La crónica desde la Fase Final (IV): Epílogo para Francia

Serbia estará en un rato en la Final, con medalla ya asegurada, y ya tocará hablar de ellos. Pero la crónica de hoy, queremos que sirva de merecido epílogo a los dos partidos finales de Francia y a lo que han logrado.

Porque el bronce que se han llevado a casa tenía muchas novias. «Podríamos haber sido nosotros, podían haber sido otros siete equipos«, reconocía Boris Diaw. «No creo que pudieras dar un nombre para la tercera plaza al principio del torneo, estaba muy abierto para diferentes equipos, y la cuestión era quién iba a acabar cogiéndolo. Nadie lo iba a regalar tampoco.» Aunque luego la plata se haya puesto también a la venta, y perdieran su oportunidad de hacerse con ella, muchos equipos veían en ese tercer puesto el objetivo más razonable para darse por satisfechos. Es por lo que el bronce ayer para Francia tenía un sabor más especial que de costumbre.

Y más cuando habían perdido el derecho a jugar la Final y volver a ser el mejor equipo europeo por segundo año consecutivo poco más de 18 horas antes. Montados desde el miércoles que eliminaron a España delante de su público en una montaña rusa de sensaciones, salieron planos y fallones contra la Serbia del mejor Teodosic. Lucharon ese partido hasta el final, cuando podrían haberse dejado ir pensando en lo pronto que llegaría la lucha por el bronce, al igual que no se dejaron llevar por la tentación de especular con evitar a España hasta semifinales (hasta cierto punto, no fue una decisión del todo altruista, ya que Grecia, que aún se jugaba a esas horas el cruce con Argentina, hubiera sido un rival duro e incómodo para los franceses en octavos).

No creo en el karma, y para mí el objetivo de un equipo es llegar lo más lejos posible en un campeonato. Si en el sistema de competición actual, ganar todos los partidos no te sirve de más ayuda, no creo que estés obligado moralmente a hacerlo. Pero como sé que queda un buen número de románticos y líricos por ahí, es de justicia reseñar el exquisito comportamiento francés. Además, si decíamos que Serbia ha sido sin duda el mejor equipo de la Conferencia España Madrid en los cruces, nadie ha convencido más que Francia después de los dos finalistas.

El equipo de Collet ha sido uno de los mejores colectivos del campeonato, con una personalidad claramente marcada por sus dos figuras dentro de la pista, Boris Diaw y Nicolas Batum. Una pareja que podría aspirar a los 20 puntos todas las noches, y más en una competición como esta, pero que entiende el baloncesto como lo que es, un deporte en el que se enfrentan cinco contra cinco.

Y los románticos y líricos de los que hablábamos antes además, están enamorados de Diaw. En realidad, todos estamos enamorados de Diaw, por ser de los que eleva al baloncesto a la categoría de arte. Junto a su compañero en San Antonio Manu Ginobili, es el capitán del grupo de «jugadores tan particulares que es imposible que volvamos a ver». Habrá más LeBron, como ha habido más y peores miniJordans, se puede decir que Durant es una versión evolucionada de algo que ya conocimos, algún día habrá un 2.15 que tire como Nowitzki… pero, ¿otro Diaw? ¿Cuántos planetas se tienen que alinear para ver otro tío de más de dos metros, rollizo pero atlético en realidad, con una patología altruista compulsiva, una visión de juego a la que sólo llegan los mejores, mejor pasador mundial «al hueco», y pies de bailarín? ¿Con una sensibilidad psicológica tan grande, que pese a tanto talento, ha sido durante un tiempo poco más que un chiste en la NBA?

Desde su puesto de point-forward supervisa todo lo que ocurre en Francia, cambia el juego de lado, elige (siempre bien) cuando jugar dentro y cuando fuera, y causa una pesadilla a sus rivales cada vez que cambian en un bloqueo. Es una desigualdad constante para los rivales prácticamente en cualquier posición.

Y por otro lado está el jugador de los Blazers, Nicolas Batum. Para mí tan importante o más que Diaw en este equipo. Al igual que Boris, su papel ideal es el de secundario, haciendo pequeñas cosas, participando del juego sin monopolizarlo, y sirviendo de válvula de escape constante a sus compañeros. Pero hace dos cosas que Boris no puede: defender cualquier posición exterior (y algún 4 que otro) con mucho más ahínco, durante mucho más tiempo, y bajarse al barro de la anotación cuando es necesario. En estos dos últimos partidos, en menos de 24 horas, Nicolas ha metido 62 puntos en 37 posesiones defendiendo al mejor jugador (exterior) rival por una buena parte del tiempo, que es algo que Boris, aunque pudiera hacerlo (y por condición física, tengo mis dudas), no se prestaría.

Es cierto que durante el resto del torneo ha estado más desaparecido aparentemente que Diaw, y nunca le podrá ganar en estética. A Boris se le ocurren cosas que Batum (y prácticamente cualquier jugador) jamás podría imaginar, sólo tiene 25 añitos, y mucho peor palmarés. Pero en el contexto del equipo, ningún jugador en este torneo ha tenido más impacto en mayor número de posesiones que él (JJ Barea quizá, pero estamos hablando en términos positivos). En el partido del pasado viernes, mientras anotaba 35 puntos con 8 de 12 en triples, provoca que haya dos Teodosic, el defendido por él, y el que no lo estaba. Y hasta en los partidos que no ha destacado en anotación, y en los que se le ha encasquillado el triple, siempre ha estado ahí en defensa, liderazgo (corrigiendo y animando a sus compañeros), rebote ofensivo, siendo un conductor más del balón… Su Fase Final de Mundial ha sido impresionante, y al igual que Diaw, sigue recibiendo merecidos premios por acudir sin falta, verano tras verano, a su cita con la selección.

Y tener dos válvulas de escape y dos conductores secundarios como Batum y Diaw, son toda una bendición para los bases que saben que el balón no es suyo en exclusiva. Thomas Heurtel y Antoine Diot se han repartido la posición, y han cumplido en su papel. Heurtel se ha equivocado más que un Diot consistente, pero también ha ofrecido mejores mejores momentos como las canastas clave que anotó a España y su tiro de media distancia a la salida del bloqueo.

Más discretos han estado los alas con experiencia NBA, Mickael Gelabale y Evan Fournier. Gelabale ha hecho lo que se le pedía, la verdad, que era trabajo de intendencia, pero toda aportación adicional que no ha habido, hubiera sido bienvenida. Fournier, tampoco ha engañado. Al igual que hemos visto en su etapa en Denver, es capaz de alternar muy buenos partidos (fue el más destacado en octavos frente a Croacia), con otros en los que parece casi transparente. Pese a que el Mundobasket es menos exigente en lo físico que la NBA, es posible que por otros motivos, la zona esté aún más atascada, y con un manejo de balón todavía titilante, sus penetraciones no son tan efectivas entre tráfico. Como tirador también es inconsistente, y así nos queda una lotería para cada partido.

Y para redondear la plantilla, el famoso en este equipo, puesto de pívot. «En el 4 no tenemos problemas, le hemos hecho (a Boris) un contrato de 20 años, pero en el de 5 nos gusta ir cambiando año a año«, bromeaba Vincent. Pese a todo el talento nacido en el país vecino que juega en esa posición, llegaron sin Noah, sin Seraphin o sin Ajinça. Y si bien a Joakim, Collet no lo considera como baja para este torneo («Sólo ha venido en 2011«), sí que había un nombre previsto hasta última hora que acabó cayendo. Ian Mahinmi que se suponía como titular si los problemas físicos lo permitían, dejó la concentración a dos días del comienzo del campeonato.

