PO Desde El Sofá (XIII): Orgullo a ratos

Los Celtics anoche maquillaron con 7 minutos de orgullo, lo que fue una actuación paupérrima en los 41 restantes. A falta de 10 perdían de 26 puntos, y llegaron a colocarse a 4, hasta que la resaca les volvió a mandar lejos de la orilla.

No importa que no podamos encontrar restos de orgullo en el tercer partido, el primero que jugaron en Playoffs en el TD Garden. O en las dos segundas partes de las dos primeros partidos en New York. O en los tres primeros cuartos en este último, en los que anotaron 47 puntos, en casa. Tampoco se habló de él cuando los Knicks forzaron la prórroga viniendo desde 20 puntos abajo en la segunda parte del cuarto partido.

De hecho, anoche, en la postrimería del partido, se hablaba en Twitter de si se renovará a Pierce, si KG volvería, lamentos por la lesión de Rondo… ni los propios aficionados se acordaron de Santa Bárbara hasta que empezó a tronar con la ayuda de las pérdidas de JR Smith y el resto de los Knicks, pero en cuanto la racha se montó, volvieron a reclamar lo suyo.

Al final los Knicks, a los que se les ha visto más trémulos de lo esperado, aprovecharon su match-ball y evitaron la posibilidad de entrar en los libros de Historia, primero anoche, y luego en un teórico séptimo partido. La circulación de balón mejoró algo, Shumpert está cogiendo confianza y Chandler ritmo. Nos lo pasaremos bien en la serie contra Indiana.

Pero este partido que por poco no sucedió (Carmelo falló dos tiros libres con 82-82 en un partido que acabó 84-84, y que hubiera significado la barrida a Boston…), será recordado como el de la derrota pírrica, el que ganaron los que perdieron.

La historia de los Celtics se basa en tener más campeonatos que nadie, no en quedarse fuera, y tan claramente como lo hicieron, en las primeras rondas. Si se empieza a celebrar esto, se acaba siendo como, por ejemplo, los Hawks (que ayer en una situación idéntica, partido de eliminación en casa, pasaron de ir perdiendo de 17 en el último cuarto a bajar la diferencia a 3).

Que los Celtics tengan más remontadas o momentos épicos, es función también del volumen: casi nadie ha tenido tanto éxito como ellos. Si juegas más partidos que nadie, más posibilidades habrá de que surjan momentos inolvidables por el camino. Los Warriors, por ejemplo, nos han dado dos series memorables, de esas que darían para una leyenda de matagigantes si las juntamos con otras dos o tres, pero habiéndose clasificado 2 veces en 18 años, es imposible.

No es que a este equipo se le pudiera pedir mucho más. Pierce ha jugado 2500 minutos con 35 años, y Garnett no ha parado tampoco. La pérdida de Rondo es una losa enorme, no sólo por lo que aporta él, sino porque no tenía sustituto. No hay en la plantilla ningún creador bajito que juegue para todos. Esta encarnación de los Celtics ha llegado seguramente hasta donde podía.

Pero si tienen 17 anillos, no ha sido precisamente por conformarse con eso.

PO Desde El Sofá (XII): Desenterrando fantasmas

Kenyon Martin encendió la mecha cuando la misma mañana del partido decía que los jugadores de Knicks debían ir vestidos de negro porque iban a asistir al funeral de los Celtics… pero todo lo contrario.

El partido empezó como casi Bruto Martin había predicho, con un parcial tremendo de 11-0 para los de la gran manzana y con unos Celtics ya más pensando en que isla paradisiaca pasar las vacaciones que en otra cosa. Además Melo iba con el modo MVP, así que todo iba cuadrando bien para la propecía de Martin. Pero no.

Celtics poco a poco fue haciendo su juego y de una posible paliza se pasó a sólo una ventaja de 2 puntos al final del 1Q.

A los Knicks los triples no le entraban y teniendo en cuenta que buena parte de su juego se basa en el tiro exterior, esto no era buena señal. En la parte Céltica, Bass dominaba, Bradley sorprendía, y Pierce parecía el Paul que hacía una pareja letal con Antoine desde más allá de la linea de 3.

Mientras JR, seguía tirando mandarinas hasta llegar a un 0/10 tremendo, nada le salía y cual hormiguita, Boston seguía a lo suyo, anotando y sacando de quicio en defensa a los tiros desde fuera de los ‘Bockers.

