La ventana

Hay un término en el ámbito periodístico norte americano que siempre me ha fascinado. Una expresión que seguro que todos vosotros habéis oído y habéis leído en multitud ocasiones y que muchas veces probablemente haya pasado por delante sin dar mucha importancia, la ventana.

Tendría que investigar bien, pero probablemente el origen sea algo militar, ya que en alguna película que otra también aparece. La traducción directa al castellano sería algo así como la oportunidad, pero claro, una oportunidad no se abre o se cierra o está algo cerrada o algo abierta, en cambio una ventana sí.

Cuando se habla de la ventana en deporte, se habla de eso, de una serie de oportunidades que están ahí y como una ventana, cuanto más abierta, más oportunidades hay. Esa ventana se puede abrir, se puede cerrar o simplemente puede dejar de existir.

La ventana de Houston Rockets para asaltar el anillo no sabemos si está más abierta o cerrada que lo estuvo el año pasado.

Hagamos un poco de memoria. Houston Rockets el año pasado fue el mejor equipo durante la temporada regular de la NBA, con 65 victorias (!!!) haciendo una de las mejores temporadas en la historia de la liga, con el récord de triples anotados en lo que de momento es el momento cumbre del MoreyBall, es decir, 3>2.

La llegada de Chris Paul el año pasado trajo consigo muchas dudas, ya que ver a un jugador como Paul, muy acostumbrado al tiro de media distancia a la filosofía de tirar de 3 o hacer bandeja, fue uno de los puntos clave en la temporada pasada. Pero el resultado no pudo ser mejor. Paul quitaba a Harden de su faceta organizativa del juego, con lo cual, el 13 de Houston podía hacer y deshacer en ataque casi a su antojo y con ello consiguió su anhelado MVP. Todo era perfecto, todo funcionaba extremadamente engrasado.

El equipo confeccionado por Morey estuvo exactamente a un partido de ganar a Golden State Warriors en las finales del Oeste, estuvo probablemente a unos 27 triples fallados de ganar el Oeste en el séptimo partido de dichas finales, es decir, estuvo a nada de jugar la final de la NBA, donde probablemente hubiera tenido un amplio porcentaje de posibilidades de asaltar un nuevo anillo para la franquicia de Texas, desde que allá por los 90, aprovecharan de forma genial los años sabáticos de Jordan.

Pero no fue así.

La sensación de oportunidad perdida ha llegado a la franquicia de Houston y este verano tenían que afrontar cosas importantes para su espacio salarial.

Chris Paul renovó por 4 años a 40 millones por temporada. Un contrato de niveles everísticos y siendo claramente un pequeño peaje a su incorporación la pasada temporada. Además, una de las grandes incógnitas del verano que era Clint Capela, también finalmente acabó firmando su renovación en Houston por 5 años a 18 millones la temporada. Con este espacio claramente cubierto y con Harden también con un contrato sabroso, las renovaciones de Ariza y Mbah a Moute se antojaban complicadas al menos y así fue.

Trevor Ariza ha decidido llevar su talento al desierto de Arizona, donde formará parte de Phoenix Suns, mientras que Mbah a Moute volvía a Clippers dejando un poco huérfano el apartado defensivo de un equipo, que precisamente en ese apartado fue lo que hizo ponerse a nada de asaltar el Oeste.

Con estas salidas y con el espacio salarial cogido con pinzas, las incorporaciones que ha hecho Morey sólo podían ser por contratos mínimos, como han sido la de Michael Carter-Williams (ex-Rookie del año, sí, así fue la clase ese año…), Gerald Green que nunca sabes si realmente te puede aportar o restar, James Ennis, es decir, intendencia pero nada realmente para substituir lo perdido, ahhhh y también llegó… Carmelo Anthony.

Melo, de la clase de 2003, entra en su 16º año como profesional y llega en el momento más bajo de su carrera, siendo carne de traspaso por pipas y siendo una leyenda viva en Atlanta Hawks, a un equipo donde todo va sobre ruedas y donde su aportación puede ser como lo que vimos en Thunder o tal vez algo más. Su nuevo entrenador: Mike D’Antoni.

Volvemos ahora unos años atrás. Linsanity en el momento cúspide cuando aquellos Knicks aprovecharon la lesión del 7 ex de Nuggets, para darle las llaves del equipo a un joven semi asiático que puso patas arriba el Madison Square Garden en varias ocasiones (aún recuerdo el partido contra Lakers…) y donde su historia llegó a sitios donde nadie pensaba que podía llegar. A Melo, un jugador al que le gusta ser el foco de todas las miradas, todo esto no le acabó de convencer mucho e hizo que la relación empezara a no funcionar. Si a esto le sumamos los malos resultados, así como un equipo que no estaba hecho a la idea de D’Antoni, hizo que esa relación se desgastara de forma casi insuperable. Ahora, unos años después, se vuelve a encontrar con el mismo entrenador.

Ambos no se han cansado en decir que está todo superado y que no será problema, pero siempre estará ahí.

Habrá que ver también el rol de Anthony dentro del equipo. Nos hemos cansado de oír que el FIBAMELO es lo que realmente vendría bien a este equipo, pero ahí creo que no estoy de acuerdo. FIBAMELO es un jugador tirando mucho de 3 (en distancia FIBA) que realmente son tiros de 2 de larga distancia, como en su día hacía Chris Paul, eso para el sistema de Morey-D’Antoni es básicamente una herejía, así que no veo que ese FIBAMELO sea lo mejor para el sistema. Además, parece que el rol de salir de banquillo era otra posibilidad, algo que nunca tampoco le ha gustado al jugador de la Universidad de Siracusa, pero por mi parte voy a dejar un gran voto de confianza, ya que tampoco se pensaba que Paul podría encajar en este equipo y si no se llega a lesionar estaríamos hablando ahora del primer anillo de Harde, Paul…

Melo tendrá que poner de su parte, así como D’Antoni y va a ser uno de esos checks que tenemos todos en mente en comprobar este año, ver como Carmelo Anthony se acopla a un sistema tan determinado como el de Houston Rockets. Una auténtica incógnita.