Collet se quedaba entonces con dos chavales de 21 y 22 años Joffrey Lauvergne y Rudy Gobert, y ha ido mezclándolos, al igual que a los bases, tirando de lo que más necesitara en cada momento de cada partido. Frente a España jugó Gobert un poco más, ante Serbia, Rudy casi todo, pero en el partido del tercer y cuarto puesto frente a Lituania, Lauvergne volvió a llevarse la mayor cantidad de los minutos. Preguntamos a Joffrey si Collet daba alguna explicación pre o post partido sobre por qué había decidido repartir los minutos de esa manera, y aunque la haya, no se la da. Eso sí, ambos tienen confianza plena en lo que su técnico hace, y viceversa.

Cuando hacia falta más circulación de balón y tiro exterior, Lauvergne era el encargado, de abrir la defensa rival. Los que no lo conocíamos, hemos encontrado en este campeonato, no sólo un hombre alto que sabe tirar, sino alguien que ha demostrado tener habilidad también para poner de vez en cuando el balón en el suelo, pasar bien entre postes y cortar oportunístamente por línea de fondo. Cuando se atascaba el ataque, o antes cincos rivales muy estáticos que se quedaban a proteger el aro, Joffrey era el pívot francés.

Cuando se necesitaba defensa o el pívot rival defendía alto (aunque Serbia contrarrestó esto haciendo directamente dos-contra-uno al base), era el turno de Gobert, que es sin duda alguna el mejor ejemplo que puede poner la FIBA para convencer a los equipos NBA de las bondades de esta competición, y la necesidad de que sigan aportando jugadores. Pese a que en Utah también estaba arropado por grandes profesionales en el cuerpo técnico (y Tyrone Corbin), no tenía mentores como Diaw, o siquiera Batum. Y la dedicación que ha podido encontrar en este cursillo intensivo en España difícilmente llega en medio del ritmo partido que juegas 10 minutos-viaje-partido que ni juegas de la NBA.

Le han mimado mucho, y aunque ante Lituania volvió a jugar menos tras crecer su participación durante todo el torneo, no era nada personal, simplemente Collet (otro entrenador tremendamente didáctico y dispuesto a hablar de pizarra con la prensa) eligiendo la mejor manera de jugar sus cartas, al igual que hace con sus bases, o con las oportunidades a Fournier.

Y todo esto redunda también en la camaradería de este grupo, que se hacía tras cada partido una foto de grupo en el vestuario para las redes sociales (Diaw siempre con camiseta) y que ayer hizo pasar a Collet por el Ice Bucket Challenge (aunque confesaran en rueda de prensa que le habían dado un cubito de hielo antes a su entrenador para que se aclimatara). Todo un equipo.

Y ahí están. Oro en el EuroBasket, y ahora bronce. Muchos jugadores jóvenes, algún posible último baile de Tony Parker y… ¿se animará Noah en vista de los éxitos?  «¿Por qué no?» Respondía con pregunta Collet. Sonó más resignado que convincente, pero ¿por qué no?

Notas desde la primera tercera quinta cuarta fila

– ¡Jimmy está aquí! Suponemos que aprovechando la Madrid Fashion Week que está a punto de empezar, Goldstein hizo su aparición en las semifinales del torneo, y allí está en la primera fila junto a Huecco, Romay y compañía. No se relaciona mucho con los seres inferiores (al lado de Jimmy, recordemos, todos lo somos) que tiene al lado de él, salvo cuando salen las Red Foxes, de las que siempre suele tener algún comentario. En el descanso se queda atento a lo que sucede en la pista, de pie en la valla, en lugar de ir a gorronear a la Zona VIP (que tiene un magnetismo especial, porque de allí se ve que no se puede salir hasta bien entrado el tercer cuarto), y un par de personas que supieron reconocer su grandeza le pidieron fotos. Gran amigo de Tony Parker, le suponemos yendo con Francia, a la que aplaudió a rabiar en la ceremonia de medallas, aunque por su afinidad a las modelos soviéticas, creemos que habría hecho lo mismo con Lituania.

– El Team USA ya lleva desde ayer por aquí por el Palacio, y aunque se han saltado la rueda de prensa obligatoria de hoy para el entrenador y un jugador, ayer comparecieron todos por un periodo de tiempo más largo de lo habitual en zona mixta, y además, accedieron a hacerse una foto de familia a mitad de cancha, para lo que invitaron al medio de la pista a todos los reporteros gráficos.

– Si queréis saber lo que vimos al final del entreno de hoy: de un lado, Harden e Irving practicando el tiro tras bote, y después, coger y tirar desde una esquina (Irving gustándose mucho en el manejo de balón, como siempre), mientras en la misma canasta Rose practicaba el tiro libre hablando con Thibodeau.

Del otro lado, una amalgama de jugadores tirando, con Drummond practicando el tiro libre. Al final, Andre y Faried intentaron meterla sentados desde el banquillo, con nulo éxito en todos los intentos (Faried se quedó en alguna cerca).

– También pudimos ver mientras íbamos una sala a otra del pabellón de manera un poco alegal, parte del entrenamiento serio. En él, entrenaban la defensa frente a un equipo de sparrings formado por los entrenadores asistentes de USA, reproduciendo el juego serbio.

Coach K, sobre la Universiada de 1987 en la que el entrenó a USA, y cayeron ante Yugoslavia en Zagreb: «No sé si muchos de aquellos yugoslavos serían universitarios…» «No, no lo eran» contesta entre risas uno de los periodistas serbios.

– Periodistas USA que hayamos visto, están por aquí: KC Johnson, John Schuhmann, Marc Stein, Mark Woods, Sekou Smith, Siro LopezChris Sheridan. Sabemos que anda por aquí el señor Wojnarowski, pero no lo hemos visto, andará poniendo micrófonos por los servicios. Y también está la leyenda Sam Smith, así que si tenéis una copia de «The Jordan Rules» por ahí (la mía anda en tierras lejanas, para mi infinita desgracia), y sois un poco mitómanos, esta es la vuestra.

Sofi del día

Mientras todos los franceses corrían a abrazarse al final del partido, toallas al vuelo, y saltando como si fueran un equipo de animación, Diaw y Batum simplemente respiraban, se miraban, e iban a saludar al equipo lituano, antes de, ahora ya sí, unirse a la alegría del grupo. Los papás de este equipo del que pueden estar muy orgullosos todos los franceses.

La crónica desde la Fase Final (III): A Serbian Film

Bromeaba tras la victoria apabullante de Serbia ante Brasil que tendríamos que llamar a la crónica de aquel partido «A Serbian film» como la descorazonadora película de Srdan Spasojevic que se censuró en nuestro país. No sabía que lo más macabro estaba aún por venir. Contra todo pronóstico, España cayó en su Mundial en cuartos, como a la vieja usanza.

Lo más imperdonable de la derrota de España es, que el único equipo con cinco bases metidos en otros cuerpos que dan para rellenar un quinteto, decidiera hacer la guerra por su cuenta. Francia puso de su parte para que eso sucediera, por supuesto, pero los grandes equipos, y este lo ha sido y lo es, saben adaptarse. Por eso duele especialmente ver un partido como el de ayer, en el que Francia ganó de manera clara, simplemente haciendo lo que España debía, y no quería o podía hacer.

