Pensamientos impuros antes del quinto

Antes que nada os tengo que decir que esto que vais a empezar a leer no es para nada una previa del quinto partido de LOS FINALES, no, son simplemente una serie de pensamientos, en su mayor parte impuros, de cara al partido que vamos (bueno, vais o van…quienes lo vean en directo) a vivir esta próxima noche en La Bahía con 3-1 por delante para Warriors. Dicho esto y hecha la aclaración vamos para allá hasta que la inspiración se acabe.

3-1. Eso es lo que ahora mismo probablemente tengamos todos en mente. Muy familiar, misma situación que el año pasado donde recordemos que primero ganó, medianamente fácil Warriors los dos primeros, para volver a Cleveland donde Cavs ganó el primer partido en The Q, metiendo en 2-1. Luego llegó el cuarto partido, todo el mundo esperaba el 2-2 y entonces ganó el equipo de Kerr y pasó esto:

¿Os acordáis? Por esa jugada, bueno y por los precedentes que había tenido ya Green, la NBA decidió sancionar al jugador de Golden State con un partido de sanción. El consenso general es que Warriors no cerró la serie y con ello el anillo debido al impacto que tuvo en el equipo esa jugada, esa sanción… lo que pasó después, todos lo sabemos ya.

Ahora todo es diferente, probablemente (y si no hay sorpresa de aquí a la madrugada) Draymond Green jugará y Kevin Durant seguirá jugando en Warriors… Todo cambia.

Pero de nuevo todos tenemos en mente lo que pasó el otro día, cuando justamente en todas nuestras mentes estaba la escoba y el 4-0 en ella. Cleveland Cavaliers hizo un partido histórico, así de claro y brutal. Números que no se habían visto antes en PO, números que o bien haces eso o bien no puedes contrarrestar el equipo que tienes delante. ¿Qué probabilidad hay de repetir eso o mejorarlo? Las matemáticas y las experiencias previas nos dicen que es complicado, difícil y todo lo que queráis pensar, pero no imposible y sí, puede volver a pasar. Si esto fuera así, los fantasmas volverían a aparecer y se volvería a Cleveland igual que el año pasado, 3-2, las espadas en todo lo alto y con la sombra de otro Game 7 a la vuelta de la esquina… Esto es como el tenista que lleva el set 5-0 y empiezan a remontarle… llega el 5-4 y tienes más posibilidades de perder que otra cosa.

Con lo cual hay que pensar muy impuramente en que probablemente esta noche sea EL PARTIDO para Golden State. Si gana hoy, está claro, campeones de la NBA, si lo pierde… es muy probable que asistamos a ese momento que tanto nos gusta llamado Game 7, o el tie break del ejemplo anterior. Por eso, un servidor piensa que vamos a ver a unos Warriors muy parecidos a los dos primeros partidos, sobre todo a las partes finales de estos, donde van a intentar cerrar todo.

¿Qué hará Cavaliers? Aquí lo tengo bastante claro. Van a intentar que el G5 sea la combinación del partido de la otra noche en Cleveland, tirando mucho de 3 y esperando que entren y seguir dejándolo todo a la inspiración de Irving. De James ni hablo, va a hacer partidazo pase lo que paso tanto en su equipo como en el otro.

Intentar controlar el ritmo va a ser clave. En el cuarto partido vimos un ritmo totalmente diferente, más lento, con Cleveland llevando ese tempo que tanto querían y no vimos a los jugadores de Cavs asfixiados como fueron en los dos partidos anteriores, eso tiene que mantenerse esta noche si Cleveland quiere llegar al final del partido con opciones de conseguir devolver de nuevo la serie a Ohio. Si por el contrario, Warriors corre como quieren van a tener mucho recorrido, pero para esto van a tener que dominar el rebote defensivo para así poder salir rápidamente a la contra y en los dos últimos partidos Kevin Love y en menor medida Tristan Thompson estaban llevando mucho de los rebotes en la zona de Cavs.

Los secundarios de Cavs. JR Smith volvió a ser jugador de baloncesto en los partidos en The Q. Para que las posibilidades de Cleveland, los cuales siguen sin ganar ningún partido en el oeste contra equipos de PO, de ganar algo en el oeste suban, nacesitan mucha aportación por parte de los jugadores de banquillo o por decirlo de otra forma, por parte de los que normalmente no aportan, como pueden ser JR o si me apuráis el propio Love, Korver o incluso Shumpert, así como Thompson en el apartado de coche escoba, recogiendo todo lo que cae en el rebote. Pero también la gente de Warriors debe dar un paso adelante y no hablo tampoco de los 4 que tenemos todo en mente, sino que los minutos de Pachulia no sean un caos, que Iguodala meta su tiro y que Livingston no amase tanto el balón cuando lo tiene para no bajar el ritmo que debe coger Warriors.

Todo esto es muy bonito, sobre el papel el ambiente que se va a vivir esta noche va a ser tremendo, cómo lo fue el año pasado este 5o también disputado en el Oracle, este año Warriors va a tener para el primer match ball a Green y sobre todo a un KD que está a un nivel sobre humano y casi por encima del bien y del mal. Pero en el G4 vimos como Jefferson le defendió medianamente bien y digo medianamente pq siempre que quería Durant se iba de él, pero ey, algo es algo y como siempre he oído, más vale esto que nada.

Pensamientos muchos y seguro que de aquí a mañana que vea el partido se me ocurre algo más… como a lo mejor no ponerme ninguna camiseta de ninguno de los equipos para no gafarlos, como (confieso) pasó en el G4, ahí lo dejo…

Episodio III

Wow… nos quedamos cortos. Con salud, descanso y la posibilidad de hacerse tan pequeños como deseen porque a ese convento que es la temporada NBA ya le queda poco, los Warriors han hecho dos partidos de un dominio exasperante para aquellos que esperábamos una serie larga de partidos competidos. Pero aún así, han rendido a un nivel que ha hecho deliciosos unos enfrentamientos tan desiguales.

El problema es que tras un primer partido con mucho que remendar, los Cavs hicieron un segundo todo lo libre de errores que es posible a estas alturas, y los Warriors los aplastaron sin ser ni mucho menos perfectos. Perdieron el balón 20 veces, y Green sólo jugo 25 minutos en los que tuvo que estar muy alerta, y aún así la diferencia pareció insalvable. Están (mal)tratando a Cleveland como los Cavs hicieron con todos sus rivales en el Este.