Además, Houston Rockets probablemente vuelva un poco a la media y la brutal temporada del año pasado no se repita, con un Oeste donde Warriors se ha reforzado, donde Spurs tiene ahora a DeRozan, donde Nuggets pintan bien y donde, no lo olvidemos, está LeBron James en Lakers, los cuales probablemente no sean un rival directo de estos Rockets, pero no deja de ser otro foco de atención en una conferencia ya de por si cargada de focos y estrellas.

Con todo esto, tenemos que volver a la ventana y no sabemos si sigue corriendo bien el aire o si por lo contrario está ya un poco cerrándose y dejando pasar una ocasión única que tuvieron el año pasado mientras fallaban triple tras triple.

Y es que ya lo dice el dicho: Vivir o morir del triple.

La nueva orden

Cada cierto tiempo en la NBA se cubre un ciclo. Puede ser un equipo, un entrenador, un pabellón, un equipaje o un jugador que decide retirarse o cambiar de aires. Siempre después de ese cambio viene un período de incertidumbre, un tiempo donde las cosas tienen que volver a colocarse, donde todo tiene que ocupar de nuevo un lugar, bien sea en el mismo sitio o bien en otro nuevo diferente. Existe un nuevo orden y este año en la NBA, le toca a toda la conferencia Este.

A estas alturas del año ya sabréis ese cambio que ha pasado en el este, esa pieza del dominó que ha caído y que está haciendo que muchas otras se estén colocando para intentar ocupar su lugar. En lo últimos 8 años el campeón del este tenía un denominador común y se llamaba LeBron James. Con el jugador de Akron fuera, se abre un abanico de posibilidades que no habíamos visto en mucho tiempo, donde muchos equipos van a buscar su oportunidad de plantarse en finales de mayo con posibilidades de añadir algo a sus vitrinas.

Enseguida que sale este debate el primer nombre que nos viene a todos a la cabeza es el de Boston Celtics, la franquicia comandada desde los despachos por Danny Ainge ha hecho mejor los deberes que nadie durante este tiempo para reconstruirse de una forma casi diabólica para tener ahora mismo una plantilla que podría ya haber luchado por todo de no ser por las lesiones y que además, tiene flexibilidad de cara a un futuro no muy lejano.

Este año por tierras de Nueva Inglaterra va a volver Gordon Hayward, un jugador que si por alguna de aquellas lo habéis olvidado, era una pieza clave en un equipo del oeste que se metía en los PO, un jugador desequilibrante y que el año pasado exactamente jugó lo mismo casi que tú y yo. Con lo cual tampoco podemos establecer muchas referencias con qué puede ser Celtics con Hayward ya que no lo hemos visto. Su baja el año pasado ha sido positiva para Boston. Me explico.

Al no estar el ex de Butler, el equipo de Brad Stevens ha podido dar minutos a varios jugadores que básicamente han demostrado que son más que válidos para dar un golpe encima de la mesa e intentar el asalto al poder. Estos jugadores, ahora con la llegada de Hayward van a tener que ver reducidos sus minutos y esta cuestión es el gran punto que tiene que trabajar el futuro presidente de Estados Unidos. Conseguir una sinergia buena entre toda la plantilla, bien repartiendo minutos o bien asumiendo roles, va a ser clave para que Celtics siga evolucionando a lo que todo el mundo pensamos. Jugadores como Rozier o Brown van a tener que asimilar su cambio de rol y ver como esos minutos van a parar al que iba a ser franquicia del equipo. Tatum es otro cantar. Tatum está por delante de todos.

Así que la gran incógnita de ver una temporada completa de Hayward-Irving-Tatum está ahí y yo tengo muchas ganas de verlo, ya que sin duda es el candidato número 1 al este y quién sabe si a algo más.

Un escalón por debajo pondríamos a Sixers, un equipo que el año pasado ya demostró que puede optar a cosas muy, pero que muy importantes, pero que a su vez da una sensación de que todavía está algo verde, claramente señal de la juventud de su equipo base.

Este año tendremos un año más de Simmons, el 3o (sí, el primero que no jugó, yo lo cuento), donde el base australiano debe dar de nuevo un paso adelante, demostrar todo lo que se presupone de él y que quedó algo en duda en los pasados playoffs. Sobre todo con esa falta de tiro totalmente alarmante y que seriamente debe tratar de alguna forma, aunque aún esté a tiempo.

Tendremos un año más de Embiid, el cual estuvo más que sano en la pasada temporada jugando un total de 71 partidos contando los playoffs, una cifra que realmente poca gente hubiera apostado al inicio de la temporada. Embiid debe ser dominante, más probablemente de lo que ha sido cuando ha jugado si Phila quiere dar ese paso adelante para ocupar el puesto de Cavs.

Con el puesto de base y pivot más que cubiertos, la gran duda aquí es qué pasa con Fultz, un jugador que hace un poco más de un año era el claro no.1 del draft para todos (revisad Mocks Drafts y veréis) y ahora mismo nadie sabe muy bien cual es su juego y dónde está su tiro. Vimos pinceladas sorprendentes el año pasado, donde personalmente pensaba que no iba a jugar, pero aún así todavía estamos pendientes de ver y saber qué es realmente Fultz en una pista de NBA.