Más allá de ganar a España, ¡a esta España!, en el Palacio, y de parar a un ataque tan descomunal, Francia hizo un mal partido en ataque, con muchas pérdidas y largos periodos sin anotar. No estoy diciendo que Les Bleus no fueran mejores, todo lo contrario. Lo triste es que lo lograran sin necesidad de vestir sus mejores galas, y ya no sólo por las ausencias.

Y sí, España no era el equipo perfecto. Traían acumulados problemas con el tiro, falta de alas de tamaño, una rotación corta por diseño, que no por posibilidades, y las sospechas sobre la versatilidad y creatividad del entrenador si venían mal dadas. Y ayer a todo eso se le unió que los Gasol, verdaderos pilares sobre los que se sostiene todo aquello del Método FEB, no estaban en su mejor estado, por motivos ajenos a su voluntad. No eran invencibles, no, pero un colapso tan grande no podía ser esperado ni por los mayores agoreros.

No fue el típico «no nos han entrado los tiros, de estos perdemos uno de cada diez». De estos se pierde uno de cada veinticinco, porque fue un correctivo profundo, de esos que despojan a un equipo de su identidad, y pueden llegar a crear fractura en un grupo. Porque si de ellos eran las victorias, de ellos también es la derrota, y tienen que ser muy conscientes. Orenga habrá fracasado como entrenador, pero sigue siendo su entrenador. Ellos eligieron la cama, y ahora tienen que dormir en ella.

Pero ya vale de hablar de España, que no se ha ganado ser protagonista. Francia no hizo un gran gran partido, pero sí muy inteligente, y se llevan lo más importante, la victoria. Movieron mucho el balón, hasta el punto de tener que comérselo en unas cuantas posesiones, porque los 24 segundos se les quedaron cortos toda la noche. Perdieron muchas pelotas, pero nunca en posiciones dañinas y dejaron a España sólo en dos puntos a la contra.

Según Collet el plan estaba en cortocircuitar el carrusel de pases, dando a Ricky el espacio, pero nunca la asistencia, y sin conceder nunca a los Gasol la oportunidad de iniciar la jugada en el poste alto. Denegaron las pantallas en todos los bloqueos y continuación que pudieron y España cayó en la trampa de jugar a los costados del lado fuerte, sin invertir jamás el balón, todo lo contrario que Francia, donde Batum y Diaw llevan todo el año, cuando no toda la vida, entendiendo y disfrutando de las virtudes de que los jugadores del otro extremo de la pista puedan continuar la jugada.

Y el rebote, por supuesto, el rebote. Francia, con un Gobert que fue la sorpresa agradable de la noche y un Lauvergne que pese a no tener el tamaño necesario para enfrentarse con los Gasol puso los medios y no las excusas. Impagable también el trabajo de Gelabale que aunque no cogiera los rebotes, siempre estaba cerca molestando. La paliza en este aspecto fue tan terrible que si la viéramos en un partido de menos calado nos haría pensar en apaño apuestil.

Y por supuesto, destacar a Heurtel, que fue el encargado de meter las canastas decisivas y complicadas cuando España se acercó. Fue el más individualista de Francia, lo que pese a algún error puntual, y aunque Collet le tuvo que sacar a Diot al lado en el momento más caliente para ayudar a templar el juego, vino muy bien a Francia en la recta final. De hecho, todo el trabajo de Francia durante todo el partido, Thomas incluido, acabó devengando en ese súbito cambio de tercio final. Los de casa cambiaron mucho anoche en el bloqueo y continuación, y Heurtel sacó rédito de casi todas esas jugadas, penetrando y dividiendo para explotar la diferencia de velocidad lateral con los pívots rivales al principio del partido. Esto, más todo el movimiento perimetral de balón fueron la encerrona perfecta para que luego al final, y aprovechando todo el miedo, presión y cautela acumulados, el base del Baskonia tuviera esos dos pasos de espacio para clavar suspensiones sobre un 2.15, y unos cuantos puñales en todos los aficionados al baloncesto en nuestro país.

Antes, había pasado otro equipo con todas las letras por el Palacio, y otro que se desintegró de la misma manera que España. Fue un partido igualado en la primera parte, con Teodosic anotando con facilidad e independencia, y Bjelica batiendo por velocidad a Varejao, generando para él y para los demás a partir de ahí. Nene en defensa y la extraña pero fulminante mecánica de Alex García servían para que Brasil, que falló al principio del partido innumerables ocasiones a quemarropa que no podrían parecer más sencillas, llegara al descanso en lo que parecía que iba a ser una batalla igualada hasta el final. Pero al reanudar el partido, una pequeña racha de Serbia, basada en errores brasileños (pérdida tonta, y mala comunicación en un rebote defensivo) les descentró. Para culminar el despropósito, tras una falta de Varejao a Raduljica, les pitaron dos técnicas, que les costaron 6 tiros libres y balón en contra, que resultaron en una posesión de 7 puntos. +16 para los serbios, y ahí acabó el partido.

Teodosic lideró a los europeos con 23 puntos en 29 minutos, desempeñándose, para mí, de la misma manera que cuando mete 8 en 35. Milos no juega mejor o peor, simplemente acierta más o menos, y hoy era la cara de un equipo que no tuvo cruz. Hasta Nenad Krstic, que ha llegado al torneo todo lo justo de forma posible, se permitió juguetear con Nene en el poste bajo.

Son jóvenes y enérgicos, y el núcleo de su quinteto titular está formado por jugadores que están entrando en el teórico mejor momento de sus carreras (Teodosic, Markovic, Bjelica y Raduljica, además de Stimac nacieron entre 1987 y 1988, y han coincidido en categorías inferiores). Están en ese punto en el que el compromiso entre forma física y experiencia es ideal. Pueden jugar dentro, pueden tirar de fuera, y no tendrán remilgos si ven que hace falta atizar. Esta versión altamente emocional de los serbios es un rival temible en la lucha por las medallas.

Y a diferencia de otros combinados balcánicos, que se quedaron en el camino por culpa de una lucha de egos mal entendida, o que nunca fueron capaces de estar en la misma página, este grupo parece hecho de otra pasta. Bogdan Bogdanovic es muy joven para tenérselo creído. Miroslav Raduljica es un jugador sin equipo, que viene de ser menospreciado por dos franquicias NBA. Con Teodosic llevan jugando desde siempre, y han comprendido que para quererlo en las muy buenas noches hay que arrullarlo también en las malas. Quizá sea porque les va bien, y no se ve la talla de uno hasta que se enfrenta a la adversidad, pero Djordjevic ha creado un ambiente de camaradería y ánimo que va a llevar al equipo en una condición inmejorable en lo psicológico a la semifinal, aunque tras lo de ayer, el guión cambia un poco.

El peligro de Serbia contra España hubiera estado en que, por un lado, llegarían al partido del viernes, como a los octavos y a los cuartos. Sin miedo a nada, porque nadie los veía favoritos. Y por otra parte, con toda la confianza del mundo, porque vienen de dejar en la cuneta, y con paliza contundente, a los dos equipos que mejor pinta tuvieron en la primera fase más allá del contubernio España-USA. Brasil y Grecia acumulaban un 10-1, con la derrota de los de Magnano ante España como la única mancha en su historial conjunto, y se marcharon perdiendo de 18 y de 28. Ahora, como mínimo son tan favoritos como los franceses, y Djordjevic no puede seguir pasándole a otro la presión. Tienen, al igual que Francia, media medalla colgando. Eso ya es algo que perder.

