Cuando el fútbol le da la mano al Sportswear

En el último año y medio Nike ha desarrollado una idea que muchos esperábamos con ansias, ha mezclado la silueta de sus principales botas de fútbol con una suela cómoda apta para el día a día. En este artículo vamos a repasar las tres opciones más molonas que Nike pone a disposición del consumidor.

Fisher-Gate

Estaba tranquilamente terminando el artículo de esta semana poniendo a parir la defensa de mierda y la mierda de racha contra equipos relativamente asequibles cuando me llama un camarada knickerbocker y me suelta la noticia del despido de Derek Fisher. Sorprendentemente lo primero que sentí fue un escalofrío asqueroso, no porque no me alegrase de la patada en el culo a Derek Fisher sino porque había perdido una hora escribiendo argumentos que justificaban un despido inmediato. Mi artículo se había ido a la mierda y me había quedado semi-decente, que es lo que más me jodió.

Frustraciones y complejos infantiles a parte, la novedad es que Derek Fisher ya no es entrenador de los Knicks. Me gustaría pensar que es una buena noticia, en un principio me he alegrado porque era lo que quería y lo que considero que un equipo con aspiraciones de Playoffs y una racha de 1-9 necesita. Después de la tormenta de información, especulación y los clásicos bailes de nombres el propio Phil Jackson ha confirmado a Kurt Rambis como entrenador en funciones. Esta situación me hace pensar que dentro de dos semanas posiblemente estemos echando de menos a Derek Fisher y me genera dudas con respecto a la temporada actual. Kurt Rambis es una mierda de entrenador, no me cabe la menor duda, así lo ha demostrado en Minnesota y esa sensación me deja cuando habla para la televisión en los tiempos muertos. Todavía recuerdo el récord de Mike D’Antoni en Denver el año del lockout y llegar a Phoenix a petarlo literalmente, todo es posible, pero sospecho que Rambis es más un parche de confianza a la espera de intentar pescar a Luke Walton en verano. Por otro lado me alegra ver que Jackson no se casa con nadie, no por ser de sus ratas trianguleras va a defender un trabajo que ha sido insuficiente. Reconocer tus propios errores y volver atrás sobre tus pasos para arreglarlo es coherente y en muchos casos el ego de las figuras al mando impide tomar decisiones donde quedan señalados. Además considero que haber despedido a Fisher antes habría sido injusto puesto que hasta la última racha el equipo no llevaba mal ritmo, con altibajos en el juego pero en general con una dinámica positiva rondando el 50% de victorias. Evidentemente aguantar más tiempo a Fisher habría sido masoquista, creo que Jackson ha demostrado ser un ser humano justo en sus decisiones, al menos de momento.

Me sorprende que mucha gente haya escupido nombres no relacionados con Phil Jackson, un sectario de pro. No creo que nadie que no sea de su grupo de alumnos aventajados de la trigonometría tenga posibilidades de entrenar a la franquicia, se llame Tom Thibodeau, Lionel Hollins o el jodido gran jefe del mundo Gregg Popovich. También me cuesta ver a Shaw en las quinielas, en Denver se dio una hostia considerable y no creo, al igual que Rambis, que merezca un equipo como los Knicks, no se lo han ganado ninguno de los dos. Luke Walton por otro lado mola, o al menos de momento no lastra ningún récord por debajo del 40% como los genios que he mencionado antes. Todavía no está manchado por la lacra de la derrota, vendría de un equipo ganador y solo pensar que puede impregnar de ese espíritu al equipo que entrene le va a suponer un salario bastante más elevado que el de cualquier entrenador semi-novato. Lo que me gustaría es que de alguna manera pudiera entrenar al equipo lo antes posible. En verano va a haber hostias por Walton, se habla de Phoenix y Lakers, por eso me gustaría pensar en la idea de que saliese ahora mismo, en plena temporada histórica con posibilidades enormes de ganar el anillo, para venirse a un equipo de mierda completamente devastado. Todo esto es factible con ceros supongo, y el retrasado de Dolan tiene ceros por castigo.