Pero Sixers ha perdido dos piezas que fueron claves en el final de la temporada pasada, los veteranos Ilyasova y Belinelli han dejado el equipo, y lo han cambiado por Wilson Chandler el cual les va a ayudar, pero no sabemos si lo suficiente como hicieron estos dos jugadores durante el final de la pasada campaña y en el inicio de los PO.

Phila debe confiar en sus piezas ya establecidas y esperar a que Fultz sea ese Fultz no.1 del Draft que todo el mundo esperaba.

Una vez nombrados los dos claros aspirantes, aquí iría yo un pequeño paso atrás, pero tampoco mucho, ya que si sale bien, igual tenemos una sorpresa y el gran beneficiado de este nuevo vacío de poder está más allá del muro.

El gran movimiento del verano en el Este lo ha hecho Toronto Raptors, el equipo de Ujiri ha traspasado a DeMar DeRozan por Kawhi Leonard (también en el trade han entrado Danny Green y Jakob Poeltl como sabéis), intentando hacer un Paul George en toda regla queriendo que el amigo Leonard se impregne de la magia de The 6 para que no sólo juegue allí esta temporada.

La jugada no sabemos como saldrá, evidentemente no podemos ver el futuro, pero Ujiri lo ha hecho y lo ha intentado y eso realmente no vale. Además de esta gran incógnita, tenemos nuevo entrenador, después de que el Entrenador del Año fuera despedido, Raptors se estrena con Nick Nurse, un asistente de Casey que es un gran desconocido para el público general por su nulo CV digno de resaltar.

Con estos dos movimientos, manteniendo la estructura del banquillo que tan buenos resultados les dio el año pasado y con la base de que el mejor Leonard es mucho mejor que el mejor DeRozan, las cosas no tienen que salir mal. El problema es que no sabemos qué versión de Leonard vamos a ver después de que la pasada temporada se la pasara más en la grada (o en su casa) que jugando. Por este gran motivo estarían tal vez Raptors por detrás de Celtics y/o Sixers, pero si por el contrario, vemos a ese Leonard que es el 3er mejor jugador de la liga, dominante en ataque y en defensa, entonces Raptors tiene mucho hecho para asaltar toda la conferencia y tal vez quedarse con el ex-2 de Spurs durante más años.

Ujiri se la vuelve a jugar y eso nos gusta.

Finalmente hay dos equipos que pueden poner las cosas interesantes este año en la conferencia que toca el Atlántico, por una parte tenemos a Milwaukee Bucks, cuyo principal cambio está en el banquillo, con Mike Budenholzer, un entrenador que con un estilo muy a lo Spurs, llevó a Atlanta hace 3 años (sí, hace sólo 3 años) a las 60 victorias jugando un estilo de baloncesto que nos recordaba a la mejor época de Popovich en Lupitalandia.

Antetokounmpo tendrá un año más y esto es muy importante. Su impacto en la liga está creciendo casi de forma exponencial año tras año, de forma que ahora con probablemente el mejor entrenador que ha tenido en sus años en la NBA, igual este incremento es todavía mayor… Y sólo pensar en eso asusta. Parker ya está fuera de la franquicia, con lo cual todo ese lastre que había por el ‘what if’ del 2 del Draft ya está fuera, menos presión y más fijarse completamente en lo que pasa en la vista. Va a ser un equipo muy interesante de ver.

Por otro lado tenemos a Indiana Pacers, un equipo que el año pasado pensábamos que se iba a ir a la LEB después del traspaso de Paul George, pero que de la mano de Victor Oladipo y McMillan.

El estilo alegre de correr y tirar de 3 se va a ver potenciado con la llegada de McDermott y aunque ya no van a ser la sorpresa que fueron el año pasado y la gente ya va a ir preparada, Indiana Pacers sigue siendo uno de esos equipos a seguir, sobre todo si Oladipo sigue creciendo como lo hizo el pasado año (y ahora con Tyreke Evans para salir del banco).

Así está el Este, o al menos la élite del este que quiere establecer un nuevo orden después de la salida de The King.

El trono está libre.

Relevancia

Los Ángeles Lakers es una de las franquicias más laureadas de la NBA. Justo con Boston Celtics son los dos equipos que más anillos tienen a sus espaldas y mientras los de Nueva Inglaterra llevan ya unos años coqueteando con la élite a raíz de su entrenador y una serie de magias voodoos que su GM, Danny Ainge,  ha hecho en forma de picks, en cambio, la franquicia angelina ha ido haciendo un ejercicio disimulado de tanking, algo así como The Process pero de forma simulada.

En estos años, Lakers ha conseguido jugadores con futuro prometedor o simplemente jugadores que luego han servido para una cosa cuando se esperaba otra totalmente de ellos. Con la llegada de Magic y Pelinka, todo parecía que iba a cambiar y los guiños a el CBA y el hacer hueco salarial se veían en cada uno de los movimientos que los nuevos  porteadores de los sueños lacustres estaban haciendo.

Hace más o menos un año, allá por principios de verano de 2017, Bill Simmons soltaba algo como él lo hace, como si no dijera nada pero diciendo algo que sabe, ha oído o le han dejado caer: Lebron James acabaría jugando en Lakers. Por aquel entonces, este rumor no fue más que uno más, sin mucha atención por parte de muchos o cogido con risas y demás por parte de otros. Los meses han ido pasando y ese rumor cada vez cogía más y más fuerza. Que si quería ir a una GRAN ciudad para acrecentar su figura como empresario, que si quería aprender de Magic en el tema negocios, que si tenía 2 casas en LA… cada vez todas las flechas señalaban más a la franquicia que conduce Jeanie Buss.