Así que sí, no está España. No está Parker. Bodiroga se dedica a la buena vida en vez de a jugar. Pero nosotros mañana nos lo vamos a pasar bien.

Notas desde la primera tercera quinta fila

– Si Neto no lloró en la rueda de prensa post-partido, poco le faltó. Ningún jugador sale contento después de una derrota, pero Raulzinho estaba devastado. Brasil y su entorno, por lo que hemos visto estos días, se veían con medalla, aunque fuera de bronce, tan colgada del cuello, como España se veía campeona.

– Los jugadores serbios llevan cada uno los calcetines de una marca (diría que todos, la respectiva de zapatillas).

Batum no pierde pista de Gobert. Ya lo hemos visto realizando su papel de mentor en los entrenamientos, pero en los partidos también es una extensión del entrenador en la pista. Le viene muy bien a Rudy, que tiene las herramientas físicas como vimos ayer, que le den un par de collejas de vez en cuando ahora mismo. Ya vemos que la rivalidad divisional de la NBA aquí, como es lógico, no importa.

– Hablando de Batum, el respeto que tiene por España en general, aunque tiene cara de que de vez en cuando le entren ganas de golpear a algún español en la entrepierna (oh, wait…), es enorme. No había jugador más feliz ayer de la victoria.

Pau dio ayer la cara en rueda de prensa, al igual que Scola el otro día en lo que es un gesto a agradecer de ambos. No es que a Gasol fueran a partírsela, ni tiene que pedir perdón por nada, porque fue el mejor jugador del equipo en el torneo y seguramente en el partido, y la prensa le venera tanto o más que los aficionados, pero siendo el que más justificación tendría para irse al vestuario a tratarse y descansar, ejerció de pararrayos. Tampoco vamos a descubrir la talla como persona de Pau ahora, pero siempre deja otra muestra más.

– Es habitual ver salir a los perdedores por la zona mixta con caras de pena, morritos y congoja. Ya hablamos de lo mal que salió Neto. Lo que no es tan habitual es ver una cara de tremenda mala hostia contenida. Esa era la de Felipe Reyes, y con toda la razón del mundo. Lo que no sabemos, es si, recordando las últimas respuestas de algunas entrevistas, el enfado era consigo mismo.

– Pasó desapercibido, quizá porque lo dijo en inglés, pero este fue Orenga en rueda de prensa «The only thing we can do is keep on working and keep on fighting until the last game» Han pasado 18 horas, y todavía seguimos sin saber cuál será ese último partido.

Sofi del día

A la afición del Palacio, que ayer cumplió con su parte del trato, y se debió ir deseando no haber ido por allí nunca. Nada que objetar.

El Podcast Desde El Sofá: Ep. 39 – Dominicanos!

Podcast especial!

Se unen a la conversación el periodista de Telefuturo Canal 23 República Dominicana, Manuel Díaz para hablar de todo un poco…y además, el mítico Fernando Teruel!!

NOTA: Este podcast, no estará disponible por YouTube.

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La crónica desde la Fase Final (II): Una historia de entrenadores

Este miércoles a las seis de la tarde, Serbia y Brasil, y después, a las diez, España y Francia, se verán las caras antes de pasar a la siguiente fase del Torneo. Esa frase que han leído valía tanto para el pasado día 3 en Granada, como para pasado mañana en Madrid: mismos enfrentamientos, misma hora, mismo día de la semana, porque los cuartos de final en la capital de España empiezan y terminan por la A del grupo que los ha copado. El día de la marmota, versión baloncesto.

Y aunque lo más justo fuera destacar a los prometedores jóvenes que dejaron su primera actuación memorable en un escenario de talla mundial (Bogdan Bogdanovic y Raulzinho Neto), hoy me apetece hablar de los entrenadores, que se han ido, como los equipos que compitieron el sábado, en muy diferentes direcciones, tras dos partidos con un claro dominador.

La primera fase de Serbia no había despertado mucha ilusión en el equipo, ni confianza en el trabajo de su entrenador, Djordjevic. Pero tras este primer partido de cruces, muchos empezamos a plantearnos el cambiar de idea. «Es un entrenador de jugadores«, aseveraba Krstic en la zona mixta «él ha sido jugador de primer nivel, y sabe lo que hace«. El baloncesto tiene muchas aristas, y se puede ser un buen entrenador de muchas formas. Tras el partido de Grecia, queda claro que Aleksandar se maneja perfectamente en la parcela en la que ha elegido definir su estilo. Los entrenadores de jugadores muchas veces duran poco, y no paran de ser cuestionados. Pero mientras están en el cargo, que suele ser proporcional a lo buenos que sean en lo suyo, se las apañan para montar un equipo en el que del primero al último estrellarían la cabeza en una pared por él.

Sasha no para de hablar y gritar un segundo. Pero a diferencia de otros entrenadores, empeñados con el micro-control, lo que él hace no parecen reprimendas (salvo a árbitros y rivales) o correcciones. «Principalmente nos da palabras de apoyo» nos dice Raduljica «da instrucciones, sí, pero siempre mezcladas con ánimos«. Cuando algún jugador tenía un fallo, por muy claro que fuera, detrás no venía una bronca jamás, sino una palabra ánimo, mucho ánimo. Y cuando acabó el partido, antes de nada, las felicitaciones a los suyos fueron lo primero.

Quizá por eso ayer Serbia aplastó al conjunto griego, por motivos no simplemente baloncestísticos. Llamémoslo esfuerzo, ganas, concentración… Serbia iba a tumba abierta. Defendieron bien durante todo el partido, yendo de menos a más, tras aprovechar el desgaste que causa la diferencia en centímetros con una Grecia que acusó mucho el tamaño más allá de Bourousis. Esa era una doblez que no habíamos visto frente a sus rivales en el grupo B, pero que aquí se manifestó en cuanto pasaron los minutos. Y cuando Bogdan «hijo de Bogdan» Bogdanovic, nuestro ganador del Sofi al Nombre más Molón en el pasado Draft, empezó a meter triples, el ánimo griego se rompió, su defensa se estiró, y empezaron a conceder oportunidades aún más fáciles por toda la pista. Game over.

Y sin haber acabado, Djordjevic empieza a jugar el siguiente. Aún no teníamos emparejamiento de cuartos y ya había empezado a sacudir el avispero en rueda de prensa. «Todo el mundo dice que Brasil va a ganar la medalla. ¿Quién soy yo para analizar a un equipo que se supone que va a ganar una medalla?«. Serbia quedó la última en el grupo, perdió los partidos contra los tres equipos que quedan vivos a este lado del cuadro, y nadie, o casi nadie cree en ellos. «No cambiáremos nuestra manera de jugar. Creo que no somos favoritos, vosotros (por la prensa) también lo creéis… pero quizá, mis jugadores no» El técnico plavi va a usar cada declaración, cada opinión, de aquí el miércoles, y quién sabe si más allá, para dopar de motivación a sus jugadores «Creo que este equipo puedo competir contra cualquiera. No quiero poner límites.»  