Para terminar me gustaría hablar por encima de lo que iba a hablar originalmente hasta que han echado al follatore de Manhattan. La principal lacra del equipo en esta racha lamentable puede parecer que ha sido la falta de acierto en determinados momentos del partido. Para mi eso se compensaba con rachas de acierto brutal que te volvían a meter en el partido. En mi opinión el principal problema del equipo ha sido la defensa y el rebote. Lopez lleva unos partidos que en rebote y defensa no se está enterando de mucho, o de nada. Hay momentos del partido en los que los cambios en los bloqueos son automáticos, en muchos otros momentos no se cambia y se intenta cerrar al hombre con la pelota y en otros momentos el hombre alto se acula abriendo la posibilidad de tiro más o menos cómodo. Otro dato que sumar a esto es que somos el equipo de la NBA que menos robamos el balón, algo que ayuda de manera directa a ser el peor equipo en puntos en transición. Que Vujacic haya sido de los mejores últimamente dice demasiado del acierto de tus jugadores en ataque pero es que en defensa no hemos tenido a un ‘Vujacic’ para realizar acciones críticas viniendo de tapado desde el banquillo. En ataque, dentro de la mediocridad, hemos conseguido salir adelante con flashes de unos u otros jugadores pero en defensa se nos han ido partidos de las manos por no ser capaces de parar a rivales en ningún momento, limitarnos a esperar a que fallaran.

Encrucijada en DC

En la capital de Estados Unidos reside uno de los equipos con mayor incertidumbre en la NBA para los próximos años, Washington Wizards, un equipo que parecía con un futuro tremendo y que ahora mismo todo son incógnitas.

Cuando en julio de 2014, Ernie Grunfeld firmaba a Paul Pierce, todo el mundo vio en este movimiento una primera piedra para atraer al hijo pródigo a casa, que no es otro que el 35 de Thunder, Kevin Durant. La gente ya empezaba a hacerse sus pajas movidas mentales en plan: Pierce será el encargado de reclutar a Durant cuando éste quede libre, qué gran movimento, ya está todo cantado, etc, etc, etc. Y todo esto se veía acrecentado al ver que Lebron James volvía a casa.

Wizards tenía a Pierce, a un Wall ya llegando a su plenitud y con Beal demostrando que puede ser una pieza más que codiciada para cualquier franquicia y con futuro prometedor. La cosa pintaba bien.

La temporada fue medianamente como todo el mundo esperaba de un equipo que sin ser élite del Este, si que es uno de los animadores, por decirlo de alguna forma, quedando 5os a sólo 3 victorias de tener el factor cancha en primera ronda frente a Raptors, aunque sinceramente no hizo falta porque todo el mundo recuerda el 4-0 que los de DC cascaron a los norteños. Todo un manotazo encima de la mesa.

La gente empezaba a ver a Wizards de forma diferente y Randy Wittman, uno de los entrenadores más criticados de toda la NBA, se sacaba de la manga una formación dandole mucho protagonismo al número 3 del Draft de 2013, Otto Porter, de esta forma llegó a la serie contra el equipo de moda en el Este (y casi en la NBA con permiso de Warriors), Atlanta Hawks.

Lo que pasó en  esa serie ya nos lo cabemos todos, con partidos épicos (quien no recuerda el triple no válido de Pierce?!?!) y que aunque la serie acabó 4-2 para Hawks, perfectamente podía haberse ido de la mano de los capitalinos y así situarlos en las finales de conferencia, bastante antes de lo que esperaban.

Pero en verano Paul Pierce, el cual sólo había firmado un año, decide salir a la agencia libre y notifica a Grunfeld que va a firmar con Clippers y que se marcha de Wizards. Con lo cual, una de las piedras filosofales del proyecto de Washington para atraer a Durant se iba por el mismo camino que había venido, en busca del anillo con Doc Rivers a su casa de LA. Así que todo por el aire y a volver a pensar.

Con todo esto nos metemos en la nueva temporada donde Wizards no está jugando como todo el mundo pensaba, firmando en verano veteranos y estructurando el proyecto sobre esa base. Las lesiones tampoco han ayudado, sobre todo Bradley Beal, la gran esperanza por tierras del Capitolio y que está teniendo una temporada más que irregular.

John Wall, el jugador franquicia, ha visto como ha pasado de presentar zapatillas nuevas a quedarse sin contrato de ropa deportiva, que aunque esto puede ser un simple detalle más, para esta gente este tipo de cosas afecta y más cuando en su día el 2 de Wizards era la imagen de Reebok. Vamos, ha pasado del todo a la casi nada.