Llegamos a la agencia libre de 2018, Lebron James es agente libre y a los pocos días, más concretamente el 2 de julio, su agencia de representación y mediante una escueta nota de prensa por Twitter, hacía oficial aquel rumor de Bill Simmons, Lebron James jugará en Lakers.

Desde ese momento el nombre de Lakers ha sonado y se ha leído más en dos meses y medio (con agosto de por medio que es lo que es) que probablemente en los años anteriores donde la parroquia lacustre se ilusionaba con un jugador con nombre de cantante de R&B.

Además, Lakers ha cambiado su equipaje por primera vez desde 1998, haciendo una versión más retro, más similar a los años del Showtime pero con el toque moderno actual, haciendo que la camiseta de James ya es una de las más vendidas en lo que llevamos de tiempo y que probablemente cuando salgan los datos oficiales, Lakers vuelva a tener a uno de sus jerseys como el más demandado por los aficionados. Sigue sonando el nombre de LA, siguen viéndose el dorado y púrpura.

Y eso es lo que se trata en LA.

Así de sencillo. La franquicia estaba viajando en una barca de mediocridad y nifunifaismo que era ya preocupante. Desde la salida de Kobe, el equipo había fallado en intentar atraer a otra estrella que ocupar su lugar y en LA eso duele. Así salió Ketchup, incapaz de conseguir nada así y dejando de herencia los ya extinguidos contratos de Mozgov y Deng (#LakersLegends), pero sin nada para poder construir. Magic dijo justo antes del inicio de la temporada de firmas, que si no conseguía atraer a una estrella, lo dejaba… y Magic no es tonto y ya claramente tenía a James en la mira.

La llegada de James mucha gente la ligaba a la llegada de otro gran jugador. Paul George firmó antes que lo de James por Thunder y en Lupitalandia no se veía en ningún momento el traspaso de Leonard a Lakers a no ser que LA diera las letras de Hollywood, Jack Nicholson, los banners del Staples y el propio Staples, así que era algo que Lakers se negaba en redondo. Con lo cual, James (de momento) iba a estar sin esa estrella(s) que siempre le ha acompañado desde que salió por primera vez de Cavs.

En lugar de esto, Lakers ha firmado veteranos, pero no cualquier tipo de veteranos, sino esos jugadores que tanto nos gustan en La Crónica Desde El Sofá y que están muchas veces más cerca del jugonismo que del propio baloncesto.

Los nombres de McGee (!!), Stephenson (!!!!!!!!) y Beasley (!!!!!!!!!!!!!!) estaban claramente en la lista de unos 0 analistas como posibles/futuros compañeros de la aventura californiana de James. A Rondo no lo meto en el pack, porque Lakers ya llevaba un par de años rondando (:D) la idea de meter al ex base de Celtics en las filas lacustres para hacer de típico veterano para centrar a jóvenes, algo que muchos se echaron las manos a la cabeza, pero papel que ha funcionar perfectamente en las etapas de Chicago y New Orleans del nuevo base lacustre.

De nuevo para bien o mal se habla de LA.

Los contratos son anuales, con lo cual son piezas buenas para posibles traspasos si sale algo divertido o bien para el año que viene volver a tener espacio salarial para asaltar de nuevo el mercado. Son apuestas tal vez arriesgadas, pero en el riesgo está el éxito y ademés, personalmente pienso que estos jugadores no va a soportar el mayor bloque de minutos, dicho esto…

Vamos en este punto a volver un poco atrás, unos cuántos párrafos atrás donde hablábamos del trade que no fue de Leonard. Ahí se habló de muchos nombres donde RC Buford y Popovich pedían todo lo En, es decir, Ingram, Kuzma y hasta Hart. Magic & Pelinka se negaban a todo esto, con la premisa de que el núcleo joven del equipo debe seguir. Esa es la idea, juntar veteranía con la juventud con Lebron.

A Lebron James nos quedamos en su día sin verlo jugar frente a un no.1 como era Wiggins, de hecho, mucho se habló de aquel traspaso de Love, de que tal vez Cavs debió haber esperado a ver el combo James+Wiggins, pero se echaron adelante e hicieron el trade (y al final ganaron un anillo). Ahora la idea es ver cómo funcionan los Ball, Kuzma, Hart y sobre todo Ingram con alguien como James. La idea es buena, sobre todo por lo que han ofrecido en este tiempo los jóvenes, es decir, un potencial bueno que puede verse más que desarrollado con alguien como Lebron al lado. Un diamante por pulir y dónde tú has cogido al mejor joyero. Si todos apuntan a lo que parecen, la base es buena para juntarla con James.

Y de nuevo de esto se ha hablado mucho, de nuevo se habla de LA.

El experimento de Lakers podrá salir bien o mal, eso no lo sabremos hasta que no veamos rodar, pero lo que sí está claro es que Magic & Pelinka y en gran medida Jeani Buss han conseguido devolver a la franquicia al lugar que históricamente ocupa, a ese lugar donde se habla de ella y ya no como un equipo que se arrastra en la NBA, sino como algo que se está haciendo bien y se ha apostado por un proyecto a 4 años con Lebron James.

