Has sentido eso? Sí, un despertar…El Despertar Del Podcast Desde El Sofá!!! Volvemos cual Star Wars hablando de la nueva camiseta de Wizards, de Warriors y Sixers, de Kobe y tenemos visita sorpresa del Knickerfucker aka Javi Martín para hablar de Porzingis y Knicks!… y claro, hablamos de Star Wars… pero sin spoilers!!!!!!!
Siempre he sido de los que piensan que los veteranos te acaban sacando de los marrones y que los jugadores jóvenes necesitan veteranos para progresar. De hecho, en la mejor temporada desde que Ewing salió por la puerta de atrás, la plantilla estaba llena de jugadores con mas de 10 años en la liga. En el próximo mes se decide si el equipo aspira a mantenerse en la puja por los playoffs o se hunde de la mano de Sixers y Nets, y es precisamente en este momento cuando necesitamos que saquen los marrones adelante los veteranos.
El partido contra Portland fue el ejemplo perfecto de qué están haciendo mal y qué están haciendo de pena. Porzingis es un jugador que ilusiona, que puede llegar a ser la ‘gran promesa de la Gran Manzana’ y todas esas porquerías sensacionalistas que leemos en los medios americanos pero, a día de hoy, es un jugador muy irregular en ataque y con bastantes lagunas en defensa (LÓGICO). El partido de Portland estuvo siempre en manos de los veteranos, de Afflalo, Lopez y sobre todo Carmelo. Esos tres tíos deberían ser los que carguen con el peso de todo y no dejarle el marrón al bueno de ‘Porzi’, que le echa unas pelotas enormes pero que no es lo que le toca. Tanta mala racha es culpa directa del entrenador y de los jugadores que más pasta meten al banco, mirar a otro lado sería ser injustos. Jerian Grant no ha jugado últimamente y contra Portland jugó la friolera de CERO minutos y me parece perfecto. Si el chaval no esta jugando bien, no sacrifiques el partido por darle minutos. Los quintetos en pista tienen que ser dinámicos, con jugadores que en ese momento estén jugando bien, eso de que jueguen porque sí unos cuantos es erróneo. El otro día O’Queen jugó bien, pues jugó más minutos, el día que no sea así, pues sentadito y listos.
Sentar a los Seraphin, O’Queen, Galloway, Calderón o Vujacic tiene que ser automático si no están jugando bien, son jugadores de apoyo y si no apoyan, pues al banco. De Lance Thomas mejor no hablo porque me parece un jugador de LEB que esta dando un rendimiento muy por encima de su capacidad, además de que no suele meter la pata aunque últimamente se esté tomando muchas cortesías cuando tiene la pelota. Lance Thomas vitalicio, es el ‘next Jared Jeffries’, en los minutos finales contra Portland se hizo cargo de Lillard con bastante ineficiencia. Además, no entiendo porque ha sentenciado a Lopez en los últimos cuartos. Es cierto que contra OKC casi nos cuesta el partido pero es un chaval que aporta solidez atrás, especialmente en ayudas, y no creo que Galloway o Lance Thomas sean más necesarios. Fisher se te está yendo de las manos.
Por otro lado, no puede ser que sentemos a los 5 titulares a la vez, algo falla ahí, si tu banquillo no esta funcionando, tendrás que elegir las piezas que mejor funcionen y rotarlas junto con los titulares. Debido al bajo nivel mostrado por Calderón y Grant me pareció ver a Afflalo jugar bastante tiempo con la segunda unidad, esto sería una manera de empezar a CAMBIAR LAS COSAS, porque si algo va mal, hay que cambiarlo. Las cosas solas no se solucionan Pescador, y si no lo solucionas tú, tendrán que echarte a la calle y que lo solucione otro. Todo esto que parece muy evidente casi nunca se lleva a la práctica en el MSG, y claro, así nos va. Además, la mierda del triángulo nos está dejando en evidencia, somos un equipo ofensivamente del siglo XX y eso se nota. Yo entiendo que el triángulo funcionaba genial con un señor llamado Shaquille O’Neal pero tristemente no disponemos de semejante bestia en nuestro equipo por lo que quizás hay que buscar un técnico capaz de implantar un sistema de juego que se adapte a nuestros jugadores, y no forzar a nuestros jugadores a que por cojones jueguen la puta mierda esta de tres a un lado y dos al lado débil. Que no funciona, que o los chicos son muy tontos, el entrenador es muy tonto o las defensas nos tienen cogida la medida, pero esta claro que esta mierda no esta funcionando como debe.
Espero que se estén poniendo las pilas buscando undrafted y gente sin contrato porque parece evidente que lo que O’Queen te da, O’Queen te quita, y así con todos los sujetatoallas del banquillo, que de ser el banquillo que ‘más y mejor molaba’ al principio de la NBA han pasado a ser ‘esos matados que no han renovado en sus equipos porque estaban hasta los huevos de ellos’. Gracias Orlando, Washington y especialmente Sacramento por no renovar a vuestras mierdas de banco, nos encanta coleccionar mierda sobrepagada.
Carmelo ha dado un paso adelante, es posible que no pueda dar otro paso adelante porque después de la operación simplemente ya no de para más, pero el nivel que es capaz de dar todavía es un nivel muy válido para conseguir victorias contra equipos que no sean top. Wolves, Sixers, Magic tienen que ser tres victorias en los cuatro próximos enfrentamientos y contra Bulls hay que pelear, que no nos echen la lefa en la cara en el primer cuarto. La diferencia entre ganar contra equipos de media tabla o perder es simplemente los cojones, la intensidad y las ganas que pongas. En eso el entrenador puede hacer algo, pero los principales culpables son los jugadores.