Mientras, en el mismo escenario, su rival anoche, Katsikaris, hacia todo lo contrario, poniendo a sus jugadores a los pies de los caballos tras un partido, en el que, razón tiene, se mostraron excesivamente dóciles. «Nos han ganado por espíritu, no por motivos tácticos«, proclamó tras felicitar a Serbia «hemos enfocado el partido de manera inaceptable.» Luego se calmó un poco y dijo estar orgulloso de sus jugadores, pero tras empezar con semejante fuerza, creo que a pocos nos habría sorprendido si hubiera terminado su relación contractual con el combinado nacional griego en esa misma mesa. Y más estando en el Palacio. Guiño, guiño.

El siguiente choque, el Brasil-Argentina fue bastante similar, y con aún más carga emocional para los entrenadores. Con Magnano, campeón Olímpico con Argentina en 2004 en el banquillo de una Brasil buscando venganza frente a los de Lamas, que les habían eliminado de dos torneos mundiales consecutivos, había en juego aún mucho más que en el anterior partido. «Sentí lo mismo que cuando perdí con Argentina, pero justo al revés» proclamaba, sin duda aliviado, Ruben Magnano.

Ambos técnicos coincidían en que el partido tuvo «dos historias«, la de la primera parte, en la que Argentina aguantó el tirón, y lo que ocurrió tras el descanso, cuando Brasil arrolló a Scola y compañía en el campo. Y no sólo dentro, también fuera, ya que tras la derrota de ayer Llamas aprovechaba la introducción de la rueda de prensa para soltar la bomba: «Intuyo que este fue mi último partido con la selecciónPrigioni, Nocioni y Leo Gutierréz también se despidieron a lo largo de la noche según la prensa argentina, pero para Scola, el de ayer, no es el final de una generación. «¿Qué es una generación? ¿De qué equipo, de que grupo de jugadores estábamos hablando? Montecchia, Oberto, el equipo de Indianápolis, el de Atenas. Eso hace tiempo que se fue. Cambiamos de jugadores cada año, hasta que se vaya el último de nosotros«. Aunque compartiendo la visión de Scola, es indudable que ayer cayó otro pedazo de la historia del baloncesto en Argentina, mientras ¿se empieza a escribir la de Brasil?

«En el segundo tiempo estuvimos más concentrados en las cosas que teníamos que hacer, en la propuesta táctica que habíamos planteado». Magnano había jugado este partido ya mil veces en su cabeza y lo tenía clarísimo. «No cambiamos absolutamente nada» tras el descanso «Creíamos que esa era la fórmula de seguir defendiendo y atacando».

Hablar con Rubén de baloncesto es todo un placer. Didáctico y dispuesto, disfruta cuando se le pregunta por el juego. Habla con negritas, haciendo énfasis en las palabras que considera clave, para que su entonación aporte aún más a frases que siempre van llenas de significado. El negro sobre blanco no le hace justicia a su manera de explicar el partido. «Argentina es un equipo que se ha caracterizado siempre por su capacidad de pase, promedian 18-19 asistencias por partido, lo reducimos a la mitad.» El objetivo era «quitarle a Argentina las situaciones de pase extra que ellos manejan muy bien.» y para ello, «hicimos una apuesta muy fuerte por hacer jugar nuestra gente grande contra los pequeños suyos, y afortunadamente resultó.»

¿Y qué cambio exactamente entonces en el segundo tiempo en la ejecución para que el resultado fuera tan diferente? El problema al principio no estuvo para Mangnano en la apuesta de cambiar en los bloqueos en sí, sino que «fueron las rotaciones que hicimos a partir del cambio defensivo. Ellos encontraron espacio en ese uno-contra-uno, encontraron el espacio en Gutiérrez y Nocioni, y eso es lo que no queríamos«.

Pese a todo el énfasis pre-partido en cómo defender al Luifa, Magnano tenía otros planes, «dejar jugar a Scola en el poste bajo. Que hiciera todo lo que quisiera… en el poste bajo. Pero de frente siempre tuvo un hombre.» En el fondo, no era más que devolver a Argentina una moneda con la que le pagaron en el pasado «En esa época, lo que quiso Argentina era jugar todos los pick-and-roll dejando tirar a Huertas, y el acabó con 16-17 puntos (22 en realidad), pero Brasil perdió»

Y no todo iban a ser las «pequeñas cosas tácticas que afortunadamente dieron resultado.» Rubén es consciente de que «Apareció un jugador que me dio una mano muy grande que fue Raulzinho… y aquí estamos clasificados» Porque sí, al final juegan los jugadores. Pero la vista se nos va también a menudo al banquillo, y días como el de ayer lo hacen inevitable.

«Las apuestas tácticas, si te dan resultado sós un héroe. Si no, sós un villano y pierdes el partido.» Y Rubén se fue por el pasillo de un Palacio ya vacío, a pensar en Serbia.

Notas desde la primera tercera fila

  • En una de las protestas imposibles de Aleksandar Djordjevic, por aquello de lo claro de la jugada, uno de los tres árbitros del encuentro (me vais a permitir el no reconocerlo, pero en mi descargo diré que no llevan números identificándolos) le contestó con semejante grito de hartazgo que dejó helado a Djordjevic. Releed de nuevo esas palabras. No es fácil callarle pero quien quiera que fuera, lo consiguió.
  • ¡Tenemos Kiss Cam en Madrid! La desempolvaron al descanso, en lo que podemos calificar como todo un éxito de crítica y público.

Sofi del día

Los dos mates de Kalinic. O cómo resumir y explicar a la perfección en un Vine lo que ocurrió en el Serbia-Grecia.

Un verdadero clásico

Esta noche tendremos el placer de disfrutar de uno de los duelos clásicos del baloncesto, un choque entre dos selecciones enfrentadas, que se odian con admiración. Brasil y Argentina, Argentina y Brasil. Desde 1930, entre Mundiales, Juegos Olímpicos, Preolímpicos, FIBA Américas y Sudamericanos han jugado entre ellos de manera oficial hasta en 88 ocasiones, incluyendo los cruces del último Mundobasket en 2010 y Juegos Olímpicos en 2012. Argentina se cobró ambos, el primero en octavos de final, y el segundo en cuartos, por lo que esta noche tiene ambiente de revancha.

En realidad, todas lo tienen, porque todos los protagonistas han ganado o perdido alguna vez (incluso con los dos equipos), y siempre queda una cuenta pendiente. Pero sin duda, esta vez, es Brasil quien tiene la presión. «Es un tema muy pre-partido eso de buscar antecedentes» comenta Prigioni, con algo de desdén «ellos son el mismo equipo, nosotros no.» De la plantilla de los Juegos Olímpicos se han caído los dos jugadores con más minutos (Manu Ginóbili, Carlos Delfino) y algún gregario mítico como los Gutiérrez, mientras que Brasil llega muy completa, con casi todo lo que tiene. «Somos un equipo diferente, jugamos de otra manera y con estas armas que tenemos hoy, intentaremos jugarle al Brasil completo, que sí lleva mucho tiempo jugando junto.»

El ambiente que se respira en lo que hemos podido ver de ambos equipos es muy diferente. Argentina se muestra distendida y relajada, pasando la presión a Brasil siempre que tienen oportunidad y recordando la diferencia entre las convocatorias de ambos equipos. Brasil luce más seria y concentrada, con más gravedad en todas sus declaraciones, y transmitiendo la idea de que esta vez sólo vale la victoria.

«Existe una fuerte rivalidad, y mucha tradición«, reconoce Nene. «Lo importante es que estamos dispuestos a seguir en el campeonato y buscar algo grande para nuestro país».