RIP Ginobili

En los inicios de La Crónica Desde El Sofá, cuando era una simple sección de un blog personal, de vez en cuando, recibíamos la colaboración de El Jugón de Torrent. Después de la despedida de Manu Ginobili, creo que sólo él podía contar una de esas historias diferentes que esconde el mito argentino…

Tras una semana de obituarios sobre Navarro, es el turno de la esquelas sobre Ginobili, porque a mí siempre me gustó más llamarle Ginobili en lugar de Ginóbili.

Cuando jugaba en la Kinder de Bologna todo el mundo decía que era la leche, pero nunca vi un partido suyo porque en aquellos tiempos solo emitían la euroliga en TV3. Pese a no saber ni qué cara tenía, con muy buena lógica, en junio de 2002 me compré su camiseta (la negra) porque llevaba el número 6, como yo en aquella época.

Sin embargo, cuando me enamoré de él de verdad, y no en términos textiles, fue la madrugada del 4 al 5 de septiembre de ese mismo año, con narración de Nacho Calvo en La2, durante un Estados Unidos – Argentina del Mundial de Indianápolis 2002. Ese día Argentina enseñó al mundo cómo se jugaba al baloncesto. Solo un esguince de tobillo de Manu en las semifinales contra Nueva Zelanda y un árbitro dominicano inexplicablemente malo impidieron que Argentina venciera aquel torneo. Menos mal que el destino es justo y dos años más tarde Argentina se paseó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Quedé tan impresionado con aquella Argentina y especialmente con Ginobili que rastreé todo lo rastreable en internet hasta que por fin encontré la camiseta de aquella selección para mí hasta aquel día y que tan bien jugaba al basket y que le pasó la mano por la cara a Paul Pierce, Baron Davis, Reggie Miller, Jermaine O’Neal, Elton Brand, Ben Wallace, Michael Finley, Shawn Marion y compañía. A partir de Atenas les patrocinaba Visa, pero en 2002 les patrocinaba “Orígenes” y esa camiseta (remera, como dicen ellos) no se vendía ni en la web de la propia Federación. Tuve que recurrir a mercadolibre, donde la regla general era no responder los emails de los compradores europeos.

Precisamente en esa misma temporada que iniciaba (la 2002-03), la Copa del Rey se celebró en Valencia. Por casualidades de la vida un amigo fue designado por la organización para acompañar al Tau Vitoria en sus desplazamientos por la ciudad y aproveché para darle mi camiseta de “Orígenes” y que la firmaran el surtido de argentinos que con mucho ojo tenía fichado el Tau antes del campanazo mundial de Indianápolis: Scola, Nocioni y el Torito Palladino (recién aterrizado para la Copa). A partir de ahí, aproveché cada oportunidad para que la firmaran otros integrantes de aquella selección histórica: Montecchia, Oberto, Prigioni… Pero Manu ya había volado a San Antonio y su paso por España no era imaginable.

La ocasión se me presentó con motivo de la preparación del Mundial de Japón 2006, cuando la ya campeona olímpica pasó por España para jugar un par de amistosos. Así que sin pensarlo dos veces una mañana de agosto me fui en Autores a Madrid. No recuerdo cómo pero sabía que se alojaban en el hotel Eurobuilding y allí me planté a las 11 de la mañana, a ver si entraban o salían. El vigilante me miró de reojo, pero como no había ningún fan más, no me dijo nada. Tenía 39 de fiebre, pero no importaba. Era ahora o nunca por Ginobili. Lo encontré por el hall del hotel, con una especie de representante de relojes, que le estuvo dando la chapa más de una hora. Al final me firmó la camiseta. También Wolkowysky, Gabi Fernández, el entrenador Rubén Magnano, y ya puestos también otros integrantes de la selección de 2006: Fede Kammerichs, Walter Hermann o Carlos Delfino, que tenía una pinta de vividor que no podía con ella. Los tronistas de hoy en día no le llegan ni al tobillo!

En aquel hotel también se alojaba la selección española, pero no les hice ni caso. Total, si nunca ganan nada… A Sergio Rodríguez me lo crucé unas veinte veces y me miraba con cara de “chaval, ¿no me pides ni un autógrafo?”. Hay que recordar que los móviles de entonces hacían fotos con muy poca resolución. Presencié cómo Marc Gasol le pedía a alguien del staff unas cuantas entradas para sus compromisos. Marc Gasol y Sergio Rodríguez, los más pringados de aquel equipo. Y así me fui a las 4 de vuelta en Autores y sudando a chorros, por la fiebre y por el calor. De la selección de 2002 solo faltan por firmarme Lucas Victoriano y Hugo Sconochini. Victoriano porque nunca fue santo de mi devoción y Sconochini porque nunca tuve oportunidad.

Ahora Manu se retira con poco pelo, muchos años y todavía más trofeos y reconocimientos. Todos absolutamente merecidos. No eligió la franquicia más vistosa, pero quizás sí aquélla en cuya filosofía mejor encajó. Puede que no al principio, pero entre Ginobili y Parker crearon una nueva filosofía en San Antonio. Y a Popovich hay que reconocerle el mérito de haberse dado cuenta de lo que tenía entre manos.

A ver si los argentinos se enteran de que sin haber tenido un Maradona o un Messi del basket, su país jugó al baloncesto mejor de lo que jamás jugaron ni jugarán al fútbol. Retírese en paz, Manu Ginobili.

El Jugón de Torrent

Sofá Draft Party 2018

Bienvenidos a la Sofa Draft Party 2018, donde como siempre pasa por estas épocas, nos vamos a reunir para hablar del Draft en directo y sin espoilers ni nada similar.