La serie llega a Cleveland y ese factor cancha es la gran esperanza, porque un 3-0 la heriría muy profundamente. En anticipación al partido de esta noche, unas notas sin mucho orden ni concierto:

  • El MVP de los Warriors está siendo su defensa. Cleveland vive del uno contra uno y de castigar las ayudas rivales y frente a Golden State no pueden utilizar ninguna de las dos cosas. Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green sobre todo, están siendo magníficos defendiendo uno contra uno, lo que les está permitiendo tener que ayudar lo justo, pero incluso cuando lo hacen es con buen criterio… y dándole tiempo a recuperar. Hay muchos comentarios sobre por qué LeBron no está jugando más en el poste bajo y aunque cierto es que a falta de otras alternativas deberían probarlo, y quizá funcione, no es una idea tan buena como otros años. Las gran ventaja de LeBron de espaldas es que no puedes defenderle con un solo hombre, y si lo haces, encuentra siempre de dónde viene la ayuda. Con Durant o Green intercambiándose en los papeles de hombre que le marca y hombre libre a la caza del pase errante, los Warriors están todo lo cerca que se puede estar de defender a LeBron ahí sin desordenarse. Entiendo que no hayan querido forzarlo, pero no tienen muchas avenidas más.
  • Love no está haciendo una mala serie (¡21 rebotes el primer día! ¡27 puntos el segundo!) y no hay duda ni debate este año sobre si debe jugar o no… pero yo tampoco diría que su actuaciónestá siendo «buena«. Aún así está siendo probablemente el segundo mejor Cavalier de la eliminatoria. Alguien con acceso SportVU podría sacar una estadística sobre el número de canastas logradas por los Warriors en las que Love aún no ha llegado a su propia zona, y alucinaríamos.
  • Todo el mundo quiere que Cleveland juegue más rápido… menos ellos mismos. Aunque tienen que seguir persiguiendo todas las oportunidades posibles a la contra, lo cansados que se les veía en la segunda parte del partido (¡Shumpert con calambres!), y cómo tuvieron que dejar de correr y atacar el aro por agotamiento les tiene que hacer replantearse las cosas. Cada vez que puedan salir rápido y anotar fácil y sin oposición deben hacerlo. Pero eso debería ser cosa de cualquier equipo y ante cualquier rival: hasta el Club Baloncesto Instituto Fertilidad Clinicas Rincon Cadete B tiene la obligación civil y moral de ir a tumba abierta a por las bandejas más fáciles. La diferencia es qué haces si esa primera oportunidad no se materializa: los Warriors si no anotan en 7 segundos o menos lo intentan inmediatamente para que sea en 10, 13… los Cavs a lo mejor tendrían que parar un poco más, por muy complicado que sea anotar a Golden State a media pista: al final tienen que hacerlo igual, porque se les ha acabado la gasolina, y ahí sí que es misión imposible.
  • Lue ya ha quemado los cartuchos de jugar con un solo hombre alto y LeBron de pívot sin ningún éxito. Ya lo avisábamos en la previa en dos formatos, podcast y texto: la llegada Durant con la configuración actual de la plantilla de los Cavs les iba a permitir a los Warriors ganar siempre la guerra de emparejamientos. Cleveland no puede hacerse pequeño sin quedar con menos tamaño, menos rápidez, menos vigor, menos tiro: menos todo que los Warriors. Y si manteniéndose grandes ya perdían terreno el año pasado, imagina este… A la plantilla de los Cavs le falta un McGee para que Lue pueda hacer la del científico loco y probar un plan Z: no es que tuvieran muchas opciones, pero rellenaron el final del banquillo con los Jones y similares y seguro que ahora que ha fallado casi todo no les importaría haber pensado un poco más fuera de la caja. No vas a remontar unas Finales a los Warriors con Wayne SeldenHollis Thompson o el mismo DeAndre Liggins que ya tenían en plantilla, pero Lue se quedaría más tranquilo dando fe de que lo probó todo.
  • No sólo es la llegada de Durant por Harrison Barnes: los Warriors han cambiado en la práctica también a Seth Curry por Steph Curry. Regalo un llavero del Larry O’Brien al que sea capaz de encontrar jugadas del base en los pasados Finales en las que penetre hacia el aro sin dar grima (y dándola se pueden contar con los dedos de las manos). Muy probablemente por su lesión, Curry el año pasado dejó la conducción aparcada en Playoffs y los muy poquitos momentos brillantes que tuvo (la prórroga en el G4 contra Blazers y… ¿hubo más?) se basaron en el acierto puntual de su mágico tiro, llegando al anti-clímax en el uno contra uno del último partido frente a Kevin Love. Este año la cosa es diferente y está revoltoso como nos tenía acostumbrados, ofreciendo un baile a todo el que ve en la pista. Con la ayuda de unos dobles bien hechos si es necesario también, qué coño. Que Steph vuelva a ser una amenaza en cualquier coordenada de la pista, cuando además puedes asignarle menos recursos defensivos que nunca, es una terrible noticia para los Cavaliers.
  • De lo que sí se ha dado cuenta ya Cleveland es que atacar a Curry sólo por darse el gustazo no tiene mucho recorrido. El primer partido intentaron ponerle en el pick’n’roll y no pudieron sacar mucha ventaja: si le pones el vídeo a un extraterrestre que no conociera el deporte terrícola pensaría viendo atacar a los Cavs que en el baloncesto, el objetivo no es pasar una cosa esférica por un aro redondo sino frotarse entre humanos en una extraña danza mientras uno de ellos (¿su líder?) aporrea contra el suelo esa pelota. El objetivo final de ese emparejamiento favorable es tener el camino más sencillo al aro pero los Cavs, sobre todo Irving, se olvidaban por completo de la meta. Queremos a Curry, gastamos más de media posesión, perdemos la geometría de la pista, no desordenamos a los Warriors y no hemos generado ninguna ventaja más que el uno contra uno, que a veces ni eso. ¿Y ahora qué? Y eso que la extraña manera de defender este tipo de situaciones de los Warriors les concedió alguna canasta facilísma: nunca había visto una manera de cambiar como la que utilizaron en Golden State (sobre todo frente a LBJ) en la que Curry primero se anticipaba al cambio, para luego descambiar y recuperar a su hombre mucho después. No sé qué querían conseguir pero estaba claro que estaba preparado porque se repitió en varias jugadas, no fue improvisación. Y aún con errores garrafales de comunicación que regalaron puntos, para los Warriors el rédito de todo este juego dentro del juego fue positivo.
  • Ya en el segundo partido los Cavs cambiaron un buen número de esas posesiones amorfas por más balones a Kevin Love, lo que unido al buen ritmo que tuvieron cuando aguantaron físicamente les permitió competir al menos la primera parte. Los Warriors jugaron con fuego el primer día en el que Green dejó la correa muy suelta a Love: lo trató como si en vez de uno de los mejores tiradores de la Liga fuera Tony Allen, y aún así, salvo un par de triples, vivieron para contarlo, porque Cleveland estaba muy ocupado tratando de hacer defender a Curry poniendo bloqueos con JR Smith. En el segundo partido fueron mucho más racionales con las ayudas del hombre de Love y aún así Kevin lo hizo mucho mejor en ataque, porque contaron con él y no lo usaron como un mero señuelo.
  • Precisamente, la ventaja del hero-ball, del baloncesto de aclarado, es su simplicidad. No te tienes que romper la cabeza, como repite Mark Jackson constantemente «Good D, better O«. Los Warriors están muy bien plantados y para desdibujarlos necesitas que tengan miedo de lo que puedes hacer. Cuando los Cavs dejen de jugar al pinto pinto gorgorito, y empiecen a atacar de verdad a su par, cuando los Warrios la sientan en el pesho, empezarán a suceder cosas. Para bien o para mal.

