¿Truco o trato? La defensa de los Hawks

Recibiendo tan solo 96.0 puntos por 100 posesiones, la defensa de los Hawks es la mejor de este casi primer mes de competición ¿Cómo hemos llegado a este punto?

En primer lugar, revisemos su calendario. Atlanta ha jugado 10 partidos curiosamente distribuidos: se ha enfrentado a tres de los cuatro mejores ataques (Miami, Oklahoma City, Los Angeles Clippers) y a cuatro de los cinco peores, incluyendo los tres menos prolíficos (Sacramento, Indiana, Orlando, Washington)

Lo bueno es que no han mejorado su ránking abusando de los peores equipos (excepto por el encuentro frente a Orlando, a los que dejaron en 72 puntos), sino que han hecho grandes partidos en defensa contra los mejores rivales de su calendario: permitieron 7.7 puntos por 100 posesiones menos de su media a Thunder, 4.3 a Heat, 9.7 a los Clippers, 13.8 a los Blazers y 3.4 a los Warriors. Es decir, han cumplido con nota frente a los rivales más exigentes.

Veamos ahora los datos particulares según el quinteto. De los 10 grupos que han jugado más de 10 minutos, la combinación TeagueHarrisKorverSmithHorford ha sido particularmente aguerrida en defensa. En 61 minutos juntos, solo permiten 82.7 puntos por 100 posesiones, 12.8 menos que la otra opción de quinteto titular, con Pachulia en lugar de Harris y 14.3 menos que con Stevenson en lugar de Devin. Curioso que el equipo haya funcionado mejor con un Harris ligeramente fuera de posición que con dos jugadores con fama de defensivos, aunque tal vez se deba simplemente al pequeño tamaño de la muestra, y a que este grupo jugó 20 minutos del partido contra Orlando, pero de todas formas, en los otros 3 partidos que coincidieron también mantuvieron un buen nivel.

Habrá que ver si a medida que los minutos se acumulan, el quinteto con el de Wisconsin mantiene el éxito, porque hay cosas buenas, y cosas malas. A pesar de que, como siempre, estamos tratando con muestras casi ridículas, Harris está defendiendo muy bien ante bloqueos directos este año jugando de escolta: en las 22 jugadas etiquetadas por Synergy, ha forzado tantas pérdidas, como canastas/faltas de tiro ha permitido: 6. Al verle defender este tipo de jugadas, destacan dos cosas, una, la habilidad que tiene Harris al colarse en los bloqueos por delante:

Y otra, la rapidez que tiene que le permite recuperar y volverse a colocar frente al rival, a veces incluso ante la sorpresa de este, que acaba forzando un pase o cometiendo una pérdida.

Aunque frente a jugadores más pequeños su defensa no es tan efectiva en esta situación (cuando coincidió con Bledsoe este no tenía tanto problema en perderle), la secuencia en la que pasa el bloqueo por encima y después llega a colocarse frente al rival, anulando su ventaja está siendo habitual este año (las 10 veces o así que ha sucedido…). En donde no está poniendo tanto esfuerzo es en los bloqueos indirectos, ya que si no lo ve venir, su agilidad no se impone a la endeblez. En este ejemplo se le puede ver en la línea de puntos enganchado con Singleton, y esta temporada ha habido algunos más, y no ante bloqueadores especialmente espectaculares: McRoberts o Meyers Leonard.

Así, los rivales llevan 34 puntos en 27 jugadas frente a Harris con jugadores que salen de bloqueos indirectos, pases a la mano y tiro tras pase, que son situaciones en las que Devin suele venir a remolque tras haberse quedado enganchado en un punto anterior, y lo preocupante no es solo el acierto, sino que los tiros que crean los rivales en este tipo de situaciones son bastante solitarios.

Cambiando de tercio, cuando repasábamos a los Hawks en nuestro Avance de Temporada, fuimos muy pesimistas con su defensa, que pensábamos que iba a estar en el tercio más bajo de la Liga, pese a ser sextos el año pasado. Pero al menos acertamos nominando a Atlanta como uno de los equipos favoritos a liderar la Liga en pérdidas forzadas este año: son primeros con un 17.2%, y no es un valor descabellado, ya que 40 equipos a lo largo de la Historia de la NBA han logrado que sus rivales perdieran el balón a ese ritmo o aún mayor.