Como siempre, allá van las normas:

  • Twitter es la gran herramienta/arma de la información de hoy en día, así que en la Sofá Draft Party, hay una GRAN norma:  NO SPOILERS, Para que esto ocurra, lo que haremos es lo de siempre, uno de los integrantes de La Crónica, dará el pick por el chat, por ejemplo ‘1 – Suns – Darko Milicic’ y entonces a partir de ese momento, se comenta ese pick, y así en todo. También si surge algún trade durante el evento.
  • La segunda norma, es que esperamos que haya buen rollo y todos estemos felices y contentos como gran horda de fanaticada que somos de La Crónica Desde El Sofá.
  • El Draft se podrá seguir en directo por Movistar, así como en el NBA Café de Barcelona.

Y ya está, así de sencillo, el chat se activará un rato antes de que empiece el draft, vamos la noche del jueves 21.

Episodio IV: Una Previa Sin Esperanza

Nos encontramos en un periodo de guerra civil. Las naves espaciales rebeldes del rey, atacando desde una base oculta allá por Ohio, quieren lograr la segunda victoria contra el malvado Imperio Golden Stateláctico.

Durante la batalla, los espías rebeldes han conseguido apoderarse de los planos secretos del arma total y definitiva del Imperio, la ESTRELLA DEL QUINTETO DE LA MUERTE, una estación espacial acorazada, llevando en sí potencia suficiente para destruir varias franquicias.

Perseguida por los siniestros agentes del Imperio, El Rey James vuela hacia su patria, a bordo de su nave espacial, llevando consigo los planos robados, que pueden salvar a su pueblo y devolver la libertad a la galaxia nacional asociada….

Dicho esto, la épica sólo puede ir hacia adelante, la cuarta entrega de The Finals llega en un momento donde las diferencias entre los rebeldes comandados por El Rey James van a intentar derrotar al Imperio Golden Stateláctico de un triunfo que parece casi claro. Para esto y como no podía ser de otra forma aquí en La Crónica Desde El Sofá, vamos a hacer una previa sin ningún tipo de esperanza, analizando cosas que probablemente no leas en otro sitio.

Ya hicimos algo parecido hace un tiempo con El PAPO, así que hoy vamos a hacer algo bastante similar pero con los dos últimos equipos que quedan en liza en la liga, para ello y como aquella vez, vamos  a analizar categorías del 1 a 5 Sofis, para luego sumar y ver quién ganará la NBA, así de sencillo.

Las categorías elegidas para esta edición van a variar un poco:

  • Banquillo: Miraremos qué hay en cada banquillo a nivel de cucamonismo  y apoyo moral de cara a los 6-7 que realmente juegan.
  • Fans: Vamos a ver quién suele ir al pabellón, qué suelen hacer, celebrities, chaqueteros y toda fauna y flora que se puede encontrar en el pabellón.
  • Drama: Aquí analizaremos qué puede pasar en cada equipo en caso de ganar/perder la final, siempre desde un punto de vista totalmente subjetivo como el nuestro.
  • Equipajes: Analizaremos el pack de camisetas de cada equipo, este año esta parte es esencial debido al cambio de marca que hemos tenido.

Así que vamos a por ello y a comprobar qué equipo se va a llevar el anillo… entramos en el hiperespacio!!

Banquillo

Aquí no debería haber color, ya que un equipo tiene a Zaza Pachulia, JaVale McGee y Swaggy P… supera eso. Creo que ni en los más sueños húmedos que actualmente podáis tener, es imposible sumar más cucamonismo tanto fuera como dentro de la pista. Además, Pachulia está en modo entrenador asistente, animando y señalando cosas en el banquillo como si fuera un ayudante más de Kerr. Si a todo esto sumamos lo que pueden aportar a una futura parade o una celebración en el vestuario, está todo dicho. En Cleveland qué hay? Perkins? Calderón? JR Smith?? nada amiguitos, nada comparado a lo que podemos llegar a ver en el banquillo de Warriors.
5-1

Fans

Cuando Tristan Thompson estaba con una Kardashian, ésta era medianamente habitual en The Q, luego poco más en liga regular. Usher es uno de los propietarios minoritarios de Cavs y de vez en cuando se deja caer por el pabellón y luego pues siempre están los típicos que van a dejarse ver con James ya que coincide que el Pisuerga pasa por allí (un saludo al gran Roberto!). Y claro, contar a Warren Buffet como gran fan… pues eso. Por parte de Warriors tenemos al gran y mítico E-40 que el otro día incluso fue al partido en Houston e incluso se metió con el banquillo de Rockets, además, en esa primera fila hay más dinero en acciones de empresas de Silicon Valley que tal vez en el propio valle, por poner un ejemplo, Eddy Cue, uno de los jefazos de Apple, está en la gran mayoría de partidos de Warriors.
3-0

Drama

En esta categoría claramente el ganador se va para Cleveland, tanto si se gana como si se pierde, todos los condicionantes que pasarán dependiendo de si LeBron James sigue o no la siguiente temporada en los Cavs, pueden hacer que la composición de la liga tal y como la conocemos ahora cambie de tal manera que veamos otra liga totalmente diferente a partir del próximo otoño. Además una derrota sobre todo por la vía rápida podría ser más que dolorosa para un equipo que está cogido con pinzas. Por parte de Warriors, perder haría plantearse alguna cosa que otra, no se si tal vez intentarlo de nuevo con los mismos o probar algo diferente, pero algo pasaría seguramente. Si ganan, todo seguiría igual probablemente.
2-5

