Lacustrismo desencantado, la novela

Cuando allá por el 1 de julio de 2018 salía esa escueta nota de prensa diciendo que LeBron James había llegado a un acuerdo de 4 años con Los Ángeles Lakers, todo el mundo volvió de nuevo las miradas y el equipo volvía a tener la relevancia que tanto gusta por esa parte de California.

Pero ha pasado la temporada y después de 82 partidos todo no ha sido de color de rosa, ni de dorado, ni de púrpura, ha sido todo lo contrario a lo esperado y el equipo ya ha hecho las entrevistas de salida de la temporada.

Para analizar de forma medianamente objetiva la temporada, creo que es de recibo separarla en capítulos, como de si de una novela se tratara, ya que lo que ha acontecido en La La Land esta temporada, es digna del mejor best seller del New York Times.

Así que vamos a ello, el libro se va llamar Lacustrismo desencantado y no va a ser una trilogía como el 98.47% de libros de hoy en día, sólo una entrega y con capítulos cortos, así que todos contentos.

Lacustrismo desencantado

Prefacio

Todo empieza un 1 de julio, con una nota de prensa donde LeBron James llegará por 4 años para jugar en Los Angeles Lakers, un equipo que los años anteriores no había podido recabar ninguna estrella para su plantilla y que después de un año lleno de rumores ha conseguido el plato más preciado de todos, el jugador que copa todas las portadas y que está considerado como uno de los mejores de la historia.

Todo empieza a cobrar sentido, Magic y Pelinka lo han conseguido, pero todo cobrará un giro inesperado cuando al poco tiempo de empezar el mercado, Lakers firmaba a algunos jugadores que hacía básicamente que sus aficionados se quedaran con una cara extrañada, pero dando ese margen de confianza de un proyecto nuevo con un jugador ilusionante. McGee, Beasley, Rondo, Stephenson llegaban al equipo, algo extraño, pero desde todos los sitios se decía que era el plan.

Capítulo 1: La duda

La temporada no empezó nada bien para el equipo, con unos resultados que no eran los esperados y con más dudas que otra cosa.

Desde el equipo se decía que se mantenía la calma, pero se llegó a filtrar que hubieron reuniones, algunas de ellas subidas de tono donde Luke Walton estuvo más fuera que dentro después de este inicio que nadie esperaba y de una reunión a finales de octubre donde casi se va todo por el aire después del inicio 2-5 de temporada.

De cara a la prensa y a la gente se transmitía un mensaje de paciencia, un mensaje de que el equipo todavía estaba en fase de conocerse entre ellos, los nuevos acababan de llegar y los jóvenes tenían que asentarse en sus nuevos papeles de ya no tan jóvenes y con más responsabilidades.

Aún así, la mosca detrás de la oreja ya estaba en más de uno y se empezaron a oír los primeros comentarios de que Lakers no llegaría ni a PO y que esto tenía pinta de desastre total.

Capítulo 2: Empieza a engrasar

Pero todo empezó a funcionar durante el mes de noviembre y diciembre, los roles fueron asumidos, LeBron James fue cogiendo las manías y la forma de jugar de sus compañeros y Ball, Kuzma e Ingram fueron sumando minutos para ir ganando partidos.

El equipo ya tenía mejor pinta y los veteranos incomprendidos estaban mejor acoplados y el equipo parecía ya un equipo.

Pero siempre había ese algo en partidos que todo el mundo daba por ganados y que el equipo salía sin mentalidad, sin garra ni fuerza para afrontarlos y salir victorioso de algunos encuentros que eran claves para seguir el camino de meterse en PO y coger una de las primeras 4 plazas.

Aún así, la máquina parecía engrasada con victorias importante ante Blazers, Jazz o Spurs, pero con derrotas extrañas frente a Wizards o Nets que nadie entendía y que todo el mundo daba por hechas.

Lakers estaba muy por encima del 50% de victorias, LeBron haciendo unos números que le metían en la conversación por el MVP y por aquel entonces se hablaba de si Lakers podría aguantar y conseguir el factor cancha en primera ronda y se llegó a Navidad, al partido que todos esperaban en La Bahía y aquí, todo cambió…

Capítulo 3: Pesadilla en Navidad

25 de diciembre, fum, fum fum, partido estrella de la noche de Navidad, Los Angeles Lakers visitan el Oracle para enfrentarse a los actuales dominadores de todo esto, Golden State Warriors.

Lakers arrasa a Warriors, en uno de los mejores partidos de la temporada, con un Rondo espectacular y un James que jugó a un nivel tremendo, pero… LeBron se lesionó en una jugada por salvar un balón, se le fue el pie y la mano fue enseguida a la parte interna del muslo, con una sensación extraña, LeBron James se iba al banquillo con mala cara y no iba a volver. Lakers se llevó la victoria, pero también la historia de su temporada cambió en ese mismo momento que el 23 caía al suelo. Rondo, el cual estaba jugando a un gran nivel, también caía lesionado en este partido.

La victoria y la cuarta plaza en el oeste le salió muy cara a la franquicia de los Buss.

A partir de aquí, todo fue diferente y todo fue a peor.

El equipo no supo reponerse a la caída de James y además al poco tiempo, Lonzo Ball también caía en una lesión que no parecía muy importante, pero que a la larga acabó la temporada de Ball que estaba siendo el baluarte defensivo del equipo.