Hay mucho que contar en la serie, pero estamos a un rato del siguiente partido, y la comida de mañana no se va a hacer sola, señores. Nos queda tan poquito baloncesto que sería una pena que se acabara tan pronto, así que esta noche más de LeBron que Gloria, tú. Eso sí, tengo claro que dentro de 30 años le estaré contando exaltado a los nietos de mis amigos que vi jugar a estos Warriors. Y tú también lo harás, hater.

PO Desde El Sofá (XXII): El Factor

En El Podcast Desde El Sofá del otro día, comentábamos de lo poco que se estaba hablando de los PO que se estaba cascando Kevin Durant hasta ahora, de esa sensación de suficiencia que estaba teniendo… ayer tuvimos otra muestra de ello.

Pero vamos al partido, que empezaba con la noticia de que Steve Kerr no iba a sentarse en el banquillo para este primer partido. Mucho se había hablado de si podía ser su vuelta, pero no, Mike Brown volvía a coger el mando de la nave Warrior y es curioso, parece ser que aún Cavs le están pagando por aquel segundo despido… interesante.

El inicio de partido fue una mezcla de nervios brutal por parte de ambos equipos, muchos fallos, muchas imprecisiones y sobre todo un ambiente de que, leñe, teníamos ganas de baloncesto por todos lados.

Draymond Green se hacía con 2 faltas rápidas que podían hacer que este fuera un factor importante para el sistema defensivo de Warriors, pero no, Klay Thompson, muy desaparecido en ataque, lo dio todo en defensa para hacer unos grandes ajustes defensivos, pudiendo ponerse delante de gente como JR Smith o el propio Kevin Love.

La cosa iba igualada y un triple sobre la bocina de Iguodala, el cual estaba más que horrible desde 3 en estos PO, metía el 35-30 para acabar el 1Q de este reencuentro del mundo con el baloncesto.

Primer movimiento molón de Brown (sí, si hace algo bien por qué no tenemos que decirlo?), mantuvo la rotación que ha venido haciendo Warriors, es decir, dejar en el inicio del 2Q tanto a Durant como a Curry, se había hablado mucho, de si el interino de Golden State modificaría esto, pero no, se ajustó a su plan e hizo claramente un: ya cambiarán ellos.

LeBron James (con ayuda de Kyrie Irving) era el arma (sorpresa!) de Cleveland para intentar contrarrestar a la avalancha de ataque que venía por parte del ritmo endiablado de Warriors, pero aún así, era muy difícil parar a un Kevin Durant que parecía estar por encima del bien y del mal, ultra motivado, en este su regreso a The Finals después de aquella aventura con los jóvenes Thunder.

Golden State Warriors estaba acribillando el juego interior de Cavs, todo a base de puntos desde la pintura y de unas facilidades defensivas que no habíamos visto desde la primera ronda de PO en Cleveland, con un Durant al cual sólo le faltaba ponerle la alfombra para que se paseará y acabara machacando cada 2×3. Cleveland en estas contras prefería siempre intentar tapar el tiro exterior y claro, eso contra gente con dos dedos de frente hace que los jugadores de Warriors entraran como Pedro por su casa. La ventaja iba subiendo.

La defensa de Warriors siempre se ha dicho que es probablemente la mejor de la liga y ayer se volvió a demostrar, hubieron un par de jugadas que fueron claras de la mentalidad, sobre todo una, en contra ataque de Cavs, donde hicieron lo contrario (y lo lógico) a lo que hacía Cleveland, es decir, tapar al jugador que entra, tapar al balón y luego si eso te preocupas de los tirados, a veces lo mejor es hacer las cosas fáciles…

Poco a poco tanto Lebron James como Cleveland en general se daba cuenta de qué efectivamente, no es lo mismo Harrison Barnes que Kevin Durant, sobre todo en esos momentos donde el 35 de los de La Bahía le tocaba defender (y bien defendido) a James, aquí la cosa cambiaba y si encima tienes a Curry en forma… el estirón empezó a llegar para dejar un último cuarto donde la ventaja de +20 hizo que los entrenadores vaciaran el banquillo en los minutos finales.

1-0 para Warriors y éstos que siguen invictos en PO.

Sofi Del Día: El duelo que vimos en varias ocasiones de West v Jefferson, era como volver 10 años atrás…

 

Si los Cavs ganaran Los Finales…

El jueves de madrugada, tras lo que está fácilmente siendo la semana más larga del año, empieza el tercer asalto del Warriors-Cavaliers, que no tiene quizá un favorito claro… pero sí de consenso: aunque se conceda que los dos equipos están parejos, una mayoría abrumadora escoge(mos) a los Warriors como vencedores más probables.

Pero favorito no es seguro, y en el deporte no hay certeza que valga: los partidos se tiene que jugar, y Cleveland puede mojarle la oreja a Golden State. Después de todo, no nos encontramos en una situación muy distinta a la de la pasada temporada, y todos sabemos lo que sucedió. Si los Cavs repiten título no sucederá todo lo que contamos aquí… pero sí tendrán que contar con muchos de estos detalles.

Los Mejores son… mejores

Aunque esta evaluación se rearbitrará a toro pasado, es muy posible que los Cavaliers junten al mejor jugador de la eliminatoria y al que más grande tiene las gónadas. Y hablar en términos de lo que aquí se reúne es extensible en muchas ocasiones al Mundo entero. James e Irving pueden ganar 4 partidos de 7 (o menos) a cualquier equipo, en cualquier situación o contexto, por mero poder individual. Están completando unos Playoffs brillantes y 7 de los 8 miembros que les acompañan en la rotación son capaces de tirar de tres, y con mucho acierto: ninguno baja del 40% en estos Playoffs.

Tienen espacio como nunca en sus carreras, luz verde de su entrenador, y también el uno al otro. La combinación de visión de juego, tamaño y experiencia de LeBron con la habilidad de Kyrie convierte el ataque de Cleveland en imparable, literalmente. Aunque la teoría diga que a Cleveland le interesa ganar la batalla del ritmo, para que el partido se desarrolle en un bailar pegados como baila el mar con los delfines, lo cierto es que no hay desarrollo posible en el que se puedan sentir incómodos, porque hasta en la situación más hostil tienen las de ganar.

