchas cosas más…
El ask que hemos creado (cuando escuchéis el programa veréis para qué sirve…) para el programa es el siguiente: http://ask.fm/cronicasofa
El cuarto partido de las finales de la conferencia este fue un auténtico concierto de pitos, y no es que la afición de Indiana pitara mucho, que lo hizo, si no que el trio arbitral se hizo de notar y de que manera…
Pacers sabían que debían hacer algo diferente si querían contrarrestar a Heat, sobretodo después de ver la brutal primera parte que hicieron los de Spoelstra en el tercer partido, así que salieron con el chip del ataque y muestra de ellos fue el primer parcial de 11-0 nada más empezar el partido. Pero Heat lo tenía claro y pronto paró esta primera acometida de los Pacers igualando el marcador mucho antes de lo que todo el mundo pensaba.
Hibbert seguía dominando bajo tableros, y ni Bosh (que estuvo un rato fuera por una torcedura de tobillo), ni Haslem, ni muchísimo menos Andersen podían hacer nada contra él. Mientras Lebron se emparejaba con West en un movimiento extraño, pero wow, que saco más de una vez al bueno de David de sus casillas. A James le faltó cubrir a Craig Sager y a Jimmy Goldstein (el cual estaba anoche escondido detrás del Gatorade de Heat) para casi defender a todo el mundo ayer… habrá que ver si en algún momento se atreve con el propio Hibbert.
Pero vamos a lo divertido, el trio arbitral, comandado por Mr Proper Crawford tuvo de todos colores, como las que le pitó a George que hicieron que éste se cargara de forma tremenda de faltas o sin ir más lejos las de LeBron, sobre todo la 6a que costaba la eliminación del MVP. Todo esto hizo que los jugadores les diera también por el Flop So Hard, donde Stephenson y Battier deberían tener una mención especial, pero claro, el pito flojo de los árbitros hacía que todo fuera más fácil. Pero no sólo estos hechos, sino las constantes reviews y decisiones raras hicieron que ni unos ni otros estuvieran contentos con el arbitraje… mala señal.
Al final esa eliminación de James fue clave para que al final Pacers pudiera aguantar esa diferencia de 4 puntos, ya que sin James en estos segundos finales, Heat no supo realmente que hacer, quitando de jugarse mandarinas desde el circuito de Nascar de Ray Allen y claro, Pacers selló el partido.
El Detalle: James sólo ha sido eliminado por faltas 5 veces en sus 10 años de carrera…
La crónica XXX nos ha coincidido con el partido en general, y tercer cuarto en particular que hizo anoche Tony Parker¿Casulidad? ¿Serendipia?
Aprovechando estos partidos extra para reafirmarse como el base NBA del año, entre Tony P y Timmy D han llevado a los Spurs a su quinta final en 14 años, ese arco mágico en el que les hemos echado muchas veces, pero nunca se han ido. Y lo hacen, además, barriendo a un equipo tan bien plantado como Memphis. El resultado de 4-0 que pone a Memphis al nivel resultadista de Lakers es exagerado para la diferencia que había entre ambos equipos, pero San Antonio fue superior.
A Parker le vimos hacer de todo. El francés convierte esos tiros de dos de larga distancia que tan ineficientes son en general en la Liga en un arma particular. Cuando no se podía quitar de encima a Tony Allen, utilizaba bloqueos indirectos o pases a la mano para burlarle y cortar hacia sencillas bandejas. Y si le dejaban rondar la línea de tres, el resultado también era satisfactorio. Hasta algún tiro que iba algo más perdido, y botaba una o dos veces en el aro, acababa como el resto, besando la red. Uno de esos días.
Ya hemos comentado alguna vez en Twitter que la defensa de los Grizzlies, pese a su ferocidad en el uno-contra-uno, lo pasa algo peor con equipos que mueven la pelota. OKC y Clippers eran emparejamientos mucho más favorables que San Antonio, que ayer volvieron a recuperar la circulación del primer partido, y que parecía que estaban perdiendo poco a poco, de más a menos.
Metieron sólo tres triples, no dominaron los tableros y perdieron el balón más que Memphis. Y aún así, desde el empate a 6 del principio, siempre estuvieron por delante en el marcador. Estas cosas seguramente les impidieron abrir un gran hueco, y así la emoción se mantuvo hasta el final, pero no fueron necesarias.
Memphis, simplemente, no encontró la manera de anotar durante 48 minutos ante la defensa de los Spurs. En la zona restringida, los Grizzlies han metido el 43.5% de los tiros, casi 10 puntos porcentuales menos que el peor equipo de la Liga, Charlotte Bobcats. Los Spurs no tenían miedo de poner 3, 4… 5 jugadores en la pintura en defensa. Si al baloncesto se jugara 11 contra 11, allí hubieran estado todos reunidos. Y ya desde el principio, se vio que no había alternativa, con Allen y Prince combinándose para tirar 9 veces en el primer cuarto, muchas de ellas, de manera abierta, y meter sólo 3.