Un apartado defensivo en el que nos temíamos que los Hawks podrían sufrir este año es el rebote en defensa, y así está siendo: de ser 7º el pasado año, han pasado a la 23º cogiendo solo el 71.2% de los rebotes tras fallo rival. Y esto sí que puede ser más problemático: en la última década solo un equipo, Detroit en 2004, tuvo un Índice Defensivo menor a 100 puntos por 100 posesiones, dejando rebotear a sus rivales el 28% de sus fallos. Y lo lograron gracias a que frente a aquellos Pistons, el eFG% rival fue de 44.1%, el 2º mejor en los últimos 10 años. Aunque el 47.2% que los Hawks están permitiendo les sirve para ser 6º esta temporada en la Liga, no están a ese nivel.

Otro indicador poco halagüeño para Atlanta es el poco acierto de su rival desde el triple. Si esta temporada se están acertando el 35% de los triples, contra los Hawks solo entran el 31.6% (segunda mejor marca de la Liga), y eso pese a que se han enfrentado a los 2 mejores equipos desde la línea de 3, y el porcentaje total conjunto de sus 10 rivales en los partidos que no han jugado contra ellos es algo superior a la media, un 35.6%.

Aunque puede haber algo en la manera de defender de los Hawks que haga más difícil que el rival acierte con los triples, esta estadística fluctúa mucho de un año para otro y en una misma temporada, y parece tener un alto componente de aleatoriedad. Solo 3 equipos en el el Top 10 el año pasado repiten este, y los tres primeros la pasada temporada son 25º, 27º y 29º este año, incluyendo Boston, que tras ser primeros en la 2011-2012, son penúltimos esta.

Y aquí no podría haber ejemplo más gráfico que los números de Synergy. Aunque siempre hay que cogerlos con pinzas, que el único defensor que los Hawks tengan entre los 30 mejores en puntos por jugada permitidos a su par sea Kyle Korver, en el 18, tiene su punto gracioso. En las 98 jugadas en las que al final un jugador ha quedado emparejado al alero, solo han metido 63 puntos, con un 6 de 32 en triples.

Y como podéis sospechar, no es que Korver, voluntarioso él de todos modos, sea un defensor estrella. Aquí tenéis un ejemplo de dónde estaba cuando Beal recibe el balón en un tiro que se acaba fallando.

Y aquí otro ejemplo de dónde acaba en un crossover de Matthews, que compra el espacio, para luego fallar el triple:

Y aquí Durant falla el triple pese a que Korver llega tarde por quedarse en un bloqueo de Perkins:

En definitiva, el éxito de los Hawks con Korver en sus quintetos y defendiendo el triple con y sin él, tiene más pinta de suerte aleatoria, probablemente pasajera, que de trabajo bien hecho.

Así que el veredicto final que damos, es que aunque la defensa de los Hawks hace cosas bien y no va a estar entre los peores como agoreramente creíamos, el éxito rotundo actual tiene algo de truco. Los Hawks pintan como un candidato clarísimo a la regresión en cuanto sus rivales acierten más contra ellos. Pero mientras sigan siendo tan aguilillas con las pérdidas, deberían estar en la primera mitad de la Liga con relativa comodidad.

Por qué importa de cuánto ganas

Hay una frase muy usada en el deporte en general, que, varía en la versión literal, pero se reduce a un «Lo único que importa es la victoria» en la literaria. En la NBA, y no solo aquí, pero es de lo que hablamos, también importa mucho de cuanto ganas.

El margen de victoria (o diferencia de puntos, o +/-), la media por la que acabas ganando a tus rivales, tiene un valor predictivo igual o mayor que el de contar lo más sagrado en el baloncesto, las victorias, simplemente. No es algo que me esté inventando, está documentado en múltiples lugares, como por ejemplo, en el capítulo 30 de Mathletics, de Wayne L. Winston, a lo largo de todo el Basketball on Paper de Dean Oliver, o en The Wages of Wins de Dave Berri. También han aparecido numerosos artículos en blogs del New York Times, en 82games.com o en Little White Statistics por poner algunos ejemplos, y casi todos los sistemas de estadísticas avanzadas de evaluación de jugadores se basan en este concepto.La bibliografía es extensísima y seguro que podrías encontrar muchos más y mejores.