Hace dos años LeBron jugó al escondite inglés con la defensa de los Warriors, castigando desde el poste bajo a todo aquel que se estuviera moviendo cuando levantaba la vista. El año pasado Kyrie, que era prácticamente novato en Los Finales, empezó flojo, pero todo fue ponerse cómodo y dedicarse a cambiar aclarados por puntos como si fuera divisa sobrante de un viaje lejano. Este año, la física y química entre los dos es de matrícula de honor, y James ha redescubierto el dulce punto en sus suspensiones que no se trajo de Miami, aquel que hace inútil la que durante tanto tiempo ha sido la única esperanza para pararle: darle espacio y dejarle tirar.

Van a tener que vérselas con defensores incómodos, largos y versátiles, jugadores que también tienen talento ofensivo y conocen esos trucos que un especialista jamás asimilará. El reto es grande porque entre Thompson, Iguodala, Durant, Green o Livingston es posible que no se enfrenten a un contrincante mediocre dos posesiones seguidas y tengan que olvidarse de recibir la ayuda de un bloqueo directo.

Pero el mejor ataque se impone a una buena defensa, y no hay muchas parejas mejores que estos dos.

Lue resuelve el problema Durant

Más allá de su innegable talento individual y del rol que pueda tomar como Señor Lobo encargándose de los problemas puntuales de anotación del equipo, Kevin Durant es un refuerzo de valor incalculable para los Warrriors por el problema que plantea a los Cavaliers en cuestión de emparejamientos.

Partiendo de que no hay muchos jugadores en la Liga con las condiciones necesarias para defenderle, los Cavaliers sólo tienen una persona que parezca adecuada: LeBron. El resto son demasiado pequeños o lentos para hacerlo, por lo que a priori, y salvo que alguien esté por encima de las expectativas y sus limitaciones, James tendrá que bailar con la más fea.

Esto es malo para Cleveland no sólo porque presumiblemente cansará más a LeBron de lo ocurrido en los primeros partidos de la serie del año pasado sudando de defendiendo a Harrison Barnes, sino porque impediría a los Cavs utilizar una de las estrategias con las que dio la vuelta a la tortilla: usar a LeBron como defensor de Green para dinamitar su pick’n’roll con Curry. Porque aunque los Warriors 2017 tengan ese bloqueo y continuación más abajo en su lista de prioridades que versiones anteriores del equipo, es de esperar que lo recuperen en cualquier momento.

Como James no va a poder estar en dos sitios a la vez (creo, habrá que verlo), Lue tendrá que elegir dónde utiliza su carta más alta y dónde emplea una solución subóptima. Quizá dé por perdido el enfrentamiento y 30 puntos por partido a Durant y se conforme con que uno de los Shumpert, Smith, Korver o Jefferson hagan lo suficiente para servir control de daños. También puede confiar en defender a Green (y lo que por propiedad transitiva supone, defender un poco -o un mucho- a Curry) con Thompson, que se mueve demasiado bien frente a los pequeñitos para el culo que tiene, o con Love, esperando que la magia de esa última jugada del último Final siga viva.

Luego estarían las ideas fuera de la caja: ¿se atrevería Lue a defender a Green con un pequeño, y retar a Golden State a que aprovechen el emparejamiento? Esta opción permite además -casi obliga a- que Cleveland juegue con un solo hombre alto, y si este es Kevin Love, pone en pista la opción nucelar, máxima artillería. El riesgo en cuanto a protección del aro y al emparejamiento con Green sería grande, pero los Cavs podrían estar haciendo llover canastas (triples) al otro lado, manteniendo a Curry y Durant relativamente ocupados.

O tomar la dirección contraria: poner a Durant con un jugador grande sabiendo que es posible que es eso, o coger a Curry en los cambios, y que así al menos KD no puede tirar por encima. Si los Warriors van a un Quinteto de la Muerte y los Cavs se mantienen grandes y abusones, algún interior va a tener que defender el perímetro, y será KD o Iguodala/Livingston.

Lo cierto es que esa pareja DurantGreen y su versatilidad para moverse hacia arriba una posición es sin duda el emparejamiento más desfavorable tal y como está construida la plantilla de Cleveland, y lo que puede permitir que los Warriors dicten a qué se juega. Que Lue dé con la tecla adecuada durante la serie es fundamental para los Cavs.

Love NO es «el de Minnesota«

Tras estar fuera por lesión hace un par de años, y quedar groggy en una serie en la que los guionistas iban escribiendo un papel cada vez más pequeño para él, esta parece la primera oportunidad de que Love sea importante en Los Finales de cabo a rabo. Llega sano, en forma, y más integrado que nunca. Lidera al equipo en triples anotados, los primeros cuartos son suyos, ha recuperado la voracidad en el rebote (sobre todo el propio, que es cuando está cerca de la canasta) e incluso ha vuelto el outlet pass, el contraataque sin que el balón toque el suelo que era marca de la casa en los Wolves.

Lil’ Kev Sr. en estos Playoffs ha sido el de Minnesota, sólo hay que tener en cuenta que aquí él no corta el pastel, se lo encuentra ya en el plato. La cuestión es si puede mantenerlo frente a unos Warriors que van a atacar su defensa y quizá le reten en ataque.

Empezamos por esto último: los Warriors no se pueden permitir que su emparejamiento natural, Green, quede en el ostracismo del lado débil, despegado de la jugada en defensa. Love podría no tirar una sola vez en toda la serie, pero si sólo con su amenaza lograra despegar a Green de la pintura, su concurso sería de sobresaliente y los Cavs estarían más cerca del anillo. Por tanto es de esperar que Golden State le defienda o bien con un jugador más pequeño o bien ponga a Draymond a arriesgar mucho jugando a medio camino entre la ayuda y la recuperación. Love tiene que hacer pagar a los Warriors las dos cosas: yendo a poner bloqueos y posteando en el primer caso, y abriendo el campo y embocando triples en el segundo. Tiene un emparejamiento favorable o la posibilidad de anular al candidato número uno a Jugador Defensivo del Año: la oportunidad la pintan calva.

También es verdad que ni siquiera sus momentos menos inspirados en ataque han sido la razón que le ha costado chupar banquillo frente a Warriors. Es su defensa, inteligente y voluntariosa, pero lenta, la que le ha hecho perder minutos en un enfrentamiento en el que la receta es el cambio, y la capacidad para mover los pies y llegar rápido a los sitios resulta fundamental. Además, la transición ofensiva de los Warriors pone un montón de presión sobre los hombres altos rivales para volver a defender lo antes posible, y el posicionamiento de Love en ataque es de todo menos convencional. Hacer que Love juegue en el perímetro, pero por la zona de la bombilla puede ayudar a los Cavs a mantener el balance en defensa, pero si lo aparcan en una esquina, el efecto puede ser el contrario. Cuando Golden State pone el turbo, puede caer un tiro antes de que a Love le haya dado tiempo a cruzar la línea de medio campo.