He querido esperar a ver el partido contra Dallas para publicar nada para confirmar sensaciones. Esta claro que el equipo esta en barrena de manera alarmante. Las dos victorias contra Sixers y Nets no dicen nada puesto que son equipos de lotería desde el día uno, lo preocupante es que contra equipos como Bucks o Mavs no hemos sido capaces de establecer prioridades en ningún aspecto.
Tras la racha de derrotas y varios partidos anotando ningún punto o migajas en transición, Fisher le pidió a sus jugadores que forzasen las transiciones. Cuando tu idea es salir rápido hay que tener claro quien sale y quien cierra el rebote y en los últimos partidos la sangría en el rebote ha sido preocupante. Promediamos 10 rebotes ofensivos por partido, en los últimos dos partidos hemos bajado a 4,5. Promediamos casi 40 rebotes por partido, en los últimos 2 nos hemos quedado en 33. Además, no se en que momento se ha decidido cambiar en los bloqueos. Nowitzki simplemente hizo lo que quiso en el primer cuarto porque atacaba constantemente contra jugadores más pequeños. De regalo, de ser el equipo que mejor gestionaba la defensa del triple nos enchufaron 11 triples en la primera mitad contra Dallas con un 50% de anotación si no recuerdo mal. Es simplemente lamentable.
No se sí es que determinados jugadores han bajado los brazos, como es el caso de Robin Lopez o Galloway, o simplemente ya han utilizado toda la energía disponible. Desde luego si a inicios de Diciembre no tienen ganas o fuerzas para seguir haciendo bien las cosas el año se les va a hacer muy largo. Del partido contra Milwaukee sales con mal sabor de boca porque da la sensación de que ellos han salido con más ímpetu, más ganas, más cojones, y da rabia. Molesta pero entiendes que son chicos jóvenes, con físicos por encima de cualquier equipo NBA, y si son capaces de llevarse el partido a enfrentamientos 1vs1 tienes todas las de perder. El error nuestro fue no saber mover la pelota, buscar fallos defensivos y atrás usar ayudas y forzar a sus peores tiradores precisamente a tirar. Afflalo por ejemplo no llegó a postear en todo el partido porque siempre jugaba contra un tío más grande o más fuerte que él pero, quizás, debería haber buscado otras virtudes suyas para explotar de otra manera los enfrentamientos. Mal Fisher.
Contra Dallas ya me ha dado la sensación de estar mal organizados directamente. Lo de los cambios en defensa, pasar los bloqueos por detrás y que te abra la puerta trasera jugadores retirados como Deron Williams o Felton tiene delito. Además estos tíos juegan sin juego interior, Pachulia es, junto con la banda interior de Portland, el peor pívot titular de la liga, y de cuatro juega un señor que tiene muchos atributos positivos, pero que físicamente va a menos y en términos de intimidación y rebote no es un jugador diferencial. Bien es cierto que no tienes jugadores para hacer daño al poste y que Seraphin lo poco que hizo, dio una de cal y una de arena, pero no puede ser que con estos tíos por dentro no hagas sangre aunque sea en penetraciones. Estoy bastante mosqueado, Fisher acierta en una pero falla en cuatro. Gestiona determinadas cosas muy bien pero en otras se ve incapaz de reaccionar. Yo no se si es falta de preparación o es que directamente los rivales lo preparan mejor, pero me da igual, no podemos tener un técnico de segunda que no se entera de nada.
Sobre la clasificación, creo que es posible andar alrededor del 50% de victorias viendo como se ha jugado hasta ahora. Además estoy convencido de que muchos equipos del Este van a bajar cuando empiecen las giras por el Oeste, sigo manteniendo este discurso de momento hasta que el tiempo me quite la razón. No me preocuparía por los demás equipos, me preocuparía por arreglar los problemas que tenemos en nuestro equipo, y más ahora que viene una gira contra equipos del Oeste. Utah, Portland y Sacramento son tres equipos contra los que hay que salir con mucha intensidad o te puedes volver con tres derrotas y ahí el record empezaría a ser irrecuperable. La circulación de balón ha desaparecido, o al menos ya no es ni la mitad de efectiva de lo que era antes, y esto es algo que también hay que revisar.
El concepto ‘racha negativa’ no es lo suficientemente explícito para lo que le ha sucedido a los New York Knicks desde hace una semana hasta la fecha. De ser jugadores que ejecutaban y pasaban la pelota con coherencia, buscando las mejores posiciones posibles de tiro, han pasado a ser un mojón de tamaño considerable. Pocos motivos se me ocurren para justificar esta mala racha, puesto que el sistema es el mismo, los jugadores son los mismos y están intentando ejecutar de la misma manera.