  • El recuerdo de Magnano

Mientras estos dos equipos se sigan enfrentando y Rubén Magnano ocupe el banquillo de Brasil, esto seguirá siendo noticia. El técnico con el que el equipo argentino logró el mayor éxito de su Historia (ese oro olímpico del que se cumplen ya 10 años), está ahora en el otro bando. ¿Para ellos también sigue siendo reseñable? «Ya no. Supongo que a los jugadores les habrá pasado en 2010 al ver a su entrenador en el plástico rival, yo lo sentí cuando llegue en 2011, después nos tocó otra vez en el cruce y ya me acostumbré«, dice Julio Lamas.

En Argentina, mientras, hablan de manera jocosa de «prueba de Dios» para Rubén cruzarse con ellos tantas veces desde su llegada,  «El problema es suyo. No sé que pensará él al jugar contra su país, nosotros somos todos argentinos«, apuntilla Lamas. El caso es que lo que pase hoy puede tener repercusiones para el trabajo de ambos. Por poco favoritos que se vean o digan verse, en Argentina siempre dolerá caer contra su némesis tan pronto. Y en Brasil, con Rio 2016 en el horizonte, y sin llegar a semifinales en lo que serían ya 3 torneos mundiales en la era Magnano, se plantearán un par de cosas. Un poco más de picante para la ensalada.

  • El ambiente

Con dos comunidades bastante grandes en Madrid, espero un buen color y nivel de ruido en las gradas. No se han vendido todavía todos los tickets, pero al no jugar España, se presupone que los que los hayan comprado están interesados. El ambiente debería ser mucho mejor que en los últimos enfrentamientos en Londres o Turquía, y estos jugadores se alimentan del ruido. Esperemos buena entrada esta noche.

Lo que también esperamos ver es un encuentro bastante limpio, pese a la rivalidad. Recordemos que aunque haya jugadores con mucho pronto en ambos equipos, otros son amigos entre sí (Prigioni, Nocioni, Scola, Herrmann, Huertas o Splitter han pasado todos por Baskonia, por ejemplo, compartiendo tiempo entre ellos, Laprovittola ha estado la pasada campaña con en el Flamengo con Marcelinho Machado y Marquinhos Viera, donde este año se unirá Herrmann, etc.). En la pista sólo habrá baloncesto. O eso esperamos.

  • El partido en sí

En parte, el partido de esta noche también es la historia de dos estilos de juego diferentes. «Si los conseguimos poner 5 contra 5, tendremos más opciones«, dice Prigioni. Sin ser ninguno de los dos el prototipo más puro de cada modelo juego, no sería pecado separar en técnica a Argentina y físico a Brasil, aunque como toda generalización, sea algo injusta.

«Están muy fuertes en defensa para correr al contraataque y creo que es fundamental cortarles eso.», apunta Prigioni. «Tambien en el rebote, tienen gente muy grande. Es donde más daño nos pueden hacer. No podemos tomar malos tiros, hay que mover la bola, que les cueste, que tengan que defender largo.» Pero en duelos tan tensos como estos, salvo que un equipo aplaste al otro, lo normal es ver varias fases, no una única historia. Más que tratar de imponer un estilo, teniendo en cuenta que las dos selecciones pueden mostrar varios registros, lo fundamental es encajar bien los golpes: es crucial sobrevivir a las fortalezas rivales.

«Fuimos eliminados en los Juegos Olímpicos por pequeños detalles que, con certeza, esta vez no vamos a cometer» remarca Nene. Para Prigioni «creo que irá más por el lado de acierto de jugadores, de la inspiración, que de cosas tácticas. No creo que nosotros vayamos a descubrir muchas cosas nuevas. Intentaremos imponer lo que hacemos bien, a ver quién lo consigue y pone más trabas».

  • El duelo de bases

Marcelinho Huertas y Facundo Campazzo son dos de los mejores, y más divertidos (muy importante) bases fuera de la NBA. A partir de ahora se verán varias veces al año, coincidiendo con el Barça-Madrid, que es un poco el Brasil-Argentina de selecciones, pero su historia común empieza hoy. Campazzo era parte pequeña de la rotación en los Juegos Olímpicos de 2012, pero hoy es uno de los jugadores más importantes de este equipo, y tendrá la misión de parar a un Marcelinho que en Londres lideró a los brasileños con 22 puntos.

Muchos equipos han intentado con rotundo fracaso parar los bloqueos y continuación de Huertas, y Argentina en el pasado reciente ha sido de los más extremos en su propuesta, flotándole para que tire, y quitándole el pase interior. Los resultados han sido desiguales en lo individual, pero todo un éxito en lo colectivo. Campazzo no es un defensor insistente y el quinteto titular de Brasil tiene a dos de los mejores jugadores poniendo bloqueos del mundo en Splitter y Nene. Seguir el ritmo a Huertas con esta compañía requiere mucho esfuerzo y pundonor, hay que estar dispuesto a negociar varios bloqueos sobre el balón en la misma jugada, que vendrán además por diferentes lugares. Viendo quién lo va a defender (Prigioni y Laprovittola también podrían pasar un rato con él) y cómo lo han hecho hasta ahora, el partido puede acabar dependiendo perfectamente del acierto de Huertas desde lejos.

Que prepare la pierna.

  • Los tres gigantes contra Scola

El juego interior NBA de Brasil es potentísimo, pero Scola es de esos jugadores que pueden crear caos sin importarle el rival. «Es el corazón y la cabeza de este equipo, la cara que lleva su energía, pasando la bola y siendo su anotador este campeonato. Tenemos que pararlo, y las cosas mejorarán»

Nene cree que al menos conoce la teoría para detenerlo «Es puro talento, pero siempre utiliza la ventaja del espacio. En cuanto los pívots ayudan al base, él hace el pick-n-pop, sale fuera y es eficiente. Pero cerrando ese espacio, él lo tendrá complicado, y nosotros sabemos marcarlo. Tendremos que estar encima de él«.

También habla de encimarlo Varejao. «Es un jugador que tiene un volumen de juego muy grande. Tenemos que darle una atención especial, porque muchos balones pasan por sus manos. Lo estamos entrenando todos, y no lo marcará sólo uno. Será una defensa especial y estaremos muy encima, preparados«.

Lo que quizá no sepa es que Argentina planea sacar este espacio por lo civil o por lo criminal. Ayer, al final de la sesión del entrenamiento, Scola y Campazzo repitieron en solitario un bloqueo-y-continuación central, que a mitad de su ejecución se convertía repentinamente en bloqueo-y-apertura para el tiro desde el codo derecho. La reacción era tan súbita, que parecían estar entrenando su sincronización. Si Nene y los suyos realmente quieren estar encima de él, van a necesitar trabajo y reflejos.

«Creo que nos conocemos demasiado«, decía Prigioni «no hay mucho espacio para las sorpresas.» Qué va, Pablo. Siempre lo hay.

La crónica desde la Fase Final (I): Déjà vu

Pues nada, que toca volver a ver el Francia-España, una semana después. Como en la primera fase de este torneo. Como en el último Eurobasket, en el que los de Tony Parker, que como bien sabéis, no está aquí esta vez, quedaron campeones. Como en 2012, en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos. Como en 2011, aquella vez, además, en una señora final. O en 2010 en la fase de grupos. Y así podríamos seguir iterando hasta 1808, o mucho antes.