Aún así, los Cavs no tienen muchas más alternativas. Frye debería volver a la rotación porque puede estar en pista siempre que los Warriors tengan un pívot (aquí nadie tira triples como en Boston), aunque tiene el mismo problema o peor si toca cambiar, y los Cavs se van a ver obligados a jugar con LeBron de 4 y hasta de 5, pero el resto del contador hasta los 96 minutos por partido lo llenarán Thompson y él. En el quinteto titular hay un lugar para esconderlo (Pachulia), y en los de la Muerte siempre puede intentar ocuparse del exterior menos tirador, pero a cambio limpio (adoro la analogía que se ha marcado Kevin O’Connor en The Ringer: es como ir pasando hasta seleccionar un jugador en la pantalla inicial de un vídeojuego), pueden acabar poniéndole en la acción casi siempre que quieran.

Por tanto, para que los Cavs ganen, Love no tiene que ser el de Minnesota, sino el de la última jugada del pasado año: el que puede seguir el ritmo a Curry, recuperar a Green tras mostrarse en el bloqueo o no dejarse comer a merienda por los abusones de Pachulia y West.

Las pérdidas

Los Warriors tienen dos puntos débiles que no son un secreto: uno de ellos, las pérdidas. A veces por preciosismo, otras porque es el precio a pagar cuando quieres que la bola vuele libre, Golden State pierde muchos balones, y cuando se disparan los errores, pueden entrar en un círculo vicioso del que es difícil salir: pérdida con el balón vivo, canasta fácil a la contra del rival, vuelta a atacar ante una defensa bien colocada que lo tiene más fácil para provocar una nueva pérdida mientras la ansiedad va creciendo induciendo a más errorres. El caso más extremo de esta petición de principio baloncestística lo pudimos ver en el G4 de la serie entre los Wizards-Celtics, en el que Washington endosó un parcial de 26-0 a Boston en el que las pérdidas fueron condición necesaria y suficiente.

Los Cavs no son un equipo al que podamos considerar especialista en forzar pérdidas si miramos a los números, y el nivel de atención que suelen requerir todos los miembros de los Warriors hace más difícil arriesgar en la líneas de pase y jugar lejos de tu par, pero es una estrategia que los Cavs quizá deben considerar, sobre todo si en algún partido necesitan ganar terreno. Golden State también sabe ganar cuando pierde 20 balones, pero en una hipotética victoria de los Cavaliers es fácil imaginar algún partido desequilibrado por esta causa.

Los rebotes ofensivos

El otro talón de Aquiles de Golden State es el rebote: sólo los Knicks permitieron un porcentaje mayor de segundas oportunidades que ellos durante la temporada regular, y la aparente mejora en Playoff frente a Blazers y Jazz quedó en descrédito después del bajón en los tableros frente a los Spurs.

Y aquí los Cavs sí que pueden ser una amenaza, con dos de los mejores reboteadores ofensivos de la NBA, y una tercera bestia, si la ocasión lo requiere, en sus filas. Los números como equipo no impresionan, porque en la práctica sólo cuentan con el buen hacer de Thompson por jugar Love tan lejos del aro (y no tener ningún otro reboteador en el banquillo), pero el potencial de este equipo para usarlo como arma contra los Warriors, al igual que acaba de hacer San Antonio, es enorme, sobre todo como posible antídoto a los quintetos más pequeños de los Warriors.

Ya lo han usado en pasadas temporadas en Los Finales (de hecho Tristan debe gran parte de su reputación a las eliminatorias contra los Warriors, que le han hecho internacional -por Canáda-) y al igual que como con la pérdidas, porcentajes de capturas de dibujos animados (por encima del 35%) obligarían a los Warriors a jugar casi perfecto en ataque.

Aunque como ya comentamos el reverso tenebroso es cubrirse las espaldas de las contras de los Warriors: cada vez que vayan a por el rebote, sobre todo si mandan dos hombres altos, y vuelvan de vacío, están jugando con fuego. Como en tantas otras cosas, el resquicio existe pero es tan estrecho como el margen de error.

Si buscan a Curry… y lo encuentran

Una de las estrategias que más rédito dio a los Cavs el pasado año fue atacar sin piedad la defensa de Curry, tratando de ponerle en toda acción defensiva posible, y utilizando la alegría de los Warriors para cambiar, en contra de ellos mismos. Este año volverán intentar subir a Curry al estrado una y otra vez, pero quizá no lo tengan tan fácil.

La llegada de Durant ha liberado de carga ofensiva a Klay Thompson y es de esperar que aprovechen en defensa esa energía no utilizada, y eso supondría que Thompson se emparejaría con Irving todo lo posible, lo que complica un poco la estrategia de Cleveland. El éxito de los escoltas de los Cavs librándose de Curry lejos del balón para pasárselo a otro y/o bloqueando para LeBron e Irving puede ser otra de las claves de esta eliminatoria. Empezando por Smith, acabando por el que surja, el papel de todos los exteriores de los Cavs en estos Playoffs ha sido muy secundario detrás del Big Three, pero si Cleveland tiene necesidad de involucrar a Curry, el foco recae sobre ellos, y con tareas inesperadas además, como la de ejercer de continuador en el p’n’r.

El estado físico del base parece también mucho mejor este año, lo que haría más difícil la tarea, pero a estas alturas es indudable que el enfrentamiento con Cleveland y LeBron le frustra (más allá de lo deportivo incluso) y hasta que no se saque la espinita que tiene con este equipo puede estar errático. Si James huele sangre, los Cavs removerán cielo y tierra para encontrarle y atacarle, incluso aunque suponga tener que tirar de quintetos poco convencionales.

Meterlo todo

Al final, hasta una serie larga de 7 partidos es demasiado corta para no sentir el efecto de la caprichosa marea del acierto. Si la, llamémosle suerte, llamémosle aleatoriedad, sonríe a los Cavs o da la espalda a los Warriors en los momentos más delicados, volverán a imponerse.

Y lo cierto es que este año es Cleveland la franquicia que depende más de la bendición de las musas: las tornas han cambiado y ahora ellos viven más del triple que Golden State, por lo que de ser cierto el dicho (dúdolo yo), también podrían morir por él.

Salvo Tristan Thompson, todos los jugadores de la rotación de los Cavs tiran de tres, y como ya hemos comentado el acierto en estos Playoffs del equipo está siendo impresionante (quizá demasiado) y la reputación de algunos de ellos (Korver, Frye, diría que Smith, y tal vez Deron Williams) hará que incluso aunque entren en una mala racha, no varíe el respeto de la defensa rival. Es posible que Shumpert, el mejor defensor del grupo, sea el único que vería como abandonan su marca si de repente los tiros no empiezan a entrar.