El cansancio puede ser el primer detonante para justificar el mal momento. El bache empieza a mitad de una gira de cuatro partidos, habiendo ganado los dos primeros contra equipos difíciles y jugando en una cancha complicada como es Miami. En ese momento fue salir la segunda unidad y empezar el apagón. El segundo motivo puede ser la pérdida de tensión en los jugadores. Evidentemente al principio todos los jugadores salen con el culo apretado para intentar hacerlo lo mejor posible, no entrar en barrena a las primeras de cambio y no ser señalados por prensa y aficionados. Una vez han demostrado que la dinámica ha cambiado, esa tensión se puede perder y eso hace que llegues tarde a balones divididos, entren menos tiros y defiendas peor. El tercer impedimento que se me ocurre es que la segunda unidad ha terminado por hundirse totalmente. Echábamos en falta al O’Queen de principio de temporada, Williams solo jugó el partido inaugural y los demás salió al trote y Grant ha jugado con muchos altibajos, solo faltaba por hundirse Galloway, y se hundió. Ni rastro de Langston, siendo su actuación más decepcionante la de la noche de Orlando.
Pero bueno, identificar problemas es muy sencillo, tan sencillo como dedicarle horas a la estadística y a repasar partidos, o directamente copiarlo de webs americanas como hacen algunos genios de la pluma por la península ibérica. La gracia de la existencia en el S.XXI es solucionar problemas y me gustaría saber como narices los Knicks van a retomar la dinámica positiva, algo que no han sido capaces de hacer en dos años. A raíz del partido contra OKC el señor Derek Fisher decidió no acabar los partidos con Robin López, siendo Galloway su sustituto y por ende moviendo tanto a Porzingis como a Melo una posición más a dentro. Contra Houston en el partido de la gira estuvo justificado puesto que Howard no jugó ese partido y Porzingis podía emparejarse con Capella. Contra Miami no hubo partido desde el segundo cuarto así pues no se puede hablar de gestión de plantilla y minutos porque los cambios venían justificados por una situación desesperada. A partir de Orlando sí que me chirriaba más la situación y contra Houston anoche en casa tuvieron que volver a poner a Seraphin porque evidentemente Porzingis no es capaz de frenar a Howard. No se hasta que punto Robin López ha quedado señalado por sus numerosas pérdidas en aquel último cuarto pero me parecería un error que podría llegar a desmotivar a tus jugadores señalarlos de esa manera ante los errores.
La parte positiva de todo esto es que jugamos contra 76ers y Nets los próximos partidos, dos partidos para resurgir, reencontrar buenas sensaciones y en general volver a jugar al baloncesto. La parte positiva es esa, la negativa es que como palmemos puede estallar esto de muy mala manera. Además si los chicos siguen aportando energía y ese plus que tuvieron contra Houston en casa ante la ausencia de Carmelo, sumando el regreso de Anthony, podríamos volver a rallar un nivel ofensivo adecuado. Además parece que Seraphin, dentro de su irregularidad, parece que ha venido para aportar, toda ayuda es poca.
Lo que en los últimos años ha sido una casa de putas, literalmente, se esta convirtiendo en una franquicia NBA. Evidentemente ninguna franquicia NBA esta libre de cometer errores. Salvo San Antonio, todas las franquicias fallan y no todos los movimientos son acertados. En esa dinámica se encuentran ahora mismo los Knicks, franquicia característica por ser el hazmerreír en los últimos 15 años cortesía del amigo Jimmy Dolan. Con aciertos esperados, fallos coherentes y, sobre todo, algún acierto inesperado como el de el bueno de Kristaps, nos hemos movido en los primeros 14 partidos. El mencionado rendimiento y la adaptación de Robin López así como de la irregularidad de muchos y la cohesión de muchos otros son cosas normales en un equipo NBA. Por fin los New York Knicks parecen un equipo.
A estas alturas de temporada, con 14 partidos a las espaldas, ya habría sucesos suficientes como para empapelar la Catedral de Burgos. Por el contrario se agradece ver que ganamos con Carmelo Anthony desaparecido entre las faltas y Trevor Ariza en Houston, al igual que fuimos capaces de ganar en Oklahoma City con un último cuarto dantesco y agarrándonos a la defensa y el desacierto del rival. La optimización de recursos debería ser el principal objetivo de Derek Fisher, si un jugador no esta jugando bien va automáticamente al banco puesto que tienes profundidad para que otro intente cumplir con la tarea. En este sentido hay luces y sombras, nadie sabe porque dejó que Batum nos abriese literalmente el culo jugando bastantes minutos contra Galloway, pero en general esta manteniendo a todos los jugadores enchufados y recompensando buenas actuaciones con minutos.
A día de hoy y según el calendario las derrotas en Houston y en Oklahoma eran fijas por diferencia de plantilla y cohesión de la misma; a día de hoy en ambas canchas hemos ganado aprovechándonos de lesiones del rival sumado a la intensidad de los chicos y la fe en la victoria. Hemos ganado más partidos que ‘deberíamos haber perdido’ de los que hemos perdido que ‘deberíamos haber ganado’ y eso es un punto de partida genial. Hay que mejorar muchos aspectos lógicamente pero aparentemente si las lesiones nos respetan hay mucho margen de mejora, los automatismos aún no están pulidos.
Ya llegarán las giras por el Oeste con una o cero victorias, como es lógico por otra parte. Lo interesante es cerrar una gira con derrotas lógicas y victorias coherentes. Si rascas una victoria en San Antonio nadie se va a quejar, si por el contrario pierdes es algo que nos esperamos todos. El problema llega cuando vas a Utah y palmas, o vas al Staples y los de amarillo también te la pasan por la chepa. Para llegar a Playoffs vamos a tener que rozar el 50% de victorias y los partidos que en principio son asequibles hay que asegurarlos, por eso dio rabia la derrota contra Hornets. Mucha gente estaba preocupada al ver que estando por encima del 50% de victorias aún estábamos fuera de los ocho primeros. A día de hoy la clasificación no es realista, no se han realizado suficientes giras por el Oeste, no se puede decir que el calendario haya sido parejo para todos los equipos, el que más ha jugado ha sido Atlanta con 15 partidos.