Toca repetir el que es todo un clásico ya de los torneos estivales, al que España llega esta vez con mejor equipo, en casa, y con sed de venganza. Senegal, pese a que se mantuvo hasta mediados del segundo cuarto a una distancia respetable, acabó siendo vapuleada por 89-56, y eso que los de Orenga hicieron un partido regular para el estándar de excelencia que ellos mismos se han marcado en la primera fase.

Senegal planteó un partido con mucho, aunque noble, contacto pero sin un juego exterior es muy difícil ganar. No las meten de 3, y D’Almeida no es capaz de darle el más mínimo orden y sentido al juego. Al contrario que España, que tiene playmakers en casi todas las posiciones, es posible que Senegal no llegue a tener uno. Cualquier jugador del quinteto titular español, pívots incluidos, sería base titular indiscutible en Senegal.

Los africanos son un equipo cuyas únicas armas son el tamaño y el esfuerzo, lo que les acaba condenando a ser en un equipo plano y previsible. No pudieron llegar a causar problemas en los emparejamientos de sus aleros altos (altísimos), porque España estaba lista para mandar la ayuda, y no tenían capacidad de aprovechar la desventaja que ese dos-contra-uno, y a veces, incluso, tres-contra-uno generaba a su favor en otro lugar de la pista.

Y por lo que nos contó en rueda de prensa Cheick Sarr, entrenador del combinado senegalés, tampoco era aprovechar este enfrentamiento su prioridad. Sarr dio la orden a sus jugadores de ser agresivos por dentro, y tratar de forzar el cambio en los bloqueos por fuera, para poner a los interiores españoles en problemas de faltas, y eso en parte, ayudó a la condena. España esperó cerca del aro, sabiendo que desde fuera no podían castigar, sin caer en la trampa de mandar a sus hombres altos al encuentro de D’Almeida, y manteniendo la posición, formaron una muralla, que les permitía desbaratar cómodamente los intentos en la pintura. Gran trabajo en este sentido de Marc e Ibaka, ya que a Pau le dieron la tarde libre en defensa anoche.

Senegal, simplemente, no tiene mimbres para alterar el orden defensivo del rival lo más mínimo, por mucho que lo intente. Así, en cuanto España puso en marcha el ataque, y los tiros empezaron a caer, se acabó el partido.

Y en el primer partido de la tarde, Francia ganó 69-64 a una selección croata que volvió a demostrar ser su propia enemiga. Sólo vinieron a jugar Bojan Bogdanovic, que trajo el carrito del helado con todos los sabores (27 puntos en transición, cortando, tras bote, dentro, fuera…), Ante Tomic, infalible cuando le dejan, y los ratitos en los que aparece la versión agresiva de  Oliver Lafayette. Tiraron un 24% de 3 (16.7% si excluimos el 3 de 7 de Bogdanovic), Ukic no pudo jugar peor partido, y Saric fue más vasallo que líder. ¿Culpa de Repesa, que ya es sospechoso habitual de este tipo de descalabros? Supongo que parte hay.

El caso es que Croacia se acercó al final más de lo esperado a base de mandar balones a Tomic, algo que sólo hicieron para inaugurar el partido y cuando estaban en un hoyo en la recta final. Ante les trajo de vuelta y las genialidades individuales de Bogdanovic terminaron de cerrar el hueco, dando a Croacia una penúltima posesión para empatar o ponerse por delante. Pero Bojan es mortal y Francia está en cuartos.

De esta manera, Les Bleus sin hacer uno de sus mejores partidos (imagino que Collet sigue encuadrando el juego de su equipo en el «comme-ci, comme-ça»), sólo necesito un cuarto, el tercero, para pasar toda una ronda de Mundial. Fournier fue el jugador más resultón de los franceses, finalizando de manera aguerrida cerca del aro, y evitando que el segundo cuarto del partido fuera el peor de todo el campeonato (y aún así…), pero era Batum el que siempre tenía en su zurrón guardada la jugada que más necesitaba su equipo, ya fuera un robo o un pase. Pero no es fácil destacar a nadie, ya que este equipo francés es mucho más coral que en otras ediciones. Sus dos mejores jugadores, Boris y Nic, son extremadamente solidarios y eso acaba contagiando al equipo.

Así que será Francia el próximo viernes. No son el jefe de la última pantalla, pero sí el villano principal y recurrente. Y al respetable siempre le pondrá mucho jugarse los cuartos con Francia. Como toda la vida se lleva haciendo.

Notas desde la primera tercera fila

Boris Diaw no estaba para tonterías. Echó un par de broncas a sus compañeros  (Lauvergne por una mala posesión defensiva, Heurtel por una pérdida) que sacarían una lagrimilla a Jerry Sloan.

– Al final del partido Nicolas Batum se fue escaleras de la grada arriba a ver a su familia, para sorpresa de los presentes, y delirio de los aficionados franceses.

– Con un equipo español más pendiente de la pintura del primero al último, el mejor defensor de la línea de tres anoche, durante la primera parte… fue Orenga. Cada vez que llegaba una opción de tiro a Senegal en la esquina izquierda de su ataque, Juan Antonio estaba preparado, pisando pista, con palmada y grito incluido.

– No sé si pudo ver en televisión, pero justo antes de los partidos se hizo un mapping (proyección 3D en la pista) muy bien recibido por el público.

Sofi Del Día

A una de mis sensaciones favoritas en una pista: los suspiros que se podrían traducir en un «No, no, no, no… ¡sí!» del público. La mejor de la tarde-noche fue en un triple lejanísimo de Markota en la recta final del partido. Recibe un pase lateral, ve a su defensor a un par de pasos atrás, y sin pensarlo mucho, la deja volar desde Split. Dentro contra todo pronóstico.

Woah, zapas frescas para el verano (o lo que queda)

Como cada año las marcas se esfuerzan en llamar la atención e innovar para que nos dejemos los cuartos en, por qué no decirlo, zapas cada vez mas chulas y más caras. He aquí unas pinceladas a lo que se puede encontrar este verano en las principales tiendas online y  del continente.

 

 

LeBron XI Low

                                                                                                                                                     LeBronXILow

Como todos los años desde hace ya un porrón y más Nike nos trae un zapatillote enorme, tanto por lo llamativo de sus formas como por la calidad de sus materiales. La Lebron low Xi en este caso es ‘un poco menos low’ que otros años, dentro quizás del segmento ‘mid’, pero aun así cómoda como pocas y visualmente espectacular. Con varias de las últimas maravillas de Nike como el Flywire, la tecnología Hyperfuse o una cámara de aire que abarca la suela entera y sin entrar a valorar para que sirve cada una de estas cosas de manera específica se puede decir que es una zapatilla transpirable, ligera, con una sujeción firme y una amortiguación que aporta comodidad y estabilidad. Además está disponible a fecha de este artículo en mas de diez colores bastante impresionantes más los que estén por llegar. LeBron es el referente dentro y fuera de la pista, su calzado siempre es de lo mejor y por tanto se merece encabezar esta lista sin duda alguna.