Desde el punto de vista del concepto de la gravedad, los secundarios de Cleveland son mucho más peligrosos. Quizá puedas esconder un jugador en defensa en ellos, pero nunca podrás ignorarlos, algo de lo que Golden State saca réditos en forma de pérdidas rivales y caos. Si castigan a base de triples los riesgos mal calculados de los Warriors o les agrandan la penitencia de no poder cerrar su rebote, las estrellas de Cleveland lo agradecerán.

No hay arma secreta

La NBA es una liga de copiotas, y el éxito de la pareja de baile y pick’n’roll JamesIrving, ha sido replicado por todo el país, con mucho menos éxito, por supuesto. ¿Quién no lo ha hecho aún pese a que el límite teórico parece no existir para ellos? Exacto.

Golden State apenas ha usado a Curry y Durant bloqueando directamente el uno para el otro, pese a que llevamos todo el año esperando que ocurra.  Cuando pasaban los partidos y no lo veíamos, imaginábamos a Kerr y compañía protegiendo la unión como al Santo Grial, esperando a utilizarlo en Playoffs ante un enemigo que no conoce lo que se le viene encima. Las eliminatorias por el título llegaron, los Warriors están inmaculados, y siguen sin utilizarlo ni necesitarlo. ¿Será en Los Finales? ¿Lo estarán guardando para el último gran desafío?

Sinceramente, no creo que cuenten con ello. Ya no por la falta de rodaje y química, que aunque existiría, lo considero una cuestión menor. La verdadera razón por la que creo que no lo veremos tiene que ver con el rival: el pick’n’roll 1-3 significa hacer el trabajo sucio a LeBron y entregarle a Curry en bandeja de plata. James podría defender uno contra uno a Steph sin desequilibrar nada para lograrlo, una situación que es de las más halagüeñas que Cleveland puede esperar de esta eliminatoria. Y si lo invierten, Curry tiene que bloquear a LeBron, lo que además del desgaste físico y pupa que supondría, puede convertir la estrategia en inútil si James chafa la pantalla una y otra vez. Forzar un emparejamiento DurantIrving con un cambio de vez en cuando es la única ventaja clara que Golden State obtendría, y tienen maneras de encontrar el mismo desequilibrio, u otro parecido con mucho menos dolor y más confusión para Cleveland. Súmale esa verdad incómoda que no recuerdo dónde he leído o escuchado esta semana, que dice que a Durant no le gusta demasiado bloquear para nadie y el arma secreta de los Warriors se convierte en un cuchillo de mantequilla.

Ni ante Cleveland ni ante San Antonio (Green y Leonard cambiarían sin mucho perjuicio) es lo más amenazante que pueden hacer. Quizá por eso no lo hemos visto.

Green se divierte otra vez con unas pelotas que no son las suyas

Lo estabais esperando.

Los Warriors sufren una baja muy sensible

Sin meternos en hipotéticas lesiones futuras, que por supuesto pueden dar un vuelco a una serie, o incógnitas presentes (¿Iguodala?) los Warriors tienen ahora mismo una baja muy importante: la de su entrenador Steve Kerr. Hablaba en El Reverso Gonzalo Vázquez en una magnífica edición dedicada a su figura de lo misterioso que resulta que un coche autónomo como pueden ser los Warriors, eche de menos a su conductor.

El problema no está en cuando el coche va por la carretera haciendo lo que ya tiene programado: ahí funciona el piloto automático. Lo peligroso va a ser cuando el coche cruce, por ejemplo, el Canal de la Mancha, y se encuentre de repente en Inglaterra conduciendo por la izquierda (que por cierto, ¿dónde se hace el cambio de carril? ¿En medio del túnel? ¿En la parte proporcional de lo que ha pagado cada uno? ¿en el extremo francés? ¿en el del Brexit? Por curiosidad me habéis hecho buscarlo, y resulta que tú dejas el coche en un tren y te lo llevan ellos. Pues vaya). Se puede dar ese caso, en el que sea imperiosamente necesario que el conductor tome el control, y ahí tal vez le echen de menos.

En el único reto grande que han tenido en Playoffs, ese ya clásico G1 de los WCF, Mike Brown entró en pánico, utilizando quintetos mierder inéditos que hacían difícil lo fácil: jugar pequeño sin tiro ni velocidad y encima, por supuesto, palmando en el rebote y las distancias cortas. Lo peor de ambos mundos. Lo cierto es que en el resto de partidos no se le puede poner ni un pero, y tuvo decisiones incluso brillantes: dejar en pista a Curry y Green el G3 con problemas de faltas o dar carrete a un McCaw que pinta más necesario que McGee en esta serie. Pero todo fue con viento a favor y jugando con dinero de la casa.

Ver a los Warriors favoritos en el global es compatible (y creo que muchos lo esperamos así) con que más de un partido sea a cara de perro. Y Kerr no es perfecto (a cojón visto, el G7 del año pasado tiene borrones), pero es más fácil confiar en él.

Atención, atención

No es casualidad ni culpa de Isaiah Thomas que los Celtics robaran un partido a los Cavs y estuvieran mucho más cerca de ellos sin su base estrella que con él. Tampoco salió de la nada el éxito frente a los Raptors de DeRozan o que no pudieran recortar terreno a los Pacers en los minutos sin Paul George en pista. Los Cavaliers defienden mucho mejor lo individual que lo colectivo (como casi todos los equipos, tampoco es mucha novedad) y su sufrimiento en la retaguardia es proporcional al número de cortes y bloqueos indirectos que el equipo rival emplee. Es por lo que la primer gran victoria de los Cavs en estos Playoffs fue no cruzarse con Miami en una primera ronda que estoy seguro que les habría hecho gastar muchas más energías de lo esperado.

Los Warriors son un equipo con mucho más movimiento en el lado débil del que parece, y no es fácil fijarse por el magnetismo que tienen sus conductores de balón. Los Cavs, que no estarán de miranda, no pueden vencer sin prestar la máxima atención también a aquellos con los que parece que no va la jugada. Será necesario que derrochen tanto esfuerzo o más sobre ellos: no estará permitido quedarse mirando el balón, dejar la puerta de atrás abierta y morir en el primer bloqueo que te encuentres. Especialmente importante en esto será un jugador reincidente en este tipo de ofensas: Kyrie Irving.