Ni el arreón final de JR y Melo pudieron al final superar la ventaja y los miedos volvieron a salir en el MSG. Ahora la serie vuelve a Nueva Inglaterra, con unos Cs a punto de igualar la serie a 3 en su cancha y dejar todo para un épico 7o partido en el MSG el próximo domingo, donde tal vez esos miedos vuelvan a salir.

Doc Rivers al ser preguntado sobre el 3-0 y que ningún equipo NBA había remontado eso, dijo algo así como: «Me gustaría ser parte de algo bonito…«. Quien sabe si la negra vestimenta de calle de los Knicks fue para su propio funeral?

El Detalle: Mucho VIP en la sala, pero Woody Allen necesita urgentemente cambiar de gorra.

PO Desde El Sofá (XI): Olvidando fantasmas

Memphis ganó el quinto partido, aquel tradicionalmente clave cuando la serie va 2-2, y tendrán la oportunidad de eliminar por fin a los Clippers, y hacerlo en casa. Ahora mismo tenemos cinco eliminatorias que podrían ser ganadas por el equipo local en el siguiente partido, y en tres de ellas, la sarten la tiene por el mango el equipo peor clasificado.

Es difícil destacar un jugador en Memphis de su quinteto titular, porque anoche los cinco jugaron a la perfección, cada uno cumpliendo su rol, de manera más que efectiva. Por contraste, los Clippers apenas disfrutaron de Griffin, que estaba limitado por un esguince de tobillo y no terminó el partido, y tienen a gente como Billups (su porcentaje de tiros de campo ajustado a triples es de 40.6%) que no está ni se le espera.

Chauncey sólo juega 19 minutos por partido en estos Playoffs y con esto ya ha acumulado… el 10% del tiempo que ha estado en pista en Temporada Regular, ¡las dos ultimas temporadas! Tengo muchas dudas de que su ritmo de competición fuera el adecuado, o de que esté mejor que, por ejemplo Willie Green (duele escribirlo, pero es así), pero Del Negro ya está en modo tiro mierda a la pared, a ver que se pega, como lo demuestra el cameo de anoche de Grant Hill, que todavía no había jugado en Playoffs, pese a que su mejor partido del año lo jugó contra Memphis, allá por enero (lo cual no es decir mucho, ni significa nada, pero aun así). Esta vez se acordó de él, por primera vez, a falta de 5 minutos, con opciones todavía para LA, y aunque Hill se dirigió a la tabla de anotadores dispuesto a entrar a la pista, nunca lo hizo, y no sabemos el porqué.

Del Negro, que acaba contrato este verano se está jugando el puesto, y como las cosas no cambien mucho, esta serie es la firma en su sentencia. Lo único que le podría librar es que otros entrenadores pidan más dinero y Sterling se quede con él porque le salga más barato.

Las únicas notas positivas fueron los chispazos de Crawford, el juego polivalente de Barnes, y Chris Paul, que jugó un buen partido después de dos flojos, pero no fue todo lo efectivo que debería. Uno de sus defectos es que cuando siente que el resto del equipo no tiene el nivel, y que el partido lo tiene que ganar él, se pone las anteojeras, y se lo juega absolutamente todo. Y lo hace bien (35 puntos en 29 posesiones es muy buena marca), pero pierde la poca implicación que sus compañeros podrían tener.

Y con tan poco no se le puede ganar a unos Grizzlies tan maravillosos como los de ayer. Siguen teniendo sequías anotadoras, en las que pasan las posesiones y no son capaces de ver aro, y una carencia enorme con el juego exterior (sólo tres triples anoche), pero también, por otro lado, obligan a los equipos rivales a jugar como ellos. Ya tienen la ventaja, veamos ahora si la aprovechan.

El detalle: De pasar, en la siguiente ronda los Grizzlies se encuentran con OKC, a los que siempre les dan problemas, y esta vez no tienen a Westbrook, en la Final de Conferencia, lo más probable, a San Antonio (ya sabemos que pasó en 2011) y en las Finales a Miami. Los Grizzlies están algún escalón por debajo de todos ellos, pero son todos mejor emparejamiento que los Clippers. Es muy difícil, pero mejor oportunidad para llegar lejos, no van a tener.

La chorrada: Si os dijéramos que un jugador anoche, dejó el balón muerto en el aro en una bandeja, ¿adivinaríais quién? Sí, el mismo