 

 

Kobe 9 Low

                                                                                                                                                                   Kobe9Low

Un verano más tenemos el modelo de Kobe Bryant que nos ofrece nuevamente Nike. Este año tuvo versión alta para el invierno pero para estas fechas decidieron sacar algo que ‘abrigase menos las espinillas’. Así es como nos presentaron la Kobe 9 low, una zapatilla mucho más en la línea de sus predecesoras, con bastantes variaciones en la parte del talón y mucha, mucha tecnología puntera de Nike.
Con esta zapatilla deberíamos diferenciar entre dos versiones. Por un lado tenemos la conocida como EM, que es una zapatilla cuyo precio asciende a 150 euros, con tecnología Flywire para una sujeción uniforme, el fantástico Lunarlon en la suela para la amortiguación y una malla en la parte superior para que transpire, algo que se le echaba bastante de menos a su hermana mayor invernal. La segunda versión es una versión ‘mejorada’, lo que Nike llama ‘Elite’, con las mismas cualidades que la anterior pero con una parte superior en tejido Flyknit, que para los que no lo conozcan es un tejido más adaptable que cualquier otro y además extraordinariamente ligero. Esta cualidad encarece la zapatilla en 50 euros, se quedaría en 200 euros. De la versión EM hay multitud de colores para elegir, unos más sobrios y otros mucho más llamativos, sin embargo de la versión ‘Elite’, al considerarse una edición más limitada de momento escasea bastante, hay pocos colores y son mas complicados de conseguir.

 

 

KD VII

                                                                                                                                                                            KDVII

Un verano mas Nike se saca de los laboratorios para Kevin Durant una zapatilla que te deja sin palabras durante unos minutos mientras la contemplas y se te agolpan los pensamientos positivos. La KD VII es una zapatilla en la línea de su predecesora, baja pero con una sujeción firme en la parte del tobillo y el empeine. Dispone de las últimas tecnologías por parte del gigante americano como el Flywire, Zoom para la parte de la suela, Hyperposite para la sujeción en el talón y un acabado en colores que te dejará boquiabierto. Cómoda y transpirable tendremos lo que queda de 2014 y gran parte de 2015 KD VII para rato, uno de los modelos referencia para jugar al baloncesto y que a su misma vez por el corte bajo y los colores resultones viste muy bien para ir por la calle. Además, como en muchos otros modelos, Nike nos ofrece por un pequeño incremento en el precio la posibilidad de diseñarla a nuestro gusto en su fantástico NikeId. El problema no será si adquirir o no esta zapatilla, será que color te mola mas y cuantas te vas a pillar.

 

 

Jordan XI Low

                                                                                                                                                                                   Concord

La marca Jordan Brand ha decidido bendecirnos con uno de sus modelos más icónicos para este verano. No es otro que la mítica Jordan XI Low, en tres colores (hasta el momento) cada cual más llamativo y molón. Al ser una zapatilla retro la tecnología queda a un lado puesto que se usan técnicas, materiales y diseños de la época (o deberían), en este caso del 96. La principal característica de esta zapatilla es que usa la suela de la Jordan XI, la mítica zapatilla con la que Jordan, entre otras cosas, rodó Space Jam y ganó el anillo del 96. Esta es una versión ‘low’, cómoda como pocas, visualmente extraordinaria y por las mismas sencillísima de encontrar (nótese la ironía). Las imágenes hablan por sí solas. Sin lugar la zapatilla estrella del verano.

 

 

Jordan Future

                                                                                                                                                                                        Future

Para esta temporada de Primavera-Verano Jordan Brand nos ha querido sorprender con un modelo distinto. Un modelo casual, cómodo y que se aleja de los estándares clásicos de lo que la marca nos tiene acostumbrados. Con muchos detractores y mucho escepticismo llegó a las tiendas la Jordan Future, una zapatilla con la mítica suela de la Jordan XI y que en un principio nos llegó con una parte superior hecha en un tejido trenzado que aporta, según la marca, sujeción y comodidad. Nosotros la hemos probado y podemos decir que cómoda es un rato, el tobillo va perfectamente sujeto pero da una sensación en la parte del talón algo inestable puesto que no es rígida por ninguna parte, parece en todo momento que llevas un calcetín algo más pesado y que el pie reposa sobre la suela. La suela no aporta nada nuevo, es una suela muy cómoda pero que para la tecnología de la que dispone Jordan en 2014 es poco ‘Future’ precisamente. Una zapatilla muy fresca, cómoda y molona, con muchos colores, algunos más sencillos de conseguir que otros.

 

 

Nike Roshe Run

                                                                                                                                                                                         Roshe

No queríamos dejar de lado una zapatilla ya clásica por parte de Nike para el verano. No es otra que la Nike Roshe Run, un calzado que a estas alturas ya tiene cientos de versiones y ha vendido cientos de miles de unidades. Se caracteriza por una comodidad extraordinaria, con una suela (factor común para todas las versiones) de caucho, plantilla de Solarsoft y una mediasuela de Phylon, una combinación magistral. La parte superior puede ser de muchas maneras, a nosotros nos encanta la clásica y la Slip On (sin cordones) ya que parece que no llevas nada en los pies por su comodidad y su ligereza. Además como es una zapatilla que lleva mucho tiempo (y lo que le queda) se puede encontrar con un acabado superior en decenas de colores y tipos de material para que nadie, tenga los gustos que tenga y decida llevar los colores y los diseños que quiera, se quede sin su opción en este modelo. Una zapatilla veraniega como ninguna y a un precio asequible, empezando en 69 euros los modelos básicos y que para Otoño prepara acabados en flyknit megamolones.

 

 

Adidas ZX Flux

 

                                                                                                                                                                                         Flux

La marca alemana Adidas nos trajo para esta Primavera-Verano una zapatilla sencilla de diseño, inspirada en la mítica ZX 8000 a un precio económico para intentar desbancar a Nike y su Roshe Run. No se puede hablar de esta zapatilla sin mencionar la Roshe Run porque son zapatillas del mismo perfil pero tampoco sería justo asociarla únicamente a la competencia y a la sombra del gigante americano. La Adidas ZX Flux ha sido un acierto total por parte de la marca, llegando a agotar en segundos algunos modelos que han salido. Independientemente de la suela, hecha principalmente como la ZX 8000, Flux nos presenta una parte superior extraordinaria, ligera, sencilla y muy molona. La principal característica de esta zapatilla a nuestro modo de ver es la capacidad para poder imprimir en el tejido cualquier imagen. Los diseños que nos propone Adidas de esta Flux son, en la mayoría de los casos, impresionantes. También tiene versiones ‘monocromo’, siendo la parte superior de un solo color y la suela permaneciendo en blanco, pero a nosotros nos mola dar el ‘cante’ y no podemos parar de flipar con las decoraciones más llamativas. Además se han visto imágenes de un futuro lanzamiento sin cordones que nos encanta y si te parece poco puedes perder horas y horas diseñando tu propia zapatilla con la aplicación MiAdidas que te permite poner la imagen que quieras en la parte superior, una pasada. Yo tengo mi Flux, ¿y tú?

World Basketball Festival Barcelona 2014

WBF

Este fin de semana Nike y Jordan celebran en Barcelona el World Basketball Festival en el Moll de Bosch i Alsina (Port Vell).

Entre las actividades de hoy sábado podrás ver las finales del 3×3 ‘Aquí Mando Yo’, la proyección del documental de Bobbito García y Kevin Couliau, Doin’ It In The Park y una super fiesta final.

Para el domingo se espera lo más grande, las finales del torneo, concurso de mates y triples, presencia de jugadores de USAB y un fin de fiesta brutal con Common.

A parte de la pista central habrá area de personalización de productos, videojuegos, barber shop, trial zone y demás.

Cita imperdible para todo amante del basket que esté este finde por la ciudad Condal.

+ World Basket Festival Barcelona 2014