A Wall le quedan todavía 3 años de contrato, justo los mismos que a Gortat, los dos jugadores ‘base’ del equipo. Bradley Beal acaba este año, pero es agente libre restringido y todo apunta a que Washington no le va a dejar escapar ni de coña. Otros jugadores más de intendencia como Dudley o Sessions acaban este año y pueden ser carne de traspaso para intentar rascar algo por ellos. Mientras que huele que los días de Nene en DC se acaban este verano también…

Washington tiene una dura tarea por delante. Con una plantilla con varios veteranos ya en la cuesta abajo de su carrera y con varios jovenes los cuales ahora mismo son una gran incognita, el futuro que tiene por delante Grunfeld no es tan rosa y bonito como el que ideó en su día, ahora todo. Después de 13 años delante del proyecto de Wizards, el crédito ya se le empieza a ir acabando después de varias metidas de pata y lo de firmar a veteranos este verano es algo que está resultando ser un desastre para lo que todo aventuraba como un equipo joven y molón de ver.

Fuera ahora mismo de PO, con Wittman más que cuestionado, el futuro que espera a Wizards no es para nada aquel que se vislumbraba hace un par de veranos, cuando todo el mundo pensaba que iba a ser la el destino preferido para el MVP de Seat Pleasant y cuando ya se empezaba a hablar del Big 3 con Durant, Wall y Beal.

Habrá que ver que movimientos vemos por DC en verano, pero ahora mismo, si tuviera que apostar, cosa que como sabéis es más bien gafarrón por estos lares, diría que Kevin Durant no jugará en DC el año que viene…

 

Episodio 80 – Dabbing

En el programa de hoy repasamos como se merece la NBABowl, es decir, el Warriors vs Thunder, también hablamos mínimamente de tanques, os damos consejos de como llevar vuestra camiseta de NBA en invierno y analizamos que es el PER…

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La gran esperanza blanca

Thunder at Wizards 2/1/14

Tras despedazar a los dos mayores aspirantes al título en las últimas semanas, Golden State se ha ganado el derecho a ser considerado el máximo favorito a ganarlo todo en junio. Por todo lo que llevan haciendo desde que comenzó la temporada pasada, son indiscutiblemente el equipo a batir, y, sobrerreaccionando a los últimos acontecimientos, parecen no tener rival. Pero, ¿y si lo fuera Oklahoma City?

Durant, Westbrook y compañía son el candidato con el que nadie cuenta, viviendo en las sombras, principalmente porque el año pasado las malditas lesiones les dejaron muy lejos de la fiesta, y este año no están siendo tan impresionantes, o dando tantas noticias, como otros. Pero si se mira de cerca, cuando entran los emparejamientos en juego, quizá nadie tenga una mejor opción de derrocar a los Warriors que ellos.

La triquiñuela que pone en marcha el ataque devastador de Golden State es el pick’n’roll entre Stephen Curry y Draymond Green. La gasolina del imparable motor Warrior es un dos contra dos entre el mejor tirador de la Historia, que a su vez es uno de los manejadores de balón más exquisitos que el juego ha dado, y un quitanieves que puede ponerla en el suelo, pasar a cualquier punto de la pista, o finalizar sobre cualquier obstáculo.

Las defensas, que además tienen que preocuparse de ellos a 10 metros (y subiendo) del aro, no tienen respuesta buena. Pierdes a Steph en el bloqueo, triple. Doblas con tu hombre alto, y dejas a Green en un 4 contra 3 en el que ejecutar lo que Barkley llama «contraataque a media pista», y Day-Day encontrará al que quede libre. Muestras al hombre alto y haces que se recoja para volver a Green, y son capaces de encontrar la ventana de oportunidad, por muy poco que esté abierta. Cambias, y te quedas con un tronco tratando de cazar el vuelo de la mariposa más brillante de todas, o a tu pieza más diminuta a merced de un pilar de granito. Puedes utilizar otros defensores, para que las desigualdades no sean tan exageradas, pero en ese caso estás escondiendo tus problemas en el All-Star Klay Thompson o el MVP de las finales Andre Iguodala. Pruebas a mezclarlo todo, para que no sepan que esperar, pero siguen acertando. Hay pocas alternativas.