Equipajes

Este año hemos visto equipajes nuevos, nuevas camisetas que como siempre te recomendados las pilles sobre todo en sitios oficiales como puede ser la tienda oficial de la NBA, tanto de un equipo como de otro y aquí tenemos que hablar. Por una parte Warriors no han cambiado de otros años y a su habitual camiseta blanca y azul, la cual siempre hemos dicho que desde el último cambio, es una de las mejores de la liga con el logo grande, este año ha añadido el Statement, que es la camiseta negra con The Town y el árbol, que también lo han acompañado con pista alternativa y la City Edition se ha ido para celebrar el año nuevo chino debido a la gran colonia asiática de la ciudad, pero nada extremadamente llamativo. Por su parte Cleveland aprovechó el cambio a Nike para hacer cambio de imagen con nueva tipografía y nuevos modelos, donde sin duda destaca la camiseta negra con la C en grande que ya se ha convertido en un símbolo de la franquicia desde que se ganara el anillo con ella, en cambio la camiseta de The Land es sin duda de lo más flojo de las City Editions.
3-3

Conclusión

Con lo cual y sumando resultados, nos quedaría un bonito 13-9, lo cual nos va a dar el anillo para los del Imperio, pero probablemente más luchado de lo que todos esperan, lo cual igual oye, hasta se extrapola a la realidad y es lo que realmente vemos desde esta misma noche en The Finals.

PO Desde El Sofá (XVII): Games 7

Hemos querido esperar a hacer una nueva PO Desde El Sofá a que se jugaran los dos Games 7 que hemos vivido durante estos dos días en la NBA, dicho esto, es buen momento para medio comentar ambos partidos desde nuestro maravilloso y particular punto de vista.

Por primera vez desde 1979 la NBA llegaba a su penúltima etapa con todo por decidir en su último partido, el séptimo partido de la serie, así que vamos a empezar por orden cronológico, con lo cual primero cogemos nuestro jet privado a lo Jimmy y aterrizamos en el Garden, en plena Nueva Inglaterra para asistir a un partido donde Boston Celtics podía cerrar su pase hacia una nueva final, que sería la primera desde 2010 y que sería sin duda una de las más inesperadas de siempre. Delante Lebron.

Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, todos, absolutamente todos sabíamos que si había un momento en que LeBron James iba a brillar más de lo que normalmente lo hace iba a ser en el séptimo partido para llevar un año más a su equipo a The Finals (por cierto, que la NBA haga el favor de devolver el mítico logo, que el actual es digno de Paint o un WordArt). Todo el mundo sabía lo que iba a pasar, aún así, todos estábamos viendo el partido por si ese grupo de jovenzuelos sin ‘estrellas’ podía desde la defensa plantar cara y meterse en unas finales que nadie esperaba. Pero pasó lo que todo el mundo esperaba. Cómo no.

Y mira que la primera parte pintaba más que bien para los intereses célticos, con un Tatum que estaba doctorándose y Horford en defensa destacando para llegar a coger una ventaja de +12 y poner la luz amarilla de peligro en la cabeza de los de Ohio.

Pero llegó la segunda parte y aquí todo tenía que seguir ese guión que no estaba escrito pero que todos teníamos en mente. Los nervios empezaron a llegar a los de verde, mientras que poco a poco Cavaliers iba metiendo canastas, sin prisas pero sin pausas, con un Jeff Green sorprendente, aún así Celtics estaba en partido, estaba mirando la orilla mientras no paraba de nadar y nada.

Tatum puso su nombre arriba, muy arriba, casi más allá de las estrellas, con un mate estratosféricos dejando a LeBron James para un buen póster. Una jugada de esas que marcan un antes y un después en la carrera de un jugador, en este caso, un rookie con todo por delante abierto de par en par. A LA JUGADA le siguió un triple que metía a Celtics por encima, el Garden se caía, la gente lo veía cerca, muy cerca, demasiado cerca.

Celtics no paraba de tirar de tres, con Rozier haciendo unos números pauperrimos, pero sin dejar de tirar y tirar, y claro, si no entra, pues el otro equipo a la mínima que esté acertado va a sumar poco a poco.

James sumaba otro capítulo a su libro The Blocks y se quedaba mirando a todo el estado de Massachusetts para decirles que él iba a ir de nuevo a The Finals y que lo suyo había estado bien, había sido épico, que llegará su momento, pero aquí y ahora, él y sólo él iba a ponerse la gorra conmemorativa de campeón del este. Duro, pero en el fondo, todo el Garden sabía la verdad y ésta llegó casi en la orilla, cuando ya casi se cataba la playa.

Después de que James diera gracias a todo su equipo y Calderon llegará a su primera final, teníamos otro capítulo de esos parecidos que se iba a disputar en H-Town, la ciudad de Beyoncé y de la NASA, probablemente en ese orden, donde Warriors iba a intentar desbancar a un equipo hecho por y para derrotarles.

La historia se repetía bastante a lo que habíamos visto el día anterior en Boston. El partido se le ponía pronto de cara a Rockets, con Klay Thompson haciendo 3 faltas más que rápidamente y en apenas 3 minutos ya estaba en el banquillo con un amplio descanso por delante, pero era un típico Game 7, con muchos nervios y mucha imprecisión. Muestra de ello era el bajo marcador en ese primer cuarto.