Y lo será no sólo por sospechoso habitual, sino porque este año Curry juega más sin balón. Además de que la llegada de Durant haya movido el foco en unas cuantas posesiones por partido, quizá pensando en este enfrentamiento como juego final, los Warriors llevan toda la temporada tratando de encontrar la versión más libre de su base, y una de las maneras en la que lo hacen es separándole del bote. Y no será igual dos veces: Steph puede recibir en el lado débil tras recorrer un laberinto de bloqueos que esconde algún minotauro haciendo pantallas ilegales, o sólo unos segundos después de soltar el balón en un bloqueo y continuación, en lo que tarda en esprintar y salir de un rizo en el poste bajo como si fuera un ejercicio de agilidad de la Combine.

Los Cavs han ido afianzando durante los Playoffs una defensa que acabó mal la temporada y tardó una (corta) serie de Playoffs en afinar, y en los últimos partidos contra Boston se han visto sus peores vicios. Han estado muy bien cambiando o doblando en el dos contra uno sobre el balón, pero el nivel de comunicación necesario para hacerlo también lejos de él es mucho mayor, y esas tuberías han soltado agua. Sin fontanería haría falta el milagro.

Nadie creía en nosotros

Empecemos dejando claro que el factor «Nadie cree en nosotros» no funciona casi nunca. Si fuera tan sencillo como eso, no estaríamos tripitiendo la final que llevamos meses considerando inevitable o el Real Madrid no tendría 12 Copas de Europa (contragafe detectado, el que tengo aquí colgado).

El caso es que este año se junta el hecho de que son demasiado buenos (¡los vigentes campeones!) y a la vez no son favoritos para casi nadie, y que con el parón de una semana y mucha página (papel y web) que rellenar han sido preguntados y azuzados por ello una otra y otra vez.

Parten con la motivación del que se ve menoscabado y la única presión que llevarán encima es la que ellos quieran ponerse. Son el equipo que ha anidado en el corazón de aficionados de diversa tipología: los ‘abogados de causas pobres‘, los ‘calladores de bocas‘ o los ‘odiadores eternos al baloncesto moderno‘ son de los Cavs.

Y hay un equipo que tiene muy reciente el uso de este efecto contra los Warriors: el primer partido de la Temporada Regular y el primero de las WCF (hasta que Pachu… Kawhi Leonard se lesiona) de los Spurs tuvieron un poquito de la magia del contestatarismo que bien haría Cleveland en aprovechar.

Lo que sucedió entonces te sorprenderá

Después de plantear una gran cantidad de escenarios, nos dejamos fuera el que complementa todo lo anterior: quizá ocurra lo inesperado.

La historia de los Playoffs está llena de nombres que cambiaron una serie o un partido contra todo pronóstico, para vivir en la Historia. Quizá nos esté esperando un partido mágico en Cleveland de 28 puntosy 7 triples con impoluta defensa de Iman Shumpert, al igual que Leon Powe reventó a los Lakers en un cuarto de hora 2008. O Richard Jefferson quizá se está guardando para acabar con las esperanzas de anillo de Durant como hizo un Mike Miller siempre lesionado menos aquel día de 2012.

Apenas han pasado dos años desde que Deron Williams metió 35 puntos en un partido de Playoffs, y el mejor jugador (en porcentaje) desde la línea de triple esta temporada (Korver) está siendo uno de los peores tiradores del equipo: su regresión a la media le llevaría hacia arriba. O quizá alguna de las estrellas factura una de las actuaciones más inolvidables del deporte y ganan por lo más alto.

Hay infinitas maneras por las que podría suceder esto y lo contrario. Lo bueno es que si has llegado hasta aquí ya te quedarán unos… 10 minutillos menos para el desenlace.

Episodio 106: Pre Finals

Hoy en El Podcast Desde El Sofá hacemos nuestro particular previo a The Finals (que logo más bonito!) y vemos nuestros favoritos para los premios chungos de la NBA… Para acabar recomendados un álbum de música y un podcast.

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PO Desde El Sofá (XXI): Oportunidad perdida

Este cuarto partido era todo una incógnita. Lo que hace un par de días tenía todo el mundo claro que iba a ser el partido donde se daría el trofeo de campeón del Este, se había convertido en ver si realmente Celtics iba en serio o si todo se queda en espejismo… y tuvimos de todo un poco.

Boston Celtics siguió con lo que dejó empezado en el G3, es decir, una defensa apretando e intentando maximizar a tope todas las oportunidades que se le presten en ataque, esto le hizo que pronto cogiera el mando del partido ante la mirada atónita de The Q y la carita de miedo de Lue desde el banquillo.

Para colmo de todo esto, LeBron James entraba en problemas de faltas, es decir, que la mayor baza que tiene Cavaliers se iba a pasar un buen rato en el banquillo viendo como sus compañeros intentaban remontar una ventaja por parte de los de Nueva Inglaterra que llegó hasta a 16 puntos… y lo hicieron.

Comandados por un brutal Kyrie Irving, Cleveland Cavaliers supo sacar raza de donde no había e hizo un Celtics en el G3, pero con un estilete en ataque que básicamente es un All-Star.

42 puntos hizo el 2 de Cavs para sellar una victoria que deja casi el título de conferencia en tierras del Hall Of Fame del Rock & Roll, pero hablemos de Celtics…

El equipo de Stevens tuvo una oportunidad que creo que ni ellos se esperaban. El planteamiento del partido volvió a ser 100% Hawks, es decir, todos a aportar, cada uno haciendo lo suyo y luego en defensa apretar todo lo posible con ayudas y siendo muy intensos. Y la cosa les vino más que bien, hasta que llegó un factor que no esperaban: la ausencia de James.

Parece mentira, pero Celtics no supo que hacer con unos Cavs sin el 23. Raro, extraño, pero fue así. Cleveland aprovechó ese momento para girar las tornas del partido, para que Irving cogiera confianza y con ello dar la vuelta a la tortilla del partido, una cosa extraña y tal vez una oportunidad perdida para poder haber llevado la serie de vuelta a Boston con las tablas en el marcador.

Respiran en Cleveland, pero lo de ayer fue algo extraño…

Sofi Del Día: Ya que ayer no hicimos crónica, se lo vamos a dar a Manudo por todo y más, aunque leñe, que igual no se retira!!!

PO Desde El Sofá (XX): Desde el barro

Con Thomas fuera el resto de la serie y después de los dos primeros precedentes de la serie, el tercer partido entre Cleveland Cavaliers y Boston Celtics se antojaba como uno de esos en los que le haces más bien poco caso y te planteas si ver como aquellas finales entre Spurs y Nets que sorprendentemente llegaron a 6 tostones de partidos.

Además, el partido iba por los derroteros que ya habíamos visto, eso sí, Celtics empezó esta vez medianamente bien el partido, con lo cual no había tostonazo desde nada más empezar, si no que esta vez fue poco a poco, hasta que el equipo de Lebron James llegó a una ventaja de +21.