Para que no te vuelvan loco ni les concedas un momento de soledad, tan buena en el baloncesto como mala en la vida, el atajo más deseable es el cambio, aunque quedes a la merced de los malditos emparejamientos ya mencionados. Y si hay un equipo que, en teoría, tiene el personal para intercambiar posiciones dentro y fuera sin tocar nada más para no sufrir el efecto dominó, ese es OKC. No hay base que pueda defender 203 centímetros de altura, 213 de envergadura, y 104 kilos de peso, pero si alguien puede siquiera aspirar a ello es Russell Westbrook. San Antonio y Cleveland no pueden ni planteárselo con Parker o Irving, pero los Thunder pueden tirar a Green el ejemplar más físicamente dominante del puesto de base, y ver qué sucede. Y en cuanto a hombres altos, pocos equipos pueden presentar para enfrentarse a Curry la mezcla de agilidad, envergadura y conciencia defensiva en el puesto de 4 que posee Ibaka (y Durant en la versión mini del equipo). Hay equipos que quizá tienen opciones más livianas, sobre todo si mueven aleros a esa posición, pero no es sólo preocuparse del cambio en Curry: el resto del partido hay que parar a Draymond por toda la pista, incluido en el poste bajo y en el tablero.

Los Warriors disfrutan en el caos y medran en la desigualdad, ya sea de tamaño, velocidad, o cantidad de hombres, y es muy importante poder defender al resto de jugadores sin tener que cambiar más posiciones, de cara también a no perderles de vista en los contraataques, o no tener que sacrificar ningún jugador en ataque para hacerles frente. La forma más directa y recíproca que encuentres de defenderles, mejor. Por tanto, un equipo con el poder de ralentizar su dos contra dos con sus pares, y nadie más, ya está por defecto en la mejor posición de partida para hacer frente a Golden State.

No todo es tan fácil, por supuesto. Venimos de una semana en la que momentos como la primera mitad frente a Washington nos recuerdan que Steph puede ser imparable uno contra uno, sin importar qué tiene delante. Y aunque cambiar el p’n’r bien pueda abortar la primera intentona, 24 segundos contra los Warriors son molto longos, y no se puede perder la marca de nadie ni un segundo: el resto de jugadores del quinteto tiene que estar alerta, y si se sigue cambiando la asignación de Steph, no se pueden permitir el más mínimo error. OKC es uno de los equipos más acostumbrados a defender en espacio, porque eran muy agresivos conteniendo el dos contra uno y enviando ayudas en temporadas pasadas, pero este año han cambiado a un enfoque más conservador, y si en otros años funcionaba era más por la exuberante capacidad atlética, que por la habilidad de estar alerta. De hecho, una de las cosas que separa, por ejemplo, al Westbrook defensor en la vida real, mucho más mediocre que el Westbrook defensor imaginado, es la incapacidad de defender una posesión completa sin despistes o riesgos innecesarios. Contra los Warriors no hay atajos posibles, no puedes estar defendiendo un pase por detrás a un equipo que mueve con convencimiento el balón y en el que cualquiera puede anotar. Y los Warriors siempre pueden desempolvar las jugadas que tan populares fueron con Mark Jackson, en las que Curry atacaba sin balón, aunque si logran quitar el Spalding de las manos de Steph, significará que al menos han ganado una batalla. Si hablamos de movimiento de balón, también hay que acordarse de Klay Thompson, un jugador al que hay que prestarle toda la atención del mundo, especialmente si el juego colectivo fluye, y que ocupa la posición que resulta más convulsa en la plantilla de OKC.

Y hay piezas importante de la rotación que tal vez no tengan sitio contra los Warriors. Pese a que pueda anotar por sí mismo, y transformar los fallos de sus compañeros en canasta, Kanter a priori no debería estar en pista ni un sólo segundo si no están Ezeli o Bogut, y seguramente tampoco cuando Curry sí lo esté. Van a pagar a un tío este año más de lo que cobra James Harden (perdón, fans de OKC, tenía que hacerlo), y en la serie de Playoffs más peliaguda del año podríamos verle diez minutillos saliendo desde al banquillo. Y con Iguodala, Barnes, Livingston y Thompson enfrente, no hay ningún sitio en el que esconder a otro de los peores defensores de la Liga, Anthony Morrow. Tanto el gigante turco como el tirador impávido podrían proporcionar un buen empujón al ataque de los Thunder, y seguramente los necesiten como la opción más arriesgada y explosiva si tienen que remar desde atrás. Y Oklahoma City siempre puede plantear una serie o un partido a intercambio de golpes. Por falta de dinamita no va a ser, pero ante un equipo tan peligroso desde el triple como los Warriors, las matemáticas no están de tu parte.