Nada más se debería decir en estos momentos sobre la franquicia, hay que dejarlos trabajar, jugar y entenderse. Pocos años llegamos a Diciembre sin pensar en la agencia libre. Calderón funciona, Afflalo funciona, Carmelo funciona, el rookie esta funcionando por encima de sus expectativas, Galloway confirma que aspira a un contrato de 10 kilos… Es momento de abrir una bebida y unas aceitunas a gusto del consumidor, sentarse en el sofá y disfrutar de la tranquilidad.
Hoy en El Podcast Desde El Sofá, empezamos de la mejor forma posible, analizando una plantilla mítica de cualquier álbum de cromos…, hablamos de la primera entrega del Sofialert Rankings, de Odom, con siempre toques de vete tú a saber que… vamos, lo de siempre!
La idea no es organizar a los equipos a nivel competitivo, sino estético. Evidentemente ambas cosas van íntimamente ligadas, pero siempre hay equipos que trascienden sus resultados para bien o para mal. Y por supuesto, como todas las clasificaciones pre-temporada se demostrará inútil tras el primer salto entre dos: siempre hay un Boston 2014 o Phoenix 2013 que nos pone la lista patas arriba, y esa es parte de la gracia, precisamente.
Como es la primera edición no vamos a poder hacer el mejor de los homenajes al League Pass, que sería cobraros un 20% más por ofreceros exactamente lo mismo que los últimos tres años. Pero si seguimos por aquí el año que viene, prometemos hacerlo. Así que id retirando unos euros más cada mes a la cuenta ahorro, amiguitos, que luego nos pilla el toro.
Y como es tradición en este tipo de cosas (¿por qué siempre tiene que ser así?), empezamos con lo peor de lo mejor, los equipos que van a poner la L de lamentable y la P de purrela en LP. Y pese a ello, hay cientos de razones para verlos. Y en todo caso, pensad que siempre podría ser peor: hay un montón de equipos FIBA en el mundo.
30 – Philadelphia 76ers
Los Sixers son la entrada más fuerte en la lista, volviendo al número 30 tras estar un año y medio fuera por completo del League Pass de cualquiera persona de bien. No es coincidencia que este evento ocurra al mismo tiempo que vuelven a tener en su rotación más de 5 jugadores NBA de verdad (por los pelos).
Desde los Nuggets de 2003 no se veía en una temporada de 82 partidos un equipo con peor eficiencia ofensiva como la de los Sixers del año pasado. Hubo tanta diferencia entre ellos y el vigésimoquinto equipo (Milwaukee) como entre los Bucks y el tercero (Toronto). La esperanza este año es que con la llegada del virtuoso al poste Jahlil Okafor, más poder empezar desde el principio la temporada con los cañoneros inconscientes Covington y Canaan, la cosa tenga otra pinta.
Y lo cierto es que lo único que separa a este equipo de ser bastante interesante es el (déficit de) talento. Tienen un propuesta atractiva, un ritmo vibrante, comparten el balón y son un equipo que se esfuerza. Ninguno de estos dos años de dejadez competitiva en los despachos han sido el peor equipo de la NBA en victorias. Y el año pasado, pese a ganar un partido menos que en la 2013-2014, lo hicieron con peor plantilla (Turner, Young, Hawes y Allen jugaron todos más de 50 partidos hace dos temporadas), lo que habla de una línea ascendente como equipo.
Pero aunque Brett Brown esté haciendo un buen trabajo, los mimbres no son los suficientes. El año pasado cayeron 27 veces por 15 puntos o más: eso supone que uno de cada tres partidos acabó en paliza. Este año se deberían reducir las diferencias, pero sigue habiendo una probabilidad importante de encontrarte una lucha desigual al poner un partido de los Sixers.
Y pese a ello habrá cosas interesantes que ver. Noel va camino de convertirse en uno de los mejores (y más divertidos) defensores de la Liga, mientras aprende a buscar su espacio jugando junto a un pívot en ataque, y sigue llevando el mejor peinado de la Liga. En su año de novato a efectos de tiempo de juego, Robert Covington tuvo un conjunto de puntos por minuto/eficiencia anotadora equiparables a jugadores de su edad que cobran más de 13 millones al año como Eric Bledsoe o Tobias Harris, y este se le presenta la oportunidad de hacer ruido en la Liga, si es capaz de mantener el ritmo, y demostrar además que es más que un tirador o incluso que se defiende de 4. Jahlil Okafor es un jugador con gran cantidad de recursos ofensivos en el poste bajo al que será interesante ver nacer y crecer. Isaiah Canaan es siempre entretenido de ver como la versión paupérrima de Damian Lillard, Nik Stauskas está buscando redención ya en su segunda temporada, y Kendall Marshall, que por fin había encontrado un hueco, tiene que volver a sacar la cabeza tras partir el LCA de la rodilla. Y siempre es divertido comprobar si alguno de los muchos jugadores que llegan desde la segunda (o la tercera) ronda del Draft vienen para quedarse, a lo KJ McDaniels.