Aquí llegó el momento clave, donde mucha gente dejó el partido, otros se fueron a dormir y otros simplemente apagaron su League Pass para hacer cosas más provechosas como puede ser comer anacardos. Pero Stevens llenó el partido de barro y decidió que era el momento de girar las tornas.

Desde ahí, desde el barro y embarullando el partido fue como poco a poco Celtics fue reduciendo esa diferencia, con una defensa mucho más pegadiza, mucho más intensa y luchando cada valor como si éste fuera decisivo para todo.

Además, LeBron no tenía el día, con un Smart que se le pegó más de normal y el rookie Brown haciendo buena labor, James no fue el de los dos primeros partidos (vamos, el de los PO en general) y las caras del público de The Q cada vez se parecían más a aquellas que vimos en los primeros partidos frente a los Pacers.

Con todo esto, Celtics iba restando las diferencias hasta llegar a unos minutos finales con todo por decidir.

La pizarra de Stevens dio el buzzer beater a Bradley y con zozobra entró el balón para dar la victoria a unos Celtics que se disfrazaron de los Hawks de hace un par de años para demostrar que si todos aportan, se ponen las pilas y aportan cada uno su pequeño granito, se puede sacar un partido sin tener una estrella clara.

La cosa se pone 2-1. Cavs sigue con factor cancha a favor, pero ey… esto es un pequeño susto

Sofi Del Día: Se va para la pizarra de Stevens tanto en la jugada final, como en la previa de la canasta casi de 3 de Jerebko…

PO Desde el Sofá (XVIII): Sí eran los Monstars, sí

Si la dominación de Cleveland en el primer partido de las ECF en plena resaca Celtic te pareció irrepetible, no creerás lo que sucedió en el segundo asalto. Los Cavaliers siguen inmaculados tras 10 partidos de Playoffs, llegando en cada uno más lejos que el anterior. Victoria por 44 puntos (que llegaron a ser 50) en el TD Garden, y ahora la serie vuelve a Cleveland, donde visto lo visto, y con Isaiah Thomas posiblemente lesionado, salir del Este sin perder un partido parece la posibilidad más plausible. Aunque ojo, que así estábamos el año pasado (con otro factor cancha), y los Raptors al menos robaron un par de ellos.

Pero aún así, ningún partido en 2016 fue como este. Esto estaba más que acabado ya al descanso (si no antes), cuando Cleveland, tras acrobacia chepuda sobre la bocina de JR Smith, mandaba por 41 puntos (récord histórico en Playoffs) sobre unos Celtics cabizbajos a los que no les respondía ni la salud.

Pero volvamos al principio. Stevens intentó de inicio ser más rápido, poniendo a Gerald Green de titular, y aunque a nivel de equipo no funcionó, los dos triples tempraneros del escolta fueron la única acción exitosa del ataque de los Celtics en los primeros compases. Los Cavs confundían a Thomas con diferentes defensas, tanto sobre el balón como lejos de él, y el base nunca fue capaz de coger el hilo. Tan pronto veía un dos contra uno, como un cambio en el bloqueo, o ningún hombre extra dirigido a su dirección. Y en la segunda línea de la defensa de Cleveland, la misma incertidumbre: la ayuda, de haberla, podía venir de cualquier lado. Ni siquiera probando a hacerle recibir tras dejar tirado a Irving en bloqueos indirectos la cosa funcionaba. Los Cavs ejecutaban un(a aparente falta de) esquema sin errores, y cuando los cometían, y dejaban algún hueco por el que colarse, o un tirador libre, Boston tampoco tuvo acierto.

Los Cavs forzaron pérdidas desde el principio y con canastas fáciles a la contra empezaron a abrir hueco. De protagonista, Kevin Love muy acertado de nuevo al principio. La voluntad de Boston, que no estaba haciendo nada demostrablemente mal (incluso reboteaban bien en defensa, yendo más a por Thompson que a por el balón) se empezaba a derretir, y un tapón contra tabla de LeBron a Bradley tan espectacular (salvo por el escenario) como el de los Finales, era la viva imagen de dónde residía el poder.

Con los banquillos moviéndose, el único momento del primer cuarto en el que los Celtics pudieron hilvanar tres jugaditas seguidas de acierto ofensivo fue posteando a Korver, con Brown y Smart, pero al otro lado estaban lloviendo triples. El único Cavalier que no estaba en su mejor nivel era Irving, y Lue le dejó en pista con los suplentes tratando de conseguir un efecto parecido al que tuvo el principio del segundo cuarto del partido anterior con Kevin Love, pero Kyrie no aprovechó demasiado esos minutos. No es tampoco que lo necesitaran.

En el segundo cuarto, y tras desviarse de ello como ya comentamos en el Game 1, los Cavs recuperaron el quinteto de LeBron y cuatro del banquillo, pero esta vez con James de pívot, y así empezaban los 12 minutos más aplastantes de unos Playoffs NBA 2017 que nos han dado muchos (demasiados) de estos cuartos. Los Celtics también se hicieron pequeñísimos, con Crowder de pívot, pero lo que se esperaba un tiroteo, fue una simple ejecución. En Boston perdían los nervios y la cabeza por no poder anotar ante un quinteto de Cleveland que invitaba a ello, recibiendo técnicas, y cometiendo pérdidas ridículas como un campo atrás de Rozier. Volvían los hombres grandes a Boston pero el LeBron imperial anotaba en suspensiones sobre ellos como si no estuvieran ahí, sin darles la más mínima opción en la otra parte de la pista. Quedaban poco más de tres minutos para el descanso, y Boston sólo había anotado 24 puntos. Cuando un Thomas renqueante malgastaba la última posesión del periodo de Celtics con un airball, Stevens cerraba los ojos unos segundos porque no creía que esto pudiera estar pasando. Sí, al final, sí eran los Monstars.

De aquí al final, los Cavs sólo tuvieron que aguantar la diferencia por la cuestión estética en el tercer cuarto, ahora sí con Irving también apuntado a la fiesta, y a falta de dos minutos para el final del tercero, y casi con un 100-50 en el marcador (99-53, para ser exactos), y ambiente de entrenamiento con público bostezante, los titulares en bloque de Cleveland salían del partido para no volver, dando el pistoletazo de salida a la sesión de pulsado compulsivo de «Adelantar por un minuto» del League Pass. La única noticia buena para Boston: más minutos de Playoffs para estar satisfechos de Jaylen Brown, el que más dio la cara anoche.

Veremos si los Celtics, presumiblemente sin su mejor jugador, tienen algo más de pelea dentro. Es de agradecer lo que ya nos dieron la ronda anterior, pero les seguimos necesitando en esta.

Sofi del día: Si os coincide algún día de ir a un partido NBA, os toca sentaros en Preferencia en primera fila, y lleváis un vestido, recordad siempre: cuidado con la merienda.