Y hablando de intercambio de golpes, a los Warriors también hay que atacarlos, no es cuestión sólo de defenderse. Han estado frenando equipos con su disposición aposicional, sus manos largas y sus apuestas tácticas por ignorar a todo aquel que no sea una amenaza en ataque. Cambian todo lo que pueden en defensa, manteniendo a varios jugadores intercambiables por tamaño en pista, y provocan pérdidas porque siempre parecen tener uno o dos jugadores más en pista de lo permitido. Difuminan hasta a los equipos mejor organizados, como vimos en el enfrentamiento con San Antonio, haciendo muy difícil circular el balón frente a ellos.

OKC, por su parte, sigue siendo un equipo con dos de los mejores anotadores de la Liga, que monopolizan una enorme cantidad de posesiones, pero que mueve poco el balón, y que habitualmente emplea a jugadores que no contribuyen demasiado en ataque. Siempre parecen rendir por debajo de lo esperado en esta faceta (aunque este año son el segundo mejor ataque de la Liga a estas alturas), y su «egoísmo» es la principal munición para los incrédulos. Precisamente, ante Golden State, esto podría ser una bendición. Los Warriors defienden genialmente en equipo, pero, ¿qué sucederá cuando tengan que enfrentarse a dos bestias del uno contra uno? ¿cuándo no puedan utilizar sus siempre tan útiles cambios, porque no hay acción sobre la que cambiar? Si el pick’n’roll Curry–Green da miedo, hay una alternativa que puede ser aún más destructiva e incambiable: el Westbrook–Durant, y encima los Thunder tienen ahora más opciones que nunca para rodearlos, entre tiradores y jugadores capaces de moverse por encima del aro. Perdido entre el ruido está pasando el hecho de que está siendo estadísticamente la mejor temporada de la franquicia en ataque desde que dejaron la ciudad fetiche de los tele-films de sobremesa del domingo.

Y ya vimos en las Finales lo que sucedió cuando Cleveland cargó su ataque sobre LeBron, haciendo más daño del esperado. James acabó exhausto, pero OKC tiene dos alternativas, que no van a desplegarse sólo desde el poste bajo, sino desde cualquier lugar del campo, con su tiro por amenaza, y a los que pueden rodear de jugadores que tienen que ser defendidos. Además, podrían obligar a mojarse (y cansarse) en defensa a Curry y Green, al primero, si quieren seguir dándole la responsabilidad de defender siempre al base rival, y al segundo, porque Iguodala o Barnes podrían no ser suficiente ante KD, un anotador mucho más polifacético que James. Los Thunder pueden convertir la serie en un duelo de individualidades, y aunque ni eso quizá sea suficiente ante los Warriors, significaría negarles su gran ventaja, la del equipo.

Otra de las ventajas que tiene cargar su ataque en Westbrook y Durant, es que menos pases en ataque, suelen implicar menos pérdidas. En general, los efectos positivos sobre el organismo de una sana circulación de balón, compensan a la larga sobre unas pérdidas de más, pero ante un equipo con un contraataque y una defensa de línea de pase como los de los Warriors, puede que está solución intermedia no esté tan clara. OKC pierde bastante el balón (en parte, porque este año está circulando más), pero cargando su ataque sobre todo en dos jugadores, esas cifras se deberían reducir. Si Westbrook y Durant protegen la posesión en sus penetraciones, y encontrando al hombre abierto cuando se acerque el dos contra uno, pueden poner en muchos problemas a los Warriors.