En la última década, en Playoffs, ya ha sucedido varias veces que el margen de victoria ha identificado mejor al campeón que mirar simplemente al número de partidos ganados. En los últimos tres años ambos sistemas han fallado bastante, pero si nos vamos atrás, nos encontramos con el poder predictivo de usar la diferencia de puntos. En 2004, los Pistons, tuvieron el 2º mejor margen de victoria tras San Antonio, pese a ser el 6º en la clasificación. En 2005, los Suns ganaron 3 partidos más que los Spurs, pero fue San Antonio, con mejor margen de victoria, el campeón final. En 2006 nadie vio venir a Miami, y en 2007 San Antonio, 3º en victorias, pero 1º en margen superando a Dallas y Phoenix, volvió a resultar ganador. Los Celtics dominaron la NBA y el margen de victorias en 2008, y en 2009, ambos métodos hubieran dado como ganador a Cleveland (fallos), pero ambos colocarían a Lakers por encima de Celtics (acierto).

Alguien puede pensar que el margen de victoria es injusto, porque si un equipo gana a uno malo de 30 y otro a uno bueno de 1, la diferencia no refleja la realidad. Pero como la NBA tiene 82 partidos, y todos juegan un número parecido de encuentros contra equipos malos y buenos, al final se acaba compensando.

Y también, aunque parezca que ganar de mucho es una tarea fácil, no lo es en absoluto, los que más ganan con amplios márgenes de victoria con regularidad, lo hacen precisamente porque son buenos, no al revés. La idea es muy sencilla: en partidos muy igualados, los pequeños detalles marcan la victoria. Los dos equipos se suponen igualados en fuerzas, pero el casillero de victorias reflejará al final el todo para uno, y la nada para el otro, mientras que el +/- contará la verdadera historia de la equidad. Por otro lado, las palizas representan el dominio absoluto de un equipo, y una diferencia en muchos casos mayor a la simple unidad, algo que el margen de victoria es capaz de capturar.

El coeficiente de correlación entre el número de partidos ganados por más de 10 puntos (un baremo arbitrario, pero hay que poner uno) y el de victorias a final de temporada fue de 0.71 el año pasado. Si nos vamos un año atrás, para evitar los efectos del cierre patronal,  sube a 0.82. Es decir, los equipos que más ganan de paliza, lo hacen porque son los mejores. No debe extrañar mucho como concepto, ni cuantitativamente, porque en el fondo, el número de victorias por paliza es un subconjunto del total de los partidos ganados, pero la relación es verdaderamente fuerte.

Si miramos el margen de victorias completo, su correlación con el número de partidos ganados es enorme (de 0.93 en 2012, 0.95 en 2011), para que veáis que es una diferencia reducida (el margen de victorias no va a decir que los Bobcats fueron buenos, o los Spurs malos), pero esa pequeña desigualdad, suele ser de una gran utilidad para predecir el comportamiento futuro de un equipo.

En basketball-reference.com miraron un poco más allá y trataron de buscar una relación entre equipos que ganan en Playoffs con el tipo de victorias de Liga Regular. Y descubrieron por ejemplo que desde que se unieron la ABA y la NBA, es un mejor indicador de éxito en la post-temporada, haber ganado de mucho (9 o más puntos) a equipos malos (menos del 50% de victorias) que de poco (menos de 5 puntos) a equipos buenos (con más 50% de victorias). Los equipos que habían obtenido más palizas a los peores de la Liga ganaban el 59% de los partidos en las Finales, y los que tenían ventaja en victorias ajustadas solo el 48%

Por eso el +/- sirve para poner la situación de los Lakers en un contexto mejor que el que sus 3 únicas victorias indica. La historia y los números parecen apuntar a que si llegan a las Finales de Conferencia, tienen una mayor probabilidad de ganar a su rival si han tenido más diferencias como la del partido de Detroit (29), o la del de Sacramento (13) que ellos, que batiéndoles con las de tipo pírrico como la que pudieron conseguir ante los Spurs.