Pero ahora mismo, todo se construye sobre la esperanza y el futuro más que en el presente.
29 – Brooklyn Nets
Este equipo está a una lesión de Brook Lopez del drama en todos los sentidos, y este no es una excepción. Los únicos alicientes de los Nets son prácticamente el habilidoso pívot, un Joe Johnson al que el Padre Tiempo cada año le da un poquito más de Armadillo, y se lo quita de Cowboy (y que nunca fue tan divertido fuera de Phoenix, para empezar), el partidazo que juega una vez cada quincena Bojan Bogdanovic, y el ver a un equipo defender al base rival atrapándolo en el pick’n’roll, esa táctica en vía de extinción. Para de contar. Y eso que con todo el equipo sano, Lionel Hollins, y sin incentivo alguno en tanquear (su elección irá a Boston), tienen quinteto para pelear por las treinta y largas victorias.
Y no sólo es la falta de alicientes en sí, sino que además hay componentes negativos. Como el protagonismo de Jarrett Jack, capitán del equipo de «Jugadores que tienen la mágica virtud de convertir una tarde-noche de martes en la que estás viendo un partido de NBA con una cerveza y unos torreznos, en un momento miserable de tu existencia». El día que el doble en las escenas de acción de Ne-Yo decide que la falta de acierto no le va a impedir soltar horribles triples tras bote, o arramplar por la zona como si fuera un barril de Donkey Kong, es inevitable preguntarte qué haces viendo NBA habiendo un canal entero de YouTube con capítulos de Ilustres Ignorantes, por ejemplo.
Y otra de las cosas que al menos te hacía prestar atención a este equipo los últimos años, que era aquello de que siempre parecían recuperar algún jugón para la causa NBA en sus diligentes unidades de banquillo, pinta difícil este año. Estamos hablando de los Alan Anderson o Shaun Livingston, pero con una apuesta por la juventud y la regeneración de la plantilla, quedan sólo dos candidatos en los que es inevitable tener poca confianza: Thomas Robinson y Andrea Bargnani (miembro ya vitalicio del mismo escuadrón de élite de la desesperanza que Jack).
Aunque reconozco que sería la trolleada definitiva si Bargnani triunfara en New York ahora, y aliciente suficiente para ver a los Nets, no cuento con ello. Tras varios años de verme decepcionado por el producto de Brooklyn, y seguir cayendo, en este por lo menos ya no parto con ninguna expectativa, ni siquiera por su impoluta estética y una de las pistas más molonas de la NBA. Que se lo ganen.
28 – Portland Trail Blazers
Creo que no hace falta mucha explicación: deberían perder muchos partidos, y si sus nuevos compañeros no responden en ataque, la experiencia Lillard que tan valorada estaba en esta, nuestra clasificación, podría convertirse en miserable. Y este es el hombre que va a ejercer el rol de mentor en el vestuario:.¿Qué podría salir mal?
La flow offense de Stotts involucra al quinteto entero y requiere de la versatilidad de todas sus piezas. Los Blazers, en lugar de reconstruir desde cero han elegido traer a jugadores con experiencia dentro de su juventud, pero que presentan carencias en su juego, y tienen un rol claramente secundario. Esto va a poner mucha presión en Lillard y McCollum para obtener ventajas con su bote, porque será crucial para los Blazers ser capaces de ponerse en marcha desde el principio de la jugada. Al mismo tiempo, es de esperar que los rivales ataquen ferozmente el punto de ataque del equipo, y temo que los ahoguen demasiado.
Por otro lado, si Dame y CJ son capaces de sacudirse la presión, porque Henderson, Aminu y Harkless no han demostrado poder ayudar lo suficiente desde las alas, al menos van a encontrar unos hombres altos gustosos de involucrarse, finalizadores, y que ofrecen buen espaciado. Salvo Kaman, ningún big Blazer prefiere esperar el balón en lo más profundo del poste bajo: Plumlee y Davis son prodigios de la continuación, Leonard se ha reconvertido en tirador y Vonleh también necesita recibir a metros de la canasta, para tirar de bote y rapidez, porque fuerza no tiene. Con un elenco tan dinámico, atlético y liviano, la velocidad está garantizada, el problema será… al servicio, ¿de qué? Mucho peso encima de sus generadores.
Además de ver a Lillard en el mayor reto de su carrera (que no para de plantearle un más difícil todavía), reconozco que tengo un nombre apuntado para seguir la pista que me causa curiosidad insana: Meyers Leonard. El año pasado tiró 112 triples, con un 42% de acierto, y mostró unas capacidades defensivas cada vez más aseaditas aunque asuste menos que las pelis nuevas de Shyamalan. Así, va camino de poder convertirse esta misma temporada en todo lo que queríamos de Raef LaFrentz y nunca llegó a ser. En serio, ¿a quién no le mola un verdadero pívot atlético chuza triples?
27 – Los Angeles Lakers
En primer lugar, aclarar que la clasificación de los Lakers no incluye dos factores muy importantes que revalorizaran su LeaguePassabilidad: lo bien que me lo voy a pasar vacilando a nuestro Querido Líder David Chanzá si cuando la cosa vaya mal para los Lakers, y el disfrute de hatear/jeitear (¿Pérez-Reverte, hemos decidido ya cómo se dice en español?) a Byron Scott y Kobe Bryant fuera de la pista, cuando el primero empiece a justificar decisiones miopes con su postureo vieja escuela, y el segundo cuelgue en redes sociales los mensajes para adolescentes intensitos que le han convertido en el Paulo Coelho pasivo-agresivo.