Steve Kerr se la jugó y metió a Thompson al iniciar el 2Q, dejando atrás prejucios y demás para poner toda la carne en el asador en el partido donde debe hacerse eso, pero se veía a Klay jugando sin ritmo, fallón. Houston apretaba en defensa, como habíamos visto durante la serie y Eric Gordon suplía de la mejor forma posible a un Chris Paul que de nuevo dejaba sus malas pulgas habituales en el banquillo con su lesión. La cosa pintaba bien y Travis Scott no podía estar sentado ni un momento al lado de Reggie Miller, los cuales, inexplicablemente se pasaron gran parte del partido de pie… estando sentados en primera fila, piensa en ello… ya?, sí, yo he llegado a la misma conclusión.

Pero como en Boston, aquí todos sabíamos que el arreón de Warriors iba a llegar, donde siempre suele hacerlo, en el 3Q, y dejo este dato para después, no lo olvides que luego voy…, donde Houston hacía como Boston y no dejaba de tirar y tirar y tirar, pero ey! Aquí es diferente, ya que Rockets ha hecho eso durante todo el año, con la diferencia que hoy no entraban. Mientras Warriors iba entrando en juego: Curry, Thompson, KD… y claro, el partido se empató y el número de triples fallados seguidos por parte de la escopeta cohetera llegó a 27,  sí, 27 triples seguidos fallados, algo realmente increíble y brutal y sentenció como no podía ser de otra forma a unos Rockets que ya no pudieron levantarse de eso, ya que Warriors cogió una cómoda ventaja de 10-8 puntos que supo gestionarla como sólo ellos saben hacer para finalmente llevar todo al Episodio IV de unas finales que todo el mundo pronosticaba antes de empezar todo allà por el mes de octubre.

Sofi Del Día: Se lo damos a este heroe con la camiseta de Kobe en pleno G7 en el Garden. #LakersLegend.

 

 

PO Desde El Sofá (XVI): La serie de la marmota

Boston está a un partido de Los Finales después de lograr la décima victoria en casa, dónde todavía nadie ha podido meterles mano. Y como no podía ser de otra manera en esta serie de la marmota, el partido volvió a ser poco disputado, con el equipo visitante muy por debajo de las prestaciones esperadas.

Horrible partido de Cleveland, dónde por no salvarse, no lo hizo ni siquiera LeBron, y ahora los Cavs tienen por delante otros dos partidos más (o uno sólo) de eliminación, que se unen al G7 que ya jugaron contra Indiana, en un camino que se les está haciendo terriblemente tortuoso. Sólo James y Love alcanzaron dobles cifras en anotación, Smith estuvo igual o peor que en su terrible G2, Thompson, de más a menos, pasando de imán a estorbo, Hill anónimo y Clarkson chupón irredento después de empezar con mucho acierto. Para sumar en semejante panorama, Lue decidió por ejemplo no contar con Korver, quizá el tercer jugador más fiable de su plantilla, en todo el primer y tercer cuarto.

Los Cavs han logrado en varios partidos de estos Playoffs no perder prácticamente ni un balón, pero ayer se dejaron atrás 15, muchos convertidos en puntos a la contra por Boston: maná del cielo en un partido feote en el que a ambos equipos les costó un horror anotar. James empezó encontrando la manera de agujerearla defensa de cambios de los Celtics, buscando quedarse con Rozier en el poste bajo, para después, mandar un pase al hombre libre que quedara cuando le sustituían a Scary Terry por un defensor más alto, pero a medida que los minutos pasaban, los Celtics fueron más selectivos en los cambios y estuvieron mejor en las líneas de pase, ahogando la vía más clara de baloncesto colectivo que tenían los Cavaliers. Ni siquiera les apareció el pulso tras un encontronazo en el segundo cuarto entre Nance y Morris, jugada que les dio 4 puntos, pero no les espoleó.

Pese a no estar tan brillantes como al inicio de la serie, en comparación con Cleveland, los Celtics fueron ese equipo más preciso y muy superior físicamente, tanto por planta como por esfuerzo, que vimos en los dos primeros partidos. Volvió Baynes al quinteto titular, y la diferencia casi nunca bajó de la decena desde que la abrieron en el primer cuarto. La estrella del partido fue Jayson Tatum, con un 24-7-4, en el que incluyó canastas de buen grado de dificultad y mayor aún nivel estético, y una naciente destreza con el pase. Smart mostró su mejor cara, acertando con el triple, dirigiendo de manera efectiva ante un equipo que le presta demasiada atención, e incordiando como siempre en defensa, y Horford, aunque no pudo marcar diferencias con su juego al poste bajo, y dejó posesiones en la mesa en el último cuarto con los Celtics casi más preocupados de agotar el reloj que de seguir consiguiendo buenos tiros, volvió a ser el comodín y director de orquesta, acabando con el mejor +/- del equipo.

Si se sigue repitiendo la serie,  el próximo partido debería ser paseo militar de Cleveland, pero ojo al factor cansancio: después del descanso entre G2 y G3, vamos a por el cuarto partido (con dos viajes por medio) en 7 días, con las rotaciones reducidas a su mínima expresión. Los Celtics emplearon ayer sólo 7 hombres, y en los Cavaliers se movió el banquillo por aquello de que nadie cumplió las expectativas, pero aquel que juegue bien puede hincharse a minutos. Y LeBron volvió a parecer aquel hombre cansado, racionando la reserva, de la recta final contra Indiana. Con la serie ya en la “détente” táctica, este tipo de factores cobran el doble de importancia.

Aquí estaremos (o no) para contarlo.

Sofi del día: La ABC mostró una pregunta pre-grabada a Tatum a pantalla partida en la que elogiaba a su jugador favorito: Kobe Bryant. En ese momento tuvo una mala pérdida, seguramente su peor acción del partido. ¿Casualidad?