Por supuesto, esto tampoco quiere decir que los fans de los Lakers tienen que ir sacando los billetes de avión para ir a ver a su equipo en las Finales a Charlotte, y menos con solo 8 partidos en este curso. Pero el hecho de que cuando han ganado, lo hayan hecho con semejante autoridad, pinta bien de cara al futuro.

Te presentamos… La Tabla

En La Crónica seguimos intentando acercarte estadísticas que no se ofrecen en este formato en ningún otro sitio (como ya hacemos con El Tiro), y hoy te traemos las métricas dependientes del quinteto, en función de si un jugador está en él o no.

Una de las herramientas para analizar el rendimiento personal, es ver como funciona el equipo cuando el jugador está en pista, en comparación con los momentos en los que no está en el quinteto. Estas estadísticas, como cualesquiera otras, no sirven evidentemente para ordenar de manera definitiva la calidad de los jugadores, pero pueden servir de refuerzo para intentar entender mejor su aportación.

Estas métricas se encuentran situadas en el contexto del equipo, por eso dependen mucho de con quién juegas o quién te sustituye (y ahora al principio de la temporada, con la muestra pequeña, incluso, de contra quién has jugado), y sus resultados son mucho más significativos para explicar papeles dentro de un equipo, que para comparar entre varios, por eso os permitimos buscar y ordenar jugadores, tanto en el conjunto de la Liga como el del equipo.

Podréis por tanto comparar varias estadísticas (+/-, +/- ajustado a 48 minutos, Índice Ofensivo, Índice Defensivo, %Rebote defensivo, %Rebote de ataque, %Rebote total, TS%, eFG% y TS% y eFG% del equipo rival) de equipo con un jugador determinado en pista, sin él, y la diferencia neta entre lo que sucedió cuando estaba y no estaba en pista.

También hay que indicar que las estadísticas de defensa (Índice Defensivo y el TS% y eFG% del rival) son mejores cuanto más pequeño sea el valor, y por tanto se deberían ordenar de menor a mayor, y tenéis un control para poder decidir el umbral mínimo de minutos necesarios para aparecer en la tabla.

Esperamos que os guste y os divirtáis jugando con La Tabla:

Medida de eficiencia

El porcentaje de tiros de campo (TC%, o en inglés, field goal percentage FG%), que se calcula como cantidad de tiros de 2 y de 3 anotados, dividido por el número total de tiros intentados, ha sido tradicionalmente usado como la medida de eficiencia anotadora. Ríos de tinta primero, y de píxeles después, han corrido comparando jugadores y justificando quién es mejor y quién peor en función a este numerito entre 0 y 1. Pero el FG% es una herramienta horriblemente sesgada en contra de los tiradores para este tipo de comparaciones, por una sencilla razón. Un tiro de dos no vale lo mismo que uno de tres. Y la probabilidad de anotar un tiro de dos, no es la misma que la de anotar un tiro de tres.

Vamos a poner un ejemplo práctico. Si un jugador anota 20 puntos con 6 triples y una canasta de dos, lanzando a canasta 14 veces y otro jugador anota esos 20 puntos con 10 canastas de dos, lanzando 15 veces. ¿Quién es más efectivo? Claramente, han hecho los mismos puntos, pero el primero ha necesitado un tiro menos, por lo que lo elegiríamos a él. Calculad ahora el porcentaje de tiros de campo. El primero, 7/14 (0.500 FG%); el segundo 10/15 (0.666 FG%). Algo falla, ¿verdad?

Es por casos como este, que se han ido introduciendo poco a poco medidas que representan mucho mejor la realidad. El porcentaje efectivo de tiros de campo, EFG%, recoge esta diferencia, calculándose como

(FGM + 0.5 * 3PM) / FGA

donde FGM (field goals made) es el número de tiros de campo anotados, 3PM (three-pointers made) es el número de triples anotados, y FGA (field goalds attempted) el número de tiros de campo intentados.