Bien es verdad también, que puede que nunca lleguemos a este enfrentamiento en Playoffs. De acabar las cosas como están y no tener sorpresas tempraneras en la post-temporada, el camino a una Final de Conferencia entre estos dos equipos, pasa porque OKC tome El Álamo, un enfrentamiento completamente diferente, que les planteará otra clase de problemas. Y los Thunder también tienen sus problemas, principalmente, tratando de encontrar el jugador que les falta en el ala (o dos incluso, para poder hacerse pequeños), para completar el quinteto en el que todo el mundo produzca en defensa y en ataque. Son más profundos que nunca, pero la mayoría de secundarios aún son demasiado unidimensionales para luchar en lo más alto. La adaptación de Billy Donovan a la NBA tampoco está siendo inmediata, y tras múltiples problemas de salud el año pasado, hay que esperar que ninguno recurra en este.

El caso es que aunque quizá no lo comprobemos nunca, al menos vamos a tener un bonito aperitivo, con tres enfrentamientos durante este mes, empezando hoy mismo con The Belt! en juego, en vísperas de una SuperBowl que se disputa a sólo unos kilómetros, y una temporada de 73 victorias o más en el horizonte. Qué ganitas, joder.

Juego errático, récord errático

Salvando el partido contra Golden State, donde ningún equipo debe sacar conclusiones, esta última semana hemos sido testigos de una mejoría en el juego evidente. El partido contra Toronto fue el punto de inflexión, un partido sin Calderón, Porzingis ni Carmelo que casi sacamos adelante. Previamente el partido de OKC se peleó hasta la prórroga yendo por encima en el marcado la mayor parte del mismo. Demasiados altibajos en el juego que no se exactamente a que achacar, no se si los jugadores se descentran o simplemente no salen las cosas. Esperemos que en los próximos partidos contra Boston, Detroit y Memphis se pueda levantar el récord para volver a rondar ese 50% de victorias en el que creo que al final andará la clasificación para Playoffs. De los próximos partidos hasta volver a cruzarnos con Toronto deberían ser ganables todos, los siete, aunque palmaremos varios por la incompetencia de unos, las lesiones de otros y la torrija habitual.

knickerfucker

En el repaso a los jugadores, con la ausencia de Calderón podría aseverar que Galloway lo esta haciendo bastante bien. No se hasta que punto es un jugador regular para una temporada pero ha demostrado ser válido como titular, además de corregir el déficit defensivo que provoca Calderón. Creo que José Manuel debería salir desde el banquillo por tres motivos:

-La aportación defensiva de Calderón es insuficiente contra la mayor parte de los bases titulares de la liga. No es por esfuerzo, es por capacidad. Haciéndole jugar minutos contra el base suplente reduciríamos el impacto defensivo que provoca su presencia en pista.

-La aportación ofensiva al equipo es más necesaria cuando están los titulares sentados que cuando están en pista. Carmelo, Afflalo y Porzingis son capaces de generar puntos, no hace falta un organizador como Calderón para que el ataque funcione, mientras que los suplentes en muchos casos son una banda importante y Grant no es capaz de involucrar al equipo, se limita a jugar bloqueos y continuaciones y lanzar alcachofas. Aquí Calderón organizaría mucho mejor al equipo.

-El titular evidentemente sería Galloway, no Grant, con lo que defensivamente ganaríamos un jugador muy válido y ofensivamente a pesar de perder organización mantendríamos a un gran tirador en pista que aprovecharía ventajas generadas por los jugadores importantes del equipo.

Yo no se si Fisher no quiere romper el estatus de Calderón para no perder cohesión en el vestuario pero creo que José Manuel es un humano extraordinario y entendería perfectamente la situación. Hablándolo con él y explicándole que su función sería la de liderar la segunda unidad estoy convencido de que no bajaría su motivación ni un ápice.

knickerfucker

Por otro lado me preocupa el rendimiento de Afflalo. Últimamente esta cegado de cara al aro y defensivamente no esta siendo ningún titán. Estoy convencido de que a final de año se saldrá de su contrato y buscará una renovación mucho más alta pero demostrando ser un jugador bastante irregular no se hasta que punto nadie le va a ofrecer una morterada. Para mi, junto con Williams, el jugador a seguir en los próximos partidos, uno para ver si sale del bache y otro para confirmar si su buen nivel no ha sido cosa de un mes esporádico.

Episodio 79 – Back-to-Back-to-Back-to-Back

Hoy en nuestro 4o programa seguido (!!!!!!!!!) hablamos de los reservas del All-Star, del tema Griffin y sus ramificaciones, un poco del Warriors vs Spurs y para acabar, un mail muy especial…

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