El único jugador competente en ataque (de hecho, su actuación podría ser calificada de brillante) fue Quincy Pondexter, que ha estado metiendo 15 puntitos por partido con un 48% de acierto en triples y ha sido el máximo anotador de la serie para los Grizzlies (junto a Conley, con 61 puntos). Todos los miembros del quinteto titular han estado entre los 0.7 y los 0.9 puntos por tiro, enfrentándose a un equipo que ha metido 1.14. No es ventajismo, porque seguimos pensando que prescindir de un Rudy Gay que cobra lo que no vale, era la mejor opción si había que deshacerse de uno. Es más, a lo mejor, con él, no hubieran pasado de Clippers o Thunder, pero ¡anda que no les hubiera venido bien en esta serie!
Una pena que nos hayamos perdido algún partido gratis de más, con los poquitos que ya quedan…
El detalle:Jimmy Goldstein acoplado en la mesa de anotadores merece ser reseñado, así como las chaquetas de calentamiento de los Grizzlies con una MG grande que podría pasar por Marc Gasol (sí, me doy cuenta hoy que equipo y jugador comparten iniciales…), pero el premio hoy se lo lleva el mini-reportaje durante el partido a la función toallera de Patty Mills.
El gesto: Algún sitio habría que hacerle a Marc, que pudiendo aprovechar un 5 contra 4, prefirió ayudar y esperar a Parker, que se había escamochado en la banda. La línea entre la deportividad y el pardillismo es difusa, pero para los que entienden el deporte como algo más romántico que el ganar o perder, el de Gasol fue un guiño sensacional.
Cuatro de los cinco partidos de estas Finales de Conferencia han estado empatados en el último minuto. Tres, de hecho, han acabado con la igualada el tiempo reglamentario. Los análisis se hacen siempre en clave de vencedores y vencidos: son el bote de Nocilla negra y blanca cuando la compras. Pero la realidad es más bien lo que queda cuando te lo estás acabando, un pastiche marrón clarito con alguna miga por ahí perdida de andarla a reuntar.
Memphis podría ir 2-1 con la misma facilidad que va 0-3, pero cuesta mucho hablar de lo bueno, y poner en perspectiva lo malo, cuando están a un partido de ser barridos, y tras el repaso que dio San Antonio en la prórroga.
El juego interior titular, especialmente el ya desquiciado Randolph, se volvió a quedar corto en ataque (30 puntos en 37 posesiones), enésimo recordatorio de que lo que funciona contra el mismo equipo dos temporadas antes, o frente a otro en la serie anterior, no se traduce a la siguiente. La NBA se mueve a la velocidad de la luz.
Y ese grupo de jugadores de banquillo que a veces tiene que sustituir las carencias de los alas, Allen y el quinto titular (Prince/Young), ha pasado de Mayo, Battier y Vasquez, cuando ganaron hace dos años a los Spurs, a Bayless, Pondexter y Dooling. Por números, la cosa no pinta mal, sobre todo si nos fijamos en los triples, que es lo que se les suele pedir a los secundarios. Los de este año están tirando mucho más de tres que aquellos (38 a 32 intentos, pero en la mitad de partidos), y el acierto no es muy inferior (42.1% el trío del pasado, 37.5% este, aunque mezcle el 47.4% de Q-Pon y el 16.7% de Bayless). Pero cuando se presta más atención, se nota el engaño. Los Spurs nunca hubieran atacado contanto éxito a la espalda de Battier al final de un partido, por ejemplo, como sucedió anoche con Ginobili.
Y lo peor es, que seguramente no pueden hacer mucho. Memphis tiene una identidad, y una plantilla corta y poco flexible que no les permite cambiar el paradigma al vuelo. Hay una falta de talento creativo alarmante en el perímetro para proponer jugar a otra cosa. Pero algún ajuste no vendría mal, porque sólo en su mejor de los tres partidos de estas Finales de Conferencia han superado, y por una mísera décima, el índice ofensivo del peor equipo de la Liga, los Wizards. Y eso que ayer, una parte del ataque fue subvencionada por su buena defensa, ya que sacaron 25 puntos tras pérdidas, una morterada, sobre todo al principio del partido, que fue cuando crearon la ventaja que San Antonio, poco a poco, borró en dos cuartos.
Los Spurs, tras un par de años reguleros en defensa, vuelven a ser un equipo correoso, que está entre los mejores de la Liga, y para los que el ataque de Memphis es el emparejamiento deseado. No hicieron su mejor partido (muchas pérdidas, acierto normalito en el tiro, un pelo por debajo en el rebote), y estuvieron un par de veces a merced de Memphis (el error en la bandeja de Pondexter, el último tiro para los Grizzlies), pero salieron vencedores con otro clásico más de Duncan. Justificando la elección en el primer equipo All-NBA, en el duelo directo frente al pívot del segundo, tiró de su repertorio completo de combo big, para poner más cerca a San Antonio de su quinta final en esta era. Y ya ganaron las otras cuatro.
Ahora ya, haya sido lógico o aleatorio, da igual. Los Grizzlies están 3 abajo. Sólo les queda hacer historia.
El detalle: Si le quitamos el primer cuarto al partido (que acabó con los Grizzlies 16 puntos por delante, a dos de su máxima ventaja) el parcial fue de 91-64.