Cualquier conversación sobre Lakers empieza inevitablemente con el Alubio, y a estas alturas todavía tengo el debate interno en marcha: no sé qué esperar de su vuelta. Sospecho que no me va a divertir, porque el baloncesto de Bryant no está preparado para la mediocridad. Desde que nos dejó Michael Jordan (QEPD), él ha sido el funambulista oficial de la Liga, y el espectáculo no se disfruta igual cuando sólo puedes pensar en qué ocurrirá cuando caiga. Ya lo hemos vivido con el propio MJ, con Iverson, con Jordan Crawford, y tendremos esta conversación en unos años cuando la estrella de Westbrook se empiece a apagar.
Por tanto, a priori, y sin saber en qué acabará, la experiencia Kobe es ligeramente negativa de cara a este ránking, y ayuda a compensar el entusiasmo por D’Angelo Williams* y Julius Randle, que es grande por estos lares, y al que se suma la sorpresa que nos dio Jordan «Jefe de las Animadoras» Clarkson el año anterior. Sería genial si todos ellos fueran titulares junto a Kobe, y si bien la juventud, divino tesoro, jugaría en su contra para ser efectivos, los partidos de los Lakers se pasarían mucho mejor.
*Por cierto, no se si es coincidencia o no que el ‘Brown Sugar’ de D’Angelo saliera alrededor de la fecha de concepción del muchacho, pero pinta tiene. Es inevitable que dentro de 3 ó 4 años veamos en primera ronda del Draft a Usher Bailey o Ginuwine Tolbert.
Y más allá de todo esto… pues tampoco hay mucho. Lou Williams, que es lo que Nick Young se debería dar en los dientes por ser, siempre pertenecerá a los jugadores favoritos de la casa. Y la curiosidad habitual de ver a un jugador consolidado en Europa como Marcelinho Huertas es un punto ligeramente positivo. Pero hasta aquí llegamos. Hibbert, salvo por las Finales del Este de 2013, siempre ha sido el perfecto cortarrollos para el espectador. Brandon Bass, es ese jugador al que todos los aficionados Celtics, que adoran a los suyos muchas veces más allá de toda racionalidad, deseaban perder de vista. Y el grupete Nick Young, Metta World Peace y Bob Sacre dan mucho más juego fuera de pista que dentro de ella.
Equipo Top 5, y quién sabe si más para seguir andanzas por Twitter… pero lo de ver sus partidos si eso ya tal.
26 – Detroit Pistons
Como buen equipo de Stan Van Gundy, los Pistons al final ganan en la pantalla, pero a diferencia de anteriores plantillas del Ron Jeremy de la NBA, dan pereza sobre el papel. Y el epítome de todo esto es su nuevo base franquicia: Reggie Jackson, un tipo que para bien o para mal, juega con la misma confianza que otros que son mucho mejores que él, y que a pesar de que no le acompañó el acierto tras su llegada, mostró un liderazgo que no se esperaba tras su tumultuosa salida de OKC. Este equipo es descarado, y cuando te animas a verlo te sorprende gratamente, pero hasta ahora, no es lo suficientemente bueno como para justificar preferirlo a otros muchos.
Lo cierto es que a pesar de la posición aparentemente tan baja, tengo muchas ganas de ver a los Pistons, muchísimas. Lo cual significa que estamos en un gran momento de esta Liga, en la que todos los equipos tienen cosas que disfrutar, o yo soy un yonqui de esto que podría encontrar algo positivo en cualquier plantilla. Y un poquito de las dos cosas va a haber, me temo.
Y realmente puedo ver en este equipo el ya mencionado potencial Celtics’15/Suns’14 de suma tras resta: al sustituir a Monroe por un cuatro abierto por comité (Ilyasova, Morris, Tolliver), por fin Jackson, Caldwell-Pope y Drummond tienen el espacio que necesitan para desplegar sus respectivas habilidades, que en este escenario hipotético vienen mejoradas tras un largo verano de trabajo. Y a eso le unimos una singular navaja suiza en Stanley Johnson, y más tiro con Meeks, Bullock o Martin, y acabamos con un equipo muy, muy entretenido de repente, que vuelve a poner cuatro jugadores fuera, y uno por dentro como en los mejores momentos de Orlando.
El problema es que es igual de fácil imaginar un arranque complicado, con una gira por el Oeste nada más iniciar la temporada, que haga que el hermano de Jeff recupere su faceta más pedagógica con una plantilla aún joven para aspirar. Lo que vaya ocurriendo durante noviembre puede marcar más el desarrollo de la temporada de los Pistons que de muchos equipos, porque a diferencia de otros, su elección del Draft no está traspasada, y SVG además de entrenador, es General Manager, por lo que puede y debe pensar en el medio plazo. Si se desenganchasen pronto de Playoffs, tienen la manta a mano.