Después de las derrotas frente a Knicks y Cavs en el Staples, ambas casi seguidas, estaba claro que sin James el equipo estaba muerto y que el objetivo de los PO estaba más lejos que nunca esperando su vuelta.

Capítulo 4: Vudú desde NOLA

Justo cuando todos pensaban que el equipo no podía ir a peor y justo cuando James había vuelto y el equipo seguía por encima del 50%, llegaba una de las bombas de la temporada.

Rich Paul, propietario de Klutch Sports, el agente de Anthony Davis y también amigo/agente de LeBron James, filtraba que Anthony Davis no iba a renovar el New Orleans Pelicans en verano y que quería ser traspasado antes del fin del mercado.

A partir de este momento, toda la maquinaria mediática de la NBA se ponía en marcha para ver las razones y para comprender que básicamente este movimiento en la oportunidad que tenía Lakers de hacerse con Davis, ya que llegados a verano, equipos como Celtics tendrían más posibilidades de ofrecer un mejor paquete a la franquicia de NOLA, con lo cual, el movimiento estaba claro por parte de Paul, mover al jugador para juntarlo desde ya con James en Lakers.

Pero claro, nadie contaba con Pelicans y éstos dijeron, no, no y no. Se mantuvieron firmes hasta el final, esperando a verano e hicieron su papel además para dinamitar a Lakers, filtrando las ofertas y poniendo patas arriba la franquicia del Staples, en un movimiento algo criticable por su parte, pero que era una medida de rabia y venganza por lo que había hecho tanto Davis como sobretodo su agente.

Al final, el trade deadline pasó y Anthony Davis se quedó en Pelicans y Lakers lo único que hizo fue traspasar por Bullock y Muscala, este último por Zubac a Clippers en uno de los traspasos más incomprendidos y probablemente fatales en muchos años en Lakers.

Todos los rumores, con todo el núcleo joven de Lakers involucrado (Ball, Kuzma, Ingram, Hart…) hicieron que el equipo explotara y que afectara de manera tremenda a la dinámica del equipo.

El 12 de febrero, después de perder en Atlanta, Lakers se quedaba por debajo del 50% y ya nunca volvió a recuperarlo, era el inicio del fin. Pelicans sonreían desde más allá del Mississippi.

Capítulo 5: La toalla

A partir de este momento, el equipo era un querer y no poder, ya que no había alma en el equipo y las derrotas iban minando la confianza de un equipo que también empezaba a ver cómo sus jugadores iban cayendo poco a poco por el camino.

Enseguida se vio que el tema Ball era más serio de lo esperado y que no volvería lo que resta de la temporada.

Ingram tenía problemas y al final eran más serios de lo esperado con ese coágulo de sangre detectado. Kuzma aunque aguantando, más de lo mismo y el núcleo veterano ya estaba más pendiente de otras cosas que de los partidos.

La toalla estaba tirada después de una derrota totalmente inesperada frente a Suns en Phoenix, uno de los peores equipos de la liga, era el momento más bajo de la temporada.

Estábamos a inicios de marzo y ya no quedaba nada por lo que luchar, tan sólo sacar el tanque e intentar coger una mejor posición posible de cara al draft, la temporada de iba al traste casi mes y medio antes de acabar los dichosos 82 partidos.

Capítulo 6: Defensores al rescate

Y como en buena película de super héroes, el final no fue del todo malo, ya que un conjunto de Defensores e integrantes del equipo de la Gleague, los South Bay Lakers (que siempre en nuestros corazones serán los DFenders), hicieron que la dignidad de Lakers se mantuviera en el tramo final de la temporada, con buenas actuaciones y con una actitud más que positiva.

Gente como Caruso, Williams, Wagner, Williams y el último en incorporarse, Jones, haciendo unos números y unas actuaciones más que decentes, con mucha mención especial para Alex Caruso, ese jugador extraño que te las enchufa de 3 como intenta hacer un póster de Gobert, algo a tener en cuenta.

Estos jugadores más que probablemente no estén en su mayoría en LA el año que viene, pero este final de temporada ha sido su escaparate de cara a futuros contratos y yo que me alegro, ya que han sido el único incentivo para ver los partidos finales de temporada y eso, se agradece infinitamente cuando estás sumido en la decepción absoluta.

Epílogo

Para colmo de todos los males, Magic Johnson se levanta un día y decida que se va, sin avisar a nadie, ni decirlo directamente a la jefa, algo muy de Magic pero algo también muy poco profesional.

Básicamente sus razones es que no era feliz, que no podía ser Magic Johnson y eso interpretado al idioma del resto de los mortales, es básicamente que quiere seguir viviendo de ser él sin tener que hacer mucha cosa, algo que los GM del resto de franquicias de la NBA saben.

Así se queda un panorama muy incierto en tierras de la Avenida Figueroa, sin (a día de hoy) GM, con un Luke Walton que hace 3 días estaba fuera y ahora no se sabe ni dónde está y un Rob Pelinka con probablemente más poder pero que tampoco sabe muy bien qué va a hacer.

Jeanie Buss de momento sigue con todo el poder para hacer y deshacer, así que se avecina un verano muy divertido y, desgraciadamente, largo por Los Ángeles…