En el ejemplo anterior, el EFG% del primer jugador es de (7+0.5*6)/14=0.714 y el del segundo al no anotar ningún triple es el mismo que el FG%, 0.666. El EFG% responde en parte a la noción a la que hacíamos referencia antes de puntos por tiro. En realidad, el EFG% se puede ver como la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo. Vamos al ejemplo, los 20 puntos en 14 tiros del primer jugador equivalen a 10 canastas de 2 en 14 tiros (10/14=0.714).

Pero estas dos métricas de eficiencia anotadora, se olvidan de una cosa… que con tiros libres también se anota. Es mucho más realista una estadística que nos de el número de puntos por posesión que el número de puntos por tiro de campo. Es por eso que mi herramienta preferida es el Verdadero Porcentaje de Tiro, o TS% (True Shooting Percentage), creado por John Hollinger.

En esta estadística se recogen también los tiros libres, y tiene la siguiente fórmula:

PTS/(2*FGA+0.88*FTA).

Donde PTS (points) son puntos, FGA (field goals attempted) tiros de campo intentados, y FTA (free-throws attempted) tiros libres intentados. La fórmula la podéis encontrar escrita de manera algo diferente (esta es la forma que yo prefiero), pero da lo mismo, el resultado debería ser igual.

¿Qué hace esta fórmula, que por cierto, en realidad no es un porcentaje? Si os fijáis, si no se lanzan tiros libres, PTS/(2*FGA), es exactamente lo mismo que el EFG%, la probabilidad de anotar 2 puntos por tiro de campo, escrito de otra manera más implícita. Como en una posesión se lanzan dos tiros libres, hay que añadirle al denominador el número de tiros libres intentados, sin multiplicar por el factor 2, por lo que la fórmula quedaría como PTS/(2*FGA+FT).

¿Entonces, de dónde sale ese factor, 0.88, que multiplica al número de tiros libres intentados? Como ya hemos comentado antes, esta estadística persigue calcular el porcentaje de acierto por posesión, y según el criterio de Hollinger, tiros libres lanzados por técnicas o 2+1, son «extras» que no deberían ser tenidos en cuenta porque desvirtúan los dos tiros por posesión. A falta de tener información real (especialmente histórica, ya que ahora mismo no creo que fuera difícil recoger estos datos) sobre el número de tiros libres «extras», este 0.88 es una aproximación. Obviamente esta es la parte «fea» y discutible del TS%, a nadie nos gustan las aproximaciones, y más si las podemos comparar con métricas exactas, pero la variación que se produce es bastante pequeña.

Para introduciros la importancia que le veo yo al TS%, y la tremenda diferencia que puede llegar a tener con el FG%, dejadme poner un ejemplo: la temporada 2007/2008 de Kevin Martin. Si mirásemos el porcentaje de tiro de campo del (entonces) jugador de Sacramento esa temporada (0.456%), veríamos, como de los 300 jugadores que jugaron 500 minutos o más, ocupaba la posición 125 (37º entre bases y escoltas). Nada especial.

Pero Martin, un buen triplista (33º en la Liga, 0.402% de porcentaje de triple esa temporada, 0.603% si lo ajustamos para comprarlo con su tiro de dos) y un jugador superlativo yendo a la línea, el tiro más eficiente en baloncesto, (salvo por algún hombre alto) en donde además tiene un porcentaje excelente (15º en la Liga con su 0.869%, 0.987% si lo ajustamos por posesión con el factor 0.88), tuvo un TS% de 0.618. 0.618. Si te dijéramos como antes que fue 125 de 300 en la NBA en tiros de campo, pensarías que es otro jugador más que anota mucho porque tira mucho. Pero en realidad, por su TS%, Kevin Martin fue el 16º jugador que más probabilidades tenía de anotar puntos en cada posesión.

Comparando anotadores de volumen entre ellos, de los 31 jugadores que esa temporada metieron más de 20 puntos, Kevin Martin fue el tercero más eficiente, solo por detrás de Amar’e Stoudemire y Dwight Howard. ¿Mirándolo por FG%? El 21.

Esta semana seguiremos hablando del TS, repasaremos que jugadores se sobrevalorarían e infravalorarían en la Liga si se valorara solo al FG%, y repasaremos las mejores temporadas históricamente.