Pero si todo fuera bien, por navidades esperamos además el regreso de Brandon Jennings, uno de los placeres culpables de La Crónica, que se rompió en su mejor momento en Detroit, y con un difícil encaje con Jackson que daría mucho que hablar y que ver. Y mientras, le suplirá Spencer Dinwiddie, el mejor bigote de la Liga (lo sentimos, Steven Adams), y otro de esos jugadores a los que el destino les concede al mismo tiempo la oportunidad que el (primer) ultimátum: si no coge el punto a la línea de tres de la NBA, toda su creatividad podría no servirle para escapar del fondo del banquillo, y su final en Detroit.
Quedamos a la espera de acontecimientos.
25 – Orlando Magic
Un equipo con Elfrid Payton, Victor Oladipo, Aaron Gordon, Mario Hezonja, Tobias Harris y Evan Fournier debería estar mucho más alto. Debería. Pero por otro lado, tenemos el contrapeso a la diversión en la figura de Scott Skiles, Nikola «El mejor jugador más aburrido» Vucevic, y el hecho de que por hermosos que luzcan los ingredientes, todavía no tenemos clara cuál es la receta.
Orlando es un conjunto de excitantes individualidades que se solapan entre sí, y todavía no conocen cuál es su destino. El caso es que al final los equiparamos en la lista a Detroit, pero por todo lo contrario: el año pasado era un grupo que te apetecía ver por el nombre, pero que perdía mucha gracia cuando en realidad lo hacías.
Y como los Pistons, no es difícil imaginarse un escenario en el que, con el viento a favor, este equipo pudiera estar 10 posiciones por encima de la lista. De hecho, han tenido partidos con Borrego el año pasado en los que, subiendo el ritmo, han sido decididamente entretenidos. Pero todos ellos fueron excepciones en contraste con lo habitual: repetitivos posteos de Vucevic, Harris haciendo demasiado por su cuenta y riesgo, y Payton y Oladipo tratando de no ahogarse tras bloqueo en zonas superpobladas retándoles a tirar. Pero aunque lo lograran en noches sueltas, un equipo divertido no se consigue simplemente con la orden de salir a correr: aunque haya quien ha sido capaz de reinventarse en un verano, lo bueno se suele hacer esperar.
Y como había talento y teníamos la imagen de ese equipo vibrante de manera esporádica, es inevitable la pequeña decepción al ver que todo queda en las manos de Skiles, un técnico que lo mejor que sabe sacar de sus tropas es el esfuerzo, y que no aguanta tres temporadas en un mismo equipo sin quemar a sus jugadores. Sorprende además cuando los Magic del año pasado sólo presentaron, como mucho, un SKILES DEFCON 4: no eran una banda displicente alérgica a la lucha ni mucho menos. Pero si queremos ser positivos, el ya viajado entrenador ayudará a que no bajen la guardia en ningún momento, y corregirá los momentos de empanada a los que Orlando no es ajeno. Y su última parada en Milwaukee, con una plantilla muy particular, fue más entretenida de lo que su reputación presagiaba.
Veremos en qué acaba todo al final, por ganas nuestras no será.
24 – Dallas Mavericks
De cara a la nueva temporada los Mavs se caen de la parte noble de la clasificación tras más de 15 años garantizando diversión ininterrumpida al espectador neutral de sofá y Dirk Nowitzki sale de mi «Quinteto de jugadores fetiche para ver» por primera vez en un periodo de tiempo similar (hablaremos de la persona que lo sustituye, pero no hoy). Esto que siento en el pecho no lo notaba desde que me di cuenta de que no iba a seguir viendo temporadas nuevas de Los Simpsons.
De cara a esta temporada el quinteto titular ideal de los Mavericks tiene a dos «2014-2015 NBA All-Te duele sentimentalmente verme arrastrarse en una pista 1st Team», un jugador que se rompió el tendón de Aquiles hace siete meses, otro al que le hicieron microcirugía en la rodilla hace cinco (y que se tiró hasta finales de septiembre jugando al gato y al ratón sobre qué tipo de operación le habían realizado, todo muy halagüeño), y un grupo de pívots al que podríamos empezar a llamar amistosamente PXXR GVNG, liderado por Ol’ Beef Dalembert y Kaydy CanePachulia.
Y miras al banquillo, a ver si la cosa mejora y te encuentras a Raymond Felton, JJ Barea y Charlie Villanueva. Y encima Carlisle ya ni se parece a Jim Carrey. Como siempre tienen jugadores interesantes al final de la rotación que Nelson muy hábilmente caza año tras año (para este John Jenkins, aspirante a Maestro del 3+1 y Jeremy Evans, un jugador al que le gustaría vivir por encima del aro) y algo poco habitual en la ciudad donde mataron a JFK: un novato al que apetece ver, Justin Anderson. Pero si estos tres tienen que jugar mucho, es posible que la cosa no vaya bien.
Tengo una pequeña esperanza de que este equipo, que no puede quedar entre los 7 últimos, o su elección se irá a Boston, recupere pronto y bien a Matthews y Parsons (Wes está obcecado con llegar a la Opening Night, y camino de hacerlo… pero las prisas no son buenas consejeras) y lleve a Williams y Nowitzki entre algodones hasta que pueda juntarlos a todos. Y que llegado ese momento el producto sea interesante. En algún momento espero reengancharme a los Mavs. Pero creo que empezamos la temporada en muy mala situación.
23 – New York Knicks
Si no fuera por Carmelo Anthony, habría que haber pensado en poner a los Knicks entre el Fenerbahçe y el Efes Pilsen en la lista, pero la vuelta de Melo, y la esperanza de no ver este año pasar las posesiones por Quincy Acy y Jason Smith, esos playmakers, en el codo de la zona, dan un poco de vidilla a unos Knicks que han apostado por el funcionariado de mostrador con Afflalo, Lopez y compañía, para volver rápido a la respetabilidad, entre otras cosas, porque este año no tendrán una elección de primera de ronda del Draft que puedan llamar suya.
Por los movimientos de personal hechos por Phil desde Montana, Anthony vuelve a ser un alero, y veremos cómo se adapta a la necesidad de una mayor velocidad en su juego tras la lesión y la inactividad desde el lado malo de los 30. Y cómo se adapta el triángulo, que pinta, pasará de dogma a mera inspiración, a un quinteto que aprovechará mucho la tan denostada media distancia.
Volver a ver a Calderón sentirse útil; a O’Quinn salir del anonimato; a Grant, uno de los pocos novatos que estarían preparados para jugar ya; a Porzingis, uno de los muchos que es un melón por abrir; a Galloway, jugador valiente y de dos direcciones tratando de llegar desde la nada; a Derrick Williams, que para que la caída sea más dura, ha empezado a engañar en pretemporada… y hasta a Derek Fisher, para decidir de una vez si es peor entrenando o eligiendo mujeres. Los Knicks tienen más historias interesantes para mi gusto que la mayoría de equipos deslucidos. Y no hay que olvidar la esperanza de que en algún partido cualquiera, por fin le partan la cara a Sasha Vujacic, ni de apuntar la fecha del próximo Knicks-Grizzlies (o donde quiera que pare Matt Barnes por entonces). Es la primera opción real de anticipar un Malice at the Palace.
Y otro motivo para que los Knicks salgan de la puta mierda ganen unos puestos en este ranking de gratis, hay que reconocerlo, es la compañía del Knickerfucker durante toda la temporada en La Crónica. Con Javier Martín haciendo presión a toda pista de lo que pase en New York, se coge al equipo con más ganas. Y que dure lo que tenga que durar.
22 – Denver Nuggets
Si Mudiay es de verdad un mini-Westbrook, aún con las tribulaciones típicas de un novato, Gallinari aguanta en pie, y Mike Malone respeta la idiosincrasia de esta franquicia y la ventaja natural de la altitud, los Nuggets, sobre todo cuando jueguen en Denver, puede ser un equipo muy interesante de ver. Como tengo dudas en mayor o menos grado con que se cumplan las tres cosas, y a eso le sumamos una segunda mitad del verano, en la que se mantuvo en plantilla a Foye, Nelson y Arthur, añadiendo a Mike Miller (¿por qué, Señor?), el globo se deshincha bastante, sobre todo si Malone acaba prefiriendo los veteranos a los muchos y curiosos jóvenes de la plantilla.
Por lo visto en pretemporada y en las declaraciones del técnico, hay verdaderas intenciones de correr, salir a la contra y llevar un playbook liviano. Pero con un base novato, un escolta de 21 años (Gary Harris se perfila de titular, con Wilson Chandler apuntando más hacia una posición interior), dos hombres altos habitualmente en pista, y un nuevo entrenador al que agradar, es inevitable pensar que las cosas quizá no tengan la sincronía necesaria al principio. Y si lo que ocurrió al principio de temporada pasada con los Kings sirve de indicador, Denver puede ser un equipo que busque mucho recibir la falta, lo que aumentaría su eficiencia, pero, a falta de tener una opción de ver el partido condensado en condiciones en la p#t@ aplicación del LP, haría los partidos un poco peores al espectador.
El jugador clave, además de Gallinari por supuesto, para la LeaguePassabilidad de Nuggets, es Faried. El baloncesto es más divertido con un demonio de Tasmania como él en cancha, y garantiza actividad hasta en la noche de miércoles más anticlimática de la temporada. Pero para un entrenador puede pesar más lo que no puede hacer (tirar y defender el aro), que de lo que sí es capaz, como le ocurrió con Brian Shaw, y corre el riesgo de quedarse en tierra de nadie, de ser empujado fuera del protagonismo si entre Gallinari y Chandler por abajo le comen tiempo de ala-pívot, y Lauvergne y Jokic por arriba, le taponan el paso a cinco eventual. Es indiscutible que el ataque completamente estático de los Nuggets es mucho más plomizo con Faried y otro hombre alto que con un tirador, pero lo que hace a campo abierto, más su actividad tras el primer tiro, compensa, al menos en término de espectacularidad para el espectador.
Y el jugador revelación para seguir la pista es sin duda Jusuf Nurkic. Hace poco más de un año ni se le esperaba en la NBA a corto plazo pero hoy es uno de los mayores cabezas calientes de la competición, y rezamos porque Malone no le ayude a madurar demasiado pronto. Para el bien del equilibrio mundial, alguien tan fuerte no debería tener un fusible tan endeble, pero la Madre Naturaleza a veces es juguetona. Veremos cómo llega al inicio de temporada, porque va justo de tiempo, tras recuperarse de una operación de rodilla. Lo que es seguro es que es de esos jugadores que siempre te mantiene en tensión en el sofá porque puede pasar cualquier cosa con ellos. Deportiva, o extradeportiva.
Los juegos de palabras son chulos y están genial para intentar pillar cacho con otros seres humanos pero hoy me siento bastante chamuscado, todavía no ha empezado la pretemporada y ya estoy bastante harto de estos circos.